viernes, 23 de agosto de 2013

EL BERNABÉU SE RINDE A SU CAPITÁN

Aránzazu Gálvez

Raúl González saboreó los últimos minutos con la camiseta del Real Madrid en un Trofeo Santiago Bernabéu convertido en homenaje a una leyenda del madridismo, que desbordó emoción y reconocimiento de la afición en la despedida que merecía un jugador de época, que volvió a marcar de blanco.

El tiempo no pasa por él. Tres años después desde que Raúl decidió poner punto y final a una etapa de 16 años de su vida, marcharse del Real Madrid y probar aventuras fuera de España. Conocer otras culturas, extender su leyenda. Vestido de blanco, de nuevo con el 7 a la espalda y el brazalete de eterno capitán, demostró que a día de hoy seguiría teniendo minutos.

No aceptó pasar a un rol de secundario, dejar de ser indiscutible, y su despedida fue precipitada. El Real Madrid le debía una a su altura. Había llegado el momento. Raúl vivió una noche que jamás olvidará. El mundo del fútbol a los pies de un deportista que siempre dignificó su profesión. Un jugador ejemplar.

En tiempos en los que los valores del madridismo pasaron a un segundo plano, reapareció Raúl para representar todos sobre el campo. Un ejemplo a seguir por su máxima entrega en cada partido, independientemente de su enjundia, por su respeto al rival, su hambre insaciable, su esfuerzo en cada acción. 
El espejo donde mirarse para cualquiera que sueñe con ser futbolista.
Disfrutó de cada segundo de su día, lo saboreó sintiendo que eran los últimos instantes sobre el césped de un templo que nunca olvidará sus goles. Y se fue haciendo lo que le convirtió en leyenda, marcando. 
 Además un golazo. Mató un pase de Di María con un control en carrera previo a un zurdazo a la red.

Con el mismo hambre de siempre, Raúl estaba en todas las acciones de ataque. Lanzando desmarques, presionando, siempre atento a esos rechaces que tantos goles le dieron. Comenzó fallando. Como el día de su debut en La Romareda. Un pase al hueco de Di María y otra 'delicatessen' del argentino con el exterior.

En plena fiesta y reconocimiento a un futbolista la afición del Bernabéu señalaba a otros. A los silbidos a Benzema del estreno liguero se sumaron los dirigidos a Kaká. La afición no respetó el día y mostró al brasileño que no puede quedarse otro año más.

Lo peor llegó cuando el debate de la portería llegó a la grada. Cuando el estadio coreó a Iker Casillas, un fondo respondió cantando a Diego López. Fue interpretado como provocación. La guerra estaba servida y los dos porteros recibieron silbidos de su propia afición.

Raúl silenció todo y acaparó los focos. Hasta Cristiano Ronaldo, que le cedió el 7 y jugó con el 11 reservado para Gareth Bale, cedió el protagonismo al eterno capitán. Di María, con ganas de reivindicarse, probó al portero Saad Al Sheeb.

Poco antes del último gol de blanco de Raúl. Lo celebró como cuando eran oficiales, desbordando alegría y señalando el dorsal y su nombre como en los viejos tiempos. La emoción invadía el palco del Bernabéu, donde su familia no contenía las lágrimas y sus hijos comprobaban quién fue su padre y el cariño que deja en una casa a la que pronto volverá en otras funciones.

Hasta intentó marcar de chilena gozando cada instante de una primera parte que se agotaba. La cerró con dos detalles para el recuerdo, devolviendo el brazalete de capitán a Iker, que pasa por sus momentos más extraños en el club, y regalando su camiseta a Cristiano. Diciéndole: "este siete tiene dueño y eres tú". El portugués tendrá un reto cuando renueve: alcanzar el número de goles con el que se fue Raúl, máximo artillero de la historia del Real Madrid.

El Trofeo Santiago Bernabéu no tenía nada en lo deportivo. La clara superioridad del equipo español sobre el catarí era patente. Un disparo del brasileño Leandro, un testarazo de Hassan y algún intento de Raúl cuando se enfundó la elástica de su actual club fue todo el balance ofensivo.

Por el Real Madrid hubo jugadores que tomaron en serio el partido. El que más Benzema, que ha captado el mensaje. Por su esfuerzo transformó los silbidos en aplausos y volvió a marcar. Hoy de penalti.
Jesé Rodríguez saltó con muchas ganas de demostrar y a horas de que se oficialicé el fichaje de Bale, dejó jugadas que muestran su clase y dos gol repletos de calidad. El primero con un derechazo con intención cruzado ajustado al poste, el segundo engañando a rivales en carrera y marcando a puerta vacía. Otra perla de la cantera como fue Raúl por la que se debe apostar.

Isco Alarcón, de nuevo de cabeza, también había marcado tras una buena jugada con pase perfecto de Carvajal que también provocó un penalti. El resultado era lo de menos. Era la noche de Raúl, el día que el madridismo despidió como se merece a uno de sus iconos. Su imagen junto a todos los títulos que ha conquistado explican una leyenda que los años seguirá engrandeciendo.

jueves, 22 de agosto de 2013

EL LEGADO DE "MOU"



Con la temporada recién comenzada, con la marcha de José Mourinho del Real Madrid al Chelsea hace ya tres meses, es hora de con pausa observar lo que ha dejado The Only One

Antonio Blanca

Insisto porque es algo de lo que estoy absolutamente convencido, el Madrid sufrirá la desgracia de no haber dejado a José Mourinho concluir su proyecto al frente de la nave. Transcurridos ya dos meses desde que el Bernabéu viera sentarse al portugués por última vez en el sillón azul del banquillo merengue, es el mejor momento para poder hacer balance.

Muchos medios de comunicación, de forma arbitraria y cuasi orquestada, quieren enturbiar y dejar para la posteridad en la memoria colectiva del seguidor al fútbol y simpatizante o aficionado blanco también, la imagen de que “Mou” llegó a un Real Madrid ganador y no en declive, un equipo que no despilfarraba euros a mansalva y no ganaba ni a las canicas, que tenía una cantera espectacular y su ‘11’ titular procedía casi todo de ella, y que el “general” luso destruyó en tres años cual caballo de Atila, rey de los Hunos, donde pisaba no volvía a crecer el césped.

Para una corriente de opinión, Mourinho ha sido un fracaso absoluto como entrenador, su equipo no jugó bien nunca, ha dejado al Real Madrid en peor situación que cuando él llegó, ha dividido a la afición y a la plantilla y por tanto, será el culpable de cualquier mal resultado del Madrid en el futuro.

Para bien o para mal, con el uso de las redes sociales, “blogoesfera” y twitter sobre todo, no solo se pueden leer u oír las críticas y opiniones de una parte, sino que la afición madridista ha podido abstraerse de parcelas interesadas de poder y dinero y ser capaz de valorar el paso de José Mourinho por su equipo sin tan tóxica influencia (Marca, As, Cuatro, País, Economista…). Así que tantos versos libres y sueltos (por suerte me incluyo dentro), que pueden expresarse como mejor y oportunamente consideren, se han convertido en una auténtica marea que ha hecho frente a tanta afrenta hacia el buen entrenador portugués. Esa afición catalogada como “tardofranquista” o yihadista por mucha prensa ya mencionada.

En tres años no todo han sido parabienes y glorias, Mourinho por supuesto ha cometido errores durante éstos, muchos, vendidos y magnificados hasta la saciedad, sin decir por ejemplo que se fue sin ningún finiquito bajo el brazo, sin cobrar ni un solo euro más de su último día de trabajo, o que él no estafó a Hacienda... Un entrenador que defendió cien por cien a su equipo el Madrid, se partió la cara por el escudo y recuperó la vieja filosofía blanca, la auténtica, no la barata y sumisa que se ha pretendido vender.

Devolver al Real Madrid al primer escalafón del fútbol mundial
Para muchos seguidores puede que les sea difícil ponerse en la situación en la que estaba el equipo capitalino hace tres años. Cuando existía la sensación de tener miedo a un cruce contra el Olympique de Lyon o una Roma venida a menos en Copa de Europa, y mucho menos la sensación de no ganar ninguna eliminatoria europea durante 7 años, que se dice pronto. Ahora los blancos sí son temidos, como el Rey de Europa que es.
Habrá quien esgrima que "el Madrid siempre ha sido un grande en Europa", yo le contestaré que marchaba camino de dejar de serlo. Estaba ya, de hecho, relegado a un segundo plano (segundo bombo en el sorteo, no era ni cabeza de serie).

Eso en cuanto a escala continental, puesto que a nivel doméstico el Barcelona le pisaba el cuello sin dejarle respirar, con un aparato mediático que hoy incluso se ha hecho más fuerte, pero al que al menos alguien tuvo la gallardía de haberse enfrentado de una vez por todas, porque hasta la llegada de José Mourinho la respuesta del Real Madrid como club no era otra que la sumisión, meter el rabo entre las piernas y guardar silencio.

La memoria es muy frágil, pero para eso está la hemeroteca y por si alguien lo ha pasado por alto, entre junio de 2002 y mayo de 2010 lo que más celebró el madridismo a nivel europeo, casi como un título, fue que el Inter de Milán de “Mou” eliminase al Barcelona y éste no pudiese ganar la Copa de Europa en el Santiago Bernabéu, lo que hubiera supuesto otra humillación más. A ese nivel peregrino y secundario estaba llegando todo un Real Madrid.  En los últimos tres años el panorama ha sido totalmente distinto, los blancos entre los cuatro mejores, a un paso de la gloria: un arbitraje muy casero ante el Barcelona (expulsión de Pepe, gol anulado a Higuaín); una tanda de penaltis ante el Bayern (fallos de Ronaldo, Kaká, Ramos…); un partido penoso en Dortmund y un solo gol que hizo falta en el Bernabéu. Se rozó la final en tres ocasiones con la yema de los dedos, pero no se llegó. Antes un precipicio les separaba de ella. Y para aquellos que digan que es un fracaso por no haberla ganado, que se le trajo para conquistarla, me pregunto si cualquier entrenador que firma por el Madrid no es traído para ganarla. Y si persisten en la afirmación, salvo Muñoz, Villalonga, Heynckes y Del Bosque, el resto de entrenadores del Real Madrid a lo largo de su historia ha fracasado.

Despertar del madridismo
Ha habido un cambio en la afición. Se han abierto los ojos. Ya el madridismo no se cree todo lo que le cuentan  o lee, es más lo cuestiona, lo ridiculiza. Mourinho fue esa isla solitaria, la señal a la que asirse para revelarse contra el régimen general. Ese señorío inventado y demás falacias utilizadas para dañar mediáticamente al equipo blanco. El madridismo de las redes sociales empezó a destapar vergüenzas y miserias, mentiras tirando de hemeroteca para mostrar cómo se varían las opiniones sobre una misma acción dependiendo de quién la haga, cómo intentan adoctrinar a las mentes débiles que compran su discurso. Del paso de Mourinho por el Madrid queda la semilla de un madridismo crítico e independiente y ahora debe seguir creciendo. Mourinho mostró el camino de un Madrid independiente.

Nunca se sometió y por ende el Madrid tampoco
El Real Madrid giraba en el año 2010 en una espiral en la que se dejaba llevar por la música de una prensa que le golpeaba sin cesar, aletargado, sin darse cuenta de que esa música le estaba matando lentamente. Florentino Pérez fue a una entrevista al telediario de Cuatro y la entrevista resultó de todos menos una entrevista, donde el interrogado casi no podía elucubrar respuesta. El Barcelona tenía un aparato mediático enorme, dominando no sólo las portadas de Sport y Mundo Deportivo sino las de As y Marca, que no dudaban un segundo en agrandar la figura de Guardiola y atizar al Madrid a la mínima ocasión. En el madridismo existía la sensación de que la situación cambiaba, que el equipo merengue ya no era el primero, la prensa azotaba y la Real Federación también con su presidente Villar a la cabeza.
Los equipos jugaban contra el Madrid como si se jugasen la final de la Champions y se presentaban rendidos y con algunos suplentes al Camp Nou. Por ahí andaba Alfredo Relaño denunciando el “Villarato”, pero más tarde demostraría que no era su guerra, porque cuando la teoría del Villarato se opuso a su necesidad de que Mourinho abandonase el Real Madrid la dejó a un lado, nunca más se supo.

Quién alzaba la voz para quejarse era un loco, llorón, no tenía derecho a defenderse por ser del Madrid.  En la institución nadie, absolutamente nadie, de la directiva o el cuerpo técnico levantaba la voz por escandaloso que fuese un arbitraje en su contra o un trato discriminatorio. Sumisión absoluta. Hasta que llegó José Mourinho, que no es ese tipo de persona que pasa por el aro sin más. Afortunadamente. Aquella rueda de prensa tras las semifinales contra el Barcelona en la Copa de Europa de 2011, con el arbitraje de Stark expulsando injustamente a Pepe (fue tildado de carnicero, asesino, y ahora es un futbolista ejemplar) y condicionando el resultado fue el punto de inflexión. Mourinho dijo lo que casi todo el madridismo pensaba, alguien desde dentro del club ponía voz a las quejas. Aquello acabaría costándole caro. Aunque durante tres años el Real Madrid tuvo a alguien que no calló y tragó sin más, que eso del “señorío” no es poner la otra mejilla mientras todo el mundo se ríe de ti.

Fin de la hegemonía del Barcelona
Hay quien se empeña en no reconocerlo, quienes dicen que el Madrid está igual que hace tres años, erran. José Mourinho cogió en 2010 un equipo acomplejado, que llevaba casi tres años (desde el 4-1 de la 07/08) sin ganar un partido al eterno rival, perdiendo de forma clara ante un Guardiola que les había cogido la medida. No en vano, el primer clásico que disputó el Madrid de Mou ante el Barcelona de Pep, tras apenas dos meses de competición, lo perdió con un rotundo 5-0. El último partido de Mou en el Camp Nou con el Real Madrid acabó 1-3 (hacía 50 años que el Madrid no marcaba tres en Barcelona), he ahí la evolución. El equipo tenía una barrera mental en sus enfrentamientos contra el Barcelona parecida a la que tenía con los octavos de final de la Liga de Campeones. Y ninguna de las dos está presente hoy, las hizo desaparecer José Mourinho.

Hoy Ancelotti coge un equipo que no teme al Barcelona, un equipo que el año pasado se enfrentó seis veces al eterno rival ganándole en cuatro de ellas, empatando en otra y perdiendo sólo una, que además resultó intrascendente puesto que fue la ida de una Supercopa que acabarían ganando el Mou’s eleven. Si hay un equipo que teme al otro hoy día, es el Barcelona. Aquel complejo terminó, y sólo quienes se dejen guiar por el rencor y sus gustos, afer de rechazo a José Mourinho no serán capaces de reconocerle  tal liberación para el Madrid.

Títulos
Tres títulos en tres años, menos de los que se pudieron y debieron lograr, menos de los que el equipo seguramente mereció, pero de nada sirve lamentarse, el fútbol no es justicia, es meter la pelota dentro de la portería. Su único punto negro verdaderamente.

La plantilla de estos tres últimos años estaba capacitada para haber ganado algún título más, sin duda, y se quedó a las puertas de varios, pero centrémonos en lo conseguido, que contextualizando, una vez más, no es poco, ya que en tres años el Real Madrid consiguió el mismo número de títulos que en los seis anteriores. El primer año llegó la Copa del Rey. Fue el principio de la liberación y la ruptura de las cadenas que el Madrid tenía con el Barça. Un puñetazo encima de la mesa. Un “se acabó la fiesta” o un  “estamos de vuelta”. En Barcelona la duda era cuántos goles iban a meter y el Madrid, con un gran partido defensivo secó a los culés. El signo de estos tres años, grandes minutos del equipo en grandes partidos que acababan sin la recompensa del gol por falta de acierto en el remate final y luego se acababa pagando. Pero esa vez no fue así, y aquel remate de Cristiano Ronaldo de cabeza en la prórroga quedará para la historia.

El año siguiente el Real Madrid ganaría la mejor Liga de sus 111 años de historia, la mejor desde que existe la Liga, récord de puntos y récord de goles. Una apisonadora que dominó el campeonato de principio a fin, un equipo sólido, vistoso y goleador. Uno de los mejores Real Madrid de la historia, que se quedó a una tanda de penaltis (ese penalti infantil de Pepe a Robben) de la final de una Liga de Campeones que debió ser suya.

El último año comenzó mal, con un inicio titubeante de Liga pero con la bocanada de aire del que a la postre sería el último título de la era Mou, la Supercopa de España, como no, ante el Barcelona. El primer enfrentamiento de ida y vuelta que ganó el Madrid de Mourinho ante ellos, el primero desde la semifinal de la Liga de Campeones de 2002. Lo que pasó después ya se sabe y no conviene enturbiar un texto homenaje con episodios desagradables como camas, filtraciones y traiciones. Otra vez a las puertas de la final de la Champions, a un solo gol, y un vestuario que mayoritariamente no supo (no quiso) aceptar las exigencias de su entrenador, creándose un clima de tensión que acabó con su marcha.

En definitiva, es injusto valorar el paso de José Mourinho por el Real Madrid sin contextualizar, trasladando la situación actual del equipo (que casi se le debe a él) a la situación que había cuando llegó, y eso es precisamente lo que se está haciendo desde que se fue. El Real Madrid de hace tres años era un equipo acomplejado en Europa y sometido al Barcelona, y hoy no es ninguna de las dos cosas. Ese es, sin ninguna duda, el mayor de los éxitos de José Mourinho al frente del Real Madrid, del que creo que algún día volverá a cruzarse en su camino.

RAÚL Y SU DEBIDO HOMENAJE

Aránzazu Gálvez

El delantero español del Al-Sadd catarí, Raúl González Blanco, ha asegurado que está "ilusionado" por volver a vestir la camiseta que defendió con mucho orgullo, en la rueda de prensa en la tarde de este miércoles previa al XXXV Trofeo Santiago Bernabéu que se jugará en homenaje suyo este jueves a las 22.30 horas en el feudo madridista.

"Volver a estar en el Bernabéu ha sido diferente y raro. Va a ser un partido emotivo. Vengo a jugar con el Al-Sadd, con un nivel inferior al Real Madrid pero con la ilusión de volver a vestirme la camiseta que defendí con mucho orgullo. Hace tres años estaba sentado aquí despidiéndome y mañana será un día especial. Me ha emocionado que las entradas se hubiesen agotado, que hubiese gente en el aeropuerto y el hotel. El Real Madrid me dio todo, el Bernabéu, la afición, va a ser un día de fiesta y muy emotivo, esperaré a mañana para ver cómo reacciono", aseguró Raúl ante los medios de comunicación.

También admitió sentirse muy feliz de volver a la que considera su casa. "Estoy feliz de volver a la que considero mi casa, con muchos amigos y compañeros. Espero que sea un gran partido. Mis compañeros están ilusionados en jugar este partido, lo importante es que todo el mundo disfrute viendo el partido", indicó.

"Espero que sea una gran fiesta. Estoy feliz porque mi familia y amigos van a estar aquí, mis hijos me van a ver jugando con Cristiano Ronaldo con la camiseta del Real Madrid", señaló el ex capitán blanco ante su gran cita de mañana.

Sobre sus planes de futuro, Raúl dijo que por ahora se siente jugador y que sí planea volver al Madrid en unos años. "De momento me siento jugador y me siento bien, tengo un año más de contrato, después tomaré la decisión más conveniente. Volver al Real Madrid está en mi pensamiento. Cuando crea que pueda aportar algo al club estaré encantado de volver", aseguró.

En cuanto a la situación actual de su club, dice encontrarse muy a gusto con los retos que tiene por delante. "El año pasado ganamos la Liga, este año tenemos ilusión de ganar la 'Champions' asiática. Es un equipo de mucho prestigio en los países árabes. Tenemos buenos jugadores con talento", indicó.

Raúl también tuvo tiempo de comentar la actual temporada del Real Madrid y, en cuanto a Iker Casillas, no dudó de que solventará la actual situación que está pasando. "Le veo muy bien, es un gran profesional, lo ha demostrado en todos los años que lleva jugando en el Real Madrid y con España. Seguirá trabajando fuerte y duro. No hay que sacar conclusiones de un partido en toda una carrera. Le vi muy animado hace tres meses en Doha", afirmó.

El '7' del Al-Sadd también confía en que Cristiano Ronaldo renueve con el conjunto blanco. "Ojalá que Cristiano continúe. Ha sido la mejor inversión del Madrid en los últimos años. Tiene mucha hambre, no se cansa de ganar y ojalá pueda renovar y continuar, todos los madridistas estarían muy felices", señaló.

Por último, se refirió a la posible llegada de Gareth Bale y dijo que si llega todos estarían encantados de su juego. "Es un jugador desequilibrante, marca diferencias y detrás de Cristiano y Messi, es un jugador que viene con mucho empuje. Todos le querrían tener en sus filas. Parece que el Real Madrid va a hacer un esfuerzo grande y si es así todo el mundo estará encantado y el Madrid va a disfrutar mucho de su juego", concluyó.

Raúl González Blanco volverá a sentirse jugador del Real Madrid en el trofeo Santiago Bernabéu. La afición merengue le rendirá un homenaje a su eterno capitán que nació en el madrileño barrio de San Cristóbal de los Ángeles en 1977. Cuándo no tenía la edad de jugar se apuntó en el equipo del barrio falsificando una ficha y desde ese momento fue avanzando en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Tras la disolución de la cantera colchonera, recaló en el Real Madrid, dónde con tan sólo 17 años, debutó con el primer equipo. A partir de aquí todos conocemos la historia de un jugador con calidad y raza a partes iguales, un delantero con un olfato goleador inigualable y un capitán con la sangre del Bernabéu corriendo por sus venas.

Desde pequeño mostró una pasión enorme por el fútbol que le llevó a falsificar una ficha para poder jugar cuando aún era demasiado pequeño: "mi primer nombre futbolístico fue Dani. En mi ficha oficial salía con gafas en la foto, no tenía otro remedio que falsificar mi edad para poder jugar".
Raúl dio sus primeras patadas en el San Cristóbal, equipo de su barrio, en dónde despuntó muy pronto demostrando desde el principio que tenía madera de crack.

Un par de años más tarde, su padre apuntó a Raúl en los equipos filiales del club Atlético de Madrid. ¿Por qué?. La respuesta estaba clara: toda su familia era colchonera.

En su primera temporada en las filas del conjunto infantil del Atlético consiguió 65 goles. Siendo interior izquierdo y conquistando el campeonato de España infantil dsin perder ningún partido.  A continuación, vino el famoso encuentro con Jesús Gil. El presidente presumió del delantero infantil y meses más tarde, decidió suprimir las categorías inferiores del club, dejando libre al joven colchonero para fichar por el club que más le gustara. Jesús Gil se arrepentería toda su vida.

Raúl llegó al Real Madrid en la temporada 1992-93, pasó por el Cadete y el Juvenil hasta llegar en 1994 al primer equipo. Allí, el delantero se terminó de destapar con 13 goles en siete partidos que no pasaron desapercibidos para el, por entonces, entrenador madridista, Jorge Valdano, que no dudó en hacerle debutar con el primer equipo.

El jueves pasarán casi 19 años desde el 29 de octubre de 1994, cuándo Raúl vivió su primer gran momento con la camiseta del Real Madrid. El delantero formó parte del equipo titular del primer equipo. Jorge Valdano le hizo debutar, y el joven canterano lo sabía, tanto es así, que el entrenador argentino se quedó asombrado por la calma y la tranquilidad que Raúl demostró en el vestuario cúando su entrenador le informó que saltaba de titular. Una semana después disputó su primer derbi ante el Atlético de Madrid en el Santiago Bernabéu, marcando ese mismo día su primer gol con un espectacular zurdazo en el borde del área que entró por la escuadra y contribuyó a la victoria del equipo madridista (4-2), que terminó proclamándose campeón de Liga esa temporada.

Jugador incansable y delantero con un instinto casi infinito, Raúl no sólo se hizo un fijo en el Real Madrid, sino que además fue aumentando progresivamente su peso dentro del equipo hasta convertirse en uno de sus referentes. Y mientras, los títulos se iban sucediendo al ritmo de los goles de un jugador que en su tercera temporada en Primera consiguió 21 goles jugando en la banda. En la siguiente, conseguió el primero de los dos trofeos Pichichi que tiene en su palmarés.

Consagrado en España, había llegado el momento de conquistar a Europa. Concretamente la Champions League, competición que con sólo 18 años ya le vio hacer tres goles al Ferencvaros.
El momento llegó el 20 de mayo de 1998, cuando el Real Madrid se imponía en la gran final a la Juventus de Turín para ganar su séptima Copa de Europa. Raúl, titular en aquél partido, repitió experiencia en dos ocasiones más, concretamente el 24 de mayo del 2000 y el 15 de mayo de 2002, consiguiendo además marcar en ambas.

El 1 de diciembre de 1998 el Real Madrid venció 2 a 1 al Vasco de Gama brasileño, campeón de la Copa Libertadores, y se adjudicó la Copa Intercontinental. Raúl, nombrado el Hombre del Partido, le dio el título a su equipo al marcar en los últimos minutos del encuentro por medio de una jugada individual con un gol que fue bautizada como el «gol de aguanís».