domingo, 25 de mayo de 2014

LA DÉCIMA DE LA ÉPICA

Carlos de Blas

El Real Madrid levantó este sábado la décima Copa de Europa de su historia en Lisboa, en el estadio Da Luz, después de someter al Atlético de Madrid (4-1) a la peor de las tiranías, equilibrar su ventaja cuando sólo faltaban 60 segundos para su primera 'Champions', con un cabezazo de Sergio Ramos, y apuntillarle con tres goles más, obra de Bale, Marcelo y Cristiano, cuando el encuentro se consumía.

Habían pasado 40 años desde Múnich, pero la historia volvió a ser igual de cruel con los colchoneros. El capricho del fútbol asestó un manotazo al esfuerzo rojiblanco, infinito y eterno durante una temporada sobresaliente, pero el problema para los rojiblancos fue Sergio Ramos.

El sevillano se disfrazó de 'Katsche' Schwarzenbeck, aquel que dejó sin recompensa la falta de Luis Aragonés, y mandó al limbo todo el sudor atlético, seguramente en la temporada de sus vidas. La afición lloraba una derrota podía entrar en sus planes, pero no cuando tenían tan cerca la meta.

El alma del Real Madrid en esta temporada y quién ha brillado de manera incontestable saltó al cielo de Lisboa, picó al césped y la colocó al segundo palo en el último suspiro. Con esa habrían muerto los de Ancelotti, que -tras ver las orejas al lobo-- afrontar la prórroga como quien aprieta al líder en una carrera de fondo.

El Atleti, sin gasolina, optó por perder tiempo, retrasar la puesta del balón en juego y dejar correr los minutos para celebrar la que hubiera sido primera 'Champions' de su historia. El Madrid, el listillo de la clase, terminó alcanzando a su presa con ese testarazo de Sergio Ramos.

Los cambios de Marcelo e Isco resultaron vitales para que el carácter merengue abandonase la condescendencia y abrazase el picante. Algo bulló con la entrada del malagueño y la banda izquierda comenzó a tener dos puñales: el incasable Di María, asistente del gol de la remontada, y el propio Marcelo.

Fue entonces, sin la guillotina para el Madrid, cuando el partido enloqueció y Bale, como ya hiciese en Mestalla, se tornó vital. El galés, que había fallado tres ocasiones clarísimas durante los 90 minutos, recogió un centro de Di María y marcó de cabeza a placer. Ahí se acabó la fiesta atlética y comenzó la merengue.

Marcelo, con el Atleti roto, logró el tercero con un disparo fortísimo y Cristiano, de penalti, estableció el definitivo 4-1, todos ellos en el tiempo de prórroga, con el Atleti desarmado, sin el espíritu que le ha definido "partido a partido", el mismo que le ha encumbrado hasta límites jamás pensados.

La final había comenzado bien para los rojiblancos, algo minimizados por las apariciones de Bale, [y sobre todo una jugada de Di María y Benzema]. Pero ahí demostró manejarse el Atleti a las mil maravillas, abrazado en su área y arropado como una piña el centro del campo. El 'abc' atlético que tantos réditos dio esta temporada.

Trabajo, por otro lado, favorecido por la escasa presencia de Sami Khedira, la elección de Ancelotti pese a la lesión que le ha impedido jugar desde noviembre. La medular del Atleti, sin embargo, destiló coraje y corazón, como reza su himno, y se ensambló en el enorme fútbol de Gabi, el mejor con diferencia, además de por el esfuerzo sobrehumano de David Villa, incansable en la presión en su último intento por convencer a Del Bosque.

Así que con esas llegó el gol de Godín, el que estuvo vigente hasta el minuto 94, y con el atajo que más le gusta al flamante campeón de Liga. Córner provocado por Varane, prolongación de Juanfran y remate del central uruguayo.

Godín no cabeceó excesivamente fuerte, pero un error garrafal en la salida de Casillas sirvió el tanto en bandeja de plata. El 0-1 endulzó el escenario para el Atleti, más que serio en defensa y con mucho 'punch' en los metros finales.

Villa estuvo cerca de enganchar la sentencia, al comienzo de la segunda mitad, pero nada más lejos de la realidad porque los blancos, con toda la carne en el asador, manejaron el cuero y las ocasiones a partir de ese momento, abanderado por la efervescencia de Di María, inagotable incluso en el minuto 110.

Desde ahí, hasta la prórroga, no hubo más historia para el Atlético, mientras que el Real Madrid no tenía otra que lanzarse a por el partido. Ramos, sobre la bocina, forzó la prórroga. Bale, Marcelo y Cristiano abrocharon la 'Decima', la obsesión de los blancos durante los últimos 12 años, la misma que se enterró en Lisboa, y que alarga la tiranía del Real Madrid en Europa. Hoy, ya ha nacido un nuevo sueño: la 'Undécima'.

sábado, 24 de mayo de 2014

LA DÉCIMA O LA PRIMERA

Carlos de Blas

El estadio Da Luz de Lisboa pondrá este sábado en juego el derbi más grande de la historia entre Real Madrid y Atlético en el mejor escenario posible, la final de la Liga de Campeones, en un apasionante duelo entre la obsesión de la 'Décima' Copa de Europa blanca y el entusiasmo y la ambición rojiblanca por la 'Primera'.

Todo el mundo del fútbol pendiente de un partido, de una cita para la historia y la eternidad para la ciudad de Madrid, por un trofeo ansiado por el equipo madridista desde hace doce años y una ocasión anhelada por el Atlético desde hace 40, desde 1974, cuando perdió aquella dolorosa final frente al Bayern Múnich en Bruselas.

Las individualidades y el poder ofensivo del Real Madrid, el campeón de Copa del Rey esta temporada, contra el bloque, la intensidad, la firmeza defensiva y la fortaleza del Atlético, subido en una ola de buenas sensaciones en su formidable campaña, en la que el pasado sábado festejó un campeonato de Liga 18 años después.

Un nuevo 'combate', seguramente el más transcendente, entre dos rivales 'eternos', un duelo táctico entre el italiano Carlo Ancelotti y el argentino Diego Simeone y el cuarto enfrentamiento entre los dos equipos en este curso. Dos lo ganó el Real Madrid, uno el Atlético y el último, a primeros del mes de marzo, terminó 2-2.

El premio para el ganador, ahora, es grandioso en Lisboa, donde el Real Madrid encara el momento más esperado tras doce años que han dado forma a una obsesión llamada 'Décima', en la oportunidad de oro de una generación de culminar un crecimiento progresivo tras años en los que se alejó del sitio que le correspondía en una competición en la que es el equipo más laureado. Los seis años sin pasar de octavos de final fueron una losa para un buen puñado de entrenadores hasta que aterrizó José Mourinho.

Con el portugués se rompieron barreras pero se crearon otras nuevas, unas semifinales en las que tropezaron tres años consecutivos hasta que Carlo Ancelotti ha enseñado el camino, conduciendo al madridismo a su decimotercera final. Desde la tranquilidad, siempre cerca del jugador y con un perfil muy similar al de Vicente del Bosque, último técnico que dio una Copa de Europa al madridismo.

Ancelotti puede convertirse en Lisboa en el técnico más laureado si vence. Igualaría las tres Copas de Europa conseguidas por Bob Paisley con el Liverpool. Ha sabido sacar partido de las virtudes de sus jugadores, con una apuesta ofensiva bajo un 4-3-3, explotando el juego directo con la velocidad de jugadores como Cristiano Ronaldo, Gareth Bale o Ángel Di María y con una personalidad de salir siempre a por el balón.

Tras la exhibición en la fase de grupos, con récord goleador del equipo y de Cristiano Ronaldo, el Real Madrid tuvo que desmitificar la 'maldición alemana' para sembrar su camino a la final. Vapuleó al Schalke, se vengó de su último verdugo, el Borussia Dormund, y sacó los colores al vigente campeón, el Bayern Múnich. La brillantez de la semifinal y el 0-4 firmado en un terreno donde jamás había vencido, el Allianz Arena, provocaron la relajación final en Liga. El verdadero objetivo lo tenían ante sí. La oportunidad de conseguir la 'Décima' tras doce años de sequía era una realidad.

jueves, 22 de mayo de 2014

LA HORA DE LA VERDAD


La tarde noche del próximo sábado 24 de mayo, Atlético y Real Madrid encararán el partido más importante de la temporada, la final de la Champions League

Antonio Blanca

Se acerca el momento decisivo, en el que quién más lo quiera, quién más apueste por llegar a la meta cueste lo que cueste sin mirar atrás y no titubear logrará firmar un pacto con la Historia. El partido que decide si una temporada es histórica o si es una más. De ser el primer entrenador en llevar una “Orejuda” al Manzanares, o ser el técnico que logra la ansiada Décima.

El Atlético de Madrid se ha quitado una importante cuota de presión al ganar la Liga y sobre todo del modo en que la conquistó, sufriendo y remando contra todo tipo de adversidades en el Camp Nou ni más ni menos. Es cierto que la oportunidad de la Copa de Europa es histórica y muy difícil de repetir, pero aún perdiéndola, sus aficionados estarían muy satisfechos a nivel general. La pega es que si la pierden, es ante el eterno rival, y podrían volver los fantasmas del pasado. Si la ganan, serán eternos y siempre podrán jactarse de su vecino.

En cambio, en el Real Madrid la presión es más alta. Aunque ya ganaron la Copa del Rey ante el Barcelona, los aficionados blancos son mucho más exigentes. Después de lo mal que se ha resuelto la Liga para los madridistas, tirándola por la borda en un ejercicio rayano entre el desdén y la desidia, la Liga de Campeones es sin duda la única opción de pasar de una temporada decente a una sensacional campaña.

El sábado en Lisboa habrá que estar atentos para ver si finalmente juegan los lesionados. Todo hace indicar que Diego Costa será baja para la final salvo que la homeópata serbia haya obrado el milagro, pero tanto Cristiano como Benzema, o Arda Turan podrán estar. El caso más dudoso en los blancos es el del defensa Pepe, cuyo sustituto sería Raphael Varane y si finalmente Benzema no llegara, sería suplido por Isco. Por Diego Costa en principio jugaría Raúl García, aunque también se barajan las opciones de Adrián o Diego Ribas.

El Real Madrid llegará más descansado a la final después de haberse dejado ir en la Liga, mientras que los colchoneros vienen de un desgaste físico más grande, aunque mentalmente han salido muy reforzados. En una final siempre se da el máximo, y más cuando se trata de la Liga de Campeones. Todo el planeta estará pendiente de los jugadores que salten al verde de Da Luz, por lo que sin duda habrá un espectáculo tremendo.

Y aún queda una incógnita por resolver. Se trata de Iker Casillas. El Atlético de Madrid jamás ha ganado al equipo blanco con el mostoleño en frente. Salvo lesión de última hora, Casillas jugará el partido, por lo que los rojiblancos deberán traspasar también esa barrera mental para lograr el mayor título de su historia. Los madridistas, se aferran a que su capitán prolongue la racha en el que podría ser el último partido con la zamarra merengue del capitán.

Un partido que puede acabar siendo un sueño o una pesadilla. Nadie quiere perder el partido, pero todos quieren ganarlo. El que pierda será el hazmerreír de su vecino durante décadas, pero el que gane siempre tendrá ese gran recuerdo con el que desesperar a sus rivales. Da Luz dictará sentencia, sábado 24 de mayo a las 20.45 horas.

lunes, 19 de mayo de 2014

LA LIGA ES COLCHONERA


Dieciocho años después, con mucho sufrimiento y en la última jornada el Atlético de Madrid ganó la liga

Antonio Blanca

Con la victoria de ayer del Atlético de Madrid se puso fin a diez años de duopolio entre Barcelona y Real Madrid. Con la conquista de la liga BBVA por el Atleti del “Cholo” Simeone, la eterna historia del “pupas” parece desterrada por siempre. Con el entrenador argentino el Atleti no juega finales, las gana. Sus jugadores se han grabado a fuego en el subconsciente la filosofía del grandísimo entrenador argentino que ha cambiado por completo la fisonomía del equipo, para hacerlo un conjunto combativo, solidario, de gladiadores, capaces de pelear y no bajar los brazos en pos del objetivo común, por más piedras en el camino que se encuentren. Porque la tarde de ayer fue épica, el Atlético se llevó la liga en el Camp Nou ante el Barça por táctica, cabeza y corazón, mucho corazón, bemoles o su sinónimo en vulgar, a base de testosterona. Eso que todo se puso muy cuesta arriba, lesiones de Arda Turán y de Diego Costa, golazo de Alexis de la nada. El Atlético de Madrid que no supo amarrar la liga en casa, observaba a media tarde en Barcelona como la historia se iba a volver a ensañar con ellos y les iba birlar en el último partido una liga de la que ha sido merecidísimo campeón. Porque sus dos rivales no han estado a la altura. El Barça inmerso en problemas deportivos y judiciales desde el inicio de la campaña. El Real Madrid teniéndolo en la mano pero abandonándose en los últimos encuentros, traicionando el espíritu de la camiseta y obsesionándose, el tiempo dirá si demasiado, con la Décima. La décima liga la ganó el Atlético el sábado por la tarde, con el más difícil todavía, demostrando que el fútbol a veces justo para con quien sabe sacrificarse y entregarse hasta el último momento con el alma, porque los sueños también se pueden hacer realidad si se pelea con encono por ello. Enhorabuena al Atlético de Madrid, desde su presidente hasta el último de sus aficionados. Y cuidado, que la fiesta en Neptuno puede ser doble y de tintes de leyenda según lo que ocurra el 24 de mayo, pero eso ya es otra historia.

La última jornada se inició el viernes en la Rosaleda con el partido entre el Málaga y el Levante, en el adiós de Schuster al banquillo del cuadro andaluz. 1-0 en un partido muy aburrido donde se vio que ninguno de los dos equipos se jugaba nada y se trataba de solventar el expediente con el máximo decoro posible.

La sobremesa del sábado en el Santiago Bernabéu se cerraba la Liga para el Real Madrid y también el paso de Javier Aguirre como entrenador el Espanyol. El partido perfectamente se podría haber catalogado como de amistoso, porque así se desarrolló. El Madrid que desde que eliminó al Bayern de Múnich y se clasificó para la final de la Liga de Campeones se olvidó de la liga y decidió tirarla con actuaciones paupérrimas, ayer también lo hizo, salvo por Ramos, Varane y Di María. 3-1 fácil ante un Espanyol ya salvado que tampoco se empleó. Lo peor para el Madrid el susto de Ronaldo en el calentamiento que hizo que no jugara, por lo que comparte la bota de oro con Luis Suárez (Liverpool), y el tirón en los abductores de Benzema, que hace que ambos jugadores lleguen entre algodones al partido más anhelado por el madridismo en la última década.

La gran final de la Liga. Hecho casi insólito por las poquísimas ocasiones en las que sucede, que dos equipos se disputen en la última jornada y entre ellos directamente el título de liga. Así ocurrió el sábado en el Camp Nou. El Barcelona que ha cerrado una irregular temporada ante la gran oportunidad de salvar los muebles si sumaba una victoria. El Atleti ante un sueño, vencer la liga de los poderosos Madrid y Barça para dieciocho años después volver a paladear las mieles de un triunfo tan dulce como es éste. Al Atlético de Simeone le bastaba con el empate y lo obtuvo, 1-1 con un sufrimiento indescriptible, como no podía ser de otra manera con el Atleti. El Barça del “Tata” no fue capaz de aprovechar ni la ventaja que consiguió con el golazo de Alexis ni las lesiones de Diego Costa y Arda que ponían muy de cara el encuentro para los culés, pero los atléticos sacaron lo que han demostrado durante toda la temporada para luchar frente a todas las adversidades y superarlas. Godín en el inicio de la segunda mitad colocó el gol de la igualada que ponía todo de cara de nuevo a los del “Cholo”, que se vaciaron y quedaron sin fuerzas en su tarea de guardar el título a toda costa, no se podía escapar y no lo hizo. Justo campeón el Atlético de Madrid, por juego, intensidad y fe, la que Diego Pablo Simeone ha insuflado a los suyos para hacerles creer que con todo pueden.

El Valencia venció la noche del sábado al Celta de Vigo por 2-1, gracias a los goles de Feghouli y Piatti, antes y después del descanso, echando el cierre a la temporada 2013/14 con un partido sin nada en juego que permitió a los 'ches' finalizar en la octava posición de la Liga BBVA. La trigésimo octava jornada no ofrecía motivaciones ni para el Celta y ni el Valencia, únicamente la honra de finalizar en ese octavo puesto que finalmente se quedó en casa. Los de Pizzi, que todavía no ha desvelado su futuro, fueron de menos a más y merecieron llevarse el partido remontando el tanto inicial del cuadro vigués.

Mañana de domingo con partido directo por ver quién tendrá más vacaciones este verano. La buena nueva para el Villarreal, la Real Sociedad por el contrario habrá de ponerse el mono de trabajo bastante antes. 1-2 venció el equipo de Marcelino que se queda de este modo con la sexta posición en la tabla y el acceso directo a la Liga Europa. Buen partido del submarino amarillo e irregular de la Real que para cuando quiso meterse en el choque ya fue tarde.

La tarde se reservó para el drama, la agonía, el fracaso más absoluto, o la salvación que da la vida. El descenso se puso en liza en cinco estadios.

Pucelanos y navarros, que partían en esta última jornada desde posiciones de la zona roja, se unen en el descenso al colista Betis, que ya había bajado hace varias fechas.

El Valladolid perdió ante el Granada por 0-1, y al Osasuna no le valió para nada vencer al propio Betis por 2-1 en un encuentro marcado por la avalancha de público sucedida tras el primer gol de Oriol Riera, que provocó unos 40 heridos y el retraso de este y los demás encuentros, que tuvieron que alargar el descanso para que las segundas mitades comenzasen al unísono.

El Getafe ganó en Vallecas al Rayo (1-2) y el Almería igualó a cero con el Athletic de Bilbao para continuar un año más en Primera división.

El último partido del año se disputó en el Ramón Sánchez Pizjuán, donde el público rindió loas y honores a sus jugadores, los que conquistaron el pasado miércoles en Turín ante el Benfica la “Tercera” Liga Europa. Ganó el Sevilla al Elche en un partido donde nada se jugaba. 3-1 para los de Emery que cierran así una sobresaliente temporada.

domingo, 18 de mayo de 2014

¡QUÉ MANERA DE GANAR!

Julio Candela

El Atlético de Madrid se proclamó ayer en la tarde del sábado campeón de la Liga BBVA, dieciocho años después, al lograr un empate en el Camp Nou ante el FC Barcelona (1-1) en un partido que resumió lo sucedido durante la temporada y sobre todo en los duelos directos entre ambos, con un Barça apático e incómodo y un Atlético trabajador, sacando provecho de sus armas para lograr un título del que, por pundonor, es justo vencedor.

Fue un partido, hablando de fútbol, que ofreció poco. La base del juego blaugrana fue la impotencia, el no poder crear su juego ante un Atlético que es su bestia negra. Por parte 'colchonera', un juego inteligente, sabiendo en cada momento dónde estaban, y sacando provecho de su juego aéreo y su poderío defensivo. Pero sin destellos, sin magia, tan solo los nervios a flor de piel por lo mucho que había un juego, una Liga en 90 minutos.

Al final, quien destapó las botellas de cava no fue el Barça, sino el Atlético, a domicilio y cerrando una Liga en que nadie parecía ganar, y que hoy es rojiblanca en una final que acabó con el Camp Nou en pie aplaudiendo la entrega del Atlético, ovacionando al campeón y a un manteado 'Cholo' Simeone, despidiendo con silbidos a los suyos. El mundo al revés.

El Barça se adelantó, fue campeón de Liga durante apenas 16 minutos, pero sin dar la sensación de poder rematar la faena, sin estar cómodos, sin poder ayudar a la afición a creer y a animarles. Además, salió con la segunda marcha puesta tras el descanso y el Atlético, si la hubiera en coches normales, con la séptima. Lo pagaron los blaugranas encajando el empate, y a partir de ahí el color de este duelo era rojiblanco, total y absolutamente.

A diferencia de otros encuentros, no hubo tantas ocasiones, pero la diferencia es que el Atlético quería esto, sabía que le beneficiaba y que podía llevarles a ganar el título de Liga 18 años después, mientras que el Barça, que buscaba revalidarla, no encontraba el camino. Ni los jugadores, que tanto han ganado, ni un Martino que no revolucionó nada desde la banda.

Los últimos minutos del partido, con 1-1, buscaron la épica. La Liga quería poner un broche de oro, pero el Barça no lo supo encontrar, y el Atlético solo pensaba en cantar el alirón aunque para ello tuviera que encerrarse atrás y poner un 11-0 defensivo junto a Courtois. La Liga la gana el equipo que la merece, la ha luchado como el que más el Atlético de Madrid, y la ha ganado. Además, saliendo ovacionado del Camp Nou, a gritos de 'Atleti, Atleti' y no solo por parte de sus aficionados.

Pasada la media hora de juego, y sin buscarlo demasiado el Barça, se pusieron por delante. Cesc templó el balón al interior del área para Leo Messi, que intentó controlar con el pecho pero se le fue largo, presionado por Godín. No obstante, el balón llegó de cara a Alexis, que no se lo pensó dos veces y construyó el que es seguro uno de los mejores goles de su carrera, por belleza y escenario. Su misil con la derecha voló directo a la escuadra izquierda de Courtois, que cubría ese palo pero no pudo detener el trallazo.

La sensación de que el Barça parecía estar cerca de pedir la hora en el descanso, pese a ir ganando 1-0 y el palo brutal de las lesiones de Costa y Arda Turan, se confirmó nada más salir los equipos del descanso. Como si todavía no lo hubiera hecho el Barça, dormido y perdido en su propia casa, sucumbió ante un Atlético que en cinco minutos tuvo dos buenas ocasiones a pies de David Villa, desafortunado el 'Guaje' ante su anterior equipo, y el gol de Diego Godín, toda una muestra del poderío atlético en las jugadas de estrategia, rematando picado abajo un córner libre de marca.

Con el empate el equipo 'colchonero' volvía a ser virtual campeón, y tenía el partido controlado. Además del gol, del previo palo de Villa que bien podría haber sido el empate, tenía más el balón, presionaba arriba, atrapaba al Barça en su impreciso juego, y en definitiva tenía las riendas del juego. Por contra, el Barça parecía no saber encontrar la tecla de la revolución, en la sexta vez que jugaban contra Simeone, sin haber ganado nunca antes.

Además, Leo Messi estaba ausente, sin tocar apenas el balón y cuando lo hacía era sin peligro, ni sensación de poder crearlo. Cuando Busquets pidió el cambio, por molestias, Martino decidió dar entrada a Song, no a Xavi, sin arriesgar nada pese a necesitar cambior el resultado y el guión del encuentro. Finalmente, el de Terrassa entró por un desaparecido Cesc Fàbregas, pero casi 20 minutos después.

No obstante, en un momento de bajón físico del Atlético, para coger aire más que por no poder más, el Barça se fue un poco arriba, con algo menos de media hora por delante, a la busca del gol, pero sin tener ninguna ocasión más allá de un tanto anulado, bien, a Leo Messi por fuera de juego y un disparo lejano de Alves, que por lo menos hizo que apareciera Courtois, seguro. Con el tiempo, este arreón catalán se fue difuminando, pese a que Neymar entró y animó el cotarro.

No tuvo muchas apariciones el brasileño, pero fijó a Juanfran en la derecha y provocó que los 'colchoneros' tuvieran que dividir sus esfuerzos defensivos. Esto se incrementó cuando Gerard Piqué, en los últimos diez minutos, se fue arriba en cuanto podía, haciendo de '9' buscando el juego aéreo. Y es que el 4-5-1 con el que acabó el 'Atleti', con entrada de Sosa por Adrián, cerró más los espacios, dando por bueno el empate el 'Cholo' y buscando una contra que no hizo falta que llegara.

La peor de la noticias para el Atlético llegó mucho antes del gol en contra y en forma de lesiones de dos hombres clave como son Diego Costa y Arda Turan. En 22 minutos les perdieron, con siete minutos entre un cambio y el otro. Com en Liga de Campeones, el delantero hispano-brasileño pidió el cambio obligado por molestias musculares, esta vez al esprintar para salir a la contra.

Costa se fue al banquillo entre lágrimas, consciente de que además de esta final podría perderse la del próximo sábado, cuando el Atlético de Madrid se jugará la Liga de Campeones contra el Real Madrid en Lisboa. En cuanto a Turan, también se fue muy tocado con un golpe en la zona de la cadera, pensando también en el duelo de la capital lusa.