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lunes, 25 de julio de 2011

URUGUAY EL REY DE AMERICA

Julio Candela

La selección de Uruguay se ha proclamado campeona de la 43 edición de la Copa América tras vencer a Paraguay (3-0) en el Monumental con un gol de Luis Suárez y dos de Diego Forlán, sus primeros tantos en la cita disputada en Argentina.

Uruguay no ganaba la Copa América desde 1987 y con este título se convierte en el país sudamericano con mayor número de trofeos, con 15, superando a Argentina por uno y certificando su buen campeonato.

El partido comenzó con un gran ritmo por parte de la selección 'charrúa', buscando descarádamente la portería de Justo Villar, mientras que Paraguay se limitaba a defenderse y buscar la salida rápida del balón.

Dos ocasiones seguidas de Uruguay, en las botas de Luis Suárez y en la cabeza del defensa Lugano tras rematar un córner que los jugadores paraguayos salvaron en la misma línea de gol, provocando un posible penalti que el árbitro no vio, fueron las ocasiones más claras.

Tras estos dos primeros avisos, el gol no se haría esperar y en el minuto 11 Luis Suárez transformó la primera ocasión clara que tuvo, tras una gran jugada colectiva y un par de rebotes en la defensa paraguaya, de disparo cruzado, dentro del área grande y tras rebotar en el poste.

Con el primer gol en el marcador, los jugadores de Tabárez no se echaron atrás, sino que decidieron ir a por el segundo, que llegó de un gran disparo cruzado de Forlán casi en el filo del descanso, ante el que nada pudo hacer Justo Villar, que ha sido una de las estrellas de la cita.

En la segunda parte, el guión continuó igual, con Uruguay lanzada, aunque controlando más las escasas embestidas de los pupilos de Gerardo Martino. Los visitantes decidieron estirarse un poco, prueba de ello fue el gran disparo del delantero Valdéz al palo, aunque esa sería la única ocasión de Paraguay.

Con el partido claramente favorable para los uruguayos, no hubo demasiadas ocasiones de ahí hasta el final en el que con Paraguay totalmente volcada para buscar el gol de la honra, se vio sorprendida por una rápida contra en la que Forlán terminó por sentenciar el partido y poner el definitivo 3-0 en el marcador.

Con este resultado Uruguay demostró claramente su superioridad en el partido y resultó el merecido vencedor. Forlán consigue un título que ya poseían su padre (Pablo) como jugador en 1967 y su abuelo (JC Corazzo) como entrenador en 1959.

domingo, 4 de julio de 2010

CASILLAS CAMBIA LA HISTORIA OTRA VEZ

Julio Candela

La selección española de fútbol enterró de un plumazo todos los fantasmas que la visitan cada cuatro años y alcanzó las semifinales del Mundial de Sudáfrica gracias a un solitario gol de Villa, que bastó para derrotar por 1-0 a Paraguay y reescribir la historia del fútbol nacional.

El combinado de Vicente del Bosque sudó de lo lindo para doblegar a un conjunto paraguayo muy correoso, agresivo en algunos momentos del envite. Cuando las cosas se atascan y la fluidez no es la que acostumbra, la actual campeona de Europa cuenta con un jugador sideral, que parece que inventó la palabra gol.

No sólo lleva cinco goles en la cita sudafricana, es el que abre los partidos cuando no salen. Su gol tuvo de todo, como la historia de España que comienza tras el ejercicio de suficiencia que demostró en el césped del Ellis Park. Dos penaltis errados por Xabi Alonso y Cardozo sirvieron de despertador para los 22 futbolistas que se batieron el cobre sin cesar.

Es cierto que ésta España se mira en el espejo y no ve a la de hace dos años, a la que encharcó los ojos de todo un país con un fútbol tan preciosista como preciso. El cómo ha pasado a estar en el segundo plano, pero las barreras están más rotas que nunca. Hace cuatro, ocho o doce años, España estaría haciendo las maletas y volviendo de vacío, éso es el pasado.

Una pléyade de jugadores mágicos nos abre las puertas de la gloria futbolística. Poco a poco, vamos empezando a bordar una estrella que no debe de tardar en llegar. Italia o Alemania se jactan de ellas y no de un estilo, de una forma de entender el fútbol.

Los Tassoti, Al Gandur o Zidane se van disipando de nuestro punto de vista y Casillas y Villa nos empiezan a mostrar un panorama hasta ahora desconocido, el de ganadores. Un país que le ha dado y le da tanto a un deporte como el fútbol no podía estar tanto tiempo sin jugar unas semifinales.

Y es que Casillas lo cambió todo. Lo lleva cambiando desde que se enfundó ese brazalete que no sólo habla de jerarquía, muestra qué tipo de persona y de jugador es. "Un diez como capitán y portero" señaló Luis Aragonas tras la Eurocopa que nos encumbró a un cielo del que no queremos aterrizar.

La primera parte del choque no se quedará en los libros, pero la segunda tuvo de todo. Dos penaltis pitados, otro clarísimo a Fábregas no señalado y un gol que tuvo que rebotar dos veces en la madera antes de entrar. Es un tanto que habla de liberación, de cómo se siente estos futbolistas.

En el minuto 57 de partido un agarrón de Pique dentro del área fue señalado como penalti. Tantas y tantas penas máximas se pasaron por la mente. No era Estados Unidos, no era Corea del Sur, era Sudáfrica, era Casillas. Tantas críticas y tan absurdas ha tenido que soportar el de Boadilla que calla bocas con actuaciones mágicas.

A partir de ahí, España cambió. Cuando pareció que lo peor había pasado, Xabi Alonso falló un penalti que volvió a tambalear la moral nacional, que no está para muchos trotes. Sin embargo, esta plantilla no sabe nada de esos partidos en blanco y negro en los que todo salía mal. Saben de ganar.

Tuvo que ser él. Un jugador que ya es una leyenda, alguien que ha dado los pasos en su carrera de una manera tan inteligente como acertada y que llevó el delirio a todo una país. Quedaban siete minutos para el final y la sonrisa ya no se borraría jamás. Antes, el guardameta del Real Madrid tuvo tiempo para volver a lucirse y dejar claro que el marcador era inamovible.

El pitido final del colegiado Batres sonó a liberación, a alegría, a victoria. El próximo capítulo no será dentro de cuatro años, el miércoles nos espera una Alemania que asusta, pero no vamos ni subidos ni derrotados, porque España ha reescrito la historia.

sábado, 3 de julio de 2010

A HACER HISTORIA

Julio Candela

La selección española tiene desde las 20:30 horas una cita con la historia en el mítico estadio Ellis Park, donde se enfrentará a Paraguay con el anhelo de acabar con el maleficio de los cuartos en los Mundiales, meterse en las semifinales y, como mínimo, igualar su mejor clasificación histórica.

La campeona de Europa ha revertido su situación tras la derrota inicial ante Suiza y se ha revalorizado con las victorias ante Honduras y Chile, en los otros dos encuentros de la primera fase, y sobre todo en octavos contra la Portugal de Cristiano Ronaldo.

El conjunto de Vicente del Bosque va de más a menos y los elogios no se han hecho esperar. Vuelve a ser cabeza de cartel y su favoritismo para el choque ante los guaranís es patente, aunque, obviamente, nada decisivo.

Y es que el encuentro no es menos importante para Paraguay, que nunca había conseguido alcanzar los cuartos de final y mantiene vivo también su sueño de gloria.

España tiene como mejor referencia mundialista el cuarto puesto en Brasil'50, pero en aquella ocasión lo que se disputó fue una liguilla. Desde entonces y con anterioridad, los cuartos de final han sido un muro infranqueable.

La última ocasión fue en Corea y Japón 2002, cuando el equipo que dirigía José Antonio Camacho cayó en la tanda de penaltis ante los anfitriones surcoreanos en un partido que pasó a la lista negra por la decisiva actuación en contra del equipo arbitral que encabezaba el egipcio Gamal el Ghandour. Italia, en 1934 y 1994, y Bélgica, en 1986, truncaron también el sueño español en esta ronda.

Es, por lo tanto, un nuevo momento de la verdad para España, ahora representada por este equipo de Del Bosque, que, con una generación dorada, quiere dar por fin el salto de calidad que el fútbol español lleva aguardando décadas

La 'Roja' ha crecido a lo largo del torneo, en resultados, en juego y en sensaciones. Ha sido fiel a sí misma, a su estilo de fútbol combinativo y ha llevado la iniciativa y el control siempre.

Para mañana prevé otro encuentro similar a los anteriores en este Mundial y a los tres que ha jugado ante Paraguay, el tristemente recordado de Francia'98, en el que el 0-0 en Saint Etienne dilapidó sus opciones, el de Corea/Japón 2002 con victoria española por 3-1, y un amistoso en Logroño poco después, también saldado con 0-0.

Gerardo Martino ha formado un bloque que cuajó una gran fase de clasificación y que en este Mundial se ha mostrado muy sólido atrás, aunque le ha faltado más gol pese a tener hombres reputados como Roque Santa Cruz, Nelson Haedo Valdez o Lucas Barrios.

De hecho, Paraguay es uno de los equipos que permanece invicto, tras empatar en la primera fase ante Italia (1-1) y Nueva Zelanda (0-0) y ganar tan solo a Eslovaquia (2-0). Luego, en octavos, igualó sin goles ante Japón y superó a los asiáticos en penaltis.

Del Bosque y su equipo saben lo difícil que tendrán para acceder a la zona de peligro porque los guaraníes se protegen bien en su terreno y están muy atentos a salir con rapidez a la contra. Por lo tanto, vuelve a antojarse definitivo el movimiento rápido y preciso del balón con Xavi Hernández y Andrés Iniesta como directores de la orquesta que poco a poco va afinando la sintonía camino del sueño.

El técnico español repetirá el once inicial. Mantendrá escorado a la banda izquierda a David Villa, el gran héroe hasta el momento en este Mundial, y en punta Fernando Torres pese al buen rendimiento de Fernando Llorente cuando le suplió ante Portugal.

El '9' del Liverpool, pese a que aún dista de su mejor forma, es el gran icono de España para la afición sudafricana y referencia de la 'Roja'. Ofrece alternativas al toque y siempre es una zozobra para las zagas rivales.

Sergio Busquets y Xabi Alonso, pese a que Del Bosque no les considera un doble pivote puro en el centro del campo, serán los encargados de iniciar el juego y ayudar a la defensa, que frente a Portugal estuvo espléndida y que en esta ocasión tendrá de nuevo la misión de estar muy atenta en las rápidas contras paraguayas.

España interiormente no quiere sentirse favorita y caer en errores como el de la semifinal de la Copa de las Confederaciones ante Estados Unidos. Respeto al rival y humildad es lo que más se desprende de un equipo que sabe que tiene posibilidades reales de hacer algo grande, pero que debe ratificarlas en el campo, en el terreno de un escenario mítico Ellis Park donde superó a Honduras.

Paraguay, superado su maleficio de octavos, se presenta crecida y estimulada. El conjunto de Martino llega al partido como el equipo menos goleador, con tres tantos, pero el menos goleado. Únicamente con el que le marcó Italia a Justo Villar en el primer partido.

El cuadro guaraní confía en que sus argumentos sobre el césped valgan para tumbar a España, a la que traspasan la presión del favorito. El bloque de Martino es un conjunto sólido y ordenado, que pretende la iniciativa en el juego aunque asume que mañana será el equipo de Vicente Del Bosque el que acapare el balón.

Es por eso que el seleccionador argentino de Paraguay ha acentuado la constancia en la presión y la atención para evitar que el mediocampo de España pueda crear a su antojo.

Gerardo Martino ha recuperado al volante Víctor Cáceres, un fijo en la medular que tuvo que perderse el duelo contra Japón por la suspensión por las dos amarillas que vio en los otros partidos.

"El Topo" volverá al once, del que saldrá Néstor Ortigoza, su recambio natural y que fue titular por la baja de su compañero. El centrocampista Aureliano Torres es la única carencia que puede tener el seleccionador para el duelo contra España pese a haber mejorado de una contractura.

El técnico de Paraguay es partidario de afrontar los partidos con tres delanteros. Sin embargo, en su estreno contra Italia, reforzó el medio con un jugador más en detrimento de un atacante, una variante que puede repetir contra España, dada la fortaleza de la Roja en esa zona. De lo contrario, usará la terna ofensiva que puso en escena contra Eslovaquia, Nueva Zelanda y Japón.

"España tiene una forma de jugar que debería permitirnos tener más espacios. Es un equipo que juega para ganar. Podremos aprovechar mejor nuestras opciones de ataque", indicó el seleccionador, que se mostró confiado en que delanteros inéditos hasta el momento en el Mundial vean puerta contra España.