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lunes, 13 de agosto de 2018

MESSI ALZA LA SUPERCOPA

Jordi Grimau

El equipo andaluz golpeó primero con un tanto de Sarabia. Sin embargo, la paciencia de los azulgrana obtuvo su recompensa con la igualada de Piqué justo antes del descanso y el golazo de Dembelé que decantó la victoria poco más de diez minutos del final. El Sevilla pudo forzar la prórroga con un penalti en el minuto 90. Pero Ben Yedder lanzó la pelota con suavidad a los dominios de Ter Stegen.

Entre calores y abanicos, tormentas y granizo, la temporada futbolística de España se abrió este domingo con la Supercopa de España. Quizás con más tensión y pelea en los despachos que con lo visto finalmente sobre el césped.

El duelo entre bambalinas mantenido entre José Castro, Luis Rubiales y Josep María Bartomeu –especialmente entre los dos primeros- a costa de la Supercopa ha ido aderezando la polémica las últimas semanas. De dos partidos a uno, de jugarse en suelo español a trasladarse a Tánger, de aplicar las reglas habidas hasta ahora a permitir un número indefinido de extracomunitarios...

Por fortuna, el cruce de acusaciones cedió el protagonismo a los jugadores en el césped y a los árbitros alejados de él, pues el encuentro de Tánger ha servido para estrenar el VAR en competición oficial por primera vez en España.

Barcelona y Sevilla se han visto las caras este domingo en un estado de forma bien diferente. Los culés, llegados tras una gira americana y con los mundialistas llegando a cuentagotas; los sevillanos, con una preparación iniciada bien temprano para poder preparar los partidos de la clasificación previa para la Liga Europa.

Valverde, para resguardarse de posibles problemas por la norma de los extracomunitarios, dejó en la grada a Marlon y Malcom. Así, el primer once de la temporada blaugrana tuvo como protagonistas a Ter Stegen en la portería , el exsevillista Lenglet en la zaga, Rafinha y Arthur como acompañantes de Busquets en la medular y a Dembelé como cierre del tridente con Suárez y Messi.

Pablo Machín, por su parte, contó con Vaclík bajo palos tras el ida y vuelta de cancerberos en el mercado, Sergi Gómez en el lateral derecho y Roque Mesa asumiendo los galones obtenidos en el segundo tramo de la temporada pasada. El resto, once clásico del Sevilla.

La puesta de largo sobre el campo dejó claras las intenciones de cada equipo. El Barcelona iba a tener el balón y el Sevilla esperaría su oportunidad ya fuera con un contraataque o bien con la presión alta cuando la zaga azulgrana recibía de espaldas.

Fue el primer caso el que deparó el primer tanto del partido. Balón robado en campo propio y el híbrido entre despeje a la nada y pase largo lo convirtió Muriel en un ariete en dirección al área. Buscando marear a los dos centrales, encontró el hueco bajo el arco formado por las piernas de Lenglet. Sarabia, escorado a la derecha, logró el gol con un tiro cruzado colocado.

La intriga permaneció en el aire unos segundos. El juez de línea consideró el fuera de juego; sin embargo Gil Manzano esperó la decisión del VAR, que sentenció la legalidad del gol. El Sevilla golpeaba primero.

Pese al tanto, nada cambió en los planteamientos. El Sevilla por el éxito del suyo y el Barcelona por una cuestión de paciencia. Tenía la pelota y el dominio.

Messi exhibía maestría en el pase y Alba y Dembelé convirtieron en puñal su banda izquierda. Sin embargo, las ocasiones no se materializaban.

No fue hasta el minuto 42 cuando el Barcelona logró derribar el muro blanco y gracias al balón parado. Messi engañó a todos lanzando por bajo y puso de manifiesto los reflejos de Vaclík, que con la ayuda del poste en dos ocasiones evitó el tanto en primera instancia. El rechazo posterior cayó a los pies de Piqué para que anotara a placer. Con el empate se llegaba al descanso.

El tiempo de refresco le valió a Valverde para dar entras a los pesos pesados. Rakitic apareció en la reanudación por Rafinha y diez minutos después, Coutinho hizo lo propio por Arthur. Machín buscó la reacción de los suyos dando entrada de manera escalonada a André Silva, Aleix Vidal y Ben Yedder.

Pero lo que tenía reservado el destino fue la reivindicación del gran dsipendio del pasado verano. Ousmane Dembelé, a poco más de diez minutos para el final, cogió la pelota en el lado derecho, se acercó a la frontal y se sacó un cañonazo que hizo temblar el larguero antes de rebasar con contundencia la línea de gol. El Barcelona consumaba la remontada.

Sin embargo, la emoción no había acabado todavía. Ya en el 90, Ter Stegen derribó con claridad a Aleix Vidal y el árbitro pitó penalti. La prórroga estaba a la vuelta de la esquina, pero para ello Ben Yedder debía corroborar el empate desde los once metros. El francés chutó con inusitada suavidad y casi entregó la pelota al cancerbero alemán. El Barcelona aseguraba así la victoria y el título.

domingo, 12 de agosto de 2018

PISTOLETAZO CON LA SUPERCOPA

Jordi Grimau

El Barcelona, con aires renovados, y el Sevilla, que atraviesa un apretadísimo calendario de partidos oficiales, disputarán este domingo el primer título de la temporada española, la Supercopa, que por primera vez se jugará a partido único y en el extranjero, en el Estadio Ibn Battuta de Tánger (Marruecos).

El encuentro, en el que el Barcelona podría adjudicarse la decimotercera Supercopa de su historia, será también el primer partido oficial del fútbol español en el que se utilizará el VAR.

Un torneo lleno de novedades que quiere ganar el Barça para devolver el trofeo a sus vitrinas, después de perderlo el año pasado a manos del Real Madrid. Entonces, el conjunto azulgrana, aun sin tiempo para digerir la fuga de Neymar da Silva al PSG, nada pudo hacer ante el conjunto blanco, que le pasó por encima en los dos partidos de la eliminatoria.

El equipo de Ernesto Valverde llega en esta ocasión a la cita tras completar una intensa pretemporada, en la que no ha dejado malas sensaciones, aunque los resultados no le han acompañado.

En la gira por Estados Unidos los azulgranas disputaron tres partido de la Copa Internacional de Campeones que se saldaron con un empate contra el Tottenham Hotspur (2-2) y dos derrotas ante el Roma (2-4) y el Milan (0-1).

Sin los internacionales, Valverde tuvo que echar mano de los no habituales y de muchos jugadores del filial, entre los que destacaron el defensa Juan Miranda y el centrocampista Riqui Puig.

Ambos podrían entrar en la lista de convocados que el técnico del Barcelona dará tras el entrenamiento de esta tarde y debutar mañana con el primer equipo en partido oficial.

Con la baja del centrocampista Sergi Roberto -uno de los destacados de la pretemporada- por sanción, Valverde confeccionará un once en el que mezclará a algunos internacionales poco rodados con los hombres que más minutos acumularon en la pretemporada.

Jasper Cillessen se perfila como el meta titular en detrimento de Marc-André Ter Stegen y, en la zaga, el francés Clément Lenglet, uno de los nuevos fichajes, podría formar en el eje con Gerard Piqué, mientras que los laterales serían para Nélson Semedo y Jordi Alba.

En el centro del campo, otro de los nuevos, Arthur Melo, probablemente acompañe a Sergio Busquets y Rafinha Alcántara y en punta de ataque otra de las novedades de la plantilla azulgrana, Malcom Filipe Silva de Oliveira, se perfila como el tercer hombre de un tridente en el que parecen fijos Leo Messi y Luis Suárez.

Titulares habituales como Samuel Umtiti o Ivan Rakitic o el propio Ousmane Dembélé han sido los últimos en regresar del Mundial de Rusia y aún llevan muy pocos entrenamientos a sus espaldas, por lo que parece poco probable que aparezcan en el equipo titular, al igual que otro de los nuevas incorporaciones, el último en llegar, el chileno Arturo Vidal.

El Sevilla llega a la novedosa cita de Tánger en medio de un agotador programa, pues será el cuarto partido de este nuevo ejercicio al tener que disputar las previas en busca de la fase de grupos de la Liga Europa.

Al quedar séptimo en la pasada liga, la formación andaluza debe pasar tres eliminatorias. La primera la superó con solvencia ante el Ujpest húngaro y ahora está inmerso en la disputa de la segunda ante el Zalgiris lituano, que no lleva tan encarrilada tras el 1-0 de la ida disputada el pasado jueves en el Sánchez Pizjuán.

Ahora se encuentra con el potente Barcelona, rival que el pasado mayo le barrió en la final de la Copa del Rey (5-0), lo que aún escuece en todos los estamentos del club, sobre todo en la afición, muy dolida por la 'incomparecencia' de su equipo en ese encuentro.

El nuevo técnico del Sevilla, Pablo Machín, en pleno proceso de inculcar su idea y estilo de juego y aún con la plantilla en fase de transformación, ha reconocido que llegan al partido poco rodados por la altura del curso en el que se encuentran.

El soriano ha destacado también el orgullo y prestigio que da jugar este tipo de partidos, y que, desde que el jueves acabó el choque ante el Zalgiris, sólo piensa en recuperar jugadores y "competir ante un campeón de casi todo".

Ante los lituanos, Machín no sacó en el equipo inicial a jugadores como Jesús Navas, los argentinos Gabriel Mercado y Franco Vázquez, Sergio Escudero, Pablo Sarabia, el danés Simon Kjaer, el colombiano Luis Muriel o Roque Mesa, por lo que muchos de ellos serán titulares el domingo.

Estas rotaciones indican que en Tánger Machín pondrá al once mas competitivo posible, aunque es improbable que esté el medio francés Steven Nzonzi, después de que el viernes se ejercitara por primera vez junto a sus compañeros tras ser campeón de mundo en Rusia.

Sí tiene más opciones Aleix Vidal, que ante el Zalgiris jugó el partido completo en su vuelta al Sevilla y que el domingo podría medirse al equipo en el que ha estado las últimas campañas y ha desarrollado gran parte de la presente pretemporada.

La Supercopa, fuera de lo deportivo, viene rodeada de polémica después de que el club de Nervión considerara que la Federación Española actuó contra sus intereses por trasladarla a la ciudad marroquí y no seguir con el habitual formato de ida y vuelta.

El club y la federación de peñas han desestimado organizar viajes para asistir al partido, aunque, pese a ello, serán varios miles los sevillistas que se concentren en Tánger con la ilusión de ver al equipo ganar su segunda Supercopa de España.

jueves, 17 de agosto de 2017

EL MADRID HUMILLA A LA PAR QUE INDULTA AL BARCELONA

Carlos de Blas

Avisó en el partido de ida y sentenció en la vuelta en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no tuvo piedad del Barcelona y conquistó la Supercopa de España tras imponerse al Barcelona por 2 a 0. Un parcial final de 5-1 a favor de los blancos que va más allá de un traspié de pretemporada para sus rivales. La exhibición de buen juego y despliegue de toda su plantilla deja a los blancos como referencia indiscutible del fútbol español, europeo y mundial. Al otro lado, la salida de Neymar ha quedado como la puntilla definitiva a un equipo que agiganta la grieta entre plantilla y directiva a pasos agigantados. Un Barcelona que necesita refuerzos a menos de quince días del cierre de mercado.

Con el 1-3 quedaba la duda de si el Barcelona saldría al césped a demostrar que quizás fue un accidente lo visto en el Camp Nou. Valverde apostó por revolucionar su plantilla táctica lanzándose con un 3-5-2 sobre el papel con tres centrales y Alba y Sergi Roberto como carrileros adelantados. 3-5-2 sobre el papel porque al final lo que se acabó viendo fue un 5-3-2 al quedar acorralados por la presión alta del Real Madrid.

El equipo que salió con hambre y con ganas de demostrar cosas volvió a ser el conjunto blanco. La presión la situaba casi desde la línea de fondo del área de Ter Stegen. Modric volvió a la titularidad mientras que la ida de Asensio y Kovacic fue premiada con un puesto en la formación inicial. El otro cambio, Lucas Vázquez por Bale para acompañar a Benzema y Asensio.

Espoleados por la expulsión a Cristiano Ronaldo, sus compañeros no quisieron dejar pasar la oportunidad de hurgar en la herida de su rival histórico. Así, desde el primer momento, el dominio local se volvió asfixiante.No hubo que esperar mucho para ver el primer golpe. En el minuto 4, Asensio recogió un balón suelto tras un saque de banda a unos 35 metros de distancia de la portería. Con la inusitada decisión de aquel que no duda del enorme talento que atesora, se propuso emular el golazo de la ida con otro portento de su calibre. Sin pensárselo dos veces, levantó la cabeza, apuntó y mandó un cañonazo al fondo de la red. No habían pasado ni cinco minutos y el Bernabéu ya entraba en éxtasis.

El primer cuarto de hora valió para poner sobre la mesa tres nombres propios. Asensio, para dejar claro que pensar en Mbappé no es ninguna urgencia; Kovacic, reivindicando su progresión a centrocampista total y Varane para atestiguar que su relevo a Pepe como central titular es un hecho consumado sin dejar hueco para la duda. Coutinho y Demeblé son los nombre que suenan a la vez que sus clubes se niegan a la venta. Pocos días y muy largos esperan en las oficinas del club.

Al otro lado, lo que también iba quedando claro es que la reconstrucción del proyecto azulgrana va a ser hecha deprisa y corriendo. A falta de ver quién acompañará a Paulinho en el ticket de compra de los 222 millones, queda claro que ya Messi no es suficiente para mantener las intenciones de ganar títulos en todos los frentes posibles.

Esta noche, el argentino fue el único que puso luz en la creación azulgrana. Con la baja de Iniesta y Sergi Roberto anclado en la banda, Rakitic y André Gomes no llegaban al mínimo admisible para dominar el juego. Tan sólo cuando el Madrid retrasaba su presión, el Barcelona lograba acercarse al área de Navas.

Con ese pasito atrás, los blancos se acomodaron a un juego que tienen bien entrenado. Los contraataques se sucedieron y el segundo gol se rozaba. Un chut a la madera de Lucas Vázquez fue el aviso más claro, tras varios intentos de Kroos y Asensio dentro del área no del todo acertados.

Saboreando las mieles del gol, el Madrid volvió a dar un paso adelante y con ello, a anular a su rival. Anclados en su área, incapaz de robar la pelota, los azulgranas asistían con apatía al ensañamiento al que su histórico rival le estaba sometiendo. Olés del público a la vez que los jugadores se iban pasando la pelota con sucesivos taconazos uno detrás de otro. Pases, combinaciones e intentos de pases imposibles aprovechándose de un equipo de zombis vestidos de azulgrana.

Otro robo más, uno de los 17 que el Madrid logró en campo contrario en la primera parte, propició el segundo tanto local. Marcelo recibió la pelota por la izquierda y su centro acabó en los pies de Benzema, que de espaldas a Umtiti se dio la media vuelta en el área pequeña para batir a Ter Stegen sin problemas.

El 2-0 de los primeros 45 minutos se antojaba como recompensa insuficiente al dominio exhibido en el césped. La imagen de los culés era de derrota, alicaídos y sin ganas siquiera de meter la pierna en los duelos duros.

Por fortuna para ellos, la segunda mitad no fue más que un desfile hacia la entrega del trofeo. Pudo lograr el tanto el Barcelona, pero no fue más que porque los blancos ya sentían que el trabajo estaba hecho, no sin falta de razón. Valverde aprovechó los cambios para ir rectificando su esquema sobre el césped mientras que Zidane los hacía para que la afición premiara con ovaciones a los mejores de la Supercopa. Entraba Casemiro por Kovacic, Theo por Asensio y Ceballos por Kroos.


El partido que empezó en miércoles y acabó en jueves concluyó con un 2-0 que se sumaba para el 5-1 del global. Una diferencia amplia que refleja el hambre blanca y las necesidades azulgranas.

lunes, 14 de agosto de 2017

BAÑO DEL MADRID PESE AL ÁRBITRO

Carlos de Blas

Dos golazos de Cristiano Ronaldo y Marcos Asensio pusieron un broche de oro al triunfo del Real Madrid en el Camp Nou en el partido de ida de la Supercopa de España. El 1-3 definitivo estuvo salpimentado por Piqué, que abrió el marcador con un gol en propia meta, y por un sobrepasado De Burgos Bengoetxea a los mandos del pito arbitral.

No fue un triunfo fácil para los blancos, pues tras una primera parte marcada por el respeto de ambos y el rigor táctico, la segunda mitad del partido se convirtió en un carrusel de ida y vuelta tras el gol en propia puerta de Piqué al tratar de cortar un centro raso de Marcelo en el minuto 50. En medio de la locura, el árbitro puso de su parte al caer en la trampa de Suárez pitando su simulada caída en un corte con Navas en la línea de fondo a poco menos de un cuarto de hora para el final. Cinco minutos después, expulsaba a Cristiano Ronaldo tras enseñarle la segunda amarilla por simular una caída en su duelo con Umtiti dentro del área. Aún así, el Real Madrid, respondió al empate logrado por Messi de pena máxima con dos contraataques finiquitados con el balón en el fondo de la red. Primero fue Ronaldo en el minuto 82, donde vio la primera de sus amarillas por quitarse la camiseta, y luego Asensio en el 90, dejando encarrilado el segundo trofeo de la temporada con el 1-3 del electrónico.

Antes, el guión del partido quedó dispuesto para que ambos partidos lucieran sus mejores galas en sus onces iniciales, descontando la baja de Modric por sanción y el banquillo para Ronaldo por falta de ritmo. Kovacic fue el encargado de sustituir a su compatriota croata en una alineación calcada a la de Skopje. Por el lado del Barcelona, Deulofeu fue el elegido por Valverde para ocupar el hueco dejado por Neymar en el tridente de ataque azulgrana.

El cambio de Kovacic por Modric no fue un simple intercambio de nombres sino que ZIdane modificó la misión del centrocampista. El croata se olvidaría de crear y su primera orden era convertirse en la sombra de Messi. Kovacic cumplió más que de sobra y no sólo ahogó la creación del Barcelona, enfocada ahora más que nunca si cabe a la inspiración del argentino, sino que de su destrucción nacían muchas de las jugadas de peligro blancas.

Esa pérdida de desequilibrio por acción -el marcaje de Kovacic sobre Messi- y por omisión -ausencia de Modric-, deparó que el duelo por hacerse con el control de la pelota en el centro del campo protagonizara la primera mitad. Había acercamientos y combinaciones por parte de los dos equipos, pero todo acababa en la línea de tres cuartos, sin apenas oportunidades que probaran las habilidades de Ter Stegen o Navas.

Lo más cerca de llegar a un gol en la primera mitad estuvo en la inspiración de Isco. Primero en el minuto 18, cuando en una internada en el área por la izquierda abusó de balón ante el mareo al que sometió a Alba, disparando sin demasiada fortuna fuera. Luego ya en el minuto 37, cuando en la misma situación optó por cader la pelota al corazón del área donde Bale, de primeras, probó los reflejos de Ter Stegen.

Ya en la segunda mitad, con los mismos protagonistas sobre el césped, el paradigma cambió a los cinco minutos. El motivo, el tanto en propia puerta de Piqué al desviar un centro raso de Marcelo al fondo de la red cuando se lanzó al suelo para cazar el esférico. Con el 0-1, el Barcelona se vio obligado a tomar más riesgos, llevando el partido a un ida y vuelta frenético que a punto estuvo de volverse en su contra si no llega a ser por una providencial intervención de Jordi Alba. El lateral salvó sobre la línea de gol un remate a bocajarro de Carvajal tras recibir una ssitencia de Benzema tras una fenomenal jugada del francés a base de bicicletas.

Influenciados por la presión alta de ambos equipos en la primera mitad y que apenas está terminada la pretemporada, Valverde y Zidane reaccionaron al unísono para meter los primeros cambios. Y es aquí donde saltaron las costuras para el Barcelona. Si bien el francés mandaba a la banda a calentar a Asensio y Cristiano Ronaldo, el técnico vasco hacía lo propio con Denis Suárez y Paco Alcácer. Valverde puede poner un once inicial de garantías para un equipo con el Barcelona; sin embargo, las aspiraciones de los azulgrana para una temporada de éxito no tienen un banquillo de garantías al que aferrarse para acomenter los pertinentes revulsivos a los que se pueda ver abocado a lo largo de la temporada.

Así, primero en el minuto 58 y luego en el 68, abandonaron el campo Deulofeu e Iniesta para dar entrada a Denis Suárez y Sergi Roberto por parte del Barcelona: y Benzema y Kovacic para dar paso a Ronaldo y Asensio por el lado blanco.

Lo cierto es que el Madrid acabó por acomodarse a la mínima ventaja y el Barcelona aprovechó para repetir llegadas una y otra vez, saldadas en su mayoría con un córner a su favor. El Madrid buscó la reacción aprovechándose de dos pérdidas culés en tres cuartos, acabando una de ellas en gol anulado a Ronaldo por fuera de juego. A su vez, Busquets fallaba lo infallable cuando se encontró con tiro franco ante la portería vacía después de cazar un balón dividido dentro del área.

Con el partido desatado, entró en acción la picaresca uruguaya. Suárez aprovechó un encontronazo con Navas en la línea de fondo para inventarse una caída en la que picó De Burgos Bengoetxea. El costarricense no tocó al delantero, pero éste acabó dolorido en el suelo víctima de un fantasmal toque. Messi no desaprovechó el regalo e igualó el partido desde el punto de penalti.

Pero bastaron tres minutos para que llegara la respuesta blanca. Y lo hizo en forma de golazo. En un contraataque fulminante, Isco mandó la pelota en largo al desmarque de Ronaldo por la izquierda. El portugués recibió la pelota quedándose en un mano a mano con Piqué, alq ue recortó hacia el interior desde la frontal para mandar un zapatazo al palo largo inapelable para Ter Stegen. Con la adrenalina por todo lo alto, el portugués pensó que las amarillas en la Supercopa carecen de valor y optó por presumir de musculatura del tren superior quitándose la camiseta y enseñándola a la grada al "estilo Messi".

La boutade de Ronaldo acabó degenerando en expulsión cuando instantes después el colegiado le mostraba la segunda por simular una caída dentro del área. El calentón del 7 blanco degeneró en un empujón a De Burgos antes de abandonar el terreno de juego, por lo que al final esa inocente amarilla autoimpuesta minutos antes puede acabar en un largo período fuera de los terrenos de juego.


Envalentonado por lo sucedido, sus compañeros no se amilanaron y buscaron con empeño hurgar en la herida culé. Y como calco del 1-2 llegó el tercero. Esta vez fue Asensio el que recibió en el mismo punto, también con Piqué enfrente, pero el balear no se lo pensó y apuntó a la mismísima escuadra defendida por Ter Stegen en el primer palo. Con una colocación milimétrica, la pelota entró saludando a la escuadra para besar las mallas en el interior de la portería. Con esta obra de arte, el joven Asensio sellaba con otro gol su pasaporte de debuts en todas las competiciones que ha disputado con la camiseta blanca: Liga, Copa, Mundial de clubes, Liga de Campeones, Supercopa de Europa y Supercopa de España.

domingo, 13 de agosto de 2017

PRIMER CLÁSICO DEL BARÇA POST NEYMAR

Jordi Grimau

El Camp Nou acoge esta noche la ida de la Supercopa de España. A un lado, el Real Madrid como campeón liguero; al otro, el Barcelona como campeón copero. En juego, el primer título de la temporada española y el segundo en liza para los blancos.

Lo que en otro momento sería un clásico más, incluso descafeinado al ser aún en los primeros compases del año futbolístico y con la vuelta en el Santiago Bernabéu datada el miércoles, torna en un Estado de la nación azulgrana.

Con Neymar Jr. fuera y con las únicas novedades de Semedo, Deulofeu y Marlon Santos, el público azulgrana tendrá la oportunidad de dejar sentir su pulso sobra la situación del club desde la grada. Con la plantilla aún por completar con el posible sustituto del brasileño en banda y un centrocampista, Valverde afronta un complicado debut en partido oficial.

Si bien el equipo ha mostrado buenas sensaciones durante la pretemporada, con victorias sobre Juventus, Manchester United y el propio Real Madrid, enfrente tendrá a un equipo que, al contrario que los azulgranas, pasó de una pretemporada sin triunfos a conquistar el primer título sin género de dudas frente al Manchester United en la Supercopa de Europa.

De momento, sin rival en su posición, será Deulofeu el encargado de tomar el testigo a Neymar en el frente de ataque junto a Suárez y Messi. Una obligada apuesta por la Massía cuando de fondo suenan turbulencias con la posible llegada de Paulinho al medio por 40 millones de euros a la vez que crece el interés por Sergi Roberto, con idéntico precio como cláusula de recisión.

Así pues, la gran incógnita de este domingo estará en comprobar cómo Valverde y los jugadores afrontan el primer gran compromiso de la era post-Neymar.

Por su parte, el Real Madrid llega al Camp Nou con las dudas de la pretemporada disipadas tras la exhibición en la Supercopa de Europa. Con la inercia del buen juego y el éxito de títulos, los blancos esperan continuar su racha triunfal ante un gran rival en plena reconstrucción.

En Skopje, Zidane no tuvo problemas para confeccionar el once titular al estar Ronaldo prácticamente recién llegado a los entrenamientos, por lo que la apuesta por Isco junto a Bale y Benzema arriba no conllevaba dolores de cabeza.

Sin embargo, ahora el francés vuelve a disponer de un “bendito” problema para confeccionar su esquema y once inicial. Con la extensa plantilla con la que cuenta, falta saber si volverá a apostar por su once de gala o rotará para dar minutos a la ingente cantidad de talento blanco.


Con la entrada en liza de Cristiano Ronaldo, queda por descubrir a quién sacrificará en el caso de que opte por la primera opción y si disimula la inconveniencia dando entrada a la sangre joven con Asensio, Kovacic, Ceballos, Llorente o Ceballos, por citar sólo las opciones en la medular. De momento, con la baja segura de Modric por una roja vista en 2014, uno de estos nombres estará seguro en la lista de titulares.

jueves, 18 de agosto de 2016

ARDA TIRA DE LAS RIENDAS DEL BARÇA SUPERCAMPEÓN

Jordi Grimau

Dos goles de Arda Turan y otro de Leo Messi sellaron la goleada del Barcelona ante el Sevilla en la vuelta de la Supercopa de España (3-0) y dieron a los azulgranas el primer título de la temporada, el único que le faltaba a Luis Enrique como técnico del conjunto catalán.

El preparador asturiano, ya había ganado con el Barça dos Ligas, dos Copas del Rey, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes, y solo le falta el de este miércoles-jueves para completar su palmarés, dos años después de aterrizar en el banquillo del Camp Nou.

Logró hacerlo en una noche relativamente plácida par sus hombres, porque el empuje visitante solo se hizo notar los primeros minutos del choque, y con un once que registró seis cambios respecto al partido de ida.

Con Iniesta y Mathieu lesionados en la ida, Lucho puso en el campo a los cuatro fichajes de esta temporada -mención especial para el partido de Umtiti y Digne- y dio descanso a algunos ilustres de la vieja guardia como Piqué, Rakitic o Luis Suárez.

Sampaoli, obligado por las numerosas bajas que ha ido acumulando el equipo en esta pretemporada, sobre todo en la línea defensiva, también hizo varios cambios respecto al partido del Sánchez Pizjuán y dejó en el banquillo la pólvora de Vitolo y Vietto, que salieron mediada la segunda mitad.

Y es que, con la final casi decidida tras el 0-2 del primer acto, ambos técnicos confeccionaron sus onces pensando en el debut liguero del próximo sábado.

Aun así, el Sevilla arrancó mucho mejor que el Barça. En cinco minutos, Ben Yedder obligó a lucirse a Bravo en dos ocasiones, aunque su segundo remate -un cabezazo que el mata chileno desvió al larguero- finalmente fue anulado por fuera de juego.

El conjunto andaluz salió a buscar arriba a los azulgranas, a disputarle el balón, como le gusta a su nuevo técnico. Hasta Mascherano, exigido por la presión visitante, casi se marca un gol en propia puerta en una extraña cesión en los primeros compases del encuentro.

Los nervios locales acabaron con la primera aparición de Messi entre líneas para filtrar un pase de gol a Arda Turan, que batió de tiro cruzado a Sergio Rico a los diez minutos de partido.

A partir de ahí, los de Luis Enrique dominaron con comodidad. Messi a punto estuvo de hacer el segundo en un disparo que rozó el palo tras recibir, de primeras, un balón de Aleix Vidal, hoy el lateral derecho del equipo.

André Gomes tiró desviado desde la frontal poco después. Pero el Sevilla resucitaría a la media hora, cuando el colegiado señaló penalti después de que Umtiti rechazara con el brazo un disparo de Correa.

Bravo adivinó la intención de Iborra desde los once metros y evitó el empate. Si el chileno finalmente se va al City, Guardiola se llevará un portero de total garantías en su asalto a la Premier.

Los andaluces, lejos de desanimarse por la evidente desventaja en el marcador (3-0 en el global de la eliminatoria), siguieron mostrando un buen tono en el Camp Nou.

Sarabia lo probó de lejos, pero su disparo, flojo y desviado, no inquietó a Bravo y, en la última jugada antes del descanso, un remate en plancha de Mercado se estrelló en el travesaño.

Sin embargo, un golazo de Arda desde 30 metros al primer minuto de la reanudación dejó el título sentenciado.

El turco, que parece dispuesto a redimirse en este inicio de curso de su primera decepcionante temporada en Can Barça, a punto estuvo de hacer un triplete cuando Messi lo volvió a dejar solo delante de Rico, pero esta vez su vaselina se marchó alta.

Un centro de Digne a los diez minutos de la segunda mitad, lo cabeceó astutamente Messi en el segundo palo para hacer el 3-0. Fue el primer tanto del astro argentino este inicio de curso.

Ahí acabó el partido. Como si fuera un amistoso de pretemporada, lo que vino después fue un partido carente de ritmo, interrumpido ocasionalmente por los tres cambios que dispuso cada equipo.


La nota negativa para los azulgranas fue la lesión, a diez minutos del final, de Mascherano, que abandonó cojeando el terreno de juego dejando con diez a su equipo. Una ocasión de Messi y otra de Vitolo fue el epílogo de la Supercopa, la duodécima que se lleva el Barça.

martes, 18 de agosto de 2015

LOS LEONES SE COMEN AL BARÇA

Jordi Grimau

Treinta y un años después de su último título, el Athletic Club conquistó la segunda Supercopa de España de su historia al hacer valer en el Camp Nou el 4-0 de la ida, ante un Barcelona que nunca dio la impresión de poder remontar y que, al final, ni siquiera fue capaz de derrotarle en su estadio (1-1).

La solvencia táctica y el despliegue físico que el conjunto bilbaíno exhibió durante todo el choque resultó determinante, más incluso que la expulsión de Piqué, cuando todavía quedaban por disputarse 35 minutos de partido.

Quizá el signo de la final podría haber cambiado si, a los seis minutos, el larguero no hubiera escupido un remate del propio Piqué a la salida de un córner.

Esa fue la mejor ocasión del Barça hasta que, a falta de dos minutos para acabar la primera mitad, Rakitic colgó un balón al área, Luis Suárez lo bajó con el pecho para Messi y éste fusiló a Iraizoz para hacer el 1-0.

Entre una jugada y otra, el equipo de Luis Enrique fue el claro dominador del partido, con un Iniesta muy inspirado al mando de las operaciones.

Sin embargo, a los locales, arropados hoy por un Camp Nou enrarecido y repleto de turistas, les faltó pegada y precisión en los metros finales. Luis Suárez y Pedro, ansiosos por resolver al espacio, incurrían constantemente en fueras de juego y Messi parecía incapaz de librarse de la jaula de oro diseñada esta noche por Ernesto Valverde.

Porque donde no llegaba Balenciaga, lo hacían Susaeta o Beñat, siempre dispuestos a ayudar a su compañero para que el astro argentino, hoy muy gris, no encontrar espacios donde combinar.

El Athletic, muy bien colocado sobre el terreno de juego desde el pitido inicial, con la defensa adelantada y las líneas muy juntas, presionaba solidario a su rival, muy arriba, como en la ida de San Mamés, y tuvo siempre el partido bajo control.

Esta vez no encontró, no obstante, tantas facilidades en la zaga azulgrana, por más que intentaba buscar la espalda de los centrales para que Aduriz cazara alguna balón que dejara sentenciada la final.

Eraso tuvo la única ocasión visitante en toda la primera mitad, y ésta vino propiciada de una incomprensible perdida de balón de Pedro en el minuto 38. El centrocampista del Athletic se quedó solo frente a Bravo y disparó contra el exterior de la red en lugar de ceder el esférico a Adúriz para que el '9' rojiblanco marcara a placer.

Luego llegaría el gol de Messi y una tangana entre el portero del Athletic, Rakitic y Pedro, quienes intentaban recoger rápido la pelota del fondo de la red para ir a buscar el segundo.

Velasco Carballo optó por no alargar más el primer acto y señaló el camino a los vestuarios. Pero la tensión entre ambos equipos fue en aumento tras la reanudación.

Salió el Barça dispuesto a arriesgar más y el Athletic lo intentó aprovechar. Susaeta golpeó flojo a las manos de Bravo tras un pase de Aduriz y el propio Aduriz chutó a los pies del meta chileno en la jugada siguiente.

Piqué, encendido, se fue a recriminar al asistente que no señalara fuera de juego del punta visitante en esa jugada, y Velasco Carballo expulsó al central azulgrana.

Quedaban 35 minutos de partido por disputarse y el Barcelona se queda con diez. Pero fue entonces cuando los locales, con la final prácticamente perdida se dejaron ir.

Pedro, Rakitic y Suárez tuvieron tres ocasiones casi consecutivas, pero la pelota no entró. Y el Athletic volvió a rehacerse para no sufrir más en la recta final del partido.

Luis Enrique sacó a los jóvenes Sandro y Munir por Pedro y Rakitic, en una acción desesperada, pero a falta de un cuarto de hora para el final, Aduriz, el hombre de la final, enterraría definitivamente al Barça.

Un balón colgado sin ningún peligro desde el centro del campo rojiblanco acabó con un mal rechace de Mathieu y Aduriz necesitó dos intentos para batir a Bravo. El enésimo error individual de los jugadores del Barcelona en la final resumía a la perfección lo que ha sido para ellos esta Supercopa.

sábado, 15 de agosto de 2015

GOLEADA ESCANDALOSA

Jordi Grimau

Mikel San José, con un impresionante golazo desde el medio campo que abrió el marcador, y Aritz Aduriz, con un 'triplete' para la historia del equipo vasco, han liderado una noche de ensueño del Athletic Club ante el FC Barcelona, un choque que ha terminado 4-0 y ha dejado más que encauzada la Supercopa de España para el conjunto rojiblanco de cara a la vuelta.

San José marcó desde casi 50 metros, desde el círculo central, en los minutos de dudas de Ter Stegen en la primera mitad y Aduriz apuntilló al Barcelona con tres goles de todos los estilos, con uno de sus estratosféricos cabezazos, oportunista en el área grande y de penalti. Todos ellos con Dani Alves como desgraciado protagonista. Los errores del lateral brasileño no hicieron sino penalizar el mal partido del plan 'b' de Luis Enrique de la delantera hacia atrás y hacer casi imposible el que hubiese sido el quinto título del ansiado sextuplete blaugrana.

El Athletic se ha redimido así de sus numerosas decepciones en finales de los últimos años, la mayoría de las veces además ante el Barcelona, y que se ve con la posibilidad de sumar su primer título en 31 años. Curiosamente, el último también fue una Supercopa, la primera que obtuvo. La que sumó sin jugar en su condición de campeón de Liga y Copa. Curiosamente, también, lo que es ahora el Barcelona.

Arrancó el partido con una posesión eterna del Barcelona, diez primeros minutos en los que el Athletic no hizo sino correr tras el esféricos y unos jugadores visitantes que, no obstante, no lograban profundizar. Se diría que el los de cules pretendían domar el ímpetu en la salida al campo de los leones. Ya así fue durante un rato. Hasta que los locales consiguieron merodear con peligro la primera vez la meta de Ter Stegen.

Sería precisamente el meta alemán quien con sus fallos en una suerte que domina como pocos, el juego con balón, el que diera aire al Athletic con su primer error de calado. Un mal despeje que acabó con un disparo de Eraso al lateral de la red, ajustado al palo, que él mismo despejó a córner. Agobios para los cuatribarrados en el primer saque de esquina y apuros también en el segundo. Se instalaron las dudas entre los de Luis Enrique a la hora de sacar el balón desde atrás, cada vez más agobiados por una presión rojiblanca cada vez más ajustada e intensa.

Dudas sobre todo en la cabeza de Ter Stegen, que despejó ya fuera del área de una manera un tanto ingenua, hacia el centro y a la zona más poblada del campo, el círculo central. Allí, donde lo único que suelen darse es disputas y más disputas, San José se relamía con el bombón que le caía a los pies y, raudo pero con la pausa precisa, mostró el buen golpeo de balón del que dispone. El disparo, perfecto, buscó la escuadra derecha de la meta de un Ter Stegen que pronto vio que no llegaba al despeje. Un golazo de los de deleitarse con él viéndolo muchas veces.

Un codazo de Suárez a Balenziaga en una disputa ya fuera del campo aunque con el balón por medio dio paso a unos minutos de afirmación local y cierta sorpresa visitante, con dos contras desaprovechadas por Susaeta y Sabin. Pero Pedro, este viernes titular, se quería reivindicar y le buscó las cosquillas a la defensa local en las dos jugadas más peligrosas de su equipo en jugada. En la primera, ya en el minuto 27, le apuró Iraizoz y su centro a la zona de máximo peligro lo despejó San José a córner; y en la segunda Beñat tuvo que cortar su colada irremediable hacia un mano a mano con el meta local.

Consecuencia de ello, la primera y única aparición de Messi antes del descanso. A balón parado. El astro argentino quiso emular su excelsa tarde de Tiflis en la estrategia y buscó la escuadra derecha de Iraizoz, que respondió con un paradón enorme. Despejó a córner el navarro, pero ni se sacó porque González González mandó a todos por primera vez a los vestuarios.

Salió espoleado el Barça en la segunda mitad y lamió el 1-1 en dos grandes oportunidades. La primera, tras un despeje defectuoso de Laporte, Pedro la estrelló en el larguero; y en la segunda, Messi, que recibió de Suárez, se encontró por segunda vez con Iraizoz.

Cuando todo se encaminaba a que se restableciese la igualada inicial, entre el canterano Sabin y Aduriz se fabricaron el 2-0, otro golazo, y el Barça, en una noche especialmente aciaga para Alves, protagonista negativo en los tres goles que significaron el increíble desplome de su equipo. Al lateral brasileño se le fue Sabin por la banda y por la banda y la línea de fondo para que Aduriz mostrase una vez más su vocación de piloto de helicóptero con un cabezazo en las alturas por encima de Mascherano.

De un más despeje de Alves a un centro desde la derecha de Susaeta llegó el 3-0. La anduvo suelta un rato por el área hasta que le cayó a Aduriz, que la mandó de nuevo a la red. Como hizo también con el penalti de la frustración que cometió, casi irresponsablemente, Alves en un córner.

Fueron quince minutos de ensueño para un Athletic que llegó a este partido falto de gol, pero con Aduriz, que en esa máxima expresión del fútbol es una garantía. Y un seguro para un choque de vuelta al que arribarán los de Valverde después de vivir, por una vez, una noche mágica ante el Barcelona. Que parecía imposible.

sábado, 23 de agosto de 2014

MERECIDO SUPERCAMPEÓN

Julio Candela

El Atlético de Madrid se ha proclamado campeón de la Supercopa de España después de vencer (1-0) al Real Madrid en la vuelta de la final que enfrentaba al campeón de Liga con el de Copa, celebrada en el Estadio Vicente Calderón, gracias a un tanto en el minuto dos del croata Mario Mandzukic por lo que inicia la temporada prolongando su buena racha de títulos desde que tomó las riendas Diego Pablo Simeone.

Con esta Supercopa son cinco los trofeos que ha cosechado el equipo del Manzanares desde la llegada del argentino al banquillo. La Supercopa de España se une a la Europa League y la Supercopa europea del año 2012, a la Copa del Rey del año 2013 y a la joya de la corona 'cholista': la liga conquistada el pasado mes de mayo, en la que se instaló definitivamente entre la élite del fútbol español.

Solo le faltó a los colchoneros la Liga de Campeones que se les escapó en el último suspiro en Lisboa ante el Real Madrid. Es posible que esa derrota sirviera de estímulo en la casa atlética para acumular motivación durante el verano de cara a este título. La importancia de los dos trofeos dista mucho de ser la misma, pero que el eterno rival empezase levantando un título ante su propia afición hubiera sido un nuevo directo.

Por esa mezcla de venganza y motivación, y a pesar de que el empate del Bernabéu le favorecía, empezó el Atlético de Madrid como un ciclón, con un arranque que recordó al del día del Barça en la vuelta de los cuartos de final de 'Champions' que les enfrentó el pasado abril. Entonces, Koke hizo efectivo aquel eléctrico inicio en apenas cinco minutos; este viernes, el croata Mario Mandzukic tardó tan solo dos, en un gol en el que conectaron los dos fichajes más mediáticos: Griezmann le ganó una acción aérea a Ramos y prolongó para el croata, que fusiló a Casillas.

Por lo visto en esta Supercopa, no será el único gol rojiblanco esta temporada al más puro estilo inglés. Aunque es más fácil que la sociedad funcione a la inversa, con Mandzukic cabeceando para que sea Griezmann el que aproveche el espacio. Lo que no es nuevo es el despliegue físico colectivo que desempeñó el conjunto atlético durante todo el partido. Una vez más, la defensa atlética, liderada por Godín y Miranda, tuvo una actuación sobresaliente.

El que tampoco sorprendió a nadie por su rendimiento fue Raúl García. El navarro cuajó un partidazo desde la posición de centrocampista derecho. Incombustible en la pelea y en el juego aéreo, suyas fueron las dos ocasiones más claras que tuvo el Atlético para ampliar distancias: un cabezazo totalmente solo que echó alto cuando agonizaba la primera parte y un remate al palo en el inicio de la segunda.

En el Madrid, Ancelotti dejó fuera de la convocatoria a Di María e introdujo a James Rodríguez por Cristiano Ronaldo, suplente este viernes. Eso sí, sólo ocupó su posición en el esquema, porque en la práctica acabó interviniendo más por la media punta, su hábitat natural. Ahí se encontró a gusto y consiguió crear peligro tanto en disparos -estuvo cerca de marcar en un par de ocasiones- como asistiendo a sus compañeros.

Fueron esos los mejores minutos del partido y en los que pudo empatar e incluso remontar el duelo antes del descanso. En el intermedio, Ancelotti ordenó la salida de Cristiano Ronaldo por el alemán Toni Kroos y ahí se desmoronó el conjunto blanco. James bajó al interior y el Madrid perdió el fuelle que le había dado el teutón para sujetar la medular del campo, además del criterio en la salida del balón. Misión esa que no es la del sudamericano.

Eso provocó que los primeros minutos de la segunda parte fueran un toma y daca en el que el equipo local se mostró más cómodo, desplegándose al contraataque y enseñando por momentos que, en contra de lo que muchas veces se le achaca, el conjunto del Manzanares sabe mover el balón en corto y combinar para llegar a la fase ofensiva de una manera más pausada. Eso sin Arda Turan, su jugador más técnico, que este viernes siguió sin poder ser de la partida.

Las postreras entradas de Isco y Marcelo tampoco cambiaron el devenir del partido -nunca volverían los blancos a encontrar su sitio- y el Madrid solo metió miedo al Atlético en el descuento, cuando Ramos casi remata de cabeza para empatar el partido. Esta vez no consiguió el de Camas hacer el gol de Lisboa y el Atlético de Madrid conquistó la Supercopa de España por segunda vez en su historia -la otra fue en 1985-. Para el Madrid, quedan las dudas que está dejando esta pretemporada a pesar de conquistar la Supercopa de Europa.

miércoles, 20 de agosto de 2014

EMPATE A LOS PUNTOS

Carlos de Blas

Los tantos del colombiano James Rodríguez, en el minuto 80, y de Raúl García, en el 87, han determinado el empate en el partido de ida de la Supercopa de España disputado en el Santiago Bernabéu, un resultado que hará que el título se decida el próximo viernes en el Vicente Calderón tras un primer duelo equilibrado y sin demasiadas ocasiones.

Ancelotti trató de zanjar el primero de los debates sobre su once tipo, pero lo hizo dejando tanto al argentino Ángel di María como al colombiano James Rodríguez en el banco, apostando por un trivote más estático con Xabi Alonso. Fruto de ello, el conjunto blanco movió el balón con criterio, aunque sin verdaderas ocasiones de peligro durante los primeros minutos. Mientras, el Atlético estrenó alineación con Moyà, Siqueira y Mandzukic debutando en partido oficial desde el inicio -con Ansaldi y Griezmann haciéndolo a lo largo del encuentro-.

Fueron los de Simeone los primeros en sorprender en un jugada rápida, cuando tras un fallo de control de Sergio Ramos, Saúl atrapó el esférico en la frontal; el canterano rojiblanco chutó muy centrado y no pudo sorprender a Casillas. Poco antes, el guardameta mostoleño también desbarató una ocasión en disparo de volea de Mandzukic, tras un error en el despeje de Ramos y Pepe.

Y es que, sin un jugador capaz de sorprender entre líneas, el cuadro madridista no hallaba los huecos necesarios para inquietar a Moyà, aunque lograba aproximarse a las inmediaciones del área. La circunstancia tampoco parecía incomodar a cuadro colchonero, acostumbrado a ser paciente y esperar su oportunidad.

En un duelo huérfano de grandes ocasiones durante los primeros cuarenta y cinco minutos, Mandzukic, que debutaba como rojiblanco en partido oficial, obligó a actuar a Casillas pasada la media hora cuando el delantero croata trató de superarle con una vaselina. El Real Madrid tampoco acertó a meter miedo en dos saques de esquina consecutivos, con los que se esfumó la primera parte y se llegó a la medianoche en el Bernabéu.

El descanso trajo consigo el primer cambio de los de Ancelotti: Cristiano, cuya presencia fue casi testimonial en la primera mitad, se quedó en el vestuario con posibles molestias y James saltó al campo, dando lugar al 4-4-2 con el que tan cómodos se siente el conjunto blanco. En el primer minuto de la reanudación, Bale probó a Moyà con un derechazo al que despejó el meta mallorquín, y minutos después Carvajal sacaba un disparo desde la frontal que se iba a las nubes.

Fue a partir de ese instante cuando el partido se tornó bronco, trabado. Primero, Mario Suárez se ganó la amarilla por una dura entrada a destiempo sobre Kroos, justo antes de que Ramos y Mandzukic se enzarzaran en una disputa que se saldó con cartulina para los dos.

Raúl García, tras adelantarse en el lanzamiento de una falta blanca, vio también la amarilla, preludio de la mejor ocasión de los locales, a balón parado. Bale armó un buen disparo que repelió Moyà, pero Toni Kroos recogió el rechace y conectó una volea que, incomprensiblemente, se fue por encima de la portería.

Cuando el partido se moría, a diez minutos del final, Kroos se inventó un pase a Benzema que rompió la línea defensiva del Atlético para que James aprovechase, llegando desde atrás, para batir la portería visitante y marcar su primer tanto con el Real Madrid.

No se rindió el conjunto de Simeone, seña de identidad, que primero, en un disparo de Koke, hizo actuar a Casillas, y que luego, en el minuto 87, neutralizaría la contienda. De nuevo Koke inició la jugada en un saque de esquina que no pudo despejar la zaga blanca; cuando el balón parecía que iba a pasar de largo, Raúl García fusiló de espuela la portería local. Con el duelo igualado, el título se decidirá el viernes en el Vicente Calderón.

martes, 19 de agosto de 2014

PRIMER DERBI DEL CURSO

Aránzazu Gálvez

El Real Madrid y el Atlético abren fuego este martes en el estadio Santiago Bernabéu con la disputa de un nuevo título, la Supercopa de España, una cita en la que los blancos desean agradar ante su público y encarrilar su segundo trofeo en este inicio de curso y en la que los rojiblancos pueden tomarse la revancha de la derrota en la pasada final de Liga de Campeones.

Con el duelo de vuelta sólo tres días después y aún sin la condición física de los futbolistas al cien por cien a estas alturas de temporada, tanto 'merengues' como 'colchoneros' buscarán un buen resultado en el coliseo blanco para encarrilar su camino hacia el trofeo.

Así, los de Carlo Ancelotti intentarán hacer valer su condición de local para superar al cuadro atlético apenas una semana después de conquistar la Supercopa de Europa. No obstante, la imagen madridista en el último encuentro amistoso ante la Fiorentina, que acabó con derrota por 2-1, crea dudas en el técnico italiano en cuanto al once que pondrá en liza para pelear por un nuevo título.

En ese sentido, el técnico italiano confirmó que Iker Casillas le ganará la primera partida al costarricense Keylor Navas y será titular en la portería tras su solvente actuación frente al Sevilla en Cardiff, con una línea defensiva formada por Carvajal, Pepe, Sergio Ramos y Coentrao.

Las novedades respecto a la cita europea podrían llegar en el centro del campo, donde James Rodríguez perdería su puesto para que Xabi Alonso recupere el timón del equipo, escoltado por el croata Luka Modric y el alemán Toni Kroos, cuyo estreno como blanco fue notable. Así, la presencia del argentino Ángel Di María en el once se antoja complicada con el buen nivel exhibido en esta pretemporada por los nuevos fichajes madridistas.

En el tridente de ataque, el galés Gareth Bale, quien ha arrancado en un gran estado de forma en esta pretemporada; el portugués Cristiano Ronaldo, que continúa siendo el líder ofensivo del equipo; y el francés Karim Benzema serán los encargados de derribar el muro defensivo del Atlético de Madrid.

De hecho, los rojiblancos, a pesar de la multitud de caras nuevas en la plantilla, continúan en la misma senda que les llevó a alcanzar los éxitos la temporada pasada. Por ello, la solidez defensiva sigue siendo el pilar fundamental sobre el que se sustenta el planteamiento de Diego Pablo Simeone.

La pareja de centrales formada por Godín y Miranda seguirá comandando una defensa en la que también permanece Juanfran. La vacante en el lateral izquierdo se la rifan Ansaldi y Siqueira, aunque el argentino ha tomado la ventaja en los últimos amistosos. Además, Miguel Ángel Moyá, titular por delante del esloveno Jan Oblak, será el encargado de hacer olvidar en la portería a un Courtois cuyas actuaciones ante el Real Madrid oxigenaron al equipo en más de una ocasión.

En la sala de máquinas, Gabi y Tiago liderarán el centro del campo, escoltando el trío de la mediapunta compuesto por Koke, cuya presencia en el once proporciona al equipo un salto de calidad; Raúl García, que sigue siendo una garantía de cara a la puerta rival; y Antoine Griezmann, uno de los refuerzos más ilusionantes para la parroquía 'colchonera'. Por su parte, el croata Mario Mandzukic será la punta del ataque rojiblanco.

El morbo del choque podría ponerlo si el 'Cholo' le da la oportunidad desde el banquillo el delantero mexicano Raúl Jiménez, último fichaje del Atlético que se declaró madridista hace tan sólo unos meses y que podría debutar de manera oficial precisamente en el Santiago Bernabéu. Quien no podrá estar en el césped será el turco Arda Turan, lesionado y que además se perderá el choque por sanción tras su expulsión en la pasada edición de la Supercopa ante el FC Barcelona.

Con todo, el estadio madridista se vestirá de gala para recibir a los últimos campeones de Liga y de Copa del Rey. El Real Madrid, con nueve títulos de Supercopa y cuatro subcampeonatos, y el Atlético, con sólo uno cosechado en 1985 y cuatro derrotas -la última de ellas la pasada temporada ante el Barcelona-, serán los encargados de abrir fuego de manera oficial en la nueva temporada en España para dilucidar el primer campeón nacional del año.

jueves, 29 de agosto de 2013

VALDÉS FRENA AL ATLÉTICO

Jordi Grimau

El FC Barcelona se ha proclamado nuevo campeón de la Supercopa de España al empatar ante el Atlético de Madrid (0-0) en el Camp Nou y gracias al valor doble de los goles fuera de casa (1-1, en el Calderón) después de 90 minutos en que Valdés fue el héroe al sacar dos grandes ocasiones que eran goles rojiblancos y poco más, en un duelo aburrido y de perfil bajo pero que sirvió para proclamar supercampeón al cuadro catalán.

No fue un partido de buena nota, pero el Barça supo controlarlo y reaccionar cuando en la segunda parte el Atlético intentó buscar el gol, aunque de cara a portería no inquietó a un Courtois a quien no le hizo falta sacar a relucir su seguridad bajo palos, como sí tuvo que hacer su colega Valdés, providencial para que el trofeo se quedara en casa y dando más valor todavía al gol de Neymar en el Calderón, que puso el 1-1 definitivo de esta eliminatoria.

El Barça empezó controlando el partido, tónico que perpetuó durante toda la primera parte, pero su intensidad fue disminuyendo a la par que el Atlético se dedicaba a esperar atrás, bien encerrado para salir a la contra, y los blaugranas no encontraban espacios. Pese a que Messi y Neymar jugaron juntos por primera vez de inicio, y a su movilidad junto a Alexis y Cesc, no consiguieron desestabilizar a la zaga colchonera.

Con Cesc de 'falso 9' y Messi en la derecha por primera vez desde hace mucho tiempo, como en sus inicios, Martino intentó sorprender pero la verdad es que hubo pocas acciones de ataque y menos con claro peligro para Courtois, que resolvió bien su trabajo. Eso sí, Filipe Luis lanzándose al suelo evitó un uno contra uno clarísima entre el argentino y el belga.

En el lado contrario, Valdés estuvo providencial para enviar a córner a falta de cuatro minutos para el descanso un disparo con sabor a 0-1. A disparo durísimo de Arda Turan dentro del área tras una jugada de combinación del Atleti propia del mejor Barça del 'tiki taka', al primer toque, Valdés sacó una mano salvadora en una jugada que fue de largo lo mejor de un primer tiempo aburrido y apático.

Pese a que no hubo cambios en ningún bando, el equipo de Diego Simeone tomó las riendas en los primeros minutos de la reanudación. Estiró líneas y buscó la asociación, y antes de que el Barça se diera cuenta y pudiera corregirlo tuvieron la segunda ocasión clarísima para adelantarse, pero se toparon de nuevo con Valdés. Esta vez, a disparo roscado de Villa (pitado en su vuelta al Camp Nou) marca de la casa del 'Guaje', la 'pantera de L'Hospitalet' puso la mano izquierda dura abajo para evitar el segundo gol del asturiano en esta Supercopa.

Poco a poco los blaugranas recuperaron la iniciativa. Intentaron ir arriba y recuperar el control que parecían haber perdido, y con mayor presencia en área colchonera pero sin llegar a poner a prueba a Courtois. Martino movió ficha desde el banquillo pero fueron cambios de cromos, Pedro por un desaparecido Alexis e Iniesta por un Cesc perdido entre tanto cambio posicional, aunque no hubo cambio táctico.

En el Atleti necesitaban el gol para ganar la Supercopa y se esperaba que estiraran líneas pero el tiempo iba pasando sin llegar a este punto. Valdés salvó dos goles pero poco más tuvo que hacer para mantener su portería a cero, y en los últimos instantes el nivel de dureza incrementó por parte 'colchonera' propiciando, en contra de sus intereses, que se parara el juego y no pudieran centrarse en practicar el buen juego del principio de segunda parte.

Además, en una acción un tanto 'infantil', Filipe Luis se enzarzó con Dani Alves en una subida del blaugrana por su carril y fue expulsado por derribar en dos ocasiones a su compatriota. Con uno menos, todavía fue más difícil para los visitantes ponerse arriba, y eso que Leo Messi falló un penalti cometido sobre Pedro al enviar el balón al larguero.

Era el minuto 88 y parecía que no habría tiempo para más, pero aún así se vieron ocasiones para el Barça, nervios a flor de piel, una expulsión a Arda Turan por protestar ya desde el banquillo e incluso a un aficionado que saltó al terreno de juego, se abrazó a Piqué y obligó a detener unos segundos el juego. Los cuatro de añadido dieron para mucho pero no para cambiar el nombre del campeón de esta Supercopa, que regresa a manos del FC Barcelona gracias al 1-1 de la ida y al empate obra de Neymar en el Calderón.

jueves, 22 de agosto de 2013

VILLA MANTIENE AL ATLETI Y NEYMAR EJERCE DE LÍDER

Jordi Grimau

El Atlético de Madrid y el Barcelona empataron (1-1) en el partido de ida de la Supercopa de España disputado entre este miércoles y el jueves en el Vicente Calderón con goles de los fichajes estrella de este verano para cada equipo, David Villa, para los rojiblancos y ante su exequipo, y de Neymar para los azulgranas, con lo que el primer título del año llegará más que vivo al Camp Nou.

El primer trofeo en juego enfrentaba a dos equipos con un comienzo fulgurante, viniendo de una goleada de escándalo los del 'Tata' Martino y de un victoria en un campo difícil como el Sánchez Pizjuán los colchoneros. En busca de su segunda Supercopa de España, los del 'Cholo', especialista en finales, impusieron una intensidad en su juego que los azulgranas no supieron contrarrestar en la primera mitad, pero con la entrada de Cesc en la segunda mitad y Neymar lograron igualar la contienda, manteniendo el suspense hasta la vuelta dentro de siete días en el Camp Nou.

Desde el comienzo se vieron las intenciones de unos y otros. El balón era para el Barcelona que movía de lado a lado, pero la ordenada defensa rojiblanca cortaba sin dejar resquicios. Y cada robo creaba peligro, con un Diego Costa que siempre supone un quebradero de cabeza para las defensas rivales, y con un extramotivado Villa, con hambre de venganza y de reivindicarse ante el equipo que le hizo hacer las maletas este verano.

Y con esa fórmula llegó el primer gol, en una contra de manual, como mandan los cánones, que comenzó Villa con una pared perfecta con Arda Turan, quien colgó el balón para que el asturiano rematase de volea al fondo de las mallas, inalcanzable para Valdés. La venganza empezaba a tomar forma.

El gol no cambió ni un ápice el plan inicial del Atlético, si acaso lo reforzó, y el balón comenzó a ser más descaradamente del Barcelona. Pero la posesión no se transformaba en ocasiones y tan solo Messi desde fuera del área tuvo la oportunidad de igualar el marcador, pero su rabioso disparo se fue desviado. Las faltas y el juego trabado impidieron que el fútbol fluyese hasta que se llegó al descanso.

Si ante el Levante sorprendió Martino cambiando a Leo Messi en la segunda mitad, esta vez lo hizo aún más dejándolo en el vestuario en el descanso. Cierto que el '10' no estuvo como tal, pero la locura del técnico no fue tanta. Poco después, el club culé comunicó que el cambio se debió a una contusión del argentino. Cesc entró en su lugar ocupando la misma posición de falso '9', pero con la clara intención de ayudar en un centro del campo azulgrana que no lograba imponer su sello, superados por Mario Suárez y Gabi.

Tras un cuarto de hora en el que el Barça seguía sin dar en la tecla, el técnico argentino del Barça se decidió a dar entrada a Neymar. Y aunque el Atlético logró alguna otra tímida ocasión, el brasileño no perdonó en la primera que tuvo. Xavi y Alves combinaron en la frontal y el balón colgado finalmente por el segundo lo remató picado de cabeza en el segundo palo Neymar, adelantándose a un despistado Juanfran y anotando su primer tanto oficial (1-1).

El empate sentó como un jarro de agua fría a los rojiblancos,  mientras que el Barcelona comenzó a firmar los mejores minutos de juego de todo el partido. Sin embargo, no se amilanó Simeone ante la superioridad azulgrana, con la 'senyera' esta vez, o quizá motivada por ésta, metió en el campo a jugadores ofensivos como Óliver Torres, Baptistao y 'Cebolla' Rodríguez.

Pese a su atrevimiento, siguió entregándole el balón al Barcelona de su compatriota Martino, y cada vez más cerrados en busca de que pasasen los minutos, o buscando una contra que finalmente no llegó, por lo que se firmaron tablas en la ida, dejando la eliminatoria totalmente abierta para la vuelta, dentro de siete días en el Camp Nou.

lunes, 15 de octubre de 2012

GUERRA EN LA FEDERACIÓN


Ángel María Villar tiene la firme intención de disputar la Supercopa española que da el pistoletazo a la temporada oficial en China, cosa que no agrada demasiado a Barça y Madrid, los dos contendientes

Antonio Blanca


Hoy lunes se prevé una enorme tensión en el seno de la Real Federación Española de Fútbol, y no por nada que ataña a la selección dirigida por Vicente del Bosque y que sigue batiendo récords a ritmo vertiginoso, sino que la tensión deriva a causa de una de las reuniones que más controversia han generado en dicho organismo en los últimos años.

El encuentro servirá para decidir si finalmente se disputará la Supercopa de España en China, según el acuerdo alcanzado con empresas asiáticas hace unos meses.

En caso de llevarse a cabo, dicho torneo se disputaría en el estadio del 'Nido de Pájaro' de Pekín en cinco de las próximas siete ediciones, y la RFEF percibiría a cambio una sustanciosa cantidad económica por exportar la competición.

El Barcelona se ha negado rotundamente a ir fuera de España a jugar la Supercopa. El club presidido por Sandro Rosell no ve bien esta posibilidad por las complicaciones que supondría en una pretemporada ya de por sí sobrecargada.

Por su parte, el Real Madrid también se muestra reticente acerca de la decisión a tomar, si bien no se cierra de forma tan contundente a aceptarla. Florentino Pérez y su junta directiva quieren estudiar bien todos los detalles sobre la operación para comprobar si podría ser rentable a nivel de marketing.

Estos dos clubes son los que han disputado las últimas dos ediciones de la Supercopa, por lo que su voz será escuchada por la Federación con especial atención. No obstante, en la decisión intervendrán también el resto de estamentos federativos, en una junta en la que ya es patente que se producirán notables tensiones y desencuentros.