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lunes, 24 de septiembre de 2018

CONTINÚA LA GUERRA

Jaime Trevijano

Como el perro y el gato, Luis Rubiales y Javier Tebas buscan lugares en los que seguir su pelea personal. Los presidentes de la RFEF y La Liga han demostrado en los últimos meses, desde que el primero llegó a su cargo actual, que no se iban a ahorrar ni una frase, ni un ataque. Si la cosa es a cuenta del partido en Miami, adelante; si lo que tocan son los horarios de la Liga, más madera. Y así con todo.

Este domingo, caluroso en exceso para lo que se acostumbra en septiembre, ha habido algún golpe de calor en el partido que se disputaba en Valencia al mediodía entre el Levante y el Sevilla. Rubiales calificaba de "vergüenza" e "inadmisible" que se disputase el evento a más de 30º. Además amenazaba con recuperar la competencia en la materia de horarios.

Decía Rubiales: “Si @LaLiga mantiene horarios disparatados, recuperaremos la competencia para 19/20. VERGÜENZA para AFICIONADOS y GENTE del FÚTBOL. A más de 30º no se puede jugar a determinadas horas. Golpes de calor por decenas.
INADMISIBLE. En la @rfef estamos hartos#RespetemosElFutbol”

Respondía en el mismo medio (Twitter) Javier Tebas: “Amigo @LuisRubiales  mucha demagogia, hoy en #AragonGP 32° y 114.000 personas al sol disfrutando de las carreras, sin quejas.Por cierto este agosto torneo de niños Evergrande/RFEFen Las Rozas 36°. No se puede recuperar lo que no es de uno”.

Ese "amigo" del principio es todo lo irónico que puede llegar a ser. Tebas estaba en el motociclismo, algo curioso porque pocos le recuerdan yendo al fútbol, que no deja de ser el territorio en el que se mueve normalmente. Recordó un torneo celebrado en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol en días bastante más cálidos de los que se están dando este fin de semana.

Los dos, posteriormente, se pusieron en los micrófonos de la COPE. No juntos, evitan el contacto, pero sí intentando desarrollar sus respectivos discursos, que no son más que una escena de una película mucho mayor. De hecho, la reclamación de Rubiales se refiere a los horarios y él asegura que es algo que le compete a él, o le puede volver a competer, pues actualmente está transferido. "Tenemos las competencias en los horarios en 1ª y 2ª que están transferidas y las queremos recuperar. Y que en 2ªB y 3ª pase lo mismo". "Que se mire por el dinero pero sin poner en riesgo la salud", explicaba el presidente federativo. "Cuando se supere una temperatura, tendrán que retrasarse los horarios. 30ºC a las 20.00 de la tarde no son 30ºC a las 16.00 de la tarde", abundaba el mandatario.

En el mismo lugar, unos minutos después, respondía Tebas. "Ya dijimos que si no nos ponemos de acuerdo, que parece ser que no nos vamos a poner de acuerdo, es un tema competencial, los horarios, no por el calor. Que resuelvan los tribunales quién es el competente con el tema", señalaba Tebas. "Nosotros consideramos que desde la Ley del Deporte es el organizador de la competición el que tiene el tema de los horarios, ratificado en 2015, pero si la federación considera lo contrario, habrá que discutirlo y llevarlo a los órganos que correspondan".

En este sentido, Tebas está convencido de que no le van a quitar ese punto, que es clave en la estrategia televisiva de la liga. También apuntó que se ha reunido en ocasiones con el secretario general de la RFEF y el jefe de la asesoría jurídica y han discutido estos temas, apuntando a que hay cierta demagogia en las palabras de Rubiales, que sabe en qué punto están esas conversaciones.

Tebas, además, le dejó un recado a Rubiales en la grupa de la FIFA. "Con el protocolo de FIFA del Mundial se han jugado partidos a 36 y 37 grados, por qué si lo que puede hacer la FIFA, ahora que tanto nos gusta la FIFA, no copiamos el protocolo. Si hay las medidas adecuadas pertinentes no hay ningún problema para la salud de nadie". Lo dice porque esta misma semana la RFEF ha rechazado su plan para hacer un partido en Miami excusándose, precisamente, en la opinión de Infantino.

viernes, 21 de septiembre de 2018

RUBIALES GOLPEA A TEBAS

Carlos de Blas

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impedirá que el partido entre Girona y Barcelona, perteneciente a la jornada 21 de la Liga Santander, se dispute en Miami el 27 de enero "no autorizando" su celebración fuera de las fronteras nacionales para no adulterar la competición.

La RFEF ha asegurado que "las posibilidades de que se juegue el Girona-Barcelona en Miami son del 0,0%" y que este viernes, a primera hora, enviarán una carta al presidente de La Liga, Javier Tebas, para que se dé por enterado de la postura adoptada por el ente que preside Luis Rubiales.

En esa misiva, la RFEF explica que ni UEFA, ni FIFA son partidarias de esta idea, que el Gobierno español "no lo ve con buenos ojos" y que el sindicato de futbolistas AFE también ha mostrado "una postura contraria". Además, esta misma carta será enviada a los organismos internacionales del fútbol para poner en conocimiento la posibilidad de que un partido de la Liga española se dispute en EEUU.

Tebas, que recibió la noticia esta misma noche, aseguró que "eso no son argumentos" al conocer el contenido de la presunta carta. "Eso no son argumentos: la UEFA no se ha manifestado públicamente, la FIFA no tiene potestad y con AFE estamos negociando", dijo en declaraciones a la misma emisora.

El derbi catalán entre culés y gerundenses de la segunda vuelta sería el primer partido del campeonato nacional en celebrase fuera de las fronteras españolas. Una circunstancia que no ha gustado, por ejemplo, al entrenador del Real Madrid, Julen Lopetegui. "Todos los equipos deben jugar en los mismos campos", dijo hace una semana en rueda de prensa.

Quién también se ha manifestado al respecto fue Jordi Alba, uno de los afectados en su condición de jugador del Barça. "Es una decisión que tiene que tomar el club, pero de momento no nos han comunicado nada. Por lo menos, no a mí", dijo el lateral blaugrana.

lunes, 17 de septiembre de 2018

A MEDIAS

El Real Madrid no encontró la senda definitiva para tumbar al Athletic en San Mamés y se queda a dos puntos del Barcelona que venció en Anoeta

Antonio Blanca

El Real Madrid aterrizó en San Mamés con la idea de seguir el ritmo del Barcelona, que este sábado conquistó Anoeta y se destacó en el liderato de LaLiga. Además, los madrileños gozaban de la posibilidad de alejar al Atlético a siete puntos. Para lograrlo habrían de amortizar la irregularidad que había mostrado en las jornadas precedentes un Athletic que no despega. El pleno de triunfos era la carta de presentación de un favorito que se encontraba en este brete con la resaca de las citas de selecciones y el advenimiento de la Liga de Campeones.

Esta tesitura condujo a Julen Lopetegui a arriesgar rotando. El técnico dejó en el banquillo a Casemiro y a Isco. Dani Ceballos fue su apuesta para acompañar a Modric y Kroos, en un once en el que Courtois repetía titularidad como cimiento del esquema y la alineación más reconocible de los merengues -Asensio, Bale y Benzema en punta-. Por otro lado, Eduardo Berizzo movió a sus fichas y dio la alternativa a Beñat -por vez primera- y a Íñigo Martínez. Aduriz comenzaría en el banquillo, por detrás de Muniain, Susaeta, Raúl García y Williams. En juego se deplegaban tres puntos de trascendencia precoz.

No tardó el guión en desnudar la batalla de estilos. Los rojiblancos partieron un esfuerzo anatómico denodado de presión intensa que pretendía robar y salir volando a la contra. Los capitalinos, por su parte, jugarían con el cuero para domar la pretensión rival e ir creciendo con el paso de los minutos. Siempre anhelando salir en combinaciones fluidas y certeras que neutralizaran el estudiado ardor táctico ajeno. Por tanto, cada imprecisión supondría una autopista para el área de Courtois.

Con el 61% de posesión, los de Chamartín localizaron a Kroos como ancla, con Ceballos y Modric soltándose entre líneas. El croata abriría la relación de intentos, con Marcelo apuntalando otro chut antes del tercer minutos. Respondió Raúl García, a centro de Yuri, en una clara declaración de intenciones: los vizcaínos competirían de tú a tú. Antre su tribuna, los vascos iban al límite en cada balón dividido para hacer olvidar a su hinchada la imagen dada ante el Huesca. Y la superioridad numérica en la medular que activó Berizzo funcionaría, constriñendo a la horizontalidad controladora al Madrid. La mejor cara del Athletic frutificaría antes del intermedio.

Pocos toques y relámpagos eran los conceptos con los que los bilbaínos atacaban. Sus transiciones verían a Williams chutar demasiado cruzado -minuto 16- y a Susaeta encañonar un envío que lamió el larguero. Sólo un remate desviado de tino de Benzema -tras participación de Modric y Marcelo- aparentaba incomodar al punzante repliegue vasco. Y la descoordinación en el centro del campo merengue empezaría a avisar al meta belga. La presión no era equilibrada y Carvajal y Marcelo sufrían. Esta circunstancia mentalizó a los visitantes de lo idílico de ceder metros en torno a la media hora. Courtois atraparía un remate trompicado de Yuri.

Pero los de Concha Espina no soltarían con facilidad el timón de la redonda. Y llegaron al arco de Unai Simón con el centro-chut de Carvajal y el zurdazo con rosca de Asensio. El balear y Gareth Bale habían pasado desapercibidos, para vanagloria del estudio de Berizzo y su cuerpo técnico. El centrocampismo fue la frontera que frenó a los de Lopetegui al tiempo que los rojiblancos localizaban caminos de avance. Bien por el envío largo hacia Raúl García y Wiliams, bien por las construcciones aceleradas.

Precisamente de una de estas asociaciones rápidas en cancha contraria nació el primer tanto del anochecer. El cuero viajaba desde Beñat hasta el perfil izquierdo. Pero un cambio de banda retrató a Marcelo, que se dejó ganar la espalda. De Marcos arribó y centró, sorprendiendo a todo el sistema de achique visitante. Iñaki Williams disparó y Muniain -muy activo- abrió el marcador bajo palos -minuto 34-. Acusarían el golpe los jugadores en desventaja. No en vano, Raúl García hizo el 2-0 en una acción a balón parado, aunque la diana fue anulada por fuera de juego. Y hasta el camino a vestuarios el Madrid no evidenciaría alternativas a su plan predilecto -e inocuo-.

Únicamente las rupturas, en conducción, de Sergio Ramos desestabilizaban al dibujo local de tenso y valiente desempeño defensivo. Un chut de Modric que sacó Unai Simón bajaría el telón, con deberes para Lopetegui. El tempo no figuró entre sus conquistas y el dominio del balón se tornaría estéril ante sus desajustes en fase defensiva. Por ello, leyó el riesgo y sentó a Ceballos para dar entrada a Casemiro antes de que arrancara una reanudación en la que confiarían que el tipo de ejecución rival les penalizara con cansancio tarde o temprano.

Una acción individual, favorecida por la calidad de Beñat y rematada por Williams advirtió de la voluntad local de continuar la obra según sus presupuestos -minuto 47-. Se lesionaría Muniain a las primeras de cambio -sustituido por Ander Capa- en el segundo acto de creciente y lenta aparición de espacios (por el paso al frente merengue y la tardanza vizcaína en llegar a las coberturas). Y Bale inauguró la producción de su camarín con un remate fuera a la salida de un saque de esquina efectuado por Kroos. Berizzo colocaba a dos laterales diestros con el fin de protegerse cuando Marcelo, Kroos y Asensio se aliaran.

Una falta rematada por Bale y el rechace capturado por Sergio Ramos elevaron la figura de Unai Simón y antes del minuto 60 Isco saltó al verde -por el gris Modric-. Apostaba el otrora seleccionador español por acumular piezas en la mediapunta, restando control. Al menos ese era su proyecto. Y el galés volvería a asomar con un intento desprovisto de certeza, a pase de Carvajal, y fabricando el empate que firmó Isco. Centro soberbio y testarazo del malagueño -minuto 63-. De inmediato, el zurdo desaprovechó un disparo en posición franca.

Había mutado la dirección del viento. Parecería que el fuelle bajó mucho más en la convicción local que en la visitante y Varane y Ramos contaban con la ayuda de Casemiro para abortar las transiciones vascas. Un pase vertical del capitán merengue dejó a Asensio con todo a favor, pero Unai Simón recalcaría su estatus infranqueable -minuto 69-. Fue el mejor del enfrentamiento y sólo un desborde de Capa estiraría a sus compañeros en este largo tramo de atrincheramiento. Antes de que Ramos cometiera un error por desconcentración que regaló a Williams un lanzamiento fallido y oxígeno a un Atjhletic que se atrevió a adelantar líneas en manera racheada.

El desenlace se desarrollaría con Lucas Vázquez -entró por Bale-, San José -por Williams- y Mikel Rico -por Beñat-. Berizzo elevó los centímetros para alcanzar alguna salida que fracturara el mando contrincante. El espigado mediocentro presionaría arriba y se colocaría como faro aéreo junto a Raúl García, según el escenario En la otra trinchera el Madrid exhibía paciencia y posesión. Se cruzaría el 80 con ambos escuadrones buscando de victoria. Eso sí, los visitantes con la batuta y los locales con vértigo. Marcelo, San José, Asensio y Mikel Rico agotarían el intercambio de llegadas que terminó por repartir, con justicia, los puntos.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL MADRID SE GUSTA

Exhibición de setenta y cinco minutos del equipo de Lopetegui que realizó fases de fútbol excelso y combinativo

Antonio Blanca

Algo menos de puro domino ante un rival a la expectativa. Un tiempo en el que las ideas de Lopetegui para su equipo se esbozaron sobre el campo. Desde el pitido inicial, el Real Madrid tuvo la pelota en sus pies e hizo con ella lo que quiso. La libertad de los tres de arriba (Bale, Benzema y Asensio) para moverse allá donde querían más los toques rápidos hacían que el Leganés defendiera con la mirada.

El francés y el balear se venían hasta el centro del campo si era necesario para ayudar en el comienzo de las jugadas. Bale se dedicaba a intuir dónde iba a quedar el espacio libre para convertirse en el puñal que atacara el área. Las bandas, algo más contenidas con Marcelo y Carvajal en movimientos de arriba abajo, sin incursiones al interior que arriesgaran la espalda. Mientras, Modric y Kroos dirigiendo el tráfico desde el centro.

Con esta disposición, el Madrid no sufría. La novedad del día en la portería, Courtois, no había entrado en acción con sus manos. Por delante, la paciencia se vio recompensada finalmente con el gol. En el minuto 18, Ramos lanzó uno de sus clásicos balones largos al espacio, en este caso la banda de Carvajal, que ahora sí, cruzó hacia el interior para cazarlo y dejarlo con la cabeza hacia atrás, donde Bale apareció para dejar la pelota botar y mandarla al fondo de la red con una volea fuerte que hizo inútil el intento de Cuéllar.

Tras el tanto, no hubo reacción del rival y la dinámica se mantuvo. Un error de Casemiro fue el que derribó el castillo de naipes de Lopetegui. Primera llegada del Leganés al área local, recortó Eraso en el interior y el brasileño lo derribó con la rodilla. Penalti. Carrillo logró un empate venido de la nada y el partido cambió. Era un órdago a la paciencia exhibida por el Madrid con su estilo de pase. El Madrid sufrió una pájara. Con el empate, la movilidad vista hasta entonces desapareció. Apenas cambios de posición, jugadores completamente estáticos por delante de la pelota y acumulándose en el área mientras Modric, Kroos y las bandas apenas sabían qué hacer con él mientras sus atacantes se congelaban.

Esos minutos de desconcierto los aprovechó el Leganés para dejarse ver en campo rival. Eraso y El Zhar capitaneaban esas salidas aunque no terminaba de inquietar a la zaga blanca.

Con el paso de los minutos, el Madrid iba despertando del letargo aunque ya el reloj se acercaba al descanso. En esos minutos, de nuevo el trío de ataque se dejó ver, destacando un tiro inventivo de Benzema que forzó un paradón de Cuéllar en el 43’.

La mejora vista en los últimos instantes de la primera parte y los intentos infructuosos por encontrar el gol tuvieron en la reanudación suerte distinta. Minutos después de hacer rodar la pelota de nuevo, Asensio se sacó un centro medido desde la izquierda con Benzema en la recepción. El balón acabó en las mallas de un testarazo con firma francesa pero también su marcador en el suelo. VAR mediante y tras la pausa dramática pertinente, el gol se cantó por segunda vez pero de manera asertiva. El 2-1 subía al marcador.

Si el tanto del empate congeló el ataque, el estar por delante de nuevo liberó ahora a los blancos.

En busca de ahorrarse posibles sustos posteriores, los blancos mejoraron sus prestaciones e incluso a gustarse. No permitían al Leganés rearmar nada con una presión desde la misma línea de tres cuartos.

Así, Kroos en el 53’ estuvo cerca de culminar con un golazo una gran jugada, pero su chut desde la frontal saludó al poste desde el lado exterior de la portería. Pero ya en el 61’, otra combinación de tiralíneas con pared incluida entre Modric y Benzema acabó este vez en el 3-1. Ahora sí, la pelota cruzada del francés también desde la frontal lanzó otro saludo a la madera, pero la del lado opuesto y por donde traspasar la línea significa saque de centro.

La llamada al gol de los blancos continuó sin pausa (aunque ya sin Modric, que dejó su puesto a Isco). Apenas cinco minutos después, Asensio lanzaba una incursión en el área para acabar forzando el tercer penalti en lo que va de Liga. Ramos, erigido como sucesor de Cristiano Ronaldo desde los once metros, convirtió la pena máxima. 4-1.

Hasta el momento, las coincidencias con el partido anterior contra el Girona hacían que las firmas y el número de goles fueran también iguales: dos para Benzema y uno para Ramos y Bale.

El Real Madrid de Lopetegui llega al parón de selecciones con los deberes más que hechos. El liderato en la clasificación, el buen juego coral desplegado y la cantidad de goles sumada por Bale y Benzema (con el francés mandando el “pichichi”), hacen olvidar a las primeras de cambio la marcha de Cristiano Ronaldo. La larga sombra del portugués ponía dudas en el acierto goleador del equipo. Sin embargo, los focos le sientan de maravilla a la dupla formada por Karim Benzema y Gareth Bale.

jueves, 23 de agosto de 2018

SE AVECINA MAREJADA

La decisión de la LFP de jugar un partido de fútbol en Estados Unidos no ha sentado nada bien en el seno de los jugadores de primera división que amenazan con una huelga

Antonio Blanca

Los jugadores irán a la huelga si La Liga no da marcha atrás en su intención de celebrar partidos en Estados Unidos. Tras una reunión de capitanes en la sede de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), su presidente, David Aganzo, criticó a Javier Tebas, a quien acusó de tomar las decisiones de manera unilateral sin cnotar con ellos y los aficionados. "Llega un momento en el que tenemos que decir basta. No todo vale", dijo Aganzo.

"Nosotros tenemos varios problemas. Necesitamos arreglarlo con la patronal y le diremos todos nuestros problemas. Si a partir de ahí y tras unos días no nos contestan, tenemos que arreglar la situación. Estamos convencidos de llegar hasta el final", dijo Aganzo ante los medios de comunicación. La posición de la AFE, que antes de la reunión de este miércoles ya había mostrado su rechazo a los planes de La Liga, está respaldada de forma unánime por los jugadores que asistieron a la cita de este miércoles, entre ellos Sergio Ramos, Sergi Busquets o Koke. Todos rechazaron la manera de actuar de Tebas y dispuestos a presentar batalla.

La semana pasada, La Liga anunció un acuerdo de 15 años con la empresa norteamericana Relevant que incluye la disputa de partidos oficiales en el país norteamericano. El plan es comenzar con un partido esta misma temporada, pero como contó Tebas a El Confidencial, no está confirmado todavía. "Hay una serie de cuestiones logísticas que hay que resolver", dijo. El presidente defendió la medida porque al principio sería solo un partido por temporada, la NBA y la NFL llevan partidos a Europa sin ningún tipo de problema y que la competición pertenece a todo el mundo no solo a los españoles. Tebas olvida que los equipos de la NBA son franquicia de esta, mientras que nos de la LFP no.

Sin embargo, Tebas se ha encontrado con la oposición frontal de los jugadores, hartos de que no se les consulte. "No tiene ningún tipo de sentido. Estamos llegando a un momento en el que el fútbol no tiene sentido. El sentido común tiene que empezar a imperar. No puede ser que una persona tome una decisión tan drástica de 15 años que afecta a mucha gente, y la tome sin consultar", lamentó Aganzo.

El presidente de la AFE explicó que los partidos en Estados Unidos no es lo único que molesta a los jugadores. Lo horarios, sobre todo los partidos de los lunes; el acuerdo la temporada pasada para traer jugadores saudíes; o el control económico que ahoga a algunos clubes también son temas que quieren tratar con La Liga. En la próxima comisión paritaria entre sindicato y patronal exigirán la renovación del acuerdo con Relevent y una solución a esos otros asuntos. Si La Liga no se muestra receptiva, "a finales de septiembre y principios de octubre tendremos que empezar a actuar", dijo el presidente del sindicato.

"Ir a Estados Unidos es una locura. ¿El año que viene va a tener Javier la potestad de que en vez de un partido sean cinco?", se preguntó Aganzo, que sustituyó en la presidencia de la AFE en noviembre de 2017 a Luis Rubiales, en cuya junta directiva ejerció como vocal desde finales de 2015. Su nombramiento supone una continuidad con la gestión del actual presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que ya lideró la convocatoria de dos huelgas, una de ellas consumada.

Fue al comienzo de la temporada 2011-2012. La AFE convocó una huelga para exigir la creación de un fondo de garantía salarial y la primera jornada tuvo que ser suspendida. Entonces no estaba Javier Tebas a la presidencia de La Liga. Si estaba a finales de la temporada 2014-2015, cuando los jugadores convocaron otra huelga por el nuevo real decreto-ley que regulaba los derechos de televisión, aunque al final llegaron a un acuerdo y el final de Liga se jugó con normalidad.

Rubiales ya no está en la AFE, pero Aganzo continúa su camino. Javier Tebas tiene ahora a dos enemigos que además son aliados. Este mismo verano, por ejemplo, la AFE aceptó la decisión de la RFEF de llevar la Supercopa de España a Tánger (Marruecos). "Es un tema diferente", respondió Aganzo cuando le preguntaron por el tema. "Lo hemos consensuado con el Sevilla, el Barcelona, la RFEF y la Liga. Se ha tomado una decisión entre todos". La AFE dice que estaba a favor del partido único, no de que fuera en la ciudad marroquí.

Para jugar partidos en Estados Unidos, La Liga necesita el visto bueno de la RFEF, entre otros organismos. Pero desde que se conoció el acuerdo con Relevent, Luis Rubiales no ha hablado. "Imagino que la RFEF tendrá que decir algo", dijo Aganzo, que aseguró que no ha hablado con ningún otro organismo sobre el tema. De momento, son los jugadores los que plantan cara a Tebas.

lunes, 13 de agosto de 2018

MESSI ALZA LA SUPERCOPA

Jordi Grimau

El equipo andaluz golpeó primero con un tanto de Sarabia. Sin embargo, la paciencia de los azulgrana obtuvo su recompensa con la igualada de Piqué justo antes del descanso y el golazo de Dembelé que decantó la victoria poco más de diez minutos del final. El Sevilla pudo forzar la prórroga con un penalti en el minuto 90. Pero Ben Yedder lanzó la pelota con suavidad a los dominios de Ter Stegen.

Entre calores y abanicos, tormentas y granizo, la temporada futbolística de España se abrió este domingo con la Supercopa de España. Quizás con más tensión y pelea en los despachos que con lo visto finalmente sobre el césped.

El duelo entre bambalinas mantenido entre José Castro, Luis Rubiales y Josep María Bartomeu –especialmente entre los dos primeros- a costa de la Supercopa ha ido aderezando la polémica las últimas semanas. De dos partidos a uno, de jugarse en suelo español a trasladarse a Tánger, de aplicar las reglas habidas hasta ahora a permitir un número indefinido de extracomunitarios...

Por fortuna, el cruce de acusaciones cedió el protagonismo a los jugadores en el césped y a los árbitros alejados de él, pues el encuentro de Tánger ha servido para estrenar el VAR en competición oficial por primera vez en España.

Barcelona y Sevilla se han visto las caras este domingo en un estado de forma bien diferente. Los culés, llegados tras una gira americana y con los mundialistas llegando a cuentagotas; los sevillanos, con una preparación iniciada bien temprano para poder preparar los partidos de la clasificación previa para la Liga Europa.

Valverde, para resguardarse de posibles problemas por la norma de los extracomunitarios, dejó en la grada a Marlon y Malcom. Así, el primer once de la temporada blaugrana tuvo como protagonistas a Ter Stegen en la portería , el exsevillista Lenglet en la zaga, Rafinha y Arthur como acompañantes de Busquets en la medular y a Dembelé como cierre del tridente con Suárez y Messi.

Pablo Machín, por su parte, contó con Vaclík bajo palos tras el ida y vuelta de cancerberos en el mercado, Sergi Gómez en el lateral derecho y Roque Mesa asumiendo los galones obtenidos en el segundo tramo de la temporada pasada. El resto, once clásico del Sevilla.

La puesta de largo sobre el campo dejó claras las intenciones de cada equipo. El Barcelona iba a tener el balón y el Sevilla esperaría su oportunidad ya fuera con un contraataque o bien con la presión alta cuando la zaga azulgrana recibía de espaldas.

Fue el primer caso el que deparó el primer tanto del partido. Balón robado en campo propio y el híbrido entre despeje a la nada y pase largo lo convirtió Muriel en un ariete en dirección al área. Buscando marear a los dos centrales, encontró el hueco bajo el arco formado por las piernas de Lenglet. Sarabia, escorado a la derecha, logró el gol con un tiro cruzado colocado.

La intriga permaneció en el aire unos segundos. El juez de línea consideró el fuera de juego; sin embargo Gil Manzano esperó la decisión del VAR, que sentenció la legalidad del gol. El Sevilla golpeaba primero.

Pese al tanto, nada cambió en los planteamientos. El Sevilla por el éxito del suyo y el Barcelona por una cuestión de paciencia. Tenía la pelota y el dominio.

Messi exhibía maestría en el pase y Alba y Dembelé convirtieron en puñal su banda izquierda. Sin embargo, las ocasiones no se materializaban.

No fue hasta el minuto 42 cuando el Barcelona logró derribar el muro blanco y gracias al balón parado. Messi engañó a todos lanzando por bajo y puso de manifiesto los reflejos de Vaclík, que con la ayuda del poste en dos ocasiones evitó el tanto en primera instancia. El rechazo posterior cayó a los pies de Piqué para que anotara a placer. Con el empate se llegaba al descanso.

El tiempo de refresco le valió a Valverde para dar entras a los pesos pesados. Rakitic apareció en la reanudación por Rafinha y diez minutos después, Coutinho hizo lo propio por Arthur. Machín buscó la reacción de los suyos dando entrada de manera escalonada a André Silva, Aleix Vidal y Ben Yedder.

Pero lo que tenía reservado el destino fue la reivindicación del gran dsipendio del pasado verano. Ousmane Dembelé, a poco más de diez minutos para el final, cogió la pelota en el lado derecho, se acercó a la frontal y se sacó un cañonazo que hizo temblar el larguero antes de rebasar con contundencia la línea de gol. El Barcelona consumaba la remontada.

Sin embargo, la emoción no había acabado todavía. Ya en el 90, Ter Stegen derribó con claridad a Aleix Vidal y el árbitro pitó penalti. La prórroga estaba a la vuelta de la esquina, pero para ello Ben Yedder debía corroborar el empate desde los once metros. El francés chutó con inusitada suavidad y casi entregó la pelota al cancerbero alemán. El Barcelona aseguraba así la victoria y el título.

domingo, 12 de agosto de 2018

PISTOLETAZO CON LA SUPERCOPA

Jordi Grimau

El Barcelona, con aires renovados, y el Sevilla, que atraviesa un apretadísimo calendario de partidos oficiales, disputarán este domingo el primer título de la temporada española, la Supercopa, que por primera vez se jugará a partido único y en el extranjero, en el Estadio Ibn Battuta de Tánger (Marruecos).

El encuentro, en el que el Barcelona podría adjudicarse la decimotercera Supercopa de su historia, será también el primer partido oficial del fútbol español en el que se utilizará el VAR.

Un torneo lleno de novedades que quiere ganar el Barça para devolver el trofeo a sus vitrinas, después de perderlo el año pasado a manos del Real Madrid. Entonces, el conjunto azulgrana, aun sin tiempo para digerir la fuga de Neymar da Silva al PSG, nada pudo hacer ante el conjunto blanco, que le pasó por encima en los dos partidos de la eliminatoria.

El equipo de Ernesto Valverde llega en esta ocasión a la cita tras completar una intensa pretemporada, en la que no ha dejado malas sensaciones, aunque los resultados no le han acompañado.

En la gira por Estados Unidos los azulgranas disputaron tres partido de la Copa Internacional de Campeones que se saldaron con un empate contra el Tottenham Hotspur (2-2) y dos derrotas ante el Roma (2-4) y el Milan (0-1).

Sin los internacionales, Valverde tuvo que echar mano de los no habituales y de muchos jugadores del filial, entre los que destacaron el defensa Juan Miranda y el centrocampista Riqui Puig.

Ambos podrían entrar en la lista de convocados que el técnico del Barcelona dará tras el entrenamiento de esta tarde y debutar mañana con el primer equipo en partido oficial.

Con la baja del centrocampista Sergi Roberto -uno de los destacados de la pretemporada- por sanción, Valverde confeccionará un once en el que mezclará a algunos internacionales poco rodados con los hombres que más minutos acumularon en la pretemporada.

Jasper Cillessen se perfila como el meta titular en detrimento de Marc-André Ter Stegen y, en la zaga, el francés Clément Lenglet, uno de los nuevos fichajes, podría formar en el eje con Gerard Piqué, mientras que los laterales serían para Nélson Semedo y Jordi Alba.

En el centro del campo, otro de los nuevos, Arthur Melo, probablemente acompañe a Sergio Busquets y Rafinha Alcántara y en punta de ataque otra de las novedades de la plantilla azulgrana, Malcom Filipe Silva de Oliveira, se perfila como el tercer hombre de un tridente en el que parecen fijos Leo Messi y Luis Suárez.

Titulares habituales como Samuel Umtiti o Ivan Rakitic o el propio Ousmane Dembélé han sido los últimos en regresar del Mundial de Rusia y aún llevan muy pocos entrenamientos a sus espaldas, por lo que parece poco probable que aparezcan en el equipo titular, al igual que otro de los nuevas incorporaciones, el último en llegar, el chileno Arturo Vidal.

El Sevilla llega a la novedosa cita de Tánger en medio de un agotador programa, pues será el cuarto partido de este nuevo ejercicio al tener que disputar las previas en busca de la fase de grupos de la Liga Europa.

Al quedar séptimo en la pasada liga, la formación andaluza debe pasar tres eliminatorias. La primera la superó con solvencia ante el Ujpest húngaro y ahora está inmerso en la disputa de la segunda ante el Zalgiris lituano, que no lleva tan encarrilada tras el 1-0 de la ida disputada el pasado jueves en el Sánchez Pizjuán.

Ahora se encuentra con el potente Barcelona, rival que el pasado mayo le barrió en la final de la Copa del Rey (5-0), lo que aún escuece en todos los estamentos del club, sobre todo en la afición, muy dolida por la 'incomparecencia' de su equipo en ese encuentro.

El nuevo técnico del Sevilla, Pablo Machín, en pleno proceso de inculcar su idea y estilo de juego y aún con la plantilla en fase de transformación, ha reconocido que llegan al partido poco rodados por la altura del curso en el que se encuentran.

El soriano ha destacado también el orgullo y prestigio que da jugar este tipo de partidos, y que, desde que el jueves acabó el choque ante el Zalgiris, sólo piensa en recuperar jugadores y "competir ante un campeón de casi todo".

Ante los lituanos, Machín no sacó en el equipo inicial a jugadores como Jesús Navas, los argentinos Gabriel Mercado y Franco Vázquez, Sergio Escudero, Pablo Sarabia, el danés Simon Kjaer, el colombiano Luis Muriel o Roque Mesa, por lo que muchos de ellos serán titulares el domingo.

Estas rotaciones indican que en Tánger Machín pondrá al once mas competitivo posible, aunque es improbable que esté el medio francés Steven Nzonzi, después de que el viernes se ejercitara por primera vez junto a sus compañeros tras ser campeón de mundo en Rusia.

Sí tiene más opciones Aleix Vidal, que ante el Zalgiris jugó el partido completo en su vuelta al Sevilla y que el domingo podría medirse al equipo en el que ha estado las últimas campañas y ha desarrollado gran parte de la presente pretemporada.

La Supercopa, fuera de lo deportivo, viene rodeada de polémica después de que el club de Nervión considerara que la Federación Española actuó contra sus intereses por trasladarla a la ciudad marroquí y no seguir con el habitual formato de ida y vuelta.

El club y la federación de peñas han desestimado organizar viajes para asistir al partido, aunque, pese a ello, serán varios miles los sevillistas que se concentren en Tánger con la ilusión de ver al equipo ganar su segunda Supercopa de España.

jueves, 26 de julio de 2018

EL BARCELONA GOLEA EN GASTO

Hasta tres veces más han gastado los blaugranas en comparación con la inversión realizada por el Real Madrid

Antonio Blanca

La diferencia de filosofía entre el Real Madrid y el Barcelona es patente. El otrora líder del mercado mundial con los fichajes de Cristiano Ronaldo y Bale, Florentino Pérez ha descartado esa política porque no piensa entrar en el juego del gasto constante que ejecutan los “equipos de Estado”, como lo son el PSG y el Manchester City, junto a otros clubes de la Premier. El presidente del triple campeón de Europa sabe que no puede competir en dinero con esas dos entidades, presididas por los dólares del petróleo árabe. Además las cuatro Champions ganadas en cinco años le han demostrado que es más importante formar plantillas potentes y no tirar los millones.

El dirigente blanco ha optado por contratar a las jóvenes promesas, como Vinicius y Rodrygo, y no pagarlas luego a precio de platino. El Barcelona, sin embargo, sí ha entrado en esa lucha de pagar cantidades inmerecidas por los futbolistas. Acuciado por los éxitos del Real Madrid en la Copa de Europa, el club catalán no ha escatimado en gastos para reforzar un equipo que sigue mostrando una clara hegemonía en las competiciones nacionales pero que naufraga cuando traspasa la frontera española.

El dispendio en las últimas dos temporadas ha ido encaminado a dotar a Ernesto Valverde de efectivos capaces de desbancar al equipo blanco de lo más alto del podio del torneo continental, que luce desde hace tres años consecutivos en las vitrinas del Santiago Bernabéu. La salida de Neymar dejó 222 millones de euros en las arcas de la entidad azulgrana que los gestores no dudaron en invertir para menguar los efectos del abandono del brasileño. Ese verano se contrataron cuatro futbolistas en los que Bartomeu tuvo que capear la inflación del mercado. Semedo, Dembélé, Deulofeu y Paulinho costaron 232 millones.

La política del Barcelona dio un giro de 180 grados y se defendió la contratación de jugadores foráneos dejando de lado la apuesta por la cantera. Varapalo a La Masía, que veía como su filosofía se desbarataba con la llegada en invierno de Yerry Mina y de Coutinho. 171,8 millones más para frenar el paso a los jóvenes de las categorías inferiores. Este verano se mantiene la apuesta por la inversión extranjera con la llegada de Arthur (40 millones), Lenglet (35,9) y Malcom (42). En total, un desembolso de 521,7 millones invertidos en el proyecto de Valverde.

Más allá de la conformidad con la nueva forma de trabajar del Barcelona y su apuesta por la chequera, se abren dudas sobre la efectividad de la dirección deportiva. Viendo el resultado que han dado los seis jugadores contratados este año pasado, la masa social se cuestiona la coherencia de la hoja de ruta escogida para liderar Europa de forma inmediata. El análisis del rendimiento de los fichajes y los bandazos dados a la hora de escoger tanto nombres como posiciones a reforzar transmiten una cierta sensación de improvisación. No hay ningún jugador de los contratados la pasada temporada (403,8 millones) que quede libre de soportar alguna pega. Nelson Semedo se vio relegado al banquillo por un Sergi Roberto que siendo centrocampista ofrecía mejor rendimiento que el portugués en el lateral derecho. Paulinho fue caro pero se convirtió en el tercer máximo goleador del equipo. La crítica llega cuando este verano le ceden al equipo chino que le vendió estando Valverde satisfecho con su rendimiento. Deulofeu pasó sin pena ni gloria por el equipo en su regreso al Barça. Dembélé no estuvo a la altura de la millonada que se pagó por él. Las lesiones, su juventud y la falta de adaptación le pasó factura.

En invierno se invirtieron 172 millones más en dos futbolistas. Coutinho está llamado a marcar historia en el Barça pero se le fichó cuando no podía participar en la Champions porque lo había hecho con el Liverpool, Fue el mayor desembolso de la historia del club. El colombiano Mina aterrizó tras la marcha de Mascherano sin el visto bueno de Valverde, que no creyó en él. Ahora, siendo una de las revelaciones del Mundial, se le busca salida porque se ha fichado a Lenglet pagando su cláusula al Sevilla. 35,9 millones.

El dispendio lo completan Arthur, que debería paliar en la medular la debilidad causada por la marcha de Iniesta y Paulinho, y Malcom. El fichaje del brasileño pone en un brete a Dembélé, ya que es un clon del francés.

Florentino Pérez representa el polo opuesto del Barcelona. El último gran gasto del presidente madridista fueron los 80 millones abonados por James hace cuatro años. Desde entonces, la planificación del Real Madrid ha sido reforzarse con jugadores jóvenes y cazar a las figuras en ciernes con vistas a incorporarlas al cabo de una o dos temporadas.

Las inversiones más caras de la casa blanca en los dos últimos años han sido Vinicius y Rodrygo, 45 millones cada uno. A los dos chavales se les fichó con acuerdos a largo plazo para dejarlos cedidos en Brasil hasta que fueron mayores de edad. Cumplidos los 18, Vinicius se entrena con Lopetegui a la espera de ganarse un puesto. Rodrygo celebrará los 18 años en enero y vendrá el próximo verano.

Tras ellos, Odriozola, 30 millones, representa fielmente el espíritu del Real Madrid de conseguir a los mejores futbolistas por un precio razonable. Solo tiene 22 años y es un internacional de gran porvenir. La adquisición del guardameta Andriy Lunin, 8,5 millones, incide en esa persecución de los talentos imberbes, para formarlos, moldearlos y hacerles progresar en Valdebebas. Ceballos, 16,5 millones, y Theo, 26, también son exponentes de esa forma de trabajo. El Real Madrid asume que adquirir profesionales tan jóvenes supone que algunos no puedan digerir la presión que impone este club y tarden tiempo en rendir, perjudicados por la presencia de grandes jugadores que son la columna vertebral del conjunto. Es el caso de Ceballos y Theo.

Las otras novedades de estas dos últimas campañas fueron canteranos: Marcos LLorente, Vallejo, Achraf y Mayoral. A la espera de Thibaut Courtois, cuyo precio es 35 millones, el Real Madrid decidirá en agosto, con serenidad, si contrata un delantero. “Estamos pensando muy bien lo que necesitamos y lo hacemos”, manifiesta un profesional de la entidad. En todo caso, nunca tirará la casa por la ventana.

martes, 24 de julio de 2018

LOS LÍOS DE RUBIALES

Julio Candela

El pasado 17 de mayo accedía a la presidencia de la Real Federación de Fútbol Español (RFEF) un exjugador con un discurso reformista y con la promesa de acabar con la corrupción que había llevado a Ángel María Villar, máximo mandatario durante casi tres décadas, a la cárcel de Soto del Real.

Ese aire nuevo prometido a la RFEF llegaba de la mano de Luis Rubiales, anterior delfín de Villar y expresidente de la AFE. Como futbolista su carrera fue menos productiva que en los despachos. Guadix, Mallorca B, Lleida, Xerez, Levante, Alicante y, finalmente, el Hamilton escocés fueron sus equipos.

La regeneración y la ilusión por recuperar una Federación a la altura del nivel del fútbol español desapareció en menos de dos meses. De hecho, incluso sobra uno de ellos. Rubiales decidió tirar el Mundial con la destitución de Lopetegui a sólo dos días del debut de la Selección ante Portugal.

El orgullo y las presiones recibidas para cobrarse pequeñas venganzas contra el Real Madrid fueron los motivos de que se convirtiera en bombero pirómano para terminar con la ilusión de todo un país. El canario, criado en Motril e hijo de un político del PSOE que terminó en Podemos, tardó muy poco en enseñar sus malas artes y la falta de empaque para el puesto.

Sin embargo, daría un paso más con un show radiofónico propio de otra época en el que se enzarzó dialécticamente con Pepe Castro, presidente del Sevilla, por la elección de la sede de la Supercopa de España y su disputa a partido único. Encarnado en un Jesús Gil del siglo XXI, Rubiales no dudó en amenazar al mandamás del conjunto andaluz con la publicación de conversaciones privadas que demostraran su versión.

Extraño movimiento del máximo mandatario de la Federación, que fue acusado de plegarse a los intereses del Fútbol Club Barcelona y perjudicar al equipo sevillano. Pero más extraña es la designación de Tánger como sede del primer título de la temporada. No es Asia, donde la Premier se impone en un mercado tan atractivo como competitivo, ni Catar, con los petrodólares llevando una competición para promocionar su país. ¿Por qué entonces esa elección de Marruecos?

Desde Andalucía, según Canal Sur, disparan con bala y apuntan al proyecto Tánger Med para entender la decisión. Dicho puerto es el principal rival del de Algeciras por el control de entrada al Mediterráneo. También fue uno de los impulsores de la candidatura marroquí para organizar el Mundial apoyado tanto por el propio Rubiales como por la Federación.

La relación a tres bandas, por lo publicado en dicho medio andaluz, termina en el Fútbol Club Barcelona y, especialmente, en su presidente. Josep María Bartomeu es a su vez consejero delegado de ADELTE Group, empresa encargada de construir las pasarelas de embarque para dicho puerto. La Supercopa en Tánger es una polémica tan innecesaria como extraña y en la que sólo el propio Rubiales sabe qué beneficio se saca, cabreando además a la afición sevillista, que ya ha prometido un boicot.

Tras el 'caso Lopetegui' y la Supercopa se añadía al 'palmarés' del nuevo presidente de la RFEF la huida de Cruzcampo como patrocinador. Ahora, Movistar se une a esa diáspora de marcas que dejan de apoyar a la Federación después de los escándalos.

Para colmo, sólo 67 días después de su llegada al poder, el juzgado número 6 de Valencia ha abierto una investigación para esclarecer si Rubiales pagó una reforma de su casa con dinero de los futbolistas. La denuncia, presentada por el presidente del Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol Miguel Galán, asegura que adjudicó el proyecto de la Casa del Futbolista a la misma arquitecta que reformó su domicilio y desvió parte de las facturas para su deuda privada.

Galán ha sido el autor de esta denuncia que pone en jaque a un Rubiales al que los problemas se le acumulan a la velocidad del sonido. El entonces presidente de la AFE asegura no haber cometido ninguna "irregularidad" y que no tiene "ninguna deuda". Su defensa también se basa en que la arquitecta "está denunciada por varias causas" y que ha actuado desde la venganza.

Siempre según el texto de la denuncia, Rubiales contrajo una deuda de más de 120.000 euros con la arquitecta que reformó su casa, Yasmina Eid-Mached. El próximo día 12, y como primera diligencia, dicha persona deberá acudir al juzgado de Valencia para corroborar o desmentir dichos hechos.

Las nueve semanas y media de Rubiales en el cargo apagan definitivamente la llama de la regeneración y agitan su poltrona a la espera del próximo embrollo. De momento, y no es poco, acumula un gran fracaso deportivo, una guerra abierta contra dos de los clubes más importantes de España, una pérdida constante de patrocinadores y una investigación abierta por un presunto delito de administración desleal. Los escándalos cercan y amenazan con convertir a Rubiales en Luis 'El Breve'.

viernes, 18 de mayo de 2018

EL CAMBIO MÁS NECESARIO

José Antonio Moya

Luis Manuel Rubiales se convirtió este jueves en presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF) al obtener mayoría absoluta en la primera votación de la Asamblea General, en la que se impuso al otro candidato, Juan Luis Larrea. Ochenta votos para Rubiales, 56 para Larrea y un único voto en blanco refrendaron la confianza de la Asamblea en el expresidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), cargo que abandonó el pasado noviembre para optar a convertirse en el máximo responsable federativo,

Rubiales (Las Palmas, 1977) relevará a Ángel María Villar como presidente de la Federación que éste dirigía desde julio de 1988 y completará el mandato que éste inició el 22 de mayo del año pasado y que terminará en el año 2020.

La votación, en el salón Luis Aragonés de la Ciudad del Fútbol, se prolongó durante dos horas y los únicos asambleístas que no acudieron fueron los futbolistas Iago Aspas y Pedro León. El escrutinio duró unos 25 minutos.

En mitad del aplauso de los asambleístas, Rubiales estrechó la mano de Juan Luis Larrea antes de dirigirse a la sala para agradecer el respaldo recibido una vez proclamado presidente.

La RFEF convocó elecciones a la presidencia el pasado 16 de marzo después de la destitución de Ángel María Villar por el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) al haber incumplido la normativa en los últimos comicios en los que había sido elegido para un octavo mandato consecutivo, el 22 de mayo de 2017.

El nuevo presidente dijo que va a haber "una Federación para todos", independientemente de a quien hayan votado: "Tengo que dar gracias a todos los estamentos del fútbol, clubes, futbolistas, entrenadores, árbitros, presidente territoriales, gracias. Independientemente de que hayáis pensado que mi opción era a mejor o la de Juan Luis, todo tendréis lugar. Voy a hacer una federación para todos, en la que todos tengan cabida".

Rubiales se dirigió a la Asamblea General después de una votación de dos horas y cuarto, un escrutinio de casi media hora con solo un voto en blanco, antes de tomar la palabra saludó a Larrea con un apretón de manos. "Tomo posesión como presidente y lo hago con mucha emoción, con responsabilidad, sobre todo con el afán de devolver la confianza que el fútbol español me brinda y para ello tengo que dar las gracias a mucha gente", señaló el nuevo presidente de la Federación

El nuevo presidente de la RFEF felicitó al Atlético de Madrid, ganador este miércoles de la Liga Europa, y dijo que los clubes y la selección son "los espejos en los que el mundo se mira", y sus éxitos tienen que "trasladarse no solo al mundo deportivo". "Tenemos que hacer una federación líder en transparencia, darle mucho más al fútbol modesto, y este es un compromiso desde el principio", añadió Rubiales, que hizo referencia a los "kilómetros" que ha realizado para recabar apoyos, en los que ha conocido "mucha gente de fútbol que se ha sumado y ha conseguido que éste sea un proyecto mejor, más plural".

"Mi compromiso es darlo todo por esta federación, hacer un fútbol, mejor, la mujer en el fútbol es fundamental, el fútbol sala, el fútbol playa", prometió.

Rubiales también aseguró que dará "todo para alcanzar el diálogo con las instituciones del fútbol nacional e internacional", que todas las instituciones "participen", que todos se encuentren "cómodos desde la convivencia, el respeto y la lealtad". "Han sido miles de kilómetros y un camino largo, pero también muy motivador, evocador, hemos conseguido entre todos dar un paso tremendo hasta el futuro", señaló.

El nuevo presidente de la Federación señaló que espera crear una organización "moderna" que consiga "muchos más ingresos para las bases y el fútbol modesto" y sea "líder en transparencia" y que también aproveche "las cosas buenas" de las etapas anteriores.

Aseguró que tanto los clubes como el Consejo Superior de Deportes (CSD) y el Comité Olímpico Español (COE) tendrán en él "un leal colaborador" y también se dirigió brevemente en inglés a los organismos internacionales, la UEFA y la FIFA, que tenían algunos representantes en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid). "Me gustaría que transmitierais a vuestros presidentes que trabajaré hombro con hombro en el compromiso de construir el mejor fútbol que podamos imaginar y con mi compromiso de lealtad y respeto", aseguró en inglés Luis Rubiales.

El nuevo presidente de la RFEF calificó esta elección como "un paso adelante" pero pidió ser "ambiciosos y respetuosos". "Tenemos que darlo todo, como cuando salimos al campo, ¿verdad? Vamos a conseguir una federación líder, con humildad y respeto, pero nadie nos va a ganar a trabajo. Os lo he dicho y lo repito: el cambio es imparable", finalizó Luis Rubiales tras ser elegido como nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol.

jueves, 17 de mayo de 2018

UN PASTEL SIN GUINDA

Desde el año 2010 el conjunto otrora de la ribera del Manzanares ha vuelto a paladear las mieles del triunfo, faltándole la ansiada por tres veces perdida Copa de Europa

Antonio Blanca

El Atlético fue el “pupas”, el del refrán al que “a perro flaco todo son pulgas”, el que se llevaba siempre las calabazas en los flirteos, el que siempre vivía en el alambre, el que había bajado a Segunda con un buen equipo, el que caía simpático pero no atemorizaba, el que (más allá del doblete) naufragaba año tras año. Sí, ese era el Atlético, pasado del verbo ser. En el año 2010 cambiaron las tornas. A partir de entonces, primero con Quique Sánchez Flores en el banquillo y después con Simeone (periplo de Gregorio Manzano mediante), el conjunto rojiblanco ha conseguido desterrar todos esos tópicos. Ahora, “gana, gana y gana”, como pregonaba Luis Aragonés, gana en la Liga Europa, en la Champions League compite, la roza con la yema de los dedos por dos veces, pero se les esfuma, esa guinda del pastel para redondear su historia, para dar el salto de calidad definitivo.

Esa época prodigiosa la comenzó Quique Sánchez. Con él, el Atlético ganó su primera Europa League en el año 2010. Después, vino Gregorio Manzano y, tras un mal inicio de temporada, apareció Simeone como remiendo. El club apostó por el “Cholo” y le salió bien ya que acabó el curso ganando la Europa League con dos goles de Falcao y otro de Diego contra el Athletic de Marcelo Bielsa. “Entonces se empezó a gestar algo importante”, reconoció el argentino en la rueda de prensa previa al partido contra el Olympique. El tiempo dicta que así fue.

Después, llegó una Copa del Rey (nada más y nada menos que contra el Madrid en el Santiago Bernabéu), dos Supercopas de Europa, una Liga (en el Camp Nou) y esta última Europa League. Esa es la cosecha. ¿La pena para el Atleti? Las dos finales de Copa de Europa perdidas contra el Real Madrid en Lisboa (con un gol en el minuto 93 de Sergio Ramos que forzó la prórroga) y en Milán (con una pena máxima fallada por Juanfran y el gol posterior de Ronaldo en la tanda de penaltis).

Este es el balance y el palmarés. Por eso, Simeone es “sagrado”. Se puede compartir su estilo, sus maneras, sus formas o su juego. Puede caer peor o mejor. Es posible, incluso, que alguien, durante estos años, se haya visto en la tentación de pedir su cese. Pero, definitivamente, y temporada tras temporada, el “Cholo” ha vuelto (con títulos o sin ellos, también con una millonaria inversión) a salir por la puerta grande del Calderón. Ahora, lo seguirá haciendo en el Metropolitano.

Simeone tiene un año más de contrato con el Atlético de Madrid. Es decir, si no renueva, terminará su etapa como entrenador la próxima temporada, cuando se disputa la final de la Champions League en el coliseo rojiblanco. Ese es su objetivo, tratar de levantar el título maldito en casa. Por eso se queda. Por eso, esta Europa League no debería ser el cierre a una década prodigiosa, sino el último estertor de un futuro aún más halagüeño a corto plazo, porque todo sea dicho, el Atlético de Madrid no debe ser un club de un torneo grande pero menor, el Atleti ha de ser de Champions.

martes, 15 de mayo de 2018

TODO TIENE SU FIN

Aránzazu Gálvez


El Barcelona cerró su ciclo invicto. Contra pronóstico, el Levante se convirtió en el primer verdugo de la escuadra barcelonista desde que el Málaga, en la temporada anterior, derrotara a los azulgrana un 8 de abril de 2017 (2-0). Desde entonces, 43 partidos (un año y cinco semanas) sin manchar el casillero de partidos perdidos, desglosados en siete jornadas de la campaña 16-17 y 36 de la 17-18 a punto de ser clausurada.

El Barcelona de Ernesto Valverde y, antes, de Luis Enrique toma el relevo como equipo con más encuentros sin perder que poseía la Real Sociedad entrenada por Alberto Ormaetxea (38 partidos imbatido entre las temporadas 78-79 y 79-80). Aquella Real que en la 80-81 y en la 81-82 se alzaría con sus dos campeonatos ligueros. Su imbatida secuencia anterior daba muestras de modo anticipado de un bloque que muchos niños de entonces recitaban como el padrenuestro. Arconada, Celayeta, Zamora, Perico Alonso, Satrústegui o López Ufarte conformaron un equipo con unos honores que no tenían mucho que envidiar de los Ter Stegen, Piqué, Busquets, Iniesta, Messi o Luis Suárez.

Si el delantero ghanés Boateng fue el principal artífice del fin del récord del Barcelona con sus tres goles, aquella mítica Real Sociedad vio interrumpida su ristra de choques sin perder por dos goles del delantero argentino sevillista Bertoni. Fue un 8 de mayo de 1980 y el Sevilla se impuso en el Ramón Sánchez-Pizjuán por 2-1 cuando faltaban dos jornadas para el final de la competición. El joven López Ufarte se hartó de llorar en la caseta del estadio nervionense, pero no por haberse truncado la extraordinaria marca, sino porque el conjunto donostiarra se quedaba sin opciones, con esa derrota, de ganar su primera Liga.

El registro del Barcelona no es un caso insólito en el fútbol europeo. Un vistazo a las ligas de los países vecinos deja entrever rachas no menos meritorias que la lograda por el conjunto azulgrana de Luis Enrique y Valverde.

En la cúspide de los registros continentales luce el Milan de Fabio Capello, que no perdió después de 58 jornadas ligueras entre las temporadas 1991 y 1993. Aquel equipo de Baresi, Maldini, Rijkaard, Ancelotti, Gullit o Van Basten cayó derrotado finalmente ante el Parma con un tanto de Asprilla.

Al equipo rossonero le sigue el Bayern Múnich de Jupp Heynckes y Pep Guardiola, que se mantuvo sin hincar la rodilla un total de 53 jornadas entre los años 2012 y 2014. De Baviera a las islas británicas, en las que el Arsenal de Arsene Wenger acumuló 49 partidos ganados entre 2003 y 2004. De nuevo en el continente, en Francia, el escalón más alto del podio lo ocupa el PSG de Laurent Blanc con 36 choques entre 2015 y 2017.

En las competiciones menores, las cifras se multiplican. Ahí cabe destacar, como anécdota, los periodos hegemónicos del Steaua de Bucarest (1986-89) de Belodedici, Boloni, Lacatus o Balint: 104 partidos invicto. Y más cerca de casa, los 88 partidos sin perder del Lincoln gibraltareño entre 2009 y 2014. Pero eso ya es otra historia... y otro nivel.

lunes, 7 de mayo de 2018

CLÁSICO DE ALTO VOLTAJE

Carlos de Blas

El Camp Nou reclamó los focos del planeta este domingo. El Barcelona, ya campeón de La Liga, y el Real Madrid, finalista de la Liga de Campeones, reprodujeron en el último partido del día otro capítulo de la rivalidad inherente al Clásico. Quizá la más genuina, pues no había nada en juego más allá del orgullo y del ajuste de cuentas acumulado. No obstante, los catalanes fueron vapuleados en la Supercopa de España y los capitalinos sufrieron un 0-3 en el Bernabéu, en el duelo de la primera vuelta. Así, el balompié mundial volvió a sentarse para degustar este evento de dimensión hiperbólica.

Lo que se vería fue un reto mutuo. Tanto Ernesto Valverde como Zinedine Zidane no ahorraron en los nombres de los comparecientes ni repartieron descansos. Además, dibujaron sendos 4-4-2 con la intención de herir a las flaquezas ajenas. Los culés salieron con Iniesta y Jordi Alba para atacar a Nacho y con Coutinho y Sergi Roberto para golpear a Marcelo. Los merengues quisieron ganar verticalidad y tender a la espalda de los laterales locales situando a Bale y Ronaldo como punzones exteriores. Y, por si fuera poco, los dos escuadrones presionaron a cancha completa y adelantaron sus líneas. Arriesgando sobremanera.

El delicioso planteamiento, predispuesto para el espectáculo atacante, constituyó un escenario de dominio alterno en el que la posesión no resultó un monólogo de nadie y los dos sistemas asumieron como válido el contraataque cuando rebasaban el primer filtro del cierre rival. De esta manera, el talento no tardó en amortizar el ajedrez, y los espacios consabidos, y antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora el electrónico lucía 1-1.

Avisó Luis Suárez con un remate urgido tapado por Navas -minuto 4-, tras pase entre líneas de Messi, y respondió Ronaldo con un centro-chut que estrenó los guantes de Stegen -minuto 5-. El luso abriría su relación de disparos de inmediato, al culminar una fluida combinación entre Benzema y Marcelo. El portero germano atajaría de nuevo el esférico. En la salida consiguiente, Sergi Roberto rompió en conducción y conectó con el delantero charrúa, que fracturó el balance defensivo madridista por el carril que debían cubrir Kroos y el lateral zurdo. Roberto llegaría hasta la línea de fondo para emitir un centro que Suárez envió a las redes desde el segundo poste y con un golpeo cruzado de tibia. 

Golpeó primero un Barça carente de menos revoluciones en el ritmo, pero cinco minutos más tarde se impondría el diapasón visitante. Busquets cometió un error en campo propio que Kroos tradujo en una transición venenosa. No replegó con la celeridad exigida el puntero y Ronaldo abrió con un taconazo para el centro del alemán. La parábola cayó en el segundo palo. Allí, Benzema cabeceó la redonda para devolverla al centro del área, lugar desde el que Ronaldo firmó las tablas. El luso quedó tendido en el verde, pues se había torcido el tobillo tras una entrada de Piqué. A 20 días de la final de Champions parecería lógico pedir el cambio. Asensio salió a calentar y se sentaría, pues el Balón de Oro no quiso irse de la escena. Sólo el tiempo definiría el ejercicio de gallardía como prudente o temerario.

Bale y Coutinho yacían fuera de una dinámica que frenó el tempo pasada la traca descrita. Cuando se atravesó el minuto 20, Jordi Alba no embocaba entre palos el pase de Messi, que detectó la enésima incorporación astuta del carrilero. Era el conjunto catalán el que aparentaba portar las riendas, con circulaciones controladoras que sólo el manchego o el 10 eran capaces de dotar de profundidad -retraro de todo el curso-. Sin embargo, desde el 25 de envite la personalidad madridista gritó protagonismo. Kroos, Ramos, Marcelo y Benzema cultivaron una red de ayudas que construyó una asociación continuada que negó al Barça la recuperación rápida, obliglándole a ceder metros y la iniciativa.

Los de Zidane amontonarían peso en el minutaje y llegadas con peligro, fruto de esa maniobra autoritaria. La primera aconteció en el 23, con centro de Nacho y cabezazo desviado de Ronaldo. El portugués acumularía otros tres intentos: un remate que salvó Stegen, un lanzamiento que lamió la madera y un testarazo que no encontró arco. En el entretanto, se congeló el ardor del achique azulgrana -pisotones de Rakitic y Coutinho al tobillo de Casemiro y al talón de Marcelo, en el prólogo- y Benzema y Kroos también ejecutaron tratativas desatinadas. En definitiva, el Txingurri decretó el modelo de repliegue y contragolpe para ganar el descanso.

Pero antes del camino a los vestuarios, y después de que Navas tapara la única aproximación de Messi -culminada con chut a las nubes de Rakitic, en el 41-, la temperatura entró en un estándar explosivo. Se afeó la visión y la tensión rebosó. Bale se ganó la roja con un planchazo al gemelo de Umtiti -no vio tal cartulina- y Sergi Roberto fue expulsado por un manotazo a Marcelo. Este nubarrón oscureció el valiente despliegue de los dos faros del balompié nacional. Y complicó aún más la pretensión de dominio de un Barça cortocircuitado por la atención en fase defensiva y la lucidez con el cuero de los de Chamartín.

Zidane decidió enclaustrar la ambición de Ronaldo, sustituido por Asensio antes de la reanudación, y Valverde señaló a un Coutinho intrascendente como el artista sacrificado para que entrara Semedo y remendara el agujero sobrevenido en su banda diestra. Bale pasó a la delantera, con el balear ocupando el papel del cuarto centrocampista pensado por el técnico galo y Marcelo alzó el telón con un robo a Iniesta y zurdazo por encima del larguero -minuto 47-. El zurdo recién entrado se toparía con Stegen en otra salida fulgurante merengue -minuto 51-, en el susurro de que la superioridad numérica iba a ser un factor notable. Pero aparció Messi para negar tal percepción: recogió la pelota proporcionada por Suárez -tras cometer una falta flagrante sobre Varane que Hernández Hernández decidió omitir- y ajustó su remate para el 2-1.

Valverde movió ficha, renegando del cuero y eligiendo el físico en tal circunstancia, y sentó a Iniesta -ovacionado en su última carrera en un Clásico- para incluir a Paulinho. La ola anímica brotada con la diana del argentino propulsó a un Barcelona corajudo y descarado, que mordió los desajustes tácticos del esquema madridista y racheó la subida de líneas. Entonces, se convencieron de firmar la gesta. Y se desdibujaron Kroos y la templanza y compromiso de los visitantes.

Zidane esperó hasta el minuto 68 para aumentar el armamento. Sacó a Nacho y metió a Lucas Vázquez. Había pasado la euforia barcelonesa y el cansancio comenzó a hacer mella en el equipo en ventaja. Se anunciaba un desenlace de esfuerzo agónico para el campeón de Copa, cada vez más recluido y con menos intrerés en combinar en estático. Se aferraba al talento de su estrella para cazar una contra que sentenciara, y esa opción se presentó en el minuto 71: Messi quedó en mano a mano con Ramos, en trayectoria vertiginosa, y su zurdazo fue desviado por un Navas extraordinario. Y dos minutos más tarde Asensio filtró un pase espinoso para que Bale empatara, de latigazo ajustado y en desmarque centrado -minuto 73-.

El cuarto de hora postrero no comenzó con aspecto de asalto madrileño a la meta de Stegen. El primer lance fue un  penalti clamoroso de Jordi Alba a Marcelo, que de nuevo el árbitro no quiso ver, subrayando que el peor sobre el césped era el árbitro, que perjudicaba a los de blanco. La colocación de Asensio, Bale y Benzema en la mediapunta, con Marcelo y Lucas Vázquez abriendo el campo, complicaría la defensa del invicto culé. Sólo Messi perturbó la inercia con dos relámpagos -uno fuera y otro exigiendo a Keylor-. Kovacic relevó a Kroos, Alcácer a Suárez y los intentos infructuosos de Modric y Marcelo darían carpetazo a un combate que gozó de muchos de los ingredientes que le son característicos.

domingo, 22 de abril de 2018

INIESTA SE EXHIBIÓ EN SU ÚLTIMA FINAL

Jordi Grimau


La cara de Iniesta tras la eliminación ante la Roma en Liga de Campeones reflejaba la decepción de un histórico del Barcelona ante la que era una decepcionante despedida de la máxima competición continental. Ese pesar en la mirada tuvo este sábado reflejo al otro lado del espectro.

Con su marcha a China confirmada, Iniesta dejó sobre el césped del Wanda Metropolitano una exhibición de por qué se le ha considerado uno de los mejores jugadores del panorama futbolístico. Tanto él como todo el equipo de Valverde se tomó esta final como una reválida de aquella decepción, dejando al Sevilla como una mera comparsa y dando una pátina más de incredulidad a la hazaña de la Roma.

El problema para el Sevilla no era sólo que Iniesta quiso dar una clase magistral sino que Messi no iba a dejar pasar la ocasión para poner de relieve su estado de forma. Ahogando al Sevilla con la pelota en los pies, el Barcelona encerró a su rival desde el primer momento.

Aún con todo, el marcador lo abrió Suárez poco antes del cuarto de hora gracias a la combinación entre el fenomenal pie de Cillesen, que lanzó un pase desde su área hacia el desmarque de Coutinho más allá de la línea de medio campo, y el error de la zaga sevillista, que perdió tiempo de reacción y colocación dudando si había fuera de juego o no. No lo hubo, y Coutinho dispuso de espacio y tiempo para esperar la llegada de Suárez, que acabó empujando, no sin dificultad, la pelota al fondo de la red.

El 0-1 pareció por momentos despertar al Sevilla de su letargo y llegó a contar con varios acercamientos y ocasiones que rondaron la portería, empero, la fuerza y puntería de las mismas no fue la correcta.

Entretanto, el Barcelona seguía buscando alguna conexión con peligro tocando y tocando. Y así, a la media hora, sumó el segundo tanto con un auténtico golazo. Iniesta y Alba hicieron diabluras en banda izquierda hasta lograr que el lateral se lanzara al interior del área buscando la línea de fondo. Al borde del área pequeña, Alba se inventa un taconazo atrás para que Messi llegara y rematara de primeras con la zurda para firmar el 0-2.

Grogui el Sevilla, el Barcelona no frenó y obtuvo rédito a su dominio con el tercer tanto, ya en el minuto 40. Messi, con un primer toque brutal, dejó solo a Suárez con la pelota para que batiera sin dificultad a David Soria.

El paso por vestuarios cambió poco la dinámica en la segunda mitad. Montella dio entrada a Sandro por Correa para tratar de sacar petróleo en los balones arriba. Pero la noche no estaba destinada a una remontada mítica de las que acostumbran los andaluces. La noche tenía un protagonista y ese era Andrés Iniesta.

El manchego abrió la jugada y el manchego la culminó. Entre medias, una pared con Messi para quedar dentro del área y un mareo a Soria para quedarse con toda la portería para él. Así, en el minuto 53, hizo Iniesta el 0-4, dando lustro al listado de goleadores en su última final como azulgrana.

La noche azulgrana siguió brillando aún más según pasaban los minutos. La afición sevillista seguía animando a los suyos a pesar de las circunstancias, que se siguieron agravando para ellos en el minuto 68.

Una mano clara de Lenglet privó en primera instancia a Coutinho celebrar un gol al quedar anulado por el penalti pitado. La celebración del brasileño sólo se pospuso unos segundos dado que fue el encargado de lanzar, y convertir, la pena máxima para hacer subir el 0-5 al electrónico.

Una final copera con tal diferencia sobre el campo y en el marcador retrotrae a un fútbol de otro tiempo. De hecho, salvando el 6-1 del Real Madrid al Castilla, hay que seguir buceando en los anales para llegar al 5-0 del Athletic al Espanyol en 1915. Historia vista este sábado que tendrá en Iniesta al MVP más que merecido. Recuperando para hoy la versión que le hizo grande y que le permite, ahora sí, irse con la cabeza alta de una última final y con el título liguero a tiro de triunfo.

jueves, 19 de abril de 2018

EL FÚTBOL QUIERE SALIR A BOLSA


Varios clubes de la Liga de Fútbol Española negocian con los bancos su futuro en los mercados


Antonio Blanca


Los goles de los equipos españoles buscan un lugar en los mercados financieros. Como discurren los hechos, puede que lo encuentren muy pronto, ya que varios equipos de fútbol del país están explorando la posibilidad de dar el salto a la bolsa.

Así lo ha confirmado este jueves Javier Gómez, director general corporativo de La Liga, quien ha explicado que la patronal del fútbol profesional español trabaja ya con varios clubes para valorar esta opción.

Tenemos contacto con operadores financieros que están en contacto con banca de inversión, y trabajamos con clubes que tienen intenciones de arrancarse en ese campo. Estamos preparados y ofrecemos este servicio”, ha confirmado Gómez durante la presentación del Informe Económico Financiero del fútbol profesional.

En cualquier caso, esta posibilidad, que ya fue anticipada por el presidente de La Liga, Javier Tebas, en una entrevista concedida a Actualidad Económica, es “una posibilidad embrionaria”, afirmó Gómez.

El directivo de la patronal que incluye a los equipos de Primera y Segunda División, ha recalcado que estos planes dependen del “caso particular de cada club”. Ha añadido que “una salida a bolsa implica mayor transparencia, que das mayor credibilidad a todos los sectores: financiero, patrocinadores, todo el mundo. Porque estás muy controlado, cualquier hecho es hecho relevante y lo tienes que anunciar… Eso es bueno”.

La presencia en los mercados permitiría a los clubes obtener “mayores recursos”, aunque deben preguntarse, considera Gómez, si están dispuestos a acoger en su accionariado a inversores externos. “A lo mejor no tiene sentido que un club salga a bolsa solo por el glamour de salir. Un club que tiene una deuda de 20 millones y tiene planificado devolverla en cinco años y hacerse una ciudad deportiva, puede ser que con la salida a bolsa y la llegada de inversores pueda hacerla antes, tiene sentido. Eso hay que mezclarlo con el control económico”, agregó.

Gómez explicó también que, en cuanto al requisito de tener varios años de beneficio para llevar a cabo la salida, a día de hoy la gran mayoría de los clubes de La Liga Santander (Primera) lo cumplen.

A día de hoy, más de una veintena de equipos de fútbol europeos cotizan en bolsa, con nombres tan representativos como el Manchester United, la Juventus, la Roma o el Oporto.