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miércoles, 12 de septiembre de 2018

ASENSIO LANZA COHETES

Carlos de Blas

España firmó una victoria de prestigio tras un espectacular goleada por 6-0 ante Croacia, en un gran encuentro coral de los pupilos de Luis Enrique, entre los que destacó la figura de Marcos Asensio, que firmó su mejor actuación con la selección y que, junto al gol inicial de Saúl, destrozó en el primer tiempo a la subcampeona mundial.

España, que comenzó con ciertas dudas en defensa, encontró la tranquilidad con el gol de Saúl y acabó goleando de forma escandalosa a Croacia para lograr un triunfo con el que encarrila la clasificación para a Final a Cuatro de la Liga de Naciones.

Tanto España como Croacia desplegaron una presión muy adelantada en los primeros compases del partido, aunque fueron los pupilos de Zlatko Dalic los que daban más sensación de peligro.

Primero Rakitic, con un disparo desde la frontal y posteriormente un remate franco de Perisic, que bloqueó Carvajal providencialmente, crearon el desasosiego en la zaga española y en las gradas. La lesión de Vrsaljko, a los veinte minutos de juego, fue un alivio para España, ya que las galopadas del lateral diestro habían puesto en apuros a la zaga española.

Sin la presencia de Thiago en la medular, la gestación de juego español fue más directo, sin largas posesiones, y con Asensio con libertad para moverse por todo el campo. Rodrigo se mostró muy peligroso en estos minutos iniciales, pero fue el jugador local Saúl el que abriría el marcador, al igual que hizo el pasado sábado en Wembley.

Un sensacional centro desde la banda con el exterior de Carvajal encontró un imperial cabezazo picado del jugador ilicitano que provocó el delirio en las gradas del Martínez Valero (minuto (24).

España ganó en aplomo y seguridad tras el gol. Asensio, que había pecado de cierto individualismo en sus acciones, puso la puntilla a Croacia en apenas dos minutos con dos disparos lejanos. El primero tras recuperar un balón en el balcón del área y el segundo tras una diagonal que acabó con un lanzamiento desde la frontal que se estrelló en el larguero y posteriormente en la espalda del meta croata para acabar en el tercer gol español.

Si Croacia albergaba alguna esperanza de meterse en el partido tras el paso por los vestuarios, España la borró de un plumazo, ya que nada más reanudarse el partido una gran asistencia de Asensio dejaba a Rodrigo solo ante el meta Kalinic y el valencianista no perdonó.

España estaba desatada ante un rival hundido, incapaz de frenar las acometidas de los españoles. Un cabezazo del capitán Sergio Ramos subía el quinto gol al marcador cuando aún restaba más de media hora de partido.

El correctivo era tremendo para Croacia. Ni rastro de Modric y Rakitic. España bajó un poco el pistón pero aún así, la superioridad era insultante e Isco se sumó a la fiesta goleadora para firmar el 6-0 definitivo en el partido número 300 de España como local.

lunes, 10 de septiembre de 2018

EL ROL DE ASENSIO

Se espera que tanto en el Real Madrid como en la selección española el joven futbolista vaya adquiriendo cada vez más galones e importancia

Antonio Blanca

La España de Luis Enrique es también la España del Real Madrid. El dominio blanco en la convocatoria es evidente y es que seis son los madridistas que inundan la lista del nuevo seleccionador en su estreno en el banquillo del combinado nacional. Por contra, solo dos del Barça: Busquets y Sergi Roberto.

El primer partido de Luis Enrique también dejó claro que los madridistas, además, serán importantes en su esquema. Cuatro fueron los titulares: Sergio Ramos, Nacho, Carvajal e Isco. La ausencia de Ceballos se entiende teniendo en cuenta que solo es un recién llegado, pero la de Asensio sorprendió a muchos y no es para menos.

Luis Enrique sorprendió con su alineación titular al incluir a Iago Aspas en banda, acompañando a Rodrigo e Isco en la delantera. El jugador gallego fue la solución del seleccionador a la baja de última hora de Diego Costa, quien se quedó en Madrid ante el nacimiento de su hija. Aspas no estaba en los planes iniciales, pero entró en el primer once de la era Luis Enrique en la Selección. La otra cara de la moneda, Asensio. Uno de los jugadores más en forma del fútbol español en el comienzo de temporada.

Asensio se tendría que conformar con jugar poco más de 20 minutos y volvieron a salir los fantasmas del pasado Mundial, donde solo jugó de titular el partido contra Rusia en octavos. Lopetegui apostó por él y empezó a darle más importancia hasta que llegó la tragedia que Luis Rubiales acometió a dos días del comienzo del campeonato mundialista. Curiosamente, ahora que su papel en la Selección vuelve a ser de revulsivo, en el Real Madrid goza de un protagonismo que no ha tenido hasta ahora.

Su papel en el Madrid actual es la principal razón por la que Asensio está preparado para dar el salto hacia los planos protagonistas con España. A Asensio no le tiembla el pulso, pese a tener solo 22 años. Cada vez asume más responsabilidades con una naturalidad pasmosa y hace de él un líder sobre el campo. Ha madurado muchísimo en sus dos primeras temporadas de blanco y la llegada de Lopetegui (y la salida de Cristiano) ha significado su salto definitivo en el Real Madrid. Conforma junto a Bale y Benzema la BBA que tan buenos resultados están dando en La Liga, siendo indiscutibles en el esquema merengue.

Asensio se entiende muy bien con todos. Además de la “BBA”, destaca sobre todo su unión con Isco que va más allá de los terrenos de juego. Una sociedad llena de magia de la que puede sacar mucho partido la Selección si se le da mayor protagonismo a Asensio. El malagueño está llamado a ser el líder de la España de Luis Enrique, el propio técnico ya se ha rendido ante él en público, pero es cierto que contra Inglaterra no tuvo su mejor partido. Estuvo un tanto desapercibido en ataque, aunque no hay que pasar por alto su trabajo y esfuerzo en la presión, pero todo cambió cuando salió Asensio. Con el mallorquín, dejó varias acciones buenas fruto de sus conexiones. Si Luis Enrique quiere que Isco sea la cara del equipo, ya tiene un socio ideal.

Pero, más allá de la conexión Isco - Asensio, el balear tiene muchas cosas que ofrecer a esta España. Luis Enrique quiere un juego más directo, sin dejar de lado el juego de toque tan característico. Ahora las bandas y la verticalidad cogerá más protagonismo, como lo hiciera en su Barcelona, y en Asensio tiene un jugador ideal para practicar el fútbol que pretende. Es un futbolista con velocidad, potencia y no la toca nada mal. Además, de cara a puerta es un peligro y su disparo lejano es un gran recurso para enterrar esas posesiones eternas que se vieron durante el Mundial. Este martes, España se medirá con Croacia y puede ser la oportunidad ideal para probar a Asensio de titular. Méritos tiene unos cuantos.

jueves, 17 de agosto de 2017

EL MADRID HUMILLA A LA PAR QUE INDULTA AL BARCELONA

Carlos de Blas

Avisó en el partido de ida y sentenció en la vuelta en el Santiago Bernabéu. El Real Madrid no tuvo piedad del Barcelona y conquistó la Supercopa de España tras imponerse al Barcelona por 2 a 0. Un parcial final de 5-1 a favor de los blancos que va más allá de un traspié de pretemporada para sus rivales. La exhibición de buen juego y despliegue de toda su plantilla deja a los blancos como referencia indiscutible del fútbol español, europeo y mundial. Al otro lado, la salida de Neymar ha quedado como la puntilla definitiva a un equipo que agiganta la grieta entre plantilla y directiva a pasos agigantados. Un Barcelona que necesita refuerzos a menos de quince días del cierre de mercado.

Con el 1-3 quedaba la duda de si el Barcelona saldría al césped a demostrar que quizás fue un accidente lo visto en el Camp Nou. Valverde apostó por revolucionar su plantilla táctica lanzándose con un 3-5-2 sobre el papel con tres centrales y Alba y Sergi Roberto como carrileros adelantados. 3-5-2 sobre el papel porque al final lo que se acabó viendo fue un 5-3-2 al quedar acorralados por la presión alta del Real Madrid.

El equipo que salió con hambre y con ganas de demostrar cosas volvió a ser el conjunto blanco. La presión la situaba casi desde la línea de fondo del área de Ter Stegen. Modric volvió a la titularidad mientras que la ida de Asensio y Kovacic fue premiada con un puesto en la formación inicial. El otro cambio, Lucas Vázquez por Bale para acompañar a Benzema y Asensio.

Espoleados por la expulsión a Cristiano Ronaldo, sus compañeros no quisieron dejar pasar la oportunidad de hurgar en la herida de su rival histórico. Así, desde el primer momento, el dominio local se volvió asfixiante.No hubo que esperar mucho para ver el primer golpe. En el minuto 4, Asensio recogió un balón suelto tras un saque de banda a unos 35 metros de distancia de la portería. Con la inusitada decisión de aquel que no duda del enorme talento que atesora, se propuso emular el golazo de la ida con otro portento de su calibre. Sin pensárselo dos veces, levantó la cabeza, apuntó y mandó un cañonazo al fondo de la red. No habían pasado ni cinco minutos y el Bernabéu ya entraba en éxtasis.

El primer cuarto de hora valió para poner sobre la mesa tres nombres propios. Asensio, para dejar claro que pensar en Mbappé no es ninguna urgencia; Kovacic, reivindicando su progresión a centrocampista total y Varane para atestiguar que su relevo a Pepe como central titular es un hecho consumado sin dejar hueco para la duda. Coutinho y Demeblé son los nombre que suenan a la vez que sus clubes se niegan a la venta. Pocos días y muy largos esperan en las oficinas del club.

Al otro lado, lo que también iba quedando claro es que la reconstrucción del proyecto azulgrana va a ser hecha deprisa y corriendo. A falta de ver quién acompañará a Paulinho en el ticket de compra de los 222 millones, queda claro que ya Messi no es suficiente para mantener las intenciones de ganar títulos en todos los frentes posibles.

Esta noche, el argentino fue el único que puso luz en la creación azulgrana. Con la baja de Iniesta y Sergi Roberto anclado en la banda, Rakitic y André Gomes no llegaban al mínimo admisible para dominar el juego. Tan sólo cuando el Madrid retrasaba su presión, el Barcelona lograba acercarse al área de Navas.

Con ese pasito atrás, los blancos se acomodaron a un juego que tienen bien entrenado. Los contraataques se sucedieron y el segundo gol se rozaba. Un chut a la madera de Lucas Vázquez fue el aviso más claro, tras varios intentos de Kroos y Asensio dentro del área no del todo acertados.

Saboreando las mieles del gol, el Madrid volvió a dar un paso adelante y con ello, a anular a su rival. Anclados en su área, incapaz de robar la pelota, los azulgranas asistían con apatía al ensañamiento al que su histórico rival le estaba sometiendo. Olés del público a la vez que los jugadores se iban pasando la pelota con sucesivos taconazos uno detrás de otro. Pases, combinaciones e intentos de pases imposibles aprovechándose de un equipo de zombis vestidos de azulgrana.

Otro robo más, uno de los 17 que el Madrid logró en campo contrario en la primera parte, propició el segundo tanto local. Marcelo recibió la pelota por la izquierda y su centro acabó en los pies de Benzema, que de espaldas a Umtiti se dio la media vuelta en el área pequeña para batir a Ter Stegen sin problemas.

El 2-0 de los primeros 45 minutos se antojaba como recompensa insuficiente al dominio exhibido en el césped. La imagen de los culés era de derrota, alicaídos y sin ganas siquiera de meter la pierna en los duelos duros.

Por fortuna para ellos, la segunda mitad no fue más que un desfile hacia la entrega del trofeo. Pudo lograr el tanto el Barcelona, pero no fue más que porque los blancos ya sentían que el trabajo estaba hecho, no sin falta de razón. Valverde aprovechó los cambios para ir rectificando su esquema sobre el césped mientras que Zidane los hacía para que la afición premiara con ovaciones a los mejores de la Supercopa. Entraba Casemiro por Kovacic, Theo por Asensio y Ceballos por Kroos.


El partido que empezó en miércoles y acabó en jueves concluyó con un 2-0 que se sumaba para el 5-1 del global. Una diferencia amplia que refleja el hambre blanca y las necesidades azulgranas.

lunes, 19 de junio de 2017

ASENSIO ROMPE MOLDES

La pasada exhibición en el partido inaugural del Europeo sub 21, ha puesto en boga al mediocampista del Real Madrid de nuevo

Antonio Blanca

El fútbol español goza de excelente salud porque de fondo aparece una nueva generación en la que por encima de todos destaca el nombre de Marco Asensio, el crack que viene o el que ya está llegando.

Hace tiempo que el futbolista del Real Madrid lleva haciendo ruido. Su última temporada en el equipo blanco, la primera desde su fichaje, ya incluyó momentos para el recuerdo. Pero su potencial no deja de aumentar.

Así se comprobó el sábado, cuando comandó a la selección española sub-21 hacia su triunfo 5-0 ante Macedonia en el Europeo de la categoría. El delantero del Real Madrid hizo tres goles magníficos y destacó por encima de todos.

"El crack ya está aquí", afirmó el diario MARCA, que añadió: "Prepáranse para disfrutar". Por su parte, AS destacó que "Asensio ha compensado a los madridistas del disgusto Cristiano", en tiempos en los que la hinchada blanca debate sobre el futuro del portugués en el equipo de Zinedine Zidane.

Su actuación tampoco pasó inadvertida para el diario italiano La Gazetta dello Sport, que suscribió: "Asensio es la estrella ascendente del Madrid".

No para de crecer. A sus 20 años, Asensio ya se postula como un jugador importante mientras su edad permite atisbar una progresión imparable. Ya es un fijo en el plantel del Real Madrid, campeón de España y de Europa, y es probable que tenga un protagonismo enorme la próxima campaña.

Asensio fue una de las operaciones más importantes acometidas por el club blanco en los últimos años por su previsible rentabilidad. Apenas le costó 3,9 millones de euros (4,5 millones de dólares) en 2015, cuando despuntaba en el Mallorca.

La historia dice que se lo quitó al Barcelona por unos pocos miles de euros, los que el club azulgrana necesitaba para contratar al lateral brasileño Douglas. Y la leyenda cuenta que fue el tenista Rafa Nadal, reconocido fan del Real Madrid, quien le pidió al presidente blanco, Florentino Pérez, que hiciera todo lo posible por cerrar el fichaje del proyecto de astro.

Asensio, quien perdió a su madre por un cáncer en 2011, creció en un entorno favorable y quienes lo conocen hablan de un muchacho con buena cabeza y muy bien asesorado por su familia. Sus pasos deportivos así parecen sugerirlo.

El delantero jugó en la temporada 2015-16 cedido en el Espanyol para aprender los secretos de la primera categoría del fútbol español y cuando todo apuntaba a una nueva cesión la siguiente temporada el técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane, le pidió que se quedara para formar parte del primer plantel. Le impresionó lo que vio de él en la pretemporada.

Asensio se benefició del plan estratégico de rotaciones pensado por el entrenador francés para el Real Madrid. Sus 38 partidos jugados, para un total de diez goles y cuatro asistencias, hablan de su importancia creciente en el equipo.

Pero es que el jugador balear se reservó varios momentos destacados durante la temporada. Por ejemplo, un extraordinario gol en la final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla, una gran asistencia a Cristiano Ronaldo en los cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Bayern Múnich o incluso un tanto en la final del máximo torneo continental ante la Juventus.

Asensio enseñó cosas que pocos tienen a su edad: una zurda impresionante, un golpeo de balón limpio y duro, capacidad de desborde, buena lectura del juego y, sobre todo, concreción. Casi todo lo que hace parece lo adecuado y siempre es dañino. Todo es vertical en busca del disparo o la asistencia.

El fútbol español y el Real Madrid se relamen al ver las actuaciones de un futbolista que en el comienzo de su carrera parece destinado a ser una estrella. Tiene un don y todas las cualidades posibles para marcar una época, incluida la cabeza. Sólo el tiempo dirá si concreta lo que se atisba. Pero por el momento ya parece un diamante cada vez más pulido.

jueves, 20 de abril de 2017

LOS CUATRO FANTÁSTICOS

Estos son los jugadores que más y mejor han jugado en la fantástica eliminatoria del Real Madrid contra el Bayern de Múnich

Antonio Blanca

El Real Madrid consiguió el martes la clasificación para las semifinales de la Champions League con un épico partido ante el Bayern de Múnich, de las grandes noches del Bernabéu. Los madridistas, tirando de épica, derrotaron a los de Ancelotti en un gran partido con polémica, goles y fútbol de alta tensión. Un duelo en el que varios jugadores madridistas salieron muy bien parados.

Marcelo. El brasileño fue probablemente el mejor de los suyos junto a Ronaldo. Siempre ejecuta la labor de arquitecto del juego blanco a pesar de su puesto de lateral. Desde la izquierda, dirigió buena parte de las acciones de ataque a pesar de tener ante él a un titán como Robben, que fue el mejor del Bayern tras su portero Neuer. La jugada del 3-2 de Cristiano, rompiendo líneas con talento y físico (en la prórroga) fue casi abusiva.

Carvajal, en el lado opuesto al de Marcelo, el '2' fue seguramente otro de los más destacados. No solo en el Bernabéu, sino en Múnich (a pesar del penalti que el colegiado se inventó y que estuvo a punto de dejarle marcado). La eliminatoria del canterano fue sobresaliente tanto en defensa como en ataque. Junto a su compañero, fue un puñal por la banda y también neutralizó a Ribery y después a Douglas Costa. Un partido para reafirmar al de Leganés como uno de los laterales diestros más en forma del mundo.

Cristiano Ronaldo. El luso ha demostrado que la política de rotaciones de Zidane y su puesta a punto ha tenido éxito, ya que se encuentra en plenitud física en el tramo más importante del curso. Si a eso se añade la inteligencia de jugar por el centro, el resultado es de la eliminatoria ante el Bayern: cinco goles en dos partidos. La progresión del portugués, aunque a veces él mismo no la vea con buenos ojos, es hacia el centro del ataque...y los hechos lo demuestran. Rematador nato, cuatro de los cinco tantos al Bayern fueron al primer toque y todos los transformó en zonas de delantero centro puro.

Asensio, el último, pero no por ello el menos importante. La irrupción del mallorquín en esta ronda de Liga de Campeones ha sido impresionante, le ha puesto en el disparadero. El '20', desde el banquillo, dejó un gol de mérito (rompiendo por tres veces a Hummels) y aportó una asistencia a Cristiano en la ida. El Real Madrid debe darle más protagonismo el próximo curso, está llamado a ser el timonel de la nave blanca y en un futuro nada lejano. 

jueves, 6 de abril de 2017

ASENSIO DIRIGE AL MADRID DE LOS SUPLENTES

Con una alineación totalmente desconocida salió el Madrid en Leganés presionado por la victoria del Barça para vencer y mantener el liderato

Antonio Blanca

"Todos los jugadores son importantes" y "Cristiano Ronaldo llega a este final de año mejor que en otras temporadas" fueron dos de las afirmaciones que redundaron en el riesgo asumido por Zinedine Zidane este miércoles. El técnico francés prosiguió su maniobra de rotaciones para deglutir el cúmulo de partidos trascendentales que le presenta abril y dejó fuera al Balón de Oro, a Bale, Kroos (trío no convocado), Carvajal, Modric, Benzema e Isco (suplentes). A pesar de saberse obligado a ganar, tras el triunfo plácido del Barça ante el Sevilla, el entrenador defendió la coherencia de su discurso y se la jugó. Eso sí, sin revolucionar el esquema.

El Leganés y Butarque pronto le mostrarían lo temerario de su revolución. La confianza en su fondo de armario aparentó un error de cálculo en el tramo inicial de un partido sin gobierno. El primer cuarto de hora acumuló pérdidas del líder en su cancha, fruto de la desacomplejada presión a campo completo pepinera y de lo improvisado de la nómina en la estructura principal del favorito (sólo Ramos, Marcelo y Navas sobrevivían a los cambios). Kovacic se manejaba por delante de Casemiro, con Lucas Vázquez, James y Asensio por delante. El desequilibrio de la puesta en escena le granjeó a los pupilos de Garitano varias llegadas. La primera, en el minuto 2, fue obra de Rico, que lanzó desviado desde media distancia.

Respondería Morata con una rosca desde el perfil zurdo que no encontró el segundo palo. Pero la aproximación merengue llegó sobre el cauce del contragolpe en un ajedrez que negaba el juego en estático. La anarquía propuesta por los locales les proporcionó el espacio y los huecos para que Szymanowski inaugurara sus intentonas y un nubarrón de centros laterales amenazara al meta tico. No duraba la pelota en los piés visitantes, aunque el coloso amenazaba tras recuperación con la velocidad de sus bandas y ante lo adelantado de la valiente zaga blanquiazul. El chut fuera de palos de Luciano Neves subrayaría un paisaje desestructurado en el que la superioridad numérica del club que lucha por eludir el descenso pautaba la verticalidad global.

Sin embargo, el pretendido cara a cara, que mantenía al gigante fuera de su vertiente controladora, se tornaría en el peor de los escenarios para los intereses de los sureños, pues su consistencia se vería demasiado expuesta en cada salida al contragolpe rival. Y la amenaza latente tomaría forma de manera abrasiva en un intervalo de explosión de puntería madridista. James (ausente hasta entonces) sería el engargado de descorchar la bacanal. Abrió el colombiano para que Asensio (el más lúcido de su equipo) entrara en ignición. El cambio de ritmo del balear desbordó a la zaga contrincante, con soltura, y cedió para que el cafetero rematara a la red a placer -minuto 16-.

A continuación, Morata emergería para firmar un doblete frenético. Su primera diana llegaría por la vía del balón parado. Había chutado al poste Danilo en la acción previa (caño delicado mediante) y el ex delantero de la Juventus embocaría un testarazo que se colaría en la portería de Herrerín, manso, ante el desconcierto de los locales -minuto 18-. Cinco minutos más tarde, Kovacic pintaría el tipo de duelo con una arrancada central que deshilachó una medular rebosante de hectáreas para correr. El slalom potente del croata se tradujo en asistencia fina para que el 9 suplente merengue la pusiera en la escuadra. Sólo un remate de Siovas, en balón parado, y otro de Tito, ambos sin consecuencias, dieron alimento al orgullo de un Leganés sobrepasado por la receta de calidad y hambre dispuesta por Zidane.

Tardó en recomponer la figura el Lega, pero la querencia visitante por no domar el esférico sino seguir en el pentagrama vertical le reenganchó a la dinámica cuando hubo tragado el shock. Este estadio post-traumático se daría en el 31. Rico, carrilero izquierdo que había causado problemas al cierre rival, dio argumento a la grada para creer. Su desmarque rompió la espalda de Danilo y tocó línea de fondo. El centro sería rematado a la red con displicencia por Garbiel, tras el despeje errático de Ramos. Y, poco después, la fe local se desbarataría al arrancar un córner que significaría el 2-3 -minuto 35-. Peinó Siovas y Luciano batió a Navas, en soledad. No pretendió Zidane congelar el tempo ni controlar el partido (con la posesión) y las lagunas tácticas de su novedosa relación de nombres le mostró el envés de su apuesta con la misma celeridad con que la calidad evidenció su cara amable. No se había remangado el Madrid y su bajada de revoluciones le castigó cauterizando la brecha conseguida.

Herrerín sostendría la nueva ráfaga energética de los suyos al desviar un remate de Lucas Vázquez en la conclusión de una contra. No aflojaba nadie la efervescencia generalizada y tampoco se dejó de jugar sobre la hoja de ruta desenfrenada que estudió Garitano. Antes del descanso dispondría todavía Danilo de otro chut en la desembocadura de otro contragolpe. Su pretendida vaselina acabó en los guantes de Herrerín -minuto 42-. El intermedio sobrevendría después de un cañonazo de Bustinza que atajó Keylor -falta lateral- y de que Siovas retratara lo desenfadado de la confrontación con una rabona efectuada en el centro del campo. Ganó un partido sin interrupciones aire con la entrada en vestuarios. La oda ofensiva esperanzaba a un Leganés en la lona a los 25 minutos y sonrojaba a un Madrid al que se le presupone un mayor rigor táctico y aplomo para gestionar su ventaja.

Solamente tres minutos se demoraría la entente entre locura y calidad que se venía desarrollando en alcanzar el paroxismo. Una falta lateral lanzada por James finalizó en la meta del Leganés. Falló el cabezazo Morata y su error propició que los manotazos trazados por Bustinza hicieran el 2-4 de la forma más rocambolesca imaginable. Eso sí, un desenlace semejante sí rimaba con la melodía del encuentro. Había reaccionado con gallardía e intensidad el coloso y Lucas Vázquez remató a puerta en otro contraataque que pilló desestabilizado a un equipo que ya no tenía fuelle para prolongar el incendio. En consecuencia, Garitano sacó a Tito y metió a Samu García.

Otra vez debía rehacerse el club humilde y el recién entrado lanzaría demasiado cruzado tras otra pelota ganada después de una presión muy elevada. No existía la medular visitante (sólo para correr al galope de la contra) y eso mantenía abiertas las rutas de acceso a Navas del bloque pepinero. Alberto Bueno también sería incluido en la fórmula (se fue Gabriel) pero las fuerzas no respondían a la pretensión de esfuerzo pautada por el técnico local. El estándar de ritmo había desfallecido y el centrocampismo apareció para regocijo de un Madrid más cómodo en el cortejo del esférico.


Isco sentó a James (gris, como todo el equipo, aunque se marchó con un gol, una asistencia y un enojo colosal) en el 70 y en plena densidad. Los dos goles de distancia pesaban demasiado, aunque los centros laterales siguieron cayendo sobre la jurisdicción de Navas y el Leganés continuaba tratando de trompicar la salida de pelota visitante. La dignidad del decimoséptimo clasificado estaba siendo defendida con bravura pero la postrera contemporización del vigente campeón de Europa clausuró los tres puntos y la inercia. Mariano entregaría respiro a Morata y Modric haría lo propio con Kovacic antes del único chispazo de Szymanowski (desborde en acción individual pero chut lejos de tino), que sería sustituido por Machís. Y Herrerín arrebataría la gloria personal a Vázquez tras una jugada espléndida. Con poco que jugarse, y ni la raspa de las disposiciones tácticas, languideció una batalla en la que el cansancio fue tan relevante como cualquier factor analizable. Su efecto pinchó la burbuja local y facilitó el cierre pausado de un Madrid que volvió a sobrevivir a otro ejercicio de pretendido descontrol.