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viernes, 31 de agosto de 2018

LA PRIMERA DE LUIS ENRIQUE

Julio Candela

La primera lista de Luis Enrique Martínez, nuevo seleccionador nacional, depara numerosas novedades, según ha anunciado la Federación Española a través de sus redes sociales.

Respecto a los participantes en el Mundial de Rusia causan baja, como estaba previsto, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, David Silva, así como Pepe Reina, Jordi Alba, Nacho Monreal, Álvaro Odriozola, Koke Resurrección, Lucas Vázquez e Iago Aspas.

Las novedades son Raúl Albiol, Diego Llorente (está lesionado), Íñigo Martínez, José Luis Gayá, Marcos Alonso, Dani Ceballos, Sergi Roberto, Rodri Hernández, Álvaro Morata y Suso Fernández

Entre estos jugadores el jugador más experto es Albiol, defensa del Nápoles cuya última participación se remonta a un choque contra Holanda el 31 de marzo de 2015. Fue fijo en anteriores etapas y componente del equipo que logró los títulos continentales en 2008 y 2012 y el Mundial en Sudáfrica 2010.

España se enfrentará a Inglaterra el 8 de septiembre en el estadio londinense de Wembley y a Croacia, vigente subcampeona del mundo, el 11 en el Martínez Valero de Elche.

En rueda de prensa, Luis Enrique no dio explicaciones por los numerosos cambios que introdujo en su primera lista y se centró en resaltar la "ilusión" de los nuevos. El nuevo seleccionador fue preguntado si la ausencia de Jordi Alba se debe a motivos deportivos o personales, después de que su relación acabase deteriorada en el Barcelona. "Muy buena pregunta", respondió Luis Enrique sonriendo. "Pero voy a hablar de los 24 jugadores que he convocado, que estarán encantados y con ganas de demostrar su nivel. Ya adelanté que va a haber sorpresas y en el futuro habrá mas, así es la selección donde es muy difícil jugar. No tengo nada que decir positivo ni negativo de los que no están", resaltó.

La lista, al contrario que en anteriores etapas, fue anunciada por medio de las redes sociales con un vídeo del técnico asturiano, que iba escribiendo en una pizarra el nombre de los citados.
   
Jugadores convocados

- Porteros: David de Gea (Manchester United/ING), Kepa Arrizabalaga (Chelsea/ING), Pau López (Betis)

- Defensas: Dani Carvajal, Nacho Fernández, Sergio Ramos (Real Madrid), César Azpilicueta, Marcos Alonso (Chelsea/ING), Raúl Albiol (Nápoles/ITA), Diego Llorente (Real Sociedad), Íñigo Martínez (Athletic) y José Luis Gayá (Valencia).

- Medios: Sergio Busquets, Sergi Roberto (Barcelona), Rodri Hernández, Saúl Ñíguez (Atlético de Madrid), Thiago Alcántara (Bayern Múnich/GER) y Dani Ceballos (Real Madrid).

- Delanteros: Isco Alarcón, Marco Asensio (Real Madrid), Álvaro Morata (Chelsea/ING), Diego Costa (Atlético de Madrid), Suso Fernández (Milan) y Rodrigo Moreno (Valencia).

lunes, 30 de julio de 2018

EL PLAN DE LOPETEGUI

El técnico vasco del Real Madrid tiene que afrontar la salida del mejor jugador de la historia del conjunto blanco y la poca llegada de fichajes

Antonio Blanca

El Real Madrid continúa realizando su pretemporada en Valdedebas antes de poner rumbo hacia EEUU. Han sido los primeros días de contacto de los jugadores con su nuevo entrenador y Julen Lopetegui ya ha querido dejar claro a la plantilla que busca un equipo que atrás conceda muy pocas ocasiones, la asignatura pendiente otras temporadas.

Ante la falta de fichajes ofensivos, la presumible carencia goleadora de los delanteros del equipo y con la marcha de Cristiano Ronaldo, gran goleador blanco durante los últimos nueve años, Lopetegui ha asumido que si quiere triunfar de blanco debe hacer un de la defensa un fortín. Por ello trabaja los conceptos atrás a la espera que llegue la presumible línea de cuatro titular de sus vacaciones y se pongan a tono antes de la Supercopa de Europa.

El nuevo entrenador blanco sabe que los grandes equipos suelen ser los que menos oportunidades conceden atrás, uno de los fallos del Madrid en las últimas temporadas. Sobre todo en La Liga, donde en muchos partidos la defensa ha sido una sangría que solo el acierto ofensivo ha podido neutralizar. En la última temporada los blancos fueron el sexto equipo menos goleado, por detrás de Atlético, Barcelona, Getafe, Valencia y Espanyol, un error que no se puede volver a dar.

En la plantilla saben que si se hacen fuertes atrás y consiguen no reducir mucho el ritmo goleador tras la salida de Cristiano Ronaldo, el equipo tendrá muchas posibilidades de ganar títulos. En sus anteriores aventuras, Lopetegui ya lo consiguió con el Oporto (13 goles en contra en 34 partidos de liga) y con la selección española (12 tantos en 20 encuentros).

De mantener estas medias el Madrid mejorará mucho el rendimiento del que fuese el gran problema de Zidane, el trabajo defensivo del equipo. Por ello, Lopetegui ya se ha puesto un objetivo para esta pretemporada, hacer un fortín atrás.

viernes, 20 de julio de 2018

UN SELECCIONADOR CONTROVERTIDO

Jaime Trevijano

Luis Enrique fue presentado este jueves como nuevo seleccionador español de fútbol en un acto en el que avisó de que "hay muchas decisiones que tomar" y prometió una "evolución" antes que una revolución.

Una semana después de comunicar el nombre del nuevo seleccionador, la Federación Española (RFEF) celebró un acto con la prensa en el que Luis Enrique mostró su ilusión por mejorar los últimos resultados del equipo nacional. Fue el Luis Enrique más cordial posible, alejado de la imagen arisca que trasladó durante su etapa como entrenador del Barcelona.

Tras un vídeo de presentación con la trayectoria de Luis Enrique como futbolista y técnico, incluida la selección española, el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, dio la bienvenida a su nuevo entrenador. "Fue el único entrenador con el que hablamos. Le deseo toda la suerte y en la federación vamos a hacer todo lo posible para que te sientas cómodo y volver a ilusionarnos con nuestra selección", le dijo a Luis Enrique.

Posteriormente, el seleccionador agradeció la "confianza" depositada en él. "Aquí estamos para que podamos conquistar grandes retos y grandes objetivos. A por ellos", deseó.

El nuevo técnico fue presentado apenas cuatro días después de que terminara el Mundial de Rusia. España era considerada como una de las grandes favoritas, pero cayó en octavos ante la anfitriona después del escándalo que supuso la destitución del seleccionador Julen Lopetegui. El técnico vasco fue despedido dos días antes de debut de España después de haber llegado a un acuerdo para entrenar al Real Madrid una vez terminara el Mundial. Su lugar lo ocupó de forma interina Fernando Hierro, pero no pudo llevar muy lejos a la selección.

Luis Enrique agradeció hoy el trabajo a sus dos predecesores, aunque matizó: "El fútbol es una continua evolución y ya hace tres campeonatos que no se pudo conquistar nada y la idea es evolucionar".

"Hay muchas decisiones que tomar. Hay cambio generacional y hay que valorar qué es necesario para ser competitivos dentro de dos años", añadió.

A Luis Enrique no le importó hablar de los primeros problemas detectados en la selección española, y más concretamente en el Mundial de Rusia, aspectos que se comprometió a intentar mejorar. "Vamos a seguir teniendo nuestro estilo, reforzándolo e intentando mejorarlo. Hay que defender mejor, hay que tener más profundidad y más ocasiones de gol, que es lo que han querido mis predecesores. Se debería parecer a un equipo", relató.

Luis Enrique apostó por la buena comunicación con jugadores y entorno. Y se le vio esforzado en su primer día como seleccionador ante los medios. "Hay mucha expectación con esto. Soy muy cercano. Voy a intentar ser lo más profesional posible. No seré simpático, aunque lo soy fuera con mis amigos. Aquí no tengo que serlo. Yo separaría la relación con la prensa y con la afición. Con la afición nunca he tenido ningún problema", dijo.

En una rueda de prensa de intento conciliador, incluso intentó acercarse a cualquier aficionado que se pudo sentir molesto con algunas de sus afirmaciones del pasado.

"No soy 'anti nada' y es un orgullo para mí representar el fútbol español. Con la edad que tengo, pocas cosas hay para ser 'anti'", resumió.

Luis Enrique tendrá por delante seis semanas hasta facilitar su primera lista como seleccionador, que será el 31 de agosto, con vistas a los encuentros de la nueva Liga de Naciones de la UEFA ante Inglaterra (8 de agosto) y Croacia (12).

Es el comienzo de una nueva era para la selección española y Luis Enrique fue el elegido por la federación para intentar sacar al equipo nacional de cuatro años con resultados como poco mediocres en las grandes citas. "Me gusta la imagen de la selección, pero hay que evolucionar", fue su mensaje final.

martes, 10 de julio de 2018

UN SELECCIONADOR POLÉMICO

Jaime Trevijano

El técnico asturiano, tras un año sabático, sustituye a Fernando Hierro tras la gran decepción que supuso la eliminación de España en el Mundial de Rusia 2018. El técnico, según anunció el presidente Rubiales, no tendrá cláusula de rescisión.

"Ha tenido ofertas tremendamente importantes, económicamente era imposible que nosotros llegáramos a sus números. Ha puesto mucho de su parte porque si no hubiese sido imposible. Quería ser seleccionador y liderar estos dos próximos años. Esperemos que lo haga con el mayor de los éxitos", declaró Rubiales ante los medios respecto a la disposición del asturiano por sentarse en el banquillo de la Roja.

La elección de Luis Enrique se confirmó apenas una semana después de la eliminación de la selección española del Mundial de Rusia en octavos de final, tras caer en los penaltis ante el equipo anfitrión, y la confirmación ayer de la marcha de Fernando Hierro, quien ocupaba la dirección deportiva y asumió el cargo para el campeonato. Sus compromisos inmediatos serán los de España en la nueva Liga de Naciones, en la que la "Roja", incluida en el grupo 4 de la Liga A, debutará el sábado 8 de septiembre en Inglaterra frente al combinado inglés y luego recibirá a Croacia el día 11 en Elche.

Dice que en sus equipos siempre él es el líder y lo demuestra día a día, con sus decisiones en el banquillo y su dialéctica en la sala de prensa, Luis Enrique Martínez García (8 mayo 1970, Gijón) será el nuevo seleccionador español, seguramente el carácter que necesita 'La Roja' para volver al punto de salida perdido desde la marcha de Luis Aragonés y Vicente del Bosque. Está acostumbrado a los grandes retos y no le tiembla el pulso. Llegó al Barcelona en el verano de 2014 con la idea de recuperar las sensaciones perdidas, tras el paso del 'Tata' Martino por el vestuario del Camp Nou y en el primer curso firmó un triplete histórico.

Como técnico barcelonista resistió tres temporadas, en los que su equipo consiguió ocho de los diez títulos en juego; tres cursos en los que transformó el juego del equipo azulgrana, que dejó de lado el fútbol de toque de la escuela La Masía para buscar un juego más directo.

Pero en la nómina de delanteros azulgrana se encontraban por aquel entonces tres de los mejores del mundo: Leo Messi, Neymar jr y Luis Suárez, que batieron año tras año récords de anotación. Tácticamente casi siempre optó por mantener el dibujo histórico del Barça, con cuatro defensas (dos de ellos abriendo los carriles), un mediocentro (Sergio Busquets), dos medios de diferente perfil (uno más creativo, otro más de contención) y libertad para los tres delanteros, especialmente en el caso de Leo Messi.

Curiosamente cuando en el Barça se atrevió a cambiar el tradicional 4-3-3 por otro dibujo, las victorias se repitieron y por goleada, utilizando el doble pivote (4-2-3-1), una defensa de tres (3-4-3) y un poco habitual 3-4-2-1 en situaciones excepcionales. En su presentación como entrenador del Barcelona tenía aprendidos dos conceptos: "ilusión y motivación", que repitió durante su discurso y llamó la atención que se refirió a sí mismo como "el líder" del proyecto, pese a que sabía que en el Barça solo hay un líder que es Leo Messi.

En su carrera como técnico siempre ha trabajado con un psicólogo, Joaquín Valdés, quien hasta le acompañaba en las ruedas de prensa. "No os preocupéis que el psicólogo me lo traigo para mí. También lo puede utilizar algún periodista si lo necesitáis", dijo en sus primeras días en el Camp Nou.

Como entrenador del filial barcelonista, Roma, Celta de Vigo y en el Barcelona, Luis Enrique contó con Robert Moreno como entrenador ayudante, también con Rafel Pol como preparador físico y su mano derecha siempre ha sido Juan Carlos Unzué. Luis Enrique es un tipo muy exigente, más un 'ironman' que un deportista. Cuando se retiró del fútbol (2004), empezó corriendo maratones y se obsesionó con bajar de las tres horas, lo consiguió a la tercera en Florencia, tras no conseguirlo en Nueva York ni en Amsterdam.

Pasada esta pantalla se dedicó a los triatlones, después participó en un 'ironman', en el 'Marathon des Sables' (250 kilómetros, 6 días por el desierto del Sahara) y en multitud de carreras ciclistas, la última este mismo año en Sudáfrica (Cape Epic). Obsesivo con el trabajo físico, dicen que uno de los peores momentos para sus futbolistas era someterse a las sesiones de peso antes del inicio de la temporada y comprobar que el índice de masa muscular (IMC) y el peso del técnico era el mejor de toda la plantilla. Ahora añade un reto más a su carrera.

lunes, 9 de julio de 2018

SE HARTÓ DE RUBIALES

En un gesto de honradez y sentido común, Fernando Hierro ha dejado su cargo como seleccionador así como cualquier tipo de vinculación con la Real Federación Española de Fútbol

Antonio Blanca

A veces la importancia en un mensaje no solo está en lo que se dice, sino en cómo se dice. La Real Federación Española de Fútbol explicó por todos sus medios que Hierro dejaba de ser director deportivo de la entidad, pero para hacerlo no se limitó a un título enunciativo sino que utilizó una construcción alambicada y con mensaje añadido en la forma. "Fernando Hierro y la RFEF comunican que, pese a tener contrato en vigor como Director Deportivo, declina seguir en el cargo". No es una frase simple, todo lo contrario, y busca exponer una cordialidad y enfatizar el hecho de que la decisión no es traumática. El nuevo departamento de comunicación, llegado de la política, y la neolengua.

Se despide un director deportivo -y seleccionador- en una mañana de domingo, en pleno verano, con el Mundial aún por concluir y sin conferencia de prensa conocida para exponer los motivos de lo que, al final, es una ruptura. Más o menos amistosa, con mejor o peor forma, pero una ruptura. El comunicado es elogioso con el técnico, incluso cercano, de un modo no muy diferente al que lo fue Rubiales con Lopetegui en la comparecencia en la que le destituyó, hablando de los valores deportivos y humanos del profesional pero, finalmente, anunciando el fin de este camino. Hierro, como le ocurría a Lopetegui, nunca fue del equipo del nuevo presidente sino parte de la herencia recibida, término muy común en política y algo extraño para una federación que llevaba 28 años bajo la misma batuta.

La relación era profesional, pero distante. Rubiales no lleva ni dos meses en el cargo y tampoco tenía espacio para maniobrar en la parcela deportiva con el Mundial de Rusia echándose encima. Hierro y Lopetegui eran de otra época, y la transición a lo nuevo fue dura desde el primer día, especialmente para el director deportivo. Porque a los pocos días de llegar Rubiales, Hierro vio como uno de sus principales apoyos en la casa recibía la rescisión de contrato. El nuevo presidente atacó como prioridades las áreas de comunicación y márketing, y en esta última cayó su director, Vicente Casado.

No le gustó nada a Hierro ese movimiento, pues en Casado tenía un amigo y, de algún modo, un aliado. Ambos se conocieron en el Málaga del jeque, cuando aún tenía dinero y proyecto. El de Vélez era director deportivo, Casado director general y ambos congeniaron mucho y trabaron amistad. Que Rubiales decidiese, sin mucha consulta, destituir al dirigente, escamó a Hierro. Por el hecho en sí y también por el mensaje que se mandaba sobre la institución y la valoración de las capacidades profesionales de los ejecutivos.

Porque además Casado, como le ocurría al propio Hierro, no era producto del villarismo sino de la etapa posterior, con Larrea, en la que se vivió una transición 'light' con la entrada de algunos ejecutivos que, se creía, tenían prestigio suficiente para ser de consenso. Casado, antes de desembarcar en la federación, había sido jefe de relaciones externas de La Liga -no terminó amigablemente con Tebas-, director general del Málaga, directivo en el master de tenis de Madrid y, antes, en Francia, responsable de la fundación Platini y jefe de proyecto de Le Tour de France du Sport Populair.

La sustitución, a los pocos días de llegar Rubiales a la oficina llevó al cargo a Rubén Rivera, que previamente había trabajado con el nuevo presidente en AFE y había activado el patrocinio de la Copa Coca Cola, pero al que fuentes conocedoras del sector señalan como un perfil inferior al de Casado que hasta este momento no había tenido responsabilidades de esta altura. Es más, se llegó a especular sobre la posibilidad de que llegase un jefe de departamento por encima de Rivera, pero no llegó a aparecer. Al menos no de momento.

Aquello escamó a Hierro que tomó distancia desde el primer instante. Claro que, del mismo modo que le ocurría a Rubiales, el entonces director deportivo tampoco tenía tiempo para cambiar demasiado las cosas. Llegaba el Mundial de Rusia y, con él, el terremoto de Lopetegui. Hierro, como cualquier otro engranaje de la federación, vivió el proceso con estrés, como no puede ser de otro modo cuando la concentración previa al gran evento cuatrienal salta de repente por los aires. A Hierro no le gustó la decisión de Lopetegui ni la manera de llevar a cabo el anuncio, y de aquello quedó constancia en unas imágenes televisivas en las que el director deportivo reprendía al entrenador.

Aceptó la decisión del presidente y tomó las riendas de un banquillo que, solo unos días antes, no veía como suyo. El Mundial salió como salió y desde el mismo momento en el que acabó, en los penaltis contra el anfitrión, se asumió que no seguiría como entrenador. Lo otro, la dirección deportiva, no estaba asegurado, pero ni él quería seguir ni Rubiales pretendía mantenerle, pues no es uno de los suyos y en poco más de un mes la convivencia ya había tenido los suficientes altibajos como para pesar que esa entente no podía ser cordial.

El vodevil de estas semanas ha tenido, además, una consecuencia inesperada en la federación, y es que Luis Rubiales tendrá las manos libres para hacer suyo el proyecto deportivo. Porque desde el principio tuvo claro que podría cambiar, y cambiaría, toda la estructura institucional, comunicativa y comercial, pero en principio los contratos señalaban que Lopetegui seguiría al menos dos años más, como de hecho ambos rubricaron al desembarcar el nuevo presidente, y que Hierro se mantendría supervisando el área deportiva. Ahora podrá aspirar a otros nombres que sean propios y no heredados.

Este lunes hay junta directiva de la federación y, en teoría, se analizarán nombres para los dos puestos que han quedado vacantes. La planificación deportiva de estas instituciones se ha demostrado imprescindible. Antes, hace años, era solo tener un seleccionador, pero de un tiempo a esta parte equipos como Alemania, Bélgica, Francia o Inglaterra, así como la propia España, han demostrado que todo funciona mejor con una estructura sensata que trabaje el conjunto de las categorías y acomode a los jugadores a la selección. Con un modo racional de hacer las cosas, el que ejerció Hierro en su primera etapa en la casa, el camino al éxito es más sencillo. Buscarlo es competencia de Luis Rubiales, que no tenía pensado este cambio pero se lo ha encontrado por el camino.

miércoles, 13 de junio de 2018

BOMBAZO LOPETEGUI

Aránzazu Gálvez

Julen Lopetegui será el entrenador del Real Madrid tras la celebración del Mundial de Rusia 2018. Así lo ha confirmado en un escueto comunicado oficial en la web del club, donde apunta también que "Lopetegui será el entrenador del primer equipo durante las próximas tres temporadas".

Julen Lopetegui "se incorporará al club tras la participación de la selección española en el Mundial, después de dos años al frente del equipo nacional", destaca.

Lopetegui sustituye en el cargo al francés Zinedine Zidane, que dejó el puesto el 31 de mayo, tras la conquista de la Liga de Campeones de Europa.

El técnico vasco, nacido el 28 de agosto de 1966, jugó como guardameta en el Real Madrid, donde fue fichado en 1985 para el filial Castilla, donde estuvo tres campañas. Tras un año de cesión a Las Palmas, llegó a la primera plantilla del Real Madrid en 1989, donde estuvo hasta junio de 1991. De ahí pasó al Logroñés (1991-94), Barcelona (1994-97) y Rayo Vallecano (1997-2002).

Como entrenador, dirigió al Rayo Vallecano (2003-04), Real Madrid Castilla (2008-09), las selecciones españolas sub'19 (2010-12), sub'20 (2011-13) y sub'21 (2012-14), el Oporto (2014-16) y la selección absoluta española.

Con el combinado nacional español amplió, el último 21 de mayo, contrato hasta después de la Eurocopa 2020.

En su palmarés figuran, como jugador, una liga (1989-90), tres Supercopas de España (1990, 94, 96) y una Copa el Rey (1996-97). Y, como entrenador, un Europeo sub'19 y un Europeo sub'21.
Por su parte, la Real Federación Española de Fútbol ha confirmado "la desvinculación del seleccionador nacional", una vez que finalice la participación de España en el Campeonato del Mundo de Rusia.

Además, la RFEF ha anunciado que para que Lopetegui pueda firmar por el Real Madrid, el Real Madrid deberá pagar la cláusula de rescisión.
Por otro lado, la Federación española solicita "el máximo respeto para mantener la normalidad en la concentración de la selección nacional a las puertas de nuestro debut en el torneo ante Portugal".

Hoy a las 10:30, el Presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y el seleccionador nacional ofrecerán una rueda de prensa conjunta en la sala de prensa del Estadio Krasnodar.

viernes, 1 de junio de 2018

HASTA LUEGO ZIDANE

Carlos de Blas

Hay un motivo, no creo en las decisiones espontáneas, ni en los repentinos cambios de parecer. Entre el lunes y el martes (no pudo ser antes), sucede algo que provoca el adiós de Zidane, probablemente relacionado con la planificación de la plantilla, no imagino otras conversaciones después de haber ganado la Copa de Europa. La conversación, de producirse, debió ser delicada. No olvidemos que en la plantilla hay dos jugadores a los que el entrenador ha defendido con celo casi familiar y en contra de la opinión de un buen número de madridistas, algunos con despacho, Keylor Navas y Benzema. Tampoco pasemos por alto la presencia de Luca, su hijo, otro elemento sensible.

Es una suposición, lo admito, pero no es descabellada. Entra dentro de lo posible que Zidane no aceptara los fichajes cerrados o por cerrar, o no se sintiera cómodo con ellos, o fuera rigurosamente fiel a sus principios, estos son mis jugadores y con ellos hemos ganado tres Copas de Europa. Es bien conocido que desde hace meses (años), el club busca un portero, no entraremos ahora en las razones de esa pulsión enfermiza. Si no se concretó el fichaje de Kepa Arrizabalaga fue porque lo impidió el propio entrenador al afirmar públicamente que no lo necesitaba. El siguiente pulso lo tenía más difícil, Courtois asoma en el horizonte igual que antes lo hizo De Gea. El belga termina contrato el próximo año y el Chelsea accedería al traspaso antes de que se marche sin dejar dinero en caja…

Benzema es otro jugador señalado y la impresión es que a Florentino, su principal valedor hasta la llegada de Zidane, se le ha terminado la paciencia. Se dice que está cerrado el acuerdo con Lewandowski, un futbolista al que el presidente ya le abrió la puerta en 2013. Esta misma semana, el agente del polaco reconoció que su representado ya le ha comunicado al Bayern su intención de cambiar de aires. Casualidades, tal vez.

Habrá más cambios en la delantera provocados por el traspaso de Bale al Manchester United…. Salvo que el adiós de Zidane haga cambiar de opinión al galés … o salvo que Cristiano no vaya de farol y tenga decidido marcharse… O salvo que Neymar se encuentre más cerca de lo imaginado. Es posible que el club no quisiera distraer al entrenador en vísperas de la final con todas esas negociaciones… Insisto, son esfuerzos por intentar comprender.

Más allá de sus razones, Zidane quedará como el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid desde Vicente del Bosque, el que mejor ha sabido representar al club y defender los valores que durante un tiempo se hicieron invisibles. No sólo ha ganado tres Champions y una Liga. Ha consolidado la pacificación (equipo-medios-grada) que inició Ancelotti hasta no dejar rastro de la tierra quemada.

Zidane ha sido elegante en el más amplio sentido de la expresión, añadiendo a la elegancia natural que le viene de serie, una elegancia moral de la que hacía gala en cada revés y en cada conferencia de prensa. Quizá no fuera el entrenador perfecto, pero era el entrenador perfecto para el Real Madrid.
Dicho lo cual, Zidane estaba en el punto de mira. De no haber ganado la Copa de Europa hubiera sido destituido, o invitado a marcharse, así de fina es la línea que separa a los héroes de los villanos. 
También eso lo sabía, y es algo sobre lo que deberá reflexionar el Real Madrid como institución: los últimos entrenadores que han ganado la Champions (de Heynckes a Zidane) han caído a los pocos días o al verano siguiente. Esa tendencia a dinamitar el éxito merece un diván.

Se habla de Pochettino como sustituto y el argentino sería el único capaz de cubrir decorosamente la ausencia del mito. Al menos, en las formas y el estilo. En la educación. El éxito es otra cosa. Y el afecto, también el amor. Desde hoy mismo, Zidane será el primer suspiro cada vez que algo vaya mal en el Real Madrid. Y es difícil que las cosas vayan mejor.

jueves, 5 de abril de 2018

UNA NUEVA DEBACLE


Pep Guardiola se está convirtiendo en un coleccionista de derrotas históricas en Copa de Europa


Antonio Blanca


Pep Guardiola tuvo su 0-4 contra el Real Madrid, su 3-0 frente al Barcelona, su adiós en semifinales a manos del Atlético de Madrid y su pesadilla en Mónaco. Tuvo todo aquello y tiene para añadir, este miércoles, otro batacazo: una derrota en Anfield, una caída con estrépito en Liverpool y, seguramente, otra eliminación en Champions. Su despedida, aunque quede la vuelta, está próxima. Después de gastar 528 millones de euros en dos temporadas, tras apuntalar con Laporte su equipo este invierno, con mejores jugadores que su rival,  ya lo dijo Jürgen Klopp en la previa (y con su lazo, ese que no falte…) Después de todo eso, se pegó un batacazo histórico. Su Manchester City sucumbió a un baño en la primera mitad, fue incapaz de cambiar la dinámica en el segundo tiempo y capituló en otra noche europea para el olvido.

Pero, claro, al otro lado estaba su némesis, su kriptonita, el tipo que había roto su racha de victorias en la Premier League, el entrenador que en su periplo germano le arrebató dos Supercopas de Alemania y lo eliminó en semifinales de Copa en el Allianz Arena. Jürgen Klopp sabía cómo ganarle a Pep. Ya lo había hecho. Y, esta vez, repitió planteamiento, estilo y resultado. Le dio a los suyos un par de directrices y ellos las pusieron en práctica a la perfección. El Liverpool le entregó la pelota al City en la primera mitad. No la quiso. No la necesitaba. Para qué, pensarían. Esperó en su campo… y se tiró al cuello de su rival con un Salah inconmensurable.

Con el City manteniendo el control, la estrella egipcia salió al contraataque, se la dio a Firmino y llegó para aprovechar el error de Walker y anotar el primero del partido. El Liverpool engrasó la maquinaria, la puso en marcha y no atentó con pararla en ningún momento. De hecho, incrementó el ritmo progresivamente y pronto se encontró con el segundo: Chamberlain le pegó desde fuera del área y la colocó en la escuadra: 2-0. Entonces, nadie se esperaba lo que estaba por venir: un tercero antes de que acabaran los primeros 45 minutos. Este último, de Mané, que remató de cabeza un centro de Salah y hundió al equipo de Guardiola antes del descanso. Un baño en toda regla.

Aunque el asedio, como era previsible, menguó por dos razones. Por un lado, porque el City salió mejor en la segunda mitad. De nuevo, se pidió tocar la pelota y mantuvo la posesión, pero fue incapaz de crear ocasiones. “De poco sirve tener el balón si no eres capaz de crear algo con él”, solía decir Guardiola en Alemania. Y eso, precisamente, es lo que le ocurrió a su equipo. Y, por el otro lado, el Liverpool se dedicó a defender el resultado. Sobre todo, después de la lesión de Salah, que se tuvo que retirar en los primeros compases de la segunda parte.

Importó poco. El conjunto 'red', inconmensurable en la primera mitad, aguantó el segundo tiempo. Dejó que el Manchester City tocara la pelota, que mantuviera la posesión y que creara ocasiones, pero como aquel Inter de Mourinho en el Camp Nou, se metió bajo palos y no dio ninguna opción al equipo de Guardiola. Y, finalmente, levantó los brazos. Se llevó un resultado que le debería valer para estar en semifinales. Está por ver. Al otro lado, también, está Guardiola, el equipo campeón de la Premier League. Sí, todo eso es verdad. Pero, salvo milagro, o salvo una nueva debacle, el conjunto de Jürgen Klopp debería clasificarse para semifinales. ¿Y Pep qué, otra vez no campeón de Europa?

miércoles, 12 de abril de 2017

LA ESTRELLA DE ZIZOU

Jaime Trevijano

Los más escépticos piensan que los éxitos del Madrid de Zidane han llegado de pura casualidad. Que el entrenador francés tiene una suerte inmensa que le ha llevado a conquistar tres títulos, los tres más importantes a nivel de clubes, en su primer año dirigiendo al conjunto blanco. Que su equipo gana partidos y pasa eliminatorias por fortuna. Pero los triunfos de Zizou no son, ni mucho menos, flor de un día. Al contrario, ha tenido que cultivarla durante muchos meses con cariño y dedicación para que termine mostrándose en todo su esplendor.

Después de un año como inquilino del banquillo madridista, Zidane ha cosechado un balance de 41 victorias, 11 empates y dos derrotas en 54 partidos. Estos fríos datos son capaces por sí mismos de convencer al mayor incrédulo. Pero no sólo es eso, antes de su llegada, el Madrid era un equipo a la deriva, con un vestuario disgustado, eliminado de la Copa del Rey, descolgado en la Liga y sin fe en la Champions. Tras su contratación, el Madrid dio un vuelco total a la situación y empezó a notarse un ambiente de calma y tranquilidad propicio para que los blancos volvieran a ganar.

La suerte se puede tener un día, dos o tres como mucho, pero no cabe hablar de ella dentro de una racha de imbatibilidad en la que el equipo de Zidane lleva ya 39 encuentros sin conocer la derrota. Y no tiene pinta de que se vaya a acabar porque el conjunto blanco mejora sus actuaciones partido tras partido, un ejemplo fue el reciente choque de Copa frente al Sevilla. A parte del potencial ofensivo que siempre ha tenido, el Madrid ahora es un bloque sólido y compacto al que es difícil marcar y generar ocasiones, y al que es difícil ganar en intensidad.

Son muchas las virtudes de Zidane como entrenador. La más notable es el buen manejo de una amplia y equilibrada plantilla. Con él los 24 jugadores del primer equipo, y algún que otro canterano, están plenamente implicados, sabiendo que de un momento a otro tendrán su oportunidad y deberán dar el máximo si no quieren caerse del barco. Por este motivo se explica el alto rendimiento del equipo a pesar de las numerosas e importantes bajas que ha tenido a lo largo de la temporada. Además, Zidane ha demostrado grandes conocimientos futbolísiticos ganando la batalla táctica a Luis Enrique o Simeone en enfrentamientos directos frente a Barça y Atlético.


Entre otras cosas, se habla de la “flor de Zidane” por los muchos partidos que ha remontado en los minutos “noventa y ramos”, o las finales ganadas en la prórroga o en la tanda de penaltis. Incluso para estas gestas existe una explicación razonable más allá del simple y superficial análisis de la suerte madridista. Y es que el entrenador francés ha sabido transmitir un carácter campeón a sus jugadores, les ha inculcado una asombrosa mentalidad ganadora que les hace creer en la victoria hasta el pitido final. Porque en la vida y en la alta competición sin esfuerzo no se consigue nada, Zidane ha tenido una suerte trabajada, una flor cultivada.

lunes, 2 de enero de 2017

AÑO Z

Magníficos 365 días los que el astro francés ha cerrado al frente del banquillo del Real Madrid ganando la Copa de Europa, Supercopa europea y Mundial de clubes

Antonio Blanca

El francés Zinédine Zidane cumplirá el próximo miércoles un año como entrenador del Real Madrid, en el que ha conseguido su primera Liga de Campeones como técnico, la 'Undécima' para el conjunto blanco, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes, además de lograr una racha de 37 partidos consecutivos invicto en un total de 53 partidos en todas las competiciones oficiales.

Tras la destitución de Rafa Benítez el 4 de enero de 2016, poco más de medio año en el cargo, el francés pasó de entrenar al Real Madrid Castilla al primer equipo, con el que durante su etapa como jugador -entre 2001 y 2006- conquistó una 'Champions', una Liga española, una Supercopa de Europa, una Copa Intercontinental y dos Supercopas de España.

Así, el galo asumió su nuevo rol en un momento en el que el Real Madrid no vivía sus mejores días. En liga, marchaba tercero tras once victorias, cuatro empates y tres derrotas con el preparador madrileño y, en Copa del Rey fue eliminado por alineación indebida de Denis Cheryshev ante el Cádiz.

Sin embargo, se encontró con el equipo ya clasificado para los octavos de final de Liga de Campeones y con el beneplácito de su presidente, Florentino Pérez, los jugadores y la afición blanca. En su primera rueda de prensa, dejó claro que lo "más importante" para él era tener "una buena relación con todos los jugadores" y que tenía claro que mantendría la 'BBC': Benzema, Bale y Cristiano, en la punta de ataque.

De este modo, después de cinco meses, 'Zizou' llevó al equipo de Chamartín a la final de 'Champions' de Milán ante el Atlético de Madrid, donde los blancos se alzaron con la 'Undécima' tras la tanda de penaltis, coronando una temporada en la que nadie imaginaba que podrían ganar la máxima competición continental después de la irregularidad que demostraron a principio de curso.

Sin embargo, la cosa no quedó ahí. Después de las vacaciones de verano, Zidane volvió al trabajo con más hambre de títulos y venció (3-2) junto a sus pupilos al Sevilla en la Supercopa de Europa, celebrada en Noruega.

Finalmente, para redondear el año, los blancos viajaron al Mundial de Clubes con la clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey resuelta y consiguieron erigirse como el mejor equipo del mundo por segunda vez -cinco teniendo en cuenta los tres Copas Intercontinentales- ante Kashima Antlers japonés.

En sus primeros doce meses, el galo ha dirigido un total de 53 partidos y ha cosechado 41 victorias, diez empates y sólo dos derrotas (ante Wolfsburgo y Atlético de Madrid), logrando un 77,36 por ciento de triunfos, algo que le ha valido para ser nombrado segundo mejor entrenador del mundo de clubes por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), tan sólo cinco puntos por detrás de Diego Pablo Simeone (113).

Para 2017, Zinédine Zidane y los suyos se han marcado un objetivo por encima del resto, ganar LaLiga Santander. En la temporada 2011/12, el Real Madrid de José Mourinho levantó su último trofeo de liga y ahora, aparte de intentar ser el primer equipo que consigue ser campeón de manera consecutiva en el actual formato de la 'Champions', quieren desbancar la hegemonía de la que ha gozado el FC Barcelona en la competición doméstica durante los últimos años.

Para Zidane, el mejor recuerdo de su primer año en el banquillo blanco es haber ganado la Liga de Campeones porque es algo que no le va a pasar "20 veces" en su vida como técnico del Real Madrid. Por el contrario, para el francés no hay "nada malo" en su primera etapa, ya que ve "sólo las cosas positivas".

No obstante, es autocrítico consigo mismo y señala que debe "mejorar en todo", por lo que no le sorprende que, pese a haber conquistado tres títulos en su primer año, no gane el 'The Best' -mejor entrenador- de la FIFA. "Creo que sería normal que lo gane otro. Acabo de empezar. Todo esto es nuevo y tengo que seguir trabajando como lo estoy haciendo y mostrar mucho más", recalca.

Finalmente, el galo piensa que no cree que haya cambiado mucho en este último año, pero que sí ha mejorado "bastante" y que tiene un trabajo en el que hay que "cuestionarse todo en cada momento" para llevar a su equipo a ser lo "más competitivo posible".

Sus mejores momentos:
1. PRESENTACIÓN.

Zidane fue presentado en el Palco de Honor del Santiago Bernabéu. Acompañado por el presidente del club, Florentino Pérez, su esposa Verónica y por sus cuatro hijos, Enzo, Luca, Theo y Elyaz.

2. LIGA DE CAMPEONES.

La 'Champions' fue el primer título del francés como técnico de la primera plantilla del conjunto blanco. Fue el 28 de mayo de 2016 en Milán ante el Atlético de Madrid en la tanda de penaltis.

3. SUPERCOPA DE EUROPA.

Tras poner fin a la temporada con la 'Undécima', el Real Madrid venció el 9 de agosto, sobre el césped Lerkendal Stadion de Trondheim (Noruega), al Sevilla por 3-2. Este trofeo, supuso la tercera Supercopa europea para el equipo blanco y el segundo título personal del galo.

4. MUNDIAL DE CLUBES.

Después de un año de en sueño, en el que el equipo 'merengue' se ha proclamado como campeón y supercampeón de Europa, Zinédine Zidane llevó a los suyos a la cima del mundo en Japón. Allí, los blancos conquistaron su segundo Mundial de Clubes tras vencer en la prórroga al Kashima Antlers, rival que dio más de un quebradero de cabeza.

5. RACHA DE PARTIDOS INVICTO.

De la mano de 'Zizou', el Real Madrid no ha perdido un encuentro desde abril. Fue en Liga de Campeones ante el Wolfsburgo, donde cayó 2-0 en el Volkswagen-Arena. A partir del 9 de abril ante el Eibar (4-0), los blancos han conseguido mantenerse invictos durante 37 partidos consecutivos -28 victorias y nueve empates-.

jueves, 13 de octubre de 2016

LOPETEGUI EMPIEZA A PARECERLO

El flamante seleccionador español da muestras de ser un técnico estudioso, metódico y que ejerce su mando con base en la confianza y al meritocracia de sus futbolistas

Antonio Blanca

Más allá de la lesión de Sergio Ramos y del anuncio (interesado o no) de Gerard Piqué, en Albania se disputó un partido de fútbol, que aunque a muchos les sorprenda, es el fin de un equipo de fútbol. Así, España consiguió una notable victoria para colocarse líder de grupo empatada con una Italia que tiró de potra por enésima vez para llevarse los tres puntos de Macedonia.

¿Qué es lo más importante que arrojó el partido? Sin lugar a la duda el atrevimiento y la preparación de los encuentros de Julen Lopetegui. El nuevo seleccionador ha demostrado en los dos meses que lleva en el cargo que el cambio en el banquillo era mucho más que necesario.

El Marqués de Del Bosque no veía, más bien no quería ver algo que Lopetegui sí ha visto con claridad. Las grandes diferencias entre ambos han provocado una mejora sustancial en España. Verbigracia, los descartes más que obligatorios de Iker Casillas, Cesc Fábregas, Azpilicueta o Pedro Rodríguez, jugadores que no aportaban a la Selección. Situar a Koke como titular indiscutible. No podía ser que el mejor mediocentro español de los últimos años no estuviera casi nunca en el once. Hacer cosas diferentes. Del Bosque era siempre sota, caballo y rey, y eso no puede ser porque a día de hoy cualquier equipo te estudia y te controla (Italia lo hizo en la Euro). Lopetegui innovó ante Albania con un 3-4-3 y le salió bien.

La última etapa de Vicente Del Bosque como seleccionador, demostró que el salmantino apenas si tenía recursos y prefería el amiguismo y compadreo con las vacas sagradas del vestuario, aunque como se demostró alguna como Casillas le traicionó y seguía inmerso en unos métodos que le habían llevado al éxito, sin darse cuenta del paso del tiempo y la falta de jugadores que rindieron en su máximo esplendor Villa, Xavi o Xabi Alonso.

Por fortuna ahora las cosas han cambiado. Lopetegui no asegurará títulos ¿qué entrenador puede hacerlo?, pero por lo menos se otea un cambio para bien. Poco a poco, España va recuperando su mejor versión, con unos Silva e Iniesta en gran estado de forma. Si Diego Costa se enchufa, o Morata sube de galones, si Asensio termina por explotar, este equipo ganará enteros para mejorar el ridículo escandaloso del pasado Mundial de Brasil o del Europeo de Francia en el próximo Mundial de Rusia dentro de dos años. 

martes, 27 de septiembre de 2016

EL MÉTODO TUCHEL

Julio Candela

El Real Madrid visita este martes al Borussia Dortmund en busca de  una victoria que le permita alzarse con el liderato del grupo F de la Liga de Campeones, pero también acabe con su maldición en el campo del equipo alemán. Los blancos acuden el martes a un estadio en el que sus últimas cinco visitas se han saldado con tres derrotas y dos empates.

Enfrente tendrá a un duro rival que cuenta con el 'español' Aubameyang como gran estrella y con Tomas Tuchel como entrenador de un equipo que ha evolucionado respecto a la etapa de Klopp y que ha marcado 20 goles en sus últimos cuatro partidos, tres de Bundesliga y uno de Liga de Campeones, marchando segundos en su campeonato liguero por detrás del Bayern de Múnich.

Tuchel es uno de los entrenadores más metódicos del mundo, quizás por todo el esfuerzo que le ha costado llegar hasta ahí. Es vegetariano, trabajó de camarero, se licenció en economía, llegó a jugar en la segunda alemana y se forjó un nombre como entrenador en el Augsburgo y en el Mainz antes de entrenar al subcampeón de Europa en 2013.

En 2014 se tomó un año sabático después de dimitir como ténicno del Mainz al afirmar que no podía seguir mejorando y decidió aprender el método de Wolfgang Schöllhorn y su teoría científica sobre los diferentes aprendizajes que requieren los deportistas para seguir en constante crecimiento, algo por lo que también se interesó Pep Guardiola.

El técnico es admirador de Cruyff, vio entrenamientos y partidos en España y dio clases de castellano. Durante la temporada en la que no entrenó tuvo varias reuniones con PepGuardiola, que acababa de llegar al Bayern de Múnich. Charlaban y discutían sobre métodos de entrenamiento, táctica y cualquier aspecto futbolístico en un bar de Múnich llamado Schumann’s . De sobra conocidas por la prensa alemana, estas charlas eran conocidas como La Batalla del Schumann’s.

Su fútbol, como el de Guardiola, está basado en el intercambio de posiciones y en el equipo como un único ente que se mueve de forma uniforme como una sinfonía de Beethoven. La gran diferencia es que a Tuchel le gusta un juego mucho más veloz, algo que queda patente en cada partido del Dortmund. Aprendió mucho de Pep, así como el catalán mejoró dialogando con él.

Tuchel no deja espacio para la improvisación. Todo tiene que estar controlado dentro y fuera del terreno de juego. Por eso mide las horas de sueño y propone una la dieta para todos sus jugadores individualmente.

Tuchel, durante uno de los entrenamientos con el DortmundTuchel, durante uno de los entrenamientos con el Dortmund
Tuchel, durante uno de los entrenamientos con el Dortmund
Gracias a un programa informático, sus jugadores saben cuántas horas deben dormir después de un día de partido o de uno de descanso para no resentirse físicamente. Todo depende de los minutos jugados, del esfuerzo al que se ha sometido, del peso o de la estatura. Trabaja como un reloj.


El alemán, como otros entrenadores, es muy metódico con la dieta. Días después de llegar al equipo, prohibió que un restaurante italiano continuara sirviendo pasta a a sus jugadores después de todos los partidos que jugaban como locales y también controla la alimentación de todos ellos cuando comen en sus casas.

jueves, 7 de enero de 2016

EL RETO DE ZIDANE

Por sorpresa y afrontando una situación difícil, el llamado a ser futuro entrenador el Real Madrid ha accedido al cargo antes de lo esperado

Antonio Blanca

“Lo importante es jugar al fútbol y mi trabajo se basará en intentar jugar desde atrás, llegar rápido al campo contrario y tener la posesión del balón”. En pocas palabras, Zinedine Zidane ya ha definido lo que quiere que sea su Real Madrid. Pelota en los pies de los jugadores, transiciones veloces y salida con el balón jugado. Todo con la idea de construir y no destruir.

Esa es la hoja de ruta que se ha marcado Zizou para el reto mayúsculo que se le viene, el de hacer un buen papel con un Real Madrid sumido en la esquizofrenia, que acaba de liquidar a otro entrenador precisamente porque su juego no transmitía, era ramplón, pobre en ocasiones, y tan ni siquiera práctico.

Zidane, que solo tuvo buenas palabras para su predecesor Rafa Benítez, intentó que su manera de ver el fútbol fuese materializada en el Castilla, el filial blanco donde ha estado un curso y medio, su única experiencia como primer entrenador. Y en el Castilla, en 2ª B, Zidane no ha terminado de convencer, al menos si nos ceñimos a los resultados, auténtica guillotina en la Concha Espina.

El otrora mariscal del césped, para los que han seguido al filial blanco, ha buscado su estilo, algo que desea implantar en el Real Madrid, marcando distancia con profesionales con los que trabajó como Mou o Ancelotti, pero el equipo ha pecado en ciertas ocasiones de irregular, algo que precisamente ha matado al ya extinto Madrid de Benítez, capaz de brillar unos minutos, y desconectarse otros y tirar todo el trabajo por la borda.

Con la tripleta Bale-Benzema-Ronaldo como elemento innegociable y el gusto por el balón, sin renunciar a los contragolpes ni al repliegue defensivo cuando el partido así lo exija, parece que puede ser el turno para jugones como Isco o James, piezas no del gusto de Benítez, como ha quedado evidente, pero que sí pueden encajar mejor con lo que quiere Zidane.

“El trato seguramente será diferente al de los jugadores del Castilla porque son jugadores experimentados y del Real Madrid. El mensaje para mis jugadores será el mismo y se basa en el trabajo y en la intensidad que vamos a meter en cada partido y en la ilusión meteremos en cada entrenamiento”. La comunicación será clave también en la relación Zidane-plantilla. Con Benítez falló. O nunca existió. Y esas fueron las primeras paladas de su fosa.

martes, 5 de enero de 2016

LA HORA DE ZIZOU

Carlos de Blas

¿Qué no se ha dicho ya sobre cómo jugaba el futbolista más elegante de los últimos 25 años? De Zinedine Zidane, en cambio, se recuerda menos su orgullo. Poco antes del Mundial 2006, cuando comunicó su retirada de los campos, renunció a un sueldo anual de seis millones de euros. “Estoy en una edad en la que cada vez es más difícil”, dijo sin reparos. “No quiero volver a hacer un año como los anteriores". Dos meses después, un insulto del italiano Materazzi hacia su hermana le llevó a autoexpulsarse de la final del Mundial de Alemania, el último partido de su vida, y autoexcluirse del panteón que ocupan Di Stéfano, Pelé, Maradona y Messi.

Le ha costado a Florentino Pérez convencer al francés para que suba del Castilla al primer equipo, a mitad de temporada, para encargarse de una plantilla desgastada, diseñada sin su intervención, eliminada de la Copa del Rey y tercera en la Liga. Reverenciado como jugador (fue campeón del mundo y de Europa con su selección y de la Copa de Europa con el Real Madrid), su trayectoria como técnico es corta y accidentada. Un hipotético fracaso esta temporada podría suponer un golpe descomunal a su carrera.

Pero quién es capaz de decir ‘no’ al sueño de su vida. Zidane era el elegido para suceder a Benítez desde que éste llegó a Valdebebas, hace seis meses. “Será un gran entrenador y será entrenador del Real Madrid”, aseguró Florentino Pérez hace un par de semanas, cuando la vida del ya ex entrenador blanco era un rosario de match balls.

La gran desventaja del francés comparado con Benítez es su inexperiencia. A favor, en principio, tiene todo lo demás: Zidane entiende el juego a la perfección y cree en el fútbol vistoso y ofensivo tradicionalmente exigido en el club más rico del mundo. Pero, sobre todo, cuenta con el respeto del vestuario y conoce su lenguaje. No necesita ganarse el respeto de la plantilla. Además de haber sido Zizou, fue el segundo entrenador de Ancelotti cuando el Madrid conquistó la Copa de Europa en mayo de 2014.

Benítez era llamado despectivamente El 10 por sus jugadores, fastidiados por la obsesión futbolística del técnico e irrespetuosos ante su discreta carrera como jugador. La directiva acaba de colocarles frente a un ‘10’ auténtico, ciertamente novicio como técnico, pero con más carácter y autoridad que cualquiera de sus futbolistas (incluso los endiosados). “En mi opinión sería muy fácil llevar a un grupo así”, afirmó en una entrevista con El Confidencial semanas después de que el club consiguiese la ‘Décima’.

La experiencia de Zidane al frente del Castilla es poco alentadora, a pesar de que nunca abandonó el fútbol y quiso sacarse el carnet de entrenador pronto. El francés se ha asesorado periódicamente con entrenadores de primera fila: Guy Lacombe (el entrenador que le hizo futbolista en las filas juveniles del AS Cannes), Marcelo Lippi, Carlo Ancelotti, Marcelo Bielsa, Vicente del Bosque, Aimé Jacquet o Pep Guardiola.

Su balance, no obstante, son dos temporadas bastante irregulares. En la 2013-2014 perdió cinco de sus primeros seis partidos y fue castigado después con tres meses de suspensión por entrenar sin un carné convalidado en España. Completó la campaña, pero sin cumplir su objetivo de ascender a la Liga Adelante. En esta última temporada iba segundo en el Grupo II de Segunda B, a cuatro puntos del Barakaldo; su último partido con el filial fue un empate a dos ante La Roda.

El próximo será el sábado, en el Bernabéu, contra el Deportivo de La Coruña. “Voy a dar todo el corazón que tengo para este club”, dijo Zidane en su presentación oficial, rodeado de su familia. Tiene ante sí un panorama feo, pero no horroroso: disputará los octavos de final de la Champions contra un equipo asequible, la Roma, y dispondría de dos meses antes de la ronda de cuartos, donde el enfrentamiento puede ser contra un coloso de Europa (Barcelona, Bayern, City, etc.). Está a cuatro puntos del líder en la Liga y tiene ante sí dos meses con un calendario francamente amable. Se espera, además, que el Bernabéu muestre mayor paciencia con el francés que con Benítez. Y que las expectativas estén más controladas.


El día de su despedida como jugador blanco, el 7 de mayo de 2006, Juan Román Riquelme dijo de él: “Cada vez que el francés toma el balón, yo miro y aprendo”. Han pasado casi nueve años y Zizou cumple el sueño su vida, el mismo que tenía Rafa Benítez y que ha terminado por convertirse en una larga pesadilla. Ganó la ‘Novena’ como jugador y contribuyó a la 'Décima’ como segundo entrenador. Es la bala de plata que le queda a Florentino Pérez. Como decía un tuitero madridista en la tarde del lunes: “En fin. Zidane. Vuelvo a mi infancia querida, al Madrid que brilla en la oscuridad. Sólo me agarro al mito. Que sea lo que Dios quiera”.

jueves, 24 de diciembre de 2015

CIEN DÍAS

Apremian con fuerza los rumores en estas fechas navideñas de cambios de banquillo en importantes clubes del fútbol continental, destacando el nombre de Jose Mourinho como candidato a alguno de ellos por encima del resto

Antonio Blanca

Hoza la jauría porque han echado a Mourinho del Chelsea. Nada nuevo bajo el sol. Cuando estuvo en Madrid, la manada de lobos aulló con fuerza siempre con el viento a favor, nunca en solitario, en grupo y los últimos meses, los treinta primeros anduvo guarecida en su cueva. Si el “ogro” estaba herido, era el momento de a la par, reventarlo. Similar situación se da con Napoleón Bonaparte, solo tras el desastre de Rusia, pudieron con el invulnerable general. La horda liliputiense sólo se atreve con el gigante cuando éste se bate en retirada, y al Corso lo acorralaron en Leipzig. De allí, a Elba, igual que Mourinho, quien emboca ya el primero de los retiros mientras Europa, la Europa de los mediocres, respira de alivio: ¡hincó la rodilla, al final!

Pero Jose volverá. Es probable que su grandeza lustral no vuelva nunca. Pero le quedan “Cien Días”. La última campaña. Traducido al lenguaje futbolístico: un par de temporadas escribiendo la alta literatura del fútbol universal. Pero volverá. Mourinho puso en jaque un orden establecido por ignorantes, tirititeros, sicofantes y abrazafarolas. Lo hizo con sólo dos armas: el talento y el mérito (también el trabajo, la constancia, la disciplina, el sacrificio, valores desconocidos por una sociedad del todo fácil, rápido y en la mano), revestido con la armadura del enfant terrible que, no exento de la vanidad intrínseca al genio, camina desbrozando la jungla con el machete de una misión providencial.

Con Napoleón sólo pudieron sus megalomanías, su pérdida progresiva de contacto con la realidad, y la elección nefasta de los que compusieron sus últimos Estados Mayores. La analogía con Mourinho es notable: bajo los ropajes de la dramaturgia, en el rincón oscuro a donde no llega ni el ruido ni el caos, ni la furia, en el Corso latía el mismo impulso salvaje que late en The Special One: la irresistible persecución de la eternidad.

Pudieron con él los jugadores, en Madrid. Divas ensoberbecidas por un ego cuya fragua común no alcanzaba siquiera a igualar el del propio genio de Setúbal. Pudo con él, en Madrid, el agujero negro intergaláctico en que se ha convertido el club más prestigioso del fútbol mundial. Pudieron con él la profunda negligencia de unos jugadores saciados de una gloria artificial; la guerra sucia del Grupo PRISA y de los jerarcas del periodismo deportivo español (a los que Mou largó del vestuario), y pudo con él, por encima de todo, la incomprensión de un país que no estaba preparado para la venida de un rockstar como él.

Han podido con él en el club de su corazón. El diagnóstico es parecido. Una plantilla engreída tras una buena campaña. Una política de fichajes lo suficientemente perfectible como para desacreditarle como mánager general. Un cada vez más acentuado paroxismo persecutorio. Todos sus enemigos, los de dentro del campo, y los de fuera, se saben ya sus trucos. El repertorio del genio está agotado, como lo estaba el de Napoleón en 1813. El sorpasso estratégico resulta imposible cuando han estudiado hasta cómo te atas los cordones. Lo que consiguió Mourinho no lo logró nadie en el planeta fútbol, poner patas arriba todo un país, enfrentarse a los poderes fácticos que manejan el entorno de las grandes ligas mediterráneas, y salir no sólo indemne, sino victorioso. Lo hizo en Italia. Lo hizo en España. Pero era demasiado. Se le han acabado los trucos. El entorno del  Madrid pudo con él. Ha terminado estrellándose contra su propio muro.

Pero volverá. Camino de Elba (del Bernabéu), Napoleón llevó consigo una última guardia, veteranos de todas las campañas, que harían imposible cualquier invasión de la diminuta isla italiana, ante un posible ataque contra el Emperador. Mourinho no se lleva nada, sino el escarnio, el descrédito, la risa desagradable de la plebe enfervorizada con el olor de su sangre de la del genio. Su propia forma de trabajar, de sentir, de exudar fútbol, termina con las reservas emocionales de todos los estamentos de los clubes donde trabaja. Mourinho vive en guerra, puesto que ha entendido una verdad universal: la guerra es el estado natural de los que como él, quieren traspasar todas las fronteras, y situar a los demás frente a un espejo tan grande y nítido que les devuelva el reflejo de su propia mediocridad.

Exige una lealtad que supera los límites del hombre normal, siempre expuesto a la podredumbre, siempre tentado por la traición, por la felonía de la comodidad. Por el siseo de las serpientes, por los editoriales del AS, por el verbo hueco de Valdano, por la falsa franqueza de muchos micrófonos. Mourinho es el apóstol que carga contra los viles, los felones, los traidores, los contemporizadores, los relativistas.

Le quedan “Cien Días”. Un regreso que haga creer a los incrédulos, ver a los ciegos y andar a los tullidos. Y un Waterloo. Será un final apoteósico, digno de un personaje fascinante, extremo, un torbellino cultural que detuvo por un lustro la deriva apocalíptica del Madrid en el siglo XXI (hoy se olvida como cogió Jose Mourinho al Real Madrid, como estaba su máximo rival, y el trabajo que realizó para revertir la situación); será un holocausto, pero será hermoso. Volverá, y los amantes del orden regresarán a las noches de insomnio y a las pesadillas. Los genios como Mourinho están destinados a perder porque el hombre común no quiere vivir en la guerra perpetua, no quiere la beligerancia, se conforma con leer el periódico sentado en el sofá, viendo Los noticiarios después de comer. El hombre normal aborrece la verdad que le revela Mourinho, porque entenderla supone abandonar el status quo en el que ha vivido siempre.

Tendrán que encerrarlo en la Santa Helena del olvido. Y a nosotros los mourinhistas, con él.

jueves, 4 de junio de 2015

BENÍTEZ AÑO I


El técnico madrileño se convierte en el sucesor de Carlo Ancelotti al frente de la nave merengue y regresa a la que fue su casa veintiún años después

Antonio Blanca


Dos décadas de ir y venir por distintos equipos de España y Europa son las que han tenido que pasar, para que Benítez Maudes, Rafael, regrese a la que ha sido su casa, a su Tierra Soñada. Cuatro lustros hace que salió del Real Madrid, la escuela donde recibió las primeras lecciones que le han valido para hacerse un hueco entre los mejores entrenadores del mundo, llegando a convertirse en uno de los más completos estudiosos del fútbol, donde a veces no todo es posible estudiarlo, en el que los intangibles que en muchas ocasiones determinan la marcha de un partido, de un equipo, de una temporada poco tienen que ver ni con la lógica ni con el método.

Al nuevo inquilino del Santiago Bernabéu le acusan habitualmente de algo y al mismo tiempo de lo contrario: de defensivo y de demasiado vistoso, en función del país donde juega, de la idiosincrasia futbolística del mismo y de la crítica a la que se enfrente. Por ejemplo, no es lo mismo hablar de fútbol de ataque en la filosofía del Calcio que hacerlo en la Liga. Esta personalidad, para muchos camaleónica, del nuevo entrenador del Real Madrid es lo que han buscado los rectores del club para devolverle la personalidad a un equipo que acabó la temporada sin fuelle y sin rumbo, naufragando tras la doctrina del compadreo y del despilfarro de millones muy mal administrados. Así, Florentino Pérez ha buscado “el nuevo impulso”.

Una apuesta arriesgada porque, de entrada, el juego de sus equipos no gusta a los aficionados y ninguna de las encuestas publicadas estos pasados días le daba como el deseado para el puesto; una apuesta que puede salirle mal al mandatario de Concha Espina, si finalmente los más pesimistas (anhelantes) acaban teniendo razón. Los títulos cosechados por Benítez en cada club desde que entrenó al Valencia son su mejor aval; el club español, Liverpool, Inter, Chelsea y por último Nápoles pudieron verle levantando trofeos.

Él mismo es el primero que asegura, o aseguraba antes de llegar a su nuevo club, que lo importante no es ganar a toda costa y que prefiere hacerlo jugando bien, aunque nadie se ponga de acuerdo respecto a lo que esto significa. Pero lo cierto es que llega a una forma de vida en la que se le va a exigir, desde el primer día, no sólo jugar bien sino también ganar por encima todo, como premisa grabada a fuego.

¿Cómo será el Real Madrid de Rafa Benítez y qué cambiará respecto al visto en los últimos años?  De entrada, el fichaje de Benítez traerá consigo a todo su equipo de trabajo. Antonio Gómez como analista; Paco de Miguel como preparador físico; Xavi Valero como preparador de porteros, Pedro Campos como ojeador e incluso su propio encargado de comunicación: Juan Francisco Sánchez.  Él trabaja siempre con los suyos como lo suelen hacer todos los entrenadores de élite. En contraposición, sí que contará con un segundo entrenador nuevo, todavía por decidir. Este cargo lo decide en función del club, ya que suele ser un hombre con experiencia dentro de la casa.

En esa dirección se ha hablado sobre todo de Fernando Morientes, ex del Real Madrid, delantero de Benítez en el Liverpool y  que ahora ejerce de entrenador en las categorías inferiores merengues. El que fuera también jugador del Mónaco y Valencia ha hablado de cómo se comporta Rafa con los jugadores: “Puede ser algo pesado, pero al final, en los partidos, te das cuenta de que todo tiene su sentido. Pensabas que había terminado el entrenamiento y era cuando empezaba el trabajo físico”.

No es el único que se ha referido a su llegada en los últimos días. Vicente Del Bosque, con el que ya trabajó cuando coincidieron en el Real Madrid en los años noventa, le avala: “La llegada de Benítez me parece muy bien y una buena solución, puesto que es un hombre preparado que intentará hacer un Real Madrid mejor. Yo lo conocí hace años, tenía la idea de dedicarse al fútbol profesional y para eso se preparó, y se ha preparado bien”.

Algunos de sus futuros rivales en los banquillos, como Ernesto Valverde en el Athletic, o Marcelino en el Villarreal, le consideran una referencia. Mucho tiene que ver el haber sido pionero en triunfar fuera de España, antes incluso que Guardiola. Valverde destaca “su metodología de trabajo y capacidad de organización”. Benítez se ganó el reconocimiento y el respeto de los técnicos españoles tras los éxitos -dos Ligas y una Copa de la UEFA- logrados con el Valencia.

Hay varios aspectos que son indiscutibles cuando se analiza un equipo de Benítez. El técnico es un auténtico estudioso de la materia: analiza los datos de su equipo y de los rivales hasta el agotamiento. Antes de pasar por el verde hay muchas horas de metódico y casi obsesivo trabajo de laboratorio. Todo para sacar la máxima eficacia y dejar lo mínimo posible al azar. Un claro ejemplo de esto es el uso de rotaciones en las que Benítez es el rey. Y esta será sin duda una de las grandes diferencias con el Madrid de este año en los que hubo un reparto de minutos totalmente desequilibrado.

Otro de los temas que ha condicionado y mucho a la hora de decidirse por un cambio en la dirección deportiva del equipo ha sido el de la búsqueda de una preparación, de una cultura física muy superior a la evidenciada con el entrenador italiano recientemente despedido. El equipo acabó, como ya ocurrió en 2014 pese a la Décima, fundido. Consideran los rectores del Real Madrid que es un tema que ha lastrado a la plantilla en las últimas semanas de competición de las dos últimas temporadas, y que les ha hecho perder, quien sabe, dos campeonatos nacionales de Liga.

Un equipo, insisten, del que se podía haber obtenido un rendimiento físico muy superior al conseguido bajo la tutela de Carlo Ancelotti. Creen sus valedores en la Junta Directiva que con Benítez esto va a cambiar. Con análisis físicos detallados de cada jugador y entrenamientos personalizados desde el primer día, tratarán de evitar que esto vuelva a ser un problema. “Entrenamiento duro, éxito seguro” es una de las máximas en las que se basa el trabajo del nuevo entrenador.

En los últimos años en el Santiago Bernabéu se ha vivido un cambio en el juego del Real: se ha buscado el contragolpe en detrimento de la posesión. El entrenador madrileño es un apasionado del control, sin que ello signifique que no pueda buscar la portería usando la línea recta. Benítez es considerado en España por su etapa en Valencia como un entrenador defensivo y que prioriza la búsqueda de la velocidad para aprovechar los errores del rival. En Italia, sin embargo, se le considera ofensivo y mirando las cifras goleadores del Nápoles es difícil discutirlo. Nadie se pone de acuerdo en cuanto a su manera de jugar. Esto conlleva que sus equipos tengan variantes, muchas variantes que aumentan en función de la calidad de la plantilla a sus órdenes.

En ese sentido llama también la atención que su referencia sea el Milan de Arrigo Sacchi, que admire el juego de los equipos de Pep Guardiola y que critique a José Mourinho por su juego aburrido. De lo que él y su cuerpo técnico presumen es de saber adaptarse a las plantillas que tienen a su disposición. Y también a las de sus rivales. Algo que ofrecerá un plan B a su nuevo equipo, aunque es consciente de que como primera opción siempre se le exigirá ser el protagonista del partido. El Real Madrid siempre tiene que salir a mandar. Ahora dispondrá de diferentes variantes técnicas y de distintos camino para llegar y mancillar la portería rival. Lo suyo dicen que es el fútbol total y que cada rival merece un planteamiento distinto.

Lo que en los blancos será incuestionable la temporada que viene será el orden y ese fútbol total. A él le gusta decir que cuando hay talento hace falta orden para que todo funcione mejor. En defensa, sus equipos están muy trabajados y ejercen de maravilla en labores de estrategia. Será un conjunto firme y sólido, sin apenas fisuras.

Pero ese orden también se verá en ataque. No se dejará tanto margen para la inspiración de las estrellas, que formarán parte de un plan mayor. Se tratará de un sacrificio que está por ver cómo afecta a unos jugadores que han gozado de mucha libertad. Ryan Babel, ex pupilo de Benítez en el Liverpool ya ha vaticinado que convertirá a Cristiano Ronaldo en un gran defensa. Se detecta cierto resentimiento en sus palabras hacia un técnico que en su carrera ha acumulado muy buenas palabras de sus jugadores, pero también algunas como las de Babel.

Los partidos de fútbol se deciden por pequeños detalles y esos los trabaja el técnico sin descanso. Entrenadores como Maradona o jugadores como Fernando Torres coinciden en destacar lo minucioso que es Rafa Benítez y cómo se fija en pequeñas cosas que acaban resultando importantes. El delantero del Atlético de Madrid también habla de que le enseñó a “no relajarse y exigirse el máximo cada día”. Lo que hace Benítez es enseñarle una y otra vez al jugador lo que quiere de él, para que lo comprenda y así convencerle y hacerle partícipe de lo que se hace y por qué se hace.

Sus futbolistas siempre contarán con ayudas y no se verá a un conjunto tan largo y con tantas distancias entre líneas. El 4-2-3-1 es el sistema más utilizado por Benítez, pudiendo variar a un 4-4-2. Y cada una de esas piezas tiene unas características comunes en función del equipo. Quiere laterales ofensivos, dos hombres por banda,  y dos mediocentro creadores con uno de ellos ayudando también en labores defensivas. A esto hay que sumar un mediapunta con llegada y un delantero centro con capacidad rematadora y que trabaje la presión sobre la salida del balón del equipo contrario.

Algunos de esos elementos los tiene en la plantilla actual. Los jugadores que le faltan para aplicar ese sistema eran ya previsibles fichajes. Tanto el mediocentro que pueda servir de equilibrio  como el delantero parecen los principales puntos a reforzar. Aunque no sería el primer entrenador al que Benzema, el `nueve’ actual, acaba convenciendo. La recuperación de Illarramendi de centrocampista se maneja también como opción.

Asunto espinoso seguirá siendo el de la portería. Al recién salido del Nápoles le gusta que los porteros participen en el juego como uno más, buscando siempre el mejor pase posible. Que sean el último defensor y el primer jugador ofensivo. Esas no son las mejores virtudes de Casillas, que podría volver a vivir más partidos en el banquillo de los que le gustaría. La temporada para el capitán blanco será sin duda objeto de debate y como maneje Benítez el asunto vendrá marcada en gran medida por su gestión de un vestuario en el que cuenta la meritocracia.

La cuestión es que ni Keylor Navas ni David De Gea, si llegara, son guardametas que se adaptan a las características que le complacen al nuevo entrenador. Ninguno de ellos destaca por su intervención en el juego colectivo. Bernd Leno, portero alemán del Bayer Leverkusen que también ha sonado como fichaje, se acerca más a ese perfil.

Para completar la plantilla habrá nuevas incorporaciones. Forma parte del ADN de Florentino Pérez la llegada anual de algún jugador especialmente mediático. Segura es ya la incorporación de Danilo, lateral derecho brasileño procedente del Oporto que quizás provoque la salida de Arbeloa. Ricardo Rodríguez ha sonado para el lateral izquierdo y Coentrao podría marcharse, pero también quedarse. En el medio campo habrá variaciones con la salida Khedira y la posible venta o cesión de alguno de los actuales. La vuelta de Oporto de Casemiro es una de las opciones además de pensarse en el italiano Verrati o el chileno Vidal más que en el francés Pogba.

Se desconoce todavía si para llevar a cabo la planificación de incorporaciones contará o no con un director deportivo o tomará las decisiones junto al presidente y José Ángel Sánchez. En el Liverpool él desempeñaba esa función en solitario, pero en el resto de equipos siempre ha colaborado con alguien de su confianza y con quien tuviera sintonía. Esto le supuso problemas en el Valencia y no hay que descartar que también los pueda tener en Madrid, dada su fuerte personalidad a la hora de ser él quien elija a sus jugadores.

A diferencia de los entrenadores que han recalado en el Real Madrid desde hace más de diez años, Rafa Benítez no tendrá en el cogote la presión de la Décima. Pero tras la destitución de Carlo Ancelotti también tendrá muy claro que en su nuevo equipo no hay margen de error y que no vale fallar.

No se trata de una sorpresa para él. Conoce bien cómo funciona el Real Madrid. Y conoce mucho mejor todavía como se mueve su entorno, ese ente que rodea y desgasta hasta la saciedad a los habitantes del banquillo blanco. Y también en el club le conocen a él. Y en el vestuario ya empiezan a saber de él, de su pizarra y de su enciclopedia futbolística. De hecho durante las últimas semanas Álvaro Arbeloa, con el que Benítez coincidió en el Liverpool, no para de responder a las preguntas de algunos de sus compañeros que quieren saber si el nuevo míster es tan fiero como lo pintan.

Lo es. Porque exprimirles todo el jugo para hacer el mejor zumo posible será desde ahora la meta de Rafa Benítez en su vuelta a casa.