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jueves, 18 de octubre de 2018

SIGUE LA GRESCA DE MIAMI

En “El Larguero” de la Cadena SER se desveló una misiva del Real Madrid en la que se pone en liza el despropósito de la Liga de Fútbol Profesional para llevar el partido Gerona-Barcelona a Miami

Antonio Blanca

Continúa el lío por el partido que la Liga quiere que Gerona y Barcelona disputen en Estados Unidos el próximo 26 de enero de 2019. El organismo presidido por Javier Tebas sigue defendiendo la posibilidad de que el encuentro correspondiente a la jornada 21 del campeonato nacional no se juegue en Motilivi, como correspondería, y sí se haga en el Hard Rock Stadium de Miami, una situación ante la que el Real Madrid se ha quejado a través de una carta enviada a la RFEF.

El conjunto presidido por Florentino Pérez envío el pasado 5 de octubre una misiva dirigida a Andreu Camps, secretario general de la Federación Española, con la que quiso dar respuesta a la petición del propio organismo sobre la opinión del club blanco sobre la posibilidad de que el citado partido se dispute en EEUU. Ahora, el contenido íntegro de la carta ha sido dado a conocer por 'El Larguero', en un escrito en el que el Real Madrid critica los criterios de decisión de Tebas.

El club madridista se queja duramente no solo por no haber sido informado previamente a la toma de la decisión, sino por el hecho de que la competición se dervirtúe, pues en caso de que el partido se jugara en Miami, daría como resultado que el Barcelona jugaría un partido menos como visitante, haciéndolo en un territorio neutral que, a la postre, sería como hacerlo de local, pues el seguimiento en EEUU del conjunto culé es evidente muy superior al que tiene el Girona en el mismo territorio.

Además, considera más lesivo que quien se encarga de desvirtuar el campeonato sea LaLiga, quien debería "mantener una posición de exquisita imparcialidad y de defensa de la integridad e igualdad" del torneo, cuando en su propio reglamento se señala en el Capítulo Tercero que habrá "graves sanciones" si se altera "la integridad o igualdad en la competición". Especialmente por haber tomado esta decisión "sin obtener previamente la conformidad unánime de todos los clubes/SAD".

Pero no es la única crítica que el Real Madrid realiza a la Liga. Considera que jugar el Girona-Barça en EEUU podría tener consecuencias "de índole financiera", que podrían alterar la competición "desde la perspectiva del 'fair-play' financiero" y, además, entiende que no es la mejor manera de acercar el campeonato español a los aficionados extranjeros, pues desplazar un partido a otro país daría lugar a que el torneo dejara de tener una índole exclusivamente nacional.

En ese sentido, el club blanco entiende que hay una manera más sencilla de cuidar al espectador extranjero. En lugar de 'mover' un partido fuera de las fronteras nacionales, sería más sencillo potenciar las retransmisiones de sus partidos. El Real Madrid señala que se han comercializado los derechos de televisión "a BeIN Sports, que tiene un 'share' de 0.02% en EEEU (...), ocupando la posición 140, penúltima en el ranking" de canales con cobertura nacional en Estados Unidos.

Además de criticar la manera en la que LaLiga ha conseguido la firma de un documento de apoyo de varias peñas del Real Madrid en EEUU, el club blanco señala una serie de medidas para facilitar al aficionado -también al extranjero- la accesibilidad a los diferentes estadios de la Liga. Para finalizar la misiva, el organismo presidido por Florentino Pérez "manifiesta su oposición a la solicitud para autorizar" la disputa del Girona-Barcelona en Miami, un asunto que no parece tener fácil solución.

domingo, 7 de octubre de 2018

EL MADRID MIRA AL ABISMO

Inoperante el equipo de Lopetegui, suma ya cuatro partidos sin ganar y sin anotar un solo gol

Antonio Blanca

El Real Madrid compareció en Mendizorroza con la firme intención de romper la racha de sequía goleadora (no se veía una circunstancia similar desde hace 12 años en el club capitalino) y, de paso, despistar a la crisis de resultados y presionar al Barcelona en la pugna por el liderato liguero. En la trinchera local se plantaría un Alavés que navegaba en la sexta plaza clasificatoria, lo que remarca el buen arranque de curso de los vitorianos. Por tanto, los vascos exigirían al coloso la concentración, precisión y compromiso colectivos que no mostraron en los tres duelos precedentes. Y seguir desapreciando puntos en el torneo de la regularidad no era del todo oportuno para el vigente campeón de Europa.

Julen Lopetegui, que ya ha empezado a saborear el aroma del cuestionamiento, apostaría por virar su esquema hacia el 4-4-2 más equilibrado, ese que le entregó el mando en el segundo acto del derbi colchonero. Sin sus laterales titulares -lesionados Marcelo y Carvajal-, Nacho y Odriozola entraron en un once que colocó a Ceballos al lado del trivote habitual, con Benzema y Bale de vuelta. También regresaba Sergio Ramos. Apagó el técnico vasco las rotaciones, dejando a Asensio y a Keylor Navas en la banca. Y Abelardo, por su parte, reprodujo el dibujo característico (4-4-2 en ataque y 4-5-1 en defensa), con una medular de perfil físico y flechas para buscar la contra.

Para romper con la dinámica previa, los visitantes salieron metidos en calor con rapidez. Monopolizaron el cuero, con circulaciones más rápidas y una verticalidad mayor, amortizando los desmarques de ruptura de Bale. Ceballos, Modric y Benzema habrían de mezclar entre líneas y lo harían con precocidad. Con el Alavés encerrado en campo propio y cediendo metros y la iniciativa, las ocasiones fluyeron.

En el quinto minuto Modric atisbó un movimiento al espacio de Bale que el galés usó para ceder a Benzema. El galo detectó la incorporación de Ceballos, que se perfiló y desde el pico del área lanzó a la cepa del poste. Pacheco se estiró para provocar un córner que desembocaría en la parábola del andaluz que peinó Nacho. La redonda lamió la madera. De inmediato, Odriozola culminó otra asociación coral (proporcionada por Kroos con un cambio de dirección) con un centro que Benzema remató para que Laguardia achicara bajo palos.

Pasada la media hora se sacudió el Madrid la argucia vitoriana con una mayor intensidad en fase defensiva y vehemencia en la gestión de la posesión. En consecuencia, y con la insistencia de Odriozola, se refrescaría el dominio del tempo y la creación de llegadas laterales de los visitantes, para inquietud de Pacheco y de su escuadrón, cada vez más retrasado. Un robo de Ceballos y lanzamiento aéreo de Kroos que no conectó Bale advirtió a la renovada especulación babazorra. Pina, Brasanac y Wakaso cerraban más los pasillos centrales, pero los carriles se constituyeron en autopistas, sobre todo para Odriozola. Aunque no localizaran remates.

Aún así, se decretaría el descanso con placidez de ambos combinados, cada cual asentado en sus presupuestos. La superpoblación local en la medular le valió aplacar el juego entre líneas contrincante y los de Concha Espina se granejearon un monólogo desprovisto de sustos a medida que perdían claridad en tres cuartos de cancha. La tarjeta al intermedio era familiar para Lopetegui: 74% de posesión y 1 a 6 en tiros. Sólo resultaba diverso, y positivo, el haber mantenido la portería a cero. No se vieron obligados a remontar, como en cada uno de sus enfrentamientos en calidad de visitante hasta esta fecha. Pero les urgía una aceleración en el toque y más desequilibrio individual, con el fin de derribar el muro vasco y a su propia barrera psicológica anotadora.

Partiría la reanudación con Mariano en pista (por un Benzema señalado). El preparador no arriesgó y modificó pieza por pieza -de perfiles distintos-, con lo que eligió contemporizar y no abrir el campo también por la ausente banda de Nacho. Ordenó Abelardo discutir el esférico, sacando a la defensa a 30 metros de su área. Así pues, parecería más optimista del gol el Alavés en el comienzo del segundo acto, y Kroos salvó a los suyos al conjugar un balón suelto en el punto de penalti. Casemiro respondería con un derechazo a las manos de Pacheco, tras otra interceptación alta. Renegó de forma definitiva el Madrid del juego creativo en la mediapunta para inyectar pólvora a su amontonamiento de centros laterales.

Una volea de larga distancia de Duarte desperezó a Courtois y el desborde y centro de Bale inminente y sin éxito se saltarían el centrocampismo e incertidumbre crecientes. Asimismo, Calleri y Wakaso lo probaron desde lejos y el candidato a todo efectuó su segundo cambio: Casemiro dejó su lugar a Asensio. A falta de 30 minutos se la jugaba Lopetegui. Vació de recuperadores a su ecuador de territorio y acumuló atacantes, justo en pleno crecimiento de la fe atacante local. Dibujó una suerte de todo o nada, aferrado a la calidad de su plantilla, y Sobrino recambiaría a Ibai, subrayando la voluntad ganadora vitoriana. Bien en asociación, bien en transición.

Un latigazo desorientado del delantero galés -bloqueado sin espacios- marcaría el inicio del compás postrero: guerreaban los merengues contra su horizontalidad y los alaveses aguardaban el contexto para propulsarse en vuelo. Tronaría en el palco madridista, Bale se lesionó de nuevo y Jony se escapó de todos, a pase de Calleri, para perdonar en un mano a mano con Courtois. La contrarreloj evidenció su vigencia como estado latente del gigante capitalino y con 0-0, y sin nada que llevarse a la boca, afrontaba los diez minutos finales.

El pretendido asalto madrileño ante un sistema vasco recluido estaba servido. Un centro cerrado de Vinicus, después de encarar a su par en la cal izquierda, inauguró el respingo. No concatenaba dos pases un Alavés que no estaba en condiciones de mandar pelotazos bien dirigidos hacia sus faros ofensivos, mas Jony reaccionó (gran rendimiento) con un cañonazo al cielo a cinco minutos del final. El pobre estado de forma de Modric y lo dubitativo de Ceballos y Asensio de cara a la suerte de la finalización arrinconarían a Kroos como el único elemento decisivo. Ante ese panorama, se congeló el ardor madridista y el reparto de puntos se sellaría sin aproximaciones peligrosas sobre Pacheco. Sí ante Courtois, que sacó una mano en el 94 que terminó con el cabezazo a la red de Manu García. Llegó a la orilla triunfal Abelardo (son terceros, empatados a puntos con su rival de este sábado) y Lopetegui sigue a la deriva con el volantazo hacia un estilo combinativo ortodoxo. Otro fallo en la marca sentenció el cuarto capítulo del derrumbe merengue en esta temporada.

jueves, 4 de octubre de 2018

PRIMERA CRISIS DE LOPETEGUI

Desde la segunda etapa de Fabio Capello el Madrid no concatenaba tres partidos sin ver puerta

Antonio Blanca

¿El Real Madrid ha planificado mal la temporada? Es la pregunta que colea en todos los corros deportivos. Florentino Pérez no quiso fichar a un sustituto de garantías para Cristiano Ronaldo (451 goles en 438 partidos), el mejor jugador de la historia merengue y el equipo lo está pagando, al menos en el primer tramo de la temporada. Mariano no cuenta de momento para Lopetegui y, con Bale lesionado, Benzema queda como única referencia. Lo curioso es que el francés nunca ha sido un rematador, y está pareciéndose al jugador inoperante de la pasada campaña salvo en momentos puntuales.

El equipo blanco ha pasado de jugar con Cristiano Ronaldo (referencia) y Benzema (no es una referencia) a hacerlo solo con el francés. Bale, cuando está bien, ayuda a marcar goles aunque juegue en banda, pero si el Real Madrid juega solo con el francés arriba tiene un problema de gol. El resultado es que el equipo lleva tres partidos sin hacer gol, algo que no pasaba desde la 06/07 con Capello como técnico.

Este Real Madrid está diseñado para tener una referencia arriba. En el choque ante el CSKA solo la tuvo cuando entró Mariano, que intentó todo tipo de remates dentro del área. En uno de ellos, el balón se estrelló en el palo. Benzema no pisó el área en casi todo el partido y eso dio muchas facilidades a los centrales, acostumbrados a marcar a un delantero como hacían con Cristiano Ronaldo.

Con Benzema solo arriba, Lopetegui metió ante el CSKA un centrocampista de banda más (Lucas Vázquez). Esto propició más control de balón, circulación y más juego, pero ante un equipo tan encerrado por el centro, las jugadas terminaban en centros desde las bandas que no encontraban rematador porque sencillamente no lo había.

El Madrid necesita gol y Mariano lo tiene. No es lo mismo que Cristiano, pero es más goleador que Benzema. Una de las señas de identidad de este Madrid son y han sido las bandas, y tanto Carvajal como Marcelo han sido los mayores asistentes del equipo.

Con todo esto, el Real Madrid ha marcado en La Liga un total de doce goles en siete partidos, una cifra que no llega ni a dos goles por encuentro. Muy lejos de los números a los que nos tiene acostumbrado este equipo. El Madrid, sin Cristiano, necesita a Bale más que nunca, pero más una referencia y la única que tiene es Mariano.

jueves, 27 de septiembre de 2018

ENCEFALOGRAMA DESCENDENTE

Noche de ensueño del Sevilla ante el Real Madrid que vapuleó por 3-0 con un verdadero recital de jugar al contragolpe

Antonio Blanca

El resbalón del Barcelona en Leganés sorprendió al Real Madrid en el verde del Sánchez Pizjuán. Con el calentamiento hecho de cara a su enfrentamiento ante el Sevilla, los jugadores capitalinos comprendieron que estaba en su mano acceder al liderato de La Liga. Quizá, se relajaron. Al menos, esa es la conjetura que sobrevendría como consecuencia de la puesta en escena durante la media hora inicial. Porque en ese trecho los andaluces volaron mientras que los visitantes querían anestesiar un tempo del que no dispusieron el timón.

Pablo Machín se la jugó en su planteamiento y le salió redondo. Ante la baja de sus dos mediocentros defensivos, salió con un 3-5-2 en el que Banega ejercía como ancla única. Con Navas y Arana en los carriles, Vázquez y Sarabia como interiores y Ben Yedder y Andre Silva en punta, los locales dispusieron una apuesta ofensiva, arriesgada y valiente. Porque confiaron en su capacidad defensiva y compromiso colectivo para amortiguar la amenaza a la contra de los merengues. Y esa maniobra estratégica les entregaría los tres puntos a las primeras de cambio.

Julen Lopetegui reprodujo su idea de posesión, recuperando a Marcelo, Kroos y Bale como titulares. Asensio y Benzema ejercerían como delanteros en un 4-3-3 que fue deglutido por la hiperactividad ajena. El regreso a la nómina de piezas característica -salvo la entrada de Nacho por Carvajal- sólo sirvió al preparador vasco para comprender la dimensión del envés de su colorido libreto si la intensidad y la concentración no abonan el terreno. Ante el Sevilla, que venía de meter 6 goles al Levante, su plan quedaría arrasado con estrépito.

A pesar de la ausencia de presión a cancha completa sevillana, los madridistas pretendieron sobrevivir con una circulación pausada, perenne y anestésica al vendaval. Por ende, sucumbieron. Tardarían 10 minutos en enlazar más de cinco pases y su tiro inaugural se registró en el 23, cuando Bale despertó y se sacó una acción individual en la que sentó a tres rivales y sacó un zurdazo que se estrelló en la madera. Hasta ese pico el bloqueo táctico ejecutado por los andaluces apagó el juego entre líneas y al hueco de los favoritos. Además, amortizó el agujero que se desnudó en la banda de Marcelo. Por flagrante inapetencia defensiva del carioca y la falta de ayuda de Asensio.

Treinta segundos demoró el hambriento escuadrón de Nervión en perforar por ese perfil. Sarabia abrió al espacio para sacar de sitio a un Varane dormido. Andre Silva se coló y, sin ángulo, chutó para el despeje precoz de Courtois. El arquero belga participaría también en la falta frontal lanzada por Banega que confluyó en un centro de Sergi Gómez y el testarazo a los guantes de Ben Yedder. Nada pudo hacer al cuarto de hora, cuando Navas ganó a Marcelo y puso un centro punzante que sacó bajo palos Nacho. Tampoco actuaría el mejor portero del Mundial ante el disparo a las nubes de Ben Yedder, en un córner defendido sin tensión por el gigante. Este último punto retrataría su desplome hacia el abismo.

No obstante, segundos después una pérdida injustificable del lateral zurdo dejó a Varane y Ramos contra tres atacantes. El colmillo afilado por Machín para tutear al campeón de Eurpa comenzó a hacer caja con el desborde de Navas y asistencia para que Andre Silva, sin marca, batiera a Courtois. Redundaría la distancia de concentración de manera oscena: un saque de esquina botado por Kroos generó un rechace que Navas tradujo en contragolpe fulgurante. Trazó una pared larga con Ben Yedder que le dejó en mano a mano con el meta belga (Marcelo quedó a decenas de metros del ex del City en la cobertura del despeje previo). Su derechazo fue repelido por el arquero, pero Silva surgió para embocar el 2-0.

El justificado alborozo de la tribuna pintó a Banega como plácido maestro de ceremonias. La verticalidad y fluidez que emanaba se transformaba en un ritmo combinativo mucho mayor que el contrincante. La fase defensiva merengue se inundó de dudas, y el esquema quedó partido ante la descoordinada presión. Un par de lanzamientos de Kroos -uno por encima del travesaño, a pase de Marcelo, y el otro desatinado, desde media distancia- constituyeron el intento de desperezarse de una medular anulada. Mas, lo que se subrayó fue la impotencia para conectar con a mediapunta y ganar superioridades exteriores. El Sevilla, inteligente, tumbaría del todo a los de Concha Espina antes del descanso.

Abrió boca una recuperación adelantada (fallo de Kroos) que lanzó Sarabia y remató al larguero el 'Mudo' Vázquez. En el 40 volvería a golpear a Lopetegui el fantasma de la complacencia. Banega botó un córner despejado por la zaga. La redonda quedó dividida y Vázquez le ganó el cuerpeo a un Marcelo lento. El cuero dibujó una parábola que recepcionó Ben Yedder. El francés enchufó una volea que inscribió el 3-0. En el 43, Sergi Gómez perdonó en el saque de una falta lateral del imperial Banega. El respigo postrero madridista no restaría oscuridad a la afrenta padecida porque Bale remató fuera, sin meta en el arco, un balón suelto en el área que propició la pizarra.

Más del 60% de posesión estableció el Madrid en un primer acto en el que no pasó del rol de sujeto pasivo. Su iniciativa no gozó de coherencia sin pelota y quedó en nada. No trabajaron los peones de Lopetegui para que su calidad fracturara el riesgo asumido por Machín. En la reanudación movió el vasco a sus piezas, sin sustituir a nadie. Imaginó una zaga de tres centrales (retrasando a Casemiro), para empatar la predominancia numérica sevillista en el ecuador del terreno, con Marcelo y Nacho devenidos en extremos. Un volantazo que no bastaría para arrancar un punto ni maquillar el paseo por el precipicio de su ideología.

Intercambiarían disparos inocuos Bale y Andre Silva antes de la cesión de metros local y la ganancia de confianza ofensiva madridista. Un gol anulado a Modric (buena actuación del VAR), un punterazo del croata que desvió Vaclik y una chilena fuera de tino de Ramos se amontonaron en tres minutos. Respondieron los sevillanos con un latigazo de Sarabia (vuelo de Courtois) y el despeje, in extremis, de Bale, para evitar el cuarto. Tras este fogonazo de fútbol alegre Lucas Vázquez y Mariano entraron por Nacho y Benzema. La latente fragilidad del cierre visitante no soltaría su esencia y el paisaje espectacular sería bordado por la carrera del galés que sacó Vaclik con una reacción de reflejos.

Se quemarían los minutos hacia el desenlace con la contemporización andaluza y la desesperación de un Madrid reducido a pesadilla a días del derbi colchonero. Participarían Promes, Ceballos, Nolito y Roque Mesa por Ben Yedder (enrachado), Modric (rotado), Arana (lesionado) y Banega (brillante y con espacios, a pesar de jugar sólo en el mediocentro). Y Mariano y Bale alternarían probaturas sin dirección a portería al tiempo que Marcelo se lesionaba. Con 10 jugadores, los de Chamartín sollozarían por el pitido final, con Vázquez rozando el 4-0. La noche se desataría con euforía para unos y resignación preocupante para los otros.

martes, 25 de septiembre de 2018

MODRIC HACE JUSTICIA

Aránzazu Gálvez

Emocionaron especialmente los aplausos dirigidos a Luka Modric, porque es difícil enamorarse de un mortal, cuando tu mundo lo dominan dos criaturas procedentes de la Luna que todavía presiden la mesa de cuerpo presente. Y también, porque los realmente buenos escasean. La belleza de Modric proviene de sus silencios; de su voluntad constante por construir una obra a partir de la nada. Alguno ha demostrado que tiene mucho que callar, que le debe una lección importante a sus hijos: saber perder nos hace mejores, nos hace humanos. Nos engrandece. Ya lo dijo Rafa Nadal, el mejor de los nuestros, el día después de proclamarse campeón del US Open el pasado año: “Ser buena gente vale más que cualquier título”.

Todavía recuerdo, con claridad inusual, aquel partido de la Supercopa de España de finales de verano de 2012 contra el Barcelona. Esa media melena rubia mecida por las penúltimas brisas estivales saltaba al césped del Santiago Bernabéu en el minuto 83 reemplazando a Mesut Özil, para cambiar el la existencia del Real Madrid. Luka Modric revivió el centro del campo de un equipo que pedía clemencia al enemigo. Un Madrid descompuesto encontró a su pequeño guía espiritual.

Su exterior empezaba a pulirse digno y pulcro. Luka nunca se rindió ni se resignó, porque empezó a temerse que, tarde o temprano, los buenos siempre ganan. Luka ordenó un caos autoritario, escaso de valores y de visiones. El croata dio forma a una nueva era que todavía a esta hora no somos capaces de asumir. De hecho, tardaremos años en hacerlo y nos acordaremos de él cuando la oscuridad se cierna sobre nosotros.

A partir de ahora, este tipo de premios habría de ser justos o desaparecer. Pero claro, también se quieren muchas cosas para este mundo que se antojan complicadas por no decir imposibles. No se puede pedir equidad cuando entra en juego tanta subjetividad, es cierto, pero hay cosas que rayan el mal gusto. El premio Puskas a Salah es un gesto entrañable, pero Bale debe de estar jurando en arameo.

Lo que se ha reconocido con el premio The Best, es que Modric convierte el fútbol en algo literario, artístico, teatral. No solo este año, sino todos los anteriores en los que los goles han cegado nuestra razón. Sus clases no son puntuales, son una costumbre. Creo que lo he repetido hasta la saciedad, no recuerdo un mal partido de ese caballero hijo de Zadar. Se ha hecho justicia con un hombre que dignifica su profesión. Espero que todos estemos de acuerdo, o al menos, de buen humor. Estoy convencida de que ese sería el mejor regalo para Luka, el mejor de los buenos.

lunes, 24 de septiembre de 2018

ASENSIO SALVA LOS MUEBLES

El Madrid se dejó ir en la segunda parte y un muy buen Español estuvo a punto de sacar un punto del Santiago Bernabéu

Antonio Blanca

El Real Madrid volvió al Santiago Bernabéu después de haber fascinado con su fútbol en Liga de Campeones. Su exhibición contra la Roma bien podrían generar un crecimiento en la convicción de los jugadores para con el plan del entrenador, pero, a su vez, contenía el riesgo de la complacencia.

Los catalanes viajaron a la capital en puestos europeos, evidenciando ya lo compacto de su planteamiento. Conceder pocos goles y amortizan al máximo los anotados. Rubí no contó de salida con Sergio García ni Baptistao, pero introdujo a Marc Roca, Darder y Granero con el fin de pelear la posesión al gigante. Piatti, Hernán Pérez y Borja Iglesias buscarían las cosquillas a la zaga local. Este pegajoso sistema comenzó valiente, desafiando al tú a tú al vigente campeón de Europa.

Adelantaron líneas y presionaron los dos bloques. Ambos no escatimarían en gallardía para tratar de sacar la pelota jugada a pesar de la ambiciosa oposición ajena, generando un juego en medio del campo que tardaría en soltarse. En los primeros diez minutos sólo se registrarían dos llegadas, en consecuencia. Un robo de Casemiro a Granero, que activó una transición que confluyó en el centro de Odriozola y el remate tímido de Isco a las manos de Diego López, que fue respondido, casi de inmediato, por el vuelo 'perico' que embocó Piatti en el despeje de Sergio Ramos.

Con el paso del tiempo, el devenir tendería a la pronosticada ocupación de espacios. La pelota se convirtió en jurisdicción del control horizontal merengue y la verticalidad se tornó en la herramienta de un Espanyol que replegaba y ya sólo presionaba de manera selectiva. Aplicaría intensidad la nómina de mediocampistas y delanteros barceloneses para taponar los pasillos entre líneas y las superioridades en banda que proponía el libreto de Lopetegui. Aún así, Piatti gozó de la mejor oportunidad tras un error de Varane. Hernán tomó el cuero y cedió para el zurdazo del argentino que lamió el poste de Courtois. El aviso lanzado resultó contundente: si el favorito desconectaba en fase defensiva y en la atención al equilibrio táctico se le indigestaría la noche.

Odriozola acumularía centros inocuos al área. La telaraña diseñada por Rubí, que cortaba con faltas estratégicas cada conducción que amenazaba como desajuste, incomodó mucho a un Madrid que luchaba por eludir la densidad y la guerra de guerrillas propuesta. Modric, Ceballos, Asensio e Isco no se asociaban por el centro y Diego López no padecería una tormenta, ni mucho menos. Los creativos madridistas verían examinada su paciencia. Frente al compromiso defensivo de todos los peones visitantes, los locales mantuvieron su presión a campo completo. Y Ceballos emitió síntomas de crecimiento en el papel de gobernador incipiente.

Un lanzamiento desde larga distancia y muy alejado de arco de Vila atravesó la media hora de reducción de espacios y disparos por mor del tacticismo. El cabezazo picado y pegado a la madera de Casemiro, en un córner, recordó a los de Concha Espina el magnetismo del balón parado para desatascar el entuerto en el que se descubría ejecutando ataques de balonmano. Y en el 36 Hernán se encontró con un mano a mano con Ramos, sentó al andaluz y se topó en los guantes de Courtois. Una nueva advertencia catalana a un dibujo dominador sin, siquiera, acercarse a la posiblidad de morder. La alineación del Madrid, precabida ante lo venidero -partidos ante Sevilla y Atlético en la semana próxima-, granjeó el monopolio de la redonda. Nada más. Y esa falta de veneno y verticalidad dio seguridad y alas al astuto Espanyol.

A la reanudación se arribaría con el tempo combinativo local anestesiado; con Ramos, Casemiro y Varane expuestos tras cada pérdida propia; y con la energía remitiendo y conllevando que la presión no llegara a tiempo, para la creciente placidez visitante. Y, a pesar de todo esto, con el 1-0. En una acción salicada de rechaces, Modric engatilló un derechazo desde la frontal que le cayó, tras ser repelido por un zaguero, a la zurda de Asensio. El balear lanzó, desde el pico del área, un golpeo raso, ajustado e inapelable al segundo palo. La calidad rescató de la apariencia plomiza a la identidad buscada por el exseleccionador nacional. Isco y Nacho rondarían a Diego López para clausurar el comprimido primer acto.

Una asociación certera y fluida entre Isco, Ceballos y Modric, con disparo final del croata y despeje de Diego López, inauguró el segundo tiempo. El derechazo peligroso y angulado del malagueño, a continuación, afianzó lo que parecía un acelerón en las revoluciones del Madrid. Por ende, el esquema de Rubi retrasó filas y fue constreñido a capear el temporal desde la cueva, con el contragolpe ansiado cada vez más lejos. El preparador 'perico' reaccionó sacando a Darder y a Piatti para dar entrada a Baptistao y al pulmón Víctor Sánchez. Lopetegui resolvió intentar propulsar la inercia sobrevenida añadiendo picante y restando elaboración, saltaron al verde Mariano y Lucas Vázquez, y descansaron Benzema y Ceballos.

Con ese matiz en la morfología del dibujo el conjunto local apostaba por el desborde, la resolución ofensiva del duelo y el ataque de los espacios que el Espanyol tendría que dejar si quería buscar el empate. Mas, antes de que se materializara (o no) ese plan, Borja Iglesias superó a Courtois y se estrelló en el travesaño después de penalizar la relajación defensiva -en este particular caso de Ramos-. El susto heló a la tribuna y despertó a la ambición catalana. Roca remataría al cuerpo del arquero belga, redondenado el respingo visiante. Sergio García entró, entonces, para quemar las naves del todo. No le había salido la cesión de la posesión y el centro del campo al técnico madridista.

Los 20 minutos postreros realzaron la influencia del calor y la falta de fuelle. Modric e Isco se desperezarían, fabricando el cabezazo de Ramos que Diego López envió a córner con una estirada de foto, y su equipo reclamó las riendas del envite para facturar el triunfo desde el control. Pero, al no sostenerse en el tiempo ese repunte de intensidad el desenlace no escaparía a la incertidumbre. Los 'pericos' amenazaron a la contra (Baptistao falló un centro claro en un tres para dos) y a balón parado.

En el 81 se había fracturado el proyecto táctico, con los esquemas partidos y el ida y vuelto desplegado. El entrenador local deshizo su viraje previo y colocó a Marcos Lorente como doble pivote, al lado de Casemiro. Un volantazo defensivo que no evitaría el intercambio de golpes resbaladizo. Asensio, Baptistao, Lucas Vázquez, Llorente y Víctor Sánchez lo probarían mientras que la impotencia atacante forzaba a languidecer a un Espanyol que fue capaz de tener al segundo clasificado en vilo hasta el pitido final. Le valdría el despliegue descuidado al coloso para sellar otra victoria.

jueves, 20 de septiembre de 2018

EL MADRID DELEITA

Brillantísimo partido del cuadro de Julen Lopetegui en su estreno en Champions League

Antonio Blanca

El Real Madrid, dominador de las tres últimas ediciones de la Copa de Europa, inició un nuevo camino a la historia con una exhibición de fuerza en su mejor encuentro con Lopetegui, con un fútbol coral que atropelló a un semifinalista de la pasada edición, la Roma, tumbado por Isco, Bale y Mariano amen de un Modric sencillamente excelso.

Su primer examen no era sencillo. La Roma, que llegó a semis el año pasado, está ahora en la búsqueda de un estilo propio, añorando las figuras de Nainggolan y Strootman en su centro del campo, donde tampoco ayudó la baja de Pastore. Le quemó el balón y no encontró salida nunca a la presión madridista. Modric adelantó unos metros y al unísono se movieron las líneas para recuperar balón en terreno contrario y generar peligro continuo.

Hasta dieciséis remates madridistas precedieron al primer gol. Cuando Olsen se erigía como el héroe de la noche y clavado sobre el césped, seguía con la mirada el toque de magia de Isco de falta. Suave para caer muerto a la red tras superar la barrera y hacer justicia en el último suspiro del primer acto.

Lopetegui devolvió la portería a Keylor Navas y el debate se incendió por su firmeza. El castigo a un portero que este año no ha fallado habría sido excesivo en caso de quedarse solo con la Copa del Rey tras ceder el testigo a Courtois en Liga. Campeón de las tres últimas Champions disfrutó de una gran noche, la primera en la que Marco Asensio comenzó en el banquillo. No entran todos e Isco tras dos suplencias consecutivas, llamaba a la puerta.

Un Real Madrid comprometido, unido en el esfuerzo, trabajado tácticamente con retoque de Julen para dar al fin libertad a Isco, dejándole disfrutar por el centro, a costa de renunciar a su tridente.

Jugar con dos arriba dio mayor libertad a Modric para inventar, dejó solo a Isco en un mano a mano que salvó con manopla abajo Olsen, a Kroos para probar suerte con continuos disparos desde la frontal y Bale tuvo espacios para correr y soltar disparos peligrosos. Ramos se sumaba siempre peligroso en sus remates a balón parado. Los laterales Marcelo y Carvajal acariciando el gol. El recital de ocasiones llegaba por todos los flancos, hasta 10 disparos en menos de media hora.

Se mantuvo en pie lo que pudo el conjunto italiano, que cuando llegó a área rival se topó con Keylor. Nzonzi era el primero en probar la seguridad de un portero que no bajará los brazos. Arrancaba el segundo acto con un paradón a zurdazo de Under cuando el Roma adelantó metros y comprobó los registros que maneja el nuevo Real Madrid.

Tan cómodo con el balón como al contragolpe, la sentencia llegó con espacios que devora Bale en una acción que lo define a la perfección. Había perdona la primera contra, el travesaño evitaba su tanto en otra ocasión y a la tercera, tras mostrar su velocidad punta, definió pegado al poste imparable para Olsen.

El madridismo se divirtió tanto como sus jugadores sin que un solo espectador se acordase del rey destronado. Pedía el Balón de Oro desde la grada para Modric, despedía en pie a Benzema y Bale, de silbados hace meses a admirados, se asombraba ante gestos de Isco y Asensio y recibía con honores a Mariano en su estreno.

Mientras, Keylor seguía a lo suyo con tres paradas más que frenaban cualquier atisbo de reacción italiana y Olsen se lucía ante Kroos y evitando el tanto de la noche. Asensio dejaba una ruleta en área chica y tocaba con delicadeza el balón buscando el broche que puso Mariano mostrando su hambre de éxito, con rosca a la escuadra, en una noche de esperanza renovada para el campeón.

lunes, 17 de septiembre de 2018

A MEDIAS

El Real Madrid no encontró la senda definitiva para tumbar al Athletic en San Mamés y se queda a dos puntos del Barcelona que venció en Anoeta

Antonio Blanca

El Real Madrid aterrizó en San Mamés con la idea de seguir el ritmo del Barcelona, que este sábado conquistó Anoeta y se destacó en el liderato de LaLiga. Además, los madrileños gozaban de la posibilidad de alejar al Atlético a siete puntos. Para lograrlo habrían de amortizar la irregularidad que había mostrado en las jornadas precedentes un Athletic que no despega. El pleno de triunfos era la carta de presentación de un favorito que se encontraba en este brete con la resaca de las citas de selecciones y el advenimiento de la Liga de Campeones.

Esta tesitura condujo a Julen Lopetegui a arriesgar rotando. El técnico dejó en el banquillo a Casemiro y a Isco. Dani Ceballos fue su apuesta para acompañar a Modric y Kroos, en un once en el que Courtois repetía titularidad como cimiento del esquema y la alineación más reconocible de los merengues -Asensio, Bale y Benzema en punta-. Por otro lado, Eduardo Berizzo movió a sus fichas y dio la alternativa a Beñat -por vez primera- y a Íñigo Martínez. Aduriz comenzaría en el banquillo, por detrás de Muniain, Susaeta, Raúl García y Williams. En juego se deplegaban tres puntos de trascendencia precoz.

No tardó el guión en desnudar la batalla de estilos. Los rojiblancos partieron un esfuerzo anatómico denodado de presión intensa que pretendía robar y salir volando a la contra. Los capitalinos, por su parte, jugarían con el cuero para domar la pretensión rival e ir creciendo con el paso de los minutos. Siempre anhelando salir en combinaciones fluidas y certeras que neutralizaran el estudiado ardor táctico ajeno. Por tanto, cada imprecisión supondría una autopista para el área de Courtois.

Con el 61% de posesión, los de Chamartín localizaron a Kroos como ancla, con Ceballos y Modric soltándose entre líneas. El croata abriría la relación de intentos, con Marcelo apuntalando otro chut antes del tercer minutos. Respondió Raúl García, a centro de Yuri, en una clara declaración de intenciones: los vizcaínos competirían de tú a tú. Antre su tribuna, los vascos iban al límite en cada balón dividido para hacer olvidar a su hinchada la imagen dada ante el Huesca. Y la superioridad numérica en la medular que activó Berizzo funcionaría, constriñendo a la horizontalidad controladora al Madrid. La mejor cara del Athletic frutificaría antes del intermedio.

Pocos toques y relámpagos eran los conceptos con los que los bilbaínos atacaban. Sus transiciones verían a Williams chutar demasiado cruzado -minuto 16- y a Susaeta encañonar un envío que lamió el larguero. Sólo un remate desviado de tino de Benzema -tras participación de Modric y Marcelo- aparentaba incomodar al punzante repliegue vasco. Y la descoordinación en el centro del campo merengue empezaría a avisar al meta belga. La presión no era equilibrada y Carvajal y Marcelo sufrían. Esta circunstancia mentalizó a los visitantes de lo idílico de ceder metros en torno a la media hora. Courtois atraparía un remate trompicado de Yuri.

Pero los de Concha Espina no soltarían con facilidad el timón de la redonda. Y llegaron al arco de Unai Simón con el centro-chut de Carvajal y el zurdazo con rosca de Asensio. El balear y Gareth Bale habían pasado desapercibidos, para vanagloria del estudio de Berizzo y su cuerpo técnico. El centrocampismo fue la frontera que frenó a los de Lopetegui al tiempo que los rojiblancos localizaban caminos de avance. Bien por el envío largo hacia Raúl García y Wiliams, bien por las construcciones aceleradas.

Precisamente de una de estas asociaciones rápidas en cancha contraria nació el primer tanto del anochecer. El cuero viajaba desde Beñat hasta el perfil izquierdo. Pero un cambio de banda retrató a Marcelo, que se dejó ganar la espalda. De Marcos arribó y centró, sorprendiendo a todo el sistema de achique visitante. Iñaki Williams disparó y Muniain -muy activo- abrió el marcador bajo palos -minuto 34-. Acusarían el golpe los jugadores en desventaja. No en vano, Raúl García hizo el 2-0 en una acción a balón parado, aunque la diana fue anulada por fuera de juego. Y hasta el camino a vestuarios el Madrid no evidenciaría alternativas a su plan predilecto -e inocuo-.

Únicamente las rupturas, en conducción, de Sergio Ramos desestabilizaban al dibujo local de tenso y valiente desempeño defensivo. Un chut de Modric que sacó Unai Simón bajaría el telón, con deberes para Lopetegui. El tempo no figuró entre sus conquistas y el dominio del balón se tornaría estéril ante sus desajustes en fase defensiva. Por ello, leyó el riesgo y sentó a Ceballos para dar entrada a Casemiro antes de que arrancara una reanudación en la que confiarían que el tipo de ejecución rival les penalizara con cansancio tarde o temprano.

Una acción individual, favorecida por la calidad de Beñat y rematada por Williams advirtió de la voluntad local de continuar la obra según sus presupuestos -minuto 47-. Se lesionaría Muniain a las primeras de cambio -sustituido por Ander Capa- en el segundo acto de creciente y lenta aparición de espacios (por el paso al frente merengue y la tardanza vizcaína en llegar a las coberturas). Y Bale inauguró la producción de su camarín con un remate fuera a la salida de un saque de esquina efectuado por Kroos. Berizzo colocaba a dos laterales diestros con el fin de protegerse cuando Marcelo, Kroos y Asensio se aliaran.

Una falta rematada por Bale y el rechace capturado por Sergio Ramos elevaron la figura de Unai Simón y antes del minuto 60 Isco saltó al verde -por el gris Modric-. Apostaba el otrora seleccionador español por acumular piezas en la mediapunta, restando control. Al menos ese era su proyecto. Y el galés volvería a asomar con un intento desprovisto de certeza, a pase de Carvajal, y fabricando el empate que firmó Isco. Centro soberbio y testarazo del malagueño -minuto 63-. De inmediato, el zurdo desaprovechó un disparo en posición franca.

Había mutado la dirección del viento. Parecería que el fuelle bajó mucho más en la convicción local que en la visitante y Varane y Ramos contaban con la ayuda de Casemiro para abortar las transiciones vascas. Un pase vertical del capitán merengue dejó a Asensio con todo a favor, pero Unai Simón recalcaría su estatus infranqueable -minuto 69-. Fue el mejor del enfrentamiento y sólo un desborde de Capa estiraría a sus compañeros en este largo tramo de atrincheramiento. Antes de que Ramos cometiera un error por desconcentración que regaló a Williams un lanzamiento fallido y oxígeno a un Atjhletic que se atrevió a adelantar líneas en manera racheada.

El desenlace se desarrollaría con Lucas Vázquez -entró por Bale-, San José -por Williams- y Mikel Rico -por Beñat-. Berizzo elevó los centímetros para alcanzar alguna salida que fracturara el mando contrincante. El espigado mediocentro presionaría arriba y se colocaría como faro aéreo junto a Raúl García, según el escenario En la otra trinchera el Madrid exhibía paciencia y posesión. Se cruzaría el 80 con ambos escuadrones buscando de victoria. Eso sí, los visitantes con la batuta y los locales con vértigo. Marcelo, San José, Asensio y Mikel Rico agotarían el intercambio de llegadas que terminó por repartir, con justicia, los puntos.

jueves, 13 de septiembre de 2018

ISCO SE CONVIERTE EN CAPITÁN GENERAL

El malagueño adquiere mayores galones y protagonismo en el Real Madrid y en España

Antonio Blanca

En el inicio de la 2018/2019, Isco ha sido una pieza clave en el esquema de Lopetegui, pero su rendimiento pese a ser bueno no estaba al nivel que había demostrado en los últimos meses. En total, el de Arroyo de la Miel ha disputado 246 minutos de 390 posibles, en los que ha repartido una asistencia. El '22' merengue ha sido titular en tres de los cuatro partidos que se han disputado hasta la fecha.

Aunque todavía le falta el premio del gol con el Real Madrid en este nuevo curso, el malagueño ya ha saboreado estas mieles con España. Frente a Croacia, flamante subcampeona del Mundial de Rusia, Isco Alarcón fue uno de los goleadores del encuentro celebrado en Elche, anotando un tanto prodigioso, demostrando así que paso a paso va recuperando su mejor nivel.

Durante este primer parón por los compromisos internacionales, el mediapunta ha vuelto a ser uno de los líderes de la nueva selección de Luis Enrique. El nombramiento del técnico asturiano fue muy discutido por su sabido sentimiento antimadridista, pero parece que este no nubla su criterio ya que convocó hasta a seis futbolistas blancos y, además, todos ellos fueron titulares en el segundo encuentro de la UEFA Nations League.

La selección española se convirtió en una vía de escape para el futbolista desde aquellos tiempos en los que el protagonismo se le negaba en la casa blanca. Isco vivió durante algunas temporadas a la sombra de la BBC, pero las lesiones de Bale le abrieron una puerta al once que el jugador andaluz no desaprovechó, convenciendo así a Zidane, quien no dudó en apostar por él en las dos últimas finales de la Champions League.

Esta confianza del entrenador francés también se vio traducida en el combinado nacional, donde el por aquel entonces seleccionador español dio la batuta a Isco. Durante aquella etapa, Julen Lopetegui no dudó en reiterar una y otra vez que el futbolista malagueño necesitaba más continuidad para mostrar su nivel más top y esto no ha quedado en palabras, sino que ha dotado en estos primeros compases del curso al jugador de esa estabilidad para llegar al cien por cien.

Con jugadores como Gareth Bale o Benzema en un estado de forma sobresaliente, el paso al frente del malagueño puede suponer ver a un todavía mejor Real Madrid. Isco es un futbolista diferente, capaz de romper las líneas rivales con una genialidad técnica o un pase imposible que desbarate las férreas defensas de los adversarios. Aunque ha iniciado bien la campaña, tampoco ha sido de los más destacados en el conjunto merengue, por lo que de llegar a este estado óptimo se puede presumir que ver al Madrid de Lopetegui puede ser una auténtica delicia.

Ahora, con el regreso de la Liga y el debut en la máxima competición continental la próxima semana frente a la Roma, el andaluz debe demostrar que ha recuperado su mejor nivel. La competencia por un puesto en el once inicial se vuelve feroz, ya que Modric había venido siendo suplente en algunos encuentros de este principio de temporada al haber sido el último en incorporarse al trabajo tras el Mundial.

Con el centrocampista croata de vuelta, las rotaciones de Julen Lopetegui serán una constante y varios jugadores pelearán por ocupar ese hueco libre que hay en el equipo de gala del técnico vasco. Isco competirá así con jugadores como Asensio, que también ha venido siendo de la partida en estos primeros duelos de la 2018/2019. Mientras que otros como Lucas Vázquez o Ceballos 'pelean' por convertirse en el jugador número doce del Real Madrid.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL MADRID SE GUSTA

Exhibición de setenta y cinco minutos del equipo de Lopetegui que realizó fases de fútbol excelso y combinativo

Antonio Blanca

Algo menos de puro domino ante un rival a la expectativa. Un tiempo en el que las ideas de Lopetegui para su equipo se esbozaron sobre el campo. Desde el pitido inicial, el Real Madrid tuvo la pelota en sus pies e hizo con ella lo que quiso. La libertad de los tres de arriba (Bale, Benzema y Asensio) para moverse allá donde querían más los toques rápidos hacían que el Leganés defendiera con la mirada.

El francés y el balear se venían hasta el centro del campo si era necesario para ayudar en el comienzo de las jugadas. Bale se dedicaba a intuir dónde iba a quedar el espacio libre para convertirse en el puñal que atacara el área. Las bandas, algo más contenidas con Marcelo y Carvajal en movimientos de arriba abajo, sin incursiones al interior que arriesgaran la espalda. Mientras, Modric y Kroos dirigiendo el tráfico desde el centro.

Con esta disposición, el Madrid no sufría. La novedad del día en la portería, Courtois, no había entrado en acción con sus manos. Por delante, la paciencia se vio recompensada finalmente con el gol. En el minuto 18, Ramos lanzó uno de sus clásicos balones largos al espacio, en este caso la banda de Carvajal, que ahora sí, cruzó hacia el interior para cazarlo y dejarlo con la cabeza hacia atrás, donde Bale apareció para dejar la pelota botar y mandarla al fondo de la red con una volea fuerte que hizo inútil el intento de Cuéllar.

Tras el tanto, no hubo reacción del rival y la dinámica se mantuvo. Un error de Casemiro fue el que derribó el castillo de naipes de Lopetegui. Primera llegada del Leganés al área local, recortó Eraso en el interior y el brasileño lo derribó con la rodilla. Penalti. Carrillo logró un empate venido de la nada y el partido cambió. Era un órdago a la paciencia exhibida por el Madrid con su estilo de pase. El Madrid sufrió una pájara. Con el empate, la movilidad vista hasta entonces desapareció. Apenas cambios de posición, jugadores completamente estáticos por delante de la pelota y acumulándose en el área mientras Modric, Kroos y las bandas apenas sabían qué hacer con él mientras sus atacantes se congelaban.

Esos minutos de desconcierto los aprovechó el Leganés para dejarse ver en campo rival. Eraso y El Zhar capitaneaban esas salidas aunque no terminaba de inquietar a la zaga blanca.

Con el paso de los minutos, el Madrid iba despertando del letargo aunque ya el reloj se acercaba al descanso. En esos minutos, de nuevo el trío de ataque se dejó ver, destacando un tiro inventivo de Benzema que forzó un paradón de Cuéllar en el 43’.

La mejora vista en los últimos instantes de la primera parte y los intentos infructuosos por encontrar el gol tuvieron en la reanudación suerte distinta. Minutos después de hacer rodar la pelota de nuevo, Asensio se sacó un centro medido desde la izquierda con Benzema en la recepción. El balón acabó en las mallas de un testarazo con firma francesa pero también su marcador en el suelo. VAR mediante y tras la pausa dramática pertinente, el gol se cantó por segunda vez pero de manera asertiva. El 2-1 subía al marcador.

Si el tanto del empate congeló el ataque, el estar por delante de nuevo liberó ahora a los blancos.

En busca de ahorrarse posibles sustos posteriores, los blancos mejoraron sus prestaciones e incluso a gustarse. No permitían al Leganés rearmar nada con una presión desde la misma línea de tres cuartos.

Así, Kroos en el 53’ estuvo cerca de culminar con un golazo una gran jugada, pero su chut desde la frontal saludó al poste desde el lado exterior de la portería. Pero ya en el 61’, otra combinación de tiralíneas con pared incluida entre Modric y Benzema acabó este vez en el 3-1. Ahora sí, la pelota cruzada del francés también desde la frontal lanzó otro saludo a la madera, pero la del lado opuesto y por donde traspasar la línea significa saque de centro.

La llamada al gol de los blancos continuó sin pausa (aunque ya sin Modric, que dejó su puesto a Isco). Apenas cinco minutos después, Asensio lanzaba una incursión en el área para acabar forzando el tercer penalti en lo que va de Liga. Ramos, erigido como sucesor de Cristiano Ronaldo desde los once metros, convirtió la pena máxima. 4-1.

Hasta el momento, las coincidencias con el partido anterior contra el Girona hacían que las firmas y el número de goles fueran también iguales: dos para Benzema y uno para Ramos y Bale.

El Real Madrid de Lopetegui llega al parón de selecciones con los deberes más que hechos. El liderato en la clasificación, el buen juego coral desplegado y la cantidad de goles sumada por Bale y Benzema (con el francés mandando el “pichichi”), hacen olvidar a las primeras de cambio la marcha de Cristiano Ronaldo. La larga sombra del portugués ponía dudas en el acierto goleador del equipo. Sin embargo, los focos le sientan de maravilla a la dupla formada por Karim Benzema y Gareth Bale.

viernes, 31 de agosto de 2018

DISPARIDAD

Jaime Trevijano

Arranca una nueva edición de la Champions League. La temporada 2018/2019 de la máxima competición europea a nivel de clubes no se ha iniciado en los terrenos de juego, sino en una ceremonia. El Foro Grimaldi de Mónaco ha acogido a los 32 mejores equipos del continente para, mediante el tradicional sorteo, conformar los ocho grupos.

En este caso, la igualdad parece máxima, dejándonos un sorteo 'templado'. Ninguno de los cuatro equipos españoles que participan en la competición -Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia- ha salido completamente satisfecho. Por otro lado, el resto de grupos han dejado al C como el que a priori contará con más nivel, mientras que el D es el que cuenta con el menor nivel global.
  
Grupo A
El primero de los grupos estará formado por el Atlético, el Borussia Dortmund, el Mónaco y el Brujas. Los colchoneros sueñan con alzar La Orejona de una vez por todas, y más teniendo en cuenta que la final se disputará en su estadio, el Wanda Metropolitano. El enorme gasto, que ha servido para conformar una de las mejores plantillas de su historia, es otro aliciente para soñar.

Enfrente tendrá a un Dortmund remodelado, con Lucien Favre como nuevo técnico y los fichajes de Axel Witsel, Paco Alcácer o Achraf Hakimi, entre otros. Los alemanes sueñan con volver a esos tiempos en los que ponían en aprietos a cualquier rival.
Por su parte, el Mónaco mantiene como principal estrella de su proyecto a un Radamel Falcao que se reencontrará con su exequipo. Finalmente, el modesto Brujas belga parte como la Cenicienta del grupo.

Grupo B
El segundo grupo ha dejado al Barça con una dura papeleta, teniendo que enfrentarse contra los que probablemente fueran los 'cocos' del bombo 2 y el bombo 4. Pese a ello, los culés mantienen en su mente la Champions como principal objetivo, tras varios años cayendo en cuartos de final. Messi volverá a ser el líder de un equipo al que han llegado fichajes de nivel, como Malcom, Lenglet o Arturo Vidal.
  
El Tottenham Hotspur será su principal rival, con Harry Kane, Dele Alli o Christian Eriksen, No obstante la cara visible del equipo inglés es su entrenador, Mauricio Pochettino, quien ya ha dejado clara en más de una ocasión su rivalidad latente con los azulgranas.

El PSV Eindhoven de Hirving Lozano y el Inter de Milán de Mauro Icardi -un grande que vuelve a la Champions- terminan de conformar el grupo. Especial cuidado deben tener los azulgranas con el equipo italiano, que pese a figurar en el bombo 4, se crece en las grandes citas.

Grupo C
Y si el grupo B puede parecer el de la muerte, mejor no mirar al C. Formado por el PSG de Neymar y Kylian Mbappé, el Liverpool finalista de la pasada edición -y que cuenta en sus filas con el goleador Mohamed Salah-, el Nápoles de Carlo Ancelotti y el modesto Estrella Roja -que no obstante ya ganó la competición en la temporada 1990/1991.

Grupo D
El grupo D es la otra cara del grupo C. Igualmente disputado, pero por equipos de mucho menor nivel. El Lokomotiv de Moscú, el Oporto de Iker Casillas, el Schalke 04 y el Galatasaray conforman este grupo, del cual saldrá, a priori, un buen rival para algún grande en los octavos de final.

Grupo E
El grupo E es el que parece dominado completamente por el Bayern de Múnich. El conjunto bávaro comienza un nuevo proyecto bajo la mano de Niko Kovac, y enfrente tendrá al Benfica, a un Ajax que vuelve a la Champions y al modesto AEK Atenas. De primeras, el Bayern parece claro favorito, mientras que la segunda palza estará entre los portugueses y los holandeses.

Grupo F
En el grupo F el Manchester City ha sufrido una fortuna dispar a la del Bayern. El conjunto entrenado por Pep Guardiola tendrá cuatro rivales menores, pero con buen nivel y ante los que no debería confiarse. Un Shakhtar Donetsk siempre peligroso en casa, un Olympique de Lyon sin Mariano Díaz pero con Nabil Fekir y Memphis Depay y un Hoffenheim cuya principal estrella está en el banquillo -el jovencísimo entrenador Julian Nagelsmann- pelearán, a priori, por el segundo puesto.

Grupo G
El Real Madrid, vigente campeón de la competición, puede jactarse de haber tenido relativa fortuna en el sorteo. No obstante, no puede confiarse, ya que a los siempre peligrosos en casa CSKA de Moscú y Viktoria Plzen se suma una Roma capaz de eliminar al Barcelona en los cuartos de final de la edición pasada.

El conjunto blanco arranca una nueva era sin Zinedine Zidane ni Cristiano Ronaldo. En su lugar se ha apostado por Julen Lopetegui como entrenador y por una gran plantilla para seguir haciendo historia: levantar la cuarta Orejona consecutiva.

La Roma será el principal rival a batir, con los Kostas Manolas, Steven N'Zonzi, Edin Dzeko o Justin Kluivert, pese a haber perdido a Alisson, referencia en la portería. Por su parte, CSKA y Viktoria Plzen pelearán por la tercera plaza, que da acceso a la Europa League.

Grupo H
Finalmente, el Valencia ha sido el más desafortunado, también por figurar en el tercer bombo. Los ches regresan a Europa tras una gran campaña bajo las órdenes de Marcelino, y con Gonçalo Guedes como cara más visible del proyecto.

No obstante, enfrente tendrá a la Juventus de Turín, que con el fichaje de Cristiano opta más que nunca a levantar este trofeo. También deberán enfrentarse al Manchester United de José Mourinho y al Young Boys, debutante en esta competición.

Más allá de la Vecchia Signora, que parte como principal favorita tras su estelar fichaje, el United no atraviesa un buen momento. De sobra conocidas las terceras temporadas de Mou, hay que sumar los escasos refuerzos de una plantilla que cuenta con Romelu Lukaku, David De Gea y Alexis Sánchez como grandes estrellas. Las opciones del Valencia pasan por pelearle los resultados a los reds devils y solventar con éxito los que a priori parecen ser fáciles enfrentamientos ante el Young Boys.

martes, 28 de agosto de 2018

VUELVE MARIANO

Jaime Trevijano

El Real Madrid ha fichado al delantero del Olympique de Lyon, Mariano Díaz, que ya estuvo en el club español, y en las próximas horas, según pudo saber Efe en fuentes de la operación, podría anunciar su fichaje que sería un regalo de cumpleaños para el entrenador Julen Lopetegui, quien hoy cumple 52 años.

Según adelanta la Cadena Cope, la operación se habría cerrado por 22 millones de euros y Mariano habría firmado con el Madrid para las próximas 5 temporadas.

Mariano, quien firmó en su momento el traspaso por el Olympique de la mano de la agencia de representación Youfirst, tiene en su contrato una cláusula de derecho de tanteo, que anularía así el interés del Sevilla FC, quien desea también incorporar al futbolista.

El Real Madrid, además tiene además un porcentaje del 35 por ciento de sus derechos. Mariano ya ha manifestado en su momento que al Real Madrid "nunca se le puede decir que no". Según publica El Mundo, Lopetegui incluso habría llamado hoy a Mariano para convencerle personalmente del fichaje.

lunes, 27 de agosto de 2018

ASENSIO ES EL FICHAJE

El talentoso extremo del Real Madrid se asienta en la titularidad de la mano de Lopetegui y ayer fue decisivo para la remontada de los blancos en Montilivi

Antonio Blanca

Diez meses después de caer sorprendentemente derrotado en su primera visita oficial al Estadio Municipal de Montilivi (2-1), el Real Madrid se vengó ayer domingo del Gerona al golearlo por un contundente 1 a 4, lo que le permite auparse al liderato.

Sergio Ramos, Gareth Bale y Karim Benzema, por partida doble, marcaron por el conjunto de Julen Lopetegui, mientras que Borja García adelantó al cuadro local en la primera mitad de un encuentro tan frenético como intenso.

Empezó mandando el Real Madrid, pero los futbolistas de Eusebio Sacristán, espoleados por los cerca de catorce mil aficionados que acudieron en masa a Montilivi para registrar la mejor entrada de la historia reciente del estadio rojiblanco, fueron creciendo con el paso de los minutos, llegando a alternarse con los blancos en la posesión del esférico tras unos primeros instantes de incontestable control visitante.

Ambiciosos, valientes y cómodos sobre el terreno de juego, ávidos de repetir el histórico triunfo de la campaña pasada, los rojiblancos lograron acercarse con peligro la portería de Keylor Navas en varias ocasiones en el primer cuarto de hora.

Pasado el primer cuarto de hora, después el árbitro anulara un gol a Karim Benzema por un claro fuera de juego, Borja García abrió el marcador. El '10' del Gerona, que disputó hasta 66 encuentros con la elástica del Real Madrid Castilla entre la temporada 2012-2013 y la 2013-2014, recogió el rechace de un disparo de Lozano que había rebotado en la espalda de Nacho Fernández y puso el balón en la escuadra de la portería de Keylor Navas.

El gol dio alas al Gerona, que sometió al Real Madrid, incapaz de frenar a los futbolistas locales, y que en el minuto 25 pudo multiplicar su ventaja en una doble ocasión de Portu y Pere Pons, que recuperó la titularidad en el centro del campo gerundense.

Con el paso de los minutos, los hombres de Julen Lopetegui consiguieron calmar el ímpetu local y empezaron a acercarse con peligro al arco de Bounou.

Marcelo y Toni Kroos, con dos disparos lejanos, fueron los primeros en intentarlo. Finalmente, el tanto llegó por mediación de Sergio Ramos, que en el minuto 37 transformó un penalti al estilo Panenka cometido por Marc Muniesa sobre Marco Asensio. Con el de ayer, el experimentado central de Camas suma ya 75 goles con la camiseta del Real Madrid.

Lejos de conformarse con el resultado, ambos conjuntos, que, de la mano de Eusebio Sacristán y Julen Lopetegui, apuestan mucho más por la posesión del balón de lo que lo hacían con Pablo Machín y Zinedine Zidane, continuaron buscando la portería rival.

Antes del descanso, fueron los catalanes quienes estuvieron más cerca de romper el empate; pero, en el minuto 40, Nacho desvió de forma providencial un disparo de Lozano.

Después del descanso, el Real Madrid saltó al césped de Montilivi decidido a solucionar rápidamente el encuentro. En el minuto 49, Bono pudo repeler una fuerte volea de Gareth Bale con una magnífica estirada; pero, tan solo un minuto después, Pere Pons derribó a Marco Asensio dentro del área en un penalti tan claro como infantil. En esta ocasión, el encargado de ejecutar la pena máxima fue Karim Benzema, que engañó al arquero marroquí del Gerona con un disparo raso.

Los pupilos de Lopetegui sentenciaron el encuentro en el minuto 58, cuando Gareth Bale, después de recibir una excelente asistencia de Isco y de deshacerse de Marc Muniesa con su velocidad, culminó un rápido contragolpe con una vaselina tan preciosa como elegante.

Finalmente, en el minuto 80, Karim Benzema redondeó la goleada blanca con un disparo raso. El Madrid salvó un partido que se le complicó en la primera parte con un fútbol de altos quilates aunque episódico en la segunda y se coloca líder.

jueves, 16 de agosto de 2018

EL ATLÉTICO APROVECHA LOS FALLOS DEL MADRID

Jaime Trevijano

Tercera final europea entre Real Madrid y Atlético de Madrid. Dos Champions y esta Supercopa de Europa. Y en todas ellas, los noventa minutos no valieron para decidir al ganador.

La igualdad entre ambos conjuntos de los últimos años volvió a quedar reflejada este domingo en Tallin. Aunque en esta ocasión, pasar al tiempo extra no supuso sufrimiento para los pupilos de Simeone.

El argentino introdujo a los recién llegados Rodrigo y Lemar en el once titular. Y ambos dieron señales de ser excelentes refuerzos para la temporada que aquí empezó. Por su parte, Lopetegui, en el año I post-Cristiano Ronaldo, apostó por lo visto hasta ahora en pretemporada. A falta de que Modric coja ritmo, con el croata en el banquillo Isco pasó a la zona de creación y la línea de ataque estuvo formada por Bale, Benzema y Asensio.

Lo que no se pudo conocer con exactitud fueron los planes iniciales de ambos conjuntos. Diego Costa se encargó de dinamitar la final a los 57 segundos de partido. En ese intervalo, el delantero convirtió un pase largo desde la zaga hacia su posición en un gol para enmarcar. Aprovechó que tanto Ramos como Varane no tenían la cabeza en Tallin descartando al primero con un sombrero con la testa y al segundo con un autopase para plantarse en el área de Navas. Pese a estar casi sin ángulo, Costa sacó un trallazo al palo largo de Navas para inaugurar el marcador.

Con el viento a favor, el Atlético entregó la iniciativa al Real Madrid, que asumió el papel sin remilgos y lo intentó con insistencia, aunque sin inquietar en demasía a Oblak. Los blancos se apoyaban en las combinaciones en banda izquierda de Marcelo, Isco y Asensio, dejando el carril derecho para la velocidad de Bale.

Fue precisamente el galés, en una de esas llegadas, el que avanzó lo suficiente para entregar un centro blando al segundo palo que Benzema convirtió en el empate tras no tener piedad de las dudas de Oblak ante el envío. Era el minuto 25 y el Madrid veía recompensado su dominio con el empate.

Tras aquellos diez minutos grogui por el tanto en contra, el Real Madrid desplegó su mejor juego. Tras lograr el empate, siguió contando con claras ocasiones, como una de Asensio con la pelota en los pies en solitario dentro del área que quedó anulada por la falta de decisiones del balear.

Tras el descanso, aun empezando con los mismos protagonistas, la dinámica se fue igualando. Rodrigo en la medular dejaba constancia de la buena decisión en su fichaje mientras que Lemar hacía lo propio fajándose en las ayudas para enjaular a Bale.

Lopetegui y Simeone reaccionaron a la vez al borde del minuto 60 para dar los primeros relevos. Modric entró en el lugar de Asensio y Correa en el de un desaparecido Griezmann. La estrella francesa pasó por el césped de Tallin como un fantasma, sin generar apenas nada.

Poco después de estos relevos llegó el revés para los colchoneros. En un córner, Juanfran sacó demás la mano y acabó cometiendo un penalti claro. En ausencia de Ronaldo, el primer lanzador que apareció por el punto de los once metros fue el capitán Sergio Ramos, quien convirtió el 2-1.

Simeone debía cambiar algo y esa decisión le llevó a sacar a Vitolo por Rodrigo. Poco después,, con una lesión de Casemiro, Lopetegui dio entrada a Ceballos en lugar del brasileño.

Con Kroos haciendo de “stopper”, sumado al toque de corneta rojiblanco, las costuras blancas se tensaron y los errores volvieron a producirse. Esta vez, el intento de Marcelo de evitar un saque de bando con un sombrero se transformó en un pase a Juanfran para que este se introdujera en el área y sirviera a Thomas en línea de fondo para poner un pase de la muerte a Diego Costa, que no perdonó el empate a diez minutos del 90.

Los aquelarres hacia Ramos en la hora bruja desviaron su atención hasta Marcelo, que en el último segundo del descuento tuvo su momento para la redención con un balón puesto por Bale. Sin embargo, el brasileño erró en su intento de volea y la final se marchaba a la prórroga.

En plena pretemporada, los esfuerzos físicos suelen costar a los jugadores en estos límites. Pero donde otros desfallecían, la figura de Costa se agigantaba. La lucha del delantero desquició a los zagueros rivales, de tal manera que llegó el tercer error de la defensa blanca. Varane no se decidió entre un despeje o un pase y su fallo puso la pelota en las botas de Thomas dentro del área, que volvió a asistir a uno de los suyos. Esta vez, a Saúl, que cuenta sus tantos en grandes ocasiones como golazos. Y esta vez no fue una excepción.

Cuatro minutos después, con Mayoral usado como revulsivo, el Atlético dio el golpe final con un tanto de Koke después de otra exhibición de lucha de Costa. Los errores, demasiados, costaron la derrota a un Real Madrid que gustó mientras no le corrían prisas y que desencantó en cuanto tuvo que ir a por el partido.

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL DERBI MÁS CASTIZO

Jaime Trevijano

Real Madrid y Atlético de Madrid acaparan una vez más la atención en el fútbol mundial, enfrentados esta vez por la Supercopa de Europa en el derbi en Tallin, sobre el césped del estadio Lillekula, con 12.500 espectadores en sus gradas, con el condicionante que supone una pretemporada atípica, con futbolistas casi recién aterrizados de sus vacaciones después del Mundial 2018, pero con la dimensión que siempre tiene un derbi, más aún en una final, una más entre ambos.

Nunca antes se han enfrentado dos equipos de la misma ciudad en una Supercopa de Europa, al igual que nadie lo había hecho en una final de la Liga de Campeones hasta la edición de 2014, repetida de nuevo en 2016, cuando el Atlético y el Madrid también tomaron todo el protagonismo del fútbol europeo, con sendos triunfos blancos.

En Lisboa, en 2014, en la prórroga por 4-1, con aquel gol salvador de Sergio Ramos en el minuto 93 para el Real Madrid, cuando el Atlético ya sentía suya la primera Copa de Europa de su historia; en Milán, en 2016, en la tanda de penaltis, después del empate a uno con el que concluyó el tiempo extra en San Siro.

Dos años después, como campeones de la Champions, el equipo blanco, y de la Liga Europa, el rojiblanco, vuelven a cruzarse los destinos de dos bloques gigantes, dos aspirantes a todo para el nuevo curso, aunque ya no estén Cristiano Ronaldo o Zinedine Zidane, en el Real Madrid, ni Gabi o Fernando Torres, en el Atlético.

Keylor Navas, Thibaut Courtois, campeón de rojiblanco y fichado ahora por el club blanco, Dani Carvajal, Sergio Ramos, Marcelo, Toni Kroos, Luka Modric, Marco Asensio, Isco Alarcón, Gareth Bale o Karim Benzema contra Jan Oblak, Diego Godín, Filipe Luis, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Thomas Lemar, Antoine Griezmann o Diego Costa.

Y Julen Lopetegui, en su estreno en el equipo blanco, contra Diego Simeone, ante su última barrera europea, ante el rival que más le ha ganado en la Liga de Campeones, el equipo que le frustró en cuatro de las cinco ediciones que ha disputado su conjunto en el último lustro y el que le apartó de conquistar dos Copas de Europa.

El Real Madrid aspira a su quinta Supercopa de Europa, la tercera consecutiva; el Atlético, infalible hasta ahora en este torneo, a la tercera de su palmarés, la más reciente en 2012 cuando destrozó todos los pronósticos con una victoria memorable por 4-1 contra el Chelsea en el estadio Luis II de Mónaco, ya con Simeone de técnico.

Es el inicio de una nueva era en Tallin para el club blanco. Un reto mayúsculo para Lopetegui, enterrado el dolor de verse fuera del Mundial de Rusia con una selección española que clasificó de la forma más brillante por firmar el contrato de sus sueños con el Real Madrid más difícil de dirigir. El listón altísimo de Zidane, la ausencia del devorador de récords Cristiano Ronaldo.

A la espera de que Florentino Pérez guarde un as en la manga para los últimos días de mercado, el proyecto de un equipo que escribió historia con tres 'Champions' consecutivas, parece mermado sin los goles del astro portugués y la ausencia de un fichaje de relumbrón. El liderazgo recae sobre Gareth Bale y el paso al frente que deben dar Isco Alarcón y Marco Asensio.

La Supercopa de Europa marcó a los tres. En 2016 disparó a Asensio cuando con un golazo al Sevilla demostró que era jugador para altos vuelos. En la última edición, Bale se cerró las puertas del Manchester United tras su decisión de jugar e Isco dejó una exhibición para el recuerdo. El Real Madrid repetía como campeón sin Cristiano en el once. Esta vez no podrá entrar los últimos siete minutos como en Skopje.

Con la llegada de Courtois, que aún no ha debutado y será suplente de Keylor Navas en el inicio de un pulso que marcará el año blanco en portería, Álvaro Odriozola para mejorar el lateral derecho que se pierde la cita por un problema muscular, más la esperanza depositada en el brasileño Vinicius, se espera que hasta nueve jugadores del once repitan respecto a la conquista de la última Copa de Europa y no haya ninguno de los fichajes en las dos novedades.

Sin Cristiano tan solo Luka Modric, finalista en el Mundial y con un ritmo menor de entrenamiento, parece el único con opciones de caerse respecto al que fue inesperado último once de Zidane. El resultado del primero oficial de Lopetegui será el que dictamine si el Real Madrid renuncia a un gran desembolso o ve lagunas para lanzarse al mercado por un 9 de garantías.

Enfrente, le desafía el Atlético, con el proyecto quizá más ambicioso de su historia, con la capacidad para retener a sus mejores futbolistas, Jan Oblak o Antoine Griezmann, este último con una oferta rechazada al Barcelona, y de complementar su plantilla con seis incorporaciones, entre ellas Thomas Lemar y Rodri Hernández.

Ambos son los únicos dos fichajes que entrarán en la alineación para la Supercopa de Europa; el campeón del mundo francés en la banda derecha. "Tiene un talento que el equipo lo necesita", recalcó el pasado sábado Simeone sobre el internacional galo, que ha demostrado detalles, pero aún requiere quizá más adaptación.

Rodri, en su vuelta al Atlético tras triunfar en el Villarreal, lo hará en el medio centro, como compañero ahí de Saúl Ñíguez, ya sin Gabi Fernández, una referencia en ese puesto. A la izquierda estará Koke Resurrección; por delante Diego Costa y Antoine Griezmann, el líder del equipo por quinta temporada consecutiva.

Hace una semana, el lunes 6 de agosto, el francés comenzó la pretemporada y nueve días después, este miércoles, formará desde el principio en el ataque, según las pruebas de Simeone. Un ejemplo más de la transcendencia y la condición de indispensable e indiscutible en el once del mejor goleador rojiblanco en cada una de los cuatro años anteriores.

Por detrás, el portero Jan Oblak y los defensas Juanfran Torres, José María Giménez, Diego Godín y Filipe Luis completan la probable alineación titular de Simeone, que cumplirá el tercero de sus cuatro choques de sanción en Europa y que sufrirá el partido fuera del banquillo y desde un palco del estadio Lillekula, como ya le ocurrió en la final de la Liga Europa. Su balance en esa tesitura es de nueve triunfos, dos empates y dos derrotas en trece encuentros.