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jueves, 10 de diciembre de 2015

"MOU" ELIMINA AL OPORTO DE CASILLAS

Aránzazu Gálvez

Toda la flor que ha aromatizado la carrera de Casillas se marchitó de golpe a los 12 minutos en Stamford Bridge. Diego Costa se plantaba sólo delante de Iker y el guardameta español, como tantas veces en su vida, sacaba el mano a mano al delantero del Chelsea. Pero el mal fario se cebó con él. Su rechace se estrelló contra su compañero Marcano y la pelota acabó en la red del Oporto. Era el 1-0. Mou respiraba y sonreía.

Dominaba, casi avasallaba, el Chelsea ante un Oporto que era muy poca cosa. Iker se desgañitaba intentando trasmitir aplomo y carácter a sus compañeros, atenazados e impotentes ante un equipo superior en físico, calidad y experiencia. Más que dragones, los blanquiazules parecían pequeñas lagartijas.

Siete minutos después, Casillas y Diego Costa tuvieron un enganchón después de que el ex del Atlético hiciera una de sus clásicas guarraras al dejar la pierna al meta del Oportoya había perdido toda opción de jugar la pelota. Iker se encaró con el hispano brasileño y Çakir resolvía la acción con una amarilla para el del Chelsea que pudo haber sido roja.

La táctica de Mourinho cuando el Chelsea atacaba el área del Oporto era clara: balones por arriba para intentar aprovecharse de uno de los grandes debilidades de Casillas: el dominio del juego aéreo. El partido se jugaba a lo que quería Diego Costa, que desquició a todos los los jugadores de Lopetegui. Sus provocaciones le convirtieron en el centro de las patadas de los defensas del equipo luso, que se hartaron a ver amarillas.

Evitó Casillas el segundo del Chelsea nada más empezar el segundo tiempo al rechazar un disparo de William un poco centrado. El Oporto seguía sin enterarse de nada. Tres minutos después, el brasileño no perdonó al culminar una contra iniciada por Costa y Hazard. Su disparo seco se coló por el palo corto de Iker, que se tiró tarde. No fue culpa suya, pero era la clásica mano que hace cinco años Casillas hubiera despejado a córner.

Con el segundo en la buchaca y la clasificación como primero de grupo medio conseguida, Mourinho mandó a su equipo atrás para juntarse y buscar las contras. El Oporto no tenía más remedio que estirarse y dejar demasiados espacios a su espalda. Se mascaba la tragedia para los de Lopetegui.


El partido se iba muriendo lentamente, como las opciones de Casillas de seguir compitiendo en una Champions en la que forjó su leyenda con el Real Madrid. Levantó tres veces la Orejona, pero hasta Iker sabía cuando dejó entre lágrimas el Bernabéu que, lejos del equipo de su vida, jamás volvería a ganar una Champions. 

lunes, 13 de julio de 2015

BENEFICIO MUTUO


En la mediodía de ayer por medio de una solitario rueda de prensa, Iker Casillas, un mito del Real Madrid puso su punto y aparte con el equipo de sus amores

Antonio Blanca

Llegó ese día, el día en el que un emblema eterno escribía con lágrimas su probablemente penúltima página en la historia del Real Madrid.
Tras tantos años ocupando la meta madridista, portando la capitanía del Real, ayer y hoy el llanto del madridista ha retumbado por el mundo, ya que el recuerdo de aquella época del portero único y “para imposibles” será imborrable. Recordar lo bueno es un ejercicio que premia lo que Casillas ha dado por el club pero el oro a veces también puede oxidarse.

El número 1 merengue decidió marcharse como buen portero, solo, sin nadie en su rueda de prensa, sin admitir preguntas. Leyó su comunicado, se emocionó, como otras tantas veces. Que el odio y las malas ganas no cieguen, Iker decidió de motu proprio salir al ruedo en solitario, así que no maten a Florentino por esto, aunque lo deseen. Es más, Casillas tendrá esta mediodía ese adiós que tanto clamaron ayer, y que con toda justicia se merece.

Un mito dentro de una institución de leyenda. Después de Iker Casillas el Real Madrid continuará. Nadie debe dudar en rendir homenaje y pleitesía a aquel Casillas que se olvidaba de su ego y se dedicaba a ganar partidos o por lo menos a provocar que no se perdieran. Esos milagros, ese Madrid de Ronaldo e Iker, el mejor portero del mundo desde 2002 a 2011. Unos años donde el mostoleño grabó para siempre su nombre en la Historia del Real Madrid y de España. Cuantísimo te admiré, cuantísimo te quise.

No deja de ser menos cierto que resumir una trayectoria por tres años malos es más que injusto, deplorable, ni valorar una carrera solo por lo negativo, aunque desgraciadamente también cuente.

Con la llegada de Mourinho se empezó a escribir el principio del fin, porque el tiempo pasa para todos, también para Iker. No gustó en su momento al portero que nadie modificara su rol acomodado en la portería. No soportó la exigencia y jamás supo acatar órdenes de alguien que mandaba más que él. Mientras su nivel se mantuvo, fue titular, luego su desidia y la lesión en la mano terminaron por truncar la relación portugués-Casillas de ese período.

Independientemente de la valorable relación personal entre ambos y que constituyó el detonante del cisma, quizás podríamos aceptar que en las empresas mandan los jefes y en un equipo de fútbol el entrenador. Casillas ya no era el mejor y en el Madrid deben jugar los mejores, su suplencia dio origen en su interior a un cúmulo de malos deseos e hizo crecer de una manera tan pronunciada un ego que le llevó a pensar que su trabajo estaba fuera del campo y no dentro.

Fue muy mal aconsejado, la prensa amiga perniciosamente no le ayudó y se empezó a pedir que jugara por decreto, con el famoso “con lo que nos ha dado”. Permitió que sus intereses estuvieran por encima de los del equipo y actuó con indiferencia a pesar de ser conocedor de los perjuicios que podían suscitar. Su amistad estaba en la prensa y no en el balón, en ocasiones importantes no ejerció de capitán y no defendió al equipo como era de esperar de alguien que porta el brazalete del Madrid.

Casillas no mejoró su rendimiento y Ancelotti a su llegada constato que Mou no estaba loco, que sin estar enfadado con nadie consideraba que no era el mejor. Lo que también le costó al italiano una campaña de desprestigio por la prensa afín.

Casillas ha estado lastrado por algo tan simple como innegable, el final de su carrera. La edad y el físico nos hacen prisioneros. El fin definitivo se firmó en Lisboa cuando se vio que su nivel pudo dejar sin la Décima al equipo y después cuando en el ojo del huracán, quizás a veces de manera injusta, cada partido era una odisea para él y una continua temblequera cada vez que el balón volaba por el aire.

El fútbol es hoy, el pasado es para las leyendas y hace varios años Casillas empezó a ser tomado como leyenda y no como portero de fútbol. El Madrid debe tener al mejor en cada puesto y Casillas ya había perdido la corona hace tiempo.

En este final se han contado muchas versiones y la única verdad incontestable es que Casillas va a ganar más dinero que si se quedara y que el Madrid va a pagar a un jugador que puede enfrentarse a él en la próxima Champions. El Oporto no ha pagado traspaso y Casillas cobrará su contrato, como es lícito.

Una salida que ha costado lágrimas, recuerdos imborrables, que pone fin a veinticinco años en una casa, y el fin de una era. Una salida beneficiosa para el Real Madrid y para Iker Casillas.

Gracias y muchísima suerte. En un futuro Casillas regresará al Madrid.

jueves, 9 de julio de 2015

CAMINO DE PORTUGAL


A falta de confirmación oficial, Iker Casillas dejará la disciplina del equipo de toda su vida para tomar rumbo a Portugal

Antonio Blanca

Un adiós tras un cuarto de siglo enrolado en filas del club de su vida. Entró siendo un niño de nueve años y saldrá, después de haberlo ganado todo, convertido en un hombre de treinta y cuatro. La relación de Iker Casillas con el Real Madrid toca a su fin para dar paso a una nueva etapa tanto en la portería del equipo blanco como en la trayectoria profesional del que, probablemente, algún día será recordado como el mejor guardameta español de toda la historia. El Oporto espera al capitán de España y Julen Lopetegui confía en que, como en el estadio Santiago Bernabéu durante tanto tiempo, pueda protagonizar muchas tardes de gloria también en Do Dragão.

Poca gente hubiera podido imaginar tiempo atrás que Iker Casillas no acabaría su carrera deportiva en el Real Madrid. Tampoco, en caso de darse esta circunstancia (así sucederá finalmente), que elegiría Portugal como destino en lugar de decantarse por una gran liga como la Serie A italiana, la Premier League inglesa o la Bundesliga alemana. Quién sabe, quizá no sea esta una opción de la que haya llegado a disponer realmente. Lo único cierto es que hará las maletas con destino a tierras lusas, y el país vecino puede ofrecerle una experiencia sumamente atractiva por diferentes motivos.

Iker Casillas encontrará en la Primeira Liga (Liga NOS) una competición atractiva, más igualada que antaño, por lo menos que en sus distintas ediciones en el último lustro. La razón principal reside en que el Sporting de Lisboa ha conseguido armar un bloque interesante que aspira plantar cara por el título a Benfica y Oporto.

Seguir jugando la Champions League resulta un requisito indispensable para todo veterano que quiera conservar su cartel en Europa y en el mundo. El portero español sabe que el Oporto le ofrece la posibilidad de dilatar su leyenda en el Viejo Continente. No en vano, el conjunto portugués firmó una meritoria actuación en Liga de Campeones la pasada temporada. Sólo el poderoso Bayern de Múnich, con una media hora mágica en el partido de vuelta de la ronda de cuartos de final disputado en el Allianz Arena, fue capaz de apear a los dragões de la lucha por la “Orejona”.

Por supuesto, para Casillas tiene mucha importancia continuar acudiendo a las convocatorias de la selección española. Y eso únicamente se consigue presentando la condición de titular en el equipo propio, más si cabe cuando de un guardameta se trata. El cancerbero natural de Móstoles es consciente de que si se hace un hueco en el once de gala blanquiazul, Vicente del Bosque no le retirará su confianza.

Por último, cabe destacar que en el Oporto el portero español trabajará a las órdenes de un compatriota, Julen Lopetegui, y compartirá vestuario con otros tantos. Andrés Fernández, Iván Marcano, José Ángel, Cristian Tello, Alberto Bueno y Adrián López harán más sencilla su estancia en Do Dragão. Se sentirá casi como en casa.

El Oporto es un club grande en su país, con un equipo que ofrece batalla por ganar cada competición en que participa, y está afincado en una ciudad, la que le da su nombre, a tan sólo 565 kilómetros de distancia de Madrid. Para Iker Casillas y su familia, esta realidad constituye una bendición. Su mujer, Sara Carbonero, podría seguir desempeñando su trabajo como presentadora de informativos, y su hijo Martín criarse en España.

jueves, 21 de febrero de 2013

IDA INESPERADA



Infaustos partidos de ida para los dos representantes de la liga española en la Champions League, Málaga y Barcelona cayeron derrotados a domicilio y tendrán que encomendarse a una remontada en sus campos

Antonio Blanca

Lo único positivo y esperanzador para los cuatro equipos españoles que juegan la Copa de Europa es que falta por disputarse el partido de vuelta de los octavos de final. Entre regular y mala ha sido la ida. Resulta que finalmente el Madrid (que a priori tenía un mal resultado) es quién mejor resultado ha obtenido y el que siempre hablando en hipótesis más factible tendría su clasificación, caso hipotético claro, porque jugarse la temporada en Old Trafford no es plato deseable para ningún equipo, si bien al Mou’s eleven le van este tipo de batallas.

El Málaga jugó el martes en Do Dragao ante el Oporto y perdió 1-0, y encima gracias, porque el conjunto de Pellegrini escogió un mal día para realizar el peor partido de la temporada. El gol lo anotó Moutinho. El conjunto portugués mereció mucho más, pero las paradojas son lo que tiene el fútbol, el tanto del Oporto no tendría que haber subido al marcador, el mediocampista estaba en fuera de juego en el momento del remate. Aún con estas desde el equipo andaluz nadie ha montado una llantina. Todos han aceptado su mala actuación y ahora les queda encomendarse al doce de marzo en la Rosaleda para seguir manteniendo vivo el sueño, Málaga quiere cuartos, poder puede, pero si juega como la ida… Mejor ni pensarlo.

Por muy buen equipo que seas, a sabiendas que eres muy superior a tu rival, no se puede salir a un campo pensando que la eliminatoria está casi resuelta. Vender la piel del oso antes de cazarlo puede ponerte la cara como un tomate y hacer peligrar tu continuidad en la Liga de Campeones. El Barça estuvo gris en San Siro. Messi no apareció y el equipo de Roura lo acusó con creces. 2-0 venció el Milan de Allegri contra todo pronóstico al gran favorito para conquistar el cetro europeo. Sorpresa mayúscula, pero el Barcelona olvidó que el Milan es un clásico y estos equipos tienen más vidas que un gato. Al conjunto culé les queda la vuelta para la machada y para no dejar la temporada coja de su principal pilar a las primeras de cambio. Seguro que no habrá tal exceso de confianza en el Camp Nou en la vuelta. Capacidad de sobra hay, pero que no se olviden que el Milan también juega.