Mostrando entradas con la etiqueta Borussia Dortmund. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borussia Dortmund. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de diciembre de 2017

VERSIÓN EUROPEA DEL MADRID

Carlos de Blas

Triunfo, buen juego por momentos, rotaciones extensivas, recuperación de lesionados... todo pintaba bien para el Real Madrid en un partido inane en cuanto a la clasificación del grupo pero vital para mejorar la moral. Sin embargo, la preocupación vuelve a dirigirse al parte médico del día siguiente después de que Varane se retirara por lesión en la primera mitad. En el horizonte, el partido ante el Sevilla sin Ramos ni Casemiro por sanción.

Frente a los blancos, llegaba al Bernabéu un viejo enemigo de la casa: el Borussia Dortmund. Pero el equipo alemán, que no pasa por su mejor momento, venía a la capital española con la intriga por resolver de la tercera plaza. Ya la tenía antes de jugar y la mantuvo tras el pitido final,gracias a la derrota del APOEL ante el Tottenham. Aun siendo un equipo en la obligación de puntuar, apenas mostró la mordiente de antaño.

Zidane, por su parte, optó por rotar dando entrada como titulares a Borja Mayoral. Lucas Vázquez, Theo Hernández, Nacho y Kovacic, que regresaba a un terreno de juego después de su lesión.El hambre por reivindicarse dio sus réditos con un equipo que salió al campo con ganas de comerse a su rival. Ya en el minuto 8, Mayoral, de un toque con clase en lugar de romperla, anotaba el primer tanto aporvechando un control defectuoso de Isco que se transformó en asistencia.

No hubo que esperar mucho más para que Cristiano Ronaldo, con un golazo, ampliara las diferencias. Curioso el caso del luso con el contraste goleador entre Europa y Liga. En Champions, se ha convertido en el primer jugador en anotar en todas las jornadas de la fase de grupos.El '7' blanco volvio a mostrarse participativo, mordiente y con ganas. Idéntica actitud que en liga; sin embargo, aquí sí entró la pelota. Nueve tantos en Champions, dos en Liga.

Con el 2-0 en el marcador como fiel reflejo de su dominio en el campo, el Madrid fue rebajando su 
intensidad y mostrándose más errático en la salida de balón, dando pie al Borussia de adelantar líneas para aprovechar la velocidad de sus atacantes. Aubameyang empezaba a enseñar el colmillo con varias ocasiones infructuosas. Al otro lado, el Madrid seguía desaprovechando ocasiones buscando la excesiva generosidad en el último pase.

Se acercaba el intermedio cuando Varane se echaba al suelo en solitario. Balón fuera y el francés se levantaba para dirigirse por su propio pie hacia el banquillo y decirle a Zidane "C'est fini". El técnico francés aprovechó para mover ficha añadiendo más madera a la maquinaria de ataque con la entrada de Asensio por el lesionado central.

En lo que el Madrid configuraba su nuevo dibijo sobre el campo, Schmelzer se aprovechó de la falta de decisión de Asensio para robar la pelota en campo contrario y mandar un centro medido que Aubemayango no perdonaba con un remate en plancha.

En la reanudación, sin cambios, el Madrid siguió en Babia y de nuevo Aubameyang no desaprovechó un doble oportunidad que en primera instancia pudo resolver Navas con una gran parada pero que con el rechazo y un fino toque se transformó en la igualada a dos.

El golpe le valió a los blancos para despertar. Una primera media hora excelente oscurecida por los despistes de la siguiente. Pero para el último tercio el orgullo sacó a relucir un muy buena versión del Madrid. Isco se echó el equipo a la espalda, la entrada de Ceballos permitió más y mejores combinaciones ocn pausa y así la última media hora se convirtió en un monólogo. Las ocasiones se sucedián pero el gol se resistía, una sensación ya vivida demasiadas veces esta temporada.


Pero en un pequeño barullo en una de ellas, ya pasado el minuto 80, Lucas Vázquez ajustó la pelota tras un rechazo hacia el poste al que Bürki sólo pudo asistir como testigo de excepción. El 3-2 ajusticiaba lo visto sobre el campo.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

UN SERIO MADRID ASALTA EL INEXPUGNABLE MURO

Carlos de Blas

La segunda jornada de esta Liga de Campeones recién estrenada ofreció un desafío rotundo al punto de cocción del Real Madrid. Visitaba Dortmund, una plaza de la que sólo había sacado tres empates y tres derrotas -nuncá ganó- y en la que se medía al líder de la Bundesliga (19 goles a favor y uno en contra) que llegaba a este duelo de perder en Londres contra el Tottenham, por lo que le urgía sacar los puntos como fuera ante el coloso español. Las ausencias de Marcelo y de Theo -que vaciaban el lateral izquierdo- y la soberana irregularidad liguera redondeaban un reto de examinaría la concentración y acierto de una plantilla que, pese a ganar Liga y Champions ya está bajo sospecha.
Zinedine Zidane eligió a Nacho para completar un once de gala en el que regresaban los descansados Modric y Bale, con Isco por Asensio en la mediapunta de ese 4-4-2 flotante. El técnico galo pretendía guardarse el arma de la contra sin renunciar a la posesión, ya que se presuponía un duelo de ida y vuelta. No obstante, Peter Bosz expuso su alineación más ofensiva, si bien dejó a Pulisic y Kagawa en el banco. Formó un centro del campo de tres piezas creativas (Sahin, Castro y Götze), sin destructor que equilibrara, y tres flechas arriba. Pretendía atacar y hacer daño por mor de la fulgurante verticalidad que ya le caracterizó en su etapa al frente del Ajax. La necesidad y su estilo se confabulaban para arriesgar.

Por tanto, se constituyó un partido en el que el vigente campeón trató de jugar con la pelota para bajar el diapasón del ritmo desaforado al que pretendía conducirse un Borussia hiperactivo de inicio. Piszczek y Toljan -sustituto del lesionado -Schmelzer-, los laterales, se convertían en extremos puntiadugos en cada opción de disparar una transición y ponían a la zaga visitante en un paseo por el filo. Cada pérdida sería una línea recta hacia la meta de Navas si el bloque merengue no atendía a la cohesión. Y le costaría mucho poder neutralizar a los capitalinos esa dinámica.

Pareciera que al serle imposible superar la presión de dos equipos que ofrecían espacios a su espalda a costa de presionar con ardor la salida de pelota rival, al Madrid le interesó apuntarse a ese escenario de toma y daca, casi perpeuo, hacia la profundidad, con 30 metros por recorrer si el pase del lanzador era certero. Así, en ese burbujeante espectáculo ofensivo, intercambiarían ambos sistemas ocasiones, con un pase de Casemiro hacia Carvajal abriendo el telón. El lateral conduciría su carrera desde la medular hasta el área local, con Ronaldo y Bale en el segundo palo. Sin embargo, el canterano decidió recortar y chutar, centrado, a las manos de Bürki -minuto 10-.

Isco sería el siguiente en horadar la renunciada estabilidad de los de Bosz, dos minutos más tarde, con un envío el largo que cazó Ronaldo. El luso volvió a ganar la espalda a la zaga y cedió para que Bale marcara a placer, pero Piszczek salvó la situación "in extremis". Los alemanes inaugurarían su pericia con ferocidad en la siguiente acción. Un pase certero rompió las líneas visitantes y dejó a Varane contra el tridente local. Yarmolenko centró y Philipp remató cruzado para el desvío de Navas y la mano -no pitada y sobre la línea- de Ramos.

Pero no solo no haría mella el susto a los españoles, sino que ahondarían en el esquema para hacer caja. Apostó el entrenador doble campeón de Europa por Bale para golpear en transición, en su banda buena, la izquierda, y el galés le daría la razón. Al tiempo en que Modric y, sobre todo, Kroos, crecían para modificar el desgobierno que borró la importancia del mediocampo, Carvajal emitió un centro en diagonal que recibió la deliciosa continuación de una volea, sin dejarla caer, a la escuadra del palo largo -minuto 17-. La diana dorada llevó el sello del discutido jugador británico que, a la postre, resultaría decisivo.

El gol provocó que el Borussia se apocase. Descendió el ritmo y su furor en la presión alta, alimentando una mayor horizontalidad que favoreció el control de la situación madrileño. Así, el tiempo se quemaría inmerso en un centrocampismo inocuo del que sólo sobresaldrían fogonazos de verticalidad, sin consecuencias, hasta el descanso. Bale, excelso en su perfil preferido, remató al primer poste una cabalgada de 40 metros -minuto 28-; Carvajal salvaría el remate en mano a mano de Aubameyang -minuto 32- antes de que Sahin lo intentara, muy desviado, desde larga distancia; y el delantero africano, amarrado hasta entonces, chutó una falta frontal -provocada en otro contraataque- contra la barrera -minuto 40-.

Un cabezazo de Ramos sin la dirección adecuada tras el córner botado por Kroos dio paso al intermedio y allí, en el camarín, los locales tocaron a rebato. No les favorecía la lógica templada de juego y salieron dispuestos a dinamitar, otra vez, el enfrentamiento. Pero, antes de completar la directriz de Bosz, Bale se filtraría por su banda para punzar sobre la adelantada zaga oponente y centrar ante la llegada de Ronaldo, que encañonó con la zurda el 0-2 -minuto 49-. La calidad a la contra del Madrid y su fluidez con el cuero asaltaban el recinto que se ha demostrado más complicado en las últimas décadas para los españoles.

Sin embargo, este gol no surtiría efecto similar al primero y los amarillos mantendrían su querencia por acelerar cada parcela del fútbol, tanto en defensa como en ataque. De hecho, Varane había sacado una pelota del área pequeña cuando arrancó el segundo acto. Robarían el cuero a los merengues y jugarían en campo visitante, con superioridades fruto de la desconexión de un Madrid que empezó a soltar las riendas del envite y a dejar huecos entre lineas con Casemiro desprovisto de ayudas. De esta manera los laterales alemanes y sus extremos desataron una lluvia eléctrica de centros que frutificaría en el 54: una combinación en tres para dos en la banda zurda, la de Carvajal, dejó a Castro con hueco para efectuar un centro cerrado que Aubameyang tradujo en el 1-2, incrustado entre Ramos y Varane.

A media hora del final no cupo otro devenir que otro tú a tú vertiginoso en el que el esférico era germano y el robo y salida madrileños, aunque las ocasiones se distribuían en semejante proporción. Yarmolenko, Modric, Nacho -de cabeza- e Isco -fuera- probarían siguiendo la ruta escogida por sus entreandores. Y Aubameyang tuvo el empate tras otro pase de seda de Götze, aéreo y a la espalda de Varane. El africano, mucho más activo y participativo, remató de manera tenue para lamer el poste -minuto 65-. Y el técnico local terminó de buscar el anhelado triunfo dando entrada a tres piezas fundamentales en el desequilibrio por la vía del ritmo disparatado. Pulisic, Weigl y Dahoud jugarían por Götze, Sahin y Toljan.

En el 75 el equipo de Zidane achicaba agua y los alemanes acumulaban centros y córners. Le tocaba a los españoles evidenciar convicción y efectividad en la capacidad de sufrimiento, ya con Asensio en el verde -por Isco-, y seguir luciendo atino en la manutención de la pelota cuando era obligado. Así, con esa finura en el pase, llegaría la sentencia firmada por Ronaldo, que esprintó para pescar el pase en profundidad de Modric que pilló a la zaga local en un compromiso. El luso remataría a gol un disparo que se coló por el primer poste de Bürki. El contraataque, la herramienta preferida para la medular y delantera de ambos equipos, fue el veneno que dejó a los de Dortmund al borde del precipicio.


No se acabaría el trabajo de Navas ante el orgullo del herido y valiente Borussia, que, aunque menos vibrante, siguió enfocado en la meta del portero centroamericano. Lucas Vázquez sustituiría a Bale, agotado, en uno de los partidos grandes del galés. Y los puntos viajarían a Concha Espina en un partido que supone la catarsis ansiada, otra vez en competición europea, y el reencuentro con la puntería. La mejor cara del libreto de Zidane regresó ante un rival que le ofreció espacios para correr, un hecho que no parece casualidad. Ahora, tras el descanso y la prueba liguera, se despeja la lucha por el primer puesto del grupo, que será, previsiblemente, jurisdicción del doble duelo ante el Tottenham.

sábado, 26 de agosto de 2017

DEMBELÉ COMO REGALO PARA LOS ACCIONISTAS DEL BORUSSIA

Jaime Trevijano

El Barcelona ha llegado a un acuerdo con el Borussia Dortmund a cambio de 150 millones de euros  para convertir a Ousmane Dembélé en uno de los traspasos más caros de la historia del fútbol, por detrás de los 120 que pagó el United por Pogba y los 222 millones del PSG por Neymar. Un fichaje que debilita y mucho deportivamente al equipo alemán en su pelea con el Bayern por el dominio en la Bundesliga, pero que ha alegrado a algunos aficionados del club, concretamente a los accionistas del único equipo alemán que cotiza en bolsa.

Teniendo en cuenta que el Dortmund fichó a Dembélé por 15 millones de euros al Rennes, el club alemán ha multiplicado su inversión por 8.5 en solo un año. El equipo francés también se verá beneficiado, ya que acordó quedarse con el 25% de un futuro traspaso.

Las acciones del Borussia Dortmund han ido creciendo de forma constante desde que Dembélé se negó a entrenar con sus compañeros para forzar su fichaje por el Barcelona. El club alemán se cerró en banda sabedor del dinero que había en las arcas del club catalán para sacar la mayor tajada posible.

Y las acciones han sufrido una revalorización del 27% respecto al 3 de agosto, cuando Neymar fichó por el PSG. Entonces cotizaban a 5.97 euros y comenzaron los rumores del traspaso del francés como su sustituto en el equipo catalán. Con el fichaje de Dembélé, la acción del Dortmund ha alcanzado el nivel más alto desde el año 2001 (7,68 euros), aunque en el momento en el que se el fichaje se hizo oficial, los accionistas comenzaron a vender y cayó unas décimas (7.35 euros).

Un club de fútbol que cotiza en bolsa, como cualquier empresa, es sensible a los movimientos en el mercado. Y el Dortmund ha sufrido varios vaivenes. El último, el ataque que sufrió el autobús del equipo antes de los cuartos de final de la pasada Champions frente al Mónaco el 11 de abril. La acción cayó a 5.64 euros.

Días después se conoció que el autor del ataque fue un accionista del club que adquirió un total de 15.000 derechos de venta de acciones desde el hotel donde explotaron las tres bombas. Su intención era derrumbar el precio de la acción para lucrarse con la venta de los títulos al precio establecido previamente al adquirir los derechos de venta de los mismos.

El Dortmund salió a bolsa tres años después de ganar la Champions League de 1997 para atraer capital y poder competir económicamente con el Bayern. La acción del Dortmund salió a bolsa a 11 euros, pero pronto empezó a caer porque hubo accionistas que comenzaron a vender desde el primer día. En 2002 la acción sufrió un repunte, pero poco después la deuda multimillonario del club hizo que su valor se desplomara por debajo de 1 euro y los rumores en la prensa alemana de la época especulaban con la posible desaparición del club.

Fueron años complicados en los que el club se vio obligado a vender a todas sus estrellas hasta que sanearon la caja. La plantilla se fue recomponiendo hasta que en 2011 ganaron la Bundesliga y en 2012 alcanzaron la final de la Champions. La acción repuntó hasta superar levemente los cinco euros, la mitad de lo que valía en sus inicios.

Horas antes de oficializar la venta de Dembélé, el Dortmund presentó las cuentas anuales correspondientes al ejercicio que abarca desde el 1 de julio de 2016 hasta el 30 de junio de 2017. Según las mismas, el club alemán generó un beneficio neto de 8,2 millones de euros.


El Borussia incrementó sus ingresos en un 7,8% para lograr un récord de 405.7 millones de euros. Gracias a llegar a los cuartos de final de la Champions en la 2016/17 cobró 51 millones de euros de la UEFA. Además, ingresó 125,8 por derechos de televisión de la Bundesliga en todo el mundo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

SEGUNDOS IGUALANDO RÉCORDS

Entretenido choque en el Santiago Bernabéu entre el Madrid y el Borussia que llevó a los de Zidane a igualar el récord de partidos sin conocer la derrota del Madrid de la Quinta del Buitre

Antonio Blanca

El poderío de Pierre Emerick Aubameyang anuló la reivindicación de los señalados Karim Benzema y James Rodríguez, guió al Borussia Dortmund a un empate (2-2) que permite a Zinedine Zidane igualar el récord de 34 partidos invicto, pero que deja a su equipo en el segundo puesto del grupo.

Un delantero que sueña con jugar en el Real Madrid se exhibió en el Santiago Bernabéu para igualar con un tanto y una asistencia dos tantos de desventaja. La historia del conjunto madridista en la Copa de Europa le impide jugar con especulaciones y menos aún ante su afición. El duelo de altura que decidía el grupo era un buen escenario para mandar un mensaje y jugó sin calculadora.

Sorprendió Zidane con la inclusión de James en el once horas después de admitir que era un problema. El colombiano encajaba a la perfección en su idea de partido ante un Dortmund de gran personalidad que saldría por el balón. Liberado con el pase a octavos certificado y viendo el nivel de los rivales, quedes primero o segundo, salió a disfrutar.

La defensa alemana de cinco en fase defensiva, con la inclusión de Weigl como tercer central, marcaba una línea muy adelantada. Un regalo para un Cristiano con ansiedad por sus ganas de brillar. Quejoso desde el primer minuto. Los balones en largo a la espalda de la zaga rival fueron continuos con la modificación del sistema de Zidane. El equilibrio aumenta bajo un 4-4-2 con Lucas Vázquez y James en bandas. Pero sobre todo por el regreso de Casemiro. No se cansó de robar y de jugar con criterio mientras le duró el físico.

El duelo estaba planteado entre dos equipos que apostarían por un fútbol directo. Aún más vertical de lo habitual el madridista, gustándose de primeras en acciones veloces en los últimos metros. Enganchando a sus seguidores con fases de buen fútbol. Sostenido en defensa por un imperial Varane.

El examen sobre Benzema planeaba en el Bernabéu. Su displicencia del Clásico le hacía estar en el punto de mira y comenzó perdonando. Cristiano asistió en velocidad y el remate del francés, centrado, lo sacó Weidenfeller. Lucas eléctrico y James voluntarioso intercambiaban bandas. El Real Madrid funcionaba.

Solo le faltaba el gol al equipo de Zidane y James tenía la más clara. Lucas medido a Cristiano que pisó el balón antes de asistir al colombiano que chutó de derecha sin poder superar la salida del portero. No pasaba un minuto cuando de nuevo lo intentaba desde la frontal del área, ahora con su pierna buena, la zurda, tras la conexión de primeras de Marcelo y Benzema.

El Real Madrid jugaba con libertad porque los errores en la transición los corregía Varane. Y así llegó el tanto, con un pase magistral de Carvajal que podría ponerse en las escuelas para defensas. Con todo a su favor Benzema empujaba a la red.

Por si algo faltaba en la coctelera, Keylor Navas recuperaba su cara salvadora con dos paradas en un minuto. Una pérdida de James permitió a Dembelé generar desequilibrio y asistir a Pulisic, que no encontraba la forma de superar al costarricense con su disparo cruzado. Segundos después dejaba la parada de la noche en una estirada gatuna a una falta que se coló entre la barrera y además botó en el césped para complicarse aún más.

Zidane, que en la segunda mitad mostraría su versión más enfadada en la banda, comenzaba a torcer el gesto en un contragolpe cuatro contra dos que desperdiciaba el conjunto alemán por un pase final con excesiva fuerza de Castro. Le esperaba una buena dosis de sufrimiento en la reanudación.

El Real Madrid se desplomó. Perdió el balón y reculó metros confiado en sentenciar al contragolpe. Perdió el centro del campo y la solidez, a merced de un Dortmund que fue creciéndose según sintió tener más opciones. Dembelé perdonó tras ver como ninguno de los cuatro rivales que le perseguían le entraban. Su disparo se marchó rozando el poste en la acción que confirmaba el cambio de tendencia.

Pasaban segundos cuando Pulisc apuraba la banda derecha y Castro perdonaba con todo a placer para marcar. La pegada del Real Madrid debía reaparecer y lo hizo aprovechando un desajuste defensivo de Bartra. Cristiano asistió a Benzema que perdonó el mano a mano. No le dio tiempo a lamentarse cuando encontró un pase con rosca medido de James desde el costado izquierdo, que cabeceó a la red.

Ganaba 2-0 el Real Madrid y Zidane se desgañitaba en banda. Veía a su equipo sin la tensión defensiva necesaria. El castigo llegaba a la hora de partido. Aubameyang ya había dejado muestras de su calidad mezclando calidad y velocidad. Ganaba la posición a los centrales y remataba a placer el centro de Schmelzer tras tirar mal el fuera de juego la zaga madridista.

Buscaba recuperar el equilibrio perdido Zidane con el regreso de Kroos por un cansado Modric, pero nada hacia efecto. El Dortmund ya estaba lanzado y Aubameyang comenzaba perdonando. Su error costaría caro en una noche inspirada de Cristiano, pero el portugués no tuvo su partido. Un latigazo desde la frontal con camino a la escuadra lo sacó en una gran estirada el portero rival y la más clara la estrelló en el poste en el mano a mano.

Quedaban dos minutos para el final cuando el Real Madrid recibió de su propia medicina. Nadie estaba en condiciones de igualar la velocidad punta de Aubameyang y Reus, suplente por su resfriado, firmaba el empate que deja al equipo de Zidane segundo de grupo pero con el Juventus como rival más peligroso de un sorteo que será el mundo al revés.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

OTRA VEZ

Carlos de Blas

Un gol en los últimos minutos del partido, el marcado por Schurrle a tres del final, castigó la reacción del campeón de Europa, el Real Madrid, que supo sufrir en el primer tiempo tras el reencuentro con el gol de Cristiano Ronaldo, perdonó la sentencia en el segundo y acabó cediendo dos puntos.

La vida no cambia para el Real Madrid en Alemania, donde sus visitas responden a un patrón asociado al sufrimiento. Salvo alguna noche aislada, como el recital en el Allianz Arena de las semifinales de Liga de Campeones ante el Bayer Múnich (0-4) el año de la Décima, el equipo madridista se encuentra rivales con un fútbol físico y directo que le generan inestabilidad.

La decidió contrarrestar Zinedine Zidane con valentía. Llegaba de dos empates consecutivos en la Liga española que rebajaban el estado de euforia. Lo fácil era reforzar el centro del campo, ante la ausencia del insustituible Casemiro, pero optó por un cambio de sistema para apostar por James. El 4-2-3-1 fue el dibujo elegido, con el colombiano a espaldas de Benzema y Bale más Cristiano en las bandas.

El duelo fue trepidante, con un ritmo endiablado, de ida y vuelta. Dos equipos que mostraban su velocidad ofensiva. Un Real Madrid en apuros cuando Gotze conectaba con Dembélé y Aubameyang, pero que se mostraba cómodo jugando al contragolpe.

Cristiano Ronaldo comenzó extramotivado tras su cambio en Las Palmas. Deseoso de enterrar la peor de sus versiones, saltó al césped con el gol en su cabeza. A los dos minutos se encontraba una falta perfecta en la frontal. Su disparo lo sacaba como podía Burki.

El duelo a intercambio de golpes lo planteaba el Dortmund, que rápido respondía para poner a prueba el estado del costarricense Keylor Navas. Regresaba tras meses sin jugar y se le vio sin tener tomada la medida a su portería. Inseguro en disparos que podría haber bloqueado y que le costaron caros. Al primero, el de Gonzalo Castro, respondió con los puños.

Eran minutos en los que Ramos y Varane eran examinados por impulsos de raza, fuerza y velocidad del Dortmund. Los espacios que quedan a la espalda de centrocampistas que añoran a Casemiro, eran explotados por el conjunto germano. Dembélé chutaba abajo en carrera y Keylor evitaba el tanto. Un minuto después lo volvía a intentar sin encontrar puerta.

Las respuestas madridistas eran inmediatas. Benzema se caía al suelo con todo a su favor en el mano a mano. Era la jugada que avisaba del gol. Con campo para correr, James encontró el desmarque de Bale, de tacón asistió a Cristiano que con un tiro cruzado se quitó de golpe la ansiedad en su competición preferida.

El tanto no rebajó la ambición del Borussia que se adueñó de la posesión y del partido. Sus llegadas por las bandas eran continuas, las asociaciones en paredes rompían líneas blancas y Ramos salvaba el empate lanzándose a cortar el disparo de Dembélé. Del sufrimiento a la esperanza había segundos de diferencia. Y James perdonaba un dos contra uno clarísimo para endosar un golpe casi definitivo.

El castigo llegaría en la recta final. Una perdida de balón de Ramos acabó en falta y un grave error de Keylor. El disparo de Guerreiro no tenía la fuerza suficiente como para ser rechazado. Ya había mostrado falta de confianza a un testarazo blando de Sokratis que optó por despejar. En la segunda ocasión el despeje de puños se alió con la mala suerte al estrellarse en Varane y acabar en gol en propia puerta.

En la reanudación el Real Madrid recuperó la personalidad del campeón de Europa. Cuando se esperaba una nueva salida en tromba alemana, la realidad fue un crecimiento en el juego del equipo de Zidane.

Lo hizo tras un par de jugadas de exhibición de todas las virtudes de Dembélé. Siempre con descaro, con un uso exquisito de sus dos piernas, recortó con izquierda y chutó con derecha para permitir a Keylor desquitarse en una segunda parte en la que estuvo activo. Aubameyang volvió a encontrarse con los puños del costarricense.

Fue desde una clara ocasión perdonada por Cristiano, que cabeceó ladeado un buen centro de Ramos, cuando llegaron los mejores momentos madridistas. Con velocidad y calidad el Real Madrid desarmaba a su rival. Bale encontraba un carril y a Benzema le faltaba velocidad para rematar el segundo tanto.

No perdonó a placer Varane, cuando un saque de esquina ensayado acabó con centro de Cristiano al segundo palo, remate a la madera de Benzema y a placer marcaba el central francés para desquitarse de sus últimas actuaciones.

Pero el espíritu guerrero del Borussia impidió que se diera por vencido. Alentado por una afición fiel y con la 'maldición alemana' siempre preparada para reaparecer, el partido acabó en el área española. Navas respondió con una buena parada, tapado por su defensa, al latigazo de Guerreiro, Schurrle probó suerte y la estirada del meta evitó el tanto.

Pulisic también la tuvo en momentos en los que el Real Madrid pudo sentenciar a la contra. La más clara la tuvo Cristiano que chutó arriba y en otra acción brillante individual, se encontró con la manopla de Burki. Estaba más cerca el tercero que el empate, pero de nuevo le faltó al equipo de Zidane estabilidad en los últimos minutos.

Le pasó ante Las Palmas y se repitió en Dortmund. Cuando el partido debía morir, Pulisic se iba de Danilo y su centro caía muerto a Schurrle, que fusilaba arriba el empate definitivo.


En la cabeza de Varane, tras un córner, estuvo el triunfo, pero no encontró puerta y el Real Madrid cedió dos puntos que tenía en el bolsillo.

martes, 27 de septiembre de 2016

EL MÉTODO TUCHEL

Julio Candela

El Real Madrid visita este martes al Borussia Dortmund en busca de  una victoria que le permita alzarse con el liderato del grupo F de la Liga de Campeones, pero también acabe con su maldición en el campo del equipo alemán. Los blancos acuden el martes a un estadio en el que sus últimas cinco visitas se han saldado con tres derrotas y dos empates.

Enfrente tendrá a un duro rival que cuenta con el 'español' Aubameyang como gran estrella y con Tomas Tuchel como entrenador de un equipo que ha evolucionado respecto a la etapa de Klopp y que ha marcado 20 goles en sus últimos cuatro partidos, tres de Bundesliga y uno de Liga de Campeones, marchando segundos en su campeonato liguero por detrás del Bayern de Múnich.

Tuchel es uno de los entrenadores más metódicos del mundo, quizás por todo el esfuerzo que le ha costado llegar hasta ahí. Es vegetariano, trabajó de camarero, se licenció en economía, llegó a jugar en la segunda alemana y se forjó un nombre como entrenador en el Augsburgo y en el Mainz antes de entrenar al subcampeón de Europa en 2013.

En 2014 se tomó un año sabático después de dimitir como ténicno del Mainz al afirmar que no podía seguir mejorando y decidió aprender el método de Wolfgang Schöllhorn y su teoría científica sobre los diferentes aprendizajes que requieren los deportistas para seguir en constante crecimiento, algo por lo que también se interesó Pep Guardiola.

El técnico es admirador de Cruyff, vio entrenamientos y partidos en España y dio clases de castellano. Durante la temporada en la que no entrenó tuvo varias reuniones con PepGuardiola, que acababa de llegar al Bayern de Múnich. Charlaban y discutían sobre métodos de entrenamiento, táctica y cualquier aspecto futbolístico en un bar de Múnich llamado Schumann’s . De sobra conocidas por la prensa alemana, estas charlas eran conocidas como La Batalla del Schumann’s.

Su fútbol, como el de Guardiola, está basado en el intercambio de posiciones y en el equipo como un único ente que se mueve de forma uniforme como una sinfonía de Beethoven. La gran diferencia es que a Tuchel le gusta un juego mucho más veloz, algo que queda patente en cada partido del Dortmund. Aprendió mucho de Pep, así como el catalán mejoró dialogando con él.

Tuchel no deja espacio para la improvisación. Todo tiene que estar controlado dentro y fuera del terreno de juego. Por eso mide las horas de sueño y propone una la dieta para todos sus jugadores individualmente.

Tuchel, durante uno de los entrenamientos con el DortmundTuchel, durante uno de los entrenamientos con el Dortmund
Tuchel, durante uno de los entrenamientos con el Dortmund
Gracias a un programa informático, sus jugadores saben cuántas horas deben dormir después de un día de partido o de uno de descanso para no resentirse físicamente. Todo depende de los minutos jugados, del esfuerzo al que se ha sometido, del peso o de la estatura. Trabaja como un reloj.


El alemán, como otros entrenadores, es muy metódico con la dieta. Días después de llegar al equipo, prohibió que un restaurante italiano continuara sirviendo pasta a a sus jugadores después de todos los partidos que jugaban como locales y también controla la alimentación de todos ellos cuando comen en sus casas.

viernes, 15 de abril de 2016

UNA LIGA DE FÚTBOL EN ESTADO PURO

Julio Candela

Jornada de marcapasos en la Europa League, con multitud de goles y choques agónicos en busca de las semifinales. El Liverpool remontó un partido imposible al Dortmund y ganó 4-3 sobre la bocina, en el mejor encuentro de esta edición del torneo, para alcanzar de forma heroica una siguiente ronda en la que estarán el Villarreal, que arrasó al Sparta Praga (2-4), el Shakhtar (ganó 4-0 al Braga) y el Sevilla, que necesitó los penaltis para acabar con el Athletic.

El fútbol se vistió de gala en Anfield para ofrecer un espectáculo digno de la élite europea. Liverpool y Dortmund se enfrentaron a cara de perro en un choque loco de los que crean afición y que finalmente se llevó el cuadro inglés en las postrimerías, después de voltear un marcador casi imposible de forma heroica.

Los hombres de Jürgen Klopp, auténtico artífice de este Liverpool incansable, no dejaron de creer en sí mismos y, casualidades de la vida, el técnico que brilló en el Dortmund se encargó de echar de la competición a su ex equipo de forma cruel. Y es que, después del 1-1 del choque de ida, todo estaba por decidir en tierras inglesas.

Los tantos del armenio Henrikh Mkhitaryan y de Pierre-Emerick Aubameyang en los diez primeros minutos del duelo, parecieron finiquitar los cuartos de final. Además, los lograron de forma contundente, sobre todo el segundo gol, un pelotazo a la escuadra del francés que hizo temblar la portería del Liverpool.

Todo se ponía más de cara para los alemanes cuando el marcador lucía un 1-3 en el minuto 57. Se movió gracias al 1-2, obra de Divock Origi, y al 1-3, de Marco Reus, que de nuevo hizo un golazo tras una jugada excepcional del Dortmund. En ese momento, todo parecía cerrado. Pero, entonces, apareció la épica para envolver de magia a Anfield.

Primero golpeó Coutinho y el público del Liverpool empezó a murmurar; a diez minutos del final, en el 80, apareció el francés Mamadou Sakho para hacer el 3-3 ante la locura de la hinchada inglesa; y, ya en el descuento, un cabezazo de Dejan Lovren, puso el 4-3 entre el éxtasis británico. El Liverpool, sigue vivo. A lo grande. Con Klopp en el banquillo.

El otro foco de la noche estaba puesto en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán. El Sevilla quería mantener su sueño de lograr su quinta Liga Europa de su historia. A priori, lo tenía más fácil que su rival, el Athletic, que perdió 1-2 en San Mamés y tenía que remontar la eliminatoria.

Por eso salió a por el partido y siempre fue un escalón por encima que su rival. Primero, avisó Aduriz en la primera parte con un remate al palo y después, el delantero del Athletic, ya en el segundo acto, hizo el primero de la noche con un remate desde fuera del área.

El francés Kevin Gameiro apareció instantes después para devolver una tranquilidad que el Sánchez Pizjuán perdió con el gol de Raúl García cuando el partido fallecía. La prórroga no aclaró nada y los penaltis encumbraron al portero David Soria, que detuvo un penalti al mejor del partido: Beñat Etxebarria. Su fallo, o el acierto de Soria, dejó con vida al Sevilla.

Mientras, en Praga, el delantero francés del Villarreal Cédric Bakambu del Villarreal volvió a arrasar en la Liga Europa y colaboró con un doblete en el paseo del Villarreal ante el Sparta Praga, que perdió 0-4 con una exhibición del cuadro castellonense.

Bakambu fue el primero en marcar en una noche loca de goles. El francés está en un estado de forma excepcional. Suma nueve dianas en el torneo y 22 goles en 44 partidos oficiales este curso. Sin duda, un auténtico acierto de fichaje para el equipo de Marcelino García Toral.

Su tanto inicial lo consiguió como él bien sabe hacer: pase de Manu Trigueros en profundidad, potencia y resolución perfecta para el 0-1 y el fin de la eliminatoria. Ese tanto mantuvo al Villarreal tranquilo y, justo antes del descanso, Samu Castillejo, con un zurdazo al borde del área, y David Lafata, en propia meta, hicieron un 0-3 que ya era definitivo.

El segundo acto sirvió para ver de nuevo a Bakambu en otro arranque de potencia con el que demostró tener su olfato goleador intacto. Aprovechó una asistencia de Denis Suárez e hizo el 0-4. Después, Borek Dockal y Ladislav Krejci maquillaron el marcador y el Villarreal volverá a optar a jugar una final europea después de las otras tres que disputó. La más dolorosa, aquella que perdió frente al Arsenal en el curso 2005/06 de la Liga de Campeones.

También sin sobresaltos alcanzó las semifinales el Shakhtar Donetsk ucraniano. Con medio trabajo hecho en Portugal, donde ganó 1-2 al Braga, volvió a ganar con solvencia con una goleada contundente en su estadio: 4-0.


El culpable de la victoria fue el atacante Viktor Kovalenko. El jugador del Shakhtar fue un incordio y provocó el penalti del primer gol obra del croata Darilo Srna, hizo el tercero y estuvo cerca de los errores de Ricardo Ferreira, que se marcó un par de goles en propia meta para jolgorio del público presente en el Arena Lviv. Las semifinales esperan al Shakhtar.

miércoles, 9 de abril de 2014

NOVENTA MINUTOS HORRIBLES

Carlos de Blas

El Real Madrid se ha clasificado para las semifinales de la Liga de Campeones a pesar de caer (2-0) en su visita a Dortmund, en un encuentro en el que el equipo blanco filtreó con la eliminación tras una nefasta primera parte y que consiguió dejar la puerta a cero en una segunda mitad en la que apareció la figura de Iker Casillas.

El partido estuvo lejos de ser un trámite para el Real Madrid. Durante  gran parte del choque, el fantasma del 4-1 del pasado año nubló las mentes de los jugadores del Real Madrid y el equipo de Ancelotti estuvo muy cerca de pagarlo caro. Y eso que antes de la tormenta que desataron los alemanes en el Signal Iduna Park, Di María pudo adelantar al Madrid de penalti; pero se resbaló al tirar y Weidenfeller paró la pena máxima.

Era el minuto 20 y tanto los locales como los visitantes interpretaron ese error como una señal. Unos supieron que tendrían que sufrir para visitar las semifinales por cuarto año seguido y otros que podían hacer sufrir. En el campo, eso se tradujo en que el equipo blanco empezó a perder balones ante la presión 'borusser'.

Desde el fallo de Di María, el partido se le vino encima al Madrid. Lo que en un principio empezó como esperar la oportunidad al contraataque, acabó con el equipo merengue defendiendo en su área y con los centrocampistas blancos perdiendo el balón en cada salida del equipo blanco desde atrás.

Los dos goles del Borussia vinieron tras dos errores puntuales. El primero, una mala cesión de Pepe; el segundo, un error en el pase de Asier Illarramendi. Ancelotti señaló al vasco en el descanso, cambiándolo por Isco, pero en los primeros 45 minutos, los errores llegaron de todos los lados.

Hasta en jugadores frecuentemente fiables como Xabi Alonso y Luka Modric. Es posible que el croata cometiera más errores en esa media parte que en lo que va de temporada. Igual que es posible que Xabi Alonso esté, un año más, en su peor momento de forma en el mes clave de la competición.

El autor de los dos tantos fue Marco Reus. El media punta demostró su enorme clase echándose el equipo a la espalda en el intento de remontada. No estuvo solo Reus, pues Lewandowski y Hummels también brillaron en la noche de Dortmund. Ellos tres eran los retales que quedaban de la columna vertebral del equipo alemán. Un núcleo muy mermado en estos cuartos de final por las numerosas bajas.

Desde el descanso y hasta el minuto 60, en el estadio Westfallen se vivió un espejismo. El Madrid tuvo cierto control sobre el partido, consiguiendo enlazar alguna posesión larga con alguna ocasión de peligro. Pero arriba, sin Cristiano Ronaldo, fuera del partido por lesión, Bale y Benzema se hicieron más pequeños sin el 'Balón de Oro' en el campo y no consiguieron marcar el gol de la tranquilidad para el Madrid.

Tras una ocasión a la que no llegó Benzema en boca de gol, llegó la última ofensiva alemana. Y esos minutos de asedio alemán tuvieron dos protagonistas, Mhkitaryan y Casillas. El armenio falló todo lo fallable. Primero tiró al palo con la portería vacía y luego se encontró con Casillas.

El portero mostoleño volvió a emerger, como siempre en las grandes citas, salvando a su equipo con dos paradas. Especialmente meritoria fue la segunda. La primera, ante el mismo Mhkitaryan, fue más sencilla, pero un minuto después de ésa, hizo la parada que mantuvo al Madrid en el partido. Esta vez a Kevin Grosskreutz.

En un partido con muchos puntos de inflexión, ese fue el último. Desde el minuto 70 hasta el final, el encuentro se partió hasta el punto de que, fruto del cansancio y la necesidad de los alemanes, el gol pudo caer de cualquiera de los dos lados.

Pero ni los alemanes ni el equipo madridista consiguieron mover el marcador y finalmente el Madrid pasó a semifinales de la Liga de Campeones. Una clasificación que es precisamente la única buena noticia para el Madrid. Mucho tendrá que mejorar el equipo de Ancelotti si quiere estar en Lisboa el 24 de mayo.

jueves, 3 de abril de 2014

ROZANDO LAS SEMIFINALES


Buen partido del Real Madrid en la ida de los cuartos de final de la Copa de Europa y salvo catástrofe en Alemania el cuadro de Ancelotti estará en semifinales

Antonio Blanca

El Real Madrid dejó prácticamente sentenciada su eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones después de vencer por 3-0 al Borussia Dortmund en el encuentro de ida gracias a los tantos de Bale, Isco y Cristiano Ronaldo y salvo hecatombe la semana que viene en Alemania, el Madrid visitará por cuarta vez consecutiva (primera con el italiano en el banquillo) las semifinales de la Champions.

El partido le llegaba en medio de un ambiente enrarecido tras las dos derrotas ante el Barcelona y en Sevilla y con la reminiscencia de lo acontecido la pasada temporada contra este mismo equipo. Los de Ancelotti consiguieron doblegar todos sus fantasmas; los presentes y los pasados. El resultado tuvo hasta tintes poéticos, pues el Madrid consiguió el tercer gol que le faltó en aquella vuelta de semifinales.

En medio del huracán que pasó por la Castellana la semana pasada, el mejor remedio para evitar las dudas era hacer un gol pronto; y lo consiguió. El gol, además, llegó de uno de los más señalados tras el partido de Sevilla: Gareth Bale. El galés finalizó una jugada que empezó Benzema en el costado derecho y que continuó Carvajal para marcar superando la salida de Weidenfeller con un toque sutil.

Con el gol el Madrid se calmó y dominó el partido. A ratos con el balón y a ratos esperando al equipo alemán para hacerle daño a la contra. En ambos aspectos brilló Isco Alarcón. El malagueño fue de la partida debido a los problemas físicos de Di María y se adueñó de las situaciones ofensivas del Real Madrid. Cuando el Madrid quería posesión, Isco se convertía en el mejor socio tanto de sus centrocampistas como de sus atacantes; en las transiciones, todo pasaba por el 23 del Madrid.

Encima, el del Arroyo de la Miel completó su actuación con un gol. Al filo de la media hora, el malagueño batió a Weidenfeller con un sutil disparo desde la frontal ajustado al palo. Una acción marca de la casa y que le sirvió de 'vendetta' personal tras la afrenta del año pasado a 'su' Málaga. En el minuto 71, con el trabajo realizado, dejó su sitio a Illarramendi con el Bernabéu rendido de nuevo a sus pies.

Si en fase ofensiva el Madrid estuvo bien, lo mismo puede decirse en fase defensiva. El Real Madrid sabía por experiencia propia cómo se las gastan los alemanes al contragolpe e hizo un gran partido tapando esas salidas y realizando faltas tácticas antes de que los de Klopp pudieran armar la contra. La muestra individual del gran trabajo y de la concentración madridista la puso Pepe, imperial durante los 90 minutos y que tapó un gol cantando de Mkhitaryan.

Una acción que ocurrió apenas unos instantes después del 3-0, obra de Cristiano Ronaldo. El portugués era otro de los nombres propios en la previa del partido, debido a los silbidos que le dedicó el público madridista el sábado pasado. Lejos de afectarle esa anécdota, el luso realizó uno de los mejores partidos de la temporada. Voluntarioso, participativo y asociativo, culminó con un gran gol su actuación.

Un tanto, con el que suma 14 en la presente edición de la Copa de Europa, en el que fue su partido número 100 en la máxima competición de clubes y con el que supera a Di Stefano en la lista de goleadores históricos. Además, el gol le sirvió para que el Bernabéu le rindiera la admiración habitual, multiplicada por dos cuando el luso abandonó aquejado de molestias el partido antes de tiempo. Modric dijo en la previa que la relación entre Cristiano y el coliseo blanco era como un matrimonio. Goles son amores.

Con el 3-0 el conjunto alemán se volcó sobre la portería de Iker Casillas, pero solo encontraba opciones si el Madrid cometía algún error. En la elaboración del juego es cuando el equipo de Jürgen Klopp mostró sus carencias y acusó las bajas de Gundogan, Bender y Lewandowski. Por si las ausencias fueran pocas, para la vuelta los alemanes pierden a Kehl, que vio la amarilla y tendrá que cumplir sanción por acumulación de tarjetas.

No consiguieron los alemanes hacer el gol que les abriera sus opciones para la vuelta y el Madrid dio por bueno el 3-0, aunque cerca estuvo Bale de hacer un gol 'maradoniano' que hubiera cerrado del todo la eliminatoria. La semana que viene, en Dortmund, el Madrid deberá certificar su particular venganza.

domingo, 26 de mayo de 2013

ROBBEN DA LA QUINTA AL BAYERN

Julio Candela

El Bayern de Múnich se proclamó campeón de la Liga de Campeones tras imponerse 1-2 al Borussia Dortmund en la final disputada este sábado en el mítico estadio de Wembley, donde un gol en el minuto 89 de Arjen Robben rompió la gran igualdad vivida entre dos colosos alemanes para dar al conjunto muniqués su quinta 'Champions'.

La primera final alemana en la historia de la máxima competición continental no defraudó. Ambos equipos luchaban jústamente por el título después pasear por toda Europa su juego ofensivo y ordenado. El proyecto de Dortmund se quedó a un paso de consagrarse, pero el premio fue para una generación del Bayern que se desquitó de las finales perdidas en 2010 y 2012. Con el duelo encaminado a la prórroga apareció el internacional holandés para sentenciar la final.

El conjunto de Jupp Heynckes se convierte así en sucesor del Chelsea como dominador del Viejo Continente. Los de Jürgen Klopp disputaron una gran primera mitad, pero poco a poco fueron perdiendo terreno ante el buen hacer del campeón de la Bundesliga, que tiene a tiro ahora un histórico triplete si gana la Copa el próximo fin de semana. La final alemana se va para Múnich en forma de quinta 'Champions', con las que empatan con el Liverpool como tercer equipo más laureado, por detrás de Real Madrid (9) y Milán (7).

Con dos equipos con tanta artillería solo faltaron los goles en la primera mitad, donde fueron los porteros los que reclamaron el protagonismo. El duelo de titanes comenzó con el aspirante presentando su candidatura a echar por tierra el favoritismo bávaro. Y es que en los primeros 25 minutos no existió el Bayern. La presión arriba de los de Klopp, la salida en tromba y la movilidad de Lewandowski mantuvieron el juego en campo rival, eclipsando el centro del campo de los de Heynckes. El Bayern quedaba condenado a jugar en largo, más bien a enviar pelotazos y esperar segundas jugadas.

Robben y Ribery tardaron 10 minutos en combinar y acercar a los suyos al área rival, pero el dominio era claro en favor del Borussia. Con Gündogan y Bender robando en el centro del campo, Blaszczykowski y Lewandowski comenzaban a entenderse con peligro. Las ocasiones del Dortmund no eran del todo claras, pero la sensación y la continúa presencia en terreno rival eran suficientes para mandar en la final. El '9' de los amarillos también probó fortuna desde lejos, en el 13', forzando la estirada de Neuer. Tras el córner posterior, el balón llegó a Blaszczykowski para que a bocajarro pusiera de nuevo a prueba al meta rival.

El asedio traía ya peligro serio y, por si fuera poco, la segunda línea también se animaba. Reus y Bender ensayaban lanzamientos sin mucho peligro pero que venían a confirmar el desconcierto del campeón de la Bundesliga. Sin duda y más con tanto perdón por parte de los de Dortmund el momento de los de Heynckes tenía que llegar. Tarde, pero llegó con fuerza. A raíz de una falta de Lewandowski a Ribery, que bien pudo ser al revés, llegó el momento del Bayern. Primero, con el balón abierto a la banda tras esa falta, el extremo francés puso el balón en la cabeza de Mandzukic dentro del área pequeña. Weidenfeller salvó el gol. Después, vio cómo en el córner seguido Javi Martínez remataba alto.

Se animó el Bayern y las líneas del Dortmund retrocedieron un par de metros. El internacional español comenzó a ser el de la eliminatoria ante el FC Barcelona y junto a Schweinsteiger reclamaron el protagonismo para los suyos. Fue entonces cuando llegó el momento de Robben, el momento en el que el holandés se reencontró con sus fantasmas de las finales. Un gafe que, después del Mundial de Sudáfrica 2010 y las 'Champions' 2010 y 2012, abrió un nuevo capítulo antes del descanso fallando tres uno contra uno ante Weidenfeller. Lewandowski tuvo entre medias, algo escorada, la suya, pero también en la portería rival se empeñaba el portero en convertirse en protagonista.

A pesar de los últimos buenos minutos, sin duda Heynckes pidió más a los suyos para la segunda mitad. La disciplina del Dortmund en la presión y en el movimiento armónico de todas sus piezas no era la misma. Sin el freno sufrido en el primer acto, el Bayern convirtió el duelo definitivamente en un ida y vuelta. Los de Klopp aceptaron el reto, pero ahí los bávaros recuperaban el favoritismo con mayor artillería y físico.

Tocaba más el Bayern y sobre todo, en campo contrario. Ribery vio un buen desmarque de Robben, quien ganó la línea de fondo y, buscando el pase atrás, encontró solo a Mandzukic para estrenar el marcador de la final (0-1). Unos tratando de reaccionar y otros, de sentenciar el partido elevó más aún el ritmo y las idas y venidas. Javi Martínez seguía vital en su tarea recuperadora y el Bayern llegaba más. Sin embargo, Dante, con un penalti incomprensible a Reus que le pudo costar la segunda amrilla, permitió el empate de Gündogan (1-1).

Algo se vino arriba el Dortmund impulsado por el gol, pero el Bayern fue poco a poco inclinando la final hacia la portería de Weidenfeller. Era el meta del Borussia el único que ya aparecía con un Lewandowski y compañía sin la chispa de la primera mitad. El tú a tú favorecía a los de Heynckes, más enteros, pero el gol llegó de manera cruel. En el minuto 89, un centro a la frontal del área, controlado por Ribery, lo recogía Robben para plantarse delante del portero y esta vez no fallar. Un gol que valía para poner fin a esta 'Champions' y para cerrar la historia de su gafe en finales.