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jueves, 31 de mayo de 2018

BALE PIENSA EN IRSE

El galés no se siente valorado por Zidane y el club, y aun habiendo sido el héroe de la Decimotercera prefiere seguir su carrera lejos de Chamartín

Antonio Blanca

La millonada que le pagaría el Manchester United o el atractivo del Bayern de Munich, Gareth Bale se debate entre dos ofertas. Ambas pueden satisfacer las exigencias del Real Madrid, así que ahora él tiene la pelota en su tejado. El galés, que hace semanas dio la orden a Jonathan Barnett, su agente, de sondear el mercado, verbalizó sus intenciones de marcharse del Madrid a la conclusión de la final de la Champions de Kiev, donde fue elegido mejor jugador del partido gracias a sus dos goles saliendo del banquillo.

"Necesito estar jugando semana tras semana y eso no ha sucedido esta temporada por una razón u otra. Tengo que sentarme y discutir mi futuro con mi agente. Obviamente, estoy decepcionado por no haber salido de inicio, así que lo mejor que he podido hacer ha sido dar un paso adelante y causar impacto. Y eso fue lo que hice", declaró el jugador sobre el césped.

El galés se limitó a hacer público lo que hacía tiempo que pasaba por su cabeza. Bale ha pasado a un rol residual el campo, siendo titular en partidos de poco rango en Liga y quedándose en el banquillo en partidos importantes de Champions. Por eso Barnett se ha movido rápido en el mercado y el futbolista tiene dos suculentas ofertas encima de la mesa. Dos propuestas de equipos de primer nivel europeo.

El primero es el Manchester United. Jose Mourinho dejó claro el pasado verano, antes de en un partido amistoso ante el Real Madrid en Estados Unidos, que Bale era una prioridad para él. El portugués se lo dijo al galés en el túnel de vestuarios entre risas. Ahora el interés es real y el United quiere convertir al futbolista en el mejor pagado de la Premier. Una ficha que podría rondar los 35 millones de euros anuales, además de dejar en las arcas del Real Madrid una jugosa cantidad.

En un principio el precio de salida de Bale era de 120 millones de euros. Florentino, consciente del interés de la Premier, donde el Tottenham también preguntó por Gareth, tasó su salida en 120 millones de euros en un primer momento. Lo hizo a regañadientes porque el presidente siempre ha creído en Bale como jugador franquicia para los próximos años, pero las lesiones y Zidane le han recluido a la suplencia y hoy la salida del galés es innegociable. Lo que ha cambiado es su precio, especialmente tras los dos goles de la final de Champions. Hoy el Real Madrid aspira a no recibir menos de 150 millones por su traspaso y en Inglaterra hablan de superar incluso el precio de la cláusula de Neymar que pagó el PSG (222 millones).

El otro equipo que se ha mostrado muy interesado es el Bayern de Múnich. Y desde el entorno del jugador se ha deslizado que esta oferta es la preferida del futbolista. Un equipo del que ha recibido muy buenos informes y que le permitiría estar más relajado en su vida privada. Si hay algo que ha gustado a los Bale de su estancia en España ha sido la tranquilidad con la que han podido vivir. En Inglaterra, Bale es un jugador muy seguido por la prensa que llena decenas de portadas en los tabloides ingleses. Y parece que Gareth no quiere regresar a esa dinámica, por lo que Múnich le permitiría mantener esa vida privada relajada.

En los próximos días comenzarán las conversaciones entre el Real Madrid y Barnett, que pondrá encima de la mesa las ofertas que tiene el jugador, e indicará cuál es su prioridad. El equipo al que finalmente se marche colmará las exigencias del Real Madrid y ahí le tocará a Pérez mover fichar en el mercado en busca de otro galáctico. En las últimas horas se ha abierto la posibilidad de que sea precisamente un jugador del Bayern, el delantero Lewandowski, cuyo agente ha confirmado que el ariete quiere cambiar de aires. ¿Cambio de cromos? En cualquier caso, el precio de Bale en el mercado es superior al del polaco a día de hoy.

jueves, 3 de mayo de 2018

NO HAY DOS SIN TRES


De nuevo se vuelve a hablar de la flor de Zidane tras la clasificación para la tercera final consecutiva del Madrid en Liga de Campeones bajo la batuta del astro francés, que más allá del azar, al menos algo estará haciendo bien


Antonio Blanca


Las malas hierbas crecen haya donde pueden. La orquídea perfumada de la noche solo crece los martes y los miércoles. A las 20:45. A la luz del foco europeo. Al resguardo de un equipo que sabe abonarla con delicadeza. Nitrato el que se ha sacado para aplazar el día de la flor al sábado. Tres años seguidos teniendo que viajar en sábado. Viaje a su lugar idílico. A un lugar que unos llaman utopía y que del que ellos han hecho costumbre.

El Real Madrid jugará su tercera final de Copa de Europa en tres años, ante otro clásico del viejo continente, el Liverpool de Klopp. Otra vez otra final. Otro gigante que cae por el camino. La flor que decían en los sorteos. Que eran equipos flojos. PSG, campeón en su país. Juventus, titán (también campeón) en Italia. Bayern Múnich, monopolio germano. Así año tras año. Otro partido épico, otra noche perfumada por aromas de grandeza. Otra noche vestida de blanco.

Empezó convulsa. Ramos sacó su lado más mainstream y decidió despejar de espuela en vez de sacarla fácil. Primero la A y luego la B, Sergio. Otra vez Kimmich abrió la lata. Un deja vú que se solucionó pronto. Escasos minutos después, Benzema puso las tablas para dejar claro que aquello era solo un error.

La eliminatoria la ha definido el acierto. El sustrato que nutre al gol. El Bayern ha echado mucha tierra pero se ha olvidado de regarla. Zidane ha sabido combinar el humus con la perlita. La flor no es otra que el éxito de un equipo épico camino de la leyenda.

La heroica, no obstante, la pusieron Modric, Benzema y Keylor. El  croata sentó cátedra con un partido magistral. Enésima lección de un futbolista digno de pasar al olimpo merengue. Los goles de Benzema esta vez fueron el agua de mayo de un manantial árido y sin vida el resto de la temporada. En la portería, uno que no hace ruido. Uno que para y no polemiza. Un tico que salió de Albacete y va camino de su tercera Champions League. Pura y larga vida para él.

24 segundos tardó Benzema en hacer el segundo tras pasar por vestuarios. Con ayuda de los alemanes, que se olvidaron de que había pitado el árbitro. Una venganza a escala de aquel gol de Makaay. 11 años ha del KO más rápido de la historia de la competición. El gato se demoró 12 segundos más para poner el 2-1.

Lejos de amedrentarse, los bávaros sacaron fuerzas de flaqueza. Tiraron con todo. Un Madrid endeble en defensa paró varios corazones en la grada y otros tantos que no sabían si agarrarse a la cerveza en el sofá o salir a fumar neurasténicos. Chapeau la actitud del cuadro de Heynckes. A decir verdad, fueron mejores en el cómputo global.
  
Pero goles son amores. Y a las flores dele usted amor. A esa orquídea perfumada de la noche prematura que solo necesita unas gotas de lujuria. De pasión futbolera y exacerbado éxtasis. Desde la disidencia, James empató el partido y dejó a los suyos a tiro de piedra.

Otra vez Keylor salvó a sus compañeros, a su entrenador y a ese señor que, tumefacto, no sabía si mirar a la televisión o poner la radio. Noche, por cierto, muy radiofónica. Noche de Champions. Tres palabras que debería incorporar el Madrid a su escudo. Tres finales seguidas tres. Doce títulos y uno que espera en Kiev. Plaza fría. Habrá de darle calor Zidane a esa dulce y linda flor.

miércoles, 2 de mayo de 2018

SUFRIR PARA HACER HISTORIA

Carlos de Blas


El Real Madrid sigue escribiendo con letras de oro su historia en la Liga de Campeones. Logró lo que no se había hecho hasta ahora el pasado año cuando repitió título en Europa y subió el listón este martes al clasificarse para su tercera final consecutiva. La obra de Zinedine Zidane.

Para ello tuvo que sobrevivir al Bayern de Múnich logrando un agónico empate a dos, haciendo valer la también sufrida victoria de la ida. Un doblete de Benzema por delante y una exhibición de Navas bajo palos.

Dos nombres que quedarán en la memoria de un equipo alemán que hizo todo lo humanamente posible para marcar. Con cualquier otro rival, la goleada en campo rival habría sido de órdago. Pero enfrente estaba un Real Madrid al que el destino aún le reserva otra noche europea más: Milán, Cardiff y ahora Kiev.

Si un mensaje había calado en el Real Madrid a lo largo de la semana que ha separado el partido de ida y de vuelta, era el de que no había que permitir un comienzo con el de la Juventus.

Zidane y Ramos habían hecho hincapié en que resistir la salida del Bayern iba a ser fundamental. Y pese a tanto aviso y con la experiencia de la Juventus, el pitido inicial sirvió para demostrar que la mente de los jugadores blancos no estaba en el partido de vuelta.

El técnico francés sorprendió en con un once titular en que solventó la baja de Carvajal en el lateral derecho bajando a Lucas Vázquez hasta ahí. Kovacic suplió a Casemiro como general en el centro del campo y Asensio y Benzema como acompañantes de Cristiano Ronaldo en la delantera.

Por su parte, Heynckes se encontró con la papeleta de suplir a Javi Martínez en la medular. El español, que arrastraba molestias desde la ida, quedó relegado al banco. El joven Tolisso fue el encargado de ocupar su lugar.

Con estos mimbres, el arranque del partido fue para el equipo alemán. La salida en tromba del Bayern fue asistida por el despiste del equipo local. En el minuto 4, el mejor ejemplo de ello cristalizó en el 0-1.

Dos llegadas claras por las bandas en un par de minutos y la tercera, desde la derecha, acabó en premio. El centro fue mal despejado por Ramos, que dejó la pelota muerta en las inmediaciones del área pequeña, donde llegó Kimmich para cazar el balón suelto y mandarlo con un testarazo al fondo de la red. Los ecos juventinos acallaron por momentos la repleta grada del Santiago Bernabéu.

El balón era de los alemanes y el Madrid se dedicaba a despejar como podía y buscar una contra rápida. En uno de estos momentos, pasados los diez minutos, Marcelo, que sigue jugando con su particular balanza de fallos atrás y acciones decisivas en el ataque, se marcó un centro medido al segundo palo donde apareció Karim Benzema para rematar de cabeza a gol.

Este empate rápido le valió al Madrid para templar ánimos, pero aún así, el dueño del partido seguía siendo el Bayern. Con una facilidad pasmosa lograba plantarse delante del área de Navas. Tolisso, Thiago y James ejercían de manera impasible su autoridad sobre el césped. En especial, destacaba el recital de pases del colombiano.

Si los fantasmas italianos acechaban al Madrid, los más recientes de la ida hacían lo propio con el Bayern, que seguía sin encontrar el gol pese a la ingente cantidad de ocasiones que generaba.



Ribéry volvía a hacer demostración de una segunda juventud pero Lewandowski no acababa de culminar el trabajo de sus compañeros. El francés, el colombiano y el hasta el central teutón Hummels entraban por el área rival sin apenas dificultad ante la parsimonia de la defensa blanca.

Entretanto, apenas una intervención de Cristiano Ronaldo al otro lado servía para apuntar ocasiones del lado local. Cuneyt Cakir pitaba el descanso y jugadores blancos y graderío respiraban. Habían sobrevivido a la primera mitad.

Con los mismos protagonistas sobre el césped, el destino guardaba un giro de guión para la reanudación. El saque de centro del Bayern acabó con la pelota en pies de Tolisso, que ante la presión decidió ceder la pelota a su portero para el pertinente despeje. Y aquí entra en juego Ulreich, que no podía coger la pelota con la mano por cesión y erró el buscar la pelota con el pie. Resbaló, cayó al suelo y asistió con una mirada terrorífica a la llegada de Benzema para empujar a placer la pelota al fondo de la red. El 2-1 subía al marcador.

Teniendo medio grogui por el golpe al Bayern, el Real Madrid aprovechó para combinar casi por primera vez en el partido. En el 53, un chut fuerte de Modric desde la frontal se marchó fuera por poco.

Poco después, entregado ya al contraataque ante la necesidad alemana, el Madrid tuvo sus mejores momentos con una doble ocasión. Primero, llegando por banda derecha y poniendo un centro que, en otro fallo de Ulreich al salir a por la pelota, no encontró rematador por poco. Recogiendo la pelota al otro lado, Marcelo mandó una golosina al interior para que Ronaldo, de manera inexplicable, mandara a las nubes una pelota que le cayó de frente a la portería. Una dosis de optimismo que acabó en mero espejismo.

El Bayern redobló esfuerzos a toque de corneta y sometió al Madrid a un asedio constante. Un chut detrás de otro sin que el Madrid consiguiera despejar. De entre todos, acabó James por derribar la infranqueable barrera del gol no sin insistencia. Un centro de Süle que despejó Varane le cayó a James, que en segunda instancia, de nuevo a contrapié contra Navas, acabó anotando el empate a dos.

El agobio continuaba y el Madrid necesitaba poner coto al nerviosismo. Zidane tomó medidas con un doble cambio en el 72. Benzema y Kovacic se retiraban para hacer hueco a Bale y Casemiro.

Apenas sin tiempo para adaptarse a las incorporaciones, apareció Tolisso cazando un balón muerto en la frontal y envió un zapatazo que desató al mejor Navas, que protagonizó un paradón que salvó el 2-3. La figura del costarricense se tornó en gigante para unos quince minutos –veinte con el añadido- en las que se erigió como el gran héroe de la noche. La última trinchera que fue incapaz de superar el ejército teutón.

Por delante, 1200 segundos que pusieron a prueba no ya los nervios de los jugadores sino el corazón de los aficionados. Un tramo de partido que consistió en resistir. Resistir dentro del área y achicando balones. Un descenso a los abismos del que volvió a salir vencedor el Real Madrid.

Un destino que además puso en valor a dos de los nombres cuya continuidad está en duda para la próxima temporada: Karim Benzema, con otra cita titánica en una semifinal, y Keylor Navas, con una actuación de las que merecen un nombre grabado en la futurible orejona.

El sufrimiento se transformó en éxtasis con el pitido final. El Real Madrid había sobrevivido a la segunda parte, al encuentro de vuelta y a una semifinal ante el Bayern de Múnich de pleno dolor y, a la vez, de celebración. Ya en el horizonte la bruma se disipa y queda a la vista una fecha y un lugar: 26 de mayo, Kiev. El lugar donde el rey de Europa busca conservar su corona.

jueves, 26 de abril de 2018

ASENSIO MARCA EL CAMINO


No fue el mejor partido del Madrid de Zidane que sí supo sufrir y aprovechar los desaguisados defensivos del Bayern de Múnich


Antonio Blanca


El Real Madrid aterrizó en tierras bávaras con la intención de rebatir la sospecha que les coloca como favorecidos por el estamento arbitral y para demostrar al Bayern y a sí mismos que lo vivido ante la Juventus fue un accidente. Para ello, Zinedine Zidane volvió a mover a sus piezas y desplegó un once que sacrificó a Benzema para apostar por el control a través de la posesión que pensó que le darían Isco, Lucas Vázquez, Modric, Kroos y Casemiro. Ronaldo quedaba como islote ofensivo ante un bloque bávaro que presentó un 4-1-4-1 en el que Javi Martínez ejercería como ancla defensiva de una medular tendente a la creación de fútbol.

Con Robben y Ribéry pegados a las bandas, Müller y James eran los interiores que debían herir entre líneas a la delegación española y, de paso, alimentar a Lewandowski. Jupp Heynckes eligió a Rafinha y a Kimmich como laterales (para suplir la lesión de Alaba) y, también, ordenó incendiar el ritmo desde el comienzo del partido. Lanzarían presiones abrasivas y muy elevadas los campeones de la Bundesliga, que crearon la primera ocasión del envite fruto de este agresivo método, James repelió un despeje de Carvajal que le cayó a Lewandowski. El polaco llegó a línea de fondo y centró para que Müller perdonara el remate en el segundo poste. No había transcurrido ni un minuto.

Ramos y Varane se plantarían para uniformarse como anti aéreos que despejaran los centros laterales consiguientes, en plena marejada construida por los locales. El viento soplaba con fuerza en dirección a la meta de Keylor Navas, pero ajustaría mejor la formación de 4-5-1 merengue en fase defensiva para anestesiar el tempo. Además, en el séptimo minuto los germanos sufrieron un imprevisto potente: Robben se retiró lesionado. La flecha neerlandesa, amenaza latente, salió de circulación y ocupó su lugar Thiago. Mas los alemanes frenaron su compás para virar de la verticalidad precoz a una horizontalidad en estático. Y no dejarían de propulsar presiones altas, hecho que empujó a los españoles a amontonar pelotazos.

Sin embargo, cuando se superó el vigésimo minuto había ganado peso en la guerra por la pelota el Madrid. Isco, Modric y Kroos se asociaron con más fluidez y el remate desde larga distancia emitido por Rafinha (a las manos de Navas) quedó en la anécdota que atestiguó la transición de las riendas. Los defensores del título habían padecido para conectar con Ronaldo (receptor de envíos optimistas y largos al espacio) pero cuando se arribaba a la media hora el cuero era madridista, con Carvajal como herramienta primordial de avance. De hecho, el lateral ejecutó el primer disparo de los de Chamartín a los guantes de Ulreich, el sustituto de Neuer, y puso a Ronaldo un centro que culminó el luso con un testarazo demasiado angulado.

El problema para los madrileños resultó que esta vez fueron ellos los que cedieron cuando mejores sensaciones emanaban. Justo después, el Bayern sacó de puerta con astucia y James tradujo la salida de pelota en una transición venenosa. El colombiano sangró el pobre repliegue visitante, en claro fallo táctico, para disparar un 3 para 2 con mayoría alemana. Kimmich condujo, en solitario (durante 40 metros), para abrir el marcador. El lateral engañó a un Navas descentrado que regaló su primer poste. La pegada fue teutona. El Madrid acusó el golpe y volvió a ceder el timón del pentagrama. No obstante, se desplegaría hasta el descanso un intervalo de inseguridad y desconcentración notables en labores de achique (personalizadas en Marcelo, que no bajó y dejó su espalda como el escenario perfecto para el éxtasis de la tribuna).

Así, mientras que Boateng también se rompió (entró Süle), el Bayern navegaba al galope de su convicción refrescada. Otra pérdida en campo propio entregó a Ribery la opción de hacer el 2-0. El contragolpe fulgurante localizó a Thiago como asistente. El galo, de cara a Keylor, falló en el control y el 'tico', urgido, llegó a tiempo para maquillar el descenso de la atención táctica de sus compañeros. Sobre su meta rematarían con nitidez Hummels (tras el desvío en el primer poste de Lewandowski, en saque de esquina) y Müller, tras otro centro lateral. El esfuerzo de cierre merengue hacía aguas. Incluso los pases frontales hacia el delantero polaco hacían temblar a Varane y Ramos. La facilidad de llegada a posiciones de finalización germana era sonrojante.

Pero al filo del descanso, después de lo descrito y de la confirmación de lo antagónico de las inercias, Carvajal cruzó desde el pico del área un cabezazo parabólico que se paseó por el área ajena. La redonda no sería rematada en un primer intento y quedó suspendida y apetecible para que Marcelo descerrajara una volea cruzada que se coló por la cepa del poste de Ulreich. Arrancó el conjunto español un empate de difícil pronóstico que obligó a repensar la hoja de ruta a Heynckes. El valor doble de los goles a domicilio le propició el dilema de ir a por el quiebre de la eliminatoria en Múnich o contemporizar y no exponerse al contraataque merengue. Sea como fuere, todavía Lewandowski cabeceó, sin marca, un córner que Navas supo sacarse de encima antes de marchar al túnel de vestuarios.

La relación de chuts (siete a cuatro y tres a dos en cuanto a los intentos entre palos) y el ratio de posesión (56-44 por ciento) retrató el mayor cúmulo de minutos jugado bajo los presupuestos alemanes, por lo que Zidane también tenía trabajo. El gol del lateral carioca podría ejercer como catalizador, empero la fragilidad defensiva era muy peligrosa para la supervivencia de los suyos. Su apuesta inicial no le entregó el control de forma sostenida y se tornó en ineficaz sin pelota y denso y roto con ella. Isco, Modric y Kroos habían constituido extras en el devenir. El entrenador galo leyó la necesidad de ganar verticalidad y rapidez combinativa y sentó al malagueño (con un golpe en el hombro) en el entretiempo para dar entrada a Asensio.

La maniobra surtiría efecto, ya que los capitalinos salieron a la reanudación con voluntad dominadora. Asensio se involucró de inmediato en la asociación y la manutención de una circulación que se volvería perenne. Eso sí, las lagunas en las coberturas no se suturarían y Ribéry avisó ganando la espalda de Carvajal, sentando a Casemiro y centrando para que Varane despejara in extremis. Los bávaros optaron por entregar el cuero, metros y la iniciativa, pero sus colmillos siguieron afilados. Y el propio Ribéry, renacido, captó espacio para recorrer, se coló entre Lucas Vázquez y Carvajal y chutó para que Navas aumentara su apreciación.

En una suerte de déjà vu, cuando el conjunto en desventaja en cuanto a sensaciones crecía, el rival le golpeaba con puntería. El escuadrón rojo, que volvería a percutir con otro derechazo de Ribéry conjugado por Keylor, se había apropiado de la exclusividad del peligro, pero sería el Madrid el que se adelantaría en el marcador. Atrincherado en su cueva, achicando un saque de esquina, Lucas Vázquez y Asensio se estirarían para presionar. Propiciaron el error grosero de Rafinha, que le entregó el cuero al balear. Entonces, se estableció un dos para uno, con inferioridad alemana, que revolvió Asensio con un zurdazo cruzado inapelable.

Se lesionó Carvajal al tiempo que sus líneas volvieron a regalar la iniciativa y recularon. Entró Benzema, en un intento por sentenciar con goles el cruce, pero la invitación al asedio contrincante le estaba sobrepasando a la tenebrosa retaguardia merengue. Ribéry era protagonista, y Lucas Vázquez el lateral improvisado, chutó para el despeje de emergencia de un zaguero el su enésimo desborde y gestó un córner en el que Müller no empató de milagro. El centro fue peinado por Martínez y el cuerpeo con Ramos regateó el remate definitivo, con protestas locales ante el posible penalti. Estaba sufriendo el equipo en franquía.

A falta de 20 minutos, Tolisso entró por Javi Martínez (cambio muy ofensivo), aprovechando la reclusión auto impuesta por los madridistas. Con la irrupción del cansancio, Benzema brotó (su única aparición en el partido, eso sí, con una ejecución excelente) para eludir a sus contrarios y marrar un mano a mano con el meta local. Hasta ese punto, desde el 2-1 los españoles sólo filtraron un gol anulado a Ronaldo. Kovacic fue el elegido para proteger a Casemiro (con amarilla) y apoyar a Lucas Vázquez en la contención. El gallego padeció de lo lindo y cedió una falta lateral infantil que rompió la sobrevenida placidez del encierro visitante. Acto seguido Tolisso detectó el desmarque centrado de un Lewandowski que perdonó el cara a cara con Navas, en el 89. La reproducción del modelo de ventaja en el marcador y repliegue y contragolpe fructificó y el coloso madridista volvió a tomar el feudo del aristócrata germano. En esta oportunidad, saliendo a flote con capacidad de sufrimiento.

lunes, 17 de julio de 2017

EL BAYERN PARA LA 2018

Jaime Trevijano

La lucha por los puestos titulares en el Bayern ha quedado abierta desde la victoria del club bávaro en la Copa Telekom, en la que debutó también el colombiano James Rodríguez cuya llegada ha reavivado la competencia, que ya de por sí era bastante grande en el campeón alemán. En realidad, al margen de los inamovibles Manuel Neuer, en la portería, y Robert Lewandowski, en la delantera, no hay un sólo jugador en el Bayern que pueda estar completamente seguro de ser titular.

De momento se discute mucho acerca de una lucha entre James y Thomas Müller por la titularidad o sobre la posibilidad de que los dos jueguen juntos pero si se revisa puesto por puesto se ve que todas las posiciones tienen más de un aspirante.

En los laterales es de esperar que jueguen Joshua Kimmich, por la derecha, y David Alaba, por la izquierda, pero el brasileño Rafinha y el español Juan Bernat son algo más que meros suplentes. En el centro de la defensa hay por lo menos tres "titulares" para dos puestos - Jerome Boateng, Mats Hummels y Javi Martínez- y un aspirante, Niklas Süle, a quien muchos consideran como el central alemán del futuro.

Por delante de la defensa están como candidatos, para dos plazas, el francés Corentin Tolisso, el chileno Arturo Vidal, el portugués Renato Sanches -si no es vendido o cedido antes de que empiece la temporada- y Thiago Alcántara, que podría retrasar su posición para hacer espacio a James, o a Müller, en la mediapunta. El miércoles, durante la presentación de James, Müller también se convirtió en protagonista ya que empezó a discutirse si había todavía lugar para él en el Bayern con la llegada del colombiano.

En la Copa Telekom, el debut de James se convirtió en una exhibición de Müller que, con un gran gol y una enorme asistencia de tacón, mostró que no está dispuesto a resignarse y que luchará por mantener un puesto en el equipo. James, pese a llegar con el aval del entrenador Carlo Ancelotti, tendrá que darlo todo para lograr un puesto en el once titular. Su fichaje ha sido celebrado pero también ha habido algunas voces escépticas como la del exjugador del Bayern Dietmar Hamann.

"Ahora tendrá que demostrar en Múnich que es realmente tan bueno como la gente cree", dijo Hamann en declaraciones al canal de pago Sky. "De los tres entrenadores que tuvo en el Real Madrid sólo convenció a uno y ese fue Ancelotti", agregó.

En su debut, James ocupó la banda derecha -donde habitualmente juega Arjen Robben- y Müller la mediapunta. El principal periódico de Múnich, ha comentado el rendimiento de los dos jugadores con cierta ironía, con respecto a las discusiones de los últimos días sobre el futuro de Müller.

"James Rodríguez jugó su primer partido con el Bayern y no ha dejado una impresión extraterrestre. Thomas Müller, en cambio, se está de vuelta", dice ese diario. La mayoría de los titulares destacan el debut de James y celebran el rendimiento de Müller, que lució durante la Copa Telekom el brazalete de capitán y dio órdenes en el campo, defendiendo su territorio.

"Creo que ha sido una buena introducción para lo que le quiero mostrar a la gente", declaró Müller después del partido. Müller viene de una temporada que puede considerarse como la peor de una carrera que hasta ahora había sido meteórica, desde que Louis van Gaal lo ascendió al primer equipo, en 2009, y lo declaró inamovible.

En 2010 jugó el Mundial de Sudáfrica y salió goleador, en 2013 fue titular en el equipo que ganó el triplete con el Bayern y en 2014 fue campeón del mundo con Alemania. Para Jupp Heynckes también fue indiscutible en el Bayern, con Pep Guardiola tuvo sus más y sus menos pero su papel siguió sin cuestionarse.

Con la llegada de Ancelotti cambiaron las cosas, en parte también porque Thiago Alcántara tuvo una explosión de rendimiento jugando desde la mediapunta. La variante, en algunos partidos, era que Thiago retrasase su posición y, con la retirada de Xabi Alonso, muchos creyeron que esa iba a ser una solución duradera. La cosa se complicó con la llegada de Tolisso y de James.


En las bandas también podría haber lugar para James o Müller pero normalmente allí juegan Robben y Franck Ribery y en ausencia de uno de los dos la primera opción suele ser el francés Kingsley Coman. La lucha en todo caso está abierta y puede que siga viva durante toda la temporada.

miércoles, 19 de abril de 2017

RONALDO MACHACA AL BAYERN

Carlos de Blas

Como si vivieran en el minuto 90 una y otra vez desde el pitido inicial. Así han salido a disputar una épica vuelta de cuartos de final de Liga de Campeones Real Madrid y Bayern de Múnich, haciendo honor al enfrentamiento más repetido de la competición.

Sin respiro. Sabedor de que necesitaba dos goles como mínimo para clasificarse, el Bayern salió al Bernabéu a por todas. Asustó el equipo bávaro a la parroquia reunida en el Bernabéu con unos primeros quince minutos en los maniató al Real Madrid. La banda izquierda de Alaba y Ribery llevaba todo el peligro con repetidos centros que no encontraban rematador. el primer aviso serio llegó en el minuto 9, cuando Lewandowsky recibió dentro del área un balón fruto de la conexión Alaba-Ribery; sin embargo, Marcelo se lanzó en plancha para obstruir un gol cantado. Antes el chileno Vidal en el minuto 4 hubo de ser expulsado por una entrada por detrás a Isco sin posibilidad de jugar el balón y a la altura del talón de Aquiles.

El nerviosismo blanco se podía personificar durante ese tramo en Casemiro, con tres pérdidas que armaron peligrosas contras teutonas. Vidal, desde la frontal, probaba también fortuna aunque de manera infructuosa.

Poco a poco, el Madrid recuperaba la calma. Para el minuto 20, dos llegadas al área de Neuer sirvieron para espantar a los fantasmas. El paso adelante dado por Kroos resultó fundamental para la transformación del Real Madrid.

En el continuo ida y vuelta, el Bayern seguía erre que erre con sus centros, buscando sin cesar un remate de cabeza de Lewandowski que no terminaba de llegar. Por contra, el Madrid aprovechaba las pérdidas de los de Ancelotti para montas contraataques fulgurantes.

En uno de ellos, fue Boateng el que en esta ocasión salvó bajo palos otro gol cantado. Neuer dejó escapar un chut de Carvajal que acabó suelto dentro del área para la llegada de Ramos, que no se lo pensó dos veces para reventar el esférico.

Desde entonces, el Real Madrid ofreció la buena cara mostrada en la segunda parte de la ida. Con el arma del contraataque, una y otra vez los blancos desaprovechaban estas superioridades con chuts errados de Cristiano y apariciones en segunda jugada de Kroos desde la frontal que pusieron en aprietos a la defensa rival.

El descanso no rebajó las revoluciones de la primera mitad y el Madrid salió de vestuarios con la misma determinación pero, esta vez, las llegadas del Bayern se transformaron en mordidas.

En el minuto 47, otra vez una entrada a destiempo de Vidal le hacía acreedor de la segunda tarjeta que Kassai omitió, perdonándole la expulsión. Así, en el minuto 51, en la siguiente jugada a que Marcelo volviera a salvar bajo palos el 0-1, Casemiro derribó a Robben dentro del área. Lewandowski no dudó y colocando el balón en la izquierda mientras Navas se lanzaba al lado opuesto ponía por delante al Bayern.

El gol en contra dejó grogui al Real Madrid, que acabó desordenando sus líneas permitiendo al Bayern tomar el control del juego. Seguía la sangría por la banda de Alaba y, sobre todo, en segundas jugadas.

Zidane reaccionó desde el banquillo dando entrada a Asensio en lugar de Benzema, pues era necesario volver a controlar el balón y el centro del campo. Poco después, al ver que se mantenía la dinámica, fue Lucas el que ocupó el lugar de Isco. Ancelotti también movió ficha dando descanso a Ribery -34 años en sus piernas- por Douglas Costa y a Xabi Alonso -35 años- por Thomas Müller.

Entre cambio y cambio, Carvajal condujo la enésima contra que acabó en nada debido a un último control que le forzó a chutar y no dar el pase a un Asensio que esperaba solo a su izquierda.

Ya en el 77, como si de una redención se tratara, Casemiro y Cristiano dejaron atrás sus fallos previos protagonizando el empate del Madrid. El brasileño logró mantener la pelota en sus pies pese a caer al suelo y al levantarse mandó un pase a Cristiano dentro del área para que batiera a Neuer con un remate de cabeza cruzado que anuló la estirada del portero alemán.

Poco duró la alegría en la casa blanca, pues en la siguiente jugada al saque de centro, un balón colgado a Müller acabó en las mallas de Navas empujado por Ramos, en un inexplicable intento de deshacerse del empuje del delantero que lleva de serie el carácter de viejas glorias como Effenberg. Si bien en la misma judada, Ribéry estaba en fuera de juego, por el que el gol no debió haber subido al marcador. Con el 1-2, el resultado llevaba el partido a la prórroga, pero quedaban aún 12 minutos para certificarlo.

Siguiendo con el espíritu de frenesí que barnizaba todo el encuentro, la locura siguió siendo dueña de la mente de los jugadores y la calma se esfumó. Balón a un lado y otro del campo, con el gol pudiendo caer de un lado u otro. Pero ya en el 84, Vidal vio su segunda amarilla por una falta sobre Asensio y dejaba de nuevo la eliminatoria en un once contra diez.

Ancelotti entonces decidió jugar a especular y dejó fuera a Lewandowski para meter a Kimmich en el centro del campo. La responsabilidad del ataque del Bayern volvía a recaer en solitario en Müller.

Los minutos hasta el final del tiempo reglamentario le valieron al Madrid para crear su particular oasis. Con una calma y tranquilidad inusitada, tocaba y buscaba el hueco justo, sin prisa. Y los encontraba. Pero de nuevo Neuer o un defensa aparecía en el último momento para desbaratar el gol definitivo. Era hora, pues, de la prórroga.

Lo visto en ese tramo final pareció un espejismo. El Bayern, con diez, tomaba el control del tiempo reglamentario. Pero el cansancio empezaba a hacer mella en los bávaros y el Madrid recuperó la iniciativa, aun con un Carvajal que se notaba destrozado físicamente y que se sumaba al ataque andando -quedando el tercer cambio disponible-. Cristiano y Asensio generaron inquietud a los alemanes con chuts desde la frontal, volviendo a dejar constancia de que Neuer estaba siendo el jugador más destacado de los alemanes en la eliminatoria.

Al borde de la pausa del tiempo extra, Ramos aprovechó una de sus subidas al ataque para enviar un balón centrado a Cristiano, que recibió solo en el punto de penalti del área del Bayern -debido a una posición ilegal permitida por el juez de línea-. El portugués controló la pelota, se dio la vuelta y esta vez, por fin, pudo batir a Neuer para poner el 2-2.


Los alemanes seguían estando a un tanto de la clasificación, pero en la segunda parte de la prórroga se convirtieron en un cadáver de cuerpo presente. Así, en sendas tarascadas de Marcelo y Asensio por el mismo corazón del campo, la zaga alemana asistía como testigo con su mirada a la puntilla de la eliminatoria. Primero el brasileño llegó al área y asistió a su vera a Cristiano para que el 7 blanco firmara el triplete. Luego, el joven mallorquín, volvió a dejar muestra de su talento llegando al área y batiendo al imbatible Neuer de tiro cruzado. El 4-2 definitivo dejaba al Real Madrid en semifinales de Liga de Campeones por séptima vez consecutiva.

jueves, 13 de abril de 2017

RONALDO, LA BESTIA BLANCA

Colosal partido del portugués para darle la vuelta a un partido en el que el Madrid mereció más pero no mató la eliminatoria contra el Bayern

Antonio Blanca

Hasta hace bien poco, visitar la casa del Bayern de Múnich era sinónimo de derrota para el Real Madrid. Tal era la estadística -16 derrotas seguidas antes del 0-4 de 2014- que se hablaba ya de la maldición alemana (juntando sus visitas al resto de equipos teutones los números no mejoraban demasiado). Pero algo ha cambiado en los últimos tiempos. Y la prueba, más allá del mencionado despliegue de 2014, fue también visible este miércoles.

Sin miedo, serio y sabiendo medir lo que había que hacer en cada momento del partido, el Real Madrid se llevó un triunfo incontestable, con un resultado quizás demasiado corto para la exhibición mostrada en la segunda parte. Tan sólo un imperial Manuel Neuer bajo palos evitó que la eliminatoria quedara resuelta esta miércoles.

La primera parte fue el perfecto ejemplo de partido igualado. Rememorando los viejos enfrentamientos, ambos conjuntos salieron al césped con la idea de luchar por el control del balón. Por fases se fueron turnando el dominio, aunque las ocasiones claras aún no hacían acto de presencia. No fue hasta el minuto 18 cuando un cabezazo de Benzema estuvo a punto de convertirse en el primer tanto del partido cuando acabó siendo rechazado entre el larguero y Neuer, haciendo tangible cierto dominio del Madrid en esos instantes.

Pero en el vaivén de la balanza de juego, el turno de ataque bávaro acabó sacando réditos gracias a sus constantes saques de esquina. En uno de ellos, en el minuto 25, un balón mandado por Xabi Alonso al área acabó en el fondo de la red tras un testarazo inapelable de Vidal llegando desde atrás para rematar de cabeza con fuerza.

El gol dotó de mayor calma a los locales y Thiago pudo aparecer más entre líneas para poner en aprietos a la zaga blanca, donde Nacho, sutituyendo a los lesionados Pepe y Varane, cumplió de manera más que solvente su papel de central efectuando apariciones concisas y sin miramientos.

Seguía rondando el área de Navas el Bayern, con otro cabezazo de Vidal como exponente aprovechando la enésima demostración de Robben de que aun cuando tenga taca-taca, su desmarque hacia el interior seguiría reventando defensas. Y ya en el descuento, un chut de Ribery, con demasiada libertad para revolotear por la frontal, dio en el hombro de Carvajal, considerado mano por los asistentes del colegiado y, por ende, penalti.

Sin embargo, el destinado a ser el héroe de la noche, Arturo Vidal, mandó la pena máxima a los cielos del Allianz haciendo válido el dicho de dudosa estadística "penalti injusto, penalti fallado".

Con el ánimo de haber salvado un 'match ball', el Real Madrid regresó de los vestuarios con ganas de demostrar lo que no había podido en el primer tiempo. No hubo que esperar demasiado para certificar con un gol la reacción. En el minuto 47, un balón puesto por Carvajal desde la derecha -tras un excelente pase previo de Casemiro-, acabó en un remate de primeras de Cristiano Ronaldo, que con inteligencia dio un paso atrás para quedarse con el hueco perfecto dentro del área que acabó marcando la diferencia. El 1-1 subía al marcador y las tornas habían cambiado.

El Madrid echó de menos algo de desborde en la primera mitad, con Marcelo bien cubierto por Lahm y las ayudas de Vidal y con Modric en no una de sus mejores noches. Sin emabrgo, pese a estar el descanso entre medias, el golpe anímico al Bayern con el penalti fallado y el empate nada más entrar en la reanudación otorgó al Madrid el control del partido.

La herida la Bayern fue todavía mayor cuando en un intervalo de cinco minutos, Javi Martínez dejó a su equipo con diez en el minuto 63 tras ver dos amarillas al cortar dos contras de Cristiano Ronaldo, catalizador de la reacción blanca. Poco antes, un Bale renqueante dejó su puesto a Asensio, en otro movimiento vital para el posterior desarrollo del encuentro.

Contra diez, el Madrid cogió la pelota y dio una clase magistral de media hora. Sólo los milagrosos reflejos de Neuer evitaron que la diferencia fuera mayor. Primero ante un cabezazo a lo Vidal de Bale, luego con el pie ante un remate de Benzema y otra vez con el guante ante un chut a bocajarro de Cristiano a dos metros. Inconmensurable el cancerbero de Gelsenkirchen.

Ya en el minuto 77, tras ver al Madrid cocinar a fuego lento la jugada, Asensio se graduó por todo lo alto con un centro medido al segundo palo para que Cristiano, con la plancha, lograra por fin derribar el muro del portero del Bayern. El 1-2 ponía algo de justicia en el marcador. Pero el Madrid seguía sin confirmarse. Con Carvajal entrando como un cuchillo al rojo vivo en la mantequilla, su banda derecha fue la entrada al área bávara, llegando a protagonizar una jugada de escándalo que acabo en gol anulado por fuera de juego de Benzema.

Sumando ocasiones, hasta Ramos cumplió de manera puntual con su hora bruja mandando al fondo de la red un cabezazo en el descuento que celebró con ahínco hasta que el colegiado decretó el fuera de juego desde el que había partido.

El 1-2 acabó como el resultado definitivo en una noche en la que el Real Madrid volvió a enterrar viejos fantasmas de otro tiempo, dejando ya otra exhibición para el recuerdo en el Allianz Arena ante un Bayern que sigue vivo y podrá contar con un arma de destrucción masiva que no tuvo hoy: Robert Lewandowski. Así pues, el martes que viene el Santiago Bernabéu volverá a ser testigo de otra de las épicas batallas del que ya es el clásico de Europa.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL RETORNO DE DOS CARAS BIEN CONOCIDAS

Aránzazu Gálvez

El Bayern de Múnich será el rival del Real Madrid en cuartos de final de la Champions. Era equipo a evitar para los españoles en el sorteo, pero le cayó a los blancos. Es el que, a priori, tiene más opciones de romper la hegemonía española que dura desde 2013, cuando el propio equipo bávaro ganó la final al Borussia Dortmund. En los octavos de final eliminó al Arsenal con un marcador global de 10-2, algo que habla a las claras de su enorme potencial.

La 'flor' de Ancelotti en la Champions es algo que juega a su favor, ya que el italiano la ha ganado cinco veces: dos como jugador y dos como entrenador (cuatro con el Milán y una con el Real Madrid). El italiano cuante con una once espectacular, con nombres como Lewandowski, Ribery, Robben, Thiago, Alonso, Neuer... Además, completan la plantilla Douglas Costa, Muller, Renato Sanches, Coman o Bernat.

El Bayern mantiene sus señas de identidad de los últimos años, las que lo alejaban de ser un equipo que apelaba a ser un rodillo físico y le han acercado a un fútbol más moderno, con una buena pléyade de futbolistas nacionales de calidad más amantes del fútbol de toque y de la posesión, mezclados con foráneos de mucho talento y nivel.

Dominador indiscutible de su campeonato, esta 'dictadura' le permite usar a Carlo Ancelotti, relevo de Pep Guardiola y 'presionado' por demostrar que mantiene un idilio especial con la 'Champions', su amplitud de plantilla para afrontar siempre lo más fresco posible a su once más ideal.

No tiene excesivas debilidades el equipo muniqués, aunque sí existen y residen más en la parte de atrás, que fueron las que le costaron sus últimas eliminatorias con conjuntos de LaLiga Santander. Manuel Neuer sigue siendo indiscutible y demostrando ser uno de los mejores del mundo, pese a que a veces peque de exceso de confianza, y ahora está mejor resguardado con el fichaje de un central contrastado con Mats Hummel, que ha elevado el nivel de una de las mejores defensas del continente.

A su lado Jerome Boateng, recién salido de una lesión y poderoso físicamente, con la alternativa de Javier Martínez, mejor en la salida del balón, mientras que el capitán Philip Lahm vuelve a ser lateral derecho tras la apuesta de Guardiola de hacerle jugar en el medio, y el austriaco David Alaba sigue siendo un 'puñal' por la izquierda.

A partir de ahí, el Bayern crece en su potencial. En la sala de máquinas del 4-3-3, Ancelotti tiene a otro exmadridista como Xabi Alonso, presente en aquella noche del 0-4 y 'cerebro' del equipo, y el talento de un Thiago Alcántara a un gran nivel, respaldados por la fuerza que les da el chileno Arturo Vidal, en ocasiones excesivamente impetuoso, pero que no deja de ser un jugador de alto nivel y 'todoterreno'.

Pero lo mejor está arriba. El polaco Lewandowski es uno de los mejores '9' del mundo y ya le hizo un auténtico destrozo al Real Madrid cuando jugaba en el Borussia Dortmund. Rápido en el área, impecable con las dos piernas y letal cabeceador, el delantero se aprovecha de contar con extremos de calidad como Douglas Costa, Arjen Robben o Franck Ribéry, lo que deja casi en la recámara a un reputado jugador como el alemán Thomas Mueller.


Y es que Ancelotti tiene también al polivalente y codiciado Joshua Kimmich, al joven Renato Sanches o al francés Kingsley Coman, muestra de una plantilla con la que aspira a todo y en busca del siempre prestigioso 'triplete'. Además, ahora el equipo está más asentado que en el primer tramo de temporada donde dejó algún resbalón como el que sufrió en Rostov (3-2) y que ayudó a que el Atlético de Madrid, que le derrotó en el Calderón (1-0), fuese primero de grupo. No le importó ser segundo, su cruce con el Arsenal inglés lo saldó con un 10-2 global, pero sabe que el Real Madrid es una amenaza mayor.

jueves, 29 de septiembre de 2016

SIMEONE VENCE DE NUEVO A ANCELOTTI

Otra victoria del Atlético de Simeone frente al entrenador italiano que ha salido derrotado en casi todos sus enfrentamientos contra el argentino

Antonio Blanca

El Atlético de Simeone ha convertido en habitual algo que hace años era impensable, pelear de tú a tú contra los más grandes de Europa y encima ganar. Esta vez al que le tocaba pasar por el 'dentista' del Calderón era el ¿todopoderoso? Bayern de Múnich y se fue como hace unos meses en semifinales, derrotado por 1-0. Esta vez fue en la fase de grupos y los rojiblancos encarrillan la clasificación para octavos antes de afrontar un doble enfrentamiento ante el Rostov.

Porque el subcampeón de Europa se ha acostumbrado a vivir a lo grande. Le apetece más jugar ante el Barcelona o el Bayern que ante el Alavés o el Leganés (con todos los respetos) y los resultados así los demuestran. Y para Simeone es más cómodo preparar los planteamientos, esta vez fue un 4-4-2 con Griezmann y Torres en punta y con Carrasco percutiendo por donde quería cuando encontraba espacios.

Enfrente, un Bayern más 'normal', con menos recursos y muchas menos variantes que el de Guardiola. Con cada jugador en un su sitio, sin intercambiar posiciones y siempre pensando más en no sufrir que en crear. Ni Muller, ni Lewandowski, ni Thiago, ni Ribery... ninguno tuvo su día. Y eso que el delantero alemán probó a Oblak con un disparo de primeras que sacó el porrtero con un a parada de reflejos.

El Atlético tenía las cosas mucho más claras. Como siempre defendía muy junto, pero esta vez no daba el pelotazo de forma obligada. Si podía tocaba, jugaba y hacía correr al Bayern detrás del balon durante unos segundos. Tampoco era una exhibición. Pero llegaba de forma continuada. La primera gran ocasión la tuvo Fernando Torres, a la salida de un córner, pero estrelló su cabezazo en la madera cuando solo tenía que empujar el balón para hacer el primero.

Filipe Luis estaba dando una auténtica exhibición y Koke acertaba cada vez que tomaba una decisión, siempre beneficiados de la nula presión del Bayern. Los rojiblancos mordían cuando encontraban la oportunidad y en una de ellas, Xabi Alonso la perdió, Griezmann conectó con Carrasco y el belga arrancó para ajustar el balón a la base del poste de Neuer. Golazo al borde del descanso.

El Atético se mostraba superior a un Bayern Atlético y así continuaría siendo en el inicio de la segunda mitad. Con más punta de velocidad, más intensidad y por momentos más intención en juego combinativo. El Bayern no se acercaba por el área de Oblak y Ancelotti metió en el campo a Robben para tener un poco más de velocidad, pero ni por esas.

Simeone no echó esta vez atrás a su equipo y tras un gran disparo de Carrasco que despejó Neuer, el argentino retiró al jugador belga para dar entrada a Gameiro. 1-0 contra el Bayern a falta de 20 minutos y el Atletico jugaba con tres delanteros.

El Bayern tiró de casta para firmar un arreón final en busca del empate y lo tuvo cerca. Primero con un disparo de Ribery que sacó un defensa, después con un cabezazo de Lewandowski que rozó el larguero y por último, un disparo de Robben que 'lamió' el palo.

Tres ocasiones en apenas cinco minutos que sirvieron para que Simeone retirara a Torres para emter a Gaitán. Los rojiblancos se equilibraron y volvieron a robar, a salir y a tener el balón. En una larga posesión, Vidal arrolló a Filipe en el área y cometió un claro penalti. Griezmann tomó la responsabilidad y chutó al larguero. Era la sentencia (min.84), pero los rojiblancos tuvieron que sufrir hasta el final y lo hicieron con éxito para alzarse al liderato del grupo con seis puntos por los tres del Bayern. Rostov y PSV se sitúan con uno tras empatar en Rusia.

miércoles, 4 de mayo de 2016

POR SUS MAYORES

Jaime Trevijano

¡Qué manera de sufrir, Atleti! Este equipo está preparado para afrontar cualquier batalla, hasta las más grandes de la historia. En una nueva noche memorable, el equipo honró a los caídos en la final de 1974, a Luis Aragonés y a toda la historia de un club centenario. El Bayern ganó 2-1, pero el Atlético estará en final de Milán.

Si alguien quiere explicar qué significa el sufrimiento en el fútbol, que muestre este partido. El Bayern fue mejor y acabó el partido con 81 ataques, el 67% de la posesión, 12 saques de esquina y 35 disparos (12 a puerta). Pero en el fútbol no siempre gana el mejor y muchas veces sí lo hace el que tiene más fe y confianza ciega en sí mismo.

La primera jugada del partido fue el resumen del partido. El Atlético sacó de centro y el balón apenas le duró dos segundos. El Bayern salió a morder, a igualar en intensidad a los rojiblancos y a imponer su calidad. Guardiola alineó a un equipo muy ofensivo con Vidal, Ribery, Douglas, Muller y Lewandowski dispuestos a presionar y ahogar la salida del equipo de Simeone.

A pesar de ello, el Atlético no quiso meterse desde el principio atrás y Gabi realizó los dos primeros disparos a puerta del partido, aunque ambos sin demasiado peligro y a las manos de Neuer. Al cuarto de hora comenzaron las hostilidades del Bayern y el recital de paradas de Oblak.

En el primer despiste de la zaga del Atlético, Muller le ganó la espalda a Godín y cedió para Lewandowski, que algo escorado perdonó en el mano a mano. La sucesión de saques de esquina, centros laterales, rebotes en el área rojiblanca y pérdidas de balón hacían presagiar lo peor. El Atlético no era capaz de dar tres pases seguidos y Griezmann y Torres no recibían balones para jugar a la contra.

La noche de Augusto no estaba siendo nada buena, controló mal el balón en el borde del área y cometió una falta infantil sobre Alaba. Xabi Alonso chutó entre una maraña de jugadores de ambos equipos y el balón tocó en Giménez para despistar a Oblak y anotar el primer gol de la noche. La ventaja de la ida estaba dilapidada a la media hora de partido en el Allianz. Quedaba una eliminatoria de una hora.

Demasiado tiempo para un Atlético que no salía del área y solo tres minutos después Giménez cometió penalti por agarrar a Lewandowski. Los rojiblancos estaban desquiciados, tocados y casi hundidos. Pero Oblak quería ser el héroe y adivinó las intenciones de Muller para despejar el penalti y el remate posterior de Xabi Alonso. Había vida, había esperanza. El Atlético seguía creyendo y por entonces logró algo complicado, llegar al descanso con la eliminatoria empatada.

Simeone tenía que hacer algo y lo hizo. Dejó en el vestuario a Augusto y dio entrada a Carrasco. El panorama cambió en un nuevo ejemplo de la importancia que tienen los entrenadores en el devenir de los partidos. Los buenos ya no eran tan buenos y los malos no eran tan malo. El Atlético presionaba mejor y al Bayern le costaba cada vez más trenzar las jugadas.


En un robo del Atlético en el centro del campo, Koke entregó para Torres y este la puso al espacio para Griezmann en posición legal, el tiempo se hizo eterno, el francés recorrió 20 metros en solitario, solo tenía a Neuer por delante, levantó la cabeza y la mandó a dormir al fondo de las mallas. Era la primera del Atleti y puso el empate. El Bayern necesitaba dos goles para estar en la final.

Los fantasmas se le reaparecieron al Bayern de Guardiola, las semifinales se le volvían a poner cuesta arriba en casa ante un equipo español. Los alemanes pasaron minutos de zozobra y Juanfran estuvo a punto de marcar el segundo del Atlético en un disparo que rozó el palo. Pero a falta de veinte minutos, el Bayern se olvidó del fútbol y se lanzó a la heróica.

Los balones volvieron a sobrevolar el área del Atlético y en uno de ellos Vidal cedió con la cabeza para que Lewandowski la embocara a gol. Quedaba un cuarto hora de sufrimiento extremo para ambos equipos.

El Bayern dejó entonces muchos espacios y el Atlético encontró respiro en la izquierda, Torres se coló y Javi Martínez le zancadilleó antes de entrar al área. El colegiado señaló penalti y la historia parecía escrita. Pero esta vez fue Neuer el que quiso ser el héroe y le paró el penalti a Fernando Torres. Cinco minutos a tumba abierta, un gol era la gloria o el infierno. La final de Milán o una dura eliminación.


El Atlético aguantó el tramo final y logró un resultado histórico para meterse en la final de Milán del 28 de mayo. Los rojiblancos repetirán dos años después y volverán a creer para lograr la Primera.

jueves, 28 de abril de 2016

EL MAGO SAÚL

Julio Candela

La palabra imposible no tiene cabida en el diccionario de Simeone ni en el de su ejército. Dijo en la previa que "las guerras no las gana quien tiene los mejores soldados, sino el que mejor los utiliza". A pesar de la baja de Godín, el Atético jugó con Luis Aragonés y la plantilla del 74 en el recuerdo y ganó 1-0 al Bayern, en el que Guardiola sorprendió dejando en el banquillo a Ribery y a Muller. Los rojiblancos toman ventaja en la ida de las semifinales de la Champions y están a un paso de disputar su tercera final en la historia.

Dicen los tópicos del fútbol que los primeros 15 minutos de los partidos son tan importantes para el devenir del partido que pueden llegar a ser decisivos. Por eso Simeone y Guardiola dibujaron en la pizarra dos sistemas distintos y una idea totalmente opuestas para jugar a lo que ellos querían desde el minuto uno. Es en esos momentos cuando la calidad individual de los jugadores tiene que romper todos los esquemas.

Apenas dos acercamientos sin peligro del Atleti cuando apareció Saúl justo en la misma zona que ante el Barcelona, pero esta vez no fue para centrar, sino para marcar un gol solo al alcance de los grandes jugadores. Cogió el balón en el círculo central, aceleró a 30 metros de la portería, dejó atrás a un Thiago, a Xabi Alonso y Bernat con un regate maravilloso, entró en el área, encaró a Alaba y la colocó con suavidad exquisita junto al palo de Neuer en el minuto 10 de partido. Golazo.

No se le podían poner mejor las cosas al equipo rojiblanco, pero aún quedaban 170 minutos de eliminatoria. El Atlético presionaba al Bayern para ahogar la salida del balón, pero los que se fueron quedando sin aire fueron los jugadores de Simeone con el paso de los minutos y las carreras.

Entonces el Atlético replegó unos metros, era el momento de tejer una tela de araña y desesperar al Bayern con Augusto, Gabi, Saúl y Koke cerrando todos los carriles más Torres y Griezmann en su papel contragolpeador. El Bayern no quería pérdidas por dentro y repetía una y otra vez jugadas con Coman y Douglas Costa, pegados a la línea de cal.

El único que aparecía por dentro era Arturo Vidal, pero apenas dispuso de dos disparos lejanos que ni siquiera estuvieron cerca de la portería de Oblak, que todo el trabajo que tuvo lo solventó sin dudar. Ese paso atrás del Atlético simplemente fue para coger más fuerza y después de varios balones para la carrera de los delanteros, Neuer evitó que Griezmann anotara el segundo en un mano a mano justo antes del descanso.

El campo pareció inclinarse en el inicio de la segunda mitad y el Bayern se volcó sobre la meta de Oblak. Primero estuvo cerca del empate con un cabezazo de Coman y después con una contra que finalizó Vidal y rebotó contra el cuerpo de Augusto cuando iba dirección a la portería.

El equipo alemán presionaba muy arriba y no daba respiro al Atlético. La ofensiva era total y Alaba se sacó un disparo lejano que repelió la escuadra de Oblak cuando parecía el empate. Minutos después Javi Martínez la tuvo de cabeza, pero atrapó el portero esloveno. Aún quedaba media hora y la defensa rojiblanca achicaba aguas como no se vía obligada a hacer desde hace tiempo.

El ejercicio de resistencia era titánico en el Atlético mientras Neuer era un espectador más. Guardiola dio entrada al campo a Ribery y a Muller ante un equipo mucho más cansado que al inicio mientras continuaban las hostilidades alemanas sobre la meta de Oblak. Entonces el Atlético disfrutó de la única contra de la segunda mitad. Griezmann corrió sin mirar atrás, entregó para Torres y El Niño sentó a Alaba, pero el palo evitó el segundo tras un remate de seda con el exterior del pie.


Quedaban 10 minutos para el final y el Bayern pasó por momentos de duda. No sabía si ir en busca del empate o firmar el resultado para la vuelta. El Atlético sacó la bandera blanca para firmar la paz y el Bayern protagonizó los últimos fogonazos, pero el resultado de 1-0 no se movió. Renta mínima para el Atlético, que acaricia la venganza ante el Bayern, pero como en el 1974, los alemanes lucharán hasta el último minuto y Milán queda aún muy lejos.

jueves, 8 de octubre de 2015

VOLKSWAGEN SALPICA AL FÚTBOL

Carlos de Blas

El escándalo de los vehículos modificados para superar las pruebas antipolución en el que se ha visto envuelto Volkswagen también tiene sus consecuencias en el fútbol. La firma de automóviles posee el 100% de las acciones del Wolfsburgo, y cada año le proporciona un presupuesto cercano a los 100 millones de euros, por lo que la crisis les puede hacer enfrentarse a consecuencias devastadoras.

Por el momento, la dirección del club alemán mantiene la calma. "Las señales son claras: con la situación actual, nada cambiará para el Wolfsburgo", indicó Klaus Allosf, director deportivo del equipo bávaro. "No somos ni la primera ni la última prioridad de Volkswagen", añadió.

La historia del Wolfsburgo está íntimamente ligada a Volkswagen. De hecho, el nacimiento del club se produjo con el fin de satisfacer los deseos de ocio y deporte de los trabajadores de la fábrica de vehículos y, desde entonces, los lazos superan el aspecto económico alcanzando el sentimental, por eso no hay "inquietud" según señala Allosf.

Sin embargo, un caso de tal magnitud negativa puede tener consecuencias a largo plazo. "La catástrofe industrial debería o podría, a medio plazo, afectar a la política del club y frenar las inversiones, provocando un desarrollo mucho más pausado", explica el periodsta alemán Andreas Jöerger, en unas declaraciones recogidas por 'L'Équipe'.


Christoph Breuer, enconomista especializado en deporte, va más allá en una entrevista concedida a AFP: "El Wolfsburgo no desaparecería, pero podría no ser capaz de luchar por otro cosa que no fuesen los puestos de media tabla".

De hecho, el primer revés ya se ha producido para el Wolfsburgo, ya que la firma deportiva Kappa, uno de sus principales patrocinadores, ha adelantado la rescisión de su contrato que terminaba en 2018.

El Wolfsburgo, segundo clasificado la pasada temporada en la Bundesliga, podría perder los casi 100 millones de presupuesto anual de los que dispone y con ellos, la posibilidad de mantener a estrellas en su equipo.

Naldo, Luiz Gustavo, Schürrle, Bas Dost y Bendtner podrían ser algunos de los primeros nombres en caer en caso de que el recorte presupuestario se llevase a cabo. El diario 'Bild' en alemania especula con esta posibilidad, pero por ahora no hay nada oficial.

El recién ascendido Ingolstadt es uno de los equipos más preocupados por el caso Volkswagen. La marca posee el 20% del club a travñes de su filial Audi, y su apoyo económico es fundamental para su futuro.


En menor medida se ve afectado el Bayern de Múnich, con el 8% de las acciones en manos de la susodicha compañía. Sin embargo, el declive de Volkswagen se espera que provoque una caída notable en el márketing en los próximos tiempos, por lo que su participación en el fútbol está en entredicho.

jueves, 6 de agosto de 2015

ENSAYOS DE PIZARRA

Julio Candela

Rafa Benítez evitó un pulso a destiempo con Pep Guardiola que pudiese marcar su trabajo. La desventaja de no contar con Cristiano Ronaldo y Benzema, le invitó a dejar de lado el marcador y convertir una gran cita en un amistoso más. Alineó un equipo de circunstancias, con suplentes como Bale, Modric o James, un ataque que no coincidirá en toda la temporada: Lucas Vázquez y Cheryshev más un Jesé más desdibujado en punta, acusando el cansancio del duelo ante el Tottenham.

El fondo de armario del Bayern es mucho más elegante y más amplio, dispone Pep de mejor plantilla. El Allianz era un duro examen y el Real Madrid pensó más en protegerse, extender su firmeza defensiva, que en la forma de dañar el planteamiento de Guardiola. Metió Benítez músculo en la medular con la presencia de Casemiro. Libera a Kroos, que pudo marcar en su vuelta a casa con un ajustado disparo lejano.

Marcó el tempo del partido un Bayern que no terminó de explotar su estilo. El Real Madrid se lo impedía salvo cuando aparecía en el costado izquierdo la bala de Douglas Costa. Carvajal sufrió. El ataque madridista dependía de Isco, al que le faltaron buenos socios.

El duelo salió del tedio por alguna llegada de un Bayern con Xabi Alonso a la batuta un año después de pegar la espantada de la casa blanca. Lo intentó Müller antes de exigir a Keylor Navas. Sacó los puños a un zurdazo de Alaba que llevó tanta potencia que el despeje quedó muerto en la zona de peligro. Lahm se adelantó a Ramos pero forzado remató fuera.

Un Real Madrid demasiado táctico apenas generó peligro en todo el duelo. Douglas desequilibró en cada acción tras su recital ante el Milan, fichaje de nivel para un Bayern al que Pep le cambia la cara. Uno de sus centros lo despejó Ramos en el área chica cuando en la grada del Allianz ya se esperaba el tanto.

En una jugada que define al extremo, al borde del descanso, su pase atrás lo remató solo Götze que se topó con una acción de reflejos de Keylor. En esa acción empujó a Müller en un claro penalti no señalado, tanto como el que sufrió Ramos, atropellado en línea de gol por Boateng en la siguiente acción.

La madera salvó al Real Madrid. No cesó de buscar el gol Müller. Rozó el poste tras una triangulación a la media hora de partido y vio como ocho minutos después su disparo desviado golpeaba en Ramos y envenenaba su trayectoria hasta estrellarse en el palo.

La reivindicación de Keylor Navas creció en el segundo acto. En días en los que se espera la llegada de David de Gea tras el fichaje de Kiko Casilla, el costarricense demostró que sin fichajes el Real Madrid puede respirar tranquilo tras la salida de Iker Casillas.

Antes Neuer demostró porque es considerado el mejor portero del mundo. Respondió con brillantez en las pocas llegadas madridistas, siempre en botas de Kroos que se ganó la ovación de su antiguo público. Una falta a la escuadra la salvó el portero del Bayern con una gran parada. Minutos después sacó un puño abajo a otro disparo envenenado de Kroos, con bote incluido.

Benítez juntaba unos minutos a dos jugadores con magia como Isco y Asensio. La entrada de Modric daba más minutos de balón pero nunca hubo balance ofensivo. A la hora de partido Lewandowski falló lo que nunca puede perdonar un nueve. En boca de gol, con Keylor superado, giró su tobillo para impactar el centro desde el costado en vez de acompañar el golpeo o dejarlo muerto. Su remate se marchó fuera.

Mientras, el Real Madrid probaba con James de punta, ni se le vio, y no forzaba la entrada de Bale a escena. Minutos de extremo para Danilo y pruebas para la libreta de Benítez que hoy se llevó más tachones que cosas buenas del Allianz.

La recta final de partido mostró la ambición del Bayern. Buscó de forma incesante el gol. Keylor voló y sacó una mano arriba al disparo del danés Pierre Hojbjerg, rechazó abajo una falta lejana de Alaba, sacó los puños al enésimo intento de Douglas Costa pero acabó errando en la jugada que decidió el torneo. El buen pase a balón parado de Douglas encontró un extraño gesto en el salto de Ramos y Lewandowski remató a placer a medio metro de la línea de gol.

El Real Madrid no tenía tiempo para reaccionar, en dos minutos no haría lo que fue incapaz en el resto del partido, y Keylor se despidió con otra gran parada a Douglas Costa. El Bayern conquistó con justicia la Audi Cup y endosó la primera derrota de pretemporada al equipo de Benítez.

miércoles, 13 de mayo de 2015

NEYMAR SE ENCUMBRA EN MÚNICH

Jordi Grimau

A pesar de perder el partido por 3-2, y seguir sin ganar en Múnich, la ventaja de la ida (3-0) ha sido más que suficiente para un Barça al que se le complicó el partido cuando el Bayern se adelantó 1-0, pero acabó siendo letal con su nueva arma, el contragolpe, con la cual puso un 1-2 en el tanteador y neutralizó el choque hasta que finalizó la primera parte.

Si no es el mejor contragolpe del mundo, como afirmó con rotundidad Josep Guardiola en la previa del partido, el Barça sí que puede presumir esta temporada de ser un conjunto con una velocidad endiablada que, a diferencia de otros años, es capaz de plantarse en el área rival en un santiamén y, además, marcar gol.

Así fue como el Barcelona neutralizó el primer tanto de Benatia, que elevó el ambiente del Allianz como si fuera una caldera. Pero en una acción rápida en el minuto 15 y otra en el 29, Neymar dejó sentenciada la eliminatoria con dos tantos.

Mucho antes de que el Barcelona desinflara el ambiente con el segundo tanto, el Bayern, además de marcar un gol, pudo haber anotado algunos más, de no ser por una actuación sublime de Ter Stegen, que firmó su mejor noche como azulgrana, a pesar de encajar tres goles.

El Bayern jugó su carta desde el arranque, haciendo que el balón no se enmarañase en el centro del campo para llevarlo con velocidad por las bandas, desde donde los laterales azulgranas tuvieron mucho trabajo. Después de cinco minutos de agobio, Rakitic tuvo la primera ocasión de gol para el Barça y Neuer respondió con acierto sacando la pelota a córner.

En el minuto 6, Piqué se tuvo que lanzarse al suelo para sacar un tiro de Rafinha y el punto de inflexión llegó en la siguiente acción, cuando en una jugada sin apenas peligro, Lewandowski sacó un duro disparo y Piqué rechazó a córner.

En el lanzamiento, Madhi Benatia conectó un preciso cabezazo que se fue al palo derecho del Ter Stegen, que no pudo impedir el tanto. El Barça recibía el primer gol en ocho partidos.

El Bayern vio que podía ser, que el milagro podía ser una realidad, ya que llevar el balón al área azulgrana se había convertido en un objetivo más fácil de lo esperado.

El Barcelona, con muchas dudas en la creación, optó sin remilgos por el lanzamiento de balones largos, para atacar los espacios y romper a una defensa que, si bien estaba formada por cuatro hombres, en muchas ocasiones se quedaba en tres. Así, al cuarto de hora, un balón en profundidad de Messi a Luis Suárez, permitió que el uruguayo habilitase a Neymar, que llegaba por la izquierda. Esta vez el brasileño no falló, igualando el partido (1-1).

El empate empeoraba las cosas para el Bayern, que tenía que marcar cuatro goles y a punto estuvo de descontar uno en el minuto 19 con un remate de cabeza de Muller que Ter Stegen sacó casi en la escuadra.

A poco de llegarse a la media hora, Ter Stegen se reivindicó nuevamente con otro paradón a disparo de un solitario Lewandowski.

En el minuto 28, en la otra portería, el titular de la selección alemana no fue menos con otra gran parada a jugada de Neymar y Messi, pero en el 29 nada pudo hacer en otro contragolpe en el que Luis Suárez cabalgó en solitario y, cuando se le echó un rival encima, volvió a tirar el balón a la izquierda, donde Neymar repitió acierto (1-2).

El jarro de agua fría cayó sobre el césped y en el graderío, que dio entonces por perdida la eliminatoria, a pesar de que la meta de Ter Stegen no descansó debido a que el titular de los partidos de 'Champions' estaba dispuesto a firmar una noche de gloria, como en un remate de cabeza de Schweinsteiger y, sobre todo, en un disparo de Lewansdowski en el que el balón se encaminó hacia la línea de gol y el meta barcelonista, en un esprint a vida o a muerte, sacó la pelota sobre la raya.

En la segunda parte, el Bayern hizo buena la máxima de Guardiola en la previa de defender primero y buscar algo en ataque. El equipo alemán salió a mover el balón, a no precipitarse y evitar que el Barça hiciese aún más daño con algún contragolpe en un once en el que Suárez se quedó en el vestuario y saltó al campo Pedro.

A pesar del que el partido había caído en un tono espeso, en el que parecía que los dos equipos daban por buena la eliminatoria, un balón sin más en la frontal cayó en los pies de Lewandowski, que recortó bien a Mascherano y, con un fuerte disparo, empató el partido (2-2).

El Barcelona renunció a sus esencias, a intentar maniatar el balón, y, a pesar de que en alguna fase realizó un buen control sin profundidad, no pasó por muchos apuros hasta que en otro latigazo, en el minuto 74, Muller se encontró un balón bien movido en la frontal y deshizo la igualdad con un buen gol desde fuera del área (3-2).

La falta de intensidad, a pesar de disfrutar aún de un gran margen en el tanteador, llevó al Barça a vivir un tenso cuarto de hora final que llevó a Luis Enrique a sacar a Xavi para frenar el partido. Y lo logró. El tiempo se echó encima del Bayern y fue entonces cuando el Barça masticó los minutos a su gusto.

jueves, 7 de mayo de 2015

HACIA LA FINAL ANHELADA


Repaso en los quince minutos finales del Barcelona al Bayern de Múnich que le pone con pie y medio en Berlín y abre la posibilidad de una final ante el Madrid si los de Ancelotti remontan a la Juventus

Antonio Blanca

Mal partido del Madrid el martes en Turín ante la Vecchia signora del que salió derrotado por 2-1. De noventa minutos solo los blancos tuvieron veinte buenos, los que van del empate de Ronaldo tras el primer tanto de Morata al cabezazo al larguero de James que hubiera supuesto el 1-2 y haber cambiado el signo del choque y la eliminatoria. Los peores del partido fueron Bale sin lugar a la duda y Ramos. En este caso el experimento del sevillano en el medio salió gaseosa. Ancelotti que se llevó un repaso táctico de Allegri volvió a manejar mal la estrategia, los cambios y los minutos de los mismos, siguiendo machacando a sus jugadores que acabaron el partido exhaustos.

El Bernabéu y sus noventa minutos muy largos, o “molto longi” como refirió hace años el añorado Juanito. La remontada es más que probable posible, desde luego la imagen ante su afición debe de ser muy pero que muy distante y distinta a la vista el pasado martes, sino el sueño de una final Real Madrid-Barcelona volverá a esfumarse.

Porque el Barça con un gran Messi sí que va a estar en Berlín. 3-0 en quince minutos al Bayern de Guardiola. Pep quedó retratado en la que fue su casa. La primera parte estuvo más igualada que la segunda, en la que el Barça dispuso de más ocasiones y en el tramo final dejó la eliminatoria machacada y puede permitirse pensar en la Liga, si es que acaba por la huelga convocada por la RFEF.

Podría o puede haber final Madrid-Barça. Sería el culmen al ciclo de enfrentamientos del clásico, el partido soñado donde el vencedor ganará una parcela de cielo y el derrotado se sentará eternamente en los infiernos del fútbol. Habrá que ver, habrá que esperar, porque primero el Madrid debe voltear a la Juve.