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jueves, 31 de mayo de 2018

BALE PIENSA EN IRSE

El galés no se siente valorado por Zidane y el club, y aun habiendo sido el héroe de la Decimotercera prefiere seguir su carrera lejos de Chamartín

Antonio Blanca

La millonada que le pagaría el Manchester United o el atractivo del Bayern de Munich, Gareth Bale se debate entre dos ofertas. Ambas pueden satisfacer las exigencias del Real Madrid, así que ahora él tiene la pelota en su tejado. El galés, que hace semanas dio la orden a Jonathan Barnett, su agente, de sondear el mercado, verbalizó sus intenciones de marcharse del Madrid a la conclusión de la final de la Champions de Kiev, donde fue elegido mejor jugador del partido gracias a sus dos goles saliendo del banquillo.

"Necesito estar jugando semana tras semana y eso no ha sucedido esta temporada por una razón u otra. Tengo que sentarme y discutir mi futuro con mi agente. Obviamente, estoy decepcionado por no haber salido de inicio, así que lo mejor que he podido hacer ha sido dar un paso adelante y causar impacto. Y eso fue lo que hice", declaró el jugador sobre el césped.

El galés se limitó a hacer público lo que hacía tiempo que pasaba por su cabeza. Bale ha pasado a un rol residual el campo, siendo titular en partidos de poco rango en Liga y quedándose en el banquillo en partidos importantes de Champions. Por eso Barnett se ha movido rápido en el mercado y el futbolista tiene dos suculentas ofertas encima de la mesa. Dos propuestas de equipos de primer nivel europeo.

El primero es el Manchester United. Jose Mourinho dejó claro el pasado verano, antes de en un partido amistoso ante el Real Madrid en Estados Unidos, que Bale era una prioridad para él. El portugués se lo dijo al galés en el túnel de vestuarios entre risas. Ahora el interés es real y el United quiere convertir al futbolista en el mejor pagado de la Premier. Una ficha que podría rondar los 35 millones de euros anuales, además de dejar en las arcas del Real Madrid una jugosa cantidad.

En un principio el precio de salida de Bale era de 120 millones de euros. Florentino, consciente del interés de la Premier, donde el Tottenham también preguntó por Gareth, tasó su salida en 120 millones de euros en un primer momento. Lo hizo a regañadientes porque el presidente siempre ha creído en Bale como jugador franquicia para los próximos años, pero las lesiones y Zidane le han recluido a la suplencia y hoy la salida del galés es innegociable. Lo que ha cambiado es su precio, especialmente tras los dos goles de la final de Champions. Hoy el Real Madrid aspira a no recibir menos de 150 millones por su traspaso y en Inglaterra hablan de superar incluso el precio de la cláusula de Neymar que pagó el PSG (222 millones).

El otro equipo que se ha mostrado muy interesado es el Bayern de Múnich. Y desde el entorno del jugador se ha deslizado que esta oferta es la preferida del futbolista. Un equipo del que ha recibido muy buenos informes y que le permitiría estar más relajado en su vida privada. Si hay algo que ha gustado a los Bale de su estancia en España ha sido la tranquilidad con la que han podido vivir. En Inglaterra, Bale es un jugador muy seguido por la prensa que llena decenas de portadas en los tabloides ingleses. Y parece que Gareth no quiere regresar a esa dinámica, por lo que Múnich le permitiría mantener esa vida privada relajada.

En los próximos días comenzarán las conversaciones entre el Real Madrid y Barnett, que pondrá encima de la mesa las ofertas que tiene el jugador, e indicará cuál es su prioridad. El equipo al que finalmente se marche colmará las exigencias del Real Madrid y ahí le tocará a Pérez mover fichar en el mercado en busca de otro galáctico. En las últimas horas se ha abierto la posibilidad de que sea precisamente un jugador del Bayern, el delantero Lewandowski, cuyo agente ha confirmado que el ariete quiere cambiar de aires. ¿Cambio de cromos? En cualquier caso, el precio de Bale en el mercado es superior al del polaco a día de hoy.

domingo, 27 de mayo de 2018

EL REAL MADRID ES INMORTAL

Tercera Champions League consecutiva que logra una hazaña nunca vista en la Historia del deporte y se hace eterno

Antonio Blanca

Limpio y blanco. No empaña. Leyenda viva. El mito del mejor club del siglo XX y de aquellos años dorados no es sino una realidad, plausible, poética, celestial, blanca, muy blanca, sin mácula, las deidades siempre fueron así. Decimotercera realidad. Fútbol épico en racional época. El maldito número 13 duró noventa minutos, en los que el Real se reafirmó como la institución deportiva más grande de todos los tiempos, por lo siglos de los siglos, al menos del pasado y del presente. Desde Valhalla y Hammurabi a la hazaña blanca. La Copa de Europa que vence al maldito aquelarre. Costó años ganar dos seguidas. La tercera consecutiva ya es historia. 3-1 frente al Liverpool. Pura vida. Gareth Bale. Diosa Cibeles, o lo que es lo mismo, Madre Tierra, Diosa del madridismo, la tierra que da la vida al fútbol. 

El galés llegó a tiempo. Para levantar la Décima y para desafiar a la luz y su velocidad. Se suspendió en el aire para emular a su colega portugués (menos estética, más compleja) y encaminar a su club a la gloria. También se valió de Karius, que tendrá el perdón de los suyos, y la impía inmisericorde memoria. Su calamitoso partido allanó el camino, el primer gol roza el vergonzoso honor del más ridículo de la historia del balompié. 

El Trece, o el 12+1 que decía el malogrado Ángel Nieto, que anoche desde el cielo festejaría la proeza. Judas se sentó en la mesa e hizo de la última cena 13 comensales. Maldito número 13. Doce bis en los aviones y mortal cifra para las noches de Sandro Rey. Paraskevidekatriafobia la llaman unos y puta mala suerte los mal hablados. Los haters que deben andar como vulpejas. Miren si no a Bale y Benzema. Tres seguidas y van 13. Cuánta gloria.


Balder, el favorito de los dioses, cayó ante Loki, el decimotercer asistente al banquete sagrado escandinavo. Y muy loquis estarían los que hace diez años pensaran en algo así. Hasta que llegó Mourinho, la Champions era el vía crucis merengue. La behetría de Chamartín puso en Cristiano Ronaldo sus esperanzas. Acertaron, vaya que si lo hicieron. Ronaldo, el mejor jugador del mundo, Ronaldo el mejor jugador en la Historia del mejor equipo del deporte de todos los tiempos. Ronaldo tan transparente, tan sincero, tan a destiempo. Las palabras se las lleva el viento, la huella de Ronaldo en el Madrid es perenne, por siempre. Al portugués hay que entenderlo, como a los hijos rebeldes, regañarle porque se equivocó y redimirle merced al perdón pedido. 

El antimadridismo hipertrófico ha degenerado, como diría Juan Belmonte, en insultante superioridad. No fue el año mejor en Liga. El Tottenham les pasó por encima. Se tildó al PSG de favorito. Al final, lo de siempre. Como no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa ya no se sabe ni cómo decirlo, una y otra vez. Dos chilenas y dos fallos de los arqueros. Cuatro goles que han amasado un nuevo éxito para Zidane, tan cuestionado, tan burlado, tan bueno, tan gigante... Zizou no debe tener una flor, pues es el encargado de regar el Jardín del Edén, como los seres de leyenda, Zidane goza de preferencia con alguien allí arriba, está tocado por la varita.

El partido no creará escuela, es lo que pasa en las finales. Fue tedioso y se hizo largo. La lesión de Salah se antojó dádiva y la caída de Carvajal ralentizó aun más el choque. Se salió del guion la final. Huyó de alegorías el Madrid. Cuatro Copas de Europa en cinco años. De verdad que resulta complicado hacerse a la idea. La retrospectiva del tiempo hará valorar la proeza de este equipo, porque sí, llegará un día en el que el Madrid no gane la Copa de Europa.

La mitad de la plantilla ya suma cuatro trofeos, Ronaldo se alza pentacampeón, y la epidemia sarnosa se aproxima en diciembre a quienes les gusta de cuestionar al astro de Madeira si gana el sexto balón de Oro. Ronaldo, amenaza con irse o con, simplemente, dar respuestas. Quizá quiera hablar de que sigue siendo el rey o quiera felicitar a Bale. O decirle a Florentino que dorar la píldora a Neymar es craso error cuando el ‘7’ está destrozando los anales de la estadística del Madrid. Anoche, la emersión del galés volvió a ser decisiva. Entró por un Isco que estuvo gris, un disparo al larguero fue su clímax. Los genios tienen estas cosas y no siempre se frota la lámpara.


Otro que tal baila es francés y tiene más temple que un burel mejicano. Karim Benzema abrió la lata. Con ayuda, sí, pero andaba por allí para continuar emulando a Raúl González Blanco “el Gran Capitán”, y recordar la obra de pillería de Glasgow, como hizo con una portentosa chilena Bale a pase de otro brasileño, no Roberto Carlos, sino Marcelo, en deferencia al hoy su entrenador, de la volea sempiterna de Zidane al imperecedero de Bale. Todo sea por continuar agrandando la leyenda. Marcando época, como la final de Navas (una parada felina de un profesional intachable), la soberana actuación de Ramos y Varane en defensa, y Modric, que es un vino excelso, pasan los años y su reserva cada vez es mejor.



En general, una plantilla exitosa que ha hecho historia. Lo que fue un mito se ha hecho logos. Lo que negó la ciencia del fútbol lo ha forjado en razón un francés y su ejército de leales peloteros. Reivindicaciones aparte, el Real Madrid es una leyenda y el mundo del fútbol y el deporte da gracias. Trece Copas de Europa. Desafiando al mal fario. Desde 1956 hasta 2018, del Madrid de Di Stéfano, al Madrid de los años 10, al Madrid de Zidane, al Madrid de Cristiano Ronaldo. 

jueves, 7 de julio de 2016

RONALDO SIEMPRE APARECE

Gran partido de la estrella portuguesa que mete a su país contra pronóstico en la final de la Eurocopa tras deshacerse de Gales

Antonio Blanca

Portugal, a pesar de las críticas vertidas a lo largo del torneo con mayor o menos razón,  es finalista de la Eurocopa, merced a las ventajas de un cuadro benévolo (del que España no olvidemos pudo beneficiarse) y un jugador colosal. Es cierto que Cristiano no estaba haciendo un torneo de campanillas, sus detractores-odiadores, que colapsarían una ciudad media si se manifestaran, no dudaban en señalar que en los lusos todo era suerte y que Ronaldo parecía haberse quedado en Madrid viendo el fútbol desde casa. Pero no, contra Gales demostró que las pocas fuerzas que le deben quedar en este caluroso julio bien pueden transformarse en fútbol o, en su máxima especialidad, el gol, del que es maestro superlativo.

Anotó el primero, el que abrió la cuenta del partido y desanimó casi definitivamente a Gales. Típico golazo de Cristiano. Fue también uno de eso tantos que casi solo puede marcar él en el mundo del fútbol. El córner se puso en el centro del área y él no parecía en posición de rematarlo. Poco le conocen, dio un salto sensacional y utilizó la cabeza como una catapulta para formar un remate genial. Durísimo, fortísimo, lo que un ser humano normal solo podría hacer con la pierna. Es uno de esos privilegiados, capaces de hacer goles que el resto ni imaginan. Una estrella colosal.

Poco después del primero, llegó el segundo. Si Gales pensó en algún momento que había espacio para la recuperación, pronto se dio cuenta de que no, que su camino terminaba en unas muy meritorias semifinales, una ronda en la que estaban desafiando la lógica futbolística que dice que un equipo con dos jugadores y nueve chicos concienciados pero sin talento no tiene recorrido alguno. No jugaron bien, no inquietaron a Rui Patricio en ningún momento. Sin Ramsey, un muy buen jugador que estaba sancionado, era Bale contra el mundo. Jugó bien, lo intentó todo, pero no dio para más.

En el segundo gol de los lusos, cómo no, también tuvo una importancia capital Cristiano Ronaldo. Cogió un balón lejos del área, se inventó uno de esos tiros en los que solo él tiene fe, le dio mordida y Nani se la encontró para rematar y sentenciar. Con el partido de cara como estaba, se vio por fin al 'crack', más activo, rematando todo lo que le llegaba, haciendo un derroche de energía tan propio de él. Nunca le faltaron las ganas, la ambición infinita que le empuja más y más, siempre queriendo reinar. Es, en eso, el empleado perfecto, el que sabes que nunca te dejará en la estacada.

Todo este despliegue de Ronaldo llegó en la segunda parte. La primera es una nebulosa que nunca debió ocurrir. Muy en la línea de esta tediosa Eurocopa, fútbol lento, fútbol miedoso. Es algo habitual en las semifinales de los torneos, lo que no se entiende bien es que se haya extendido eso a todo el campeonato. Los equipos tienen pánico de perder, de que el sueño se desplome. Juegan como el niño nuevo en la escuela, que no conoce y no se atreve. Aburridísimo aquello hasta que despertó Cristiano. El de Madeira es la explicación del éxito de Portugal. O una de ellas, la otra es la suerte. 

Los lusos, que el domingo estarán en París disfrutando de una final de la Eurocopa, una de las cosas más emocionantes que existen, han tirado la moneda muchas veces y siempre para salirles cara. Hasta los cuartos de final no había pasado la selección vecina del empate en los noventa minutos, estuvo prácticamente eliminada contra Hungría, que en tres ocasiones se puso delante y otras tantas terminó igualada por la fe de Cristiano.

Por si eso fuera poco, un gol de Islandia en el último minuto les dejó terceros en el grupo o, lo que era lo mismo, en el lado manso del cuadro. Y con esas bases han creado el imperio. Primero Croacia, que jugó mejor -no mucho mejor, solo ligeramente mejor- pero terminó sucumbiendo cuando la prórroga ya expiraba. Luego Polonia, para la que necesitaron llegar a los penaltis para sobrevivir. Y lo hicieron, que era lo importante. Contra Gales, sin brillar en demasía, encontraron por primera vez un modo para ganar sin sufrir.

El equipo tiene una estrella y un ritmo pausado, melancólico, casi de fado. Sus jugadores no son malos, pero tampoco una maravilla. Algunos son físicamente bien dotados, como Renato Sanches, otros tienen trazas de talento, como Andre Gomes o Nani... pero en todo caso, sin el alma que lleva el siete, difícilmente hubiesen llegado tan alto.

Cristiano, Cristiano y más Cristiano, pero también un poco de Gareth Bale. El jugador galés ha demostrado en esta Eurocopa que sabe ser líder, y la mera presencia en semifinales de su país es un gran hito. En el Madrid, en ocasiones, se le ha achacado no dejarse todo en el campo, no bajar lo suficiente ni ser solidario. Sus compatriotas no pueden pensar lo mismo. En esta Eurocopa ha demostrado lo mucho que le importaba jugar y lo ha hecho, además, con criterio y fútbol. Porque Gareth Bale, por encima de todo, es un gran futbolista: rápido, potente, con un exquisito toque de balón. Todo un esteta. Le ha dado para más de lo que pensaba, para menos de lo que él hubiese soñado.
Bale y Cristiano se encontraron al final del partido. Se dieron un abrazo y estuvieron un rato hablando. Ambos pueden estar contentos, incluso el caído, que no en vano ha hecho de un país que nunca había estado en una Eurocopa otro que ahora sabe lo que son las semifinales. El luso, por su parte, tiene una ronda más para reivindicarse. Él, que pelea tanto por los títulos como por la historia, que se tiene en una consideración altísima, puede ganar un título europeo que le daría una de sus mejores líneas en el currículo. Portugal regresa a una final continental 12 años después, en la última ya estaba

Cristiano, aunque era más un niño con hambre que la inmensa estrella que es hoy. Si el domingo da la sorpresa -pongan el rival que quieran, sería sorprendente- incluso su manifestación de críticos tendrá que darle valor a lo logrado. No es equipo para estar en una final, menos aún para ganarla.

lunes, 31 de agosto de 2015

UN NUEVO BALE

Julio Candela

Bale ha disputado sólo dos partidos de Liga. La diferencia de rendimiento dada en uno y otro es evidente. Mientras que contra el Sporting de Gijón al galés le costó hilar jugadas de ataque y brillo sólo cuando se volcó al costado izquierdo, frente al Betis cuajó un gran partido que certificó con dos goles desde la posición de mediapunta. ¿Qué cambió entre un partido y otro? Además del rival (el Sporting se supo encerrar mejor que el Betis), el estilo de juego del propio Bale. En este segundo encuentro, supo soltar mucho más rápido el esférico, lo que le dio más dinamismo al ataque y, consecuentemente, más oportunidades de brillar al propio Bale.

Hoy el diario As se hace eco de esta estadística. Así, contra los asturianos Bale tocó 84 balones y dio 54 pases con una efectividad del 83%. Contra el Betis, sin embargo, tocó apenas 45 balones, dio 31 pases y tuvo una efectividad del 87%.
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Eso, traducido a la realidad del juego significa que Bale no condujo tanto el esférico frente a los andaluces como lo hizo contra el Sporting. De hecho, los mapas de calor de un partido y otro demuestran este tipo de juego.

Mientras que en el del Sporting (izquierda) se ve claramente como Bale se concentró en la zona del mediapunta y atesoró la bola en esa zona de forma intensa, frente al Betis se comprueba como sus intervenciones están más repartidas por todo el campo y son, sobre todo, más cortas.

Conduciendo la pelota, el galés atascó la elaboración y no ayudó a cerrar espacios. Es más, cayó en la trampa de un Sporting que supo cerrarle bien.

Sin embargo, contra el Betis, abrió más huecos y, además, supo aprovechar una de sus virtudes: el remate. En un duelo fue, en resumen, un intento de generador de juego que salió mal.
En el otro, sin embargo, se combinó para que fueran otros los que le sirvieran a él balones con los que llegar al área que defendía Adán y al que le hizo dos de los cinco goles que encajó.


jueves, 6 de noviembre de 2014

¿ES BALE UN PROBLEMA?


El jugador galés regresa tras su lesión y se encuentra con un panorama inesperado, el equipo se ha acoplado a la perfección al sistema 4-4-2 y suma doce victorias consecutivas

Antonio Blanca

Gareth Bale está de vuelta, ha superado sus problemas en el músculo piramidal de la pierna derecha y ya jugó el pasado martes contra el Liverpool. A pesar de contar sólo con 29 minutos sobre el terreno de juego, Bale mostró destellos de su calidad, como un tremendo remate contra el larguero de Mignolet o un gran lanzamiento de falta que salvó el meta belga. En plenitud de condiciones, Carlo Ancelotti ha dejado claro que va a jugar de inicio este sábado ante el Rayo. Pero, ¿ha notado el Real Madrid su ausencia?

La pasada temporada, el Real Madrid desembolsó 90 millones de euros para hacerse con el por entonces futbolista del Tottenham. Sin pretemporada y con la competición ya comenzada, Bale siguió un plan especial con el objetivo de alcanzar el mismo ritmo que sus compañeros, algo que fue consiguiendo a marchas forzadas, pues las lesiones fueron evitando que tuviera la continuidad necesaria para encajar un equipo novedoso para él. Pero en el tramo final de temporada, Bale justificó su fichaje con grandes exhibiciones, en especial con su gol en la final de Copa y en la final de la Champions.

Una temporada después, el galés se antojaba como una pieza básica del equipo. Con una buena pretemporada y conociendo a la perfección los mecanismos de sus compañeros, todo hacía indicar que Bale se iba a salir en este comienzo de curso, pero nada más lejos de la realidad. Con el paso de los partidos, fue perdiendo peso en el equipo, hasta llegar el momento de empezar a ser discutido por la afición. Pero, en ese punto, llegó una inesperada lesión que le dejó fuera del once durante cinco partidos, en los que ha coincidido que el Real Madrid ha firmado el mejor fútbol de la temporada.

Después de sus problemas físicos, este martes reapareció ante el Liverpool. "Bale ha estado bien. Ha jugado treinta minutos y se encontró bien. Pensé que era pronto para salir como titular. El sábado empezará el partido. Pero no jugarán doce", aseguró Ancelotti al final del partido. Así, el técnico italiano confirmaba que Bale será titular ante el Rayo Vallecano, lo que implica necesariamente que otro jugador tendrá que salir del equipo. Pero, curiosamente, los dos que más papeletas tienen para ir al banquillo son dos de los más brillantes en ausencia del gales: James Isco, precisamente su sustituto.

Pese a que los números confirman que el Madrid ha sido más solvente sin Bale, y en partidos importantes como ante el Barcelona o el Liverpool, lo cierto es que no tendría sentido discutir la calidad del galés. El '11' madridista es fundamental en el equipo de Ancelotti, y buena parte de los éxitos del club blanco de la pasada temporada no hubieran llegado sin su colaboración. Pero no es menos cierto que el Madrid está menos protegido en la medular con los tres hombres de ataque y, hasta la fecha, Bale es el que ha aportado menos al equipo. Ahora, es el galés el que debería volver a ganarse el puesto.

A día de hoy, el Madrid suma 12 victorias consecutivas, una racha que comenzó con Bale sobre el terreno de juego. Pero el principal problema que ha sufrido esta temporada el conjunto blanco con el galés sobre el terreno de juego radica en su poca implicación defensiva. Al no mirar hacia atrás, en defensa se quedan descolgados tres jugadores (Bale, Cristiano y Benzema), lo que hace al Madrid mucho vulnerable. Pero Isco y James han adoptado una actitud más defensiva, lo que provoca que sean los primeros en recuperar la posición y haciendo más sólido el eje de los blancos en la medular.

Así, los números demuestran que el equipo ha mejorado sin Bale. En los 12 partidos que ha jugado, el Madrid ha marcado 34 goles (una media de 2,8 por partido) y ha recibido 13 (1,08). En los 5 partidos que ha estado lesionado, los blancos han firmado 19 goles (3,8 de media) y han encajado 2 (0,4). Es decir, en ataque no sólo no se ha resentido, sino que ha mejorado, mientras que en defensa es más solvente. 

La aportación de James e Isco ha sido básica. El colombiano se ha aclimatado a las mil maravillas a su nueva posición: en el carril derecho, se ha acostumbrado a ser uno de los primeros jugadores en ocupar posiciones defensivas, sin olvidar su aportación de cara a la meta rival. Por su parte, el andaluz ha continuado con la línea que comenzara a demostrar la pasada temporada, y ha confirmado su cambio: implicación con el equipo, pelea, garra y desborde, unidos a su monumental clase para recibir más de una ovación por parte de la afición del Bernabéu.

Pero no se trata sólo de una cuestión de nombres y sí de sistema de juego. Con ambos sobre el césped, el Real Madrid ha demostrado tener mucho más equilibrio. Y no sólo por tratarse de dos jugadores mucho más comprometidos en defensa que Bale, sino también porque Ancelotti ha apostado por un claro 4-4-2 con ellos sobre el terreno de juego que ha permitido al equipo blanco ocupar mejor el espacio, especialmente en el plano defensivo: con este esquema, tanto Modric como Kroos no se encuentran tan desprotegidos. Ahora, Bale está de vuelta. ¿Será el Madrid tan solvente con el galés sobre el césped?

lunes, 14 de octubre de 2013

MIEDO POR BALE



La protrusión en la espalda que sufre el jugador galés ha puesto en alerta a los servicios médicos del Real Madrid 

Antonio Blanca

Bale se encuentra en Madrid haciendo una mini pretemporada aprovechando el parón de los partidos internacionales y el de Cardiff ha hecho saltar las alarmas. El diario ‘Marca’ anunciaba en su portada que ‘Bale tenía una hernia’. Una lesión que amenazaba con obligarle a pasar por el quirófano.

Muchos se acordaron del tiempo que Higuaín pasó en el dique seco, varios meses. Rápidamente, el Real Madrid se apresuró a desmentir esa información con un comunicado oficial en la página del club. En él se podía leer lo siguiente:

Ante la información que hoy publica el diario 'Marca' sobre el jugador Gareth Bale, el Real Madrid quiere manifestar lo siguiente:

1. Es rotundamente falsa la información publicada, según la cual el jugador tiene una hernia discal en las vértebras L5-S1 y una protrusión en otras dos.

2. El jugador no padece por tanto ninguna hernia discal, tal como los servicios médicos del club precisaron con claridad a este diario antes de la publicación de la información. Sorprendentemente, la versión que los médicos ofrecieron a este medio de comunicación el pasado jueves 10 de octubre se ha omitido.

3. El jugador Gareth Bale tiene una pequeña protrusión discal crónica, que es sumamente frecuente entre los jugadores de fútbol y que no impide en ningún caso el normal desarrollo de su actividad profesional
.”

El Real Madrid sí reconoció como se ve en el punto 3 del comunicado  que tiene una pequeña protrusión en la espalda, una lesión habitual en futbolistas de elite. Una protrusión discal es diferente a una hernia discal. En el caso de la hernia, esta  se produce cuando la parte central del disco o núcleo pulposo se sale por la rotura del anillo fibroso que rodea el disco intervertebral. 

Con una protrusión no se ha producido dicha rotura, por lo que puede ser asintomático; es decir, no provocar el dolor. El núcleo pulposo presiona el anillo sin llegar a romperlo, por lo que no suele ser necesario el quirófano.

Los problemas con las lesiones no son algo nuevo para Gareth Bale. Desde que fichó pero el Tottenhamm en la temporada 2007-08 también pasó por largos periodos de inactividad a causa de los problemas físicos. La plaga de lesiones del galés abarca desde enero de 2011 hasta la actualidad.

Desde entonces ha sufrido 18 lesiones que han hecho que se pierda 74 partidos oficiales con su club y otros cuatro con la selección de Gran Bretaña (que participó en los juegos Olímpicos de Londres) y si a estas les sumamos las demás que sufrió en el Tottenham antes de 2011 nos da un total de 27 parones por lesión en su carrera.
Muchos de esos problemas le permitieron hasta jugar, pero también sufrió varios de gravedad. Su primera gran lesión se la produjo en los ligamentos del tobillo derecho el 2 de diciembre de 2007, le operaron y se perdió el resto de la temporada. En junio de 2009 fue operado de su rodilla izquierda por un desgarro y estuvo tres meses KO.

Ahora en el Madrid, la historia continúa. Llegó al equipo blanco sin hacer pretemporada y su estado físico no era el idóneo. Ancelotti le sacó de titular frente al Villarreal y jugó más de lo que estaba previsto, también jugó sin estar al 100% contra el Galatasaray y en el calentamiento contra el Getafe hizo ’crack’. Sufrió una contractura muscular que no le permitió jugar el encuentro.

Una vez recuperado jugó unos minutos contra el Atlético y se cayó de la convocatoria contra el Copenaghue por una nueva contractura.  La esperanza de Ancelotti es que juegue unos minutos contra el Málaga y esté para el clásico, pero mientras no esté al 100%  no conviene arriesgar más de la cuenta.

Uno de los motivos del mal momento de Gareth Bale es que se ausentó de la pretemporada de su equipo. El actual jugador del Real Madrid solo jugó un partido de pretemporada con el Tottenham y fue en el mes de julio. Gareth Bale comenzó la pretemporada tal y como terminó la temporada pasada, a base de golazos.

El jugador del Tottenham se estrenó con su equipo este verano en un amistoso ante el Swindon, de la cuarta división inglesa, al que le hizo un espectacular gol, marca de la casa, para salvar un empate para el conjunto de Londres, que apenas acaba de arrancar, aunque aún le queda mucho para ponerse a tono.

Desde entonces, ni un minuto. El jugador galés Bale sufrió una oportuna lesión que le impidió jugar ante el Sunderland en Hong Kong, justo cuando surgen las primeras informaciones sobre un posible preacuerdo con el conjunto blanco. Sin embargo, sí que acudió a la convocatoria de la selección galesa, aunque no jugó.

De esta forma, llegó sin ritmo de competición y en baja forma, cuando un jugador llega en esas condiciones hay que dosificarlo. El futbolista, de nuevo lesionado, no ha acudido a la convocatoria de Gales y está aprovechando la semana de parón por los encuentros de la selecciones para realizar una mini pretemporada que le ponga a tono.