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viernes, 31 de agosto de 2018

DISPARIDAD

Jaime Trevijano

Arranca una nueva edición de la Champions League. La temporada 2018/2019 de la máxima competición europea a nivel de clubes no se ha iniciado en los terrenos de juego, sino en una ceremonia. El Foro Grimaldi de Mónaco ha acogido a los 32 mejores equipos del continente para, mediante el tradicional sorteo, conformar los ocho grupos.

En este caso, la igualdad parece máxima, dejándonos un sorteo 'templado'. Ninguno de los cuatro equipos españoles que participan en la competición -Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid y Valencia- ha salido completamente satisfecho. Por otro lado, el resto de grupos han dejado al C como el que a priori contará con más nivel, mientras que el D es el que cuenta con el menor nivel global.
  
Grupo A
El primero de los grupos estará formado por el Atlético, el Borussia Dortmund, el Mónaco y el Brujas. Los colchoneros sueñan con alzar La Orejona de una vez por todas, y más teniendo en cuenta que la final se disputará en su estadio, el Wanda Metropolitano. El enorme gasto, que ha servido para conformar una de las mejores plantillas de su historia, es otro aliciente para soñar.

Enfrente tendrá a un Dortmund remodelado, con Lucien Favre como nuevo técnico y los fichajes de Axel Witsel, Paco Alcácer o Achraf Hakimi, entre otros. Los alemanes sueñan con volver a esos tiempos en los que ponían en aprietos a cualquier rival.
Por su parte, el Mónaco mantiene como principal estrella de su proyecto a un Radamel Falcao que se reencontrará con su exequipo. Finalmente, el modesto Brujas belga parte como la Cenicienta del grupo.

Grupo B
El segundo grupo ha dejado al Barça con una dura papeleta, teniendo que enfrentarse contra los que probablemente fueran los 'cocos' del bombo 2 y el bombo 4. Pese a ello, los culés mantienen en su mente la Champions como principal objetivo, tras varios años cayendo en cuartos de final. Messi volverá a ser el líder de un equipo al que han llegado fichajes de nivel, como Malcom, Lenglet o Arturo Vidal.
  
El Tottenham Hotspur será su principal rival, con Harry Kane, Dele Alli o Christian Eriksen, No obstante la cara visible del equipo inglés es su entrenador, Mauricio Pochettino, quien ya ha dejado clara en más de una ocasión su rivalidad latente con los azulgranas.

El PSV Eindhoven de Hirving Lozano y el Inter de Milán de Mauro Icardi -un grande que vuelve a la Champions- terminan de conformar el grupo. Especial cuidado deben tener los azulgranas con el equipo italiano, que pese a figurar en el bombo 4, se crece en las grandes citas.

Grupo C
Y si el grupo B puede parecer el de la muerte, mejor no mirar al C. Formado por el PSG de Neymar y Kylian Mbappé, el Liverpool finalista de la pasada edición -y que cuenta en sus filas con el goleador Mohamed Salah-, el Nápoles de Carlo Ancelotti y el modesto Estrella Roja -que no obstante ya ganó la competición en la temporada 1990/1991.

Grupo D
El grupo D es la otra cara del grupo C. Igualmente disputado, pero por equipos de mucho menor nivel. El Lokomotiv de Moscú, el Oporto de Iker Casillas, el Schalke 04 y el Galatasaray conforman este grupo, del cual saldrá, a priori, un buen rival para algún grande en los octavos de final.

Grupo E
El grupo E es el que parece dominado completamente por el Bayern de Múnich. El conjunto bávaro comienza un nuevo proyecto bajo la mano de Niko Kovac, y enfrente tendrá al Benfica, a un Ajax que vuelve a la Champions y al modesto AEK Atenas. De primeras, el Bayern parece claro favorito, mientras que la segunda palza estará entre los portugueses y los holandeses.

Grupo F
En el grupo F el Manchester City ha sufrido una fortuna dispar a la del Bayern. El conjunto entrenado por Pep Guardiola tendrá cuatro rivales menores, pero con buen nivel y ante los que no debería confiarse. Un Shakhtar Donetsk siempre peligroso en casa, un Olympique de Lyon sin Mariano Díaz pero con Nabil Fekir y Memphis Depay y un Hoffenheim cuya principal estrella está en el banquillo -el jovencísimo entrenador Julian Nagelsmann- pelearán, a priori, por el segundo puesto.

Grupo G
El Real Madrid, vigente campeón de la competición, puede jactarse de haber tenido relativa fortuna en el sorteo. No obstante, no puede confiarse, ya que a los siempre peligrosos en casa CSKA de Moscú y Viktoria Plzen se suma una Roma capaz de eliminar al Barcelona en los cuartos de final de la edición pasada.

El conjunto blanco arranca una nueva era sin Zinedine Zidane ni Cristiano Ronaldo. En su lugar se ha apostado por Julen Lopetegui como entrenador y por una gran plantilla para seguir haciendo historia: levantar la cuarta Orejona consecutiva.

La Roma será el principal rival a batir, con los Kostas Manolas, Steven N'Zonzi, Edin Dzeko o Justin Kluivert, pese a haber perdido a Alisson, referencia en la portería. Por su parte, CSKA y Viktoria Plzen pelearán por la tercera plaza, que da acceso a la Europa League.

Grupo H
Finalmente, el Valencia ha sido el más desafortunado, también por figurar en el tercer bombo. Los ches regresan a Europa tras una gran campaña bajo las órdenes de Marcelino, y con Gonçalo Guedes como cara más visible del proyecto.

No obstante, enfrente tendrá a la Juventus de Turín, que con el fichaje de Cristiano opta más que nunca a levantar este trofeo. También deberán enfrentarse al Manchester United de José Mourinho y al Young Boys, debutante en esta competición.

Más allá de la Vecchia Signora, que parte como principal favorita tras su estelar fichaje, el United no atraviesa un buen momento. De sobra conocidas las terceras temporadas de Mou, hay que sumar los escasos refuerzos de una plantilla que cuenta con Romelu Lukaku, David De Gea y Alexis Sánchez como grandes estrellas. Las opciones del Valencia pasan por pelearle los resultados a los reds devils y solventar con éxito los que a priori parecen ser fáciles enfrentamientos ante el Young Boys.

jueves, 16 de agosto de 2018

EL ATLÉTICO APROVECHA LOS FALLOS DEL MADRID

Jaime Trevijano

Tercera final europea entre Real Madrid y Atlético de Madrid. Dos Champions y esta Supercopa de Europa. Y en todas ellas, los noventa minutos no valieron para decidir al ganador.

La igualdad entre ambos conjuntos de los últimos años volvió a quedar reflejada este domingo en Tallin. Aunque en esta ocasión, pasar al tiempo extra no supuso sufrimiento para los pupilos de Simeone.

El argentino introdujo a los recién llegados Rodrigo y Lemar en el once titular. Y ambos dieron señales de ser excelentes refuerzos para la temporada que aquí empezó. Por su parte, Lopetegui, en el año I post-Cristiano Ronaldo, apostó por lo visto hasta ahora en pretemporada. A falta de que Modric coja ritmo, con el croata en el banquillo Isco pasó a la zona de creación y la línea de ataque estuvo formada por Bale, Benzema y Asensio.

Lo que no se pudo conocer con exactitud fueron los planes iniciales de ambos conjuntos. Diego Costa se encargó de dinamitar la final a los 57 segundos de partido. En ese intervalo, el delantero convirtió un pase largo desde la zaga hacia su posición en un gol para enmarcar. Aprovechó que tanto Ramos como Varane no tenían la cabeza en Tallin descartando al primero con un sombrero con la testa y al segundo con un autopase para plantarse en el área de Navas. Pese a estar casi sin ángulo, Costa sacó un trallazo al palo largo de Navas para inaugurar el marcador.

Con el viento a favor, el Atlético entregó la iniciativa al Real Madrid, que asumió el papel sin remilgos y lo intentó con insistencia, aunque sin inquietar en demasía a Oblak. Los blancos se apoyaban en las combinaciones en banda izquierda de Marcelo, Isco y Asensio, dejando el carril derecho para la velocidad de Bale.

Fue precisamente el galés, en una de esas llegadas, el que avanzó lo suficiente para entregar un centro blando al segundo palo que Benzema convirtió en el empate tras no tener piedad de las dudas de Oblak ante el envío. Era el minuto 25 y el Madrid veía recompensado su dominio con el empate.

Tras aquellos diez minutos grogui por el tanto en contra, el Real Madrid desplegó su mejor juego. Tras lograr el empate, siguió contando con claras ocasiones, como una de Asensio con la pelota en los pies en solitario dentro del área que quedó anulada por la falta de decisiones del balear.

Tras el descanso, aun empezando con los mismos protagonistas, la dinámica se fue igualando. Rodrigo en la medular dejaba constancia de la buena decisión en su fichaje mientras que Lemar hacía lo propio fajándose en las ayudas para enjaular a Bale.

Lopetegui y Simeone reaccionaron a la vez al borde del minuto 60 para dar los primeros relevos. Modric entró en el lugar de Asensio y Correa en el de un desaparecido Griezmann. La estrella francesa pasó por el césped de Tallin como un fantasma, sin generar apenas nada.

Poco después de estos relevos llegó el revés para los colchoneros. En un córner, Juanfran sacó demás la mano y acabó cometiendo un penalti claro. En ausencia de Ronaldo, el primer lanzador que apareció por el punto de los once metros fue el capitán Sergio Ramos, quien convirtió el 2-1.

Simeone debía cambiar algo y esa decisión le llevó a sacar a Vitolo por Rodrigo. Poco después,, con una lesión de Casemiro, Lopetegui dio entrada a Ceballos en lugar del brasileño.

Con Kroos haciendo de “stopper”, sumado al toque de corneta rojiblanco, las costuras blancas se tensaron y los errores volvieron a producirse. Esta vez, el intento de Marcelo de evitar un saque de bando con un sombrero se transformó en un pase a Juanfran para que este se introdujera en el área y sirviera a Thomas en línea de fondo para poner un pase de la muerte a Diego Costa, que no perdonó el empate a diez minutos del 90.

Los aquelarres hacia Ramos en la hora bruja desviaron su atención hasta Marcelo, que en el último segundo del descuento tuvo su momento para la redención con un balón puesto por Bale. Sin embargo, el brasileño erró en su intento de volea y la final se marchaba a la prórroga.

En plena pretemporada, los esfuerzos físicos suelen costar a los jugadores en estos límites. Pero donde otros desfallecían, la figura de Costa se agigantaba. La lucha del delantero desquició a los zagueros rivales, de tal manera que llegó el tercer error de la defensa blanca. Varane no se decidió entre un despeje o un pase y su fallo puso la pelota en las botas de Thomas dentro del área, que volvió a asistir a uno de los suyos. Esta vez, a Saúl, que cuenta sus tantos en grandes ocasiones como golazos. Y esta vez no fue una excepción.

Cuatro minutos después, con Mayoral usado como revulsivo, el Atlético dio el golpe final con un tanto de Koke después de otra exhibición de lucha de Costa. Los errores, demasiados, costaron la derrota a un Real Madrid que gustó mientras no le corrían prisas y que desencantó en cuanto tuvo que ir a por el partido.

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL DERBI MÁS CASTIZO

Jaime Trevijano

Real Madrid y Atlético de Madrid acaparan una vez más la atención en el fútbol mundial, enfrentados esta vez por la Supercopa de Europa en el derbi en Tallin, sobre el césped del estadio Lillekula, con 12.500 espectadores en sus gradas, con el condicionante que supone una pretemporada atípica, con futbolistas casi recién aterrizados de sus vacaciones después del Mundial 2018, pero con la dimensión que siempre tiene un derbi, más aún en una final, una más entre ambos.

Nunca antes se han enfrentado dos equipos de la misma ciudad en una Supercopa de Europa, al igual que nadie lo había hecho en una final de la Liga de Campeones hasta la edición de 2014, repetida de nuevo en 2016, cuando el Atlético y el Madrid también tomaron todo el protagonismo del fútbol europeo, con sendos triunfos blancos.

En Lisboa, en 2014, en la prórroga por 4-1, con aquel gol salvador de Sergio Ramos en el minuto 93 para el Real Madrid, cuando el Atlético ya sentía suya la primera Copa de Europa de su historia; en Milán, en 2016, en la tanda de penaltis, después del empate a uno con el que concluyó el tiempo extra en San Siro.

Dos años después, como campeones de la Champions, el equipo blanco, y de la Liga Europa, el rojiblanco, vuelven a cruzarse los destinos de dos bloques gigantes, dos aspirantes a todo para el nuevo curso, aunque ya no estén Cristiano Ronaldo o Zinedine Zidane, en el Real Madrid, ni Gabi o Fernando Torres, en el Atlético.

Keylor Navas, Thibaut Courtois, campeón de rojiblanco y fichado ahora por el club blanco, Dani Carvajal, Sergio Ramos, Marcelo, Toni Kroos, Luka Modric, Marco Asensio, Isco Alarcón, Gareth Bale o Karim Benzema contra Jan Oblak, Diego Godín, Filipe Luis, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Thomas Lemar, Antoine Griezmann o Diego Costa.

Y Julen Lopetegui, en su estreno en el equipo blanco, contra Diego Simeone, ante su última barrera europea, ante el rival que más le ha ganado en la Liga de Campeones, el equipo que le frustró en cuatro de las cinco ediciones que ha disputado su conjunto en el último lustro y el que le apartó de conquistar dos Copas de Europa.

El Real Madrid aspira a su quinta Supercopa de Europa, la tercera consecutiva; el Atlético, infalible hasta ahora en este torneo, a la tercera de su palmarés, la más reciente en 2012 cuando destrozó todos los pronósticos con una victoria memorable por 4-1 contra el Chelsea en el estadio Luis II de Mónaco, ya con Simeone de técnico.

Es el inicio de una nueva era en Tallin para el club blanco. Un reto mayúsculo para Lopetegui, enterrado el dolor de verse fuera del Mundial de Rusia con una selección española que clasificó de la forma más brillante por firmar el contrato de sus sueños con el Real Madrid más difícil de dirigir. El listón altísimo de Zidane, la ausencia del devorador de récords Cristiano Ronaldo.

A la espera de que Florentino Pérez guarde un as en la manga para los últimos días de mercado, el proyecto de un equipo que escribió historia con tres 'Champions' consecutivas, parece mermado sin los goles del astro portugués y la ausencia de un fichaje de relumbrón. El liderazgo recae sobre Gareth Bale y el paso al frente que deben dar Isco Alarcón y Marco Asensio.

La Supercopa de Europa marcó a los tres. En 2016 disparó a Asensio cuando con un golazo al Sevilla demostró que era jugador para altos vuelos. En la última edición, Bale se cerró las puertas del Manchester United tras su decisión de jugar e Isco dejó una exhibición para el recuerdo. El Real Madrid repetía como campeón sin Cristiano en el once. Esta vez no podrá entrar los últimos siete minutos como en Skopje.

Con la llegada de Courtois, que aún no ha debutado y será suplente de Keylor Navas en el inicio de un pulso que marcará el año blanco en portería, Álvaro Odriozola para mejorar el lateral derecho que se pierde la cita por un problema muscular, más la esperanza depositada en el brasileño Vinicius, se espera que hasta nueve jugadores del once repitan respecto a la conquista de la última Copa de Europa y no haya ninguno de los fichajes en las dos novedades.

Sin Cristiano tan solo Luka Modric, finalista en el Mundial y con un ritmo menor de entrenamiento, parece el único con opciones de caerse respecto al que fue inesperado último once de Zidane. El resultado del primero oficial de Lopetegui será el que dictamine si el Real Madrid renuncia a un gran desembolso o ve lagunas para lanzarse al mercado por un 9 de garantías.

Enfrente, le desafía el Atlético, con el proyecto quizá más ambicioso de su historia, con la capacidad para retener a sus mejores futbolistas, Jan Oblak o Antoine Griezmann, este último con una oferta rechazada al Barcelona, y de complementar su plantilla con seis incorporaciones, entre ellas Thomas Lemar y Rodri Hernández.

Ambos son los únicos dos fichajes que entrarán en la alineación para la Supercopa de Europa; el campeón del mundo francés en la banda derecha. "Tiene un talento que el equipo lo necesita", recalcó el pasado sábado Simeone sobre el internacional galo, que ha demostrado detalles, pero aún requiere quizá más adaptación.

Rodri, en su vuelta al Atlético tras triunfar en el Villarreal, lo hará en el medio centro, como compañero ahí de Saúl Ñíguez, ya sin Gabi Fernández, una referencia en ese puesto. A la izquierda estará Koke Resurrección; por delante Diego Costa y Antoine Griezmann, el líder del equipo por quinta temporada consecutiva.

Hace una semana, el lunes 6 de agosto, el francés comenzó la pretemporada y nueve días después, este miércoles, formará desde el principio en el ataque, según las pruebas de Simeone. Un ejemplo más de la transcendencia y la condición de indispensable e indiscutible en el once del mejor goleador rojiblanco en cada una de los cuatro años anteriores.

Por detrás, el portero Jan Oblak y los defensas Juanfran Torres, José María Giménez, Diego Godín y Filipe Luis completan la probable alineación titular de Simeone, que cumplirá el tercero de sus cuatro choques de sanción en Europa y que sufrirá el partido fuera del banquillo y desde un palco del estadio Lillekula, como ya le ocurrió en la final de la Liga Europa. Su balance en esa tesitura es de nueve triunfos, dos empates y dos derrotas en trece encuentros.

jueves, 17 de mayo de 2018

UN PASTEL SIN GUINDA

Desde el año 2010 el conjunto otrora de la ribera del Manzanares ha vuelto a paladear las mieles del triunfo, faltándole la ansiada por tres veces perdida Copa de Europa

Antonio Blanca

El Atlético fue el “pupas”, el del refrán al que “a perro flaco todo son pulgas”, el que se llevaba siempre las calabazas en los flirteos, el que siempre vivía en el alambre, el que había bajado a Segunda con un buen equipo, el que caía simpático pero no atemorizaba, el que (más allá del doblete) naufragaba año tras año. Sí, ese era el Atlético, pasado del verbo ser. En el año 2010 cambiaron las tornas. A partir de entonces, primero con Quique Sánchez Flores en el banquillo y después con Simeone (periplo de Gregorio Manzano mediante), el conjunto rojiblanco ha conseguido desterrar todos esos tópicos. Ahora, “gana, gana y gana”, como pregonaba Luis Aragonés, gana en la Liga Europa, en la Champions League compite, la roza con la yema de los dedos por dos veces, pero se les esfuma, esa guinda del pastel para redondear su historia, para dar el salto de calidad definitivo.

Esa época prodigiosa la comenzó Quique Sánchez. Con él, el Atlético ganó su primera Europa League en el año 2010. Después, vino Gregorio Manzano y, tras un mal inicio de temporada, apareció Simeone como remiendo. El club apostó por el “Cholo” y le salió bien ya que acabó el curso ganando la Europa League con dos goles de Falcao y otro de Diego contra el Athletic de Marcelo Bielsa. “Entonces se empezó a gestar algo importante”, reconoció el argentino en la rueda de prensa previa al partido contra el Olympique. El tiempo dicta que así fue.

Después, llegó una Copa del Rey (nada más y nada menos que contra el Madrid en el Santiago Bernabéu), dos Supercopas de Europa, una Liga (en el Camp Nou) y esta última Europa League. Esa es la cosecha. ¿La pena para el Atleti? Las dos finales de Copa de Europa perdidas contra el Real Madrid en Lisboa (con un gol en el minuto 93 de Sergio Ramos que forzó la prórroga) y en Milán (con una pena máxima fallada por Juanfran y el gol posterior de Ronaldo en la tanda de penaltis).

Este es el balance y el palmarés. Por eso, Simeone es “sagrado”. Se puede compartir su estilo, sus maneras, sus formas o su juego. Puede caer peor o mejor. Es posible, incluso, que alguien, durante estos años, se haya visto en la tentación de pedir su cese. Pero, definitivamente, y temporada tras temporada, el “Cholo” ha vuelto (con títulos o sin ellos, también con una millonaria inversión) a salir por la puerta grande del Calderón. Ahora, lo seguirá haciendo en el Metropolitano.

Simeone tiene un año más de contrato con el Atlético de Madrid. Es decir, si no renueva, terminará su etapa como entrenador la próxima temporada, cuando se disputa la final de la Champions League en el coliseo rojiblanco. Ese es su objetivo, tratar de levantar el título maldito en casa. Por eso se queda. Por eso, esta Europa League no debería ser el cierre a una década prodigiosa, sino el último estertor de un futuro aún más halagüeño a corto plazo, porque todo sea dicho, el Atlético de Madrid no debe ser un club de un torneo grande pero menor, el Atleti ha de ser de Champions.

TROFEO MENOR PARA UN EQUIPO MAYOR

Julio Candela


El Parc OL acogió este miércoles la final de la Europa League. La decimotercera cita por el oro continental del Atlético de Madrid y la segunda del Olympique de Marsella. Un evento que no quisieron perderse el Rey Felipe VI, Íñigo Méndez de Vigo -ministro de Educación, Cultura y Deporte-, José Ramón Lete -presidente del Consejo Superior de Deportes- y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Esa delegación de representantes públicos viajó con la intención de saborear el quinto título europeo colchonero en la presente década (ganó dos Europa Leagues y un par de Supercopas en 2010 y 2012), sabedores del mandato español desde 2014 (Real Madrid, Barcelona y Sevilla han alzado todos los trofeos en disputa salvo la pasada edición de la antigua UEFA, que levantó el United de Mourinho).

El ausente Diego Pablo Simeone apostó por el once reconocible, entregando la alternativa a Correa. El argentino entró por el descarte Vitolo, y su papel sería el de unir a la consistente medular (Koke, Gabi y Saúl) con Griezmann y Diego Costa. Vrsaljko, Giménez y Lucas dejaron en el banquillo a los mermados Juanfran, Filipe y Savic. Y Oblak y Godín (único superviviente en estos 10 años de renacer capitalino) completaban el aspecto de la mejor defensa del Viejo Continente. Y Rudi Garcia no hizo probaturas: suplió al tocado Rolando retrasando a Luiz Gustavo al puesto de zaguero, con Zambo Anguissa como ancla de un centro del campo repleto de creativos y flechas. Payet -máximo asistente del torneo-, Thauvin y Lucas Ocampos serían los elementos a vigilar.

El duelo subió el telón con la confrontación de estilos similares prevista. Los dos escuadrones se manejan con comodidad desde el empuje táctico y energético, mejor en vuelo que en estático, y resultaron los franceses más intensos y ambiciosos. En el tramo inicial de respeto mutuo y reducción de riesgos mandó más un Olympique que obligó a los atléticos a ceder metros. Con la pelota, y presionando a cancha completa sin ella, los galos tomarían las riendas del envite. Y su empeño valeroso les llevó a avisar en el cuarto minuto.

Con el césped albergando un tenso ajedrez, L`OM cazó una transición que detectó el desequilibrio visitante. Payet inauguró la contra que condujo Thauvin para que el mediapunta internacional asistiera al delantero Germain. Pero el punta lanzaría muy desviado ante la urgida salida de Oblak. El relámpago afianzaría el control marsellés del agitado tempo. Se replegó un conjunto madrileño que se negó a arriesgar con balón y acumuló pelotazos en la salida del juego. No le importó, pues se dispuso a neutralizar el pretendido vendaval ajeno. Rami remataría fuera un rechace al saque de esquina del sexto minuto.

Tardarían los ajustes rojiblancos en clausurar el juego entre líneas contrincante y en el entretanto los carrileros locales se añadieron al mediocampo del Olympique. El lateral diestro, Bouna Sarr, abrió sus insistentes llegadas con un disparo demasiado cruzado desde el pico del área -minuto 12-. La circulación en territorio colchonero se tornó perenne. Y es que en el prólogo de la final no alcanzó el Atlético más que a filtrar una jugada de estrategia finalizada con volea fuera de tino por Koke -minuto 15-. Y en el 19 Payet descerrajó un tímido derechazo que estrenó los guantes de Oblak. Pero constituyó esta aproximación la última nítida de los franceses antes del descanso.

Se cruzó la frontera del minuto 20 con un sistema del Cholo mejor plantado en cuanto a la ocupación de espacios. Ya amontonaba pases y presiones racheadas el dibujo español cuando el arquero Mandanda sacó en corto y Zambo Anguissa falló un control temerario. La emboscada atlética cultivó el error y recogió el 0-1. Gabi tradujo la recuperación en asistencia al primer toque y Griezmann resolvió el cara a cara, rebosante de clase -minuto 21-. El acostumbrado zarpazo eficaz del ideario de Simeone sobrevino en el momento clave. Porque con el marcador en contra Payet no aguantó más las molestias y pidió el cambio. El cerebro marsellés jugó con la anatomía forzada y fue suplido por el interior creativo Maxime Lopez -minuto 30-. Se iría al banquillo, entre lágrimas, después de tocar el trofeo -en un acto romántico de despedida-.

Los pupilos de Rudi García, como el Arsenal en el Wanda, flaquearon en la vehemencia dominadora tras el golpe y antes del camino a vestuarios únicamente fabricarían un cabezazo inocuo de Ocampos -en la guinda de una falta lateral-. Godín, con un testarazo a las nubes -minuto 39- dio carpetazo a la producción atacante antes de que los futbolistas se encerraran en los camarines para repensar la estrategia o mantenerla. El 61% de la posesión fue francés, pero la estadística reflejó un empate a uno en chuts entre palos. El guión arquetípico de los rojiblancos -elección confiada de los bretes en los que achicar y en los que mandar- acabó imponiéndose a la iniciativa gala.

Juanfran entró por el amonestado Vrsaljko, en una argucia por cubrirse la espalda. Mas, lo que degustaría el cuerpo técnico visitante fue la explosión autoriaria del Atlético. Alzó las revoluciones en ambas fases, abortando el respingo francés y granjeándose pasillos de avance por doquier. El cuarto clasificado de la Ligue 1 se desorganizó en pos de la búsqueda de las tablas y desnudó su inferioridad mental competitiva. Correa avisó con un movimiento maravilloso en el área y sin remate -minuto 48- y en el 50 se detonó la sentencia. Ganó Saúl un balón suelto en el ecuador del campo y Koke -clarividente- aceleró con un pase lúcido que rimó con el desmarque de Griezmann. El delantero hizo el 0-2 con una vaselina sutil. Rubricando su preponderancia sobre el resto.

Como en tantas ocasiones, el cuadro colchonero se desató al oler sangre. Godín se anticiparía al saque de córner de Griezmann -comprometido como nunca- y remataría fuera, de inmediato. García movió a sus peones (Ocampos, apagado, fuera) y dio la alternativa al fulgurante Clinton Njie, pero el timón ya no le pertenecía. Entonces, el segundo de LaLiga fue a por la diana de la tranquilidad. Acomplejó a los franceses subiendo su presión y gritando más posesión. Y L`OM, con su afamada y ardorosa tribuna callada, se aferró a la brega y la dureza para enmendar la comodidad española.

No cerró el triunfo con pelota y congelando el compás el club en ventaja, hecho que permitió crecer la influencia de Maxime Lopez. La perla de 20 años generaría un oasis ofensivo marsellés: puso un centro vertical que quedó blando tras el cuerpeo entre Germain y el infranqueable Godín. Sanson dirigió hacia el cielo la bien defendida segunda jugada -una de las vetas favoritas de los galos-. Pero la placidez del favorito no se alteraría. El cambio de Mitroglou por Germain no pasaría de lo anecdótico -cabezazo aislado al poste- en el decantar afeado del juego por la impotencia local.

Cumplieron con ortodoxia los atléticos el abc de su filosofía para dar la razón a las casas de apuestas y alzar el sexto entorchado continental de su historia. El fútbol de Francia suma su duodécima final europea perdida (sólo ha ganado dos: la Copa de Europa de los marselleses en el 93 y la Recopa del PSG en el 96) con toda justicia. No dispusieron de soluciones los de Rudi García -Oblak saldría de la somnolencia ante el intento de Amavi- y Thomas y Fernando Torres -por Correa y Griezmann, MVP- participarían del cierre templado y previo a la celebración. El cuarto mejor ataque del campeonato se heló ante la emblemática fortaleza madrileña y Gabi autografió la apoteósis con el 0-3 que no pudieron empañar los ultras locales. Neptuno vuelve a engalanarse.

miércoles, 16 de mayo de 2018

A POR LA RECOMPENSA MENOR

Julio Candela


El Atlético de Madrid regresa este miércoles a un escenario bien conocido: la final de la Liga Europa. Un torneo que ahora queda como consuelo de una temporada de altibajos pero que puede concluir en gloria. Una competición que en 2010 y en 2012 disparó la senda de triunfos rojiblancas. Una que empezó Quique Sánchez Flores y que continuó Diego Simeone fundando la etapa más gloriosa del Atlético.

El Marsella será el rival que se sitúa antes del posible sexto título del técnico argentino, que contará con el hándicap de presenciar la cita de Lyon desde la grada debido a la sanción recibida en el partido de ida de semifinales contra el Arsenal.

"Este equipo, por carácter, personalidad y para seguir creciendo, necesita volver a ganar", expresó Gabi Fernández, el capitán del Atlético, la pasada semana, cuando su equipo ya enfocaba el duelo de este jueves, en el que el Simeone prevé recuperar a Vitolo y, por extensión, disponer de todos sus efectivos después de 40 encuentros.

Vencedor de tres de sus últimos cuatro partidos, los tres sin goles en contra, pero también ganador sólo de cuatro de sus diez choques más recientes, Simeone ha ultimado ya cada detalle del encuentro, lo ha preparado desde la pasada semana y ha trazado su idea de una alineación inicial en la que hay tres incógnitas.

Dos en los laterales, con Sime Vrsaljko y Lucas Hernández en ventaja, en principio, en el esprint por el once inicial sobre Juanfran Torres y Filipe Luis, los dos titulares el pasado domingo en la victoria en Getafe (0-1), y uno en el centro del campo, entre Ángel Correa, Thomas Partey y Vitolo; tres opciones para un puesto.

Las otras ocho posiciones del equipo inicial están definidas salvo sorpresa: el portero Jan Oblak; los centrales José María Giménez y Diego Godín; los centrocampistas Saúl Ñíguez, Gabi Fernández y Koke Resurrección; y los delanteros Antoine Griezmann y Diego Costa, que han marcado juntos en el equipo ya 19 goles.

Una final especial para Griezmann
El internacional francés, a 70 kilómetros de su casa, en la ciudad donde acudía a ver al Olympique de Lyon cuando era un niño, está ante 'su' final. Ha marcado veinte goles en los últimos 23 partidos, es el líder ofensivo del Atlético y el foco apunta a él, más aún tras unos días marcados por su posible marcha al Barcelona.

Es la final de Griezmann, que aspira a su primer éxito a nivel continental, pero también de Jan Oblak, derrotado en los penaltis en sus dos partidos definitivos precedentes por un título europeo; de Fernando Torres, en la última oportunidad de cumplir el sueño que tiene de niño, el conquistar un trofeo con el equipo de su vida, y que empezará como suplente; de Gabi, de Godín, de Koke, de Saúl...

Y de la afición del Atlético. Habrá más de 10.000 seguidores rojiblancos en las gradas del Parc OL, con capacidad para 59.000, desplazados a la ciudad francesa en doce vueltos chárter, 38 autobuses, un millar de coches y diferentes vuelos regulares tanto a Lyon como a otras ciudades como París, Ginebra o Grenoble.

"El Marsella es un equipo peligroso en toda su faceta ofensiva, que incluye la pelota parada. Pueden hacerlo con pierna cambiada, tienen laterales que, juegue quien juegue, son verticales y ofensivos, y tienen gente en el medio que son jóvenes, sobre todo el chico López, que lo hace muy bien", adviirtió Simeone de su adversario.

También enfocó "al ritmo que imponga" Dmitri Payet "a la velocidad de su cabeza" y "al juego que salga de sus pies". "Es un equipo que está bien preparado, que tiene un entrenador que donde ha estado lo ha hecho muy bien y generará un partido intenso que tendremos que llevar al lugar donde nos sintamos mejor", señaló.

El Marsella, a la espere de emular la gloria de antaño
Enfrente, el Olympique de Marsella llega al momento cumbre de su temporada con la ilusión por las nubes. Es su quinta final 25 años después de haber ganado la Liga de Campeones, el único título europeo que luce en sus vitrinas y que su hinchada restriega ante sus rivales desde entonces dado que es el único club francés que cuenta con él.

Una final que el conjunto marsellés debería afrontar sin presión al no imaginarse que alcanzaría semejantes cotas de la competición a principios de la temporada. Sin embargo se juega mucho en este partido puesto que no tiene asegurada la clasificación para la próxima Liga de Campeones.

Además, en la liga francesa no depende de sí mismo. A falta de un partido es cuarto en la tabla, a un punto del tercero, el Olympique de Lyon, y tres del segundo, el Mónaco. Rudi García, su técnico, cuenta con toda la plantilla a su disposición. Los únicos en entrenarse ayer por separado por precaución fueron Dimitri Payet, Rolando y Kostas Mitroglou.

Payet parece totalmente recuperado de los dolores en un muslo que le dejaron fuera del partido del pasado viernes ante el Guingamp (3-3), pero por si acaso el club le mantiene entre algodones.

El único jugador que llega mermado físicamente, un poco justo quizás para jugar todo el partido, es Rolando. El central portugués, artífice del gol que clasificó al equipo para la final, arrastra una tendinitis en un talón de aquiles y molestias en un gemelo.

En su lugar, el técnico francés podría colocar a Luiz Gustavo tal y como ha venido haciendo en los últimos partidos de la Liga Europa. El brasileño, habitualmente titular como centrocampista defensivo, retrasará ahora su posición al centro de la zaga junto a Adil Rami.

En los laterales, García podrá contar con Sakai en la derecha, ausente por lesión durante las semifinales, y Amavi en la izquierda. En la zona de contención, el entrenador francés podría situar junto a Sanson a Anguissa, un jugador con mayor impacto físico que Maxime López, por ejemplo.

Y en ataque no hay dudas, el trío que forman Thauvin, Payet y Ocampos animará el juego ofensivo, mientras que, en punta, el técnico francés podría optar por Valère Germain, más versátil que Kostas Mitroglou, a quien suele lanzar en los minutos finales cuando toca remontar.

jueves, 10 de mayo de 2018

PREPARANDO EL ADIÓS

El Atlético de Madrid se hace a la idea que la salida del ‘7’ francés hacia el Barcelona es inexorable

Antonio Blanca

Antoine Griezmann tiene los días más contados en el Atlético de Madrid. Es a lo que parece abocado un caso en el que, salvo trucos legales (el Atleti pretende mantener el precio del futbolista en 200 millones para el Barça), quedará visto para sentencia a partir del 1 de julio, cuando su cláusula sea de 100 'kilos'. Una salida que deja un doble boquete en el Metropolitano. El primero, obvio, el deportivo. Parece complicado que los de Simeone vayan a encontrar, de partida, un futbolista tan top como el francés. Al igual que sucedió en su día con el propio 'Principito', tocará buscar un buen jugador y convertirlo en un clase mundial bajo el cincel del Cholo. El otro boquete tiene que ver con los ingresos que dejará el francés. Es la cara B del caso.

Porque el Atlético de Madrid no recibirá todo el dinero que suponga la salida de Griezmann. El 20% lo perderá y se marchará rumbo a Donosti. Cuando la Real Sociedad vendió a su entonces jugador al Atlético firmó que se guardaría ese porcentaje, una quinta parte, de cualquier futuro traspaso del ariete. Era la 'venganza' txuri-urdin a un proceso complejo. Complicado.

En aquella operación fue el Atleti el equipo que, como ahora está haciendo el Barça, presionó de mil y una maneras para quitarles a Griezmann a la Real. Lo logró. Por 30 millones de euros y ese pacto del 20% que ahora le reportará, mínimo, otros 20 a la arcas vascas. Negocio redondo. Para los de Anoeta, se entiende.

Porque para el Atlético será de todo, menos redondo. No solo por perder a su mejor futbolista, sino por hacerlo a precio de saldo (100 millones) y dejar menos dinero todavía (80) en sus cuentas. Es, en todo caso, el peaje colchonero al pacto que cerró la temporada pasada con el ariete, cuando estuvo a punto de irse al Manchester United.

Con el veto FIFA vigente, la directiva colchonera le pidió que se quedara un año más. El delantero aceptó a cambio de que su valor menguara un año más tarde y su ficha se disparara en esta temporada. Así ha sido. Y como se vaticinaba entonces, también parece que el ariete dejará el club cuando termine el curso.

martes, 10 de abril de 2018

EL NIÑO SE JUBILA

Julio Candela

El delantero del Atlético de Madrid Fernando Torres anunció hoy en un acto publicitario que esta será su última temporada en el club colchonero y que espera terminar su etapa celebrando un título.
"Aprovechar la oportunidad para decir que esta va a ser mi última temporada en el club, es una decisión que no ha sido sencilla", anunció el delantero madrileño en un acto con uno de los patrocinadores del equipo, la empresa surcoreana LG.


El delantero madrileño cerrará así la segunda fase de su carrera en el Atlético, que comenzó en enero de 2015, una decisión que aseguró "no ha sido sencilla" pero que ha tomado atendiendo "a la realidad y las circunstancias". "Sentía la obligación de decirle a toda la afición, que en la calle y los entrenamientos pregunta que si me voy a quedar, me han dado tanto cariño que de alguna manera siento la necesidad de decirlo. No había un buen momento porque siempre tenemos un partido más importante que el anterior", añadió el delantero.

Torres pidió que en el "mes y un poquito" que le queda en el club, la afición le acompañe en estos partidos, y le ayude a finalizar su etapa con un título. "Quedan muchos partidos en casa y que entre todos lo hagamos lo mejor posible para que al final de temporada lleguemos a un bonito final. Las cosas bonitas tienen un principio y un final, el principio fue hace muchos años y el final queda un mes y pico. Vamos a disfrutar y focalizarnos en lo importante, y ojalá el final sea levantando un título", añadió.
Torres explicó que tiene el compromiso del club de que podía estar en el Atlético hasta que lo decidiera, pero que decidió terminar su etapa en el Atlético "aceptando la realidad". "Ya veis que el protagonismo que tengo es poco y quizás sea el momento de dejar paso a otros. Tengo ganas y la sensación de que puedo jugar, de que puedo hacerlo bien, que puedo seguir haciéndolo, quizá hoy no lo estoy consiguiendo en el Atlético, es uno de los motivos que me lleva a tomar esta decisión", explicó.


El delantero aseguró que no es una decisión precipitada, y evitó culpar al entorno del club respecto a su decisión, ya que lleva "desde los 17 años expuesto a la crítica" y ha aprendido a "convivir con ella". "No es un día de reproches, lo que trato es de tener la deferencia con la afición de explicarle lo que siento. Siempre he expresado mis sentimientos con transparencia y necesitaba decírselo a la gente, sé lo que significo para ellos y ellos para mí y es una manera de expresarlo con ellos. Ahora solo quiero disfrutar", dijo.


El delantero confirmó que no se trata de una retirada del fútbol, sino que "por supuesto" seguirá jugando, aunque con esta decisión se trunca su deseo de retirarse en el club rojiblanco. "Mi idea en mi cabeza era colgar las botas aquí, pero las cosas no siempre salen como uno espera, no quería hacerlo de esta manera porque me siento con fuerzas, físico y quiero seguir jugando. No sé si dos, tres, cinco, quiero seguir jugando porque me encuentro muy bien y espero hacerlo en otro sitio", aseguró.


Fernando Torres aseguró que su relación con el entrenador argentino Diego Pablo Simeone es "normal, ni buena ni mala" sino "profesional". "Siempre he dicho que no voy a participar una división Simeone-Torres porque no tiene sentido y divide. En el Atlético hemos conseguido objetivos cuando hemos estado juntos, somos poquitos y no puede haber fisuras, lo que se hable para crear fisuras es perjudicial para el equipo. Las cosas que hablo con él las hablo de puertas para adentro y no con los medios, no es mi estilo y no lo ha sido nunca", explicó.


El delantero se ve para jugar, pero "la realidad de la temporada no ha sido así" y por eso la decisión de salir, que espera sea "con un título", el de la Liga Europa, competición en la que el Atlético está en cuartos de final. "Este año he jugado menos que la anterior temporada y esto, en el fútbol, es una línea que va a un sitio que no quiero vivir en este club. Pero hasta que esté aquí lucharé, yo no me rindo. No me rendí cuando me dijeron que no iba a renovar, no me he rendido nunca, ni en los años complicados que no fueron hace mucho", declaró.


Torres aseguró que "no cambiaría nada" de esta segunda etapa en el Atlético, que han sido "tres años muy positivos" en los que siempre se ha "ganado un sitio" y ha sido "importante, marcando goles", así como recordó que ha aceptado las decisiones deportivas con "profesionalidad".


En cuanto a la gestión del club sobre su situación, recordó que el Atlético se comprometió a mantenerle el tiempo que él considerara, lo que es "un gesto muy noble" aunque reconoció que en esta última etapa ha habido "diferentes episodios" en el que ha podido opinar diferente. "Pero no creo que sea un día de reproches, no quiero que parezca que se busca un culpable, es una decisión mía, todo lo que ha pasado desde entonces ha inclinado la balanza hacia un lado u otro. Ha habido momentos que creo que se podría haber hecho las cosas de otra forma y otros que agradeceré para siempre", analizó.

El delantero internacional con España, con quien ganó dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010) no identificó un momento concreto en el que tomó la decisión de dejar el Atlético, aunque sí reconoció que no haber tenido tantos minutos como se esperaba esta temporada le ha hecho "plantearse cosas". "La diferencia este año es que cuando me ha tocado jugar he aprovechado minutos, he hecho goles, pero veo que eso no me lleva a tener más opciones de jugar, y ves hacia donde va a llevar eso, y como yo me encuentro bien intentaré buscar un sitio donde me den la posibilidad de estar en el campo y jugar", manifestó.
El delantero rojiblanco aseguró que no tiene "ningún equipo ni ninguna competición" pensada para continuar su carrera, ya que hasta ahora no había querido escuchar propuestas, algo que hará cuando concluya la temporada. "Hasta ahora no he querido escuchar las osas que me llegan pero ahora todo cambia, habrá que sentarse, revisar y cuando toque elegir ya lo haremos. Ahora no quiero que nada me quite de la cabeza el Atleti", agregó. También desveló que no había comunicado su decisión ni a sus compañeros ni a su entrenador, solo "al propietario del club", y que espera que los miembros del equipo la acepten "con naturalidad".


Respecto a la posibilidad de regresar en el futuro al Atlético con otra función distinta, Fernando Torres reconoció que está "demasiado ligado para que eso no se produzca antes o después" y dijo que "ojalá tenga la posibilidad" de regresar, siempre que sea en una posición en la que pueda "aportar en lo deportivo y lo institucional". "He jugado en muchos clubes con estructuras muy bien hechas, con relación con la afición que permite crecer globalmente, y una experiencia que ojalá pueda aprovechar para ayudar al Atleti, pero eso será dentro de muchos años", finalizó el delantero madrileño.

jueves, 1 de marzo de 2018

GRIEZMANN CONFIRMA SU RETORNO


Póquer del francés ante el Leganés, posterior reconocimiento de haberse equivocado con su afición y de nuevo apertura a un final a su estancia en el Atlético de Madrid


Antonio Blanca


Siete goles en cuatro días. Un hat trick y cuatro tantos más en los últimos dos partidos. Griezmann nunca se fue, pese a que algunos creyeron que era mejor que así fuera. El francés dio un recital el domingo en el Sánchez Pizjuán y lo repitió, con un tanto más, ayer miércoles ante el Leganés. Absoluto espectáculo.

Cuatro goles, todos los que marcó el Atlético en el derbi madrileño. Anotados de todas las facturas posibles. En un mano a mano, de falta directa, de cabeza y rematando en el área pequeña. El delantero total sin que sea un '9' puro. No olvidará la noche gélida Griezmann, que fue más depredador goleador que nunca. Ha podido ser su mejor actuación individual en toda su carrera.

Así, llega lanzado el francés, y el Atlético, al decisivo duelo de este domingo en el Camp Nou. Los rojiblancos sí creen en que ganar la Liga es posible porque así se ha encargado Griezmann de que sea. Cuando más se tambaleaba el Atlético en sensaciones (con aburridas victorias ante Málaga y Athletic), el francés se ha echado a todo un equipo a la espalda y ha irrumpido con mucha fuerza. Si su actuación en el Pizjuán ya fue estratosférica, ante el Leganés fue legendaria.

Ocurre este recital de Antoine la temporada en la que gran parte del Wanda Metropolitano le pitó. Sí, algunos aficionados rojiblancos dudaron de Griezmann, aunque bien es verdad que cuando se le pitaba no era por un asunto deportivo. Era más por la frustración de que la perla de Mâcon hubiera coqueteado con otros equipos. Hace no mucho, pasearse por el Wanda antes de un partido era observar a colchoneros criticar al francés, al que ya comparaban con otros grandes jugadores de los últimos años que, según ellos, les traicionaron.

Iban creciendo tanto las críticas que Griezmann se plantó el día del Valencia. Con el Atlético ganando 1-0, los de Simeone tuvieron opción de matar el partido con alguna ocasión más, pero Griezmann, con lógica (la suya), prefirió no atacar y dormir el partido. Ahí el Metropolitano le pitó bien y Antoine reaccionó con un gesto muy pocas veces visto en este equipo, calló a su propia grada y cuando aún tenía el balón en sus pies.

Griezmann, que fue capaz de meterse en el podio del Balón de Oro en 2016, lleva ya años al máximo nivel, si bien la temporada 2017 fue muy discreta. Lideró al Atlético que llegó a la final de Champions en Milán y a la Francia que alcanzó la final de la Eurocopa el mismo año. Ambas finales las perdió, pero su trascendencia era altísima. Quizá a partir de ahí el Atlético se le hizo pequeño según su entender y hacia donde quiere dirigir su carrera.

Hoy, tras el partido del Pizjuán y ante el Leganés, es el jugador más en forma del mundo (junto con el mes de febrero de Ronaldo). Está así en el momento más determinante de la temporada, porque el domingo el Atlético de Madrid viaja a Barcelona con grandes posibilidades de luchar por la Liga. No hay que esconderlo, este equipo, gracias a Griezmann, puede acreditarse como candidato al título después de muchas semanas de presión máxima al Barça, amenazado ahora ante el gran momento de Griezmann.

100 millones de euros es lo que cuesta el francés. Esa es su cláusula. Un chollo en estos días en los que jugadores que apenas han mostrado algo valen 150. Si el Atlético quiere seguir arriba, deberá hacer un esfuerzo económico para retenerle. Sin él, los colchoneros ya estarían desahuciados en Liga.

Noche para la historia y el recuerdo de Antoine Griezmann. El día que marcó cuatro goles y todos ellos de forma diferente. Fue el jugador total. Qué mejor homenaje a 'Quini' que así, marcando de todas las maneras posibles y hasta cuatro veces. Este francés es muy bueno. Es delito pitarle.

miércoles, 24 de enero de 2018

EL SEVILLA DESTROZA AL ATLÉTICO DE SIMEONE

José Antonio Moya

El Sevilla volvió a ganar al Atlético de Madrid (3-1) en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey, como ya hizo en la ida (1-2), y en un buen partido se mostró muy efectivo y eliminó a un conjunto colchonero que lo intentó hasta el final, pero sin éxito por su falta de claridad y puntería.

Los andaluces se adelantaron a los 25 segundos con un tanto de Escudero, tras una bonita y vertiginosa jugada, y aunque el Atlético empató a los 13 minutos con otro gran gol, de Griezmann, en el segundo tiempo el Sevilla aprovechó de nuevo la mala salida al campo de su rival para marcar a los 3 minutos Banega de penalti y luego sentenció a la contra con el 3-1 de Sarabia.

El Sánchez Pizjuán acogía un duelo de orgullo y honra, de los de 'taquicardia', pues, tras el 1-2 del Sevilla en el Wanda Metropolitano que supuso su resurrección -luego venció por 0-3 al Espanyol- tras 5 partidos sin ganar en Liga-, el Atlético, un equipo de carácter y que nunca se arredra ante las adversidades, tenía que marcar dos goles y no encajar. Por ende, debía de salir a por todas.

Sin Diego Costa, su artillero más en forma (3 tantos y 2 pases de gol en 5 partidos-), al lesionarse ante el Girona, a los rojiblancos no les quedaba otra. Diego Simeone apostó arriba por el argentino Correa y los franceses Gameiro y Griezzman, consciente de que tenían que ir al ataque sin remisión, quizás a contraestilo, para remontar.

Sin embargo, el Sevilla, que repitió el once de sus dos últimas victorias con el único cambio de Jesús Navas de lateral por el galo Corchia, también sabía lo que se jugaba. Quería olvidarse de la renta de la ida y no especular, y lo demostró pronto con una salida eléctrica que descolocó y le exigió aún más, si cabe, al Atlético.

Y es que a los 25 segundos, en una jugada vertiginosa, sublime y con varios toques rápidos y precisos, los hispalenses se adelantaron por medio de Sergio Escudero, que hizo el 1-0 a centro de Sarabia y asestó un golpe psicológico a los colchoneros, que necesitaban ahora dos goles para forzar la prórroga y tres para ganar la eliminatoria.

Fue el premio a un comienzo muy fuerte, con mucha concentración e intensidad, del conjunto del italiano Vincenzo Montella, aunque los madrileños, superado el mazazo inicial, fueron capaces de reaccionar rápido y, tras avisar el uruguayo Godín con un cabezazo a los dos minutos que Rico paró en dos tiempos, pronto apareció Griezzmann.

A los 13 minutos, y cuando su equipo ya se había hecho con el mando del medio campo con Gabi, Koke y Saúl Ñíguez escorado a la banda izquierda, el francés aprovechó un robo de balón en la frontal del área local para empatar con un gran gol, de una volea por alto, al ver adelantado a Sergio Rico, poco afortunado en esta acción.

Esto animó a los rojiblancos, que siguieron ganándole ligeramente la partida en el centro al dúo Nzonzi-Banega, con Vrsaljko y Saúl muy incisivos como carrileros y la movilidad de Gameiro y Grizzmann, muy suelto e implicado cerca del área, si bien los sevillistas no se descompusieron en un choque vibrante, de gran tensión e intensidad.

Aún así, el Atlético exhibió una mayor peligrosidad y con varias llegadas, sobre todo por las galopadas de Vrsaljko, pudo igualar la eliminatoria en un remate alto de Griezzman, una acción de Gameiro que, en plancha, no llegó de milagro a un pase del croata o un nuevo tiro del francés, solo, que salió alto tras otro centro de Vrsaljko.

Sus intentos fueron baldíos, pues se llegó al descanso con 1-1 y con todo por decidir.

En la reanudación, no obstante, los de Simeone volvieron a salir despistados y lo pagaron caro. Así, en el primer minuto, una internada por la izquierda del argentino 'Tucu' Correa acabó en penalti al derribarle en el área Saúl y, aunque Moyá se tiró a donde iba el balón, Banega lo convirtió en el 2-1 con un tiro ajustado.

Esto ya deshacía la opción de la prórroga y obligaba a seguir marcando dos goles a un Atlético que se fue con más descaro arriba y acosó con fuerza y fe a los sevillistas, pero sin precisión.

Ángel Correa acarició el 2-2 a los 7 minutos de esta mitad, pero, solo en el área, quiso fusilar a Rico y éste, con un paradón, salvó un gol cantado. Simeone quemó sus naves al dar entrada pronto a Fernando Torres, el belga Yannick Carrasco y el ghanés Thomas Partey, por Gabi, Correa y Giménez, los tres con tarjeta.

El Sevilla aguantó bien, se vació y se defendió con orden, aunque el Atlético, totalmente volcado en busca de la épica, tuvo alguna ocasión como en un cabezazo alto de Godín a la hora de juego.


Sin embargo, fueron los de Nervión los que sentenciaron con el 3-1 a once del final al culminar Sarabia una contra, tras recortar a Godín y batir con un tiro ajustado a Moyá. A partir de ahí, el Atlético ya precisaba marcar cuatro goles, lo que ya fue una empresa imposible pese a los intentos postreros de Carrasco y Gameiro.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

EL ATLETI DENUNCIA AL BARCELONA

Aránzazu Gálvez

El Atlético de Madrid ha denunciado al FC Barcelona ante la FIFA por los “reiterados contactos” del club azulgrana con el jugador francés Antoine Griezmann y su entorno para ficharle la próxima temporada cuando aún tiene contrato en vigor con el club colchonero.

La entidad rojiblanca entiende que el Barça estaría adulterando las competiciones en las que ambos son rivales y luchan por el mismo objetivo en La Liga Santander y en la Copa del Rey.

En la denuncia presentada por el club rojiblanco “no se pide sanción alguna” para el FC Barcelona sino que cesen los contactos para el fichaje de Griezmann porque lo consideran un “jugador relevante” de la plantilla.

El reglamento de la FIFA relativo a los contratos y fichajes de futbolistas recoge que “un club que desee concertar un contrato con un jugador profesional debe comunicar por escrito su intención al club del jugador antes de iniciar las negociaciones con el jugador”.

La reacción del Atlético llega dos días después de que el director de Relaciones Institucionales del FC Barcelona, Guillermo Amor, reconociera que “puede ser que haya habido un acercamiento” del club azulgrana con Griezmann.

“Yo creo que puede haber buena sintonía, puede haber buena relación, puede haber conversaciones. Eso es inevitable en el mundo del fútbol. A lo mejor, igual que en el ‘caso Griezmann’ hay muchos jugadores con los que se puede estar hablando y entablando algún tipo de relación por si hay alguna oportunidad. Es el trabajo de club que se suele hacer”, explicó Amor en declaraciones a ‘Movistar Partidazo’ tras la goleada ante el Deportivo.


Antoine Griezmann, una de las opciones del Barça para ocupar la plaza dejada por Neymar tras su marcha al PSG, renovó el pasado mes de junio su contrato con el Atlético hasta el mismo mes de junio de 2022. En el nuevo texto se incluía una importante mejora salarial para el francés, cuya cláusula de rescisión bajó de 200 a 100 millones a partir del 31 de agosto pasado.

sábado, 18 de noviembre de 2017

UN DERBI DE URGENCIAS

Carlos de Blas

Con las dudas recientes del Atlético y el Real Madrid, una distancia para ambos de ocho puntos con el líder Barcelona y la necesidad reivindicativa de Antoine Griezmann, Cristiano Ronaldo o Karim Benzema irrumpe este sábado un derbi a presión, el primero en el Wanda Metropolitano, sin margen de error.

Ninguno de esos factores permite un fallo más ni al Atlético ni al Real Madrid, de nuevo reencontrados en esa sucesión de revanchas y partidos transcendentales de los últimos años, ya 24 en la era Simeone, la que ha reequilibrado el derbi, con diez triunfos blancos, ocho rojiblancos y seis empates.

Han sido dos finales, una semifinal y unos cuartos de final de la Liga de Campeones, una final de la Copa del Rey, una Supercopa de España y unos cuantos duelos en la Liga de nuevo con aroma decisivo, el mismo que desprende indiscutiblemente el de este sábado, con los dos en una situación ya casi límite en su persecución del Barcelona.

Es un derbi clave, mucho más de lo que se podía presuponer a estas alturas del torneo, la duodécima jornada, porque, mientras el club azulgrana apenas ha cedido dos puntos, el Atlético, aún invicto en el campeonato, ha empatado cinco de sus once partidos y al Real Madrid ya se le han ido diez de los 33 puntos disputados.

No es el mejor momento de ambos colectivamente: dos triunfos en sus últimos nueve duelos oficiales, los dos de visitante, en el caso del Atlético, y dos derrotas en sus tres choques más recientes de competición en el del Real Madrid. Pero tampoco individualmente, porque ambos aguardan el mejor nivel de jugadores determinantes.

Lo hace el conjunto rojiblanco con Antoine Griezmann, atascado en su peor racha goleadora con el Atlético y que ya va por los siete encuentros consecutivos sin batir la portería rival, y el club blanco con su compatriota Karim Benzema y el portugués Cristiano Ronaldo, este último alejado de la eficacia que ha asegurado cada curso. Los tres asumen el foco de los goles en el primer derbi en el estadio Wanda Metropolitano, que estará lleno para la cita y para animar a un Atlético mermado por su propia irregularidad. Lleva tres empates y una derrota en sus últimas cuatro comparecencias ante su público, pero a la vez llega rearmado tras este parón de 14 días.

En ese tiempo, ha recuperado a Koke Resurrección, Yannick Carrassco y Filipe Luis, ya superados un edema muscular, una tendinopatia rotuliana y una elongación, respectivamente; ha dejado sin un solo nombre su lista de lesionados y se ha entrenado a tope, preparado para el desafío que supone siempre el Real Madrid.

Koke volverá directo al once, ya ultimado por Diego Simeone, que propone variaciones tácticas: el francés Antoine Griezmann como único delantero y Thomas Partey como media punta, en una especie de rombo polivalente en el medio para el ataque que completan Gabi Fernández y Saúl Ñíguez. Ángel Correa jugará hacia la banda derecha. En la defensa repetirá Lucas Hernández, el elegido por el técnico en lugar del recién recuperado Filipe Luis para el lateral izquierdo y que se enfrentará a su hermano Theo. Juanfran Torres jugará por la derecha, Stefan Savic y Diego Godín ocuparán el centro de la zaga y Jan Oblak cubrirá la portería en el derbi de este sábado.

Enfrente, el Real Madrid llega con la presión de verse obligado a ganar. La intenta esquivar públicamente Zinedine Zidane, pero le basta con mirar la clasificación para ver que los ocho puntos de distancia con el Barcelona, once si vence en Leganés el equipo de Ernesto Valverde antes del inicio del derbi, es una distancia que ningún equipo logró remontar en la historia de la Liga. Sería un reto mayor.

La irregularidad liguera en el Santiago Bernabéu contrastaba con la fiabilidad a domicilio. Todo se torció por un exceso de confianza en Montilivi, una lección aprendida por la relajación ante el Girona, que tumbó al vigente campeón y le cortó su récord de victorias consecutivas a domicilio. La baja de Gareth Bale, por una nueva lesión muscular, permite a Zidane aumentar un miembro el centro del campo y dar el mando a Isco Alarcón en un momento de liderazgo indiscutible. Por la magia del andaluz pasan las esperanzas del madridismo, que aguarda a la resurrección goleadora de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema en un día decisivo.

El portugués apareció en numerosas ocasiones en una gran cita y su ansiedad se ha disparado tras una única diana liguera. El mismo dato lo presenta el francés, a quien importa menos no marcar y llega a la cita con el buen sabor en la boca de aquella jugada para la historia en el último derbi del Vicente Calderón, en la que sentó a tres rivales sobre la línea de fondo para diseñar la jugada del tanto decisivo de Isco en Champions.

El 1-4-4-2 de Zidane, con rombo en el centro del campo y libertad para Isco, es la apuesta para superar la estrategia de Simeone en un nuevo duelo táctico. En portería llega el primer derbi para Kiko Casilla, con toda la presión del mundo sobre su figura. Sin Keylor Navas, lesionado, y con el interés por Kepa, del Athletic, de trasfondo. La defensa recupera a una figura clave como Dani Carvajal, recuperado de una pericarditis, por lo que en los jugadores de campo el Real Madrid lucirá su equipo de gala. Solo falta Bale, al que cada día se espera menos por su inestabilidad muscular.

jueves, 2 de noviembre de 2017

MOTIVOS PARA CREER

Julio Candela

El Atlético de Madrid, al borde de la eliminación en la Liga de Campeones con sólo dos puntos en cuatro jornadas en el grupo C, apurará sus opciones remotas en los dos últimos encuentros, con sólo tres referencias bajo el actual formato de la Liga de Campeones que superaron una situación similar.

"Hay que seguir trabajando. Soy el primer responsable de lo que genera el equipo y debemos de ganar ese pulso que nos ha deparado el destino, que no es nada favorable. No nos queda otra que pensar en el próximo partido en La Coruña y luego pensar en ganar al Roma. Intentaremos ganar y luego esperar a lo que diga el destino. Cada uno tiene lo que se merece y veremos si nos quedamos fuera o seguimos", dijo anoche Diego Simeone tras el 1-1 con el Qarabag.

Con la necesidad de ganar sus dos encuentros contra el Roma y el Chelsea y esperar algún empate o derrota de uno de los dos frente al Qarabag, las sensaciones apuntan a la eliminación del Atlético, que apela a la matemática, la misma a la que se aferraron tres equipos para lograr algo impensable como quiere ahora el equipo rojiblanco.

El más cercano fue el Manchester City en la temporada 2014-15. Entonces, encuadrado en el grupo E, la derrota en la cuarta jornada del 5 de noviembre de 2014 en su estadio contra el CSKA Moscú (1-2), con dos goles de Seydou Doumbia, después de haber logrado sólo dos puntos en las tres jornadas anteriores, le dejaron casi eliminado.

"Si tenemos posibilidades matemáticas para clasificarnos debemos luchar por ellas. Primero tenemos que jugar contra el Queens Park Rangers (en la Premier), luego habrá el parón de selecciones y después intentaremos clasificarnos para los octavos de final. Es más difícil, pero no imposible", decía entonces el chileno Manuel Pellegrini, al frente del banquillo del conjunto inglés.

Al término de la cuarta jornada, su equipo era último de su grupo con dos puntos; dos por debajo del CSKA de Moscú y del Roma y a diez del sólido liderato del Bayern Múnich, ya clasificado y su siguiente adversario en la quinta jornada, con la necesidad imperiosa de ganar del conjunto británico para continuar vivo en el cuarteto.

Hasta el minuto 91, cuando el argentino Sergio Kun Agüero culminó su triplete con el 3-2 en el tiempo añadido, el City estaba fuera de los octavos de final, pero desde ahí se rehizo contra todos los pronósticos, capaz de lograr la clasificación en la última cita, con un triunfo por 0-2 en el estadio Olímpico de Roma.

También lo consiguió el Stuttgart en 2009-10. Con tres puntos, los mismos que suma ahora el Atlético, en los primeros cuatro duelos en el grupo G de aquella campaña, el cuarteto estaba a falta de dos duelos liderado por el Sevilla (10 puntos), seguido por el Unirea Urcizeni (5), el equipo alemán (3) y el Rangers, con dos.

Dos victorias en las dos últimas citas le bastaron después al equipo germano, que se impuso por 0-2 al Rangers y por 3-1 al Unirea Urcizeni, por ese orden, para asaltar la segunda posición, con nueve puntos. Después, en los octavos de final, le eliminó el Barcelona por un global de 5-1 en la eliminatoria, con un 4-0 en el Camp Nou.

En 2004-05, el Oporto, campeón de la Copa de Europa unos meses antes, también recompuso su clasificación en una situación límite con sólo dos jornadas por jugarse. Ahí llegó con sólo dos puntos, en la última posición de su grupo, aunque cerca, a sólo dos puntos, de la tercera y la segunda plaza del PSG y del CSKA, respectivamente.


Dos triunfos en los dos últimos encuentros le dieron el pase a los octavos de final. El primero fue por 0-1 contra el CSKA Moscú, con el gol de la victoria de Benni McCarthy, que también anotó el tanto que significó los tres puntos para su equipo en el minuto 86 de la última jornada ante el Chelsea (2-1). Avanzó como segundo.

jueves, 28 de septiembre de 2017

EL ATLÉTICO REVIVE LA MALDICIÓN DEL '93'

Justo en el último suspiro del choque europeo que suponía la inauguración del Wanda Metropolitano, el conjunto del “Cholo” se dejó los tres puntos

Antonio Blanca

 El Wanda Metropolitano estrenó su relación con la Liga de Campeones por todo lo alto. Recibía al vigente campeón de la Premier League, un Chelsea que se plantó en Madrid como fulgurante candidato a revalidar el título y como puntero del grupo de los colchoneros tras imponerse 6-0 en su debut en el torneo. Los rojiblancos, por su parte, efectuaban el primer examen de altura del curso justo después de doblegar al Sevilla con autoridad en Liga. Los tres puntos por los que pugnaban este miércoles ambos colosos, hambrientos por triunfar en el ámbito continental, poseían el regusto valioso de constituir el primero de los combates que decidirán los billetes a octavos de final y el puesto en esa parrilla de salida.

Conscientes de la trascendencia del envite, Simeone y Conte evitaron arriesgar con sus planteamientos iniciales. Los dos apostaron por preponderar la consistencia y el cálculo de los riesgos en sus tradicionales esquemas. Así, los españoles salieron con un 4-4-2 que dispuso a Lucas como acompañante de Godín y a Thomas en el mediocentro al lado de Saúl -Gabi era suplente-. Correa en la mediapunta y Carrasco en el extremo serían los socios de Griezmann. Y los británicos formaron con su arquetípico 3-4-2-1 en el que Moses y Alonso serían puñales y Cesc y Hazard actuarían en una mediapunta coronada por Morata.

Sobre el verde batallaron dos dibujos que tendieron a presionar con ferocidad al rival, con las defensas adelantadas. La precisión en la circulación del cuero se demostraba trascendental, por lo tanto, en una escena de reducción de los espacios y superpoblación del centro del campo. Y la presencia de Thomas, Bakayoko y Kante en la medular reforzó la idea equilibrada y táctica que los dos preparadores tenían del enfrentamiento.
Así, los tres centrales londinenses se evidenciarían temprano como la argucia que entregó al Chelsea la llave del control del ritmo en ataque. La pelota fue azul en un primer cuarto de hora en el que los madrileños sufrían para recuperar la pelota y para neutralizar los balones entre líneas hacia Hazard.

El belga protagonizó la salida jerárquica de sus compañeros, filtrándose a la espalda del mediocampo rojiblanco, como mediapunta y no como extremo. De sus botas y en transición nacerían las primeras llegadas, todas en favor del conjunto isleño. Una conducción del astro mencionado, que rompió el ecuador local, desembocó un un pase hacia Morata, que chutó demasiado cruzado -minuto 5-. A continuación, el español bajaría un balón largo hacia ese tridente para dejarle el cuero a Cesc, que habilitó a Hazard. Este último recibiría en el pico del área, recortaría, fintaría y chutaría al lateral de la red en el primer poste. Y Morata volvería a probarlo antes de que otra contra de combinación vertical y fulgurante dejara opción para el latigazo de Hazard que se estrelló en la madera -minuto 12-.

Los blues habían tomado el campo. Eludían la presión colchonera bien con una circulación exterior que confluía en su delantera, bien con un balón aéreo que bajaba Morata y ponía a jugar, ya en cancha oponente y con espacios para encarar a Godín y Lucas. Tardarían los del Cholo en matizar la superioridad física y en la ocupación de los espacios contrincante. Tras superar la sorpresiva ráfaga inicial, empezarían a batallar la pelota, aunque otro pase de David Luiz, de ruptura, fue cabeceado con peligro por Morata para la parada de Oblak -minuto 23- y Kante volvería a exigir al meta esloveno a continuación. Asimismo, cada tratativa de contragolpe del Atlético era abortada por un sistema de achique inglés que siempre tenía superioridad numérica.

El primer acto avanzaría con un ligero despertar atlético: pasó amplios tramos atrincherado ante el toque perpetuo visitante, pero en el último tercio antes del intermedio se consolidó en la resistencia, se soltó y enlazó un puñado de contras, sobre todo por el perfil de Carrasco, que le valieron para alcanzar un nivel de puntería hiperbólica. Porque en su primer intento, en el minuto 39, el belga cosechó un córner que generaría el garrafal derribo de David Luiz sobre Lucas que fue castigado con penalti. Griezmann inauguraría el marcador, a pesar de haber sido víctima del contexto -como todo su equipo-, para pasar a la historia también como el primer anotador en Champions y en el Wanda -minuto 40-. Y, aunque Alonso y Cahill inquietaron en una oleada de córners ante la orgullosa respuesta del Chelsea, Saúl tuvo la sentencia en la última jugada del primer tiempo.

Una contra que cayó en las botas de Koke -la tercera permitida por los ingleses- concluyó con el cañonazo cruzado del interior que Courtois sacó como pudo. Y el zurdo llegó al área para rematar el 2-0, pero su golpeo se marchó lamiendo el poste. Se iba a vestuarios un Atlético casi sacado de eje en una faceta defensiva a la que fue abocado por la dimensión del sistema de Conte, que perdió fiereza y profundidad con el paso del tiempo y el asiento del muro madrileño. Empezarían el segundo acto con una relación de 4 a 9 en disparos (empate a dos en intentos a puerta y 4 a cero en lanzamientos desviados) a favor de un Chelsea que probó la comodidad escurridiza de un escuadrón de Simeone feliz siendo dominado.

El entrenador italiano no variaría el rictus ni a su lista de nombres, a pesar de tener a Pedro, William y Batshuayi como ases ofensivos en la recámara. Y el Chelsea prosiguió su ejercicio de dominio, aunque sería Saúl el que alzaría el telón con un cabezazo que detuvo Courtois, en una acción de estrategia -minuto 49-. Y Morata no cabecearía por poco el empate tras un centro de Azpilicueta y Victor Moses, desde la misma banda diestra, chutaría demasiado cruzado cuando se cumplían los primeros 10 minutos de una reanudación en la que los rojiblancos, de nuevo, se veían empujados a achicar de forma intensiva. Pero en este brete rebosaría el catenaccio colchonero. Hazard desbordó a Juanfran y emitió un centro venenoso que Morata cabeceó para el 1-1 -minuto 60-.

Cesc perdonaría el gol de la ventaja londinense segundos después -desde el área pequeña-, hecho que no forzó el aumento de ambición del equipo local. Sólo en el 65 se asomó el conjunto colchonero a la meta de Courtois, con un fogonazo aislado de Correa y un lanzamiento a las nubes de Thomas. Entonces, Simeone dio entrada a Torres, Gaitán y Giménez por Correa, Carrasco y Thomas. Los ingleses habían subido 10 puntos su ratio de posesión y se había corroborado el asedio, con los madrileños aguantando y esperando una contra. Por eso metió músculo y destrucción en la medular.

Pero, aunque se competía en terreno español, el número de disparos sobre Oblak disminuyó. El intento aislado y lejano de Moses -minuto 73- sería respondido por el de Torres -minuto 75-, que remató un contraataque individual.


El desenlace exigía épica y paciencia para ambos contendientes, aunque al Atlético no le bastaba con el punto después de haber empatado en Roma. La escaramuza por el primer puesto del grupo se complicaría si no conseguía sacar un triunfo de este indigesto lance. Esa circunstancia dibujó un respingo postrero que plasmó en producción un lanzamiento desde media distancia de Saúl que atajó Courtois -minuto 80-. Conte elegiría a William y Batshuayi para sustituir a Morata -excelso en su labor de 9 referencial- y Hazard -el jugador de más influencia- para cerrar el duelo con el refresco de la presión que robara el mando a los locales, pero visto el ardor rojiblanco sacaría a Cesc para meter a Christensen y sumar efectivos en el repliegue forzado.

Dispondría del cuero el equipo colchonero en los cinco minutos finales de única superioridad y proposición atacante de los del Cholo. Se toparía con el muro edificado por el técnico transalpino, pues la fórmula predilecta de avance serían los centros al área y David Luiz, Cahill y Azpilicueta, con Bakayoko, eran unos antiaéreos formidables. Así, en la recta final se contaminaría de tensión el ajedrez y el chut fuera de dirección de Giménez firmaba el crepúsculo de un duelo de estilos en el que los colchoneros se conformaron con sobrevivir y sacar la cabeza en la conclusión para tratar de aumentar la cosecha. Pero los ingleses volvieron a las islas con la sensación de manejar el grupo ya que, en la última jugada del combate, Marcos Alonso asistió a Batshuayi para anotar el 1-2.

jueves, 13 de julio de 2017

ENTRE EL HONOR Y EL DINERO

El a día de hoy jugador libre, Vitolo, faltó a su palabra de renovar con su club, el Sevilla, para en enero de 2018 ser jugador del Atlético de Madrid

Antonio Blanca

Vitolo no es jugador del Atlético de Madrid. Esto es un hecho. Lo será, pero aún no. Víctor Machín vuelve a Las Palmas aunque para nada cedido por el club rojiblanco. No Uno de los fichajes más extraños que se han dado en nuestro país en muchísimo tiempo ha llegado a una conclusión. Vitolo jugará en el Atlético, pero no hasta el 1 de enero del próximo año. Hasta entonces, es jugador de la Unión Deportiva Las Palmas a todos los efectos.

¿Cómo ha sido el proceso? Más sencillo de lo que visto desde fuera podría parecer. Como todo futbolista español, Vitolo disponía de una cláusula de rescisión unilateral de su contrato. Todo jugador tiene el derecho a ejercerla para quedar libre del club con el que tiene contrato en vigor, siempre previo pago en la sede de la Liga de Fútbol Profesional del montante estipulado en esa cláusula, que en el caso de Vitolo era de 36,5 millones de euros. El jugador internacional acudió con un cheque por ese valor y lo depositó en la LFP. ¿De dónde sacó el dinero? Del Atlético de Madrid, obviamente. En ese momento, Vitolo era un futbolista totalmente libre y, como tal, podía ofrecer sus servicios al club que él considerase más oportuno para sus intereses.

Vitolo podría haber firmado en ese instante con el Atlético. Ya lo hicieron Arda Turan y Aleix Vidal con el Barça habiendo sufrido la misma sanción que el conjunto colchonero. El Atleti puede fichar, pero no puede inscribir a los futbolistas que contrate hasta el 1 de enero. Como entidad privada, puede realizar un contrato privado al que la FIFA no puede oponerse, lo que no podrá hacer es dar de alta al futbolista como tal. Por tanto, Vitolo no iba a poder jugar hasta enero, y él no quería parar, quería tener la oportunidad de seguir jugando para no perder el ritmo de cara al Mundial de Rusia del próximo año. Ahí es donde entraba Las Palmas en el puzle.

El club canario no ha puesto un euro en esta operación. Al contrario, debe recibir 4,4 millones de euros del Sevilla por el 12% del montante por el que Vitolo ha quedado libre, estipulado en el contrato entre ambos clubes cuando se acordó el fichaje del canario por el club hispalense. Los amarillos han contratado a un futbolista que se encontraba libre y, como tal, no han tenido que pagar ningún tipo de traspaso. Le ofrecieron a Vitolo un contrato con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2017 y este lo aceptó. Cuando se cumpla ese plazo, Vitolo será oficialmente jugador del Atlético, sin que los rojiblancos tengan que pagar traspaso a Las Palmas, pues una vez más Vitolo estará libre.

¿Cómo es posible que el Atlético de Madrid haya anunciado ya su contratación? Los futbolistas que tengan un contrato con vigencia de seis meses o menos tienen la libertad de negociar su futuro para el instante en que se acabe su vinculación. Vitolo, con un contrato con Las Palmas inferior a medio año, se encuentra en esa situación y, por tanto, con la opción de firmar por otro club para el momento del final de su actual contrato con los canarios. Así, el extremo será del Atlético hasta 2022 y los rojiblancos pueden anunciarlo ya.
El principal derrotado de todo esto es el Sevilla que queda en ridículo y su presidente Pepe Castro. El presidente del club hispalense se ha visto ninguneado por uno de sus capitanes. En un giro de los acontecimientos que por poco da al traste con la llegada de Vitolo a Las Palmas y luego al Atlético, Castro igualó la oferta que le realizó el Atleti: tres millones de euros al año. Vitolo dio el sí de palabra, Castro anunció la renovación, en contra de la recomendación del consejo de administración del Sevilla, que le pidió que no dijera nada hasta que no estuvieran estampadas las firmas. Vitolo recibió una contraoferta del Atleti y la aceptó. Le dobló el sueldo inicial y pasará a cobrar seis millones limpios por cada una de las cinco temporadas que firmará.

Castro se siente engañado por el jugador, ya que considera que ha utilizado al Sevilla como herramienta para conseguir un mejor sueldo por parte del Atlético. Aunque, eso sí, no se arrepiente de las decisiones tomadas, ya que confiaba en la palabra del jugador. Eso sí, ahora mismo Castro ha perdido credibilidad dentro del propio club y, sobre todo, por parte de la afición. Quiere tomar medidas legales contra el fichaje, aunque tiene las de perder. Poco más le queda que la hostilidad con la que, presumiblemente, la grada del Pizjuán recibirá a Vitolo cuando acuda a jugar allí, con mayor o menor razón, el futbolista ha mostrado no tener palabra, ha tomado el pelo al que fue su club y su afición, poniendo el metal por encima de su honor.