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jueves, 18 de octubre de 2018

SIGUE LA GRESCA DE MIAMI

En “El Larguero” de la Cadena SER se desveló una misiva del Real Madrid en la que se pone en liza el despropósito de la Liga de Fútbol Profesional para llevar el partido Gerona-Barcelona a Miami

Antonio Blanca

Continúa el lío por el partido que la Liga quiere que Gerona y Barcelona disputen en Estados Unidos el próximo 26 de enero de 2019. El organismo presidido por Javier Tebas sigue defendiendo la posibilidad de que el encuentro correspondiente a la jornada 21 del campeonato nacional no se juegue en Motilivi, como correspondería, y sí se haga en el Hard Rock Stadium de Miami, una situación ante la que el Real Madrid se ha quejado a través de una carta enviada a la RFEF.

El conjunto presidido por Florentino Pérez envío el pasado 5 de octubre una misiva dirigida a Andreu Camps, secretario general de la Federación Española, con la que quiso dar respuesta a la petición del propio organismo sobre la opinión del club blanco sobre la posibilidad de que el citado partido se dispute en EEUU. Ahora, el contenido íntegro de la carta ha sido dado a conocer por 'El Larguero', en un escrito en el que el Real Madrid critica los criterios de decisión de Tebas.

El club madridista se queja duramente no solo por no haber sido informado previamente a la toma de la decisión, sino por el hecho de que la competición se dervirtúe, pues en caso de que el partido se jugara en Miami, daría como resultado que el Barcelona jugaría un partido menos como visitante, haciéndolo en un territorio neutral que, a la postre, sería como hacerlo de local, pues el seguimiento en EEUU del conjunto culé es evidente muy superior al que tiene el Girona en el mismo territorio.

Además, considera más lesivo que quien se encarga de desvirtuar el campeonato sea LaLiga, quien debería "mantener una posición de exquisita imparcialidad y de defensa de la integridad e igualdad" del torneo, cuando en su propio reglamento se señala en el Capítulo Tercero que habrá "graves sanciones" si se altera "la integridad o igualdad en la competición". Especialmente por haber tomado esta decisión "sin obtener previamente la conformidad unánime de todos los clubes/SAD".

Pero no es la única crítica que el Real Madrid realiza a la Liga. Considera que jugar el Girona-Barça en EEUU podría tener consecuencias "de índole financiera", que podrían alterar la competición "desde la perspectiva del 'fair-play' financiero" y, además, entiende que no es la mejor manera de acercar el campeonato español a los aficionados extranjeros, pues desplazar un partido a otro país daría lugar a que el torneo dejara de tener una índole exclusivamente nacional.

En ese sentido, el club blanco entiende que hay una manera más sencilla de cuidar al espectador extranjero. En lugar de 'mover' un partido fuera de las fronteras nacionales, sería más sencillo potenciar las retransmisiones de sus partidos. El Real Madrid señala que se han comercializado los derechos de televisión "a BeIN Sports, que tiene un 'share' de 0.02% en EEEU (...), ocupando la posición 140, penúltima en el ranking" de canales con cobertura nacional en Estados Unidos.

Además de criticar la manera en la que LaLiga ha conseguido la firma de un documento de apoyo de varias peñas del Real Madrid en EEUU, el club blanco señala una serie de medidas para facilitar al aficionado -también al extranjero- la accesibilidad a los diferentes estadios de la Liga. Para finalizar la misiva, el organismo presidido por Florentino Pérez "manifiesta su oposición a la solicitud para autorizar" la disputa del Girona-Barcelona en Miami, un asunto que no parece tener fácil solución.

lunes, 8 de octubre de 2018

¿QUIÉN QUIERE LA LIGA?

El Barcelona tampoco salió del atasco en Mestalla, donde enlazó su cuarto partido seguido de La Liga Santander sin ganar, y su empate ante el Valencia (1-1) concede el liderato al Sevilla

Julio Candela

El torneo español tuvo tres líderes este domingo. Comenzó el día en cabeza el Barcelona, igualado a puntos con el Real Madrid y su verdugo del sábado, el Alavés; luego ocupó la cima el Atlético de Madrid al vencer al Betis (1-0); y le relevó el Sevilla al derrotar al Celta (2-1) porque en el último encuentro de la octava jornada el conjunto de Ernesto Valverde firmó tablas (1-1).

La clasificación sigue comprimida como pocas veces, con el Sevilla en cabeza con 16 puntos, uno más que el Barcelona y el Atlético de Madrid, y con el Real Madrid, el Espanyol, vencedor del Villarreal por 3-1, y el Alavés a dos.

Mientras su gran rival, el Real Madrid, se hundía un poco más en Mendizorroza ante el Alavés (1-0) el sábado, el Barcelona no pudo tampoco emerger después de su importante triunfo en 'Champions' en Wembley ante el Tottenham.

El Barcelona, atascado
Se encontró con un Valencia rocoso, que había encontrado por fin el aire la pasada jornada con su victoria en Anoeta y que le impidió retener el mando en LaLiga.

Se adelantó muy pronto el bloque de Marcelino García Toral, que nunca ha conseguido ganar al Barcelona, con una diana del argentino Ezequiel Garay a la salida de un córner (m.2), pero apareció de nuevo Leo Messi para, tras una pared con el uruguayo Luis Suárez, igualar el partido.

El Valencia no pudo con el cuadro barcelonista, que mejoró y mandó más con el paso de los minutos, pero no le dio para llevarse la victoria y entregó el liderato al Sevilla, que enlazó su cuarta victoria liguera seguida al imponerse al Celta por 2-1 en un bonito encuentro.

El Sevilla, nuevo líder
Como tantas veces ocurre en el fútbol, se adelantó el equipo que peor estaba jugando, el de Pablo Machín, con un preciso remate de cabeza de Pablo Sarabia a centro de Jesús Navas (m.39).

La expulsión del mexicano Néstor Araujo (m.58), que vio dos amarillas seguidas, frustró la pretensión de remontada del equipo que dirige el argentino Antonio Mohamed. Casi de inmediato el franco-tunecino Wissam Ben Yedder, con el VAR como 'autorizador' de la jugada, firmó el 2-0.

No se rindió, no obstante, el Celta, que acortó distancias con un magnífico tanto del franco-marroquí Sofiane Boufal y que aún tuvo tiempo para soñar con el empate, pero el Sevilla supo mantener su mínima ventaja y se instaló en el liderato que a la postre se convirtió en la segunda plaza.

El Atlético mete presión
Otro argentino, Ángel Correa, fue el encargado de definir el triunfo del Atlético ante el Betis (1-0). Había saltado al campo en el minuto 57 y en el 74 enganchó un perfecto disparo desde el borde del área que entró junto a un poste para premiar el buen segundo periodo del cuadro de Diego Pablo Simeone.

El Betis, también inmerso en la lucha por la zona de privilegio, expuso en el Wanda Metropolitano de nuevo su fútbol de posesión, pero se mostró nulo ante la mejor defensa del campeonato. La ambición rojiblanca encontró el premio en la diana del 'ángel salvador' Correa.

El Espanyol hunde más al Villarreal
El Espanyol se instaló con letras mayúsculas entre los mejores a costa de un Villarreal (3-1) que no acaba de arrancar. El conjunto de Joan Francesc Ferrer 'Rubi' es el único que ha ganado todos sus partidos como local.

Lo logró gracias a dos dianas en el tramo final, obra de Sergi Darder (m.79) y del argentino Pablo Piatti (m.92), que desequilibraron el 1-1 con el que se llegó al descanso tras marcar el paraguayo Hernán Pérez (m.7) e igualar el camerunés Toko Ekambi (m.45).

Tres victorias seguidas del Valladolid
Otra de las grandes sorpresas de esta fase inicial de LaLiga es el Valladolid. En el encuentro matinal logró su tercer triunfo consecutivo al imponerse, en un duelo de recién ascendidos, al colista Huesca (1-0) con un tanto de Rubén Alcaraz.

domingo, 7 de octubre de 2018

EL MADRID MIRA AL ABISMO

Inoperante el equipo de Lopetegui, suma ya cuatro partidos sin ganar y sin anotar un solo gol

Antonio Blanca

El Real Madrid compareció en Mendizorroza con la firme intención de romper la racha de sequía goleadora (no se veía una circunstancia similar desde hace 12 años en el club capitalino) y, de paso, despistar a la crisis de resultados y presionar al Barcelona en la pugna por el liderato liguero. En la trinchera local se plantaría un Alavés que navegaba en la sexta plaza clasificatoria, lo que remarca el buen arranque de curso de los vitorianos. Por tanto, los vascos exigirían al coloso la concentración, precisión y compromiso colectivos que no mostraron en los tres duelos precedentes. Y seguir desapreciando puntos en el torneo de la regularidad no era del todo oportuno para el vigente campeón de Europa.

Julen Lopetegui, que ya ha empezado a saborear el aroma del cuestionamiento, apostaría por virar su esquema hacia el 4-4-2 más equilibrado, ese que le entregó el mando en el segundo acto del derbi colchonero. Sin sus laterales titulares -lesionados Marcelo y Carvajal-, Nacho y Odriozola entraron en un once que colocó a Ceballos al lado del trivote habitual, con Benzema y Bale de vuelta. También regresaba Sergio Ramos. Apagó el técnico vasco las rotaciones, dejando a Asensio y a Keylor Navas en la banca. Y Abelardo, por su parte, reprodujo el dibujo característico (4-4-2 en ataque y 4-5-1 en defensa), con una medular de perfil físico y flechas para buscar la contra.

Para romper con la dinámica previa, los visitantes salieron metidos en calor con rapidez. Monopolizaron el cuero, con circulaciones más rápidas y una verticalidad mayor, amortizando los desmarques de ruptura de Bale. Ceballos, Modric y Benzema habrían de mezclar entre líneas y lo harían con precocidad. Con el Alavés encerrado en campo propio y cediendo metros y la iniciativa, las ocasiones fluyeron.

En el quinto minuto Modric atisbó un movimiento al espacio de Bale que el galés usó para ceder a Benzema. El galo detectó la incorporación de Ceballos, que se perfiló y desde el pico del área lanzó a la cepa del poste. Pacheco se estiró para provocar un córner que desembocaría en la parábola del andaluz que peinó Nacho. La redonda lamió la madera. De inmediato, Odriozola culminó otra asociación coral (proporcionada por Kroos con un cambio de dirección) con un centro que Benzema remató para que Laguardia achicara bajo palos.

Pasada la media hora se sacudió el Madrid la argucia vitoriana con una mayor intensidad en fase defensiva y vehemencia en la gestión de la posesión. En consecuencia, y con la insistencia de Odriozola, se refrescaría el dominio del tempo y la creación de llegadas laterales de los visitantes, para inquietud de Pacheco y de su escuadrón, cada vez más retrasado. Un robo de Ceballos y lanzamiento aéreo de Kroos que no conectó Bale advirtió a la renovada especulación babazorra. Pina, Brasanac y Wakaso cerraban más los pasillos centrales, pero los carriles se constituyeron en autopistas, sobre todo para Odriozola. Aunque no localizaran remates.

Aún así, se decretaría el descanso con placidez de ambos combinados, cada cual asentado en sus presupuestos. La superpoblación local en la medular le valió aplacar el juego entre líneas contrincante y los de Concha Espina se granejearon un monólogo desprovisto de sustos a medida que perdían claridad en tres cuartos de cancha. La tarjeta al intermedio era familiar para Lopetegui: 74% de posesión y 1 a 6 en tiros. Sólo resultaba diverso, y positivo, el haber mantenido la portería a cero. No se vieron obligados a remontar, como en cada uno de sus enfrentamientos en calidad de visitante hasta esta fecha. Pero les urgía una aceleración en el toque y más desequilibrio individual, con el fin de derribar el muro vasco y a su propia barrera psicológica anotadora.

Partiría la reanudación con Mariano en pista (por un Benzema señalado). El preparador no arriesgó y modificó pieza por pieza -de perfiles distintos-, con lo que eligió contemporizar y no abrir el campo también por la ausente banda de Nacho. Ordenó Abelardo discutir el esférico, sacando a la defensa a 30 metros de su área. Así pues, parecería más optimista del gol el Alavés en el comienzo del segundo acto, y Kroos salvó a los suyos al conjugar un balón suelto en el punto de penalti. Casemiro respondería con un derechazo a las manos de Pacheco, tras otra interceptación alta. Renegó de forma definitiva el Madrid del juego creativo en la mediapunta para inyectar pólvora a su amontonamiento de centros laterales.

Una volea de larga distancia de Duarte desperezó a Courtois y el desborde y centro de Bale inminente y sin éxito se saltarían el centrocampismo e incertidumbre crecientes. Asimismo, Calleri y Wakaso lo probaron desde lejos y el candidato a todo efectuó su segundo cambio: Casemiro dejó su lugar a Asensio. A falta de 30 minutos se la jugaba Lopetegui. Vació de recuperadores a su ecuador de territorio y acumuló atacantes, justo en pleno crecimiento de la fe atacante local. Dibujó una suerte de todo o nada, aferrado a la calidad de su plantilla, y Sobrino recambiaría a Ibai, subrayando la voluntad ganadora vitoriana. Bien en asociación, bien en transición.

Un latigazo desorientado del delantero galés -bloqueado sin espacios- marcaría el inicio del compás postrero: guerreaban los merengues contra su horizontalidad y los alaveses aguardaban el contexto para propulsarse en vuelo. Tronaría en el palco madridista, Bale se lesionó de nuevo y Jony se escapó de todos, a pase de Calleri, para perdonar en un mano a mano con Courtois. La contrarreloj evidenció su vigencia como estado latente del gigante capitalino y con 0-0, y sin nada que llevarse a la boca, afrontaba los diez minutos finales.

El pretendido asalto madrileño ante un sistema vasco recluido estaba servido. Un centro cerrado de Vinicus, después de encarar a su par en la cal izquierda, inauguró el respingo. No concatenaba dos pases un Alavés que no estaba en condiciones de mandar pelotazos bien dirigidos hacia sus faros ofensivos, mas Jony reaccionó (gran rendimiento) con un cañonazo al cielo a cinco minutos del final. El pobre estado de forma de Modric y lo dubitativo de Ceballos y Asensio de cara a la suerte de la finalización arrinconarían a Kroos como el único elemento decisivo. Ante ese panorama, se congeló el ardor madridista y el reparto de puntos se sellaría sin aproximaciones peligrosas sobre Pacheco. Sí ante Courtois, que sacó una mano en el 94 que terminó con el cabezazo a la red de Manu García. Llegó a la orilla triunfal Abelardo (son terceros, empatados a puntos con su rival de este sábado) y Lopetegui sigue a la deriva con el volantazo hacia un estilo combinativo ortodoxo. Otro fallo en la marca sentenció el cuarto capítulo del derrumbe merengue en esta temporada.

lunes, 1 de octubre de 2018

SIN MANDO

Después del arranque liguero y la disputa de varias jornadas, ninguno de los grandes equipos de la Liga Española se ha diferenciado respecto de sus rivales

Antonio Blanca

A pesar de todo, el Barcelona lidera la clasificación con 14 puntos, los mismos que el Real Madrid. El Sevilla está con 13, mientras que el Atlético cuenta con 12.

Dos puntos en tres jornadas es un balance inexplicable para un equipo que tiene a Messi. Y peor aún si se atiende a cuáles fueron los rivales: Girona, Leganés y Athletic. El juego mostrado por los azulgranas está siendo deficiente y su defensa, con Piqué a la cabeza, es un agujero. Si la pasada temporada los de Ernesto Valverde ofrecieron ante todo fiabilidad antes que juego, ahora tampoco llegan los resultados.

Valverde debe encontrar soluciones inmediatas porque ahora afronta un calendario de verdad exigente: Tottenham, Valencia, Sevilla, Inter y Real Madrid. Un mes de octubre tremendo en el que debe exponer si todo lo visto es coyuntural o si hay enfermo.

Completó una semana deficiente que comenzó con la derrota 3-0 ante el Sevilla y continuó el sábado con su empate en casa 0-0 ante el Atlético. El mal principal del equipo de Julen Lopetegui es obvio con una estadística inapelable: un gol en los últimos tres partidos. Y su mejor goleador, Gareth Bale, se lesionó en el clásico madrileño. También permanecen en la enfermería otros dos recursos ofensivos relevantes, como son Isco y Marcelo.

"No hemos marcado y así no podemos ganar", fue el diáfano análisis que hizo el entrenador blanco del derbi. Ante el equipo rojiblanco, el Real Madrid ofreció dos caras diferentes: sin soluciones en la primera parte y mucho más dinámico en la segunda, cuando Bale se marchó y entró un centrocampista como Dani Ceballos.

Lopetegui tiene ante sí dos retos: encontrar caminos para el gol y mejorar la competitividad y regularidad de un equipo que no supo ganar cada partido exigente que tuvo esta temporada, salvo el 3-0 ante la Roma. Cayó 4-2 ante el Atlético en la Supercopa de Europa, tampoco pudo con él en la Liga, sufrió una goleada en Sevilla y no pasó del empate 1-1 en su visita al Athletic.

El equipo colchonero llegó a estar a siete puntos de la cabeza de la Liga, pero ha ido de menos a más después de abrir la temporada con un calendario difícil. Sin embargo, la duda es permanente: ¿Es posible algo más de ambición?

Ante el Real Madrid, el técnico argentino Diego Simeone quitó a un delantero como Diego Costa para situar a un centrocampista defensivo como Thomas en la segunda parte. El Atlético renunció a la victoria después de ofrecer una buena primera parte y tener oportunidades.

Con su defensa cada vez más ajustada, el conjunto rojiblanco sigue esperando a Antoine Griezmann. Dos goles en ocho partidos es un pobre balance para un delantero que pretende comer en la misma mesa que Messi y Cristiano Ronaldo.

jueves, 27 de septiembre de 2018

EL LEGANÉS DESNUDA AL BARÇA

Jordi Grimau

Batacazo del Barcelona en Leganés (2-1), con lo que entra en una dinámica peligrosa y preocupante. El equipo azulgrana es un coladero, defensivamente se desangra y uno de los señalados tras esta derrota en Butarque es Piqué. El central, que también cometió varios despistes y errores en el empate contra el Girona en el Camp Nou, volvió a fallar en el minuto loco del Leganés. A la defensa del Barcelona le cogieron la espalda en los dos goles, con dos acciones en balones largos, pero en el segundo a Piqué se le enredaron las piernas. Cedió el balón para que Óscar Rodríguez culminara una remontada fulminante en 68 segundos. Vermaelen, en el tanto del empate de El Zhar, fue el otro protagonista negativo de una zaga que hace aguas. Al Barça le han marcado siete goles en las seis jornadas de Liga cuando la temporada pasada llevaba encajados siete goles en las 18 primeras jornadas. Un dato demoledor que habla muy mal de la zaga y de la fragilidad de una defensa irreconocible.

Con Messi no vale. Parece más fácil si lo tienes en el campo de inicio para no llevarte un susto, pero el resto del equipo está muy por debajo del nivel que tiene que ofrecer un aspirante al título. El argentino se libró de ir al banquillo en otro día en que Ernesto Valverde apostó por las rotaciones y sentó a dos de los mejores socios del argentino. No fueron titulares ni Jordi Alba ni Luis Suárez. Messi se quedó sin referencias por el costado izquierdo y en la punta de ataque. Vermaelen y Munir tuvieron la oportunidad de empezar de inicio en un Barcelona que no podía ceder después del empate en el Camp Nou ante el Girona. Sin hacer daño por ese largo carril izquierdo que provocan las subidas de Alba, siempre un puñal, y todo lo que provoca Suárez, a Messi le tocó multiplicarse y convirtió cada ataque en una lucha contra todos. De esta forma desequilibró el partido —minuto 12— con una acción en la que consiguió hacer un aclarado a Coutinho. Messi, rodeado de cinco futbolistas del Leganés sin poder quitarle la pelota. Su pase al centro del área lo amortiguó Coutinho y fusiló, con esa facilidad que tiene el brasileño para armar la pierna y pegarle a la pelota con potencia y colocación, al portero Cuéllar.

Messi fue una obsesión para el Leganés. El partido tuvo fases broncas con el marcaje férreo y las quejas del argentino por la reiteración de las faltas. Hasta que el árbitro, Unidiano Mallenco, decidió avisar con una tarjeta amarilla a Rubén Pérez por una entrada a Leo por detrás. No había manera de frenar los giros y arrancadas de un Messi que tiró del equipo en la construcción y aceleración. Al descanso, el partido parecía controlado por el equipo culé. Pero el inicio de la segunda parte fue una pesadilla para los de Valverde.

Si Messi puso el desconcierto y Coutinho la definición, atrás volvió a aparecer Ter Stegen que, como en Anoeta, mostró que es decisivo cuando el equipo tiene apuros. El portero alemán salvó las pocas ocasiones claras del Leganés. Esta es la gran asignatura de Valverde. Conseguir que al Barcelona le hagan menos ocasiones, ser un conjunto más compacto y sólido.

Si Ter Stegen estuvo bien, el que ofreció una resistencia soberbia fue Cuéllar, con dos paradones en el minuto 80. El Barcelona buscó la remontada con más épica que juego y metió en el campo a Luis Suárez, Jordi Alba y Malcom. El Barcelona ha perdido cuatro puntos en las dos últimas jornadas. Para el Leganés, es un resultado histórico. Para el Barcelona, una debacle. Para Piqué, un palo importante porque está lejos de su mejor versión.

ENCEFALOGRAMA DESCENDENTE

Noche de ensueño del Sevilla ante el Real Madrid que vapuleó por 3-0 con un verdadero recital de jugar al contragolpe

Antonio Blanca

El resbalón del Barcelona en Leganés sorprendió al Real Madrid en el verde del Sánchez Pizjuán. Con el calentamiento hecho de cara a su enfrentamiento ante el Sevilla, los jugadores capitalinos comprendieron que estaba en su mano acceder al liderato de La Liga. Quizá, se relajaron. Al menos, esa es la conjetura que sobrevendría como consecuencia de la puesta en escena durante la media hora inicial. Porque en ese trecho los andaluces volaron mientras que los visitantes querían anestesiar un tempo del que no dispusieron el timón.

Pablo Machín se la jugó en su planteamiento y le salió redondo. Ante la baja de sus dos mediocentros defensivos, salió con un 3-5-2 en el que Banega ejercía como ancla única. Con Navas y Arana en los carriles, Vázquez y Sarabia como interiores y Ben Yedder y Andre Silva en punta, los locales dispusieron una apuesta ofensiva, arriesgada y valiente. Porque confiaron en su capacidad defensiva y compromiso colectivo para amortiguar la amenaza a la contra de los merengues. Y esa maniobra estratégica les entregaría los tres puntos a las primeras de cambio.

Julen Lopetegui reprodujo su idea de posesión, recuperando a Marcelo, Kroos y Bale como titulares. Asensio y Benzema ejercerían como delanteros en un 4-3-3 que fue deglutido por la hiperactividad ajena. El regreso a la nómina de piezas característica -salvo la entrada de Nacho por Carvajal- sólo sirvió al preparador vasco para comprender la dimensión del envés de su colorido libreto si la intensidad y la concentración no abonan el terreno. Ante el Sevilla, que venía de meter 6 goles al Levante, su plan quedaría arrasado con estrépito.

A pesar de la ausencia de presión a cancha completa sevillana, los madridistas pretendieron sobrevivir con una circulación pausada, perenne y anestésica al vendaval. Por ende, sucumbieron. Tardarían 10 minutos en enlazar más de cinco pases y su tiro inaugural se registró en el 23, cuando Bale despertó y se sacó una acción individual en la que sentó a tres rivales y sacó un zurdazo que se estrelló en la madera. Hasta ese pico el bloqueo táctico ejecutado por los andaluces apagó el juego entre líneas y al hueco de los favoritos. Además, amortizó el agujero que se desnudó en la banda de Marcelo. Por flagrante inapetencia defensiva del carioca y la falta de ayuda de Asensio.

Treinta segundos demoró el hambriento escuadrón de Nervión en perforar por ese perfil. Sarabia abrió al espacio para sacar de sitio a un Varane dormido. Andre Silva se coló y, sin ángulo, chutó para el despeje precoz de Courtois. El arquero belga participaría también en la falta frontal lanzada por Banega que confluyó en un centro de Sergi Gómez y el testarazo a los guantes de Ben Yedder. Nada pudo hacer al cuarto de hora, cuando Navas ganó a Marcelo y puso un centro punzante que sacó bajo palos Nacho. Tampoco actuaría el mejor portero del Mundial ante el disparo a las nubes de Ben Yedder, en un córner defendido sin tensión por el gigante. Este último punto retrataría su desplome hacia el abismo.

No obstante, segundos después una pérdida injustificable del lateral zurdo dejó a Varane y Ramos contra tres atacantes. El colmillo afilado por Machín para tutear al campeón de Eurpa comenzó a hacer caja con el desborde de Navas y asistencia para que Andre Silva, sin marca, batiera a Courtois. Redundaría la distancia de concentración de manera oscena: un saque de esquina botado por Kroos generó un rechace que Navas tradujo en contragolpe fulgurante. Trazó una pared larga con Ben Yedder que le dejó en mano a mano con el meta belga (Marcelo quedó a decenas de metros del ex del City en la cobertura del despeje previo). Su derechazo fue repelido por el arquero, pero Silva surgió para embocar el 2-0.

El justificado alborozo de la tribuna pintó a Banega como plácido maestro de ceremonias. La verticalidad y fluidez que emanaba se transformaba en un ritmo combinativo mucho mayor que el contrincante. La fase defensiva merengue se inundó de dudas, y el esquema quedó partido ante la descoordinada presión. Un par de lanzamientos de Kroos -uno por encima del travesaño, a pase de Marcelo, y el otro desatinado, desde media distancia- constituyeron el intento de desperezarse de una medular anulada. Mas, lo que se subrayó fue la impotencia para conectar con a mediapunta y ganar superioridades exteriores. El Sevilla, inteligente, tumbaría del todo a los de Concha Espina antes del descanso.

Abrió boca una recuperación adelantada (fallo de Kroos) que lanzó Sarabia y remató al larguero el 'Mudo' Vázquez. En el 40 volvería a golpear a Lopetegui el fantasma de la complacencia. Banega botó un córner despejado por la zaga. La redonda quedó dividida y Vázquez le ganó el cuerpeo a un Marcelo lento. El cuero dibujó una parábola que recepcionó Ben Yedder. El francés enchufó una volea que inscribió el 3-0. En el 43, Sergi Gómez perdonó en el saque de una falta lateral del imperial Banega. El respigo postrero madridista no restaría oscuridad a la afrenta padecida porque Bale remató fuera, sin meta en el arco, un balón suelto en el área que propició la pizarra.

Más del 60% de posesión estableció el Madrid en un primer acto en el que no pasó del rol de sujeto pasivo. Su iniciativa no gozó de coherencia sin pelota y quedó en nada. No trabajaron los peones de Lopetegui para que su calidad fracturara el riesgo asumido por Machín. En la reanudación movió el vasco a sus piezas, sin sustituir a nadie. Imaginó una zaga de tres centrales (retrasando a Casemiro), para empatar la predominancia numérica sevillista en el ecuador del terreno, con Marcelo y Nacho devenidos en extremos. Un volantazo que no bastaría para arrancar un punto ni maquillar el paseo por el precipicio de su ideología.

Intercambiarían disparos inocuos Bale y Andre Silva antes de la cesión de metros local y la ganancia de confianza ofensiva madridista. Un gol anulado a Modric (buena actuación del VAR), un punterazo del croata que desvió Vaclik y una chilena fuera de tino de Ramos se amontonaron en tres minutos. Respondieron los sevillanos con un latigazo de Sarabia (vuelo de Courtois) y el despeje, in extremis, de Bale, para evitar el cuarto. Tras este fogonazo de fútbol alegre Lucas Vázquez y Mariano entraron por Nacho y Benzema. La latente fragilidad del cierre visitante no soltaría su esencia y el paisaje espectacular sería bordado por la carrera del galés que sacó Vaclik con una reacción de reflejos.

Se quemarían los minutos hacia el desenlace con la contemporización andaluza y la desesperación de un Madrid reducido a pesadilla a días del derbi colchonero. Participarían Promes, Ceballos, Nolito y Roque Mesa por Ben Yedder (enrachado), Modric (rotado), Arana (lesionado) y Banega (brillante y con espacios, a pesar de jugar sólo en el mediocentro). Y Mariano y Bale alternarían probaturas sin dirección a portería al tiempo que Marcelo se lesionaba. Con 10 jugadores, los de Chamartín sollozarían por el pitido final, con Vázquez rozando el 4-0. La noche se desataría con euforía para unos y resignación preocupante para los otros.

lunes, 24 de septiembre de 2018

CONTINÚA LA GUERRA

Jaime Trevijano

Como el perro y el gato, Luis Rubiales y Javier Tebas buscan lugares en los que seguir su pelea personal. Los presidentes de la RFEF y La Liga han demostrado en los últimos meses, desde que el primero llegó a su cargo actual, que no se iban a ahorrar ni una frase, ni un ataque. Si la cosa es a cuenta del partido en Miami, adelante; si lo que tocan son los horarios de la Liga, más madera. Y así con todo.

Este domingo, caluroso en exceso para lo que se acostumbra en septiembre, ha habido algún golpe de calor en el partido que se disputaba en Valencia al mediodía entre el Levante y el Sevilla. Rubiales calificaba de "vergüenza" e "inadmisible" que se disputase el evento a más de 30º. Además amenazaba con recuperar la competencia en la materia de horarios.

Decía Rubiales: “Si @LaLiga mantiene horarios disparatados, recuperaremos la competencia para 19/20. VERGÜENZA para AFICIONADOS y GENTE del FÚTBOL. A más de 30º no se puede jugar a determinadas horas. Golpes de calor por decenas.
INADMISIBLE. En la @rfef estamos hartos#RespetemosElFutbol”

Respondía en el mismo medio (Twitter) Javier Tebas: “Amigo @LuisRubiales  mucha demagogia, hoy en #AragonGP 32° y 114.000 personas al sol disfrutando de las carreras, sin quejas.Por cierto este agosto torneo de niños Evergrande/RFEFen Las Rozas 36°. No se puede recuperar lo que no es de uno”.

Ese "amigo" del principio es todo lo irónico que puede llegar a ser. Tebas estaba en el motociclismo, algo curioso porque pocos le recuerdan yendo al fútbol, que no deja de ser el territorio en el que se mueve normalmente. Recordó un torneo celebrado en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol en días bastante más cálidos de los que se están dando este fin de semana.

Los dos, posteriormente, se pusieron en los micrófonos de la COPE. No juntos, evitan el contacto, pero sí intentando desarrollar sus respectivos discursos, que no son más que una escena de una película mucho mayor. De hecho, la reclamación de Rubiales se refiere a los horarios y él asegura que es algo que le compete a él, o le puede volver a competer, pues actualmente está transferido. "Tenemos las competencias en los horarios en 1ª y 2ª que están transferidas y las queremos recuperar. Y que en 2ªB y 3ª pase lo mismo". "Que se mire por el dinero pero sin poner en riesgo la salud", explicaba el presidente federativo. "Cuando se supere una temperatura, tendrán que retrasarse los horarios. 30ºC a las 20.00 de la tarde no son 30ºC a las 16.00 de la tarde", abundaba el mandatario.

En el mismo lugar, unos minutos después, respondía Tebas. "Ya dijimos que si no nos ponemos de acuerdo, que parece ser que no nos vamos a poner de acuerdo, es un tema competencial, los horarios, no por el calor. Que resuelvan los tribunales quién es el competente con el tema", señalaba Tebas. "Nosotros consideramos que desde la Ley del Deporte es el organizador de la competición el que tiene el tema de los horarios, ratificado en 2015, pero si la federación considera lo contrario, habrá que discutirlo y llevarlo a los órganos que correspondan".

En este sentido, Tebas está convencido de que no le van a quitar ese punto, que es clave en la estrategia televisiva de la liga. También apuntó que se ha reunido en ocasiones con el secretario general de la RFEF y el jefe de la asesoría jurídica y han discutido estos temas, apuntando a que hay cierta demagogia en las palabras de Rubiales, que sabe en qué punto están esas conversaciones.

Tebas, además, le dejó un recado a Rubiales en la grupa de la FIFA. "Con el protocolo de FIFA del Mundial se han jugado partidos a 36 y 37 grados, por qué si lo que puede hacer la FIFA, ahora que tanto nos gusta la FIFA, no copiamos el protocolo. Si hay las medidas adecuadas pertinentes no hay ningún problema para la salud de nadie". Lo dice porque esta misma semana la RFEF ha rechazado su plan para hacer un partido en Miami excusándose, precisamente, en la opinión de Infantino.

EL BARÇA PINCHA Y CULPA AL VAR

Jordi Grimau

El Barcelona se dejó los dos primeros puntos de la temporada al ceder un empate frente al Gerona (2-2) en un partido marcado por la 'expulsión de VAR' del defensa francés Clement Lenglet a los 35 minutos. Con este resultado, los azulgranas mantienen el liderato de la división de honor, pero vuelven a estar acompañados en puntos del Real Madrid. Ambos se sitúan con 13 puntos tras ganas cuatro partidos y empatar uno de los cinco disputados.

Hasta el momento de la expulsión a través del vídeo, y pese a la osadía del conjunto de Eusebio Sacristán, el equipo azulgrana mandaba merced a una diana del argentino Leo Messi a pase del chileno Arturo Vidal y, en general, parecía tener bastante controlado el encuentro, con acercamientos peligrosos y alguna parada de merito del portero Bono, como en la que sacó con la punta de los dedos un disparo casi letal de Messi.

Pero en esta placidez, corría el minuto 35 cuando el colegiado extremeño Jesús Gil Manzano decretó una falta de Pere Pons sobre Lenglet. Sin embargo, recibió el aviso del VAR, fue a revisar el vídeo y entendió que el defensa francés había propinado un codazo en la cara del jugador visitante y le mostró la roja. A partir de ahí, el duelo catalán cambió. Un par de dianas del uruguayo Christian Stuani, una justo antes del descanso y otra al inicio del segundo periodo, encendieron las alarmas en el Camp Nou.

El Gerona, no obstante, no pudo contener la ofensiva del conjunto barcelonista, que pese a su inferioridad se lanzó al ataque y por medio de Gerard Piqué consiguió aprovechar una indecisión de la zaga rojiblanca. Pese a que quedaba media hora por delante, Messi y compañía ya no tuvieron la precisión necesaria para amarrar el choque.

Este resultado mantiene al Barcelona en cabeza de la tabla de La Liga Santander, aunque ahora empatado con el Real Madrid, que el sábado venció con muchos apuros al Espanyol (1-0), mientras que es tercero el sorprendente Alavés a tres puntos.

ASENSIO SALVA LOS MUEBLES

El Madrid se dejó ir en la segunda parte y un muy buen Español estuvo a punto de sacar un punto del Santiago Bernabéu

Antonio Blanca

El Real Madrid volvió al Santiago Bernabéu después de haber fascinado con su fútbol en Liga de Campeones. Su exhibición contra la Roma bien podrían generar un crecimiento en la convicción de los jugadores para con el plan del entrenador, pero, a su vez, contenía el riesgo de la complacencia.

Los catalanes viajaron a la capital en puestos europeos, evidenciando ya lo compacto de su planteamiento. Conceder pocos goles y amortizan al máximo los anotados. Rubí no contó de salida con Sergio García ni Baptistao, pero introdujo a Marc Roca, Darder y Granero con el fin de pelear la posesión al gigante. Piatti, Hernán Pérez y Borja Iglesias buscarían las cosquillas a la zaga local. Este pegajoso sistema comenzó valiente, desafiando al tú a tú al vigente campeón de Europa.

Adelantaron líneas y presionaron los dos bloques. Ambos no escatimarían en gallardía para tratar de sacar la pelota jugada a pesar de la ambiciosa oposición ajena, generando un juego en medio del campo que tardaría en soltarse. En los primeros diez minutos sólo se registrarían dos llegadas, en consecuencia. Un robo de Casemiro a Granero, que activó una transición que confluyó en el centro de Odriozola y el remate tímido de Isco a las manos de Diego López, que fue respondido, casi de inmediato, por el vuelo 'perico' que embocó Piatti en el despeje de Sergio Ramos.

Con el paso del tiempo, el devenir tendería a la pronosticada ocupación de espacios. La pelota se convirtió en jurisdicción del control horizontal merengue y la verticalidad se tornó en la herramienta de un Espanyol que replegaba y ya sólo presionaba de manera selectiva. Aplicaría intensidad la nómina de mediocampistas y delanteros barceloneses para taponar los pasillos entre líneas y las superioridades en banda que proponía el libreto de Lopetegui. Aún así, Piatti gozó de la mejor oportunidad tras un error de Varane. Hernán tomó el cuero y cedió para el zurdazo del argentino que lamió el poste de Courtois. El aviso lanzado resultó contundente: si el favorito desconectaba en fase defensiva y en la atención al equilibrio táctico se le indigestaría la noche.

Odriozola acumularía centros inocuos al área. La telaraña diseñada por Rubí, que cortaba con faltas estratégicas cada conducción que amenazaba como desajuste, incomodó mucho a un Madrid que luchaba por eludir la densidad y la guerra de guerrillas propuesta. Modric, Ceballos, Asensio e Isco no se asociaban por el centro y Diego López no padecería una tormenta, ni mucho menos. Los creativos madridistas verían examinada su paciencia. Frente al compromiso defensivo de todos los peones visitantes, los locales mantuvieron su presión a campo completo. Y Ceballos emitió síntomas de crecimiento en el papel de gobernador incipiente.

Un lanzamiento desde larga distancia y muy alejado de arco de Vila atravesó la media hora de reducción de espacios y disparos por mor del tacticismo. El cabezazo picado y pegado a la madera de Casemiro, en un córner, recordó a los de Concha Espina el magnetismo del balón parado para desatascar el entuerto en el que se descubría ejecutando ataques de balonmano. Y en el 36 Hernán se encontró con un mano a mano con Ramos, sentó al andaluz y se topó en los guantes de Courtois. Una nueva advertencia catalana a un dibujo dominador sin, siquiera, acercarse a la posiblidad de morder. La alineación del Madrid, precabida ante lo venidero -partidos ante Sevilla y Atlético en la semana próxima-, granjeó el monopolio de la redonda. Nada más. Y esa falta de veneno y verticalidad dio seguridad y alas al astuto Espanyol.

A la reanudación se arribaría con el tempo combinativo local anestesiado; con Ramos, Casemiro y Varane expuestos tras cada pérdida propia; y con la energía remitiendo y conllevando que la presión no llegara a tiempo, para la creciente placidez visitante. Y, a pesar de todo esto, con el 1-0. En una acción salicada de rechaces, Modric engatilló un derechazo desde la frontal que le cayó, tras ser repelido por un zaguero, a la zurda de Asensio. El balear lanzó, desde el pico del área, un golpeo raso, ajustado e inapelable al segundo palo. La calidad rescató de la apariencia plomiza a la identidad buscada por el exseleccionador nacional. Isco y Nacho rondarían a Diego López para clausurar el comprimido primer acto.

Una asociación certera y fluida entre Isco, Ceballos y Modric, con disparo final del croata y despeje de Diego López, inauguró el segundo tiempo. El derechazo peligroso y angulado del malagueño, a continuación, afianzó lo que parecía un acelerón en las revoluciones del Madrid. Por ende, el esquema de Rubi retrasó filas y fue constreñido a capear el temporal desde la cueva, con el contragolpe ansiado cada vez más lejos. El preparador 'perico' reaccionó sacando a Darder y a Piatti para dar entrada a Baptistao y al pulmón Víctor Sánchez. Lopetegui resolvió intentar propulsar la inercia sobrevenida añadiendo picante y restando elaboración, saltaron al verde Mariano y Lucas Vázquez, y descansaron Benzema y Ceballos.

Con ese matiz en la morfología del dibujo el conjunto local apostaba por el desborde, la resolución ofensiva del duelo y el ataque de los espacios que el Espanyol tendría que dejar si quería buscar el empate. Mas, antes de que se materializara (o no) ese plan, Borja Iglesias superó a Courtois y se estrelló en el travesaño después de penalizar la relajación defensiva -en este particular caso de Ramos-. El susto heló a la tribuna y despertó a la ambición catalana. Roca remataría al cuerpo del arquero belga, redondenado el respingo visiante. Sergio García entró, entonces, para quemar las naves del todo. No le había salido la cesión de la posesión y el centro del campo al técnico madridista.

Los 20 minutos postreros realzaron la influencia del calor y la falta de fuelle. Modric e Isco se desperezarían, fabricando el cabezazo de Ramos que Diego López envió a córner con una estirada de foto, y su equipo reclamó las riendas del envite para facturar el triunfo desde el control. Pero, al no sostenerse en el tiempo ese repunte de intensidad el desenlace no escaparía a la incertidumbre. Los 'pericos' amenazaron a la contra (Baptistao falló un centro claro en un tres para dos) y a balón parado.

En el 81 se había fracturado el proyecto táctico, con los esquemas partidos y el ida y vuelto desplegado. El entrenador local deshizo su viraje previo y colocó a Marcos Lorente como doble pivote, al lado de Casemiro. Un volantazo defensivo que no evitaría el intercambio de golpes resbaladizo. Asensio, Baptistao, Lucas Vázquez, Llorente y Víctor Sánchez lo probarían mientras que la impotencia atacante forzaba a languidecer a un Espanyol que fue capaz de tener al segundo clasificado en vilo hasta el pitido final. Le valdría el despliegue descuidado al coloso para sellar otra victoria.

viernes, 21 de septiembre de 2018

RUBIALES GOLPEA A TEBAS

Carlos de Blas

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impedirá que el partido entre Girona y Barcelona, perteneciente a la jornada 21 de la Liga Santander, se dispute en Miami el 27 de enero "no autorizando" su celebración fuera de las fronteras nacionales para no adulterar la competición.

La RFEF ha asegurado que "las posibilidades de que se juegue el Girona-Barcelona en Miami son del 0,0%" y que este viernes, a primera hora, enviarán una carta al presidente de La Liga, Javier Tebas, para que se dé por enterado de la postura adoptada por el ente que preside Luis Rubiales.

En esa misiva, la RFEF explica que ni UEFA, ni FIFA son partidarias de esta idea, que el Gobierno español "no lo ve con buenos ojos" y que el sindicato de futbolistas AFE también ha mostrado "una postura contraria". Además, esta misma carta será enviada a los organismos internacionales del fútbol para poner en conocimiento la posibilidad de que un partido de la Liga española se dispute en EEUU.

Tebas, que recibió la noticia esta misma noche, aseguró que "eso no son argumentos" al conocer el contenido de la presunta carta. "Eso no son argumentos: la UEFA no se ha manifestado públicamente, la FIFA no tiene potestad y con AFE estamos negociando", dijo en declaraciones a la misma emisora.

El derbi catalán entre culés y gerundenses de la segunda vuelta sería el primer partido del campeonato nacional en celebrase fuera de las fronteras españolas. Una circunstancia que no ha gustado, por ejemplo, al entrenador del Real Madrid, Julen Lopetegui. "Todos los equipos deben jugar en los mismos campos", dijo hace una semana en rueda de prensa.

Quién también se ha manifestado al respecto fue Jordi Alba, uno de los afectados en su condición de jugador del Barça. "Es una decisión que tiene que tomar el club, pero de momento no nos han comunicado nada. Por lo menos, no a mí", dijo el lateral blaugrana.

lunes, 17 de septiembre de 2018

A MEDIAS

El Real Madrid no encontró la senda definitiva para tumbar al Athletic en San Mamés y se queda a dos puntos del Barcelona que venció en Anoeta

Antonio Blanca

El Real Madrid aterrizó en San Mamés con la idea de seguir el ritmo del Barcelona, que este sábado conquistó Anoeta y se destacó en el liderato de LaLiga. Además, los madrileños gozaban de la posibilidad de alejar al Atlético a siete puntos. Para lograrlo habrían de amortizar la irregularidad que había mostrado en las jornadas precedentes un Athletic que no despega. El pleno de triunfos era la carta de presentación de un favorito que se encontraba en este brete con la resaca de las citas de selecciones y el advenimiento de la Liga de Campeones.

Esta tesitura condujo a Julen Lopetegui a arriesgar rotando. El técnico dejó en el banquillo a Casemiro y a Isco. Dani Ceballos fue su apuesta para acompañar a Modric y Kroos, en un once en el que Courtois repetía titularidad como cimiento del esquema y la alineación más reconocible de los merengues -Asensio, Bale y Benzema en punta-. Por otro lado, Eduardo Berizzo movió a sus fichas y dio la alternativa a Beñat -por vez primera- y a Íñigo Martínez. Aduriz comenzaría en el banquillo, por detrás de Muniain, Susaeta, Raúl García y Williams. En juego se deplegaban tres puntos de trascendencia precoz.

No tardó el guión en desnudar la batalla de estilos. Los rojiblancos partieron un esfuerzo anatómico denodado de presión intensa que pretendía robar y salir volando a la contra. Los capitalinos, por su parte, jugarían con el cuero para domar la pretensión rival e ir creciendo con el paso de los minutos. Siempre anhelando salir en combinaciones fluidas y certeras que neutralizaran el estudiado ardor táctico ajeno. Por tanto, cada imprecisión supondría una autopista para el área de Courtois.

Con el 61% de posesión, los de Chamartín localizaron a Kroos como ancla, con Ceballos y Modric soltándose entre líneas. El croata abriría la relación de intentos, con Marcelo apuntalando otro chut antes del tercer minutos. Respondió Raúl García, a centro de Yuri, en una clara declaración de intenciones: los vizcaínos competirían de tú a tú. Antre su tribuna, los vascos iban al límite en cada balón dividido para hacer olvidar a su hinchada la imagen dada ante el Huesca. Y la superioridad numérica en la medular que activó Berizzo funcionaría, constriñendo a la horizontalidad controladora al Madrid. La mejor cara del Athletic frutificaría antes del intermedio.

Pocos toques y relámpagos eran los conceptos con los que los bilbaínos atacaban. Sus transiciones verían a Williams chutar demasiado cruzado -minuto 16- y a Susaeta encañonar un envío que lamió el larguero. Sólo un remate desviado de tino de Benzema -tras participación de Modric y Marcelo- aparentaba incomodar al punzante repliegue vasco. Y la descoordinación en el centro del campo merengue empezaría a avisar al meta belga. La presión no era equilibrada y Carvajal y Marcelo sufrían. Esta circunstancia mentalizó a los visitantes de lo idílico de ceder metros en torno a la media hora. Courtois atraparía un remate trompicado de Yuri.

Pero los de Concha Espina no soltarían con facilidad el timón de la redonda. Y llegaron al arco de Unai Simón con el centro-chut de Carvajal y el zurdazo con rosca de Asensio. El balear y Gareth Bale habían pasado desapercibidos, para vanagloria del estudio de Berizzo y su cuerpo técnico. El centrocampismo fue la frontera que frenó a los de Lopetegui al tiempo que los rojiblancos localizaban caminos de avance. Bien por el envío largo hacia Raúl García y Wiliams, bien por las construcciones aceleradas.

Precisamente de una de estas asociaciones rápidas en cancha contraria nació el primer tanto del anochecer. El cuero viajaba desde Beñat hasta el perfil izquierdo. Pero un cambio de banda retrató a Marcelo, que se dejó ganar la espalda. De Marcos arribó y centró, sorprendiendo a todo el sistema de achique visitante. Iñaki Williams disparó y Muniain -muy activo- abrió el marcador bajo palos -minuto 34-. Acusarían el golpe los jugadores en desventaja. No en vano, Raúl García hizo el 2-0 en una acción a balón parado, aunque la diana fue anulada por fuera de juego. Y hasta el camino a vestuarios el Madrid no evidenciaría alternativas a su plan predilecto -e inocuo-.

Únicamente las rupturas, en conducción, de Sergio Ramos desestabilizaban al dibujo local de tenso y valiente desempeño defensivo. Un chut de Modric que sacó Unai Simón bajaría el telón, con deberes para Lopetegui. El tempo no figuró entre sus conquistas y el dominio del balón se tornaría estéril ante sus desajustes en fase defensiva. Por ello, leyó el riesgo y sentó a Ceballos para dar entrada a Casemiro antes de que arrancara una reanudación en la que confiarían que el tipo de ejecución rival les penalizara con cansancio tarde o temprano.

Una acción individual, favorecida por la calidad de Beñat y rematada por Williams advirtió de la voluntad local de continuar la obra según sus presupuestos -minuto 47-. Se lesionaría Muniain a las primeras de cambio -sustituido por Ander Capa- en el segundo acto de creciente y lenta aparición de espacios (por el paso al frente merengue y la tardanza vizcaína en llegar a las coberturas). Y Bale inauguró la producción de su camarín con un remate fuera a la salida de un saque de esquina efectuado por Kroos. Berizzo colocaba a dos laterales diestros con el fin de protegerse cuando Marcelo, Kroos y Asensio se aliaran.

Una falta rematada por Bale y el rechace capturado por Sergio Ramos elevaron la figura de Unai Simón y antes del minuto 60 Isco saltó al verde -por el gris Modric-. Apostaba el otrora seleccionador español por acumular piezas en la mediapunta, restando control. Al menos ese era su proyecto. Y el galés volvería a asomar con un intento desprovisto de certeza, a pase de Carvajal, y fabricando el empate que firmó Isco. Centro soberbio y testarazo del malagueño -minuto 63-. De inmediato, el zurdo desaprovechó un disparo en posición franca.

Había mutado la dirección del viento. Parecería que el fuelle bajó mucho más en la convicción local que en la visitante y Varane y Ramos contaban con la ayuda de Casemiro para abortar las transiciones vascas. Un pase vertical del capitán merengue dejó a Asensio con todo a favor, pero Unai Simón recalcaría su estatus infranqueable -minuto 69-. Fue el mejor del enfrentamiento y sólo un desborde de Capa estiraría a sus compañeros en este largo tramo de atrincheramiento. Antes de que Ramos cometiera un error por desconcentración que regaló a Williams un lanzamiento fallido y oxígeno a un Atjhletic que se atrevió a adelantar líneas en manera racheada.

El desenlace se desarrollaría con Lucas Vázquez -entró por Bale-, San José -por Williams- y Mikel Rico -por Beñat-. Berizzo elevó los centímetros para alcanzar alguna salida que fracturara el mando contrincante. El espigado mediocentro presionaría arriba y se colocaría como faro aéreo junto a Raúl García, según el escenario En la otra trinchera el Madrid exhibía paciencia y posesión. Se cruzaría el 80 con ambos escuadrones buscando de victoria. Eso sí, los visitantes con la batuta y los locales con vértigo. Marcelo, San José, Asensio y Mikel Rico agotarían el intercambio de llegadas que terminó por repartir, con justicia, los puntos.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL BETIS MANDA EN LA CAPITAL

José Antonio Moya

El Betis ganó 1-0 al Sevilla y se llevó un derbi intenso, doce años después de su última victoria en casa ante el eterno rival, merced a un gol de su capitán, Joaquín Sánchez, a diez minutos del final de un choque que los sevillistas acabaron con diez por la expulsión de Roque Mesa mediada la segunda mitad.

En este duelo cainita, en el que no hubo demasiadas ocasiones claras, el Betis dominó más y fue superior, sobre todo en una primera parte en la que no acertó ante el gol, lo que permitió rehacerse a un Sevilla que acabó desmoronándose tras la expulsión.

Los eternos rivales llegaban a este derbi tan tempranero con la misma ilusión y ganas de dar una alegría a su afición: el Betis más necesitado, pues aún no había ganado ni marcado un gol y, además, jugaba en casa; y el Sevilla más rodado por sus previas europeas.

El técnico verdiblanco, Quique Setién, sorprendió con Cristian Tello en la derecha para buscar más profundidad, en vez de Francis o Barragán -éste descartado junto a Boudebouz y Kaptoum de los 21 citados-, y, con el medio mexicano Andrés Guardado ya recuperado, apostó arriba por Sergio Canales, el japonés Takashi Inui y Loren.

En el cuadro sevillista, sin los lesionados Escudero y Amadou, Pablo Machín sacó un once habitual, incluido el lateral brasileño Arana, al desestimar a Aleix Vidal a pierna cambiada, con Sarabia, el luso André Silva y el argentino Franco Vázquez de trío ofensivo.

Los béticos, con el portugués William Carvalho mandando en el medio y con alguna subida peligrosa, empezaron con más intensidad y brío, eléctricos, y rompieron pronto las hostilidades ante un Sevilla dominado, que comenzó conservador y dormido, sin imponerse nunca en el centro del campo y sin llegada, obligado a defenderse.

El empuje bético, mucho más nítido en el primer cuarto de hora, dio pie a las primeras ocasiones de un choque intenso, con tensión y siempre pasional. Primero, un centro de Canales no halló rematador y lo paró Tomas Vaclik, y luego un intento de Tello no tuvo premio y un peligroso centrochut de Guardado lo mandó a córner el meta checo.

El control siguió siendo del Betis, si bien el Sevilla se rehizo para sacudirse algo la presión del equipo de Setién, muchas veces asfixiante, como la noche, debido al intenso calor -34 grados y 37 de sensación térmica una hora antes del inicio, y 28 al descanso-.

Al Betis le faltó más claridad delante de la zaga rival y remate, lo que dio algo de oxígeno al cuadro de Machín, donde Jesús Navas no estuvo incisivo y, como el argentino Éver Banega, entró poco en juego, mientras que mediada esta mitad Sarabia desaprovechó dos opciones, una al perder el balón en el área y otra en un tiro flojo.

También lo intentó el 'Mudo' Vázquez, pero sin mucha convicción y su remate lo desvió sin problemas Pau López. En un choque igualado, los verdiblancos se animaron y pudieron desnivelar la balanza a 6 minutos del descanso, cuando Canales marcó a pase de Guardado, pero un asistente señaló un fuera de juego que luego ratificó el VAR.

En los últimos minutos tampoco atinaron el bético Tello, cuyo tiro lo desvió Sergi Gómez, ni los sevillistas en un córner que casi se colaba y sacó de cabeza Loren, y en un peligroso centro de Arana.

La reanudación, pese a un tempranero tiro lejano de Canales que paró Vaclik, empezó con otro panorama, pues el cuadro de Machín se empleó con más tensión, tras su discreta imagen de la primera parte, no se vio tan atosigado y también tuvo más llegadas.

Frente a un Betis que siguió a lo suyo, queriendo dominar y apretar arriba desde la posesión del balón, el Sevilla lo intentó en un centro de Navas que se envenenó y dio en la parte alta del larguero, y en un cabezazo de Sergi Gómez que neutralizó Pau López.

Sin poder llevar el peso del partido y sin efectividad alguna por parte blanquirroja, a los béticos se les puso todo más de cara por la expulsión de Roque Mesa por doble amarilla al filo del ecuador de este periodo, en el 66, lo que les dio alas para buscar el gol.

Canales lo buscó con una internada sin éxito en el 79, pero el gol, con el Betis manejando la situación y ahora de nuevo muy superior al estar su rival con diez, llegó un minuto después al cabecear Joaquín, que había salido poco antes por Carvalho, un gran centro del argelino Mandi y hacer el 1-0 en su debut en esta Liga.

A partir de ahí, el Sevilla, ya con Aleix Vidal y el holandés Quincy Promes -que debutó- en el campo tras relevar a Arana y Kjaer, atacó a la desesperada, pero sus intentos fueron baldíos y el triunfo se quedó en el Benito Villamarín, donde el Betis volvió a ganar un derbi doce años y cinco meses después de la última vez.

EL MADRID SE GUSTA

Exhibición de setenta y cinco minutos del equipo de Lopetegui que realizó fases de fútbol excelso y combinativo

Antonio Blanca

Algo menos de puro domino ante un rival a la expectativa. Un tiempo en el que las ideas de Lopetegui para su equipo se esbozaron sobre el campo. Desde el pitido inicial, el Real Madrid tuvo la pelota en sus pies e hizo con ella lo que quiso. La libertad de los tres de arriba (Bale, Benzema y Asensio) para moverse allá donde querían más los toques rápidos hacían que el Leganés defendiera con la mirada.

El francés y el balear se venían hasta el centro del campo si era necesario para ayudar en el comienzo de las jugadas. Bale se dedicaba a intuir dónde iba a quedar el espacio libre para convertirse en el puñal que atacara el área. Las bandas, algo más contenidas con Marcelo y Carvajal en movimientos de arriba abajo, sin incursiones al interior que arriesgaran la espalda. Mientras, Modric y Kroos dirigiendo el tráfico desde el centro.

Con esta disposición, el Madrid no sufría. La novedad del día en la portería, Courtois, no había entrado en acción con sus manos. Por delante, la paciencia se vio recompensada finalmente con el gol. En el minuto 18, Ramos lanzó uno de sus clásicos balones largos al espacio, en este caso la banda de Carvajal, que ahora sí, cruzó hacia el interior para cazarlo y dejarlo con la cabeza hacia atrás, donde Bale apareció para dejar la pelota botar y mandarla al fondo de la red con una volea fuerte que hizo inútil el intento de Cuéllar.

Tras el tanto, no hubo reacción del rival y la dinámica se mantuvo. Un error de Casemiro fue el que derribó el castillo de naipes de Lopetegui. Primera llegada del Leganés al área local, recortó Eraso en el interior y el brasileño lo derribó con la rodilla. Penalti. Carrillo logró un empate venido de la nada y el partido cambió. Era un órdago a la paciencia exhibida por el Madrid con su estilo de pase. El Madrid sufrió una pájara. Con el empate, la movilidad vista hasta entonces desapareció. Apenas cambios de posición, jugadores completamente estáticos por delante de la pelota y acumulándose en el área mientras Modric, Kroos y las bandas apenas sabían qué hacer con él mientras sus atacantes se congelaban.

Esos minutos de desconcierto los aprovechó el Leganés para dejarse ver en campo rival. Eraso y El Zhar capitaneaban esas salidas aunque no terminaba de inquietar a la zaga blanca.

Con el paso de los minutos, el Madrid iba despertando del letargo aunque ya el reloj se acercaba al descanso. En esos minutos, de nuevo el trío de ataque se dejó ver, destacando un tiro inventivo de Benzema que forzó un paradón de Cuéllar en el 43’.

La mejora vista en los últimos instantes de la primera parte y los intentos infructuosos por encontrar el gol tuvieron en la reanudación suerte distinta. Minutos después de hacer rodar la pelota de nuevo, Asensio se sacó un centro medido desde la izquierda con Benzema en la recepción. El balón acabó en las mallas de un testarazo con firma francesa pero también su marcador en el suelo. VAR mediante y tras la pausa dramática pertinente, el gol se cantó por segunda vez pero de manera asertiva. El 2-1 subía al marcador.

Si el tanto del empate congeló el ataque, el estar por delante de nuevo liberó ahora a los blancos.

En busca de ahorrarse posibles sustos posteriores, los blancos mejoraron sus prestaciones e incluso a gustarse. No permitían al Leganés rearmar nada con una presión desde la misma línea de tres cuartos.

Así, Kroos en el 53’ estuvo cerca de culminar con un golazo una gran jugada, pero su chut desde la frontal saludó al poste desde el lado exterior de la portería. Pero ya en el 61’, otra combinación de tiralíneas con pared incluida entre Modric y Benzema acabó este vez en el 3-1. Ahora sí, la pelota cruzada del francés también desde la frontal lanzó otro saludo a la madera, pero la del lado opuesto y por donde traspasar la línea significa saque de centro.

La llamada al gol de los blancos continuó sin pausa (aunque ya sin Modric, que dejó su puesto a Isco). Apenas cinco minutos después, Asensio lanzaba una incursión en el área para acabar forzando el tercer penalti en lo que va de Liga. Ramos, erigido como sucesor de Cristiano Ronaldo desde los once metros, convirtió la pena máxima. 4-1.

Hasta el momento, las coincidencias con el partido anterior contra el Girona hacían que las firmas y el número de goles fueran también iguales: dos para Benzema y uno para Ramos y Bale.

El Real Madrid de Lopetegui llega al parón de selecciones con los deberes más que hechos. El liderato en la clasificación, el buen juego coral desplegado y la cantidad de goles sumada por Bale y Benzema (con el francés mandando el “pichichi”), hacen olvidar a las primeras de cambio la marcha de Cristiano Ronaldo. La larga sombra del portugués ponía dudas en el acierto goleador del equipo. Sin embargo, los focos le sientan de maravilla a la dupla formada por Karim Benzema y Gareth Bale.

martes, 28 de agosto de 2018

VALLECAS SE CIERRA

Aránzazu Gálvez

El estadio del Rayo Vallecano permanecerá cerrado hasta, al menos, octubre. Así lo anunciaban tras una reunión entre la Comunidad de Madrid, el propio club y La Liga con el fin de "garantizar la seguridad de los espectadores". Pero no es la primera vez que los aficionados rayistas y los accionistas del club se quejan del estado de conservación del campo y ya lo manifestaron en la junta del 30 de mayo de 2017.

En esta reunión uno de los accionistas preguntó "por la situación del estado y la Inspección Técnica de Edificios", tal y como recoge el acta de la junta. "Se le contesta que como ya se informó en su momento no pasó la Inspección Técnica de Edificios y que la titular de la instalación como todos ya conocen es la Comunidad de Madrid" afirman en el documento, y continúa diciendo "esta directiva lleva más de cincuenta reuniones para dar solución al tema (...) manifiesta el Presidente".

La lucha de declaraciones entre unos y otros se aviva hasta que uno de los accionistas pone sobre la mesa la reprobación pública que realizó el Director General de Deportes diciendo que "el Rayo Vallecano es el responsable de la instalación". Según el acta, "el Presidente matiza que lo es del mantenimiento pero no de la regeneración y remodelación del estadio y que ha estado reunido el Club con Pablo Salazar -Director General de Juventud y Deportes de la Comunidad de Madrid-  en multitud de ocasiones".

Así, se produce una guerra de argumentos que se zanja con una pregunta por parte de otro de los propietarios de títulos del club: "¿Se puede hacer cargo el club de los gastos de acondicionamiento del Estadio?", a lo que el presidente le responde que "El Club no puede hacer lo que quiera" y que "lleva múltiples reuniones para agilizar las obras de acondicionamiento".

El Rayo Vallecano era conocedor por tanto de la situación de mantenimiento en la que se encontraba el Estadio e incluso el presidente de ADRV, una de las asociaciones de accionistas del club, le preguntó a Martín Presa en esta junta sobre "la tranquilidad cada vez que se celebra un partido". El presidente del club fue tajante en este aspecto espetando un "los propios arquitectos y técnicos del IMDER han manifestados la inexistencia de riesgo para la integridad de los espectadores".

Algunos de los propietarios de títulos llegaron a decir que "tenemos el peor estadio de Primera y Segunda División" y rogaban por una solución para la situación del campo.

A pesar de ello, el Gobierno regional comenzó el pasado mes de junio unos trabajos de mejora en el campo de su titularidad con un presupuesto de 1,2 millones de euros con el fin de pasar la ITE. En medio de estas obras el Estadio de Vallecas acogió un encuentro que enfrentaba al Rayo contra Sevilla en un escenario de vallas y andamios. Al término del encuentro, un niño se precipitaba por el hueco de una de estas estructuras a un foso en el que se acumulaban materiales de construcción, afortunadamente sin consecuencias.

Ahora, tras una reunión entre Comunidad de Madrid, La Liga y el Rayo Vallecano, se ha decidido cerrar el Estadio de forma cautelar hasta poder "garantizar la seguridad de los aficionados" tras las obras.

lunes, 27 de agosto de 2018

ASENSIO ES EL FICHAJE

El talentoso extremo del Real Madrid se asienta en la titularidad de la mano de Lopetegui y ayer fue decisivo para la remontada de los blancos en Montilivi

Antonio Blanca

Diez meses después de caer sorprendentemente derrotado en su primera visita oficial al Estadio Municipal de Montilivi (2-1), el Real Madrid se vengó ayer domingo del Gerona al golearlo por un contundente 1 a 4, lo que le permite auparse al liderato.

Sergio Ramos, Gareth Bale y Karim Benzema, por partida doble, marcaron por el conjunto de Julen Lopetegui, mientras que Borja García adelantó al cuadro local en la primera mitad de un encuentro tan frenético como intenso.

Empezó mandando el Real Madrid, pero los futbolistas de Eusebio Sacristán, espoleados por los cerca de catorce mil aficionados que acudieron en masa a Montilivi para registrar la mejor entrada de la historia reciente del estadio rojiblanco, fueron creciendo con el paso de los minutos, llegando a alternarse con los blancos en la posesión del esférico tras unos primeros instantes de incontestable control visitante.

Ambiciosos, valientes y cómodos sobre el terreno de juego, ávidos de repetir el histórico triunfo de la campaña pasada, los rojiblancos lograron acercarse con peligro la portería de Keylor Navas en varias ocasiones en el primer cuarto de hora.

Pasado el primer cuarto de hora, después el árbitro anulara un gol a Karim Benzema por un claro fuera de juego, Borja García abrió el marcador. El '10' del Gerona, que disputó hasta 66 encuentros con la elástica del Real Madrid Castilla entre la temporada 2012-2013 y la 2013-2014, recogió el rechace de un disparo de Lozano que había rebotado en la espalda de Nacho Fernández y puso el balón en la escuadra de la portería de Keylor Navas.

El gol dio alas al Gerona, que sometió al Real Madrid, incapaz de frenar a los futbolistas locales, y que en el minuto 25 pudo multiplicar su ventaja en una doble ocasión de Portu y Pere Pons, que recuperó la titularidad en el centro del campo gerundense.

Con el paso de los minutos, los hombres de Julen Lopetegui consiguieron calmar el ímpetu local y empezaron a acercarse con peligro al arco de Bounou.

Marcelo y Toni Kroos, con dos disparos lejanos, fueron los primeros en intentarlo. Finalmente, el tanto llegó por mediación de Sergio Ramos, que en el minuto 37 transformó un penalti al estilo Panenka cometido por Marc Muniesa sobre Marco Asensio. Con el de ayer, el experimentado central de Camas suma ya 75 goles con la camiseta del Real Madrid.

Lejos de conformarse con el resultado, ambos conjuntos, que, de la mano de Eusebio Sacristán y Julen Lopetegui, apuestan mucho más por la posesión del balón de lo que lo hacían con Pablo Machín y Zinedine Zidane, continuaron buscando la portería rival.

Antes del descanso, fueron los catalanes quienes estuvieron más cerca de romper el empate; pero, en el minuto 40, Nacho desvió de forma providencial un disparo de Lozano.

Después del descanso, el Real Madrid saltó al césped de Montilivi decidido a solucionar rápidamente el encuentro. En el minuto 49, Bono pudo repeler una fuerte volea de Gareth Bale con una magnífica estirada; pero, tan solo un minuto después, Pere Pons derribó a Marco Asensio dentro del área en un penalti tan claro como infantil. En esta ocasión, el encargado de ejecutar la pena máxima fue Karim Benzema, que engañó al arquero marroquí del Gerona con un disparo raso.

Los pupilos de Lopetegui sentenciaron el encuentro en el minuto 58, cuando Gareth Bale, después de recibir una excelente asistencia de Isco y de deshacerse de Marc Muniesa con su velocidad, culminó un rápido contragolpe con una vaselina tan preciosa como elegante.

Finalmente, en el minuto 80, Karim Benzema redondeó la goleada blanca con un disparo raso. El Madrid salvó un partido que se le complicó en la primera parte con un fútbol de altos quilates aunque episódico en la segunda y se coloca líder.

lunes, 20 de agosto de 2018

EL SEVILLA INICIA CON UN FESTIVAL

Superioridad del Madrid y Barça ante sus rivales en casa en la primera jornada de la Liga Santander en la que el Sevilla avasalló al Rayo Vallecano

Antonio Blanca

Tras el Mundial de Rusia (no rememoraremos la penosa actuación de la España de Rubiales), el verano sin fichajes de relumbrón, la Supercopa española y europea, de nuevo el telón de la liga doméstica, la nuestra, la de España, la primera que deja a Messi como máxima estrella tras la salida de Ronaldo a Italia en busca de un “cariño” que en los despachos de la casa blanca con cuenta gotas recibió a lo largo de nueve años. Es la Liga del VAR, y no del que más nos gusta, sino del de los ordenadores, árbitros y búsqueda de la “justicia” futbolística. Habrá que ver como se desarrolla su implementación. Liga en la que los de Valverde, tras gastar de nuevo muchos euros buscarán reeditar el triunfo, y en la que el Atlético del “Cholo” Simeone tratará de volver a campeonar con la renovación de Griezmann y una plantilla a medida del técnico albiceleste y el Madrid de Lopetegui, que sigue teniendo una buena plantilla, esta sigue perdiendo calidad, pues las marchas de Kovacic y sobre todo Ronaldo merman a la misma, y de momento el Real no ha traído a nadie que supla tales carencias. Aún así, al ex seleccionador patrio se le va a pedir que compita al máximo, con la Liga como referente tras la penosa actuación de año pasado, y la Copa de Europa como cetro de los deseos, como siempre ha sido, es y será en este club. Si bien, el Real Madrid algún día dejará de ganar Copas de Europa, pero no es menos cierto que la posibilidad de una cuarta consecutiva dota de tintes excepcionales la participación merengue en este trofeo.

El viernes la Liga arrancó en Gerona con el empate a cero entre el equipo local que este año no cuenta con Machín, y el Real Valladolid que tras varios años deambulando por la segunda división de nuevo vuelve a estar entre los grandes.

Morales con dos tantos se erigió en la gran figura levantinista en el asalto al Benito Villamarín. Repaso del Levante al Betis de Quique Setién por 0-3, en lo que supuso una de las primeras sorpresas del campeonato.

Ya el sábado en Balaídos se volvieron a firmar tablas. Empate a uno entre el Celta de Vigo y el Español. Partido igualado entre gallegos y catalanes que evidenció que todavía es período estival y falta por poner la puesta a punto de ambos cuadros.

En el Estadio de la Cerámica del Villarreal. Buena noticia la vuelta al césped de Santi Cazorla, tras más de 600 días alejado de los terrenos de juego por un calvario de lesiones. El submarino amarillo cayó derrotado 1-2 ante la Real Sociedad que supo aprovechar los errores de la zaga castellonense para remontar y alzarse con los tres puntos.

Al rescate del Barcelona acudió Leo Messi como casi siempre, aunque la talla del rival influye en esto. 3-0 venció en su debut en Liga el vigente campeón, que estrena capitanía tras la marcha de Iniesta a Japón. Así, su nuevo capitán anotó dos goles (Messi), y Coutinho dejó uno con la diestra de bella factura. El Alavés aguantó dignamente pero salió derrotado de Barcelona, y el cuadro de Valverde, que ha pasado de la Masía a los euros de jugadores extranjeros sigue dando muestras de ser el equipo de la temporada anterior, efectivo arriba, sólido atrás.

El domingo, el Huesca no pudo debutar de mejor forma en primera división. Victoria en Ipurúa, 1-2 ante el Éibar de Mendilíbar, en un partido histórico para los aragoneses, que podrán decir que su primer choque en la máxima categoría del fútbol español se saldó con los tres puntos.

Recital del Sevilla en Vallecas y del portugués André Silva que marcó un hat trick. 1-4 ganaron los andaluces al recién ascendido Rayo que mostró unas importantes carencias. En conjunto de Machín no dio ninguna opción a su rival y cual rodillo marchó por Vallecas para convertirse en el primer líder de la Liga Santander.

El domingo de fútbol se cerró con el debut de Julen Lopetegui en el banquillo del Madrid en el Santiago Bernabéu. Los blancos no dieron opción alguna al Getafe de Bordalás. 2-0 que pudieron ser más sino es por la discreta actuación de Estrada Fernández que no quiso consultar con el VAR un más que posible penalti sobre Asensio. El equipo de Lopetegui tuvo buenas rachas de juego, de rapidez, combinación y presión arriba cuando los azulones sacaban el cuero. Marcaron Carvajal y Bale y los tres primeros puntos para el casillero blanco, que tiene buen plantel, aunque venido a menos, y debería reforzar las posiciones de central (no por ayer, pues Nacho estuvo colosal) y de la un ‘9’ puro, porque si a alguno de los de arriba le da por caer lesionado, la posición en la que queda el equipo es cuanto menos delicada.

Esta noche en Mestalla partidazo entre el Valencia y el Atlético de Madrid, para cerrar la jornada en San Mamés con el encuentro entre el Athletic de Bilbao y el Leganés.