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jueves, 27 de septiembre de 2018

EL LEGANÉS DESNUDA AL BARÇA

Jordi Grimau

Batacazo del Barcelona en Leganés (2-1), con lo que entra en una dinámica peligrosa y preocupante. El equipo azulgrana es un coladero, defensivamente se desangra y uno de los señalados tras esta derrota en Butarque es Piqué. El central, que también cometió varios despistes y errores en el empate contra el Girona en el Camp Nou, volvió a fallar en el minuto loco del Leganés. A la defensa del Barcelona le cogieron la espalda en los dos goles, con dos acciones en balones largos, pero en el segundo a Piqué se le enredaron las piernas. Cedió el balón para que Óscar Rodríguez culminara una remontada fulminante en 68 segundos. Vermaelen, en el tanto del empate de El Zhar, fue el otro protagonista negativo de una zaga que hace aguas. Al Barça le han marcado siete goles en las seis jornadas de Liga cuando la temporada pasada llevaba encajados siete goles en las 18 primeras jornadas. Un dato demoledor que habla muy mal de la zaga y de la fragilidad de una defensa irreconocible.

Con Messi no vale. Parece más fácil si lo tienes en el campo de inicio para no llevarte un susto, pero el resto del equipo está muy por debajo del nivel que tiene que ofrecer un aspirante al título. El argentino se libró de ir al banquillo en otro día en que Ernesto Valverde apostó por las rotaciones y sentó a dos de los mejores socios del argentino. No fueron titulares ni Jordi Alba ni Luis Suárez. Messi se quedó sin referencias por el costado izquierdo y en la punta de ataque. Vermaelen y Munir tuvieron la oportunidad de empezar de inicio en un Barcelona que no podía ceder después del empate en el Camp Nou ante el Girona. Sin hacer daño por ese largo carril izquierdo que provocan las subidas de Alba, siempre un puñal, y todo lo que provoca Suárez, a Messi le tocó multiplicarse y convirtió cada ataque en una lucha contra todos. De esta forma desequilibró el partido —minuto 12— con una acción en la que consiguió hacer un aclarado a Coutinho. Messi, rodeado de cinco futbolistas del Leganés sin poder quitarle la pelota. Su pase al centro del área lo amortiguó Coutinho y fusiló, con esa facilidad que tiene el brasileño para armar la pierna y pegarle a la pelota con potencia y colocación, al portero Cuéllar.

Messi fue una obsesión para el Leganés. El partido tuvo fases broncas con el marcaje férreo y las quejas del argentino por la reiteración de las faltas. Hasta que el árbitro, Unidiano Mallenco, decidió avisar con una tarjeta amarilla a Rubén Pérez por una entrada a Leo por detrás. No había manera de frenar los giros y arrancadas de un Messi que tiró del equipo en la construcción y aceleración. Al descanso, el partido parecía controlado por el equipo culé. Pero el inicio de la segunda parte fue una pesadilla para los de Valverde.

Si Messi puso el desconcierto y Coutinho la definición, atrás volvió a aparecer Ter Stegen que, como en Anoeta, mostró que es decisivo cuando el equipo tiene apuros. El portero alemán salvó las pocas ocasiones claras del Leganés. Esta es la gran asignatura de Valverde. Conseguir que al Barcelona le hagan menos ocasiones, ser un conjunto más compacto y sólido.

Si Ter Stegen estuvo bien, el que ofreció una resistencia soberbia fue Cuéllar, con dos paradones en el minuto 80. El Barcelona buscó la remontada con más épica que juego y metió en el campo a Luis Suárez, Jordi Alba y Malcom. El Barcelona ha perdido cuatro puntos en las dos últimas jornadas. Para el Leganés, es un resultado histórico. Para el Barcelona, una debacle. Para Piqué, un palo importante porque está lejos de su mejor versión.

lunes, 3 de septiembre de 2018

EL MADRID SE GUSTA

Exhibición de setenta y cinco minutos del equipo de Lopetegui que realizó fases de fútbol excelso y combinativo

Antonio Blanca

Algo menos de puro domino ante un rival a la expectativa. Un tiempo en el que las ideas de Lopetegui para su equipo se esbozaron sobre el campo. Desde el pitido inicial, el Real Madrid tuvo la pelota en sus pies e hizo con ella lo que quiso. La libertad de los tres de arriba (Bale, Benzema y Asensio) para moverse allá donde querían más los toques rápidos hacían que el Leganés defendiera con la mirada.

El francés y el balear se venían hasta el centro del campo si era necesario para ayudar en el comienzo de las jugadas. Bale se dedicaba a intuir dónde iba a quedar el espacio libre para convertirse en el puñal que atacara el área. Las bandas, algo más contenidas con Marcelo y Carvajal en movimientos de arriba abajo, sin incursiones al interior que arriesgaran la espalda. Mientras, Modric y Kroos dirigiendo el tráfico desde el centro.

Con esta disposición, el Madrid no sufría. La novedad del día en la portería, Courtois, no había entrado en acción con sus manos. Por delante, la paciencia se vio recompensada finalmente con el gol. En el minuto 18, Ramos lanzó uno de sus clásicos balones largos al espacio, en este caso la banda de Carvajal, que ahora sí, cruzó hacia el interior para cazarlo y dejarlo con la cabeza hacia atrás, donde Bale apareció para dejar la pelota botar y mandarla al fondo de la red con una volea fuerte que hizo inútil el intento de Cuéllar.

Tras el tanto, no hubo reacción del rival y la dinámica se mantuvo. Un error de Casemiro fue el que derribó el castillo de naipes de Lopetegui. Primera llegada del Leganés al área local, recortó Eraso en el interior y el brasileño lo derribó con la rodilla. Penalti. Carrillo logró un empate venido de la nada y el partido cambió. Era un órdago a la paciencia exhibida por el Madrid con su estilo de pase. El Madrid sufrió una pájara. Con el empate, la movilidad vista hasta entonces desapareció. Apenas cambios de posición, jugadores completamente estáticos por delante de la pelota y acumulándose en el área mientras Modric, Kroos y las bandas apenas sabían qué hacer con él mientras sus atacantes se congelaban.

Esos minutos de desconcierto los aprovechó el Leganés para dejarse ver en campo rival. Eraso y El Zhar capitaneaban esas salidas aunque no terminaba de inquietar a la zaga blanca.

Con el paso de los minutos, el Madrid iba despertando del letargo aunque ya el reloj se acercaba al descanso. En esos minutos, de nuevo el trío de ataque se dejó ver, destacando un tiro inventivo de Benzema que forzó un paradón de Cuéllar en el 43’.

La mejora vista en los últimos instantes de la primera parte y los intentos infructuosos por encontrar el gol tuvieron en la reanudación suerte distinta. Minutos después de hacer rodar la pelota de nuevo, Asensio se sacó un centro medido desde la izquierda con Benzema en la recepción. El balón acabó en las mallas de un testarazo con firma francesa pero también su marcador en el suelo. VAR mediante y tras la pausa dramática pertinente, el gol se cantó por segunda vez pero de manera asertiva. El 2-1 subía al marcador.

Si el tanto del empate congeló el ataque, el estar por delante de nuevo liberó ahora a los blancos.

En busca de ahorrarse posibles sustos posteriores, los blancos mejoraron sus prestaciones e incluso a gustarse. No permitían al Leganés rearmar nada con una presión desde la misma línea de tres cuartos.

Así, Kroos en el 53’ estuvo cerca de culminar con un golazo una gran jugada, pero su chut desde la frontal saludó al poste desde el lado exterior de la portería. Pero ya en el 61’, otra combinación de tiralíneas con pared incluida entre Modric y Benzema acabó este vez en el 3-1. Ahora sí, la pelota cruzada del francés también desde la frontal lanzó otro saludo a la madera, pero la del lado opuesto y por donde traspasar la línea significa saque de centro.

La llamada al gol de los blancos continuó sin pausa (aunque ya sin Modric, que dejó su puesto a Isco). Apenas cinco minutos después, Asensio lanzaba una incursión en el área para acabar forzando el tercer penalti en lo que va de Liga. Ramos, erigido como sucesor de Cristiano Ronaldo desde los once metros, convirtió la pena máxima. 4-1.

Hasta el momento, las coincidencias con el partido anterior contra el Girona hacían que las firmas y el número de goles fueran también iguales: dos para Benzema y uno para Ramos y Bale.

El Real Madrid de Lopetegui llega al parón de selecciones con los deberes más que hechos. El liderato en la clasificación, el buen juego coral desplegado y la cantidad de goles sumada por Bale y Benzema (con el francés mandando el “pichichi”), hacen olvidar a las primeras de cambio la marcha de Cristiano Ronaldo. La larga sombra del portugués ponía dudas en el acierto goleador del equipo. Sin embargo, los focos le sientan de maravilla a la dupla formada por Karim Benzema y Gareth Bale.

jueves, 1 de marzo de 2018

GRIEZMANN CONFIRMA SU RETORNO


Póquer del francés ante el Leganés, posterior reconocimiento de haberse equivocado con su afición y de nuevo apertura a un final a su estancia en el Atlético de Madrid


Antonio Blanca


Siete goles en cuatro días. Un hat trick y cuatro tantos más en los últimos dos partidos. Griezmann nunca se fue, pese a que algunos creyeron que era mejor que así fuera. El francés dio un recital el domingo en el Sánchez Pizjuán y lo repitió, con un tanto más, ayer miércoles ante el Leganés. Absoluto espectáculo.

Cuatro goles, todos los que marcó el Atlético en el derbi madrileño. Anotados de todas las facturas posibles. En un mano a mano, de falta directa, de cabeza y rematando en el área pequeña. El delantero total sin que sea un '9' puro. No olvidará la noche gélida Griezmann, que fue más depredador goleador que nunca. Ha podido ser su mejor actuación individual en toda su carrera.

Así, llega lanzado el francés, y el Atlético, al decisivo duelo de este domingo en el Camp Nou. Los rojiblancos sí creen en que ganar la Liga es posible porque así se ha encargado Griezmann de que sea. Cuando más se tambaleaba el Atlético en sensaciones (con aburridas victorias ante Málaga y Athletic), el francés se ha echado a todo un equipo a la espalda y ha irrumpido con mucha fuerza. Si su actuación en el Pizjuán ya fue estratosférica, ante el Leganés fue legendaria.

Ocurre este recital de Antoine la temporada en la que gran parte del Wanda Metropolitano le pitó. Sí, algunos aficionados rojiblancos dudaron de Griezmann, aunque bien es verdad que cuando se le pitaba no era por un asunto deportivo. Era más por la frustración de que la perla de Mâcon hubiera coqueteado con otros equipos. Hace no mucho, pasearse por el Wanda antes de un partido era observar a colchoneros criticar al francés, al que ya comparaban con otros grandes jugadores de los últimos años que, según ellos, les traicionaron.

Iban creciendo tanto las críticas que Griezmann se plantó el día del Valencia. Con el Atlético ganando 1-0, los de Simeone tuvieron opción de matar el partido con alguna ocasión más, pero Griezmann, con lógica (la suya), prefirió no atacar y dormir el partido. Ahí el Metropolitano le pitó bien y Antoine reaccionó con un gesto muy pocas veces visto en este equipo, calló a su propia grada y cuando aún tenía el balón en sus pies.

Griezmann, que fue capaz de meterse en el podio del Balón de Oro en 2016, lleva ya años al máximo nivel, si bien la temporada 2017 fue muy discreta. Lideró al Atlético que llegó a la final de Champions en Milán y a la Francia que alcanzó la final de la Eurocopa el mismo año. Ambas finales las perdió, pero su trascendencia era altísima. Quizá a partir de ahí el Atlético se le hizo pequeño según su entender y hacia donde quiere dirigir su carrera.

Hoy, tras el partido del Pizjuán y ante el Leganés, es el jugador más en forma del mundo (junto con el mes de febrero de Ronaldo). Está así en el momento más determinante de la temporada, porque el domingo el Atlético de Madrid viaja a Barcelona con grandes posibilidades de luchar por la Liga. No hay que esconderlo, este equipo, gracias a Griezmann, puede acreditarse como candidato al título después de muchas semanas de presión máxima al Barça, amenazado ahora ante el gran momento de Griezmann.

100 millones de euros es lo que cuesta el francés. Esa es su cláusula. Un chollo en estos días en los que jugadores que apenas han mostrado algo valen 150. Si el Atlético quiere seguir arriba, deberá hacer un esfuerzo económico para retenerle. Sin él, los colchoneros ya estarían desahuciados en Liga.

Noche para la historia y el recuerdo de Antoine Griezmann. El día que marcó cuatro goles y todos ellos de forma diferente. Fue el jugador total. Qué mejor homenaje a 'Quini' que así, marcando de todas las maneras posibles y hasta cuatro veces. Este francés es muy bueno. Es delito pitarle.

jueves, 22 de febrero de 2018

ASENSIO Y LUCAS MEJORAN AL MADRID

Nueva victoria de los de Zinedine Zidane que cada vez parecen más entonados en el juego aunque en defensa siguen cometiendo errores garrafales de concentración

Antonio Blanca

Hay algo que comparten todos los equipos grandes, no necesitan jugar bien los 90 minutos para ganar. Basta con que, de vez en cuando, las individualidades florezcan entre la rutina de los días grises. Con eso es suficiente. Como lo fue contra el Leganés. El Madrid, en Butarque, esta vez, tan solo necesitó hacer bien las cosas en la primera mitad. O, mejor dicho, durante 40 minutos. En dos jugadas (la segunda, una triangulación de esas que deberían enseñar en las escuelas de fútbol), se puso por delante y zanjó cualquier debate o discusión. Definitivamente, el equipo de Zidane está de vuelta.

Tuvo que llegar el PSG y tuvo que sonar el himno de la Champions para que el Madrid resucitase. Aquel día, cuando todos esperaban una debacle, el equipo de Zidane volvió a emerger. De nuevo, funcionó. Y, a partir de entonces, todo parece fluir otra vez. Incluso, la suerte, necesaria en determinados momentos, parece haber vuelto a la vida de los blancos. Los de Zidane consiguieron la victoria frente a la Real Sociedad (5-2), ante el PSG (3-1), el Betis (3-5) y este miércoles contra el Leganés (1-3).

Poco a poco, van consiguiendo parecerse a ese equipo imbatible del curso pasado. En Butarque, con una alineación B, sin Bale ni Ronaldo, pero con Lucas Vázquez y Asensio. Con ellos, el Real Madrid facturó un traspiés para empezar, pero se rehízo después. En los cinco primeros minutos, volvió a recordar fantasmas pasados. Córner a favor del Leganés, fallo de Casilla y gol de Bustinza. Otra vez, el vecino hacía daño. Lo eliminó de Copa y le complicó la vida para empezar.

Pero hasta ahí llegó el despiste. Una vez cometido, el Madrid resucitó. Le quitó la pelota al Leganés y, con dos fogonazos, se puso por delante. El primero, un pase entre líneas que Lucas Vázquez culminó colocando la pelota pegadita al palo; y el segundo, una triangulación que podría firmar cualquier Barcelona (sea el de Cruyff, el de Guardiola, Luis Enrique o Valverde), el Milan de Sacchi o la Naranja mecánica. Cualquiera querría incluir esa combinación entre sus jugadas maestras. Una obra de arte que comenzó Casemiro y terminó él después de que el balón pasase de primeras por Benzema y Lucas. Para verlo en bucle y recrearse.

Con eso puso el punto y final el Madrid, al que le sobró la segunda parte. O, más bien, al que le sirvió el acto final para darse cuenta de que puede sobrevivir incluso prescindiendo de su mejor versión. Incluso sentenciando con un tercero de penalti (Kovacic cayó dentro del área y Sergio Ramos fue el encargado de mandarla dentro de la portería). Así se impuso en Leganés y así sumó su cuarta victoria consecutiva. Sin Bale y sin Cristiano Ronaldo, pero con un Lucas Vázquez, que puede hacer por todos a la vez. En Butarque, con un gol, una asistencia, el pase del penalti y siete robos de balón. El punto más negro, el colosal error de Zidane, que no está sabiendo gestionar ciertas situaciones del vestuario esta temporada, dar entrada a Ceballos a 28 segundos del final del partido no es de recibo. El técnico francés debería cambiar el trato hacia el buen jugador sevillano, al que no le está brindando ninguna oportunidad, y se ha hecho acreedor a poder disfrutar de alguna. Este Madrid, definitivamente, tiene otra pinta y recupera sensaciones. Eso parece evidente.

jueves, 8 de febrero de 2018

UN ÉXITO MÁS DEL SEVILLA

José Antonio Moya

El Sevilla se clasificó para su novena final de la Copa del Rey tras superar por 2-0 al Leganés, el matagigantes de esta edición del torneo, en el que ha hecho historia al llegar a las semifinales tras eliminar a equipos como el Villarreal y Real Madrid.

Pese al 2-0, el conjunto andaluz sufrió hasta el minuto 89, cuando el argentino Franco 'Mudo' Vázquez logró el segundo para su equipo, porque hasta entonces el Leganés estaba sólo a un gol de forzar la prórroga.

El entrenador sevillista, el italiano Vincenzo Montella, como ya dejó entrever en la previa, sacó de inicio a su once titular que ya se saben de corrido todos sus seguidores después de que el pasado sábado en Eibar efectuara muchas rotaciones pensando en esta cita, lo que costó claro al salir dolorosamente goleado por 5-1.

El preparador del Leganés, Asier Garitano, también salió con un equipo previsible, con el medio Rubén Pérez, recuperado de una lesión y que ya jugó la pasada jornada liguera en Getafe, y con el centrocampista brasileño Gabriel Pires, quien no estuvo en el derbi madrileño por una enfermedad.

La formación del técnico guipuzcoano no se dejó amedrentar por el ambiente del Sánchez Pizjuán y presionó con sus líneas adelantadas para impedir que el rival saliera con soltura hacia la portería del meta argentino Nereo Champagne.

El empate a uno de la ida no daba para muchas especulaciones y los dos equipos quisieron ser protagonistas, y el primero fue el Sevilla cuando se cumplía el primer cuarto de hora y el delantero colombiano Luis Muriel hizo una gran jugada en posición de extremo derecho que culminó en gol el argentino Joaquín 'Tucu' Correa.

El tanto de Correa, su quinto en la Copa del Rey, no cambió demasiado la situación para el equipo madrileño, al que de salida le hacía falta un tanto para superar la eliminatoria y ahora lo tenía que marcar para empatarla.

Los locales, por el mismo motivo, buscaron el segundo en un partido en el que tampoco quisieron irse con todo al ataque frente a un adversario que siempre lo intentó aunque con poca profundidad.

El Leganés pareció tomar más aire en la recta final de la primera parte y tuvo un par de aproximaciones que pusieron los nervios en las gradas sevillistas, aunque fue el conjunto hispalense el que estuvo cerca de poner el 2-0 antes del descanso.

Un remate del argentino Éver Banega y un cabezazo de Sergio escudero en los últimos lances estuvieron cerca de ser gol, pero en ambas ocasiones el defensa Roberto Román 'Tito' sacó el balón bajo palos cuando se colaba, con lo que todo siguió abierto para la segunda mitad.

En la reanudación salió el Leganés con más hombres en zonas adelantadas y empezaron a verse algunas imprecisiones de los locales en la defensa y también atasco para crearle peligro al rival.

Los visitantes tuvieron más tiempo el balón pero, conforme avanzó el choque, los locales encontraron algunos espacios con los que meter ese tanto que les diera algo mas de tranquilidad en la eliminatoria.


Así se entró al último cuarto de hora de los noventa minutos reglamentarios sin que el Leganés viera claro la meta de Sergio Rico y sin que el Sevilla hiciera lo propio la de Champagne, lo que favorecía al cuadro de Montella y más cuando el Mudo Vázquez puso el 2-0 en el minuto 89 y a su equipo en la final.

jueves, 25 de enero de 2018

FIN DE CICLO

En la tónica general de la temporada, el Madrid de Zidane tiró la Copa con un partido bochornoso en casa ante el Leganés, dejando al francés tocado y casi hundido

Antonio Blanca

Histórico Leganés. No se conformó con alcanzar los cuartos de final de la Copa del Rey por primera vez sino que extendió la machada hasta, de momento, semifinales, tras ganar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por 1-2. Todo tipo de odas sin paliativos.

El conjunto “pepinero” dio buena muestra de su solvencia defensiva en la ida, en la que sin embargo se quedó con la miel en los labios tras un toque de clase de Asensio en el último minuto dando el 0-1 para el Real Madrid. Siendo de nuevo el equipo que mostró mejor imagen, esta vez no ya la fortuna, sino el trabajo bien hecho, recompensó con merecimiento al Leganés.

Partía en su estadio con esa ventaja el conjunto blanco. Creyendo que lo de la ida fue un accidente, como lleva pensando que sucede en la temporada, el equipo de Zidane apenas mostró un mínimo interés por generar peligro. Ramos y Benzema entraron en el once titular, de nuevo compuesto en su mayoría por el hipotético equipo B. Sin embargo, los nombres, por delante, seguían siendo los de Benzema, Isco, Asensio y Lucas Vázquez.

No fue una cuestión de menosprecio al rival. La cara del Real Madrid fue la misma hoy que la que le lleva acompañando desde septiembre. Se difumina ya el eco del que es actual campeón de Europa y de Liga y crecen los silbidos y reproches en la grada. Los actores principales son aquellos que levantaron los trofeos; los secundarios, en su mayoría jóvenes con hambre de demostrar cosas. Sobre el papel, la planificación no tenía fallo aparente, como reflejaron los éxitos en verano, uno de ellos contra el eterno rival. Sobre el campo, algo está provocando un cortocircuito. Aquel Madrid no se encuentra.

La defensa sigue siendo endeble en cuanto se la azuza un poco, cualquier equipo de mayor o menor calidad puede hacerle daño. El primer tanto del Leganés, llegó a poco que se presionó a Achraf atrás y Nacho falló en el pase. Lo aprovechó Eraso para firmar un golazo con una ejecución que hizo olvidar el regalo del que vino. Un 0-1 que igualaba la eliminatoria y hacía justicia a lo que se veía sobre el campo.

Tras el descanso, Benzema tardó dos minutos en igualar con otro tanto de belleza, picando la pelota sobre Champagne después de una pared con Lucas Vázquez. Menos de diez minutos después, Pires se zafó de Theo en un córner y con un testarazo inapelable anotó el 1-2. El famoso runrún del Bernabéu eran ya pitos. La machada para el Leganés estaba más cerca que nunca, pero aún quedaba más de media hora por delante.

Zidane buscó cambiar la dinámica dando entrada a Carvajal y Modric en lugar de Achraf y Llorente. Garitano (que le dio un repaso portentoso a su colega francés), por su parte, se blindaba con Mantovani y Raúl García. Champagne, desde su portería, se dedicaba a perder el máximo tiempo posible viendo que el supuesto toque de corneta blanco, antaño un arma que hacía temblar las zagas más potentes de Europa, no llegaba, hasta esta identidad ha perdido este Madrid.

El tercer cambio de Zidane, aquel en busca del último revulsivo, no fue otro que el de Mayoral por Isco, siendo el malagueño de los más activos buscando la portería rival. Un cambio muy sorprendente, abucheado por la grada, en la primera gran pitada contra el astro francés.

Así, Champagne hacía su primera parada en el minuto 81 de partido. ¡Minuto 81 para la primera y el 84 para la segunda! Datos sonrojantes para un equipo que estaba obligado a presentarse en la final de Copa. Tales intervenciones fueron vitales para evitar el gol. Tras eso, la nada. Un centro detrás de otro buscando un rematador que no llegaba.

Como si fueran toques a una puerta preguntando si hay alguien ahí. La respuesta sigue sin llegar y en tres semanas es el PSG de Neymar, Cavani y Mbappé el que visita el Bernabéu. Es la Liga de Campeones, una competición que otras veces ha sido capaz de resucitar al Madrid más moribundo. Queda por ver si se podrá decir aquello de "este muerto está muy vivo" o, sin embargo, se ponen los últimos clavos a una temporada que, de momento, está siendo para el olvido. Zidane no merecería acabar así, con tan mal recuerdo, pero su tozudez y ceguera le han llevado a esta situación, no saber gestionar la plantilla, una mala planificación deportiva y de fichajes, olvidar la meritocracia y poner por decreto a ciertos futbolistas, le han hecho dilapidar todo el crédito que se ganó con dos años inolvidables, que en el Madrid son eso, historia y parte del pasado.