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jueves, 18 de octubre de 2018

SIGUE LA GRESCA DE MIAMI

En “El Larguero” de la Cadena SER se desveló una misiva del Real Madrid en la que se pone en liza el despropósito de la Liga de Fútbol Profesional para llevar el partido Gerona-Barcelona a Miami

Antonio Blanca

Continúa el lío por el partido que la Liga quiere que Gerona y Barcelona disputen en Estados Unidos el próximo 26 de enero de 2019. El organismo presidido por Javier Tebas sigue defendiendo la posibilidad de que el encuentro correspondiente a la jornada 21 del campeonato nacional no se juegue en Motilivi, como correspondería, y sí se haga en el Hard Rock Stadium de Miami, una situación ante la que el Real Madrid se ha quejado a través de una carta enviada a la RFEF.

El conjunto presidido por Florentino Pérez envío el pasado 5 de octubre una misiva dirigida a Andreu Camps, secretario general de la Federación Española, con la que quiso dar respuesta a la petición del propio organismo sobre la opinión del club blanco sobre la posibilidad de que el citado partido se dispute en EEUU. Ahora, el contenido íntegro de la carta ha sido dado a conocer por 'El Larguero', en un escrito en el que el Real Madrid critica los criterios de decisión de Tebas.

El club madridista se queja duramente no solo por no haber sido informado previamente a la toma de la decisión, sino por el hecho de que la competición se dervirtúe, pues en caso de que el partido se jugara en Miami, daría como resultado que el Barcelona jugaría un partido menos como visitante, haciéndolo en un territorio neutral que, a la postre, sería como hacerlo de local, pues el seguimiento en EEUU del conjunto culé es evidente muy superior al que tiene el Girona en el mismo territorio.

Además, considera más lesivo que quien se encarga de desvirtuar el campeonato sea LaLiga, quien debería "mantener una posición de exquisita imparcialidad y de defensa de la integridad e igualdad" del torneo, cuando en su propio reglamento se señala en el Capítulo Tercero que habrá "graves sanciones" si se altera "la integridad o igualdad en la competición". Especialmente por haber tomado esta decisión "sin obtener previamente la conformidad unánime de todos los clubes/SAD".

Pero no es la única crítica que el Real Madrid realiza a la Liga. Considera que jugar el Girona-Barça en EEUU podría tener consecuencias "de índole financiera", que podrían alterar la competición "desde la perspectiva del 'fair-play' financiero" y, además, entiende que no es la mejor manera de acercar el campeonato español a los aficionados extranjeros, pues desplazar un partido a otro país daría lugar a que el torneo dejara de tener una índole exclusivamente nacional.

En ese sentido, el club blanco entiende que hay una manera más sencilla de cuidar al espectador extranjero. En lugar de 'mover' un partido fuera de las fronteras nacionales, sería más sencillo potenciar las retransmisiones de sus partidos. El Real Madrid señala que se han comercializado los derechos de televisión "a BeIN Sports, que tiene un 'share' de 0.02% en EEEU (...), ocupando la posición 140, penúltima en el ranking" de canales con cobertura nacional en Estados Unidos.

Además de criticar la manera en la que LaLiga ha conseguido la firma de un documento de apoyo de varias peñas del Real Madrid en EEUU, el club blanco señala una serie de medidas para facilitar al aficionado -también al extranjero- la accesibilidad a los diferentes estadios de la Liga. Para finalizar la misiva, el organismo presidido por Florentino Pérez "manifiesta su oposición a la solicitud para autorizar" la disputa del Girona-Barcelona en Miami, un asunto que no parece tener fácil solución.

lunes, 15 de octubre de 2018

A UN PASO DE LA FINAL FOUR

España recibe esta noche en el Benito Villamarín a la selección inglesa y una victoria le abriría el paso a la final a cuatro de la Liga de las Naciones

Antonio Blanca

España, intratable desde que Luis Enrique se hizo con su banquillo, quiere cerrar por la vía rápida el pase a la fase final de la Liga de las Naciones con un nuevo triunfo ante Inglaterra, rival frente al que se inició este nuevo ciclo. El preparador asturiano afrontará en el estadio bético su cuarto partido como seleccionador y en los tres anteriores levantó la moral de un equipo tocado tras la decepción del Mundial de Rusia.

El debut de Luis Enrique fue en este nuevo torneo con el reto de superar a una envalentonada Inglaterra tras su buen papel en el Mundial y además en el siempre complicado estadio londinense de Wembley. España ganó en esa primera jornada 1-2 y días después confirmó las buenas sensaciones en Elche al golear a Croacia (6-0), un adversario que llegaba como subcampeón del mundo y que fue zarandeado por la nueva selección nacional.

Ahora, en este nuevo período de partidos internacionales, España se probó el jueves pasado en un amistoso en Gales y, pese a que aprovechó la cita para efectuar muchas rotaciones, algunas obligadas por las lesiones, el combinado volvió a dar una grata impresión (1-4). En Sevilla, y tras el 0-0 con el que concluyó el viernes el otro partido del grupo, Croacia-Inglaterra, a España le vale el empate para estar virtualmente clasificada aunque todo sería matemático para ser primera con la victoria en el Villamarín.

Todo apunta a que Luis Enrique vuelve a efectuar muchos cambios y a que los más fijos retornen al 'once', casos del madridista Nacho Fernández, el jugador del Chelsea inglés Marcos Alonso o el barcelonista Sergio Busquets, quienes descansaron en Cardiff. Se plantean dudas sobre la posibilidad de que el delantero Paco Alcácer, en racha con el gol en la selección -doblete ante Gales- y en el Borussia Dortmund, siga como titular. Y también es posible que Luis Enrique le dé el gusto a Marc Bartra de jugar en su estadio ante la mayoritaria presencia de béticos, y más después de que aprovechara perfectamente la segunda parte que disputó ante Gales, con tanto incluido.

En cualquier caso, el Villamarín, que acoge su decimocuarto partido del combinado nacional y lo hace 23 años después de que se impusiera a Armenia (1-0) el 7 de junio de 1995, estará cercano al lleno en las cerca de sesenta mil localidades que tiene después de su última remodelación.

La selección inglesa, por su parte, jugará por segunda vez en Sevilla, tras el que tuvo lugar el 11 de febrero de 2009, con el italiano Fabio Capello como seleccionador y que perdiera 2-0 ante España en un amistoso disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán organizado por el cincuenta aniversario de la inauguración del estadio sevillista. Ahora, Gareth Southgate y los suyos llegan a Sevilla con muchas bajas, dudas y la necesidad de sumar para no descender a la Segunda División de la Liga de Naciones.

En un intento de revolucionar el equipo que llegó a semifinales del Mundial de Rusia y acabó firmando un notable cuarto puesto, el técnico inglés probó en el empate a cero contra Croacia un nuevo sistema de juego que rompe con el esquema de los tres centrales y los dos carrileros recurrente hasta ahora. En suelo croata, Southgate utilizó un 4-3-3 clásico, marcado por la plaga de bajas que afecta a Inglaterra y que se acrecentó tras el paso por el vacío estadio de Rijeka.

En la sequía goleadora ante Croacia, Jordan Henderson, centrocampista del Liverpoool, y John Stones, central del Manchester City, vieron su segunda amarilla de la competición y no podrán estar ante España. Estas dos ausencias obligan a Southgate a volver a romperse la cabeza para idear un once de garantías. Sin lateral izquierdo por las lesiones de Danny Rose y Luke Shaw, en Croacia dio la alternativa al joven del Leicester City Ben Chilwell, quien debutó con la camiseta inglesa y lo hizo con notable alto, por lo que el que repita titularidad en Sevilla parece fuera de toda duda.

Joe Gomez, del Liverpool, sería el acompañante de Harry Maguire en la pareja de centrales y sin Henderson en el centro del campo, Harry Winks, junto a Eric Dier y Ross Barkley, es la opción más clara ante un equipo que no cuenta en esta convocatoria con jugadores del nivel de Dele Alli, Fabian Delph y Jesse Lingard, todos fuera por problemas físicos.

Si Southgate mantiene la idea de jugar con tres arriba, Raheem Sterling y Marcus Rashford acompañarían en la punta de ataque a Harry Kane, quien ya acumula seis partidos con la selección sin ver puerta. La última vez que lo hizo fue en los octavos de final del Mundial contra Colombia al anotar desde el punto de penalti. Kane querrá marcar para acallar las críticas de este inicio de temporada en Inglaterra, donde le colocan un par de escalones por debajo del nivel del año pasado, y para reivindicar su figura de Bota de oro de la Copa del Mundo.

domingo, 9 de septiembre de 2018

ESPAÑA ASALTA WEMBLEY

Carlos de Blas


"Me gusta jugar contra Inglaterra y en Wembley. Aunque entrañe complicaciones", proclamó Luis Enrique en la previa de su estreno como seleccionador de España y en el debut de su obra en la Liga de Naciones. El asturiano, que no ha gozado del tiempo necesario para inculcar a sus pupilos la evolución del estilo que llevó a Julen Lopetegui a marcharse sin conocer la derrota, sufriría un sobresaliente examen en un templo renovado y repleto de ilusón. Tanto como el joven combinado al que Gareth Southgate llevó a las semis del pasado Mundial. Se cruzaban en Londres, por ende, dos conjuntos de inercias contrapuestas.

El punto y aparte nacional arrancaría con el anunciado 4-3-3. La nómina de jugadores constituiría la variante elegida por el seleccionador novato: Thiago y Saúl respaldarían a Busquets en la medular -más físico y llegada- y Rodrigo e Iago Aspas partirían como los escuderos del talento de Isco en la línea ofensiva. Dea Gea, Carvajal y Sergio Ramos compartirían retaguardia con Nacho y el lateral zurdo Marcos Alonso. Así, se quedaban fuera Asensio o Morata.

Los británicos, por su parte, se dispusieron a celebrar con los suyos el renacer de su fútbol escenificado en junio y julio de 2018. Y lo hicieron hambrientos, con ganas de morder a una de las favoritas a todo. Contrapondrían al pronosticado juego de toque ibérico el fluir anatómico y la movilidad de un esquema con tres centrales -Joe Gomez, John Stones y Harry Maguire-, dos carrileros -Luke Shaw y Kieran Tripper-, un doble pitove -Jesse Lingard y Jordan Henderson- y el prototípico tridente liderado por Harry Kane, el máximo goleador de la pasada cita mundialista. Junto al rematador del Tottenham volarían Rashford y Dele Alli.

El cruce de libretos estaba servido. Quedaría por comprobar si 'Lucho' había suturado la frontera física, de velocidad y verticalidad que dejó a los españoles en la cuneta por tercer gran torneo consecutivo. Lo cierto es que comenzaría la era del nuevo preparador con un despliegue pleno de personalidad. Los ingleses presionarían muy arriba, exigiendo precisión y templanza a la voluntad combinativa visitante. Y los representantes de LaLiga respondieron aceptando el reto. Con celeridad se dibujó una posesión horizontal, controladora, que aguardaba a los desmarques de ruptura de los tres delanteros, hacia la espalda de los tres centrales locales. Porque el sistema de Southgate se mantenía, valiente, con las líneas adelantadas.

La ausencia de un delantero posicional permitió a Aspas, Rodrigo e Isco asociarse por el centro y los laterales con Saúl y Thiago, que se descolgaban. Y la buena activación tras pérdida proporcionó el timón de la dinámica a España. Se había mostrado superior en la batalla por imponerse sacando el cuero desde atrás. Sin embargo, en el minuto 11 la explosividad a la contra de los isleños desactivó a la presión roja y dejó a Shaw en una gran posición. El lateral emitió un centro fenomenal que Rashford tradujo en el 1-0 con un zurdazo certero. Aún así, dos minutos más tarde empataría Saúl. Carvajal y Rodrigo delinearon paredes hasta que el delantero valencianista detectó la llegada al área del colchonero, que dio la razón a su técnico -no jugó ni un minuto en Rusia-.

El cuarto de hora inicial rubricó las virtudes y los defectos de los contendientes. El riesgo que representa presionar tan arriba dejaba a los zagueros en manos a mano con los delanteros si la coordinación no era la debida. El 1-1 quedó instaurado en el electrónico como testimonio de ello. Pero en esta pomposa probatura España no renegaría del modelo de aire jerárquico. Anhelaba el dominio total del tempo y la redonda. Y pasados los 30 minutos se jugaría en cancha inglesa con continuidad. Los semifinalistas en Rusia retrasaron filas y restaron ambición a su planteamiento. Un lanzamiento de Rodrigo -desviado y desde la frontal- y otro de Aspas -repelido por Maguire-, refutarían el mandato nacional. El trabajo de Nacho, Ramos y Busquets se restringiría al cuidado de su espalda y el despeje aéreo. Con Saúl como gobernador.

Kane despertaría en el 25, con un testarazo que atrapó De Gea en el cierre de una falta lateral botada por Trippier. El contragolpe, con Dele Alli como proporcionador, se erigió en el arma del maniatado defensor de Wembley. Henderson, Lingard y compañía sufrían ante la presión ajena y amontonaban pérdidas. Sólo le quedó a los británicos concentrarse en achicar. Y sin los automatismos bien engrasados, Thiago, Isco y Saúl batían líneas y conectaban con Rodrigo y Aspas sin dificultades. Con Carvajal sorprendiendo en banda. En consecuencia, los primos que bien podrían jugar con Brasil conectaron en una jugada a balón parado para completar la remontada -minuto 33-. Centro de Thiago y remate a gol de Rodrigo, anticipándose a todos.

Únicamente susurrarían querencia ofensiva e iniciativa los ingleses tras ese golpe. Trataron de voltear la dirección del viento y De Gea sostuvo a los visitantes con una parada de reflejos al cabezazo de Rashford -en un despiste defensivo nacional, en el minuto 36-. No lo lograrían, pues el cuero se aliaría con la filosofía española, que comprendía la alternancia de horizontalidad y verticalidad, siempre bajo el control del devenir. Asimismo, se vaciarían los centrocampistas ibéricos para sostener el nudo táctico adelantado y clausurar el camino a vestuarios. Las sensaciones emanaban optimismo. A la espera de la irrupción del factor cansancio.

Tardó en tomar calor la reanudación. Un golpe fortuito de Carvajal a Shaw dejó al lateral de United inconsciente. Cinco minutos de atmósfera helada -hasta que el jugador fue retirado en camilla- abrieron las puertas del segundo acto. Entraría de refresco Rose y una volea de Thiago, a centro de Marcos Alonso, lamió el larguero. El zarpazo rebosante de técnica, otra vez iniciado por Saúl, subrayó la confianza española. Todo lo contrario que la dubitativa escuadra birtánica, incapaz de encadenar dos pases. La multiplicidad de robos en tres cuartos de cancha alimentaría la convicción en el plan de Luis Enrique. Saúl lanzaría a los guantes de Pickford -minuto 62- para redondear su autoridad.

Southgate quiso aumentar su efervescencia y retiró a un cansado -y apagado- Henderson para dar entrada a Dier. El candado del Tottenham permitiría más libertad para subir a Lingard, con lo que la pretensión pasaba a volver a pelear por la pelota. España anestesiaría el ritmo con circulaciones perennes, salpicadas con latigazos en vuelo a través de los desmarques de Rodrigo y Aspas. Por el camino, el celtiña cedió su escaño a Asensio, y los minutos se quemarían sin sobresaltos hasta el epílogo, por mor de la inmaculada ejecución táctica nacional.

En el 76 Rashford conectó un derechazo tímido e inocuo, oasis en cuanto a la producción atacante local, y Sergi Roberto e Íñigo Martínez comparecieron en el verde -por el recuperado Thiago y por el eficiente Marcos Alonso- con el fin de apuntalar la excepcional ocupación de espacios. No obstante, el delantero del United pescaría un pase de Kane que desbarató a la zaga visitante para estrellarse en De Gea -minuto 82-, en el único acercamiento peligroso que concedería un combinado ibérico de rendimiento consistente, impropio para una inauguración. No arribaría con el oxígeno suficiente el sistema de un Luis Enrique triunfal, pero la irrebatible victoria certificaría sus tres primeros puntos en la Liga de Naciones. El intercambio de intentos entre Maguire y Rodrigo, y la astucia de Welbeck -que entró por Rashford-, no enmendarían el pastoreo sensacional de los nueve minutos de descuento.

jueves, 6 de septiembre de 2018

EL INVENTO DE PLATINI

El ex presidente de la UEFA fue el principal ideólogo de esta nueva competición que pretende obtener más beneficios económicos para la sede europea a costa de los amistosos de las Federaciones

Antonio Blanca

El francés Michel Platini consiguió su última gran victoria en marzo de 2014, un año antes del terremoto de corrupción que sacudió los cimientos de las organizaciones más poderosas del fútbol.

Aquel triunfo personal fue la creación de un nuevo gran torneo de selecciones a nivel europeo, la Liga de Naciones que arrancará mañana jueves con un primer plato más que apetecible, un Alemania-Francia que pondrá frente a frente en Múnich a las dos últimas campeonas del mundo.

En aquel 2014, Platini tenía 59 años y era el presidente de la UEFA. El genial ex futbolista francés lideró con éxito la fuerte expansión deportiva y económica del fútbol europeo al impulsar proyectos como la ampliación de la Eurocopa a 24 selecciones en 2016, la Eurocopa paneuropea en 13 países en 2020 y la Liga de Naciones.

Pero después llegó su caída en desgracia y un pago de dos millones de francos suizos que había recibido de Joseph Blatter en 2011 se convirtió en su tumba política. Al menos hasta diciembre de 2019, cuando expira la suspensión que le impuso la FIFA por corrupción.

Pero esta semana tendrá que ver desde la televisión el inicio de la Liga de Naciones, un torneo que cuenta con dos caras.

La buena, para los hinchas, que podrán ver partidos entre las mejores selecciones del continente más a menudo en vez de insulsos amistosos. Por ejemplo, Alemania, Francia y Holanda comparten un grupo y en otro están España, Inglaterra y Croacia.

"Los partidos amistosos ya no interesan a nadie: ni a los fans ni a los periodistas ni a los jugadores", llegó a decir Platini. Su sucesor al frente de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin, se mostró también encantado con la ida: "Siempre hemos tenido quejas de que los mejores equipos juegan ante los más flojos. Ahora jugarán entre ellos".

Sobre el papel, la nueva competición ofrece además premios para todos. Los mejores equipos europeos lucharán por un nuevo título; las selecciones de nivel medio están obligadas a ganar porque de sus resultados dependerá su posición en el playoff de la Eurocopa 2020; y las escuadras a priori más débiles jugarán partidos en los que siempre tendrán posibilidades de ganar.

Sin embargo, la otra cara de la moneda muestra un nuevo torneo en un calendario más que saturado. Si antes no había respiro, ahora ya no hay casi ni amistosos con las selecciones. Cualquier partido suma y vale.

"No necesitamos más partidos internacionales, sino al revés, menos partidos. Los futbolistas están físicamente al límite", criticó el presidente de la junta directiva del Bayern Múnich, Karl-Heinz Rummenigge. "Si no hubiera Liga de Naciones, nadie la echaría de menos", añadió el que es presidente de la Asociación Europea de Clubes (ECA). Así, un futbolista podría encadenar Mundial, Liga de Naciones y Eurocopa en tres años.

Esta una nueva competición tiene carácter bienal y en la misma participarán las selecciones de las 55 federaciones miembro de la UEFA, que quedaron divididas en cuatro categorías en función de su coeficiente. Cada categoría o Liga estará a su vez dividida en grupos.

En la Liga A participarán los mejores equipos del continente, como Alemania, Francia o España, mientras que en la Liga D competirán las selecciones de nivel más bajo.

Al término de la fase de grupos, cada Liga celebrará su propia final four, con los equipos de la Liga A luchando por el primer título de la Liga de Naciones.

Las selecciones que quedan campeonas de cada grupo de las tres peores Ligas (B, C y D) ascenderán a la siguiente categoría para la próxima edición, mientras que los últimos de cada grupo de las Ligas A, B y C descenderán. Además, los ganadores de grupo tendrán más posibilidades de clasificarse a la Eurocopa de 2020.

La Liga de Naciones arrancará con una doble fecha que se disputará entre mañana y el 11 de septiembre. Las dos siguientes serán del 11 al 16 de octubre y las dos últimas entre el 15 y el 20 de noviembre. La final four se celebrará del 5 al 9 de junio del año que viene en una sede aún por determinar.

martes, 4 de septiembre de 2018

LOS "THE BEST" SE PUBLICAN

Aránzazu Gálvez

La FIFA ha anunciado este lunes que el portugués Cristiano Ronaldo, el croata Luka Modric y el egipcio Mohamed Salah son los finalistas al premio 'The Best' que entrega cada año al mejor jugador del planeta, mientras que los franceses Didier Deschamps y Zinedine Zidane y el croata Zlatko Dalic son los candidatos en la categoría de entrenador. Se repitió el trío de aspirantes al mejor jugador del año de la UEFA, que la semana pasada recibió Modric en Montecarlo, y el croata, campeón de Europa con el Real Madrid y subcampeón mundial con su selección, volverá a compartir cartel con Cristiano y Salah.

El portugués, que este verano cambió Madrid por Turín, también ganó su tercera Liga de Campeones consecutiva con el equipo blanco aunque no logró brillar en el Mundial, mientras que Salah fue la gran irrupción de la temporada en el fútbol europeo y guió al Liverpool hasta la final de la Champions. Por contra, sorprende la ausencia de Antoine Griezmann, campeón del Mundial con Francia y de la Liga Europa con el Atlético de Madrid, o de algún otro compañero con la selección gala. Ninguno de ellos, al igual que el argentino Leo Messi, podrá aspirar a un galardón que en sus dos primeras ediciones se llevó Cristiano Ronaldo. En cuanto al premio al mejor portero, los aspirantes son el belga Thibaut Courtois, el francés Hugo Lloris y el danés Kasper Schmeichel.

En el capítulo de técnicos sí que se reconoce la figura de Deschamps, que comandó al equipo francés a bordar su segunda estrella en la camiseta, y también el de la final de Moscú, el croata Dalic. Además, Zidane, ganador del 'The Best' el año pasado y actualmente sin equipo, aspira a repetir tras conquistar su tercera Liga de Campeones como entrenador. En cuanto al fútbol femenino, las tres jugadoras finalistas son la noruega Ada Hegerberg, la brasileña Marta y la alemana Dzsenifer Marozsan, mientras que los técnicos candidatos son la japonesa Asako Takakura, la holandesa Sarina Wiegman y el francés Reynald Pedros.

Además, también se revelaron las listas de candidatos al Premio Puskás de la FIFA y al Premio a la Afición de la FIFA, cuyas votaciones ya están abiertas para que los aficionados ayuden a decidir a los ganadores. Esos siete premios, así como el Premio Fair Play de la FIFA y el FIFA/FIFPro World 11, se entregarán el 24 de septiembre en el Royal Festival Hall de Londres.

miércoles, 15 de agosto de 2018

EL DERBI MÁS CASTIZO

Jaime Trevijano

Real Madrid y Atlético de Madrid acaparan una vez más la atención en el fútbol mundial, enfrentados esta vez por la Supercopa de Europa en el derbi en Tallin, sobre el césped del estadio Lillekula, con 12.500 espectadores en sus gradas, con el condicionante que supone una pretemporada atípica, con futbolistas casi recién aterrizados de sus vacaciones después del Mundial 2018, pero con la dimensión que siempre tiene un derbi, más aún en una final, una más entre ambos.

Nunca antes se han enfrentado dos equipos de la misma ciudad en una Supercopa de Europa, al igual que nadie lo había hecho en una final de la Liga de Campeones hasta la edición de 2014, repetida de nuevo en 2016, cuando el Atlético y el Madrid también tomaron todo el protagonismo del fútbol europeo, con sendos triunfos blancos.

En Lisboa, en 2014, en la prórroga por 4-1, con aquel gol salvador de Sergio Ramos en el minuto 93 para el Real Madrid, cuando el Atlético ya sentía suya la primera Copa de Europa de su historia; en Milán, en 2016, en la tanda de penaltis, después del empate a uno con el que concluyó el tiempo extra en San Siro.

Dos años después, como campeones de la Champions, el equipo blanco, y de la Liga Europa, el rojiblanco, vuelven a cruzarse los destinos de dos bloques gigantes, dos aspirantes a todo para el nuevo curso, aunque ya no estén Cristiano Ronaldo o Zinedine Zidane, en el Real Madrid, ni Gabi o Fernando Torres, en el Atlético.

Keylor Navas, Thibaut Courtois, campeón de rojiblanco y fichado ahora por el club blanco, Dani Carvajal, Sergio Ramos, Marcelo, Toni Kroos, Luka Modric, Marco Asensio, Isco Alarcón, Gareth Bale o Karim Benzema contra Jan Oblak, Diego Godín, Filipe Luis, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Thomas Lemar, Antoine Griezmann o Diego Costa.

Y Julen Lopetegui, en su estreno en el equipo blanco, contra Diego Simeone, ante su última barrera europea, ante el rival que más le ha ganado en la Liga de Campeones, el equipo que le frustró en cuatro de las cinco ediciones que ha disputado su conjunto en el último lustro y el que le apartó de conquistar dos Copas de Europa.

El Real Madrid aspira a su quinta Supercopa de Europa, la tercera consecutiva; el Atlético, infalible hasta ahora en este torneo, a la tercera de su palmarés, la más reciente en 2012 cuando destrozó todos los pronósticos con una victoria memorable por 4-1 contra el Chelsea en el estadio Luis II de Mónaco, ya con Simeone de técnico.

Es el inicio de una nueva era en Tallin para el club blanco. Un reto mayúsculo para Lopetegui, enterrado el dolor de verse fuera del Mundial de Rusia con una selección española que clasificó de la forma más brillante por firmar el contrato de sus sueños con el Real Madrid más difícil de dirigir. El listón altísimo de Zidane, la ausencia del devorador de récords Cristiano Ronaldo.

A la espera de que Florentino Pérez guarde un as en la manga para los últimos días de mercado, el proyecto de un equipo que escribió historia con tres 'Champions' consecutivas, parece mermado sin los goles del astro portugués y la ausencia de un fichaje de relumbrón. El liderazgo recae sobre Gareth Bale y el paso al frente que deben dar Isco Alarcón y Marco Asensio.

La Supercopa de Europa marcó a los tres. En 2016 disparó a Asensio cuando con un golazo al Sevilla demostró que era jugador para altos vuelos. En la última edición, Bale se cerró las puertas del Manchester United tras su decisión de jugar e Isco dejó una exhibición para el recuerdo. El Real Madrid repetía como campeón sin Cristiano en el once. Esta vez no podrá entrar los últimos siete minutos como en Skopje.

Con la llegada de Courtois, que aún no ha debutado y será suplente de Keylor Navas en el inicio de un pulso que marcará el año blanco en portería, Álvaro Odriozola para mejorar el lateral derecho que se pierde la cita por un problema muscular, más la esperanza depositada en el brasileño Vinicius, se espera que hasta nueve jugadores del once repitan respecto a la conquista de la última Copa de Europa y no haya ninguno de los fichajes en las dos novedades.

Sin Cristiano tan solo Luka Modric, finalista en el Mundial y con un ritmo menor de entrenamiento, parece el único con opciones de caerse respecto al que fue inesperado último once de Zidane. El resultado del primero oficial de Lopetegui será el que dictamine si el Real Madrid renuncia a un gran desembolso o ve lagunas para lanzarse al mercado por un 9 de garantías.

Enfrente, le desafía el Atlético, con el proyecto quizá más ambicioso de su historia, con la capacidad para retener a sus mejores futbolistas, Jan Oblak o Antoine Griezmann, este último con una oferta rechazada al Barcelona, y de complementar su plantilla con seis incorporaciones, entre ellas Thomas Lemar y Rodri Hernández.

Ambos son los únicos dos fichajes que entrarán en la alineación para la Supercopa de Europa; el campeón del mundo francés en la banda derecha. "Tiene un talento que el equipo lo necesita", recalcó el pasado sábado Simeone sobre el internacional galo, que ha demostrado detalles, pero aún requiere quizá más adaptación.

Rodri, en su vuelta al Atlético tras triunfar en el Villarreal, lo hará en el medio centro, como compañero ahí de Saúl Ñíguez, ya sin Gabi Fernández, una referencia en ese puesto. A la izquierda estará Koke Resurrección; por delante Diego Costa y Antoine Griezmann, el líder del equipo por quinta temporada consecutiva.

Hace una semana, el lunes 6 de agosto, el francés comenzó la pretemporada y nueve días después, este miércoles, formará desde el principio en el ataque, según las pruebas de Simeone. Un ejemplo más de la transcendencia y la condición de indispensable e indiscutible en el once del mejor goleador rojiblanco en cada una de los cuatro años anteriores.

Por detrás, el portero Jan Oblak y los defensas Juanfran Torres, José María Giménez, Diego Godín y Filipe Luis completan la probable alineación titular de Simeone, que cumplirá el tercero de sus cuatro choques de sanción en Europa y que sufrirá el partido fuera del banquillo y desde un palco del estadio Lillekula, como ya le ocurrió en la final de la Liga Europa. Su balance en esa tesitura es de nueve triunfos, dos empates y dos derrotas en trece encuentros.

martes, 14 de agosto de 2018

AÑO I DESPUÉS DE RONALDO

Julio Candela

El Real Madrid iniciará una nueva etapa en La Liga Santander sin Cristiano Ronaldo, que abandonó el club blanco para fichar por el Juventus después de nueve temporadas en las que marcó una época marcada por sus triunfos europeos y su abrumadora estadística de cifras goleadoras.

El jugador portugués dijo adiós a un club que recibió por su marcha algo más de 100 millones de euros, una cifra muy baja si se compara con otros números que se manejaron en otras operaciones en las que estaban implicados futbolistas de menor categoría.

El final de Ronaldo en el Real Madrid parecía un hecho después de ganar al Liverpool en la final de la Liga de Campeones. La entidad presidida por Florentino Pérez dio facilidades para satisfacer los deseos de su jugador franquicia en la última década, y, en un mes, finalizó una relación provechosa para ambas partes que comenzó en la campaña 2009/10.

Ahora, el cuadro madridista iniciará una nueva era marcada por la salida de un hombre que en Liga marcó con el Real Madrid 311 goles en 292 partidos. Una cifra de escándalo que, sin embargo, sólo sirvió al conjunto blanco para ganar dos campeonatos de Liga en los cursos 2011/12 y 2016/17.

Sin un sustituto de postín hasta el momento, el Real Madrid intentará suplir su déficit de títulos en la Liga (sólo ha conseguido dos de los últimos diez por siete del Barcelona) con una plantilla que por ahora es continuista en sus nombres de campo pero con un cambio importante en el banquillo: Julen Lopetegui.

El técnico vasco es la otra gran noticia del Real Madrid. Si Cristiano has ido fundamental en la última década, el entrenador francés Zinedine Zidane lo fue en las últimas dos temporadas y media, en las que ganó una Liga, tres Ligas de Campeones, una Supercopa de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes.

Lopetegui tendrá el reto de dar continuidad a los éxitos europeos de su antecesor y de conseguir impulsar al Real Madrid en los títulos caseros, de los que está más necesitado.

Será complicado para el ex seleccionador de España, que llegó al cargo de forma convulsa tras ser destituido dos días antes del inicio del Mundial de Rusia después de que se anunciara su fichaje por el conjunto merengue durante la concentración de "la Roja". A Luis Rubiales, presidente de la RFEF, no le gustaron las formas y prescindió de su entrenador para colocar a Fernando Hierro.

Lopetegui gozará de toda la confianza de su presidente para armar un bloque que recupere la Liga para el Real Madrid esta temporada y para abordar con éxito el cuarto título consecutivo en la máxima competición continental.

De momento, no cuenta con muchos refuerzos tras la salida de Cristiano. Han llegado varios, pero no es seguro que todos se queden, salvo Álvaro Odriozola, que competirá con Dani Carvajal por un hueco en el lateral derecho de la defensa, y el guardameta belga Thibaut Courtois, que será el rival del costarricense Keylor Navas en la portería blanca.

El brasileño Vinicius Junior, que ha dejado buenas sensaciones en la pretemporada, podría ser otra de las sorpresas del curso si finalmente se queda y no se marcha cedido, mientras que otros como el ucraniano Andryi Lunin y Kiko Casilla están a la espera de saber si seguirán en el club tras la llegada de Courtois.

Lopetegui también tendrá que decidir cuál será el futuro de otros nombres que regresaron de sus cesiones y que están haciendo la pretemporada con el Real Madrid. Es el caso del uruguayo Fede Valverde (Deportivo), del noruego Martin Odegaard (Heerenveen) y del delantero Raúl de Tomás (Rayo Vallecano).

Algunas incógnitas ya se han resuelto y nombres como los de Theo Hernández o Mateo Kovacic, jugarán cedidos en la Real Sociedad y en el Chelsea, respectivamente, mientras que Luka Modric finalmente seguirá en el Real Madrid después de la oferta del Inter que estuvo a punto de crear un cisma en la casa blanca.

El mago balcánico, mejor jugador del Mundial de Rusia, es una pieza clave en el esquema blanco y ni Florentino Pérez ni Julen Lopetegui querían su salida del Real Madrid. Al final, un aumento de sueldo y el compromiso del jugador, mantendrán a Modric en un equipo que ya tenía suficiente con la marcha de Cristiano.

Florentino Pérez aún tendrá que afinar su maquinaria para traer algún nombre de relumbrón para completar una plantilla que quiere seguir ganando en Europa y necesita recuperar el trono en la Liga.

Con seguridad, y eso no son especulaciones, lo tendrá que hacer sin Cristiano Ronaldo. Y sin Zidane. La temporada 2018/19 será la primera sin dos emblemas blancos. Lopetegui tiene trabajo.

viernes, 20 de julio de 2018

EL VALOR DE MBAPPÈ

Julio Candela

Los análisis de los especialistas reflejan la sensación que ha dejado el último Mundial de fútbol: el futuro pertenece al Mbappé. El delantero de la selección francesa se consolida como el jugador menor de 21 años más valioso del mundo, según el informe Soccerex 20 U21 de la firma Prime Time Sport, que le otorga un valor de mercado de 192,3 millones de euros. 

El atacante del PSG, que sólo tiene 19 años, ha triplicado en un año su tasación y lidera el ránking de jóvenes estrellas por delante del inglés Marcus Rashford (89,2 millones de euros) y del brasileño Gabriel Jesús (88 millones). El único español entre las 20 mejores promesas es el realista Mikel Oyarzabal (10º), valorado en 51,3 millones.La espiral inflacionista desatada la pasada campaña por el traspaso de Neymar al PSG ha disparado también las valoraciones de los futuros cracks. 

El trío de cabeza ha doblado su precio en comparación con la terna de 2017, y el hipotético coste de los 20 primeros supera los 1.000 millones de euros por primera vez en la historia, tras incrementarse en 480 millones en una única temporada.

Este aumento de los precios repercute en Dembélé, ya que el delantero del Barcelona se sitúa cuarto con una valoración de 84 millones, un 40% más que el pasado año, aunque lejos de los más de 140 millones en lo que está cifrado su traspaso al club catalán. Por su parte, Vinicius (45,1 millones) y Rodrygo (40 millones), las nuevas perlas brasileñas del Real Madrid, se sitúan en las posiciones 14º y 15º y completan la representación de la Liga española.

El estudio también refleja el buen momento que atraviesa el fútbol galo, que cuenta con cantera suficiente para mantenerse en lo más alto tras su reciente triunfo en el Campeonato del Mundo. Hasta cinco jugadores franceses se sitúan en el top 20: Mbappé, Dembélé, Upamecano, Aouar y Saint-Maxim. La prolífica cantera brasileña aporta cuatro jugadores (Gabriel Jesús, Malcom, Vinicius y Rodrygo), Italia suma tres (Chiesa, Donnarumma y Cutrone) al igual que Inglaterra (Rashford, Sessegnon y Alexander-Arnold). Destaca la ausencia de jugadores alemanes.

Por posiciones, el gol mantiene la cotización al alza con los delanteros y centrocampistas ofensivos como las piezas más cotizadas. Solo dos centrales (De Light y Upamecano), un lateral derecho (Alexander-Arnold) y un portero (Donnarumma) logran colarse en la lista.

lunes, 16 de julio de 2018

FRANCIA SOLVENTE Y PRÁCTICA, CAMPEONA DEL MUNDO

Sin un gran fútbol, con orden y músculo, amén de un VAR desbarajustado, Francia conquistó su segunda estrella al vencer a una combativa Croacia

Antonio Blanca

Luzhnikí, en Moscú, se engalanó para acoger a la final del Mundial 2018. Desde el palco verían la pelea entre Francia y Croacia Vladimir Putin (presidente de Rusia), Gianni Infantino (presidente de la FIFA), Emmanuel Macron (primer ministro del país galo), Kolinda Grabar-Kitarovic (homóloga balcánica), Mahamoud Abbas (presidente de la Autoridad Nacional Palestina) o el emir catarí Sheikh Tamim Bin Hamad Al Thani. Con ellos, todos los focos del planeta se posaron sobre el verde del pomposo estadio emblema de la cita mundialista de este verano.

Sobre el verde se desataría un duelo de estilos y de equipos versátiles. Didier Deschamps no tocó nada y desplegó el habitual 4-2-3-1, con Pavard como carrilero ofensivo, Pogba, Kante y Matuidi en el rol de trivote musculoso que imponga el compás y con Griezmann y Mbappè en el papel de creativos. Presión, rigor táctico y verticalidad era su receta para acomplejar al seleccionado de Zlatko Dalic. Los balcánicos plagiaron en dibujo rival, con Modric adelantado con respecto a Rakitic y Brozovic. Rebic y Perisic volverían a uniformarse de extremos ortodoxos, con Mandzukic como punta. Su idea era portar la iniciativa con posesión.

No tardó el partido por la gloria en desnudar su esencia de filosofías contrapuestas, los ajedrezados salieron con voluntad autoritaria de aglutinar la pelota y el mando, con circulaciones horizontales, y a los gallos les bastó con mantenerse concentrados, a la expectativa, aguardando el momento para lanzarse al espacio de la espalda ajena. Eso sí, se demoraría el despegue del ritmo, pues los dos escuadrones quemarían el prólogo tanteando el cálculo de riesgos. Sólo las incursiones de Strinic y Vrsaljko se saltaron la página, generando cierta inquietud antes del décimo minuto. Cuando se cruzó esa frontera, 'les bleus' achicaban en su campo.

Modric y Rakitic se desperezarían pronto y con envíos profundos que, si bien no localizaban remate certero, desestabilizaban a los franceses. Los novatos en este distinguido evento no titubearon y se asociaban con convicción, salpicando con presiones su labor sin pelota. Los favoritos quedaron constreñidos a emitir pelotazos en su faceta atacante, dando trabajo en el cuerpeo a Giroud. Umtiti sacó un centro venenoso de Perisic en el primer cuarto de hora, confirmando el escenario. Los herederos de la generación capitaneada por Suker competían con mayor soltura. Se notaba. Lo único de lo que adolecerían los aspirantes en su ejercicio controlador era de lucidez en tres cuartos de cancha. Lloris no estrenaría sus guantes.

Justo después de la primera acción de desborde de Mbappè, la pegada impondría su ley. Griezmann, que se inventó una falta en el pico del área, puso un centro tenso que Mandzukic enviaría a sus propias redes, con Pogba en fuera de juego en la trayectoria de la pelota (doble fallo). La diana en propia meta remarcó la viabilidad del libreto de Dechamps: crecer desde el granítico repliegue y amortizar las escasas opciones por el cauce de la calidad de su delantera. Subasic no alcanzó a conjugar el enésimo tanto azul en el torneo por medio del balón parado y de la presión de sus centrales en el juego aéreo.

Un testarazo a las nubes de Vida, en falta lateral botada por Modric, supuso la reacción automática de su sistema, que veía cómo se le alzaba una montaña a pesar de sus merecimientos. Replicaría el orgullo croata con un robo adelantado, centro de Mandzukic hacia el segundo poste y zurdazo al cielo de Rakitic. La competitividad evidenciada en el campeonato (tres prórrogas y dos tandas de penaltis) no devendría en un cambio de rictus a la personalidad de la obra de Dalic. Adelantarían líneas, como en tantas otras veces. Caminando sobre el abismo si las coberturas tras pérdida no amarraban a los velocistas contrincantes. En el 28’ sobrevino otra maniobra espinosa de pizarra: falta lanzada por Modric, cabezazos de Vraslkjo, Mandzukic y Vida, y recorte y cañonazo cruzado y a las mallas de Perisic. El 1-1 empataba con justicia la media hora inicial.

Respondieron los galos activando presiones más continuadas, como si el descubrirse vulnerables en la retaguardia les puso en alerta y brotara la ambición que no habían planeado. De un balón en largo, desde su zaga, sacaron un córner cedido por Vida. En el lanzamiento de Griezmann golpeó en la mano de Perisic. El colegiado Pitana consultó con el VAR e indicó lo obvio: penalti. El jugador del Atlético tomó la redonda y la responsabilidad y transformó la pena máxima, engañando a Subasic. Ante el nuevo reto, en otra oda al máximo rendimiento, Croacia trató de golpear con celeridad. Casi lo consigue, un nuevo envío parabólico de Vrsajko cayó suelto y Rebic chutó, desde el punto de penalti, sin conectar bien. Lloris atajó la tratativa.

Empero, los balcánicos saldrían a flote, inaccesibles al desánimo. Modric puso en órbita otra falta lateral en la que Mandzukic y Lovren rondaron al arco francés. La valiente concatenación de centros se transformó en tormenta sobre el área gala y Umtiti, Pogba, Varane, Pavard y compañía sufrieron para cerrar la multiplicidad de cueros flácidos. Las segundas jugadas pertenecían a la intensidad ajedrezada. La aproximación al entretiempo reivindicó el ardor guerrero de los entrenados por Dalic y Vida perdonó el 2-2 en un testarazo promocionado por otro córner cerrado. Los franceses, con su catenaccio de manual, ganaron el descanso con la siguiente tarjeta: 39% de posesión, una ocasión y un tiro a portería, por el 61% de cuota de balón y las siete llegadas contrincantes. Se había vivido una síntesis del cambio de estilo que ha certificado este torneo.

La reanudación echó a andar con una traca, Vrsaljko centró raso y con peligro en la primera jugada, Griezmann respondió con un zurdazo desviado (después de que Giroud bajara un pelotazo) y en el 48’ Mandzukic engatilló un zurdazo que forzó a Lloris a volar. Croacia disparató el tempo, jugando el todo por el todo antes de que el cansancio acumulado le hiciera mella. El lateral diestro del Atlético chutaría sin éxito a continuación y Rebic y Perisic rebosaron a la espalda de Lucas y Pavard. La circulación balcánica, nutrida por Modric y Rakitic, lucía tan intensa como la actividad en pos de la recuperación precoz tras pérdida. Se quemó el diapasón y una escapada de Mbappè, contenida por Subasic, redondeó un intervalo volcánico y maravilloso del duelo. Casi impropio de una final de la Copa del mundo.

Deschamps leyó la situación, en la que su candado descubría grietas, y sentó a Kante (amonestado) para incluir a N`Zonzi. Tempranero movimiento del seleccionador con la idea de añadir centímetros y virar el pelaje del juego hacia lo anatómico. Aunque sacrificara al elemento fundamental de su equilibrio táctico. Pero no se congelaría el furor croata, con Perisic hiriendo a Pavard en cada incursión. Le tocaba a los azules aguantar y, cuando más acuciada yacía su retaguardia, Mbappè desahogó con un cambio de ritmo explosivo que estiró el campo. Contemporizó, cedió para Griezmann, quien asistió para que Pogba, tras rechace, batiera a Subasic con un zurdazo desde la frontal.

La valerosa disposición de Dalic abría hectáreas por recorrer para la flecha del PSG y lo pagaría. Tampoco disponía de otra opción. El caso es que en el dibujo sufriendo desajustes por la filosofía atacante, Lucas desbordó a varios peones en vuelo y conectó con Mbappè, quien controló en la frontal y encañonó un derechazo raso que instauró el 4-1. Restaban 25 minutos y al pundonor balcánico se le impuso el dilema de seguir presionando o guardarse. Ya que ante la merma de fuelle propia (llegaban más desgastados a las dos áreas) podría sobrevenir un sonrojo. Lloris regalaría algo de premio al sudor colorido rival, conectando un despeje que rebotaría en Mandzukic para recortar distancia. Un error grosero de un meta sobrio que entreabría una ventana para la esperanza del país de cuatro millones de habitantes.

Dalic lo tenía claro, sentó al agotado Rebic y dio entrada al mediapunta llegador Kramaric. Esto es, escogieron seguir derrochando competitividad. Sin atender a su espalda. El rocambolesco tanto del juventino insufló gasolina a la fe de los aspirantes. Tolisso dio respiro a Matuidi en un ajuste que confirmaba la concentración del cuerpo técnico galo. Pretendió batallar por la posesión y romper el timón balcánico. No le saldría, ya que volverían a atrincherarse en el cuarto de hora postrero. Únicamente la inteligencia de Griezmann, viniendo a recibir y soltando, trompicaba el devenir.

Fekir por Giroud y Pjaca por Strinic ahondarían en los presupuestos de cada técnico. Croacia moriría sobre sus ideas, creando combinaciones y jugando en campo francés de manera prolongada. La energía no les daría para filtras pases verticales, quedando relegados al centro lateral. Aún así, Vrsaljko, Rakitic y Perisic tirarían a palos en el respingo que defendió la dignidad de los balcánicos. Y un zurdazo de Fekir clausuraría la exhibición de tino de una selección francesa que alcanzó su segundo cetro Mundial repitiendo la fórmula que le entregó la primera (la de 1998). París celebrará la conquista, pero Zagrev también disfrutará su cuota de fiesta por la gesta histórica de haber competido por el oro.

jueves, 12 de julio de 2018

CROACIA SUEÑA

Aránzazu Gálvez


Mbappé o Modric. Pogba o Rakitic. Griezmann o Mandzukic. Moscú coronará este domingo como campeona del mundo a la selección de Francia o a la de Croacia, la única superviviente este miércoles en el estadio de Luzhniki de un pulso hercúleo con la escuadra de Inglaterra, a la que batió por 2-1.

Los pupilos de Zlatko Dalic vencieron con el físico deshecho, que no el orgullo ni el honor, después de remontar un tanto encajado en el minuto 5 y de forzar la prórroga por tercer encuentro consecutivo. Y es que, tras una fase de grupos primorosa, en la que doblegaron a Nigeria, Argentina e Islandia, los Vatreni alteraron su ruta. Su continuidad pasó a depender del funambulismo.

En dos tandas de penaltis culminadas por Ivan Rakitic, ante Dinamarca y Rusia, hilaron su progreso hasta semifinales.

La historia del conjunto ajedrezado pudo eternizar, ya así, al grupo capitaneado por Luka Modric, como en 1998 a Davor Suker, Robert Prosinecki y compañía; pero, coincidiendo con el vigésimo aniversario de aquel bronce, la 'Generación del 2018' mereció un lugar todavía más preeminente en la memoria del fútbol croata.

Los once elegidos por Zlatko Dalic no pudieron oxigenar desde el arranque sus músculos a través del toque de Luka Modric, porque los Tres Leones impusieron su vértigo, evitando que el pulso pasase por el medio, ahí donde el '10' madridista e Ivan Rakitic son normalmente los catalizadores del juego.

A Modric, de hecho, se le esperaba desafiante desde el inicio ante la meta defendida por Jordan Pickford, pero arrancó la semifinal más cerca de su área.

Y en la zona central, próxima al semicírculo, cazó a Dele Alli. Esa falta habilitó a Kieran Trippier para un formidable golpeo que terminó en gol, en el minuto 5, lo que obstaculizó la hazaña.

Southgate ya había advertido, no obstante, de la versatilidad del conjunto inglés. En Rusia se está mostrando tan capaz de vencer con un gol en el último minuto, como ocurrió ante Túnez en su primer partido de la fase de grupos; como de vencer sus miedos en una tanda de penaltis, como pasó ante Colombia en los octavos de final.

Con relativa comodidad resolvieron, en cambio, el cruce de cuartos ante Suecia, con una exhibición de su potencial aéreo.

En Moscú, con su afición descontando los cuatro días que restaban para la final que alumbrará al campeón en Luzhniki al grito de 'Football's coming home' -una canción que el preparador de Watford "no incluiría jamás en una lista de reproducción" por trasladarle hasta el penalti que marró en la Eurocopa de 1996-, el equipo inglés quiso ratificar su candidatura gracias al valioso pie del jugador del Tottenham Hotspur.

Su compañero Harry Kane y Jesse Lingard, del Manchester United, pudieron castigar igualmente al combinado croata, excedido en la cautela en el primer parcial, pero el 0-1 se mantuvo hasta la pausa.

Apocado ante la vigorosa propuesta de los Tres Leones, vibrantes y punzantes en sus ataques, el conjunto ajedrezado contó apenas tres arrebatos de Ante Rebic. Ese fue todo el discurso ofensivo de un equipo que no halló al Modric brillante de otras ocasiones.

Durante los 45 minutos iniciales estuvo dubitativo -como el resto- ante la grandeza del escenario, mientras parte del estadio se unía en abucheos a Domagoj Vida, señalado desde que gritó '¡Gloria a Ucrania!' mientras celebraba la eliminación de la anfitriona.

Su ánimo mudó con el comienzo de la segunda mitad. Se aguardaba que jugadores con el carácter de Rebic y Mandzukic y la jerarquía de Modric y Rakitic se mostrasen reaccionarios. Se sumó igualmente Perisic, con un disparo lejano que tumbó a Walker.

En el siguiente ataque sí acertó el '4' al levantar el botín sobre la cabeza del '2'. Batido también Pickford (1-1, min. 68) se reabrió el envite, la semifinal y el deseo de hacer historia.

Por la parte croata, por poder disputar su primera final mundialista. Por la parte inglesa, por reaparecer en la ronda definitiva tras haberlo hecho en 1966 -de ese año data el triunfo del plantel capitaneado por Bobby Moore, el único de Inglaterra-.

Ganó peso entonces la experiencia de los muchachos de Zlatko Dalic, amenazantes con un potente golpeo de Perisic que negó la madera, solo tres minutos después de su gol.

Stones recomendó calma desde el eje, pero Southgate aderezó la partida con otro velocista, Marcus Rashford, aunque la semifinal no la pudo decantar ningún futbolista en 90 minutos.

Trató de hacerlo John Stones, con un poderoso cabezazo que apaciguó Vrsaljko mediada la primera parte de la prórroga. Y poco después Mandzukic, ante un muslo salvador de Pickford.

El atacante del Juventus condensó en sí toda la gloria en un mágico minuto 109. Tras un sutil cabeceo de Perisic encontró el balón donde quería: presto para fusilar con su zurda a Pickford en una acción que convierte a Croacia en finalista. Estrenará esa condición este domingo, ante el equipo 'bleu', con la convicción de poder tumbar también al vencedor de la edición de 1998. Ésa en la que Croacia firmó la segunda página más relevante de su historia. La más importante es la que escribió hoy.

jueves, 5 de julio de 2018

LAS OCHO MEJORES DEL MUNDO

Pasados los octavos del Mundial de Rusia el cuadro de cuartos de final no arroja grandes sorpresas salvo la ya consabida de España

Antonio Blanca

Este Mundial, antes de que se disputen los cuartos, será recordado por el adiós prematuro de Alemania, por el VAR o por el adiós inesperado de España en octavos. Pero, sobre todo, por ser el torneo de las sorpresas. Sólo así se explica que la anfitriona, Rusia, haya llegado tan lejos. O que Suecia, sin Ibrahimovic, se postule como posible campeona. O que Croacia, poco a poco, se lo crea. O que Japón, en octavos, fuera capaz de plantarle cara (y perder en el último minuto) con la Bélgica de Roberto Martínez (¿futuro seleccionador español?). Todo eso ha derivado en un cuadro de cuartos descompensado, donde las selecciones fuertes están destinadas a eliminarse unas a otras y las más débiles tienen una oportunidad única para hacer algo grande.

El destino ha querido, además, que todas las teóricas favoritas se vean las caras el viernes. El día lo inaugurarán Francia y Uruguay. La primera, candidata a todo después de pasar por encima de Argentina y, sobre todo, tras ver explotar a Mbappé (provocó un penalti e hizo dos goles) en un Mundial. La segunda, a pesar de ver caer a Cavani (se lesionó en el choque frente a Portugal) con la vitola de ser un bloque fiable, solvente y extremadamente complicado de batir. Con una defensa que es un muro y un ataque donde Luis Suárez cogerá galones para intentar clasificar a los suyos para semifinales.

El otro choque que se disputará el viernes será el Brasil – Bélgica. De la canarinha, posiblemente, está todo dicho. Han ido de menos a más en el torneo, han visto ya brillar a Neymar (asistencia y gol frente a México) y tienen calidad, fundamentos tácticos y fútbol como para ganar el campeonato. Al otro lado, comparecerá una selección llamada a hacer grandes cosas. Los ‘Red devils’ cuentan con un equipo como para levantar la Copa del Mundo, pero necesitan confirmarlo en el terreno de juego. Sobre todo, después de estar al borde de la eliminación ante Japón (se hicieron con la victoria en el último minuto).

Ese es un lado del cuadro, el que deparará que se enfrenten en semifinales dos de estas cuatro selecciones: Uruguay, Francia, Brasil y Bélgica. Es decir, tres favoritas y una candidata firme al título. Tres campeonas del mundo a lo largo de su historia y una por estrenarse pero con jugadores de mucha entidad.

Al otro lado, sin embargo, comparecerán las selecciones más débiles. Ambos partidos se disputarán el sábado. La jornada la abrirán Rusia y Croacia. Es decir, la anfitriona (con un chute de moral importante tras eliminar a España) contra una de las selecciones que mejor fútbol está haciendo en este torneo.

Para terminar, Suecia e Inglaterra. O lo que es lo mismo: una auténtica sorpresa y una selección histórica que lleva la friolera de 52 años sin saber lo que es ser campeona del mundo. Para cualquiera de las dos selecciones será histórico estar en semifinales, igual que para Croacia y Rusia. Su objetivo, por tanto, lo han cumplido, ¿pero quién se niega a soñar cuando está a tres partidos de levantar una copa del mundo?

viernes, 29 de junio de 2018

OCTAVOS DEL MUNDIAL

Aránzazu Gálvez


La consecución del final de la primera fase de este Mundial ruso estuvo protagonizada por la épica y el destierro histórico de Alemania. Los germanos sufrieron la maldición del defensor del título (los últimos cinco campeones han sido eliminados en la fase de grupos de la siguiente edición). Ni el golazo de Kroos sobre la hora ante Suecia valió para relanzar la confianza de un bloque de jugadores que ha desnudado la falta de relevo a los ganadores en 2014 y el mal momento de algunos de aquellos jugadores referenciales (Khedira y Özil han sido señalados). Con todo ello, estos favoritos se fueron para casa al caer ante Corea del Sur.

Esta primera vez en la que una selección alemana no pasa a la fase eliminatoria de una cita mundialista evitó que en los octavos de final se desatara la venganza de las semis de 2014. Brasil, irregular pero ganadora, esperaba a los teutones en el lado más complicado del cuadro. Pero, finalmente, Neymar y compañía se medirán al rendimiento de una selección mexicana que arrancó sorprendiendo y que se ha atascado en la tercera jornada.

En esa parte de la senda hacia la final se ha confeccionado un cruce sensacional. Porque el primer duelo de cuartos de final del torneo saldrá de los ganadores de los enfrentamientos entre Portugal y Uruguay, y entre Francia y Argentina. El gol agónico de Macos Rojo ante Nigeria hizo titubear a los bipolares galos, al tiempo que el chut al lateral de la red del jugador iraní -en el descuento- confirmó la clasificación lusa para competir contra la mejor defensa. La altura de esos dos duelos acapara todos los focos.

Precisamente, de aquel respingo dibujado por el humilde seleccionado entrenado por Carlos Queiroz se benefició una selección española que acabó primera de grupo y saltando, automáticamente, al otro lado del río. Porque los pupilos de Fernando Hierro han evitado, con una carambola de acontecimientos sensacional, a todos los equipos mencionados hasta el momento y, además, a Bélgica. Los pupilos de Roberto Martínez se confirmaron este jueves como candidatos, al tumbar a Inglaterra y enviar a los británicos al combate ante una Colombia no menos agónica que Messi o Ronaldo.

Así las cosas, en la senda del conjunto nacional, todavía con mucho trabajo para sanar los males defensivos que le aquejan y que a punto estuvieron de conllevarle una derrota ante Marruecos, se ha despejado. Jugarán con Rusia en octavos, un brete nada sencillo por la condición de anfitrión del rival, y, después, los contendientes más potentes hasta la hipotética final -sobre el papel- son Croacia e Inglaterra o Colombia. Los balcánicos o Dinamarca se cruzarían en cuartos y el vencedor del Suecia-Suiza guerreará con el del cruce anglo-colombiano para dibujar al rival en semis.

Emparejamientos definitivos de los octavos de final y sus fechas
- Sábado 30 junio:

16.00: Francia - Argentina (Kazan).
20.00: Uruguay - Portugal (Sochi).

- Domingo 1 julio:

16.00: España - Rusia (Moscú Luzhniki).
20.00: Croacia - Dinamarca (Nizhny Novg).

- Lunes 2 julio:

16.00: Brasil - México (Samara).
20.00: Bélgica - Japón (Rostov).

- Martes 3 julio:
16.00: Suecia - Suiza (San Petersburgo).
20.00: Colombia - Inglaterra (Moscú Spartak).

jueves, 28 de junio de 2018

HISTÓRICA CATÁSTROFE GERMANA

La llaman la “maldición del campeón”, y la han experimentado Francia, Italia, la España de Del Bosque y desde ayer la Alemania de Löw

Antonio Blanca

Alemania consumó su desastre en el Mundial de Rusia y se queda fuera del torneo en la fase de grupos por primera vez en su historia. Al igual que Francia, Italia y España en los mundiales de 2002, 2010 y 2014, el campeón fracasa a las primeras de cambio pese a ser una de las grandes favoritas del torneo. De los últimos cinco campeones del mundo (Francia, Brasil, Italia, España y Alemania), cuatro se quedaron fuera en el siguiente torneo mundialista.

El equipo de Joachim Löw, que se inclinó con justicia en su debut ante México (1-0) y superó casi de milagro a Suecia (2-1) en la segunda jornada, sucumbe así a la llamada 'maldición del campeón' y no podrá defender su corona el próximo 15 de julio en el estadio Luzhniki de Moscú. Dos goles en el tiempo de descuento de la segunda mitad, uno de Kim Young-Gwon (m.92) otorgado por el VAR y otro de Son Heung-min (m.96) tras un fallo clamoroso de Manuel Neuer en el centro del campo, hundieron a la 'Mannschaft' y rescataron el honor de Corea, que se va del Mundial por la puerta grande.

Después de la agónica victoria sobre Suecia, gracias a un golazo de Toni Kroos en el quinto minuto de la prolongación, la vigente campeona del mundo afrontaba una nueva prueba de fuego ante la aguerrida Corea del Sur, que se aferraba a un milagro para poder llegar a octavos. Los pupilos de Löw, con un ojo puesto en el México-Suecia, necesitaban sumar los tres puntos para evitar sorpresas, ya que todo lo que no fuera ganar, unido a un resultado poco favorable en el otro partido del grupo, lo dejaría fuera del Mundial a las primeras de cambio, algo que no sucedía desde 1938.

Si a la 'Mannschaft' le faltó chispa contra México y Suecia, la historia se repitió este miércoles en Kazán ante Corea. Lenta, sin ritmo, sin frescura y sin desborde -con Leroy Sané viendo el Mundial desde casa-, esta Alemania está a años luz de la que maravilló en Brasil hace cuatro años. En la primera mitad llevaron el peso del partido los germanos, con el 75 % de la posesión -por momentos llegaron a picos del 85 %-, pero fueron los 'Guerreros de Taeguk' los que gozaron de las mejores ocasiones. Atascada Alemania, Corea del Sur era fiel a su plan: robar, salir con peligro y buscarle las cosquillas a Neuer. Y así lo hicieron.

Ya fuera porque no lograban dar tres pases seguidos o por las recurrentes faltas de los coreanos para cortar el ritmo, pero los germanos no conseguían inquietar al guardameta Choo Hyun-woo. De hecho, las mejores ocasiones en el primer tiempo fueron de los asiáticos, primero con un libre directo de Jung Woo-Young que se le escapó de las manos temblorosas a Neuer y más tarde con una volea de Son Heung-min que se fue por encima del travesaño.

Mejoró la 'Mannschaft' tras el descanso, y nada más llegar de los vestuarios, Goretzka, hasta entonces intrascendente, obligó a volar a Choo Hyun-woo, que sacó una mano salvadora a remate de cabeza que mantuvo a los suyos en el partido. La tensión crecía en el campamento alemán, donde llegaban noticias de los primeros goles suecos en Ekaterimburgo. Todo lo que no fuera ganar a Corea supondría despedirse del Mundial. Ahí movió fichas Löw, que quitó a Khedira y a Goretzka para dar entrada a Mario Gómez y Thomas Müller, moviendo a Werner a la derecha y a Reus a la izquierda.

Tampoco le funcionaba el plan al campeón, que no conseguía penetrar la férrea línea de cinco atrás de los coreanos, muy cómodos esperando y replegados atrás y dejando sólo arriba a Son. El punta del Tottenham metió incluso el miedo en el cuerpo a los 25.000 aficionados germanos presentes en el Kazán Arena, radio en la oreja y atentos al partido de México y Suecia, con un disparo que se marchó fuera por poco.

Lo intentó a la desesperada Alemania, con el partido roto y el recién ingresado Brandt en el lateral izquierdo, pero ni así lograron. Quien marcó fue Corea, que lo hizo por partida doble en el descuento, primero con Kim, en un tanto que otorgó el VAR al comprobar que había tocado Kroos hacia atrás, y después con Son, después de un contragolpe tras una pérdida de Neuer en el centro del campo. Así, con un error de su capitán, cerró Alemania su pobre participación en Rusia.

En el otro partido del grupo, la selección de México perdió por 0-3 ante Suecia este miércoles el tercer y último partido del grupo F del Mundial de fútbol de Rusia 2018, en Ekaterimburgo, un resultado que no evitó la clasificación del 'Tri', que se benefició de la victoria de Corea del Sur ante Alemania (2-0) para clasificarse como segunda.

lunes, 25 de junio de 2018

GANAR PARA DESPEJAR DUDAS

España debe ganar a una Marruecos ya eliminada para ponerse en octavos del Mundial y evitar cábalas indeseable y sustos de última hora

Antonio Blanca

La selección española cierra esta tarde su participación en la fase de grupos del Mundial con un choque ante Marruecos en Kaliningrado que afrontará con dos claras premisas, ganar y golear para mejorar sus opciones de ser primero.

En el Grupo B sólo se sabe que Marruecos está eliminada. El resto está completamente abierto. Incluso puede ocurrir una eliminación de España si se dan ciertos resultados que en principio parecen alejados de la lógica, pero que a estas alturas ya no se puede descartar dentro de un Mundial tan abierto a las sorpresas.

La selección española cuenta con cuatro puntos, los mismos que Portugal y uno más que Irán, que se medirá a los lusos en un choque por el todo o nada. En caso de igualdad a puntos, decide la diferencia de goles, por lo que marcar y no recibir podría inclinar la balanza por el liderato.

A estas alturas, ser primero no es un asunto menor, pues el segundo se marchará a la parte del cuadro mundialista a priori más indeseada, donde estarían selecciones como Alemania, Brasil, Francia o Bélgica. Una diferencia sustancial.

El equipo de Fernando Hierro afronta la cita ante Marruecos con tanta ilusión como incertidumbres. ¿Será el equipo alegre que empató 3-3 ante Portugal o el conjunto que tantas dificultades pasó para defender el mínimo triunfo ante un equipo como Irán? Serán 90 minutos para ofrecer una respuesta concluyente.

Una de las incógnitas es ver qué perfil asume el propio Hierro con su alineación. No sólo está la cuestión sobre si planteará un encuentro ofensivo, sino qué piezas moverá. En un Mundial también es importante refrescar al equipo e intentar implicar a la mayoría de futbolistas, no sólo contar con un once básico.

No se esperan cambios en la portería ni la defensa, pero el resto del equipo está abierto a modificaciones. Habrá que ver si Hierro apuesta por añadir un delantero más para jugar junto a Diego Costa, que podría ser Iago Aspas, y cuál es su apuesta en el centro del campo.

Quizá piense que es momento de dar descanso al veterano Iniesta, habida cuenta de que no habrá muchas más oportunidades durante este Mundial. Algunas opciones son Thiago o Marco Asensio, un jugador con verticalidad y gol, lo que necesita España.

Marruecos sólo juega por el honor, aunque bien es cierto que en sus dos partidos anteriores ofreció un buen nivel y seguramente no mereció saldarlos con derrotas. Tiene jugadores que quieren atacar, pero sus errores defensivos la están penalizando duramente. La cuestión es ver si la ausencia de objetivos los libera de presión o si, por el contrario, no tener nada en juego les quita la motivación necesaria para medirse a un rival como la selección española. Y más si recibe un gol pronto, que debería ser uno de los objetivos españoles.

"El pueblo de Marruecos debe estar orgulloso de su equipo", manifestó su seleccionador, Hervé Renard, tras caer 1-0 ante Portugal. Fue el mismo resultado del primer encuentro ante Irán, aunque éste se produjo en circunstancias mucho más dolorosas: con un gol en propia puerta en el tiempo de descuento.

De alguna forma, la selección marroquí es lo que representa Nordin Amrabat, un futbolista con buen trato de la pelota que sin embargo no tiene gol. Sufrió un golpe en la cabeza en su debut y espera estar en plenas condiciones en su despedida del Mundial.

Será un partido que marcará no sólo el destino inmediato de España y su cruce de octavos, sino las sensaciones a las que se enfrentará en los próximos partidos si continúa en el Mundial, como debería. Una victoria solvente y el liderato reforzarían notablemente la moral de una selección ávida de estímulos positivos después del cambio de seleccionador a dos días de comenzar el Mundial.

viernes, 22 de junio de 2018

CROACIA Y MODRIC DESNUDAN A MESSI Y ARGENTINA

Jaime Trevijano

Argentina llegó a la segunda jornada con sensaciones propias del desasosiego. Tras una fase clasificatoria en la que su rendimiento resultó pobre y por la que pasaron hasta tres entrenadores, los americanos debían doblegar a Croacia no sólo para ganar terreno en la pugna por el primer puesto del grupo, sino para no abocarse al precipicio, toda vez que el 1-1 ante Islandia inicial les dejó en una tesitura complicada. No cabía otro resultado. Con la presión por las nubes, Lionel Messi debía tirar de un equipo al que Jorge Sampaoli transformó sólo días después de su estreno.

El seleccionador sacrificó a tres nombres (Di María, Biglia y Rojo) y modificó el sistema, en un movimiento muy arriesgado y que, desde luego, no evidenciaba confianza en la senda pensada por el cuerpo técnico. Pasó a jugar con tres zagueros (Tagliafico, Otamendi y Mercado), mantuvo a Salvio y metió a Acuña como carrilero zurdo para acompañar al doble pivote conformado por Mascherano y Enzo Pérez. El dibujo se tornaba más defensivo, con Agüero como único punta y Meza en el rol de llegador, al lado del genio. Frente a ellos se alzaba un combinado balcánico que reprodujo su estructura, con la única variante de Brozovic por Kramaric -más pelota y equilibrio que en el debut exitoso ante Nigeria-.

Y tardó cinco minutos Perisic en susurrar el riesgo asumido por Sampaoli: el extremo del Inter tomó la espalda de Salvio, se plantó en el área y cruzó un zurdazo que Caballero envió a córner con una estirada de foto. Salieron los entrenados por Zlatko Dalic replegando, negando espacios al crack azulgrana, desafiando a la Albiceleste a llevar el peso de la pelota sin mediocentros creativos y aguardando a emitir relámpagos en transición que testarían los automatismos del novedoso esquema argento. Y en el 10 Rakitic vió la incorporación solitaria de Vrsaljko que el lateral del Atlético no tradujo en asistencia de gol por poco.

Modric y el interior del Barça jugaban más sueltos, al resguardo del esfuerzo de Brozovic, por lo que las contras croatas amanecieron con fluidez. Presionaba muy arriba Argentina y de forma coordinada, aunque en cada desajuste sufriría. Quería ser protagonista, con más ritmo que en el tropiezo islandés y con Acuña y Salvio llegando hasta línea de fondo. Avisaría Meza con un remate desde el punto de penalti que Lovren desvió a córner -minuto 14-. El diapasón de los dos veces campeones del Mundial era el pronosticable ante la emergencia que constituía cosechar los tres puntos. El gusto por la asociación perenne de los balcánicos quedó aplazada. Por lectura propia y personalidad ajena.

Concatenaría errores e imprecisiones el candidato al título, enfriando su intento de incendio en el prólogo. Mas, en el 21 Acuña lanzó un centro tenso desde la banda zurda que se toparía con el travesaño. La hoja de ruta croata pasaba por jugar con los nervios y la paciencia rivales, renegando de su identidad tendente a la toma del timón. Cada minuto que pasara con empate a cero allanaría el cauce escogido para este combate de altura. Y la media hora se cruzaría con la anestesia granjeándose importancia. Y es que toda vez que se asentaron en la ocupación de espacios, los europeos saltearían subidas de líneas sin pelota que trompicaron la idea argentina. Los amarres del rigor táctico gobernaban.

Entonces, tras el córner olímpico fallido lanzado por Meza, Enzo Pérez remató fuera un balón suelto, cuando la portería estaba vacía -minuto 31-. La indecisión compartida por Subasic, Lovren y Vrsaljko se alió con la persistente presión argentina para generar un desaguisado que rozó el 1-0. Y en el 33 el lateral del Atlético conectó con Mandzukic, totalmente desmarcado. El delantero de la Juventus perdonó desde el segundo poste. Otro desajuste que corroboraba el espinoso envés del valiente libreto de Sampaoli.

Un choque aéreo entre Rebic -veloz extremo supeditado al trabajo defensivo- y Mercado congeló el tempo, en la aproximación hacia el descanso. El sudor, la estrategia y la intensidad vencían a cualquier otro parámetro. Los europeos insuflarían el ingrediente de la dureza para ganar el intermedio. Modric y Rakitic no esquivaron las emboscadas y Messi tampoco asomó. Nombres como Salvio, Otamendi, Mandzukic y Vida resultaron más repetidos que los de los astros, con lo que se atestiguaba la cara industrial de lo visto. La variante argentina mejoró prestaciones pero no refrescó la jerarquía que se le presupone. Adolecieron de claridad ofensiva. Otra vez. Y un derechazo a las nubes de Rebic, al que puso en vuelo Modric, bajó el telón de un primer acto batallado y favorable al guión de Dalic.

Sin cambio de fichas ni de perspectiva se reanudó el enfrentamiento. Lo hizo con el cansancio acechando al derroche argentino y sin novedades en el ratio de posesión. Se quemaron cinco minutos plomizos hasta que Aguero empujara en el cuerpeo con Lovren para chutar a las manos de Subasic. Y Croacia respondió alzando las líneas y recogiendo frutos de manera rocambolesca: Caballero cometió un fallo grosero -quiso sacar la pelota jugada con un toque sutil- que Rebic amortizó con una volea soberbia -minuto 54. Sampaoli metió de inmediato a Higuaín por el 'Kun' y a Pavón por Salvio, en dos cambios preparados antes de ese cataclismo y que no aumentaban su ambición.

Yacía golpeada una Argentina al límite. La endeble mentalidad que torpedeó su devenir en la fase clasificatoria iba a ser fiscalizada con ardor abrasivo. Las pérdidas se amontonaron en zonas cómodas de asociación y Kramaric saltó al verde para dar respiro al vaciado Rebic. La planificación balcánica viajaba sobre ruedas. Un testarazo de Mandzukic que fue repelido por la zaga redundó en crecimiento del control croata.Con 30 minutos por jugar la Albiceleste debía sacar la cabeza y Messi, salir de su instrascendencia apática. El 10 era absolutamernte necesario. Aunque fallara con todo a favor, en la pesca de un rechace de Subasic al remate de Meza -en el área pequeña-. Rakitic abortaría la mejor ocasión de sus contriincantes.

Mandzukic embocó un centro de Vrsaljko en el lateral de la red -minuto 66-, con los americanos arriesgando todo y dejando hectáreas a su espalda. El ex entrenador del Sevilla le daría la alternativa, al fin, a Paulo Dybala. Cuando no le quedaba otra. Sentó a Enzo Pérez para rodear a Messi de talento en una recta final agónica y larga (de 20 minutos). En este peldaño abrazaría del todo Dalic el modelo de repliegue y salida. Y "La Joya" juventina abrió su espita con un zurdazo cruzado y fuera de palos. Mas, con cuatro delanteros el asedio no sobrevendría. La calidad de Modric decidiría con un cañonazo colosal -minuto 81- que fijó el 0-2. Y el seleccionador balcanico ajustaría supliendo al esforzado Perisic por la energía de Kovacic, para dar carpetazo a un envite en el que demostraron más oficio coral.

Un lanzamiento de falta sensacional de Rakitic, que restalló en la cruceta, redondeó el desenlace tenebroso de un conjunto argentino al que le falló su faro y que acabó repartiendo patadas para desahogarse. Kovacic asistiría al blaugrana para el 0-3 definitivo. Resultaron inferiores en la colectividad ante croatas e islandeses. Y la estrella no arribó a lucir para tender otra soga a Sampaoli. Así, una de las candidatas bordea ya el cataclismo, pues no dependerá sólo de su resultado en la tercera jornada para saber si accede a octavos o hace las maletas. Los balcánicos, sólo exigidos a partir de la entrada del 'Pipita', vuelan: su técnica rima con su trabajo y se disparan. Atravesándose en el hipotético horizonte de España.