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jueves, 17 de mayo de 2018

UN PASTEL SIN GUINDA

Desde el año 2010 el conjunto otrora de la ribera del Manzanares ha vuelto a paladear las mieles del triunfo, faltándole la ansiada por tres veces perdida Copa de Europa

Antonio Blanca

El Atlético fue el “pupas”, el del refrán al que “a perro flaco todo son pulgas”, el que se llevaba siempre las calabazas en los flirteos, el que siempre vivía en el alambre, el que había bajado a Segunda con un buen equipo, el que caía simpático pero no atemorizaba, el que (más allá del doblete) naufragaba año tras año. Sí, ese era el Atlético, pasado del verbo ser. En el año 2010 cambiaron las tornas. A partir de entonces, primero con Quique Sánchez Flores en el banquillo y después con Simeone (periplo de Gregorio Manzano mediante), el conjunto rojiblanco ha conseguido desterrar todos esos tópicos. Ahora, “gana, gana y gana”, como pregonaba Luis Aragonés, gana en la Liga Europa, en la Champions League compite, la roza con la yema de los dedos por dos veces, pero se les esfuma, esa guinda del pastel para redondear su historia, para dar el salto de calidad definitivo.

Esa época prodigiosa la comenzó Quique Sánchez. Con él, el Atlético ganó su primera Europa League en el año 2010. Después, vino Gregorio Manzano y, tras un mal inicio de temporada, apareció Simeone como remiendo. El club apostó por el “Cholo” y le salió bien ya que acabó el curso ganando la Europa League con dos goles de Falcao y otro de Diego contra el Athletic de Marcelo Bielsa. “Entonces se empezó a gestar algo importante”, reconoció el argentino en la rueda de prensa previa al partido contra el Olympique. El tiempo dicta que así fue.

Después, llegó una Copa del Rey (nada más y nada menos que contra el Madrid en el Santiago Bernabéu), dos Supercopas de Europa, una Liga (en el Camp Nou) y esta última Europa League. Esa es la cosecha. ¿La pena para el Atleti? Las dos finales de Copa de Europa perdidas contra el Real Madrid en Lisboa (con un gol en el minuto 93 de Sergio Ramos que forzó la prórroga) y en Milán (con una pena máxima fallada por Juanfran y el gol posterior de Ronaldo en la tanda de penaltis).

Este es el balance y el palmarés. Por eso, Simeone es “sagrado”. Se puede compartir su estilo, sus maneras, sus formas o su juego. Puede caer peor o mejor. Es posible, incluso, que alguien, durante estos años, se haya visto en la tentación de pedir su cese. Pero, definitivamente, y temporada tras temporada, el “Cholo” ha vuelto (con títulos o sin ellos, también con una millonaria inversión) a salir por la puerta grande del Calderón. Ahora, lo seguirá haciendo en el Metropolitano.

Simeone tiene un año más de contrato con el Atlético de Madrid. Es decir, si no renueva, terminará su etapa como entrenador la próxima temporada, cuando se disputa la final de la Champions League en el coliseo rojiblanco. Ese es su objetivo, tratar de levantar el título maldito en casa. Por eso se queda. Por eso, esta Europa League no debería ser el cierre a una década prodigiosa, sino el último estertor de un futuro aún más halagüeño a corto plazo, porque todo sea dicho, el Atlético de Madrid no debe ser un club de un torneo grande pero menor, el Atleti ha de ser de Champions.

TROFEO MENOR PARA UN EQUIPO MAYOR

Julio Candela


El Parc OL acogió este miércoles la final de la Europa League. La decimotercera cita por el oro continental del Atlético de Madrid y la segunda del Olympique de Marsella. Un evento que no quisieron perderse el Rey Felipe VI, Íñigo Méndez de Vigo -ministro de Educación, Cultura y Deporte-, José Ramón Lete -presidente del Consejo Superior de Deportes- y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Esa delegación de representantes públicos viajó con la intención de saborear el quinto título europeo colchonero en la presente década (ganó dos Europa Leagues y un par de Supercopas en 2010 y 2012), sabedores del mandato español desde 2014 (Real Madrid, Barcelona y Sevilla han alzado todos los trofeos en disputa salvo la pasada edición de la antigua UEFA, que levantó el United de Mourinho).

El ausente Diego Pablo Simeone apostó por el once reconocible, entregando la alternativa a Correa. El argentino entró por el descarte Vitolo, y su papel sería el de unir a la consistente medular (Koke, Gabi y Saúl) con Griezmann y Diego Costa. Vrsaljko, Giménez y Lucas dejaron en el banquillo a los mermados Juanfran, Filipe y Savic. Y Oblak y Godín (único superviviente en estos 10 años de renacer capitalino) completaban el aspecto de la mejor defensa del Viejo Continente. Y Rudi Garcia no hizo probaturas: suplió al tocado Rolando retrasando a Luiz Gustavo al puesto de zaguero, con Zambo Anguissa como ancla de un centro del campo repleto de creativos y flechas. Payet -máximo asistente del torneo-, Thauvin y Lucas Ocampos serían los elementos a vigilar.

El duelo subió el telón con la confrontación de estilos similares prevista. Los dos escuadrones se manejan con comodidad desde el empuje táctico y energético, mejor en vuelo que en estático, y resultaron los franceses más intensos y ambiciosos. En el tramo inicial de respeto mutuo y reducción de riesgos mandó más un Olympique que obligó a los atléticos a ceder metros. Con la pelota, y presionando a cancha completa sin ella, los galos tomarían las riendas del envite. Y su empeño valeroso les llevó a avisar en el cuarto minuto.

Con el césped albergando un tenso ajedrez, L`OM cazó una transición que detectó el desequilibrio visitante. Payet inauguró la contra que condujo Thauvin para que el mediapunta internacional asistiera al delantero Germain. Pero el punta lanzaría muy desviado ante la urgida salida de Oblak. El relámpago afianzaría el control marsellés del agitado tempo. Se replegó un conjunto madrileño que se negó a arriesgar con balón y acumuló pelotazos en la salida del juego. No le importó, pues se dispuso a neutralizar el pretendido vendaval ajeno. Rami remataría fuera un rechace al saque de esquina del sexto minuto.

Tardarían los ajustes rojiblancos en clausurar el juego entre líneas contrincante y en el entretanto los carrileros locales se añadieron al mediocampo del Olympique. El lateral diestro, Bouna Sarr, abrió sus insistentes llegadas con un disparo demasiado cruzado desde el pico del área -minuto 12-. La circulación en territorio colchonero se tornó perenne. Y es que en el prólogo de la final no alcanzó el Atlético más que a filtrar una jugada de estrategia finalizada con volea fuera de tino por Koke -minuto 15-. Y en el 19 Payet descerrajó un tímido derechazo que estrenó los guantes de Oblak. Pero constituyó esta aproximación la última nítida de los franceses antes del descanso.

Se cruzó la frontera del minuto 20 con un sistema del Cholo mejor plantado en cuanto a la ocupación de espacios. Ya amontonaba pases y presiones racheadas el dibujo español cuando el arquero Mandanda sacó en corto y Zambo Anguissa falló un control temerario. La emboscada atlética cultivó el error y recogió el 0-1. Gabi tradujo la recuperación en asistencia al primer toque y Griezmann resolvió el cara a cara, rebosante de clase -minuto 21-. El acostumbrado zarpazo eficaz del ideario de Simeone sobrevino en el momento clave. Porque con el marcador en contra Payet no aguantó más las molestias y pidió el cambio. El cerebro marsellés jugó con la anatomía forzada y fue suplido por el interior creativo Maxime Lopez -minuto 30-. Se iría al banquillo, entre lágrimas, después de tocar el trofeo -en un acto romántico de despedida-.

Los pupilos de Rudi García, como el Arsenal en el Wanda, flaquearon en la vehemencia dominadora tras el golpe y antes del camino a vestuarios únicamente fabricarían un cabezazo inocuo de Ocampos -en la guinda de una falta lateral-. Godín, con un testarazo a las nubes -minuto 39- dio carpetazo a la producción atacante antes de que los futbolistas se encerraran en los camarines para repensar la estrategia o mantenerla. El 61% de la posesión fue francés, pero la estadística reflejó un empate a uno en chuts entre palos. El guión arquetípico de los rojiblancos -elección confiada de los bretes en los que achicar y en los que mandar- acabó imponiéndose a la iniciativa gala.

Juanfran entró por el amonestado Vrsaljko, en una argucia por cubrirse la espalda. Mas, lo que degustaría el cuerpo técnico visitante fue la explosión autoriaria del Atlético. Alzó las revoluciones en ambas fases, abortando el respingo francés y granjeándose pasillos de avance por doquier. El cuarto clasificado de la Ligue 1 se desorganizó en pos de la búsqueda de las tablas y desnudó su inferioridad mental competitiva. Correa avisó con un movimiento maravilloso en el área y sin remate -minuto 48- y en el 50 se detonó la sentencia. Ganó Saúl un balón suelto en el ecuador del campo y Koke -clarividente- aceleró con un pase lúcido que rimó con el desmarque de Griezmann. El delantero hizo el 0-2 con una vaselina sutil. Rubricando su preponderancia sobre el resto.

Como en tantas ocasiones, el cuadro colchonero se desató al oler sangre. Godín se anticiparía al saque de córner de Griezmann -comprometido como nunca- y remataría fuera, de inmediato. García movió a sus peones (Ocampos, apagado, fuera) y dio la alternativa al fulgurante Clinton Njie, pero el timón ya no le pertenecía. Entonces, el segundo de LaLiga fue a por la diana de la tranquilidad. Acomplejó a los franceses subiendo su presión y gritando más posesión. Y L`OM, con su afamada y ardorosa tribuna callada, se aferró a la brega y la dureza para enmendar la comodidad española.

No cerró el triunfo con pelota y congelando el compás el club en ventaja, hecho que permitió crecer la influencia de Maxime Lopez. La perla de 20 años generaría un oasis ofensivo marsellés: puso un centro vertical que quedó blando tras el cuerpeo entre Germain y el infranqueable Godín. Sanson dirigió hacia el cielo la bien defendida segunda jugada -una de las vetas favoritas de los galos-. Pero la placidez del favorito no se alteraría. El cambio de Mitroglou por Germain no pasaría de lo anecdótico -cabezazo aislado al poste- en el decantar afeado del juego por la impotencia local.

Cumplieron con ortodoxia los atléticos el abc de su filosofía para dar la razón a las casas de apuestas y alzar el sexto entorchado continental de su historia. El fútbol de Francia suma su duodécima final europea perdida (sólo ha ganado dos: la Copa de Europa de los marselleses en el 93 y la Recopa del PSG en el 96) con toda justicia. No dispusieron de soluciones los de Rudi García -Oblak saldría de la somnolencia ante el intento de Amavi- y Thomas y Fernando Torres -por Correa y Griezmann, MVP- participarían del cierre templado y previo a la celebración. El cuarto mejor ataque del campeonato se heló ante la emblemática fortaleza madrileña y Gabi autografió la apoteósis con el 0-3 que no pudieron empañar los ultras locales. Neptuno vuelve a engalanarse.

miércoles, 16 de mayo de 2018

A POR LA RECOMPENSA MENOR

Julio Candela


El Atlético de Madrid regresa este miércoles a un escenario bien conocido: la final de la Liga Europa. Un torneo que ahora queda como consuelo de una temporada de altibajos pero que puede concluir en gloria. Una competición que en 2010 y en 2012 disparó la senda de triunfos rojiblancas. Una que empezó Quique Sánchez Flores y que continuó Diego Simeone fundando la etapa más gloriosa del Atlético.

El Marsella será el rival que se sitúa antes del posible sexto título del técnico argentino, que contará con el hándicap de presenciar la cita de Lyon desde la grada debido a la sanción recibida en el partido de ida de semifinales contra el Arsenal.

"Este equipo, por carácter, personalidad y para seguir creciendo, necesita volver a ganar", expresó Gabi Fernández, el capitán del Atlético, la pasada semana, cuando su equipo ya enfocaba el duelo de este jueves, en el que el Simeone prevé recuperar a Vitolo y, por extensión, disponer de todos sus efectivos después de 40 encuentros.

Vencedor de tres de sus últimos cuatro partidos, los tres sin goles en contra, pero también ganador sólo de cuatro de sus diez choques más recientes, Simeone ha ultimado ya cada detalle del encuentro, lo ha preparado desde la pasada semana y ha trazado su idea de una alineación inicial en la que hay tres incógnitas.

Dos en los laterales, con Sime Vrsaljko y Lucas Hernández en ventaja, en principio, en el esprint por el once inicial sobre Juanfran Torres y Filipe Luis, los dos titulares el pasado domingo en la victoria en Getafe (0-1), y uno en el centro del campo, entre Ángel Correa, Thomas Partey y Vitolo; tres opciones para un puesto.

Las otras ocho posiciones del equipo inicial están definidas salvo sorpresa: el portero Jan Oblak; los centrales José María Giménez y Diego Godín; los centrocampistas Saúl Ñíguez, Gabi Fernández y Koke Resurrección; y los delanteros Antoine Griezmann y Diego Costa, que han marcado juntos en el equipo ya 19 goles.

Una final especial para Griezmann
El internacional francés, a 70 kilómetros de su casa, en la ciudad donde acudía a ver al Olympique de Lyon cuando era un niño, está ante 'su' final. Ha marcado veinte goles en los últimos 23 partidos, es el líder ofensivo del Atlético y el foco apunta a él, más aún tras unos días marcados por su posible marcha al Barcelona.

Es la final de Griezmann, que aspira a su primer éxito a nivel continental, pero también de Jan Oblak, derrotado en los penaltis en sus dos partidos definitivos precedentes por un título europeo; de Fernando Torres, en la última oportunidad de cumplir el sueño que tiene de niño, el conquistar un trofeo con el equipo de su vida, y que empezará como suplente; de Gabi, de Godín, de Koke, de Saúl...

Y de la afición del Atlético. Habrá más de 10.000 seguidores rojiblancos en las gradas del Parc OL, con capacidad para 59.000, desplazados a la ciudad francesa en doce vueltos chárter, 38 autobuses, un millar de coches y diferentes vuelos regulares tanto a Lyon como a otras ciudades como París, Ginebra o Grenoble.

"El Marsella es un equipo peligroso en toda su faceta ofensiva, que incluye la pelota parada. Pueden hacerlo con pierna cambiada, tienen laterales que, juegue quien juegue, son verticales y ofensivos, y tienen gente en el medio que son jóvenes, sobre todo el chico López, que lo hace muy bien", adviirtió Simeone de su adversario.

También enfocó "al ritmo que imponga" Dmitri Payet "a la velocidad de su cabeza" y "al juego que salga de sus pies". "Es un equipo que está bien preparado, que tiene un entrenador que donde ha estado lo ha hecho muy bien y generará un partido intenso que tendremos que llevar al lugar donde nos sintamos mejor", señaló.

El Marsella, a la espere de emular la gloria de antaño
Enfrente, el Olympique de Marsella llega al momento cumbre de su temporada con la ilusión por las nubes. Es su quinta final 25 años después de haber ganado la Liga de Campeones, el único título europeo que luce en sus vitrinas y que su hinchada restriega ante sus rivales desde entonces dado que es el único club francés que cuenta con él.

Una final que el conjunto marsellés debería afrontar sin presión al no imaginarse que alcanzaría semejantes cotas de la competición a principios de la temporada. Sin embargo se juega mucho en este partido puesto que no tiene asegurada la clasificación para la próxima Liga de Campeones.

Además, en la liga francesa no depende de sí mismo. A falta de un partido es cuarto en la tabla, a un punto del tercero, el Olympique de Lyon, y tres del segundo, el Mónaco. Rudi García, su técnico, cuenta con toda la plantilla a su disposición. Los únicos en entrenarse ayer por separado por precaución fueron Dimitri Payet, Rolando y Kostas Mitroglou.

Payet parece totalmente recuperado de los dolores en un muslo que le dejaron fuera del partido del pasado viernes ante el Guingamp (3-3), pero por si acaso el club le mantiene entre algodones.

El único jugador que llega mermado físicamente, un poco justo quizás para jugar todo el partido, es Rolando. El central portugués, artífice del gol que clasificó al equipo para la final, arrastra una tendinitis en un talón de aquiles y molestias en un gemelo.

En su lugar, el técnico francés podría colocar a Luiz Gustavo tal y como ha venido haciendo en los últimos partidos de la Liga Europa. El brasileño, habitualmente titular como centrocampista defensivo, retrasará ahora su posición al centro de la zaga junto a Adil Rami.

En los laterales, García podrá contar con Sakai en la derecha, ausente por lesión durante las semifinales, y Amavi en la izquierda. En la zona de contención, el entrenador francés podría situar junto a Sanson a Anguissa, un jugador con mayor impacto físico que Maxime López, por ejemplo.

Y en ataque no hay dudas, el trío que forman Thauvin, Payet y Ocampos animará el juego ofensivo, mientras que, en punta, el técnico francés podría optar por Valère Germain, más versátil que Kostas Mitroglou, a quien suele lanzar en los minutos finales cuando toca remontar.

martes, 12 de diciembre de 2017

OCTAVOS DIFÍCILES

Aránzazu Gálvez

Duro sorteo de octavos de final para los representantes españoles en la Liga de Campeones. El Real Madrid se verá las caras con un PSG que mete miedo en Europa después de completar una fase de clasificación casi perfecta y que presume de uno de los mejores tridentes atacantes del planeta con Neymar, Cavani y Mbappe. Barça y Sevilla tampoco han tenido mejor suerte ya que se enfrentarán a dos gigantes ingleses como Chelsea y Manchester United, respectivamente.
Se acabó el falso mito de las bolas calientes que favorecían al Madrid en los sorteos de Champions. El conjunto blanco tendrá que medirse al peor rival, al equipo que nadie quería, a uno de los favoritos para llevarse el título de Champions. El PSG de Neymar se ha ganado con todo mérito esa etiqueta con sus espectaculares actuaciones en la fase de grupos. Con un balance de cinco victorias en seis partidos, 25 goles a favor y tan solo 4 en contra ha presentado su seria candidatura a conquistar el trono del fútbol europeo. Emery cuenta con una plantilla plagada de estrellas, una defensa de garantías y hombres determinantes en ataque. El tridente formado por Neymar-Cavani-Mbappe dificultará la tarea de revalidar título a los de Zidane pero todo el mundo sabe que el Madrid se crece en su competición favorita, así que sin duda será una eliminatoria entretenida.

El Barça, por su parte, se enfrentará contra un Chelsea peligroso pero que al mismo tiempo da sensación de vulnerabilidad. Los de Conte no lograron amarrar la primera plaza del grupo de la muerte en el que compitieron con dos grandes equipos como Roma y Atleti. Sin embargo, el gran trabajo táctico del técnico italiano unido al potencial ofensivo y a un Hazard en un gran momento de forma hacen del conjunto inglés un rival siempre complicado que puede hacer peligrar la continuidad de los de Valverde en esta edición de la Champions. El Barça ha mostrado una tremenda consistencia que le ha permitido ganar tanto en los partidos de buen juego como en los de no tan bueno, y eso le hace ser uno de los grandes favoritos sin importar el adversario que tenga enfrente.

El Sevilla tampoco ha tenido buena suerte. Aunque es cierto que su condición de segundo clasificado no le ofrecía la oportunidad de encontrarse con ningún rival pequeño, el Manchester United de Mourinho se antoja un duro escollo para los hispalenses. Sin mucho brillo pero con solvencia, el conjunto inglés ha completado una fase de clasificación muy seria para volver a ganarse el respeto de todo el continente europeo. Old Trafford se ha convertido en un feudo prácticamente inexpugnable y los 'red devils' un equipo rocoso en defensa y vertiginoso en ataque. Además, cuentan con uno de los mejores porteros del mundo como es David de Gea que viene regalando paradones jornada tras jornada y confirmando que el United es un combinado difícil de batir.

Tampoco han sido muy afortunados los cruces de los equipos españoles en Europa League. El único rival a priori más asequible, el Copenhague, le ha caído al Atlético de Madrid, claro favorito para pasar a la siguiente fase y a mostrar su superioridad en una competición que había dejado en el olvido pero que seguro tendrá ilusión por volver a conquistar. El Villarreal tendrá que enfrentarse a un duro adversario, el Olympique de Lyon de Mariano, un equipo puntero en la liga francesa que ha superado sin problemas un grupo complicado en el que estaban Everton, Atalanta y Apollon. Los de Javi Calleja deberán mostrar su mejor versión para superar la eliminatoria.


Los equipos vascos tienen opciones de avanzar aunque no serán fáciles sus choques de dieciseisavos. El Athletic de Bilbao se verá las caras con un equipo que viene de Champions, el Spartak de Moscú. El conjunto ruso ya demostró frente al Sevilla en la fase de grupos lo peligrosos que pueden ser y la capacidad goleadora que tienen sus hombres de ataque. Además, el gélido ambiente con el que tendrán que jugar los leones en la capital rusa será una adversidad añadida. La Real Sociedad, por su parte, se medirá al Salzburgo austriaco que en los últimos años viene paseándose en su competición liguera y que concentrará esfuerzos en Europa, algo que les convierte en un peligroso rival para los hombres de Eusebio Sacristán.

jueves, 25 de mayo de 2017

MOURINHO DEVUELVE EUROPA AL UNITED

En una final en la que los red devils fueron muy superiores al Ajax, los de José Mourinho logran el único trofeo que faltaba en sus vitrinas

Antonio Blanca

El Manchester United de José Mourinho logró anoche alzarse como campeón de la Liga Europa tras imponerse al Ajax por 2-0 en la final disputada en el Friends Stadium de Estocolmo. Dos goles, obra de Pogba y Mkhitaryan, sirvieron al equipo inglés para dejar encarrilado un partido en el que maniataron al joven equipo neerlandés, que apenas pudo crear ocasiones de peligro.

La Liga Europa, torneo en el que el Sevilla ha reinado en los últimos años, encontró sucesor en el Manchester United. Un equipo que empezó la competición mirándola de soslayo (ya dijo Mou y con razón que la Europe League no es la competición que el United debe disputar) y que acabó la temporada señalando esta fecha en rojo al ser la vía por la que acabarían encontrando la ansiada clasificación a la Liga de Campeones que no obtuvieron con la Premier.

Con esta intención, el triunfo de este miércoles se pudo definir casi como funcionarial. Como hiciera con el Celta en Balaídos, el United maniató a un Ajax cuya juventud (22 años y 282 días de media de edad) le había permitido usar la energía de su valentía para enloquecer los partidos y recabar una buena cuenta de goles. Hoy no fue así.

La experiencia se impuso a la lozanía de un conjunto que fue incapaz de poner el más mínimo aprieto a Romero, el jugador que gozó de la mejor perspectiva de la final con una inusitada comodidad.

Ander Herrera, elegido MVP del partido, dio una clase magistral de dirección desde el centro del campo controlando, y llevando incluso hasta el aburrimiento, un partido que no se le podía escapar al United.

Imponiendo el físico de sus jugadores, el United tomó el control desde el inicio mismo del partido y no fue hasta pasado el cuarto de hora cuando se atisbó algo del Ajax que había asombrado a Europa. Pero justo cuando habían logrado descubrir quién era el portero rival, apareció Pogba desde la frontal para lanzar un chut que acabó en el fondo de las mallas, eso sí, con la fortuna de ser desviado por Sánchez y anular la reacción de Onana bajo palos, que sólo pudo contemplar con mirada de pánico la trayectoria del balón hacia el interior de su portería sin poder hacer nada.

Con el 1-0, el United optó por ceder la pelota y actuar de manera contemplativa reforzando la zaga y esperando a cazar una contra. La red tejida surtió efecto y sólo la tensión de estar ante una final evitó que el bostezo reinara hasta el descanso.

Justo después del paso por vestuarios llegó el golpe definitivo. En un córner lanzado por Mata, Smalling logró rematar de cabeza sin demasiada fortuna, pero desviando lo justo la pelota como para que Mkhitaryan pudiera rematar de manera algo acrobática y de espaldas pero al fin y al cabo efectiva haciendo el 2-0 en el minuto 48.

Si con el 1-0 los red devils se mostraron completamente a gusto, con las diferencias ampliadas el plan no hizo más que reforzarse. El Ajax seguía siendo incapaz de encontrar la salida al laberinto inglés, impotente cada vez que acababa chocando una y otra vez frente a la zaga del United.

Mourinho aprovechó los últimos instantes para homenajear a Wayne Rooney, entrando en el último minuto en lo que parece su despedida del Manchester United. Con el pitido final, el equipo inglés ponía el sello al documento que estaba buscando. Un título que aún no tenía y que le valió para el objetivo principal: entrar en la Liga de Campeones.

viernes, 12 de mayo de 2017

MOURINHO PINCHA EL SUEÑO

Jaime Trevijano

a vuelta de las semifinales de la Europa League, con un marcador previo tan escueto, no parecía ser el escenario propicio para efectuar probaturas. La perspectiva histórica de acceder a su primera final continental alimentaba al Celta y el clavo ardiendo que supondría ganar el torneo para acceder a la próxima Champions iluminaba al Manchester United. Por eso, ambos equipos desplegaron sus onces de gala y sus libretos tradicionales (y plagiados, con 4-3-3 por bando). Así, el sistema de Berizzo trató de reproducir su receta de toque y los de Mourinho buscaron agazaparse para picar a la contra. En ese duelo de estilos explícito arrancó el evento más importante de la entidad gallega.

Y lo hizo sobre los preceptos deseados. Wass, el Tucu Hernández y Radoja dominaban el centro del campo y la pelota, celeste, volaba con la fluidez que no alcanzó en Balaídos. Los movimientos de monopolio en la posesión trazaban profundidad al encontrar a Iago Aspas entre líneas. El icono celtiña resultaría la pieza desequilibrante en un arranque pleno de valentía y personalidad. No obstante, los visitantes arrinconaban a los locales y el punta zurdo, colocado en el perfil diestro, inauguró las hostilidades con un cañonazo cruzado que Romero envió a córner de acertado vuelo -minuto 4-. La superioridad en las sensaciones de los pupilos de Toto permaneció casi hasta que se atravesara el minuto 15. Entonces, el United comenzó a exigir al equilibrio de una defensa española muy adelantada.

Mkhitarian amanecería como el elemento trascendental en las transiciones venenosas locales que abriría Pogba con un envío preciso para que Rashford metiera el susto a la delegación gallega. La perla inglesa remató fuera de tino en la primera acción clara de unos red devils que acomplejaron a sus oponentes. Cada imprecisión de Wass y compañía, con Pione Sisto insistente pero bien cubierto, servía de rampa de lanzamiento para Pogba y Ander Herrera. Ambos propulsaban contragolpes que rompían el ritmo de un conjunto celeste que volvía a ser presa de su desatino combinativo. Y empezó a morir el sistema de Berizzo en una de sus señas: el marcaje al hombre. Un desborde y centro de Rashford (referencial) fue conectado a la red por Fellaini, que ganó la espalda al Tucu para golear en solitario -minuto 17-.

El zarpazo de la estructura de Mourinho culminaba una reacción que había atrincherado la calidad en favor del ida y vuelta, del estandar anatómico. La movilidad de la línea ofensiva británica y el ascenso del compás entregó la iniciativa a un United que asumiría el patrón de juego, disparado e impreciso, en detrimento de un Celta que acusaría el golpe. No recompuso la figura el bloque español hasta el último tercio del primer acto. En ese intervalo cedería varias opciones de remate a las ráfagas locales. Los espacios proporcionados por la valentía posicional viguesa alimentaron los intentos de Mkhitarian, Lingard y Pogba. Sólo un chispazo del Tucu, que sacó el acertado Romero -minuto 27-, sirvió de respiro al incómodo equipo gallego.

Le costaría al Celta responder y recobrar la iniciativa, con posesiones en campo oponente. Fellaini, Herrera y Pogba, que rozaría el segundo al mandar por encima del larguero un balón suelto en la frontal, se bastaban para sostener los avances horizontales visitantes. En estático le costaba hacer daño al representante de LaLiga, pero los costados se erigirían como la solución al colapso central. A falta de la mediapunta, Sisto apareció para provocar centros peliagudos y volver a exigir a un Romero bien colocado -minuto 42-. Wass también lo probó, a balón parado y culminando un pase de Sisto con un testarazo que se fue desviado por poco. Se encaminaron ambos contendientes a los vestuarios con la relación de fuerzas recompuesta. Ahora le tocaba a los españoles efectuar el salto de ambición y calidad que reivindicara la importancia de los goles a domicilio.

Para hacerse con ese objetivo Berizzo interpretó que la entrada de Jozabed, más atacante, por Wass, más factor de equilibrio, daría a los suyos el margen de maniobra ofensivo que les había costado implementar. Y su movimiento sutiría efecto, pues el ex jugador del Rayo engrasó una circulación viguesa que, casi siempre, concluía en las botas de Sisto. El United se replegó, dispuesto a especular para sentenciar a la contra (su guión nuclear) y Romero legitimó esa apuesta con una mano salvadora al envío angulado de Hugo Mallo -minuto 46-. Se reviró el combinado inglés refrescando su amenaza al vuelo y Mkhitarian conduciría al lucimiento de Sergio, providencial al repeler un latigazo del armenio desde la frontal -minuto 48-. E Iago Aspas y Guidetti remataron construcciones claras que minaban la estabilidad británica. El Celta estaba de vuelta, trasladando a la tribuna de Old Trafford la sensación de caminar al borde de un alambre (tan familiar esta temporada).

La superioridad numérica y versatilidad de la medular visitante, que asociaba en el interior a Aspas, Sisto, Jozabed y Guidetti para sorprender con los carrileros por los extremos, estaban complicando al achique intensivo del United. Por eso, a falta de media hora ordenó Mourinho un ascenso de líneas y presión que trompoicara el soliloquio en campo ajeno del Celta. El riesgo de ceder un tanto a domicilio cobraba aspecto real. Aún así, la contra vertiginosa de los de Manchester yacía latente, y Sergio ganó un mano a mano nítido a Rashford en el 64 (después de un slalom resplandeciente del precoz internacional con Inglaterra). Este era el tramo de la eliminatoria, con los gallegos acumulando hasta seis piezas en la frontal rival. Sin embargo, el muro local se ajustó y le costaba volver a generar llegadas. Así, el desborde de Bongonda sentó a Radoja en una sustitución ultra ofensiva.

Quedaban 20 minutos y el entrenador argentino redoblaba su apuesta atacante, sacrificando parte de su equilibrio. Fellaini lo aprovechó al instante con un zurdazo a la cepa del poste que desvió Sergio (impecable). Pero Jozabed rozó la madera, a continuación, entregando razón a la gallardía de su estratega. Lo probó desde media distancia con un derechazo industrial -minuto 71-. Y el cierre de partido no escondió el catenaccio de los de Mourinho. Nueve jugadores vestidos de rojo fluctuaban en su frontal cuando Guidetti perdonó un cabezazo en franquía (a centro de Hugo Mallo, en el minuto 75). Entonces, Carrick entró por Mkhitarian (el más lúcido del partido) y para reforzar la barrera que relegaba al Celta a un asedio de centro lateral. Esta escena plana evocó que el Toto sustituyera a Sisto por su último delantero: Beauvue. Más rematadores en el centro del área.


La recta final autografió la renuncia al juego rasante de Berizzo. Se trataba de concatenar parábolas hacia el punto de penalti y el técnico argentino acertó: un centro de Bongonda, cerrado, fue conectado hacia el segundo poste por la cabeza de Roncaglia -minuto 84-. Quedaban seis minutos de agonía y el empate desencadenó un crepúsculo enfangado. Tras el 1-1 Guidetti fue agredido y se desplegó un brete de escaramuzas que frenó la inercia viguesa. El colegiado decidió cobrarse las expulsiones de Roncaglia y Bailly como sentencia del lance que quemó tres minutos decisivos. Mou dio entrada a Smalling por Rashford cuando el tempo desenfrenado español se congeló. Un gol más celtiña acercaba la utopía y los visitantes debieron luchar contra la embarrada inercia. La guerra de guerrillas (más o menos sucia, más o menos inteligente) dictada por los ingleses contaminó al inexperto sistema gallego y el hito no llegaría a la orilla, aunque Guidetti tuvo el paroxismo en sus botas y en la última jugada. El danés no acertó y la agilidad y multiplicidad de vías en la pérdida de tiempo local condenó a un Celta que murió de pie. Con el honor salvaguardado tras estrujar a un aristócrata (tres veces campeón del Viejo Continente). "El Celta fue mejor y deben estar orgullosos con lo conseguido", confesó el entrenador portugués.

viernes, 5 de mayo de 2017

EL MANCHESTER GOLPEA BALAÍDOS

Aránzazu Gálvez

El Manchester United golpeó primero en las semifinales de Liga Europa frente al Celta de Vigo. Con un tanto de falta directa anotado por Marcus Rashford en el minuto 67, el conjunto de José Mourinho tomó ventaja en el partido de ida disputado en Balaídos.

En un ambiente festivo y de ilusión, el Celta trató de poner sobre el césped la impronta de equipo valiente que le caracteriza con Berizzo al frente, pero el Manchester supo controlar los instintos de los locales y controló el partido.

El Celta logró tener la pelota en los primeros compases y, de hecho, tuvo la mejor ocasión de la primera mitad en un cabezazo desvidado de Wass en el minuto 11 tras un centro de Radoja. No hubo rastro del descaro ni el intinto ofensivo celeste, rebajado a niveles inofensivos por el trabajo en el centro del campo de un imperial Paul Pogba, quea ctuó de faro de los suyos este jueves.

Y es que con contener a los locales parecía conformarse el Manchester, que se acomodó con la situación a la espera de un fallo que le abriera la puerta para las ocasiones con la velocidad de sus atacantes. Así fue con Rashford en el minuto 20, luego con Mikhitaryan en el 35 y por último con Lingard en el minuto 39. En estas tres ocasiones, los diablos rojos se encontraron con Sergio Álvarez, impecable bajo palos.

Para la segunda parte, las estrategias se mantuvieron. El Celta salió con ganas de tocar pero el Manchester lo anulaba y esperaba. El trío Aspas, Sisto y Guidetti no se asociaba y los de Berizzo apenas lograban tantear el área rival.

Sin ocasiones con el balón en juego, el único gol acabó llegando de balón parado. Desde el lado derecho de la frontal, un lanzamiento de Rashford silenció Balaídos. Su chut, aprovechando un amago previo, engañó a Álvarez, que dejó descubierto su palo con dos pasos que le impidieron llegar a tocar la pelota, que se marchó hasta el fondo de la red.

Con el 0-1 en el minuto 67, el United había hecho su trabajo. Remachó su muro defensivo haciéndolo todavía más impenetrable y el partido se marchó cuesta abajo hasta el pitido final sin más jugadas dignas de reseñar. El escudo inglés se marcha con ventaja mínima, la misma que recuerda con ilusión el Celta de su duelo anterior ante el Shakhtar. Nunca perdió el United una eliminatoria europea tras ganar fuera de casa, sí. Pero el Celta logró recuperarse de un resultado así ante los ucranianos en cuartos y ante el Aston Villa en 1998. Será en el Teatro de los sueños donde ambas esperanzas choquen y sólo quede en el camino la ilusión de un equipo.

viernes, 21 de abril de 2017

EL SUEÑO CELESTE

Julio Candela

En 2001, el Celta de Mostovoi y Gustavo López caía derrotado en cuartos de UEFA ante el Barça de Rivaldo. 16 años después, el Celta de Iago Aspas y Pione Sisto hace historia y alcanza las semifinales de Europa League por primera vez.

Tocaba sufrir tras el 3-2 a favor de la ida, pero el fútbol le debe una al Celta, una que puede pasar por esta Europa League del segundo 'EuroCelta' de la historia. Porque ya no hay uno. Mostovoi y compañía ya han sido superados por el equipo de Berizzo.

Se esperaban unos primeros minutos complicados para los celestes ante la necesidad de marcar del Genk. El Luminus Arena estaba a rebosar con unos fans dispuestos a llevar en volandas a su equipo, pero muy pronto se dieron cuenta de que enfrente había un equipo difícil de torear.

Tanto fue así que a los 10 minutos la pelota solo pasaba por botas de jugadores del Celta. Radoja estuvo perfecto en la recuperación, Pablo el 'Tucu' Hernández hizo lo propio en la distribución y arriba Pione Sisto tiró de un tridente con Guidetti desaparecido y Aspas implicado en tareas defensivas.

El extremo danés paralizó por segundos a los belgas. Se orientó en la frontal y buscó un disparo con rosca al palo largo que se perdió por línea de fondo por pocos centímetros. El Celta ya mostraba sus credenciales y hacía buena la frase de Berizzo en rueda de prensa, había que "salir a ganar" en Bélgica.

Los de Berizzo provocaron los 'olés' del medio millar de aficionados gallegos desplazados a Genk con sus continuos toques de pelota, asfixiando a un rival perdido corriendo tras el cuero.

Pione Sisto pelea un balón durante el partido ante el Genk.Pione Sisto pelea un balón durante el partido ante el Genk.
Pione Sisto pelea un balón durante el partido ante el Genk. Getty Images.
Sin embargo, el dominio no se tradujo en grandes ocasiones y el duelo se igualó. Samatta tuvo una peligrosa volea a balón parado aunque lo cierto es que Sergio apenas tuvo que intervenir en los mejores minutos del Racing Genk.

La mala nueva llegó en forma de lesión de Guidetti en el 42'. El sueco se fue del terreno de juego con cara de pocos amigos y Beauvue entró en su lugar. Casi llega y besa el santo como se suele decir. Una acrobática volea obtuvo la respuesta de un paradón de Ryan, justo antes de que Sisto volviese a rozar la escuadra desde la frontal. Solo faltó el gol en los primeros 45 minutos.

Una segunda parte para hacer historia. Una segunda parte que el celtismo querría incluir entre sus recuerdos imborrables, y una segunda parte en el que pasar a semifinales no se concebiría sin sufrir.

Así es el Celta de Eduardo Berizzo. Un equipo que ataca como nadie y defiende mal como pocos, prometiendo un carrusel de emociones en cada partido.

En el minuto 62 tuvo lugar el primer capítulo de ese carrusel. Pione Sisto, que ya marcó en la ida, se subió a la moto y tiró su característica diagonal. La finalizó con un zapatazo que superó a Ryan por arriba y desató la locura tanto en el banquillo como en la grada celtiña.

Un gol muy merecido por los méritos del Celta, pero cuya alegría poco duraría por un error infantil de Cabral. Un salida de balón sin sentido que aprovechó Trossard para robar el cuero y batir a Sergio por el palo largo. Tocaba sufrir 20 minutos.

Jozabed entró por Wass para intentar arreglar a un Celta partido. El problema fue que el Genk se fue con todo arriba, dejando solo tres atrás en 10 minutos de una tensión casi insostenible en el Luminus Arena.


El Genk metió hasta a un central de delantero pero el fútbol le sigue debiendo una al Celta, y los de Berizzo saben que puede pasar este año por la Europa League. Aguantaron como jabatos para sostener un sueño que no tiene fin. El Celta, por primera vez en semifinales de la Europa League. Histórico.

jueves, 19 de mayo de 2016

EL IMPERIO DEL SEVILLA

Portentosa actuación del cuadro andaluz en la segunda parte de la final para remontar al Liverpool, sumar su tercera Liga Europa consecutiva y la Quinta de su historia

Antonio Blanca

El público congregado en el St. Jakob Park de Basilea (Suiza) volvió a presenciar este miércoles una de esas finales europeas que pasan al imaginario colectivo. El renacido Liverpool de Jürgen Klopp, en busca de recuperar la gloria europea (en la competición menor) en un año en el que escaló hasta la octava posición de la Premier tras la llegada del técnico alemán. Frente al equipo que se ha apoderado de la competición en once años, el Sevilla.

Los onces iniciales propuestos por ambos técnicos dejaban claro las intenciones de cada uno. Klopp, poniendo sobre el césped a cinco jugadores con marcado carácter ofensivo como lo son Milner, Lallana, Firmino, Coutinho y Sturridge. Emery, siendo previsor, tiró de pizarra moviendo a Coke al centro del campo dejando la banda derecha a Mariano para tratar de contrarrestar la efusividad atacante del Liverpool.

A pesar de las intenciones del técnico sevillista, el planteamiento de los ‘red’ sobrepasó por completo al equipo español. El despliegue físico de los ingleses, presionando en todo el campo y moviendo la pelota con velocidad endiablada, era de tal intensidad que un Sevilla que usó las últimas tres jornadas de Liga para dar descanso a los titulares fue incapaz de igualar.

En medio de la batalla de intensidad en la que se convirtieron los diez primeros minutos, Carriço se convirtió en protagonista por partida doble. Primero, cuando con una chilena bajo la línea de gol despejó un remate de cabeza de Sturridge que ya cantaba la afición ‘red’ como el primero de la noche. Segundo, un minuto después cuando cometió un penalti claro por mano en el que el árbitro principal, el de área y el linier se convirtieron en la excepción a los testigos que lo presenciaron en todo el estadio.

La final era un monólogo del Liverpool, el Sevilla apenas generaba peligro más allá del balón parado y centros lejanos. La calma y tino de Banega con la pelota era insuficiente para sobrepasar el agobio al que eran sometidos los de blanco por la presencia continua de un jugador rival alrededor.

Pese a su inferioridad manifiesta, el Sevilla logró dar un susto a la media hora cuando Gameiro se inventó la ocasión más clara para los suyos con una chilena dentro del área cazando un balón perdido y mandándolo a escasos centímetros del poste bajo la atenta mirada de un Mignolet que poco hubiera podido hacer de tener algo más de puntería el ariete galo.

Sin embargo, el dominio del Liverpool acabó por tener recompensa en el minuto 35 gracias a un espectacular remate con el exterior de Sturridge desde la zona izquierda del interior del área que hizo inútil la estirada de David Soria.

El 0-1 dejó grogui al Sevilla, ya de por sí dominado, y permitió al Liverpool pasar a una fase de acoso y derribo. Un posible 0-2 fue anulado cuando Sturridge, en fuera de juego claro, amagó por tocar un remate de cabeza de Lovren que iba claramente al interior de la portería del Sevilla.

Lo mejor para el Sevilla en la primera parte acabó siendo el pitido del árbitro para señalizar el descanso y el propio colegiado sueco que birló otro penalti a los de la ciudad de los Beatles, por mano clarísima de Krychowiak. El 0-1 se quedaba corto para el Liverpool teniendo en cuenta la diferencia abismal en el juego a favor de los de Klopp.

La charla de Unai Emery al descanso debió ser de la que servirían de guión en una película con aires del Hollywood más comercial tipo Al Pacino arengando a los suyos en un vestuario protagonizado por Channing Tatum, pues el cambio que dio el Sevilla de una mitad a otro es de los que quedan escritos en los anales de la competición.

No bastaron sino diez segundos para demostrar los renovados aires en el Sevilla. Mariano cazó un rechazo de Alberto Moreno, se fue del mismo Moreno con un caño y enfiló la portería por banda derecha para ceder con un pase raso a Gameiro el honor de anotar el gol del empate.

La euforia inundó tanto a equipo como afición y los papeles de la primera mitad se intercambiaron en la segunda. La mística del Liverpool en finales europeas, donde nunca antes había sido remontado, palideció ante la del Sevilla, de la que no escasea ni mucho menos.

Gameiro gozó en el minuto 48 de un mano a mano claro, pero la velocidad de Touré hizo aparición para desviar el balón a córner.

Poco a poco todos los jugadores fueron entrando en calor, y si Banega segui mandando en el centro del campo, se le sumó un Vitolo imperial en banda izquierda. El canario se ofrecía a para el pase y el desborde. Y gracias a ello actuó como punta de lanza en la jugada del segundo tanto. Tras hacer tres pareder con diferentes compañeros, Vitolo se plantó en el balcón del área. Justo cuando parecía que el balón se le escapaba con un toque largo, apareció por detrás a la velocidad del rayo Coke para mandar un testarazo al fondo de la red. Ahora sí, con el 2-1 en el minuto 64, el estadio ya cantaba en un solo idioma.

Klopp trataba de reaccionar metiendo más madera en su ataque. Si ya de por sí su once inicial era ofensivo, con la entrada de Origi, Benteke y Allen acabó por depositar toda su fe para lograr la remontada que acabó como imposible.

En el minuto 70, el lateral enviado al centro del campo con la misión de tapar a Coutinho acabó siendo el héroe de la noche cuando acabó rematando solo cerca del área pequeña un balón para transformar el definitivo 1-3. Entonces la confusión fue la que dominó esos instantes, pues mientras Coke se iba a celebrarlo los jugadores del Liverpool miraban al linier que marcaba fuera de juego. Sin embargo, en una buena decisión, el colegiado señaló saque de centro pues el balón le llegó a Coke por un despeje fallido de un defensa. Así pues, no había fuera de juego y, por lo tanto, la quinta corona europea estaba ya más cerca.

Los infructuosos intentos del Liverpool no movieron un ápice la determinación del Sevilla, que ante el toque de corneta inglés llegó a contar con espacio y ocasiones para aumentar más las diferencias.

El 3-1 quedó como marcador definitivo en la quinta Liga Europa del Sevilla, la tercera consecutiva en un domino iniciado en 2005. Con Reyes levantando el trofeo, el conjunto hispalense certifica su presencia en la fase de grupos de la Liga de Campeones y suma una fecha más a su calendario de finales. Tras la de Copa del domingo, suma la Supercopa de Europa a la de España como citas obligadas del verano.

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL LIVERPOOL DE KLOPP ÚLTIMO ESCOLLO PARA LA 'QUINTA'

José Antonio Moya

El Sevilla FC y el Liverpool FC pelearán este miércoles (20.45 horas) en el estadio St.Jakob Park de Basilea (Suiza) por la conquista de la Europa League y el consiguiente doble premio del billete para la fase de grupos de la próxima Liga de Campeones, una final que se presenta igualada y en la que el halo de ‘gigante’ continental que despide el conjunto ‘red’ es el último obstáculo para que los de Unai Emery entren en la historia del fútbol continental.

El equipo sevillista repite por tercera vez en la final de la segunda competición europea, que ya ha ganado en un récord de cuatro ocasiones, con el objetivo de tumbar ahora a uno de los clubes más laureados para sumar la quinta en el breve espacio de diez años desde la consecución de la primera en Eindhoven (Holanda), en aquella final contra también un rival inglés, el Middlesbrough.

El actual campeón busca un éxito más que le consagre entre la elite europea. Sin el gran prestigio que da una Copa de Europa, algo de lo que sí puede presumir su rival y en gran cantidad (5), el equipo andaluz ha formado un idilio con este torneo y para el que ha consagrado casi todo su tiempo desde el mes de febrero, ansioso por reeditar su corona e igualar a equipos como el Bayern, Ajax o Real Madrid, los únicos capaces de conseguir ganar tres años consecutivos la misma competición, en este caso la antigua Copa de Europa.

Estos tres son considerados ‘gigantes’ del fútbol del Viejo Continente, lo mismo que el Liverpool, pentacampeón de Europa y triple ganador de la antigua Copa de la UEFA, la última en 2001 en aquella espectacular final contra otro equipo español, el Deportivo Alavés. A estos títulos, hay que añadirle tres Supercopas de Europa para conformar un palmarés europeo de prestigio de un conjunto, sin embargo, que ha perdido un protagonismo que desea ahora recuperar y así igualar a su rival en títulos.

Será una lucha también entre dos equipos muy parecidos, más a gusto en el contragolpe que en la posesión y ambos con talento en sus filas, y dirigidos por dos de los técnicos más carismáticos de la actualidad como Unai Emery y el alemán Juergen Klopp.

El Sevilla se enfrenta a una de sus semanas más importantes de su historia, con la disputa en cinco días de dos finales de relevancia, porque el domingo tendrán que medirse al FC Barcelona en la final de la Copa del Rey, poco tiempo para gestionar todo lo que a nivel emocional suponen dos partidos así.

Por ello, los de Emery quieren llegar al Vicente Calderón como campeones de la Europa League, sabedores de que este miércoles su favoritismo puede ser mayor que el domingo ante los de Luis Enrique Martínez. “Sólo los elegidos pueden tener dos finales en una semana y ganar las dos ya sería una barbaridad de alegría”, advirtió José Castro, presidente sevillista.

El técnico vasco tendrá que decidir si optar por repartir algún esfuerzo entre una final y otra, aunque todo hace indicar que pondrá ante el Liverpool su mejor once, con la única ausencia de los lesionados Krohn-Dehli y Trémoulinas, y con la presencia en la portería de David Soria, dispuesto a vivir lo que le pasó a Sergio Rico el año pasado cuando fue el elegido por delante de Beto para la final ante el Dnipro, y con Coke, como ante el Shakhtar, adelantar su posición y Mariano Ferreira jugar de lateral.

Después de dar descanso desde hace tiempo en liga a sus principales jugadores, se espera la mejor versión de jugadores como Krychowiak, Banega, Vitolo y, sobre todo, el goleador Gameiro, en su mejor estado de forma y dispuesto a emular al ya no añorado Carlos Bacca, clave hace un año con su doblete en Varsovia, para enviar un penúltimo mensaje a Didier Deschamps.

Por su parte, en el Liverpool, en su segunda final del año tras perder en los penaltis ante el City la Carling Cup, Klopp tiene alguna duda sobre su once, sobre todo por el estado físico de uno de sus puntales en el centro del campo, el capitán Jordan Henderson, que volvió a la acción el pasado fin de semana tras recuperarse de una lesión. También parece que estará listo el belga Divock Origi, pero el puesto de delantero sería, en principio, para Daniel Sturridge.


El Sevilla tendrá que vigilar sobre todo el talento que reside en los dos brasileños del equipo, Coutinho y Firmino, ambos futbolistas desequilibrantes, y salir airoso de la ‘batalla’ física que se presenta en el centro del campo, donde es poderoso un rival, avalado también por haber eliminado a United, Dortmund y Villarreal y sólo haber encajado una derrota, donde será titular un ex sevillista, Alberto Moreno, campeón a las órdenes de Emery hace dos años.

martes, 17 de mayo de 2016

HINCAR LA RODILLA POR PRIMERA VEZ

Jaime Trevijano
En 2015, el Sevilla se convirtió en el primer y hasta la fecha único club en ganar cuatro títulos de la Copa de la UEFA-Europa League. Un hito que puede igualar en este 2016 el Liverpool, rival del propio Sevilla en la final de este miércoles 18 de mayo, que se celebrará en el estadio St. Jakob-Park, en Basilea. Si gana el Sevilla, sumaría se tercer entorchado consecutivo y, con cinco trofeos, marcaría más distancia con Liverpool, Inter de Milán y Juventus, los equipos que tienen tres Copas de la UEFA-Europa League.
Pero una cosa que sucederá seguro será que uno de los dos finalistas de esta edición de la Europa League será subcampeón por primera vez en su historia. Y es que tanto Liverpool como Sevilla han ganado las siete finales de la competición que han disputado. El Liverpool venció en 1973 al Borussia Mönchengladbach y en 1976 al Brujas, en 2001, en la más dolorosa para los aficionados españoles, doblegó al heroico Alavés.
El Sevilla, por su parte, venció en las final del 2006 al Middlesbrough F. C. y en la de 2007 al Espanyol, convirtiéndose en el segundo equipo, tras el Real Madrid, en sumar dos títulos consecutivos. Gesta que repitió en 2014 y 2015, al tumbar al Benfica y al F. K. Dnipro Dnipropetrovsk, respectivamente.
Si el Liverpool gana el miércoles, sería el segundo equipo en ganar cuatro títulos e igualaría al Sevilla. Por el contrario, si lo hacen los andaluces, no sólo se quedarían más solos al frente del palmarés con cinco éxitos, sino que romperían otra marca al convertirse en los primeros en ganar tres Copas de la UEFA-Europa League de forma consecutiva. 

viernes, 6 de mayo de 2016

LA "EUROPE LEAGUE" TIENE UN COLOR ESPECIAL

José Antonio Moya

La Europa League va en el ADN del Sevilla y el equipo andaluz luchará en Basilea el próximo 18 de mayo por ganar la tercera consecutiva y la quinta de su historia. Esta vez fue el Shakhtar el que sucumbió en Nervión por un claro 3-1 en un gran partido de Gameiro. Con cuatro títulos en la Copa de la UEFA/Europa League (2006, 2007, 2014, 2015), el Sevilla lidera en solitario el palmarés y aspirará ahora a una quinta corona en su competición favorita.

El equipo andaluz, que llegó con el 2-2 del partido de ida, se adelantó a los nueve minutos con un gol de Gameiro y puso la eliminatoria cuesta abajo. El francés le robó la cartera al central, encaró a Pyatov y le batió por bajo.

El Shakhtar no se dio aún por vencido y al filo del descanso logró el gol de la igualada. Marlos, el mejor del equipo ucraniano, encontró espacio en tres cuartos de campo y filtró un gran pase para el incombustible Eduardo, que batió a David Soria con un toque sutil.

Lo que parecía hecho estaba entonces en el área. Pero a los dos minutos de la reanudación apareció de nuevo Gameiro para marcar el segundo. Krychowiak encontró al delantero al espacio y el francés recortó a Pyatov para marcar con tranquilidad y sangre fría. Con este gol se convierte en el primer jugador en la historia del Sevilla que marca 8 goles en competiciones europeas en una temporada.

El Sevilla no quería sorpresas, porque un gol del Shakhtar forzaba la prórroga y entonces Mariano marcó un auténtico golazo con un gran disparo con la derecha. La fiesta en el Pizjuán fue total en los últimos minutos y Emery aprovechó con los cambios para que la afición homenajeara a los jugadores. Cuarta final de la segunda competición continental en 10 años y enfrente estará el Liverpool en busca de la quinta.

El conjunto de Unai Emery, ganador de la Europa League en 2014 y 2015, buscará completar la hazaña en apenas 13 días en Suiza. Los andaluces persiguen un récord que sólo lo han conseguido tres clubes a lo largo de la historia en el 'Viejo Continente': ganar tres títulos europeos de manera consecutiva.

Es el caso del Real Madrid, que levantó cinco Copas de Europa entre 1955 y 1960, el Ajax de Johan Cruyff, que conquistó tres entre 1971 y 1973, así como el Bayern de Franz Beckenbauer, que levantó otras tantas entre 1974 a 1976, ambos años incluidos.

Además, el Sevilla sabe que la final de Basilea no sólo tiene premio en forma de trofeo, sino que además le podría servir para jugar la próxima edición de la Liga de Campeones, algo que ya consiguió la pasada temporada de idéntica manera. Un buen atajo para jugar con los mejores dada su séptima posición liguera.


En 2006 vencieron 4-0 al Middlesbrough inglés, la competición con la que empezó todo para el Sevilla. Un año después derrotó al Espanyol en la tanda de penaltis (3-1) tras el 2-2 final, mientras que las dos últimas conquistas fueron en 2014 frente al Benfica (0-0 y 4-2 en penaltis) y en 2015 ante el Dnipro Dnipropetrovsk (3-2).

viernes, 29 de abril de 2016

ANFIELD PARA CONFIRMAR UN SUEÑO

Jordi Grimau

El Villarreal se impuso 1-0 al Liverpool en El Madrigal con un gol de Adrián y toma ventaja en la semifinal de la Europa League, aunque sigue abierta y se decidirá en Anfield Road dentro de una semana. El 'Submarino amarillo' está solo a 90 minutos de disputar su primera final europea, pero la tarea no será sencilla.

El equipo local sumó su séptimo triunfo en siete partidos en su estadio este curso en la Europa League, lo que les deja llamando cada vez con más fuerzas a las puertas de la final.

El Liverpool demostró estar un escalón por encima en cuanto al tema físico y con la presión adelantada ahogó durante muchos minutos del partido la salida de balón del equipo de Marcelino.

La ocasión más clara para el Villarreal la tuvo Bakambu recién iniciada la segunda mitad cuando cabeceó un córner al palo. Firmino puso la réplica y también estrelló el balón en la madera de Asenjo.

El Villarreal creció en los últimos minutos de partido y Mignolet desbarató una nueva ocasión de Bakambu, está vez al contragolpe. En la jugada siguiente fue el español del Liverpool Alberto Moreno el que estuvo a punto de conseguirlo, con un disparo con la izquierda que se fue fuera por muy poco.


Pero los partidos no acaban hasta el pitido final y ya en el tiempo añadido, Bruno lanzó una contra y Denis Suárez apareció para poner en bandeja un gol a Adrián  que acerca al Villarreal a la final de Basilea.

viernes, 15 de abril de 2016

UNA LIGA DE FÚTBOL EN ESTADO PURO

Julio Candela

Jornada de marcapasos en la Europa League, con multitud de goles y choques agónicos en busca de las semifinales. El Liverpool remontó un partido imposible al Dortmund y ganó 4-3 sobre la bocina, en el mejor encuentro de esta edición del torneo, para alcanzar de forma heroica una siguiente ronda en la que estarán el Villarreal, que arrasó al Sparta Praga (2-4), el Shakhtar (ganó 4-0 al Braga) y el Sevilla, que necesitó los penaltis para acabar con el Athletic.

El fútbol se vistió de gala en Anfield para ofrecer un espectáculo digno de la élite europea. Liverpool y Dortmund se enfrentaron a cara de perro en un choque loco de los que crean afición y que finalmente se llevó el cuadro inglés en las postrimerías, después de voltear un marcador casi imposible de forma heroica.

Los hombres de Jürgen Klopp, auténtico artífice de este Liverpool incansable, no dejaron de creer en sí mismos y, casualidades de la vida, el técnico que brilló en el Dortmund se encargó de echar de la competición a su ex equipo de forma cruel. Y es que, después del 1-1 del choque de ida, todo estaba por decidir en tierras inglesas.

Los tantos del armenio Henrikh Mkhitaryan y de Pierre-Emerick Aubameyang en los diez primeros minutos del duelo, parecieron finiquitar los cuartos de final. Además, los lograron de forma contundente, sobre todo el segundo gol, un pelotazo a la escuadra del francés que hizo temblar la portería del Liverpool.

Todo se ponía más de cara para los alemanes cuando el marcador lucía un 1-3 en el minuto 57. Se movió gracias al 1-2, obra de Divock Origi, y al 1-3, de Marco Reus, que de nuevo hizo un golazo tras una jugada excepcional del Dortmund. En ese momento, todo parecía cerrado. Pero, entonces, apareció la épica para envolver de magia a Anfield.

Primero golpeó Coutinho y el público del Liverpool empezó a murmurar; a diez minutos del final, en el 80, apareció el francés Mamadou Sakho para hacer el 3-3 ante la locura de la hinchada inglesa; y, ya en el descuento, un cabezazo de Dejan Lovren, puso el 4-3 entre el éxtasis británico. El Liverpool, sigue vivo. A lo grande. Con Klopp en el banquillo.

El otro foco de la noche estaba puesto en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán. El Sevilla quería mantener su sueño de lograr su quinta Liga Europa de su historia. A priori, lo tenía más fácil que su rival, el Athletic, que perdió 1-2 en San Mamés y tenía que remontar la eliminatoria.

Por eso salió a por el partido y siempre fue un escalón por encima que su rival. Primero, avisó Aduriz en la primera parte con un remate al palo y después, el delantero del Athletic, ya en el segundo acto, hizo el primero de la noche con un remate desde fuera del área.

El francés Kevin Gameiro apareció instantes después para devolver una tranquilidad que el Sánchez Pizjuán perdió con el gol de Raúl García cuando el partido fallecía. La prórroga no aclaró nada y los penaltis encumbraron al portero David Soria, que detuvo un penalti al mejor del partido: Beñat Etxebarria. Su fallo, o el acierto de Soria, dejó con vida al Sevilla.

Mientras, en Praga, el delantero francés del Villarreal Cédric Bakambu del Villarreal volvió a arrasar en la Liga Europa y colaboró con un doblete en el paseo del Villarreal ante el Sparta Praga, que perdió 0-4 con una exhibición del cuadro castellonense.

Bakambu fue el primero en marcar en una noche loca de goles. El francés está en un estado de forma excepcional. Suma nueve dianas en el torneo y 22 goles en 44 partidos oficiales este curso. Sin duda, un auténtico acierto de fichaje para el equipo de Marcelino García Toral.

Su tanto inicial lo consiguió como él bien sabe hacer: pase de Manu Trigueros en profundidad, potencia y resolución perfecta para el 0-1 y el fin de la eliminatoria. Ese tanto mantuvo al Villarreal tranquilo y, justo antes del descanso, Samu Castillejo, con un zurdazo al borde del área, y David Lafata, en propia meta, hicieron un 0-3 que ya era definitivo.

El segundo acto sirvió para ver de nuevo a Bakambu en otro arranque de potencia con el que demostró tener su olfato goleador intacto. Aprovechó una asistencia de Denis Suárez e hizo el 0-4. Después, Borek Dockal y Ladislav Krejci maquillaron el marcador y el Villarreal volverá a optar a jugar una final europea después de las otras tres que disputó. La más dolorosa, aquella que perdió frente al Arsenal en el curso 2005/06 de la Liga de Campeones.

También sin sobresaltos alcanzó las semifinales el Shakhtar Donetsk ucraniano. Con medio trabajo hecho en Portugal, donde ganó 1-2 al Braga, volvió a ganar con solvencia con una goleada contundente en su estadio: 4-0.


El culpable de la victoria fue el atacante Viktor Kovalenko. El jugador del Shakhtar fue un incordio y provocó el penalti del primer gol obra del croata Darilo Srna, hizo el tercero y estuvo cerca de los errores de Ricardo Ferreira, que se marcó un par de goles en propia meta para jolgorio del público presente en el Arena Lviv. Las semifinales esperan al Shakhtar.

viernes, 8 de abril de 2016

REMONTADA GRANDE

José Antonio Moya

Abrió el marcador Aritz Aduriz, nada más iniciarse la segunda mitad, con un perfecto cabezazo a contrapié para David Soria, a un centro no menos primoroso de Iker Muniain desde la derecha.

Era el gol número 33 del Athletic esta temporada, el 31 con la camiseta del Athletic y el noveno en la UEFA Europa League, de la que es el máximo goleador.

Empató el Sevilla poco después con un tanto del francés Timotheé Kolodziejczak, tras un error en una cesión de Iker Muniain que aprovechó Ever Banega para dejarle el gol hecho al central francés; y completaron la remontada los de Unai Emery con una diana casi sin querer de Vicente Iborra tras un gran pase de Kevin Gameiro a la espalda de la defensa local.

Fue la de este jueves la primera victoria fuera de casa del conjunto hispalense en lo que va de temporada en todas las competiciones y la primera derrota del Athletic en esta edición de la Liga Europa, que empezó con dos previas antes de la Fase de Grupos.

Se notó en el arranque que ambos equipos tenían claro que la eliminatoria es de 180 minutos, ya que se tantearon durante los primeros minutos. Unos temerosos del juego aéreo de Aduriz y los otros de las contras de Gameiro.

Fue precisamente el delantero francés el que empezó a animar el choque con un remate alto a la media vuelta en el segundo palo, tras un córner raso de su equipo, en el minuto 10.

El Sevilla recibió el primer revés, ya Tremoulinas se lesionó pronto y tuvo que ser relevado en el minuto 12 por Fazio, con lo que Kolodziejczak pasó a lateral derecho.

Y lo caldeó Banega en el 22, con un fuerte disparo lejano que entre Herrerín y el palo evitaron que entrarse entre los tres palos.

Pero lo de más enjundia de la primera mitad ocurrió en el último cuarto de hora, que abrió Williams con un desmarque de ruptura de Williams, servido por De Marcos, que no terminó en gol porque se interpuso Soria en una buena intervención.

Parecida, pero mejor, fue la parada de Iago Herrerín tres minutos después ante un Vitolo que tenía mucho mejor ángulo que Williams para superar al portero.

Y, ya llegando al descanso, apareció Aduriz como seria amenaza para los visitantes con dos remates de cabeza en el primer palo. En el primero, a centro de Williams, se le interpuso Fazio para forzar un córner; y, en el segundo se le fue al palo un golpe franco de Beñat en el que se adelantó a su marcador.

Un disparo cruzado de De Marcos ya dentro del área que se fue a córner dio paso al descanso con todo por decidir y en el que la afición del Athletic se acordó por primera vez de Fernando Llorente. "¿Y Llorente, que?", coreó cierta parte de la grada, sin demasiado seguimiento del resto.

La segunda mitad empezó con un Athletic decidido a abrir el marcador y lo hizo rápido, el minuto 47. Con un gran cabezazo a contrapié de Aduriz a un centro desde la derecha no menos meritorio de Muniain.

Se creció el Athletic en los siguientes y el Sevilla lo pasó mal. Tanto que vio como un cabezazo de Etxeita pudo llegar el 2-0. Pero David Soria respondió a la confianza que le ha otorgado Emery con una excelente parada.

Se veía más un segundo gol local que el empate visitante cuando un grave error en una cesión de Muniain que permitió a Kolo equilibrar el electrónico. El pequeño extremo no le dio la fuerza que debía al balón para que llegase a Herrerín y se interpuso Banega para servir a Kolo, en el área por una jugada de estrategia anterior, para que el francés marcase casi a puerta vacía.

Se paró el partido ante el golpe recibido por el Athletic y lo positivo del resultado para el Sevilla, y la sucesión de cambios en ambos equipos.

Pero, cuando todo parecía quedar para el Sánchez Pizjuán, el Sevilla enlazó una contra a raíz de una pérdida local en ataque, Gameiro se fue deshaciéndose de rivales y encontró a Iborra por detrás de la defensa visitante para que el valenciano batiese, casi sin proponérselo, a Herrerín en su salida.


No dio más el partido, a pesar del empuje del Athletic para empatar y las ganas del Sevilla de cerrar con el 1-3 una eliminatoria que, en todo caso, tiene claramente decantada para vivir una nueva semifinal en su competición fetiche.

viernes, 11 de marzo de 2016

VILLARREAL Y ATHLETIC ENFILAN LOS CUARTOS DE LA LIGA EUROPA

Julio Candela

Cuatro equipos españoles continúan vivos en los octavos de final de la Europa League, pero solo tres podrán avanzar a los cuartos, ya que el Athletic y el Valencia se miden en esta ronda. Los rojiblancos han tomado ventaja en la ida como el Villarreal ante el Leverkusen. El Sevilla empató sin goles ante el Basilea y todo se resolverá en el Pizjuán. En el resto de eliminatorias destacan los triunfos del Liverpool y el Dortmund, dos de los candidatos al título.

Un solitario de Raúl García fue suficiente para que el Athletic doblegara a un Valencia en horas bajas, pero que ha logrado mantenere vivo en una eliminatoria que se decidirá en Mestalla con el público a su favor.

El equipo rojiblanco fue mejor en un estadio de San Mamés totalmente embarrado debido a las fuertes lluvias caídas en Bilbao en las horas previas al partido. El gol del Raúl García llegó a balón parado, una de las mejores opciones según estaba el terreno de juego. Beñat botó una falta al primer palo y el navarro cabeceó por encima de Ryan.

El Valencia apenas inquietó la portería de Iago Herrerín y pudo irse con dos goles en contra su Aduriz no llega a fallar un mano a mano cuando ya iban dos minutos de tiempo añadido.

Bakambu se ha convertido en el gran protaginonista de la noche en El Madrigal. El delantero congoleño anotó un doblete para que el Villarreal ganara por 2-0 al Bayern Leverkusen, uno de los cocos de la competición después de ser eliminado de la Champions.

La dupla Soldado-Bakambu en la delantera hizo diabluras con bastante inmediatez, errando el valenciano una clara ocasión, de la que se rehizo con una asistencia magistral para plantar a su compañero congoleño sólo ante Leno. Bakambu no perdonó.

Con la línea defensiva volcada también en ataque, Bakambu, todo potencia y velocidad, comandó un contraataque teledirigido hacia la portería alemana, definiendo entre las piernas del guardameta rival tras una jugada propia de un auténtico velocista.

El equipo de Marcelino está en un gran momento y tiene todo de cara para eliminar al equipo alemán tras dejar en la cuneta al Nápoles. Mucho mérito del 'submarino amarillo'.

El Sevilla no ha sido capaz de penetrar la férrea defensa del Basilea (0-0), en un duelo poco vistoso, en el que el poderío aéreo no fue suficiente para desequilibrar la eliminatoria. Los sevillanos se acogieron a las acciones a balón parado para generar peligro, buscando con insistencia a Coke y N'Zonzi, en un partido que parecía que se decidiría por mera cuestión de centímetros.

Los locales, a pesar de dejar la iniciativa al cuadro hispalense, no permitieron que los jugadores de Unai Emery jugaran con comodidad y tranquilidad, intentando devolverle las ocasiones al Sevilla con la misma moneda, tomando la cabeza del gigantón Janko como principal baza ofensiva.

El Sevilla, dueño y señor de la posesión, llevó el peso del partido, pero pecó de falta de ideas en una primera mitad espesa. Entre el cansancio y la frustración ante los continuos choques contra el muro suizo, el Sevilla perdió cierta presencia, lo que favoreció a una soltura rival hasta entonces inexistente. El resultado de esta situación fueron unos minutos finales en el que ambos conjuntos gozaron de oportunidades para romper la equidad en la eliminatoria, un gol que supondría un gran paso en la competición para los favorecidos y un duro mazazo para quien lo sufriera, sin apenas tiempo de reacción.

El fantasma sevillista fuera de casa les persiguió también en Europa, siendo incapaces de sobreponerse a una pésima racha como visitante, un rol en el que en Liga aún no han conseguido estrenar su casillero de victorias. El idilio entre el Sevilla y la Europa League dependerá de lo que dicte el Sánchez Pizjuán, que dictará sentencia después del trabado choque de la ida.

Resto de resultados en la ida de octavos de final

Borussia Dortmund 3-0 Tottenham

Shakhtar 3-1 Anderlecht

Fenerbahce 1-0 Braga

Liverpool 2-0 Manchester United


Sparta Praga 1-1 Lazio

jueves, 28 de mayo de 2015

LA LIGA EUROPA TIENE UN COLOR ESPECIAL

José Antonio Moya

La idílica relación del Sevilla con la Europa League será recordada con el paso del tiempo. El club hispalense parecía saciado tras levantar su tercera copa en Turín pero el premio de este año era demasiado pintón como para hacerle un gesto feo. Tirando de coherencia, la UEFA ha dado un billete de Champions League al ganador de este año y el equipo que más se asemeja a un club de Copa de Europa es un Sevilla que entró en la historia del fútbol tras ganar su cuarta Europa League en cuatro años gracias a un tanto de Bacca cuando el aroma a prórroga pululaba en el ambiente.

Los galones de general después de tres grandes victorias le daban al Sevilla la autoría suficiente como para ser protagonista. Ya no quedaba ni rastro de aquel equipo imberbe que llegó a Eindhoven hace nueve años. Hoy el Sevilla es un equipo con hechuras que se puede mirar en el espejo y llamar grande así mismo. Con esa osadía salió al campo y dominó haciendo un buen fútbol hasta que Kalinic metió miedo en un contra tras una mala basculación defensiva. Matheus templó desde la derecha y el delantero croata adelantó a los ucranianos tras un remate de cabeza que Sergio Rico no pudo atajar.

Pese al tanto del Dnipro, el Sevilla siguió siendo fiel a sus principios. Asociaciones rápidas con Banega, designado MVP de la final, de referente y llegar lo más rápido posible al área rival gracias a la buena armonía en banda representada por Vitolo y Aleix Vidal, que volvió a crear superioridades con asiduidad en fase ofensiva desde el lateral derecho. Las ocasiones hispalenses desembocaban en la nada hasta que Krychowiak, otro de los grandes descubrimientos de Monchi, engatillaba un balón que había quedado muerto dentro del área. Gol y alegría sevillista. El polaco tocó la copa pero eso no importó porque no era noche para viejos tópicos. El Sevilla quería ser rey y el segundo se vislumbraba en el horizonte.

Y éste llegó tres minutos más tarde. Porque Reyes tenía la ardua afrenta de despedirse por la puerta grande como buen torero que es. El sevillano, que estaba siendo de los mejores del cuadro sevillista, sacó el capote y dibujó un pase de tiralíneas de dos orejas y rabo. El centrocampista vio el desmarque de Bacca y le sirvió un balón de gol para que el colombiano sólo tuviera que batir al portero rival con un quiebro de los que acostumbra. Era el gol de la justicia. Había pasado una media hora frenética de un partido que ganó en estatus cuando Rotan transformó magistralmente una falta para hacer el empate a falta de tres minutos para el final de la primera parte. El tanto ucraniano fue un jarro de agua fría para los de Emery pero enarboló la tensión en una final de las mejores que se recuerdan.

El gol de Rotan creó desconfianza a un Sevilla que siguió intentándolo durante la primera mitad pero sin perder los estribos. El primer tanto de Kalinic aún estaba en la mente del técnico vasco. No perdamos en un minuto lo ganado durante 14 partidos. Porque una de las grandes virtudes de este Sevilla de Unai Emery es esa capacidad para saber sufrir cuando los partidos exigen bravía. Eso está en el haber de un tecnicó vasco que prescindió de Reyes e insufló aire a un equipo que siguió generando ocasiones de peligro con asiduidad, sobre todo a balón parado, principal virtud de los equipos de un entrenador que siempre se caracterizó por darle gran parte de importancia a las jugadas de estrategia.

Cuando el aroma a prórroga pululaba en el ambiente, Carlos Bacca recibió un balon dentro del área. Era una oportunidad inmejorable. Ahí el tiempo se paró, el colombiano miró a Boyko y definió de forma divina para situar al Sevilla en el olimpo de los dioses. Cuatro trofeos en nueve años le han abierto las puertas del cielo. El Sevilla es el nuevo rey de Europa.