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jueves, 15 de mayo de 2014

MÍRALA CARA A CARA QUE ES LA TERCERA

José Antonio Moya

El Sevilla conquistó su tercera Europa League tras vencer al Benfica en la tanda de penaltis (4-2) gracias a las dos paradas de Beto, vital en el tramo decisivo del encuentro, y al irreductible esfuerzo de los nervionenses, que alargaron la maldición de Bela Guttmann ante un equipo cuya mala fortuna comienza a ser excesiva.

El Benfica, que no ha perdido en toda la Europa League, acumula un infausto recuerdo de la segunda competición continental. Dos finales consecutivas y ningún título. El Sevilla, por su parte, ha jugado tres y las ha ganado todas. La de Turín se suma a las de Eindhoven (2006) y Glasgow (2007) y entran ya en la historia sevillista.

El partido fue una balanza completamente equilibrada, algunas veces mejor para los andaluces (y otras) para los portugueses, pero en ningún caso decisiva como para merecer el triunfo sin tener que sudar la gota gorda. Adriano, Palop, Poulsen, Escudé, Maresca, aquella sensacional generación de hace siete años ya tienen sustituto...

El estado de ánimo del Sevilla variaba en función de la fortaleza de su defensa, impecable durante todo el choque, y del talento acumulado en los metros finales. El buen paladar de Rakitic (el jugador del momento) y la calidad de Reyes generaron las primeras ocasiones del cuadro nervionense. El de Utrera, de hecho, fue una amenaza constante para el Benfica en sus asociaciones con Bacca.

La experiencia de Reyes, el jugador con más finales europeas que pisó el césped de Turín, le dio un plus al Sevilla. Su zurda habilitó a Bacca, al borde del descanso (en una acción que protestó como penalti) y mareó a los zagueros del Benfica. El equipo portugués se desperezaba según avanzaban los minutos gracias al picante que soltaba Lima.

Poco hizo el cuadro de Jorge Jesús en el acto inicial, aunque Garay estuvo cerca de dar un susto a los sevillistas, al igual que Maxi Pereira, que erró la más clara a escasos metros de Beto. El luso del Sevilla metió una mano fundamental para llegar al descanso sin cambios en el marcador. Un resultado que volvía a traer a la memoria al mítico Bela Guttmann.

La maldición del técnico húngaro, fallecido en 1981, sigue vigente tras ocho finales (todas ellas perdidas desde 1963) desde que Guttmann asegurase al club lisboeta que no ganaría ningún título europeo sin él tras su marcha en 1962. Hoy, en Turín, el Sevilla se acordó más que nunca del ex entrenador del Benfica.

La segunda mitad sirvió para mejorar la imagen del Benfica, actual subcampeón de la competición, tras una batería de ocasiones que comenzó con un disparo que salvó Pareja bajo palos. Eran los peores momentos de un Sevilla, que tuvo que aguantar el chaparrón cuando Fazio sacó el bisturí para tapar un claro lanzamiento de Nico Gaitán.

Entre tanto aparecía Reyes, con un disparo desde la frontal más violento que preciso, al igual que Coke, que no encontró la portería cuando todavía restaba media hora para el final. El reloj se consumía y la imaginación desaparecía de forma proporcional. Nadie, salvo Rakitic, ponía luz en la oscuridad y el partido entraba en su fase menos agradable para el espectador.

Sin embargo, el Benfica encontró sus mejores ocasiones cuando apenas quedaba margen de reacción para los de Emery. Lima probó fortuna con un disparo desde la frontal, pero nada modificó el empate sin goles y el título se decidió desde los 11 metros. Los cuatro lanzadores (Bacca, Mbia, Coke y Gameiro) tiraron de forma impecable y cerraron un título que, como no podía ser de otra forma, está dedicado a tí: Antonio Puerta.

miércoles, 14 de mayo de 2014

A POR LA TERCERA

José Antonio Moya

El Sevilla buscará este miércoles en Turín (20.45 horas/Cuatro) volver a tener protagonismo en Europa con la conquista de la Europa League, coronando del mejor modo posible un largo camino que le ha llevado desde agosto hasta la gran final donde espera seguir alargando la 'maldición de Bela Guttmann' que acecha a su rival, el peligroso Benfica portugués.

El pasado 1 de agosto, los de Unai Emery comenzaban en Montenegro su periplo continental, después de que el TAS denegase la participación al Rayo Vallecano, que había acabado por delante en la Liga BBVA pero al que la UEFA había prohibido su participación por estar en situación concursal. Nueve meses después, el equipo andaluz ha llegado a la cita del Juventus Stadium, tras superar muchas vicisitudes y momentos tensos que han reforzado su candidatura pese a que enfrente tendrá a un rival deseoso de volver a saborear la gloria en el Viejo Continente.

Y es que la sequía 'encarnada' es ya de 52 años. En 1962, el equipo portugués ganaba su segunda Copa de Europa bajo el mando del húngaro Bela Guttmann, pero poco después fue despojado de su cargo y avisó que el Benfica nunca más volvería a ganar en Europa. Esta 'maldición', con la que espera aliarse el Sevilla también, ya ha actuado contra su rival en siete finales continentales, cinco de ellas del máximo torneo y la última precisamente el año pasado en la Europa League ante el Chelsea.

Con todo, el favoritismo está repartido, aunque el historial del ya campeón de Portugal y su actual estado de forma parece que le pueden dar algo de ventaja sobre un Sevilla que en el último mes prácticamente lo ha consagrado todo a la disputa de esta final, que le podría dar su tercer título continental tras las dos Copas de la UEFA que conquistó consecutivamente en 2006 y 2007, éxitos de los que únicamente sobrevive el argentino Federico Fazio.

El agónico gol de M'bia en la vuelta ante el Valencia de las semifinales, ronda a la que llegó el equipo sevillano tras solventar un emocionante derbi andaluz con el Betis, decidido en los penaltis y tras haber perdido en el Pizjuán por 0-2, dio la oportunidad a que el nuevo proyecto del club, con una profunda renovación de la plantilla, pueda brillar antes de lo esperado, con el añadido de hacerlo sin la representativa figura de José María del Nido, condenado a prisión por el 'caso Minutas'.

El Sevilla, que jugará su decimonoveno partido del torneo, viene de no ganar en sus tres últimos partidos y de marcar únicamente un gol, pero ese dato está marcado por la final de Turín. De hecho, en Getafe, el pasado domingo, apenas puso a jugadores que este miércoles sí estarán el terreno de juego y que llegarán más frescos.

Las únicas dudas que tiene Emery es el estado físico de Alberto Moreno y Vitolo, toda vez que el delantero francés Kevin Gameiro, máximo goleador sevillista en la Europa League, está prácticamente descartado por un esguince de rodilla, aunque en su caso, tenía difícil ser titular por la presencia de Carlos Bacca, en busca de ser el 'hombre gol' que dañe la solidez defensiva del Benfica, una de sus virtudes como ha demostrado este año. Si el canario no puede jugar, el lateral canterano podría adelantar su posición y jugar por delante de Fernando Navarro.

El equipo de Jorge Jesús aspira a ganar cuatro torneos este año. Ya tiene en el bolsillo la liga y la Copa de la Liga, y tiene todavía esta final y la de la Copa de Portugal para coronar un año exitoso. Especial sería acabar con su 'maldición', el mismo año que falleció su gran figura futbolística, Eusebio, 'La Pantera Negra', a la que el club 'encarnado' quiere homenajear con un triunfo europeo.

El conjunto luso llegó, como el año pasado, rebotado de la Liga de Campeones, pero en la segunda competición continental se ha mostrado implacable. Amparado en su fortaleza defensiva y el poderío goleador que le da la dupla formada por el español Rodrigo y Lima, los 'encarnados' fueron superando a sus rivales y se clasificaron con una muestra de solidez y oficio ante el gran favorito, la Juventus, que se quedó sin 'su' final.

Dejar fuera a la 'Vecchia Signora' permitió al Benfica un partido más en el Juventus Stadium, donde no podrá contar con jugadores claves como los sancionados Salvio, que habría disputado su cuarta final de la Europa League tras las disputadas con el Atlético (2010 y 2012) y la del año pasado con su actual club, Enzo Pérez y Markovic, aunque éste todavía podría recibir el perdón de la UEFA horas antes del partido, algo que parece poco probable.

jueves, 16 de mayo de 2013

LA LIGA EUROPA ES DEL CHELSEA EN EL ÚLTIMO MINUTO

Julio Candela

El Chelsea se proclamó campeón de la Europa League tras imponerse (1-2) en el último suspiro al Benfica, con un gol en el tercer minuto del tiempo añadido de Ivanovic que le daba al conjunto inglés su primera UEFA Europa League de la historia, en una final en la que también marcó Fernando Torres.

Ambos conjuntos habían llegado a la competición después de caer en la Liga de Campeones. El Chelsea disputaba su segunda final europea consecutiva, la tercera en las últimas seis temporadas, demostrando su poderío desde el comienzo del nuevo siglo. El Benfica, un histórico venido a menos, estaba ante la oportunidad de recuperar su estatus en el panorama continental.

La final tenía claro sabor español, contando el conjunto inglés con Benítez en el banquillo y Mata, Torres y Azpilicueta en el campo, mientras que en el Benfica estaba el delantero Rodrigo. El único enfrentamiento entre ellos fue en los cuartos de final de la Liga de Campeones del pasado año, que terminó ganando el Chelsea, por lo que podía servir para que los portugueses se tomasen la venganza, pero la suerte les fue esquiva.

El comienzo fue fulgurante del Benfica, con ataques constantes que le permitieron plantarse en tres ocasiones en el área de Cech en los primeros diez minutos. Cardozo de cabeza, Salvio estrellando el balón en David Luiz y Gaitán, que disparó alto, perdonaron en el arranque del partido.

Pero el acoso de los portugueses no terminó ahí. En el minuto 15, una falta ensayada terminó con un balón muerto en el área, a bocajarro, que nadie acertó a rematar. Sin embargo, a partir de ahí, el partido cayó en intensidad, pero ni así logró el Chelsea 'enchufarse' a un partido en el que se veía constantemente superado.

En cambio, a falta de diez minutos para el descanso pudo encontrar un poco merecido premio el conjunto de Rafa Benítez. Lampard sacó un disparo desde la frontal que casi engaña a Artur con un extraño efecto en el aire, pero salvó milagrosamente el meta portugués. Cardozo perdonó de nuevo de cabeza justo antes del pitido del colegiado, dejando escaparse vivo a un Chelsea al que tuvieron contra las cuerdas.

Tras el paso por los vestuarios, continuó el conjunto de Jorge Jesús proponiendo fútbol, ante un impotente Chelsea. Pero, según indica una de las máximas del fútbol, el que perdona, la paga. Y así apareció Fernando Torres para culminar una contra que empezó en un saque de puerta con la mano de Cech. El delantero español luchó en carrera con Luisao, regateó a Artur y marcó a portería vacía.

Pero la alegría fue efímera para el conjunto londinense. Sólo ocho minutos después el árbitro señaló los once metros tras una mano de Azpilicueta y Cardozo, con un zurdazo centrado, puso de nuevo las tablas en el marcador a falta de 22 minutos para el final. El Benfica encontraba tarde el premio, cuando su técnico ya había realizado dos cambios ofensivos al verse por detrás.

Las cosas se le complicaron al equipo lisboeta con la lesión de Garay a los 78 minutos, teniendo que agotar los tres cambios con empate en el marcador y la prórroga en el horizonte. Quizá eso fue lo que les animó a intentar sentenciar con un disparo de Cardozo que salvó Cech cerca de la escuadra y un remate posterior en el córner muy desviado.

Al borde del final llegó la locura, con un intercambio de golpes que finalmente otorgó un campeón. Lampard estrelló un balón en el larguero con un disparo lejano, pero la guinda llegó en el añadido con un cabezazo potente de Ivanovic en un córner. Hubo tiempo para que Cardozo empatase, pero Cahill salvó en última instancia. El destino era cruel con un valiente Benfica y el Chelsea alzaba su segundo título europeo, tras la 'Champions', en dos años.

miércoles, 15 de mayo de 2013

BENITEZ BUSCA IRSE A LO GRANDE

Carlos de Blas

Benfica y Chelsea afrontan este miércoles la final de la Europa League en el Amsterdam Arena (20.45 horas) con la intención de recoger el cetro de campeón del Atlético de Madrid, un duelo en el que los portugueses tratarán de resarcirse de la cesión del liderato en la competición liguera y los ingleses buscarán alzar su segundo trofeo europeo en dos años tras ser campeones de Europa la pasada temporada.

El único precedente histórico de enfrentamiento entre ambos equipos se dio en cuartos de final de la Liga de Campeones de la pasada. Los londinenses vencían en Lisboa gracias a un gol de Kalou a centro de Torres (0-1). En la vuelta en Stamford Bridge, Lampard ponía la eliminatoria de cara desde el punto de penalti, pero el español Javi García empataba a cinco minutos del final; minutos después Meireles sentenció el partido y daba el pase a un Chelsea a la postre campeón.

Sin embargo, el técnico de los lisboetas, Jorge Jesus, ya ha advertido de que este año todo será diferente, y que pase lo que pase este miércoles "nada empañará la brillante temporada del Benfica".

Ambos conjuntos llegaron a la segunda competición europea procedentes de la Liga de Campeones, al quedar terceros en la fase de grupos. El Chelsea, que defendía corona, resultó eliminado tras finalizar por detrás de Juventus y Shaktar Donetsk en el Grupo E; el Benfica tampoco pudo seguir avanzando en un Grupo G en el que se clasificaron FC Barcelona y Celtic de Glasgow.

El conjunto portugués se ha plantado en la final con seis victorias en ocho partidos, con sólo un empate y una derrota, en los que ha marcado 14 goles y encajado siete, mientras que el Chelsea ha ganado cinco encuentros, empatando otro y perdiendo dos, con 15 tantos a favor y nueve en contra.

Además, el choque supondrá la oportunidad de superar el registro del jugador de la Lazio Libor Kozák, que con 8 goles es de momento el máximo goleador de la competición esta temporada. Cardozo (6 tantos) y Fernando Torres (5) intentarán igualar o sobrepasar la cifra del delantero checo.

El duelo será también un reencuentro con el pasado para tres futbolistas. Los brasileños David Luiz y Ramires llegaron al conjunto inglés procedentes del Benfica, mientras que el centrocampista serbio Nemanja Matic, ahora en las filas de 'O Glorioso', militó en el cuadro 'blue' en la temporada 2009-10.

El duelo llega en el peor momento anímico para los de Jorge Jesus. Los lisboetas perdieron este fin de semana el liderato de la Superliga lusa tras caer por 2-1 ante el Oporto, con un gol de Kelvin en el 91. Con sólo una jornada por disputarse y esa única derrota en todo el campeonato, el Benfica parece haber dicho adiós de la manera más cruel al título, aunque todavía debe jugar con el Moreirense -que necesita una victoria para salvarse y es penúltimo- y el Oporto tiene que recibir al Paços de Ferreira, tercer clasificado.

"Nos mató. Duele perder así", comentó tras el partido el técnico de las 'águias', que aún así siguen aspirando al 'triplete', con la liga, la final de la Taça de Portugal -ante el Vitória de Guimaraes el 26 de mayo- y la final de la Europa League por delante.

El campeón de Europa de 1961 y 1962 buscará ahora dar un golpe sobre la mesa para acabar de la mejor manera la campaña. Los portugueses llegan a la cita tras navegar sólidos en el torneo, tras deshacerse en octavos del Girondins de Burdeos, del Newcastle en cuartos y después de remontar la eliminatoria ante el Fenerbahçe tras caer en Turquía (1-0 y 3-1).

El cuadro portugués se entregará a la puntería del delantero paraguayo Óscar Cardozo -máximo artillero del torneo en la temporada 2009-10-, que junto al ex atlético Eduardo Salvio, el brasileño Eduardo Lima y el argentino Nicolás Gaitán pondrá la pólvora para 'O Glorioso'. Con Arthur asentado bajo palos y una zaga formada por Pereira, Luisao, Garay y Melgarejo, el serbio Nemanja Matic y el argentino Enzo Pérez serán los encargados de armar el juego luso.

Por su parte, el Chelsea tiene la oportunidad de hacer olvidar su desastrosa campaña el Liga de Campeones, en la que defendía título y quedó apeado en la fase de grupos, con el trofeo de la segunda máxima competición europea. Aquella eliminación le costó el puesto al italiano Roberto Di Matteo y abrió las puertas a Rafa Benítez, que tampoco inició su andaduda con buen pie tras caer en la final del Mundial de Clubes ante el Corinthians brasileño y que ya ha anunciado que no seguirá la próxima campaña.

Así, el conjunto de Rafa Benítez buscará sumar su quinto trofeo continental, que se uniría a la 'Champions' de la temporada pasada, a las Recopas de Europa de 1971 y 1998 y a la Supercopa de 1998. Será también una gran oportunidad para el entrenador madrileño, que aspira a convertirse en el segundo técnico, tras Giovanni Trapattoni, que alza el título con dos equipos distintos, para poder despedirse con honores de su paso en el conjunto 'blue'.

Benítez podrá contar con su once tipo aunque con dos bajas vitales, las del centrocampista belga Eden Hazard y del capitán John Terry, que se lesionaron el sábado en la victoria ante el Aston Villa (2-1), tres puntos que les aseguran virtualmente estar presentes en la próxima edición de la Liga de Campeones y que suponen su octavo partido sin conocer la derrota.

El preparador 'blue' ha vuelto a confiar el ataque a Fernando Torres, autor del gol que iniciaba de la remontada del equipo en el partido de vuelta de semifinales ante el Basilea -1-2 en la ida en Suiza y 3-1 en la vuelta-. Otros dos españoles, el defensa César Azpilicueta y el centrocampista Juan Mata, también se han ganado su derecho a disputar la segunda final europea consecutiva del cuadro inglés.