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lunes, 24 de septiembre de 2018

CONTINÚA LA GUERRA

Jaime Trevijano

Como el perro y el gato, Luis Rubiales y Javier Tebas buscan lugares en los que seguir su pelea personal. Los presidentes de la RFEF y La Liga han demostrado en los últimos meses, desde que el primero llegó a su cargo actual, que no se iban a ahorrar ni una frase, ni un ataque. Si la cosa es a cuenta del partido en Miami, adelante; si lo que tocan son los horarios de la Liga, más madera. Y así con todo.

Este domingo, caluroso en exceso para lo que se acostumbra en septiembre, ha habido algún golpe de calor en el partido que se disputaba en Valencia al mediodía entre el Levante y el Sevilla. Rubiales calificaba de "vergüenza" e "inadmisible" que se disputase el evento a más de 30º. Además amenazaba con recuperar la competencia en la materia de horarios.

Decía Rubiales: “Si @LaLiga mantiene horarios disparatados, recuperaremos la competencia para 19/20. VERGÜENZA para AFICIONADOS y GENTE del FÚTBOL. A más de 30º no se puede jugar a determinadas horas. Golpes de calor por decenas.
INADMISIBLE. En la @rfef estamos hartos#RespetemosElFutbol”

Respondía en el mismo medio (Twitter) Javier Tebas: “Amigo @LuisRubiales  mucha demagogia, hoy en #AragonGP 32° y 114.000 personas al sol disfrutando de las carreras, sin quejas.Por cierto este agosto torneo de niños Evergrande/RFEFen Las Rozas 36°. No se puede recuperar lo que no es de uno”.

Ese "amigo" del principio es todo lo irónico que puede llegar a ser. Tebas estaba en el motociclismo, algo curioso porque pocos le recuerdan yendo al fútbol, que no deja de ser el territorio en el que se mueve normalmente. Recordó un torneo celebrado en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol en días bastante más cálidos de los que se están dando este fin de semana.

Los dos, posteriormente, se pusieron en los micrófonos de la COPE. No juntos, evitan el contacto, pero sí intentando desarrollar sus respectivos discursos, que no son más que una escena de una película mucho mayor. De hecho, la reclamación de Rubiales se refiere a los horarios y él asegura que es algo que le compete a él, o le puede volver a competer, pues actualmente está transferido. "Tenemos las competencias en los horarios en 1ª y 2ª que están transferidas y las queremos recuperar. Y que en 2ªB y 3ª pase lo mismo". "Que se mire por el dinero pero sin poner en riesgo la salud", explicaba el presidente federativo. "Cuando se supere una temperatura, tendrán que retrasarse los horarios. 30ºC a las 20.00 de la tarde no son 30ºC a las 16.00 de la tarde", abundaba el mandatario.

En el mismo lugar, unos minutos después, respondía Tebas. "Ya dijimos que si no nos ponemos de acuerdo, que parece ser que no nos vamos a poner de acuerdo, es un tema competencial, los horarios, no por el calor. Que resuelvan los tribunales quién es el competente con el tema", señalaba Tebas. "Nosotros consideramos que desde la Ley del Deporte es el organizador de la competición el que tiene el tema de los horarios, ratificado en 2015, pero si la federación considera lo contrario, habrá que discutirlo y llevarlo a los órganos que correspondan".

En este sentido, Tebas está convencido de que no le van a quitar ese punto, que es clave en la estrategia televisiva de la liga. También apuntó que se ha reunido en ocasiones con el secretario general de la RFEF y el jefe de la asesoría jurídica y han discutido estos temas, apuntando a que hay cierta demagogia en las palabras de Rubiales, que sabe en qué punto están esas conversaciones.

Tebas, además, le dejó un recado a Rubiales en la grupa de la FIFA. "Con el protocolo de FIFA del Mundial se han jugado partidos a 36 y 37 grados, por qué si lo que puede hacer la FIFA, ahora que tanto nos gusta la FIFA, no copiamos el protocolo. Si hay las medidas adecuadas pertinentes no hay ningún problema para la salud de nadie". Lo dice porque esta misma semana la RFEF ha rechazado su plan para hacer un partido en Miami excusándose, precisamente, en la opinión de Infantino.

viernes, 21 de septiembre de 2018

RUBIALES GOLPEA A TEBAS

Carlos de Blas

La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) impedirá que el partido entre Girona y Barcelona, perteneciente a la jornada 21 de la Liga Santander, se dispute en Miami el 27 de enero "no autorizando" su celebración fuera de las fronteras nacionales para no adulterar la competición.

La RFEF ha asegurado que "las posibilidades de que se juegue el Girona-Barcelona en Miami son del 0,0%" y que este viernes, a primera hora, enviarán una carta al presidente de La Liga, Javier Tebas, para que se dé por enterado de la postura adoptada por el ente que preside Luis Rubiales.

En esa misiva, la RFEF explica que ni UEFA, ni FIFA son partidarias de esta idea, que el Gobierno español "no lo ve con buenos ojos" y que el sindicato de futbolistas AFE también ha mostrado "una postura contraria". Además, esta misma carta será enviada a los organismos internacionales del fútbol para poner en conocimiento la posibilidad de que un partido de la Liga española se dispute en EEUU.

Tebas, que recibió la noticia esta misma noche, aseguró que "eso no son argumentos" al conocer el contenido de la presunta carta. "Eso no son argumentos: la UEFA no se ha manifestado públicamente, la FIFA no tiene potestad y con AFE estamos negociando", dijo en declaraciones a la misma emisora.

El derbi catalán entre culés y gerundenses de la segunda vuelta sería el primer partido del campeonato nacional en celebrase fuera de las fronteras españolas. Una circunstancia que no ha gustado, por ejemplo, al entrenador del Real Madrid, Julen Lopetegui. "Todos los equipos deben jugar en los mismos campos", dijo hace una semana en rueda de prensa.

Quién también se ha manifestado al respecto fue Jordi Alba, uno de los afectados en su condición de jugador del Barça. "Es una decisión que tiene que tomar el club, pero de momento no nos han comunicado nada. Por lo menos, no a mí", dijo el lateral blaugrana.

jueves, 22 de marzo de 2018

¿EL FIN DE ÁNGEL VILLAR?

Carlos de Blas

Las elecciones a la presidencia de la Federación Española de Fútbol (RFEF) están programadas para el 9 de abril y, a falta de poco más de dos semanas, los dos candidatos apuran sus opciones de influir en los votantes, la Asamblea General que el CSD (Consejo Superior de Deportes) no pudo tumbar antes de los comicios. Tanto Juan Luis Larrea, presidente interino y opción continuista, y Luis Rubiales, expresidente de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) se encuentran inmersos en una sucesión de tretas, zancadillas y dobles verdades que puede derivar en el fin efectivo de la era de Ángel María Villar después de más de 30 años del vasco en el cargo.

El proceso se encuentra declinado a favor de Rubiales y eso significaría un cambio clave en el fútbol español: sería la primera vez que Villar, inhabilitado por su implicación en la 'operación Soule', perdiese por completo el trono que para él y su entorno ha sido la presidencia de la RFEF. El hecho sería tan trascendental que, ante la posibilidad real de que esto ocurra, el candidato con mejores datos guarda silencio y con ello presiona a un Larrea que trata de sacar pecho, de morir matando.

El hecho de que todos los miembros de la Asamblea puedan avalar a los dos candidatos ha desvirtuado de alguna manera el indicador claro sobre el devenir de la batalla, pero hay tres verdades casi absolutas: que Larrea presentó 70 avales, que Rubiales presentó 57 y que necesitarán 69 votos para ganar (el seleccionador, Julen Lopetegui, se mantendrá neutral junto a dos ayudantes y dejará el censo en 136 personas en lugar de los 139 miembros de la Asamblea).

A partir de ahí, entran en juego los factores propios de una guerra de guerrillas. La realidad es que Rubiales se siente ganador y Larrea barrunta una posible derrota. Tanto es así que ha pensado en abandonar la pelea antes de las elecciones, pero por el momento sigue batiéndose en duelo. La táctica es la de presionar a votantes potenciales y persuadir a los que flirtean con la opción de Rubiales, a la que se desea poner todos los obstáculos posibles.

El primer gremio presionables es de los árbitros, que poseen 11 votos. Victoriano Sánchez Arminio, jefe del sector y del círculo de Villar y Larrea, va a organizar una comida el mismo día de la votación en la que previsiblemente se instará a elegir al candidato continuista. Se trata de una manera extrema de llevar votos a su mochila y que se acompañará de otras.

El posicionamiento en contra del voto secreto que pide Rubiales para proteger a los votantes, la intención de que se juegue el Villarreal-Athletic el día de los comicios para evitar que Óscar de Marcos acuda a votar y la presión de Javier Tebas (cada uno de los 20 equipos de Primera votan, de los cuales muy pocos, en teoría, se decantarán por Rubiales) son algunas de las estrategias que se encuentran en la lista de Larrea.

Mientras tanto, Rubiales se enfrenta a todas estas escaramuzas intentando erigirse en el protector de los votantes que le han brindado su apoyo en los avales. El objetivo número uno del expresidente de la AFE es que las presiones de Larrea no tengan efecto en sus electores. Su entorno maneja el dato de más de 85 votos y pretende fomentar la mayor participación posible, escenario que le favorece al máximo.

Un importante porcentaje de los avales de Larrea no son preocupantes para Rubiales, puesto que se tratan de votantes que han hecho lo mismo con los dos candidatos para sacudirse las presiones y se muestran partidarios de un cambio total en la RFEF. De ahí que, estima su propia candidatura, Larrea no supere los 40 votos. Sería el principio de una nueva etapa en el fútbol español. Una etapa sin vestigio alguno de Ángel María Villar.

jueves, 1 de febrero de 2018

NEYMAR GENERA TENSIÓN

La estrella brasileña del PSG con su comportamiento con rivales y su propia entidad empieza a ser desdeñado por el fútbol francés

Antonio Blanca

La relación entre Neymar Junior y el París Saint Germain es francamente mejorable. El brasileño no lleva ni medio año en París y ya acumula un buen puñado de focos conflictivos abiertos con su club. El último se llama Lucas Moura. El mediocampista (también brasileño) ha dejado la capital francesa para enrolarse en las filas del Tottenham Hotspurs. Un adiós que ha hecho daño a Neymar y ha provocado su enfado hasta abrir una nueva brecha en su vínculo con el club.

No ha sido una grieta íntima. Ha sido una grieta pública. Bien visible. Ante los medios de comunicación. Después del duelo ante el Rennes, ése en el que el '10' ridiculizó a varios rivales y que le ha valido el reproche público del rival, Neymar habló. Opinó. Criticó.

"En lo que se refiere a Lucas, estoy triste. Perdemos a un compañero de mucha calidad. Creo que ha sido poco utilizado y pienso que ha sido una injusticia. Es un amigo y le deseo lo mejor en su nuevo equipo", empezó a argumentar con tono serio.

Neymar se fue calentando poco a poco. "Espero que marche muchos goles y que juegue muy bien y que pueda estar con la selección porque no es solamente un amigo", continuó antes de lanzar, ahora sí, un duro mensaje al PSG.

"Con las cualidades que tiene podría haber sido muy útil al PSG, pero yo no soy el propietario del club. Si hubiera dependido de mí, jamás se hubiera marchado", advirtió en un claro y nada oculto mensaje a la directiva francesa.

Lucas Moura fue, precisamente, uno de los motivos por el que Neymar fichó por el PSG. Además del dinero o la búsqueda de un rol líder en un equipo importante, el atacante hizo las maletas por la colonia de amigos brasileños que tenía allí asentada. Marquinhos, Thiago Silva o el propio Lucas Moura, a los que luego se unió Alves por consejo de Neymar.

Con el adiós de Lucas, 'Ney' pierde un motivo para quedarse en París y siente un 'empujoncito' para salir, quién sabe, rumbo al Real Madrid.

jueves, 26 de octubre de 2017

LAVAR LA IMAGEN

Después de los cánticos proferidos por ultras del Lazio Roma en un partido del Calcio contra Ana Frank y la comunidad judía, la liga italiana y el propio club han reaccionado con un buen gesto e ¿hipócrita?

Antonio Blanca

El pasado domingo jugaban la Lazio y el Cagliari en el Olímpico de Roma. Lo hicieron a las 20:45 horas y después de los 90 minutos correspondientes el club capitalino reafirmó su excelso arranque de temporada. Ganó 3-0, son cuartos a cuatro puntos del líder (en la décima jornada) y cuentan con el pichichi del campeonato, Ciro Immobile (ex del Sevilla). Todo parece marchar, al fin, sobre ruedas en la entidad romana. Incluso su entrenador conecta con todas las esferas del club y con su masa social, pues se trata del goleador imperecedero de la institución Simone Inzaghi.

Pero los nubarrones extradeportivos que acompañan a este equipo en su tribuna radical volvieron a contaminar al club. Algunos de los aficionados de ideología fascista que ocupan su grada joven llenaron los baños y las cristaleras del fondo sur del estadio con pegatinas en las que se leían textos antisemitas y racistas y, además, se usaba la imagen de la joven judía Ana Frank como presunta mofa ante los ultras de la Roma. Como insulto antisemita.

Está sobradamente interiorizado en el Bel Paese que la afición radical del Lazio no oculta su ideología de extrema derecha y racista, pues en múltiples ocasiones a lo largo de las décadas han proferido insultos o sonidos similares a los que emiten los simios para dirigirse a futbolistas negros, incluso de su propia plantilla cuando no venían bien dadas. Pero el escándalo se ha desbordado esta vez. La comunidad judía sita en Roma no ha tragado con la enésima salida de tono lamentable de esa afamada tribuna y ha colocado en un brete a la directiva del equipo.

El caso es que este martes el presidente del club, Claudio Lotito, encabezó una ofrenda floral que realizó una delegación del equipo, que incluyó a los jugadores Wallace y Felipe Anderson, a la sinagoga de la capital italiana, en señal de repulsa a la última página oscura escrita por sus ultras. La Federación Italiana de Fútbol, que ha abierto un expediente al conjunto celeste por este episodio, ha impuesto un minuto de silencio y la lectura de un extracto del Diario de Ana Frank antes del inicio de cada partido de la jornada de Serie A que tiene lugar en estos días.

Asimismo, los jugadores de la Lazio saltaron anoche al césped del estadio Renato Dall'Ara de Bolonia con unas camisetas blancas en las que estaba impreso el retrato de Ana Frank y la frase "No al antisemitismo". Así han dado respaldo al lavado de cara de dicha institución deportiva al que le han obligado sus ultras. Hasta el presidente de la República, Sergio Mattarella, calificó lo ocurrido el pasado domingo como "inhumano y alarmante". Y en la mañana de esta jornada la Policía ha hecho pública la detención de 16 hinchas que insultaron con contenido antisemita en el partido del fin de semana. Siendo dos de los detenidos de edad superior a los 16 años.

El problema es que al tiempo que la sanción a la Lazio se calcula en los despachos de la federación italiana, uno de los jugadores principales del último equipo exitoso de los laziali, el central y lanzador de faltas eterno Sinisa Mihajlovic (actual entrenador del Torino) ha proclamado al ser preguntado por el asunto que "lo siento, no sé quién es Ana Frank, no puedo comentar". Y el diario Il Messaggero ha publicado esta mañana un audio en el que se escucha a Lotito, que había defendido que su club era "victima de una minoría que daña su imagen" y aseguró que organizaría viajes anuales para que sus tifosi se sensibilicen en Auschwitz, decir que "estos no valen nada. Vamos a hacer esta escena".

La reacción de la comunidad judía no se ha hecho esperar: la corona de flores depositada este martes por Lotito navega desde hoy por aguas del Tiber, donde ha sido arrojada, como respuesta ante la presunta hipocresía del presidente de la Lazio, por integrantes de la comunidad vejada por los ultras celestes. Esos radicales que seguirán entrando a sus asientos en el Estadio Olímpico que preside, todavía, un gigantesco monolito en honor a Mussolini, el dictador que fundó al AS Roma uniendo a varios clubes capitalinos y que entregó la Lazio a manos del general fascista Giorgio Vaccaro, que rehuyó a formar parte de dicha unión que pretendía centralizar el poder futbolístico de la Italia de inicio del siglo XX -esa falta de acuerdo es el germen de la rivalidad en el derbi romano-.

jueves, 5 de octubre de 2017

HACED LO QUE YO DIGA, PERO NO HAGÁIS LO QUE YO HAGA

De nuevo vuelve la polémica a girar en torno a Piqué tras su compromiso con el referéndum ilegal del 1-O, y a la par advertir que jugar con España no es cuestión patriótica

Antonio Blanca

Si realmente Piqué tenía alguna duda acerca de si su presencia en la selección española molestaba a alguien (¿de verdad tenía alguna duda?), el pasado lunes debieron despejársele. Por un lado, por la cantidad de pitos (y algún insulto) que escuchó en el entrenamiento, aunque puede esgrimir que ese grupo de aficionados no tienen por qué representar el sentir mayoritario de la afición. Pero por otro, por la decisión de la Federación Española de organizar a puerta abierta la sesión de anoche, que duró sólo 23 minutos. ¿Será que la Federación no quiere a Piqué en la selección pero no quiere decírselo directamente y prefiere que él dé el paso? ¿A Alguien le quedaba alguna duda de que iba a suceder lo que sucedió?

El caso es que el central barcelonista, tras la triste jornada que vivió Cataluña el pasado domingo y después de afirmar que jugar con la Selección “no es una cuestión patriótica” y que si Lopetegui o “alguien” de la Federación así lo quería no tendría problema en marcharse antes de 2018, llegó este lunes a la concentración de Las Rozas, cogió su teléfono móvil y lanzó un tuit para criticar a la Policía Nacional desde las instalaciones de la RFEF antes del entrenamiento.

Esa sesión no era a puerta cerrada y Piqué fue objeto de abucheos y exabruptos, aunque, curiosamente, fue la Guardia Civil la que procedió a retirar varias pancartas en las que se le calificaba como “vomitivo” o se le instaba a dejar el combinado nacional.

Es discutible el planteamiento de Piqué acerca de si acudir o no con España debe ser un tema profesional o bien sentimental, también es discutible si es injusto que Piqué tenga que salir por la puerta de atrás de una Selección en la que siempre ha rendido a buen nivel. Es discutible si puede ser injusto que otros que como Guardiola hayan pasado de puntillas por la selección española sin decir ‘esta boca es mía’ convirtiéndose ahora en adalides del independentismo y Piqué, sin llegar a proclamar abiertamente su sentimiento separatista, sea el centro de todas las críticas.

Todo es discutible. Algunos creemos que acudir a la Selección de un país es mucho más que aprovecharse de vivir en ese ‘Estado’ para poder disfrutar de un Mundial o una Eurocopa, y que uno debe ser fiel a sus ideas sin complejos, pero es discutible si el fútbol es sólo fútbol, un deporte. Quizás sea así, aunque Piqué sea el primero en pensar lo contrario. Es discutible.

Pero lo único indiscutible es que la presencia de Piqué con España, a día de hoy, perjudica más a la Selección que la beneficia. Todas las puñeteras concentraciones de la Selección hablando de Piqué,  la afición dividida, silbidos y abucheos en los entrenamientos, Piqué en las preguntas de las ruedas de prensa, Piqué en los titulares, Piqué en las noticias, gritos a favor y en contra de Piqué en los partidos de España como local… Y Piqué encantado de haberse conocido. Él con sus tuits dale que te pego, y diciendo que si “alguien” de la Federación quiere que se vaya, él se va. Pues ya te han respondido poniendo el entrenamiento de este lunes a puerta abierta majo.

Lo mejor para todos es que Piqué salga diciendo que no quiere perjudicar a la Selección española (o como la quiera llamar) y que se siente con fuerzas pero que adelanta su marcha. La RFEF le agradece los servicios prestados, le regala una insignia y aquí paz y después gloria. ¡Si ya has hecho una campaña cojonuda para la presidencia del Barça! Si se va con elegancia, hasta podría quedar bien. Puesto que su comportamiento es más que desconcertante. Un día compungido con el “no me quieren” y al día siguiente parece que le va el ‘mambo’.

Eso sí. No hay buen echador de cartas. A lo mejor el tiempo pasa, la situación política se soluciona, España gana el Mundial y te sacan a hombros. ¡Ojo! ¡Que a lo mejor hasta sería lo más justo! Pero si Piqué quiere calma, habría de dejar de echar gasolina al fuego.  A día de hoy, ¿cabe algún interrogante serio de si de verdad molesta la presencia de Piqué en la Selección, o lo que quiere es pasar la ‘patata caliente’ a los demás porque no quiere dar el paso?

Desafortunadamente no será el último episodio, sobre todo tras la estrambótica rueda de prensa que el central ofreció ayer, llena de contradicciones. A él y a la Selección le quedan que vivir momentos de desencuentro y tensión. Ante tal panorama, lo mejor sería su marcha, sobre todo para el grupo de compañeros que no abren la boca y juegan con mayor o menor respeto por su país, España. Pero claro, según Piqué no es un tema de patriotismo.

martes, 3 de octubre de 2017

MESSI PUSO A PIQUÉ EN SU SITIO

Jordi Grimau

El vestuario del FC Barcelona vivió este domingo una escena totalmente surrealista. Acostumbrados a hablar de fútbol y de sus rivales, jugadores y cuerpo técnico nunca se imaginaron que iban a tener que discutir sobre la situación política. Todo comenzó cuando, en torno a las tres del mediodía, Gerard Piqué se presentó en la zona privada y reservada para los futbolistas acompañados del presidente del club, Josep María Bartoméu, y plantearon no jugar el partido contra Las Palmas.

El defensa central argumentó ante sus compañeros que la situación que se estaba viviendo en las calles de Cataluña, con un referéndum en plena celebración y con encontronazos entre fuerzas policiales y manifestantes, desaconsejaba que jugaran el encuentro ante el equipo canario. El presidente, totalmente volcado con la causa independentista, apoyaba a Piqué. Fue en ese momento cuando Messi estalló y habló.

Según cuentan en 'can Barça', el futbolista argentino alzó la voz y dijo ante todo el vestuario que el partido se tenía que jugar sí o sí. No solo para no perder los seis puntos que les iba a quitar La Liga por incomparecencia, sino porque no debían mezclar deporte y política. Las palabras de Messi se produjeron después de que Xavi y Pujol, dos referentes de 'La Roja', hubieran manifestado en público su apoyo al referéndum que a esas horas se estaba celebrando.

Piqué escuchó a Messi, volvió a tomar la palabra ante sus compañeros e insistió en su teoría: no debía jugarse el partido teniendo en cuenta lo que estaba ocurriendo en las ciudades y pueblos de Cataluña. El central, en definitiva, pretendía solidarizarse con los impulsores del referéndum y paralizar uno de los acontecimientos del día en la ciudad condal.

Messi no se arrugó ante su compañero y le llegó a decir que si no quería jugar que no lo hiciera él, pero que no impidiera al resto del equipo participar en el encuentro. La claridad y contundencia del argentino llevó a que prácticamente todo el vestuario azulgrana le secundara. Siempre según fuentes del vestuario, Luis Suárez, Paulinho, Ter Stegen, Semedo, Umtiti... Casi todo el equipo se pronunció del lado de Messi y pidió jugar el partido.

Del lado opuesto, la petición prorreferéndum de Piqué fue secundada únicamente por dos jugadores: Sergi Roberto y Aleix Vidal, según indican los mismos interlocutores. Llamó la atención la postura de Iniesta, añaden, que llegó a sugerir que él haría lo que decidiera la mayoría del vestuario. No se pronunciaron en ningún sentido ni Sergio Busquets ni Jordi Alba, otros dos jugadores de la Selección Española.


En vista de que el vestuario estaba partido en dos y teniendo en cuenta la postura que había adoptado Messi y el resto de extranjeros, la decisión de la directiva azulgrana fue la de jugar el partido, pero a puerta cerrada. El argentino demostró así el poder y predicamento del que goza en un club que este martes ha decidido secundar la huelga general en Cataluña.

martes, 4 de julio de 2017

TV3 AHORA NO QUIERE SER LACAYO

Jordi Grimau

La televisión autonómica catalana TV3 y el FC Barcelona casi siempre han mantenido una posición de cercanía que rozaba lo idílico. Hasta ahora. Ambas entidades han comenzado una guerra abierta a propósito de una información de TV3 sobre la gestión que hace el club blaugrana de la cesión de asientos de sus socios, el llamado 'Seient Lliure' (asiento libre).

Según la televisión, el Barça estaría engañando a sus socios y sacando jugosas cantidades de dinero gracias a una violación de las normas de sus estatutos. Dice la norma que cuando un abonado cede su asiento al club, éste se compromete a devolverle el 50% del valor de su venta menos los impuestos.

Por ejemplo, si un abonado cede su localidad y el Barça la vende por 200 euros, el abonado recibirá como compensación un descuento en el precio de su abono para la próxima temporada de 100 euros menos los impuestos correspondiente.

Pues bien, según TV3, el Barça ha estado vendiendo estas entradas por precios muy superiores de lo que le informaba al socio, especialmente en aquellos asientos ubicados en zonas más privilegiadas. Así, usando el ejemplo anterior, el Barça vendía entradas valoradas a 200 euros en paquetes que podían alcanzar los 2.000 euros y que incluían, además del derecho a ver un partido de fútbol, otros derechos como acceso a zona VIP, catering, desplazamiento al Camp Nou e incluso hotel y vuelo privado.

TV3 entiende que, siendo fiel al espíritu de la norma, el Barça debería devolver al socio 1.000 euros y quedarse con los otros 1.000 restantes. Sin embargo, el club sólo devuelve los citados 100 y se queda con los otros 1.900 restantes.

Ante semejantes acusaciones, el Barça se ha defendido alegando que en realidad sigue la norma porque reembolsa la mitad de lo que cuesta la entrada. El resto del precio del paquete que se vende corresponde a los extras antes citados (avión, hotel, etc).

En una comparecencia pública, Jordi Cardoner, el portavoz de la junta, dio sus argumentos. "Hay una entrada con un precio y un catering, un parking vip, servicio de azafatas? estamos seguros y convencidos de que nos equivocamos en muchas cosas, pero en ésta, no", comenzó su comparecencia.

"TV3 no ha contrastado la información", añadió. "Lo que no se puede hacer desde un medio de ese calibre hacer una información sesgada a nuestros socios. No contrastaron una noticia, cuando deberían haberlo hecho. El 92% de nuestros socios son catalanes y de ahí que su televisión debería estar al corriente de las informaciones que ofrece", zanjó.


Horas más tarde, en la Cadena Ser, el directivo amenazó con llevar a TV3 a los tribunales por dañar la honorabilidad del club.

viernes, 6 de enero de 2017

LA VISTA EN LA VUELTA

Jordi Grimau

Los dos equipos con más Copas del Rey se enfrentaban en San Mamés y eso es sinónimo de espectáculo. A un Athletic arrollador en la primera mitad (2-0) respondió un Barça enrabietado en la segunda (2-1), y por el medio un Fernández Borbalán que debió expulsar a Aduriz, que no señaló un penalti sobre Neymar y envió a la caseta a Raúl García e Iturraspe. El partido de vuelta promete.

En la noche de los Reyes Magos solo podía quedar en pie un Rey de Copas. El Athletic, consciente de la importancia de sacar una buena ventaja para poder pasar la eliminatoria en el Camp Nou, salió a por todas con una presión a todo campo que, como es habitual, incomodó al Barça.

Tuvieron que pasar casi 10 minutos hasta que los azulgranas trenzaron una jugada que terminó con un chut de Messi desviado desde la frontal.

Los de Luis Enrique se fueron acomodando al partido paulatinamente y dominaron la pelota, pero sin crear peligro.

Los 'leones', espoleados por su público, siguieron ejerciendo esa presión espectacular y como buenos Reyes ofrecieron el primer regalo a sus allegados rojiblancos.

Iniesta, por mucho que cueste creerlo, fue el culpable en la facción azulgrana. Perdió un balón en su propio campo y el Athletic armó un contragolpe mortal.

Aduriz condujo, abrió para Raúl García y este puso un centro al segundo palo desde al línea de fondo. ¿Quién andaba por allí con la caña? El propio Aduriz para cabecear a gol y llevar la locura a las gradas.

Era la primera piedra de lo que se presumía como un costoso trabajo, pero cuando el roscón de los Reyes está de dulce, se puede esperar mucho más.

Otro robo dio lugar a un pase hacia Aduriz. Esta vez el delantero estaba escorado, pero soltó la espuela para asistir a un Williams que con un zapatazo batió a Ter Stegen.

Golazo en el minuto 27, el mismo en el que la grada homenajeó a Yeray que presenció en la grada el choque al estar recuperándose de un cáncer testicular.

Todo estaba encarillado pero pudo irse al garete por Aduriz. El ariete golpeó en el cuello a Umtiti en un córner. Fue una acción de roja que Fernández Borbalán no vio.

El Barcelona volvió al terreno de juego dispuesto a revertir la situación. El Athletic comenzó a sufrir el esfuerzo físico de la presión de la primera mitad y los azulgranas crearon peligro sin cesar.

No sería en una acción combinativa sino en un libre directo como el Barça recortaría distancias. Messi engañó a todos, incluido a Gorka Iraizoz, con un chut muy lejano en una posición más propicia para el centro.

Gorka corrigió su posición pero no lo suficiente. Tocó la pelota y su despejé se fue al larguero para botar dentro de la portería y volver a salir. Tras unos segundos de incertidumbre, Fernández Borbalán dio el gol. Esta vez sí acertó.

El camino se allanaba. El campo se inclinó completamente hacia la portería de Iraizoz, que tuvo que despejar un disparo desde la frontal de Neymar que tenía la escuadra en su punto de mira.

Valverde buscó la reacción en el banquillo. Muniain saltó al campo con la ovación de sus fieles, aunque poco pudo hacer.

Raúl García, que ya tenía una amarilla, pecó de agresividad sobre Neymar con una patada al talón que le costó la segunda y, por ello, la expulsión. Al Athletic le quedaban 15 minutos de sufrimiento.

Messi gozó de una ocasión en el punto de penalti pero se durmió justo antes de que el Athletic se quedase con nueve. Otra vez una falta sobre Neymar costaba una expulsión. Iturraspe enfilaba el túnel de vestuarios antes de tiempo.

Con dos filas de cuatro más Gorka Iraizoz, los jugadores del Athletic defendieron como auténticos leones. La 'MSN' más Alcácer lo intentaron de todas las maneras pero no fue posible.


El triunfo fue más agónico sabiendo que en el último minuto el Barça estrelló un balón en el palo. Todo que abierto para la vuelta. Llegar a cuartos de final estará caro.

jueves, 20 de octubre de 2016

HOLLANDE SE EQUIVOCA

Duras palabras del Jefe de Estado de Francia contra los futbolistas y en especial frente al jugador del Real Madrid Karim Benzema

Antonio Blanca

El futbolista del Real Madrid, Karim Benzema, no ha aguantado más en silencio. La publicación del libro "Un Presidente no debería decir eso", escrito por Gérard Davet y Fabrice Lhomme, y que tiene como protagonista a François Hollande, presidente de la República Francesa, ha revolucionado el mundo del fútbol galo.

Hollande, en las conversaciones que mantuvo con los periodistas y que están recogidas en el libro, ha mandado un mensaje a la Federación Francesa de Fútbol: "Deberían entrenar menos y dar a algunos lecciones para fortalecer los músculos del cerebro". Pero también dedicó unas palabras al jugador del Real Madrid, del que afirma no ser "un ejemplo de moralidad". 

Tras el encuentro que enfrentó a los blancos con el Legia Varsovia en partido de Liga de
Campeones, Benzema le ha respondido: "¿Qué queréis que os diga? Si no soy un ejemplo... Yo juego al fútbol, hago disfrutar a la gente y fui bien educado por mis padres". Unas declaraciones recogidas por el periódico francés Le Parisien. A principios de semana Zinedine Zidane, emblema de la selección gala durante años, ya había hecho referencia a estas afirmaciones al reconocer que le molestaban.

Por su parte Hollande se ha visto obligado a aclarar la situación y, para ello se ha puesto en contacto con la Federación Francesa de Fútbol. Por el momento ha llamado a Noël Le Graët, presidente de la federación, con el que espera mantener una reunión y poder terminar con el malentendido y zanjar la polémica que se ha abierto con los jugadores.

miércoles, 6 de abril de 2016

EL ÁRBITRO EMPUJA AL BARÇA

Julio Candela

Los miles de aficionados barcelonistas, que accedían al Camp Nou por las avenidas adyacentes al recinto culé y no serían suficientes para colgar el cartel de ‘no hay billetes’, trataron de engalanar a su coliseo para que se uniformara de ardor tras el doloroso resbalón sufrido en el Clásico. Se planteaban, como también lo hicieron los profesionales, si la apnea de rendimiento que desnudó las costuras del esquema del Barcelona ante su enemigo íntimo se confirmaría como un espejismo, producto de la tesitura -amplio colchón en la cima liguera y resaca de las septentrionales convocatorias nacionales-, o constituía el refresco tangible de los fantasmas pretéritos de complacencia y cansancio. No parecía una jornada propicia para albergar dudas existenciales, pues se cruzaba el antagonista estilístico por excelencia, la mejor defensa del Viejo Continente. Se desparramaba, de este modo, el segundo duelo de altura en cinco días para los locales y el intercambio de inercias anatómicas y psicológicas. Una deliciosa fiscalización mutua con la vista puesta en los últimos peldaños de la élite del balompié internacional.

Luis Enrique Martínez, que maniobró desde la conclusión del fiasco sabatino -negación automática de la derrota mediante- para acunar la estabilidad mental de los suyos, escogió su lista nominal predilecta. La de confianza. Iniesta y Rakitic abrigarían al sostén Busquets; Piqué y Mascherano se ocuparían de salvaguardar el regreso de Ter Stegen; Alba y Alves efectuarían la labor de ida y vuelta acostumbrada; y Messi, Neymar y Suárez habrían de renovar su motivación y lucidez para afrontar el desafío granítico rojiblanco. Buscaba Lucho alcanzar una reproducción aproximada de la fórmula monopolística del control de la pelota, con circulaciones tan fluidas como amenazantes, para golpear sobre el cauce familiar. Pero, además, debía el técnico asturiano ajustar su estructura para no verse desguarnecido, con aspecto de líneas rotas, ante un contendiente de asimilada estrategia a la merengue. La vigilancia tras pérdida y el compromiso en labores de presión o repliegue, de todas las piezas, cobraban tanta relevancia como la aplicación de veneno a cada ocasión fabricada. La consistencia y la puntería padecerían un escrutinio notable de no aclimatarse a la intensidad pronosticada. Proponer y, también, abrasar en robo y salida, marcaban la hoja de ruta blaugrana.

Diego Pablo Simeone hubo de rehacer el guión sobre la marcha. Savic, el sustituto de garantías de Giménez, no superó la prueba previa al duelo y el canterano Lucas ascendía a la titularidad. Como pareja de Godín –sano in extremis- en este baile de campanillas. Y el preparador argentino, estudioso de sus rivales y las situaciones que les descubren como endebles, imaginó un partido y eliminatoria largos y burbujeantes. Tradujo lo visto el sábado y eliminó de su apuesta inicial el encierro pasivo. Sacó a Augusto de la propuesta para incluir a Carrasco. En consecuencia, prescindió de equilibrio y ganó valentía, con la diana inscrita en la espalda del Barça. En el contraataque con sustento. Koke y Saúl trabajarían en la medular para apoyar a Gabi, único pivote nato en liza, y con el fin de estirar al equipo en busca de la efervescencia ideada, con Griezmann, el extremo belga y Torres como adalides. Juanfran y Filipe copaban los laterales de un sistema permeable (4-3-3, 4-4-2, 4-3-2-1 o 4-5-1) de cohesión interlineal innegociable. Anotar a domicilio parecería ser la premisa de arranque, pero se susurraba un envite de paciencia, rigor en las ayudas de retaguardia, astucia en el manejo de la pelota y concreción en la cúspide. Necesitaba el bloque capitalino la mejor versión de su ofensiva para no entregarse a un esfuerzo agónico de achique, desprovisto de especialistas destructores centrales, de 90 minutos. La altura de líneas y el brío posicional de sus carrileros delinearía la ambición visitante en una disposición que, en ningún caso, pretendería exponerse.
  
Bajo el magnetismo del previsible duelo de juegos, quizá la edición más elevada de la ancestral confrontación estilística que se puede degustar en la actualidad, se alzó el telón. Lo hizo con un salto de página precoz. Confirmó el esbozo valeroso el equipo del Cholo para acondicionar el prólogo del enfrentamiento. Intercambiaron los púgiles ejercicios de presión muy elevada, para reducir los espacios del oponente y castigar cada imprecisión. El paisaje, rebosante de exigencia y ritmo, pronto asistió a la transmutación de roles: el Atlético puso en práctica el estado de cocción del enriquecimiento de la plantilla con calidad efectuado en verano, y sumó al flexible orden defensivo que le es propio la pausa obligada para trazar posesiones horizontales que amortiguaron el arranque catalán. Koke, Saúl, Gabi, Filipe y Carrasco emergían como distribuidores y el Barça, que se veía fuera de escena en el dictado del choque, no alcanzaba a presionar con lógica colectiva, permitiendo a los visitantes crecer, sin pausa, en su vigor posicional. No sólo esquivó la entidad madrileña el arrinconamiento sino que, además, situó al gigante rival en una situación de pugna por el cuero. Una línea argumental del todo inesperada.

Intercalaba el sistema de Simeone repliegues razonados en el trabajo de laboratorio –Carrasco y Griezmann apoyaban a Filipe y Juanfran para negar superioridades exteriores a Neymar y compañía, y Koke, Saúl y Gabi se multiplicaban para colapsar el centro, con Torres como marcador de Busquets, en un 4-5-1 de excelsa ejecución- con la subida de líneas. Este último punto guardaba, como marca la teoría, el riesgo inherente a la calidad local. Si el favorito superaba la primera ráfaga erosiva, los espacios se descubrían en transición desde la medular. En esta fórmula surgió Iniesta como maestro de ceremonias. Abrió fuego el manchego al romper en conducción, ceder a la diagonal de Neymar, que atisbó a Messi en la banda contraria. El cuero llegó a las botas del argentino, que se descubrió sin oposición y chutó desviado desde media distancia -minuto 4-.

Trataba el Barça de manejarse en el escenario resbaladizo mientras intentaba arrancar el monopolio de la pelota, y las ocasiones, gestadas con cuenta gotas, se tornaron tangibles antes de la coherencia en el juego. Lucía un mejor desempeño táctico el Atlético y el conjunto barcelonés entremezclaba el escapismo y el temple, todavía sin identificar el ritmo. Los visitantes conseguían anestesiar el mismo con circulaciones desprovistas de ambición y contaminaban la tratativa culé. Pero, como en ocasiones precedentes a lo largo de los dos últimos cursos, las opciones de remate catalanas no tienen porqué verse acompañadas de la ortodoxia combinativa. Así aparecieron los dos últimos remates antes de que la eliminatoria adivinara su punto de inflexión. Neymar encaró a dos, marró Juanfran el despeje, y el carioca abrió para el centro de Alba hacia el segundo poste. Messi, otra vez en soledad, cruzó demasiado su volea -minuto 12-. A continuación, en el 18, Alves puso en órbita un envío que ‘Ney‘ cabeceó por encima del larguero. Ambos avances tomaron forma con el rocoso visitante adelantado.

No obstante, la asunción de riesgos acabaría por entregar la razón a Simeone. Inauguró el sistema rojiblanco su repiqueteo a la meta de Ter Stegen quemado el minuto 20. En el 22 tomó el esférico Griezmann en la frontal para efectuar una acción individual que lamió el poste y en el 25 recogió la cosecha del territorio abonado con anterioridad. A esta altura figuraba el Barça replegado en su frontal, incómodo por la argucia contrincante. Una combinación visitante brillante, vertical, llegó a la posición de Koke en la mediapunta. El cerebro rojiblanco vio el desmarque de Torres, que ganó a Piqué, y el punta batió por bajo a Stegen. Se adelantaba el Atlético como resultado de la personalidad evidenciada. Hurtó el recorrido de partido previsto, tendente al soliloquio catalán, en base a la variante táctica que conquistó el Bernabéu. La campanada se establecía con rotundidad para extender el prisma dubitativo a un Barça que no se asociaba bajo la velocidad ni la intención reclamados por el duelo de este martes.

No mutó el aspecto la conversación en el intervalo posterior al golpe capitalino, si bien el Atlético, toda vez hubo cumplimentado el objetivo de anotar lejos de la Ribera del Manzanares, tendía a la cesión de metros para agazaparse y abrazar el vértigo ante la probable estratagema de redoble de corneta culé. En efecto, adelantó las líneas el hoy conjunto estelado y se dispuso la ecuación del Cholo a exprimir la segunda parte del plan: repliegue intensivo y paciente, en cancha propia, siempre dispuesto a la deflagración en contragolpe. El centro de Torres al espacio que Griezmann tradujo en un control sublime en escorzo y chut cruzado que Stegen envió a córner, con una estirada de póster, no resultó anecdótico. La pelota se pintaría de blaugrana y el peligro desplazaría su foco, con equidistancia, entre el acierto combinativo local y la endeblez en la vigilancia del mismo equipo. Esta llegada, en el minuto 31, no hacía más que subrayar el escenario de rigurosa ejecución rojiblanca con el que se manejaba el primer pestañeo de eliminatoria.

Pero el punto de inflexión nuclear anunciado no frenaría su paréntesis decisivo en el tanto de El Niño. Con el delantero como protagonista extendido, el árbitro, Felix Brych, dictaminó una decisión que condicionaría el resto de envite, complicando la empresa madrileña sobremanera. El 9 goleador había visto la amarilla por un derribo poco ortodoxo a Neymar en la salida azulgrana de pelota con anterioridad y en los minutos consiguientes al 0-1 jugueteó con el listón del colegiado, frenando los gambeteos rivales con zancadillas explícitas. En la última que haría –minuto 35-, sobre Busquets, el colegiado alemán entendió el contacto suficiente para significar la expulsión por doble cartulina del foco clarividente de desahogo visitante. La acción no cortaba contragolpe alguno, pero la reiteración le jugó una muy mala pasada al equipo en ventaja. Falló Torres, sobreexcitado, al colocarse en una situación fronteriza y la polémica interpretación arbitral, de piel muy fina, acabó por revolucionar la lógica de la batalla. De inmediato, una patada consistente de Busquets a Griezmann que no fue castigada con cartulina firmó la desconexión transitoria de un Atlético deslizado, con uno menos y entregado ya al achique, hacia la protesta y escaramuza, con el árbitro como desencadenante.

Recobró el pulso competitivo centrado en la pelota, aliñado por los consejos desde la banda, y prosiguió el ejercicio de basculación impecable el representante madrileño, que constriñó al Barça a buscar el envío aéreo hacia su nueve, que estaba perdiendo el cuerpeo con Godín y Lucas. Sin superioridades por banda y con los avances centrales enfangados por la acumulación coordinada de obreros, Messi y Neymar yacían apagados. Tan sólo Iniesta asumía la verticalidad y el desborde que deshiciera el devenir de una trama replegada sobre sí misma. Una jugada individual del serpenteante Neymar, que tumbó por reprís y potencia a Saúl y chutó a las nubes desde el pico del área -minuto 45- condujo a los futbolistas a vestuarios. Había ganado el descanso la solidez combativa del Atlético, pero el cansancio jugaría en ambas direcciones, obligándoles a virar el esfuerzo defensivo hasta la épica con 45 minutos por delante. La victoria parcial se antojaba como la consecuencia razonable de los merecimientos. Sin embargo pronto se tornaría en un hito su manutención.

No se registraron sustituciones, pero sí modificaciones en la charla. Luis Enrique alentó a los suyos para ordenar un repunte de revoluciones que incendiara el ritmo y acomplejara la valentía posicional de un rival mermado numéricamente. Y, antes de que se pusiera en práctica el libreto general que haría posible, al fin, el monopolio blaugrana, quiso anticiparse y sorprender, de nuevo, el irreverente club del Calderón. No remataron por poco Griezmann ni Saúl el centro tenebroso y escopeteado de Carrasco. Amagó con la subida de líneas el conjunto visitante, pero, con celeridad, encontró el Barça el callejón por el que amainaría el brío oponente y tomaría el bastón de mando del tempo. La tormenta desatada, plena de energía e hiperactividad con y sin pelota, mostró la versión más reconocible del campeón de todo. Iniesta y Messi se asociaban por el centro para abrir por los extremos. Negada la opción entre líneas central –el Atlético ganó ese matiz también en inferioridad-, el perfil de Alves se convirtió en el predilecto para el envío sistemático de centros o el trazo de diagonales que conectaban con la mediapunta. Comenzó la llamarada de exquisitez asociativa penalizando una pérdida de Carrasco, con el equipo adelantado, que Iniesta convirtió en una terrible contra que Neymar culminó al centrar al área. Messi frotó su lámpara y dibujó una chilena de seda que no encontró palos de milagro –minuto 47-. Se abrió la puerta al paroxismo ofensivo venidero.

Ascendió vatios el Barça, que encerró a su rival e impuso un acelerón de ritmo que conectó con el lanzamiento al larguero de Neymar desde el pico del área –minuto 51-. Se había desatado del amarre el equipo del Lucho, que, entonces, estaba descolocando el repliegue de los colchoneros. Leyó Simeone la situación e introdujo en la dinámica a Augusto, el elemento equilibrador urgido por el pelaje que había adoptado el partido. Carrasco, protagonista efectivo del respiro visitante en vuelo, cedió su escaño. Asumía el segundo clasificado liguero que tocaba ceder terreno y exponer capacidad de sufrimiento y agonía. No detectaba aire para respirar ni espacio para contemporizar con balón el esquema del Cholo, y Neymar volvió a cabecear, sólo y desde el centro del área. El centro de Rakitic que enlazó el testarazo del brasileño para que Oblak atajara -minuto 54- añadió picante a la erosión. Volaba la pelota al galope de los creativos catalanes y se resentía el orden visitante. Dos minutos después fue Messi, en acción individual, el que profundizó en el modelo. La Pulga cambió el ritmo, arrastró a tres marcadores y disparó un puntiagudo envío raso que el meta esloveno sacó con dificultades.

Había virado hacia el centro, hacia la atribución del 10 Messi, y los secundarios se agolpaban ya en la frontal rojiblanca. Piqué y Mascherano cerraban la estructura en cancha ajena, con Alba y Alves ejerciendo de extremos. Sudó un cuarto de hora de sollozos el Atlético para aguantar el tipo, pero las ayudas no llegaban a tiempo y las oquedades asomaban gracias a las superioridades laterales. Neymar abrió boca en el 60 -recibió el cuero desde el pico del área y lanzó su chut arquetípico para lamer el poste- y Suárez, hasta entonces impedido por el buen hacer de Godín y Lucas, mordisqueó el plato principal. El empate sobrevino por un centro de Alves hacia el segundo poste que detectó un dos contra uno de Neymar y Alba con Juanfran. El lateral cazó la volea y la dirigió, picuda, hacia el centro del área. El charrúa, exponente mundial del asesino circunscrito al área, empujó el lanzamiento a la red, apostado entre una nube de marcadores -minuto 62-. El grito de las tablas retumbó en una tribuna extasiada por la frugalidad de los suyos, que destaparon la paleta más alegre de su repertorio a tiempo.

Simeone ordenó a los suyos estirarse para sacudir el ahogo, pero la pelota no conectaba con soltura con el descuelgue de jugadores rojiblancos. Le costó al empequeñecido despliegue atlético vislumbrar el horizonte, aunque su tesón en el achique cimentó un intervalo de oxígeno. Rafinha entró por Rakitic, vaciado y menos dotado para el pase decisivo que el brasileño, y completó el proceso de salida de la cueva el conjunto rojiblanco gracias a la volea sin consecuencias de Griezmann, tras acolchar un balón largo y granjearse espacio. Se avistaba el descenso de fuelle en ambos combatientes al tiempo que Suárez arrancaba el rol protagónico de la trama. Antes de consumar la remontada asestaría un golpe en el rostro de Filipe, complicando aún más la actuación del colegiado. La agresión, clamorosa, fue interpretada como simple tarjeta amarilla y, acto y seguido, en la siguiente llegada al área, el cazador urugayo redondeaba su desempeño, esa suerte de optimización, sin par, de las escasas oportunidades. Una circulación fulgurante realizada entre Messi, Suárez y Alves, que coronó el centro del carioca, patrocinó el cabezazo soberbio del charrúa a la red. Corría el minuto 73 y el Barcelona clausuraba el sensacional impulso creativo con la mochila llena.

El partido se disparó hacia su desenlace con los valores energéticos bajo mínimos. La claridad asociativa local nubló su discurrir y el músculo visitante consiguió tejer la maltrecha red de ayudas. Ambos técnicos dibujaron las disposiciones con las que querían dar carpetazo al primer acto de cruce, y Thomas, Sergi Roberto y Arda Turan entraron en escena. Griezmann -gris en ataque y empeñado en su labor en pos del colectivo-, Busquets –necesitado de descanso después del trance frente a los cabezas de lista del fútbol madrileño y cargado con amarilla- e Iniesta –nuevamente responsable del peso distributivo de su ilustre centro del campo- resultaron los titulares sacrificados. Por tanto, Luis Enrique afianzó su intento por asegurarse una mayor placidez con el refuerzo de los pulmones que sostuvieran la vigilancia tras pérdida y la confianza en la resfriada clarividencia del turco. Simeone, por el contrario, se guardaba un as en la manga: el canterano africano, capaz de desplegarse en velocidad, ejercería como el primer defensor del ánimo por eludir el encierro. Su físico serviría para cultivar anestesia y salidas que congelaran el ritmo.


Y añadió una nueva muesca el Cholo para su currículum en el epílogo del envite, de producción atacante bajo cero. Tras la última diana no se registraron intentos. Thomas, lo que quedaba de Saúl, de Koke y de Filipe, Augusto y Gabi soportaron los nublados avances catalanes y sembraron de despejes, conatos de contragolpes y interrupciones la recta final de esta interesante eliminatoria. La testimonial entrada de Correa por el interior zurdo en el tiempo de descuento –se añadieron cinco minutos- cerró el 2-1 final que, visto lo visto, repartió sinsabores por doquier. Fue mejor el Atlético mientras mantuvo once jugadores sobre el verde pero vio sus presupuestos contrariados de manera radical, hecho que rebajó su ambición y rendimiento ofensivo; y se marchó el equipo de la Ciudad Condal con una ventaja inferior a la deseada. Remontó durante el segundo acto pero no logró soltar la estela de los fantasmas reverdecidos en el Clásico. Los guarismos explicitan lo cerrado del cruce: la defensa menos encajadora de Europa cedió 21 acercamientos al área pero sólo concedió cinco tiros a portería por dos lanzamientos propios. El 70% de posesión azulgrana figura como anécdota condicionada de una eliminatoria que viaja a la capital irresoluta. "Estoy tratando de pensar lo más posible porque no puedo decir lo que pienso", afirmó Simeone, comedido, en sala de prensa. Menos tímido se mostró Filipe Luis, que denunció en zona mixta que "el Barça está protegido, se nota que hay un temblor a verle eliminado y esto daña a la UEFA". El técnico del Barcelona, que explicó que "el partido cambia a partir de la expulsión", se limitó a considerar que "las he visto como todos los aficionados culés: clarísimas las dos amarillas. Como todos los aficionados del Atlético habrán visto roja en las entradas de nuestros jugadores". En cualquier caso, el enfrentamiento, cumbre de la presente edición de la Liga de Campeones junto al Bayern-Juventus, guarda todo el interés, y la acidez, para el segundo capítulo madrileño.

jueves, 17 de diciembre de 2015

MÁS VALE ESTAR CALLADO...

El dicho del genial Groucho Marx podría ser bien aplicado al central del Barcelona que cada vez que abre la boca y realiza declaraciones enerva a parte del fútbol

Antonio Blanca

Sigue siendo uno de los protagonistas de la semana y no precisamente por sus méritos deméritos sobre el césped. El jugador del Barcelona, Gerard Piqué, se ha pronunciado en las últimas horas hasta en dos ocasiones acerca de las recientes polémicas por sus declaraciones, su pique con el Real Madrid y sus críticas a Álvaro Arbeloa, rayanas en la falta de respeto.

Entre sus declaraciones cabe resaltar un conjunto de frases con las cuales añade más leña al fuego de un problema ya enquistado entre los dos grandes del fútbol nacional y que resultan llamativas ante la petición de serenidad y prudencia por parte de varios actores de relevancia en el panorama balompédico español.

Cabe resaltar el "dije que Arbeloa no era un amigo, sino un conocido" tras el cual acusa a los periodistas y aficionados de que "cada uno interpreta lo que quiere". Las imágenes de sus declaraciones del fin de semana lo dejan a las claras. Piqué repitió claramente la palabra "conocido", y en la segunda ocasión hizo una pausa intencionada, acompañándola de una visible risa: "cono... cido".

Además, Piqué ha cargado también contra los aficionados que le silban cuando defiende la camiseta de la selección española, rompiendo la máxima de que el cliente del espectáculo siempre debe tener la razón. "Se ha puesto de moda", se limita a decir sobre los pitos que recibe en los campos de gran parte de la geografía nacional. Debería hacer un ejercicio de introspectiva y preguntarse por qué se le pita en casi toda España, pero estimo que su orgullo y egocentrismo se lo impedirá.

Con estas últimas palabras, Piqué se gana una vez más la animadversión de diversos sectores de la afición futbolística nacional, después del debate generado con las mencionadas críticas a su presencia con el combinado español, y ya son muchos los que han manifestado la intención de incrementar aún más las protestas para tratar de complicar su futuro con el equipo nacional.

El ninguneo a los aficionados con esa táctica de negar la crítica realizada ha generado nuevas fricciones por parte de muchos sectores que vuelven a cuestionarse estos días su presencia con la selección.

A sus veintiocho años, la carrera de Gerard Piqué atraviesa por uno de sus mejores momentos con la camiseta azulgrana, pero sin duda, por su peor fase en lo que a imagen externa a su club se refiere, no hay más que recordar su incidente en la noche barcelonesa con la guardia urbana.

Cuestionado en la selección, rechazado por la afición (no creo que toda España sea tan merengue) y con una imagen en proceso de claro deterioro. Piqué se ha convertido en el blanco de las iras del fútbol nacional, por criterios tanto futbolísticos como extradeportivos y su situación cada vez está más lejos de poder encontrar alguna vía de escape con la cual pueda llegar a normalizarse. Y mientras tanto, el central culé ha asegurado en alguna ocasión que esta es su forma de ser y que no tiene intención de cambiarla. Más leña al fuego para un problema demasiado enquistado.

martes, 27 de octubre de 2015

TEBAS COMPRENDE EL INSULTO SIN OFENSA

Julio Candela

Javier Tebas, el mismo que sanciona sistemáticamente a cuanta grada profiere algún tipo de insulto o cántico a rivales, árbitros o incluso jugadores propios, ha restado importancia al insulto de Mascherano que le costó la tarjeta roja ante el Éibar. "Si fuese en Argentina lo valoraría distinto. 

Aquí no es un insulto grave en el entorno español. Luego los comités lo valorarán. Sé que tengo fama de que me gusta saltar en todos los charcos, pero ni sé qué hizo Mascherano ni estaba viendo el partido a estas horas. Debió decir 'la concha de su madre', pero no lo sé. Me dolería que Mascherano o cualquier jugador no pueda jugar el Clásico, pero no sé qué hizo ni qué dejó de decir. Pero los árbitros deben consignar las faltas de respeto”.

Resulta sorprendente que el presidente de la Liga de Fútbol Profesional, convertido en azote de las aficiones, relativice de esta manera el insulto de un futbolista a un árbitro. Es más, es curioso que el futbolista sea de uno de los dos grandes, en este caso del Barcelona, y estemos a las puertas de un clásico. ¿Actuaría de igual forma si el insulto lo hubiese proferido un jugador del Éibar? La respuesta parece clara.

El fútbol vive polarizado por los dos grandes equipos y por los medios de comunicación de sus ciudades en los que figuran periodistas militantes que defienden a 'sus' equipos más allá de lo periodísticamente razonable (en el caso de que exista alguna razón por la que un periodista deba defendar a un equipo, que la desconozco). El debate que se ha abierto a raíz de este incidente, de altura, sin duda, retrata perfectamente el estado del fútbol español: ¿Es más grave la concha de la madre que la concha de la hermana? El tema no es baladí. Aseguran expertos llegados desde Barcelona, que lejos de ser insulto es un menosprecio (lo que reduciría la sanción del Jefecito), porque se refirió a su hermana y no a su madre, y acarrea más agravio nombrar a una madre que a una hermana. Desde Madrid los mismos que defendían que Pepe menospreció a Paradas Romero cuando le llamó "hijo de puta", han puesto el grito en el cielo "por el insulto" de Mascherano. Alegan que esa expresión es un insulto típico argentino y no una forma de menospreciar.


Algunos observamos incrédulos este espectáculo bochornoso en el que se ha convertido el fútbol, alimentado por los intereses comerciales de Tebas y Roures (ayer firmaban otro negociete para retransmitir la Copa por Youtube) y los bajos instintos de algunos hooligans que han tomado las redacciones en nombre "de la honestidad, porque la objetividad no existe". Servidor, para resolverlo, ha decidido utilizar el viejo recurso de acudir a las fuentes. Para ello he llamado a un viejo amigo argentino que suele acudir a la popular de Monumental para bancar a River cada dos semanas. Le lancé la pregunta: ¿Es más grave la concha de la madre que la concha de la hermana? Se tomó su tiempo y respondió lo siguiente: "A ustedes también se les pudrió el fútbol. La concha del business...".

viernes, 11 de septiembre de 2015

LAS TRETAS DE "GUANYAREM"

Julio Candela

Para conmemorar la Diada, en Cataluña se han celebrado una multitud de actos previos e incluso creado organizaciones, muchas de ellos vinculados directamente con la solicitud secesionista de la independencia de esta región. Es el caso de Guanyarem, una plataforma deportiva orientada a dar su apoyo al deporte catalán y cuyo manifiesto comparte puntos en común con los movimientos independentistas.

Algunos de esos puntos reclaman la existencia de un comité olímpico catalán o la creación de selecciones catalanes deportivas que compitan en torneos internacionales. Para darle más relevancia a estas peticiones, sus impulsores solicitaron el apoyo de figuras del deporte que hubieran nacido en Cataluña (como son los casos de Xavi, Piqué, Guardiola, Ana Tarrés...) o hubieran triunfado en Cataluña (Johan Cruyff, Eric Abidal...). Para mostrar ese apoyo, muchos de estas personalidades cedieron simplemente una foto mostrando la mano derecha con el pulgar arriba. Un gesto que, sin embargo, no todos los protagonistas de esta campaña interpretaron del mismo modo. Muchos de ellos se han sentido engañados por Guanyarem.

Este jueves ya Alex Corretja, ex tenista y ex capitán del equipo español de Copa Davis, denunció que se ha usado su imagen con un fin distinto al que le vendieron originalmente.

Junto a Corretja, hombres como Gervasio Deffer (uno de los mejores deportistas olímpicos de España), Raúl Tamudo, Moises Hurtado (ex del Expanyol) o Marc Coma (ganador del Dakar) han elevado su voz para afirmar que a ellos nadie les contó la verdadera intención de estas imágenes y que ellos la cedieron simplemente para dar su apoyo al deporte catalán, pero no para impulsar que el deporte catalán ayudase a estos fines de corte nacionalista.

Este viernes, el diario El Mundo asegura que originalmente el mensaje enviado a estas figuras para adherirse a esta plataforma nada tenía que ver con la política. Según este medio, les prometieron que la imagen no tendría este sesgo que se le ha dado esta misma semana.

El mensaje (enviado a través de la aplicación WhatsApp) afirmaba que esta campaña sería "positiva y alegre para conseguir un deporte mejor para todos, comenzando desde la base. Será en nombre de la sociedad civil catalana, no políticos. No hablaremos de política y sí de reforzar nuestros orígenes", afirmaba el texto que remitía Xavier Torres, periodista ex de TV3, colaborador de El Punt Avui y precursor del manifiesto de Guanyarem.

Sin embargo, Torres, preguntado por El Mundo, se defiende y carga contra los deportistas: "Los deportistas también son ciudadanos y conocen bien el momento que vivimos. No son gilipollas, aunque algunos lo parezcan", dijo.