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jueves, 31 de mayo de 2018

BALE PIENSA EN IRSE

El galés no se siente valorado por Zidane y el club, y aun habiendo sido el héroe de la Decimotercera prefiere seguir su carrera lejos de Chamartín

Antonio Blanca

La millonada que le pagaría el Manchester United o el atractivo del Bayern de Munich, Gareth Bale se debate entre dos ofertas. Ambas pueden satisfacer las exigencias del Real Madrid, así que ahora él tiene la pelota en su tejado. El galés, que hace semanas dio la orden a Jonathan Barnett, su agente, de sondear el mercado, verbalizó sus intenciones de marcharse del Madrid a la conclusión de la final de la Champions de Kiev, donde fue elegido mejor jugador del partido gracias a sus dos goles saliendo del banquillo.

"Necesito estar jugando semana tras semana y eso no ha sucedido esta temporada por una razón u otra. Tengo que sentarme y discutir mi futuro con mi agente. Obviamente, estoy decepcionado por no haber salido de inicio, así que lo mejor que he podido hacer ha sido dar un paso adelante y causar impacto. Y eso fue lo que hice", declaró el jugador sobre el césped.

El galés se limitó a hacer público lo que hacía tiempo que pasaba por su cabeza. Bale ha pasado a un rol residual el campo, siendo titular en partidos de poco rango en Liga y quedándose en el banquillo en partidos importantes de Champions. Por eso Barnett se ha movido rápido en el mercado y el futbolista tiene dos suculentas ofertas encima de la mesa. Dos propuestas de equipos de primer nivel europeo.

El primero es el Manchester United. Jose Mourinho dejó claro el pasado verano, antes de en un partido amistoso ante el Real Madrid en Estados Unidos, que Bale era una prioridad para él. El portugués se lo dijo al galés en el túnel de vestuarios entre risas. Ahora el interés es real y el United quiere convertir al futbolista en el mejor pagado de la Premier. Una ficha que podría rondar los 35 millones de euros anuales, además de dejar en las arcas del Real Madrid una jugosa cantidad.

En un principio el precio de salida de Bale era de 120 millones de euros. Florentino, consciente del interés de la Premier, donde el Tottenham también preguntó por Gareth, tasó su salida en 120 millones de euros en un primer momento. Lo hizo a regañadientes porque el presidente siempre ha creído en Bale como jugador franquicia para los próximos años, pero las lesiones y Zidane le han recluido a la suplencia y hoy la salida del galés es innegociable. Lo que ha cambiado es su precio, especialmente tras los dos goles de la final de Champions. Hoy el Real Madrid aspira a no recibir menos de 150 millones por su traspaso y en Inglaterra hablan de superar incluso el precio de la cláusula de Neymar que pagó el PSG (222 millones).

El otro equipo que se ha mostrado muy interesado es el Bayern de Múnich. Y desde el entorno del jugador se ha deslizado que esta oferta es la preferida del futbolista. Un equipo del que ha recibido muy buenos informes y que le permitiría estar más relajado en su vida privada. Si hay algo que ha gustado a los Bale de su estancia en España ha sido la tranquilidad con la que han podido vivir. En Inglaterra, Bale es un jugador muy seguido por la prensa que llena decenas de portadas en los tabloides ingleses. Y parece que Gareth no quiere regresar a esa dinámica, por lo que Múnich le permitiría mantener esa vida privada relajada.

En los próximos días comenzarán las conversaciones entre el Real Madrid y Barnett, que pondrá encima de la mesa las ofertas que tiene el jugador, e indicará cuál es su prioridad. El equipo al que finalmente se marche colmará las exigencias del Real Madrid y ahí le tocará a Pérez mover fichar en el mercado en busca de otro galáctico. En las últimas horas se ha abierto la posibilidad de que sea precisamente un jugador del Bayern, el delantero Lewandowski, cuyo agente ha confirmado que el ariete quiere cambiar de aires. ¿Cambio de cromos? En cualquier caso, el precio de Bale en el mercado es superior al del polaco a día de hoy.

miércoles, 14 de marzo de 2018

EL SEVILLA A CUARTOS POR LA PUERTA GRANDE

José Antonio Moya


El Sevilla afrontó este martes uno de los días grandes de su historia. La posibilidad de acceder a los cuartos de final de la Liga de Campeones después de sobrevivir a Old Trafford y al Manchester United marcaría, sin duda, una página dorada en su centenaria trayectoria. Para lograrlo debía hacer bueno el 0-0 de la ida, buscando amortizar el valor doble de los goles a domicilio y, en definitiva, no convertir el puñado de disparos fallados en el Pizjuán en una losa. Así, Montella dispuso a su once de gala, sólo mermado por la baja de Jesús Navas. Mercado ocuparía el lateral y Kjaer entraba en los titulares.

El central danés protagonizaría un error a las primeras de cambio. El sistema de Mourinho, un 4-2-3-1 plagiado a los visitantes en el que acumulaba el talento de Alexis, Lingard, Rashford y Lukaku, jugaría al pelotazo si los andaluces presionaban, y lo hicieron desde el primer minuto. De hecho, antes de cumplirse el segundo 60 Kjaer perdió un cuerpeo con Lukaku en el pico del área propia. El delantero belga hizo bueno el balón rudo que propulsó su zaga, trazó una pared con Lingard y envió su derechazo fuera del arco defendido por Rico. Ese precoz fogonazo supuso una declaración de intenciones.

Mou, que dejó en el banquillo a Mata, Pogba y al defensivo McTominay, ordenó emboscar a Banega para neutralizar el juego en estático hispalense y sus pupilos salieron a verde con un nivel de intensidad mayor. Lenglet salvaría a los suyos al ganar la partida a Lukaku cuando el corpulento punta se disponía a rematar un centro -minuto 6- y Rico repelió el chut inaugural de Alexis Sánchez desde la frontal -minuto 7-. Pero cuando los sevillistas se veían más acuciados comenzaron a afinar el pase y a crecer con la posesión, tanto en vertical como en horizontal. Apostaron por la clase y N´Zonzi, Banega, Escudero, el 'Mudo' Vázquez y Sarabia se asociaron para mostrar su personalidad.

Producto de este golpe sobre la mesa arribaron un par de transiciones punzantes sobre la meta de De Gea. Vázquez, Correa y Muriel lo probarían hasta cuatro veces, una de ellas peligrosa. Fue en el minuto 10, cuando el delantero argentino cabeceó por encima del larguero un córner botado por Banega. Se atravesó el primer cuarto de hora con las cartas destapadas: la retaguardia inglesa era una línea a explotar por su debilidad. Si el Sevilla se mantenía concentrado para ejecutar una seria cobertura anti aérea en fase defensiva y combinaba con precisión, el esquema británico se partiría y dejaría espacios. El 'Mudo' Vázquez remarcó esa percepción con un zurdazo a las nubes en el minuto 16.

La dureza de la cintura de Matic y Fellaini, los mediocentros destructores dispuestos por el United, constituiría el riesgo capital del planteamiento especialmente ofensivo de los 'Red Devils'. No sólo se habia negado a encerrarse el conjunto español ante el ardor anatómico y posicional local, sino que en el 20 de juego gobernaba las sensaciones, el tempo y el cuero. El escuadrón que viaja en la segunda plaza de la Premier League quedó abocado al envío vertical y la contra, pues le faltaba calidad en su medular para sacar la jugada de forma asociada. La solidaridad de esfuerzos visitante convirtió el centro del campo del Manchester en una línea a omitir. El fruto fue la transacción, definitiva, del timón en favor del Sevilla.

Un relámpago conducido por Correa y Sarabia, y rematado con un zurdazo desviado de Muriel -minuto 28-, constató la placidez visitante. Banega y N´Zonzi mandaban, retrasando a los locales hasta un achique intensivo en campo propio. Pero Marcus Rashford, casi único elemento desequilibrante de los ingleses, recordó la potencialidad de su talento y el de sus acólitos con un fino pase a la espalda de los centrales sevillistas que salvó Lenglet, providencial, cuando Lukaku quedaba en mano a mano con Rico. La perla de Inglaterra levantó la autoestima de su vestuario y de la tribuna, subrayando que el libreto de su entrenador casi preponderaba ceder la iniciativa y especular, esperando el hueco para morder.

Muriel repetiría intento, a las manos de De Gea, como reacción a la enésima reproducción de la fórmula prefrida por el ataque inglés: centro de Young desde la izquierda y pelea de Fellaini, Lukaku y Rashford para generar una segunda jugada. Y el espigado mediocentro belga perdonaría una de las escasas llegadas por el caude de la combinación rasante. Estrelló su zurdazo en los guantes de un Sergio Rico atento -minuto 37-. en lo que supuso el segundo tiro a puerta de los locales hasta el intermedio. Porque el devenir se tensaría y enfangaría cuando los visitantes descuidaron su monopolio del balón. Las imprecisiones, coherentes con el repentino acelerón del pentagrama, confluiría en el descanso. Un zapatazo de N´Zonzi desde larga distancia dio carpetazo a un primer tiempo con las dos ideas de juego intactas.

Con el fantasma del cansansio sobrevolando a los sevillistas arrancaría la reanudación con el mismo escenario: pelota para los españoles y pelotazo para los ingleses. Bailly le robó a Correa el posible 0-1 tras un tres para dos que Sarabia supo gestar. El ex zaguero del Villarreal despejó la opción del argentino, que entró en soledad en el área de De Gea -minuto 48-. Vázquez envió el rechace fuera. Y el United pretendió contestar con una inocua acción a balón parado y con un centro lateral que pescó Lingard para descerrajar un derechazo raso que obligó a Rico a estirarse -minuto 52-. El arquero andaluz volvió a negar a los británico el veneno de su pegada, pero Correa recalcaría la personalidad de su camarín con un slalom y chut que lamió la madera en la jugada consiguiente.

Al borde del 60 amagaría el duelo un desamarre táctico que propició un paisaje de ida y vuelta que benefició a los cuatro puntas del United. Alexis, Fellaini, Lingard y Lukaku se chocarían ante la zaga y el portero visitantes y Muriel no pudo anticiparse a Bailly para rematar el pase de Sarabia -el más iluminado de los suyos, jugando entre líneas-. Ante el cambio de paradigma, que deshizo el mandato hispalense, Mourinho leyó la necesidad de sentar a Fellaini e incluir a Pogba. Quería una mejor relación con el esférico para sangrar la exigencia anatómica del área a área conseguido.
Lenglet seguiría erigiéndose en el jefe del área de los de Nervión cuando aterrizaban pases verticales. 
El francés redondearía un partido imperial como ancla de la filosofía de Montella. Sin embargo, a menos de media hora para el minuto 90 se rubricó la mayor ambición de los vigentes ganadores de la Europa League. Pasó Mou a competir con un 4-3-3 que dejaba a Matic como islote horizontal en su medular, implementando otra vuelta de tuerca atacante. Y Rashford, que cambió de banda para trazar diagonales con Mercado como marcador, refrescó su amenaza con una falta provocada y lanzada desde el pico del área -minuto 68.

Debía el Sevilla sostener su competitividad y cohesión en el combate físico y la templanza con la redonda para tragar y domar el mayor ritmo generalizado. El 'Mudo' Vázquez emitió un centro espinoso que sacó a De Gea de su quietud -minuto 71- justo antes de que Pogba debutara en el ajedrez con un zurdazo lejano que se fue desviado por poco. El preparador transalpino sentó a Muriel para meter a Ben Yedder -seis goles en Champions-. Y el delantero francés le daría la razón, pues en su primera intervención mandó a las redes la concatenación de pases quirúrgicos de Banega y Sarabia, para el éxtasis andaluz. Corría el minuto 75 y los españoles sentenciaron su autoridad.

Los locales dieron cabida a Martial y a Mata con rapidez -por Lingard y Valencia-, pues habrían de anotar dos goles en una contrarreloj que examinaba su discreta frondosidad goleadora. Por el contrario, lo que ocurriría fue el ascenso al olimpo de Ben Yedder. El galo remató su segundo intento, otra vez, a las mallas. Cazó un córner en el segundo poste, ganando la posición a Young, para convertir el paradón de De Gea en un ejercicio estético pero fútil. El cuero acabaría traspasando la línea de gol para significar el 0-2 y el billete a los cuartos de final.

Los locales no bajarían los brazos. Y es que, aunque Lenglet todavía disfrutaría de un cabezazo desviado sobre el aco de un De Gea que tendría que parar a Correa y al intento de hat-trick de Ben Yedder, Lukaku finalmente conectaría un remate acertado, en forma de tijera, que recortó distancias en el 83. El 1-2 avivó la candela del United y de su público, otrora congelado. No pudo el Sevilla anestesiar la inercia -entrarían Pizarro y Geis por Vázquez y Correa- y Rashford rozó el poste con un testarazo en plena tormenta de centros laterales. Resurgió el ida y vuelta, con el fuelle bajo mínimos, y De Gea sostuvo a los suyos tapando un cara a cara con Ben Yedder -minuto 92-. Pero fue más regular el sistema sevillista, con un N`Zonzi magistral como patrón. Contuvo el respingo postrero ajeno y mereció volver a casa con una gesta bajo el brazo.

miércoles, 9 de agosto de 2017

ISCO SOBRESALE EN UNA NUEVA SUPERCOPA EUROPEA PARA EL MADRID

Julio Candela

El Real Madrid no se cansa de ganar títulos. Después de los malos resultados cosechados en pretemporada, el conjunto blanco venció en su primer partido oficial al Manchester United de Mourinho para proclamarse supercampeón de Europa por segundo año consecutivo. Casemiro adelantó a los suyos en la primera parte e Isco amplió la ventaja nada más comenzar la segunda, trasformando en goles el dominio sobre su rival. Lukaku recortó distancias aunque no se vio a un United capaz de arrebatarle una Supercopa más al Madrid de Zidane.

El United sorprendió de inicio al Madrid con su disposición táctica pero con el paso de la primera parte el conjunto de Zidane se hizo dueño y señor del choque hasta tal punto de monopolizar la posesión y encerrar al rival en su campo. La defensa con tres centrales y dos carrileros diseñada por Mourinho hizo dudar al principio a los jugadores blancos que sufrieron en defensa con balones largos dirigidos hacia Lukaku. En uno de ellos Mkhitaryan aprovechó para internarse hacia el área pero se dejó caer tras echarse el balón largo y árbitro no picó el anzuelo del armenio.

Más asentado en el campo, el conjunto blanco empezó a dominar sin complejos, elaborando largas jugadas y dejando al Manchester sin argumentos, encerrado en su campo y sin capacidad de dar tres pases seguidos. En la fiesta madridista apareció un invitado inesperado. Casemiro protagonizó las dos ocasiones más claras para los suyos en la primera mitad. En una estrelló un cabezazo al larguero y en la segunda remató al fondo de las mallas un preciso centro colgado por Carvajal. El centrocampista brasileño hacía justicia al gran primer tiempo del equipo de Zidane.

El Madrid amplió la ventaja nada más comenzar la segunda mitad gracias al gol de Isco, que definió con tranquilidad en el mano a mano con De Gea después de combinar una magnífica pared con Bale. El campeón de la Liga de Campeones estaba mostrando su superioridad y Mourinho debía cambiar algo si quería tener con opciones de disputar la Supercopa. El técnico portugués dio entrada a Rashford y Fellaini, los dos atacantes fueron un soplo de aire fresco para los ingleses porque con ellos el equipo subió la línea de presión y empujó en ataque con balones directos. Fue Lukaku quien materializó ese cambio en el guión del partido. El delantero belga sólo tuvo que empujar el balón para recortar la distancia tras un rechace concedido por Keylor Navas al tiro de Matic.

Con el nuevo marcador y la necesidad del United de ir al ataque, el partido se abrió y se vieron más jugadas de peligro. Fue el momento de los porteros, tanto De Gea como Keylor se lucieron para medir su respectivo nivel, muy alto en ambos casos. El costarricense repelió con reflejos un disparo de Rashford que podía haber supuesto el empate y la complicación del primer título de la temporada.


El Madrid también dispuso de varias ocasiones hasta el final del encuentro, una de las más claras la tuvo el recién entrado Asesnsio pero De Gea se estiró para desbaratar el que podía haber sido el gol de la sentencia. Cristiano Ronaldo jugó unos pocos minutos para dejar claro que está de vuelta y que sigue siendo el referente en ataque de su equipo aunque en tan poco tiempo no puedo llevarse su gol. Al final, el Madrid volvió a cosechar un título más para las vitrinas del museo del Bernabéu, un título de prestigio ante un prestigioso rival que sirve para dejar atrás las dudas de pretemporada y encarar con confianza la nueva temporada que comienza.

lunes, 7 de agosto de 2017

DE GEA Y POGBA ANTE EL POSIBLE QUE NO FUE

Julio Candela

Aquella noche del 31 de agosto al 1 de septiembre de 2015 fue una de las más largas en las oficinas del Santiago Bernabéu. Tras un año en blanco, con nueva cara en el banquillo (Rafa Benítez) y en el verano en el que se fue Casillas, el Real Madrid se fue a por David de Gea, el considerado mejor portero español y posiblemente en el top3 del fútbol mundial. Y lo fichó, pero no a tiempo.

A las 23.59 horas del 31 de agosto, es decir, en el último minuto del mercado de fichajes, el Manchester United mandó los papeles del fichaje del meta toledano, algo que imposibilitaba, porque ya no daba tiempo, a que el Madrid lo inscribiera en la LFP, paso imprescindible para poder fichar al jugador. Al final, De Gea se quedó en Old Trafford y, porque no quedaba otra, Keylor Navas, que también había dado el ok al trueque, tuvo que seguir en Madrid. El fax (y el tiempo) impidieron el movimiento.

Un año después, con un Madrid ya campeón de Europa por undécima vez, los blancos quisieron contratar al deseado en aquel verano, el francés Paul Pogba, con el problema de que su fichaje no solo reventaba el mercado (120 millones de euros), sino que también rompía toda la escala salarial instaurada en el Real Madrid. Su agente, el controvertido Mino Raiola, reconoció el interés blanco pero acabó por decir que "el Manchester United es más fuerte con Pogba. El Real Madrid no lo sería". El equipo inglés lo acabaría fichando.

Mañana martes, Real Madrid y Manchester United abren, de forma oficial, la temporada futbolística con una descafeinada, por la fecha, Supercopa de Europa (martes, 20:45 horas). Varios años siendo los clubes más ricos del mundo, dos grandes del fútbol se enfrentan en Skopje (Macedonia) en circunstancias diferentes: los blancos siendo el mejor equipo del mundo, los red devils ganando una competición menor a lo que corresponde su historia.

Para el Madrid hay muchas historias de pasado y futuro en su duelo ante el United, el equipo que tiene aquello que quisieron los blancos y que no consiguieron. Y, además y con el tiempo como juez, aquello que no necesitaron, porque sin fichar o sin retener a los pilares hoy de los ingleses ganaron dos Copas de Europa, una Liga, recuperaron el dominio europeo...

El Manchester United tiene a David de Gea, el portero con el que soñó el Madrid en aquel verano de 2015 e incluso alguno más, y al que nunca le llegó a añorar, porque Keylor Navas acabó mostrando gran nivel en el Bernabéu, con dos Copas de Europa en sus guantes y haciendo olvidar a Iker Casillas, al que también al que se supone que tenía que sustituir, en forma de heredero en el Madrid y España, David de Gea.

Tiene también el United a Pogba, el fichaje galáctico de 2016 que acabó en Manchester y no Madrid y que todavía no ha llegado a demostrar que vale los 120 millones de euros que pagaron. Zidane le quería, él admiraba a Zizou, pero ambos no se llegaron a encontrar a pesar de ser el gran protagonista del pasado verano. Cada día había un rumor sobre Pogba. Tampoco acabó el Madrid necesitando al francés.

Al contrario. Otra filosofía, la de tener una plantilla de jugadores jóvenes y apostar por fichajes no excesivamente caros y con proyección por delante, le hizo al Madrid ganar el histórico doblete. Pogba, en su primera temporada en Old Trafford, se quedó muy lejos del nivel exhibido por centrocampistas del Real Madrid como, entre otros, Modric, Kroos o Marco Asensio.

El actual United es una especie de aquello que quiso ser el Madrid: tiene esas piezas por las que pelearon los blancos y que les arrebató el equipo inglés, aunque el tiempo acabaría señalándoles a los madridistas que no se tenían que echar las manos a la cabeza, que habían triunfado sin esos jugadores.

Y, sobre todo, los red devils a José Mourinho, que es el claro protagonista del duelo de la Supercopa de Europa. Será la primera vez que el técnico portugués se enfrente, en partido oficial, a su exequipo. Mourinho también fue el espejo en el que se quiso mirar el Madrid, pero, a diferencia de los anteriores mencionados, el entrenador luso sí que acabó en el Bernabéu. Y, como saben, se fue en 2013.

El Madrid tiene este martes su sexta final europea en tres años (tres de Champions y tres de Supercopa de Europa), el mismo periodo de tiempo que estuvo Mourinho en el Madrid sin alcanzar ninguna. Con 'Mou', al igual que se quiso con De Gea y con Pogba, aunque con sus claras diferencias (uno estuvo, los otros no, y no solo se debe medir la aportación por los títulos), el Madrid también quiso ser campeón de Europa, no lo fue y acabó lográndolo una vez sin todos ellos.


El primer título en juego esta temporada enfrentará al Madrid que fue contra el Madrid que nunca llegó a ser. Afortunadamente para los blancos, y rizando más el rizo, eligió el camino correcto y no necesitó a las piezas fundamentales del United de hoy para mejorar su plantilla. Se ahorraron mucho dinero y ganaron muchos títulos.

jueves, 25 de mayo de 2017

MOURINHO DEVUELVE EUROPA AL UNITED

En una final en la que los red devils fueron muy superiores al Ajax, los de José Mourinho logran el único trofeo que faltaba en sus vitrinas

Antonio Blanca

El Manchester United de José Mourinho logró anoche alzarse como campeón de la Liga Europa tras imponerse al Ajax por 2-0 en la final disputada en el Friends Stadium de Estocolmo. Dos goles, obra de Pogba y Mkhitaryan, sirvieron al equipo inglés para dejar encarrilado un partido en el que maniataron al joven equipo neerlandés, que apenas pudo crear ocasiones de peligro.

La Liga Europa, torneo en el que el Sevilla ha reinado en los últimos años, encontró sucesor en el Manchester United. Un equipo que empezó la competición mirándola de soslayo (ya dijo Mou y con razón que la Europe League no es la competición que el United debe disputar) y que acabó la temporada señalando esta fecha en rojo al ser la vía por la que acabarían encontrando la ansiada clasificación a la Liga de Campeones que no obtuvieron con la Premier.

Con esta intención, el triunfo de este miércoles se pudo definir casi como funcionarial. Como hiciera con el Celta en Balaídos, el United maniató a un Ajax cuya juventud (22 años y 282 días de media de edad) le había permitido usar la energía de su valentía para enloquecer los partidos y recabar una buena cuenta de goles. Hoy no fue así.

La experiencia se impuso a la lozanía de un conjunto que fue incapaz de poner el más mínimo aprieto a Romero, el jugador que gozó de la mejor perspectiva de la final con una inusitada comodidad.

Ander Herrera, elegido MVP del partido, dio una clase magistral de dirección desde el centro del campo controlando, y llevando incluso hasta el aburrimiento, un partido que no se le podía escapar al United.

Imponiendo el físico de sus jugadores, el United tomó el control desde el inicio mismo del partido y no fue hasta pasado el cuarto de hora cuando se atisbó algo del Ajax que había asombrado a Europa. Pero justo cuando habían logrado descubrir quién era el portero rival, apareció Pogba desde la frontal para lanzar un chut que acabó en el fondo de las mallas, eso sí, con la fortuna de ser desviado por Sánchez y anular la reacción de Onana bajo palos, que sólo pudo contemplar con mirada de pánico la trayectoria del balón hacia el interior de su portería sin poder hacer nada.

Con el 1-0, el United optó por ceder la pelota y actuar de manera contemplativa reforzando la zaga y esperando a cazar una contra. La red tejida surtió efecto y sólo la tensión de estar ante una final evitó que el bostezo reinara hasta el descanso.

Justo después del paso por vestuarios llegó el golpe definitivo. En un córner lanzado por Mata, Smalling logró rematar de cabeza sin demasiada fortuna, pero desviando lo justo la pelota como para que Mkhitaryan pudiera rematar de manera algo acrobática y de espaldas pero al fin y al cabo efectiva haciendo el 2-0 en el minuto 48.

Si con el 1-0 los red devils se mostraron completamente a gusto, con las diferencias ampliadas el plan no hizo más que reforzarse. El Ajax seguía siendo incapaz de encontrar la salida al laberinto inglés, impotente cada vez que acababa chocando una y otra vez frente a la zaga del United.

Mourinho aprovechó los últimos instantes para homenajear a Wayne Rooney, entrando en el último minuto en lo que parece su despedida del Manchester United. Con el pitido final, el equipo inglés ponía el sello al documento que estaba buscando. Un título que aún no tenía y que le valió para el objetivo principal: entrar en la Liga de Campeones.

viernes, 12 de mayo de 2017

MOURINHO PINCHA EL SUEÑO

Jaime Trevijano

a vuelta de las semifinales de la Europa League, con un marcador previo tan escueto, no parecía ser el escenario propicio para efectuar probaturas. La perspectiva histórica de acceder a su primera final continental alimentaba al Celta y el clavo ardiendo que supondría ganar el torneo para acceder a la próxima Champions iluminaba al Manchester United. Por eso, ambos equipos desplegaron sus onces de gala y sus libretos tradicionales (y plagiados, con 4-3-3 por bando). Así, el sistema de Berizzo trató de reproducir su receta de toque y los de Mourinho buscaron agazaparse para picar a la contra. En ese duelo de estilos explícito arrancó el evento más importante de la entidad gallega.

Y lo hizo sobre los preceptos deseados. Wass, el Tucu Hernández y Radoja dominaban el centro del campo y la pelota, celeste, volaba con la fluidez que no alcanzó en Balaídos. Los movimientos de monopolio en la posesión trazaban profundidad al encontrar a Iago Aspas entre líneas. El icono celtiña resultaría la pieza desequilibrante en un arranque pleno de valentía y personalidad. No obstante, los visitantes arrinconaban a los locales y el punta zurdo, colocado en el perfil diestro, inauguró las hostilidades con un cañonazo cruzado que Romero envió a córner de acertado vuelo -minuto 4-. La superioridad en las sensaciones de los pupilos de Toto permaneció casi hasta que se atravesara el minuto 15. Entonces, el United comenzó a exigir al equilibrio de una defensa española muy adelantada.

Mkhitarian amanecería como el elemento trascendental en las transiciones venenosas locales que abriría Pogba con un envío preciso para que Rashford metiera el susto a la delegación gallega. La perla inglesa remató fuera de tino en la primera acción clara de unos red devils que acomplejaron a sus oponentes. Cada imprecisión de Wass y compañía, con Pione Sisto insistente pero bien cubierto, servía de rampa de lanzamiento para Pogba y Ander Herrera. Ambos propulsaban contragolpes que rompían el ritmo de un conjunto celeste que volvía a ser presa de su desatino combinativo. Y empezó a morir el sistema de Berizzo en una de sus señas: el marcaje al hombre. Un desborde y centro de Rashford (referencial) fue conectado a la red por Fellaini, que ganó la espalda al Tucu para golear en solitario -minuto 17-.

El zarpazo de la estructura de Mourinho culminaba una reacción que había atrincherado la calidad en favor del ida y vuelta, del estandar anatómico. La movilidad de la línea ofensiva británica y el ascenso del compás entregó la iniciativa a un United que asumiría el patrón de juego, disparado e impreciso, en detrimento de un Celta que acusaría el golpe. No recompuso la figura el bloque español hasta el último tercio del primer acto. En ese intervalo cedería varias opciones de remate a las ráfagas locales. Los espacios proporcionados por la valentía posicional viguesa alimentaron los intentos de Mkhitarian, Lingard y Pogba. Sólo un chispazo del Tucu, que sacó el acertado Romero -minuto 27-, sirvió de respiro al incómodo equipo gallego.

Le costaría al Celta responder y recobrar la iniciativa, con posesiones en campo oponente. Fellaini, Herrera y Pogba, que rozaría el segundo al mandar por encima del larguero un balón suelto en la frontal, se bastaban para sostener los avances horizontales visitantes. En estático le costaba hacer daño al representante de LaLiga, pero los costados se erigirían como la solución al colapso central. A falta de la mediapunta, Sisto apareció para provocar centros peliagudos y volver a exigir a un Romero bien colocado -minuto 42-. Wass también lo probó, a balón parado y culminando un pase de Sisto con un testarazo que se fue desviado por poco. Se encaminaron ambos contendientes a los vestuarios con la relación de fuerzas recompuesta. Ahora le tocaba a los españoles efectuar el salto de ambición y calidad que reivindicara la importancia de los goles a domicilio.

Para hacerse con ese objetivo Berizzo interpretó que la entrada de Jozabed, más atacante, por Wass, más factor de equilibrio, daría a los suyos el margen de maniobra ofensivo que les había costado implementar. Y su movimiento sutiría efecto, pues el ex jugador del Rayo engrasó una circulación viguesa que, casi siempre, concluía en las botas de Sisto. El United se replegó, dispuesto a especular para sentenciar a la contra (su guión nuclear) y Romero legitimó esa apuesta con una mano salvadora al envío angulado de Hugo Mallo -minuto 46-. Se reviró el combinado inglés refrescando su amenaza al vuelo y Mkhitarian conduciría al lucimiento de Sergio, providencial al repeler un latigazo del armenio desde la frontal -minuto 48-. E Iago Aspas y Guidetti remataron construcciones claras que minaban la estabilidad británica. El Celta estaba de vuelta, trasladando a la tribuna de Old Trafford la sensación de caminar al borde de un alambre (tan familiar esta temporada).

La superioridad numérica y versatilidad de la medular visitante, que asociaba en el interior a Aspas, Sisto, Jozabed y Guidetti para sorprender con los carrileros por los extremos, estaban complicando al achique intensivo del United. Por eso, a falta de media hora ordenó Mourinho un ascenso de líneas y presión que trompoicara el soliloquio en campo ajeno del Celta. El riesgo de ceder un tanto a domicilio cobraba aspecto real. Aún así, la contra vertiginosa de los de Manchester yacía latente, y Sergio ganó un mano a mano nítido a Rashford en el 64 (después de un slalom resplandeciente del precoz internacional con Inglaterra). Este era el tramo de la eliminatoria, con los gallegos acumulando hasta seis piezas en la frontal rival. Sin embargo, el muro local se ajustó y le costaba volver a generar llegadas. Así, el desborde de Bongonda sentó a Radoja en una sustitución ultra ofensiva.

Quedaban 20 minutos y el entrenador argentino redoblaba su apuesta atacante, sacrificando parte de su equilibrio. Fellaini lo aprovechó al instante con un zurdazo a la cepa del poste que desvió Sergio (impecable). Pero Jozabed rozó la madera, a continuación, entregando razón a la gallardía de su estratega. Lo probó desde media distancia con un derechazo industrial -minuto 71-. Y el cierre de partido no escondió el catenaccio de los de Mourinho. Nueve jugadores vestidos de rojo fluctuaban en su frontal cuando Guidetti perdonó un cabezazo en franquía (a centro de Hugo Mallo, en el minuto 75). Entonces, Carrick entró por Mkhitarian (el más lúcido del partido) y para reforzar la barrera que relegaba al Celta a un asedio de centro lateral. Esta escena plana evocó que el Toto sustituyera a Sisto por su último delantero: Beauvue. Más rematadores en el centro del área.


La recta final autografió la renuncia al juego rasante de Berizzo. Se trataba de concatenar parábolas hacia el punto de penalti y el técnico argentino acertó: un centro de Bongonda, cerrado, fue conectado hacia el segundo poste por la cabeza de Roncaglia -minuto 84-. Quedaban seis minutos de agonía y el empate desencadenó un crepúsculo enfangado. Tras el 1-1 Guidetti fue agredido y se desplegó un brete de escaramuzas que frenó la inercia viguesa. El colegiado decidió cobrarse las expulsiones de Roncaglia y Bailly como sentencia del lance que quemó tres minutos decisivos. Mou dio entrada a Smalling por Rashford cuando el tempo desenfrenado español se congeló. Un gol más celtiña acercaba la utopía y los visitantes debieron luchar contra la embarrada inercia. La guerra de guerrillas (más o menos sucia, más o menos inteligente) dictada por los ingleses contaminó al inexperto sistema gallego y el hito no llegaría a la orilla, aunque Guidetti tuvo el paroxismo en sus botas y en la última jugada. El danés no acertó y la agilidad y multiplicidad de vías en la pérdida de tiempo local condenó a un Celta que murió de pie. Con el honor salvaguardado tras estrujar a un aristócrata (tres veces campeón del Viejo Continente). "El Celta fue mejor y deben estar orgullosos con lo conseguido", confesó el entrenador portugués.

viernes, 5 de mayo de 2017

EL MANCHESTER GOLPEA BALAÍDOS

Aránzazu Gálvez

El Manchester United golpeó primero en las semifinales de Liga Europa frente al Celta de Vigo. Con un tanto de falta directa anotado por Marcus Rashford en el minuto 67, el conjunto de José Mourinho tomó ventaja en el partido de ida disputado en Balaídos.

En un ambiente festivo y de ilusión, el Celta trató de poner sobre el césped la impronta de equipo valiente que le caracteriza con Berizzo al frente, pero el Manchester supo controlar los instintos de los locales y controló el partido.

El Celta logró tener la pelota en los primeros compases y, de hecho, tuvo la mejor ocasión de la primera mitad en un cabezazo desvidado de Wass en el minuto 11 tras un centro de Radoja. No hubo rastro del descaro ni el intinto ofensivo celeste, rebajado a niveles inofensivos por el trabajo en el centro del campo de un imperial Paul Pogba, quea ctuó de faro de los suyos este jueves.

Y es que con contener a los locales parecía conformarse el Manchester, que se acomodó con la situación a la espera de un fallo que le abriera la puerta para las ocasiones con la velocidad de sus atacantes. Así fue con Rashford en el minuto 20, luego con Mikhitaryan en el 35 y por último con Lingard en el minuto 39. En estas tres ocasiones, los diablos rojos se encontraron con Sergio Álvarez, impecable bajo palos.

Para la segunda parte, las estrategias se mantuvieron. El Celta salió con ganas de tocar pero el Manchester lo anulaba y esperaba. El trío Aspas, Sisto y Guidetti no se asociaba y los de Berizzo apenas lograban tantear el área rival.

Sin ocasiones con el balón en juego, el único gol acabó llegando de balón parado. Desde el lado derecho de la frontal, un lanzamiento de Rashford silenció Balaídos. Su chut, aprovechando un amago previo, engañó a Álvarez, que dejó descubierto su palo con dos pasos que le impidieron llegar a tocar la pelota, que se marchó hasta el fondo de la red.

Con el 0-1 en el minuto 67, el United había hecho su trabajo. Remachó su muro defensivo haciéndolo todavía más impenetrable y el partido se marchó cuesta abajo hasta el pitido final sin más jugadas dignas de reseñar. El escudo inglés se marcha con ventaja mínima, la misma que recuerda con ilusión el Celta de su duelo anterior ante el Shakhtar. Nunca perdió el United una eliminatoria europea tras ganar fuera de casa, sí. Pero el Celta logró recuperarse de un resultado así ante los ucranianos en cuartos y ante el Aston Villa en 1998. Será en el Teatro de los sueños donde ambas esperanzas choquen y sólo quede en el camino la ilusión de un equipo.

jueves, 11 de agosto de 2016

DUELO EN MANCHESTER

Jaime Trevijano

Como si de una secuela de un película de superhéroes de Hollywood se tratara, los dos mejores entrenadores de fútbol del mundo vuelven a cruzar sus caminos, esta vez en la liga inglesa. Y para elevar su rivalidad a la máxima expresión, los dos archienemigos tendrán que convivir en la misma ciudad, la futbolera Manchester, convertida desde ahora en la capital mundial del fútbol.

Los dos técnicos se batirán en duelo en una Premier que arranca este sábado y que vive un verano de 'vacas gordas'. El gasto destinado a fichajes se ha disparado en el fútbol inglés a niveles récord, gracias a la inyección de dinero que ha dejado el nuevo contrato televisivo con Sky Sports y BT, y por el que los clubes recibirán la friolera de casi 7.000 millones de euros durante las próximas tres temporadas.

Los dos equipos de Manchester, con Mourinho y Guardiola a la cabeza, lideran el ránking de inversión. El City de Pep lleva ya desembolsados 190 millones para apuntalar la plantilla citizen con las contrataciones de John Stones (56 millones), Leroy Sané (50 millones), Gabriel Jesus (32 millones), Ilkay Gündogan (27 millones) y el español Nolito (18 millones), entre otros.

Pero Mourinho no se ha quedado atrás y mantiene el pulso con su histórico rival hasta en el mercado de fichajes. El manager portugués ha empleado otros 185 millones para reforzar al United, que busca recuperar la gloria perdida tras la marcha Alex Ferguson. La gran parte de este dinero ha ido destinada al fichaje del centrocampista francés, Paul Pogba, que ha roto todos los registros con el mayor traspaso de la historia del fútbol, valorado en unos 105 millones y que podrían ser más si se cumplen una serie de objetivos. El resto está repartido en las contrataciones de Mkhitaryan (42 millones), Eric Bailly (38 millones) y Zlatan Ibrahimovich (libre).

El dinero total que llevan invertidos en fichajes los dos equipos de Manchester, unos 375 millones, casi iguala los 390 millones que han gastado hasta ahora todos los equipos de La Liga española.

Los otros grandes equipos del campeonato también firman importantes desembolsos pero muy lejos de las astronómicas cifras de los equipos mancunianos. El Liverpool es el tercer club que más ha gastado con 80 millones, seguido del Chelsea (75 millones), Arsenal (52 millones) y el actual campeón de la Premier, el modesto Leicester City (48 millones).

En cambio, los que menos han invertido en nuevas contrataciones hasta la fecha son los recién ascendidos Hull City (0 millones) y Burnley (4,5 millones), junto al Sunderland (9,5 millones).

A falta de tres semanas para que se cierre el mercado, los clubes de la Premier han desembolsado más de 900 millones de euros, cerca ya del récord de 1.200 millones de la temporada pasada. "Pensar que hay una burbuja está totalmente justificado", reconoce Simon Chadwick, experto de industria futbolística de la Universidad de Salford en Manchester. Sin embargo, el experto cree que "no hay un peligro inminente de que vaya a estallar".

Además, los dos mánagers parecen tener imán para los problemas. Su desafío llega en una época convulsa en las islas británicas, tras la victoria de la salida del Reino Unido de la Unión Europea en el referéndum del pasado 23 de junio. Un resultado que llena de incertidumbre la posición de dominio de la Premier sobre el resto de ligas de fútbol del mundo.

"Es probable que la posición competitiva de la Premier se vea erosionada en los próximos años tras el Brexit, dada la combinación de una libra débil y los problemas relacionados con los permisos de trabajo", advierte Chadwick.

El experto, que no descarta un escenario en el que La Liga española sobrepase a la Premier "en algún momento de la próxima década" por los efectos del Brexit, cree que el mayor impacto que dejará el referéndum en el campeonato será "la situación en la que queden los permisos de trabajo de futbolistas europeos".

Actualmente, la Federación Inglesa exige a los futbolistas no europeos haber disputado en los últimos dos años un mínimo de partidos con su selección nacional, dependiendo del ránking Fifa. Si se aplicaran estos criterios a los jugadores de la UE, hasta 400 futbolistas pasarían a considerarse extranjeros y podrían abandonar la Liga.

Esta situación afectaría a estrellas como el jugador del Arsenal, Mesut Ozil, el centrocampista N'Golo Kanté, del Leicester City o el francés Dimitri Payet, líder del West Ham. Los futuros fichajes también se verían condicionados por la nueva situación laboral.


La posible fuga de estrellas a otros campeonatos por los problemas con los visados de trabajo provocaría la pérdida de valor de una liga que lidera los ránkings por ingresos en Europa. Por eso, el experto ve probable que el nuevo gobierno que lidera Theresa May intente proteger la Premier por los importantes ingresos y empleos que genera para la economía británica. "La Premier ya ha demostrado en otras ocasiones su habilidad para obtener acuerdos especiales para preservar su posición y su estatus. Y creo que volveremos a verlo", señala Chadwick.

jueves, 3 de septiembre de 2015

NEGOCIACIÓN SUCIA



El Manchester United se la jugó el pasado lunes al Madrid y a David de Gea al haber boicoteado el fichaje del toledano por el club blanco con prácticas poco caballerosas

Antonio Blanca

Durante toda la temporada 2014-2015 se hablaba de que el Real Madrid tenía una intención muy seria de fichar a David De Gea, incluso la posible existencia de un precontrato entre ambas partes así invitaba a elucubrar. En mayo era algo más que un rumor. En junio, parecía que todo era cuestión de horas. Llegó el treinta y uno de agosto y no fue cuestión de horas. Ha sido cuestión de segundos. El cancerbero madrileño seguirá en el United por un minuto.

¿Quién tiene la culpa de todo esto? Periodistas de renombre afirman que el United se negó a negociar hasta el mismo día en el último segundo. De ser así, fácil desde luego que no lo pusieron desde las oficinas del Teatro de los Sueños. Pero, ¿y si el Madrid hubiera puesto el dinero por delante desde el principio? A lo mejor tampoco hubiera pasado esto.

Lo que es evidente es que De Gea no tiene la culpa de lo que ha pasado. Él en ningún momento ha expresado públicamente que quisiera marcharse y no pidió el famoso "transfer request". Van Gaal le relegó a la grada porque "no le veía concentrado". Pero nunca forzó su salida públicamente.

De Gea seguramente tenía todo planeado en Madrid. Volver a vivir en su ciudad, con sus amigos y su familia. Y por un minuto, por tan solo unos segundos, deberá quedarse otro año más en Manchester. "Bueno, pero gana mucho dinero, no tendrá problemas para ser feliz". Pienso que hay muchas cosas más importantes que el dinero en esta vida, al menos para las personas.

Y digo personas porque es lo que no ha tenido en cuenta ni el Madrid ni el United. David De Gea es un portero y un futbolista, pero antes es una persona. Los clubes le han usado como un juguete por el que se han peleado todo el año. Ha llegado septiembre y el juguete se ha roto. ¿Y quién lo paga? Pues el pobre David.

¿Y Keylor? El costarricense oía campanas de sirena que le acercaban a otros lugares, pero él siempre quiso quedarse en el Madrid. El pasado sábado el Bernabéu coreó su nombre. ¿Lo hicieron porque le querían de verdad? Lo sabremos en los próximos meses. No dudo que demostrará su valía, la que le hizo acreedor de ser el mejor portero del pasado Mundial 2014 y que nadie parece haber tenido en cuenta el año pasado, solo éste y por oscuros intereses.

Madrid y United. Keylor y De Gea. Van Gaal y Florentino. La luna y el sol. Nadie sabe realmente quien tuvo la culpa. Solo sabemos que nadie esperaba este final.

martes, 1 de septiembre de 2015

SURREALISMO PURO Y DURO

Carlos de Blas

David De Gea esperaba en casa de su novia, Edurne, la llamada que le cambiase su futuro deportivo a corto plazo. Durante la tarde recibió varios mensajes desde el Real Madrid de que todo estaba 'ok' y solo faltaba que Keylor Navas firmara con el United. El costarricense estaba convencido de marcharse a la Premier pese a no poder cumplir el sueño de triunfar en el Bernabéu. Pero David estaba nervioso, conocedor de que los trámites burocráticos en el equipo inglés son lentos. Estaba en lo cierto. La llamada desde el Bernabéu nunca llegó. Al menos antes de las 00:00 horas.

Su deseo era jugar en el Real Madrid y no volver a cruzarse con Van Gaal por la Ciudad Deportiva de Carrington. Hace meses que el portero llegó a un acuerdo con el club blanco mientras el United le ofrecía una renovación que fue rechazada. El holandés lo castigó y no le utilizó desde la pretemporada acusándole de no estar en forma.

Los días han ido pasando con De Gea sentado en el palco de Old Trafford junto a Víctor Valdés. Van Gaal no cedía. No olvida que el Real Madrid puso todas las trabas posibles a Di María el pasado verano hasta convertirlo en el fichaje más caro de la historia de los 'red devils'. Fueron 80 millones de un fichaje que nunca funcionó.

Por eso el United asfixió al Real Madrid y al portero hasta el último minuto. Ed Woodward era el encargado de cerrar el intercambio de porteros ante la nueva negativa de Van Gaal a participar en la negociación. El primer movimiento fue vender a Lindegaard (portero suplente) al West Bromwich Albion. Ya había hueco para Keylor Navas en el United ya que solo queda Romero en la portería de Old Trafford, además de Víctor Valdés, también enfrentado con Van Gaal.

A última hora de la noche, el director ejecutivo del equipo inglés estaba en Old Trafford y José Ángel Sánchez acompañaba a Keylor Navas y su representante en el Santiago Bernabéu, donde llegó el contrato desde Inglaterra a las 23:20 de la noche. En la capital de España lo revisaron y modificaron varias cláusulas antes de devolverlo para que los ingleses aceptaran las nuevas condiciones.

La condición para que De Gea fichara por el Real Madrid era que Navas firmara con los ingleses. Los contratos definitivos del Manchester United llegaron al Bernabéu minutos antes del cierre y el club blanco los envió a las 23:59 horas a la LFP. Desde el Real Madrid informan que la documentación estaba rubricada, pero la LFP asegura que a las 00:00 horas no les había llegado nada.

Sea como fuere, el Real Madrid no ha inscrito a De Gea en la LFP a pesar de que todo estaba pactado con el Manchester United. El traspaso estaba cerrado por 25 millones de euros más cinco en variables, pero la documentación no llegó a tiempo a la LFP. Keylor Navas estaba destinado a ser portero del United a cambio de 10 millones más dos en variables y vería doblado su suelo. Los porteros tendrán que esperar al menos hasta el mercado de invierno para cambiar de aires.