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jueves, 13 de mayo de 2010

FORLÁN CAMBIA LA HISTORIA

Gol del uruguayo a tres minutos del final de la prórroga que supuso el 2-1 final y la consecuente consecución de la Liga Europa para los colchoneros


Antonio Blanca


Cambia la historia, cambia la letra del himno del centenario de Sabina “maneras de perder”. Se acabó. Maneras de ganar, lo que ahora toca. El Atlético de Madrid ganó anoche bajo la fría lluvia alemana la primera Liga Europa, antigua UEFA, Copa de Ferias, nomenclatura variada a lo largo de la historia para la misma competición, la segunda a nivel continental.

Al principal escenario europeo ha retornado el Atlético de Quique Sánchez Flores y Forlán. El primero que cogió a un equipo moralmente roto, le ha devuelto la alegría, lo ha sacado del descenso en España, cuarenta y ocho años después ha hecho que se levante una copa europea y aún queda otra final, la del 19 de mayo en el Camp Nou ante el Sevilla por la Copa del Rey. Forlán, “cachabacha”, pichichi eterno, bota de oro, un futbolista con todas las letras, de oro, como sus cabellos, como sus goles, dos ayer, no olvidamos el de Liverpool también en la prórroga. Forlán no ha hecho historia en el Atlético, él desde anoche, con su actuación magistral en el Hamburgo Arena es historia del Atleti.

Papá, ¿por qué somos del Atleti? Respuesta metafísica. Por noches como la de ayer, que resumen en noventa minutos más la media hora de prórroga la esencia del equipo de la ribera del Manzanares. 2-1 al Fulham, los londinenses del multimillonario Al Fayed, que plantaron cara, física sobre todo. Tuvieron los británicos sus opciones, De Gea estuvo a la altura de un porterazo, y con 19 años que le contemplan desbarató una pesadilla para que Forlán convirtiera en realidad un plácido sueño.

Su Alteza Felipe de Borbón vibró en el palco de autoridades. Anoche no era Príncipe, era un “colchonero” más sufriendo con su equipo. Que se adelantaba pasada la media hora con gol de Forlán tras una buena jugada del “Kun” Agüero, no paso por alto la actuación del argentino, partícipe en los dos goles, pieza clave para esta página mágica de la historia rojiblanca y del fútbol.

Cinco minutos después del gol de “cachabacha” llegó el empate de Davies tras una gran jugada de Zamora que puso en evidencia a la defensa atlética, fallo concatenado que puso el interrogante en la grada (también ganó y por goleada la parroquia colchonera). ¿Se iría la copa ante un rival futbolísticamente menor?

La segunda parte fue un quiero y no puedo, el Atlético de Madrid roto físicamente, tuvo dos claras no materializadas, el Fulham también pudo hacer mucho daño, pero fue marcharse su torre zamorana, “Bobby” y dejar de atemorizar al área de De Gea. La final se marchaba a la prórroga, media hora más que encendía las alarmas, salvo Assunçao y Jurado, el resto de jugadores daban síntomas de agotamiento, otros de estar absolutamente fundidos.

Pasaban los minutos, se sufría, el sentimiento de “pupas” era cada vez más palpable, hasta que en el 115, Agüero se vació el alma en una carrera de treinta metros, ganó la pelota, se dio media vuelta internándose en el área por la izquierda, alzó la mirada, indicó con su brazo el pase a Forlán, que se adelantó al central, tocó con el exterior de la bota diestra y suavemente la pelota pasaba la línea, besaba la red, rompía el empate, 2-1, fiesta, campeones, historia, “We are the Champions”, a Neptuno, como quieran, la locura ya estaba implantada. Pitido final, Forlán dos orejas y rabo, el Atlético por la puerta grande. Noche mágica, con victoria épica. No podía ser de otra manera, si el Atleti ganaba la Liga Europa tenía que ser así, en los compases finales, tras fallar goles cantados, tras sufrir ante un rival menor, haciendo que la victoria fuera aún mas placentera, a los cielos del gozo.

El 12 de mayo queda para la historia, palabra repetida en este artículo pero es que el Atlético de Madrid gana títulos por generaciones. Hoy fiesta por todo lo alto con visita a Neptuno tras mucho tiempo. El “dios” ni se acordará de cómo se bailaba, pero bastarán cinco minutos para que recuerde tiempos maravillosos, doblete por ejemplo, como el que se puede repetir tres lustros después.

¡España entera se siente colchonera! Grito de guerra, más verdad que nunca, para todos los que han creído siempre en el Atlético, su afición incansable y de fe inquebrantable, mis felicitaciones. ¡Atléti! ¡Atléti! ¡Atlético de Madrid!

RETORNÓ EL "GLORIOSO"

Carlos Sánchez

El Atlético de Madrid engrandeció su figura en Europa conquistando ante el Fulham inglés (2-1) la primera edición de la UEFA Europa League en una final de infarto que de nuevo resolvió Forlán, dando a su equipo segundo entorchado continental que alimenta las vitrinas del Vicente Calderón tras la Recopa cosechada en 1962 y que abre el camino hacia un nuevo doblete.

Hizo honor el cuadro rojiblanco al insistente canto de su afición y volvió a sentirse campeón 14 años después. Lo hizo a su estilo, al de un equipo adicto a la adrenalina, que vive en una permanente montaña rusa que ahora pasa por su momento más alto. Y lo hizo gracias a Forlán, de nuevo voraz de cara al gol.

Salvador en Turquía, crucial en Mestalla, héroe en Anfield y legendario en Hamburgo. A él le correspondió la fe y suyos fueron los tantos que coronan al Atlético en Europa. De tacón, rematando un chispazo de Agüero con la prórroga agonizante. Un apetito insaciable que encumbra a los rojiblancos 48 años después.

Rugió el Hamburgo Arena, bombeando sangre rojiblanca. No hizo falta siquiera que los ingleses airearan tan pronto sus carencias en el juego. Medió un abismo entre ambos contendientes, el que separa a una escuadra hambrienta de otra sin catadura de campeona. Sólo los atléticos dieron la altura que exige ese traje.

También a medida le quedaba el rival. Defensores lentos, poco móviles, para tratar de contener su endemoniado ataque. Y multitud de imprecisiones en el centro del campo, siendo como es el Atlético un equipo que se desenvuelve con comodidad en medio de la locura. Forlán con un palo y Reyes de falta dieron los primeros avisos.

El Fulham se refugiaba en su campo, con Zamora de islote olvidado arriba. Presionaba a partir de la línea divisoria y a base de sumar hombres atrás conseguía enmarañar el ataque rojiblanco. Trabajador pero endeble. La ventaja atlética era cuestión de tiempo, y llegó a la media hora por mediación de Forlán, un hombre que ejemplifica como ningún otro la temporada de su equipo.

Tras un inicio muy complicado, el uruguayo ha recuperado su olfato goleador cuando más cuenta. El 'Cacha' cazó un remate fallido de Agüero que desató la euforia entre la marea roja y blanca. Pasajera, tan propia del conjunto atlético.

Minutos después se destapaba su lado oscuro. Una nefasta jugada en defensa ponía el balón a los pies de Davies y el galés, a diferencia de Zamora segundos antes, no dudaba para embocar a gol. Un jarro de agua fría para el equipo pero no para la afición, que día tras día recuerda con hechos que el Paseo de los Melancólicos no es nombre para el camino que conduce a su casa.

Sin lugar a la desesperanza, empujó la afición y respondió el equipo, dando lugar a un asedio que se resolvió sin frutos. Imagen que se diluyó en una segunda parte en la que se mostró aletargado, contagiado por el Fulham. Un equipo el inglés que tras intentarlo con timidez dio por bueno el empate y condenó el choque a la prórroga.

Tiempo de desenfreno, a su medida. Demostrado en las semifinales de Anfield y corroborado en la gran final. Otra vez Forlán, a partir de hoy leyenda del Atlético. Agüero cocinó en banda y el uruguayo remató de tacón para desatar la locura. Locura que, una vez más, fue rojiblanca.

miércoles, 12 de mayo de 2010

ATLÉTICO DE ESPAÑA

Daniel Iglesias

La cita de esta noche es mucho más que histórica para el Atlético de Madrid. La centenaria vida de este club, único representante español en competición europea (que nadie lo olvide), necesita seguir escribiendo páginas de gloria para acrecentar su grandeza y no tener que recurrir a la memoria histórica para recordar que no hace tanto era un coloso. Veinticuatro años sin disputar una final continental y otros 14 sin levantar un título son tiempo más que suficiente para finalizar un ciclo de excesiva sequía. Hamburgo representa la primera vía para abandonar esa terrible y profunda oscuridad; luego llegará Barcelona, pero la Europa League manda y los sueños de miles de rojiblancos están inmersos en la cita de esta noche con el Fulham.

La hipnótica y excesiva dicotomía Barça-Madrid imperante debe dejar paso al Atlético, que ha alcanzado la meta que muchos ansían, pero que sólo los elegidos disputan. Sólo el caprichoso volcán islandés ha irrumpido en escena para influir de tal manera que privará a muchos seguidores de presenciar una cita irrepetible en el caso colchonero.

El Fulham impone y es respetado desde las privilegiadas líneas rojiblancas que pretenden, sin suerte, descolgarse el cartel de favoritos. Quique Flores aseguró tener buen feeling en las horas previas a un choque en el que ya nada falta y sobra todo. El Atlético cuenta con todo su arsenal para descabezar al duro equipo inglés, pero nadie se fía de un irregular conjunto en la Premier y sobresaliente en la Europa League. Vidas paralelas, como bien acertó en señalar en la previa el astuto Roy Hodgson.

El sueño que persigue el Atlético es el de miles de almas rojiblancas, que empujarán en persona y espíritu. La ensoñación colchonera es más fuerte que la inglesa, pero la realidad debe plasmarse sobre el terreno de juego. Y ahí han de aparecer los héroes de un equipo que, otrora, fueron cuestionados y vilipendiados, y que en este trance serán llevados a los altarse si la Copa cae finalmente de su lado. De Gea, Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López, Assunçao, Raúl García, Simao, Reyes, Agüero y Forlán conforman el once para la gloria o el fracaso. Pero hoy, en el Atlético, nadie hace caso del tremendismo y el derrotismo que antaño afligió a un equipo dispuesto a volver a ser grande.

martes, 11 de mayo de 2010

A CONQUISTAR HAMBURGO Y EUROPA

El Atlético se cita con la historia 48 años después ante un sorprendente Fulham Sánchez Flores y Hodgson, claves en el resurgir de ambos equipos

Julio Candela

El Atlético de Madrid encara con hambre de títulos la final de la Europa League que le enfrenta mañana a un modesto y sorprendente Fulham en el Arena de Hamburgo, donde los rojiblancos quieren romper su sequía continental que dura ya 48 años y estrenar su nombre en el palmarés de esta competición.

Hamburgo será el escenario de una final inédita entre dos clubes, que no contaban a priori como serios candidatos para llegar a esta cita y que han seguido caminos paralelos para 'colarse' en la lucha por el título de la Europa League.

Una final, marcada por la labor de los dos entrenadores. Si Quique Sánchez Flores ha sido uno de los artífices en cambiar el 'chip' a un deprimido Atlético que ha dado la cara para colarse en dos finales, el inglés Roy Hodgson ha conseguido reanimar a un equipo al que cogió en diciembre de 2007 cuando luchaba por eludir el descenso y ha llevado a asentar en la 'Premier League' y a disputar esta final.

Además, un técnico el del Fulham (designado ayer como el mejor del año por sus colegas) que podría convertirse en el primer entrenador inglés en ganar un título europeo después de que "Bobby" Robson conquistara la Recopa con el FC Barcelona en 1997.

Así, ilusionado con celebrar en Neptuno encara el choque un Atlético de Madrid, que confía en no acusar lo del 'pupas' y poder contar con la mayor parte de su afición, que pone rumbo a Hamburgo, pero que podría tener problemas debido a la nube volcánica que está provocando el cierre de aeropuertos en media Europa.

Los 48 años sin levantar un título continental, 24 sin disputar una final europea y 14 desde el 'doblete' pesan demasiado en una entidad, que se ha acostumbrado a sufrir en los últimos años y que quiere dar un paso al frente con una renovada y joven plantilla, que ha sabido responder en la segunda parte de la competición para alcanzar los objetivos marcados.

Así, Quique Sánchez Flores, verdadero artífice del cambio de los colchoneros, saldrá mañana al césped alemán con sus mejores hombres, confiando en el acierto de cara a portería de Diego Forlán, héroe por anotar los goles ante el Liverpool, y del 'Kun' Agüero, que afronta la que será su primera final y no esconde su ilusión por poder celebrar un título con la afición rojiblanca.

Junto a ellos, Simao y Reyes que intentarán ser incisivos por las bandas y llevar el peligro a la meta defendida por Schwarzer, mientras que la zaga colchonero confía en brindar una buena actuación y así frenar al peligro inglés, que llegará de las botas de Zamora y del húngaro Zoltan Gera.

Enfrente, el Fulham, una de las gratas sorpresas de la competición, ya que Roy Hodgson ha sido capaz de convertir a un puñado de jugadores de perfil bajo en un sólido bloque que se ha mostrado intratable en Craven Cottage, y ha dejado en el camino a la Juventus de Turín o al anfitrión de la cita, el Hamburgo en semifinales.

Un bloque donde destaca el delantero "Bobby Zamora", que lleva ocho goles y seis en Europa, los mismos que su compañero, el húngaro Zoltan Gera, otro de los peligros del conjunto londinense, que afrontan su primera final continental.

viernes, 30 de abril de 2010

ENTRE LOS GRANDES OTRA VEZ

Julio Candela

El Atlético de Madrid jugará la final de la Europa League del próximo 12 de mayo en Hamburgo, pese a perder en el partido de vuelta de las semifinales ante el Liverpool (2-1) en un partido que decidió el uruguayo Diego Forlán con gol en la primera parte de la prórroga, que permitió hacer bueno el tanto que él mismo marcó en el partido de ida en el Vicente Calderón.

Los 'reds' salieron a por todas en busca del gol que necesitaban para igualar la eliminatoria y en el primer minuto Benayoun ya disparó a puerta, pero De Gea despejó a saque de esquina sin muchos problemas. Rafa Benítez salió al ataque y sacó una defensa de tres formada por Johnson, Carragher y Agger para tener mayor presencia en el ataque.

Sin embargo, el Atlético no se encerró, y poco a poco se fue sacudiendo la presión del Liverpool y se acercó a los dominios de Reina, que tuvo que hacer una gran estirada para despejar un fuerte disparo raso de Raúl García que iba ajustado al palo, pero el meta español estuvo atento y apagó la ilusión 'colchonera'.

El partido se empezó a romper y se sucedían las ocasiones para los dos conjuntos. Primero Kuyt puso en aprietos a De Gea, pero su disparo, en la frontal del área pequeña, se acabó marchando fuera. Dos minutos después, Agüero encaró la portería de Reina en carrera, pero cuando le había superado, su toque no fue todo lo preciso que quería y la defensa acabó abortando el ataque.

La alegría llegó a las gradas cuando Agger remató a gol una falta botada por Gerrard desde la banda derecha, pero el árbitro noruego Terje Hauge señaló fuera de juego del defensa danés a instancias de su auxiliar, que vio la posición adelantada del '5' del Liverpool.

Desde entonces, los hombres de Rafa Benítez apretaron en su presión y encerraron al Atlético en su campo. Aquilani, que estaba siendo el mejor de su equipo en esta primera parte, enganchó un balón en la frontal del área y batió a De Gea, que estaba tapado por uno de sus defensas, y el italiano igualaba la eliminatoria justo antes del descanso.

Tras el paso por los vestuarios, el Liverpool, salió con menos intensidad que en la primera mitad, al verse por delante en el marcador y conociendo que un gol del Atlético los obligaría a anotar dos tantos. De esta forma, intentaron controlar más el juego y sobre todo no permitir un contragolpe rojiblanco.

Los minutos corrían y ninguno de los dos equipos se atrevía a lanzarse definitivamente a por el gol que necesitaban influidos por el cansancio acumulado por la tensión y por el miedo a no encajar un tanto que podría ser decisivo y que les obligaría a apelar a la heroica en los últimos minutos.

El minuto 90 llegó y ni Liverpool ni Atlético fueron capaces de marcar y el partido se marchó a la prórroga, ampliando la agonía de las dos aficiones que abarrotaron Anfield y que no pararon ni un minuto de animar a sus clubes dando a la eliminatoria un ambiente espectacular desde el primer minuto.

Nada más comenzar el tiempo extra, en una jugada embarullada en el borde del área rojiblanca, Benayoun recibió el balón sólo, ya que nadie le cerró, y fusiló a De Gea, que estuvo a punto de detener el disparo del israelí, pero que acabó entrando ajustado al poste y puso por primera vez en toda la eliminatoria por delante al Liverpool.

El Atlético se lanzó ya casi a la desesperada a por el gol que les diera el billete para la final de Hamburgo. Jurado tuvo el gol en sus botas pero su disparo se fue rozando el poste. Sin embargo, Reyes entró por la banda derecha y su centro acabó en las botas de Forlán, que en la primera ocasión clara que tuvo anotó el gol decisivo, tal y como hizo ante el Galatasaray en dieciseisavos.

Simao pudo hacer la puntilla en un contragolpe muy bien llevado por Jurado, que cedió el balón a Reyes y tras un recorte pasó al portugués que sin pensarlo disparó a puerta, pero su disparo se fue por encima del larguero. El Liverpool lo intentó hasta el final, pero no dispuso de ninguna ocasión clara y el Atlético jugará su quinta final europea.

viernes, 23 de abril de 2010

A NOVENTA MINUTOS DE HAMBURGO

Julio Candela

El Atlético de Madrid está un paso más cerca de poder disputar la final de la Europa League tras derrotar al Liverpool (1-0) en el partido de ida de las semifinales, un encuentro en el que los de Quique Sánchez Flores recuperaron su mejor versión para hacer valer el gol tempranero de Diego Forlán y seguir luchando por una de las dos competiciones en las que continúa con vida.

La escuadra rojiblanca saltó al terreno de juego con el traje de las eliminatorias, con el que anuncia a un equipo ambicioso, el que genera peligro y no dudas con el balón y el que porfía en vencer a cualquiera. Salió con la mentalidad del anfitrión, dispuesto a asumir la responsabilidad de llevar la iniciativa y contentar a una afición que no reconoce al equipo que vaga por la liga española a la espera de que termine.

Porque borró la desgana de cada domingo con el tesón de los compromisos de entre semana, y porque sabe que en la Copa del Rey y en esta Europa League está la salvación de su frustrante caminar por el campeonato doméstico, fue posible ver una versión del Atlético más acorde con sus capacidades, un equipo capaz de hacer retroceder al Liverpool con la insistencia de los hombres de arriba.

De esa ambición y de ese buen entendimiento entre sus atacantes surgió el primer gol del partido. No se habían cumplido los diez minutos de choque cuando una combinación entre Jurado y Forlán terminaba en un centro del primero que no acertaba a rematar el segundo. Pero con el estómago ya despierto, el uruguayo se levantó rápido y rebaño el balón, que había quedado muerto en el área chica y que entró llorando en los dominios de Reina.

El tanto animó a los atléticos y pesó en el equipo inglés, que tardó en ubicarse. Durante buena parte de la primera mitad, los de Rafa Benítez atacaron demasiado basculados a la derecha. El incansable Kuyt sobre el talentoso Benayoun. Quizá una declaración de intenciones. Y así siguió hasta que Perea dejó al descubierto sus inseguridades, tapadas tras el descanso pero inquietantes durante los primeros 45 minutos.

Por su lado llegó la mejor ocasión 'red', con un disparo en carrera de Gerrard que se chocó con el costado de la portería. Pero el mayor peligro siguió correspondiendo a los rojiblancos, también tras el receso. Primero perdonó Forlán, que en una situación inmejorable intentó definir de una forma tan acrobática como inocente. Y luego salvó Reina, que paró un disparo a bocajarro de Simao en el segundo palo.

Echó de menos el Liverpool a Fernando Torres, sin una referencia arriba a la que dirigir sus esfuerzos y amedrentar a las defensas contrarias. Una vez más, Ngog demostró que los 'reds' no tienen un recambio de garantías en la delantera, y que en ausencia del fuenlabreño la tarea de marcar gol se hace muy cuesta arriba. Una ausencia mucho más acusada que la de Agüero en el cuadro de Quique Sánchez Flores.

A pesar de no poder contar al argentino entre sus balas, la ofensiva rojiblanca no se frenó. Reyes, Simao o Jurado redoblaron esfuerzos y mientras la defensa se afanaba en contrarrestar los últimos intentos desesperados de su rival, el Atlético siguió buscando tranquilidad de una ventaja mayor. Aunque no consiguió ese objetivo, el empeño sirvió para alimentar a base de entrega el volcán de ilusiones en que se transforma el Vicente Calderón.

jueves, 22 de abril de 2010

180 MINUTOS POR UN SUEÑO

Partido de ida en el Vicente Calderón en las semifinales de la Liga Europa entre el Atlético y el Liverpool sin Agüero y Torres


Antonio Blanca


Este año, para ver la versión buena del Atlético de Madrid hay que ir un jueves al campo. Un jueves como hoy, en el que recibe al Liverpool en la ida de semifinales de la Europa League. La capacidad que ha demostrado este equipo en los últimos años para pasar de la épica a la desidia de un partido a otro ha encontrado un orden más sencillo y provechoso en la presente temporada, en España juega mal y los jueves lo hace de maravilla.

El resultado es demoledor. Mientras en el torneo de la regularidad marcha décimo en una temporada para olvidar y con constantes decepciones (con 40 puntos, a 44 del líder, a nueve de los puestos europeos y a ocho de los de descenso), en los dos torneos regidos por eliminatorias (Europa League y Copa del Rey) es aspirante al título. En la Copa del Rey, el “KO” por excelencia, se medirá el 19 de mayo en el Camp Nou al Sevilla. Solo el Atlético en una temporada con muchas sombras puede lograr un doblete, visitar por dos veces Neptuno.

Después de clasificarse ante el Marbella de 2ªB, en noviembre y jugando todos los jueves de enero (excepto el miércoles 6, día de Reyes, cuando perdió en Huelva ante el recreativo por 3-0) y los dos primeros de febrero, los rojiblancos alcanzaron con brillantez la final de Copa. Eliminaron al Recre en octavos (épico 5-1 en la vuelta), al Celta en cuartos y al Racing en semifinales, a este último con un 4-0 y ambiente de fiesta pese a la lluvia en la ida del Calderón (jueves 4 de febrero).

Aparcada la final copera, apareció en el calendario la Europa League, donde siempre se juega en jueves. Gracias a una triste tercera plaza en la liguilla de Liga de Campeones con sólo tres puntos y sin ganar ningún partido, los de Quique Sánchez Flores fueron repescados para esta competición. En ella han seguido encadenando resultados positivos jugando este día concreto de la semana.

Primero cayó el Galatasaray en dieciseisavos (1-1 en Madrid y agónico 1-2 en Estambul, única victoria en esta competición de los rojiblancos). En octavos, el Sporting de Lisboa empató a cero en el Calderón pero el Atlético empató a dos en Lisboa, en otro jueves mágico del “Kun” Agüero.

En cuartos llegó el duelo español ante el Valencia. El Jueves Santo, los madrileños cosecharon un empate a dos en Mestalla, defendiéndolo con polémica hace dos semanas en Madrid, con un cero a cero que metió al Atlético en unas semifinales europeas once años después de la última vez.

El Liverpool vuelve una temporada después a enfrentarse en Europa ante el Atleti, y de nuevo con la baja del icono rojiblanco y ahora ídolo “red”, Fernando Torres. Agüero cumplirá sanción y dejara el partido huérfano de las estrellas principales. Forlán y Reyes tienen su día con la historia.

Pero la afición atlética sueña con una final europea que no vive desde que en 1986 perdiera la extinguida Recopa ante el Dinamo de Kiev. Hoy, jueves de nuevo, en ambiente festivo y de euforia (pese a las tres derrotas ligueras), esperan que su equipo siga completando el primero de los dos pasos que le faltan camino de un sueño impensable hace unos meses como es conseguir un nuevo doblete. Logro que devolvería a la institución, de repente y sin pensarlo, al ‘Olimpo de los grandes’, de donde hace años que se cayó.

No será nada fácil, aún más con la baja de Agüero, el futbolista más importante en los ‘once’ que perfila Quique, quien incluirá a José Manuel Jurado como media punta, con el uruguayo Diego Forlán como delantero y José Antonio Reyes y Simao Sabrosa en los extremos.

Por detrás, el brasileño Paulo Assuncao y Raúl García, que suplirá la baja del portugués Tiago Mendes, que no puede jugar la Europa League, formarán en el medio centro; el colombiano Luis Perea, el checo Tomas Ujfalusi, Álvaro Domínguez y Antonio López estarán en defensa; y David de Gea completará el once en la portería.

Enfrente estará el Liverpool, con una plantilla unida tras su viaje de más de 27 horas desde el Reino Unido y marcado por la ausencia de dos hombres clave para el equipo, que militaron previamente en las filas de su rival. También se espera que muchos aficionados “reds” se hayan tenido que quedar en casa ante la dificultad del viaje hasta la capital española.

En lo deportivo, además de la lesión de Torres en su rodilla derecha que lo mantendrá fuera del terreno de juego durante, al menos, unas seis semanas, según especialistas del club inglés, tampoco jugará el centrocampista “Maxi” Rodríguez. El argentino fichó por el Liverpool el pasado mes de enero procedente del Atlético, donde disputó la Champions.

No obstante, los medios británicos consideran que el equipo español está en peor posición debido a las especulaciones sobre la baja forma de su plantilla y a bajas como la de Agüero, algo a lo que Benítez ha restado importancia. "Creo que el Atlético lo está haciendo muy bien en esta competición y será muy difícil superarlos", dijo esta semana el técnico español.

Los dos equipos tienen esta noche la posibilidad de volver a soñar entre los grandes el Atlético y de salvar una penosa campaña el Liverpool. A las nueve escribe la Liga Europa el primer capítulo.