Mostrando entradas con la etiqueta José Mourinho. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Mourinho. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de mayo de 2017

MOURINHO DEVUELVE EUROPA AL UNITED

En una final en la que los red devils fueron muy superiores al Ajax, los de José Mourinho logran el único trofeo que faltaba en sus vitrinas

Antonio Blanca

El Manchester United de José Mourinho logró anoche alzarse como campeón de la Liga Europa tras imponerse al Ajax por 2-0 en la final disputada en el Friends Stadium de Estocolmo. Dos goles, obra de Pogba y Mkhitaryan, sirvieron al equipo inglés para dejar encarrilado un partido en el que maniataron al joven equipo neerlandés, que apenas pudo crear ocasiones de peligro.

La Liga Europa, torneo en el que el Sevilla ha reinado en los últimos años, encontró sucesor en el Manchester United. Un equipo que empezó la competición mirándola de soslayo (ya dijo Mou y con razón que la Europe League no es la competición que el United debe disputar) y que acabó la temporada señalando esta fecha en rojo al ser la vía por la que acabarían encontrando la ansiada clasificación a la Liga de Campeones que no obtuvieron con la Premier.

Con esta intención, el triunfo de este miércoles se pudo definir casi como funcionarial. Como hiciera con el Celta en Balaídos, el United maniató a un Ajax cuya juventud (22 años y 282 días de media de edad) le había permitido usar la energía de su valentía para enloquecer los partidos y recabar una buena cuenta de goles. Hoy no fue así.

La experiencia se impuso a la lozanía de un conjunto que fue incapaz de poner el más mínimo aprieto a Romero, el jugador que gozó de la mejor perspectiva de la final con una inusitada comodidad.

Ander Herrera, elegido MVP del partido, dio una clase magistral de dirección desde el centro del campo controlando, y llevando incluso hasta el aburrimiento, un partido que no se le podía escapar al United.

Imponiendo el físico de sus jugadores, el United tomó el control desde el inicio mismo del partido y no fue hasta pasado el cuarto de hora cuando se atisbó algo del Ajax que había asombrado a Europa. Pero justo cuando habían logrado descubrir quién era el portero rival, apareció Pogba desde la frontal para lanzar un chut que acabó en el fondo de las mallas, eso sí, con la fortuna de ser desviado por Sánchez y anular la reacción de Onana bajo palos, que sólo pudo contemplar con mirada de pánico la trayectoria del balón hacia el interior de su portería sin poder hacer nada.

Con el 1-0, el United optó por ceder la pelota y actuar de manera contemplativa reforzando la zaga y esperando a cazar una contra. La red tejida surtió efecto y sólo la tensión de estar ante una final evitó que el bostezo reinara hasta el descanso.

Justo después del paso por vestuarios llegó el golpe definitivo. En un córner lanzado por Mata, Smalling logró rematar de cabeza sin demasiada fortuna, pero desviando lo justo la pelota como para que Mkhitaryan pudiera rematar de manera algo acrobática y de espaldas pero al fin y al cabo efectiva haciendo el 2-0 en el minuto 48.

Si con el 1-0 los red devils se mostraron completamente a gusto, con las diferencias ampliadas el plan no hizo más que reforzarse. El Ajax seguía siendo incapaz de encontrar la salida al laberinto inglés, impotente cada vez que acababa chocando una y otra vez frente a la zaga del United.

Mourinho aprovechó los últimos instantes para homenajear a Wayne Rooney, entrando en el último minuto en lo que parece su despedida del Manchester United. Con el pitido final, el equipo inglés ponía el sello al documento que estaba buscando. Un título que aún no tenía y que le valió para el objetivo principal: entrar en la Liga de Campeones.

viernes, 12 de mayo de 2017

MOURINHO PINCHA EL SUEÑO

Jaime Trevijano

a vuelta de las semifinales de la Europa League, con un marcador previo tan escueto, no parecía ser el escenario propicio para efectuar probaturas. La perspectiva histórica de acceder a su primera final continental alimentaba al Celta y el clavo ardiendo que supondría ganar el torneo para acceder a la próxima Champions iluminaba al Manchester United. Por eso, ambos equipos desplegaron sus onces de gala y sus libretos tradicionales (y plagiados, con 4-3-3 por bando). Así, el sistema de Berizzo trató de reproducir su receta de toque y los de Mourinho buscaron agazaparse para picar a la contra. En ese duelo de estilos explícito arrancó el evento más importante de la entidad gallega.

Y lo hizo sobre los preceptos deseados. Wass, el Tucu Hernández y Radoja dominaban el centro del campo y la pelota, celeste, volaba con la fluidez que no alcanzó en Balaídos. Los movimientos de monopolio en la posesión trazaban profundidad al encontrar a Iago Aspas entre líneas. El icono celtiña resultaría la pieza desequilibrante en un arranque pleno de valentía y personalidad. No obstante, los visitantes arrinconaban a los locales y el punta zurdo, colocado en el perfil diestro, inauguró las hostilidades con un cañonazo cruzado que Romero envió a córner de acertado vuelo -minuto 4-. La superioridad en las sensaciones de los pupilos de Toto permaneció casi hasta que se atravesara el minuto 15. Entonces, el United comenzó a exigir al equilibrio de una defensa española muy adelantada.

Mkhitarian amanecería como el elemento trascendental en las transiciones venenosas locales que abriría Pogba con un envío preciso para que Rashford metiera el susto a la delegación gallega. La perla inglesa remató fuera de tino en la primera acción clara de unos red devils que acomplejaron a sus oponentes. Cada imprecisión de Wass y compañía, con Pione Sisto insistente pero bien cubierto, servía de rampa de lanzamiento para Pogba y Ander Herrera. Ambos propulsaban contragolpes que rompían el ritmo de un conjunto celeste que volvía a ser presa de su desatino combinativo. Y empezó a morir el sistema de Berizzo en una de sus señas: el marcaje al hombre. Un desborde y centro de Rashford (referencial) fue conectado a la red por Fellaini, que ganó la espalda al Tucu para golear en solitario -minuto 17-.

El zarpazo de la estructura de Mourinho culminaba una reacción que había atrincherado la calidad en favor del ida y vuelta, del estandar anatómico. La movilidad de la línea ofensiva británica y el ascenso del compás entregó la iniciativa a un United que asumiría el patrón de juego, disparado e impreciso, en detrimento de un Celta que acusaría el golpe. No recompuso la figura el bloque español hasta el último tercio del primer acto. En ese intervalo cedería varias opciones de remate a las ráfagas locales. Los espacios proporcionados por la valentía posicional viguesa alimentaron los intentos de Mkhitarian, Lingard y Pogba. Sólo un chispazo del Tucu, que sacó el acertado Romero -minuto 27-, sirvió de respiro al incómodo equipo gallego.

Le costaría al Celta responder y recobrar la iniciativa, con posesiones en campo oponente. Fellaini, Herrera y Pogba, que rozaría el segundo al mandar por encima del larguero un balón suelto en la frontal, se bastaban para sostener los avances horizontales visitantes. En estático le costaba hacer daño al representante de LaLiga, pero los costados se erigirían como la solución al colapso central. A falta de la mediapunta, Sisto apareció para provocar centros peliagudos y volver a exigir a un Romero bien colocado -minuto 42-. Wass también lo probó, a balón parado y culminando un pase de Sisto con un testarazo que se fue desviado por poco. Se encaminaron ambos contendientes a los vestuarios con la relación de fuerzas recompuesta. Ahora le tocaba a los españoles efectuar el salto de ambición y calidad que reivindicara la importancia de los goles a domicilio.

Para hacerse con ese objetivo Berizzo interpretó que la entrada de Jozabed, más atacante, por Wass, más factor de equilibrio, daría a los suyos el margen de maniobra ofensivo que les había costado implementar. Y su movimiento sutiría efecto, pues el ex jugador del Rayo engrasó una circulación viguesa que, casi siempre, concluía en las botas de Sisto. El United se replegó, dispuesto a especular para sentenciar a la contra (su guión nuclear) y Romero legitimó esa apuesta con una mano salvadora al envío angulado de Hugo Mallo -minuto 46-. Se reviró el combinado inglés refrescando su amenaza al vuelo y Mkhitarian conduciría al lucimiento de Sergio, providencial al repeler un latigazo del armenio desde la frontal -minuto 48-. E Iago Aspas y Guidetti remataron construcciones claras que minaban la estabilidad británica. El Celta estaba de vuelta, trasladando a la tribuna de Old Trafford la sensación de caminar al borde de un alambre (tan familiar esta temporada).

La superioridad numérica y versatilidad de la medular visitante, que asociaba en el interior a Aspas, Sisto, Jozabed y Guidetti para sorprender con los carrileros por los extremos, estaban complicando al achique intensivo del United. Por eso, a falta de media hora ordenó Mourinho un ascenso de líneas y presión que trompoicara el soliloquio en campo ajeno del Celta. El riesgo de ceder un tanto a domicilio cobraba aspecto real. Aún así, la contra vertiginosa de los de Manchester yacía latente, y Sergio ganó un mano a mano nítido a Rashford en el 64 (después de un slalom resplandeciente del precoz internacional con Inglaterra). Este era el tramo de la eliminatoria, con los gallegos acumulando hasta seis piezas en la frontal rival. Sin embargo, el muro local se ajustó y le costaba volver a generar llegadas. Así, el desborde de Bongonda sentó a Radoja en una sustitución ultra ofensiva.

Quedaban 20 minutos y el entrenador argentino redoblaba su apuesta atacante, sacrificando parte de su equilibrio. Fellaini lo aprovechó al instante con un zurdazo a la cepa del poste que desvió Sergio (impecable). Pero Jozabed rozó la madera, a continuación, entregando razón a la gallardía de su estratega. Lo probó desde media distancia con un derechazo industrial -minuto 71-. Y el cierre de partido no escondió el catenaccio de los de Mourinho. Nueve jugadores vestidos de rojo fluctuaban en su frontal cuando Guidetti perdonó un cabezazo en franquía (a centro de Hugo Mallo, en el minuto 75). Entonces, Carrick entró por Mkhitarian (el más lúcido del partido) y para reforzar la barrera que relegaba al Celta a un asedio de centro lateral. Esta escena plana evocó que el Toto sustituyera a Sisto por su último delantero: Beauvue. Más rematadores en el centro del área.


La recta final autografió la renuncia al juego rasante de Berizzo. Se trataba de concatenar parábolas hacia el punto de penalti y el técnico argentino acertó: un centro de Bongonda, cerrado, fue conectado hacia el segundo poste por la cabeza de Roncaglia -minuto 84-. Quedaban seis minutos de agonía y el empate desencadenó un crepúsculo enfangado. Tras el 1-1 Guidetti fue agredido y se desplegó un brete de escaramuzas que frenó la inercia viguesa. El colegiado decidió cobrarse las expulsiones de Roncaglia y Bailly como sentencia del lance que quemó tres minutos decisivos. Mou dio entrada a Smalling por Rashford cuando el tempo desenfrenado español se congeló. Un gol más celtiña acercaba la utopía y los visitantes debieron luchar contra la embarrada inercia. La guerra de guerrillas (más o menos sucia, más o menos inteligente) dictada por los ingleses contaminó al inexperto sistema gallego y el hito no llegaría a la orilla, aunque Guidetti tuvo el paroxismo en sus botas y en la última jugada. El danés no acertó y la agilidad y multiplicidad de vías en la pérdida de tiempo local condenó a un Celta que murió de pie. Con el honor salvaguardado tras estrujar a un aristócrata (tres veces campeón del Viejo Continente). "El Celta fue mejor y deben estar orgullosos con lo conseguido", confesó el entrenador portugués.

jueves, 11 de agosto de 2016

DUELO EN MANCHESTER

Jaime Trevijano

Como si de una secuela de un película de superhéroes de Hollywood se tratara, los dos mejores entrenadores de fútbol del mundo vuelven a cruzar sus caminos, esta vez en la liga inglesa. Y para elevar su rivalidad a la máxima expresión, los dos archienemigos tendrán que convivir en la misma ciudad, la futbolera Manchester, convertida desde ahora en la capital mundial del fútbol.

Los dos técnicos se batirán en duelo en una Premier que arranca este sábado y que vive un verano de 'vacas gordas'. El gasto destinado a fichajes se ha disparado en el fútbol inglés a niveles récord, gracias a la inyección de dinero que ha dejado el nuevo contrato televisivo con Sky Sports y BT, y por el que los clubes recibirán la friolera de casi 7.000 millones de euros durante las próximas tres temporadas.

Los dos equipos de Manchester, con Mourinho y Guardiola a la cabeza, lideran el ránking de inversión. El City de Pep lleva ya desembolsados 190 millones para apuntalar la plantilla citizen con las contrataciones de John Stones (56 millones), Leroy Sané (50 millones), Gabriel Jesus (32 millones), Ilkay Gündogan (27 millones) y el español Nolito (18 millones), entre otros.

Pero Mourinho no se ha quedado atrás y mantiene el pulso con su histórico rival hasta en el mercado de fichajes. El manager portugués ha empleado otros 185 millones para reforzar al United, que busca recuperar la gloria perdida tras la marcha Alex Ferguson. La gran parte de este dinero ha ido destinada al fichaje del centrocampista francés, Paul Pogba, que ha roto todos los registros con el mayor traspaso de la historia del fútbol, valorado en unos 105 millones y que podrían ser más si se cumplen una serie de objetivos. El resto está repartido en las contrataciones de Mkhitaryan (42 millones), Eric Bailly (38 millones) y Zlatan Ibrahimovich (libre).

El dinero total que llevan invertidos en fichajes los dos equipos de Manchester, unos 375 millones, casi iguala los 390 millones que han gastado hasta ahora todos los equipos de La Liga española.

Los otros grandes equipos del campeonato también firman importantes desembolsos pero muy lejos de las astronómicas cifras de los equipos mancunianos. El Liverpool es el tercer club que más ha gastado con 80 millones, seguido del Chelsea (75 millones), Arsenal (52 millones) y el actual campeón de la Premier, el modesto Leicester City (48 millones).

En cambio, los que menos han invertido en nuevas contrataciones hasta la fecha son los recién ascendidos Hull City (0 millones) y Burnley (4,5 millones), junto al Sunderland (9,5 millones).

A falta de tres semanas para que se cierre el mercado, los clubes de la Premier han desembolsado más de 900 millones de euros, cerca ya del récord de 1.200 millones de la temporada pasada. "Pensar que hay una burbuja está totalmente justificado", reconoce Simon Chadwick, experto de industria futbolística de la Universidad de Salford en Manchester. Sin embargo, el experto cree que "no hay un peligro inminente de que vaya a estallar".

Además, los dos mánagers parecen tener imán para los problemas. Su desafío llega en una época convulsa en las islas británicas, tras la victoria de la salida del Reino Unido de la Unión Europea en el referéndum del pasado 23 de junio. Un resultado que llena de incertidumbre la posición de dominio de la Premier sobre el resto de ligas de fútbol del mundo.

"Es probable que la posición competitiva de la Premier se vea erosionada en los próximos años tras el Brexit, dada la combinación de una libra débil y los problemas relacionados con los permisos de trabajo", advierte Chadwick.

El experto, que no descarta un escenario en el que La Liga española sobrepase a la Premier "en algún momento de la próxima década" por los efectos del Brexit, cree que el mayor impacto que dejará el referéndum en el campeonato será "la situación en la que queden los permisos de trabajo de futbolistas europeos".

Actualmente, la Federación Inglesa exige a los futbolistas no europeos haber disputado en los últimos dos años un mínimo de partidos con su selección nacional, dependiendo del ránking Fifa. Si se aplicaran estos criterios a los jugadores de la UE, hasta 400 futbolistas pasarían a considerarse extranjeros y podrían abandonar la Liga.

Esta situación afectaría a estrellas como el jugador del Arsenal, Mesut Ozil, el centrocampista N'Golo Kanté, del Leicester City o el francés Dimitri Payet, líder del West Ham. Los futuros fichajes también se verían condicionados por la nueva situación laboral.


La posible fuga de estrellas a otros campeonatos por los problemas con los visados de trabajo provocaría la pérdida de valor de una liga que lidera los ránkings por ingresos en Europa. Por eso, el experto ve probable que el nuevo gobierno que lidera Theresa May intente proteger la Premier por los importantes ingresos y empleos que genera para la economía británica. "La Premier ya ha demostrado en otras ocasiones su habilidad para obtener acuerdos especiales para preservar su posición y su estatus. Y creo que volveremos a verlo", señala Chadwick.

domingo, 8 de mayo de 2016

CARTA DE JOSÉ MOURINHO A ÁLVARO ARBELOA

Pasión, Humildad y Honor

Arbeloa es un amigo, no es sólo un jugador para mí. ¿Por qué razón un jugador se transforma en un amigo? Por ser un ejemplo de pasión por su profesión, de amor por su club, de dedicación a un grupo de trabajo y a sus objetivos, de la humildad y el honor en la relación con todos los que trabajan con él día a día.

En la historia de nuestro gigantesco club pasarán muchos de los mejores jugadores del mundo. Arbeloa no tiene ese perfil tan alto, pero es seguramente uno de los que ha dado al Real Madrid, a sus aficionados, a todos sus entrenadores y a todos sus compañeros todo lo que tenía y lo que no tenía.


Yo para Arbeloa sólo tengo palabras de agradecimiento. En mis 16 años de entrenador lo tengo, seguramente, en el podium de los jugadores más importantes con los que he trabajado. Un buen jugador y un hombre excepcional.

jueves, 24 de diciembre de 2015

CIEN DÍAS

Apremian con fuerza los rumores en estas fechas navideñas de cambios de banquillo en importantes clubes del fútbol continental, destacando el nombre de Jose Mourinho como candidato a alguno de ellos por encima del resto

Antonio Blanca

Hoza la jauría porque han echado a Mourinho del Chelsea. Nada nuevo bajo el sol. Cuando estuvo en Madrid, la manada de lobos aulló con fuerza siempre con el viento a favor, nunca en solitario, en grupo y los últimos meses, los treinta primeros anduvo guarecida en su cueva. Si el “ogro” estaba herido, era el momento de a la par, reventarlo. Similar situación se da con Napoleón Bonaparte, solo tras el desastre de Rusia, pudieron con el invulnerable general. La horda liliputiense sólo se atreve con el gigante cuando éste se bate en retirada, y al Corso lo acorralaron en Leipzig. De allí, a Elba, igual que Mourinho, quien emboca ya el primero de los retiros mientras Europa, la Europa de los mediocres, respira de alivio: ¡hincó la rodilla, al final!

Pero Jose volverá. Es probable que su grandeza lustral no vuelva nunca. Pero le quedan “Cien Días”. La última campaña. Traducido al lenguaje futbolístico: un par de temporadas escribiendo la alta literatura del fútbol universal. Pero volverá. Mourinho puso en jaque un orden establecido por ignorantes, tirititeros, sicofantes y abrazafarolas. Lo hizo con sólo dos armas: el talento y el mérito (también el trabajo, la constancia, la disciplina, el sacrificio, valores desconocidos por una sociedad del todo fácil, rápido y en la mano), revestido con la armadura del enfant terrible que, no exento de la vanidad intrínseca al genio, camina desbrozando la jungla con el machete de una misión providencial.

Con Napoleón sólo pudieron sus megalomanías, su pérdida progresiva de contacto con la realidad, y la elección nefasta de los que compusieron sus últimos Estados Mayores. La analogía con Mourinho es notable: bajo los ropajes de la dramaturgia, en el rincón oscuro a donde no llega ni el ruido ni el caos, ni la furia, en el Corso latía el mismo impulso salvaje que late en The Special One: la irresistible persecución de la eternidad.

Pudieron con él los jugadores, en Madrid. Divas ensoberbecidas por un ego cuya fragua común no alcanzaba siquiera a igualar el del propio genio de Setúbal. Pudo con él, en Madrid, el agujero negro intergaláctico en que se ha convertido el club más prestigioso del fútbol mundial. Pudieron con él la profunda negligencia de unos jugadores saciados de una gloria artificial; la guerra sucia del Grupo PRISA y de los jerarcas del periodismo deportivo español (a los que Mou largó del vestuario), y pudo con él, por encima de todo, la incomprensión de un país que no estaba preparado para la venida de un rockstar como él.

Han podido con él en el club de su corazón. El diagnóstico es parecido. Una plantilla engreída tras una buena campaña. Una política de fichajes lo suficientemente perfectible como para desacreditarle como mánager general. Un cada vez más acentuado paroxismo persecutorio. Todos sus enemigos, los de dentro del campo, y los de fuera, se saben ya sus trucos. El repertorio del genio está agotado, como lo estaba el de Napoleón en 1813. El sorpasso estratégico resulta imposible cuando han estudiado hasta cómo te atas los cordones. Lo que consiguió Mourinho no lo logró nadie en el planeta fútbol, poner patas arriba todo un país, enfrentarse a los poderes fácticos que manejan el entorno de las grandes ligas mediterráneas, y salir no sólo indemne, sino victorioso. Lo hizo en Italia. Lo hizo en España. Pero era demasiado. Se le han acabado los trucos. El entorno del  Madrid pudo con él. Ha terminado estrellándose contra su propio muro.

Pero volverá. Camino de Elba (del Bernabéu), Napoleón llevó consigo una última guardia, veteranos de todas las campañas, que harían imposible cualquier invasión de la diminuta isla italiana, ante un posible ataque contra el Emperador. Mourinho no se lleva nada, sino el escarnio, el descrédito, la risa desagradable de la plebe enfervorizada con el olor de su sangre de la del genio. Su propia forma de trabajar, de sentir, de exudar fútbol, termina con las reservas emocionales de todos los estamentos de los clubes donde trabaja. Mourinho vive en guerra, puesto que ha entendido una verdad universal: la guerra es el estado natural de los que como él, quieren traspasar todas las fronteras, y situar a los demás frente a un espejo tan grande y nítido que les devuelva el reflejo de su propia mediocridad.

Exige una lealtad que supera los límites del hombre normal, siempre expuesto a la podredumbre, siempre tentado por la traición, por la felonía de la comodidad. Por el siseo de las serpientes, por los editoriales del AS, por el verbo hueco de Valdano, por la falsa franqueza de muchos micrófonos. Mourinho es el apóstol que carga contra los viles, los felones, los traidores, los contemporizadores, los relativistas.

Le quedan “Cien Días”. Un regreso que haga creer a los incrédulos, ver a los ciegos y andar a los tullidos. Y un Waterloo. Será un final apoteósico, digno de un personaje fascinante, extremo, un torbellino cultural que detuvo por un lustro la deriva apocalíptica del Madrid en el siglo XXI (hoy se olvida como cogió Jose Mourinho al Real Madrid, como estaba su máximo rival, y el trabajo que realizó para revertir la situación); será un holocausto, pero será hermoso. Volverá, y los amantes del orden regresarán a las noches de insomnio y a las pesadillas. Los genios como Mourinho están destinados a perder porque el hombre común no quiere vivir en la guerra perpetua, no quiere la beligerancia, se conforma con leer el periódico sentado en el sofá, viendo Los noticiarios después de comer. El hombre normal aborrece la verdad que le revela Mourinho, porque entenderla supone abandonar el status quo en el que ha vivido siempre.

Tendrán que encerrarlo en la Santa Helena del olvido. Y a nosotros los mourinhistas, con él.

sábado, 19 de diciembre de 2015

RUMORE, RUMORE

Aránzazu Gálvez

"Había una discordia palpable entre el entrenador y los jugadores, y sentimos que era momento de actuar". Estas palabras salieron de la boca de Michael Emenalo, director deportivo del Chelsea, horas después de que se oficializara la noticia del día, de la semana y puede que del año: Mourinho había sido despedido del Chelsea.

Era un secreto a voces pero no por ello tuvo menos repercusión. Uno de los mejores técnicos del mundo había sido cesado de un equipo hecho para ganarlo todo que estaba a un punto del descenso. Pero la situación deportiva no fue lo que hizo que el luso fuera despedido de "mutuo acuerdo" por primera vez en su trayectoria deportiva.

¿El motivo? La mala relación con una plantilla que se evidenció en las ruedas de prensa y con los comentarios y acciones de algunos futbolistas con los que el técnico luso. Quizá las declaraciones del luso tras perder ante el Leicester City el pasado lunes fueron el detonante definitivo para que Roman Abramovich decidiera prescindir del técnico. "Siento que mi trabajo ha sido traicionado. Encajamos dos goles que son inaceptables para mí. He trabajado durante cuatro días para este partido. Preparé todo en relación con el rival. Identifiqué cuatro movimientos con los que siempre conseguían goles", dijo el entrenador portugués a la conclusión del choque.

No es casualidad. Después de conseguir la Premier League de forma holgada y ganarse los elogios de medio mundo por el buen hacer del Chelsea, el equipo londinense ha sucumbido en el tercer año del técnico portugués. Porque la racha en Premier League ha sido insostenible. En las primeras 16 jornadas del campeonato inglés ha sumado tan sólo 15 puntos en los que sólo ha ganado cuatro partidos, ha empatado tres y ha perdido nueve. Todo ello con sólo 18 goles a favor y 29 en contra.

Algo similar le sucedió en el Real Madrid. Tras devastar todas las estadísticas en Liga BBVA en la temporada 2011-2012 donde consiguió 100 puntos con 121 goles a favor, lo que suponía un récord histórico para la entidad, el equipo blanco se desmoronó en tan solo unos meses. Tras conquistar la Liga BBVA en mayo, el conjunto blanco perdió la Supercopa de España en medio del lío tras la agresión a Tito Vilanova, y tropezó en tres de los primeros partidos de la competición doméstica (empate ante Valencia y derrotas ante Getafe y Sevilla).

Ahí Mourinho apuntó a algunos jugadores y comenzó un lío que desembocó en la salida del técnico en junio. Como ha hecho en el Chelsea renunciando a la indemnización más grande de la historia (55 millones de euros), el técnico luso también renunció a la misma en el Real Madrid porque es fiel a una premisa: "cobrar lo que trabajo".

¿Podría volver Mourinho al Real Madrid? A día de hoy esto parece una utopía pero Florentino Pérez siempre mostró su devoción por un técnico que se marchó con el apoyo de gran parte de su afición. Rafa Benítez no está obrando un buen año en la entidad y se antoja difícil su continuidad salvo que gane la Liga BBVA o Champions League. Y ahí aparece la figura de Mourinho. Su relación con Pepe, Sergio Ramos y acabó deteriorada tras sus tres años en Madrid pero ahora son todo rumores.

"El futuro nadie lo prevé, pero ahora mismo tengo que decir que no (a Mourinho). Tenemos a Benítez, un entrenador que meditamos muy bien y que fue el elegido entre muchos. No contemplamos más que a Benítez, tengo muy buen recuerdo de Mourinho, nos elevó el nivel competitivo enormemente. Cuando vino llevábamos cinco temporadas eliminados en octavos de la 'Champions', el 13º del ranking, y cuando se fue ocupábamos el primer puesto y esos tres años llegamos a las semifinales, y no llegamos a la final por mala suerte", dijo Florentino sobre el técnico en una entrevista concedida a 'El Larguero'.

El banquillo del Manchester United va a ser uno de los más codiciados en la próxima temporada. Tras ser eliminado en Champions y su pobre juego en Liga, la continuidad de Louis Van Gaal en el banquillo de Old Trafford parece una utopía y la presencia de Mourinho en el mercado es demasiado importante como para dejar pasar tal oportunidad.

Mourinho es un ídolo en una parte de Milán. En sus dos años como entrenador del Inter, el luso ganó dos Ligas (08-09, 09-10), una Supercopa, una Copa de Italia y su gran logro y uno de los que siempre permanecerán en los libros de historia, la Champions League conquistada en el Bernabéu ante el Bayern de Múnich que culminaba el triplete en un año histórico. El entrenador conquistó la Copa de Europa para el conjunto italiano tras 45 años de sequía y por ello es venerado. Mancini, actual técnico de Inter, está haciendo un buen trabajo y el equipo es líder en la Serie A pero la presencia de Mourinho es una amenaza.

El multimillonario PSG sigue intentando ganarse el respeto en Europa y para ello contrató a un Laurent Blanc con un claro objetivo: conquistar la Champions League. El año pasado pereció en cuartos de final ante el Barcelona y este año ha sido segundo en el Grupo A donde ha empatado y perdido en el Bernabéu contra el Real Madrid.


La poca identidad del conjunto parisino ante los equipos grandes ha sido uno de sus debes desde que diera un golpe sobre la mesa a base de petrodólares. Mourinho le podría dar el empaque y autoridad necesaria para convertirlo en un grande de Europa.

jueves, 10 de diciembre de 2015

"MOU" ELIMINA AL OPORTO DE CASILLAS

Aránzazu Gálvez

Toda la flor que ha aromatizado la carrera de Casillas se marchitó de golpe a los 12 minutos en Stamford Bridge. Diego Costa se plantaba sólo delante de Iker y el guardameta español, como tantas veces en su vida, sacaba el mano a mano al delantero del Chelsea. Pero el mal fario se cebó con él. Su rechace se estrelló contra su compañero Marcano y la pelota acabó en la red del Oporto. Era el 1-0. Mou respiraba y sonreía.

Dominaba, casi avasallaba, el Chelsea ante un Oporto que era muy poca cosa. Iker se desgañitaba intentando trasmitir aplomo y carácter a sus compañeros, atenazados e impotentes ante un equipo superior en físico, calidad y experiencia. Más que dragones, los blanquiazules parecían pequeñas lagartijas.

Siete minutos después, Casillas y Diego Costa tuvieron un enganchón después de que el ex del Atlético hiciera una de sus clásicas guarraras al dejar la pierna al meta del Oportoya había perdido toda opción de jugar la pelota. Iker se encaró con el hispano brasileño y Çakir resolvía la acción con una amarilla para el del Chelsea que pudo haber sido roja.

La táctica de Mourinho cuando el Chelsea atacaba el área del Oporto era clara: balones por arriba para intentar aprovecharse de uno de los grandes debilidades de Casillas: el dominio del juego aéreo. El partido se jugaba a lo que quería Diego Costa, que desquició a todos los los jugadores de Lopetegui. Sus provocaciones le convirtieron en el centro de las patadas de los defensas del equipo luso, que se hartaron a ver amarillas.

Evitó Casillas el segundo del Chelsea nada más empezar el segundo tiempo al rechazar un disparo de William un poco centrado. El Oporto seguía sin enterarse de nada. Tres minutos después, el brasileño no perdonó al culminar una contra iniciada por Costa y Hazard. Su disparo seco se coló por el palo corto de Iker, que se tiró tarde. No fue culpa suya, pero era la clásica mano que hace cinco años Casillas hubiera despejado a córner.

Con el segundo en la buchaca y la clasificación como primero de grupo medio conseguida, Mourinho mandó a su equipo atrás para juntarse y buscar las contras. El Oporto no tenía más remedio que estirarse y dejar demasiados espacios a su espalda. Se mascaba la tragedia para los de Lopetegui.


El partido se iba muriendo lentamente, como las opciones de Casillas de seguir compitiendo en una Champions en la que forjó su leyenda con el Real Madrid. Levantó tres veces la Orejona, pero hasta Iker sabía cuando dejó entre lágrimas el Bernabéu que, lejos del equipo de su vida, jamás volvería a ganar una Champions. 

lunes, 4 de mayo de 2015

MOURINHO SIEMPRE VUELVE

Aránzazu Gálvez

El Chelsea es el nuevo campeón de la Premier League con la victoria ante el Crystal Palace en Stamford Bridge. Pone de esta forma el broche de oro a una gran temporada en la competición doméstica, en la que suma 83 puntos en 35 jornadas. El equipo de Mourinho ha sido el dominador y líder destacado con Diego Costa, Cesc, Azpilicueta como protagonistas españoles.

Diego Costa ha sido clave en la consecuión del título. El delantero, que se encuentra lesionado, ha marcado 19 goles en la Premier. Además, Cesc Fábregas ha repartido 17 asistencias y ha marcado dos goles. La estrella del equipo 'blue' y nombrado mejor jugador de la Premier ha sido Hazard. El belga suma 14 goles y 8 asistencias. Su compatriota Courtois ha corroborado lo que mostró en el Atlético y es el portero menos goleado. Su compañero brasileño Filipe Luis le acompañó en la aventura británica, aunque no ha contado tanto para el técnico luso.

Es el segundo título de la temporada tras la Copa de la Liga que ganaron en Wembley en marzo ante el Tottenham. Para ello, el equipo londinense se impuso al Cristal Palace por un ajustado 1-0. El gol lo hizo Hazard, que falló desde los 11 metros, pero aprovechó el rebote para marcar de cabeza.  El Chelsea es el equipo menos goleado de la Premier (27) y el segundo máximo goleador (69) solo por detrás del City.

El conjunto de José Mourinho tiene una ventaja insalvable ya para el Manchester City y el Arsenal, los dos únicos equipos que llegaron con remotas opciones detítulo a las cuatro últimas jornadas. Los 'blues' solo han perdido dos partidos en esta edición de la Premier y su última derrota fue el 1 de enero ante el Tottenham (5-3). Era cuestión de tiempo que pusieran fin a su sequía de cinco años sin reinar en Inglaterra desde el doblete de Carlo Ancelotti en 2010.

El empate del pasado domingo ante el Arsenal y la victoria del pasado miércoles ante el Leicester City dejaron por fin la posibilidad al Chelsea de sentenciar matemáticamente una 'Premier' que ha dominado de principio a fin y que sería conquistada por tercera ocasión en su carrera por Mourinho, ganador ya en 2005 y 2006. Es la quinta liga para el Chelsea en 110 años de historia (1955, 2005, 2006, 2010 y 2015).

El entrenador portugués dijo en rueda de prensa que "no comparo este triunfo con otros logrados en el pasado. Pero debo decir que ganar aquí, en Inglaterra es muy difícil. La Premier está cambiando y todos se hacen más fuertes. Es imposible ganar a ningún equipo por marcadores como 8-0 o 6-0. El Crystal Palace, por ejemplo, vino aquí hoy con una actitud fantástica", aludiendo a la reciente goleada del Barcelona.

"Yo podría haber sido más inteligente y como otros haber elegido un equipo de un país donde es fácil ser campeón, donde pueden disfrutar con calma de su éxito. Pero yo he elegido un país en el que es difícil ganar y un club sin una gran tradición de ganar títulos de la Premier League ya que el último fue en 2010. Yo opto un trabajo difícil", tirando un dardo en esta ocasión a Guardiola.

"Estoy muy feliz y orgulloso pero necesito un descanso. Estoy cansado. No es fácil lidiar con eso, pero finalmente somos matemáticamente campeones y ahora, por fin, podemos respirar, relajarnos y disfrutar".

lunes, 2 de marzo de 2015

EL CHELSEA DE "MOU" SUMA SU PRIMER TROFEO

Aránzazu Gálvez

Mourinho ha ganado su primer título como entrenador del Chelsea en su segunda etapa con una victoria por 2-0 ante el Tottenham en la final de la Capital One. El equipo 'blue' se hizo en el estadio de Wembley con el primero de los cuatro títulos en juego en Inglaterra. Azpilicueta, Diego Costa y Cesc fueron en el derbi londinense, mientras que Soldado disputó los últimos 10 minutos del partido, cuando el partido ya estaba decantado para los 'blues'.

Fue una brillante lección táctica de Mourinho. El portugués colocó a Zouma como mediocentro defensivo para taponar a Eriksen, el hombre cretativo del Tottenham. Eso supuso que su hombre gol, Kane, apenas recibiera el balón en todo el partido. Es un movimiento que Mourinho ya hizo con Pepe en la final de la Copa del Rey 2011 que el Real Madrid le ganó al Barcelona en la prórroga con un gol de Cristiano Ronaldo.

La primera mitad del Chelsea - Tottenham dejó poco juego y la superioridad de la defensa sobre los delanteros. Cerca del minuto diez el danés Eiksen se encontró con el travesaño tras un libre directo en lo que sería la mejor ocasión de los 'Spurs'. La respuesta 'blue' llegó por medio de Eden Hazard quien puso en apuros a Lloris apenas cinco minutos después. Según corría el reloj el choque continuó muy equilibrado y con ambas escuadras sumando pocos efectivos en ataque y evitando errores.

El primer gol de la final lo marcó Terry en en una acción a balón parado. Centró Willian, nadie del Tottenham despejó y el capitán del Chelsea remató muy solo. Fue un gol psicológico, ya que llegó justo antes del descanso.

El segundo gol tuvo el protagonismo de Diego Costa. El hispanobrasileño, que lleva varias semanas sin marcar, se coló en el área y su dispao rozó en Walker y despitó al portero del Tottemhan.

Al final, el resultado no se movió y el Chelsea se alzó justamente con el título, la quinta Copa de la Liga para el Chelsea. Además, un trofeo que significa el fin a una larga sequía sin títulos del técnico luso Jose Mourinho sumando el número 21 en su palmarés particular.

jueves, 18 de diciembre de 2014

EL VALOR DE LOS NÚMEROS


La Premier League de la presente temporada se prevé que sea disputada entre el Chelsea de Mourinho y el City de Pellegrini

Antonio Blanca

Los equipos de fútbol son más que cifras y letras. También son emociones. Sobre todo son emociones.

Con las letras pretendemos describir las buenaventuras del colectivo o sus malentendidos con la fortuna, pero a menudo erramos en la narración de los hechos, sea por falta de información o por falta de conocimiento. Cuando no sabemos explicar con letras lo que hace un equipo recurrimos a las cifras, en busca de la solución al enigma.

José Mourinho ha superado los 400 puntos en partidos de liga inglesa. 401 exactamente. Los ha conseguido siempre con el Chelsea. Ha tardado 174 partidos en lograrlos, bastantes menos de los que tardó Sir Alex Ferguson en conseguirlo con el United (191 partidos), Arséne Wenger con el Arsenal (208) o Rafa Benítez con el Liverpool (209). En esos 174 partidos dirigidos por Mourinho ha habido 122 victorias, lo que significa el 70 % del total.

Pero las cifras no pueden abarcar la magnitud del trabajo realizado por el entrenador portugués en el club londinense. Su primera etapa, indiscutiblemente, estuvo marcada por dos ejes: el viaje en busca de la competitividad extrema, a lomos de la inagotable cartera de Abramovich, y la consolidación de una columna vertebral (Cech-Terry-Lampard-Drogba) que parecía eterna e infalible. Su segunda etapa es bastante más rica en matices, del mismo modo que el juego del Chelsea hoy es bastante más variado que el de hace unos años. Continúa siendo un equipo sólido en organización defensiva, con Courtois de heredero sobresaliente en la portería, Cahill replicando a Terry e Ivanovic y todos ellos cerrando bajo siete llaves el área pequeña. Sin embargo, este segundo
Chelsea de Mourinho ya es bastante más que el primero.

Ya no es balón de Cech al pecho de Drogba, descarga para Lampard y oportunidad de gol. Cinco segundos en total. Ahora también puede serlo, esporádicamente y si el partido lo precisa. Pero ha aprendido a circular con paciencia, a partir de la posición irrefutable de Matic y de la electricidad que desprende Fàbregas, nuevamente reconocible desde que pisara Londres. El equipo de Mourinho despliega un buen ataque posicional, sabe aplicar en cada momento el ritmo necesario, ora paciente, ora frenético, y ha alcanzado ese momentum que caracteriza a los grandes equipos: no solo es capaz de usar todo tipo de ropajes, sino que los individuos lucen más desde el sentido colectivo que desde el individual. Es uno de los misterios del fútbol: los grandes equipos, cuando alcanzan su momentum, no suman sino que multiplican.

Las emociones son esenciales en ese punto. Cuando digo emociones no me refiero a frases de autoayuda. Me refiero a la fortaleza de las convicciones del entrenador, combinadas con su capacidad para adaptarse a la realidad de los futbolistas que administra y a la competición que afronta; me refiero a su habilidad para transmitir con claridad pedagógica esas ideas a los jugadores: esas ideas o todas aquellas que vaya introduciendo, incluso las que contradigan su ideario original pero que resulten beneficiosas para el conjunto; me refiero a la voluntad de los futbolistas por aprender matices nuevos o diferentes, por expandirse y progresar como jugadores y no solo conformarse con el estatus (y el contrato) adquirido previamente; me refiero al ansia colectiva por competir siempre, por más liviano que sea el rival o gris que resulte el partido y las circunstancias. Todas ellas, y muchas más, son las emociones que agitan un vestuario y lo propulsan al éxito o al fracaso, más allá de cifras y letras. Mourinho está en ese punto dulce.

jueves, 1 de mayo de 2014

MOMENTO DE REVANCHISTAS

Antonio Blanca

Con las guadañas y espadas para cortarle la cabeza, con un odio por bandera a gala de aquellas personas con bilis y rencor.

Mou es un gran entrenador (el mejor para mí) y volverá a jugar 1 final de COpa de Europa, la ganará o la perderá pero el mister portugués en absoluto está acabado, lo que sí ahora denostado por toda la cuadrilla de odiadores oficiales que aún no han superado ciertas cosas.

¿Fracaso? ¿Llegar a semifinales con este Chelsea, equipo donde el único que tiene fútbol es Hazard? Considero todo lo contrario, mérito enorme de lograr meter entre los 4 mejores de Europa a los blues.

El Madrid y el Atlético como MOurinho ha dicho son los dos equipos que estarán en Lisboa el 24 de mayo por méritos propios. Pero esto no se acaba hoy 1 de mayo por la mañana enterrando a Mourinho. Es día de atizarle, de darle en los costados, castigarle el hígado como si de un combate de pesos pesados fuera y mandarle un gancho al mentón.

Hoy se le puede golpear, incluso pensar que se le ha dejado KO, pero Mourinho volverá a ganar, como lo ha hecho antes.

domingo, 23 de marzo de 2014

GOLPE DE AUTORIDAD DE MOU

Julio Candela

El Chelsea de José Mourinho le arruinó la tarde a Arsène Wenger, que cumplía mil partidos en el banquillo el Arsenal, con una goleada en Stamford Bridge (6-0) que minimiza las posibilidades de que los "gunners" luchen esta temporada por la Premier. El Arsenal disputó gran parte del encuentro con diez futbolistas tras la expulsión al cuarto de hora de Kieran Gibbs por un insólito error del árbitro, que le confundió con su compañero Alex Oxlade-Chamberlain, autor de una mano entro del área.

Antes, a los cinco minutos, Samuel Eto'o había abierto con el primer gol de la tarde el drama que iba a sufrir el Arsenal -el camerunés salió poco después lesionado-, mientras que el alemán André Schürrle, el belga Eden Hazard, de penalti, el brasileño Oscar, por dos veces, y el egipcio Mohamed Salah completaron el suplicio del Arsenal. La victoria deja al conjunto de Wenger tercero, a siete puntos del Chelsea, que es líder, aunque con un partido de menos.

Los "gunners" se presentaban en el derbi londinense con algunos de sus jugadores más determinantes en la enfermería: Jack Wilshere, Aaron Ramsey, Theo Walcott y Mesut Özil, entre otros, estaban ausentes. Con todo, el Arsenal aspiraba a sorprender al equipo de Mourinho y fue el primero en crear peligro esta tarde con una llegada de del francés Olivier Giroud que desvió in extremis el portero Petr Cech.

Fueron los últimos instantes de tranquilidad para los "gunners", que en el contragolpe posterior del Chelsea vieron cómo Schürrle le enviaba un pase a Eto'o para que el camerunés levantara un balón cruzado que superó por primera vez a Wojciech Szczesny, que vivió una de sus tardes más desafortunadas bajo los palos de la meta del Arsenal.

El gol en contra echó por tierra los planes de Wenger y puso nerviosos a los "gunners". Apenas dos minutos después, el español Santi Cazorla perdió un balón en el centro del campo que aprovechó el mismo Schürrle para acercarse de nuevo al área y disparar él mismo un tiro raso que volvió a superar al portero polaco.

Con el encuentro ya dinamitado, Hazard lanzó a los quince minutos un tiro que volvió a superar a Szczesny.En esta ocasión, sin embargo, Oxlade-Chamberlain se encargó de cubrir a su portero y se tiró en plancha para evitar con la mano el tercero.

El inglés solo logró que Hazard acabara marcando de penalti y que su compañero Gibbs saliera expulsado
por una equivocación del árbitro, que confundió a ambos jugadores. El resto del partido fue una tortura para un Arsenal roto y acobardado, encerrado en su campo, que tenía dificultades para encadenar dos pases ante la presión que seguía ejerciendo el Chelsea de Mourinho.

Antes del descanso, Shürrle volvió a iniciar una jugada de gol al dejarle el balón al español Fernando Torres, que corrió por la derecha para trazar un centro que remató a la red Oscar. El mismo brasileño se encargó de marcar el quinto al inicio del segundo tiempo con un tiro raso y lejano que Szczesny no supo prever. Los minutos pasaban con lentitud en Stamford Bridge para los de Wenger, que recibieron el sexto en el minuto 71. David Luiz se aprovechó de que la defensa visitante estaba adelantada para trazar un largo pase que recogió el egipcio Mohamed Salah antes de encarar al portero del Arsenal y superarlo una vez más.

El técnico del Arsenal, el francés Arsène Wenger, admitió hoy que la derrota por 6-0 ante el Chelsea el mismo día en el que cumplía mil partidos al frente del banquillo "gunner" fue uno de los peores momentos de su trayectoria como entrenador."Sí, por supuesto, es uno de los peores días. A los 20 minutos todo estaba acabado y aún quedaba mucho tiempo por delante. No nos habíamos preparado toda la semana para vivir una experiencia como esta", dijo Wenger en la rueda de prensa posterior al duelo en Stamford Bridge.

El francés asumió la responsabilidad de la derrota, que deja al Arsenal a siete puntos de los "blues", con un partido menos, y mengua sus opciones de luchar por la 'Premier' esta temporada."Esta derrota es culpa mía, asumo toda la responsabilidad por ella", afirmó el técnico galo, de 64 años, para quien no había "necesidad de hablar demasiado" tras el duelo.

"Ahora se trata de dar una respuesta el próximo martes (ante el Swansea), y el mejor modo de lograr eso no explicar demasiado nuestros errores", apuntó el francés.Wenger comentó asimismo la actuación del árbitro, que sacó una tarjeta roja a Kieran Gibbs al confundirle con su compañero Alex Oxlade-Chamberlain, que había tocado el balón con la mano dentro del área.

"Creo que fue mano pero que el árbitro no lo vio. El balón se fue fuera y creo que es Chamberlain quien lo toca. No sé quien le dio la indicación al árbitro deque era mano, pero ciertamente no lo vio", dijo el francés. Para el técnico del Chelsea, el portugués José Mourinho, "el partido estaba acabado a los siete minutos", cuando el camerunés Saumuel Eto'o ya había marcado el primero y el alemán André Shürrle el segundo.

"Fuimos demasiado fuertes (para el Arsenal). Entonces vino el penalti y la tarjeta roja, pero el partido ya estaba resulto", analizó el portugués. "Este era el partido más importante de la temporada para el Arsenal. Para nosotros, era un partido importante", afirmó el técnico del Chelsea, que lidera la tabla.

martes, 4 de febrero de 2014

"MOU" PONE LA PREMIER PATAS ARRIBA

Aránzazu Gálvez

El Chelsea ha impedido el liderato del Manchester City tras imponerse en el Etihad Stadium al conjunto de Manuel Pellegrini con un tanto del defensa serbio Branislav Ivanovic (0-1) en el último partido de la vigésimo cuarta jornada de la Premier League.

De esta manera, el cuadro del portugués José Mourinho puso fin a la condición de invicto del conjunto 'citizen' en su estadio, además de convertirse en el primer equipo capaz de vencer al conjunto de Manchester en sus dos partidos ligueros.

Los londinenses tuvieron que aguardar a la media hora para marcar la diferencia; Hazard centró para William, que estrelló su disparo en la defensa para que el rebote cayese en Ivanovic, que desde fuera del área y con la zurda sorprendió al guardameta 'citizen'. Antes del descanso, Eto'o tuvo la sentencia en sus botas, pero el balón pegó en el larguero.

En la segunda mitad, Matic trató de sorprender con un disparo que se estrelló en la cruceta. El City, incómodo y perdiendo la batalla en todos los balones divididos, fue incapaz de rehacerse ante un Chelsea que aguantó bien hasta el final.

Con este resultado, el Chelsea adelanta al Manchester City en la clasificación, aunque con los mismos puntos (53), y ambos están a dos del liderato, que ostenta el Arsenal. El Liverpool ostenta la otra plaza de acceso a la previa de Liga de Campeones con 47 puntos, a ocho de los 'gunners'.