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lunes, 4 de junio de 2018

LA FIFA DIVIDE AL FÚTBOL

La UEFA y las principales ligas nacionales se alzan contra la idea de Infantino de crear un torneo entre los principales equipos del planeta

Antonio Blanca

Suenan tambores de guerra en el mundo del fútbol. Las últimas dos ideas de la FIFA, celebrar cada cuatro años un Mundial de clubes y cada dos una Liga de Naciones, han recibido durísimas críticas de las principales ligas europeas y de la propia UEFA. La oposición por parte de estas ha sido tal que el presidente del máximo organismo del deporte rey, Gianni Infantino, ha tenido que retrasar el debate y posterior aprobación de este proyecto hasta después del verano, como mínimo.

Las principales críticas han ido dirigidas hacia la competición que pretende sustituir al actual 'Mundialito', y que quiere aumentar el nivel de los participantes incrementando el número de contendientes europeos.

Pero, ¿por qué esta negativa tan contundente de las principales competiciones domésticas del Viejo Continente y la institución dirigida por Aleksander Ceferin? ¿Cuentan las propuestas de Infantino con algún apoyo más allá de la FIFA? A continuación, las claves de este enfrentamiento.

Eventos irrelevantes: los dos torneos que están sobre la mesa servirían para sustituir al actual 'Mundialito' y a la Copa Confederaciones, que tienen un peso insignificante en las cuentas de la FIFA. El primero, tras superar las expectativas el año pasado, generó 37 millones de dólares, mientras que la segunda solo aportó 22 millones a sus arcas. En cambio, por el Mundial de Brasil ingresó 4.826 millones, el 84% de su facturación en el pasado ciclo 2011-2014. Si finalmente el consorcio liderado por Softbank se hace con los derechos de las dos nuevas copas, el organismo dirigido por Infantino impulsaría su facturación cada cuatro años y lo que es muy importante, tendría unos ingresos mínimos siempre asegurados, ya que al recibir el dinero de estos inversores dejaría de depender de la recaudación por venta de entradas, patrocinios y derechos de televisión, partidas siempre variables.

Para que el nuevo Mundial de Clubes sea viable, este tendrá que generar entre 650 y 1.000 millones de dólares en ingresos.

Elecciones: el 2019 es año electoral e Infantino, lógicamente, quiere seguir al frente de la FIFA. El eje de su campaña, además de recuperar la reputación de esta institución, fue aumentar el dinero que reciben las federaciones hasta los 1.200 millones. La celebración de los dos nuevos torneos facilitaría el cumplimiento de este objetivo.

Real Madrid y Barcelona, únicos apoyos: entre las formaciones europeas, solo los dos principales equipos de Europa se han pronunciado públicamente a favor de este proyecto. Por parte del club blanco, el director de Relaciones Institucionales, Emilio Butragueño aseguró que el Mundial de clubes con 24 equipos es una idea "muy atractiva". "Estamos hablando de los mejores equipos europeos y de otros continentes. Pensamos que para el aficionado es muy interesante. Así lo vemos nosotros y otros clubes importantes en Europa, que también ven con buenos ojos esta posibilidad", afirmó el ex jugador. Desde el Barça, la última junta directiva dio mostró su apoyo a este torneo.

Desigualdad: en el Mundial de Clubes únicamente participarían los mejores equipos de Europa, o lo que es lo mismo, los que más adinerados. Según las primeras estimaciones, los contendientes se podrían embolsar algo más de 90 millones de dólares, y tanto dinero para un selecto grupo de formaciones acaba siendo muy perjudicial para cualquier competición. En las últimas tres campañas, cerca del 80% de las eliminatorias de la Champions las ha ganado el equipo con más ingresos, una muestra del efecto que tiene la faceta económica sobre el terreno de juego.

Respuestas contundentes: los efectos nocivos que tendría tanto para las ligas domésticas como para la Champions explican las duras críticas que han realizado sus respectivos dirigentes del proyecto de Infantino. Javier Tebas, presidente de LaLiga, dejó clara su visión la semana pasada. "Ya les he advertido [al Madrid y al Barça] al respecto: esto será pan para hoy y hambre para mañana". "Creará una destrucción de la liga nacional". "Ya tenemos este problema en Europa, hay que afrontarlo y encontrar una solución porque un Mundial de clubes mayor lo empeorará aún más", explicó.

Lars-Christer Olsson, representante de la Asociación de Ligas Profesionales Europeas de Fútbol, que agrupa a 32 ligas y asociaciones de 25 países europeos, dudó seriamente de que el nuevo torneo fuera a ser beneficiosos para el deporte. "La FIFA, el máximo organismo del mundo del fútbol, está vendiendo el fútbol y esto podría tener un gran coste para su desarrollo, ya que haría esto sin consultarlo y sin transparencia. No sabemos quiénes son los inversores y cómo han conseguido 25.000 millones, algo que no cuadra desde el punto de vista comercial", remarcó.

Lejos de mostrarse más comedido, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, realizó ante el Consejo de Ministros de Deportes de la UE en Bruselas un discurso tan contundente y crítico contra Infantino y la FIFA que ni hizo falta que nombrara estos. "No puedo aceptar que algunas personas que están cegadas por la búsqueda de beneficios estén considerando vender el alma de los torneos de fútbol a fondos privados nebulosos", manifestó. "El dinero no manda y el modelo europeo de deporte debe respetarse. El fútbol no está en venta. No dejaré que nadie sacrifique sus estructuras en el altar de un mercantilismo despiadado y cínico", sentenció.

miércoles, 23 de mayo de 2018

TEBAS SE OPONE AL MUNDIAL DE CLUBES

Jaime Trevijano

Esa hoja de ruta de la FIFA no es una estrategia más en su balance, pues cuenta con el respaldo de un consorcio liderado por Softbank que suma a inversores privados de China, Arabia Saudí y EEUU, que garantizan unos ingresos mínimos de 25.000 millones de dólares (21.220 millones de euros ). La participación de la FIFA sería del 51%.Esta propuesta ha polarizado a los clubes, ligas y federaciones de fútbol de todo el mundo. Entre los detractores, Tebas se suma a un elenco de opositores liderado por la UEFA, que gobierna el fútbol europeo y que recela de cualquier intento de competir con la Champions League, que genera miles de millones de ingresos a través de los derechos de retransmisión de partidos y de publicidad. Entre los defensores, se encuentran precisamente el Real Madrid y el FC Barcelona, que ahora chocan con Tebas. "Mi obligación es proteger la industria del fútbol en España y estos torneos dañarían la imagen de la liga de fútbol y la industria de este deporte aquí", aseguró el directivo en declaraciones a Financial Times, pues entiende que el plan de la FIFA aumentaría la brecha económica entre los clubes. "Ya les he advertido [al Madrid y al Barça] al respecto: esto será pan para hoy y hambre para mañana". ¿Sus motivos? "Creará una destrucción de la liga nacional". "Ya tenemos este problema en Europa, hay que afrontarlo y encontrar una solución porque un Mundial de clubes mayor lo empeorará aún más". Se refiere así a lo que, según considera, supondría una pérdida de atractivo para la competición. Entre otras cosas, por el menor negocio para las retransmisiones y, por extensión, para el sector de los patrocinadores.

Todo esto llega en un contexto en el que la FIFA, pilotada por Gianni Infantino, planea convocar una votación de las propuestas del organismo durante las próximas semanas para ver el apoyo a sus propuestas, si bien no se desvela ningún detalle de esta estrategia. Sólo se sabe que el próximo 10 de junio podría dar alguna pista sobre los apoyos a su plan. "Parece que estamos retrocediendo a los días de la antigua FIFA, donde las decisiones se tomaban en comités muy pequeños y sin transparencia y las personas afectadas no participaban", asegura Tebas. Lo que sí ha revelado la FIFA es que su hoja de ruta pasa por incluir al menos a doce equipos europeos, en una quiniela donde entrarían cuatro conjuntos españoles: el Atlético de Madrid y el Sevilla se sumarían al Madrid y al FC Barcelona. La FIFA aún no ha respondido a LaLiga española. Hace tres semanas, sí insistió en que los torneos reducirían la cantidad de partidos jugados cada año. Lo hizo después de que el World Leagues Forum -organismo que representa a ligas nacionales como la Premier League inglesa- advirtiera de que se opondría "firmemente" a cualquier propuesta que añadiese encuentros a un calendario congestionado.

¿Un Mundial sin España? Llega el Mundial de Rusia. Y con él, se recuerda la advertencia del pasado diciembre que supuso un gran enfrentamiento entre España y la FIFA. El organismo amenazó al país con dejarle fuera de la Copa del Mundo por las injerencias que, a juicio del máximo organismo del fútbol, protagonizaba el Gobierno para desbancar de la RFEF a Ángel María Villar. "No conozco los términos de la carta, pero no me lo creo, me parece una inocentada. Es imposible que una institución privada, como la FIFA, amenace a España cuando se está cumpliendo la ley y las normas", aseguró entonces Tebas. La amenaza, que en el sector se tomaba como parte del protocolo, nunca fue efectiva, como ha mostrado la realidad, con España como una de las favoritas a hacerse con el Mundial.

domingo, 17 de diciembre de 2017

2017, EL AÑO DEL MADRID

Jaime Trevijano

Más títulos en 2017 que goles en el Mundial de Clubes. Éste es el mejor reflejo de lo que es el Madrid de Zidane, un equipo que gana todo a lo que se presenta pese a atravesar una crisis de puntería importante. Ante Gremio disfrutó de ocasiones de todos los colores, pero tuvo que ser Cristiano quien metiera el gol de la victoria. 1-0 y quinto título del año, el mejor registro en la historia del club.
No fue una final igualada, pero tampoco como el "cachondeo" de la semifinal frente a Al Jazira. Gremio es un equipo trabajado que sabe a lo que juega, pelea cada balón y tiene oficio. La clara superioridad individual del Madrid desniveló una final que, pese a dominar de principio a fin, dejó en evidencia los problemas que tienen los blancos para hacer gol.

Desde que está Zidane en el banquillo el Madrid no ha perdido ninguna final. El equipo español se crece en partidos de "todo o nada" y le da igual si el rival es el Atleti, el Barça o el Gremio, el ansia de títulos que hay en el ADN madridista le hace jugar las finales de la misma forma. Con su equipo de gala el Real Madrid salió a dominar el partido, con posesiones largas y haciendo que el rival corriera detrás del balón. El partido se jugaba en función de lo que quería Modric, dueño del centro del campo, del juego, del balón, de las ocasiones... El croata está aumentando su presencia en ataque sin olvidarse de las tareas defensivas, un jugador clave que, cuando está bien, no tiene a nadie que le tosa.

Gremio dejó claro su planteamiento desde el minuto 2. Un patadón a Cristiano en el gemelo fue el aviso de un equipo que se olvidó de atacar y que se dedicó a defender y aguantar hasta la prórroga. No estuvieron lejos de lograr el objetivo, pero si no atacas nada ganar se antoja muy difícil. El portero, el palo y la mala puntería de los madridistas dejaron a 0 una primera parte de dominio acosador blanco. Varane, Cristiano, Modric, Benzema... Cada jugada del equipo español acababa con un "uy" que hacía retroceder aún más a Gremio. Esta vez sí el Madrid supo replegarse bien en defensa y cortó a la primera cualquier intento de contra del rival. Casemiro fue la escoba que barre todo, incluso al rival, lo que hace difícil que acabe los partidos sin amarilla. Marcelo volvió a ser ese extremo incansable y Varane hizo el trabajo de un Ramos algo mermado fisicamente.

Los últimos 45 minutos del "Mundialito" fueron para el máximo goleador histórico del Real Madrid. Cristiano, que toda falta que ve la tira, encontró premio en un despiste de la barrera y colocó el balón pegado al palo para aumentar su registro goleador. El portugués ha marcado en todos los partidos de Champions de esta temporada y en los dos del Mundial de Clubes, por lo que tener dudas sobre su estado de forma cuando falla parece algo atrevido.

Con el gol se acabó el partido, y eso que quedaban casi 40 minutos por disputarse. A Gremio se le acabó su plan A y no parecía tener uno B, por lo que siguió defendiendo y esperando algún milagro ofensivo. Ramos generó el mayor susto para su equipo tras derribar a un rival en el área y rozar el penalti. Los jugadores de Gremio protestaron, pero si el fútbol fuese justo el resultado tendría que haber sido mucho más amplio. El palo frenó a Modric y el fuera de juego a Cristiano. Los últimos 10 minutos de partido fueron para Bale, que tuvo varias arrancadas y dejó detalles de lo que fue y de lo que se espera que sea.


Quinto título de 2017 y sexto Mundial del Real Madrid, que se convierte en el equipo más "Campeón del Mundo" con 3 Intercontinentales y 3 Mundiales de Clubes. Apostar por el Madrid en una final parece éxito seguro, y Zidane tiene buena culpa de ello.

EL MUNDO ES MERENGUE

Carlos de Blas

El Real Madrid escogió este sábado para ilustrar cuál es su mejor versión en cada parámetro del fútbol. En consecuencia, tumbó al críptico Gremio en un combate muy físico en el que terminaría por imponerse la calidad después de una siembra de trabajo sobresaliente. Así, los españoles alzaron su sexto trofeo intercontinental -el tercer Mundial de Clubes- y el que constituye el quinto título de 2017.

Zinedine Zidane apostó por su once de gala para redondear el camino iniciado con el doblete de Liga y Champions cosechado en la pasada temporada. Se decidió por aplicar el 4-4-2 en el que Isco ejerce como mediapunta versátil y Marcelo y Carvajal son necesarios como carrileros. El regreso de Ramos y la recuperación del trivote conformado por Modric, Kroos y Casemiro sugería la necesidad de usar la pelota como arma ofensiva y defensiva ante un equipo que examinaría el equilibrio táctico español tras cada pérdida. Bale, resplandeciente en las semis ante Al Jazira, esperaría turno. Sabía el técnico galo que habría que sudar desde el prisma colectivo para imponer la calidad.

Gremio tardó muy poco en desnudar su hoja de ruta. En el segundo minuto el central Geromel pisó el gemelo de Ronaldo, en una acción instrascendente en la medular. En el seis, Kannemann, el otro zaguero, asestó un rodillazo en el muslo a Modric. Su estrategia estaba clara: hiperactividad y agresividad en el cierre y verticalidad imprudente en la relación con el cuero. La baja de Arthur, el foco de creación, condicionó la alineación de Renato Gaucho, que reprodujo el 4-2-3-1 en el que la red de ayudas, la presión y el físico entremezclan con la explosividad de sus mediapuntas.

Los brasileños salieron al verde ahogando el temple asociativo del favorito. Se desató una batalla por cada pulgada del ecuador del territorio y los fallos en el pase de ambos escuadrones confeccionaron un primer cuarto de hora de desgobierno. Se jugaba a lo que quería el campeón de la Copa Libertadores. El ritmo era frenético y Casemiro, Ramos y Varane parecerían habitar en el riesgo latente a quedar expuestos después de cada imprecisión de sus compañeros en la salida del balón.

Ante ese paisaje, los madrileños se empeñaron en su anhelo de dictar el tempo con posesiones horizontales, pero el devenir le resultaba demasiado apresurado. La táctica de los tricolor forzaba a los campeones de Europa a precisar mucho el envío para sobrevivir a la soga de esfuerzo hiperbólico implementada por Gremio. El correcalles tardaría en revertirse aunque, en el entretanto, Benzema y Ronaldo ejecutaron los primeros chuts. El primero cazó una arrancada desde la cueva de Varane con un lanzamiento que se marchó a saque de esquina -minuto 10- y el segundo conectó un zurdazo desviado desde media distancia -minuto 16-.

En esta ocasión sí se activaría la solidaridad de todos los peones merengues. Fruto de este cambio de actitud con respecto a duelos precedentes alcanzaron los pupilos de Zidane a abortar cada intento de transición ajena, procurándose, además, maniobras rápidas tras robo que desembocaron en una volea de Carvajal que sacó Geromel, un cabezazo fuera de tino de Varane y un latigazo de un Isco creciente. Todo ello cuando se atravesaba el minuto 20. Modric, omnipresente, rozó la madera con un chut cruzado tras regate en la frontal. Bajó al barro un Madrid pleno de compromiso y su rol de patrón del duelo era nítido.

En cambio, un cañonazo de Edilson desde 25 metros rozó el larguero de Navas en el minuto 28. El rigor madridista en fase defensiva había apagado a Luan y Fernandinho, excelsos si cuentan con espacios, y, por ende, la producción ofensiva de los brasileños quedó reducida al mínimo. Pero pasada la media hora el mencionado lateral diestro protagonizó la primera contra venenosa brasileña, atacando la espalda de Marcelo. Carvajal despejaría el centro antes de que el ajedrez volviera a caer en un intervalo denso y efervescente.

Antes del descanso refrescó el conjunto capitalino su vehemencia en la circulación para poner el lazo a la exigencia impenitente oponente y llegaría a rondar la meta del gran Marcelo Grohe con mayor asiduidad. Al tiempo que los de Porto Alegre se resignaban a atrincherarse debido al buen hacer de la presión española y su fuelle remitía -no concatenaban tres pases-, Isco creció y se jugaría en cancha brasileña, con el mediocampo más calmado y no como el espacio exclusivo para la carrera en que había sido uniformado con anterioridad. Ronaldo lanzó a la red superior de la portería en lanzamiento de falta directa y el bloque de Gaucho entró en vestuarios perdiendo en posesión (63% merengue) y tiros (9 a 1). Quedaba por contrastar a quién causaría un mayor perjuicio el cansancio después de un primer acto abrasivo en lo anatómico.

La baja de Arthur lastró de forma explícita al guión brasileño de contraataque puntiagudo pero el dibujo dispuesto a defenderse y contemporizar se ha demostrado muy eficaz en pelota parada y en vuelo. Por lo que no cabía una relajación en el Madrid con el monólogo en la posesión como argumento. El segundo tiempo alzaría el telón con el Gremio limitando su repliegue energético a su campo, redundando en ese espíritu especulador. Y los de Concha Espina prosiguieron su ejercicio de mando en las sensaciones y el esférico. Ronaldo inauguró la traducción del dominio en llegadas con un zurdazo relampagueante desde la frontal -minuto 50-.

El delantero luso, más participativo que de costumbre, celebraría su quinto Balón de Oro a continuación. Hipnotizó a Jailson con una amalgama de bicicletas que forzó una falta en al frontal brasileña. Y anotó el trabajado 1-0 al colar su derechazo entre la barrera. La pelota se filtraría por la cepa del poste de un Marcelo Grohe impedido -minuto 52-. Se adelantaba la mejor versión madridista, que recogía el fruto merecido y colocaba a su contrincante en un dilema estratégico. 
Aclararían los españoles que profundizarían en la posesión como anestesia y el colegiado anularía el segundo tanto por un presunto fuera de juego de Benzema.

Ronaldo probaría un taconazo para culminar la tercera circulación virtuosa merengue consecutiva. La velocidad en el pase y la técnica individual de elementos como Modric, Isco o Marcelo dispararon el control madridista. Era en este punto el Madrid el que arrojaba al Gremio a la salida de eje. 
Vislumbró el descalabro de su equipo Gaucho, pues las ayudas llegaban tarde y su arco estaba siendo asediado cada vez más, y Lucas Barrios -desconectado por Varane y Ramos- dio paso a Jael, el revulsivo atacante del sistema en desventaja. De inmediato lanzó la presión y subió lineas el ganador de América, pero la técnica del favorito brillaba y Modric estrelló su lanzamiento en el poste -minuto 65-. Grohe desvió lo justo el remate para salvar a su camarín.

Arribarían los primeros centros laterales a las cercanías de Keylor Navas pero también se multiplicarían los espacios para la sentencia española en contragolpe. Esta era la escena a 20 minutos para la conclusión. Le costaba mucho recuperar el balón a los cariocas y Gaucho quemó sus cartas sentando a Ramiro y Michel y dando entrada a Everton, otra flecha, y a Maicon. Y Zidane hizo lo propio dando respiro a un Isco vaciado. Lucas Vázquez ocuparía su escaño y su esforzado rol -minuto 73-.El gallego habría de entrar rápido en temperatura porque el Madrid nunca soltó la responsable tensión defensiva. Lo le quedaba otra.

Saltó al césped Bale en el minuto 77, cuando el tiempo volaba en favor del golpe de autoridad de un Real Madrid que neutralizó la reacción ajena por medio de un inteligente soliloquio con la pelota. Benzema, que lanzó sin éxito una volea minutos antes, se marchó ofreciendo un mejor desempeño en el segundo tiempo, como distribuidor desde la mediapunta. Grohe alcanzó un chut de Ronaldo y otro de Bale, ambos en vuelo -minuto 83- para asumir el estatus de mejor jugador de su delegación. No obstante, la tarjeta de tiros reflejaría un esclarecedor 19-1. La impotencia de Gremio para anular el despliegue técnico rival (65% de posesión) se extendería hasta el 90.


No le funcionaron las modificaciones a Renato Gaucho y el decantar de los minutos no ofrecería oportunidades de remate a nadie. Clausuró el título el Madrid con una combinación perpetua, una metodología poco ligada al estilo ambicioso del entrenador francés. En nada repercutió el zigzagueo en el rendimiento doméstico de los españoles. La superioridad y mayor jerarquía en lo concerniente a la calidad rimó con el obligado compromiso con la táctica y el repliegue para que unos se agigantaran y otros se minimizaran, a pesar de lo ajustado del marcador. La competitividad resultó deshabilitada por el mejor del mundo. En este nivel de ejecución, tutear a al equipo de Chamartín no es cosa fácil. Zidane selló el seis de seis en finales.

jueves, 14 de diciembre de 2017

ESPERPENTO BLANCO

Partido surrealista el jugado por el Real Madrid ante el Al Jazira en el que un tanto de Bale a menos de diez minutos para el final solventó el desaguisado

Antonio Blanca

 ¿Puede un campeón de Europa estar a punto de perder ante un equipo invitado de Emiratos Árabes Unidos? ¿Puede un equipo con el 76 por ciento de posesión, chutar 36 veces, 14 de ellas entre palos considerar una victoria sufrida? La respuesta a estas preguntas es sí y el Real Madrid se ha encargado de demostrarlo con su actuación ayer miércoles en la segunda semifinal del Mundial de clubes. Con los tantos de Cristiano Ronaldo y Bale en la segunda mitad, los blancos remontaron al Al Jazira para acabar 2-1.

El equipo emiratí llegó a estar incluso 2-0 durante unos breves instantes, lo justo para que entrara el VAR en acción y viera el fuera de juego en un error tonto de los locales cuando tenían todo a favor para hacerlo de manera legal. Antes, en la primera mitad, el sistema de videoarbitraje se usó también para anular el que hubiera sido primer tanto del partido y del Real Madrid.

Lo curioso del caso es que el Real Madrid, que salió sin dejar demasiados titulares en el banco, acosó y acorraló al Al Jazira. La figura del cancerbero Ali Khsaseif emergía hasta casi convertirse en héroe nacional. Paradas de todos los colores y formas para evitar el gol de los blancos. Un Madrid que, confiado, ponía a todos sus efectivos en labores de ataque confiando en su superioridad.

Ese orgullo blanco fue el que acabó condenándole. Uno de varios errores graves en un balón despejado en campo contrario, sumado a una retaguardia vacía, dejó el camino despejado para que, en un contraataque regalado, Romarinho lo culminara batiendo a Navas con un elegante gesto para deshacerse de Varane. El único tiro entre los tres palos del equipo anfitrión se convertía en gol. Zidane asistía incrédulo desde la banda al despegue en el marcador de su rival poco antes de llegar al descanso.

La sorpresa de verse 0-1 debió ser tal, que el susto siguió hasta después de la reanudación. En otro vacío descomunal a su espalda, el Al Jazira se vio con un dos contra uno en área rival y con el defensa más cercano cinco metros por detrás. Un regalo así no se suele desperdiciar, pero los nervios hicieron que el balón fuera entregado a un compañero adelantado por escasos centímetros, lo justo para que lo captara el VAR y permitiera descender las cejas de Zidane a su posición original después de elevarse viendo la bomba deportiva que estaba sucediendo en el campo.

No fue hasta el minuto 53 cuando llegó la primera toma de aire en forma de empate. Dos minutos después de que Khaleif, el portero que todo lo para, se tuviera que ir del partido lesionado, su aura incorrupta no fue compartida por su sustituto, Housani, que cedió ante un tiro cruzado de Cristiano Ronaldo dentro del área.

El monólogo seguía siendo escandaloso, pero los blancos seguían perdiendo claridad una vez se internaban en el área o les llegaba alguno de los incontables balones aéreos desde las bandas. La puntería, que parecía recuperada ante el Sevilla, volvía a estar en situación de busca y captura.

A menos de diez minutos del final, el marcador seguía siendo 1-1. Zidane usaba su último cambio para dar entrada a Bale en lugar de Benzema. Al galés le bastó su primer toque, tras un pequeño toma y daca dentro del área del Al Jazira, para sumar el 2-1 definitivo y alejar al fantasma de las navidades futuras que estaba a punto de arruinar la fiesta blanca. El Real Madrid tendrá la oportunidad de resarcirse del esperpento el sábado ante el Gremio para luchar por mantener el parche de campeón del mundo en la camiseta un año más.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA DEFENSA DEL MUNDIAL

Carlos de Blas

El Real Madrid comenzará hoy miércoles la defensa del título del Mundial de Clubes ante el anfitrión Al Jazira, un rival que ya lleva dos partidos en sus piernas y que aspira ilusionado a aprovechar cualquier tipo de mala puesta en escena de los de Zinédine Zidane, que se medirán a Gremio en la final si consiguen el pase.

El conjunto blanco aspira a cerrar del mejor modo posible su exitoso año 2017. Después de coronarse campeón de LaLiga Santander, de la Liga de Campeones, de la Supercopa de Europa y de la Supercopa de España, ahora quiere ratificar su favoritismo en esta cita, donde también pretende ser el primero en ganarla en dos ediciones consecutivas e igualar al FC Barcelona con tres títulos como los dos más laureados bajo este formato.

Zidane espera aparcar las dudas de estos últimos meses y lograr un nuevo récord como técnico, al ser el primero en ganar un póker de trofeos en un mismo año. El italiano Carlo Ancelotti logró cuatro en 2014 y el francés tiene todo en su mano para superarle y alcanzar en títulos (8) en el banquillo merengue a Luis Molowny, aunque no debe caer en relajaciones tras la lección del año pasado.

Entonces, en Japón y con más problemas por el ‘jet lag’ y la adaptación al cambio horario, se vio abajo en la final ante el Kashima Antlers, al que sólo pudo tumbar en la prórroga por 4-2. A aquella casi gesta del equipo nipón se agarra el anfitrión de esta edición para plantearle problemas, aunque la diferencia de calidad y experiencia competitiva es aún más evidente.

Además, este Mundial de Clubes se antoja clave para que el actual campeón de Europa llegue con ánimos renovados al casi vital Clásico del 23 de diciembre con el que cerrará su actividad en este 2017. Afrontar al FC Barcelona lejos en la clasificación y con un revés en Abu Dabi acuciaría las críticas y la ansiedad en las filas de un equipo que trata de recobrar su mejor fútbol y su gran ‘pegada’.

Así, después de firmar en San Mamés su tercer partido de la campaña sin marcar, el conjunto madridista arrolló al Sevilla por 5-0, con doblete de un Cristiano Ronaldo que también quiere acaparar su porción de protagonismo y volver a aspirar al ‘MVP’ como el año pasado con su ‘hat-trick’ ante el Kashima.

El de Madeira empieza a ver puerta con regularidad, la mejor noticia para un Zidane que ya parece tener en condiciones de jugar a la tercera pieza de la ‘BBC’, el galés Gareth Bale, aunque parece que esta semifinal es pronto para que vuelva a aspirar a la titularidad y que el ahora algo alicaído tridente se reúna casi ocho meses después.

Zidane también recuperará jugadores tras la defensa novedosa que planteó el pasado sábado. El capitán Sergio Ramos, pese a que Varane se entrenó, volverá al centro de la defensa junto a Nacho, y Dani Carvajal ocuparía el lateral derecho tras su sanción; mientras que el brasileño Carlos Henrique Casemiro, ausente también por suspensión en Liga, recuperará su lugar en un centro del campo donde también debe volver Isco, suplente ante el conjunto hispalense.

El Real Madrid será presumiblemente el dueño y señor del balón ante un Al Jazira que quiere seguir soñando y apurar todas sus opciones de plantar batalla para hacer disfrutar a su afición que tratará de echarle una mano con su aliento.

Los de Henk Ten Cate, segundo de Frank Rijkaard en el FC Barcelona que ganó la Liga de Campeones en 2006, tratarán de refugiarse con orden atrás y de salir a la contra, la fórmula que les ha valido para plantarse en estas semifinales.


Invitados para este Mundial como campeones de los Emiratos Árabes Unidos, el conjunto emiratí ha derrotado al Auckland City y al Red Urawa, campeón de la ‘Champions’ asiática, cediendo plenamente la iniciativa y haciendo valer como oro los goles de sus dos mejores jugadores a nivel ofensivo, el brasileño Romarinho, campeón con el Corinthians en 2012, y Ali Mabkhout.

lunes, 19 de diciembre de 2016

RONALDO HACE AL MADRID PENTACAMPEÓN

En la prórroga contra pronóstico toda vez que el Kashima sorprendió durante los noventa minutos al Madrid, el equipo de Zidane se alzó con el Mundial de Clubes FIFA

Antonio Blanca

El quinto cetro mundial de Real Madrid (segundo entorchado del moderno Mundial de Clubes) sintetizó todo el recorrido previo en este último trayecto que supuso la final. Porque el Madrid necesitó de un puñado de épica, del veneno resolutivo de su Balón de Oro, de una buena versión de Modric y Kroos y de la vertiente mágica de Benzema. Adoleció de su espíritu dominador de las dificultades para estirar la concentración en el tiempo y los problemas para vigilar la espalda tras cada pérdida. El Kashima alimentó su digna reputación planteando un laberinto (remontó el 1-0 inicial) que, finalmente, fue resuelto por el enrachado equipo de Zidane en la prórroga, para redondear la gloria abrazada en la 'Undécima'.

Repitió once el técnico francés, con Casemiro circundando a los interiores estrella y Lucas Vázquez acompañando a Benzema y Ronaldo. La inclusión de Sergio Ramos por Nacho resultó la única variante con respecto al duelo ante el América azteca (cuarto del torneo tras perder en los penaltis frente al Atlético Nacional) y la idea de fútbol del libreto de Zizou permanecía inalterable: la pelota debía ser jurisdicción madridista. Aunque el resultado de la ejecución variaría de lo ideado por el héroe de la 'Novena'.

La batalla empezó con una declaración de intenciones del conjunto local. Distaba, y mucho, su competitividad de aquellas giras asiáticas que inauguró el Madrid en el cambio de siglo. Los locales lanzaron presiones elevadas para ahogar la salida del Madrid, sin prejuicios y confiando en la velocidad de su retaguardia, confeccionando unos primeros minutos en los que el compromiso merengue domesticó el esfuerzo nipón por medio del control de la pelota. Con el centro del campo español (y Marcelo) gobernando se refrenó la primera ráfaga de ardor oponente y, cuando se asentaba el guión de dominio capitalino, Benzema hizo el primero.


Una larga combinación, prototípica de lo buscado e implementado con intermitente resultado, que empezó en la izquierda y finalizó en centro de Lucas desviado, cayó en la volea de Modric. El croata cruzó su intento, desde la frontal, y el meta nipón no atinó a atrapar esa liebre, ofreciendo un balón suelto para que el galo abriera el marcador a placer -minuto 8-. Estaba siendo mejor el favorito, propulsado por la calidad de sus piezas. Pero el duelo, encarrilado, no se cerraría tan pronto, ni mucho menos.

No amainó la exigencia anatómica y de precisión el Kashima, que mezclaba marcajes al hombre y amenazaba, sobre todo, por el frenesí de su contragolpe, apuntando a Marcelo y lo tardío de las ayudas que complicaron al carioca en fase defensiva. No perdió la disciplina táctica el club local con el golpe. Lo digirió con gallardía y provocó que Navas estrenara sus guantes en sendos centros laterales. La capacidad de ida y vuelta de los asiáticos, mostrada en las semifinales ante el campeón de la Libertadores, quedaba corroborada con su velocidad de repliegue tras pérdida y sus explosiones, todavia mitigadas en este trance.

La respuesta fue inmediata en un primer acto de pocos riesgos y mucha precaución por ambos bandos. En el 10, Ogasawara (organizador distinguido) encañonó desde larga distancia, muy cerca del travesaño. No se encerraron y salpicaron el sostenido control de la posesión española con continuadas circulaciones de balón que susurraban cambio de ritmo por los costados. Endo y el lateral Nishi aprovechaban la superioridad y apocaron la labor defensiva de un Marcelo con ayudas en diferido, hecho que ahondó en la acostumbrada suelta y entrega del ritmo y mando del partido que padece el claroscuro del desempeño colectivo madridista.

Por el contrario, la movilidad de Benzema se destacó por delante de sus compañeros. El francés ocupaba la mediapunta para inquietar, dividir, contemporizar o finalizar, con Ronaldo apostado en el frente del ataque, fuera de la dinámica y a la espera de recibir balones de calidad. Pero el flujo no sería frondoso. Vázquez lo probó sin éxito en el 14, después de una bella acción táctica de Kroos, que batió líneas en amague y conducción. Y Casemiro lanzó fuera de palos y desde larga distancia en el 24, cuando se confirmaba lo trompicado de la creación merengue.

A estas alturas, en torno a la media hora de final, la perenne intensidad asiática y su excelente ocupación de los espacios fueron equilibrando la relación de fuerzas y el soliloquio del mando de la posesión madridista se difuminó, si bien los nipones no inquietaban a la retaguardia visitante en estático. Sólo a través de la verticalidad, casi siempre tras robo y con el Madrid descompensado en su repliegue, localizarían rutas para intentar superar su impotencia en tres cuartos de cancha. Volvía a ceder metros y el esférico el líder de la Liga, que repetía la ejecución en vaivén en el timón de los enfrentamientos que, por otra parte, le ha traído hasta este peldaño. El lanzamiento de falta desviado de Ronaldo -minuto 30- y el chut de Modric que atajó el portero local -minuto 37-, fruto de una combinación dirigida por Benzema que pasó por Vázquez y Cristiano, significaron el bagaje ofensivo español hasta el descanso.

Había subido líneas el Kashima, cortocircuitando el ritmo lento que buscaba imponer un Madrid conforme con su ventaja. Y recogería lo cultivado el rebelde referente japonés sobre la hora. Antes de que los profesionales embocaran el tunel de vestuarios, Ramos falló en la vigilancia y proporcionó una contra postrera a los resistentes locales. La acción se desarrolló con centro desde la izquierda al que Varane no supo reaccionar (empañando su impecable actuación hasta entonces) y la pelota mórbida permitió a Shibasaki engatillar el empate. Únicamente le había faltado la finura en la concreción a un bloque serio y competitivo, que nunca quiso ser dominado.

El 10 nipón abrió un díptico legendario en términos de su nación, pues siete minutos después de la reanudación y en pleno ejercicio de jerarquía madridista, amortizó un despeje precario de Ramos y retrató la indecisión de la defensa visitante. En solitario, logró deshacer la emboscada tenue que le planteó la desbalanceada zaga y descerrajó un zurdazo soberbio que inutilizó la estirada de Navas para convulsionar la cita. Zigzagueó ante la mirada de cuatro obreros merengues y penalizó con efectividad la incipiente indolencia española, que sólo había un par de cabezazos inocuos de Ramos en acciones a balón parado.

Otra vez, como en tantas otras ocasiones, los de Chamartín se obligaban a remontar y coquetear con lo agónico. Pero, en el Estadio Internacional de Yokohama no estiraría la incertidumbre el conjunto capitalino para dar la enésima vuelta de tuerca a su mística, y en el 59 Benzema (el mejor madridista sobre el verde) ideó una pared que se tradujo en derribo a Lucas Vázquez en el área. Ronaldo asumió la responsabilidad y ejecutó la pena máxima condecorando sus fundamentos en el golpeo. El 2-2 se coló al encuentro de la base del palo. Inapelable. En el minuto 60 regresaron las tablas pero la inercia moldeó un duelo más radical en sus antagonismos.

Hasta el desenlace la pelota sería del Madrid y el púgil nipón renegaría del cuero, no concatenaría tres pases seguidos, para enclaustrarse en un cierre intensivo y arrinconado. Casi lo pagó con celeridad, un minuto después de encajar las tablas. Cayó en Ronaldo una recuperación en campo contrario y el portugués amagó, se granjeó espacio y chutó para el desvío del aquero local. Modric, Kroos y Marcelo volvieron a disfrutar de la batuta del juego y el sistema de Zidane inclinó el campo hacia la meta de Sogahata. Pero, a pesar de la acumulación de piezas y asociaciones en la frontal del área, Benzema parecía ser la única solución. El galo pintó un número de fintas sobre la línea de fondo para ceder al chut infructuoso de Marcelo.

Sobrevino el crepúsculo de la final con Endo avisando desde larga distancia para el desperezo de Navas. El riesgo a la espalda de la medular madridista recordó a los madrileños la vigencia de la amenaza en transición que sufría de apagar su rigor táctico. Marró Ronaldo un mano a mano fabricado por el control y pase excelsos de Benzema -minuto 80- al tiempo que los técnicos movieron sus banquillos. Fabricio sentó a Ogasawara (que fue de más a menos) y Zidane introdujo a Isco por Lucas Vázquez (cuya influencia iba en ascenso en el uno contra uno lateral). El recién entrado tocó a la puerta del éxito con un zurdazo desde la frontal que hizo volar a Navas, en un escorzo de póster. Daba aire el brasileño al esfuerzo defensivo prolongado de su equipo, y no sólo eso. El intento espoleó a los japoneses en un respingo postrero que Keylor sostuvo con una tapada fenomenal al mano a mano con Kanazaki.

Terminó agujereado el bloque español, que ni lograba hilvanar posesiones controladoras, ni avanzaba hacia posiciones de remate y tampoco evitó que su rival se filtrara hasta terminar los 90 minutos llegando al área merengue. En el entuerto en que se convirtió esta conclusión de una final equlibrada desde todo prisma, Ramos pudo (debió) ser expulsado al frenar una contra de forma ilegal cuando estaba amonestado. La polémica decisión arbitral traerá cola. Sin duda. Y Endo remató lejos del lateral de la red en la última acción, con el sistema de Zidane desorientado. Cedió metros nuevamente e Isco no enlazó las líneas y tampoco aseguró la complicidad de la posesión. Ganó el gigante la disputa de la prórroga y pese al hacinamiento de partidos sufrido por el Kashima en este torneo (cuatro partidos en 10 días), parecería que el tiempo extra se amoldaba mejor al fuelle local.

Se deshizo la cohesión merengue en la recta definitiva, desplazado de eje, alejado del esférico y concediendo algo más que metros a su rival. Modric y Kroos aparentaban transigir vacíos y el centro del campo, capital, se hundió. Quedaba por ver por qué cauce se decidiría el título. Si por la variante física o la técnica. Suzuki aportaría pulmones en sustitución de Doi mientras que Zidane se guardaba, todavía, las modificaciones.

Indicó el preparador galo en la breve charla del entrtempo la idoneidad de monopolizar la pelota con la misión de recobrar sensaciones y calma. Y así lo aplicó su once, que, a base de combinaciones controladoras encerró a la estructura local pero no detectó ventanas para acceder a remates. La circulación española se tornó eterna e intrascendente, con Isco tratando de ejercer de mediapunta y abrir entre líneas. Pero fue Benzema (quién si no) el asistente determinante. En la posición de 10 recibió, engañó al repliegue y cedió en ventaja para que Ronaldo reclamara su papel decisivo. Definió con clase el luso para desanudar la tensión y adelantar a un Madrid mejor.

Pero, una vez más, la reacción nipona resultó impactante. La tenacidad del campeón japonés sorprendió en una contra a la retaguardia visitante, con chut deviado de Fabricio y se estelló en el larguero tras un córner en lo que rozó un nuevo cataclismo. La velocidad en contragolpe y el balón parado, no era ya un parámetro escondido, eran las argucias preferidas por el irreverente contrincante asiático. Sin embargo, la pugna por el trofeo entró en el congelador en el minuto 104. A esa altura de cansancio, Ronaldo autografió su hat-trick embocando el 4-2 y reafirmando la preponderancia de la calidad.

El Balón de Oro se interpreta a través de sus números y, como en Milán, sus dianas sentenciaron una presea más para el palmarés de la entidad de Concha Espina. Resultó el portugués en MVP de una final que entendió el segundo tiempo de la prórroga como un trámite que permitió participar a Nacho, Morata y Kovacic. Pese al susto, salió a flote el campeón de Europa para cerrar un 2016 de particular (muchos episodios salvados con baile sobe el alambre) dominio. Y la racha de invictos sigue sumando fechas -nuevo récord al mejor inicio de temporada con 26 partidos imbatido mediante-. "Estábamos preparados para sufrir", confesó Zidane en el postpartido, repitiendo el mantra de la capacidad de sufrimiento que ha verbalizado desde que le entregaron el patronaje del trasatlántico. Y, visto el discurrir de los meses, sí lo estaban.

domingo, 21 de diciembre de 2014

EL MUNDO ES BLANCO

Carlos de Blas

Otra vez la cabeza de Sergio Ramos lanzó al Madrid a la conquista del Mundial de clubes. El equipo de Ancelotti cerró su brillante 2014, en el que ha ganado cuatro títulos, proclamandose campeón de esta competición por primera vez. Venció en la final a un dimitido en términos ofensivos San Lorenzo de Almagro, que aguantó hasta que la cabeza del central desmontó un andamiaje que le había dado a los argentinos para encharcar el partido y convertirlo en un batiburrillo de faltas, montoneras y protestas. Abotargado en la trampa del Ciclón, fue de nuevo un testarazo de Ramos, igual que en Lisboa, Munich o la semifinal del Mundialito lo que cambió la historia para el Madrid. Sentenció Bale en una segunda mitad en la que los sudamericanos no pudieron meter una marcha más para girar su destino.

Asumida la inferioridad, San Lorenzo se asomó a la final con las intenciones claras. Minar el centro del campo, vencer en todas las guerrillas soterradas, rascar las espinilleras de los rivales y desactivar a los volantes y delanteros del Madrid. Hasta el gol de Ramos, el plan diseñado por Bauza salió a la perfección. Aprovechó todo el conjunto de Boedo para enmarañar la contienda y alejarla del fútbol. Cancheros por ADN, su actitud hacia el árbitro guatemalteco fue la que tiene una clase de secundaria cuando llega un profesor sustituto. Cada encontronazo lo convirtió San Lorenzo en una revuelta.

Sin juego, ni cadencia, ni siquiera tuvo el campeón de Europa las nítidas ocasiones que siempre genera el aplastamiento de sus delanteros, que necesitan de poca elaboración a sus espaldas para amenazar a los porteros. Apenas un par de escaramuzas desde fuera del área de Cristiano Ronaldo y otro de Benzema fue el único tajo de Torrico.

Limitado a la destrucción, que ejecutó con disciplina, no hubo noticias de San Lorenzo del Almagro cerca de Casillas, completamente inédito hasta el minuto 65, cuando la contienda ya estaba alejada del azar tras el gol de Bale. Con mayor o menor influencia en el juego, el galés es un hombre de finales. Dio la victoria al Madrid en la Copa ante el Barcelona, desniveló la prórroga en Lisboa y volvió a cantar bingo en esta final. Antes había vuelvo a avistar la tierra prometida Ramos. Qué manera de cerrar el año para un futbolista que definitivamente se ha subrayado en la historia del club. Héroe ante el Atlético, tumbó la resistencia de San Lorenzo con un remate inapelable, aprovechando un centro de Kroos al corazón del área.

Fue esclarecedora la actitud de San Lorenzo incluso con dos tantos de desventaja. No se estiró el equipo argentino buscando una remontada imposible que hubiera conducido a una probable goleada. Entendió y compró el Madrid este armisticio y se limitó a gestionar un botín a todas luces suficiente. Las únicas ocasiones ciertamente peligrosas de San lorenzo llegaron en los últimos minutos con sendos disparos de fuera del área bien repelido por el portero, uno de los ganadores de Marruecos.

Dos partidos marcados por la suficiencia y el control de esfuerzos y riesgos marcaron la ruta del Madrid por un torneo en el que la diferencia respecto a sus competidores era sideral. En la final del Mundial de clubes, el Ciclón fue el Madrid. El Ciclón fue Sergio Ramos, duda hasta el último minuto, certeza para la eternidad blanca.

sábado, 20 de diciembre de 2014

A SEGUIR GANANDO

Carlos de Blas

El Real Madrid busca su primer Mundial de Clubes, el único título que falta en sus abarrotadas vitrinas, y poner el broche de oro al año en el que conquistó su ansiada décima Copa de Europa, para lo que tendrá que superar la pasión del San Lorenzo argentino, que disputará el partido de su vida.

Solamente el poder de la ilusión puede recortar la abismal diferencia de calidad que separa al Real Madrid del San Lorenzo. El presente marca una distancia futbolística abismal entre clubes millonarios y un fútbol, el argentino, obligado a exportar cada vez más jóvenes a sus estrellas. Aunque el fútbol está repleto de gestas de equipos menores y el equipo del Papa Francisco sueña con protagonizar una en el Gran Estadio de Marrakech.

Un presupuesto de 500 millones de euros ante otro que no llega a los 10. Aunque en el pasado no lo fue todo y en su única aparición hasta ahora en el Mundial de Clubes, el Real Madrid dejó una imagen que debe ser borrada. Fue en el año 2000, cuando acabó cuarto, y perdió la final de consolación ante el Necaxa mexicano en los penaltis tras jugar con nueve futbolistas por las expulsiones de Roberto Carlos y Guti.

En plena racha histórica de triunfos, 21, y récord de goles de un equipo español, el Real Madrid quiere cerrar 2014 a lo grande.

El defensa español sufrió una sobrecarga en semifinales y todo indica que nadie le moverá de su sitio en el centro de la zaga. El colombiano está recuperado de su lesión en un gemelo, pero el técnico italiano debe decidir entre arriesgar en un partido que se perfila duro o dar continuidad a Illarramendi, que ha dado un paso adelante y supera al alemán Khedira en la lucha por un puesto en la medular.

Mucho tendrá que cambiar la imagen el San Lorenzo. En semifinales estuvo a punto de ser eliminado por un equipo semiprofesional como el Auckland City. En la grada golearán los cánticos argentinos. Se esperan 11.000 seguidores del San Lorenzo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

A LA FINAL SIN DESPEINARSE

Carlos de Blas

El Real Madrid llega lanzado a la final del Mundial de clubes. Está a un partido de conseguir su cuarto título este año. Lo hace después de golear al Cruz Azul, en la que es su victoria vigésimo primera, y con la sensación de que es un equipo imparable. Los de atrás metieron al equipo en el partido y encarrilaron un partido que acabó resultando muy cómodo. Carvajal con sus subidas por la banda derecha, Sergio Ramos con el primer gol de cabeza y Casillas parando un penalti. Fueron los tres hombres claves en la victoria contra el Cruz Azul. Es un Real Madrid demoledor. Tiene tantos recursos y buenos jugadores en todas las líneas que le llega para ganar partidos cuando no entran bien en el inicio Cristiano Ronaldo y Bale. Así fue en la primera parte. El portugués tuvo, en el minuto tres, una ocasión clarísima para marcar en una pelota que golpeó en el área pequeña. El portero Corona se estiró para atajarla. Un paradón o un fallo impropio del luso. En el inicio de la segunda, con el Cruz Azul, más abierto se fue arriba y Cristiano mejoró. Puso un centro para que Bale marcara a placer el tercer gol. Benzema sí tuvo más peligro en la primera parte con un disparo que rozó el poste e hizo el segundo gol tras un pase de Carvajal. 

El Real Madrid se enfrentó a un equipo que llevaba una publicidad en su camiseta que le delataba: ‘Cementos Cruz Azul’. El planteamiento del conjunto mexicano fue darle la pelota al Real Madrid, echarse atrás, juntar líneas y trabar el partido. Quiso ser sólido y acabó fundido. Estuvieron demasiado obsesionados con que Cristiano Ronaldo y Bale no les hicieran daño. No dieron opciones al contragolpe y los pararon con faltas tácticas. El Real Madrid cambió el guión. Volcó sus acciones por el costado derecho, por donde apareció Carvajal con velocidad y profundidad. Tiene tanta calidad para conducir el balón, cambiar el ritmo y poner centros que va sobrado. Fue un dolor para los mexicanos. El primero gol llegó tras una falta a Carvajal en el 15’. Kroos, el encargado de meter los balones con precisión al área, conectó con Sergio Ramos. El central, como en Lisboa, se elevó y atacó la pelota con esa fiereza que le caracteriza. Abrió el cerrojo. Unos minutos más tarde, el sevillano se tiró al suelo para desviar un disparo peligroso de Rojas. Fue decisivo en las dos áreas. Ramos tiene la virtud de ser protagonista y aparecer en los últimos partidos más importantes (Múnich, Lisboa y ahora Marrakech).

El Cruz Azul buscó la banda de Marcelo, por donde entró con facilidad Rojas y encontró espacios Pavone. Se estiró el equipo mexicano en una fase de partido en la que inexplicablemente el Real Madrid se echó atrás. Le faltaba continuidad en el juego al equipo de Ancelotti, que tenía en el campo a Isco, Kroos e Illarramendi. Hubo algún desequilibrio. Pero la calidad manda y Carvajal siguió con su recital por la derecha. En otra de sus incursiones llegó el segundo tanto. Fue en el 35’. Carvajal apuró su jugada hasta la línea de fondo, arrastró la defensa y puso el centro que remató Benzema. 

El partido parecía solucionado y el Real Madrid se relajó. El Cruz Azul siguió llegando en jugadas aisladas. En una de ellas tuvo la ocasión de reducir diferencias. A Pavone le llegó un balón al centro del área, le ganó la espalda a Ramos y éste le tocó con las manos. El delantero cayó y el árbitro no dudó en pitar el penalti. Era el minuto 38. El lanzamiento de Torrado lo desvío Iker Casillas en una estirada similar a la que tuvo hace cinco días en Almería cuando le detuvo el penalti a Verza. Casillas, 'San Iker', se quitó una espina. El fallo de Lisboa, en el gol de Godín, ya parece menor con este paradón en el penalti de una semifinal en el Mundial de clubes.

En la segunda parte el partido quedó resulto pronto con el gol de Bale de cabeza y el Real Madrid no pisó a fondo el acelerador. Una de las jugadas más plásticas fue un centro de Bale y un remate de 'rabona' de Cristiano Ronaldo, según le vino la pelota, que detuvo Corona. Pudo ser un golazo. La otra fue una jugada de salón de Isco, con regates dentro del área, que acabó en el cuato gol. Ancelotti pensó en la final del sábado y quitó a Sergio Ramos para meter a Varane. También Kroos para sacar a Khedira y pudo meter a Jesé por Isco. Khedira pudo hacer el quinto en un remate de cabeza. La pelota pegó en el poste. El campeón de Europa está a un encuentro de cerrar el año como campeón del mundo.

domingo, 22 de diciembre de 2013

BAYERN TRICAMPEÓN DEL MUNDO

Aránzazu Gálvez

El Bayern de Múnich conquistó este sábado su primer Mundial de Clubes tras imponerse (2-0) al Raja Casablanca, anfitrión de la cita, gracias a los goles de Dante y Thiago que permitieron al técnico de los bávaros, Pep Guardiola, conseguir su tercer título de campeón del mundo de clubes.

El cuadro alemán, que nunca había jugado esta final, relevó al Corinthians como vencedor y demostró su fortaleza desde el comienzo. Los germanos no tuvieron problemas en contener al cuadro africano y asestar el golpe definitivo antes de alcanzar el descanso.

Primero fue Dante, que aprovechó un excelente balón peinado que le dejó sólo en el área pequeña. El brasileño definió a la perfección y adelantó a los suyos. Pero ahí no quedó el afán de los muniqueses, que consiguieron el 2-0 antes de pasar por el túnel de vestuarios.

Una jugada coral, que fue de banda a banda, la finalizó Thiago Alcántara con un remate sublime. El segundo del Bayern apagó al Casablanca, que había vencido al Atlético Mineiro para llegar a la gran final. Sin embargo, los marroquíes no dieron la talla.

En la segunda parte, con la presencia de Javi Martínez para la última hora, el Bayern pudo haber aumentado la cuenta e incluso haber recibido algún susto en el tramo final con acciones aisladas, pero el marcador no volvió a moverse. Con este título, Pep Guardiola igualó a Carlos Bianchi como el entrenador que más Mundiales de Clubes posee tras los dos que logró como técnico del Barcelona.

domingo, 16 de diciembre de 2012

BENITEZ SE QUEDA SIN MUNDIALITO

Julio Candela 

El Corinthians brasileño se ha proclamado campeón del Mundial de Clubes de la FIFA este domingo, en la final de la máxima competición intercontinental que se ha disputado en Yokohama (Japón), tras tumbar al Chelsea inglés del español Rafa Benítez (1-0), gracias al solitario gol del peruano Paolo Guerrero.

De esta forma, el campeón de la Copa Libertadores sudamericana se alza con su segunda corona tras su título logrado en 2000 ante el Vasco da Gama, primera edición de este Mundial de Clubes, en la que también participó el Real Madrid. Además, el Corinthians relega al Barcelona como campeón del mundo.

En la final disputada en Yokohama, comenzó el partido con novedades en ambos equipos. Benítez apostaba por Frank Lampard en la medular, retrasando a David Luiz de nuevo a la defensa, y prescindiendo de Oscar para dar entrada a Victor Moses en la banda. Por su parte, el entrenador brasileño elegía a Jose Henrique por encima de Douglas, una decisión que reflejaba, ya desde el inicio, las intenciones del Corinthians.

Así, entraron mejor en el partido los de Sao Paolo, tomando la iniciativa desde el inicio, y ejerciendo una buena presión sobre el medio 'blue' que los de Londres no supieron contrarrestar. Superados por la gran presión de su rival, el Chelsea creaba peligro en jugadas a balón parado y a punto estuvo el central Gary Cahill de adelantar a su equipo en un cabezazo a bocajarro que se fue fuera por poco.

Con un Juan Mata menos protagonista que de costumbre, era Torres quien buscaba los espacios arriba, creando peligro y probando al meta Cassio, gran salvador del Corinthians en esta primera mitad con un paradón sobre Moses al filo del descanso. Antes, era Paolo Guerrero, autor del tanto de la victoria en la semifinal, quien rozaba el gol con un disparo al palo.

Ya en la segunda mitad, los brasileños continuaron con su gran intensidad y el delantero peruano comenzaba a ser una auténtica pesadilla para la zaga 'blue'. Con el Chelsea entre las cuerdas, el Corinthians encontraba su premio en una rápida jugada que comenzó Danilo con un disparo que Cech logró repeler, pero cuyo rechazo le cayó a Guerrero, quien mandó el balón al fondo de la red.

Por detrás en el marcador, Benítez movió el banquillo apostando por un once puramente ofensivo que encerró a los brasileños en su área en los minutos finales. Sin nada que perder, incluso Gary Cahill fue expulsado tras una entrada a destiempo rozando el 90 y, ya en el descuento, Torres perforaba la meta de Cassio, pero su gol era anulado por un justo fuera de juego.

Con el Corinthians pidiendo la hora, la final del Mundial de Clubes llegó a su fin y devolvía así la corona a Sudamérica, tras el último título conseguido por el Internacional de Porto Alegre en 2006, gracias a la brillante actuación del portero Cassio, balón de oro de la competición, y de su goleador guerrero.

domingo, 18 de diciembre de 2011

EL BARCELONA REINA

Jordi Grimau

El FC Barcelona ha conquistado el segundo Mundial de Clubes de su historia tras arrollar al Santos brasileño (4-0) en la final disputada este domingo en el Estadio Internacional de Yokohama (Japón), un encuentro sin historia debido a la tremenda superioridad azulgrana, personificada en el protagonismo de Messi y la intrascendencia de Neymar.

El entrenador del Santos, Muricy Ramalho, transmitió el miedo a sus jugadores desde la alineación, que modificó para meter a cinco defensas con Elano como pieza sacrificada. En el Barça la habitual sorpresa que Guardiola reserva para cada partido fue Thiago, que entró en lugar del mermado Alexis. Nueve canteranos en el once blaugrana.

La sensación de inferioridad empapó desde el inicio a los brasileños, cuya bisoñez tampoco ayudó a frenar el torbellino de juego azulgrana que les llevó por delante en la primera parte. Con un 74 por ciento de posesión hasta el descanso, el equipo español trazó su juego hipnótico desde el pitido inicial y los goles fueron abultando el marcador con la naturalidad lógica.

Un día más, y en el Barcelona ya han perdido la cuenta, Xavi manejo el encuentro a su antojo, visionario subido a su particular atalaya, esa a la que encarama aupado por su inmenso talento. Posiblemente el centrocampista de Tarrasa nunca gane un Balón de Oro, pero le pertenece un trozo de cada uno que atesora Leo Messi.

Un control de tacón mágico precedió al pase interior que Xavi envió a Messi para que el argentino marcara el primero al cuarto de hora. Picando con suavidad por encima de Cabral, el argentino no tardó en dejar claro a Neymar quién es el rey del fútbol mundial, anotando el gol con el que emulaba a Pedro hace dos años, marcando en las seis competiciones oficiales de la temporada.

Siete minutos después, el propio Xavi, más goleador que nunca esta temporada, quebró a un defensa en el punto de penalti y fusiló la red brasileña. Y acto seguido Cesc mandó el balón al palo. Un tercio del partido era suficiente para dejar el partido resuelto, no por el marcador, pero sí por las sensaciones que transmitían ambos equipos.

El Santos, equipo pelotero, perseguía sombras sin ninguna malicia, hasta el punto de que no vio su primera tarjeta amarilla hasta el minuto 73. Embobados por los "jugadores mágicos" que tenían enfrente, como los calificó Neymar nada más acabar la final, los jugadores del conjunto 'peixe' no oponían resistencia e incluso acusaban algo de mala fortuna en el tercer tanto, que se apuntó Cesc tras dos rechazos.

Así que la final quedó sentenciada al descanso y el partido se equilibró en la segunda parte, una vez que el Barça se relajó y su rival se sacudió el miedo. Tras un puñado de ocasiones claras del inminente campeón mundial, por fin apareció Neymar, pero Valdés detuvo el mano a mano con maestría y le dejó sin premio de consolación.

En la última media hora destacó el pundonor de Alves, que luchó hasta la extenuación por marcar, pero se estrelló con Cabral y también con el palo. El partido estaba consagrado de nuevo a la gloria de Messi, nombrado mejor jugador del partido, que cerró la cuenta sentando al portero sudamericano con un quiebro letal antes de marcar a puerta vacía.

Guardiola tuvo tiempo para realizar tres cambios más que simbólicos. Entró Mascherano, una de sus "niñitas" siempre dispuesto a suplir con profesionalidad las bajas de Piqué o Puyol; Pedro, clave en hace dos años al empatar 'in extremis' la final; y Fontás, para premiar sus ganas pese a que apenas cuenta con minutos de juego. Buenos detalles de un técnico voraz que ha ganado 13 títulos de los 16 que ha disputado desde que se sentó en el banquillo azulgrana.

domingo, 20 de diciembre de 2009

NACIDOS PARA LA HISTORIA

Jordi Grimau

Con el mundo a sus pies. Así se encuentra el eterno "Pep team". Seis de seis. Proeza.

El Barcelona ha entrado en la historia del fútbol tras vencer a Estudiantes por 1 a 2 en la final del Mundial de Clubes. Así, el Barça se convierte en el primer equipo en conseguir seis títulos una misma temporada. Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes engalanan las vitrinas del equipo dirigido por Pep Guardiola, que se ha convertido, por derecho propio, en uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.


Pero la victoria no fue sencilla, ya que, a falta de dos minutos para el final del partido, Estudiantes era el virtual campeón del torneo. Tuvo que aparecer Pedro (divino tesoro) para dar vida al Barcelona. El canterano -que volvió a convertirse en el salvador del equipo- lograba un tanto que forzaba la prórroga, en la que el conjunto azulgrana logró el triunfo definitivo gracias a un gol de Messi en el tramo final de la misma. El Barcelona mereció la victoria por ocasiones y por juego, pero los argentinos pusieron en muchas complicaciones al equipo azulgrana.


Durante la primera parte, Estudiantes estuvo muy bien plantado sobre el terreno de juego. El Barcelona no logró hilvanar una jugada con claridad y las constantes ayudas defensivas de los jugadores argentinos, sumadas a su excesiva dureza en determinadas jugadas, impidieron que los azulgrana desarrollaran su juego con comodidad. El Barcelona fue incapaz de encontrar su estilo en ningún momento, y Estudiantes supo aprovechar su oportunidad en los primeros cuarenta y cinco minutos.


En la única ocasión que tuvieron los argentinos Mauro Boselli, goleador del equipo, puso a los sudamericanos por delante con un espectacular testarazo. Con un impecable remate de cabeza llegando desde atrás, golpeó el esférico como un martillo, de arriba a abajo, para clavar el balón en la meta de Víctor Valdés, que nada pudo hacer ante el excepcional remate del argentino.


Cinco minutos antes del gol argentino, el colegiado mexicano, Benito Archundia, no quiso pitar un clamoroso penalti de Albil sobre Xavi. El internacional español se plantó solo ante el meta argentino y, cuando lo superaba gracias a un excepcional recorte, el arquero sacó su pierna derecha para derribar a Xavi. El árbitro no quiso saber nada, en una jugada muy protestada por el equipo culé.


Tras el descanso, el Barcelona salió con otra cara. El cambio de Pedro por Keita fue fundamental, ofreciendo al equipo mayor mordiente atacante. La gran actividad de Ibrahimovic, y sus asociaciones con el canterano provocaron numerosas ocasiones que el Barcelona no supo concretar. El poco acierto de los azulgrana, unido a la gran actuación de Albil, evitaron que el Barça perforara la meta argentina... hasta que apareció Pedro en el último suspiro.


A falta de dos minutos para el final del partido, un balón colgado al área a la desesperada fue peinado por Piqué, sumado al ataque para tratar de 'cazar' algún balón. El esférico fue a parar a la posición de Pedrito, que con un excepcional remate de cabeza, consiguió superar a Albil mediante una vaselina para forzar la prórroga. El canterano mantenía vivo al equipo en la final. Ahora sólo faltaba rematar la faena.


Y el encargado fue el nuevo Balón de Oro. Leo Messi, desparecido durante todo el partido, aprovechó la única oportunidad que tuvo. Dani Alves puso un centro medido al argentino, que éste se encargo de rematar con el pecho para batir a Albil, lo que ponía en bandeja el ‘mundialito’ al Barcelona. Aún así, Estudiantes pudo empatar en la última jugada de partido, donde Desábato conectó un cabezazo que se marchó lamiendo el palo derecho de Valdés.


Tras el pitido final, la explosión de júbilo del equipo español fue espectacular. El Barcelona sigue haciendo historia. Tendrá que pasar mucho tiempo para volver a ver a un equipo con tanto potencial como el club azulgrana. La historia del fútbol tiene reservada una plaza de honor al equipo dirigido por Guardiola: el Barça será recordado como el primer equipo en la historia del fútbol capaz de lograr seis títulos en la misma temporada.

jueves, 17 de diciembre de 2009

PEDRO YA ES HISTORIA

El canterano canario del Barcelona anotó el tercer gol del Barcelona ante el Atlante en las "semis" del Mundialito de clubes y se convierte así en el único jugador en marcar en 6 competiciones diferentes el mismo año

Antonio Blanca

Sobre el papel, el Barcelona tenía un partido cómodo en las semifinales del Mundial de clubes. Los mexicanos liderados por el ex madridista Santiago Hernán Solari y el delantero Rojas se encerraron atrás a esperar un contragolpe. El equipo dirigido por Guardiola salió al campo a jugar de la única forma que sabe, dominar al rival con la pelota en su poder. Pero el esquema de encuentro planteado saltó en pedazos en los primeros minutos.

El Atlante se adelantó en el minuto cuatro ante la relajación blaugrana. Un pelotazo del meta mexicano se convirtió en un genial pase de gol tras los errores de Rafa Márquez y de Dani Alves. El veloz delantero mexicano Rojas (de lo mejorcito de un flojísimo Atlante) recogió la pelota, realizó un buen sombrero a Valdés aprovechando su mala salida, y adelantó al campeón de México en los primeros minutos. El 0-1 cambió la situación en parte, ya que el Barcelona siguió con posesión de balón y reaccionó acelerando el ritmo de las combinaciones.

El juego de toque del Barça no parecía inmutar a los ordenados mexicanos que incluso trataban de estirarse con alguna contra utilizando el pase largo y la desconexión defensiva barcelonista al trazar el fuera de juego. Pero quedaban muchos minutos y el Barcelona nunca renunció a su fútbol control. Ibrahimovic lanzó el primer disparo español sobre la meta mexicana en el minuto 24 sin éxito, tras regatear a un rival en la frontal del área.
Iniesta confirmó el aumento de ritmo blaugrana y probó suerte un minuto después con su pierna izquierda, aunque la pelota se perdió por encima del larguero. La tormenta de disparos del Barcelona continuó con Touré Yayá que, tras efectuar un pared con Xavi, sacó el cañón enviando un misil fuera desde muy lejos. Ibrahimovic trató de batir al meta mexicano de falta, desde 25 metros, con un lanzamiento muy potente que salió arriba por muy poco. Pasaban los minutos y todas las miradas empezaban a enfocar el banquillo culé, con Messi descansando en él.

La continuidad en las ocasiones azulgranas cumplió su cometido en el minuto 35 con el gol del empate de Sergio Busquets. El mediocentro remató un pase de Touré al saque de córner de Xavi. Con el marcador igualado el partió cambió ya que los mexicanos renunciaron al ataque de manera flagrante. Pedro tuvo el gol de la remontada en el minuto 45 pero marró el mano a mano enviando la pelota fuera con todo a favor.

La segunda mitad comenzó con el Barcelona jugando en un ataque más vertical. Guardiola decidió dar entrada a Messi y Piqué en el minuto 52 para resolver el encuentro y así paso. La primera pelota que tocó el balón de oro argentino terminó en la portería del Atlante. Messi recogió un pase genial de Ibrahimovic que le dejó de cara al portero en el área mexicana, regateó al guardameta y confirmó la remontada catalana.

Con el marcador a favor, el campeón de Europa se sintió a sus anchas y Xavi e Iniesta comenzaron a fabricar el fútbol habitual que arrasa a los rivales. De hecho, producto del brío que introdujo Messi al partido llegó la sentencia de Pedro. El canario consiguió el 3-1 tras rematar un magistral balón de Iniesta dentro del área. El canterano consiguió batir el récord que perseguía y se convirtió en el primer jugador en la historia en anotar en las 6 competiciones en las que participó en 2009. Una marca muy complicada de conseguir y de igualar.

Con el marcador muy a favor el Barcelona levantó el pié del acelerador y decidió jugar con la posesión como arma. Los mexicanos aprovecharon el descenso en el ritmo de juego para usar su velocidad e inquietar a la zaga blaugrana. El extremo Rojas consiguió plantarse en el área pequeña catalana pero no batió a Víctor Valdés en su salida. Minutos después el mexicano puso un balón franco para el 3-2 a su compañero Vargas pero éste no llegó a la pelota.

Bojan, que entró sustituyendo a Iniesta, tuvo las últimas ocasiones del Barcelona. En el minuto 78 Dani Alves lanzó un pase teledirigido al delantero español que, en el área pequeña y con toda la portería para anotar, no consiguió tocar la pelota y marro una ocasión clamorosa. La segunda oportunidad consecutiva llegó diez minutos después y esta vez fue Messi el que invento un pase que dejó a Bojan en mano a mano frente al meta mexicano. El delantero español realizó un control horrible cediendo la pelota al portero de Atlante y perdiendo la segunda ocasión inmejorable de que disfrutó.

El encuentro finalizó con una ocasión de Ibrahimovic, muy acoplado en el juego del Barça, que envió una vaselina desde muy lejos para el lucimiento de Federico Villar, el meta argentino que ha defendido al Atlante en este Mundial de Clubes. Con el 3-1 finalizó el encuentro y el Barcelona se prepara ya para la final del sábado frente al Estudiantes de Juan Sebastián Verón.

martes, 15 de diciembre de 2009

A POR EL SEXTO DEL 2009

Jordi Grimau

El FC Barcelona se estrenará mañana contra el Atlante mexicano (20:00 horas, local) en el Mundial de Clubes que se está celebrando en Adu Dabi, con el firme objetivo de cerrar un año espectacular de éxitos, al que sólo le queda el título intercontinental.

Para el choque de mañana, Lionel Messi sigue siendo duda, aunque todo apunta a que finalmente sus problemas físicos le apartarán de la alineación con vistas al presumible partido final del torneo, en el que el Barcelona espera encontrarse con el Estudiantes argentino, que esta noche también en Abu Dabi jugará la primera de las semifinales contra el Pohang Steelers surcoreano.

Además de Messi, existe un interrogante acerca del estado físico de Seydou Keita, aquejado de un problemas en los isquiotibiales, mientras que el resto de la plantilla estará a disposición del entrenador barcelonista, Josep Guardiola, para iniciar el asalto al sexto título del año, después de haber obtenido en este 2009 la Copa del Rey, la Liga, la Liga de Campeones y las Supercopas de España y de Europa.

Esta es la tercera vez que el Barcelona se presenta en el torneo intercontinental, después de las fallidas ediciones de 1992 y del 2006, cuando después de haber ganado la Copa de Europa el Barça se estrelló en Japón, primero en la Copa Intercontinental (Sao Paulo, 2-1) y después en el Mundial de Clubes (Internacional de Porto Alegre, 1-0).

El equipo barcelonista llega a Abu Dabi con toda la tarea futbolística aprobada, al haber obtenido la clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones, el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey y finalizar el 2009 como líder de la Liga, con 5 puntos de ventaja con el Real Madrid, a falta de jugarse el fin de semana la última jornada en la que el Barcelona ya adelantó su partido contra el Xerez (0-2).

El choque de semifinales entre el Barcelona y el Atlante es un partido inédito entre ambos clubes, que comparten colores (azul y grana) y una coincidencia: ambos cuentan con un mexicano denominado Rafa Márquez.

Tras el último partido de Liga, en el que el Barça ganó el domingo en el Camp Nou al Espanyol (1-0, Ibrahimovic), el equipo catalán sólo se ha podido entrenarse una vez, en una instalación militar en Abu Dabi, y esta tarde a las 18:30 horas (local) volverá a ejercitarse en el estadio donde mañana jugará el partido de semifinal contra el Atlante.

El Atlante, conocido como 'Los Potros de Hierro', ya ha debutado en el presente mundial de clubes, en un partido muy cómodo ante el Auckland neozelandés, con victoria mexicana por 0-3, con goles de Arreola, Bermúdez y Silva.

Los hombres de José Cruz no tuvieron ningún problema para superar sin mucho esfuerzo a un Auckland, de reciente creación, que puso de relevancia las manifiestas diferencias que existen en algunos continentes respecto a los que el fútbol es una tradición.

El bajo nivel competitivo del Auckland permitió al Atlante disponer del control del partido, tener la pelota y abordar a su equipo con paciencia hasta que entraron los goles. Muy diferente será el partido que se encontrará el Atlante mañana en el estadio Zayed Sports City, ya que si alguna condición destaca el virtuosismo del equipo catalán es precisamente el control casi abusivo de la pelota.

En esta batalla será en la que deberá entrar el Atlante, pues dispone de un centro del campo muy técnico y con un esquema ofensivo en el que prima el fútbol por la banda, con extremos rápidos y técnicos

El equipo que dirige José Guadalupe Cruz cuenta con un viejo conocido de la Liga española, el ex madridista Santiago Solari, aunque el conjunto mexicano también cuenta con futbolistas de elevado potencial, empezando por el portero, Federico Vilar, y continuando por el delantero Rafa Márquez, los centrocampistas Gabriel Pereyra y Christian Bermúdez o el defensa Daniel Arreola.

El Atlante, ubicado en Cancún, es el cuarto equipo mexicano que jugará el Mundial de Clubes, tras haber ganado la Liga de Campeones de la Concacaf al vencer al Cruz Azul.

Su modesto objetivo en Abu Dabi pasa por igualar, como mínimo, el tercer lugar que obtuvo el Necaxa en la primera edición del Mundial de Clubes.