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martes, 14 de agosto de 2018

AÑO I DESPUÉS DE RONALDO

Julio Candela

El Real Madrid iniciará una nueva etapa en La Liga Santander sin Cristiano Ronaldo, que abandonó el club blanco para fichar por el Juventus después de nueve temporadas en las que marcó una época marcada por sus triunfos europeos y su abrumadora estadística de cifras goleadoras.

El jugador portugués dijo adiós a un club que recibió por su marcha algo más de 100 millones de euros, una cifra muy baja si se compara con otros números que se manejaron en otras operaciones en las que estaban implicados futbolistas de menor categoría.

El final de Ronaldo en el Real Madrid parecía un hecho después de ganar al Liverpool en la final de la Liga de Campeones. La entidad presidida por Florentino Pérez dio facilidades para satisfacer los deseos de su jugador franquicia en la última década, y, en un mes, finalizó una relación provechosa para ambas partes que comenzó en la campaña 2009/10.

Ahora, el cuadro madridista iniciará una nueva era marcada por la salida de un hombre que en Liga marcó con el Real Madrid 311 goles en 292 partidos. Una cifra de escándalo que, sin embargo, sólo sirvió al conjunto blanco para ganar dos campeonatos de Liga en los cursos 2011/12 y 2016/17.

Sin un sustituto de postín hasta el momento, el Real Madrid intentará suplir su déficit de títulos en la Liga (sólo ha conseguido dos de los últimos diez por siete del Barcelona) con una plantilla que por ahora es continuista en sus nombres de campo pero con un cambio importante en el banquillo: Julen Lopetegui.

El técnico vasco es la otra gran noticia del Real Madrid. Si Cristiano has ido fundamental en la última década, el entrenador francés Zinedine Zidane lo fue en las últimas dos temporadas y media, en las que ganó una Liga, tres Ligas de Campeones, una Supercopa de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes.

Lopetegui tendrá el reto de dar continuidad a los éxitos europeos de su antecesor y de conseguir impulsar al Real Madrid en los títulos caseros, de los que está más necesitado.

Será complicado para el ex seleccionador de España, que llegó al cargo de forma convulsa tras ser destituido dos días antes del inicio del Mundial de Rusia después de que se anunciara su fichaje por el conjunto merengue durante la concentración de "la Roja". A Luis Rubiales, presidente de la RFEF, no le gustaron las formas y prescindió de su entrenador para colocar a Fernando Hierro.

Lopetegui gozará de toda la confianza de su presidente para armar un bloque que recupere la Liga para el Real Madrid esta temporada y para abordar con éxito el cuarto título consecutivo en la máxima competición continental.

De momento, no cuenta con muchos refuerzos tras la salida de Cristiano. Han llegado varios, pero no es seguro que todos se queden, salvo Álvaro Odriozola, que competirá con Dani Carvajal por un hueco en el lateral derecho de la defensa, y el guardameta belga Thibaut Courtois, que será el rival del costarricense Keylor Navas en la portería blanca.

El brasileño Vinicius Junior, que ha dejado buenas sensaciones en la pretemporada, podría ser otra de las sorpresas del curso si finalmente se queda y no se marcha cedido, mientras que otros como el ucraniano Andryi Lunin y Kiko Casilla están a la espera de saber si seguirán en el club tras la llegada de Courtois.

Lopetegui también tendrá que decidir cuál será el futuro de otros nombres que regresaron de sus cesiones y que están haciendo la pretemporada con el Real Madrid. Es el caso del uruguayo Fede Valverde (Deportivo), del noruego Martin Odegaard (Heerenveen) y del delantero Raúl de Tomás (Rayo Vallecano).

Algunas incógnitas ya se han resuelto y nombres como los de Theo Hernández o Mateo Kovacic, jugarán cedidos en la Real Sociedad y en el Chelsea, respectivamente, mientras que Luka Modric finalmente seguirá en el Real Madrid después de la oferta del Inter que estuvo a punto de crear un cisma en la casa blanca.

El mago balcánico, mejor jugador del Mundial de Rusia, es una pieza clave en el esquema blanco y ni Florentino Pérez ni Julen Lopetegui querían su salida del Real Madrid. Al final, un aumento de sueldo y el compromiso del jugador, mantendrán a Modric en un equipo que ya tenía suficiente con la marcha de Cristiano.

Florentino Pérez aún tendrá que afinar su maquinaria para traer algún nombre de relumbrón para completar una plantilla que quiere seguir ganando en Europa y necesita recuperar el trono en la Liga.

Con seguridad, y eso no son especulaciones, lo tendrá que hacer sin Cristiano Ronaldo. Y sin Zidane. La temporada 2018/19 será la primera sin dos emblemas blancos. Lopetegui tiene trabajo.

jueves, 12 de julio de 2018

LA LEYENDA DE CRISTIANO RONALDO

No por sabida ha dejado de sorprender al mundo del fútbol y concretamente dejar noqueado presumiblemente a corto plazo al madridismo la salida de Cristiano Ronaldo

Antonio Blanca

Como en el cuento de Pedro y el lobo, así se oía sonar el agua del río, Ronaldo se iba, una más, otro período canicular en la que la historia de amor de verano amenazaba con quebrarse, mas esta vez era verdad. Este río llamado Cristiano Ronaldo no lleva agua, lleva un torrente que arrambla con todo. Principalmente, con nueve años que han cambiado la Historia del Real Madrid. El equipo de los “futbolistas-nación” pierde a la superpotencia, al músculo ganador. Con Sergio Ramos y con Luka Modric, Cristiano Ronaldo formaba el Big Three. A una Copa de Europa con el Madrid de igualar a Di Stéfano, Ronaldo (tiene ya 5) se va recortándose la silueta oscura de su figura en el marco de la puerta del Bernabéu, haciéndose cada vez más pequeñito mientras monta a caballo enfilando Monument Valley, como John Wayne al final de Centauros del Desierto.

Por todo ello, conviene recordar lo que era el Madrid en el verano de 2009. Una institución que estaba, como decía don Manuel Ruiz de Lopera del Real Betis, “en la UVI”. Le estaba atropellando el camión de la historia, conducido por Messi. Debajo de sus ruedas había acabado tras la borrachera de Ramón Calderón, que duró dos años. Por el medio se había ido dejando a jirones su prestigio y su orgullo, en el campo y en la tribuna. El edificio amenazaba con derrumbarse. Llegó Florentino Pérez en la segunda fase de su mandato. Con el superlativo empresario llegó Ronaldo.

Con Cristiano, el Madrid se negó a perder, el portugués que tiene ADN blanco, enarboló dicha bandera. Perdió mucho, no obstante. Pero la causa de aquello, en esencia, fue la negación previa. El Madrid no se rindió. Los primeros años fueron terribles, persecución a Mourinho incluida. Probablemente determinaron el carácter del equipo cuando llovieron los laureles del triunfo. La rebelión que representó el segundo florentinismo se encarnó en Ronaldo porque no había nadie mejor, no era posible transubstanciación más perfecta: un tipo orgulloso, indomable, excéntrico en su grandeza, que se quiere por encima de todas las cosas y que anhela dominar confiando hasta el extremo de un demente en sus propias posibilidades.

Cristiano es el reflejo que devuelve el espejo del Real Madrid. A lo mejor por eso el madridismo del Bernabéu nunca lo integró del todo, nunca lo hizo suyo, hasta hace un par de años, donde el coliseo merengue se rindió para los restos a su ‘7’. Ronaldo se parece demasiado a la camiseta blanca, es casi un calco de lo que esconde el espíritu del madridista. Una animalidad agresiva, un ansia feroz por conquistar y destruir que, a veces, no resulta agradable ver materializado en algo tan físico, tan completo, tan tangible y reconocible. Cristiano es, en carne y hueso, el desiderátum nunca del todo satisfecho de una afición que ama vencer como el caníbal el olor de la carne y de la sangre humana. Cristiano es el retrato que Velázquez hizo de Inocencio X. Troppo vero.

Ronaldo se marcha con una media de más de un gol por partido, y ha jugado 458 ni más ni menos con la zamarra blanca. Ha despojado los récords de todo significado más allá del estadístico, ha destruido la mitología de los números porque ha conseguido algo mucho más importante en la alta literatura del fútbol mundial, que es la presencia. Esto se ha visto especialmente bien durante los últimos tres años, sobre todo esta temporada pasada. Cristiano caminaba sobre una alfombra y los rivales asentían con aprensión protegiéndose instintivamente del hachazo. Incluso cuando no jugó bien su nombre condicionó la mentalidad de los adversarios: en Lisboa y en Milán con el “Cholo”, en Múnich y Madrid con Heycknes, en Kiev con Klopp.

Cuando Ronaldo abandonó al subcampeón de Europa para venir al Madrid ya era balón de oro y campeón de una competición en la que el Madrid no superaba los octavos de final desde hacía cinco temporadas. Se puede aventurar que, a medio y naturalmente largo plazo, él pierde más tomando la decisión de marcharse a la Juventus de Turín. Parece, del mismo modo, evidente que el Madrid pierde mucho en el corto plazo. Muchísimo. También es sencillo presumir que su decadencia está próxima porque tiene 33 años y cumple 34 en febrero. Era fácil decirlo en 2016. Ronaldo lleva tres años muriendo en otoño y resucitando en los albores de la primavera. Sus últimas tres temporadas han destruido todas las ideas preconcebidas que campaban a sus anchas en el mundo del fútbol sobre la vejez de un deportista profesional, su decrepitud, su fosilización, su inutilidad. Han sido un desmentido detrás de otro. Ronaldo ha ido haciéndose mejor a cada año, con una profesionalidad inmanculada; con cada pérdida de alguna de sus habilidades innatas adquiría otra nueva, más letal, más pulida, más efectiva. Ya no dribla, casi no centra, participa cada vez menos en el desarrollo del juego y marca, efectivamente, menos goles: pero cada vez resulta más mortífero cuando está temblando el mundo y la Historia, sentada en su diván de mármol, mira y juzga.

No se sabe por qué motivo Ronaldo dejó de estar contento en el Madrid y pidió el traspaso. Quizá con los años afloren las razones. Se puede especular. Florentino, quien tanto acude al legado de Bernabéu, consiguió su Di Stéfano y ahora, también, su cisma. Las dos grandes personalidades de la Historia moderna del Madrid, junto con Zidane y Ramos, han chocado como en su día chocaron las del Madrid viejo. El Madrid de Zidane se miró tanto en el antiguo retrato que ha terminado mimetizándose incluso en las despedidas. Dicen que Di Stéfano tomó como un agravio personal el ofrecimiento que le hizo Bernabéu de crear un cargo nuevo ad hoc para él, el por entonces inédito de general manager, al orgullo del gigante le ofendió que lo considerase inválido para la competición cuando todavía tenía dos piernas y venía de disputar otra final de la Copa de Europa. Los genios tienen un laberinto dentro del pecho y a veces el hilo de Ariadna con la que se sujetan al mundo, simplemente, se rompe.

En el día de San Crispín los ingleses vencieron en Francia y le regalaron a Shakespeare la batalla de Agincourt. De ella salió el discurso de Enrique V. Éramos pocos, éramos felices, éramos hermanos de sangre. El día en que Cristiano Ronaldo abandona el Real Madrid uno se acuerda no de las cuatro finales de la Copa de Europa, la Tierra Prometida por la que cada uno de los madridistas sobre la faz de la tierra soñaba el día de su presentación (con el triplete de Messi y Guardiola aún caliente). Se acuerda, en cambio, de un miércoles santo del año 2011, apocalíptico. Una noche poco relevante en 116 años de historia de un club. Una noche sencilla, una final de Copa. ¡Cuántas finales de Copa no ha jugado el Madrid! Sin embargo, no fue una cualquiera. Fue el principio de algo hermoso, y terrible, algo que el martes 10 de julio de 2018 se terminó, una década salvaje que salvó al Madrid de la benfiquización y lo devolvió a la senda del liderazgo en el nuevo siglo, el que iba para siglo de Messi, de Abramovich y de las petromonarquías del Golfo cambió su sino, grabando a fuego en la historia el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, posiblemente el mejor equipo de la mayor institución deportiva de toda la historia con el permiso de ese Madrid de otros tiempos de Bernabéu, Di Stéfano y Gento. Aquella final de Copa en Valencia fue cuando Ronaldo vertió su sangre junto al resto del pueblo madridista en armas, haciéndose hermano suyo, para siempre, la leyenda había nacido, hoy ya lo es.

YA ES LEYENDA BLANCA

Aránzazu Gálvez

Tocado, no hundido, así está el Real Madrid a día de hoy, y como no, el madridismo. El equipo merengue que ya había superado la despedida de Raúl, Roberto Carlos, Zidane o Hierro, la de Casillas, Redondo, Ronaldo Nazario o Figo, la del “Buitre”, Puskas y hasta la del mismísimo Di Stéfano, a buen seguro que superaría la que, creo, es la más dura de todas las que este club ha vivido en su historia: la de Cristiano Ronaldo.

Costará desde luego, sobre todo a corto plazo, ya que es posible que no se vuelva a ver a otro Ronaldo, por lo que el Madrid de Lopetegui habrá de coserse la gigantesca herida y hacer un equipo sólido que aspire a minimizar lo que el ‘7’ deja de aportar al club, que es muchísimo.

Se marcha el mejor jugador de la historia reciente del Real Madrid y, puede que sin el puede, el mejor delantero de la historia del fútbol mundial. Deja el club más grande del planeta el jugador más grande que existe y lo hace por más dinero que costó, nueve años después, con cuatro balones de oro, cuatro Copas de Europa, ciento veinte asistencias y cuatrocientos cincuenta y un goles. Más que cualquier otro porque, no tengan ninguna duda, no ha habido otro igual.

Se marcha un genio del balón con el instinto goleador más feroz que ha existido y, posiblemente sin el posible, jamás volverá a existir. Se va del Real Madrid un animal competitivo que siempre quiso más y que entendió que en este club el ayer ya no importa y que únicamente el hoy es lo que marca la agenda. Deja la entidad más importante del panorama deportivo un profesional intachable y el hombre sobre quien se ha cimentado un equipo de leyenda. Decimos adiós a un jugador irrepetible que, sin embargo, creo que se equivoca marchándose por la sencilla razón de que quien aspira a ser el mejor jugador del planeta jamás debe conformarse con algo que no sea jugar en el mejor equipo del universo.

En el fichaje de Cristiano todos ganan y todos pierden, por muy difícil que eso parezca. La Juventus se lleva a un jugador descomunal, pero paga por él ciento y pico millones de euros a sus treinta y cuatro años de edad. El Madrid recibe más de lo que pagó hace diez años por un tipo sobradamente amortizado, pero deja escapar a un emblema del club que le aseguraba una cifra no menor de cuarenta goles por temporada. Y Cristiano gana más dinero, más protagonismo y la posibilidad de conquistar un nuevo país tras hacerlo con Inglaterra y España, sabiendo, eso sí, que se marcha de la mesa del rey de reyes para sentarse en la de un príncipe italiano que aspira, con mucha suerte, a ganar la tercera Copa de Europa de su historia.

Al madridismo a día de hoy, le queda la amarga despedida, llorar la marcha del que ha sido buque insignia de una de las mejores plantillas de la historia y agradecerle fervientemente todos los servicios prestados. Queda el orgullo de haber visto jugar a Ronaldo y el placer de volver a visionar todos sus goles: aquel de cabeza en la final de Copa, ese otro en el Camp Nou tras asistencia de Ozil, los dos a la Juve en la final de Cardiff, la maravillosa chilena en Turín… y tantos y tantos más.

miércoles, 11 de julio de 2018

RONALDO DEJA EL MADRID

Jaime Trevijano

El delantero portugués hizo reales los presagios que dibujó tras conseguir su tercera Champions seguida y abandona el Real Madrid tras nueve años de blanco a cambio de 105 millones de euros que abonará el campeón de Italia, la Juventus de Turín. Durante esta etapa ha logrado la friolera de 451 goles con la camiseta blanca, convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del Real Madrid. El luso ha superado a leyendas del club que preside Florentino Pérez como Alfredo Di Stéfano (308 goles) o Raúl González (323 goles).

Durante su etapa como jugador blanco, Ronaldo ha logrado dos Ligas, dos Copas del Rey, cuatro Champions, tres Mundiales de clubes, tres Supercopas de Europa y dos Supercopas de España. En el plano individual ha obtenido con la camiseta blanca cuatro balones de oro, manteniendo desde su llegada un pulso único en la historia con Leo Messi por ser considerado el mejor jugador del mundo.

El Real Madrid C. F. comunica que, atendiendo a la voluntad y petición expresadas por el jugador Cristiano Ronaldo, ha acordado su traspaso a la Juventus F. C. Hoy el Real Madrid quiere expresar su agradecimiento a un jugador que ha demostrado ser el mejor del mundo y que ha marcado una de las épocas más brillantes de la historia de nuestro club y del fútbol mundial.

Más allá de los títulos conquistados, de los trofeos conseguidos y de los triunfos alcanzados en los terrenos de juego durante estos 9 años, Cristiano Ronaldo ha sido un ejemplo de entrega, de trabajo, de responsabilidad, de talento y de superación. Se ha convertido además en el máximo goleador de la historia del Real Madrid con 451 goles en 438 partidos. En total 16 títulos, entre ellos 4 Copas de Europa, 3 de ellas consecutivas y 4 en las últimas 5 temporadas. A título individual, con la camiseta del Real Madrid ha ganado 4 Balones de Oro, 2 The Best, y 3 Botas de Oro, entre otros muchos galardones. Para el Real Madrid Cristiano Ronaldo será siempre uno de sus grandes símbolos y una referencia única para las próximas generaciones. El Real Madrid será siempre su casa", finalizaba el comunicado del Madrid.

Se marcha un delantero de época
Goleador, ambicioso, exigente y con un carácter que no deja indiferente, Ronaldo (Funchal -Madeira-, 05/02/1985) sale de un equipo que apostó por él cuando brillaba en la "Premier" y al que llegó feliz e ilusionado, dispuesto a cumplir un sueño y un desafío. Impresionado aquel 6 de julio de 2009 por ver el Santiago Bernabéu lleno por primera vez para recibirle, Cristiano llegó orgulloso entonces de ser el jugador más caro de la historia blanca y de superar la cifra que el club desembolsó en 2001 por Zinedine Zidane, su entrenador los últimos tres años.

80 millones de libras (unos 94 millones de euros) fue lo que el Real Madrid pagó al Manchester United por Cristiano, que se presentó con ganas de hacer equipo con otros recién llegados como el brasileño Kaka, el francés Karim Benzema o Xabi Alonso. Con el chileno Manuel Pellegrini en un banquillo que después ocuparon Jose Mourinho, Carlo Ancelotti, Rafa Benítez y el propio Zidane, Cristiano ha roto moldes durante casi una década en España en la que Florentino Pérez le ha definido como el sucesor de Alfredo Di Stefano.

Llegó con una "Champions", la que logró con el Manchester en 2008 y se va con cinco, las tres últimas consecutivas (2013-14, 2015-16, 2016-17 y 2017-18). También se lleva dos Ligas (2010-11 y 2016-17) y dos Copas del Rey (2010-11 y 2013-14). Cinco Balones de Oro, para igualar los del argentino Leo Messi, y el doblete de este galardón y el premio 'The Best' que la FIFA le concedió en diciembre pasado, por delante de éste y del brasileño Neymar, engrandecen a un jugador emblema de Portugal y de la liga española, donde se añorarán sus duelos con el azulgrana. Coronado campeón de Europa con la selección lusa hace dos años en Francia, "CR7" ha repetido como máximo goleador de la Champions (15) por sexto año consecutivo y ha sido segundo anotador en España con 26 goles, ocho menos que Messi.

Su decisión de marcharse desoye el sonoro "Cristiano quédate" que el Bernabéu y sus compañeros entonaron en plena celebración de la decimotercera el último 27 de mayo. Un escueto "gracias, y hasta el próximo año" fue su respuesta. "No puedo asegurar que vaya a seguir en el Real Madrid (...). Las cosas no se solucionan con dinero, tenía y tengo, no es un problema para mí. Es muy difícil estar mejor que en el Madrid porque es el mejor club del mundo, pero la vida no es solo gloria".

Esto fue lo que dijo entonces y en poco más un mes, con su discreto Mundial por medio, el enigma de aquellas palabras ya está resuelto. En su cabeza están los motivos que le han llevado a cerrar su etapa en España, muy lejana a aquella que inició con 11 años en una pensión en Lisboa, lejos de su familia, con el sueño de llegar a ser el mejor jugador del mundo. Cumplido éste, su nuevo contrato tendrá muy poco que ver con aquel primero que firmó como profesional en 2002 con el Sporting de Portugal, un club que se le quedó pequeño rápido y del que saltó al Manchester United al año siguiente.

El equipo entonces de Alex Ferguson pagó 15 millones por él y de la mano de éste su talento encontró el molde adecuado para ir creciendo. En 2004, con solo 19 años, se convirtió en una de las sensaciones de la Eurocopa de su país. Campeón de Inglaterra en 2007, 2008 y 2009, Ronaldo fue ganando peso.

En 2007 fue segundo en la clasificación del Balón de Oro tras el brasileño Kaka, recompensa que logró, por vez primera, en 2008, ya por delante de Messi, y que desde entonces hasta ahora ha recogido otras cuatro veces, todas como jugador del Real Madrid, el club que ahora deja después de nueve años.

sábado, 16 de junio de 2018

RONALDO DERRIBA A ESPAÑA

Aránzazu Gálvez


Estreno agridulce de España en el Mundial. Pese al buen juego mostrado en los 90 minutos de juego, volvieron los fantasmas, y cuando menos se necesitaban. Tres errores en defensa del conjunto hispano fueron aprovechados por Cristiano Ronaldo para dibujar el definitivo 3-3 en el marcador. Costa se impuso como el MVP de España en el mejor partido hasta la fecha del hispanobrasileño vistiendo la elástica de la selección nacional. El primero ya ha concluido, seis esperan para ver si los de Hierro bordan la segunda estrella en sus camisetas.

El encuentro se avecinaba como el más llamativo en este Grupo B de Rusia 2018. Y no es para menos. Los hombres de Fernando Hierro se veían las caras con la actual campeona del mundo. Una campeona con un gran nombre en mayúsculas, su capitán, Cristiano Ronaldo. Y es que el delantero del Real Madrid llegaba a la primera cita mundialista en un final de temporada para enmarcar. Un gran, y a la par extraño, calor en la ciudad rusa de Sochi y España comenzaba la gran cita mundialista.

Peor no pudo ser el comienzo. Antes de que el minuto 5 se escribiera en el electrónico, el astro portugués firmó el primero de la noche en su casillero. Una internada del mismo punta madridista finalizó en un derribo, con muchas dudas, de Nacho en el interior del área. Penalti y 1-0 en el marcador. Cristiano no falló desde su posición preferida. Jarro de agua glacial en los primeros signos de vida de España para el Mundial. Aunque no es como empieza, sino cómo acaba.

Sergio Busquets se erigió como dueño y señor del balón, un balón que se tiñó del blanco de la camiseta nacional. Y fue en las botas del medio catalán desde donde llegó la igualada en el luminoso. Un pase en profundidad llegó a los pies de Diego Costa. Cuatro fueron los defensas que intentaron obstaculizar al punta del Atlético de Madrid. Y cuatro fueron los portugueses que fueron testigos de lujo de cómo el 19 español abría la lata del conjunto visitante. Así, el hispanobrasileño cerraba las bocas de todos los que cuestionaban su papel en la selección.

Desde ese momento, control total de 'La Roja' en el partido. Pudo adelantar a los españoles Isco, pero su tiro salió despedido hacia fuera sobre la misma línea de gol tras impactar en el larguero. También pudo hacer el 1-2 Iniesta, pero tu disparo salió llorando, como se dice, por el palo derecho. Y, a estas alturas, quien perdona lo acaba pagando. Y así lo pagaron los hombres de Hierro.

Minutos antes del final del primer acto, el balón se encontró en los dominios del de siempre, de Cristiano Ronaldo. Un tiro, potente y raso, de El Bicho se encontró nuevamente con las redes visitantes después de un error garrafal de David De Gea en el intento de despeje del esférico. 2-1 cuando mejor estaba el cuadro nacional y el colegiado autorizó el camino a los vestuarios.

Igual de segura salió la selección española al comienzo de la segunda enmienda. Y fruto de esa seguridad, las tablas volvieron a dibujarse en lo alto del marcador de Sochi. Jugada de estrategia. Silva la puso a la cabeza de Busquets que, con un sutil toque con la frente, mandó el cuero a los pies de Diego Costa. Pase de la muerte y el segundo en la cuenta personal del atacante hispanobrasileño. 2-2 y nueva cerrada de bocas del de Lagarto.

Sin tiempo a reaccionar, Nacho Fernández se sacó el gol de la jornada al empalar de volea un rechace de la zaga lusa. Una forma, tal vez, de mejorar su  imagen tras el error que costó el primer gol del partido. Si antes el balón era de los españoles, ahora los portugueses se movían como si de novatos en un rondo se trataran. Pero, nuevamente, 'La Roja' experimentó eso de quien perdona acaba pagando.

A falta de dos minutos para el 90, Cristiano Ronaldo firmó su hat-trick. Esta vez, de falta directa. Un error de Gerard Piqué, la única mancha del central catalán en el partido, en el borde del área sirvió para que el actual Balón de Oro mandase por tercera y última vez el cuero al fondo de las redes.

España se despide del primer partido del Mundial. Un primer partido que lleva resistiéndose desde Alemania 2006. Un Suiza 1-0 España y Holanda 5-1 España han sido los precedentes de los estrenos de La Roja en sus últimos mundiales. Irán y Marruecos serán testigos de si los hombre de Hierro cogen el camino que siguieron en Sudáfrica o, por el contario, si se desvían por la ruta brasileña.

lunes, 11 de junio de 2018

¿QUÉ HACER CON RONALDO?

Las declaraciones del portugués tras la final de Kiev abrió la caja de los truenos y evidenció la falta de entendimiento entre Ronaldo y el máximo dirigente del Real Madrid

Antonio Blanca

El Real Madrid tiene un “serio” problema con Cristiano Ronaldo, el cual termina contrato en junio de 2021. El astro portugués quiere solucionar su situación contractual y ahora mismo el club blanco solo contempla dos soluciones: o contentarle con una renovación millonaria o buscarle una salida para este mismo verano.

Las últimas informaciones apuntan a una renovación a la baja por parte del Real Madrid (25 millones de euros aproximadamente), algo que no ha gustado a Cristiano Ronaldo, que ha expresado desde la concentración de su selección su disconformidad a través de medios portugueses y españoles, ya que no se siente valorado como debe si se comparan sus resultados deportivos de los últimos años con otros jugadores tales como Messi, Neymar o Griezmann.

El equipo merengue, presidido por Florentino Pérez, no quiere darle lo que pide (unos 35-40 millones limpios por temporada) y parece no estar dispuesto a hipotecarse de por vida por un jugador que cumplirá 34 años en febrero y por el que no saben cuándo puede decaer finalmente su juego.

Para eso, el Real Madrid prefiere hacerlo con un jugador que ahora mismo tiene 26 años, como es Neymar. El club estará atento al Mundial y ya sabemos cómo se las gasta Florentino Pérez cuando hay un campeonato de este tipo. Su último gran fichaje fue James Rodríguez en 2014, después de hacer un Mundial escandaloso.

Por tanto, parece la pelota está en el tejado de Cristiano Ronaldo. El portugués tendrá que decidir si seguir en el mejor club del mundo o buscar un club que esté dispuesto a pagar un traspaso al Real Madrid (unos 200 millones) y su ficha (mínimo se iría a 40). Además que colme las expectativas del jugador. Algo que en estos momentos es muy complicado.

Si sigue Ronaldo sabe que se queda en un club ganador, con el que ha ganado cuatro Champions en nueve años, y eso le permitirá pelear por el Balón de Oro para así superar a Leo Messi. El Real Madrid es el mejor escaparate del mundo y Cristiano lo sabe.

miércoles, 4 de abril de 2018

RONALDO LE DEDICA UN MONUMENTO AL GOL

Jaime Trevijano


Real Madrid y Juventus se dispusieron este martes a abrir los cuartos de final de la Liga de Campeones, exactamente 10 meses después de que ambos se enfrentaran en la final de Cardiff para el éxtasis merengue. El caso es que en el primer capítulo de este cruce estelar se iban a atravesar las inercias contrapuestas de los dos aristócratas continentales por excelencia. Si bien los dos contendientes llegaban en el mejor punto de forma del curso, los españoles arrastraban más irregularidad -esa que les sacó de la pugna por LaLiga hace semanas- e iban a tener que evidenciar más consistencia que en la media de este ejercicio liguero.

Los dos escuadrones han apostado por mantener la mayor parte de sus piezas con respecto al pasado 3 de junio, por lo que se preveía un ajedrez similar. Massimiliano Allegri tuvo que lidiar con las ausencias de Benatia y Pjanic, elementos nucleares en la zaga y la creación de juego, y las molestias que dejaron en el banquillo al otrora titular Mandzukic y al revulsivo Cuadrado. Zidane, por su parte, desplegó un 4-4-2 similar al local, con Isco apoyando a Kroos, Modric y Casemiro. Benzema, Ronaldo, Dybala e Higuaín, por ende, mantendrían la jurisdicción goleadora.

Plantearon los transalpinos el guión característico que implementan cuando defienden el Juventus Stadium: ritmo disparatado, presión muy alta y exigencia absoluta de precisión y concentración. Durante buena parte del duelo, su centro del campo obviaría el ataque en estático y elaborado para abocarse al frenesí de la verticalidad, con Betancur y Khedira -titular en detrimento del fichaje Matuidi- como lanzadores. El equilibrio táctico madridista sufriría de lo lindo para mantener juntas sus líneas y Keylor Navas tendría más trabajo que Buffon. Pero ocurrió que en el tercer minuto Marcelo batió a dos peones rivales en banda para que Isco ganara la línea de fondo y centrara con veneno. Ronaldo se anticipó a los zagueros y abrió el marcador con un golpeo de exterior punzante, que entró pegado al segundo poste.

El zarpazo del vigente campeón, al que asistió su jerarquía antes que el propio juego, le permitió granjearse intervalo de dominio horizontal del cuero. Quiso anestesiar el tempo el conjunto visitante, pero no podría domar el pentagrama turinés antes del intermedio. Allegri acumuló dos laterales en el perfil izquierdo -Asamoah y Alex Sandro- y puso a Douglas Costa y a De Siglio en la banda derecha con el fin de exigir y neutralizar a Carvajal y a Marcelo. Y, salvo en ese precoz fogonazo español, lograría el éxito en su planteamiento. Negó a Zizou el patrón de la pelota y del compás, y no le costó llegar a posiciones de remate. La presión visitante pronto aminoró ante la capacidad juventina para lanzar transiciones fugaces.

Sergio Ramos salvaría, in extremis, el aviso inicial, de Dybala, en el minuto 7. El central sevillano, que sacó otro intento en el área -del todoterreno Betancur, en el minuto 14-, y Varane se destacaron como los mejores de su delegación antes del descanso. El espigado francés pudo filtrar un cabezazo por encima del larguero antes del advenimiento del intento de asalto italiano. Y las imprecisiones en los tres cuartos de cancha gobernarían la tendencia de ida y vuelta antes de que Keylor Navas salvara la ventaja provisional con una mano excepcional al remate, en el área pequeña, de Higuaín -minuto 23-.

El balón parado agujereó a las dos retaguardias como el nicho a explotar en esa guerra de guerrillas desatada. Pudo ajustar el bloque capitalino la cohesión de sus líneas y la pericia en el pase (90% de efectividad) para apagar la efervescencia ajena. En consecuencia, se quemarían los minutos con Modric y Kroos vaciándose para cubrir las superioridades italianas en banda y los pases entrelíneas. Pero Dybala sólo sería intermitente y el peligro remitiría. No obstante, el interior alemán restallaría el larguero de Buffon a pase de Benzema en el 37, tras un latigazo desde 25 metros que refrescaba la amenaza atacante merengue.

Mas, antes del camino a los vestuarios se desdibujaría la concentración en fase defensiva de los favoritos y la Juve detectó una horquilla para insuflar dudas en la resistencia española. De Siglio descorcharía el respingo con un derechazo angulado que no rematarían los puntas bianconeri. Además, Dybala no superaría la barrera en una falta lanzada desde la frontal y ejecutaría un remate de tijera fuera de dirección. Y el cabezazo fallido de Chiellini, a metros de la línea de meta de Navas, dio carpetazo a una conclusión del primer acto que llenaba de esperanza a los de Turín y de desasosiego a un Madrid alejado del escenario que más le favorece.

Impedido para establecer combinaciones controladoras y para contragolpear, Zidane no tardaría en matizar su apuesta. La tarjeta de chuts reflejó el dominio local, con 8-3 en tiros. Así, en el minuto 59, toda vez que confirmó que el paisaje no había cambiado, sentó a Benzema -que venía de propiciar un chut descontextualizado de Ronaldo en el 50 de juego- y colocó a Lucas Vázquez para acumular enteros en la batalla por las riendas de la medular y, con ello, del enfrentamiento. Y con más piezas por detrás de Cristiano los de Concha Espina crecieron y recuperaron la convicción en el pase y en la transición. Sólo una falta lanzada por Dybala, que rozó la cruceta de Navas tras tocar en la barrera, inquietaría a la zaga madrileña.

Y Ronaldo emergería, colosal, para casi decidir el pase a cuartos. El luso ganó la espalda a Chiellini y regateó a Buffon para permitir que Lucas chutara, con el arquero descolocado. El campeón del mundo transalpino se rehízo, pero el rechace cayó en Carvajal, que emitió una parábola que fue cazada por el portugués con una chilena deliciosa. La pelota se coló pegada al palo -minuto 65-. Esta diana constituiría el punto de inflexión global, pues antes del 75 Dybala sería expulsado -doble amarilla por fingir un penalti y por patear, a destiempo, a Carvajal- y Marcelo autografiaría el 0-3 después de hilvanar dos paredes en la frontal -con Isco y Ronaldo-.

Con el ambiente congelado, Allegri sustituiría a Asamoah, Douglas Costa y Khedira para dar una alternativa descorazonadora a Mandzukic, Matuidi y Cuadrado. No funcionarían los relevos, ya que el timón pertenecería a un Real Madrid crecido tras haber navegado al borde del naufragio. Asensio y Kovacic darían respiro a Isco y Modric, y Buffon vería más amenazada su portería. El croata recién incorporado se chocaría con el travesaño local, el balear lo intentaría y Ronaldo buscaría su hat-trick en otras tres probaturas. Los errores de Higuaín y de Cuadrado, en el descuento, dieron testimonio de la distancia sideral en cuanto a la pegada que elevó a los merengues en el feudo juventino (sólo habían perdido los líderes de la Serie A una vez en los últimos 75 duelos disputados en su casa y en todas las competiciones). Para que el proyecto de Zidane alcanzara otra cima.

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL MADRID TRIUNFA EN LOS GLOBE SOCCER AWARDS

Jaime Trevijano

El portugués Cristiano Ronaldo, jugador del Real Madrid, fue distinguido hoy por quinta vez con el premio Globe Soccer al mejor jugador del año 2017, y LaLiga española fue galardonada como el mejor campeonato del mundo en el complejo Madinat Jumeirah de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos.

Aspiraban también al galardón individual su compañero Sergio Ramos, Leo Messi (FC Barcelona), Gianluigi Buffon y Paulo Dybala (Juventus) y Neymar Jr. y Kylian Mbappé (París Saint-Germain).

Cristiano Ronaldo recibió también, el pasado día 7 junto a la torre Eiffel de París, su quinto Balón de Oro, igualando así al argentino del Barcelona Lionel Messi.

El delantero portugués ganó la pasada temporada cinco títulos con el Real Madrid, entre ellos la liga española y la Champions League europea, de la que fue máximo goleador con diez tantos a partir de los cuartos de final.

"Estoy muy feliz. Gracias a mi equipo y a mis compañeros del Real Madrid. Espero que podamos hacer lo mismo el año que viene", comentó Cristiano en un vídeo que se exhibió en la sala.

El Real Madrid, que competía con el Mónaco y el Manchester United, fue proclamado mejor equipo del 2017, galardón que recibe por tercera vez (también en 2014 y 2016) y, en consecuencia, supera los dos del Barcelona (2011 y 2015) y establece un récord. Su técnico, Zinedine Zidane, subió a recibir el globo.

El equipo presidido por Florentino Pérez ha cuajado el mejor año de su historia al conquistar cinco títulos: Champions League, LaLiga, Supercopa de Europa, Supercopa de España y, recientemente, el Mundial de Clubes.

Pocos minutos después, Zidane regresó al escenario para recibir el trofeo el mejor entrenador del año, compitiendo con los italianos Antonio Conte (Chelsea) y Massimiliano Allegri (Juventus) y el portugués José Mourinho, que ganó la Europa League con el Manchester United.

El presidente de LaLiga española, Javier Tebas, recibió, de manos del técnico italiano Fabio Capello, el trofeo a la mejor liga del mundo. "Este premio es de todos los clubes y jugadores españoles", dijo el dirigente español.

El trofeo a la carrera deportiva fue otorgado al central español Carles Pujol (FC Barcelona), que competía con el italiano Alessandro del Piero.

"He sido muy feliz porque durante 20 años he hecho lo que más me gusta. El fútbol me lo ha dado todo y ahora quiero devolverle a la sociedad todo lo que me ha dado", comentó el exjugador azulgrana.

El premio a la trayectoria como entrenador fue para el italiano Marcelo Lippi, que recibió el trofeo de manos de Francesco Totti, que a su vez fue distinguido con el trofeo a la carrera deportiva de un jugador.

El alemán Felix Brych fue elegido mejor árbitro, el portugués Jorge Mendes mejor agente; el español Ferrán Soriano, director del Manchester City, mejor dirigente de club; Vadim Vasilyev (Mónaco) mejor ejecutivo, el argentino Héctor Cúper mejor seleccionador árabe (Egipto) y la selección de Arabia Saudí mejor equipo árabe.


Los galardonados posaron para la foto final en la octava edición de los Globe Soccer Awards.

martes, 24 de octubre de 2017

ZIDANE Y RONALDO TRIUNFAN EN LONDRES

Aránzazu Gálvez

El mundo del fútbol se ha vestido este lunes de gala para celebrar los premios The Best. Para esta segunda edición, la FIFA ha cambiado la fecha y la ubicación: de Nyon (Suiza) se ha pasado a Londres y del mes de enero a octubre, adelantándose al Balón de Oro.

El histórico London Palladium -escenario de conciertos y espectáculos de grandes de la música como Frank Sinatra, Louis Armstrong, Dean Martin, Sammy Davies Jr, Judy Garland o The Beatles-, en pleno centro de la capital británica, se ha vestido de gala para albergar la ceremonia en la que se ha premiado a los mejores jugadores, mejores entrenadores, mejor portero, mejor gol y mejor afición de la temporada.

Zinedine Zidane, técnico del Real Madrid, recibió el premio a mejor entrenador de la temporada. El preparador francés, segundo el año pasado, se impuso a los italianos Massimiliano Allegri (Juventus de Turín) y Antonio Conte (Chelsea), después de la que fue una campaña inmejorable, en la que el Real Madrid ganó LaLiga, la Champions League y las Supercopas de España y de Europa.

"Este trofeo es una locura y significa muchas cosas. Es un honor estar aquí, es algo increíble; nunca pensé que iba a recibir algo así de importante. Quiero darle las gracias a los jugadores; es gracias a ellos que hay espectáculo", expresó un Zidane emocionado al recoger el premio de manos de Ranieri.

Cristiano Ronaldo fue condecorado por segundo año consecutivo como mejor jugador del mundo después de un curso para enmarcar, en el que ganó la Liga de Campeones, la Liga española, la Supercopa de Europa y la Supercopa de España. Cristiano se impuso en la votación con el 43,16% de los votos al argentino Lionel Messi y al brasileño Neymar.

Sarina Wiegman, seleccionadora de Holanda, consiguió el galardón a mejor entrenadora de fútbol femenino. Wiegman, que guió al combinado 'Oranje' al título en la Eurocopa de este año, se impuso en la votación al francés Gérard Precheur y al danés Niels Nielsen.

La holandesa Lieke Martens, atacante del Barcelona, no dio lugar a la sorpresa y este lunes se llevó el premio que designa a la mejor jugadora del mundo. Martens, de 24 años, conquistó con la selección holandesa el título en la Eurocopa de este año.

La nueva reina del balompié mundial ha vivido un año inolvidable, en el que levantó la Eurocopa, fue nombrada mejor jugadora del torneo y fichó por el FC Barcelona.
El veterano guardameta italiano Gianluigi Buffon (Juventus de Turín) se llevó el primer galardón específico para los arqueros en estos premios. Buffon, de 39 años, se impuso en la votación al costarricense Keylor Navas, del Real Madrid, y al alemán Manuel Neuer, portero del Bayern Múnich.

El delantero togolés Francis Koné, el jugador que ha salvado la vida de cuatro futbolistas en los últimos ocho años, fue galardonado con el premio de la FIFA al Juego Limpio. Koné, que juega en el Zbrojovka Brno checo, salvó la vida del portero rival Martin Berkovec el pasado mes de febrero al evitar que se tragara la lengua tras un choque.
El francés Olivier Giroud, delantero del Arsenal, ha recibido el premio Puskas de la FIFA a mejor gol del año. Giroud, de 31 años, se llevó el galardón por el espectacular 'tanto de escorpión' que anotó el pasado mes de enero en un partido de la Premier League contra el Crystal Palace.

Cinco jugadores del Real Madrid (los defensas Sergio Ramos y Marcelo, los centrocampistas Luka Modric y Toni Kroos, y el atacante portugués Cristiano Ronaldo) y dos del Barcelona (el centrocampista Andrés Iniesta y el delantero Lionel Messi), junto a los brasileños del París Saint-Germain Dani Alves y Neymar, y los italianos Gianluigi Buffon (Juventus) y Leonardo Bonucci (Milán), figuran en el Once Ideal de 2017 de la FIFA FIFPro.

El Celtic escocés recibió el premio a la mejor afición del año. La afición del conjunto católico de Glasgow, vigente campeón de la Scottish Premiership, se impuso en la votación, realizada a través de la página de la FIFA, a las aficiones de Borussia Dortmund y Copenhague.

El goteo de celebridades por delante del photocall del London Palladium ha sido constante a lo largo de las últimas horas de la tarde. El tenor español Plácido Domingo y los actores británicos Catherine Zeta-Jones y Patrick Stewart han sido algunos de los invitados ilustres que han presenciado este lunes en directo la gala The Best de la FIFA.

Entre los invitados VIP también han figurado el legendario compositor teatral Lord Andrew Webber, el extenista Boris Becker y el actual entrenador del Crystal Palace y antiguo seleccionador de Inglaterra, Roy Hodgson. Como parte del grupo 'FIFA Legends', un nutrido grupo de ilustres exfutbolistas como Diego Armando Maradona, Ronaldo, Frank Lampard, Samuel Eto'o, David Trezeguet y Diego Forlán.


La gala ha sido presentada por el actor británico Idris Elba, estrella de películas como The Mountain Between Us, Beats of No Nation y Rocknrolla y de célebres series como 'Luther' y The Wire. Junto a Elba, acérrimo seguidor del Arsenal, ha estado la presentadora anglo-brasileña Layla Anna-Lee y juntos han presentado las actuaciones de la banda de rock Kasabian y del grupo de percusión Stomp.

jueves, 14 de septiembre de 2017

EL GOL SE LLAMA RONALDO

Volvió la Copa de Europa al Santiago Bernabéu y con ella Cristiano Ronaldo que marcó por partida doble en el fácil partido de los blancos ante el Apoel de Nicosia

Antonio Blanca

El Santiago Bernabéu recibió este miércoles dos antidepresivos, la vuelta de la Liga de Campeones y el regreso de Cristiano Ronaldo. El estadio merengue todavía no había visto un triunfo liguero y su último jolgorio se desarrolló en agosto, en la Supercopa de España disputada ante el Barcelona. Pues bien, el estreno de la defensa del título europeo se celebraba ante el APOEL, un rival inferior en lo que a técnica se refiere que venía uniformado de víctima propiciatoria. El campeón chipriota era interpretado por el entorno de Chamartín como el púgil idóneo para la catarsis necesitada por el Real Madrid.

Zinedine Zidane resolvió el brete de la ausencia de delanteros centro -tras la lesión de Benzema y las ventas de Morata y Mariano- colocando al presumible Balón de Oro en dicho rol, flanqueado por Bale en banda zurda e Isco entre líneas. Dio descanso el técnico galo a Kroos y la alternativa a Kovacic, que acompañaría a Casemiro y Modric en un once de zaga identitaria. El objetivo era refrescar la confianza por medio de los goles y que, con el paso de los minutos, el juego y la consistencia defensiva se incorporaran a la fórmula de redención pretendida.

El duelo dio comienzo con la pelota pintada de blanco. Se jugaría siempre en cancha de los visitantes, hecho que favorecía el desquite de un vestuario herido ante el doble empate casero ante Valencia y Levante, que ha desempolvado las sospechas de relajación y autocomplacencia. La posesión y las sensaciones de dominio pertenecieron a los madrileños, pero el bloque chipriota no se preocuparía por batallar por esos parámetros: la idea de Giorgos Donis era achicar de forma intensiva y urgar en la impaciencia del gigante para salir a la contra y pescar un improbable asalto al rectángulo más pomposo del planeta. Durante los 90 minutos.

Sin embargo, la cohesión del 4-4-2 amarillo y su actitud ardorosa no pudieron contener la cumplimentación estricta del planteamiento de Zizou. El primer cuarto de hora resultó un toma y daca en el que el talento individual dictó la senda. Se abriría fuego con dos acciones a balón parado: la primera, un córner lanzado por Isco que Marcelo centró para el cabezazo desviado de Bale; y la segunda, que forzó la parada de Keylor Navas, fue ejecutada por una falta -de larga distancia- sacada en corto y engatillada por el cañonazo del que fuera lateral del Celta Roberto Lago.

Tras ese impulso, el abc chipriota entregaría un pelotazo que bajó De Camargo (referencia y faro ofensivo) para que la calidad de Ebecilio concluyera la subida y pase de Lago con un remate trompicado que atajó el meta tico. El Madrid no había salido con la concentración suficiente y se partía tras pérdida, pero su funcionamiento contemplaba lo ofensivo como prioritario y en la transición de ese aviso chipriota Isco inventó una contra mortífera. Cambió el ritmo en la medular, sentó a un zaguero con una finta deliciosa, sutil, y abrió para que Bale centrara y Ronaldo abriera el marcador, de remate cruzado.

El galés salió como avanzadilla de Marcelo en su perfil de zurdo y su equipo lo aprovecharía, pues el galés conectó de nuevo con Ronaldo, en esa secuencia de centro lateral y cabezazo cruzado, pero el portugués se topó, en esta ocasión, con el lateral de la red. Luego una apertura hacia el extremo zurdo fue centrada, con veneno, rebosante de técnica y de primeras, hacia el chut fallido y forzado de Cristiano. El retorno de Bale a su banda natural, alejándose de esa posición de pierna cambiada, estaba agujereando a los chipriotas. Era la mejor noticia de la noche.

Por el camino se profundizó en el soliloquio merengue, ya que la actitud tras pérdida era la adecuada y la vigilancia ante los pelotazos rivales hacia De Camargo también fue efectiva. Y también se lesionó un Kovacic que se retiró llorando. Kroos entraría en el verde por el abatido mediocentro croata y empezó su sinfonía en la distribución que coronó con un chut infructuoso pasada la media hora. Modric y Bale también lo buscarían en sendos intentos, pero el meta Waterman no sería inquietado. El muro visitante daba la cara como rocoso a pesar de sufrir en los contraataques. Ronaldo cerraría el primer acto con una volea demasiado angulada en esa suerte vertiginosa.

El camino a vestuarios se realizaría después de que Vinicius estirara a los suyos con un lanzamiento sin dirección desde muy lejos. El APOEL jugó un buen trecho encerrado en los 20 metros que circundaban a su portero pero sobrevivió metido en el partido. No quiso la pelota el referente del fútbol en Chipre y se limitó a capear las ráfagas, no muy fluidas, de juego ofensivo madridista. No obstante, los de Zidane navegaron con el 64% de posesión y lanzaron 12 tiros (por 3 visitantes) pero empataron en disparos entre palos: 1 por trinchera. Pareciera que el control del juego asumió un protagonismo no pretendido por los locales. Sin brillo, el merecido 1-0 condujo a los contrariados madridistas al intermedio.

La ausencia de argumentos atacantes por parte del sistema de Giorgos Donis (sólo el rudo balón aéreo hacia De Camargo era visualizado como salida del esfuerzo defensivo) podía llamar a la distensión merengue, faltos de ritmo en la circulación para generar el peligro esperado, pero tardaría 53 segundos el Madrid en negar esa inercia: un cambio de banda de Kroos a la incorporación de Carvajal fue zanjada con centro del lateral y remate de Ronaldo que se estrelló en el travesaño. La pelota botó sobre la línea en la reacción local.

Había acelerado su ratio combinativa el bloque capitalino y el enésimo centro peligroso de Bale desde la izquierda concluyó en mano de Lago y penalti. Ronaldo tomó el cuero y, en el minuto 51, transformó con fiereza una pena máxima más que dudosa. Sea como fuere, el luso corrió para coger la pelota y colocarla en el punto central. La actitud de los locales había mutado y la búsqueda de una mayor cosecha que favoreciera su primer puesto en el grupo nutrió una metamorfosis que Isco, Casemiro y Kroos materializaron con otro trío de lanzamientos claros en dirección a Waterman. Todo ello antes del 60 de juego.

Instantes después, Ramos ejemplificó el nuevo pentagrama madridista. Cortó el paso al frente dibujado por el APOEL (había entrado el talentoso Farías por Sallai para tener más la pelota), abrió hacia Marcelo y envió a las mallas, con una chilena plena de garra, un cabezazo rebotado de Bale.

Hasta el pitido postrero no sufriría enmiendas el aluvión enérgico de un Madrid desatado. Marcelo y Carvajal eran extremos y los centros laterales se multiplicaban, salpicados por una presión intermitente que redondeó un segundo acto suficiente para relanzar la ligazón entre tribuna y césped. Y tendrían minutos para degustar la competición más elitista Dani Ceballos -sustituyó a Isco- y Borja Mayoral -por Bale- . El andaluz y el canterano tocaron tierra ante un rival de brazos bajados y con el ritmo global congelado.

Cerraría el Real Madrid sus primeros tres puntos en la Liga de Campeones 2017-18 con la mejor versión desde los torneos veraniegos. El campeón de Chipre no fue un obstáculo que examinara aspectos por los que ha sido herido el sistema de Zidane en las semanas precedentes (su concentración defensiva y el equilibrio tras imprecisión) pero este miércoles lo importante para el 12 veces rey de Europa era golear y ganar en convicción ofensiva. Y ambos objetivos fueron resueltos con éxito.

lunes, 14 de agosto de 2017

BAÑO DEL MADRID PESE AL ÁRBITRO

Carlos de Blas

Dos golazos de Cristiano Ronaldo y Marcos Asensio pusieron un broche de oro al triunfo del Real Madrid en el Camp Nou en el partido de ida de la Supercopa de España. El 1-3 definitivo estuvo salpimentado por Piqué, que abrió el marcador con un gol en propia meta, y por un sobrepasado De Burgos Bengoetxea a los mandos del pito arbitral.

No fue un triunfo fácil para los blancos, pues tras una primera parte marcada por el respeto de ambos y el rigor táctico, la segunda mitad del partido se convirtió en un carrusel de ida y vuelta tras el gol en propia puerta de Piqué al tratar de cortar un centro raso de Marcelo en el minuto 50. En medio de la locura, el árbitro puso de su parte al caer en la trampa de Suárez pitando su simulada caída en un corte con Navas en la línea de fondo a poco menos de un cuarto de hora para el final. Cinco minutos después, expulsaba a Cristiano Ronaldo tras enseñarle la segunda amarilla por simular una caída en su duelo con Umtiti dentro del área. Aún así, el Real Madrid, respondió al empate logrado por Messi de pena máxima con dos contraataques finiquitados con el balón en el fondo de la red. Primero fue Ronaldo en el minuto 82, donde vio la primera de sus amarillas por quitarse la camiseta, y luego Asensio en el 90, dejando encarrilado el segundo trofeo de la temporada con el 1-3 del electrónico.

Antes, el guión del partido quedó dispuesto para que ambos partidos lucieran sus mejores galas en sus onces iniciales, descontando la baja de Modric por sanción y el banquillo para Ronaldo por falta de ritmo. Kovacic fue el encargado de sustituir a su compatriota croata en una alineación calcada a la de Skopje. Por el lado del Barcelona, Deulofeu fue el elegido por Valverde para ocupar el hueco dejado por Neymar en el tridente de ataque azulgrana.

El cambio de Kovacic por Modric no fue un simple intercambio de nombres sino que ZIdane modificó la misión del centrocampista. El croata se olvidaría de crear y su primera orden era convertirse en la sombra de Messi. Kovacic cumplió más que de sobra y no sólo ahogó la creación del Barcelona, enfocada ahora más que nunca si cabe a la inspiración del argentino, sino que de su destrucción nacían muchas de las jugadas de peligro blancas.

Esa pérdida de desequilibrio por acción -el marcaje de Kovacic sobre Messi- y por omisión -ausencia de Modric-, deparó que el duelo por hacerse con el control de la pelota en el centro del campo protagonizara la primera mitad. Había acercamientos y combinaciones por parte de los dos equipos, pero todo acababa en la línea de tres cuartos, sin apenas oportunidades que probaran las habilidades de Ter Stegen o Navas.

Lo más cerca de llegar a un gol en la primera mitad estuvo en la inspiración de Isco. Primero en el minuto 18, cuando en una internada en el área por la izquierda abusó de balón ante el mareo al que sometió a Alba, disparando sin demasiada fortuna fuera. Luego ya en el minuto 37, cuando en la misma situación optó por cader la pelota al corazón del área donde Bale, de primeras, probó los reflejos de Ter Stegen.

Ya en la segunda mitad, con los mismos protagonistas sobre el césped, el paradigma cambió a los cinco minutos. El motivo, el tanto en propia puerta de Piqué al desviar un centro raso de Marcelo al fondo de la red cuando se lanzó al suelo para cazar el esférico. Con el 0-1, el Barcelona se vio obligado a tomar más riesgos, llevando el partido a un ida y vuelta frenético que a punto estuvo de volverse en su contra si no llega a ser por una providencial intervención de Jordi Alba. El lateral salvó sobre la línea de gol un remate a bocajarro de Carvajal tras recibir una ssitencia de Benzema tras una fenomenal jugada del francés a base de bicicletas.

Influenciados por la presión alta de ambos equipos en la primera mitad y que apenas está terminada la pretemporada, Valverde y Zidane reaccionaron al unísono para meter los primeros cambios. Y es aquí donde saltaron las costuras para el Barcelona. Si bien el francés mandaba a la banda a calentar a Asensio y Cristiano Ronaldo, el técnico vasco hacía lo propio con Denis Suárez y Paco Alcácer. Valverde puede poner un once inicial de garantías para un equipo con el Barcelona; sin embargo, las aspiraciones de los azulgrana para una temporada de éxito no tienen un banquillo de garantías al que aferrarse para acomenter los pertinentes revulsivos a los que se pueda ver abocado a lo largo de la temporada.

Así, primero en el minuto 58 y luego en el 68, abandonaron el campo Deulofeu e Iniesta para dar entrada a Denis Suárez y Sergi Roberto por parte del Barcelona: y Benzema y Kovacic para dar paso a Ronaldo y Asensio por el lado blanco.

Lo cierto es que el Madrid acabó por acomodarse a la mínima ventaja y el Barcelona aprovechó para repetir llegadas una y otra vez, saldadas en su mayoría con un córner a su favor. El Madrid buscó la reacción aprovechándose de dos pérdidas culés en tres cuartos, acabando una de ellas en gol anulado a Ronaldo por fuera de juego. A su vez, Busquets fallaba lo infallable cuando se encontró con tiro franco ante la portería vacía después de cazar un balón dividido dentro del área.

Con el partido desatado, entró en acción la picaresca uruguaya. Suárez aprovechó un encontronazo con Navas en la línea de fondo para inventarse una caída en la que picó De Burgos Bengoetxea. El costarricense no tocó al delantero, pero éste acabó dolorido en el suelo víctima de un fantasmal toque. Messi no desaprovechó el regalo e igualó el partido desde el punto de penalti.

Pero bastaron tres minutos para que llegara la respuesta blanca. Y lo hizo en forma de golazo. En un contraataque fulminante, Isco mandó la pelota en largo al desmarque de Ronaldo por la izquierda. El portugués recibió la pelota quedándose en un mano a mano con Piqué, alq ue recortó hacia el interior desde la frontal para mandar un zapatazo al palo largo inapelable para Ter Stegen. Con la adrenalina por todo lo alto, el portugués pensó que las amarillas en la Supercopa carecen de valor y optó por presumir de musculatura del tren superior quitándose la camiseta y enseñándola a la grada al "estilo Messi".

La boutade de Ronaldo acabó degenerando en expulsión cuando instantes después el colegiado le mostraba la segunda por simular una caída dentro del área. El calentón del 7 blanco degeneró en un empujón a De Burgos antes de abandonar el terreno de juego, por lo que al final esa inocente amarilla autoimpuesta minutos antes puede acabar en un largo período fuera de los terrenos de juego.


Envalentonado por lo sucedido, sus compañeros no se amilanaron y buscaron con empeño hurgar en la herida culé. Y como calco del 1-2 llegó el tercero. Esta vez fue Asensio el que recibió en el mismo punto, también con Piqué enfrente, pero el balear no se lo pensó y apuntó a la mismísima escuadra defendida por Ter Stegen en el primer palo. Con una colocación milimétrica, la pelota entró saludando a la escuadra para besar las mallas en el interior de la portería. Con esta obra de arte, el joven Asensio sellaba con otro gol su pasaporte de debuts en todas las competiciones que ha disputado con la camiseta blanca: Liga, Copa, Mundial de clubes, Liga de Campeones, Supercopa de Europa y Supercopa de España.

lunes, 5 de junio de 2017

RONALDO MEJOR JUGADOR DEL MUNDO

La estrella portuguesa del Real Madrid, todo un recordman sigue pulverizando estadísticas y llevando en volandas al Madrid a la leyenda

Antonio Blanca

Si nadie había ganado dos Copas de Europa seguidas, tampoco nadie había conseguido tres en cuatro años. El Real Madrid hizo posible lo imposible para los demás y rubricó que desde 2013 es el mejor equipo del mundo. Los últimos cuatro años, justos los que coincidieron con la cuarta legislatura de Florentino Pérez, están entre los más brillantes de la historia del Madrid.

A este equipo ya eterno lo lideró, otra vez, Cristiano Ronaldo, que ha completado en este 2017 su mejor año en el Real Madrid, precisamente cuando más se dudaba de su continuidad y cuando más pitos escuchó de un sector (libre pero errático) de la siempre exigente afición del Santiago Bernabéu.

Por quinto año consecutivo, Ronaldo ha sido el máximo goleador de la Champions League, pero la grandeza de este año no tiene comparación con cualquiera de los anteriores. Mientras otras temporadas llenaba sus registros con los equipos menores y en primera ronda (lo que hizo Messi esta temporada), Ronaldo ha sido este año el jugador más decisivo con diez, ¡diez!, goles en las rondas más importantes: cinco al Bayern en cuartos, tres al Atlético en semifinales y dos a la Juventus en la final.

No hay antecedente superior. No hay jugador que hiciera una Copa de Europa tan completa, decisiva, relevante y mayúscula como la que acaba de firmar Cristiano Ronaldo. La gestión de Zidane, el único entrenador que convenció al ‘7’ merengue de que era mejor descansar en muchos partidos que se ganan igualmente con el equipo B, ha conseguido que Cristiano llegara al tramo final de temporada mucho más bravo que un toro. Ha sido descomunal sus tres últimos meses con goles en todos los partidos importantes del Madrid, también los de Liga.

El portugués tiene ya cuatro Champions (2008 con el United y 2014, 2016 y 2017 con el Madrid), todas de ella como figura principal y solo perdió una final, la de 2009. Es el único jugador en marcar en tres finales de Champions (y no se cuenta aquí el penalti decisivo de la Undécima) y ya ha ganado, a falta que se lo den, su quinto Balón de Oro, los mismos que la estrella del Barcelona.

En Cristiano Ronaldo ha pilotado el enésimo proyecto de Florentino Pérez, que en su cuarta legislatura por fin ha construido el Madrid que tanto soñó. El presidente fue reelegido hace justo cuatro años, el 4 de junio de 2013, por aclamación popular. No tuvo entonces rival, como tampoco lo tendrá este verano, en la que Florentino sellará su quinta etapa al frente del club blanco, tercera consecutiva.

El discurso del máximo mandatario blanco siempre ha ido ligado a la historia del Real Madrid. De su boca siempre han salido las palabras "excelencia", "inconformismo", "competitividad", "autoexigencia" o "superación". Y eso es el Real Madrid. Por eso cuando decidió echar a Carlo Ancelotti tras una segunda temporada horrible, en la que el Madrid se sumió en un hundimiento impropio del club, lo que hacía el presidente era aplicar todas esas premisas. El tiempo le ha dado la razón.

El Madrid no tenía equipo para quedarse en blanco en 2015, como tampoco lo tenía en 2013 con Mourinho, que también se fue. En el fútbol pueden pasar muchas cosas y la línea entre la victoria y la derrota es muy fina, pero con la plantilla que tiene, no ganar como mínimo un título por año es un fracaso. Por eso desde ese rechazo a la autocomplaciencia que entrenadores como Pellegrini o Ancelotti instauraron en el Bernabéu, el Madrid ha ido hacía arriba.

El actual Real Madrid nació en la temporada 2010/11, cuando se cerraron las catástrofes contra los equipos de 2ª B y las vergüenzas de las eliminaciones de octavos y se recuperó el gen competitivo que llevaba un lustro sin aparecer. Ese Madrid, que ganó menos de lo que debió, encontró la gloria a partir de 2013, coincidiendo con la mencionada legislatura de Florentino.

Desde ese verano de 2013 y hasta el actual, cuatro años justos, el Real Madrid ha ganado tres Copas de Europa, una Liga, una Copa del Rey, dos Mundial de Clubes y dos Supercopa de Europa. Su mandato, con el paso del tiempo, se debe recordar como una dinastía, como la dictadura de un equipo que no dio opciones a los demás en Europa.

La clave ha estado en formar un bloque que tenía capacidad de seguir siendo exitoso aún cuando había alguna pieza que no funcionaba, como pudo ser Rafa Benítez o algún que otro jugador. Florentino Pérez aseguraba tras la final de este sábado que nunca había visto un vestuario tan unido. Ramos, al que el presidente le señaló como "el artífice" de hacer esto posible, comentó que "cuando hay un equilibrio y estabilidad desde arriba (en referencia a la directiva), eso se nota en el vestuario".

El buen ambiente entre unos y otros y la coordinación entre todos los estamentos también ha llevado al Madrid a ganar. No se han necesitado hacer grandes revoluciones y tampoco fichajes galácticos para ganar estas tres finales. Al contrario, se han mantenido las principales piezas, dejando a otras que maduraran y añadiendo algunas que perfeccionaron al grupo.

Si el Real Madrid ha ganado la Duodécima con los mismos jugadores que la Undécima, más clarificador es el dato con los que estuvieron en las tres Copas de Europa de estos últimos cuatro años. Son doce los jugadores (con relevancia en los títulos) que, como mínimo, estuvieron desde 2014: Carvajal, Marcelo, Sergio Ramos, Pepe, Varane, Nacho, Casemiro Modric, Isco, Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo. Esto es más de la mitad de una plantilla, una barbaridad.

El Madrid es ya el mejor equipo de la historia del fútbol y posiblemente sin el posible lo es de la historia del deporte.

jueves, 4 de mayo de 2017

COLOSAL RONALDO

Sendas exhibiciones ante el Bayern de Munich y el Atlético de Madrid hacen que el planeta fútbol rinda pleitesía al mejor jugador del mundo

Antonio Blanca

En el fútbol no sólo se vive de la estadística. La manera de leer los partidos, el riguroso orden táctico de un equipo o la magia de ese jugador diferente no queda registrado en ninguna parte. Pero si hay alguien que, además del valor cualitativo que pueda aportar, disfruta con esta área de las matemáticas este es Cristiano Ronaldo.

Gracias a su efectividad, la noche del pasado martes volvió a ser el arma letal de un gran Real Madrid. Devastador el equipo de Zidane ante el Atlético personificado en la figura de la estrella lusa, que convirtió todo lo que remató en gol para romper la barrera de los 400 goles con la camiseta blanca en 389 partidos. Sin duda, unas cifras de auténtico escándalo, fuera de lo común, redondeadas con un hat trick en un partido sublime tanto por su participación individual como la del global del conjunto; la segunda ocasión en la que endosa a los colchoneros tres goles esta temporada después del que logró en la primera vuelta en el Calderón. En Champions, sólo habían encajado cinco goles hasta la fecha.

Su racha goleadora en los últimos partidos de Champions es conspicua. Ya son ocho los goles que ha marcado desde los cuartos de final ante el Bayern, encadenando dos tripletes seguidos. Acusado de engordar sus números de cara a puerta ante rivales de menor entidad, lo cierto es que el ‘7’ blanco (posiblemente y sin el posible también, el mejor jugador en la historia del Real Madrid) ha sacado su versión más determinante cuando se reclama la aparición de los mejores. Sus últimos cinco remates en la máxima competición continental han terminado en gol. Unos registros bárbaros.

De este modo, según datos de Opta, sus 103 goles en Europa no sólo le convierten en el máximo goleador histórico, sino que además supera a 113 de los 135 equipos que han participado en el torneo desde que se instauró el nuevo formato en la 1992/1993. Además, con sus 10 goles se queda a uno de Messi, hasta ahora el “pichichi” de esta Liga de Campeones, amén de presentar su seria candidatura al Quinto Balón de Oro.

Zidane ha conseguido lo que ningún otro entrenador había logrado, hacer descansar al portugués. Con su poder de convicción le ha hecho entender que a sus 32 años el descanso es primordial para afrontar con plenas garantías la recta final de la temporada, tanto en la Décima como en la Undécima llegó con no pocos problemas físicos al mes de mayo, y el pasado verano tras dos entradas bruscas de Payet en la final de la Eurocopa cayó lesionado gravemente para un período de tres meses, del cual le ha costado recuperar su mayúsculo tono físico.

Estamos un pasito más cerca de la final de Cardiff y estamos muy contentos. Me siento muy bien, me preparé para estar bien en la fase final del campeonato. Obviamente, hay que tener el punto de suerte también, porque las cosas están saliendo bien; no solo a mí, sino al equipo también”, reconocía el portugués tras recibir la camiseta honorífica de los 400 goles de la mano de su presidente Florentino Pérez, números desorbitantes para un jugador descomunal, leyenda viva del Real Madrid y del fútbol, del cual se hablará y pondrá en valor todo lo conseguido cuando se retire, que también será cuando su equipo más le eche de menos.

No obstante, a Ronaldo se le ha recriminado en más de una ocasión no participar en demasía del juego de su equipo. Es más, con los años parece más desconectado de lo que hacen el resto de sus compañeros con el balón, centrando sus esfuerzos en hincar el diente siempre que puede a la portería rival. Cuando el gol le es esquivo, es un debate recurrente hablar sobre su declive como jugador, que en esta temporada se ha traducido en pitos (un sector pobre) de su propia afición. “Sólo quiero que no me silben”, reiteró el portugués, todavía dolido con los que oyó en el partido contra el Bayern. Y es que cuando la puntería está afinada, poco se le puede objetar al hombre más letal de esta Champions, y de la Historia merengue.

miércoles, 3 de mayo de 2017

HAT CRIS...TIANO RONALDO

Carlos de Blas

Cristiano Ronaldo se erigió como protagonista indiscutible de la semifinal de Liga de Campeones entre Real Madrid y Atlético de Madrid anotando los tres goles con los que el equipo blanco deja encarrilada su clasificación para la final de Cardiff. De cabeza en el minuto 10, de volea en el 73 y empujando un pase de Lucas Vázquez en el minuto 86. Así fueron los tantos de este martes del astro portugués, que sumando los 2 de la ida contra el Bayern y los tres de la vuelta, arrojan ocho goles en tres partidos decisivos.

La exhibición del delantero de Madeira fue un reflejo de la superioridad mostrada por el Real Madrid en todo momento. Con Isco en el once titular en lugar del lesionado Bale, Zidane dispuso un dibujo en el que el malagueño hizo de enlace entre el medio campo y el ataque. Bajando a recoger la pelota a la zona de Casemiro, Kroos y Modric, las apariciones del '22' dotaron de aire fresco y claridad la zona de creación blanca.

El Atlético, por su parte, quedó desdibujado. Saliendo a aguantar, se encontró a un Madrid que no sólo buscó el balón sino que lo dominó y trató con mimo. La circulación blanca se saltaba la presión alta y la pausa con la que combinaba frenaba cualquier intento de contraataque rojiblanco.

Con esta situación, el Real Madrid se mostró contundente a la hora de encarar el área de Oblak. El arquero rojiblanco tuvo que sacar a relucir su talento demasiado pronto. En el minuto 7, una jugada de Carvajal internándose en el área acabó con un chut con el exterior del lateral que blocó en primera instancia el esloveno, pero que dejó la pelota libre a un cándido Benzema que en boca de gol no terminó de acertar su oportunidad.

Esta doble ocasión abrió del todo el rodillo blanco, que no paró de acosar a un Atlético encerrado en el área, dejando todos los rebotes y despejes de nuevo a los pies de su rival. De hecho, una segunda jugada fue lo permitió a Ronaldo anotar el primer tanto. Colgó Ramos un centro desde la esquina derecha del área y el despeje le cayó a Casemiro, que en su intento de chut con bote incluido envió la pelota al área pequeña, donde Ronaldo se elevó por encima de toda marca para poner el 1-0.

Con el marcador a favor, el Madrid no pecó en su habitual paso atrás teniendo ventaja y siguió buscando ampliar la herida del Atlético. Oblak se sacó una mano espectacular al lanzarse hacia la cepa del poste para evitar que el cabezazo medido de Varane fuera el segundo. Poco después, Navas contestó a este particular duelo de paradones lanzándose con reflejos felinos a por Gameiro cuando éste se encontró solo en el área tras un error por despiste de Ramos y Varane junto a Koke, autor del paso.

Quitando este susto, la autoridad del Madrid en el campo era incontestable. El ataque blanco centraba sus esfuerzos en la banda izquierda. Marcelo, Cristiano e Isco se asociaban para aprovechar el "parche" de Simeone con Lucas -zurdo y habitual central- como lateral derecho. En media hora de partido, el Real Madrid chutó 10 veces, seis entre palos; el Atlético, cero.

Los blancos seguían gustándose y no dejaban de crear ocasiones. Hasta Benzema lo intentaba con una chilena que mandó la pelota escasos centímetros por encima del larguero. Ese dominio provocó un exceso de confianza en Carvajal y Casemiro, que con dos pérdidas provocaron lo más cercano que tuvo el Atlético a una ocasión.

Justo antes del descanso, una caída de Carvajal le dejó K.O.. Lesionado del muslo, el lateral blanco se marchó de inmediato a vestuarios. Nacho aprovechó el descanso para calentar y ser su relevo en la segunda mitad.

A la vuelta de vestuarios, Simeone trató de emular la estrategia de Zidane y señaló la banda de Nacho como punto de entrada al área de Navas. Con la entrada de Gaitán y Torres por Gameiro y Saúl diez minutos más tarde, el argentino ponía sobre el tapete más velocidad que control. El esfuerzo físico de Isco ya empezaba a notarse en la fábrica de juego blanca y Zidane reacción con la entrada de Asensio por el malagueño. Simeone mantuvo su "all in" y metió a la vez su último cambio: Correa por Carrasco. Era el minuto 67 y el Atlético aún soñaba con meter un gol que les devolviera a la eliminatoria.

Con la frescura de Asensio, el balear retomó el papel de Isco y siguió desequilibrando desde la banda izquierda de ataque. Fue desde ese lugar en el que volvió a comenzar todo en el segundo gol blanco. Benzema recibió de espaldas en la frontal, logrando zafarse con elegancia de Godín para ceder a la derecha a Cristiano, que dentro del área dejó botar la pelota para empalmar una volea que certificó el 2-0 (minuto 73).

Un partido dominado de principio a fin, pero que con quince minutos para el final y con el Atlético de por medio no permitía el mínimo despiste. La versión más seria de los blancos se mantuvo. En el '80, la proporción de tiros era de 13 para el Madrid por 3 del Atlético, ninguno de los cuales fue sinónimo de peligro, un dato que reflejaba a la perfección la concentración y persistencia de los jugadores de Zidane.


Para el tramo final, el Atlético intentó con empeño irse arriba, lo que abrió la puerta del contraataque al Real Madrid. Y en uno de ellos, Lucas Vázquez, que entró por Benzema, se abrió paso por la dercha para llegar a línea de fondo y asistir a Cristiano Ronaldo, que siguió la jugada y se posicionó dos pasitos atrás para embocar la asistencia. Firmando el 'hattrick', Ronaldo firmó una de esas actuaciones para el recuerdo y dejó al Real Madrid a un paso de Cardiff, donde el 3 de junio -partido de vuelta mediante- buscará lo aún no ha hecho ningún equipo: reeditar un campeonato de Liga de Campeones (que no Copa de Europa, donde las cinco consecutivas le contemplan).