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jueves, 7 de septiembre de 2017

PROBLEMAS EN LA PAMPA

La selección albiceleste sigue sin cerrar su clasificación para el Mundial de Rusia del año próximo y a ella se le suma Chile que puede verse apeada del mismo

Antonio Blanca

La eterna fase clasificatoria mundialista de América Latina está llegando a su fin. Y lo hace con el anuncio de sorpresas y una traca final estupenda de cara a las dos últimas jornadas de la batalla por el acceso a Rusia 2018. Y es que a estas alturas los dos finalistas de las últimas dos Copa América están inmersos en una crisis que les mantienen con serias opciones de no asistir al Mundial del curso que viene. Por chocante que pueda resultar.

Argentina y Chile jugaban sobre el filo ya antes de los partidos de este miércoles. El empate cosechado por la albiceleste en Uruguay sólo se haría bueno si los de Sampaoli ganaban a la última clasificada, la desahuciada Venezuela; y los vigentes campeones del continente debían mostrar el icónico carácter para sobreponerse a la goleada encajada en casa ante Paraguay (0-3) con un triunfo en su visita, siempre complicada, a la altura boliviana.

Sin embargo, ni unos ni otro pudieron gacer honor a su pedigrí. El conjunto liderado por Leo Messi -desaparecido-, Dybala y Di María comenzó su duelo ante los venezolanos con la intensidad y actitud adecuadas. Pero la lesión del Fodeo -el mejor de su seleccionado- en el minuto 27 les restaría mortdiente ofensiva y el continuo monopolio del cuero y de las llegadas quedarían en nada a falta de acierto en el último pase. Icardi sólo atinó a forzar el gol en propia meta (de Rolf Feltscher) que empató el resultado de manera definitiva.

La Vinotino sacó un valioso punto en e Monumental de River Plate con la generación juvenil que está llamada a hacer grandes cosas. La inclusión de Banega mejoró a los argentinos pero les faltó pegada. Y la mentalidad no les bastó para terminar de remontar el chocante gol inicial, rematado por John Murillo. El delantero del Inter Icardi fracasó ante el prometedor portero Wuilker Fariñez, protagonista del defensivo y efectivo planteamiento del conjunto caribeño. Messi sólo dispuso de una acción clara, al filo del descanso y Dybala tampoco atinó en su par de zurdazos claros.

Así, Argentina sólo queda en el puesto de la repesca en la tabla clasificatoria porque Chile empeoró su resultado. La Roja no reaccionó y se dejó los tres puntos en La Paz. Ls bolivianos ganaron por primera vez a los chilenos, con un gol de penalt,i y se vengaron de los tres puntos que la Roja les quitó en los despachos por alineación indebida de un jugador. Juan Carlos 'Conejo' Arce fue el encargado de anotar el 1-0 definitivo que deja a los de Pizzi, favoritos en la Confederaciones, fuera de la repesca. En una jornada histórica para los locales.

También histórico fue el triunfo de Perú en Quito. Nunca los andinos habían ganado en casa de Ecuador, en la altura, pero el talento de su delantera resultó suficiente para quemar las opciones y la convicción de sus vecinos casi de manera definitiva. Los pupilos de Gareca entraron de lleno en la zona de clasificación directa a Rusia 2018 gracias al desempeño sensacional de Guerrero como facilitador de las llegadas de Carrillo, Cuevas y Edison Flores. Este último abrió un electrónico que sentenciaría Hurtado tres minutos después, en el 75. Los ecuatorianos picaron en la verticalidad visitante y sólo acertaron a reducidr distancias de penalti y por medio de Enner Valencia.

Por último, Colombia y Uruguay vieron reforzadas sus candidaturas a entrar de forma directa al Mundial. Los cafeteros arrancaron un empate, en casa, a Brasil. La Canarinha cortó su racha de nueve triunfos consecutivos a pesar de adelantarse en Barranquilla en base al golazo marcado por William. Un taconazo y el remate delicioso de Falcao a la red selló el punto que sabe a gloria para los de Pekerman, visto lo visto de sus competidores.

Y los charrúas sacaron una victoria agónica de su visita a la complicada Paraguay, que queda casi fuera de la pugna tras haberse reenganchado a última hora. Esta victoria fue también pionera, pues los ganadores del Mundial nunca había salido victorioso de Asunción. En esta ocasión retomaron el vuelo y disolvieron las dudas de las últimas fechas gracias a las dianas, en el último cuarto de hora, de Valverde y el de Gómez en propia puerta. Romero redujo distancias pero la eficiencia en el achique y la competitividad uruguaya les deja en la segunda plaza de la liguilla, con un colchón relativo.

Con seis puntos por jugarse, Brasil, líder, es seguida por los celestes (27 puntos, a 10 de los cariocas), Colombia (26 unidades), Perú (24 puntos) y Argentina (que marca la repesca y última plaza para el Mundial, con 24 puntos). Argentinos y peruanos se medirán en la dramática próxima cita. Por detrás aparecen Chile (23 puntos), Paraguay (21 puntos) y Ecuador (en caída libre, con 20 puntos). Arturo Vidal y Aélxis Sánchez se la jugarán contra Ecuador y Brasil para no protagonizar la sorpresa negativa de la fase, con permiso de Messi y compañía.

lunes, 3 de julio de 2017

SIEMPRE GANA ALEMANIA

Una selección atípica germana se llevó la Copa Confederaciones en Rusia ante el combinado nacional chileno que lo intentó pero no supo batir a un gran Ter Stegen

Antonio Blanca

El Saint Petersburg Stadium puso a prueba este viernes a los proyectos del campeón del último Mundial y del doble campeón de la Copa América. La final de la Copa Confederaciones citó al valiente libreto de Chile, propositivo y muy ofensivo, y al matiz que Alemania ha implementado a ese estilo colorido y combinativo con el que le metió siete goles a Brasil en 2014. Sobre el verde se iba a presentar un duelo ortodoxo de estilos entre dos de las mejores selecciones que se puedan ver. Dos de las que juegan más florido en pleno retorno global del físico y el contragolpe (con Portugal, tercera en el torneo, como emblema junto a Brasil). Así pues, dos bloques que se conocieron en la fase de grupos se volvían a examinar en pos el título.

Los pupilos de Pizzi, que desplegó su once de gala, implementaron una salida abrasiva, de presión a toda cancha y con posesiones que gravitaron en un ratio cercano al 65% hasta el descanso. Vidal, Vargas, Alexis y Aranguiz se filtraban en la mediapunta, entre líneas de la poblada zaga germana (Löw estructuró tres zagueros) y la pelota volaba por los laterales y en diagonal, con Stegen como diana. Pero los americanos no conseguirían traducir su fluir monopolizador, que empequeñeció al gigante europeo, en goles. Sí en tiros (12 a cinco fue la relación de intentos al intermedio, con 3 a dos en chuts a puerta, todo a favor de La Roja).

No obstante, Arturo Vidal rozaría el tanto en la apertura de las hostilidades. El jugador del Bayern gobernó el partido en los primeros 20 minutos y la efervescencia en la combinación de sus compañeros le dejó en mano a mano con el meta del Barça en el cuarto minuto. El arquero supo tapar el intento en el borde del área pequeña y se multiplicaba para soportar una tormenta por la que Alexis y Vargas lanzaron a puerta antes del décimo minuto. Seis lanzamientos registrarían los chilenos antes de que Mustafi cabeceara fuera en la primera llegada alemana.

La presión americana colapsaba la salida de pelota de una Alemania que fallaba con celeridad y entregaba ocasiones a una línea ofensiva rival activa pero desatinada en el último remate. Los de Löw buscaban el pelotazo hacia Werner como desahogo, pero no alcanzaban a enlazar pases que permitieran el respiro de un achique que no bastaba con el trío trasero Mustafi, Rudiger y Ginter. Sin embargo, en el minuto 19 se desnudaría la esencia del combate: Vidal chutó, Stegen provocó un rechace corto que Alexis no supo embocar, con todo a favor. En la siguiente acción, la transición alemana generó un error grosero en la salida de pelota de Marcelo Díaz -el mejor de su equipo en el torneo junto a Vidal-. El delantero del Leipzig le robó el cuero al mediocentro del Celta en una emboscada que le cedió el 0-1 a Stindl, el laborioso llegador con aspecto de réplica de Thomas Müller.

Chile acusaría el golpe sobremanera. A partir de ese único error en el juego de toque la inseguridad les abordaría y las imprecisiones se harían asiduas. Alemania, complacida por la efectividad (un remate a puerta, un gol) no modificaría su planteamiento arrinconado hasta que el cansancio mitigó la valentía posicional sin pelota de los chilenos. Hasta entonces, contemporizaron replegados y cazarían tres contras, esta vez, muy claras: un pase directo de Rudi fue rematado por Goretzka lamiendo la madera; Stindl remató un dos para tres que Werner no pudo controlar debidamente y Jara desvió, in extremis, a córner; y Draxler rozó el poste en otra pérdida oponente en campo propio.

Antes del descanso, el sistema de Pizzi se desdibujó, si bien Aranguiz (en varias ocasiones) y Vidal probaron a Stegen. Pero se constató la impresión de superioridad mental de una Alemania que cedió metros para abandonarse a la velocidad y verticalidad en cada robo. Como contra España y equipos que gusten de la posesión, Löw muestra respeto, no entra en la batalla por la pelota pero encuentra soluciones. La seguridad en el juego asociativo americano se esfumaría a medida que la amenaza europea, al galope, se reprodujo.

Pizzi dio 8 minutos del segundo acto a Marcelo Díaz, su ancla y distribuidor, para ver si reaccionaba y digería su error. Pero el jugador no superó la prueba y seguía desafinado. Así, entró Valencia con el fin de recuperar el juego entre líneas y la salida clara y límpia. Subieron las revoluciones los chilenos, con Vidal como mediocentro, pero Stegen no recibió inquietud y Draxler a punto estuvo de sentenciar en un slalom patrocinado por otro error de La Roja y contragolpe. Jara salvó a los suyos -minuto 55-.

La apariencia que susurraba una copia del duelo de la primera fase de la Copa, donde Alemania cedió el primer tiempo para amortizar el agotamiento que exige el planteamiento chileno y terminar mandando, fue revirada. Porque Chile no matizó su asedio táctico, siguió arriesgando, y porque los teutones acomplejaban a los americanos en cada contraataque que asomaba. La escena era diversa y la dureza y las escaramuzas también salipacarían el paisaje. Kimmich calentó un caldero que desbordó Jara con un codazo en la cara de Werner (muy completo en su rol de faro único). El VAR volvería a ser cuestionado, pues fue consultado y la agresión sólo fue castigada con una amarilla.

El balón siguió pintado de rojo pero la finura y sencillez con la que los pasillos daban a la meta alemana desapareció. Alexis y Vargas yacía fuera de la dinámica y Vidal, el Tucu Hernández y Valencia no refrescaban la lucidez sin los pulmones de los laterales. A 20 minutos para el final, los de Pizzi padecían un examen a su confianza y paciencia. Y sólo un balón largo de Vidal hacia Sánchez que el delantero del Arsenal usó para estrellar su remate en un zaguero despertó el peligro chileno. El esfuerzo pasaba factura y el motor del Bayern recobraba su papel como patrón cuando Vargas encontró las manos de Stegen tras una incorporación de Aranguiz. Únicamente dos llegadas claras eran testimonio de lo comprimido del duelo.

Pero la gallardía de aquellos que negaron a Messi dos Copa América en los últimos tres años dispararían su empuje. Vidal remataría a las nubes un balón suelto en el área después de que Alexis reclamara penalti. Los alemanes nunca asumirían el control del cuero como herramienta y dieron una horquilla de crecimiento agónico a la selección en desventaja. Löw sentó en el 79 a Werner e introdujo a Emre Can: un pulmón para reforzar la medular en sustitución del único punta. Stegen enviaría a córner un chut cruzado de Aranguiz acto y seguido.

Pizzi incluyó en el renacer postrero a Sagal (delantero centro) y Puch (flecha que juega como extremo) por el vaciado Aranguiz y el tenebroso Vargas -muy acertado en América y errático en este campeonato-. Vidal abrió los diez minutos finales con un cañonazo desde media distancia que atajó el meta del Barça en dos tiempos. La jerarquía chilena, que siempre levó el peso del fútbol, se extremó cuando las fuerzas flaqueaban. Alemania jugaba en su cancha, empujada a su frontal y afligida por una multitud de centros laterales. Y Sagal mandó al cielo un pase eléctrico de Puch que le dejó el arco sin portero.

No llegaría a la orilla el orgulloso despliegue de raza de Chile. El catenaccio le valió a Alemania para concatenar la Confederaciones y el Europeo Sub-21. La evolución desde el Mundial de Brasil, adaptado a los tiempos, se ha comprobado como idónea a un año de la cita rusa. Mereció más un sistema de Pizzi (tiró 20 veces a portería y cedió sólo 8 disparos) reconocible pero no sintonizado como en los mejores días. Y sin esa versión burbujeante los teutones sobrevivieron con un oficio impropio de la edad media de la plantilla congregada por el seleccionador pero muy esperanzador para su hinchada. Alexis tuvo la última con una falta -al borde del área- venenosa que Stegen (MVP de la final) sacó de la cepa del palo en el minuto 95.

lunes, 27 de junio de 2016

¡CHILE, CHILE! CONDENA DE MESSI

Segunda Copa América consecutiva para la Roja que venció en la tanda de penaltis a una Argentina maldita que añora la época dorada de Diego Armando Maradona

Antonio Blanca

El sueño argentino de nuevo se transmutó en pesadilla. La albiceleste tenía la posibilidad de vengar la derrota sufrida el año pasado ante los mismos verdugos, y volvieron a caer ante una correosa Chile, que se impuso nuevamente en la tanda de penaltis. El tiempo reglamentario acabó con empate a cero, con el árbitro y el juego duro como protagonistas del tiempo reglado. En la última suerte, el mejor jugador de los argentinos, Leo Messi, no fue capaz de darle el título a Argentina.

El encuentro comenzó con intensidad. ‘La Roja’ original (que así llamaban a Chile antes que a la selección española) planteó un partido brusco. No por falta de talento, sino por exceso del rival. Pese a que el poco peligro lo llevaba Argentina, la posesión la dominaban los chilenos. Con ambos conjuntos enfrascados en una batalla de patadas y empujones, el colegiado del encuentro decidió convertirse en protagonista. El chileno Marcelo Díaz se iba a la ducha con menos de media hora de juego por dos entradas a Messi (muy protestada la segunda) y para compensar, el argentino Marcos Rojo le seguía al vestuario por una patada a Arturo Vidal que se debió quedar en menos. Ley de compensación arbitral, y entre medias, la más clara para Higuaín, que volvía a fallar una ocasión cantada de gol, mano a mano ante Claudio Bravo que marró el ariete del Nápoles con un tiro cruzado en exceso. Con empate a cero se llegaba al descanso, resultado justo para el esfuerzo realizado.

En la segunda mitad se repetía el mismo escenario, con Chile que esperaba atrás mientras Argentina era la que ponía las ocasiones. Volvió a fallar claramente Higuaín, y Martino dio entrada a Agüero en la cancha. El del City tuvo la victoria en su cabeza, pero un gran Claudio Bravo salvó a los suyos. Por los chilenos tan solo Alexis Sánchez puso en aprietos a Romero, pero de forma insuficiente. Cumplido el tiempo reglamentario y el de prórroga se llegó a los penaltis, y nuevamente la suerte se puso del lado de los de rojo. Romero paraba el penalti de Arturo Vidal, pero Messi desperdiciaba la ventaja que le había dado su portero y mandaba el balón a las nubes. Con la devastación en la cara de La Pulga, en los Chilenos marcaban Nico Castillo, Aránguiz y Beausejour, mientras en Argentina hacían lo propio Mascherano y Agüero. Claudio Bravo, premiado con el galardón de Guantes de Oro del torneo, detenía el lanzamiento de Biglia y Silva, que repetía como máximo realizador del campeonato marcaba el 4-2 definitivo que le daba el trofeo a Chile.

La derrota en la final, tercera en tres años tras la sufrida el año pasado también frente a Chile y la del Mundial frente a Alemania, cuarta en el total de su carrera, han pasado factura a Leo Messi. El astro argentino, visiblemente afectado tras fallar su penalti, no podía evitar llorar al volver a ser incapaz de guiar a los suyos al triunfo. Tras el partido, La Pulga declaró que "es difícil, el momento es duro para cualquier análisis. En el vestuario pensé que se terminó para mí la selección. No es para mí. Es lo que siento ahora. Es una tristeza grande que me vuelva a pasar. Me tocó fallar el penalti a mí, era importantísimo. Ya está, es por el bien de todos. No nos conformamos con llegar a la final y no ganarla. Ya lo intenté mucho, ser campeón con Argentina. No se dio, no lo pude conseguir”. El mejor jugador de la albiceleste pone así, al menos temporalmente, fin a su ciclo con la selección nacional de Argentina, a la que no fue capaz de llevar a la victoria en un gran torneo, el gran debe de Messi, algo que el ‘10’ de Argentina, Maradona sí que le entregó a su país. 

jueves, 19 de junio de 2014

PENOSO FIN DE CICLO


Segunda derrota en la fase de grupos en el Mundial de Brasil que elimina a España prematuramente tras una tristísima actuación, siete goles en contra y solo uno a favor y de penalti que no fue

Antonio Blanca

Se podría haber caído con más dignidad, pero no con menos autocrítica. Todavía puede ser peor, queda el mal trago de Australia del lunes. España ha cerrado su triunfal ciclo con una aparatosidad torera, concluyente, y así como pasó de la leyenda negra a la rosa sin matices, anoche volvió de golpe a pintarse el blasón de hollín, de manera que solo la proclamación del rey Felipe VI proporciona hoy un motivo de exhibición a la rojigualda. Esta brusquedad nuestra, idiosincrásica, se explica por la inexistencia de la autocrítica, por la sobreabundancia de la adulación, por la secular victoria del amiguismo sobre la meritocracia, por la obsesión hegeliana con la Idea Innegociable de Nuestro Juego, por la hipoteca del estatus en detrimento de la calidad. Vicente del Bosque, caballero de la triste figura en Maracaná para los restos, no quiso negociar con la realidad como Alonso Quijano no quiso hacerlo con los molinos. Pero al final siguen siendo molinos. Y La Roja se ha estrellado contra ellos: el peor Mundial de su historia en números redondos.

Las voces que hemos denunciado esta falta de rigor, el compadreo reinante, el no reconocer el mérito a quién se lo merece, el no alinear a los jugadores en mejor forma, el trato igualitario, el trabajo sobre el nombre, hemos sido señalados de radicales y antipatriotas. ¿Quién es el osado que pone en duda tan magna selección? Del Bosque y su grupo (también el nuestro) murió de éxito. Llevar la estrella en el pecho ha nublado la vista a muchos, y sobre todo al Marqués, que ha perdido la coherencia, que ha dejado la valentía en la confección de una lista cobarde y “bien queda”, que ha preferido el homenaje a la batalla y así nos ha ido, humillados y ridiculizados al extremo, firmando la peor fase de grupos de nuestra historia. A estos jugadores, ¡Gloria a ellos por lo que dieron! Y oprobio también por su final, porque pudo evitarse la humillación, el astillamiento de lanzas, el revolcón de caballos, las carcajadas inmisericordes del planeta fútbol.

Chile se desató sobre España cual tsunami destructor que todo lo arrastra al sumidero de la impotencia. La diferencia es que el ingenioso hidalgo acababa recobrando la cordura en el lecho de muerte, mientras que el campechano marqués declaró tras la debacle: "Hoy el equipo ha demostrado carácter". ¡Ah, qué poca cosa es el carácter cuando se trata de marcar goles! En fin. Corramos un pudoroso velo sobre un espectáculo siempre terrible: el de la pérdida del sentido de la realidad.

La alineación de Javi Martínez y Pedrito parecía atender una petición general, pero ni de lejos fue suficiente. 
En la primera que tuvo Costa, lento todo el Mundial, ya se vio que persistía su crisis de identidad. Tras el Mundial que ha hecho tendrá muy difícil explicar que en realidad no ha jugado para Brasil. Alonso estuvo nefasto, gerontocrático. Da su “patapúm” y a ver qué pasa, pero ahora ya no pasa nada: o al muñeco o al anfiteatro, o a Costa, que es lo mismo. De una pérdida de balón del tolosarra nació la contra fulminante de los chilenos, que en dos pases de genio malvado dejaron a Vargas ante Casillas, que hoy por hoy es poner a Robin Hood ante el arco iris. Gol. Y es que la última caridad de San Iker es aumentar la ficha de los delanteros que le encaran. El dios de la amargura lloró sobre el estudio de Mediaset: allí nadie podía creerse lo evidente.

Sampaoli daba órdenes en banda como un derviche, dirigía su orquesta “electrolatina” para achicarle la pista a los centrocampistas españoles. Chile estaba magníficamente plantado en el césped, tejiendo su madeja de ayudas mecánicas para abortar cualquier fantasía residual de Iniesta o Silva. "El fútbol en realidad está parejo, pero vamos palmando", constataba González en Telecinco.

En breve se desequilibraría aún más. Alexis botó una falta que rechazó Iker adonde no mandan los cánones, pues Casillas nunca fue un portero canónico sino una imprevisible secuencia de milagro y santería. Suave y centradita le quedó la bola a Aránguiz, que la clavó en la red de despectivo punterazo. La zaga, también, a verlas venir. Y vinieron. "¿Qué le pasa a España?", gritaba Carreño, experto en aborígenes según la guía mundialista de Mediaset. Lo que le tenía que pasar y callabais, querido.

La realización se centraba en Del Bosque, caminando por la banda cabizbajo como Suárez bajo los cedros monclovitas. Sacó en la segunda mitad a Koke por Alonso; el papelón para el nuevo, que eso también es muy de aquí. El partido se reanudó en el mismo tono átono, con Silva silbando y Costa tropezando, y casi nos hacíamos la ilusión de vislumbrar a Toquero en el banquillo. Qué falta de gol más pavorosa, señores. La cumbre del dislate fue el fallo de Busquets a puerta vacía tras chilena disparatada de Costa, disciplina que Ramos ha dotado de un nuevo, vistoso y estéril tarzanismo. Dio otro recital del desatino el abracadabrante central sevillano.

"Hay que marcar tres goles", recordaba Carreño, sacando la calculadora. A tal fin calentaba Torres, y era todo como el soneto de Quevedo: "Miré a los Torres de la patria mía...". Acabaría saliendo por Costa, y hay que decir que el equipo, impulsado por Koke y recuperando a Iniesta para la causa, le puso un poco de vergüenza y asedio al choque, sin que llegara por ella a temblar una sola cresta chilena. Arturo Vidal, rey de los ándalos y de los primeros hombres, rebañaba balones en el centro como si emergiera de la tierra, minero del mediocampismo.

"¡Achucha España!", querían los locutores. "Si ahora mismo metiéramos un gol...", calculaba con padecimiento forofo Camacho. Pero peligro, lo que se dice peligro de gol, España no llevaba al área de Bravo, quien por lo demás paró los disparos remoto que, previa consulta al Senado, se atrevieron por fin a realizar Iniesta o Cazorla en el último cuarto de hora.

Todavía perdonó Chile la goleada en fulgurantes contras de Alexis e Isla que solo desbarataron los últimos pétalos de la flor de Casillas. Todavía perdonó el árbitro un penalti de Ramos y una roja por plantillazo en el muslo, cosas de la sangre flamenca. Alguna falta lejana, alguna llegada final de los nuestros para que no se diga, aunque sabían que se diría. Vaya si se dirá. "Cuando los astros no...", empezó Camacho, a quien no le dejaron acabar. El colegiado concedió seis minutos de agonía innecesaria al objeto de que el macabro humorismo de los españoles tuviera tiempo de preparar los mejores memes para sus grupos de Whatsapp.

Por nuestras peleas con la realidad somos el hazmerreír del deporte rey en el mismo real día en que llevamos al trono al nuevo Soberano. La mejor selección de todos los tiempos en el mundo del fútbol, se ha convertido en la peor España de todos los Mundiales.

miércoles, 18 de junio de 2014

LA BATALLA POR SER LA ROJA

Carlos de Blas

La selección española de fútbol, noqueada por la sorprendente derrota ante Holanda en su debut, afronta este miércoles su segundo encuentro del Mundial de Brasil plenamente consciente de que solo le vale el triunfo frente a Chile, un 'viejo conocido' que sueña con reivindicarse como la 'Roja' auténtica y condenar al destierro a la estrella que su rival luce en la camiseta.

España llegaba al Mundial con la vitola de claro favorito tras su triunfo de hace cuatro años en Sudáfrica, pero el debut degeneró en una bofetada histórica que dejó muy tocada la moral del equipo. Tras una primera parte correcta, el equipo se desmoronó por completo en la segunda, circunstancia que aprovecharon Arjen Robben y Robin van Persie para regalarse un homenaje (5-1).

Iker Casillas fue la nítida imagen del derrumbamiento de España. Clave en la final de Sudáfrica 2010 precisamente ante el equipo 'oranje', el capitán completó una actuación impropia de su talento e incluso regaló el cuarto tanto a Van Persie, quien no desaprovechó la oportunidad de anotar a puerta vacía.

De esta forma, Vicente del Bosque, sin abandonar su habitual atalaya de calma y prudencia, se ha visto obligado a realizar una imprescindible labor de refuerzo anímico, aunque no ha olvidado el plano puramente futbolístico, avanzando "dos o tres cambios" respecto a la alineación que naufragó en el Arena Fonte Nova de Salvador.

El salmantino no ha dado pistas en los días previos, aunque el pobre rendimiento de la pareja de centrales podía dejar un hueco a Javi Martínez. En el centro del campo, la pujanza de Jorge Resurrección 'Koke' podría servirle para ocupar el puesto de Xavi Hernández, mientras que, en ataque, se barrunta una oportunidad para la verticalidad de Pedro Rodríguez. En la punta de ataque, Del Bosque podría confiar de nuevo en Diego Costa, cambiar de ariete e incluso recuperar la apuesta del 'falso nueve' con Cesc Fábregas.

Se espera que Chile repite la fórmula ganadora de Holanda y proponga una defensa con cinco integrantes, buscando solidez defensiva y rapidez al contraataque, el arma que empleó Robben para apuñalar con saña la defensa española. Por ello, la velocidad en la circulación será más importante que nunca, sobre todo teniendo en cuenta que, después de la amplia derrota inicial, también se necesitan tantos con la vista puesta en el 'goal average'.

En cualquier caso, nada hay confirmado en la alineación de una selección española que revive la situación de hace cuatro años, cuando sucumbió en su debut ante Suiza (1-0) antes de encadenar seis triunfos hasta la gloria.

La campeona, arrinconada contra las cuerdas, se agarra a aquel precedente, a su talento y a su experiencia para iniciar la resurrección en un escenario tan destacado como Maracaná. También, a un dato estadístico: en los 88 encuentros con Del Bosque en el banco nunca encajó dos derrotas seguidas.

Al otro lado del campo espera un rival crecido tras su triunfo en la primera jornada frente a Australia (3-1), consciente de que otra victoria le metería en los octavos de final y animado por el apoyo de todo un país que reclama el apelativo de la 'Roja', hasta el punto de convertir el partido en un plebiscito sobre la propiedad del término.

Incapaz de superar a España en sus diez duelos precedentes (ocho derrotas y dos empates), el equipo entrenado por Jorge Sampaoli tiene como clara referencia ofensiva a Alexis Sánchez, quien se crece cuando viste la camiseta inicial y deja en el olvido la irregularidad que ha marcado sus tres años en el FC Barcelona.

El otro líder del equipo es Arturo Vidal, que ha llegado al Mundial tras un recuperación relámpago, ya que se operó la rodilla derecha hace poco más de un mes. El centrocampista de la Juventus, que jugó media hora ante los 'socceroos' australianos, ha reconocido que no se encuentra "al cien por cien" y su presencia no es segura. Quienes sí se alinearán serán el portero de la Real Sociedad Claudio Bravo y el delantero del Valencia Eduardo Vargas, punta de lanza de un equipo veloz y agresivo que está decidido a llegar lejos en este Mundial.

jueves, 2 de enero de 2014

BRASIL EN EL PUNTO DE MIRA


El Mundial que comienza el jueves 12 de junio es un gran reto para España que será junto con el país anfitrión el rival a batir 

Antonio Blanca

El día 12 de junio se abre el Mundial de Brasil y tan solo un día después, el viernes 13 debutará España en un encuentro que reeditará el que se disputó en la noche más importante del fútbol español el 11 de julio de 2010. 'La Roja' se enfrentará a Holanda para intentar reconquistar su trono mundial, algo que solo han conseguido dos selecciones en toda la historia. La primera de ellas fue Italia, que gano los Mundiales de 1934 y 1938 de manera consecutiva.

La segunda fue Brasil, que ganó en el 58 y en el 62. Desde entonces nadie ha repetido título dos veces seguidas. La 'canarinha' es la principal favorita, y más desde la dolorosa derrota en la final de la Copa Confederaciones  por 3-0. España acude a Brasil llena de ilusión y con aires de revancha. Del Bosque seguirá, pero muchos de los jugadores que componen la plantilla que nos hizo grandes jugarán su último campeonato con 'La Roja' y qué mejor que un nuevo título Mundial para ponerle su broche de oro.

Hay varios nombres propios en este campeonato al margen de España de los que se espera mucho en este Mundial. El primero es Neymar, la estrella de la anfitriona. Todo Brasil mirará con lupa al nuevo '10' de la 'seleçao'. En la Cofederaciones, 'Ney' se convirtió en el más joven en llevarlo después de Pelé, que lo lució con solo 17 años en el Mundial del 58 y en el del 62. Pero todos los demás lo llevaron cuando ya tenían más de los 22 años que tendrá Neymar en 2014. Por ejemplo, Rivellino lo llevó por primera vez con 28; Zico, con 29;  Raí, con 29; Rivaldo y Ronaldinho con 26 y Kaká con 28.
Otro del que se sigue esperando mucho con los colores nacionales es Messi. El cuatro veces Balón de Oro ha ganado todo con el Barça individual y colectivamente, pero con Argentina nunca ha brillado como se espera del que es el mejor jugador del mundo.
Sudáfrica fue una decepción para Argentina que cayó en cuartos con Alemania de manera estrepitosa por 4-0. Ahora ha caído en un grupo fácil y entre los internacionales y el seleccionador-Sabella- circula la idea de que es hora de volver a ganar, el último triunfo fue en México 86 cuando Maradona levantó al segunda Copa del Mundo para Argentina.

Volviendo a España, el gran fichaje de 'La Roja' para este Mundial es Diego Costa. Tras una gran primera parte de la temporada, los aficionados españoles se frotan las manos ante un hispano-brasileño que ya ha hecho en la primera parte de la campaña más goles que en todas las temporadas anteriores.

Con Diego, España quiere acabar con un problema que sufrió en Sudáfrica y que solo solucionaron las victorias y es el hecho de que España es la campeona del Mundo menos goleadora de toda la historia. En el Mundial de 2010, solo marcó dos goles ante Chile y Honduras, después de perder con Suiza 1-0. Y en las rondas finales ganó todos los encuentros por 1-0 ante Portugal, Paraguay, Alemania y la final ante Holanda.

En la fase de clasificación para el Mundial también se han registrado problemas con el gol. Del Bosque ha probado a muchos '9' y el que más le ha convencido es Negredo, el delantero con mejor promedio de tantos en la selección en la actualidad. Diego Costa llega para sumar en un Mundial que se juega en su país de origen. Durante la Confederaciones, España fue la selección más pitada, ahora con Diego Costa, el ambiente en el próximo campeonato será muy hostil. La primera misión de España será sobreponerse a este ambiente

En los campeonatos anteriores no había duda, Casillas y 10 más, pero ahora llega un Mundial en lo que lo aconsejable es tener un portero titular que lo juegue todo. Seguro que no se verá la alternancia de la Copa Confederaciones. En la fase de grupos, Casillas, Reina y Valdés se alternaron, aunque las semifinales y la final las jugó Casillas. Para del Bosque, Iker es el titular, pero en el Madrid no es el titular en liga y eso en teoría le resta oportunidades.

Casillas seguirá intentando reivindicarse con el Madrid hasta final de temporada, pero si el Madrid cae pronto en Copa del Rey o Champions, Casillas seguirá en el banquillo el resto de la temporada. El mejor colocado es Víctor Valdés, que en 2014 una vez recuperado de su lesión vuelve  a ser titular indiscutible en el Barça. Reina, por su parte, es titular en su club actual, el Nápoles, pero tiene menos posibilidades que el guardameta culé.

Eso sí, el meta madrileño del equipo de Benítez, estará en el mundial y su labor de vestuario será fundamental. Reina hace equipo. Ayudó a  acercar posturas entre los culés y los madridistas antes de la famosa llamada de Casillas que las leyendas dicen que le costó el puesto. El debate seguirá antes, durante y después del Mundial. Hasta ahora en los debates, como el del 'falso 9', el tiempo acabó dando la razón a Del Bosque, veremos qué ocurre en 2014.

Louis van Gaal llega a Brasil en su segunda etapa como seleccionador holandés. A los ‘Oranje’ ya les ganamos en Sudáfrica, pero poco o nada tiene que ver esta Holanda con la que rascó de lo lindo en el Soccer City. Los Van Bommel, Heitinga y Stekelemburg (el portero) han dado paso a jóvenes con talento que esperan que esta vez sí, este sea su Mundial. 

La línea de atrás es completamente nueva y lleva en su ADN el marcado carácter de Van Gaal basado en el orden y en sacar el balón jugado. La escuela holandesa de siempre está impregnada en todos los jugadores de la selección. Este cambio radical en la portería y en la línea defensiva es un arma de doble filo, ya que lo que les sobra de descaro les falta de experiencia y ese puede ser un punto a favor para España.
Holanda se presenta en Brasil como la eterna candidata al título después de perder tres finales 1974, 1978 y 2010. Hace tres años, las camisetas naranjas adornadas con una estrella se quedaron guardadas en el vestuario (porque seguro que estaban preparadas) y esta vez quieren sumar un escalón más. Parece difícil, pero Holanda es una selección con calidad y buen juego. La competitividad está asegurada.

Tras la retirada de Van Nistelrooy y la larga lesión de Huntelaar, Holanda por fin ha encontrado un ‘9’ de referencia. Se trata del delantero del Manchester Robin van Persie. Después de varias temporadas rindiendo al máximo nivel en la Premier, llega al Mundial en uno de los mejores momentos de su carrera.

Escoltado por Sneijder y Robben, el ariete holandés (que realmente es un mediapunta bien reconvertido) es el gol en estado puro. Lo tiene todo.  Buen rematador de cabeza, es un zurdo con buen disparo con la derecha y ejecuta con maestría los lanzamientos de falta. Un futbolista completísimo. 

La defensa de Holanda en Sudáfrica era la formada por jugadores como Gio Van Bronckhorst, curtido en mil batallas  y que se retiró después del Mundial. Stekelemburg, el perfecto sucesor de Van der Saar por su altura y su gran nivel y por delante estaba De Jong, el karateka más famoso del mundo al que también le gustaba el fútbol. 

Van Gaal ha apostado por un centro del campo con un ‘jugón’ como Strootman, que sustituye a Rafael Van der Vaart, antiguo dueño del mediocampo de la ‘Oranje’. Del nivel de estos nuevos ‘fichajes’ dependerá mucho el futuro de Holanda, ya que se encuentran en puestos claves.

Ya nos cruzamos con ellos en el Mundial 2010 en el partido decisivo y destacaron por ser un rival incómodo. Chile tiene una ventaja de cara este Mundial y es que al ser un equipo sudamericano, no le va a pillar por sorpresa el clima de Brasil y seguro que se adaptará mejor que ‘La Roja’. 

Jorge Sampaoli es el director de orquesta de ‘La otra Roja’ en Sudamérica. Ha cambiado la filosofía de toque de Marcelo Bielsa por un fútbol ofensivo de fuerte carácter. Las contras son su gran especialidad por Alexis y Vidal, las balas de la selección chilena.

Chile es una selección ordenada dentro del caos. Sanmpaoli ha imprimido en sus jugadores la idea de que solo se debe mirar hacia adelante. No vemos a un mediocampo tocando y controlando el balón sino aperturas en las bandas y mucha presencia de jugadores arriba. 

Lo mejor que tiene es Alexis. El jugador del Barça  se desenvuelve con más peligro en la selección donde es la gran referencia. Su otra estrella, Vidal, será su escudero y el rematador en segunda línea, habrá que tenerle vigilado.

Este tremendo o carácter ofensivo hace que el equipo genere muchos huecos atrás. Todos suben, pero no todos bajan y eso puede facilitarle el trabajo a España con los pases al hueco. Isla y Jara son dos laterales ofensivos y Medel, el ‘pitbull’ ex del Sevilla se queda muchas veces ‘vendido’ atrás. Gary es contundente, pero la velocidad no es su fuerte.

Cuarta presencia de Australia en un Mundial, tercera consecutiva. Los octavos de final que alcanzó en 2006 continúan siendo su mejor actuación y las perspectivas con las que acude a Brasil no permiten pensar que pueda igualarla. Es ’La cenicienta’ del Grupo, pero eso no quiere decir que España deba desconcentrarse.

Juego variado con balón largo y poco toque. Se basan en la velocidad en la que confían quizás excesivamente. El hecho de que su delantero titular, Cahill, jugara en el Everton le da un carácter muy inglés al cuadro ‘Aussie’.

Australia ya ha conseguido un gran éxito llegando al Mundial. Llegó a través de la Confederación Asiática y sabe que puede ‘inventar’ con su juego e incluso arriesgar, por lo que es posible que descubramos algún que otro centrocampista con ‘desparpajo’ a Cahill, que marcó el primer gol de Australia en un Mundial en 2006 ya le conocemos.

El Mundial es un torneo en el que los seleccionadores tiene que estar muy ‘curtidos’. Si miramos algunos. Del Bosque fue campeón de todo con el Real Madrid, Capello hizo triunfar a la Juventus y Van Gaal hizo un doblete con el Barcelona-entro otros títulos. Grandes títulos y grandes equipos. 

Ange Postecoglou, llegó al cargo con la clasificación ya sellada y firmó por cinco años es el primer seleccionador australiano que dirija a su selección en un Mundial desde que Rale Rasic lo hiciera en 1974. Postecoglou llega a la selección después de haber entrenado a South Melbourne, combinado Sub-20, Panachaiki griego, Brisbane Roar y Melbourne Victory, poco bagaje para llegar lejos en un Mundial.