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viernes, 1 de junio de 2018

HASTA LUEGO ZIDANE

Carlos de Blas

Hay un motivo, no creo en las decisiones espontáneas, ni en los repentinos cambios de parecer. Entre el lunes y el martes (no pudo ser antes), sucede algo que provoca el adiós de Zidane, probablemente relacionado con la planificación de la plantilla, no imagino otras conversaciones después de haber ganado la Copa de Europa. La conversación, de producirse, debió ser delicada. No olvidemos que en la plantilla hay dos jugadores a los que el entrenador ha defendido con celo casi familiar y en contra de la opinión de un buen número de madridistas, algunos con despacho, Keylor Navas y Benzema. Tampoco pasemos por alto la presencia de Luca, su hijo, otro elemento sensible.

Es una suposición, lo admito, pero no es descabellada. Entra dentro de lo posible que Zidane no aceptara los fichajes cerrados o por cerrar, o no se sintiera cómodo con ellos, o fuera rigurosamente fiel a sus principios, estos son mis jugadores y con ellos hemos ganado tres Copas de Europa. Es bien conocido que desde hace meses (años), el club busca un portero, no entraremos ahora en las razones de esa pulsión enfermiza. Si no se concretó el fichaje de Kepa Arrizabalaga fue porque lo impidió el propio entrenador al afirmar públicamente que no lo necesitaba. El siguiente pulso lo tenía más difícil, Courtois asoma en el horizonte igual que antes lo hizo De Gea. El belga termina contrato el próximo año y el Chelsea accedería al traspaso antes de que se marche sin dejar dinero en caja…

Benzema es otro jugador señalado y la impresión es que a Florentino, su principal valedor hasta la llegada de Zidane, se le ha terminado la paciencia. Se dice que está cerrado el acuerdo con Lewandowski, un futbolista al que el presidente ya le abrió la puerta en 2013. Esta misma semana, el agente del polaco reconoció que su representado ya le ha comunicado al Bayern su intención de cambiar de aires. Casualidades, tal vez.

Habrá más cambios en la delantera provocados por el traspaso de Bale al Manchester United…. Salvo que el adiós de Zidane haga cambiar de opinión al galés … o salvo que Cristiano no vaya de farol y tenga decidido marcharse… O salvo que Neymar se encuentre más cerca de lo imaginado. Es posible que el club no quisiera distraer al entrenador en vísperas de la final con todas esas negociaciones… Insisto, son esfuerzos por intentar comprender.

Más allá de sus razones, Zidane quedará como el mejor entrenador que ha tenido el Real Madrid desde Vicente del Bosque, el que mejor ha sabido representar al club y defender los valores que durante un tiempo se hicieron invisibles. No sólo ha ganado tres Champions y una Liga. Ha consolidado la pacificación (equipo-medios-grada) que inició Ancelotti hasta no dejar rastro de la tierra quemada.

Zidane ha sido elegante en el más amplio sentido de la expresión, añadiendo a la elegancia natural que le viene de serie, una elegancia moral de la que hacía gala en cada revés y en cada conferencia de prensa. Quizá no fuera el entrenador perfecto, pero era el entrenador perfecto para el Real Madrid.
Dicho lo cual, Zidane estaba en el punto de mira. De no haber ganado la Copa de Europa hubiera sido destituido, o invitado a marcharse, así de fina es la línea que separa a los héroes de los villanos. 
También eso lo sabía, y es algo sobre lo que deberá reflexionar el Real Madrid como institución: los últimos entrenadores que han ganado la Champions (de Heynckes a Zidane) han caído a los pocos días o al verano siguiente. Esa tendencia a dinamitar el éxito merece un diván.

Se habla de Pochettino como sustituto y el argentino sería el único capaz de cubrir decorosamente la ausencia del mito. Al menos, en las formas y el estilo. En la educación. El éxito es otra cosa. Y el afecto, también el amor. Desde hoy mismo, Zidane será el primer suspiro cada vez que algo vaya mal en el Real Madrid. Y es difícil que las cosas vayan mejor.

domingo, 27 de mayo de 2018

EL REAL MADRID ES INMORTAL

Tercera Champions League consecutiva que logra una hazaña nunca vista en la Historia del deporte y se hace eterno

Antonio Blanca

Limpio y blanco. No empaña. Leyenda viva. El mito del mejor club del siglo XX y de aquellos años dorados no es sino una realidad, plausible, poética, celestial, blanca, muy blanca, sin mácula, las deidades siempre fueron así. Decimotercera realidad. Fútbol épico en racional época. El maldito número 13 duró noventa minutos, en los que el Real se reafirmó como la institución deportiva más grande de todos los tiempos, por lo siglos de los siglos, al menos del pasado y del presente. Desde Valhalla y Hammurabi a la hazaña blanca. La Copa de Europa que vence al maldito aquelarre. Costó años ganar dos seguidas. La tercera consecutiva ya es historia. 3-1 frente al Liverpool. Pura vida. Gareth Bale. Diosa Cibeles, o lo que es lo mismo, Madre Tierra, Diosa del madridismo, la tierra que da la vida al fútbol. 

El galés llegó a tiempo. Para levantar la Décima y para desafiar a la luz y su velocidad. Se suspendió en el aire para emular a su colega portugués (menos estética, más compleja) y encaminar a su club a la gloria. También se valió de Karius, que tendrá el perdón de los suyos, y la impía inmisericorde memoria. Su calamitoso partido allanó el camino, el primer gol roza el vergonzoso honor del más ridículo de la historia del balompié. 

El Trece, o el 12+1 que decía el malogrado Ángel Nieto, que anoche desde el cielo festejaría la proeza. Judas se sentó en la mesa e hizo de la última cena 13 comensales. Maldito número 13. Doce bis en los aviones y mortal cifra para las noches de Sandro Rey. Paraskevidekatriafobia la llaman unos y puta mala suerte los mal hablados. Los haters que deben andar como vulpejas. Miren si no a Bale y Benzema. Tres seguidas y van 13. Cuánta gloria.


Balder, el favorito de los dioses, cayó ante Loki, el decimotercer asistente al banquete sagrado escandinavo. Y muy loquis estarían los que hace diez años pensaran en algo así. Hasta que llegó Mourinho, la Champions era el vía crucis merengue. La behetría de Chamartín puso en Cristiano Ronaldo sus esperanzas. Acertaron, vaya que si lo hicieron. Ronaldo, el mejor jugador del mundo, Ronaldo el mejor jugador en la Historia del mejor equipo del deporte de todos los tiempos. Ronaldo tan transparente, tan sincero, tan a destiempo. Las palabras se las lleva el viento, la huella de Ronaldo en el Madrid es perenne, por siempre. Al portugués hay que entenderlo, como a los hijos rebeldes, regañarle porque se equivocó y redimirle merced al perdón pedido. 

El antimadridismo hipertrófico ha degenerado, como diría Juan Belmonte, en insultante superioridad. No fue el año mejor en Liga. El Tottenham les pasó por encima. Se tildó al PSG de favorito. Al final, lo de siempre. Como no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa ya no se sabe ni cómo decirlo, una y otra vez. Dos chilenas y dos fallos de los arqueros. Cuatro goles que han amasado un nuevo éxito para Zidane, tan cuestionado, tan burlado, tan bueno, tan gigante... Zizou no debe tener una flor, pues es el encargado de regar el Jardín del Edén, como los seres de leyenda, Zidane goza de preferencia con alguien allí arriba, está tocado por la varita.

El partido no creará escuela, es lo que pasa en las finales. Fue tedioso y se hizo largo. La lesión de Salah se antojó dádiva y la caída de Carvajal ralentizó aun más el choque. Se salió del guion la final. Huyó de alegorías el Madrid. Cuatro Copas de Europa en cinco años. De verdad que resulta complicado hacerse a la idea. La retrospectiva del tiempo hará valorar la proeza de este equipo, porque sí, llegará un día en el que el Madrid no gane la Copa de Europa.

La mitad de la plantilla ya suma cuatro trofeos, Ronaldo se alza pentacampeón, y la epidemia sarnosa se aproxima en diciembre a quienes les gusta de cuestionar al astro de Madeira si gana el sexto balón de Oro. Ronaldo, amenaza con irse o con, simplemente, dar respuestas. Quizá quiera hablar de que sigue siendo el rey o quiera felicitar a Bale. O decirle a Florentino que dorar la píldora a Neymar es craso error cuando el ‘7’ está destrozando los anales de la estadística del Madrid. Anoche, la emersión del galés volvió a ser decisiva. Entró por un Isco que estuvo gris, un disparo al larguero fue su clímax. Los genios tienen estas cosas y no siempre se frota la lámpara.


Otro que tal baila es francés y tiene más temple que un burel mejicano. Karim Benzema abrió la lata. Con ayuda, sí, pero andaba por allí para continuar emulando a Raúl González Blanco “el Gran Capitán”, y recordar la obra de pillería de Glasgow, como hizo con una portentosa chilena Bale a pase de otro brasileño, no Roberto Carlos, sino Marcelo, en deferencia al hoy su entrenador, de la volea sempiterna de Zidane al imperecedero de Bale. Todo sea por continuar agrandando la leyenda. Marcando época, como la final de Navas (una parada felina de un profesional intachable), la soberana actuación de Ramos y Varane en defensa, y Modric, que es un vino excelso, pasan los años y su reserva cada vez es mejor.



En general, una plantilla exitosa que ha hecho historia. Lo que fue un mito se ha hecho logos. Lo que negó la ciencia del fútbol lo ha forjado en razón un francés y su ejército de leales peloteros. Reivindicaciones aparte, el Real Madrid es una leyenda y el mundo del fútbol y el deporte da gracias. Trece Copas de Europa. Desafiando al mal fario. Desde 1956 hasta 2018, del Madrid de Di Stéfano, al Madrid de los años 10, al Madrid de Zidane, al Madrid de Cristiano Ronaldo. 

jueves, 3 de mayo de 2018

NO HAY DOS SIN TRES


De nuevo se vuelve a hablar de la flor de Zidane tras la clasificación para la tercera final consecutiva del Madrid en Liga de Campeones bajo la batuta del astro francés, que más allá del azar, al menos algo estará haciendo bien


Antonio Blanca


Las malas hierbas crecen haya donde pueden. La orquídea perfumada de la noche solo crece los martes y los miércoles. A las 20:45. A la luz del foco europeo. Al resguardo de un equipo que sabe abonarla con delicadeza. Nitrato el que se ha sacado para aplazar el día de la flor al sábado. Tres años seguidos teniendo que viajar en sábado. Viaje a su lugar idílico. A un lugar que unos llaman utopía y que del que ellos han hecho costumbre.

El Real Madrid jugará su tercera final de Copa de Europa en tres años, ante otro clásico del viejo continente, el Liverpool de Klopp. Otra vez otra final. Otro gigante que cae por el camino. La flor que decían en los sorteos. Que eran equipos flojos. PSG, campeón en su país. Juventus, titán (también campeón) en Italia. Bayern Múnich, monopolio germano. Así año tras año. Otro partido épico, otra noche perfumada por aromas de grandeza. Otra noche vestida de blanco.

Empezó convulsa. Ramos sacó su lado más mainstream y decidió despejar de espuela en vez de sacarla fácil. Primero la A y luego la B, Sergio. Otra vez Kimmich abrió la lata. Un deja vú que se solucionó pronto. Escasos minutos después, Benzema puso las tablas para dejar claro que aquello era solo un error.

La eliminatoria la ha definido el acierto. El sustrato que nutre al gol. El Bayern ha echado mucha tierra pero se ha olvidado de regarla. Zidane ha sabido combinar el humus con la perlita. La flor no es otra que el éxito de un equipo épico camino de la leyenda.

La heroica, no obstante, la pusieron Modric, Benzema y Keylor. El  croata sentó cátedra con un partido magistral. Enésima lección de un futbolista digno de pasar al olimpo merengue. Los goles de Benzema esta vez fueron el agua de mayo de un manantial árido y sin vida el resto de la temporada. En la portería, uno que no hace ruido. Uno que para y no polemiza. Un tico que salió de Albacete y va camino de su tercera Champions League. Pura y larga vida para él.

24 segundos tardó Benzema en hacer el segundo tras pasar por vestuarios. Con ayuda de los alemanes, que se olvidaron de que había pitado el árbitro. Una venganza a escala de aquel gol de Makaay. 11 años ha del KO más rápido de la historia de la competición. El gato se demoró 12 segundos más para poner el 2-1.

Lejos de amedrentarse, los bávaros sacaron fuerzas de flaqueza. Tiraron con todo. Un Madrid endeble en defensa paró varios corazones en la grada y otros tantos que no sabían si agarrarse a la cerveza en el sofá o salir a fumar neurasténicos. Chapeau la actitud del cuadro de Heynckes. A decir verdad, fueron mejores en el cómputo global.
  
Pero goles son amores. Y a las flores dele usted amor. A esa orquídea perfumada de la noche prematura que solo necesita unas gotas de lujuria. De pasión futbolera y exacerbado éxtasis. Desde la disidencia, James empató el partido y dejó a los suyos a tiro de piedra.

Otra vez Keylor salvó a sus compañeros, a su entrenador y a ese señor que, tumefacto, no sabía si mirar a la televisión o poner la radio. Noche, por cierto, muy radiofónica. Noche de Champions. Tres palabras que debería incorporar el Madrid a su escudo. Tres finales seguidas tres. Doce títulos y uno que espera en Kiev. Plaza fría. Habrá de darle calor Zidane a esa dulce y linda flor.

domingo, 14 de enero de 2018

DE MAL EN PEOR

Carlos de Blas

Eras muy bueno. Tenías buena pinta. Y al final... haces bueno al diablo. Otra tarde aciaga del Madrid. Otra siesta a la basura. Llegó el Villareal al Bernabéu herido por la Copa. Nunca había ganado en el coso madridista. Y claro, el Madrid se está haciendo experto en darle vida a los muertos. Los de Javi Calleja demostraron que no lo están. Ojo, que los blancos no lo hicieron mal. Pero no meten ni miedo. Otro partido sin ver puerta. Así es muy difícil. Toda la culpa no es de Zidane.

El francés, pues oye, podría hacer más. Pero cuando ves jugadores que perdiendo 0-1 van andando. Repito, así es muy difícil. El Villareal no hizo nada. Verlas venir. El Madrid las tuvo de todos los colores. El árbitro perjudicó, es cierto. Pero esa cantinela ya está muy vista. Hay ya varios porteros que se enfrentan a los blancos haciendo cola para ser internacionales. Asenjo parecía Lev Yashin. Se lo merece el palentino, que ha pasado por lo peor de este deporte.

Tardó en en trar en el partido el vigente campeón. Cuando lo hizo, fue en tromba. Muchas ocasiones y poca eficacia. La tónica habitual en los últimos meses. Algún merengue ataviado con capucha y paraguas ya pitaba bajo el chaparrón. En el minuto 13, el árbitro anuló un gol a Bale. Bien anulado; de los pocos aciertos que tuvo Undiano Mallenco.

Sucesivamente, las llegadas del Madrid ahogaban a la defensa amarilla. Una falta al larguero de Cristiano y dos chuts más del luso que estuvieron cerca de deshacer el empate. Otra semana más, podemos afirmar que está enfadado con la Liga. En definitiva, bien el Madrid. Pero solo bien. Eso no es suficiente. Menos aún en Chamartín.

En el 34, una mano impepinable de Álvaro González tras cabezazo de Bale no fue vista por Mallenco. El balón iba para dentro. Primer error de tronío. Al final del primer acto, una buena jugada de los blancos acabó en Isco, que le dio la bola a Cristiano para que la empujase a gol. Mario Gaspar le trastabilló y, obviamente, el balón de oro no pudo convertir la acción. Penalti claro. Ni el trencilla ni sus subalternos lo vieron. Lo único que pitaron fue el camino a vestuarios.

Después del descanso, el choque continuó por los mismos derroteros. Madrid, Madrid y Madrid. Un asedio interminable. Pero no entraba el balón. El Villareal tampoco se ponía nervioso. Resulta difícil recordar un partido en el que Toni Kroos chutase a puerta más que en este. Del mismo modo, es complicado creer que el teutón no vea puerta con tanta tentativa. Así está su equipo.

Llegando el final, en el minuto 87, una contra de manual de los castellonenses acabó en botas de Cherysev. El ruso le dio un regalo a Ünal, en fuera de juego, para que hiciese historia. Pero el que puso su sello en el libro del Villareal fue Fornals, que se aprovechó del rechace y la picó por encima de Keylor Navas con exquisita sobriedad. 0-1 y debacle en el Bernabéu.


Después, varios jugadores vestidos de blanco se paseaban por el verde tratando de coger el balón. La Castellana se había convertido en el valle de los zombies. Con o sin Benzema, Zidane y sus gatos no encontrarían trabajo ni en el decrépito circo de Ángel Cristo. Veremos a ver cuánto le queda al francés en el Madrid. Lo que está claro, es que el Madrid no debe abandonar los estudios. Ni la Champions ni la Copa. Porque es irrefutable que la Liga no está hecha para este equipo.

martes, 24 de octubre de 2017

ZIDANE Y RONALDO TRIUNFAN EN LONDRES

Aránzazu Gálvez

El mundo del fútbol se ha vestido este lunes de gala para celebrar los premios The Best. Para esta segunda edición, la FIFA ha cambiado la fecha y la ubicación: de Nyon (Suiza) se ha pasado a Londres y del mes de enero a octubre, adelantándose al Balón de Oro.

El histórico London Palladium -escenario de conciertos y espectáculos de grandes de la música como Frank Sinatra, Louis Armstrong, Dean Martin, Sammy Davies Jr, Judy Garland o The Beatles-, en pleno centro de la capital británica, se ha vestido de gala para albergar la ceremonia en la que se ha premiado a los mejores jugadores, mejores entrenadores, mejor portero, mejor gol y mejor afición de la temporada.

Zinedine Zidane, técnico del Real Madrid, recibió el premio a mejor entrenador de la temporada. El preparador francés, segundo el año pasado, se impuso a los italianos Massimiliano Allegri (Juventus de Turín) y Antonio Conte (Chelsea), después de la que fue una campaña inmejorable, en la que el Real Madrid ganó LaLiga, la Champions League y las Supercopas de España y de Europa.

"Este trofeo es una locura y significa muchas cosas. Es un honor estar aquí, es algo increíble; nunca pensé que iba a recibir algo así de importante. Quiero darle las gracias a los jugadores; es gracias a ellos que hay espectáculo", expresó un Zidane emocionado al recoger el premio de manos de Ranieri.

Cristiano Ronaldo fue condecorado por segundo año consecutivo como mejor jugador del mundo después de un curso para enmarcar, en el que ganó la Liga de Campeones, la Liga española, la Supercopa de Europa y la Supercopa de España. Cristiano se impuso en la votación con el 43,16% de los votos al argentino Lionel Messi y al brasileño Neymar.

Sarina Wiegman, seleccionadora de Holanda, consiguió el galardón a mejor entrenadora de fútbol femenino. Wiegman, que guió al combinado 'Oranje' al título en la Eurocopa de este año, se impuso en la votación al francés Gérard Precheur y al danés Niels Nielsen.

La holandesa Lieke Martens, atacante del Barcelona, no dio lugar a la sorpresa y este lunes se llevó el premio que designa a la mejor jugadora del mundo. Martens, de 24 años, conquistó con la selección holandesa el título en la Eurocopa de este año.

La nueva reina del balompié mundial ha vivido un año inolvidable, en el que levantó la Eurocopa, fue nombrada mejor jugadora del torneo y fichó por el FC Barcelona.
El veterano guardameta italiano Gianluigi Buffon (Juventus de Turín) se llevó el primer galardón específico para los arqueros en estos premios. Buffon, de 39 años, se impuso en la votación al costarricense Keylor Navas, del Real Madrid, y al alemán Manuel Neuer, portero del Bayern Múnich.

El delantero togolés Francis Koné, el jugador que ha salvado la vida de cuatro futbolistas en los últimos ocho años, fue galardonado con el premio de la FIFA al Juego Limpio. Koné, que juega en el Zbrojovka Brno checo, salvó la vida del portero rival Martin Berkovec el pasado mes de febrero al evitar que se tragara la lengua tras un choque.
El francés Olivier Giroud, delantero del Arsenal, ha recibido el premio Puskas de la FIFA a mejor gol del año. Giroud, de 31 años, se llevó el galardón por el espectacular 'tanto de escorpión' que anotó el pasado mes de enero en un partido de la Premier League contra el Crystal Palace.

Cinco jugadores del Real Madrid (los defensas Sergio Ramos y Marcelo, los centrocampistas Luka Modric y Toni Kroos, y el atacante portugués Cristiano Ronaldo) y dos del Barcelona (el centrocampista Andrés Iniesta y el delantero Lionel Messi), junto a los brasileños del París Saint-Germain Dani Alves y Neymar, y los italianos Gianluigi Buffon (Juventus) y Leonardo Bonucci (Milán), figuran en el Once Ideal de 2017 de la FIFA FIFPro.

El Celtic escocés recibió el premio a la mejor afición del año. La afición del conjunto católico de Glasgow, vigente campeón de la Scottish Premiership, se impuso en la votación, realizada a través de la página de la FIFA, a las aficiones de Borussia Dortmund y Copenhague.

El goteo de celebridades por delante del photocall del London Palladium ha sido constante a lo largo de las últimas horas de la tarde. El tenor español Plácido Domingo y los actores británicos Catherine Zeta-Jones y Patrick Stewart han sido algunos de los invitados ilustres que han presenciado este lunes en directo la gala The Best de la FIFA.

Entre los invitados VIP también han figurado el legendario compositor teatral Lord Andrew Webber, el extenista Boris Becker y el actual entrenador del Crystal Palace y antiguo seleccionador de Inglaterra, Roy Hodgson. Como parte del grupo 'FIFA Legends', un nutrido grupo de ilustres exfutbolistas como Diego Armando Maradona, Ronaldo, Frank Lampard, Samuel Eto'o, David Trezeguet y Diego Forlán.


La gala ha sido presentada por el actor británico Idris Elba, estrella de películas como The Mountain Between Us, Beats of No Nation y Rocknrolla y de célebres series como 'Luther' y The Wire. Junto a Elba, acérrimo seguidor del Arsenal, ha estado la presentadora anglo-brasileña Layla Anna-Lee y juntos han presentado las actuaciones de la banda de rock Kasabian y del grupo de percusión Stomp.

jueves, 8 de junio de 2017

UNA SOBERANA TEMPORADA

Desde 1958 el Real Madrid no firmaba un doblete de Liga y Copa de Europa, ahora con Zidane en el banquillo el club blanco ha cerrado un año inolvidable

Antonio Blanca

Cuando Zinedine Zidane empezó este verano la que era su primera temporada completa, y, por tanto, primera planificación realizada desde su cabeza, dejó un mensaje claro: "La Liga es lo más importante". El francés daba honores al torneo que siempre se tiraba, diciendo claramente a su plantilla que este año no se iba solo a por la Champions, competición que desde hace ya años no hace falta explicar que había que ganar.

Zidane ha conseguido, gracias a una gestión innovadora que dentro de algunos años se tendrá que estudiar, completar la mejor temporada de la historia moderna del Real Madrid. Nunca antes, tal y como está el fútbol entendido actualmente, los blancos habían ganado las dos competiciones más importantes el mismo año, Liga y Copa de Europa, y tampoco se había visto a un Madrid tan serio en ideas.

Ese ha sido el principal avance. Al fin el Real Madrid entendió que el discurso de un título por año era corto. Valía, porque nadie recordará 2014 y 2016 como malos años (se ganó la Champions), pero no reflejaba la realidad de un club a la altura del Madrid.

¡Claro que se podían ganar los dos trofeos y claro que era posible luchar por ellos hasta el final! Eso lo cambió Zidane, que ya lo hizo factible el pasado año, aunque se quedó a un punto de Liga, y que esta vez lo ha redondeado. Se podía conseguir el doblete. No era una quimera.

Liga y Copa de Europa se han logrado principalmente por mor de cinco factores: la planificación de Zidane, que ha repartido los minutos con inteligencia y ha conseguido que todos estuvieran bien en el tramo importante de la temporada; la amplia y gran plantilla de este año, en una mezcla de veteranos y noveles, con jugadores de primerísimo nivel y otros que no lo eran tanto pero que han ido creciendo; la felicidad y unidad que ha demostrado el banquillo, desembocando en algo inaudito, que es que no se le revolviera Zidane ningún jugador por disputar menos partidos; la figura de Cristiano, mucho más decisiva que otros años: y el gen ganador, ese olor a campeón que siempre tuvo y que lo sacó en momentos muy adversos. La famosa 'flor' no era suerte, era ADN blanco.

Solo tuvo el Real Madrid una etapa de dudas en toda la temporada, la que fue desde finales de septiembre a inicios de octubre. Empató entonces cuatro partidos seguidos, ante Villarreal, Las Palmas, Dortmund y Éibar en lo que fue conocido como la fiebre amarilla. El único borrón llegó el 18 de enero, cuando cayó en el Bernabéu contra el Celta de Vigo (1-2) y perdió la Copa del Rey en cuartos de final (lo hizo oficial una semana después con el 2-2 en Balaídos). La competición del KO es siempre un tercer plato, no es prioridad para los grandes equipos, incluso este año ni salvó la mala temporada del Barcelona, pero acaba sumando. ¿Qué sería del Real Madrid si hubiera ganado la Copa y, por lo tanto, el Triplete? Un equipo 10. Ahora acabó en el 9,9.

La temporada del Real Madrid solo se puede entender desde la regularidad. Después de muchos años, los blancos no tuvieron ni un solo mes de bajón y las únicas derrotas que tuvieron vinieron por cosas naturales del fútbol. Perdieron solo cinco encuentros: en el Sánchez Pizjuán, en Mestalla y ante el Barcelona, todos ellos por la mínima (2-1, 2-1 y 2-3), en Liga, en el Vicente Calderón en Champions, pero contando que llevaba una más que amplia renta de la ida, y el recordado de Copa ante el Celta.

Además, dejó momentos brillantes como la goleada en el último partido liguero en el Calderón con un hat-trick de Cristiano, la superioridad en Múnich ante el Bayern, el otro 3-0 al Atlético, esta vez en la Champions, el partido de Copa ante el Sevilla, las exhibiciones del equipo B en campos como Butarque, Riazor, Los Cármenes y El Molinón.... Pocos recuerdan que la Liga arrancó con paseo triunfal en el siempre difícil Anoeta (0-3), la primera de las 20 goleadas que ha firmado el Madrid este año.

También hubo tiempo para la épica: el gol de Ramos en el Camp Nou o ante el Deportivo, la agonía de la eliminatoria ante el Bayern, la jugada mágica de Benzema en el Calderón, los puntos sacados más allá del minuto 80 en Liga... El Madrid no podía dejar de lado esa característica que va unida a su historia.

Ha sido esta la temporada de los 40 partidos seguidos sin perder (récord nacional), aunque algunos ya venían de la anterior, y la de los goles en todos los partidos. Y todos son todos, desde el primero, la Supercopa de Europa ante el Sevilla (3-2), hasta este último, la final de Champions contra la Juventus. 65 partidos seguidos marcando, un hito mundial.

Y eso que el año ha sido larguísimo para el Madrid. Comenzó un 9 de agosto en Noruega, con la mencionada Supercopa de Europa, y acaba un 3 de junio en Cardiff. Nunca antes una temporada del Real Madrid había durado tanto, 10 meses, ni había tenido tantos partidos, 60 (38 de Liga, 13 de Champions, seis de Copa, dos de Mundial de Clubes y uno de Supercopa de Europa). Y que se preparen, porque a esos se les añade este verano dos de Supercopa de España y nada menos que ante el Barcelona.

Ese es el horizonte de un Madrid que tiene ahora el reto más difícil: igualar lo que ha conseguido esta temporada. Superarlo solo se podría conseguir con el Triplete, pero obtener algo menos el próximo año sabría a poco, aunque sería lo más normal. Pero esto es fútbol y ver al Madrid tan arriba hace pensar que en 2018, por estas fechas, tiene que repetirlo. Así de bonito es el deporte.

miércoles, 12 de abril de 2017

LA ESTRELLA DE ZIZOU

Jaime Trevijano

Los más escépticos piensan que los éxitos del Madrid de Zidane han llegado de pura casualidad. Que el entrenador francés tiene una suerte inmensa que le ha llevado a conquistar tres títulos, los tres más importantes a nivel de clubes, en su primer año dirigiendo al conjunto blanco. Que su equipo gana partidos y pasa eliminatorias por fortuna. Pero los triunfos de Zizou no son, ni mucho menos, flor de un día. Al contrario, ha tenido que cultivarla durante muchos meses con cariño y dedicación para que termine mostrándose en todo su esplendor.

Después de un año como inquilino del banquillo madridista, Zidane ha cosechado un balance de 41 victorias, 11 empates y dos derrotas en 54 partidos. Estos fríos datos son capaces por sí mismos de convencer al mayor incrédulo. Pero no sólo es eso, antes de su llegada, el Madrid era un equipo a la deriva, con un vestuario disgustado, eliminado de la Copa del Rey, descolgado en la Liga y sin fe en la Champions. Tras su contratación, el Madrid dio un vuelco total a la situación y empezó a notarse un ambiente de calma y tranquilidad propicio para que los blancos volvieran a ganar.

La suerte se puede tener un día, dos o tres como mucho, pero no cabe hablar de ella dentro de una racha de imbatibilidad en la que el equipo de Zidane lleva ya 39 encuentros sin conocer la derrota. Y no tiene pinta de que se vaya a acabar porque el conjunto blanco mejora sus actuaciones partido tras partido, un ejemplo fue el reciente choque de Copa frente al Sevilla. A parte del potencial ofensivo que siempre ha tenido, el Madrid ahora es un bloque sólido y compacto al que es difícil marcar y generar ocasiones, y al que es difícil ganar en intensidad.

Son muchas las virtudes de Zidane como entrenador. La más notable es el buen manejo de una amplia y equilibrada plantilla. Con él los 24 jugadores del primer equipo, y algún que otro canterano, están plenamente implicados, sabiendo que de un momento a otro tendrán su oportunidad y deberán dar el máximo si no quieren caerse del barco. Por este motivo se explica el alto rendimiento del equipo a pesar de las numerosas e importantes bajas que ha tenido a lo largo de la temporada. Además, Zidane ha demostrado grandes conocimientos futbolísiticos ganando la batalla táctica a Luis Enrique o Simeone en enfrentamientos directos frente a Barça y Atlético.


Entre otras cosas, se habla de la “flor de Zidane” por los muchos partidos que ha remontado en los minutos “noventa y ramos”, o las finales ganadas en la prórroga o en la tanda de penaltis. Incluso para estas gestas existe una explicación razonable más allá del simple y superficial análisis de la suerte madridista. Y es que el entrenador francés ha sabido transmitir un carácter campeón a sus jugadores, les ha inculcado una asombrosa mentalidad ganadora que les hace creer en la victoria hasta el pitido final. Porque en la vida y en la alta competición sin esfuerzo no se consigue nada, Zidane ha tenido una suerte trabajada, una flor cultivada.

lunes, 2 de enero de 2017

AÑO Z

Magníficos 365 días los que el astro francés ha cerrado al frente del banquillo del Real Madrid ganando la Copa de Europa, Supercopa europea y Mundial de clubes

Antonio Blanca

El francés Zinédine Zidane cumplirá el próximo miércoles un año como entrenador del Real Madrid, en el que ha conseguido su primera Liga de Campeones como técnico, la 'Undécima' para el conjunto blanco, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes, además de lograr una racha de 37 partidos consecutivos invicto en un total de 53 partidos en todas las competiciones oficiales.

Tras la destitución de Rafa Benítez el 4 de enero de 2016, poco más de medio año en el cargo, el francés pasó de entrenar al Real Madrid Castilla al primer equipo, con el que durante su etapa como jugador -entre 2001 y 2006- conquistó una 'Champions', una Liga española, una Supercopa de Europa, una Copa Intercontinental y dos Supercopas de España.

Así, el galo asumió su nuevo rol en un momento en el que el Real Madrid no vivía sus mejores días. En liga, marchaba tercero tras once victorias, cuatro empates y tres derrotas con el preparador madrileño y, en Copa del Rey fue eliminado por alineación indebida de Denis Cheryshev ante el Cádiz.

Sin embargo, se encontró con el equipo ya clasificado para los octavos de final de Liga de Campeones y con el beneplácito de su presidente, Florentino Pérez, los jugadores y la afición blanca. En su primera rueda de prensa, dejó claro que lo "más importante" para él era tener "una buena relación con todos los jugadores" y que tenía claro que mantendría la 'BBC': Benzema, Bale y Cristiano, en la punta de ataque.

De este modo, después de cinco meses, 'Zizou' llevó al equipo de Chamartín a la final de 'Champions' de Milán ante el Atlético de Madrid, donde los blancos se alzaron con la 'Undécima' tras la tanda de penaltis, coronando una temporada en la que nadie imaginaba que podrían ganar la máxima competición continental después de la irregularidad que demostraron a principio de curso.

Sin embargo, la cosa no quedó ahí. Después de las vacaciones de verano, Zidane volvió al trabajo con más hambre de títulos y venció (3-2) junto a sus pupilos al Sevilla en la Supercopa de Europa, celebrada en Noruega.

Finalmente, para redondear el año, los blancos viajaron al Mundial de Clubes con la clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey resuelta y consiguieron erigirse como el mejor equipo del mundo por segunda vez -cinco teniendo en cuenta los tres Copas Intercontinentales- ante Kashima Antlers japonés.

En sus primeros doce meses, el galo ha dirigido un total de 53 partidos y ha cosechado 41 victorias, diez empates y sólo dos derrotas (ante Wolfsburgo y Atlético de Madrid), logrando un 77,36 por ciento de triunfos, algo que le ha valido para ser nombrado segundo mejor entrenador del mundo de clubes por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS), tan sólo cinco puntos por detrás de Diego Pablo Simeone (113).

Para 2017, Zinédine Zidane y los suyos se han marcado un objetivo por encima del resto, ganar LaLiga Santander. En la temporada 2011/12, el Real Madrid de José Mourinho levantó su último trofeo de liga y ahora, aparte de intentar ser el primer equipo que consigue ser campeón de manera consecutiva en el actual formato de la 'Champions', quieren desbancar la hegemonía de la que ha gozado el FC Barcelona en la competición doméstica durante los últimos años.

Para Zidane, el mejor recuerdo de su primer año en el banquillo blanco es haber ganado la Liga de Campeones porque es algo que no le va a pasar "20 veces" en su vida como técnico del Real Madrid. Por el contrario, para el francés no hay "nada malo" en su primera etapa, ya que ve "sólo las cosas positivas".

No obstante, es autocrítico consigo mismo y señala que debe "mejorar en todo", por lo que no le sorprende que, pese a haber conquistado tres títulos en su primer año, no gane el 'The Best' -mejor entrenador- de la FIFA. "Creo que sería normal que lo gane otro. Acabo de empezar. Todo esto es nuevo y tengo que seguir trabajando como lo estoy haciendo y mostrar mucho más", recalca.

Finalmente, el galo piensa que no cree que haya cambiado mucho en este último año, pero que sí ha mejorado "bastante" y que tiene un trabajo en el que hay que "cuestionarse todo en cada momento" para llevar a su equipo a ser lo "más competitivo posible".

Sus mejores momentos:
1. PRESENTACIÓN.

Zidane fue presentado en el Palco de Honor del Santiago Bernabéu. Acompañado por el presidente del club, Florentino Pérez, su esposa Verónica y por sus cuatro hijos, Enzo, Luca, Theo y Elyaz.

2. LIGA DE CAMPEONES.

La 'Champions' fue el primer título del francés como técnico de la primera plantilla del conjunto blanco. Fue el 28 de mayo de 2016 en Milán ante el Atlético de Madrid en la tanda de penaltis.

3. SUPERCOPA DE EUROPA.

Tras poner fin a la temporada con la 'Undécima', el Real Madrid venció el 9 de agosto, sobre el césped Lerkendal Stadion de Trondheim (Noruega), al Sevilla por 3-2. Este trofeo, supuso la tercera Supercopa europea para el equipo blanco y el segundo título personal del galo.

4. MUNDIAL DE CLUBES.

Después de un año de en sueño, en el que el equipo 'merengue' se ha proclamado como campeón y supercampeón de Europa, Zinédine Zidane llevó a los suyos a la cima del mundo en Japón. Allí, los blancos conquistaron su segundo Mundial de Clubes tras vencer en la prórroga al Kashima Antlers, rival que dio más de un quebradero de cabeza.

5. RACHA DE PARTIDOS INVICTO.

De la mano de 'Zizou', el Real Madrid no ha perdido un encuentro desde abril. Fue en Liga de Campeones ante el Wolfsburgo, donde cayó 2-0 en el Volkswagen-Arena. A partir del 9 de abril ante el Eibar (4-0), los blancos han conseguido mantenerse invictos durante 37 partidos consecutivos -28 victorias y nueve empates-.

jueves, 7 de enero de 2016

EL RETO DE ZIDANE

Por sorpresa y afrontando una situación difícil, el llamado a ser futuro entrenador el Real Madrid ha accedido al cargo antes de lo esperado

Antonio Blanca

“Lo importante es jugar al fútbol y mi trabajo se basará en intentar jugar desde atrás, llegar rápido al campo contrario y tener la posesión del balón”. En pocas palabras, Zinedine Zidane ya ha definido lo que quiere que sea su Real Madrid. Pelota en los pies de los jugadores, transiciones veloces y salida con el balón jugado. Todo con la idea de construir y no destruir.

Esa es la hoja de ruta que se ha marcado Zizou para el reto mayúsculo que se le viene, el de hacer un buen papel con un Real Madrid sumido en la esquizofrenia, que acaba de liquidar a otro entrenador precisamente porque su juego no transmitía, era ramplón, pobre en ocasiones, y tan ni siquiera práctico.

Zidane, que solo tuvo buenas palabras para su predecesor Rafa Benítez, intentó que su manera de ver el fútbol fuese materializada en el Castilla, el filial blanco donde ha estado un curso y medio, su única experiencia como primer entrenador. Y en el Castilla, en 2ª B, Zidane no ha terminado de convencer, al menos si nos ceñimos a los resultados, auténtica guillotina en la Concha Espina.

El otrora mariscal del césped, para los que han seguido al filial blanco, ha buscado su estilo, algo que desea implantar en el Real Madrid, marcando distancia con profesionales con los que trabajó como Mou o Ancelotti, pero el equipo ha pecado en ciertas ocasiones de irregular, algo que precisamente ha matado al ya extinto Madrid de Benítez, capaz de brillar unos minutos, y desconectarse otros y tirar todo el trabajo por la borda.

Con la tripleta Bale-Benzema-Ronaldo como elemento innegociable y el gusto por el balón, sin renunciar a los contragolpes ni al repliegue defensivo cuando el partido así lo exija, parece que puede ser el turno para jugones como Isco o James, piezas no del gusto de Benítez, como ha quedado evidente, pero que sí pueden encajar mejor con lo que quiere Zidane.

“El trato seguramente será diferente al de los jugadores del Castilla porque son jugadores experimentados y del Real Madrid. El mensaje para mis jugadores será el mismo y se basa en el trabajo y en la intensidad que vamos a meter en cada partido y en la ilusión meteremos en cada entrenamiento”. La comunicación será clave también en la relación Zidane-plantilla. Con Benítez falló. O nunca existió. Y esas fueron las primeras paladas de su fosa.

martes, 5 de enero de 2016

LA HORA DE ZIZOU

Carlos de Blas

¿Qué no se ha dicho ya sobre cómo jugaba el futbolista más elegante de los últimos 25 años? De Zinedine Zidane, en cambio, se recuerda menos su orgullo. Poco antes del Mundial 2006, cuando comunicó su retirada de los campos, renunció a un sueldo anual de seis millones de euros. “Estoy en una edad en la que cada vez es más difícil”, dijo sin reparos. “No quiero volver a hacer un año como los anteriores". Dos meses después, un insulto del italiano Materazzi hacia su hermana le llevó a autoexpulsarse de la final del Mundial de Alemania, el último partido de su vida, y autoexcluirse del panteón que ocupan Di Stéfano, Pelé, Maradona y Messi.

Le ha costado a Florentino Pérez convencer al francés para que suba del Castilla al primer equipo, a mitad de temporada, para encargarse de una plantilla desgastada, diseñada sin su intervención, eliminada de la Copa del Rey y tercera en la Liga. Reverenciado como jugador (fue campeón del mundo y de Europa con su selección y de la Copa de Europa con el Real Madrid), su trayectoria como técnico es corta y accidentada. Un hipotético fracaso esta temporada podría suponer un golpe descomunal a su carrera.

Pero quién es capaz de decir ‘no’ al sueño de su vida. Zidane era el elegido para suceder a Benítez desde que éste llegó a Valdebebas, hace seis meses. “Será un gran entrenador y será entrenador del Real Madrid”, aseguró Florentino Pérez hace un par de semanas, cuando la vida del ya ex entrenador blanco era un rosario de match balls.

La gran desventaja del francés comparado con Benítez es su inexperiencia. A favor, en principio, tiene todo lo demás: Zidane entiende el juego a la perfección y cree en el fútbol vistoso y ofensivo tradicionalmente exigido en el club más rico del mundo. Pero, sobre todo, cuenta con el respeto del vestuario y conoce su lenguaje. No necesita ganarse el respeto de la plantilla. Además de haber sido Zizou, fue el segundo entrenador de Ancelotti cuando el Madrid conquistó la Copa de Europa en mayo de 2014.

Benítez era llamado despectivamente El 10 por sus jugadores, fastidiados por la obsesión futbolística del técnico e irrespetuosos ante su discreta carrera como jugador. La directiva acaba de colocarles frente a un ‘10’ auténtico, ciertamente novicio como técnico, pero con más carácter y autoridad que cualquiera de sus futbolistas (incluso los endiosados). “En mi opinión sería muy fácil llevar a un grupo así”, afirmó en una entrevista con El Confidencial semanas después de que el club consiguiese la ‘Décima’.

La experiencia de Zidane al frente del Castilla es poco alentadora, a pesar de que nunca abandonó el fútbol y quiso sacarse el carnet de entrenador pronto. El francés se ha asesorado periódicamente con entrenadores de primera fila: Guy Lacombe (el entrenador que le hizo futbolista en las filas juveniles del AS Cannes), Marcelo Lippi, Carlo Ancelotti, Marcelo Bielsa, Vicente del Bosque, Aimé Jacquet o Pep Guardiola.

Su balance, no obstante, son dos temporadas bastante irregulares. En la 2013-2014 perdió cinco de sus primeros seis partidos y fue castigado después con tres meses de suspensión por entrenar sin un carné convalidado en España. Completó la campaña, pero sin cumplir su objetivo de ascender a la Liga Adelante. En esta última temporada iba segundo en el Grupo II de Segunda B, a cuatro puntos del Barakaldo; su último partido con el filial fue un empate a dos ante La Roda.

El próximo será el sábado, en el Bernabéu, contra el Deportivo de La Coruña. “Voy a dar todo el corazón que tengo para este club”, dijo Zidane en su presentación oficial, rodeado de su familia. Tiene ante sí un panorama feo, pero no horroroso: disputará los octavos de final de la Champions contra un equipo asequible, la Roma, y dispondría de dos meses antes de la ronda de cuartos, donde el enfrentamiento puede ser contra un coloso de Europa (Barcelona, Bayern, City, etc.). Está a cuatro puntos del líder en la Liga y tiene ante sí dos meses con un calendario francamente amable. Se espera, además, que el Bernabéu muestre mayor paciencia con el francés que con Benítez. Y que las expectativas estén más controladas.


El día de su despedida como jugador blanco, el 7 de mayo de 2006, Juan Román Riquelme dijo de él: “Cada vez que el francés toma el balón, yo miro y aprendo”. Han pasado casi nueve años y Zizou cumple el sueño su vida, el mismo que tenía Rafa Benítez y que ha terminado por convertirse en una larga pesadilla. Ganó la ‘Novena’ como jugador y contribuyó a la 'Décima’ como segundo entrenador. Es la bala de plata que le queda a Florentino Pérez. Como decía un tuitero madridista en la tarde del lunes: “En fin. Zidane. Vuelvo a mi infancia querida, al Madrid que brilla en la oscuridad. Sólo me agarro al mito. Que sea lo que Dios quiera”.

jueves, 26 de junio de 2014

ZIDANE SE EMBARCA EN SOLITARIO


El genial jugador francés se marcha del lado de Carlo Ancelotti para coger las riendas del Real Madrid Castilla

Antonio Blanca

“Hay entrenadores que se creen más importantes que los jugadores. Cuando es así, es un gran problema para el equipo”. “Un tercio del plantel sigue al técnico por lealtad, respeto a la jerarquía; otro tercio sólo te sigue si le aportas algo. Y otro tercio te complicará la vida siempre. Eso te muestra sobre qué parte del grupo tienes que trabajar”. “Sé que lo que digo será escuchado por miles de personas, por eso es mejor ser un poco reservado. En lugar de decir todo lo que se te pasa por la cabeza, por lo menos, hay que pensar lo que se dice. A mí me parece lo mínimo”. “Mi fuerza es estar atento a los demás”. “Un equipo construido para los atacantes. Es una filosofía que no gusta a todos y no es descabellada si tienes buenos defensores”. “El fútbol es bonito cuando no se sabe nunca lo que va a pasar”. “El fútbol empieza en la calle”. 

Son frases que resumen la propuesta que intentará llevar a cabo Zinedine Zidane (hasta el nombre lo tiene bello, escribió Pep Guardiola) en el Real Madrid Castilla. Zizou, como Di Stéfano en el club blanco o Kubala y Cruyff en el Barça, es el prototipo de futbolista extranjero de categoría mundial que renueva la idiosincrasia de un gran club al hablar el lenguaje universal del fútbol: mucho juego y poco ruido. Interpretó el deporte rey a partir de la distinción con la música de Plácido Domingo de fondo y el magisterio de un saxofonista de Nueva Orleans años 20 siglo XX, emoción y clase fundidos en uno.

En el libro ‘Futbolia, filosofía para la hinchada’ a Zidane se le bautiza con el nombre de Platón. “Platón afirma que cuando aprendemos algo, lo que estamos haciendo es recordar la idea que nuestra alma ya conocía antes de nacer. Zidane lleva toda su carrera sacándonos de la caverna de la mediocridad, de los tonos grises, intentando convencernos de que otro fútbol es posible”. El Real Madrid no ha necesitado resetear toda la etapa de Mourinho (se ficharon a jugadores fantásticos como Di María y Modric), ni imitar al Barcelona; cada uno tiene su estilo. Pero tiene un pasado que fue ninguneado y debe recuperar poco a poco. El primer paso en la conciencia fue la memoria histórica a partir del merecido homenaje a Raúl González Blanco, después la conquista de la ansiada Copa de Europa.

Al Real Madrid los últimos años le sobraron conveniencias y le faltaron convicciones. Zidane es un adelantado a su tiempo, que predica la  discreción y el respeto, y que no ha caído en la trivialidad del fútbol moderno. Ancelotti ha demostrado ser de esos entrenadores mesurados, que miran más por el equipo que por ellos mismos, y que no exaltan los triunfos con sus figuras. Ha obrado eso que cada vez hacen menos los entrenadores de hoy en día: entrenar y hacer jugar. Zidane, ya lo dijo en su día Florentino: será el gran líder deportivo del proyecto. El francés es referente ético y tiene en sus manos la piedra filosofal. Ancelotti se ha consolidado como el Rijkaard del Real Madrid, Zidane esperará en el filial para intentar ser el Guardiola blanco si algún día lo necesitan.