lunes, 30 de junio de 2008

XAVI NUEVO EURO "MVP"

Daniel Iglesias
Destacar a un jugador por encima del resto de la selección española que ayer conquistó el segundo título europeo para nuestro fútbol no resulta fácil. Si una palabra ha predominado por encima del resto durante todo el torneo y también ayer en las declaraciones de todos nuestros internacionales ha sido la del ‘grupo’.
Esta selección ha sido por encima de todo un gran grupo. Un colectivo unido, en el que ninguno de los jugadores ha asumido un protagonismo desmesurado y precisamente esa ha sido la clave del éxito. Varios jugadores han vivido su gran momento a lo largo del torneo. El primero fue Villa con su ‘hat trick’ ante Rusia, después Güiza con su gol ante Grecia, Casillas en los penaltis ante Italia o Cesc clasificándonos para semifinales.
Pero si hubiera que destacar a un jugador, por su papel dentro de la selección, por su aportación a la esencia del fútbol que ha practicado este equipo y por su fidelidad a un estilo, creo que coincidiría con la UEFA, que ha elegido como ‘Mejor Jugador de la Euro 2008’ a Xavi Hernández.
Seguro que en esta elección habrá opiniones para todos los gustos. Haberle dado este premio a Iker Casillas también me habría parecido acertado, o incluso a Marcos Senna, que ha hecho una Eurocopa sensacional. Y si me apuras también a Carles Puyol, que ha sido un auténtico muro en el centro de la defensa junto a Carlos Marchena. Pero aún así estoy de acuerdo con la elección. Xavi ha estado sensacional.

El futbolista azulgrana ha sido siempre un fijo para Luis Aragonés. Junto a Casillas y Puyol ha sido uno de los tres jugadores indiscutibles para el técnico español, y como lo dos anteriores, Xavi no le ha defraudado. Ha sido la extensión del entrenador en el campo. Ha sabido marcar siempre el ritmo de partido que le interesaba a su equipo y ha sido el artífice junto a Iniesta, Silva y Cesc del juego de ‘esos locos bajitos’ que ha enamorado a Europa entera.

Este tipo de galardones individuales suelen recaer en los delanteros, así que por una vez no está mal que sea un centrocampista, sin excesiva llegada a gol, aunque recordemos que abrió el camino del triunfo frente a Rusia en semifinales, el que se lleve este reconocimiento. Una pena que no se lo puedan llevar los 23 jugadores de ‘la roja’, aunque también es cierto que nueve de nuestros jugadores han entrado en el equipo del torneo, en el que la UEFA ha incluido a los 23 mejores jugadores de la Eurocopa. En esa lista sí que han entrado también Casillas, Puyol, Marchena, Senna, Iniesta, Cesc, Torres, Silva y el mencionado Xavi.

¡CAMPEONES DE EUROPA!

Carlos de Blas
La selección española de fútbol derrotó a Alemania con un solitario gol de Fernando Torres en el minuto 33 y se alzó con la segunda Eurocopa de su historia, tras la conquistada en 1964, después de un partido muy serio en el que Alemania inquietó la meta de Casillas durante la primera mitad, pero fue inferior en la reanudación, donde pudo sufrir una derrota mucho más contundente. Los de Luis Aragonés, que se despide del banquillo nacional con 'broche de oro', vengaron la derrota sufrida en la otra final europea disputada en 1984 ante Francia, tras culminar un torneo de Austria y Suiza, prácticamente perfecto en el que contaron todos sus partidos por triunfos, salvo la victoria conquistada ante Italia desde el punto de penalti.
De este modo, la inteligencia de Fernando Torres, anticipándose al lateral alemán Lahm, tras un pase de Xavi Hernández en el minuto 33, fue suficiente para que los aficionados españoles de todo el país puedan celebrar por todo lo alto, un título de postín que se resistía tras numerosos años de sinsabores.
Sin embargo, el primer 'susto' para los intereses españoles llegó con apenas tres minutos de juego, cuando Sergio Ramos cedió hacia el centro un balón comprometido que Miroslav Klose no supo aprovechar, tras adelantarse a la zaga española, pero marrar en el control, que salió por la línea de fondo demasiado largo.

Y es que de salida, el control del balón, fiel al guión previsto, fue para España, en las botas de la calidad técnica de los Iniesta, Cesc o Xavi Hernández, pero tan sólo buscaron una y otra vez el pase largo hacia los desmarques del solitario Fernando Torres, mientras Alemania supo asumir su mayor peso y experiencia en las finales para tomar el mando poco a poco, encerrando en su campo los diez primeros minutos a los de Luis Aragonés.
La reacción de la 'Roja' llegó en el minuto 14 con una incorporación por la izquierda de Xavi, que metió un preciso pase al hueco para Iniesta, cuyo centro obligó al veterano Jens Lehmann a demostrar sus reflejos, tras pegar en la rodilla del madridista Christoph Metzelder.
Mucho más cerca de inaugurar el marcador de la final estuvo Torres en el minuto 22, cuando remató a la base del palo derecho germano un centro desde la derecha de Sergio Ramos anticipándose a Mertesacker. Y es que España logró sacudirse con el paso de los minutos la presión alemana, que buscaba el gol sustentado en apariciones, siempre por la izquierda, de su mejor jugador en esta Eurocopa: Lukas Podolski.

Sin embargo, fue España la primera en hacer 'sangre' sobre su rival por medio de nuevo del delantero del Liverpool, que esta vez sí logró ver puerta con éxito. La jugada se gestó en el minuto 33, con un pase en corto de Marcos Senna sobre el barcelonista Xavi, que lanzó un envío sobre Torres que peleó con Phillip Lahm hasta adelantarse por velocidad y picar con suavidad sobre Lehmann para enviar el esférico mansamente a la red.
Alemania acusó el golpe e incluso estuvo noqueada en los minutos sucesivos, en los que España, liderada por un infatigable Torres que se fajó con la defensa germana, pudo poner más tierra de por medio, en un golpeo de Iniesta para Silva que, sólo en el segundo palo, se llenó de balón y envió a las nubes según le venía.
Sin embargo, el marcador no se movió antes del descanso y España se fue camino de las duchas a tan sólo 45 minutos del triunfo, de la gloria y, sobre todo, de su segunda Eurocopa, tras la conquistada en 1964. La reanudación trajo relajación para las dos escuadras, que optaron por 'guardar la ropa' recelosas de un gol en contra que trajera un escenario más adverso.

En el minuto 53, España despertó con una doble oportunidad para volver a meter presión a Alemania, que sólo supo reaccionar metiendo en el campo a otro sus clónicos 'panzer' Kevin Kuranyi, prácticamente inédito en todo la Eurocopa. Así, un remate cruzado de Xavi 'topó' con las yemas de los dedos de Lehmann que desvió agónicamente a córner, mientras que a la salida del mismo Sergio Ramos estuvo a punto de desviar en el área chica y de tacón un disparo de Silva, que no acertó a rematar según le venía.
El cambio dio más mordiente a Alemania, no por argumentos técnicos sino por empuje. Así, el minuto 59, una dejada en la medialuna del área de Bastian Schweinsteiger propició un 'latigazo' de Ballack de primeras desde fuera del área, que salió rozando el lateral derecho de la red de Casillas.
España, lejos de echarse atrás, contestó con la descarada insolencia propia de una selección más joven que la alemana. De este modo, el largo peregrinar en el desierto de la 'Roja' pudo ver más de cerca su maná con tres ocasiones prácticamente consecutivas en el minuto 66, pero el cabezazo de Ramos tras una falta botada por Xavi, el 'trallazo' de éste mismo a la salida de un saque de esquina y la incursión de Iniesta en el área chica fueron convertidas en simple 'espejismo' por un genial Lehmann.
En el minuto 78, nada más quemar Alemania su último cartucho con la entrada del 'español' Mario Gómez, Rosseti 'echó un cable' a los de Joachim Loew al pasar por alto un despeje con la mano fuera del área de Lehmann. Tres más tarde, Senna estuvo a punto de coronar su sensacional torneo con un gol que diera la puntilla, pero no llegó a rematar en boca de gol una dejada con la cabeza de Güiza, que entró en lugar del 'gladiador' Torres, tras un centro de Santi Cazorla.
De ahí al final, Alemania lo intentó apoyado en el músculo y en balones al área que una y otra vez fueron repelidos con solvencia por la zaga española, la misma que, unida al resto de los 22 integrantes de la expedición española, corrió como loca por todo el césped del Ernst Happel de Viena, nada más decretar el italiano Rosseti el final del encuentro.
Un solitario pitido que dio paso a otro sonido... el estruendo de millones de españoles y al descorchar de otras tantas botellas, todos ellos unidos por el sentir de la 'Roja', por fin, flamante campeona de Europa.

EUROPA DE ROJO Y GUALDA

44 años después, un domingo caluroso de junio, día 29, España izó la Eurocopa de fútbol que tanto ha costado y tan merecidamente se viene para nuestro país

Antonio Blanca

Yo adoro los lunes, y este de 30 de junio de 2008 evidentemente es inolvidable. El sol, el cielo color azul purísima, el frescor de la mañana, el calor insoportable y asfixiante del mediodía, el sabor del café, las galletas, la cerveza, el ruido cándido de la radio, todo hoy se ve, me sabe, me suena diferente. ¿Por qué será? Será porque somos ¡campeones de Europa! Porque España ha vencido en la Eurocopa de Austria y Suiza. Porque anoche lloré de alegría y emoción como un niño, inconsolable, roto de felicidad, desde que el colegiado pitó el final del partido y tras cuarenta y cuatro años de cruel espera, miles de desencantos (robos arbitrales, mala suerte, fallos desde el punto de penalti, etc.), todo merecía la pena, adquiría sentido, me hallaba en una burbuja de éxtasis, henchido de orgullo patrio, rondándome tantos pensamientos que al final sólo las lágrimas sinceras por España, bendito país, bendita gente, sabían a victoria anhelada, como cuando se conquista ese amor que tanto has perseguido, tantas veces te ha roto el corazón en mil pedazos, pero el día que te dice sí, te cambia la vida, el mundo se viste de otro color. Igual me ocurrió anoche, sin tapujos lo digo, uno de los mejores días de mi vida, han sido tantos sin sabores, tantos fracasos, que también reconozco que para esta competición al principio no tenía ninguna esperanza en que pudiera lograrse tal hito como el que ayer vivimos, pero el destino quiso vestirse de español y darnos lo que tanto nos hemos merecido otras veces.

Que el fútbol sea un deporte en el que juegan once contra once y siempre ganan los alemanes, no lo niego ni lo dudo, pero ayer presenciamos la excepción que confirma la regla. Cayó nuestra segunda Eurocopa, la de la generación en “HD” (ya no vale decir en color). La selección española confeccionada por Luis Aragonés ha realizado un soberbio torneo, sublime, colosal, superior. Fuimos los mejores, y la justicia futbolística fue precisamente justa, ecuánime y premió al que apostó por un fútbol-arte, espectáculo en estado puro, maravilloso, toque, desborde, pausa y gol, mucho gol, aparte de orden defensivo, sólo tres goles encajados en seis partidos. España ha sido el equipo más goleador y el menos goleado, su autoridad ha sido indiscutible y todos y cada uno de nuestros jugadores han rayado a gran altura. Desde Casillas (mejor portero del mundo y futuro balón de oro si France Football no se ciega), hasta Fernando Torres (desde ayer hombre y no niño), de Villa (pichichi del torneo) a Xavi (para mí “MVP” de la final) todos, han hecho piña y se han movido en una sola dirección la de la batuta, en esta ocasión muy acertada de Luis Aragonés (por números el mejor seleccionador de la historia de nuestro fútbol), que por una vez, cumplirá con su palabra y se marchará, eso sí, con el reconocimiento de todos y por la puerta grande.

Y es que en este mes de junio de 2008 ha nacido un nuevo concepto de fútbol, el “fútbol-arte”. Si juntamos todos los genes de Picasso, Velázquez, Plácido Domingo, Cervantes, Belmonte, el “Cid campeador”, Falla, Juan Ramón Jiménez y tantos grandes artistas, sale esta idea artística de culto. Culto al balón. ¿Habrá deporte más bello que el fútbol?

Sentimiento y orgullo español. Se acabaron las tonterías de enseñar la bandera, de sonrojarse por decir o presumir de España. “Yo soy español” y “que viva España” han sido los gritos de guerra de cuarenta y cinco millones de almas han cantado a coro para acompañar a la selección española o la nueva “Filarmónica de Viena” del fútbol. Austria, Viena, el Prater, Innsbruck, el Tirol, los Alpes, la marcha Radetzky, el Danubio, Mozart, estarán en nuestros corazones. Debiéramos proponerle a los austriacos hermanarnos con ellos. Vaya verano inolvidable, vaya noche veraniega de 29 de junio, ni el día 6 de diciembre, ni el 12 de octubre, desde hoy el 29 de junio es el día de España.

Campeones, campeones, oé, oé, oé. Extrema y orgásmica felicidad. Por los penaltis marrados de Eloy, Raúl, Joaquín, por el fallo de Arconada (anoche Platini nos devolvió la Euro que nos birló) por Al Gandour, por Tassotti su codo y la nariz de Luis Enrique, por los dos goles anulados en los cuartos de la Euro de Inglaterra, por la mano floja de Zubizarreta, por el fallo de Cardeñosa, por el gol fantasma de Michel, por tantas y buenas generaciones de futbolistas que anduvieron próximos al triunfo y terminaron duchos de fracaso, por los malditos cuartos que ya no lo serán, porque Zapatero no es gafe, por todo un país que merecía una noche loca y astracanada, todos los rincones de la “piel de toro” entonaron su particular “lo-lo-lo-lo”, ondearon banderas por doquier, y la sidra, el rioja, la manzanilla y la cerveza saciaron la sed y sirvieron para apagar el calor, de Sevilla a Barcelona, de Murcia a León, toda España estuvo de fiesta, no era ficción, era tan real como la vida, que es maravillosa, por ser cierto, por los jugadores, porque todo el mundo no puede ser español y es un orgullo, porque ¡viva España! Somos los mejores, por todo ello, para todos ¡enhorabuena!

domingo, 29 de junio de 2008

EL DIA DE DECIR SI AL PARAISO

Daniel Iglesias
Ha llegado, está aquí, a tan sólo unas horas. El partido que tanto hemos esperado, el que nos puede dar billete al paraíso de la gloria, asoma a la vuelta de la esquina. España por fin está en una final después de décadas austeras dando mordiscos a manzanas insípidas. Es inevitable acordarnos de París, de 1984 y de Arconada, del gran capitán que comprobó lo pérfido que puede llegar a resultar el balón. Es momento de dar plantón a las desgracias, de borrar las desesperanzas, las maldiciones, la palabra fracaso… España no es inferior a Alemania, Alemania no tiene más entidad que España, España está jugando de maravilla y Alemania gana por su monumental inercia… Pero las inercias también tienen punto y final. Todo se reduce a 90 minutos y 22 jugadores vestidos de corto en un terreno de juego, no hay más. Hay que mirar de frente, con fe; porque sólo el que cree llega a su verdad y nuestra verdad es la copa, la ansiada copa.

Más quisieran algunos de los miembros de la selección alemana tener el palmarés de Casillas o Xavi. Más quisieran los alemanes jugar al fútbol cómo España, combinar con tanta fluidez, asemejándose cada toque de balón al delicioso sonido de un arpa bien acariciada, rozando la excelencia en cada golpeo, haciendo circular el cuero con un demente sentido común que embauca al espectador… España no es inferior a Alemania, repito, y hay que guardar en el cajón de los olvidos todos esos tópicos que rodean al conjunto teutón que tan bien supo sintetizar Gary Lineker en una sola frase.

España llega embalada, con pólvora capaz de abrasar al más pintado. España tiene que comprender que hoy es su día, el que históricamente se le ha resistido, en ocasiones de forma cruel… La selección tiene que salir al campo sin complejos, liberada, sin presiones. El conjunto de Luis ha demostrado ser el Ferrán Adría de esta Eurocopa, cocina un fútbol sabroso y lúcido que le ha hecho ser favorito; el plato estrella ya está montado y ahora lo que falta es bañarlo de salsa.
Y obviamente a la selección no le puede temblar la cuchara en el momento decisivo. Sólo los valientes cantan victoria; hay que ser valientes y jugar con la mayor naturalidad del mundo, sin tener en cuenta que el que está en frente es un monstruo que casi siempre gana. La cuchara no puede temblar porque ha costado mucho trabajo montar el plato.

ELEGIDOS PARA LA GLORIA

Llega la hora de la final, pero sólo 11 jugadores forman el equipo titular que saltará al césped del Ernst Happel de Viena para luchar por la segunda Copa de Europa de la selección española
Antonio Blanca
Tras la lesión de Villa, máximo goleador del once que ha compactado Luis Aragonés Cesc entra en el equipo titular, para acompañar a Casillas, en la puerta; Marchena, Capdevila, Puyol y Sergio Ramos, en defensa; Silva, Iniesta, Senna, el propio Fábregas y Xavi, en el centro del campo; y Fernando Torres en punta. Ellos son los elegidos para llevar a España a lo más alto del fútbol español.

España se enfrenta a una final de una Eurocopa 24 años después de aquel 27 de junio de 1984 en el que perdimos ante Francia. Para resarcir a la selección de aquella derrota, once jugadores, los elegidos, se dejarán la piel en el campo. Llegan en su mejor estado de forma, tras una Eurocopa en la que han deslumbrado con un juego ágil, sin complejos, con confianza, que ha hecho que sus rivales, por primera vez en mucho tiempo, les teman. "Oe, oe, oe, si te toca España, fastídiate", corea una afición entregada y orgullosa de un equipo que afronta la final con moral y fuerza para ganar. "España es mejor que Alemania", reconoció el seleccionador en la víspera del partido ante Alemania.

El choque ante los germanos se celebra sin el máximo goleador de la selección, Villa, que realizó uno de los mejores debuts que se recuerdan con la selección al endosarle un "hat trick" a Rusia. Se lesionó en el minuto 33 en la semifinal con Rusia y verá el partido en el banquillo, por su micro rotura en el bíceps femoral. Hubo que buscar sustituto para el delantero indiscutible y surgió la duda entre Cazorla o Cesc. Aragonés optó por el joven jugador del Arsenal, que jugará retrasado favoreciendo las asistencias a Torres y aportando peligro fundamental a las jugadas de ataque.
Será un equipo de "bajitos", obedeciendo al añejo tópico español, el que se medirá a un combinado germano que se define precisamente por lo contrario, su altura. "Son peligrosos en el juego aéreo", recuerda Aragonés, a la espera de la confirmación de la baja de la estrella teutona, Ballack, en duda por lesión, que podría ser sustituido por Borowski. Entre Xavi, Iniesta, Silva y Fábregas suman una media de 1,74 centrímetros, que sube por los 1,77 de Cesc. Sin embargo, su habilidad y juego correoso será fundamental para evitar los goles de cabeza de los alemanes, que han manifestado su respeto por la selección española.
El equipo que dirige Löw ha llegado tan lejos con un juego poco brillante, estilo "rodillo", pero presenta debilidades en defensa y queda lejos de aquella fantástica Alemania de los 70, liderada por el "kaiser" Beckenbauer.

viernes, 27 de junio de 2008

ABRAN LOS OJOS: ESTAMOS EN LA FINAL

Carlos Sánchez

Hasta hoy, era imposible hablar de la participación de España en esta Eurocopa sin nombrar conceptos como “fe”, “esperanza” o “escepticismo”. El campeonato que más pesimismo y menos confianza ha provocado en los hinchas españoles ha resultado ser el que más alegrías está dando desde hace muchos años. A principios de junio, el que aseguraba que sí, este año podemos, era tachado de loco, ignorante, soñador. Hoy, España está en la final del torneo europeo de naciones, y el loco y los incrédulos lo celebran juntos, orgullosos de “los once de Luis”.

Por primera vez en mucho tiempo, España entera, sin importar los escudos o ciudades, celebra. Las bocinas de los coches atormentan el sueño de los pocos que prefieren dormir a gritar, y las fuentes se secan por culpa de miles de aficionados ilusionados, felices, que saben que puede pasar mucho tiempo hasta que volvamos a ver algo parecido. España, nuestra España, jugando 45 minutos perfectos, dominando el partido y goleando en la semifinal de la Eurocopa. Abran los ojos, el domingo, jugamos la final.

Hemos llegado al pódium europeo, en un torneo marcado por la máxima emoción, la belleza en la mayoría de partidos y el alto nivel de competición, incluyendo gran calidad en todos los equipos. Ha sido imposible aburrirse con el fútbol visto en Austria y Suiza. Y dentro de esa diversión balompédica, nuestro equipo no ha desentonado. "La roja", ayer de amarillo, ha tenido muchas cosas positivas durante la competición, que le han servido para llegar hasta el final, pero lo más importante es que ha logrado encontrar su identidad. Ahora, por fin, sabemos a qué juega España, cómo debe hacerlo y quiénes forman la columna vertebral de ese juego.

El mar de emociones que vivimos hoy tiene su horizonte en Berlín, capital de Alemania, nuestro último escollo para el éxtasis final. De su juego es irrelevante hablar, porque es aburrido, lento y monótono, pero el máximo grado de irrelevancia lo alcanza al comprender que su estilo y actitud no le influye en el resultado. No importa si no tira en 89 minutos, porque tiene las mismas opciones de marcar en el 90. Esa facilidad de gol con impotencia en el juego es lo que hace que los germanos sean tan peligrosos. Sin embargo, no les hará invencibles.

Podemos ganar a Alemania. Igual que podíamos ante Rusia, Suecia, Grecia, Italia y Rusia. Este equipo, y el juego que despliega, a día de hoy no debe temer a nadie. Ni si quiera al peor aliado histórico que tenemos, la suerte. Los penaltis ante los azzurri nos dieron una pista de lo que podía pasar esta vez. Ya no hay espacio para el victimismo y la desconfianza. Estamos a 90 minutos de ser campeones de Europa. Abran los ojos, despierten: España está en la final.

DISFRUTANDO COMO JUVENILES

Antonio Toca

Eso es lo que han sentido todos los jugadores aterminar la obra de arte que han bordado durante la segunda parte. Lo comentaban al salir de la ducha. Como juveniles. Justo en la época en la que cualquier jugador ama este glorioso deporte llamado fútbol. Les pedíamos atrevimiento y derribar mitos, que fuesen capaces de demostrar todo lo bueno que atesoran estos jugadores. Han sido 45 minutos que han permitido que la afición crea ahora en el podemos, que siga soñando por algo que llevan esperando 24 años. Ver y oír a la gente en los balcones, unidas en un único grito de celebración, es algo que no había vivido, porque en esta ocasión había solo un color que defender, por eso los saltos y abrazos con un amigo atlético.

La segunda parte entra en la historia, como lo vivido la noche de Querétaro que encumbró al Buitre y a aquella selección, que hizo que por un momento pensásemos que se podía lograr algo. La diferencia es que hoy ha sido en la semifinal, que estos jugadores no han fallado, y que ha sido frente a una selección que había impresionado hace cuatro días. El golpe en la mesa que ha provocado el juego de magia, nos convierte en favoritos, aunque ellos no lo digan, aunque sigan siendo modestos y frenen la euforia.

La cara de Luis Aragonés (al que hoy me tengo que rendir, porque ha logrado hacerme callar, y así lo reconozco y se lo reconozco, piense lo que piense sobre él), en la rueda de prensa, era la de alguien que sabía que se había asistido a un monumento al fútbol total. Cierto que estos partidos no importa el cómo sino el qué. Se deben ganar, vale. Pero de semejante forma hipnotizan. Tal y como se encuentra hoy toda la prensa europea.

Por eso podemos, o vamos a armar la mundial, o estamos convocados o lo que se le ocurra al publicista de turno, eso da igual. Alemania tiene ya al rival que pedía. Lo decían porque piensan que nos tienen la moral comida, pues ellos mismos. Pero aquellas equipos eran grandísimas selecciones, no la de ahora, refiriéndome a Alemania. De ahí la importancia de esa segunda parte y el cómo que comentaba antes. Estamos tocados por una varita mágica.

Decían que no ganábamos a Italia, y lo hicimos a su manera. Que el juego prestaba a tener dudas, y se hizo juego de salón y de ilusión. Que vienen los alemanes, se comenta, y qué, nosotros este año tenemos el espíritu de Maceda de nuestro lado. Y el de Quini, y el de Santillana, y el de Camacho, y el de Dani, y el de Arconada, y el de la Quinta, y el de todos los jugadores que soñaron un día con hacer historia. Pues sí, puede ser cierto. Es posible que vea a mi selección de fútbol ganar un campeonato de selecciones importante. Eso sí que va a ser la hostia.