lunes, 12 de julio de 2010

EL MUNDO SE RINDE A ESPAÑA

Carlos de Blas

España se proclamó campeona del mundo, por vez primera en su historia, después de derrotar, por 1-0, a Holanda en la final, disputada en el Soccer City de Johannesburgo (Sudáfrica), con un gol del centrocampista Andrés Iniesta, en el minuto 116, a sólo cuatro del final de la prórroga.

España, que hasta Sudáfrica 2010 había sido cuarta en Brasil'50 como mejor resultado, ganó su primer título de la Copa del Mundo en su primera final, mientras que una rácaba y brusca Holanda volvió a repetir el subcampeonato de 1974 y 1978.

La 'roja' se convirtió en la octava campeona del mundo con otro gol, el de Iniesta, que pasará a engrosar el panteón de los goles históricos y cerró el círculo que empezó a trazar hace dos años, con aquel gol de Fernando Torres y la conquista de la Eurocopa en la final contra Alemania en Viena.

Del Bosque repitió el mismo once que contra Alemania en las semifinales, con el canario Pedro entre líneas en lugar de un referente en ataque como Fernando Torres. Pero la fórmula sólo resultó un éxito durante el primer cuarto de hora, en el que España se adueñó del balón como acostumbra.

En ese tiempo, Sergio Ramos hizo de su flanco derecho una autopista por la que creó todo el peligro. Suyo fue un disparo, en el minuto 11, que pudo adelantar a la 'roja' pocos minutos después de que, el mismo Ramos, intentara emular a Puyol con un cabezazo en un saque de falta de Xavi que despejó con apuros Stekelenburg.

España presionaba la salida de balón y ahogaba a un sucedáneo de la 'Naranja Mecánica', que sólo construía su fútbol con balones largos lanzados por su portero y alguna acción individual de Robben, tratando de frenar el ímpetu inicial de la campeona de Europa, que se fue diluyendo con el paso de los minutos.

A base de faltas, Holanda desquició al grupo de Del Bosque, que ya no encontraba a Pedrito y en el que Villa era una isla a la que no llegaba ningún balón. Además, el árbitro inglés Howard Webb, el del infausto recuerdo de la derrota ante Suiza, no utilizó la misma vara de medir y castigó a España casi con las mismas tarjetas -Puyol y Ramos, por España, y Van Bommel, De Jong y Van Persie- que el juego brusco de los tulipanes.

Incluso, el conjunto de Van Marwijk dispuso de sus opciones para haberse ido al descanso por delante en el marcador, en una falta lejana del centrocampista del Inter de Milán Wesley Sneijder y en un chut ajustado al palo que desvió Íker Casillas con muchos problemas a córner.

El guión fue un calco en el arranque de la segunda parte. España puso el fútbol y Holanda, las faltas y el juego brusco. A un testarazo de Puyol no llegó por milímetros Capdevila en otro saque de esquina, una jugada a la que la 'roja' ha sacado mucho rendimiento en este campeonato.

Del Bosque buscó en Navas la profundidad que, en esta ocasión, no pudo crear con el talismán Pedrito, y el cambio surtió el efecto deseado, pues España volvió a recuperar parte de sus sensaciones de control y buen toque.

En cambio, la mejor ocasión la tuvo Robben, en el minuto 62, tras una asistencia de Sneijder, en la que Casillas le aguntó el pulso hasta el último segundo y abortó con la pierna el posible gol holandés.

La réplica se la dio España poco después, cuando Villa, en el minuto 69, no pudo convertirse en la 'Bota de Oro' del Mundial, al ver cómo Heitinga sacaba casi en la línea de gol su disparo después de una gran acción personal de Navas. Sergio Ramos, en el 77, tuvo también el 1-0 en otro remate en el área pequeña en el enésimo saque de esquina en el que España creaba peligro, pero su cabezazo se fue por encima del larguero.

Holanda sólo fiaba su suerte a los balonazos a Robben, quien volvió a poner el corazón de los 46 millones de españoles en un puño en una jugada en la que Puyol se jugó la expulsión y Casillas adivinó, de nuevo, la intención del extremo del Bayern de Múnich antes de alcanzarse la prórroga.

En el tiempo extra España siguió acumulando méritos para llevarse el trofeo dorado con dos ocasiones de Cesc y otra de Navas, antes de que Iniesta, con un tiro cruzado que se quedará grabado en la retina de todos los españoles para siempre, hiciera justicia con casi un siglo de historia y 700 futbolistas, muchos de ellos de ensueño.

'Dani Jarque, siempre con nosotros', rezaba la camiseta interior de Iniesta, que, como hizo Mohamed Alí tras vencer a Sony Liston en el Mundial de los pesos pesados en 1964, pudo gritar aquello 'Soy el rey del mundo, el más grande, he conquistado el mundo'.

domingo, 11 de julio de 2010

CITADOS CON LA HISTORIA

Carlos de Blas

La selección española de fútbol afronta este domingo el partido más importante en sus noventa años de historia, la final del Mundial de Sudáfrica que afronta como favorita por su vigente trono europeo, por la incuestionable calidad de sus jugadores, por su estilo de toque mundialmente alabado y por el empuje de más de 46 millones de españoles que sueñan con el único gran triunfo deportivo que aún se le resiste al país.

Zamora, Samitier o Pichichi son jugadores ilustres que inauguraron un camino, el de la selección española que debutó en 1920 con un triunfo sobre Dinamarca (0-1) en Bruselas gracias a un gol de Patricio. Casi un siglo después, Casillas, Xavi o Villa aspiran a honrar a estos pioneros y a los más de 700 futbolistas que han vestido la camiseta española con el objetivo de tocar una gloria que nunca estuvo tan cerca como ahora.

Una vez vencida la maldición de cuartos y superado el estereotipo de la furia, el juego de toque y combinación que comanda Xavi en el centro del campo ya sirvió para conquistar la pasada Eurocopa con autoridad y puede guiar al trono mundial apenas dos años más tarde. Sería la culminación de un ciclo ganador histórico.

Superadas las dudas que sembró la derrota inicial ante Suiza (1-0), la 'Roja' realizó un ejercicio de supervivencia frente a Honduras (2-0) y Chile (2-1) antes de afrontar cotas mayores en las eliminatorias, donde sumó tres triunfos por un gol a cero ante Portugal, Paraguay y Alemania.

Agarrada a la eficacia de David Villa (cinco tantos) y al cerrojo de Casillas, la selección superó todos los escollos y se elevó en semifinales mostrando al fin ese juego completo y veloz que le hizo plantarse en Sudáfrica como principal aspirante al título. Superar con claridad a Alemania, que había sido un rodillo frente a ingleses y argentinos, generó la chispa que ha encendido definitivamente a España.

Para disputar la final, Del Bosque cuenta con diez piezas innegociables y una única duda en punta de ataque. Puyol, héroe de semifinales, y Piqué formarán la pareja de centrales con Ramos por la derecha y Capdevila por la izquierda. La defensa contará con el auxilio impagable de Busquets, un seguro de vida que no ha dejado de crecer desde las críticas que recibió tras el choque contra Suiza.

La autoridad y los desplazamientos largos de Xabi Alonso aseguran las espaldas de Xavi e Iniesta, con plena libertad para mover la pelota hasta provocar mareos en el rival. Por delante, Villa, máximo goleador del Mundial junto con Sneijder, formará pareja con Pedro o Fernando Torres. La velocidad del canario o la experiencia en grandes partidos del madrileño es la única disyuntiva del seleccionador. Cualquier otro cambio en un once inicial histórico sería una sorpresa.

Elija lo que elija, Del Bosque cuenta con sus 23 hombres disponibles al igual que su colega Bert van Marwijk, por lo que ninguna lesión ni sanción empañará la gran final. El técnico holandés recupera a su lateral derecho Gregory van der Wiel y al mediocentro Nigel de Jong, sancionados en la semifinal contra Uruguay.

De esta forma, Holanda, cuyo mayor conquista en el Mundial fue eliminar en cuartos a la pentacamepona Brasil, alineará su mejor once, iniciado en la portería por Stekelenburg, que ha mostrado un gran nivel en Sudáfrica. Seguridad con Heitinga y Mathijsen en el eje y capacidad de sorpresa con Van Bronckhorst en la banda izquierda. El capitán, autor de un golazo contra la selección uruguaya, colgará las botas tras la final.

Por delante, De Jong y Van Bommel aseguran fuerza y lucha formando un muro para las incursiones de los menudos creadores españoles. Los dos mediocentros otorgan plena libertad a Wesley Sneijder, que aspira a completar una temporada mágica tras su triplete con el Inter de Milan. El ex madridista es un todoterreno y el alma del equipo gracias a su envidiable estado de forma.

Las bandas en tareas ofensivas son tarea de Kuyt y Robben. El futbolistas del Liverpool destaca por su incansable hiperactividad, mientras que el extremo del Bayern se presenta como la mayor amenaza para la zaga española. Olvidadas las lesiones, ha recuperado su nivel de antaño y Capdevila deberá esmerarse para anular su fútbol incisivo y vertical.

Como único delantero centro figura Roben Van Persie, punta de lanza de un equipo que aspira a vengar a la 'Naranja Mecánica' de Johan Cruyff, subcampeona en 1974 y 1978 tras sucumbir frente a Alemania y Argentina. Holanda quiere que a la tercera vaya la vencida en un duelo que coronará a un ganador inédito, al octavo campeón mundial de la historia del fútbol.

ALEMANIA BRONCE

Daniel Iglesias

La selección de Alemania logró el tercer puesto en el Mundial de Sudáfrica tras vencer (2-3) al combinado de Uruguay en la final de consolación, celebrada en Port Elizabeth, donde un gol de Khedira les dejó en el podio del campeonato tras un partido en el que los charrúas no merecieron la derrota.

Ambos conjuntos decidieron darle valor a un partido intrascendente y premiaron a la afición con un choque intenso y vivo, en el que cada equipo mostró su estilo y peleó hasta el final por lograr un puesto de honor. Uruguay se marchó con la cabeza alta y exprimió todo su potencial para igualar un choque que nunca tuvo un dominador claro.

Alemania comenzó con buen pie en su reconciliación con el balón tras la derrota ante España y los primeros minutos fueron un monólogo de los de Joachim Loew, que tomaron las riendas del encuentro. Pronto llegaron los primeros acercamientos. El más claro estuvo en la cabeza de Friedrich que amenazó la meta de Muslera con un remate al larguero.

Sin tiempo para la reacción del cuadro de Tabárez, al que le costó tomar el pulso del partido, Schweinsteiger conectó un disparo desde tres cuartos de campo que no pudo atajar Muslera. En el rechace apareció Müller, que fusiló al meta para sumarse a la pelea por el 'pichichi' del torneo con cinco tantos.

Alemania volvía a encontrarse con un partido que se le ponía de cara, como ya le sucediese ante Inglaterra y Argentina. Pero esta vez, la historia fue distinta. Lejos de esperar a su rival y avasallarle con rápidos contraataques, las ideas de los alemanes se volvieron confusas. El rocoso equipo sudamericano no se había alterado por el gol encajado, se mantenía con la misma actitud y aguardaba a su oportunidad con un bloque más compacto que nunca.

Fue entonces cuando Alemania no supo leer el nuevo guión del partido desconcertada por el orden de su rival, que no se descomponía ni se lanzaba al ataque desesperadamente. Los errores en el pase no tardaron en llegar y fue precisamente un robo de Pérez sobre Schweinsteiger el que propició el contraataque de Uruguay que, en apenas tres toques, dejó a Cavani solo ante Butt para subir el empate al marcador.

Luis Suárez y Forlán se encontraban cada vez más cómodos entre las líneas enemigas y los charrúas pudieron adelantarse, si el delantero del Ajax hubiera estado más acertado antes del descanso. No obstante, el acercamiento fue un aviso de lo que sucedería al comienzo de la segunda mitad.

El bando latino, más inspirado, volvió a ejecutar un rápido robo y tras trenzar una jugada en banda, el servicio de Pérez fue culminado por Diego Forlán en una voléa que se coló en la escuadra de Butt. Era el momento de Uruguay, Alemania estaba contra las cuerdas y no sabía cómo reaccionar.

Sin embargo, los europeos no necesitaron de una gran jugada para lograr el empate. Un preciso centro lejano de Boateng desde la derecha propició el fallo de Muslera en la salida, para que Jansen rematase a placer dentro del área. Con la igualada, llegó el carrusel de ocasiones, ambos equipos se lanzaron al ataque y la intensidad de las defensas decayó.

En ese momento, Alemania volvió a ser Alemania, invocaron el viejo espíritu del equipo que nunca se rinde, que agota el partido hasta el último minuto y que siempre cree en sí mismo. No necesitaron de una jugada brillante para apelar a los viejos valores y, tras un córner y varios rechaces, Khedira logró rematar de cabeza para dejar a Alemania en el tercer puesto.

Si bien los germanos pudieron sentenciar, Uruguay no perdió la cara al partido, luchó por el empate hasta el final y demostró que su cuarto puesto en el Mundial de Sudáfrica no fue fruto de la casualidad, sino de un grupo que creyó en su posibilidades por encima de todo y lo demostró en el último minuto con un lanzamiento al larguero de Forlán.

sábado, 10 de julio de 2010

LA FINAL DE CONSOLACIÓN

Aránzazu Gálvez

Las selecciones de Alemania y Uruguay jugarán la final de consolación esta tarde a las 20.30 horas en el estadio de Port Elizabeth, donde lucharán por el tercer puesto del Mundial, en un partido en el que tratarán de recuperar el prestigio que ambos conjuntos perdieron en semifinales, cuando cayeron ante España los teutones y ante Holanda los 'charrúas'.

Los dos equipos realizaron un magnífico Mundial, convirtiéndose en las sensaciones del torneo. Los alemanes encandilaron a la afición con un fútbol vistoso, atrevido y valiente, mientras que los uruguayos hicieron reverdecer antiguos laureles basando su juego en una agresividad encomiable, aunque al final ambos se quedaron a las puertas de la gloria.

Alemania comenzó su periplo por Sudáfrica con una goleada a Australia, aunque tuvo que sellar su pase para octavos en el último partido de grupo, donde se impuso a Ghana. En los octavos, la 'Manschfat' liquidó a la Inglaterra de Fabio Capello, en un partido salpicado por la polémica arbitral, pero donde el equipo de Joaquim Löew fue muy superior.

En cuartos de final, Ozil, Mueller y compañía se encontraron con los Messi, Tévez y Mascherano que dirige Diego Armando Maradona. De nuevo, una exhibición alemana con un fútbol rápido, directo y muy preciso borró del partido a los sudamericanos que se quedaron sin ideas, aturdidos y esperando un milagro del '10' que no llegó.

El seleccionador alemán, Joaquim Löew, se sobrepuso a las bajas con las que contaba al inicio del Mundial y cambió el estilo y la personalidad de la 'Manschfat', configurando un equipo de muchos quilates, con jóvenes promesas que sucumbieron en el último escollo antes de la final. Un cabezazo de Puyol les dejaba fuera de la final, lejos de Johannesburgo y noqueados por el elegante fútbol español.

Subcampeón en 2002, tercero en 2006 y de nuevo entre las cuatro mejores en 2010, Alemania volvió a demostrar que en las citas finales siempre está ahí, codeándose entre los mejores; aunque en Sudáfrica hubo una selección que fue mejor, que jugó mejor y que también tenía varias cuentas pendientes con la historia. España estará en la final del próximo domingo ante los 'tulipanes'.

Por su parte, Uruguay afronta la final de consolación con el objetivo de conseguir el broche perfecto a su magnífica actuación en Sudáfrica, al que acudieron tras vencer en la repesca a Costa Rica y donde se han erigido como la mejor selección de Sudamérica.

La 'albiceleste', con su fútbol asfixiante, las líneas de presión muy adelantadas y un ritmo vertiginoso, logró superar la fase de grupos, donde empató contra Francia y goleó a la anfitriona del campeonato, Sudáfrica.

En octavos se cruzó con Corea del Sur y gracias a los tantos del delantero Luis Suárez consiguió clasificarse para cuartos de final cuarenta años después de la última vez. De la mano del 'maestro' Tabárez, Uruguay volvía a reencontrase con la historia.

En un partido sin precedentes, la 'albiceleste' se midió a Ghana en los cuartos de final, donde dos modelos antagónicos se encontraban sobre el césped y donde la garra 'charrúa' se impuso desde los once metros a la inocencia de las 'Estrellas Negras', que fallaron un penalti en el último minuto de la prórroga.

En las semifinales frente a Holanda, Urugauy se vio superada por un fútbol europeo que no termina de digerir. La baja de Luis Suárez fue una losa demasiado pesada que Diego Forlán no pudo soportar en solitario y Uruguay, un país entero volcado con su selección, decía adiós al sueño de Sudáfrica. Ahora, buscarán el consuelo ante Alemania, pero ya conocen la senda del triunfo, el camino de vuelta al éxito.

jueves, 8 de julio de 2010

¡POR FIN!

¡Qué viva España! 0-1 en las semifinales ante Alemania y la selección de Del Bosque disputará el domingo la primera final en la historia de nuestro fútbol


Antonio Blanca


El partido de todos los tiempos. Ese fue el que anoche en Durban (Sudáfrica) presenciaron estos ojos que ahora medio llorosos escriben. Con las emociones a flor de piel, la pulsión del fútbol supera definitivamente la razón. El corazón más rojo y gualda que nunca de una piel de toro que anoche a un grito de orgullo, ¡España!, se lanzó a la calle a sofocar el calor y a gritar de éxtasis. El domingo llegará el gran día de nuestras vidas, el partido con todas las letras. Desde los más mayores hasta los más jóvenes, disfrutaremos de la sensación de vivir, ya era hora, la final de un Mundial de fútbol, el deporte por antonomasia de esta bendita tierra, y que tanto hemos ansiado.

El orgullo patrio. España está de moda, fuera tópicos rancios de mostrar bandera. Ser español es un auténtico orgullo, una suerte, y con los chicos del fútbol, con esta maravillosa generación de jugadores que están honrando tantos sin sabores anteriores, se están superando los temores a decir a boca llena España y ser feliz por ser español, por lucir nuestra bandera. Es curioso, pero la selección está “españolizando” España.

Ahora todos españoleamos. Olé. Me gusta el cántico de “España entera se va de borrachera”. Ayer nos fuimos, pero el domingo ante Holanda, podremos irnos otra vez. Será complicadísimo. No es una broma ni una banda la selección de los Países Bajos, que lleva catorce victorias consecutivas. Las dos últimas con una componenda de fortuna ruborizante, ante Brasil y Uruguay, pero hay están, en la gran final del día 11. No hay dos sin tres. Los del país tulipán han perdido dos finales, la de 1974 y 1978, espero que también la de 2010.

Nos ha costado mucho llegar hasta aquí. Ayer dieron nuestros futbolistas un baño futbolístico a Alemania, que hasta anoche había jugado de manera bella al fútbol. Desde Casillas hasta Villa (sacrificó su posición de delantero centro por dejarse el alma en el medio, en la presión), con un colosal Puyol, vaya salto para llevarnos a la final, junto a Piqué, la pareja Alonso-Busquets (ahora todos le dan la razón a don Vicente), Pedro que ayer hizo el partido de su vida, Xavi que ve el fútbol como nadie y Andrés Iniesta, para mí balón de oro ya, luego se lo darán o no, para mí ya lo es. Como juega Iniesta nadie lo hace en la actualidad en el panorama mundial, ni Messi, ni Ronaldo, ni Ozil, ni Kaká… Un chaval humilde de Fuente Albilla (Albacete) es nuestro símbolo, un duende, un genio. Y como no, Vicente del Bosque, que en lugar de pasar ahora factura, revancha a todos aquellos que se lanzaron a su yugular durante todo este Mundial, ha estado conciliador, pausado, amistoso, como es él, y hay que reconocerle su mérito, no en vano nos ha llevado a vivir el sueño más bonito de este deporte, poder disputar la final de un Mundial.

Será el domingo. No lo quiero imaginar, porque hay que jugar el partido y ganar, sufriendo como nunca. Pero si España juega como ayer, uno de los mejores partidos que yo he visto en mi vida, los Países Bajos lo tendrán muy difícil. Por los jugadores, por Del Bosque, por el grupo entero de la selección, por toda España, esas ilusiones puestas en irnos de fiesta colectiva, el fútbol es justo y nos premiará. El domingo jugamos todos el partido de nuestras vidas.

DE CABEZA A LA GLORIA

Carlos de Blas

España, con un cabezazo de oro de Carles Puyol, jugará la primera final de un Mundial en su historia, tras ganar, por 1-0, a Alemania en las semifinales del torneo, disputadas en el estadio Moses Mabhida de Durban (Sudáfrica), en el mejor encuentro de los de Vicente del Bosque en todo el torneo.

La selección nacional se enfrentará así el próximo domingo, a partir de las 20.30 horas, a Holanda por lograr su primer cetro mundialista en su más que centenaria historia y agrandar aún más la gesta que dejará ya en el olvido el cuarto puesto de la edición de 195O en Brasil.

La mejor España apareció en el mejor momento. La duda de Fernando Torres, el héroe de la final de Viena, la resolvió Del Bosque con la inclusión en el once inicial de Pedrito, la auténtica revelación del curso futbolístico 2010-11 en la Liga española y una de las grandes novedades en la lista final para el Mundial.

La apuesta, más novedosa que otras más naturales como la de la entrada de Cesc Fábregas, aún renqueante, o la más natural de Fernando Llorente en la punta del ataque, le salió bien a Del Bosque, pues el canario fue un todoterreno que se movió por todas las demarcaciones y volvió loca a la zaga alemana.

Un pase interior del jugador tinerfeño del Barça al 'pichichi' Villa, en el minuto 6, anduvo cerca de poner por delante a España, una de las obsesiones de la 'roja' para no jugar a remolque del 'tanque' teutón y evitar así los rápidos contraataques liderados por el futbolista de origen turco Ozil o Schweinsteiger.

Pero Villa se encontró con las piernas de Neuer para evitar ese tanto del grupo de Del Bosque, que monopolizó el control del balón durante gran parte de la primera mitad, circuló con criterio en las botas de Alonso, Xavi Hernández e Iniesta, presionó la salida de balón y buscó el peligro por el flanco derecho con las continuas subidas por la banda del madrididista Sergio Ramos.

El gol español pudo llegar también en una jugada de estrategia en un córner, en el que Iniesta centró con potencia y su compañero Carles Puyol envió su cabezazo por encima del larguero antes de cumplirse el primer cuarto de hora, cuando los nervios habían desaparecido en 'la roja' y empezaban a consumir a Joachim Loew.

Porque la tricampeona del mundo dio el balón a su rival, se atrincheró atrás y sólo se confío a la velocidad de unos casi inéditos Ozil y su goleador Miroslav Klose. Tan sólo un disparo desde cerca de 30 metros de Trochowski, recambio en el once titular del sancionado Mueller, y una contra de Ozil puso en apuros a Casillas antes del descanso.

La verticalidad de Pedro y dos disparos de Alonso desde la frontal del área volvieron a confirmar que España monopolizaba la semifinal en el arranque de la segunda parte contra la subcampeona continental, que no daba señales de vida y cuya imagen no reflejaba ni de lejos el juego que desplegó contra Inglaterra y Argentina.

Loew cambió a Boateng por Jansen para neutralizar la ofensiva total por su banda de España, que ya merecía hace tiempo el gol en el inicio de esta segunda mitad en una gran jugada de Pedro y los chuts de Alonso y que tuvo dos minutos mágicos, en el 57 y 58, en el que el omnipresente Pedro disparó fuera por poco y Villa no llegó a un centro de Iniesta.

Pero el gol llegó de la forma más inesperada, por alto y a pesar de la envergadura de los centrales alemanes, sobre los que se elevó Carles Puyol para acabar, en el minuto 73, con los muchos fantasmas contra los que ha luchado España durante décadas.

Quedaba un cuarto de hora, pero Alemania no pudo apenas crear peligro, convertidos como estaban Gerard Piqué y el propio Puyol en un muro infranqueable por el que poder horadar la portería y la moral españolas.

Incluso, Pedrito, espectacular en todo el encuentro, abusó de individualismo en una jugada en el que pudo asistir a Torres, que sustituyó a un asfixiado Villa, para lograr el 2-0 tranquilizador. No hizo falta. España creía en lo que hacía y no dejó resquicio para la duda.

La generación de los Cesc, Torres, Villa, Iniesta, Xavi, Casillas o Piqué podrá cerrar el círculo que trazaron hace un par de años con la conquista de la Eurocopa, un triunfo que, como el de este miércoles contra Alemania, acabó con el mal fario de los cuartos de final y los complejos de un país que siempre ha contado con unas fabulosas generaciones de futbolistas.

miércoles, 7 de julio de 2010

ESPAÑA ANTE SU GRAN SUEÑO

Carlos de Blas

España se obliga a la excelencia para superar a una Alemania temible y jugar su primera final de un Mundial

Lo dijo Vicente del Bosque tras la victoria ante Paraguay que situó a España en un territorio desconocido: las semifinales de una Copa del Mundo. «No es el momento de hacer balance, sino de seguir soñando». De eso se trata, efectivamente. La selección quiere seguir soñando y para poder hacerlo debe superar esta noche en Durban al peor rival posible, al mejor equipo, de largo, en lo que se lleva de Mundial: Alemania. La dificultad es máxima, pero no se podía esperar otra cosa a estas alturas de competición. Hasta la fecha, el equipo nacional ha ido superando pruebas ante rivales más o menos rocosos o impermeables, pero todos ellos de inferior calidad. En este sentido, se puede decir que 'La Roja', por mucho que haya hecho historia, no ha pasado de cumplir con su obligación de equipo grande. Ahora toca un enemigo de su talla.

Nada ilustra mejor el peligro que representan los alemanes que un repaso a su hoja de servicios en los Mundiales. Tres veces campeona del mundo, la 'Mannschaft' nunca ha dejado de ser competitiva. Alemania ha ganado o ha sido finalista o semifinalista incluso con jugadores de poco vuelo, combinando atletas y destripaterrones con algún mariscal de campo. Ellos nunca fallaban. Siempre estaban ahí, en la pomada de los elegidos. Pues bien, si esto lo han conseguido con equipos vulgares, tirando de su fuerza y de su incomparable mentalidad competitiva, qué podrán hacer cuando disponen de una gran generación de futbolistas, como es el caso. Para empezar, ya han dejado como una colilla a dos de las grandes favoritas del Mundial, Inglaterra y Argentina. Ahora les espera España, que como dijo Miroslav Klose es otra historia.

Se ha venido hablando mucho estos dos últimas días de la final de la pasada Eurocopa, en la que 'La Roja' dio un baño a Alemania. Que sólo ganara 1-0 fue una casualidad. Lo cierto es que el equipo de Löw no pudo rascar bola en la final de Viena y acabó hipnotizado por el 'tiqui taca' español. La diferencia fue enorme. Pocas veces se había visto a los alemanes tan impotentes. El problema es que, dos años después, esas diferencias se han acortado de forma radical. A ello ha contribuido, en primer lugar, la gran mejoría del fútbol germano, que como ayer explicaba Jupp Heynckes en estas mismas páginas vive una auténtica revolución. Están saliendo futbolistas jóvenes y con clase, fuera del molde del caballero teutón trotón e infatigable. Ahí están Müller, Khedira, Özil, Boateng, Cacau...Tampoco hay que extrañarse. Al fin y al cabo, hablamos del país de Beckenbauer, Overath, Netzer, Schuster y compañía.

La mezcla de orígenes, la nueva sociedad alemana interracial está teniendo en la selección el efecto benéfico que tuvo en la de Francia en la década de los noventa. Por tener, los alemanes tienen ahora hasta un portero, Neuer, que no sólo es bueno, sino normal y sensato. Nada que ver con el 'rottweiler' de Kahn ni con el tronado de Lehman.

La segunda razón por la que se han acortado tanto las diferencias entre España y Alemania tiene que ver con la propia selección de Vicente del Bosque, que no acaba de estar redonda en el Mundial. En ninguno de sus cinco partidos ha estado al nivel que se espera de ella. A partir de su tropiezo inesperado ante Suiza en el mismo escenario del partido de esta noche, el equipo nacional ha ido superando, uno tras otro, cuatro partidos a vida o muerte ante rivales correosos y muy bien plantados. Todos ellos, sobre todo Chile y Paraguay, parecían llevar años estudiando cómo desactivar el juego español. Los jugadores de Del Bosque han ganado porque son ganadores, algo que no había sido nunca la selección española. Pero a la verdadera España todavía se le está esperando en Sudáfrica.

De que aparezca o no dependerá su pase a la final. Contra Alemania, liderada por un Schweinsteiger cada día más maduro, no va a bastar con el juego exhibido hasta ahora. ¿Aparecerá 'La Roja' deslumbrante? A saber. Hay motivos para dudarlo. Parece claro que el estado de forma de algunos jugadores básicos de la selección, comenzado por Torres, sobre el que tanto se discute, no es el adecuado. Y eso se nota y parece tener difícil arreglo. Pero también hay motivos para la esperanza. Uno de ellos tiene que ver con el tipo de partido que se jugará esta noche en el Moses Mabhida.

Tras enfrentarse a ejércitos de pulgas, como escribió el domingo un periodista italiano, España peleará hoy por fin con un equipo que le jugará de tú a tú, sin complejos, con valentía. Inevitablemente, habrá espacios para jugar al fútbol y ahí es donde se espera la aparición del inmenso talento de los españoles, superior al de Alemania por mucho que el de ésta haya crecido tanto de un tiempo a esta parte.

Las alineaciones de los dos equipos, como es habitual, se encuentran bajo secreto de sumario. No parece, sin embargo, que vaya a haber sorpresas. En España, la única duda que se plantea es la de Torres. El delantero del Liverpool sigue sin estar. Ante Paraguay, primero escorado a la derecha y luego por el centro, volvió a decepcionar. Del Bosque confía en él, pero la cuestión es saber si se arriesgará a sacarle ante la brigada acorazada de Löw. Y es que una cosa es arriesgar dando minutos a un futbolista que los necesita ante Portugal o Paraguay, y otra distinta hacerlo ante Alemania, que si se te adelanta en el marcador ya puedes ir llamando al sepulturero. De modo que tampoco puede descartarse que Cesc o incluso Silva, desaparecido desde la derrota ante Suiza, tengan su oportunidad. La opción de Llorente desde el inicio no parece factible.

En Alemania, todo indica que será Trochowski el que cubra la dolorosa baja de Müller, uno de los puntales del equipo. El resto serán los habituales. Con unos o con otros, podemos estar hablando del gran partido del Mundial de Sudáfrica. Para España, desde luego, el partido más importante de su historia, como aseguró el lunes Casillas.