Un gran Getafe derrotó por la mínima al equipo de Jiménez que no mereció el premio de presentarse en la gran final de la Copa del Rey
Antonio Blanca
El Getafe no pudo lograr la remontada ansiada ante el Coliseum, esta vez sí, a rebosar de aficionados, a pesar de ganar al Sevilla por 1-0 en el choque de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, y permitió que el club hispalense se clasificase para la final, en un encuentro marcado por la expulsión del técnico sevillista, Manolo Jiménez, así como por la enorme actuación del portero Andrés Palop. Si Del Bosque ha llevado libreta, el cancerbero sevillista sin duda debe ir a Sudáfrica.
Los chicos de Miche salieron a comerse la eliminatoria con un chaparrón de ocasiones sobre la portería que defendía Palop. Fruto de ese asedio tras el descanso, llegó el gol de Soldado, que salió de titular tras superar sus molestias físicas en una última prueba antes del partido, para encender las esperanzas de la hinchada del Alfonso Pérez. Mané centró desde la izquierda y Soldado remató de cabeza cruzando el balón sin que Palop pudiera evitarlo.
El Getafe siguió asediando la portería sevillista y manejando el control del partido con una superioridad aplastante, mientras que el Sevilla se limitó a despejar balones sin intentar iniciar jugadas de ataque. “Catenaccio” puro y duro. Michel metió más pólvora al retirar a Parejo, que estaba cansado, y meter a Albín para intentar culminar la remontada.
El Sevilla pudo sentenciar la eliminatoria y acabar con las ilusiones de los hombres de Michel a falta de diez minutos para el final, pero Jesús Navas no estuvo fino para empujar el balón al fondo de las mallas tras un contragolpe bien llevado por los sevillistas que dejó al andaluz sólo frente a Ustari.
En los últimos diez minutos el Getafe continuó atacando con más corazón que cabeza, lo que le llevó a cometer errores inocentes que les evitaba poner en peligro la portería de un Palop que acabó siendo el mejor de los visitantes. Los de Nervión se dedicaron a perder tiempo para matar la eliminatoria y sellar su pase a la final.
Y es que el equipo “azulón” salió en tromba desde el pitido inicial apoyado en un gran centro del campo liderado por Boateng y Pedro León, y alentado por el gran ambiente que presentaron las gradas del Coliseum, con su mejor entrada en lo que va de temporada, que rozó el lleno, a pesar del horario del partido.
Soldado, que fue el mejor de su equipo, y Pedro León, que volvía al once tras sanción, pudieron adelantar al Getafe en sendas ocasiones antes del primer cuarto de hora de encuentro, pero se encontraron con un acertado Palop defendiendo la portería sevillista.
El partido comenzaba a subir en tensión con el trascurso de los minutos hasta que en el minuto 24 Boateng saltó a despejar un balón de cabeza con los codos por delante y fue amonestado. Manolo Jiménez pidió la roja para el del Getafe con protestas airadas por lo que Iturralde no dudó en expulsarle y mientras que el sevillano se retiraba a los vestuarios se encaró con varios aficionados.
Por su parte, el Sevilla no metió en problemas al Getafe hasta el punto de que el meta Ustari apenas tuvo que aparecer en un par de ocasiones, pero que no llevaron peligro, y en otro par de momentos en los que fueron sus defensas los que le cedieron el balón par despejar el peligro y la presión sevillista.
Los azulones terminaron por intentarlo de todas las maneras. Casquero, Soldado y Pedro León se toparon una y otra vez con el muro visitante. El Sevilla sufrió por renegar del balón, pero consiguió otro nuevo éxito en su reciente historia. Un triunfo que podría ser de traca si se culmina en la citada final, donde Del Nido con su sombrero espera compañero, Racing o Atlético. Esta misma noche en el Sardinero tendremos la resolución.
Camina o revienta, dijo en su libro Eleuterio Sánchez, el "Lute", que hace más de treinta años caminó, caminó y caminó sobre ascuas, púas de espinos y bayonetas, y todavía hoy puede contarlo. Vive que no es poco. El francés Paul Elouard, poeta, dice que los más pobres labios te denuncian por una sonrisa. Manuel Jiménez, entrenador del Sevilla, trabaja, trabaja y trabaja, camina y sonríe. Y por el delito de trabajar, caminar y sonreír se encuentra en permanente estado de sospecha y con la guillotina del linchamiento acariciándole el cogote.
Manuel Jiménez cumple su tercera temporada como entrenador del Sevilla y puede contar a sus nietos que un día triunfó en el club de su alma pero que en su casa, en Sevilla, nunca fue profeta en su tierra. La culpa la tienen siete tiranos y medio que se dedican a derramar infamias y mentiras sobre el técnico del Arahal y todo lo que le rodea. Pero en el tiempo que lleva Jiménez al frente del primer equipo nervionense, la cosecha de triunfos no ha podido ser más productiva. Llegó en otoño de 2007 sustituyendo al laureado Juande Ramos, que tras lograr cinco títulos con el club blanco se dio al piro con nocturnidad y alevosía: los millones del Totteham pudieron mucho más que todo el fervor recibido de los sevillistas; Juande dejó cinco títulos, algunos amigos y un cartelón descomunal de pesetero.
También dejó el manchego un equipo herido por la dolorosa muerte de un compañero (Antonio Puerta). Jiménez y sus colaboradores trabajaron duro para que los costurones cicatrizaran pronto en la plantilla. Y no fue coser y cantar precisamente, pues el tenaz técnico sevillano tuvo que salvar un exuberante muestrario de trampas vietnamitas del grupito de la llamada secta antijiménez, que encendió candela en sus foros para negar pan, sal y oxígeno al arahalense.
“¿Hay quien duda todavía del debate sobre si Manolo Jiménez está capacitado o no?” Frase entre muchas vertidas contra Jiménez en abril de 2008. Muchas más frases de barro contra el técnico pronunciadas por este grupo de voceros, que encuentran eco en una parte no minúscula de la afición, como se vio en la noche copera frente al Getafe, tras el cambio de Negredo por Romaric, con una fenomenal bronca contra el banquillo sevillista, que olió a linchamiento. Tras un infernal enero, con media plantilla en la enfermería y, sobre todo, gente clave desactivada (Kanouté y Zokora, en la Copa de África; Luis Fabiano y Squillaci, lesionados), una frase ahogada de Jiménez (“estamos deseando que termine enero”), sirvió para que este grupo de “amiguetes” le pusiera el mote de ‘míster excusas’.
Pero los números avalan al entrenador, sólidamente respaldado por el presidente de la entidad, José María Del Nido, con tradicional querencia hacia los técnicos de la casa, como se vio también con Joaquín Caparrós. Del Nido mantiene templanza ante los ataques contra su entrenador. Apaga el oído cuando le colocan un sustituto (Marcelino, Emery, Quique Sánchez Flores, Laudrup, Valverde o Manzano), y responde fotografiándose junto a su entrenador.
La pose de Jiménez es convencional y rancia, cercana a la que ofrecía el mítico Helenio Herrera, con su chándal bombacho, rizos imposibles y el silbato en la boca. Pero con esa guisa unos cruzaron el Himalaya y Merlín cruzó ríos en zapatillas. Por eso los jugadores del Sevilla siguen al entrenador a muerte y se tatúan en el pecho conceptos tan humanos como lealtad, solidaridad, unión, compañerismo.
Los tres tercios que consumó la primera temporada (2007/08) arrojaron números de Champions, pese a quedar quinto. En su segunda temporada, ya completa, dejó al equipo tercero, la clasificación directa para Champions, y cabeza de serie en el grupo de los grandes. Esta temporada, el Sevilla es el único equipo de la Liga de las Estrellas que sigue vivo en las tres competiciones. En Copa, tras noquear al Barcelona, el Sevilla ha besado el manto de las semifinales por segundo año consecutivo.
Nada más aterrizar en Sevilla, Víctor Fernández, el entrenador del Betis, escandalizado por los virulentos ataques del grupito, ha defendido a su colega: “Manolo Jiménez está realizando un extraordinario trabajo”. No es el único que defiende al de Arahal, pues técnicos como Lotina, Guardiola, Pellegrini y Míchel valoran el trabajo del sevillista, que se mueve con timidez entre sus colegas ilustres en las reuniones de UEFA, en Nyon, aunque no duda en hacerse escuchar. José Mourinho le admira: “Es un estúpido el que dude un segundo del entrenador del Sevilla, ¿no han visto ya su palmarés?”.
El debate sobre Jiménez sólo se apaga con números y fútbol. No es cuestión de verso ni de lucir trajes de Armani. En Sevilla se da un extraño fenómeno emparentado con la xenofobia. Para unos cuantos melindres con avería en sus neuronas, un técnico del Sevilla ha de proceder cómo mínimo de más allá de las lindes de Carmona o Antequera, pues de lo contrario será rebautizado. Jiménez para ellos es el “cateto de Arahal”. Por fortuna, el resto de España y una mayoría silenciosa de sevillistas se ha aprendido la jerga jimenística, esa que habla de fútbol y hace que las personas se miren cara a cara, el corazón en una mano y el silbato en la otra. La misma mayoría que no vocea insultos y pone pie en tierra, la tierra de Jiménez, el eterno aprendiz de fútbol que nunca fue profeta.
A excepción de Guardiola tanto desde la directiva como de la plantilla han salido voces críticas por el arbitraje sufrido por el Barcelona en el partido liguero ante el Getafe
Antonio Blanca
La falta de costumbre a recibir palos arbitrales, hace ahora que gran parte de la masa social culé (jugadores inclusive) clame y pida sangre contra Teixeira Vitenes, por las dos rojas (tal vez la de Márquez pueda estar sujeta a discusión) y un penalti pitado en contra, el primero en 21 jornadas. Ganó el conjunto catalán al Getafe en casa, terminó el partido con 9 jugadores y el Camp Nou y los jugadores blaugranas asistieron atónitos a lo que para ellos fue un arbitraje pésimo. ¿Falta de hábito? ¿Mimados en demasía por la grey arbitral? Pero lo curiosísimo del hecho, no es que el árbitro se equivocara, ya digo tan sólo la roja a Márquez da cabida a diversas interpretaciones, porque la expulsión de Piqué es irrevocable, entró a la altura de la rodilla y con los tacos por delante, una roja de libro, menos para ciertos jugadores del Barcelona, y es que tal vez, para que un jugador del equipo de Guardiola sea expulsado debe de partir clara y notoriamente la pierna a un contrario, ¿cómo osó pues, Teixeira a realizar tan nauseabundo arbitraje? ¿Manía persecutoria contra el Barça? Calma, haya paz en la ciudad condal, tal colegiado no volverá a arbitrar al equipo culé esta temporada y veremos a que castigo lo somete Villar, ha ultrajado al equipo de su amigo Laporta, inaceptable. Por no hablar que si hubo un fallo en el partido, en la jugada del primer gol, golazo de Messi por cierto, Ibrahimovic estaba en fuera de juego, pero si a las dos rojas y al penalti claro a Soldado, se hubiera añadido un gol anulado, hoy estaríamos hablando de la persecución que la pobre Cataluña sufre por parte de España, estado opresor diría Joan Laporta. Con todo, el equipo de Guardiola venció y sigue una semana más, pese a los adversos arbitrajes como líder de la Liga española, ¡qué mérito!
Debutaba en el banquillo del Valladolid, Onésimo, y perdió. Pinta muy mal el conjunto pucelano esta temporada. Plantilla bastante floja, parcos en ataque, su defensa es como un comercio en jornada de puertas abiertas, a los castellanoleoneses les haría un gol hasta un jubilado de carrito. 2-0 que pudo ser una goleada de escándalo si Villa y compañía hubieran estado más acertados cara a puerta. Banega fue la fulgurante estrella del choque. El argentino está cerrando una suprema temporada en la media ché, y en el Mundial apuesten a que será el medio titular del equipo de Maradona. Se lo merece.
Ya hemos desgranado en parte el partido Barcelona-Getafe. 2-1 ganaron los culés a un “Geta” que no terminó de creerse que jugaba con uno más y como le ocurriera en el Bernabéu, el miedo fue el principal adversario de los de Michel que no dieron la talla. Messi tiró del Barça, golazo y gran asistencia a Xavi para seguir mandando en la BBVA, y mantener la distancia de dos partidos con el Madrid.
Partido entre clubes más que amigos, casi hermanos en el Santiago Bernabéu. Y como casi siempre que se enfrentan merengues y pericos, ganaron los madridistas. 3-0 en una primera parte aceptable, Raúl, Kaká y Granero fueron los mejores por los de Pellegrini, Kameni el mejor por el Espanyol, pues de no haber sido por sus buenas paradas, el capitán blanco se hubiera reencontrado con el gol, que le es esquivo desde el 20 de octubre. Los de Mauricio Pochettino salieron débiles al césped y timoratos, y así, a los cinco minutos de partido ya perdían. Lógico cuando sales a jugar así ante el Madrid en su casa, que lleva ya once victorias en once partidos. Suman y siguen los blancos que sestearon como en ellos es habitual en la segunda parte, siendo el partido soporífero al máximo. Bien la zaga blanca, Casillas apenas tuvo trabajo, regular Benzema, al francés o se las dan a placer o le cuesta una barbaridad fabricar gol, e Higuaín perfecto. Regresó tras su lesión, tres semanas de ausencia, y marcó un gran gol, control sublime, quiebro torero a Kameni, y gol. Doce tantos que le convierten en el máximo artillero del Real. ¿Resultará que el que sobra en el once es Ronaldo? Al equipo contrario le gustaría que Manuel Pellegrini pensara eso, pero el chileno tiene sus ideas en la cantera.
La semana que viene la jornada no se finiquitará los domingos, lo hará el lunes, como hace 13 años, cuando la experiencia fracasó notoriamente. Esperemos resultados de esta campaña.
En la Rosaleda, Málaga y Deportivo se repartieron los puntos tras un partido sin goles. Los andaluces, a pesar de jugar más de la mitad del choque con un hombre más, fueron superiores al conjunto gallego, pero no pudieron romper el muro defensivo tejido por los hombres de Lotina, lo cuales arañaron un punto que les mantiene en la zona europea de la tabla.
El Athletic de Bilbao, en cambio, acabó con su mala racha de dos derrotas consecutivas tras sufrir para remontar 3-2 en San Mamés al Xerez en un partido muy abierto que se pudo decantar del lado de cualquier equipo. Los bilbaínos se adelantaron por medio de Muniain, mientras que Moreno y Mario Bermejo dieron la vuelta al marcador por parte del colista. Finalmente, Llorente, con dos goles, se convirtió en el héroe del encuentro dejando los tres puntos en casa y matando las ilusiones de una resurrección jerezana.
A su vez, Osasuna firmó su cuarta victoria consecutiva al imponerse por la mínima, 1-0, al Tenerife en un encuentro muy disputado que se decidió con el solitario gol de Aranda. Los navarros sufrieron ante un conjunto canario muy voluntarioso que no tiró la toalla en ningún momento, en un fallido intento de abandonar los puestos de descenso, pero en la isla este año pinta en negro.
El Almería se situó en una cómoda posición al ganar 2-1 al Sporting tras remontar un partido en el que jugó desde el minuto 10 con un hombre menos por expulsión de Chico, por parar un balón con la mano dentro del área. Este hecho lo aprovechó Diego Castro para transformar la pena máxima y adelantar a los de Gijón. Sin embargo, los locales remontaron gracias a una espectacular tarde de su portero Diego Alves (esta semana ha sido tocado por el Real Madrid) y a la gran efectividad que exhibieron para dar la vuelta al marcador con los goles de Crusat y Cisma. Finalmente, Guilherme sentenció, mientras que su rival acabó con nueve por expulsión de Barral y Gregory.
El Mallorca subió a los puestos de Liga de Campeones al imponerse 1-0 al Villarreal, en el debut de Juan Carlos Garrido en la faceta de entrenador de los castellonenses. Fue la décima victoria consecutiva en el Ono Estadi, a nueve minutos para el final, un cabezazo de Nunes dio a los baleares boleto para seguir soñando y pugnando con el Sevilla por la cuarta plaza de la tabla.
Jugaron pensando en el partido de Copa del Rey de la próxima semana, y el Sevilla lo pagó caro. Tropiezo inesperado en Zaragoza, derrota 2-1 ante el equipo de Gay. Los maños salieron a por todas, y su voracidad ante la portería de Palop se vio reflejada en la consecución de unos necesarios tres puntos para abandonar las posiciones de descenso a la Adelante. Los pupilos de Jiménez con esta derrota caen de la posición de entrada vía indirecta a la Champions. Tanto pensar en la Copa está bien, pero han de decirles a los andaluces, que ganar ese título posibilita disputar la UEFA, la Copa de Europa, justa o injustamente se logra por la posición liguera.
1-1 en el Sardinero entre Racing y Atlético en el ensayo de la gran batalla que se disputará el próximo miércoles en idéntico escenario. De nuevo un arbitraje perjudicial para el equipo cántabro. Se quejó amargamente Miguel Ángel Portugal, que esperará otro trato del estamento arbitral, que tenga carácter preferente para el Racing, en la semifinal, que no hay cosa más hermosa que ver a su Majestad, en la gran final. Sonetos aparte, reparto de puntos en un partido aburrido, donde los dos equipos se midieron en demasía, no queriendo cometer fallos y sin arriesgar. Versión gris de ambos.
El Atlético de Madrid dio un paso de gigante para lograr su billete para la final de la Copa del Rey tras superar (4-0) al Racing de Santander en el encuentro de ida de las semifinales, disputado en el Vicente Calderón, tras un partido en el que los rojiblancos, liderados por el 'Kun' Agüero, mostraron su mejor versión y terminaron aplastando a los cántabros.
Muchas de las miradas del choque se centraban en la figura de las dos grandes estrellas de ambos conjuntos, el propio Agüero por el Atlético y Canales por el Racing, pero el bloque colchonero acudió en la ayuda de su referencia en el momento idóneo, encarrilando su clasificación para la final del torneo del 'KO', diez años después de su última presencia.
El conjunto de Quique Sánchez Flores, motivadísimo, impuso su ley en la medular desde el inicio. Con Tiago en la zona de creación el juego de los rojiblancos posee más clarividencia y sentido, y eso lo agradece sobre todo Agüero, que se mueve como nadie entre líneas, generando e innovando donde hace daño a los rivales, en el último tercio del terreno de juego.
La fulgurante salida del Atlético echó atrás al cuadro de Miguel Ángel Portugal que vio como Simao estrenaba el electrónico a los ocho minutos tras una excelente internada por la derecha de, cómo no, el 'Kun'. El propio internacional argentino tuvo el segundo tanto en su cabeza cinco minutos después, pero su remate fue atajado por Coltorti.
El Racing tardó en recuperarse y mitigar el acoso local. Cuando lo hizo, irrumpió la figura de Sergio Canales. El joven jugador cántabro dejó muestras de su talento, circulando con criterio desde la mediapunta, pero le faltaban nexos con los que conectar y sembrar la duda en la zaga rojiblanca, que no obstante tenía una noche segura.
Cuando menos apuros pasaban los visitantes, un gran error de su zaga dejó en bandeja a Reyes el segundo gol (min.39), que afianzó al Atlético en su posición de privilegio de cara a la segunda mitad. Ya en la misma, no tardó Portugal en mover su banquillo en busca de 'socios' para Canales que metieran presión a los rojiblancos y marcasen un tanto que abriese la contienda para el duelo de vuelta.
Sin embargo, poco le duró el empuje a los cántabros, ya que el Atlético asestó un nuevo golpe en un contraataque tras un saque de esquina racinguista. La jugada, un tres para tres, derivó en una caída de Jurado (que sustituyó al lesionado Reyes), sancionada por el colegiado como penalti aunque fuese fuera del área. Forlán, experto en hacerle goles al Racing como rojiblanco (ocho en seis partidos), no titubeó, poniendo un 3-0 que enfervorecía al Vicente Calderón (min.62).
El momento del Racing había llegado a su fin de de la peor forma, tras recibir un nuevo zarpazo en forma de gol, pero mucho más oscuras se pusieron las cosas para los de Portugal tan sólo nueve minutos después, cuando el 'Kun' provocó otra pena máxima, que de nuevo el uruguayo Forlán se encargó de materializar, haciendo a los suyos acariciar el retorno a una final, una década después.
El Racing intentó hacer un tanto que acrecentase su esperanza de cara a la vuelta, pero se encontró con De Gea y con un Atlético sobrio que no realizó ninguna concesión, sentenciando una eliminatoria que no obstante deberá cerrar en El Sardinero, donde los cántabros le esperarán ávidos de revancha y con la primera final copera de su historia aún en mente, un objetivo que se antoja muy complicado, pero no imposible.
Lo tuvo el Sevilla que realizó un partido fácil para terminar con el sueño de la tercera final copera del Getafe
Antonio Blanca
El Sevilla venció al Getafe (2-0, en el partido de ida de la semifinales de la Copa del Rey disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán, en parte, por la mayor pegada de sus jugadores, que estuvieron más acertados de cara al gol que los madrileños, los cuales fueron superiores durante una brillantísima primera parte, donde los azulones tuvieron fases de fútbol excelso que Palop y el palo se encargaron de dejar sin premio.
Tanto Jiménez como Michel, conscientes de la importancia del choque, sacaron a sus mejores jugadores disponibles en sus respectivos onces de inicio. Si bien es cierto que ambos contaban con varias bajas por lesión, los nervionenses, principalmente, para la zona defensiva (sin Squillaci y Konko), mientras que en los madrileños del sur no fueron de la partida Celestini, Adrián y Gavilán.
Así las cosas, el envite comenzó y el Sevilla fue el primero en pisar área rival, y es que apenas habían pasado unos segundos desde el saque inicial cuando un centro de Navas fue rematado alto por Luis Fabiano. Pero el Getafe no se descompuso y comenzó a madurar la posesión de la pelota, quizás, en parte, con la intención de evitar una salida en tromba de los locales, toque, mucho toque, pases precisos, combinaciones que empezaban a poner en jaque el medio y la defensa de los de Jiménez.
No obstante, fueron los hispalenses los que dispusieron de otra ocasión para inaugurar el marcador, ahora con una pared que trazaron entre Adriano y Perotti, que culminó el brasileño en las manos de Ustari. Con todo, en el contragolpe de esta misma jugada se produjo la primera aproximación del Getafe, con un centro de Cortés rematado por Del Moral que paró Andrés Palop. A renglón seguido se produjo otro acercamiento de los azulones, Parejo, tras una buen movimiento en el borde del área, asistió nuevamente “Manu” Del Moral, que no pudo batir en el mano a mano al meta local.
El conjunto presidido por Ángel Torres parecía encontrarse más cómodo entonces sobre el terreno de juego, en parte porque su centro del campo se imponía al de los sevillistas. De hecho, Pedro León y Parejo (otra perla de la cantera del Madrid que brilla fuera), muy activos, eran los ingenieros atacantes de un Getafe que, a la media hora de la primera parte, contó con la ocasión más clara del choque hasta ese momento. Precisamente, un centro-chut de Parejo se envenenó y, cuando “Manu” lo tenía todo para empujarla a las mallas, milagrosamente Adriano metió la pierna para enviar el esférico a córner.
No lo debía ver demasiado claro Manolo Jiménez que, en el minuto 36, introdujo en el campo a Romaric por Negredo, con la intención de reforzar una parcela, la del medio campo nervionense, que estaba siendo superada desde el inicio por la planteada por Michel. Broncazo de la parroquia sevillista a su eternamente cuestionado buen entrenador. Lo cierto es que, de ahí al final de la primera parte, el Sevilla tuvo algo de más presencia sobre el tapete y, a su vez, más profundidad. Fruto de ese dominio emergió la figura de Luis Fabiano, el cual, a la postre, fue autor del gol. Y es que, a punto de concluir el primer periodo, el brasileño culminó un buen centro de Adriano al segundo palo. De hecho, Luis Fabiano ya lo había intentado previamente, pero su remate fue atajado, in extremis, por el cancerbero argentino del Getafe cuando ya se cantaba el gol en las gradas de Nervión.
En la reanudación no cambió el dibujo táctico de ninguna de las dos escuadras, y, por tanto, el guión siguió como concluyó la primera mitad, con un Sevilla mejor plantado y un Getafe que, a la contra, atacaba con peligro de la mano de su tridente ofensivo, a saber Soldado, Pedro León y Del Moral. Pero, nuevamente, la primera oportunidad fue para los locales, a través de un disparo de Romaric desde fuera del área que se marchó alto.
A medida que pasaban los minutos, los pupilos de Jiménez fueron encontrándose mejor, pero los azulones no retrocedían en su intención de anotar el empate y buscaban, una y otra vez, a su referencia en ataque, un batallador Soldado que, en cada jugada, era vigilado muy de cerca por la zaga sevillista. Con todo, el partido entró en una excesiva disputa en el mediocampo que imposibilitó el juego de ataque de uno y otro equipo y, por ende, tantas oportunidades como habían acaecido en la primera parte.
Es por ello por lo que, quizás, Michel introdujo al veloz Albín de enganche por Parejo. Pero apareció Jesús Navas, que en una jugada de las suyas por banda derecha se introdujo en el área, encaró a Mané y, con un centro-chut que rebotó en Mario, puso el 2-0 en el marcador, muy injusto, pero efectivo.
El Getafe estiró líneas y buscó entonces el gol, pero eso no hizo sino favorecer el contragolpe del Sevilla. Con todo, el luminoso no se movió más y el conjunto sevillano consiguió una renta que le acerca más, a expensas del partido de vuelta, a la final de la Copa del Rey.