jueves, 15 de julio de 2010

TODO UN CABALLERO

Vicente del Bosque ha demostrado ante el mundo que no sólo es una persona de bondad extraordinaria, sino que es también un magnífico entrenador


Antonio Blanca


Es el entrenador de la actual campeona del mundo, el mayor hito que puede lograr un hombre en su trabajo dentro del fútbol. Pero su currículo no se queda en este histórico logro. Tanto como futbolista como entrenador ha obtenido ligas, copas del Rey, supercopas de España y de Europa, así como dos Champions League en el banquillo del equipo de toda su vida, el Real Madrid, al que ha servido como jugador, como entrenador de las categorías inferiores (los que le conocen dicen que la cantera es su verdadera pasión) y como entrenador del primer equipo, al que llegó para parchear la destitución del galés Toshack y terminó siendo el segundo entrenador más brillante en la historia del equipo blanco tras Miguel Muñoz, otro hombre de la casa.

Desde la salida de Del Bosque, el Madrid ha entrado en una espiral de autodestrucción, pérdida de identidad y valores. Vaga a la deriva desde la noche en la que Florentino Pérez decidió no continuar con don Vicente en el banquillo merengue. El antes y ahora máximo mandatario del Real no fue capaz de decirle a la cara que no lo quería, que buscaba otro perfil de entrenador, algo más “chic”, y mandó a Valdano a que lo echara, y lo hizo, vía sms. Un comportamiento de la directiva deplorable para quien ha dado toda una vida por el Real Madrid. Pero como un gran señor que es, vistiéndose por los pies, Del Bosque no alzó la voz, se calló, se guardó su inmenso dolor y no tuvo ni ha tenido un mal gesto con sus despiadados ejecutores.

Ahora, años después de aquello, concretamente los autos ocurrieron en junio de 2003, Del Bosque ha sacado los colores a Queiroz, ese fantástico sustituto para Florentino, en su enfrentamiento con Portugal, España le dio un baño táctico, y Vicente se sirvió la venganza en plato frío y por medio de una sonrisa. Como no podía ser en una persona de la calidad humana del salmantino. Un hombre sereno, calmado, sensato, humilde y pausado. Ordenado y minucioso en su trabajo, también en lo personal, tuvo un detalle imborrable en estos días de jarana. Su hijo Álvaro que padece síndrome de down vivió dentro de la selección la fiesta, al lado de Xavi, al que más admira, y que cuidó del chaval como si fuera algún familiar propio. Don Vicente le está eternamente agradecido al centrocampista culé. Él por su parte, se mantuvo en un segundo plano siempre, dejando a los jugadores el merecido protagonismo y salvo cuando el Rey y Zapatero le nombraron como un baluarte importantísimo en la consecución del mayor hito en la historia del deporte español, Del Bosque se posó en la primera plana, antes y después no quiso aparecer nunca.

Con la selección no todo ha sido un camino de rosas. El comienzo ante Suiza, la derrota, hizo aparecer a todos aquellos enemigos que andaban deseando como agua de mayo una derrota de España. Aragonés, parte de la prensa nacional e internacional, Maradona, Toshack, Cruyff, se lanzaron a la yugular de Del Bosque y de algunos jugadores. Encajó a la perfección las críticas, pero defendió a sus jugadores, sobre todo a Busquets (su principal apuesta) y a Alonso. El tiempo le ha dado la razón, el doble pivote que ha construido ha funcionado, y merced a su carácter no ha sido revanchista, sino que ni se ha acordado de los que le tiraron a dar y con mala fe en aquel momento.

No ha padecido el “mal del seleccionador”, ha atendido con buena cara a todo el mundo, siempre ha dado respuestas y explicaciones a todos (demasiadas en algún caso, como cuando confió en Torres y el del Liverpool no le respondió), ha demostrado saber manejar situaciones difíciles (partido ante Chile) y el vestuario. Casi todos han tenido protagonismo durante el inolvidable Mundial de Sudáfrica.

Un gran entrenador que a la par es una persona de excepcional humanidad. Tiene dotes de “padre”, de psicólogo, pero sabe plantear a la perfección un partido. Su éxito no llega fruto de la casualidad sino del trabajo constante, minucioso y bien hecho. Cuando se ha tenido que jugar con extremos y bonito se ha jugado, para la historia queda la exhibición ante Alemania, y cuando los jugadores han tenido que ponerse el mono de trabajo y sufrir también. Siempre acertó con los cambios, Llorente, Pedro, y a Torres no lo quiso crucificar, sino todo lo contrario, lo quiso elevar a los altares, pero Fernando no respondió, y ha firmado una actuación pésima.

Gran triunfo de la selección española, Casillas (excepcional la relación con el capitán la que mantiene Del Bosque), Iniesta, Villa, Xavi, Piqué… todos contribuyendo al sueño de un país entero, éxito de España. Días que nos serán inolvidables, como la sabia batuta de don Vicente, el genial entrenador que se escondía detrás de una bonancible sonrisa con bigote. Sin Vicente esto no hubiera sido posible.

martes, 13 de julio de 2010

ESPAÑA CON LOS ESPAÑOLES

José Antonio Montoya

Se hicieron de rogar, pero mereció la pena. Dos horas más tarde de lo previsto llegó la Selección española al escenario de la explanada del Rey, junto al río Manzanares de Madrid, donde cientos de miles de aficionados, muchos más de los que la organización preveía, los esperaban desde hacía casi diez horas para celebrar con ellos la victoria en el Mundial de Sudáfrica, que ha convertido a España en Campeona del torneo por primera vez en su historia.

Los primeros aficionados llegaron al lugar a las 10 horas del lunes, y hasta las 23 horas tuvieron que esperar para ver a sus ídolos. Ni el sol abrasador ni el calor infernal hicieron mella en sus ánimos, y desde las 19 horas estuvieron bailando y cantando al son de los grupos que pasaron por el escenario para animar el ambiente: La Unión, Cómplices, Amaia Montero, David Bustamante y muchos más.

Los bomberos municipales regaban a los aficionados con agua para intentar aplacar los efectos del calor, pero ni después de diez horas esperando tenían ganas de marcharse. Todos luciendo banderas, camisetas, bufandas, gorras, vuvuzelas y cuanto tenían a mano que fuera rojo y amarillo, los aficionados disfrutaron de la jornada de principio a fin.

Y más rojo y gualda pusieron aún los aviones del Ejército del Aire, que surcaron el cielo de Madrid dejando estelas del color de la enseña nacional por encima de las cabezas de todos los aficionados.

Pero finalmente llegó la Selección. Tras pasar por las altas instituciones del Estado y después hacer un recorrido por unas abarrotadas calles del centro, el autobús descapotado llegó a la explanada del Rey y los jugadores subieron al escenario, aclamados por cientos de miles de gargantas y al son del tema 'Viva la Vida', interpretado por Coldplay.

Y por fin el capitán, el santo, Íker Casillas, se dirigió a la afición copa en mano. "Estoy muy encantado de estar con todos. Hemos cumplido el sueño que teníamos todos desde pequeños. Es un orgullo ser capitán y compañero de éstos, aunque sean unos cabrones", agradeció el portero titular de 'la Roja'.

Después, y casi incapaz de hacerse oír por encima del griterío, tomó la palabra el autor del gol que dio la Copa a España, Andrés Iniesta, que casi no podía ni hablar ya después de casi dos días de gritos y celebraciones. "Gracias al pulpo hemos sido campeones. ¡Viva España y viva Fuentealbilla!", exclamó.

El pichichi de la Selección, David Villa, salió enfundado en una bandera de Asturias, y tras hacer un par de pases de torero con los coros de 'olé' pertinentes, afirmó que sus compañeros "son fenómenos, son los mejores del mundo". "Viva España, viva el fútbol y somos los mejores", animó.

La pausa y la mesura la puso, como es habitual, el seleccionador nacional, Vicente del Bosque, que sonriente a rabiar pidió un aplauso para el equipo, que "no sólo ha sabido ganar, sino que lo ha hecho muy bien". "No se trata sólo de ganar, sino de cómo se hace. Y este equipo ha sido un ejemplo para todos", afirmó.

Sin embargo, la gente no podía esperar para ver al anfitrión de las celebraciones nacionales desde la Eurocopa de Austria y Suiza, Pepe Reina, que cuando cogió el micro lo primero que exclamó fue: "¡España, os queremos la ostia!", para después agradecer a todos los españoles su "apoyo" y recordar al cuerpo técnico, importantísimo también en la victoria.

Después, hizo su particular presentación de sus compañeros. El Santo de Móstoles Casillas, el amigo de los famosos Albiol, el dandy de España Piqué, el padre de la Selección con 55 partidos invicto Marchena, 'sweet' Iniesta que "escribió el guión de la final y al que todo el mundo quiere", el goleador de España Villa y la batuta del equipo Xavi.

A continuación, tuvo un gran gesto hacia Fernando Torres, muy criticado por su rendimiento en el Mundial, al recordar que fue "quien marcó el gol que hizo creer y ganar este Mundial", y continuó por Cesc Fábregas, a quien Puyol y Piqué consiguieron enfundar en una camiseta del Barça.

El "incombustible" Capdevila, la "pantera de Hospitalet" Valdés --juntos los dos dejaron claro que no son ciertos los rumores que dicen que se llevan mal--, el "tobillo mágico" Matas, Xabi Alonso, que "dejó que lo hirieran por su país"; el dueño de la banda e Indio de Camas Sergio Ramos, el espartano Arbeloa y el "hombre que da juego y hace jugar, el hombre del Mundial", Busquets.

"Y la bondad en persona, el hombre correcto, el que nos ha hecho ganar la de oro, la amarilla, la que todos queríamos... ¡Vicente del Bosque!", concluyó Reina, agradeciendo además a la Policía Nacional el trabajo realizado hoy durante su escolta por toda la ciudad.

Después, todos a bailar en círculos el 'Campeones', hacer trenecitos y no parar de dar saltos acompañados además por un peluche de un pulpo gigante, hasta que salió al escenario David Bisbal y con su grito particular movilizó a todos los asistentes e incluso consiguió que algunos jugadores cantaran a capella un poco con él.

Y para cerrar el acto, no podía faltar el pasodoble 'Que viva España' cantado por el propio Manolo Escobar. Luego, todos los artistas que habían pasado por el escenario salieron a bailar el himno del Mundial con los jugadores, a tocar la Copa y a aprovechar lo cerca que estaban para hacerse fotos con todo el equipo.

En la carpa VIP ubicada junto al escenario veían todo el espectáculo personajes como la infanta Elena, Javier Hidalgo, Gonzalo Miró, Ramón Calderón, Paula Echeverría o el vicealcalde de la capital, Manuel Cobo.

Finalmente, de unos cañones ubicados delante del escenario salieron cintas de los colores rojigualda y los fuegos artificiales acompañaron a los jugadores mientras abandonaban el escenario, felices pero cansados y, quizá, sin haber digerido aún del todo su victoria y lo que supone para todo el país.

Al final, se acabó la celebración, pero las emociones han sido muchas y de camino a casa muchos no podían resistirse aún y seguían cantando el 'A por ellos', con la vista fija quizás en el próximo título y la próxima alegría que esta Selección dé a todo el país.

lunes, 12 de julio de 2010

EL MERECIDO ACCESO A LA HISTORIA

Julio Candela

La selección española consumó anoche una gesta heroica, partió como favorita al llegar al Mundial de fútbol de Sudáfrica, lo que sin duda se convirtió en un esfuerzo añadido, y se alzó en Johannesburgo con una copa merecida después de sobrevivir al juego sucio que protagonizó Holanda y que permitió un pésimo árbitro. El bien venció al mal. Esta vez, a diferencia de lo ocurrido a lo largo de nuestra historia, no hubo razones para el lamento: simple, y llanamente, ganamos. Ni nos quedan espinitas clavadas ni tenemos que recurrir al consuelo de nuestra furia.

Pero no sólo vence España, gana un estilo basado en el equipo, en la humildad de unos excelentes jugadores, en la sensatez del seleccionador, en el apoyo de todo un país que, en momentos muy duros de crisis económica, se colocó la enseña roja y gualda como símbolo de la victoria. El gol decisivo marcado por Andrés Iniesta, ese chaval de Albacete que se marchó a Barcelona a intentar triunfar con el balón, le puso la guinda a ese estilo que va a marcar la historia del deporte español.

Habrá que recordar también esa reunión que mantuvieron los más veteranos en el campo de críquet poco antes del partido con Chile: allí, jaleados por Fernando Hierro, se conjuraron para no dejar pasar la oportunidad; las maravillosas individualidades del equipo se fundieron en lo general para llevar a España hasta el día soñado. Por eso, esta selección es un modelo para el país, nunca el deporte fue un tan buen ejemplo para todos, un camino a seguir para los jóvenes.

En el Soccer City, además, se demostró que el fútbol no es una excepcionalidad en el deporte español, allí en las gradas estaban animando un Rafa Nadal o un Pau Gasol a los que se podían sumar otros grandes triunfadores del escenario mundial que no pudieron acudir a Sudáfrica. Por todas las ciudades españolas se ha coreado casi hasta el amanecer el "yo soy español, español, español". Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia, las ciudades y pueblos de Andalucía festejaron la noche más feliz del año. Ahí reside el misterio del fútbol.

A partir de hoy todos seremos iguales que anteayer, con nuestras grandezas y nuestras miserias, nadie ha ganado materialmente nada, pero un simple balón ha conseguido enaltecer los espíritus. Como el arte.

LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD

La leyenda de España se agigantó anoche en Johannesburgo con el gol de Iniesta en la prórroga que nos proclama campeones del Mundo dos años después de la victoria en la Eurocopa


Antonio Blanca


Aún me emociono recordando la mejor noche de nuestra vida futbolística. Sentir a cuarenta y seis de millones de compatriotas henchidos de éxtasis, compartiendo el fervor español por la conquista de nuestro primer Mundial es inenarrable, no hay adjetivos, palabras para definir que sienten nuestros cuerpos, nuestros corazones teñidos de rojo y gualda. Toda una vida esperando este momento, que llegó anoche pasadas las once, tras una prórroga de infarto con Casillas elevado a los altares por y para la eternidad, con Andrés Iniesta entrando en la historia de España por su gol, por nuestro gol. Cinco kilos de oro macizo en las manos de nuestro capitán, ¡por fin! Campeones, oé, oé, oé. Sudáfrica se une a Austria, otro país para hermanarse con España.

¡Qué sufrimiento! Jamás lo he pasado tan mal viendo un partido de fútbol. Era nuestro momento, habíamos maravillado al mundo con nuestro fútbol (ahora los ventajistas que se lanzaron al cuello de Del Bosque y la “Roja” tras la derrota frente a Suiza, ¿dónde están?), las semifinales contra Alemania serán recordadas siempre, pero nuestra primera final de una Copa del Mundo, el ahora o nunca ante el partido de nuestras vidas, nadie en España había vivido algo así, y se tenía que ganar por lo civil, lo criminal lo pusieron los holandeses y el miserable de Howard Webb, vaya árbitro nauseabundo. Con fe, compromiso, arrojo y calidad lo logramos. Exprimimos la áspera y agria naranja, que tuvo poco de mecánica y mucho de trituradora, ¡qué manera de deshonrar un estilo!

Un partido para enmarcar en nuestras memorias, grabar y no borrar jamás de los jamases. Detalles, fotografías que yo pensaba que nunca vería. Como Casillas alza la Copa de Oro, el gol de Iniesta y su dedicatoria de Jarque, las lágrimas de nuestro jugadores, el beso de Iker a su novia Sara Carbonero, don Vicente del Bosque artífice de este bloque de artistas que se dedican a jugar al fútbol, la Reina y los Príncipes festejando el tanto en el palco de autoridades, toda España plena de júbilo en la calle. La vida es maravillosa y este momento imborrable de unas retinas aún llenas de lágrimas de felicidad.

Historia es lo que ha hecho nuestra selección. Cuando seamos conscientes de lo que hemos vivido, cuando la retrospectiva del tiempo nos haga ver que concatenamos Eurocopa y Mundial observaremos la suerte que hemos tenido de poder vivir algo tan increíble. Enhorabuena chavales, mil gracias por hacernos cumplir el sueño de todas nuestras vidas, el fútbol a veces es justo y recompensa, y ayer premió a un país que había quedado destrozado en múltiples ocasiones por los fallos arbitrales, por los propios, por el azar. Se acabó el mal fario. Somos ¡campeones del Mundo! y no es un sueño es la realidad, la maravillosa realidad, porque hay veces que en la vida, los sueños ya dejan de serlo, y se convierten en fiel realidad. Hoy somos nosotros, los españoles los mirados con envidia por el resto del Mundo. Qué infinita suerte tenemos de ser españoles. De rojo y gualda, por siempre, ¡que viva España!