jueves, 6 de junio de 2013

HASTA LA VISTA "MOU"


Cumplió tres años José Mourinho al frente del Real Madrid antes de que el propio entrenador y Florentino Pérez pactaran su salida

Antonio Blanca

Se acabó. Llegó el punto y final de una relación amada por muchos y odiada por tantos otros. El periplo del mejor entrenador del mundo al frente del Real Madrid se extinguió el pasado sábado 1 de junio. Tres años en los que “Mou” se ha hecho cargo de un equipo que cogió prácticamente al borde del desahucio deportivo y que lo ha dejado entre los cuatro mejores de Europa, siendo competitivo al máximo cual legión espartana en la de las Termópilas.

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre el adiós de José Mourinho, el que presumo hubiera continuado de no verse perseguido por tierra, mar y aire por esa cohorte periodística sensacionalista que le ha vilipendiado hasta extremos insufribles, basados en la mera especulación, sin una muestra de credibilidad que pudiera sustentar tales soflamas.

Desde el Grupo PRISA (muy preocupado en el devenir del Madrid en las manos “tiranas” de Mourinho, y olvidadizo con los ERES, despidos y cierres de oficinas, aparte de la abismal deuda que tiene) con el AS y El País a la cabeza, al MARCA, o la televisión CUATRO o un diario de prensa económica serio como El Economista, que ha hecho de su sección deportiva la de crónica rosa, sin obviar a todo el movimiento pro-barcelonista, muy distinto de prensa de Catalunya, pues con los primeros podemos apreciar sus “valores” claramente con el caso Neymar, que ha pasado de truhán a señor con solo ponerse la zamarra culé y hablar mejor catalán que castellano, ya no es un macarra idóneo para el Madrid, ahora es monaguillo de la Virgen de Montserrat, de toda la vida.

Todos han formado un cóctel explosivo, que tenía que detonar sí o sí, llevándose a Mourinho por delante, y una vez que la jauría ya hubiera hecho sangre contra el técnico de Setúbal, ir a por la víctima siguiente, la cual y desde el 2000 ha sido perseguida pero no cazada, Florentino Pérez, puesto que derribar a uno de los diez mejores empresarios de Europa no es tarea fácil y puedes quedarte en el camino como a Napoleón le sucedió en tierras rusas y a tantos otros conquistadores que marraron en sus objetivos.

En defensa de Florentino sólo hay que comparar las cuentas de resultados de ACS con las de dichos medios de comunicación, creo que no hace falta decir nada más.

El presidente ha sido de nuevo reelegido para seguir con la nave del equipo merengue. Tengo en mi interior la impresión de que si por él hubiera sido, y si “Mou” hubiera querido soportar otro año más de injurias y calumnias, The Special One  seguiría sentado en el banquillo blanco.

Aunque entiendo que Mourinho se haya marchado. Vivir con constantes ataques personales, pueriles insultos, comparaciones con seres despreciables (nazi, franquista…), dibujarlo como el mismo diablo, no debe ser plato de buen gusto ni para el ser con el carácter más fuerte del mundo. Pero a Mourinho lo que más le ha dolido ha sido su familia, una de las principales causas de su salida. Su mujer e hijos no estaban cómodos en un clima bélico voraz.

José sabe que se va con su obra inconclusa, no le han dejado finiquitarla. Puede que el tiempo le otorgue otra oportunidad. Ya vendrá con la lección aprendida, conociendo el incendiario percal, el hierro incandescente que le esperará en la silla del banquillo blanco.

Unos ataques a la persona de José Mourinho y a todos los seguidores del Real Madrid que han creído la filosofía de su entrenador, tildándoles de “tardo franquistas”, “yihadistas”, “ultras”… Luego se extrañan de la caída en sus ventas…

Un pobrísimo intelecto periodístico deportivo, que no puede vivir sin el entrenador del país vecino. Él ya se ha ido al Chelsea y aún así sigue siendo el principal protagonista de las páginas de periódicos, tertulias deportivas y radiofónicas. El odio que tanto les ha llegado a impregnar, no les ha dejado ver más allá de sus narices, les ha nublado el juicio y perdido toda credibilidad.

Basados en las cuotas de poder, en el combate de egos del técnico con los pesos pesados del vestuario, en concreto el capitán Iker Casillas ha sido la bandera que han enarbolado para devorar a Mourinho. Posiblemente la relación entre ambos no haya pasado más allá de lo estrictamente laboral. Sin embargo, cierta prensa ha presentado la situación como una constante humillación al mejor portero del mundo, a un madridista desde la niñez, una vejación a todo un símbolo. Justo ahí, en la sensibilidad del aficionado merengue por su capitán, pudieron hacerse con un sector del madridismo, bombardeándolo con falacias y más falacias, con medias verdades.

Se han valido de Casillas como de Vicente del Bosque. ¿Nadie recuerda ya las críticas a los dos? ¿Cómo se atacó a Casillas por su relación con una periodista? ¿Acusarle de todos los males del Real Madrid, de España, de ser un mal portero? Lo que ahora ha pasado es que ha sido la mejor arma que arrojar contra “Mou”.

Un entrenador cuya filosofía es el trabajo serio, la disciplina, la constancia, el sacrificio, el trato de igual a igual, lo mismo a un chaval de la cantera que a todo un campeón del Mundo. Quién se lo gana en el entrenamiento es quién debe jugar. No le ha temblado el pulso en sentar cuando así ha creído oportuno a Ramos, Ronaldo, Pepe, Ozil… y Casillas, también Casillas, o ¿acaso es intocable? Cuando ha tenido que darle un toque de atención a una estrella lo ha hecho del mismo modo que a un componente de la plantilla sin tal catalogación. Porque y hasta que se demuestre lo contrario es el entrenador el que configura las alineaciones.

¿Qué hará el entrenador que venga ahora? ¿Se atreverá a echarle un pulso al vestuario? ¿Sentará a las estrellas si no están para jugar? ¿Cómo se fue Camacho y por qué del banquillo merengue, nadie lo recuerda? Caprichos de los futbolistas.

Una filosofía que ha valido al equipo recuperar su puesto, el que corresponde a un histórico del fútbol. Ha podido devolver al Madrid sus verdaderos valores, los de la lucha y dejarse el alma por su club, por la camiseta que los viste, “morir” en el campo. “Mou” se ha partido la cara por el Real Madrid, literalmente.

Ha llamado a las cosas por su nombre, diciendo siempre lo que pensaba mirando directamente a los ojos, no valiéndose de ondas ni de papeles, no ha tirado la piedra y escondido la mano. Él no ha realizado halagos espurios, sí ha demostrado el amor al Madrid día a día, con frases tales como: “Bonito, bonito no es jugar en el Real Madrid, no lo es entrenar en el Real Madrid, es ganar con el Real Madrid”; “Entrenar al Real Madrid es como llegar a la luna”; “Cualquier persona que haya estado un solo día en Real Madrid, sabe que habrá valido la pena porque es el club más grande del mundo”; “Es un orgullo haber entrenado al Real Madrid”…

Mourinho que defendió a sus jugadores, prefiriendo la mayoría de las veces focalizar las iras de las aficiones rivales, llamando la atención de la prensa, dando la cara siempre en las duras derrotas y teniendo detalles en las dulces victorias, dejando dar la rueda de prensa a Casillas tras la victoria en semifinales de Copa del Rey por 1-3 frente al Barcelona, 50 años después de no marcar tres goles en el mismo partido. Ahora sin “Mou”, las críticas irán a los jugadores después de que el nuevo técnico agote su credibilidad. Porque ejemplos de affaires con los equipos titulares que Mourinho ha puesto sobre todo en su última temporada los ha habido, Ramos suplente ante el City, ¿por qué no jugaba Albiol? Luego se pedía a Albiol de suplente en detrimento de Pepe para la final de Copa (olvidando la patética actuación en Dortmund del ‘3’ blanco),  el portugués que lleva años siendo catalogado como “asesino” y “carnicero” por parte de la prensa, ahora es un magnífico central al que Mourinho castiga porque ha defendido al “gran capitán”, no contando que Pepe fue defendido por “Mou” cuando todo el mundo le azotaba y que ahora en una posición ventajista tras haber perdido su puesto en el once titular ante un chaval de 18 años, cambia de criterio para congraciarse con el sector defensor de Iker. Vientos y veletas.

Le achacan a Mourinho un fracaso deportivo absoluto. Puede que en cuanto a títulos obtenidos en tres temporadas, Copa del Rey ante el mejor Barça de la historia, Liga de los récords y una Supercopa de España, vendan esto. Sin embargo si se realiza un análisis más detallado, tal suspenso no es así.

La memoria es frágil, olvidadiza paradójicamente, pero el tiempo siempre pone a cada uno en su sitio. Mourinho, cuyo gasto en fichajes para la confección de sus plantillas ha sido bastante menor que en la primera etapa de Florentino como presidente (429’5 millones de euros, con Del Bosque 239), o en su segunda, el primer año con Pellegrini, ni más ni menos que 293 millones, la inversión en el trienio de la “Resurrección” ha sido de 137 millones de euros. Con dicho gasto, el menor en los mandatos de Pérez, el técnico portugués ha reconstruido al Madrid, lo ha hecho de nuevo guerrero, competitivo, ganador.

El descubrimiento de Varane, los debuts de bastantes canteranos y eso que Mourinho no miraba la cantera, que Cristiano Ronaldo duplique su productividad, la destrucción del mejor Barcelona de la historia, son hechos obtenidos en su periplo.

Parte del vestuario le ha demostrado su admiración, aún sin ser titulares siempre, el más claro ejemplo, Arbeloa-Pepe.

Los pitos de una parte del Bernabéu de ahora, fueron grandísimas ovaciones durante dos años  y medio.

Mourinho tiene el mejor ranking de victorias en la historia del Madrid (87 ganados, 16 empatados y 11 perdidos). 1 liga y 2 subcampeonatos. 1 Copa, finalista de otra y cuartos. 1 Supercopa de España. 3 semifinales de Champions. De nueve títulos “gordos”, 2. En comparación Del Bosque por ejemplo, de 12 títulos gordos, 4 (81 partidos ganados, 43 empatados y 28 perdidos, aparte de que no son comparables las plantillas. En los 7 años que van del 2003 al 2010, donde se ganaron 2 ligas, 2 supercopas de España y se llegó a una final de Copa, cayendo en Champions en las rondas de cuartos de final (1 año) y octavos de final (seis años consecutivos), no se supera en demasía lo realizado por “Mou”, así como los 11 años que van de 1988 a 1999, donde el palmarés madridista recoge 4 ligas, 2 Copas del Rey y dos finales, unas semifinales de Copa de Europa y la Séptima y 5 Supercopas de España. Estos son números, no opiniones, que cada cual juzgue y compare.

Se habla también de la obligación cumplida de estar en semifinales de Copa de Europa sin valorarlo como realmente se merece. Miren esto, el Madrid en un total de 58 ediciones de la máxima competición continental ha disputado 21, lo que supone un séptimo, es decir un 14’2 %, siendo tres correspondientes a la época del portugués. Una competición donde el Madrid ocupaba en el ranking UEFA el 10º puesto en 2008 y ahora en 2013 está 3º, siendo el 3º también en el coeficiente UEFA.

Lo que ocurre es que al final la diferencia en el fútbol, lo que marca la fina línea del éxito y el batacazo, es que entre la pelota en la portería o no. Eso ha pasado en las tres semifinales de Champions.

El paso del tiempo dará fuerza y valor a la estancia de “Mou” en la capital de España. El mejor entrenador que en mucho tiempo ha ocupado ese banquillo, no en vano es el mejor del mundo, y ya lo echarán en falta, seguro, porque uno tiene que irse de algún lugar para que lo echen de menos. En ese preciso momento, se darán cuenta de su error, y José Mourinho algún día en el futuro, tendrá otra vez la oportunidad de regresar a su orgullo, ese enorme monstruo llamado Real Madrid.

lunes, 3 de junio de 2013

GALICIA VIVIÓ PASIONES



Vigo y La Coruña fueron los dos escenarios donde se discernió la cuarta plaza y la salvación

Antonio Blanca

Otra liga más. Otra temporada que se va y llega el inexorable fin de curso, con equipos que han cerrado sus objetivos, con otros que no los han cumplido, con despedidas de personas que de  una u otra manera han estado ligadas a un club. El campeón ha sido el Barcelona, subcampeón el Real Madrid que no le tomó nunca el aire a la liga BBVA, tercero el mejor Atlético de Madrid en mucho tiempo en la competición doméstica y cuarto la Real Sociedad, que no es que haya cumplido con su objetivo marcado en octubre, sino que lo ha redondeado con creces. Estos cuatro equipos irán a la Champions League. El Valencia se quedó a muy poco de volver un año más a la Copa de Europa, pero no le fue suficiente su buena segunda vuelta y en 2014 le corresponderá moverse por la Liga Europa, como el Málaga (depende de lo que diga el TAS) y el Betis, que será otra vez “Eurobetis”. Por abajo el Celta de Vigo obró la épica, y en una tarde noche gloriosa de inicios de junio se salvó cuando todo pintaba negro oscuro. Su vecino y rival fue el dañado, el Deportivo dependía de sí mismo para permanecer entre los grandes, pero perdió en casa, el día que se iba un grande de los de verdad, Valerón, que lloró desconsoladamente cual seguidor coruñés la pérdida de categoría de los suyos. Junto al Deportivo, en el ascensor del abismo le acompañan el Zaragoza que con una deplorable segunda vuelta retorna a la Adelante y el Mallorca que ve como se rompe su racha de dieciséis años continuados en primera.

La noche del sábado fue de sabor antiguo, de transistores y sobresaltos. Fue trepidante y cargada de emociones. Risas y lágrimas de felicidad, llantos desconsolados y sabor amargo por las frustraciones deportivas. Es lo bueno a la par que lo malo de este deporte. Se gana y te lleva a la gloria, pero también se pierde y desciende a los infiernos.

La última jornada del campeonato comenzó en el Bernabéu. Partido intrascendente entre Madrid y Osasuna. El último partido de José Mourinho como entrenador del primer equipo. Para muchos habrá sido un fracaso su periplo en la casa blanca y estarán deseando que el portugués salga definitivamente para que de nuevo el “señorío” reine en el madridismo. Aparte de una auténtica sandez, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio, y yo apuesto por “Mou”, solo hay que tener memoria y recordar de donde venía el Madrid hasta que The Special One se hizo cargo de él. 4-2 se impuso el Madrid en un partido donde lo más destacado fue el debut en la portería de Jesús Fernández por la operación de un quiste de Diego López y las molestias en la espalda de Casillas. El coliseo de Concha Espina ovacionó a “Mou”, también hubo pitos cuando el sector de Ultras Sur coreaba el nombre del entrenador portugués, pero en los últimos quince minutos, la mayoría del respetable allí presente cantó el “José Mourinho, lorolorolo”, ese cántico que tanto sonó los dos primeros años en Madrid y en el Madrid. El Real ve como se le va el mejor entrenador del mundo, de aquí a un tiempo, ya veremos quién echa de menos a quién.

Ganó sin despeinarse el Barcelona por 4-1 al Málaga para finiquitar la liga en 100 puntos. Número redondo de una liga redonda del cuadro de Vilanova. Valdés fue suplente porque aún no sabe donde andará la campaña próxima y Abidal se fue con todo el dolor de su corazón, con una puñalada traicionera de una institución que presume de un señorío que ha estado del todo invisible con el francés. La temporada que viene ya se planifica en la ciudad Condal, todo bajo la influencia de Neymar. El Málaga que se queda sin Pellegrini y muy posiblemente sin Joaquín e Isco está pendiente de lo que decida el TAS para saber si puede retornar a Europa el año que viene o no.

Pasados los dos partidos intrascendentes, la hora de la verdad llegaba el sábado a las nueve de la noche. Ocho estadios en los que se decidiría la composición final de la liga, Champions, Europa y descenso.

En Riazor se veían las caras el Deportivo de la Coruña y la Real Sociedad. Los primeros dependiendo de sí mismos para salvar la plaza en primera, los segundos buscando entrar en el Olimpo del fútbol europeo (y la millonada que se ingresa por ello). El encuentro dejó muchas sensaciones encontradas. El equipo de Fernando Vázquez quedó sentenciado, la Real Sociedad del francés Phillippe Montanier, que dirigirá al Rennes la próxima temporada, logró la ansiada cuarta posición que otorga plaza de Copa de Europa. 0-1 gol de Griezmann. Sueño dulce para la real, cruda pesadilla para el Deportivo, incapaz de remontar, que desperdició la ocasión de jugar en casa y de ser el único de los que luchaba por la permanencia que dependía de sí mismo.

A la vez, y en un partido loco que comenzó dominando el Valencia con un golazo del argentino Ever Banega, cuatro dianas de Álvaro Negredo (no va a la Confederaciones) dieron el triunfo al Sevilla de Unai Emery, ex técnico del equipo valencianista, y dejó sin su objetivo al de Ernesto Valverde, que jugó toda la segunda parte con uno menos por roja directa al brasileño Jonás. Con esta victoria, el Sevilla mantiene opciones de clasificación europea a la espera de la resolución del TAS sobre el Málaga y de que el Rayo no consiga licencia UEFA, en tanto que el Valencia se despide de la Liga de Campeones y queda abocado a la Liga Europa junto al propio cuadro malaguista y al Betis, que igualó a uno en el feudo del Levante.

El Rayo no pudo pasar del empate a 2 ante el Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa, que jugó casi todo el encuentro con un hombre menos por expulsión de Aritz Adúriz.

El Celta de Abel Resino, convertido un especialista en salvaciones, fue el que pudo festejar la permanencia a costa de las ilusiones del Deportivo, el Mallorca y el Zaragoza.
La derrota deportivista y su triunfo en Balaídos ante el Espanyol (1-0) con un tanto de Nacho Insa al cuarto de hora certificaron su continuidad en la categoría de oro. Rubén un adolescente de 17 años se ubicó bajo palos y echó el cerrojo a la puerta viguesa.

El Mallorca se impuso en el Iberostar Stadi al Valladolid por 4-2, con gol del mexicano Gio dos Santos incluido, y de haber igualado el Espanyol en Vigo le hubiera dado la salvación, pero no llegó y se despidió de primera tras más de una década en la elite.

El Zaragoza de Manuel Jiménez no pudo en esta ocasión salvarse y además se despidió con derrota en su feudo de la Romareda, 1-3, ante el Atlético de Madrid, ya sin el colombiano Radamel Falcao, con un postrero doblete del brasileño Diego Costa.

Se acabó la liga 2012/2013, el curso echa su cierre, ahora vendrá la época veraniega, descanso, fichajes, pretemporada y la selección en Brasil, para conquistar el único torneo que nos falta, la Copa Confederaciones.