viernes, 15 de abril de 2016

UNA LIGA DE FÚTBOL EN ESTADO PURO

Julio Candela

Jornada de marcapasos en la Europa League, con multitud de goles y choques agónicos en busca de las semifinales. El Liverpool remontó un partido imposible al Dortmund y ganó 4-3 sobre la bocina, en el mejor encuentro de esta edición del torneo, para alcanzar de forma heroica una siguiente ronda en la que estarán el Villarreal, que arrasó al Sparta Praga (2-4), el Shakhtar (ganó 4-0 al Braga) y el Sevilla, que necesitó los penaltis para acabar con el Athletic.

El fútbol se vistió de gala en Anfield para ofrecer un espectáculo digno de la élite europea. Liverpool y Dortmund se enfrentaron a cara de perro en un choque loco de los que crean afición y que finalmente se llevó el cuadro inglés en las postrimerías, después de voltear un marcador casi imposible de forma heroica.

Los hombres de Jürgen Klopp, auténtico artífice de este Liverpool incansable, no dejaron de creer en sí mismos y, casualidades de la vida, el técnico que brilló en el Dortmund se encargó de echar de la competición a su ex equipo de forma cruel. Y es que, después del 1-1 del choque de ida, todo estaba por decidir en tierras inglesas.

Los tantos del armenio Henrikh Mkhitaryan y de Pierre-Emerick Aubameyang en los diez primeros minutos del duelo, parecieron finiquitar los cuartos de final. Además, los lograron de forma contundente, sobre todo el segundo gol, un pelotazo a la escuadra del francés que hizo temblar la portería del Liverpool.

Todo se ponía más de cara para los alemanes cuando el marcador lucía un 1-3 en el minuto 57. Se movió gracias al 1-2, obra de Divock Origi, y al 1-3, de Marco Reus, que de nuevo hizo un golazo tras una jugada excepcional del Dortmund. En ese momento, todo parecía cerrado. Pero, entonces, apareció la épica para envolver de magia a Anfield.

Primero golpeó Coutinho y el público del Liverpool empezó a murmurar; a diez minutos del final, en el 80, apareció el francés Mamadou Sakho para hacer el 3-3 ante la locura de la hinchada inglesa; y, ya en el descuento, un cabezazo de Dejan Lovren, puso el 4-3 entre el éxtasis británico. El Liverpool, sigue vivo. A lo grande. Con Klopp en el banquillo.

El otro foco de la noche estaba puesto en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán. El Sevilla quería mantener su sueño de lograr su quinta Liga Europa de su historia. A priori, lo tenía más fácil que su rival, el Athletic, que perdió 1-2 en San Mamés y tenía que remontar la eliminatoria.

Por eso salió a por el partido y siempre fue un escalón por encima que su rival. Primero, avisó Aduriz en la primera parte con un remate al palo y después, el delantero del Athletic, ya en el segundo acto, hizo el primero de la noche con un remate desde fuera del área.

El francés Kevin Gameiro apareció instantes después para devolver una tranquilidad que el Sánchez Pizjuán perdió con el gol de Raúl García cuando el partido fallecía. La prórroga no aclaró nada y los penaltis encumbraron al portero David Soria, que detuvo un penalti al mejor del partido: Beñat Etxebarria. Su fallo, o el acierto de Soria, dejó con vida al Sevilla.

Mientras, en Praga, el delantero francés del Villarreal Cédric Bakambu del Villarreal volvió a arrasar en la Liga Europa y colaboró con un doblete en el paseo del Villarreal ante el Sparta Praga, que perdió 0-4 con una exhibición del cuadro castellonense.

Bakambu fue el primero en marcar en una noche loca de goles. El francés está en un estado de forma excepcional. Suma nueve dianas en el torneo y 22 goles en 44 partidos oficiales este curso. Sin duda, un auténtico acierto de fichaje para el equipo de Marcelino García Toral.

Su tanto inicial lo consiguió como él bien sabe hacer: pase de Manu Trigueros en profundidad, potencia y resolución perfecta para el 0-1 y el fin de la eliminatoria. Ese tanto mantuvo al Villarreal tranquilo y, justo antes del descanso, Samu Castillejo, con un zurdazo al borde del área, y David Lafata, en propia meta, hicieron un 0-3 que ya era definitivo.

El segundo acto sirvió para ver de nuevo a Bakambu en otro arranque de potencia con el que demostró tener su olfato goleador intacto. Aprovechó una asistencia de Denis Suárez e hizo el 0-4. Después, Borek Dockal y Ladislav Krejci maquillaron el marcador y el Villarreal volverá a optar a jugar una final europea después de las otras tres que disputó. La más dolorosa, aquella que perdió frente al Arsenal en el curso 2005/06 de la Liga de Campeones.

También sin sobresaltos alcanzó las semifinales el Shakhtar Donetsk ucraniano. Con medio trabajo hecho en Portugal, donde ganó 1-2 al Braga, volvió a ganar con solvencia con una goleada contundente en su estadio: 4-0.


El culpable de la victoria fue el atacante Viktor Kovalenko. El jugador del Shakhtar fue un incordio y provocó el penalti del primer gol obra del croata Darilo Srna, hizo el tercero y estuvo cerca de los errores de Ricardo Ferreira, que se marcó un par de goles en propia meta para jolgorio del público presente en el Arena Lviv. Las semifinales esperan al Shakhtar.

jueves, 14 de abril de 2016

NOCHE ROJIBLANCA INOLVIDABLE

Partido para la memoria colectiva aficionada al fútbol y al Atlético de Madrid que logró la épica de dar la vuelta a la eliminatoria y sacar las vergüenzas del Barcelona al aire

Antonio Blanca

El Atlético de Madrid agrandó su historia en la Liga de Campeones con un ejercicio efectivo primero y de resistencia, pasión y sufrimiento después contra el Barcelona, al que eliminó en los cuartos de final en el Vicente Calderón con dos goles del francés Antoine Griezmann entre el éxtasis de la afición.

Una hazaña más del conjunto rojiblanco, un bloque de una tremenda competitividad, que supo aprovechar su momento en el primer tiempo con el 1-0, después contener el arrebato ofensivo del Barcelona en la última media hora y luego, allá por el minuto 87, sentenciar con un tanto de penalti del internacional galo, el definitivo 2-0.

No estará el Barcelona en las semifinales, como hace dos años, porque en su camino se cruzó de nuevo el Atlético, a dos partidos de la final de la máxima competición europea por segunda vez en los últimos tres cursos, con su primera victoria contra el equipo azulgrana de Luis Enrique, anulado durante una hora del encuentro.

No fue el inicio de alto voltaje de hace dos años del Atlético, muy medido desde la táctica, desde un plan diferente, desde el orden, desde la perspectiva de un partido de detalles, largo, sin prisas. Necesitaba un gol, pero también en su cabeza estaba su propia portería, la inquietud de que un tanto del Barça era clave.

Tampoco asumió ni un solo riesgo el conjunto azulgrana desde su puesta en escena, fiel a esa predisposición invariable de manejar el juego desde el balón, a esa posesión, por momentos incluso cansina en su propio terreno, pero sin profundidad, como si las vías ofensivas fueran a abrirse sólo por inercia ante el repliegue rival.

Entre la prioridad táctica consumió el partido sus primeros 35 minutos sin poco o nada en los áreas. Nada en la del Atlético, algo más en la del Barcelona, en los primeros instantes, en un disparo de Gabi, en un tiro centrado de Yannick Carrasco, en un cabezazo del francés Antoine Griezmann y en algún amago más. Ninguno del Barça.

Todo calculado al milímetro, desde una calma tensa, desde tanta preocupación por cualquier concesión al contrario que el encuentro resultó anodino en todo el comienzo del duelo. Medido el Atlético y conformista el Barcelona, que mareó la pelota sin destino aparente. Nada más hacerla suya. Si la tenía él, no la tenía su adversario. Y si no la tenía su adversario no había contraataques ni sobresaltos.

No le importó al Atlético, que desde la paciencia y su fría gestión emocional aprovechó su momento, en el minuto 35, en un mal despeje, al centro, de Jordi Alba. Lo recogió Gabi. Después, un envío estupendo de Saúl Ñíguez con el exterior de la zurda y un cabezazo impecable, sin oposición rival, de Griezmann. Gol. 1-0.

Primer objetivo cumplido para el Atlético, estallido del Calderón en un ambientazo tremendo y dudas en el Barcelona, que se marchó del primer tiempo con un único tiro, lejano del brasileño Neymar a las manos del esloveno Jan Oblak. Muy poco. No había aparecido el argentino Messi ni el uruguayo Luis Suárez, apagados por su rival.

Era una versión minimizada y ralentizada del Barcelona, extrañamente carente de ambición en todo el primer tramo con el 0-0, inquieto con otra ocasión más del Atlético antes del descanso, a golpe de velocidad de Carrasco, cuyo zurdazo en carrera lo repelió el alemán Ter Stegen, y de pronto con toda la presión encima suya.

Con la necesidad de un gol, con todo lo que eso conlleva en cuanto a la responsabilidad y cuando enfrente tienes al Atlético, una roca defensiva, pero sin renunciar al ataque, al segundo tanto, mucho más cerca del Atlético que del Barcelona, como demostró un cabezazo en parábola de Saúl Ñíguez que rechazó el larguero.

Atrás, en su mecanismo innegociable de solidaridad y coberturas, de consistencia en el medio campo, con Gabi omnipresente, incluso sacó una ocasión azulgrana casi bajo palos cerca de la hora de juego, ofreció un ejercicio de increíble resistencia y sufrimiento cuando más apretó el Barça, sin pausa toda la última media hora.


Arrinconado, entonces sí, por la posesión del Barcelona, que entonces sí se acercó a ese conjunto azulgrana ambicioso, temible en torno al área contraria, con dos ocasiones de Luis Suárez, paradas por Oblak, pero delante estaba el Atlético, enorme, como la jugada de Filipe Luis en el minuto 87 hasta el área contraria, hasta el penalti por mano de Iniesta, hasta el 2-0 de Griezmann, hasta la clasificación para las semifinales del equipo rojiblanco.

miércoles, 13 de abril de 2016

DUEÑO Y SEÑOR

Carlos de Blas

Cristiano volvió a aparecer cuando la situación lo requería. La estrella del Real Madrid emergió en el partido más importante de la temporada para llevar al Real Madrid a semifinales de la Champions League gracias a un tres goles que ya forman parte de las históricas remontadas del conjunto blanco. El luso anotó dos tantos en un minuto en la primera mitad y refrendó su sobresaliente actuación con un extraordinario tanto de falta a 15 minutos del final para volver a meter a los blancos entre los cuatro mejores de Europa.

A diferencia de otros amagos de remontada que acabaron en la nada, el Real Madrid no recurrió a la testosterona ni invocó viejos espíritus para recurrir a lo bélico: sólo se habló de fútbol. Puso el balón por delante de la mística de las grandes hazañas europeas que no se conseguían desde hacía 30 años. Parecía que jugaba a favor pero la historia estaba en contra del conjunto blanco, que no sabía lo que era remontar una eliminatoria en Europa desde 2002. Para esas también Zidane consideró primordial vencer dándole un valor extremo al esférico.

Por ello fue paciente desde el inicio sabedor de que un gol le condenada a un esfuerzo homérico y eso le dio la potestad en el partido. Tuvo temple, el balón y el dominio del partido ante un Wolfsburgo tenía claro el objetivo: tapar espacios y rezar. Fruto de la superioridad blanca llegó la primera ocasión. Ramos prolongó de cabeza y el larguero repelió el gol. Ese fue otro estimulante para una afición que creía en la remontada sin necesidad de acudir a hitos pasados. Simplemente creía porque el Real Madrid era mejor.

Cristiano inicia el camino a la remontada

Carvajal, que quedó relegado al banquillo en la ida después de hacer un partido sobresaliente ante Neymar, volvió a ser protagonista desde la derecha. El lateral robó en el centro del campo, enfocó la banda y sirvió un centro de gol a Cristiano Ronaldo. 1-0 y hasta el más escéptico creía. El olor a remontada pululaba en el ambiente.

Tras el tanto Cristiano pidió cabeza y a punto estuvo de marcar al minuto tras otro centro de Carvajal desde la derecha. El balón se fue a córner y Kroos puso un balón perfecto para que Cristiano rematara con la testa al fondo de la red. Sólo había pasado un cuarto de hora y el Real Madrid había igualado la eliminatoria. El luso volvía a aparecer cuando la situación lo requería y el Bernabéu estaba loco por la música.

Con todo igualado y una mar de minutos por delante, Zidane pidió calma sabedor de que el contragolpe también es un arma mortífera y que era necesario dosificar esfuerzos. Ahí el vendaval cesó y Keylor Navas volvió a demostrar que una de las grandes noticias de la temporada sucedió en agosto cuando un fax no llegó a tiempo. Luiz Gustavo probó al tico desde lejos pero éste despejó un balón complicado. Pura vida para el Real Madrid.

Instantes después la volvería a tener el Wolfsburgo. Marcelo reculó dentro del área y Henrique se plantó sólo en el área pero le tembló el pulso y lanzó un mal disparo que tocó en Ramos. Los alemanes no habían dicho su última palabra y por primera vez en la noche el público del Bernabéu dudó. Nadie dijo que fuera a ser fácil.

Ramos estampa su segundo balón en la madera

Benzema tuvo en sus botas el tercero antes del descanso pero su durmió en el recorte. La segunda parte depararía emociones fuertes.  El guión tras el paso por los vestuarios volvió a ser el mismo. El Real Madrid tuvo paciencia, dominó e incomodó a Benaglio a base de córners y centros desde la banda. El tercero parecía que llegaría en cuestión de tiempo.

Y ahí volvió a aparecer Ramos, otras tantas veces héroe y cuyo gol de la Décima sigue en la memoria del madridismo. El central apareció en un córner y su disparó se estampó en el palo y se movió por la línea de gol hasta llegar a las manos del portero suizo. El Real Madrid estaba haciendo méritos y el tiempo pasaba. Restaba media hora.

Cristiano firma una noche mágica

El espíritu de Cristiano había alimentado la remontada durante todo el partido pero lo mejor estaba por llegar para él y para el Real Madrid. Restaban poco menos de 15 minutos y ahí la estrella del Real Madrid se volvió a citar con la historia. Kassai pitó una falta sobre Modric y al borde del área y ahí apareció el portugués. Tomó sus pasos habituales, respiró, se quitó tensión e hizo su tercer tanto de la noche con un lanzamiento sutil por encima de la barrera.
Ahí el Bernabéu se volvió loco y el Real Madrid casi ni sufrió para salvar la renta. Entre cánticos a favor de un Cristiano inconmensurable, el equipo de Zidane certificó su pase a semifinales y se acerca a Milán. Cristiano Ronaldo es historia y su espíritu perdurará con el tiempo.

lunes, 11 de abril de 2016

NUEVO PANORAMA MERCED AL APAGÓN CULÉ

Carlos de Blas

Había disparado el Barcelona su rendimiento hasta bordear el récord de partidos encadenados sin conocer la derrota, en propiedad del Nottingham Forest. Sin embargo, el gol de Ronaldo que evocó el silencio en el Camp Nou, el pasado fin de semana, frenó la inercia en 39 duelos invicto consecutivos y, para desgracia culé, no resultó la afrenta más que la confirmación del síntoma. Una semana antes vio el líder cómo el Villarreal le remontaba un 0-2 a pesar de la polémica actuación arbitral que enervó sobremanera a Marcelino, el técnico asturiano del conjunto castellonense. La fresca derrota en Anoeta que consumó la apnea de rendimiento -un punto de los últimos nueve en liza- subrayó el punto de cocción que atraviesa la plantilla blaugrana a estas alturas de calendario. Con el billete para las semifinales de la Liga de Campeones adquiriendo un aliño épico, el cansancio y la relajación en fase defensiva de buena parte del tercio ofensivo catalán ha confluido para dibujar una tesitura indigesta para los pupilos de Luis Enrique, pero deliciosa para los perseguidores capitalinos, que han amortizado el descenso de vatios del coloso barcelonés para ajustar la distancia con la cima liguera a tres y cuatro puntos -gol average mediante-, respectivamente, con seis partidos por disputar. Es decir, 18 puntos.

Nunca había padecido el Lucho un intervalo de tres partidos sin ganar desde que tomó las riendas del Barça. No obstante, para detectar un paréntesis semejante en el seno del exponente de la Ciudad Condal hay que remontarse a la infructuosa aventura del Tata Martino. En aquella temporada, de descalabro de compromiso, los candidatos a todo no superaron las tablas en las tres últimas jornadas, contemplando cómo el Atlético sacó cosecha del 1-1 postrero para arrancarle el título de las manos en casa. Para más inri. Como entonces, Leo Messi, elemento gravitacional, esbozó un halo de autocomplacencia que olvidó el rigor en la presión y pasó de achicar espacios con frugalidad a caminar, contaminando al resto del esquema. La Pulga ha abrazado dicha actitud, junto a Neymar, en las últimas fechas, quién sabe si para volver a tomar impulso cuando más urja. Pero, en reflejo de 2014, la falta de fuelle de un vestuario que adolece de fondo de armario de garantías –Busquets, pieza angular, no posee un recambio que le otorgue respiro, con Mascherano obligado a competir como central- termina por desnudar la endeblez táctica tras cada pérdida propia y contragolpe rival. Por esta vía sucumbió la obra del Tata y por el mismo cauce ha dilapidado esta edición azulgrana buena parte de su renta.

Munir, Aleix Vidal, Sergi Roberto, Vermaelen, Mathieu o Arda Turan –que sigue jugando más lento de lo que debiera, fuera de afinación con respecto a la orquesta general- no han aportado lo necesario para que las sustituciones alcen la energía competitiva del grupo y la decisiva pegada del tridente también se ha visto nublada, excepción hecha del imperecedero hambriento Suárez (26 goles). Así, pareciera que, salvo Iniesta, el punta charrúa y Piqué, el Barcelona haya empezado a experimentar el peso de la acumulación de citas y la abrasión de la exigencia de excelencia continuada. En el peor momento posible. Con la circulación de pelota más lenta y horizontal de lo que deseara el técnico asturiano, el púgil de turno, tenga mucho o poco que jugarse en este tramo final de ejercicio, complica a los culés si efectúa un número de repliegue intensivo y salida. Han emergido las costuras sistémicas del vigente campeón y de los ajustes técnicos y el despertar de la intensidad de los artistas en plantilla dependerá la resistencia en la gestión de la ventaja catalana. De momento, el primer y trascendental escrutinio acontecerá en el ardiente Vicente Calderón. El próximo miércoles. La fiscalización del compromiso y la pulsión competitiva en grado sumo. 

En la ribera del Manzanares se atrinchera, precisamente, el ingrediente picante de la fórmula que ha refrescado el interés de la lucha por el título del campeonato doméstico. El proyecto de Simeone, que ha navegado sobre la marejada de la redefinición de la identidad propia, superó la indecisión del ecuador de curso para trazar un repunte de rendimiento en las jornadas actuales y reengancharse, como si de un motor diesel se tratara, a su firme ritmo, sin exuberancias, al rebufo del líder. Descolló en el Bernabéu para volver a arrodillar a su enemigo íntimo y, desde entonces, el granítico equipo diseñado por el Cholo ha lucido más colorido en su paleta al tiempo que solidificaba el estatus de mejor defensa del Viejo Continente -Oblak, digno relevo de Courtois, sólo ha recogido el esférico de sus redes en 16 ocasiones, lo que constituye 11 y 13 dianas menos que sus ilustres oponentes-. Arriba a este punto la entidad rojiblanca con sólo cinco puntos cedidos en los últimos diez encuentros ligueros desde que claudicara, con dos jugadores menos, en el recinto blaugrana (2-1). El recorrido manifiesta ocho victorias (cinco de ellas habiendo acertado entre palos tres o más veces), un empate ante el escurridizo Villarreal (0-0) y la derrota en el Molinón (2-1), influenciada por la resaca de la agonía continental (el resbalón aconteció días después de desembarazarse del PSV en los penaltis).

El caso es que, recién comenzado abril, el segundo clasificado susurra el acondicionamiento de las características de la plantilla consiguiente al pasado mercado estival con la filosofía de juego. De este modo, el incremento de la calidad y la cesión de músculo planteó un desafío a la dupla Simeone-Burgos que ha conducido a su sistema hacia la inclusión de la pelota como herramienta protagónica, y no accesoria, en amplias fases de sus partidos. Vietto y Correa, todavía por explotar, han ejercido como intermitentes complementos al tiempo que Fernando Torres efectuaba un respingo goleador, Griezmann -siete jornadas seguidas haciendo diana, a un partido de igualar el récord de Diego Forlán y Pruden Sánchez, para un total de 20 goles- se mantenía como referencia anotadora y Carrasco ganaba legitimidad como arma de desborde. El advenimiento de Augusto y el camaleónico acomodo de Koke y Saúl ha encontrado la estabilidad en los presupuestos dominantes colchoneros para edificar un muro en el repliegue y engrasar la fluidez creativa cuando toca. La pelota circula más por el verde que en vuelo y, amén del agradecimiento de la tribuna, confirma el enriquecimiento de la propuesta. Incluso el hiératico mantra ya ha virado hacia un discurso más ambicioso, que reconoce la batalla por la gloria cercana como un objetivo asimilable al presentismo. A pesar de no depender de sí mismo, el Atlético goza de la mejor puesta a punto anatómica, un elemento que, conducido bajo el paradigma de juego indio, puede resultar determinante en este último esfuerzo que afrontan. El calendario, con cuatro duelos de seis en casa, efectúa un guiño para que el gris y responsable trabajo de laboratorio diario, sin altavoces y como complacido tapado, vuelva a coquetear con el paroxismo.

Tercero navega un Real Madrid de contrastado carácter bipolar. La imposibilidad de sanar los “vicios heredados” –denominación con que el presidente del club retrató la indolencia de buena parte del vestuario para con las labores defensivas- que abortó el mando de Rafael Benítez de panera precoz ha proseguido la sangría merengue lejos de Chamartín, también con Zinedine Zidane al frente. La erosiva decrepitud más reciente, la experimentada en el baile con el Wolfsburgo, refuerza el vaivén perpetuo con el que, sin embargo, el club capitalino ha subsistido para afrontar la recta final del curso con opciones de doblete, por remotas que éstas parecieran hace diez días, cuando la brecha con el Barça superaba la decena de puntos. La goleada asestada al Eibar este sábado no hace sino profundizar en la doble cara de compromiso y pericia de un sistema que ganó consistencia tras la inclusión fija de Casemiro como ancla. El sacrificio de los mártires desenfocados James y Isco deshizo el desafío a los fundamentos del balompié que venía poniendo en práctica y retratando a los madridistas desde el desembarco de Ancelotti. La negación del equilibrio como raíz nuclear de la construcción de un equipo costó el liderato y la paciencia al conjunto de Concha Espina pero, como en tantos otros parámetros psicológicos que yacen sobre una incertidumbre latente, todavía está por testar si los ajustes han llegado a tiempo y han calado en el devenir del vestuario.

El chispazo acontecido en la victoria granjeada en el combate frente al Barça no encontró ligazón de coherencia en la consiguiente cita europea, de amargo sabor, por lo que, una vez más, lo que pareciera una catarsis quedó matizada con rotundidad cuando se exigía regularidad y profesionalidad. El sentido de lo colectivo, de la solidaridad de esfuerzos, no acaba de florecer como norma entre los miembros de la plantilla y la estructura ha adherido el sufrimiento sistémico a su funcionamiento. Le cuesta mucho recupera la pelota y, con ello, mantener el ritmo anhelado a los pupilos de Zidane si la atención en las ayudas y la táctica no permanece regular en las voluntades de los artistas. Hecho, este, que redunda en el perfil contragolpeador de la nómina de jugadores que acuden a Valdebebas. Ronaldo (30 goles) y Bale se alimentan al espacio y padecen en estático, a pesar del crecimiento del galés. Benzema, lesionado de nuevo, se antoja elemental para que el juego entre líneas favorezca la gestación de llegadas y remates de forma sostenida. Marcelo vuelve a asumir la salida de pelota y el desequilibrio ahora que el fuelle de Modric rezuma sequía. Kroos, transparente en defensa, cede protagonismo al frenesí de Jesé y Lucas Vázquez en una relación de equilibrios que sólo justifica el dispendio económico si la intensidad de todas las piezas revierte en la cohesión coral. Es por ello, por la dificultad para descollar en ambas fases del juego –desafío verdadero el planteado por el encierro y salida del púgil alemán que constriñó al gigante a la épica de la remontada- que propios y extraños se sorprenden de descubrirse con opciones en Liga. Zidane, Ramos y otros miembros de la delegación merengue sentenciaron sus posibilidades hace semanas. Pero podría caber espacio para suturar las oquedades y honrar, además de abrazar cuando toca, al espíritu de Juanito.


Así, la Liga española distribuye efervescencia en cada tramo de su clasificación para las últimas seis jornadas. La lucha por la superviviencia, por alcanzar los escaños con acceso a participación en competiciones continentales y la relativa a hacer cima en el balompié nacional toma altura a seis partidos del ocaso. La señal dialéctica inherente a la tensión por la situación presente, pimienta sobrevenida, tomó cuerpo por la vía de cruce de punzadas virtuales. El sábado de saeta para Madrid y Atlético y Via Crucis culé tuvo reflejo en las redes sociales por parte de sus enconados portavoces. "La verdad duele. Gran película! Will Smith es uno de los mejores actores de todos los tiempos", publicó Gerard Piqué tras el sonrojo madridista en Alemania. Minutos después del fiasco catalán en San Sebastían, Arbeloa devolvía el gancho por el mismo cauce, Twitter. “¡Qué difícil es ganar contra once! ¡Partidazo de Illarramendi y enorme Granero, promesa cumplida! ;) ¡Enhorabuena Pirata!", proclamaba el lateral merengue, en clara referencia a la polémica victoria del Barça ante el Atlético en Liga de Campeones. La temperatura en este arreón final ya ha ascendido y esto es lo que aguarda a los tres gallos en disputa, con horizonte más despejado para los dos primeros.

DESCONEXIÓN

A falta por disputarse dieciocho puntos el Barcelona ha dilapidado en tres jornadas la enorme ventaja que llevaba a Atlético de Madrid y Real Madrid dejándola en solo tres y cuatro puntos

Antonio Blanca

Hace menos de un mes ni cabía la remota posibilidad que el Barça de Luis Enrique no ganara esta Liga BBVA 2016. Pues bien, tras los encuentros de Villarreal, Real Madrid y Real Sociedad, solo un punto y con polémica arbitral, el cuadro culé se ha apagado, con Messi a la cabeza, son encontrar su forma de juego, dando alarmantes señales de cansancio mental y físico. Con este panorama, el desahuciado Madrid de Zinedine Zidane se encuentra que tras su exhibición en el Campa Nou y los resultados dados tiene opciones, pocas pero haberlas hay las. Con el cuchillo entre los dientes espera el Atlético de Madrid que este miércoles se mide en la vuelta de Champions al Barcelona con la actuación del árbitro Byrch en el ambiente y las ganas de seguir partido a partido, y quién sabe si lograr dar la campanada y arrebatarle al equipo blaugrana una Liga que parece no querer.

Pero la jornada treinta y dos ha deparado otras curiosidades alrededor de la pelota. Rubén Castro es el jugador que más puntos da a su equipo, el Valencia el equipo que más gana en el descuento o Rosales el jugador de la Liga BBVA que más partidos lleva consecutivos jugando.

Granada 0-0 Málaga: Rosales enlaza 50 partidos y es el futbolista que mas jornadas consecutivas juega. El jugador del Málaga Rosales se convirtió en el duelo contra el Granada en el jugador de la Liga BBVA que más partidos ha jugado de forma consecutiva con 50. En el duelo entre equipos andaluces sumó su primer empate a cero y dejó de ser el único equipo de la Liga BBVA sin haber conseguido una igualada sin goles.

Real Madrid 4-0 Éibar: Ronaldo, el primero en la historia en marcar más de 30 goles en seis ligas consecutivas. Partido tras partido Cristiano sigue demoliendo estadísticas. Con su tanto en la goleada ante el Éibar, el luso se convirtió en el primer jugador en la historia de las grandes ligas en marcar más de 30 goles durante seis temporadas consecutivas.

Espanyol 1-3 Atlético de Madrid: Torres no marcaba en tres jornadas consecutivas desde el año 2012. Fernando Torres se está ganando la renovación y un posible puesto en la Selección española con sus grandes actuaciones con el Atlético de Madrid. Después de marcar dos goles soberbios ante Betis y Barcelona, enlazó la tercera jornada consecutiva marcando tras hacer el tanto del empate ante el Espanyol. El delantero no encadenada tres partidos seguidos marcando desde el pasado mes diciembre de 2012 cuando militaba en el Chelsea. Fernando Torres marcó por tercera jornada consecutiva.Fernando Torres marcó por tercera jornada consecutiva.
Fernando Torres marcó por tercera jornada consecutiva. AFP

Real Sociedad 1-0 Barcelona: Messi no enlazaba cuatro partidos completos sin marcar desde hacía 10 años. Messi no ve puerta y ese es uno de los grandes problemas del Barcelona de Luis Enrique que ha bajado el nivel en el momento más importante de la temporada. El argentino acumula cuatro partidos completos sin marcar ni asistir, algo que no sucedía desde el año 2006.

Real Betis 1-0 Levante: Rubén Castro es el jugador de la Liga que más puntos da a su equipo. Rubén Castro dio la victoria al Betis en un duelo trascendental que sitúa a los verdiblancos nueve puntos por encima de los puestos de descenso. El delantero canario ocupa el primer puesto en el Trofeo Zarra tras haber anotado 17 goles en 29 partidos. En total, sus goles han dado 15 puntos a un Real Betis que ya celebra la salvación. Desde su fichaje en 2010, el ariete ha marcado 119 de 327, el 36% de los goles del conjunto andaluz.

Sporting 0-1 Celta: Guidetti ya practica el himno del Celta para Europa. El Celta venció gracias a un gol de Nolito y el sueño europeo está cada vez más cerca con 52 puntos y afianzándose en la quinta posición. En la celebración del postpartido entre jugadores y afición, Guidetti dirigió la fiesta entonando el himno del Celta y arengando a las masas. El sueco no domina el español, pero sí las palabras para encandilar a su hinchada.

Valencia 2-1 Sevilla: El Valencia es el equipo que más gana en el descuento. El Valencia consiguió una sufrida victoria ante el Sevilla que le deja prácticamente salvado gracias a un gol de Álvaro Negredo en el tiempo de descuento. El conjunto valenciano es el equipo de la Liga BBVA que más puntos ha ganado en la liga (5) con goles fuera del tiempo reglamentario.

Villarreal 2-0 Getafe: 2 goles en 11 jornadas condenan al Getafe. El Getafe volvió a cosechar una derrota y sigue con 28 puntos en la penúltima posición. Con una racha de 2 goles en 11 jornadas, iguala el récord negativo del Logroñés en la campaña 94-95. Por otro lado, el Villarreal está de enhorabuena, al conseguir su undécima clasificación para Europa en 13 años. Los de Marcelino aseguran la Europa League y tienen a tiro la Champions con 8 puntos de ventaja sobre el Celta.

Athletic Club 1-0 Rayo Vallecano: Los aficionados del Rayo se unen a los del Athletic para pedir justicia. Decenas de aficionados del Rayo Vallecano de entre los que se desplazaron a Bilbao para seguir el partido en directo en el Nuevo San Mamés se sumaron a la marcha que recorrió las calles de la ciudad para reivindicar " justicia" en el caso de Iñigo Cabacas, quien falleció hace cuatro años al recibir el impacto de una pelota de goma disparada por la Ertzaintza durante los incidentes ocurridos en Bilbao en abril de 2012 tras el partido entre el Athletic y Schalke 04. 

domingo, 10 de abril de 2016

EL BARÇA SE EMPEÑA EN DAR EMOCIÓN A LA LIGA

Aránzazu Gálvez

Hay Liga. Hace un mes esta afirmación parecía una utopía pero ahora es una realidad. La maldición de Anoeta siguió para un Barcelona que perdió ante la Real Sociedad gracias a un gol de Oyarzabal en los primeros minutos de partido y una exhibición de Rulli que deja al Atlético de Madrid y Real Madrid a tres y cuatro puntos a seis jornadas del final.

Después de un empate en Villarreal, la derrota en el Clásico y la victoria con polémica ante el Atlético, el Barcelona volvió a dar una imagen gris en la primera parte en Anoeta, estadio donde no consigue ganar desde mayo de 2007 y donde no ha podido salir triunfante en sus últimos seis duelos. Oyarzabal, otro joven talento de la cantera donostiarra, anotó con un cabezazo genial el primer tanto del partido a los cinco minutos.

El Barcelona quedó aturdido y apenas inquietó a Rulli en la primera mitad. Arda Turan, que volvió a rozar el suspenso, tuvo la mejor ocasión pero el meta argentino tiró de reflejos y desbarató la única ocasión culé en la primera mitad.

La entrada de Iniesta tras el descanso hizo fluir el juego del Barcelona ante una Real que junto líneas cerca de un salvador Rulli y se encomendó al contragolpe. El centrocampista manchego hizo mejor al Barcelona que no pudo hacer frente a un portero argentino espectacular, que hizo paradas milagrosas a Messi o Iniesta y evitó el gol del empate de un Barcelona que suma tres tropiezos consecutivos, algo que nunca le había sucedido al Barcelona de Luis Enrique.

¿Quién tiene el calendario más complicado?

De las seis jornadas que quedan, Barcelona, Real Madrid y Atlético tendrán calendarios similares y se tendrán que enfrentar con equipos de la parte baja de la clasificación que se estarán jugando la permanencia en las últimas jornadas. El conjunto culé saca tres puntos a Atlético y cuatro al Real Madrid pero tiene el gol average particular ganado con los dos equipos.

El Barcelona tendrá que visitar los campos de Deportivo, Betis y Granada. También se las verá con el Espanyol en Cornellá. El Deportivo, décimo, será el equipo que menos se juegue.

El Atlético de Madrid también jugará contra varios equipos que se están jugando el descenso, pero también contra el Athletic y el Celta, que pelearán por la Europa League y el Málaga, en tierra de nadie.

El Real Madrid recibirá al Villarreal en el Bernabéu en el partido más complicado que le queda. También recibirá al Valencia en la penúltima jornada, que podría jugarse la vida o estar ya salvado. Lejos de casa jugará contra dos equipos que se juegan la vida y otros dos que deberían estar salvados para entonces.

Calendario del Barcelona
Valencia (C)
Deportivo (F)
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viernes, 8 de abril de 2016

REMONTADA GRANDE

José Antonio Moya

Abrió el marcador Aritz Aduriz, nada más iniciarse la segunda mitad, con un perfecto cabezazo a contrapié para David Soria, a un centro no menos primoroso de Iker Muniain desde la derecha.

Era el gol número 33 del Athletic esta temporada, el 31 con la camiseta del Athletic y el noveno en la UEFA Europa League, de la que es el máximo goleador.

Empató el Sevilla poco después con un tanto del francés Timotheé Kolodziejczak, tras un error en una cesión de Iker Muniain que aprovechó Ever Banega para dejarle el gol hecho al central francés; y completaron la remontada los de Unai Emery con una diana casi sin querer de Vicente Iborra tras un gran pase de Kevin Gameiro a la espalda de la defensa local.

Fue la de este jueves la primera victoria fuera de casa del conjunto hispalense en lo que va de temporada en todas las competiciones y la primera derrota del Athletic en esta edición de la Liga Europa, que empezó con dos previas antes de la Fase de Grupos.

Se notó en el arranque que ambos equipos tenían claro que la eliminatoria es de 180 minutos, ya que se tantearon durante los primeros minutos. Unos temerosos del juego aéreo de Aduriz y los otros de las contras de Gameiro.

Fue precisamente el delantero francés el que empezó a animar el choque con un remate alto a la media vuelta en el segundo palo, tras un córner raso de su equipo, en el minuto 10.

El Sevilla recibió el primer revés, ya Tremoulinas se lesionó pronto y tuvo que ser relevado en el minuto 12 por Fazio, con lo que Kolodziejczak pasó a lateral derecho.

Y lo caldeó Banega en el 22, con un fuerte disparo lejano que entre Herrerín y el palo evitaron que entrarse entre los tres palos.

Pero lo de más enjundia de la primera mitad ocurrió en el último cuarto de hora, que abrió Williams con un desmarque de ruptura de Williams, servido por De Marcos, que no terminó en gol porque se interpuso Soria en una buena intervención.

Parecida, pero mejor, fue la parada de Iago Herrerín tres minutos después ante un Vitolo que tenía mucho mejor ángulo que Williams para superar al portero.

Y, ya llegando al descanso, apareció Aduriz como seria amenaza para los visitantes con dos remates de cabeza en el primer palo. En el primero, a centro de Williams, se le interpuso Fazio para forzar un córner; y, en el segundo se le fue al palo un golpe franco de Beñat en el que se adelantó a su marcador.

Un disparo cruzado de De Marcos ya dentro del área que se fue a córner dio paso al descanso con todo por decidir y en el que la afición del Athletic se acordó por primera vez de Fernando Llorente. "¿Y Llorente, que?", coreó cierta parte de la grada, sin demasiado seguimiento del resto.

La segunda mitad empezó con un Athletic decidido a abrir el marcador y lo hizo rápido, el minuto 47. Con un gran cabezazo a contrapié de Aduriz a un centro desde la derecha no menos meritorio de Muniain.

Se creció el Athletic en los siguientes y el Sevilla lo pasó mal. Tanto que vio como un cabezazo de Etxeita pudo llegar el 2-0. Pero David Soria respondió a la confianza que le ha otorgado Emery con una excelente parada.

Se veía más un segundo gol local que el empate visitante cuando un grave error en una cesión de Muniain que permitió a Kolo equilibrar el electrónico. El pequeño extremo no le dio la fuerza que debía al balón para que llegase a Herrerín y se interpuso Banega para servir a Kolo, en el área por una jugada de estrategia anterior, para que el francés marcase casi a puerta vacía.

Se paró el partido ante el golpe recibido por el Athletic y lo positivo del resultado para el Sevilla, y la sucesión de cambios en ambos equipos.

Pero, cuando todo parecía quedar para el Sánchez Pizjuán, el Sevilla enlazó una contra a raíz de una pérdida local en ataque, Gameiro se fue deshaciéndose de rivales y encontró a Iborra por detrás de la defensa visitante para que el valenciano batiese, casi sin proponérselo, a Herrerín en su salida.


No dio más el partido, a pesar del empuje del Athletic para empatar y las ganas del Sevilla de cerrar con el 1-3 una eliminatoria que, en todo caso, tiene claramente decantada para vivir una nueva semifinal en su competición fetiche.