lunes, 6 de junio de 2016

EL PLAN DE ZIDANE

Después de su flamante triunfo en Milán conquistando la Undécima Copa de Europa el entrenador francés del Real Madrid compone las líneas maestras de la temporada 2016/2017

Antonio Blanca

Un lateral izquierdo de garantías para que Marcelo tenga recambio, un centrocampista que pueda hacer de pulmón, ¿Pogba?, y alguien arriba que de respiro y rote con la BBC, o directamente la refuerce de manera galáctica ¿Lewandowski? Puntos que el Madrid busca reforzar para defender su corona europea y buscar el asalto a la Liga, en una temporada que se antoja de nuevo larguísima.

Keylor Navas se ha erigido como el portero líder del Real Madrid y ha demostrado cualidades suficientes no solo para que no se le caiga la portería encima, sino para conducir a los suyos hasta las cotas más altas de Europa. El único problema que puede tener el de Costa Rica es la palabra dada por el Madrid a De Gea, aunque la opción fácil en la Concha Espina sería tirar por el camino obvio y mantener a Navas.

Pepe ha terminado muy bien el curso, Ramos es el que es, Marcelo hace suya la banda izquierda y por la derecha Carvajal superó a un discreto Danilo. Más allá de los cuatro defensas titulares, en el Madrid se ha echado en falta un lateral izquierdo para no cargar con tantos partidos a Marcelo. Nacho es polivalente pero no es un lateral puro, puro. Podría volver Coentrao. Varane, si encadenara varios partidos seguidos sin lesiones, podría dominar la zaga en pocos años. Los cedidos Vallejo o Diego Llorente parece que prolongarán un año más sus estancias fuera del Real Madrid para concluir su formación.

Asensio termina su cesión en el Espanyol, pero en el Madrid no tienen prisa para que el joven de 20 años llegue a Primera División con la camiseta blanca. Zidane tiene bien cubiertos los puestos de la mitad del campo e incluso ha encontrado problemas esta temporada para dar minutos a Kovacic, Isco y a James, principalmente. Uno de los dos podía salir. Con Kroos, Modric, el potente y creciente Lucas Vázquez y Casemiro como fijos de cara al año próximo, Pogba es uno de los candidatos a reforzar, y de qué manera, la medular, uno de los puestos a priori menos necesitados de retoques.


¿Morata? ¿Lewandowski? La BBC ha rendido muy bien, pero son sabidos los problemas físicos que entre Bale, CR7 y Benzema pueden acumular y que reduce las posibilidades de verles juntos en muchas ocasiones. ¿Aceptaría el canterano su regreso desde Italia para pelear por un puesto? ¿Qué sucederá con Jesé? Parece obvio que el Real Madrid necesita, como mínimo, un delantero estilo Chicharito que de minutos de rotación. O un Lewandowski para directamente reforzar de manera galáctica el ataque.

jueves, 2 de junio de 2016

¿SORPRESAS DE DEL BOSQUE?

Como es habitual en cada torneo de selecciones cada aficionado tiene su propia convocatoria y se echan en falta a algunos jugadores que han hecho méritos para acudir

Antonio Blanca

En España, este país que lleva más de 150 días sin gobierno y en el que todo el mundo sabe más que el de al lado, Vicente del Bosque es el enemigo público número 1, o está cerca de serlo. La culpa la tiene la lista de jugadores elegidos para la Eurocopa, en la que dos facciones se sienten especialmente agraviadas: a un lado los madridistas, al otro, los atléticos. Lo habitual en un país que se toma demasiado en serio a sí mismo para según qué mamandurrias, encantado de indignarse a la mínima.

Muchos aficionados del Real Madrid acusan a Del Bosque de castigar sistemáticamente a los jugadores del equipo blanco como venganza a su despido a manos de Florentino Pérez. Ese rencor tan profundo que le ha hecho olvidar los 35 años que ha pasado en la casa blanca para atacar a todo lo que se lleve impregnado aroma de merengue. También se le acusan de "casillista", con no poca razón. El otrora mejor cancerbero del planeta, a día de hoy debería ser el tercer portero del combinado nacional y no generar en cada partido un debate alimentado por el Marqués.

Al otro lado los atléticos le culpan de cuestionables ausencias de jugadores como Saúl argumentando su pasado madridista. Algo que completan con un argumento recurrente, "esta selección la montó Luis Aragonés y Del Bosque vive de la inercia". Y luego hay un tercer bloque que acusa al seleccionador de ser "buen gestor y pésimo entrenador".

Del Bosque pudo, y debió, irse tras el fracaso gigantesco del Mundial de Brasil. No tenía nada que demostrar ni podía llegar más alto, sí más bajo. Pero le picó el gusanillo y se quedó. Hoy, 46 millones de seleccionadores y al final la que cuenta es la que el Marqués de Del Bosque presenta, pero no deja de extrañar que jugadores como Bartra o Pedro con temporadas más que discretas, al igual que San José, dejen en la cuneta a Isco que ha terminado siendo campeón de Europa con el Madrid, al mencionado Saúl o a Javi Martínez.

Del Bosque debió irse en su día, y hoy cuando acabe la Eurocopa de Francia deberá desoír los cantos de sirena del investigado Villar coger sus avíos e irse. Lo ha ganado todo, y ahora lo único que está haciendo es manchar su imagen con sus decisiones poco comprensibles y muy parciales.

miércoles, 1 de junio de 2016

DEL BOSQUE SE CARGA A ISCO Y SAÚL

Julio Candela

Vicente del Bosque confirmó ayer martes 19 de los 23 convocados definitivos para la Eurocopa de Francia. El seleccionador español ha publicado la lista de la concentración del equipo nacional en Schruns (Austria), y ha anunciado que todos ellos formarán parte del equipo de 23 jugadores que tratará de conquistar el título europeo en 2016. La identidad de los otros cuatro jugadores se dará a conocer esta tarde.

Casillas, De Gea, Sergio Rico, Piqué, Jordi Alba, Bartra, Azpilicueta, San José, Bellerín, Bruno, Busquets, Tiago, Iniesta, Silva, Pedro, Cesc, Aduriz, Nolito y Morata son los 19 que nunciados con billete para Francia. En la prelista que Del Bosque publicó hace dos semanas, el seleccionador incluía a siete jugadores del Real Madrid y del Atlético que se incorporarían a la concentración tras la final de Champions, de modo que de esos siete, sólo cuatro completaron la lista definitiva sumados a estos 19, mientas que tres se quedarán fuera de la convocatoria. Así, Sergio Ramos, Lucas Vázquez, Juanfran y Koke confirmaron su participación. Isco y Saúl se cayeron de la lista en una polémica decisión del seleccionador.

La lesión en San Siro durante la final de Milán convirtió a Carvajal en un doloroso descarte. Tanto TVE como Marca daban por seguro que los rechazados por Del Bosque serían el malagueño y el mediocentro Atlético, por lo que Vázquez, una de las revelaciones de la Liga, vio, finalmente, recompensada su gran temporada.


La selección se enfrentará este miércoles en Salzburgo a Corea del Sur en un amistoso. Este sábado, 4 de junio, seis días antes del arranque de la Eurocopa, se incorporarán los cuatro jugadores del Madrid y del Atleti.

lunes, 30 de mayo de 2016

DEL DÉCIMO CIELO A LA UNDÉCIMA GLORIA

El Real Madrid de Zidane se hace aún más eterno, amplía su esplendorosa leyenda en una noche épica en la que el Atlético vuelve a morir de pie

Antonio Blanca

Primera o Undécima. La Copa de Europa de la venganza o la que transformaría una temporada para el olvido en inolvidable. No fue en los noventa minutos, cuando Ramos rememoró Lisboa a salvo de infartos, al cuarto de hora, ni cuando Carrasco infundió esperanzas a los suyos a diez minutos del 90, cuando invertía la fatídica noche portuguesa. Tampoco lo fue en la prórroga, cuando los jugadores de ambos equipos parecían salidos de una trinchera de la I Guerra Mundial, donde los calambres hacían las veces de artillería. Fue el punto de penalti, la bendita o maldita lotería, los once metros acabaron dirimiendo el destino de la segunda final madrileña (española) de la Liga de Campeones. Desde ahí, dos nombres quedarán en la memoria de una y otra afición. El Atlético recordará, quizás con injusticia, el poste del envío de Juanfran, el mismo jugador que marcó el decisivo allá en los octavos de final frente al PSV. Y el Real Madrid a Cristiano Ronaldo, aquel portugués que metió el penalti de la Undécima Copa de Europa, como reflejarán los anales de la historia a partir de ahora.

Sin sorpresas tácticas en las alineaciones, la duda al comienzo del partido estaba en saber qué harían dos equipos acostumbrados a esperar la reacción del contrario para lanzarse a por el partido. Sumando la tensión propia de la ocasión, el respeto mutuo deparó un primer tramo escaso de fútbol.

El plan de Simeone era claro, faltas rápidas e insistentes sobre la salida de balón blanca. Con el beneplácito de Clattenburg, la primera amarilla del partido acabó cayendo del lado blanco cuando Carvajal entró con dureza sobre Griezmann.

Tras el primer compás, el Real Madrid empezó a tomar el mando del partido, aunque el peligro llegaba casi siempre desde el balón parado. En el minuto 6, Casemiro comprobó la calidad como portero de Oblak cuando logró adelantarse a toda la defensa para tocar un balón fuerte lanzado por Bale desde la esquina derecha del área. La perfecta colocación del esloveno, sumado a sus reflejos, logró evitar que la afición blanca cantara el primer tanto de la noche.

Al cuarto de hora, de nuevo una jugada de balón parado volvía a centrar la atención. En la lejanía de la banda izquierda, Kroos lanzó la pelota hacia el interior del área, donde Bale se alzó para peinar y dar más fuerza a la pelota en dirección al corazón del área pequeña. Allí, aprovechándose de una posición adelantada a la defensa que no atisbó ni el juez de línea ni el árbitro, precedido de un agarrón de Savic al capitán blanco, Ramos quiso volver a dejar el sello que también estampó en Lisboa. Un leve toque del de Camas bastó para mandar el balón al fondo de la red. Con el 1-0 en el marcador, la euforia se desató en la tribuna blanca y el silencio invadió la rojiblanca.

El dominio del Madrid se sostenía gracias a la exhibición de Bale tanto en ataque como en las ayudas en defensa. Junto a Ronaldo, ambos superaban con facilidad a sus marcadores y forzaban el balance hacia fuera de Koke y Augusto. Así, Kroos y Modric disponían de espacio suficiente en el centro del campo para imponer su ley. Casemiro les guardaba las espaldas y los flancos, era el sayón que cimentaba la construcción del Imperio.

Pero si bien el Atlético pecó su falta de coordinación defensiva con el gol en contra, el Madrid se acomodó en demasía a la situación y sus tres atacantes dejaron de apoyar en labores defensivas. Con el Madrid cortado en dos, los dos contra uno en banda, sobre todo la de Carvajal, sirvieron a los colchoneros para ir despertándose y entrar en el partido. Pasada la media hora, el Real Madrid dejó de ser el dueño del partido y poco a poco iba retrasando su posición en el campo.

Griezmann se erigió en punta de lanza de los suyos finalizando casi todas las ocasiones que fueron construyendo Koke y Filipe Luis desde la banda. La balanza, poco a poco, iba tomando cariz rojiblanco mientras que el Madrid, roto, buscaba en el descanso la pausa necesaria para reconstruir lo hecho en la primera media hora.

Sin embargo el que decidió hacer un cambio de piezas en el vestuario fue Simeone, que dejó en la caseta a un Augusto Fernández, completamente superado en la primera parte, para dar entrada a Carrasco. El cambio sirvió para dar dotar de más revoluciones a los suyos. El belga hombre de la segunda parte, beso incluido.

Si bien en el tramo final las ocasiones rojiblancas no terminaban de inquietar a Navas, el arranque de la segunda mitad metió todavía más al Madrid dentro de su área. Tal era el empuje del Atlético que acabó forzando un error capital de Pepe. Un minuto después del saque de centro, el portugués derribaba a Torres dentro del área. Penalti.

Griezmann fue el encargado de chutar desde los once metros para tratar de empatar el partido. Pero el francés pecó de contundencia y su fuerte chut centrado fue rechazado por el larguero para alivio blanco y desesperación colchonera. La maldición de la Champions sobrevolando las cabezas atléticas.

El error no hizo desmerecer la entrega de los pupilos de Simeone, que siguieron dominando sin que hubiera golpe anímico por el penalti errado. Las malas noticias se le acumulaban a Zidane, desesperado desde la banda ordenando a los suyos adelantar líneas, cuando en el minuto 50 Carvajal pidió a Navas que echara la pelota fuera y quedó tendido en el suelo. El lateral derecho abandonaba entre lágrimas el césped de San Siro mientras desde el banquillo se preparaba Danilo, su relevo.

El Atlético fue bajando revoluciones a medida que las energías iban menguando. Apoyado por las recuperaciones de un estelar Casemiro atrás, el Madrid volvía a encontrar el camino hacia el área en un tramo con continuas idas y venidas de un lado a otro. Un pase en largo de Modric, ya en el minuto 70, permitió a Benzema forzar un mano a mano frente a Oblak que cayó del lado del portero.

Pese a la ligera mejora, Zidane decidió acometer cambios. Primero, dando entrada a Isco por Kroos en el minuto 72; ya en el 77, agotó relevos poniendo a Lucas Vázquez en lugar de Benzema. Pero una vez realizadas todas sus sustituciones, el Madrid recibió un golpe anímico de los que hacen mella.

Poco antes del 80, los blancos estuvieron a punto de sentenciar la final cuando Bale se introdujo en el área y cedió la pelota a Cristiano para un tiro franco que rechazó Oblak. El balón volvió a los pies del galés, que recortó al portero y cuando parecía ya llegar el gol, se lanzó Savic al suelo para evitar el descalabro de los suyos.

En la acción inmediatamente posterior, Gabi se inventó un pase de lujo dejando con un sombrero el balón dispuesto a la llegada de Juanfran por la derecha, que centró de primeras para que el segundo palo Yannick Ferreira Carrasco transformara el gol que significaba el empate.

Si bien antes no tenía nada que perder, con el marcador igualado y diez minutos restantes de tiempo reglamentario, el Atlético dio un paso atrás y, bien ordenado, se dispuso a esperar al Madrid, que reaccionó con brío al tanto en contra aunque ya sin tiempo. La final se iba a la prórroga.

El tiempo extra dejó bien claro que, a pesar de los quince días para preparar el partido, el físico de los jugadores está pensando más en las vacaciones. A medida que avanzaba el reloj, los cadáveres se iban acumulando sobre el césped al ritmo que aparecían los calambres. Bale KO y con el Madrid sin cambios, se arrastraba por campo como una ánima de Bécquer.

Por el lado rojiblanco Simeone aún contaba con dos cambios, pero esperó hasta la segunda mitad de la prórroga para ejecutarlos una vez Filipe Luis y Koke se echaban al suelo cuando no podían más. A pesar de que contaba con esas dos cartas extras, Simeone padeció de vértigo, de irse a por el rival para aniquilarlo, como ocurrió hace dos años a la inversa en Lisboa en una prórroga en la que el Madrid avasalló al Atleti. No fue así, cuando tanto madridistas como colchoneros pensaban en un desenlace distinto, el Madrid cual Ave Fénix como ha pasado esta campaña desde que el Mariscal francés Zinedine Zidane se hiciera cargo del equipo, resurgió de sus cenizas, y cual boxeador casi noqueado, con la ceja abierta, el filo hilo de sangre recorriendo su párpado y pómulo se fue a por el Atlético. Sangre, sudor y lágrimas.

Así, el Madrid, sumando calambres a las piernas de Modric, Marcelo o Ronaldo, estuvo muy cerca de finiquitar la final. Pero sería el punto blanco de los once metros el que decidiría el nuevo campeón de Europa.

El sorteo, ganado por los blancos, marcaba que los jugadores de Zidane lanzarían primero, en la portería donde se adocenaban las huestes madridistas. Uno a uno, los jugadores fueron lanzando y anotando con solvencia lejos del alcance de las manoplas de Navas y Oblak. No fue hasta el quinto lanzamiento cuando la final resolvería la incógnita del ganador. Juanfran mandó su tiro al poste, el cuarto. El elegido por el Madrid para tener en sus piernas el título no era otro que Cristiano Ronaldo, un ‘7’de leyenda. El portugués, tras un partido más que discreto, resonará en la Historia cuando su nombre sea el leído en las crónicas como el del jugador que marcó el penalti que hizo al Real Madrid campeón de Europa por Undécima vez.

Dos años de 2014 a 2016, dos escenarios, Lisboa y Milán, a los que sumarle otros ocho, ya que Glasgow se repite por dos veces, para entender la relación de amor que el Real Madrid guarda con la Copa de Europa, la niña de sus ojos. Ya le faltan manos al Madrid para decir cuántas tiene, su leyenda se agranda con la épica de una final en la que estuvo muerto y resurgió de sus  cenizas, todo bajo la batuta de Zidane, campeón como jugador, segundo entrenador y ahora comandante en jefe, como Sergio Ramos, camino de la inmortalidad futbolística, el Real Madrid le debe loas a su capitán. Once veces campeón, otra historia más grande jamás contada, el Real, el de Madrid, el Real Madrid suma once entorchados europeos, más que nadie, y ya busca doce, en su sempiterna voracidad por ser aún más y más grande. De momento, en la Undécima Gloria. 

LA FIESTA DE LA UNDÉCIMA

Aránzazu Gálvez

El Real Madrid culminó los festejos que empezaron desde que Cristiano marcó el tanto de la victoria en Milán con un fin de fiesta espectacular en el estadio Santiago Bernabéu donde 80.000 espectadores aclamaron y se rindieron a los héroes que han conseguido la undécima Champions League para el club más laureado del mundo.

Después de coronar la Cibeles durante la mañana del mismo domingo y después de visitar las sedes del Ayuntamiento y Comunidad de Madrid, los jugadores del Real Madrid se dieron un baño de masas con una afición que ha respondido de forma sobresaliente tras la consecución del logro contra el Atlético de Madrid.

Abarrotó la Plaza de la Cibeles desafiando a la hora y al frío, llenó la Puerta del Sol y el Bernabéu no iba a ser menos. Todo estaba preparado para recibir a los jugadores blancos que hicieron acto de presencia en su estadio a eso de las 22.00 horas de la noche. La espera se hizo larga pero mereció la pena. La Undécima lo merecía.

Ramos y Cristiano, los protagonistas

A eso de las 22.45 las luces se apagaron y los campeones de Europa comenzaron a salir de uno en uno. El primer de ellos fue un Zinedine Zidane que en cinco meses ha pasado de jugar en el pozo de la Segunda División B a tocar el cielo con el primer equipo en Milán. Tras el técnico fue pasando uno a uno hasta llegar a un Arbeloa que quiso hacer un homenaje a Cheryshev portando su camiseta en la celebración de la Undécima Champions League.

Cristiano: "Es un orgullo vestir esta camiseta blanca que me queda de p... madre"
El estadio coreó el nombre del carismático jugador maño pero el público blanco rompió los audímetros cuando apareció por el césped Cristiano Ronaldo, el héroe de Milán que dio el triunfo a los blancos en Milán transformando el quinto lanzamiento de la tanda. Ramos, el capitán que levantó al cielo la Copa en San Siro, fue el otro protagonista en la presentación pero la fiesta no había hecho nada más que empezar.

Después de la presentación hubo espectáculo de fuegos artificiales y los clásicos agradecimientos de cada jugador. Ramos fue el primer en coger el micrófono para mostrar su orgullo por ser "capitán" y alabó a un Zidane que fue el siguiente en coger en testigo. Los que más y mejor se pronunciaron fueron Cristiano Ronaldo, que dijo que era un "orgullo pertenecer al club" y que la camiseta blanca porque "me queda muy bien", y Arbeloa, que mandó un dardo a Piqué diciendo que: " Yo no sé cuándo ni con quién empezó todo esto pero sí sé a quién dar las gracias, a todos vosotros".

Vuelta de honor con los más pequeños


Después de la ronda de intervenciones fue el momento de la vuelta de honor donde los hijos de los héores de la Undécima se convirtieron en protagonistas en una noche mágica para el madridismo. 24 horas después de levantar al cielo de Milán la Champions League, el Real Madrid demostró ser una familia unida que sigue haciendo historia.

domingo, 29 de mayo de 2016

LA UNDÉCIMA DE CRISTIANO

Carlos de Blas

¡Y al que no le haya emocionado este partido, es que no tiene sentimientos! Los dos mejores equipos del mundo se citaron en la gran final de Milán y el Real Madrid la ganó en los penaltis después de el 1-1 con el que finalizó el partido y la prórroga. La gloria es de Cristiano.

Una final de poder a poder, jugada con el corazón hasta la extenuación. Dos horas de fútbol que dieron para mucho y todo bueno. Nervios, tensión, emoción goles y el campeón, que viste de blanco. El Atlético volvió a tocar la gloria con la punta de los dedos pero Juanfran falló el octavo penalti después de un partido homérico donde el Atlético se volvió a quedar a las puertas del cielo.

El Real Madrid saltó al césped de San Siro con la idea clara de igualar en intensidad al Atlético sabedor de que sus jugadores tienen más calidad y esto marcó el inicio del partido. Los blancos, más acostumbrados a jugar en este tipo de escenarios, salieron mucho más asentados y con mayor presencia en el centro del campo, la que le otorga Casemiro por detrás de Kroos y Modric.

Enfrente, un Atlético menos intenso de lo habitual y que decidió presionar en el campo rival la salida del balón del Real Madrid sin demasiado éxito. Solo hubo que esperar cinco minutos para que Oblak apareciera de forma salvadora. Bale botó una falta envenenada que Casemiro remató en el área pequeña y el esloveno sacó una pierna increíble.

Ramos volvió a marcar en la final

Benzema encontraba espacios emparejándose con Savic, al que el mago francés le ganó la partida en varias ocasiones con trucos de piernas que el central no descifraba. Así descargaba para Bale y Cristiano, que aprovechaban la calidad del francés para insistir una vez ante Juanfran y Filipe.

Simeone pedía a los suyos que salieran del área, porque el gol blanco se intuía yo tardó en llegar. Kroos botó una nueva falta envenenada, Bale la peinó y el goleador de las finales, Ramos, apareció para embocarla al cuarto de hora de partido. El central estaba en fuera de juego, pero el colegiado no lo vio. Uno de los detalles que marca una final.

El Atlético tiro de garra y de fútbol para volver a la final

El Atlético tardó media hora en reaccionar aprovechando el paso atrás del Real Madrid, al que le pesaba el desgaste físico el inicio. La 'BBC' pasó por momentos de desconexión y los rojiblancos empezaron a llevar el peso del partido aunque sin ocasiones claras. El equipo de Simeone se marchó al descanso con un mayor porcentaje de posesión, algo que suele ser sinónimo de mal resultado.

El 'Cholo' reaccionó al descanso y retiró a Augusto para dar entrada a Carrasco en busca de algo más de mordiente ofensiva para desequilibrar al rival. Y la final pudo cambiar en el minuto 47 cuando Pepe cometió un claro penalti sobre Torres. Griezmann tomó la responsabilidad ante Keylor y el francés estrelló el balón en el larguero ante la incredulidad de los aficionados rojiblancos. El segundo detalle que cambió la final.

Oblak mantuvo al Atleti y Carrasco mandó la final a la prórroga

El Atlético insistía y Savic rozó el gol en un saque de esquina. Quedaba un mundo y el Real Madrid renunciaba a atacar a la espera de encontrar desguarnecida a la defensa del Atlético. Griezmann perdió un balón, Modric salió a la contra y se la puso a Benzema, que recorrió 30 metros en solitario y falló en el mano a mano ante el gigante Oblak. El esloveno paró después un disparo de Cristiano y mantuvo el pie al Atlético.

Los minutos pasaban y el Madrid rozaba la 'undécima', pero el equipo de Simeone no dejó de creer. Gabi abrió y para la llegada de Juanfran y este la puso al corazón del área para que que Carrasco marcara con el alma en el minuto 79. El Atlético empataba y, como en Lisboa, la final se iba a la prórroga.

Juanfran falló y el Real Madrid fue campeón

En el tiempo añadido los dos equipos jugaron con el corazón. 30 minutos a todo o nada. Una Copa la de Europa y la hegemonía de Europa estaban en juego. Carrasco tiraba del Atlético y Lucas del Real Madrid y el canterano blanco fue el que dispuso de una gran ocasión en el minuto 120, pero su disparó rebotó en la defensa y todo se decidió en los penaltis.


Marcaron Lucas Vázquez, Griezmann, Marcelo, Gabi, Bale, Saúl y Ramos. Entonces Juafran chutó a su izquierda, el palo repelió el balón y Cristiano puso el broche de oro para coronar al Real Madrid Rey de Europa por 'undécima' vez.

¡DE NUEVO, QUÉ CRUEL!

Julio Candela

El fútbol a vuelto a ser cruel con el Atlético de  Madrid. El equipo rojiblanco ha perdido la tercera final de la Copa de Europa de su historia y esta vez ha sido en los penaltis. Tras el gol inicial de Ramos, Carrasco empató la final en los últimos minutos, pero Juanfran falló un penalti que dejó al equipo de Simeone sin la gloria.

La primera fue en 1974

La primera noche nefasta fue la del  15 de mayo de 1974 cuando el Bayern dejó al Atlético sin su primera Copa de Europa en Bruselas. Entonces el once inicial estuvo formado por: Reina, Melo, Capón, Adelardo, Eusebio, Becerra, Salcedo, Luis Aragonés, Alberto, Gárate y Heredia.

El Atlético se adelantó ya en la prórroga con un gol de Luis Aragonés, pero en el último minuto el Bayern empató con un tiro lejano de Schwarzenbeck, uno de los peores jugadores del equipo alemán y nada acostumbrado a marcar goles.


Entonces no existían las tandas de penaltis y el campeón se decidió en un partido de desempate, disputado dos días más tarde. El Equipo rojiblanco llegó hundido moral y físicamente ante una plantilla plagada de estrellas como Franz Beckenbauer, Sepp Maier, Rummenigge, Uli Hoeness o Gerd 'El Torpedo' Muller. El Bayern ganó el partido de desempate por 4-0.

Ramos lo hizo en Lisboa


El central camero dejó al Atlético sin su primera Copa de Europa en el fatídico minuto 93 para la afición rojiblanca. Godín había marcado primero, pero el Real Madrid terminó ganando la final por 4-1.