jueves, 16 de mayo de 2013

THE ONLY Y SPECIAL ONE



Se acaba la tercera temporada de José Mourinho al frente del Real Madrid con la posibilidad de ganar la Copa del Rey y de dejar el cargo ante una insidiosa campaña

Antonio Blanca

Todo parece indicar que tras tres años, tres temporadas tres al frente de la nave deportiva de la casa blanca, José Mourinho dejará de tripular el barco. Hay indicios que invitan a pensar en ello. Sus declaraciones, las elucubraciones más o menos alejadas de una fidedigna realidad que cierto sector “amarillo” (me refiero al sensacionalismo, no a la bilis, que también) del periodismo deportivo español (poco tiene de deportivo, y menos de periodismo) realiza día sí, día también, atacando al entrenador portugués en una campaña de acoso y derribo sin igual, ni siquiera a José María Aznar cuando era presidente del Gobierno español se le realizó tamaña cacería, alejada de la parcela meramente deportiva, entrando en valoraciones personales, en insultos y ataques familiares, en persecuciones en su vida privada, en hacerle imposible una rutina diaria tranquila. ¡Claro que se puede estar en desacuerdo cien por cien con “Mou”! Faltaría. No con estos modos.

La inquina y voracidad de Marca, AS, Economista, País, Cuatro, y versos sueltos que pululan por la capital de España y fuera de ella, no es nada normal y objetiva, lo que hace presuponer la existencia de intereses “verdes” en estos medios y en aquéllos que los sustentan de meter la mano en el Madrid, algo que con Mourinho se ha convertido en imposible. Esta prensa ha facilitado su propio descrédito ante el aficionado madridista, redundando en una caída de ventas y audiencia pocas veces vista y que tiene tintes de llevar a la ruina a más de un medio.

El club a día de hoy es una isla asediada por piratas que buscan someterlo a sus diferentes yugos, a un sistema de prebendas pretéritas, a las que el portugués no ha sucumbido, es más ha borrado sin miramientos, en aras de una independencia total, en la que el club sea de sus socios, el madridismo mande en el Real Madrid, y vaya que si lo ha logrado. Una pena que todo pueda irse al traste, será cuando entonces el club valore la autonomía de la que ha gozado, sin injerencias externas que lo corrompen y lo hacen zozobrar.

Con la temporada ya resuelta, a falta de dos días para la final de Copa del Rey en el Bernabéu, el Madrid y su presidente, Florentino Pérez que tiene ante sí una reelección sencilla aparentemente, se pregunta el devenir de la institución merengue. Puede que Mourinho siga, pero no es lo que ahora mismo se contempla, y me da la sensación que es por ambas partes, directiva y propio técnico. Creo que si solo dependiera de José y Florentino, ambos no dudarían en seguir no solo un año más, sino hasta 2016.

 Pero como anteriormente refería, la campaña de persecución, injurias e improperios contra Mourinho y su familia (su mujer no quiere seguir viviendo en Madrid) de estos tres años es un escollo que pesa demasiado, lógico en parte. En mayor medida las críticas deportivas han brillado por su ausencia, no se ha focalizado en un debate deportivo serio, con argumentos que dejen desnudo el fútbol en el que cree “Mou”, sino que se han vertido soflamas por su forma de ser y actuar. Se han traspasado las líneas rojas de la decencia y ética profesional  con ataques cobardes, invadiendo su intimidad, como hizo el diario As cuando lo espió en los partidos de su hijo.

El propio director del periódico, Alfredo Relaño lo llama torturador y aborrecible. De verdad, con seriedad, torturador de qué, ¿a quién ha torturado? Solo faltas de respeto, insultos. Ya no solo a él, también a quienes le defienden, que hay madridistas entre ellos, y muchísimos (no solo los ultras, que son los menos) por más que le pese al bueno de Alfredo, que les llama “tardo franquistas”. ¡Ay! Luego nos quejamos por el descenso de ventas y los penosos ERES y cierre de oficinas… Cada uno recoge lo que siembra.

En la parcela de ataques personales no solo está Relaño, también Diego Torres (redactor jefe de Deportes de El País), que ha llegado a llamar a Mourinho: nazi, dictador y sádico, en un ejercicio de escritura histérica y fuera de todo sentido, retratándose quién lo escribe.

En la ilustre nómina de quienes se han sumado a los ataques a “Mou” está también Roberto Palomar (Marca), que llegó a escribir del entrenador blanco que es “el típico personaje que se daría a la fuga después de causar un atropello”. Por esto ha sido demandado y encima se jacta de ello.

Él y Alfredo Relaño que hace menos de dos años veían estupendo que Del Bosque llevara a su familia con el equipo, veían con muy malos ojos que el hijo de José Mourinho viajara en dos ocasiones con la plantilla merengue. ¿Respetable cambio de criterio o… como me temo, palos por ser quién es?

Me gustaría preguntar a ambos y a alguno más, como Santiago Segurola (periodista que presume de ser independiente cenando con dirigentes del Barça y Athletic de Bilbao, supongo que pagaría él) si a raíz de algunas “opiniones” publicadas, no pongo informaciones adrede, si conocen lo que es la libertad de movimiento. Estimo que una persona puede ir donde desee. Decía lo de opiniones para salvarles la cara, porque si lo dan como informaciones, son del todo falsas. A ver, ejercicio memorístico: chándales con esparadrapo, reuniones con Abramovich estando en USA (debe ser que se tele transporta como Goku). ¿Por qué tenía que decir constantemente que iba a seguir teniendo contrato en vigor hasta 2016?

El entrenador de Setúbal es un real defensor del Madrid. Ha quitado complejos, dice las cosas a la cara y siempre defiende al equipo, poniendo por encima el interés común. Soportando insultos, mentiras...

A quiénes tanto presumen de querer salvaguardar el madridismo de toda la vida, el “señorial”, el respetuoso, el de miccionar colonia, no les he oído unas declaraciones de sentir tanto al Real Madrid como las que hizo “Mou” tras la derrota en la vuelta de las semis, a un gol de pasar a la final de Champions: "Cualquier persona que haya estado un solo día en Real Madrid, sabe que habrá valido la pena porque es el club más grande del mundo”.

Un tipo valiente, honesto, sincero, trabajador, políticamente incorrecto y eso en los tiempos que corren mengua. Mourinho ha demostrado ser  en solo tres años más madridista que algunos que pululan por ahí con sus insignias rechazadas, su barata palabrería y sus ideales de artificio.
José Mourinho tomó el mando de un equipo prácticamente muerto que estaba manchando su historia en los años previos a su venida. Seis años seguidos sin pasar de octavos de final en Copa de Europa, dieciocho sin ganar la Copa del Rey, y para más INRI, otro equipo, el máximo rival, el Barcelona, empequeñeciendo la historia del Real Madrid a la par que engrandecía la suya.

Pero fue llegar “Mou” y en tres años, ha puesto al equipo en semifinales de Champions League, no habiendo llegado a la final por circunstancias impredecibles y extrañas, como aquel arbitraje de Stark con la expulsión de Pepe contra el Barcelona o el gol anulado a Higuaín en el Camp Nou, como aquellos penaltis del año pasado contra el Bayern, y ahora con la mala suerte contra el Borussia Dortmund.

La Copa, la ganó el primer año de su llegada, tras una mayoría de edad, cuando parecía imposible ganarla al que era un equipo invencible en ese momento, el Barcelona de Pep Guardiola. Este año, pueden volver a conseguirla. La Liga, el año pasado la ganó con autoridad, con récord de puntos y goles. Siendo la mejor liga española de todos los tiempos.

En estos tres años, además ha conseguido revertir y darle la vuelta a la reciente historia de hegemonía barcelonista, ganándole al Barcelona prácticamente todos los enfrentamientos directos de estos últimos años. En muchas ocasiones, el equipo ha hecho un fútbol brillante, directo, vertical, con contra golpes perfectos, convirtiéndose en el mejor equipo del mundo realizando este tercio. Datos que son incontestables.

175 partidos en el banquillo blanco. 127 ganados, 27 empatados y 21 perdidos, con un 72’57% de victorias. 467 goles a favor y 161 en contra.
Con el Real Madrid son actualmente 112 partidos de Liga (86 ganados, 15 empatados y 11 perdidos), 23 de la Copa (16 ganados, 4 empatados y 3 perdidos), 4 de la Supercopa española (1 ganado, 1 empatado y 2 perdidos) y 36 de la Liga de Campeones (24 ganados, 7 empatados y 5 perdidos).

En la temporada 2010-2011 son 38 partidos de liga (29 ganados, 5 empatados y 4 perdidos), 9 de la copa (7 ganados, 1 empatado y 1 perdido) y 12 de la liga de campeones (8 ganados, 3 empatados y 1 perdido).

En la temporada 2011-2012 son 38 partidos de liga (32 ganados, 4 empatados y 2 perdidos), 6 de la copa (4 ganados, 1 empatado y 1 perdido), 2 de la supercopa española (1 empatado y 1 perdido) y 12 de la liga de campeones (10 ganados, 1 empatado y 1 perdido).

En la temporada 2012-2013 son actualmente 36 partidos de liga (25 ganados, 6 empatados y 5 perdidos), 8 de la copa (5 ganados, 2 empatados y 1 perdido), 2 de la supercopa española (1 ganado y 1 perdido) y 12 de la liga de campeones (6 ganados, 3 empatados y 3 perdidos).

Con estos números, se ha vendido y vende, mucho humo, pero cuando el bombardeo sobre el aficionado es constante y sin pausa, el seguidor termina por asimilarlo, quedándole dos opciones, o deja de leer, oír y ver esas noticias, o cuando una mentira se repite diez mil veces, algunos acaban por tomarla como verdad.

¿Realmente ha fracasado Mourinho? Cierto es que no ha ganado la Copa de Europa, que es para lo que se le trajo. Bien, entonces a excepción de Heynckes, Miguel Muñoz y Vicente del Bosque, todos, todos y todos los demás entrenadores que han  ocupado el banquillo de Chamartín se han dado de bruces, o es que solo se ha fichado a “Mou” para llevarse la Copa de Europa. Capello, Schuster, Pellegrini, Toshack, Beenhakker, Valdano, Queiroz, Di Stéfano (quién mejor representa al Madrid, su presidente de honor y que desea la continuidad de José Mourinho) y un largo etcétera de técnicos no han fracasado, porque claro, a ellos no se les fichó para ganar la Liga de Campeones.

Si el técnico portugués se marcha, dejará un hueco muy difícil de llenar, tal vez venga una ardua travesía por el desierto hasta que la mayor institución deportiva de todos los tiempos vuelva a reencontrarse. Desde la no renovación de Del Bosque hasta la llegada de “Mou” (2003-2010) el equipo anduvo vagando y sin rumbo fijo, con fiascos e incluso intervenciones judiciales (etapa del imputado Ramón Calderón).

Puede que más de uno y de dos deseen de nuevo la vuelta a esa noria sin sentido. A perder, a hacer grandes “exhibiciones” en Copa del Rey como las de Toledo (etapa Del Bosque), Irún o Alcorcón, a “bañar” en octavos de Copa de Europa a sus rivales… porque, ¿qué son tres semifinales consecutivas de Champions para el Real Madrid? Todos los expertos futbolísticos, entre los que también está Mourinho, dicen que su obligación, pues que tomen nota. La gran mayoría de integrantes a lo largo de la historia blanca no han hecho los deberes, estamos descubriendo una enormidad de fracasados que han entrenado al Madrid.

En estos tres años, han ocurrido salidas de tono del técnico merengue, por supuesto que sí. Esperpentos como el del parking de El Molinón o el dedo en el ojo de Vilanova. Hechos para reprobar y para olvidar. Cantados con todo merecimiento por la prensa, si las cosas ocurren hay que contarlas, para lo bueno y lo malo, pero no solo lo último.

No se pueden obviar los elogios Arbeloa, Alonso, Ozil, Khedira, Essien por no hablar de jugadores y entrenadores de otros equipos, o los de Di Stéfano o Zidane, dos mitos madridistas.

Mourinho ha demostrado ser independiente, no estar casado con nadie a la hora de conformar sus Mou’s eleven. Pepe se quedó y ahora queda en el banquillo y no pasa nada. Decían de él que jugaba por ser portugués. Que era un carnicero y que no tenía que estar en el Madrid, dándole palos por cielo, mar y tierra, siendo “Mou” el único que lo defendió y pidió su renovación. Ahora que Pepe conoce mejor el banquillo, raja contra quien fue su ayuda. Toma parte por Iker Casillas, ahora, en mayo, cuando Iker es suplente desde enero. Pepe es como una veleta, se mueve según soplen los vientos.

Pero no solo Pepe o Casillas han probado el banco. Ramos, Di María, Ozil, el propio Ronaldo. Quién no cumple recibe un castigo. Casillas lo recibió, y ahora no juega porque estuvo dos meses lesionado y porque para su infortunio hay un portero q lo está haciendo genial, Diego López, auténtica competencia para quién considero como mejor portero del mundo.

El tema de Iker Casillas va camino de ser cuestión de Estado. Sectores de la prensa que antes le atizaban sin compasión ahora lo usan como bandera ilustre y pisoteada por un villano llamado Mourinho, que le falta al respeto y lo humilla, que lo maltrata. Chorradas miles con perdón.

A Iker lo único que le falta es que le pongan una fundación para hacerle más llevadera esta situación. Le han salido amigos de debajo de las piedras, y todos con dotes de avezados psicólogos. Cuánto talento desperdiciado tiene este país.

Entre ellos está el Marqués Del Bosque, que ha dicho que Casillas es un mito y hay que protegerlo. ¿Lo protegió él sentándolo en la final de Copa y Champions sin lesión de por medio? Del Bosque que ha perdido algo su sentido de la justicia, dejándose llevar por el rencor (entiendo que se lo guarde a Florentino y Valdano porque desde luego no tuvieron gallardía para echarlo como tenían que haber hecho con un señor y gran patrimonio del club) no olvida estos lances. ¿Por qué no opina de las suplencias en otros equipos? Por ejemplo Villa. ¿Por qué no llevó a Raúl a una merecida despedida de la selección como le dijo?

Mourinho sí se ha peleado por el Madrid. Lo ha hecho contra todo aquel que lo ha puesto en cuestión. Federación, árbitros, UEFA… Si el Madrid provocaba tarjetas era malo, un ejemplo de juego sucio, pero cuando Iniesta por ejemplo lo hizo, eso sí era lógico. Que “Mou” raja de los árbitros, es un llorón y mal perdedor. Si el Barcelona protesta oficialmente a la UEFA, es de alabar, porque no son retrasados (palabras de Alves, que el año pasado dijo que: “eran de perdedores hablar de árbitros” -25-1-12-)
Cuando el Bernabéu ha pitado a Mourinho se ha pregonado y repetido hasta la saciedad, pero cuando el coliseo blanco ha jaleado a su entrenador, se ha omitido.

Esa supuesta pérdida de valores del madridismo es falaz, porque en cuanto se bucea un poco en la historia vemos que salidas de tono, meteduras de pata, exabruptos y equivocaciones las han cometido todos no sólo puede achacársela solo a The Only One, también las han cometido algunos estandartes del madridismo más veces de las que se les puede presuponer.

José Mourinho ha desterrado esa filosofía barata y ha recuperado el gen madridista por excelencia, el del espíritu de lucha, el del orgullo de lucir la camiseta con el escudo del Madrid. Ha retornado el pundonor histórico, la garra, el coraje, el dejarse todo en el campo, o como dijo, “morir en el campo”, esas que han sido sus otras señas de identidad, muy acorde con las del club merengue a lo largo de sus más de 110 años de historia.

“Mou” se ha tatuado en el corazón el escudo del Real Madrid y muchos aficionados del equipo blanco se han tatuado su imagen por siempre. Ha vuelto a poner al equipo donde tiene que estar (ha recuperado ser cabeza de serie en Copa de Europa, llegó a estar en el segundo bombo), se pongan como se pongan sus detractores.

Que esgrimen que es mediocre el resultado de Mourinho. No sé entonces que calificativos le otorgarán a los 32 años que pasaron desde la sexta a la séptima copa de Europa; a los 18 años que se ha tirado sin ganar una Copa del Rey; a la peregrinación por caminos lúgubres en los años más inmediatos a la llegada de Mourinho (con el inefable Valdano de papel protagonista en los mismos); a las ya mencionadas noches “épicas” de Toledo o Alcorcón. Me imagino que esos periodos de grandeza descritos serán todo un espejo en el que mirarse de cara a futuras temporadas. Una bandera que levantar cuando las cosas vayan mal. Un ejemplo a seguir por futuros entrenadores del Real Madrid.

El tiempo y su perspectiva pondrán a cada uno en su sitio. Que el Madrid ha vivido y vivirá sin Mourinho es una perogrullada, porque está clarísimo, pero a lo mejor no vive igual sin el mejor entrenador que tiene y que puede tener.

LA LIGA EUROPA ES DEL CHELSEA EN EL ÚLTIMO MINUTO

Julio Candela

El Chelsea se proclamó campeón de la Europa League tras imponerse (1-2) en el último suspiro al Benfica, con un gol en el tercer minuto del tiempo añadido de Ivanovic que le daba al conjunto inglés su primera UEFA Europa League de la historia, en una final en la que también marcó Fernando Torres.

Ambos conjuntos habían llegado a la competición después de caer en la Liga de Campeones. El Chelsea disputaba su segunda final europea consecutiva, la tercera en las últimas seis temporadas, demostrando su poderío desde el comienzo del nuevo siglo. El Benfica, un histórico venido a menos, estaba ante la oportunidad de recuperar su estatus en el panorama continental.

La final tenía claro sabor español, contando el conjunto inglés con Benítez en el banquillo y Mata, Torres y Azpilicueta en el campo, mientras que en el Benfica estaba el delantero Rodrigo. El único enfrentamiento entre ellos fue en los cuartos de final de la Liga de Campeones del pasado año, que terminó ganando el Chelsea, por lo que podía servir para que los portugueses se tomasen la venganza, pero la suerte les fue esquiva.

El comienzo fue fulgurante del Benfica, con ataques constantes que le permitieron plantarse en tres ocasiones en el área de Cech en los primeros diez minutos. Cardozo de cabeza, Salvio estrellando el balón en David Luiz y Gaitán, que disparó alto, perdonaron en el arranque del partido.

Pero el acoso de los portugueses no terminó ahí. En el minuto 15, una falta ensayada terminó con un balón muerto en el área, a bocajarro, que nadie acertó a rematar. Sin embargo, a partir de ahí, el partido cayó en intensidad, pero ni así logró el Chelsea 'enchufarse' a un partido en el que se veía constantemente superado.

En cambio, a falta de diez minutos para el descanso pudo encontrar un poco merecido premio el conjunto de Rafa Benítez. Lampard sacó un disparo desde la frontal que casi engaña a Artur con un extraño efecto en el aire, pero salvó milagrosamente el meta portugués. Cardozo perdonó de nuevo de cabeza justo antes del pitido del colegiado, dejando escaparse vivo a un Chelsea al que tuvieron contra las cuerdas.

Tras el paso por los vestuarios, continuó el conjunto de Jorge Jesús proponiendo fútbol, ante un impotente Chelsea. Pero, según indica una de las máximas del fútbol, el que perdona, la paga. Y así apareció Fernando Torres para culminar una contra que empezó en un saque de puerta con la mano de Cech. El delantero español luchó en carrera con Luisao, regateó a Artur y marcó a portería vacía.

Pero la alegría fue efímera para el conjunto londinense. Sólo ocho minutos después el árbitro señaló los once metros tras una mano de Azpilicueta y Cardozo, con un zurdazo centrado, puso de nuevo las tablas en el marcador a falta de 22 minutos para el final. El Benfica encontraba tarde el premio, cuando su técnico ya había realizado dos cambios ofensivos al verse por detrás.

Las cosas se le complicaron al equipo lisboeta con la lesión de Garay a los 78 minutos, teniendo que agotar los tres cambios con empate en el marcador y la prórroga en el horizonte. Quizá eso fue lo que les animó a intentar sentenciar con un disparo de Cardozo que salvó Cech cerca de la escuadra y un remate posterior en el córner muy desviado.

Al borde del final llegó la locura, con un intercambio de golpes que finalmente otorgó un campeón. Lampard estrelló un balón en el larguero con un disparo lejano, pero la guinda llegó en el añadido con un cabezazo potente de Ivanovic en un córner. Hubo tiempo para que Cardozo empatase, pero Cahill salvó en última instancia. El destino era cruel con un valiente Benfica y el Chelsea alzaba su segundo título europeo, tras la 'Champions', en dos años.

miércoles, 15 de mayo de 2013

BENITEZ BUSCA IRSE A LO GRANDE

Carlos de Blas

Benfica y Chelsea afrontan este miércoles la final de la Europa League en el Amsterdam Arena (20.45 horas) con la intención de recoger el cetro de campeón del Atlético de Madrid, un duelo en el que los portugueses tratarán de resarcirse de la cesión del liderato en la competición liguera y los ingleses buscarán alzar su segundo trofeo europeo en dos años tras ser campeones de Europa la pasada temporada.

El único precedente histórico de enfrentamiento entre ambos equipos se dio en cuartos de final de la Liga de Campeones de la pasada. Los londinenses vencían en Lisboa gracias a un gol de Kalou a centro de Torres (0-1). En la vuelta en Stamford Bridge, Lampard ponía la eliminatoria de cara desde el punto de penalti, pero el español Javi García empataba a cinco minutos del final; minutos después Meireles sentenció el partido y daba el pase a un Chelsea a la postre campeón.

Sin embargo, el técnico de los lisboetas, Jorge Jesus, ya ha advertido de que este año todo será diferente, y que pase lo que pase este miércoles "nada empañará la brillante temporada del Benfica".

Ambos conjuntos llegaron a la segunda competición europea procedentes de la Liga de Campeones, al quedar terceros en la fase de grupos. El Chelsea, que defendía corona, resultó eliminado tras finalizar por detrás de Juventus y Shaktar Donetsk en el Grupo E; el Benfica tampoco pudo seguir avanzando en un Grupo G en el que se clasificaron FC Barcelona y Celtic de Glasgow.

El conjunto portugués se ha plantado en la final con seis victorias en ocho partidos, con sólo un empate y una derrota, en los que ha marcado 14 goles y encajado siete, mientras que el Chelsea ha ganado cinco encuentros, empatando otro y perdiendo dos, con 15 tantos a favor y nueve en contra.

Además, el choque supondrá la oportunidad de superar el registro del jugador de la Lazio Libor Kozák, que con 8 goles es de momento el máximo goleador de la competición esta temporada. Cardozo (6 tantos) y Fernando Torres (5) intentarán igualar o sobrepasar la cifra del delantero checo.

El duelo será también un reencuentro con el pasado para tres futbolistas. Los brasileños David Luiz y Ramires llegaron al conjunto inglés procedentes del Benfica, mientras que el centrocampista serbio Nemanja Matic, ahora en las filas de 'O Glorioso', militó en el cuadro 'blue' en la temporada 2009-10.

El duelo llega en el peor momento anímico para los de Jorge Jesus. Los lisboetas perdieron este fin de semana el liderato de la Superliga lusa tras caer por 2-1 ante el Oporto, con un gol de Kelvin en el 91. Con sólo una jornada por disputarse y esa única derrota en todo el campeonato, el Benfica parece haber dicho adiós de la manera más cruel al título, aunque todavía debe jugar con el Moreirense -que necesita una victoria para salvarse y es penúltimo- y el Oporto tiene que recibir al Paços de Ferreira, tercer clasificado.

"Nos mató. Duele perder así", comentó tras el partido el técnico de las 'águias', que aún así siguen aspirando al 'triplete', con la liga, la final de la Taça de Portugal -ante el Vitória de Guimaraes el 26 de mayo- y la final de la Europa League por delante.

El campeón de Europa de 1961 y 1962 buscará ahora dar un golpe sobre la mesa para acabar de la mejor manera la campaña. Los portugueses llegan a la cita tras navegar sólidos en el torneo, tras deshacerse en octavos del Girondins de Burdeos, del Newcastle en cuartos y después de remontar la eliminatoria ante el Fenerbahçe tras caer en Turquía (1-0 y 3-1).

El cuadro portugués se entregará a la puntería del delantero paraguayo Óscar Cardozo -máximo artillero del torneo en la temporada 2009-10-, que junto al ex atlético Eduardo Salvio, el brasileño Eduardo Lima y el argentino Nicolás Gaitán pondrá la pólvora para 'O Glorioso'. Con Arthur asentado bajo palos y una zaga formada por Pereira, Luisao, Garay y Melgarejo, el serbio Nemanja Matic y el argentino Enzo Pérez serán los encargados de armar el juego luso.

Por su parte, el Chelsea tiene la oportunidad de hacer olvidar su desastrosa campaña el Liga de Campeones, en la que defendía título y quedó apeado en la fase de grupos, con el trofeo de la segunda máxima competición europea. Aquella eliminación le costó el puesto al italiano Roberto Di Matteo y abrió las puertas a Rafa Benítez, que tampoco inició su andaduda con buen pie tras caer en la final del Mundial de Clubes ante el Corinthians brasileño y que ya ha anunciado que no seguirá la próxima campaña.

Así, el conjunto de Rafa Benítez buscará sumar su quinto trofeo continental, que se uniría a la 'Champions' de la temporada pasada, a las Recopas de Europa de 1971 y 1998 y a la Supercopa de 1998. Será también una gran oportunidad para el entrenador madrileño, que aspira a convertirse en el segundo técnico, tras Giovanni Trapattoni, que alza el título con dos equipos distintos, para poder despedirse con honores de su paso en el conjunto 'blue'.

Benítez podrá contar con su once tipo aunque con dos bajas vitales, las del centrocampista belga Eden Hazard y del capitán John Terry, que se lesionaron el sábado en la victoria ante el Aston Villa (2-1), tres puntos que les aseguran virtualmente estar presentes en la próxima edición de la Liga de Campeones y que suponen su octavo partido sin conocer la derrota.

El preparador 'blue' ha vuelto a confiar el ataque a Fernando Torres, autor del gol que iniciaba de la remontada del equipo en el partido de vuelta de semifinales ante el Basilea -1-2 en la ida en Suiza y 3-1 en la vuelta-. Otros dos españoles, el defensa César Azpilicueta y el centrocampista Juan Mata, también se han ganado su derecho a disputar la segunda final europea consecutiva del cuadro inglés.

lunes, 13 de mayo de 2013

UNA LIGA FÁCIL Y TAMBIÉN JUSTA


El Barcelona se proclamó a tres jornadas del final campeón de la liga BBVA con sobrada diferencia respecto del segundo, sumando su 22º entorchado

Antonio Blanca

Después de todo un campeonato, treinta y ocho jornadas ni más ni menos, quién se convierte en vencedor suele ser casi siempre de manera justa y merecida. Este ha sido el caso del Barcelona esta temporada, que en la jornada número 35 se ha convertido en campeón de la liga BBVA, de manera más que justa. El equipo de Vilanova ha sido el más regular, ha sido el mejor a lo largo del campeonato liguero y tras sacar más de cuatro partidos de diferencia a su máximo rival, el Real Madrid, era cuestión de tiempo que el equipo culé recuperara su cetro un año después, puesto que el cuadro de “Mou” echó por tierra su caminar en la BBVA allá por el mes de octubre, cuando la brecha entre blaugranas y merengues se convirtió en insalvable. Así que el Barcelona suma veintidós títulos ligueros con este de la presente edición 2012/2013, ganando desde el sofá y sin restarle un ápice de mérito.

La jornada número 35 arrancó el viernes con el choque Levante-Zaragoza. Reparto de puntos tras el empate a cero entre los dos equipos, un resultado que de poco sirve a los maños para alejar los fantasmas del descenso. Insistió más el conjunto de Manolo Jiménez durante los noventa minutos, pero no vio puerta. Así las cosas está a dos puntos por encima del descenso y los nueve puntos que quedan por jugarse les hace salir con ventaja en la carrera de la permanencia.

El sábado la jornada se inició en San Mamés. Athletic de Bilbao ante Mallorca. 2-1 para el equipo de Bielsa que certifica su continuidad matemáticamente en primera división, como así ha sido durante toda su historia. La derrota por el contrario parece condenar al Mallorca del “profe” Manzano al infierno de la Liga Adelante puesto que la salvación se le queda ya a cinco puntos.

Sigue inmerso en problemas el Deportivo de Fernando Vázquez, que parece irse desinflando jornada tras jornada y que necesita de una victoria que le vuelva a insuflar oxígeno y moral sobre todo. El cuadro gallego perdió en Pucela por 1-0, marcador que hace que los de Djukic sepan a ciencia cierta que seguirán en primer un año más. Los coruñeses aún pueden mantener la esperanza, hay vida.

Tres puntos de oro para el Osasuna de Mendilíbar que con su victoria por 1-0 ante el Getafe aleja el descenso hasta cuatro puntos vista. El equipo navarro aún no está salvado y tendrá que saber sufrir en estos tres partidos restantes, teniendo al menos que vencer en uno para quedarse en la BBVA. El cuadro madrileño no ha tenido ambición para pelear por Europa y aunque las matemáticas aún se lo permiten, los síntomas que viene dando el equipo de Luis García Plaza es de conformismo de unas jornadas aquí.

El Madrid tenía que ganar en el Cornellá-El Prat para evitar que el Barcelona fuera campeón la noche del sábado sin saltar al césped. No lo pudo evitar. Fue un choque raro, que sobró, con un Espanyol correcto, y un Madrid que salvo cuando jugó Ronaldo estuvo sin ideas, lento y con pocas ganas. Reparto de puntos. Empate a uno. El Barça campeón, como se esperaba desde octubre, así que nada de disgusto ni malos ratos. El punto negativo sí fue la lesión de menisco de Varane, que le hará perderse la final de Copa del próximo viernes 17 de mayo. Los de “Mou” no pudieron sumar su quinto año ganando de modo consecutivo en un campo amigo, que paradójicamente con el empate hizo que su máximo rival, el Barça se proclamara campeón. Al Real ya solo le queda la final de Copa del Rey para finiquitar una temporada buena, o dar pasaporte a un año que pudo ser y definitivamente no fue.

En la mañana de domingo el Valencia de Valverde se paseó en Vallecas. Goleada al equipo de Paco Jémez, 0-4, con una portentosa actuación de Roberto Soldado, que con dos goles hace que los suyos sigan pugnando por meter la cabeza en la Champions League. Por el momento con los tres puntos sumados, obliga esta noche a la Real Sociedad a tener que ganar ante el Granada. El Rayo se ha quedado sin oxígeno para las últimas jornadas tras un buen periplo liguero y lo que deben hacer los madrileños es acabar el curso lo más dignamente posible.

A otro equipo que se le pone muy negra la salvación es al Celta de Vigo. Los gallegos debían ganar los tres partidos que le quedan y no lo han hecho. A las primeras de cambio, cuando tenían que dar el do de pecho, el equipo de Abel Resino no estuvo a la altura, y en su participación en Heliópolis perdieron por 1-0 contra el Betis. Una victoria que vale al cuadro de Pepe Mel para seguir creyendo y aspirando a meterse en puestos de Liga Europa y cerrar una temporada más que notable con un gran premio.

Pasillo del Atlético de Madrid en el Calderón al nuevo campeón de liga, el Barcelona. 1-2 para los campeones, con goles de Alexis y Gabi en propia puerta que dieron la vuelta al tanto inicial de Radamel Falcao. No fue unos de los partidos a los que nos tienen habituados tanto colchoneros como culés. El equipo de Vilanova que acabó con diez por la lesión de Messi cuando ya tenía realizado los tres cambios sumó los tres puntos que le permite seguir la estela para igualar la mejor liga de todos los tiempos, la que se llevó el Madrid de Mourinho precisamente el año pasado.

Derbi andaluz en la Rosaleda entre el Málaga y el Sevilla. 0-0 en un partido tedioso en el que apenas hubo ocasiones para ambos equipos y que no les vale a ninguno para amarrar sus objetivos. Fueron noventa largos minutos que podrían no haberse disputado puesto que los dos equipos anduvieron apáticos y sin fe, deambulando en el desierto de la una temporada suficiente pero lejana a los objetivos marcados al principio.

Hoy se acaba la jornada con el partido Real Sociedad-Granada.

domingo, 12 de mayo de 2013

UNA FA CUP CON SABOR ESPAÑOL

Julio Candela


Los 'latics' se hicieron con el primer trofeo de primer nivel en su historia ante los cinco veces campeones del torneo, que terminaron con diez hombres sobre el campo por la expulsión del argentino Pablo Zabaleta.
Mancini tenía depositadas en la Copa sus esperanzas de maquillar a final de curso el balance de una temporada en la que el City quedó último de la liguilla de primera ronda de la Champions y cedió la Premier a sus vecinos del United.

Si bien la diferencia de nivel teórica entre ambos conjuntos era amplia a priori, el técnico italiano no quiso subestimar al rival y sentó al portero rumano Costel Pantilimon, que había defendido hasta ahora la meta del City en la Copa, con un solo gol en contra, para confiar el puesto al internacional inglés Joe Hart.

Los hinchas del Manchester, mayoría en Wembley, mantuvieron la calma durante gran parte del duelo, mientras que los de Wigan, pletóricos desde antes del silbido inicial, celebraban cada robo de balón.

Los "citizens" del jeque Mansour bin Zayed llegaban en forma a la final tras haber rotado en los últimos encuentros de una liga ya intrascendentes para ellos, mientras que el bando de Martínez se presentaba en el legendario Wembley desgastado, con numerosos afectados por la batalla que libran para tratar de salvar la categoría.

Las aficiones también afrontaban el duelo desde perspectivas distintas: los hinchas del Manchester, mayoría en Wembley, mantuvieron la calma durante gran parte del duelo, mientras que los de Wigan, pletóricos desde antes del silbido inicial, celebraban cada robo de balón, cada pase de los suyos, como una pequeña victoria.

El City vive hace semanas con cierta relajación en la liga, mientras que los "latics", en cambio, llegaban a Londres lanzados por la inercia del esfuerzo que están haciendo en cada partido para intentar salir del descenso, determinados a luchar por cada balón.

El español David Silva caracoleaba en las inmediaciones del área sin consecuencias y los argentinos Sergio "Kun" Agüero y Carlos Tévez cedían el protagonismo al extremo inglés del Wigan Callum McManaman, que guiaban a los "latics" ante un City que no mostró los dientes hasta la media hora, cuando el portero español Joel Robles acertó a salvar un remate de Tévez que muchos veían en la red.

El Wigan se fue haciendo en silencio con el control del encuentro y el City se apagaba por momentos en un primer tiempo en el que solo fabricaron una ocasión clara.

El "Kun" y el "Apache" se afilaron tras el descanso y ambos se quedaron a pocos centímetros de decantar la final del lado mancuniano, si bien el Wigan salvó la papeleta y Mancini comprendió que era su turno para tratar de cambiar el rumbo del encuentro.

El italiano trató de desatascar el centro del campo retirando al francés Samir Nasri para encomendar al inglés James Milner la tarea de abrir el campo y subir una marcha el ritmo de los "citizens".

Mancini quería aprovechar el desgaste en la primera parte de los "latics", justos de fuerzas, para dar un hachazo en la segunda, pero sus jugadores también acusaban el cansancio a estas alturas de la temporada y poco tiempo después, el técnico del City resolvió dar el inusual paso de sacar a Tévez del campo para meter al centrocampista inglés Jack Rodwell.
 
A cinco minutos para el final se agravaron los problemas para Mancini con la expulsión de Pablo Zabaleta, que se lanzó al suelo para cortar una galopada de McCarthy hacia la meta de Hart.

El golpe del Wigan llegó cuando Wembley estaba pensando ya en la prórroga: Shaun Maloney sacó un córner con el minuto noventa cumplido para que Watson se adelantara a la defensa del Manchester y sellara la victoria más importante de la historia de los "latics".

CAMPEÓN DESDE CASA

Jordi Grimau

El FC Barcelona se proclamó campeón de la Liga BBVA este sábado, por vigésimo segunda vez y a falta de tres jornadas para la conclusión del torneo y antes de disputar el encuentro de este domingo frente al Atlético Madrid, después del traspié del Real Madrid en Cornellà-El Prat ante el Espanyol (1-1), con lo que conquista un título marcado por el mejor arranque de la historia y con la posibilidad de igualar el récord de los 100 puntos y superar los 121 goles a favor que logró el conjunto de José Mourinho la pasada temporada.

Tras una etapa gloriosa con Pep Guardiola como entrenador, donde el conjunto blaugrana sumó tres Ligas, dos 'Champions', dos Copas del Rey, tres Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes, su marcha provocó un antes y un después. Tras 14 títulos, el banquillo quedaba huérfano y el reto más complicado era buscar un relevo adecuado para mantener un estilo único y glorioso.

Se precisaba de una persona con carácter, con estilo, con personalidad, con tranquilidad y con compromiso con el club. Un hombre de la casa que entendiera y sintiera la entidad catalana y supiera transmitir esa filosofía a unos jugadores engalanados de triunfos y convertidos en el referente del balompié mundial.

Siempre a la sombra de Pep Guardiola, Tito Vilanova pasaba a la primera fila y suponía una apuesta por la continuidad. Pronto consiguió el primer desafío: sumar 13 victorias en las primeras 14 jornadas de la Liga BBVA y superar el récord del Real Madrid de la temporada 1991/92 con Radomir Antic como entrenador. Antes, ya había igualado el registro de Louis Van Gaal de la campaña 1997/98 en la que arrancó la Liga con ocho triunfos y un empate.

Cobijado en la humildad y sin escatimar en inconformismo, el Barça terminó la primera vuelta con un balance de 18 victorias y un empate, ante el Real Madrid (2-2) en la jornada 7. Tras el parón por las vacaciones navideñas, Tito Vilanova se vio obligado a abandonar el banquillo para seguir en Nueva York con el tratamiento para erradicar el tumor de la glándula parótida que le había obligado a pasar dos veces por el quirófano.

Antes de su marcha, llegaba el primer revés en Anoeta tras perder en el descuento ante la Real Sociedad (3-2). Con el espíritu de un Lionel Messi inconmensurable y bajo la batuta de Jordi Roura, segundo entrenador del equipo catalán, el equipo se veía obligado a estar más unido que nunca. Tras el varapalo de Eric Abidal, víctima de un tumor en el hígado, el Barça recibía otro golpe más.

El conjunto blaugrana comenzó a sufrir fuera de casa. Empató en Mestalla ante el Valencia (1-1) en la jornada 22 y volvió a sucumbir en el 'Clásico' frente al Real Madrid en el Santiago Bernabéu (2-1) en la 26. Tras firmar las tablas en Balaídos frente al Celta de Vigo (2-2), donde se vio frenada la racha de Lionel Messi de 19 jornadas consecutivas marcando, el Barça volvió a la senda del triunfo y acumularía tres jornadas seguidas ganando antes del empate en San Mamés y después de su último triunfo ante el Levante en el Camp Nou (4-2).

Eliminado de la Copa del Rey a manos del Real Madrid en semifinales y apeado de la 'Champions' por el Bayer Múnich, el Barça suma el primer título de la temporada con una aval de 28 victorias, 4 empates y 2 derrotas y sumando 105 goles a favor y tan solo 37 en contra. Por delante, aún cuatro partidos en los que el Barcelona podrá igualar los 100 puntos del campeón al que relega, el Real Madrid de José Mourinho.