viernes, 6 de mayo de 2016

SUS DIECISIETE FINALES

Aránzazu Gálvez

El Real Madrid fue el dueño de Europa durante la primera década de vida de la Copa de Europa. La competición, fundada por la UEFA en la primavera de 1955 e impulsada en sus primeros años por el diario francés L’Equipe y por Santiago Bernabéu, asistió en su primer lustro de vida a cinco victorias consecutivas del Real Madrid, desde 1956 hasta 1960, un hito que todavía no se ha igualado.

En aquellas primeros pasos de la competición de clubes más importante del mundo, el Real Madrid estrenó el palmarés con una victoria sobre le Stade Remis en el Parque de los Príncipes de París. Fue el 13 de junio de 1956 cuando un gol en los últimos minutos de Héctor Rial ponía el 4-3 para los blancos, que habían remontado un 0-2 y un 2-3.

En 1957, en el Santiago Bernabéu, un gol de Gento y otro de Di Stéfano, que ya había marcado en la final de 1956, dieron la segunda Copa de Europa al Real Madrid frente a la Fiorentina. Éxito repetido en Heysel, Bruselas, al año siguiente. Allí y ante el Milan, al Real Madrid le volvió a tocar remontar para ser campeón de Europa. Di Stéfano y Rial neutralizaron los goles de Schiaffino y Grillo, para superar un 0-1 y un 1-2 y mandar el duelo a la prórroga. Gento, en el minuto 107 le dio al Madrid la tercera.

El quinquenio mágico del Madrid se cerraría con la Copa de Europa de 1959, en Stuttgart y de nuevo ante el Stade Remis (2-0, Mateos y Di Stéfano) y con el que se considera uno de los mejores partidos de la historia del fútbol, el disputado en Glasgow en 1960 entre el Real Madrid y el Eintracht Frankfurt. El Madrid levantaba su quinta Copa de Europa venciendo a los alemanes por 7-3, con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano, que alcanzaba así el hito de marcar en toda y cada una de las finales ganadas hasta ese momento.

No volvería a ganar el Madrid hasta 1966 un Copa de Europa, contra el Partizan de Belgrado (2-1, Amancio y Serena remontaron un 0-1), otra vez en Heysel y con todos los jugadores españoles. Gento todavía estaba en el equipo y alzaba en ese Madrid ‘Ye-Ye’ su sexta Copa de Europa. Antes, a los blancos, les dio tiempo a perder dos finales, en 1962 contra el Benfica de Eusebio (la última vez que los lisboetas ganaron un título europeo, haciendo válida la maldición de Béla Guttman) y en 1964 ante el Inter. Esa primera década de vida de la Copa de Europa arrojaba en sus once ediciones, ocho finales disputadas por el Real Madrid, con seis títulos y la Copa de Europa en propiedad.

Georg Schwarzenbeck estará para siempre en el recuerdo dramático del Atlético de Madrid. Un gol suyo con la prórroga agonizando en la final de la Copa de Europa de 1974 envió al Bayern de Munich al partido de desempate. Por entonces, las igualadas más allá de los 120 minutos se resolvían con otro encuentro, en lugar de los ahora tradicionales penaltis. En la que hasta la de Lisboa 2014 había sido la única final disputada por el Atlético de Madrid en la Copa de Europa, Luis Aragonés había colocado de perfecto lanzamiento de falta el 1-0 para los colchoneros en el 114 de la prórroga. Seis minutos separaron a los madrileños de una gloria que les quitó Georg Schwarzenbeck con ese tiro postrero y más tarde, todo el Bayern de Munich en un encuentro de desempate donde arrasó al Atleti (4-0).

En pleno predominio de los equipos ingleses en la Copa de Europa, el Parque de los Príncipes asistió a la tercera y hasta el momento última derrota del Real Madrid en una final del máximo título continental. Alan Kennedy, tras un saque de banda, ajustició al Madrid en el minuto 81 dio el triunfo al Liverpool (1-0).

Diecisiete años después de lo acaecido en París y treinta y dos de la sexta Copa de Europa, en 1998 el Madrid acabó con sus años de sequía europea con la ansiada Séptima, tras vencer en Amsterdam a la Juventus por 1-0 y aquel gol de Pedja Mijatovic. Y es que el Madrid consiguió entonces en cuatro años ajustar el palmarés que tanto le había dado la espalda durante décadas y sólo dos años después de volver a reinar en Europa, ganaba al Valencia por 3-0, en París, con dianas de Morientes, McManaman y Raúl.

Si Glasgow había asistido 42 años antes a uno de las mejores finales de Copa de Europa de siempre, en 2002 la ciudad escocesa volvió a ser testigo de una gran gesta del Real Madrid, que alzó ante el Bayer Leverkusen su novena Copa de Europa. Fue la noche de la bolea de Zinedine Zidane y los minutos de añadido épicos de Iker Casillas, que salvó bajo palos el 2-1 del Real Madrid, que se había puesto 1-0 por medio de Raúl

Fue la primera vez en que una ciudad ponía a los dos equipos en un final. La de Lisboa en 2014 fue donde buscó el Atleti su título tras la noche triste de 1974 y donde lo tuvo en las manos, pero el gol de Ramos en el tiempo añadido igualó el de Godín y mandó el duelo a la prórroga, donde los de Ancelotti golpearon sin piedad.


Ahora en Milán, el Madrid tiene la ocasión de ser todavía un poquito más el rey de Europa, de sumar su undécimo entorchado y de agrandar su leyenda, la que le marca como equipo que más títulos tiene. El Atleti de Simeone, a estrenar un casillero que lleva mereciendo tiempo tener su nombre.

LA "EUROPE LEAGUE" TIENE UN COLOR ESPECIAL

José Antonio Moya

La Europa League va en el ADN del Sevilla y el equipo andaluz luchará en Basilea el próximo 18 de mayo por ganar la tercera consecutiva y la quinta de su historia. Esta vez fue el Shakhtar el que sucumbió en Nervión por un claro 3-1 en un gran partido de Gameiro. Con cuatro títulos en la Copa de la UEFA/Europa League (2006, 2007, 2014, 2015), el Sevilla lidera en solitario el palmarés y aspirará ahora a una quinta corona en su competición favorita.

El equipo andaluz, que llegó con el 2-2 del partido de ida, se adelantó a los nueve minutos con un gol de Gameiro y puso la eliminatoria cuesta abajo. El francés le robó la cartera al central, encaró a Pyatov y le batió por bajo.

El Shakhtar no se dio aún por vencido y al filo del descanso logró el gol de la igualada. Marlos, el mejor del equipo ucraniano, encontró espacio en tres cuartos de campo y filtró un gran pase para el incombustible Eduardo, que batió a David Soria con un toque sutil.

Lo que parecía hecho estaba entonces en el área. Pero a los dos minutos de la reanudación apareció de nuevo Gameiro para marcar el segundo. Krychowiak encontró al delantero al espacio y el francés recortó a Pyatov para marcar con tranquilidad y sangre fría. Con este gol se convierte en el primer jugador en la historia del Sevilla que marca 8 goles en competiciones europeas en una temporada.

El Sevilla no quería sorpresas, porque un gol del Shakhtar forzaba la prórroga y entonces Mariano marcó un auténtico golazo con un gran disparo con la derecha. La fiesta en el Pizjuán fue total en los últimos minutos y Emery aprovechó con los cambios para que la afición homenajeara a los jugadores. Cuarta final de la segunda competición continental en 10 años y enfrente estará el Liverpool en busca de la quinta.

El conjunto de Unai Emery, ganador de la Europa League en 2014 y 2015, buscará completar la hazaña en apenas 13 días en Suiza. Los andaluces persiguen un récord que sólo lo han conseguido tres clubes a lo largo de la historia en el 'Viejo Continente': ganar tres títulos europeos de manera consecutiva.

Es el caso del Real Madrid, que levantó cinco Copas de Europa entre 1955 y 1960, el Ajax de Johan Cruyff, que conquistó tres entre 1971 y 1973, así como el Bayern de Franz Beckenbauer, que levantó otras tantas entre 1974 a 1976, ambos años incluidos.

Además, el Sevilla sabe que la final de Basilea no sólo tiene premio en forma de trofeo, sino que además le podría servir para jugar la próxima edición de la Liga de Campeones, algo que ya consiguió la pasada temporada de idéntica manera. Un buen atajo para jugar con los mejores dada su séptima posición liguera.


En 2006 vencieron 4-0 al Middlesbrough inglés, la competición con la que empezó todo para el Sevilla. Un año después derrotó al Espanyol en la tanda de penaltis (3-1) tras el 2-2 final, mientras que las dos últimas conquistas fueron en 2014 frente al Benfica (0-0 y 4-2 en penaltis) y en 2015 ante el Dnipro Dnipropetrovsk (3-2).

jueves, 5 de mayo de 2016

EL MADRID CAMPEA DE NUEVO

El Real Madrid venció al Manchester City y se clasifica para la final de Copa de Europa en un Bernabéu abarrotado en una de las noches mágicas europeas del club español

Antonio Blanca

En unas semifinales históricas para el debutante Manchester City, el Real Madrid hizo valer este miércoles en el Bernabéu su experiencia de campeón y se clasificó sin sufrir demasiado (aunque sin ningún alarde) a la final de la Champions League, una hazaña personal de Zinedine Zidane cuatro meses después de aterrizar en un banquillo desconcertado, en el que si a algún madridista o aficionado a otro equipo se le dice que el Real jugaría la final de la Copa de Europa allá por el mes de marzo se le habría tomado por loco.

El partido de anoche no fue mucho mejor que la ida, pese al lógico aumento de la tensión y el miedo al error. La lesión del capitán visitante, Kompany, en el minuto nueve fue la primera acción reseñable en una cita que comenzó con el mismo exceso de respeto que definió la ida. No había pasado prácticamente nada aún, pero el cambio obligado (entró Mangala) perturbó a los ingleses, que muy poco después recibieron el primer remate (cabezazo alto de Cristiano) tras una fluida jugada con centro de Carvajal, omnipresente en sus ayudas a Bale por la derecha.

La presencia sorpresiva de Touré en el once inicial pronto evidenció su propósito, ahogar a Modric, estrangular el juego blanco. A Kroos le dejaban sacarla, pero al croata no. Al menos en un principio. Los ingleses presionaban arriba y el Madrid respondía con verticalidad, por las bandas, con Cristiano tocando arriba y descargando para apuntarse directo al remate por alto. Fútbol directo contra un rival expectante en demasía.

Con los minutos Modric empezó a carburar, cambiando constantemente de lugar para zafarse de los marcajes, y hacia el minuto veinte el Madrid dominaba, aunque no mordiese. Tanto entraba Carvajal por la derecha que una internada suya terminó en un gol de Bale, cuyo remate sin ángulo desde línea de fondo fue punteado por Fernando convirtiéndose en un tiro envenenado imparable para Hart. El coliseo de la Castellana mudó en una fiesta completa en el penúltimo partido de una campaña inextricable. Nadie, ni Florentino Pérez en sus más dulces sueños pensaba con un escenario así a final de campaña.

No puede soslayarse la presencia de  Isco en el once titular sustituyendo al lesionado Casemiro. El malagueño tuvo mucha actividad en la medular, desahogado por la mayor vigilancia sobre sus compañeros, y conectó bien con los delanteros durante el tiempo que estuvo sobre el verde. Isco volvió a ser ese futbolista que encandiló al Santiago Bernabéu, y así se lo reconoció su afición con una cerradísima ovación en el cambio por James, que de nuevo estuvo ausente. Ronaldo fue otro que  trabajó duro y lo intentó continuamente, pero no estaba al 100%, aunque el gesto de compromiso del portugués con la entidad madridista ya es irrebatible. Jesé, por su parte, casi nada hizo como delantero centro pero es que el canario jugó el rol que Zidane le pidió, con un trabajo en la sombra sublime.

En el otro extremo del campo, Agüero parecía dormido, desactivado por un Pepe que vive una nueva juventud y Sergio Ramos, que ahora sí pide paso en el escalafón de mejores centrales del mundo. Si bien, tras los primeros cuarenta y cinco minutos, todo estaba en el aire, el 1-0 aún era corto porque un gol clasificaba al City, y cada vez que De Bruyne la tocaba en tres cuartos hacia Jesús Navas el estadio bajaba los decibelios.

No hubo grandes ocasiones hasta casi el descanso, aunque el equipo del silbado Pellegrini creció en posesión y al filo del descanso Fernandinho culminó una jugada colectiva con un disparo a la parte exterior del poste. Su única jugada peligrosa, pero un aviso contra cualquier complacencia en un equipo que defendía bastante replegado.

Tras la reanudación, solo una parte separaba al Madrid de una nueva final en su competición fetiche. La tensión crecía por el puro paso del tiempo y el Madrid seguía defendiendo atrás, concediendo posesiones largas, confiando en las salidas de sus laterales para enviar el balón definitivo a Ronaldo o aprovechar una carrera de Jesé.

Ambos equipos fueron intercambiando aproximaciones sin precisión como cromos y el partido dio la sensación de poder romperse al mínimo error. En uno de ellos, Modric se quedó solo frente a Hart, pensó que estaba en fuera de juego y no precisó un remate que era medio gol. El City no perdía la paciencia y tocaba hasta la frontal del área blanca. El Madrid seguía llegando por banda hasta la cocina, sin mucho veneno pero sin descanso, así Bale conectó un cabezazo que besó el travesaño, era el 2-0, era la calma, pero la fortuna no quería placidez para adquirir billete de grandeza.

Zidane recurrió a Lucas (por Jesé) para aumentar la presión. El City tocaba, pero Agüero era una isla. La entrada de Lucas y su asociación con Carvajal (Bale se mudó a la banda izquierda) reactivaron a su equipo y Ronaldo se benefició de balones al espacio que obligaban a intervenir a Hart, aunque no era el Cristiano del Wolfsburgo.

Sterling reemplazó a un cansado Touré. El manual de Pellegrini cambiaba y obligaba a fijar a los laterales blancos, en especial Carvajal, como peones en una partida de ajedrez. Un minuto después Bale remató un córner de cabeza al poste. No había dueño claro, pero el Madrid tenía más pólvora arriba. Modric seguía apareciendo por todas partes, en ataque y defensa. James entró poco después por un fatigado (y aplaudido) Isco. El segundo gol era imprescindible para evitar una tragedia fortuita en los minutos finales, el recuerdo del año pasado frente a la Juve sobrevolaba las cabezas merengues. Ninguna de las dos cosas ocurriría a la postre, aunque la incertidumbre protegió el espectáculo.

James entró con hambre de varios meses, algo nervioso. Pellegrini también quemó naves reemplazando a Navas por Iheanacho, mientras Agüero prolongaba su intrascendencia contra una zaga muy replegada. Retrasó su posición con la entrada del africano y comenzó a tocar balón en zona de creación. Modric se pegó a él. Cristiano estaba casi renqueante, Bale no explotaba su banda natural, James no participaba demasiado. El respeto se difuminaba y mandaba el instinto de supervivencia, la ley de la selva en un creciente desorden. Los jugadores ingleses se daban ánimos, no habían creado una ocasión en toda la segunda parte (y tampoco daba la impresión de ser tan difícil). Pero nunca lograban sobrepasar la última línea de cuatro hombres.

Agüero se colocó de mediocentro y Sterling probó a Carvajal por la banda, pero los rematadores nunca llegaban. El Manchester City añoraba a Silva, no había creado prácticamente peligro desde que el canario dejase la cancha a la media hora del partido de ida. Un golpe franco escorado desde la banda puso el alma merengue en vilo, aunque Keylor había tapado bien. El partido seguía vivo y equilibrado, algo insulso en el juego, caliente en las gradas ante cualquier dictamen arbitral desfavorable. Agüero rozó la escuadra desde lejos en el 88. Keylor tuvo que salir a achicar un minuto después y se hizo daño. Había menos fútbol en el campo que pasión en las tribunas. Aunque nada comparado con lo que se verá el 28 de este mes en Milán. Zidane ha obrado el milagro, el Madrid roza la Undécima ante un Atlético de leyenda.

miércoles, 4 de mayo de 2016

POR SUS MAYORES

Jaime Trevijano

¡Qué manera de sufrir, Atleti! Este equipo está preparado para afrontar cualquier batalla, hasta las más grandes de la historia. En una nueva noche memorable, el equipo honró a los caídos en la final de 1974, a Luis Aragonés y a toda la historia de un club centenario. El Bayern ganó 2-1, pero el Atlético estará en final de Milán.

Si alguien quiere explicar qué significa el sufrimiento en el fútbol, que muestre este partido. El Bayern fue mejor y acabó el partido con 81 ataques, el 67% de la posesión, 12 saques de esquina y 35 disparos (12 a puerta). Pero en el fútbol no siempre gana el mejor y muchas veces sí lo hace el que tiene más fe y confianza ciega en sí mismo.

La primera jugada del partido fue el resumen del partido. El Atlético sacó de centro y el balón apenas le duró dos segundos. El Bayern salió a morder, a igualar en intensidad a los rojiblancos y a imponer su calidad. Guardiola alineó a un equipo muy ofensivo con Vidal, Ribery, Douglas, Muller y Lewandowski dispuestos a presionar y ahogar la salida del equipo de Simeone.

A pesar de ello, el Atlético no quiso meterse desde el principio atrás y Gabi realizó los dos primeros disparos a puerta del partido, aunque ambos sin demasiado peligro y a las manos de Neuer. Al cuarto de hora comenzaron las hostilidades del Bayern y el recital de paradas de Oblak.

En el primer despiste de la zaga del Atlético, Muller le ganó la espalda a Godín y cedió para Lewandowski, que algo escorado perdonó en el mano a mano. La sucesión de saques de esquina, centros laterales, rebotes en el área rojiblanca y pérdidas de balón hacían presagiar lo peor. El Atlético no era capaz de dar tres pases seguidos y Griezmann y Torres no recibían balones para jugar a la contra.

La noche de Augusto no estaba siendo nada buena, controló mal el balón en el borde del área y cometió una falta infantil sobre Alaba. Xabi Alonso chutó entre una maraña de jugadores de ambos equipos y el balón tocó en Giménez para despistar a Oblak y anotar el primer gol de la noche. La ventaja de la ida estaba dilapidada a la media hora de partido en el Allianz. Quedaba una eliminatoria de una hora.

Demasiado tiempo para un Atlético que no salía del área y solo tres minutos después Giménez cometió penalti por agarrar a Lewandowski. Los rojiblancos estaban desquiciados, tocados y casi hundidos. Pero Oblak quería ser el héroe y adivinó las intenciones de Muller para despejar el penalti y el remate posterior de Xabi Alonso. Había vida, había esperanza. El Atlético seguía creyendo y por entonces logró algo complicado, llegar al descanso con la eliminatoria empatada.

Simeone tenía que hacer algo y lo hizo. Dejó en el vestuario a Augusto y dio entrada a Carrasco. El panorama cambió en un nuevo ejemplo de la importancia que tienen los entrenadores en el devenir de los partidos. Los buenos ya no eran tan buenos y los malos no eran tan malo. El Atlético presionaba mejor y al Bayern le costaba cada vez más trenzar las jugadas.


En un robo del Atlético en el centro del campo, Koke entregó para Torres y este la puso al espacio para Griezmann en posición legal, el tiempo se hizo eterno, el francés recorrió 20 metros en solitario, solo tenía a Neuer por delante, levantó la cabeza y la mandó a dormir al fondo de las mallas. Era la primera del Atleti y puso el empate. El Bayern necesitaba dos goles para estar en la final.

Los fantasmas se le reaparecieron al Bayern de Guardiola, las semifinales se le volvían a poner cuesta arriba en casa ante un equipo español. Los alemanes pasaron minutos de zozobra y Juanfran estuvo a punto de marcar el segundo del Atlético en un disparo que rozó el palo. Pero a falta de veinte minutos, el Bayern se olvidó del fútbol y se lanzó a la heróica.

Los balones volvieron a sobrevolar el área del Atlético y en uno de ellos Vidal cedió con la cabeza para que Lewandowski la embocara a gol. Quedaba un cuarto hora de sufrimiento extremo para ambos equipos.

El Bayern dejó entonces muchos espacios y el Atlético encontró respiro en la izquierda, Torres se coló y Javi Martínez le zancadilleó antes de entrar al área. El colegiado señaló penalti y la historia parecía escrita. Pero esta vez fue Neuer el que quiso ser el héroe y le paró el penalti a Fernando Torres. Cinco minutos a tumba abierta, un gol era la gloria o el infierno. La final de Milán o una dura eliminación.


El Atlético aguantó el tramo final y logró un resultado histórico para meterse en la final de Milán del 28 de mayo. Los rojiblancos repetirán dos años después y volverán a creer para lograr la Primera.

martes, 3 de mayo de 2016

EL SUEÑO DEL LEICESTER

Julio Candela

Hace año y medio los Schmeichel, Mahrez y Vardy celebraban en el ayuntamiento de Leicester el campeonato de Championship y el consecuente ascenso a la Premier League. El célebre 'We are the champions' resonó por todo lo alto en una ciudad que no se imaginaba lo que ocurriría en 2016. El Leicester, ese equipo humilde que en 2015 sufrió hasta el final para mantener la categoría, sería campeón de la Premier League.

Los goles de un extrabajador de una fábrica, la magia de los regates de un desconocido argelino, y el trabajo de un francés 'bajito' se alinearon bajo la batuta de un entrenador italiano. Un hombre que ha saboreado el éxito al final de su carrera y con la hazaña más complicada entre manos. Sí, el Leicester y Ranieri son campeones de Inglaterra matemáticamente gracias al empate a dos entre Chelsea y Tottenham.

La aspiración del Leicester de Ranieri a principio de temporada era mantener la categoría. El equipo se reforzó con 10 jugadores tras vender a cinco y perder otros tantos jugadores cedidos.

Entre las nuevas incorporaciones estaba Okazaki, buen futbolista japonés, y otros con menos nombre como Fuchs y Kanté.

Lo dicho, salvar la categoría se firmaba al inicio de curso. Lo que pasa es que cuando en la jornada 13 vas primero con solo una derrota en tu haber, tu caché empieza a subir.

"Se va a caer, tarde o temprano", "no va a durar", decían las voces de multitud de analistas deportivos a nivel mundial. No les faltaba razón porque en el primer encuentro serio de la campaña, el Leicester había claudicado en el King Power Stadium por 2-5 ante el Arsenal.

Sin embargo, los chicos de Ranieri siguieron impasibles basándose en una gran defensa y en un estilo de juego muy italiano. Esperar atrás y aprovechar el combate arriba de Vardy y la velocidad en la banda de Mahrez. Todo salió a la perfección, y el 6 de febrero el Leicester se dio cuenta de que podía ser campeón.

Tras ganar al Liverpool 1-0 en casa, los 'foxes' visitaron el Etihad Stadium de su mayor perseguidor, el Manchester City.

El Leicester rindió demostrando de lo que era capaz y asaltó uno de los feudos más complicados de la Premier League. Huth en dos ocasiones y un golazo de Mahrez sellaron un 1-3 para una historia que estaba destinada a terminar bien.


Después de perder ajustadamente ante el Arsenal, 9 jornadas con siete victorias y dos empates dejaron al Leicester al borde del milagro.

Old Trafford era el escenario ideal, pero en un cuento de hadas no todos los momentos tienen por qué ser perfectos. Un empate con gol del capitán Wes Morgan aplazó el final feliz un día más.

La historia tiene tanto encanto que hasta Ranieri estaba en un avión de vuelta a Inglaterra cuando el Tottenham jugaba en Stamford Bridge y no podía conseguir la victoria. Ese resultado de 2-2 hacía campeón al Leicester por primera vez en sus 132 años de historia. El mayor éxito del fútbol moderno en el que tiene mucho que ver un tal Vichai Srivaddhanaprabha.

El millonario tailandés Vichai Srivaddhanaprabha, rey de los 'duty free' de su país, es el hombre en la sombra que ha construido la gran temporada del Leicester, club que compró cuando nadie apostaba por él en 2010 invirtiendo 40 millones de euros.

Este amante del polo, de 58 años, forma parte de la élite de Tailandia, pero pese a su fortuna acostumbra a mostrarse cercano con los hinchas del fútbol, regalando cerveza y aperitivos en el estadio del club, el King Power, un lugar al que ha llegado en ocasiones para ver partidos directamente en helicóptero hasta el círculo central.

A pesar de su gran popularidad, Vichai es un personaje algo enigmático y que tiene poco contacto con la prensa. Prefiere dejar a su hijo Aiywatt, conocido con el apodo de "Top", en la primera línea mediática.

"Hace apenas dos o tres años dijo que quería que el equipo consiguiera buenos resultados en la Premier League y aquí están", explico su hijo Aiywatt recientemente.

Su fortuna, construida a partir de una primera única tienda en Bangkok, está estimada actualmente en 2.900 millones de dólares.

Desde que compró el Leicester en segunda división, ha ido inyectando decenas de millones de euros, sin hacer mucho ruido ni comprar grandes superestrellas, una estrategia diferente a la de otros equipos adquiridos en los últimos años por millonarios.

El plan ha funcionado a la perfección y sino que se lo digan a los Mahrez, Vardy y Kanté.

En verano de 2015, el Leicester hacía oficial la destitución de Nigel Pearson como entrenador. El técnico que propició el ascenso y que había salvado a los 'foxes' consiguiendo una décimo cuarta posición, abandonaba el club por diferencias con la directiva.

También pudo influir decisivamente el escándalo sexual que varios jugadores del Leicester protagonizaron en Tailandia celebrando la permanencia. Tres futbolistas fueron fulminantemente despedidos del club, entre ellos James Pearson, hijo del entrenador Nigel Pearson.

Llegó Ranieri casi sin tiempo para formar un equipo a su medida, pero se adaptó a lo que había. Con él y su estilo sobrio pero efectivo, Vardy consiguió 22 goles y fue nombrado mejor jugador del año para la prensa inglesa.

Asimismo, el honor de ser el mejor jugador de la Premier fue para el argelino Riyad Mahrez, una de las actuales perlas del fútbol mundial con 18 goles y 11 asistencias esta campaña.

Junto a ellos la solidez de Drinkwater y Kanté en el centro del campo, la dirección del capitán Morgan desde la zaga y la seguridad de Schmeichel en portería, han hecho posible la mayor hazaña de la historia del fútbol.

lunes, 2 de mayo de 2016

DOS JORNADAS PARA CALCULAR

Carlos de Blas

La Liga BBVA 2015-16 toca a su fin. Apenas quedan dos jornadas y la inmensa mayoría de los equipos todavía tienen cosas en juego. Repasamos las opciones de cada uno de los 20 clubes de Primera.

Lucha por la Liga
1º Barcelona (85): Depende de sí mismo para ganar el título. Si gana los dos partidos (Espanyol en casa y Granada fuera) revalidará su condición de campeón.

2º Atlético (85): Debe ganar sus dos partidos (visita al Levante y recibir al Celta) y esperar un tropiezo del Barça para ser campeón.

3º Real Madrid (84): Debe ganar sus dos partidos (recibir al Valencia y visitar Riazor) y esperar pinchazos tanto de Barcelona como de Atlético para ganar la Liga.

(Nota: Todos ellos tienen asegurada su plaza en la Liga de Campeones sin acudir a la fase previa)

Champions League y Europa League
4º Villarreal (64): Matemáticamente asegurada su cuarta plaza y el acceso a la previa de la Liga de Campeones al tener el golaverage ganado al Athletic.

5º Athletic (58): Imposible ya acceder a la Champions (pierde el empate a puntos con el Villarreal), su objetivo será mantener la quinta plaza para evitar la previa de la Europa League (el sexto irá a ella si el Sevilla gana alguno de los dos títulos a los que opta). Para ello debe sacar, en el peor de los casos, un punto menos que el Celta. Le queda visitar Las Palmas y recibir al Sevilla.

6º Celta (57): Tiene que recibir al Málaga y visitar el Calderón. Para optar al quinto puesto tiene que sacar dos puntos más que los que logre el Athletic. Para asegurar la sexta plaza le vale con sumar un solo punto más.

7º Sevilla (52): Su ambición es entrar a la Champions si gana una nueva Europa League. Si no, irá directo a la fase de grupos de esta segunda competición si se impone al Barça en la final de Copa. En caso de no lograr ninguno de los dos objetivos, irá a la previa de Europa League salvo que gane sus dos partidos (recibir al Granada y visitar San Mamés) y el Celta pierda ambos.

Sin objetivos en juego
8º Valencia (44)

9º Las Palmas (43)

10º Málaga (42)

11º Real Sociedad (42)

12º Eibar (42)

Salvación y descenso
13º Betis (41): Virtualmente tiene la salvación. Tendría que darse un cúmulo de circunstancias, perdiendo sus dos partidos, con Granada, Rayo y Getafe ganándolo todo, Deportivo sacando al menos dos puntos y Espanyol al menos uno (deberían darse todas estas situaciones, sin ninguna excepción) para generar un empate múltiple que podría llevarle a Segunda.

14º Espanyol (40): Prácticamente salvado. Sólo dos derrotas ante Barça y Eibar sumadas a una improbable combinación de buenos resultados de los equipos de abajo le harían caer. Deberían sacar los seis puntos al menos dos equipos de entre Rayo, Getafe y Sporting, cuatro puntos el Granada y uno el Deportivo para que decendiera.

15º Deportivo (39): Uno de los equipos en peor racha. Debe andarse con cuidado. Le queda jugar ante Villarreal y Real Madrid. Si logra un punto no está salvado, pero sólo descendería con una improbable carambola (al menos cuatro puntos del Granada y los seis tanto el Rayo como Getafe o Sporting). Si pierde ambos, el Granada le superaría con ganar uno de los que le quedan, el Sporting y el Getafe sacando cuatro puntos y el Rayo logrando los seis. Para que los gallegos bajasen, tres de esos cuatro equipos deberían alcanzar dicho objetivo.

16º Granada (36): Otro que tiene un difícil calendario (ir al Pizjuán y recibir al Barça). Si pierde ambos o saca un punto, se irá a Segunda con que dos de los tres equipos que le siguen ganen uno de sus encuentros. Si gana un partido verá más cerca la salvación, ya que le favorecen los golaverages particulares con Getafe y Sporting (no con el Rayo), pero todavía dependerá de posibles combinaciones.

17º Rayo (35): Le queda ir a Anoeta y recibir a un Levante que puede llegar descendido. Gana el golaverage a sus tres rivales directos (Granada, Sporting y Getafe), por lo que si gana ambos partidos estará matemáticamente salvado, y con cuatro puntos será así en la gran mayoría de las combinaciones. Si saca tres puntos deberá esperar pinchazos de sus rivales en complejas combinaciones, con uno sólo le salva un empate en el Getafe-Sporting y derrotas de ambos en la última jornada, y si pierde ambos choques quedará descendido.

18º Sporting (35): Tiene que visitar Getafe en el duelo más directo de los restantes (además de la victoria, debe fijarse en el golaverage en el que tendría que superar el 1-2 del Molinón). Pierde en prácticamente todos los desempates, por lo que un empate en el Coliseum le dejaría en situación más que delicada y una derrota en dicho encuentro sería tener pie y medio en Segunda.

19º Getafe (35): Tras recibir al Sporting acabará visitando al Betis. Ganar a los gijoneses eliminaría a un rival en la pelea directa. La parte negativa es que pierde los desempates ante Rayo y Granada, por lo que se ve obligado a sacar más puntos que al menos uno de ellos dos para superarle y evitar la tercera plaza del descenso.


20º Levante (29): Debe jugar todavía un partido más, contando el de este lunes ante el Málaga. Tras él, recibirá al Atlético y visitará al Rayo. Las opciones de salvación son escasas. Con seis puntos o menos está descendido, y con siete, prácticamente (sólo le salvaría una debacle de sus rivales y el hecho de que gana la mayoría de los empates a puntos). Ni siquiera ganando los tres partidos tendría la permanencia asegurada. Toca ganarlo todo y esperar.

SIN VARIACIÓN

Sufriendo pero logrando sacar sus partidos hacia delante la igualdad en la cabeza de la tabla sigue entre el Barça, Atlético de Madrid y Real Madrid

Antonio Blanca

El Barcelona venció en el Benito Villamarín al Betis por 0-2, en un choque en el que los de Luis Enrique fueron incapaces de generar ningún tipo de peligro hasta que Mateu Lahoz expulsó a Westermann y el Barcelona como viene siendo habitual esta campaña jugó toda la segunda mitad con un hombre más. El equipo azulgrana ha superado el bache de cuatro 'pinchazos' seguidos y suma tres victorias con 16 goles a favor y ninguno en contra. Pero para ser campeón tendrá que resistir dos jornadas más porque Atlético y Real Madrid no ceden en la persecución.

Cada equipo con sus armas, están convirtiendo la Liga en el campeonato más emocionante de Europa y por supuesto, en los últimos años en España. El primero en jugar en la jornada 36 fue el Real Madrid ante la Real Sociedad. En un duelo incómodo en medio de la semifinal de la Liga de Campeones ante el Manchester City (0-0), que concluye el miércoles en el Santiago Bernabéu, el técnico del Real Madrid Zinedine Zidane optó por reservar a varios de sus hombres más importantes.

El equipo blanco se presentó con las conocidas bajas por lesión del portugués Cristiano Ronaldo y del francés Karim Benzema y la responsabilidad ofensiva de los blancos recayó en Gareth Bale, que cumplió a la perfección al lograr el gol de la victoria, el 19º del galés en la Liga.

En la recta final Isco, que había entrado en la segunda parte, jugó con Lucas Vázquez y el extremo blanco sirvió desde la derecha para que el galés entrara con potencia al primer palo y rompiera la resistencia local con un soberbio cabezazo.

El segundo de la tabla ganó 1-0 en el Vicente Calderón al Rayo Vallecano con mucho más sufrimiento del previsto. Simeone hizo siete cambios respecto al equipo que puso ante el Bayern y el Atlético lo notó.

Apenas pasó nada en la primera mitad y el Rayo estuvo a punto de adelantarse. Tuvo que desatascar el partido el francés Antoine Griezmann, que reemplazó al argentino Luciano Vietto en el 55. Dio el triunfo a los locales solo 35 segundos después de entrar con su 21º tanto en esta Liga.

El internacional francés recogió un rechace en la frontal y enganchó un disparo de primeras al poste izquierdo del arquero Juan Carlos. Con esta victoria, los rojiblancos metían más presión al Barcelona, que cerraba la noche en el Benito Villamarín.

El Betis aguantó sin problemas ante un Barcelona lento y analítico hasta que Westermann cometió un error infantil siendo expulsado por doble amarilla, todavía antes del descanso. La segunda mitad se presentó como un asedio culé, y un error conjunto de Adán y Pezella, permitió a Rakitic abrir la alta para mantener al Barça en un liderato certificado por el 0-2 de Suárez.

Tras estos resultados el Barcelona es líder con 85 puntos, los mismos que el Atlético, colíder. El Real Madrid es tercero con 84 y va quedándose sin opciones. Necesita que los dos primeros 'pinchen' para tener chances de ganar el título.

Las dos últimas jornadas del Barcelona
El conjunto culé recibirá al Espanyol en el derbi catalán en un partido en el que estará en juego la Liga y el descenso. Los azulgranas finalizarán la Liga en Granada ante un equipo que se estará jugando la vida.

Las dos últimas jornadas del Atlético
El Atlético de Madrid tendrá que visitar el Ciutat de Valencia para jugar ante el Levante, que podría estar jugándose la vida o ya descendido. Igual que la última jornada ante el Celta, que podría estar jugándose la Champions o ya clasificado para la Europa League.

Las dos últimas jornadas del Real Madrid
El Real Madrid tendrá un difícil compromiso en el Bernabéu en la penúltima jornada ante un Valencia que ya ganó en el Camp Nou. Cerrará la Liga ante el Deportivo, que previsiblemente ya estará salvado.