lunes, 3 de abril de 2017

MADRID PEGA, BARÇA RESPONDE

Isco comanda al Real Madrid en su victoria ante el Alavés y Luis Suárez hace lo propio con los de Luis Enrique en Granada

Antonio Blanca

Los cuartos de final de la Liga de Campeones se entrecruzan en el desenlace liguero que, previsiblemente, quedará encarrilado en el mes recién estrenado. Y es que abril acoge una saturación de fechas que pondrá a prueba la planificación y el diseño de la plantilla de los tres primeros clasificados de La Liga. "Todos los jugadores son importantes y les necesitaremos a todos" respondió Zinedine Zidane en una de las tantas ocasiones en las que se le ha preguntado por la suplencia de James o Isco. Pues bien, ese axioma es exacto si se contempla lo venidero. Para no descarrilar, los candidatos a todo habrán de demostrar que su fondo de armario cuenta con garantías suficientes como para no verse apeado en esta sucesión de obstáculos que contiene el enfrentamiento directo de los tres gallos con el Bernabéu como marco.

La fórmula fue aplicada por Real Madrid, Barcelona y Atlético. El propio Zidane escogió dar descanso a Sergio Ramos, Keylor Navas, Marcelo, Casemiro, James y Carvajal a pesar de medirse al finalista copero y uno de los mejores visitantes del campeonato. Y le saldría bien, a pesar de la lesión de Varane que hizo jugar al carrilero madrileño destinado a descansar. Benzema volvería a liderar una ejecución ofensiva coral, eso sí, menos engrasada que de costumbre. Con 1-0 -diana de Karim- y una placidez total se llegó al descanso. Pero el atardecer se turbaría en Chamartín, pues el sistema de Pellegrino soltaría amarres y recobraría su pentagrama ambicioso, llegando al punto de dominar y multiplicar el trabajo de Casilla.

El partido se transformó en el segundo acto, con la tribuna plena de incertidumbre. La posesión y el peligro eran vitorianos, y sólo la falta de atino en el último tercio de cancha negó el merecido premio a la apuesta vasca. Deyverson, Theo y Edgar perdonaron en 45 minutos de esplendor visitante y, cuando lo pitos salpicaban la atmósfera, un volantazo táctico del entrenador francés (sacó del verde a un Modric bajo cero y a Benzema para dar entrada a Kovacic y a Lucas Vázquez) recompuso el equilibrio y la intensidad de los suyos para resolver, de la mano de Isco y Nacho, tres puntos en un combate que se había "puesto muy peligroso", en palabras del destacado malagueño. Ronaldo y Bale no destacaron y la desconexión a punto estuvo de recrear la crisis merengue.

Caso contrario vivió el segundo clasificado en Granada. El Barcelona desplegó un ejercicio de monopolio y control rotundos que duró 90 minutos. Sin Messi, Piqué, Umtiti e Iniesta -Luis Enrique también rotó-, Luis Suárez y Neymar se encargarían de dirigir la trompicada orquesta blaugrana. Alcaraz repitió la defensa de cinco obreros y sacrificó pegada al quitar un delantero y meter un destructor más, y lo pagaría, pues entregaría el timón al ya predispuesto a mandar conjunto culé. Ochoa, la falta de puntería y algunas decisiones arbitrales fueron el sostén de un club andaluz entregado a la resistencia de la tormenta de llegadas continuas visitante. Sin demasiada lucidez se asomaban a posiciones de remate y Suárez estrelló una vaselina en el travesaño. Pero, cuando los merecimientos parecían no traslucirse en estadística, el charrúa adelantó a su equipo al borde del intermedio. Con una parábola delicada.

Recularía el técnico local y deshizo su jugada: dio entrada a Boga, atacante, y sacó al mediocentro físico. Y el fútbol mostró su cara más voraz al Barça: el recién entrado empató al cazar en un renuncio a la zaga visitante. El 1-1 no hacía justicia, pero el escuadrón azulgrana debía mostrar su personalidad, ya que los nazaríes habían adelantado líneas, en busca de mayor tajada. No pasaba s mejor momento el segundo clasificado y Suárez se disfrazó de Messi para decidir. El uruguyo dibujó un pase sublime, de espaldas, que Alcácer tradujo en el 1-2. A partir de ahí buscó con más ambición el gol el bloque rojiblanco hasta que sufrió una expulsión y Neymar acertó, al fin (gol centenario en 176 partidos con la elástica azulgrana). La traca final cerró un 1-4 sin fisuras -rematado por Rakitic- que no constituyó un sonrojo al penúltimo (a ocho punto de la permanencia) por el desatino culé.

Por detrás aparece el Atlético, tercer clasificado después de un buen puñado de meses. Los pupilos de Simeone se aposentaron en el puesto que se marcaron como objetivo tras domesticar al Málaga en La Rosaleda (2-0) y aprovechar la inercia gripada de un Sevilla que empató sin goles y en el Pizjuán ante el Sporting (cuarto partido consecutivo sin ganar). Torres daría dos pases de gol a Koke y Filipe para zanjar una exhibición de fundamentos defensivos de los rojiblancos. La versión ancestral del esquema del Cholo amilanó al urgido conjunto malacitano -liderado por Sandro- y le mordió cuando olió la sangre. Los de Sampaoli, por su parte, arrastraron su decrepitud tras la eliminación continental y ni Violo, ni Nasri ni Correa pudieron con el achique gijonés y con Cuellar. Pescó un punto el club asturiano que tampoco le sirve de mucho, pero refrenda la caída del nivel de los hispalenses, otrora inexpugnables en casa.

Villarreal y Real Sociedad sincronizaron sus pinchazos para alejarse de la cuarta plaza y echarse encima el rebufo de Athletic y Eibar. Los levantinos cedieron en La Cerámica ante una locura ofensiva que volvió a dar frutos a los de Mendilíbar. Salieron los armeros de Castellón con un 2-3 edificado por los goles de Pedro León (penalti), Kike García (jefe del batallón) e Inui. De nada sirvió el doblete de Roberto Soriano como tampoco tuvo validez suficiente el tanto anotado por Juanmi en Anoeta. El acierto del delantero sólo supuso el empate a la sublime diana lograda por Szymanowski (el Leganés se colocó dos partidos por encima del descenso). Y el gol número 100 liguero de Aduriz con el Athletic impulsó a los leones a la séptima plaza, a un punto del Submarino después de derrotar a Osasuna en El Sadar (1-2, con Sergio León y Wiliams completando el marcador).

Por último, Espanyol y Valencia ganaron para tomar oxígeno y alejarse definitivamente de la quema, los segundos, y apuntar a plazas europeas, los primeros. Reyes decidió el 2-1 perico sobre el Betis (en una remontada al gol de Rubén Castro que empezó Javi Fuego en el minuto 87) que sitúa a los de Quique Flores a cuatro puntos de la frontera continental. Mestalla, por su parte, vivió una de las jornadas más plácidas que recuerda, con un 3-0 asestado por su equipo a un Deportivo dominador pero desprovisto de remate. De hecho, Faycal marró un penalti que sacó lustre a la mística de Diego Alves (24 penas máximas detenidas en La Liga) en el inicio de un envite sentenciado por los chispazos de pegada che: Garay, Albentosa (en propia meta) y Cancelo anotaron. Quedan por competir Las Palmas y Celta. Lo harán este lunes, un día antes de que arranque la trigésima jornada. Cosas del mes de abril.

viernes, 31 de marzo de 2017

GRACIAS "MONCHI", CONTIGO EMPEZÓ TODO

José Antonio Moya

El Sevilla FC anunció este jueves que ha llegado a un acuerdo con el director deportivo de club, Ramón Rodríguez 'Monchi', para que éste deje el cargo.

"El Sevilla FC y Ramón Rodríguez Verdejo 'Monchi' han llegado a un acuerdo para la salida del director general deportivo de la Entidad, aprobado por el Consejo de Administración reunido en la tarde de este jueves", señala el comunicado del club hispalense.

Este viernes a las 12.30 horas el presidente del Sevilla, José Castro, y Monchi darán los detalles del acuerdo en una rueda de prensa en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán.

Aunque ni el Sevilla ni el propio Monchi han abundado en más aspectos de esta desvinculación, ya desde hace días medios de comunicación en Italia daban por hecho que el exportero sevillista ocuparía el cargo de director deportivo del Roma, con un contrato que le ligaría a ese club las próximas tres temporadas.

Monchi, nacido en San Fernando (Cádiz) hace 48 años, ya anunció a la conclusión de la pasada temporada que dejaría el cargo porque necesitaba descansar y tomarse un año sabático, aunque finalmente fue convencido por los dirigentes del Sevilla y continuó esta campaña.

El hasta ahora director deportivo sevillista estuvo este mismo jueves en la ciudad deportiva del club para presenciar el entrenamiento de la primera plantilla que dirige el argentino Jorge Sampaoli.

Posteriormente, se dirigió al estadio Ramón Sánchez Pizjuán, donde están las oficinas del club, y se marchó esta tarde al tiempo que se iniciaba una reunión del consejo de administración, que finalmente anunció el acuerdo entre las partes.

Monchi fichó como portero del Sevilla en la campaña 1990-91 y estuvo en la plantilla hasta la campaña 1999-00, en la que pasó a tener funciones de delegado de campo en un curso en el que el equipo descendió a Segunda División.

En la campaña siguiente, con Roberto Alés como presidente, fue nombrado entrenador Joaquín Caparrós y Monchi secretario técnico, en una temporada en la que se consiguió de manera solvente el retorno a la máxima categoría.

Desde entonces, Monchi, que ascendió al cargo de director deportivo y que incluso fue consejero con José María del Nido como presidente, ha estado al frente de la parcela deportiva del club con un notable éxito.

Considerado como uno de los directores deportivos mas valorados en Europa, ha tenido el mérito de fichar jugadores que posteriormente se han revalorizado en el Sevilla y han sido traspasados por cantidades millonarias.

En este siglo XXI, el Sevilla, bajo la dirección deportiva de Monchi, se ha ganado el respeto en el fútbol continental gracias, entre otros logros, a ser campeón en cinco ocasiones de la Liga Europa, las tres últimas ediciones de manera consecutiva.

Las dos últimas temporadas también disputó la Liga de Campeones, competición en la que este curso cayó en los octavos de final ante el Leicester inglés.


El Sevilla, ahora solo en competición en La Liga Santander, afronta los diez últimos partidos del torneo como tercer clasificado en la tabla y con el objetivo de volver a jugar el próximo ejercicio la Liga de Campeones de Europa.

jueves, 30 de marzo de 2017

MENTIRAS S.A.

Si de una sociedad de capital se tratara, el nombre le quedaría a la perfección al central de la selección española y del Barcelona

Antonio Blanca

Fue la noche del martes, tras el prestigioso triunfo de España en París el cual quedó eclipsado por una polémica inesperada, de esas relacionadas con los clubes que la Federación intentó evitar durante toda la concentración. Se insistía toda la semana en que las preguntas fueran sobre la selección española, pero Gerard Piqué se saltó el guión. Dos plantas más abajo de la sala donde Julen Lopetegui atendía a unos pocos periodistas españoles y muchos franceses, el central del Barça se detuvo vestido de calle en la zona mixta, unos metros antes que lo hiciera el pasado junio, hace nueve meses, cuando asumió la superioridad de Italia, cuestionó lo hecho hasta entonces y pidió reinventarse antes de decir que los nuevos no estaban al mismo nivel.

En los ocho días que ha durado la concentración, el central azulgrana no se había asomado a los medios y lo hizo en la zona de radios, primera parada en el recorrido de los protagonistas. Tras hablar del partido y bromear con que el sistema VAR había ayudado a España señalando que “se resume en jugar de blanco” (primera flecha al rival), le cuestionaron por las declaraciones de Raúl en las que no cerraba la puerta a trabajar algún día para el Barça y si aceptaría un hipotético rol similar en el Real Madrid.

Su primera respuesta, aparentemente sincera, fue una bomba. “Yo nunca trabajaría para el Real Madrid. Lo que no me gusta son sus valores. No me gusta ver en el palco del Bernabéu las personalidades que hay y cómo mueven los hilos en este país. La persona que imputó a Messi y Neymar se sienta al lado de Florentino en el palco (en referencia a la abogada del Estado Marta Silva, que formó parte de la directiva del club blanco con el actual presidente). No vamos a pasar una lista como Mourinho. No voy a decir más nombres, pero no descubro nada. Sabemos cómo funciona”, proclamó Piqué.

Prendida la mecha, empezó un jugoso interrogatorio-intercambio de pareceres con la prensa que se prolongó durante nueve minutos. “No me gusta lo que transmite el Madrid. Con los jugadores del Real Madrid me llevo fenomenal y juego a las cartas con ellos, pero me preguntas y yo contesto lo que siento”. Con cada frase que soltaba Piqué, que miraba a los ojos de los presentes con cara de saber que la había liado, mientras se acercaba otra cámara más de la zona de televisión hasta el punto de terminar rodeado por todos los allí presentes. “¿Habláis del 6-1 al PSG y no de cuando el Madrid ganó la Champions con un gol en fuera de juego? Si nos ponemos a tirar atrás...”, se defendió recordando que por sus críticas a los árbitros ya le han multado dos veces, aunque no le preocupa, imagino que debe estar habituado a multas por parte de la autoridad, no hay más que recordar su episodio con la Guardia Urbana de Barcelona, mostrando en él su educación, saber estar y respeto a las instituciones.

Sólo dije que el árbitro tiene que mejorar su trabajo. Estoy convencido de que el Madrid y el Barça son los más favorecidos. Yo comparo entre ambos, no con el Leganés, que seguro que el Barça es más favorecido. Es algo normal decir que los árbitros tiene que subir el nivel. Y hay muchísima gente de acuerdo, no hay nada malo en decirlo, hablo en general del estamento arbitral, y ya me han multado”, dijo antes de considerar una barbaridad la sanción a Messi por parte de la FIFA. “Os gusta mucho hablar del Madrid. ¿Quién me ha preguntado por Raúl y el Madrid? Habéis sido vosotros. Para mí, esto es un show, no me molesta nada de lo que digan y espero que no moleste lo que digo. Hay gente que se lo toma muy a pecho. Se trata de pasarlo bien”, respondió después de que algún periodista le dijese que su afirmación el palco del Bernabéu era muy grave, que lo es, pues escupió una sandez tan gigantesca como injuriosa, y si cree que un Abogado del Estado prevarica (Marta Silva no imputó a nadie, primero porque no es juez, segundo porque ella no trabajaba en tales casos de evasión y fraude fiscal, tercero Piqué, porque tu idea de leyes es muy similar a la que tienes sobre educación, y la figura del imputado ya no existe, si bien se te perdona, por ignorante) ya está tardando en acudir al juzgado de guardia, al igual que Godall como Vicepresidente del Barcelona, poner sobre la mesa del Fiscal un dossier con todas las ilegalidades y ejercer como buen ciudadano.

Pero ¿qué se puede esperar de un señor que en una fiesta de la selección española se dedicó a festejarla escupiendo por la espalda a un señor de más de sesenta años? En otro momento se le llamaría travesura, pero su nombre correcto es “gentuza”.

En esas que a su espalda circularon muchos otros futbolistas a los que nadie pidió parar, como los 'londinenses' que se fueron todos juntos en avión privado tras hacerse una foto con N'Golo, Kanté o los tres de Manchester. Solo Deulofeu, protagonista en el césped, hizo una única declaración colectiva alegando tener mucha prisa por el vuelo que debía coger a Barcelona con Piqué, que seguía de 'debate' con la prensa. Pasó junto al central azulgrana incluso el joven MBappe, al que muchos de los presentes esperaban por su irrupción meteórica y mediática, pero en ese momento nadie dudaba que lo de 'Geri', que estaba haciendo esperar al goleador del 0-2 y a sus compañeros del Barcelona para tomar su propio vuelo al aeropuerto del Prat, merecía más la pena. “Hemos hablado de abril, a los del Madrid les he deseado que marquen muchos goles y luego pierdan”, apuntó. Se fue Piqué sin rodear la zona de las teles recordando que tenía prisa tras reiterar que no se arrepiente de nada y que esperaba que “a nadie le moleste nada de lo que yo digo”.

Tras su marcha, Sergio Ramos capitán de la selección y del Real Madrid le respondió de la mejor manera, desacreditando sus palabras. Como dice el refrán siempre habla quién más debe callar. Es muy posible que a Piqué no le gusten los valores del Madrid y prefiera los del Barcelona, que está condenado por estafa y fraude como persona jurídica, que tiene a cinco de sus últimos seis presidentes investigados o condenador por malversación de caudales, estafa, fraude, que varios de sus jugadores han sido condenados a penas de prisión, sí de cárcel, como Mascherano o Messi  (a día de hoy condenado a dos años a expensas de lo que decida el Tribunal Supremo en el recurso de casación del 20 de abril). Ya lo ha declarado el Jefe de lo Penal de la Abogacía General del Estado, él, un socio del Atlético de Madrid fue quien dirigió la causa contra Messi y Neymar (investigado por corrupción entre particulares y fraude), no la señora Marta Silva, pero vamos, como si los colores de un profesional que ha superado una fase de oposición durísima para ejercer como Abogado del Estado fuera un impedimento y una suposición de mala praxis.

Una vez desnudas las vergüenzas, como dijo un verdadero genio como Groucho Marx, más vale callar y parecer tonto, que hablar y disipar todo tipo de dudas. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

ESPAÑA SE VA AL 'VAR'

Carlos de Blas

Jacques Chirac y José María Aznar asistieron, como presidentes de Francia y España, al último partido amistoso de campanillas entre ambas selecciones. Aquel duelo, decidido por 1-0 por Zinedine Zidane, resultó el marco de gala para la inauguración del Stade de France que este martes acogía el enfrentamiento entre la mezcolanza de titulares y fondo de armario que dispusieron Didier Deschamps y Julen Lopetegui para competir por el orgullo vecinal. Una de las candidatas al título de Rusia 2018, el bloque local, y una de las aspirantes aventajadas, el bando visitante, reproducían la rivalidad de aquel partido de enero del 98. Aunque mucho han cambiado los vientos desde entonces: ninguno de los combinados había alzado un Mundial y ni el video-arbitraje ni la sombra terrorista ni se atisbaban, mientras que en este evento se han desplegado medidas preventivas quirúrgicas en los aledaños de Saint Denis, recinto de reciente recuerdo agridulce (allí perdió el cargo Vicente del Bosque en verano de 2016).

Sobre el verde salieron las estructuras arquetípicas de dos equipos que tienen su billete al próximo campeonato mundial encauzado, aunque las modificaciones resultaban explícitas. El once del Gallo se dejó a Giroud, Payet y Matuidi (Pogba padecía molestias) en la banca para proponer a Mbappé su presentación al mundo. Además, Tolisso y Rabiot abrigarían a Kante en la medular. España, por su parte, trató de prolongar su exquisita apariencia desplegada ante Israel con Morata y Pedro en punta (por Diego Costa y el cerebro básico Silva) e Isco y Koke como acompañantes de la red liderada por Iniesta (en sustitución de Vitolo y de el metrónomo Thiago). Es decir, se testaba la competitividad colectiva y se abrían ventanas para el brillo de las reivindicaciones particulares, con Griezmann dispuesto a hacer una escabechina que le afiance como líder de su corral (en detrimento del olvidado Benzema) y De Gea, Ramos y Piqué empeñados en evitarlo.

El cuero echó a rodar tras el minuto de aplausos en homenaje a Jean Berbeke (ex presidente de la Federación Francesa de Fútbol) y Raymond Kopa (ex jugador del Real Madrid y Balón de Oro). Lo hizo con los visitantes tratando de pautar un ritmo sosegado por medio de la posesión controladora, horizontal, y con los franceses agazapados, entre la cesión de metros y la explosión a la contra. En ese esquema sufrió el sistema español un aviso paradigmático: la intensidad ajena y su juego directo estaban desbordando a la línea de repliegue propia en cada imprecisión. No obstante, Mbappé, punta de lanza con Griezmann y Gameiro entre líneas, probó a De Gea -a centro de Kurzawa- con un remate astuto que el portero sacó con una reacción de reflejos sensacional -minuto 5-.

El centro del campo galo sufría para trazar asociaciones fluidas y, por eso, Lopetegui ordenó presiones elevadas tras pérdida. Pero la descoordinación en el movimiento adelantado de cierre entregaría metros para el disfrute del tridente local. Esa postura valiente y jerárquica española todavía le costaría en el prólogo, antes de asentarse, un cabezazo de Koscielny que Piqué sacó bajo palos -el remate se gestó tras una contra frenética en la que Mbappé forzó una falta lateral ante el central culé-. Iniesta asumiría el papel desequilibrante con el disparo inicial del once patrio. El manchego recibió en la frontal, con el control eliminó a su par y en una reducción de espacios absoluta alcanzó a girar, perfilar su cuerpo y engatillar una rosca que lamió el poste izquierdo de Lloris -minuto 13-. Necesitaba España transmitir amenaza a sus contrincantes para legitimar su puesta en escena y este sería el punto.

Sobre el estilista blaugrana y la fluctuación posicional de Koke y, sobre todo, de Isco, crecería el protagonismo del juego de toque nacional. Con Busquets como ancla y Carvajal y Alba uniformados como carrileros largos, el envite se desnudaba como una confrontación de estilos en la que el libreto del entrenador vasco imponía su estilo combinativo. La superioridad numérica en el ecuador de la cancha redundó en la jerarquía ante la que Deschamps recluyó a su dibujo, en un intento arrinconado de colapso de los pasillos centrales. Se trataba, por tanto, de exhibir tanta paciencia en fase ofensiva como concentración en la neutralización de las fulgurantes escapadas de les bleus. La mutua imprecisión en el último toque, tanto en las circulaciones españolas como en los relámpagos galos, pintó un paisaje en el que las porterías no entraban en la dinámica.

El soliloquio resplandeciente español, que localizaba rutas de avance con las incorporaciones de Carvajal y los centros laterales, confirmó el respeto de Deschamps, que descartó la ambición posicional sin pelota. No presionaba Francia y sí lo hacía España, que otra vez resaltaría a Iniesta como su punzón primordial. El albaceteño marró un mano a mano con Lloris, tras pase de Pedro, entrando a través de una pared y resolviendo con un lanzamiento cruzado con el exterior de su bota diestra -minuto 28-. El portero sacó el intento y dio paso a una transición que sirvió para dar desahogo a su vestuario. Antes de encaminarse al intermedio, Mbappé reclamó un pellizco de atención con una serie de fintas lucidas que no hacían más que subrayar la descontextualización de los delanteros locales. Habían sido condenados al rol de sujeto pasivo, inmersos en un equipo sin argumentos creativos para revertir la inercia.

La seriedad y el compromiso tácticos de cada pieza, en un esfuerzo coronado por Busquets -gobernador de la fase de repliegue-, salpicó de emboscadas exitosas el anhelo de contragolpe francés. Todo, menos la profundidad -con Morata como mártir-, funcionó en la ejecución de un primer tiempo dominante hasta relamerse. Sólo La Marsellesa y el fogonazo efervescente inaugural sacaron del silencio a la tribuna. Y un robo adelantado de Koke traducido en oportunidad por el disparo de Isco que atajó Lloris pondría el broche a un plácido y rutilante ejercicio nacional en París. La impotencia que afligía a los suyos obligaba a Deschamps a rebuscar anexos a su interpretación del duelo, porque el decantar de los minutos (67% de posesión y ocho a tres intervenciones del portero) se manifestaba desfavorable.

El que fuera mediocentro emblemático de la Juventus ganadora de la Champions y de la Francia campeona de todo insufló a sus pupilos nuevos bríos e introdujo a Bakayoko -por Rabiot- en una tratativa de enmendar lo visto con más físico y exigencia anatómica. El fruto se le aparecería con celeridad, por medio de un gol de Griezmann de cabeza tras un robo producto de la renacida presión local. Sin embargo, la certera salida en tromba fue anulada por fuera de juego (video-arbitraje mediante) y Lopetegui aplicó la criptonita técnica al intento de Deschamps por llevar el partido a la anarquía del toma y daca. Julen reaccionó, en el minuto 52, metiendo en escena a Silva y Thiago (por Iniesta e Isco). La lucha por la preeminencia posicional estaba ganando a la brega por la pelota, y España estaba cediendo. La salida del balón visitante sufría, por primera vez, y la convulsión de la trama estaba servida.

Tardaría diez minutos el otrora patrón en mostrar los colmillos. Una escapada de Pedro constató el estirón táctico nacional, que entretejía incipientes asociaciones en campo oponente, horizontales, controladoras, para apagar el incendio. Y Morata trazó su primer desmarque sintonizado con los lanzadores para descerrajar un derechazo desviado -minuto 58-. Por el camino, Silva, Thiago, Carvajal, Alba y Busquets fueron filtrando el cloroformo al tempo para amainar el empuje rival y restablecer la relación de fuerzas previa al respingo francés. En el nudo del segundo acto, cuando Mbappe dejó su lugar a Giroud (muy buen aspecto el del delantero de 18 años) y Deulofeu ocupó el escaño de Pedro (vaciado), la pelota volvía al redil español aunque la adelantada defensa gala se negaría a volver al encierro. Y el riesgo lo ajusticiaría el jugador del Milan.

Deulofeu, en su primera acción, amortizó los espacios para introducirse el área, en diagonal, y sentar a Koscielny. El central francés no tuvo más remedio que obstaculizar el avance afilado de la transición española y el penalti fue transformado en gol por Silva (minuto 68). Respondería con gallardía una Francia golpeada elevando sus vatios de derroche y asestando una ráfaga de córners que sería inocua. Pero la receta de la posesión y la urgencia orgullosa local confeccionarían un desenlace que marcaría la recogida de los merecimientos españoles. Con Ander Herrera ya en cancha (por un sobrio Koke), Deulofeu completó su robo de los flashes a Mbappe anotando el 0-2 en el minuto 78. El catalán batió a Lloris en la enésima acción visitante de mimo coral al esférico que condecoró un rendimiento sobresaliente. Menuda manera de estrenar su cuenta goleadora internacional. Ese clavo final al ataúd francés lo gestó una roulette sedosa de Busquets.


Los minutos de la basura, con todo decidido, hicieron participar a Lemar y Dembele (otros dos diamantes) en la fiesta nacional. Nacho e Iago Aspas también serían de la partida en un crepúsculo que no acogería más que la escenificación, despojada de tensión competitiva, de la claudicación de una vigente subcampeona de Europa que se resignó ante la fluidez en el toque del sistema de Lopetegui. "Fuimos maltratados en la primera parte", analizarìa Deschamps. Dicho planteamiento reluce, en estas semanas, sin parangón en la claridad y la concentración que controlan y ganan partidos dondequiera. La exuberancia física, que pintaba volcanes que abrasaban a sus rivales en la Euro'16, sólo fueron cenizas ante la calidad bien coordinada y supeditada al conjunto de una España que salió de este amistoso como una obra en rotunda evolución positiva e ilusionante.

lunes, 27 de marzo de 2017

TIEMPOS MALOS

El City de Pep Guardiola vive una situación delicada tras los problemas que arrastra en la Premier League y la eliminación de la Copa de Europa

Antonio Blanca

Marzo de 2017 no quedará inscrito entre los mejores meses en la historia del Manchester City, definitivamente. La entidad radicada en el Eithad Stadium no ha parado de concatenar reveses en las últimas semanas. Y es que los nubarrones no sólo se han constreñido al ámbito del dubitativo devenir del equipo en el verde, sino que el propio club, en su multiplicidad de esferas y estratos, se ha visto involucrado en incidentes extracurriculares que en nada han ayudado a revertir la marejada que aflige a los citizens en un tramo de curso en el que parece haberse esfumado cualquier tipo de esperanza por circundar la gloria en el primer año del proyecto Guardiola.

Si Pep ocupó buena parte de sus ruedas de prensa hasta enero de 2017 en evidenciar y verbalizar lo rudo y feo de la lógica del estilo futbolístico británico, y su incapacidad (o dificultad extrema, si se quiere) para adaptar su libreto al susodicho ("Yo no entreno cómo dar una patada o hacer entradas. Yo entreno para jugar al fútbol", llegó a decir en la cúspide de la discusión), el exitoso entrenador catalán ha ido dando su brazo a torcer en estos temas relativos a la adaptación a medida que su equipo ha ganado en consistencia, si bien el golpe monegasco ha terminado por mermar la energía del resignado preparador que hizo historia en Can Barça.

La improbable eliminación en octavos de final de Liga de Campeones, tras haber cosechado un 5-3 en la ida, uniformada como cataclismo en las islas -carnaza para la prensa amarilla y desasosiego para la nación citizen-, ha resultado la inauguración de unas decenas de días en las que el City se ha visto desprovisto de su fuelle en la Premier (producto de las lesiones de piezas nucleares como Gabriel Jesús y de la reiterada falta de puntería en ambas áreas), fuera de su mayor ambición y epígrafe subrayado en los objetivos que firmó el nuevo entrenador, y envuelto en dos acontecimientos que lindan con lo ilegal.

Al tiempo que la Premier nominaba como mejor técnico del mes a Craig Shakespeare (en un giro sublime de la fortuna que mantiene al Leicester como único representante inglés en la máxima competición continental a pesar del cuadro pintado en febrero), que ha ganado tres partidos ligueros y el que le enfrentó al Sevilla en un pleno inmaculado, y se dejaba fuera de la lista a Guardiola (al galardón optan Conte, Klopp, Pochettino, Howe, del Bournemouth, y Allardyce, del Crystal Palace), la UEFA multaba al City por los incidentes acaecidos el 21 de febrero en la ida ante el club del Principado. La Comisión de Control, Ética y Disciplina del organismo decidió sancionar con 18.000 euros al club por incumplir los artículos 11 (2) y 16 (2) de su Código Disciplinario, que hacen referencia al inicio retrasado de un partido y al lanzamiento de objetos al césped, así como de una invasión del campo por parte de aficionados.

Además, y de vuelta a las islas, la BBC publicaba este sábado que el equipo dirigido por el catalán ha sido multado por la FA (federación inglesa de fútbol) con motivo de sus reiteradas omisiones del cumplimiento de las normas de la lucha antidopaje que rigen en el balompié inglés. El monto de 35.000 libras, que escenifica de forma monetaria la gravedad de la falta, tiene por objeto sancionar tres infracciones cometidas en un periodo inferior a cinco meses.

La Asociación de Fútbol acusa y penaliza al Manchester City porque el 12 de julio no informó a la FA de una práctica no prevista, el 1 de septiembre se registró que un futbolista no completó el control antidopaje porque la información del hotel facilitada era errónea y porque el 7 de diciembre hasta seis jugadores no se sometieron los análisis sorpresa porque el club no había informado a la federación de que todos ellos estaban disfrutando de un día libre. El problema reside en que estos fallos programáticos (todos los profesionales que compiten en la Premier han de ofrecer de manera específica los horarios de cualquier actividad y el paradero de sus futbolistas) cubren de sospecha a un equipo que aumentó su rendimiento en febrero, cuando Guardiola fue designado el mejor preparador de la Liga.

jueves, 23 de marzo de 2017

XENOFOBIA ANTE LA VISITA DE ISRAEL

Diversas plataformas anti sionistas de calado eminentemente discriminatoria han organizado para mañana concentraciones contra la selección de Israel

Antonio Blanca

El encuentro que España disputará ante Israel en Gijón sigue adquiriendo tintes políticos con el paso de las horas. Así, la plataforma Tarjeta Roja a Israel, compuesta por quince entidades asturianas, se manifestará en la ciudad gijonesa mañana contra el "comportamiento del Estado de Israel" coincidiendo con el partido que ambas selecciones disputan clasificatorio para el Campeonato del Mundo de Rusia 2018.

La manifestación dará comienzo a las 19:00 en la plaza de Jovellanos para finalizar en el parque de Cocheras, el lugar más cercano al estadio de El Molinón al que les permiten acercarse. El portavoz de la plataforma, Ángel Alonso, aseguró ayer que la selección de Israel representa en el terreno deportivo "a un Estado que comete violaciones contra el derecho a jugar al fútbol de otros pueblos", pero reiteró el carácter "pacífico" de la convocatoria.

La marcha tiene como lema "Ayer Sudáfrica, hoy Palestina" y a su vez esta plataforma ha solicitado a la FIFA la expulsión de la selección de Israel mientras el país continúe con su actual forma de actuar. "La sociedad civil tiene que caracterizarse por la defensa de los derechos humanos y Gijón ha dado muchos ejemplos de ello y el viernes lo volverá a dar", añadió Alonso. Al margen de la manifestación la plataforma repartirá miles de cartulinas rojas para que el público que acuda al partido las muestren en los minutos 17 y 48 del encuentro, minutos elegidos en conmemoración de dos fechas, 1917 y 1948, en las que las potencias occidentales concedieron a Israel los terrenos palestinos. En relación con este asunto, el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Gijón, gobernado por Foro, ha recordado que el pasado 9 de marzo el Pleno municipal aprobó una moción que revocaba la iniciativa aprobada previamente de apoyo a una campaña internacional de boicot, desinversiones y sanciones a Israel.

Mientras tanto, el combinado que entrena Julen Lopetegui siguió con la preparación del choque en un entrenamiento en el que Carvajal no pudo ejercitarse al sufrir un proceso gripal, mientras que Pepe Reina continuó al margen con molestias en un gemelo que siguen teniendo en el aire su continuidad. El sitio del portero del Nápoles lo ocupó de nuevo Kepa, que no viajó junto al resto de compañeros de la selección española sub 21 a Murcia, y está a la espera de la evolución del guardameta madrileño para saber si se queda en la absoluta como tercer portero.

El seleccionador español estará pendiente de la evolución de Carvajal para decidir el lateral derecho. El madridista iba a ser titular frente a Israel y en caso de que no esté recuperado su sitio lo ocuparía Azpilicueta.

lunes, 20 de marzo de 2017

SALVANDO LAS DIFICULTADES

Ni Real Madrid ni Barcelona fallaron en sus complicados compromisos de la jornada en la que el Atlético descabalgó al Sevilla de la carrera por el título definitivamente

Antonio Blanca

La última jornada antes del parón de selecciones nacionales ha deparado duelos trascendentales de cara al desenlace de La Liga, por prematuro que parezca. El caso es que este fin de semana afrontaba el Real Madrid la salida más complicada que le marca el calendario. Aterrizó en San Mamés, un estadio en el que sólo había perdido una vez el Athletic este curso (al inicio del ejercicio contra el Barça), y se remangó, ofreciendo una de sus versiones más trabajadoras (de todas sus piezas) para arrancar los tres puntos a los vizcaínos y solidificar su liderato, todavía con un partido menos con respecto a los perseguidores.

Apostó Zidane por un término medio: dio la titularidad a la BBC pero incluyó a Bale en la responsabilidad del extremo diestro del 4-4-2 que equilibró su dibujo hasta conducirlo hacia la victoria. Sin embargo, tardaría en empastar el equipo de Chamartín la intensidad vasca y la tormenta de centros laterales no tardó en arreciar sobre Navas. Con Raúl García como referente, el Madrid era encerrado en su área hasta que Benzema emergió para retener la pelota y amenazar al engrandecido rival. Terminó el galo por hacer el 0-1 en una contra al galope de Ronaldo. Con ese resultado y el crecimiento de sensaciones colectivas merengues se decretó el descanso y la reanudación.

El segundo acto comenzó como el inicio, con una divergencia de ritmo y energía entre los púgiles. Ese hecho y el cambio de Zidane (Lucas Vázquez por Modric, vaciando el centro del campo) entregaron la pelota y las ocasiones a un bloque de Valverde que haría caja con Williams como jefe y Aduriz como goleador. El empate hizo justicia antes de que el balón parado volviera a emerger para salvar al entrenador francés. Casemiro hizo el 1-2 final en un córner embarullado y Zizou desharía el desaguisado dando entrada a Isco para recobrar la consistencia. Navas y la comprometida (esta vez sí) red de ayudas cerraron el valioso resultado que refuerza la confianza de los capitalinos.

Todo lo contrario, con respecto a las sensaciones, que no a lo estadístico, ocurrió en el Camp Nou. Allí ganó el Barça, respondiendo a la presión del puntero (volvió a fijar la desventaja en dos puntos), pero lo hizo penando a nivel táctico y de compromiso ante un Valencia contragolpeador y que jugó con uno menos 45 minutos. Mangala, que anotó el gol inicial, fue expulsado tras cometer penalti. Messi transformaría el 2-1 (Suárez había empatado en una pillería culminada con categoría rematadora) en el descuento del primer acto. Pero, lo que parecía destaparse como un paseo (superioridad numérica y resultado favorable) se fracturó en la siguiente jugada. Un apagón de concentración soberano de los locales patrocinó el pase en profundidad que cazó Gayá para que Munir empatara, a placer, en la última acción de un primer tiempo volcánico. A partir de ese punto los pupilos de Luis Enrique aceleraron el asedio, con Neymar como protagonista resplandeciente, y el Valencia trató, y consiguió, de mantener el marcador ajustado, con Diego Alves como paraguas en plena ventisca.

No pudo el brasileño tapar el 3-2 anotado por Messi en otra perla individual salvadora -minuto 53- ni tampoco logró evitar a sentencia que la complacencia blaugrana postergó hasta el minuto 88, cuando Neymar exhibió potencia y calidad para regalar a Andre Gomes un 4-2 que certifica la reacción estadística a la resaca del PSG. Pero la imagen guadianesca dejada no puede tranquilizar a nadie en la Ciudad Condal, pues ese es el dibujo de rendimiento que ha establecido el coloso catalán antes y después de la apnea legendaria continental.

El partido grande de la jornada se vivió en el Calderón. Se medían Atlético y Sevilla en pos de la tercera plaza y sobrevino la versión jerárquica de los de Simeone. Los rojiblancos impusieron su soga táctica a Sampaoli y Griezmann decidiría en un examen mutuo de exigencia superlativa. El galo sacó la falta que cabeceó Godín en la inauguración del marcador y anotó el 2-0 con un lanzamiento de falta sublime. Con Carrasco como punzón en la mediapunta, los sevillanos se vieron despojados de su identidad colorida y ardiente. Cansados, todavía golpeados por la desilusión europea y liguera, todavía cederían un tanto, de Koke. El gol final de Correa autografió una lección futbolística que recalcó la superioridad del estatus colchonero sobre el andaluz.

Por detrás se abre una brecha ya considerable, pues Villarreal y Real Sociedad pincharon. Los primeros lo hicieron en el partido que abría la fecha (1-0 ante Las Palmas, obra de Boateng) y los donostiarras sucumbieron al embrujo de Mendizorroza (1-0, tanto de Deyverson). La pugna por las plazas europeas se completa con el empate del Eibar (que está a tres puntos de la séptima plaza, ocupada por los leones) en casa y ante el pegajoso Espantol (1-1, goles de Kike García y Jurado).

De la guerra por la permanencia salió reforzado esta ve el Sporting. Lo hizo por el cauce de lo inesperado, de la explosión anotadora. Se enfrentaba al Granada en un duelo directo de urgencias y hubo de remontar el gol inicial de Ingason. Se la jugó Rubi a un esquema ultraofensivo, dando entrada a Traore, y el africano le entregó la razón de inmediato, abriendo un lapso goleador de cinco minutos en el primer balón que tocó. Babin y Carmona clausuraron el envite con otros dos tantos que hunden a los nazaríes y entregan oxígeno a los gijoneses (suben al decimoctavo puesto, a cinco puntos de un Leganés que empató a nada con su pareja de baile, el Málaga). Osasuna, farolillo rojo incidió en tal consideración al caer, sin bagaje, ante un Betis en ascenso (2-0, goles de Navarro y Rubén Castro).

El derbi gallego cerró el interés con un duelo intenso, como es menester, en el que el Deportivo superó la salida primorosa del Celta para estrujar a unos vigueses cansados después de la batalla rusa del jueves. Sin embargo, Iago Aspas decidiría el choque (0-1) en el tramo final, rematando una jugada de desborde de Beauvue y anotando, por primera vez, en Riazor.