sábado, 28 de mayo de 2016

OTRA GRAN NOCHE DEL FÚTBOL ESPAÑOL

Carlos de Blas

En San Siro, un estadio mítico en el fútbol europeo, se disputan los dos 'eternos' rivales de la capital de España el trofeo más deseado y más grande a nivel de clubes del balompié continental en 90 minutos, más si hay empate en el marcador, con un recuerdo imborrable: la final disputada en 2014 en Lisboa.

No quiere hablar el Atlético de revancha, sino de "nueva oportunidad" en la Liga de Campeones, aunque aquel encuentro marcó a equipo, cuerpo técnico y aficionados por la forma tan cruel de la derrota, con el 1-1 de Sergio Ramos en el minuto 93 y una prórroga agónica. Desde entonces, ese título, el único que le falta al Atlético y al entrenador Diego Simeone, es su gran ambición.

Para el Real Madrid fue la tan perseguida décima Copa de Europa, un momento que ha permanecido y permanecerá en el tiempo, inolvidable, porque la ganó cuando parecía perdida, por el éxtasis que supuso en el equipo, dispuesto ahora, con el francés Zinedine Zidane, a conquistar una vez más el fútbol europeo.

La reafirmación del Real Madrid con el técnico galo y sus incontestables individualidades, con Cristiano Ronaldo, Gareth Bale, Karim Benzema, Luka Modric... contra el Atlético, un equipo por encima de todo, un bloque capaz de eliminar a Barcelona y Bayern Múnich, pero también con un talento indudable en sus futbolistas.

Un partido de alta tensión, tremenda rivalidad, que promete mucha táctica, mucha intensidad y mucha ambición, desde un lado y desde el otro. El Atlético habla del contragolpe de su rival, de presionar arriba y golpear primero en el marcador; el Real Madrid no desvela sus cartas. Al contraataque, con espacios, es temible; con la posesión también, sobre todo por toda la pegada de su ataque.

El duelo parte desde el equilibrio, con el precedente de Lisboa a favor del Real Madrid, pero con los diez derbis más recientes con estadísticas favorables al Atlético. Ha ganado, ha empatado cuatro y sólo ha perdido uno. Son estadísticas en la víspera, no importan nada cuando el balón entre en juego en el estadio de San Siro, pero marcan en la preparación de la gran final de Zidane.

La dinámica plasma una impotencia madridista, el cambio de una tendencia en la que ganaba cualquier enfrentamiento a la dificultad máxima en conseguirlo. El francés busca soluciones en el tapete, donde Simeone consiguió de su máximo estudio la fórmula para dar la vuelta a la situación, encontrando puntos débiles del rival que explotar. Jugar a encerrarse no casa con el estilo Zizou, por lo que el Real Madrid saltará a San Siro a adueñarse del balón y explotar las virtudes ofensivas de sus jugadores. De su pegada y el sacrificio defensivo que hagan como bloque depende el éxito.

Le espera ya en Milán, desde el jueves, el Atlético, con su once casi definido, con variantes en su juego y con un trabajo meticuloso, llevado hasta el más mínimo detalle, del técnico en las dos semanas que ha estado su plantilla sin competir, desde el pasado 14 de mayo cuando se impuso al Celta en el Vicente Calderón (2-0).

Simeone ha preparado a su equipo para muchos partidos dentro de uno solo, para defender a Gareth Bale, Cristiano Ronaldo y Karim Benzema; para contrarrestar al medio campo, pero también para atacar, para presionar y para variar su sistema o cambiar de registro si el encuentro lo requiere, dependiendo del momento.

Es una de las virtudes del conjunto rojiblanco, del que se prevé un inicio potente, al estilo de sus últimos combates antes grandes adversarios como el Barcelona o la ida de semifinales con el Bayern, con una opción latente en el once, el belga Yannick Carrasco por el argentino Augusto Fernández, respecto a sus pruebas para la final.

Dependiendo de su elección por el planteamiento, más ofensivo o más a la expectativa táctica, también dependerá cuál será el elegido de los dos. La otra duda está en la defensa, en el acompañante del uruguayo Diego Godín. Ahí se perfila el montenegrino Stefan Savic como titular y ahí apunta al banquillo José María Giménez.

El resto, salvo sorpresa, está claro. Desde el esloveno Jan Oblak, imbatido en 32 de sus 50 encuentros oficiales, hasta el delantero Fernando Torres, goleador en siete de los últimos once encuentros, y el francés Antoine Griezmann, en punta o por banda, pero siempre esencial en el esquema de Simeone. Suma 32 goles.

Juanfran Torres y Filipe Luis son indiscutibles en los laterales, como Godín en el centro de la zaga y como Saúl Ñíguez, Gabi Fernández y Koke Resurrección en el centro del campo. De si juega Augusto o Carrasco también dependerá la posición de Koke, por dentro o por fuera. Su pase, su constancia y su balón parado son claves.

Para el Real Madrid, la final marca la gloria o el fracaso, la temporada de la Undécima Copa de Europa del rey de la competición o un año en blanco doloroso, después de no llevarse a la boca el pasado ningún título de los considerados grandes.

En este curso el relevo en el banquillo de Zidane por Rafa Benítez recondujo el camino. A tiempo en Liga de Campeones, la única competición donde estuvo fuerte el Real Madrid toda la temporada. Superando al PSG por el liderazgo en la fase de grupos, imponiendo su pegada ante el Roma en octavos de final, tirando de noche mágica de remontada europea en el Santiago Bernabéu ante el Wolfsburgo en cuartos y plasmando autoridad en un duelo igualado de semifinales contra el Manchester United. El camino menos exigente a la final fue para el conjunto madridista.

El once del Real Madrid en San Siro lo recita de carrerilla cualquier madridista. Está definido. No hay hueco para las sorpresas salvo invento inesperado de Zidane. Keylor Navas, portero menos goleado de la 'Champions' con tan solo dos tantos encajados vivirá la noche más importante de su carrera. Carvajal y Marcelo en los laterales, armas ofensivas claves; la vieja guardia, Pepe y Sergio Ramos, en el centro de la zaga. Casemiro como figura única en la plantilla de medio centro. De ayuda a los centrales y a cualquier cobertura en los laterales. El ancla blanco.

El fútbol blanco cobrará sentido gracias a Toni Kroos y Luka Modric, el encargado de traspasar líneas rojiblancas y enganchar con los tres de arriba, la BBC, el tridente más desequilibrante del mundo junto a la MSN del Barcelona. Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo ante el gran momento. Los referentes.

El estado físico en el que llega la plantilla del Real Madrid respecto a Lisboa es la gran diferencia, por encima de las cinco caras nuevas que presentará en un once, ya en una plantilla sin Iker Casillas, Fabio Coentrao, Sami Khedira ni Ángel Di María y en la que permanece la única baja por lesión para San Siro: Raphael Varane.


El resto de la plantilla está sana y en mejores condiciones que hace dos años. Y Zidane tiene en el banquillo más armas para decantar la final si no va por el camino que desea. Jugadores de la dimensión de James Rodríguez o Isco Alarcón y la revelación de la temporada madridista, Lucas Vázquez, esperan la oportunidad de brillar.

jueves, 26 de mayo de 2016

CON LISBOA EN EL RECUERDO

Dos años y unos días después de nuevo una final de Copa de Europa convertida en derbi madrileño con el Madrid ante la Undécima y el Atlético con la posibilidad de conquistar su Primera orejona

Antonio Blanca

Sábado 28 de mayo de 2016, las manijas del reloj que inexorablemente siguen su tic tac marcan las 20.45 de la tarde. Madrid, España, Europa y parte del mundo se paran ante el televisor, una ciudad Milán protagonista, un punto en concreto carga la púrpura del momento, los ojos fijos en San Siro, los veintidós contendientes los actores principales del partido del año. La final de la Liga de Campeones es uno por no decir el evento de la temporada y sea por aire, tierra o mar, el aficionado y el público en general no quiere perder detalle. Así ocurrirá, y en un intento de ir asemejando este acontecimiento al mayor del deporte al nivel mundial, la Superbowl del Fútbol americano, la UEFA empieza a contratar a artistas de nivel mundial para una performance antes del inicio del partido, siendo Alicia Keys la que ostentará tal honor este 2016.

En este curso y como sucediera en 2014, Real Madrid y Atlético de Madrid se verán las caras en la final. Será la tercera de los rojiblancos, que no pudieron ganar ninguna de las dos primeras, y la decimocuarta de los madridistas, que ganaron diez y perdieron tres de las trece anteriores.

Se podría hablar de todas esas estadísticas que estos días rellenan cualquier programa deportivo, la de que nunca un entrenador francés ha ganado la Champions, la de que todo equipo que elimina a Guardiola termina levantando la Copa, la de que el equipo de Chamartín está invicto en finales de Copa de Europa en el Siglo XXI, la de que el Madrid nunca ha ganado en Milán mientras que el Atlético fue una vez y ganó, etc. Todos esos datos son importantes y algunos de ellos se cumplirán, pero al final lo que importa es el fútbol y lo que suceda en el partido, no en vano, se dice que las estadísticas están para romperse.

Todo lo anterior importa, pero no vale a partir de la tarde noche del sábado. Importa que el Atlético ha tenido un camino mucho más complicado que el Madrid hacia la final, porque le reafirma en su idea de juego y le da confianza para afrontar la final, pero eso no significa que sus goles en San Siro valgan más o que tenga la Champions ganada. El Madrid ha llegado también a la cita europea cuando muy pocos apostaban por ellos en diciembre o incluso marzo, revertiendo una temporada que se marchaba por el sumidero, para tener la oportunidad de volver a tocar el cielo futbolístico.

Afortunadamente para ambos entrenadores, a excepción de la lesión de última hora de Varane, parece que todos los futbolistas van a estar disponibles. Pinta a que tanto Simeone como Zidane sacarán sus onces de gala con Augusto Fernández y Casemiro en el centro del campo. Jugadores como James, Isco, Lucas Vázquez o Correa, Vietto, Carrasco (no se descarta una sorpresa con el belga en el once titular del “Cholo”) deberán esperar en el banquillo.

La sensación que nos deja la temporada es que el Atlético de Madrid ha sido una línea recta prácticamente invariable en toda su trayectoria, con algún pequeño bache y algún otro pliegue, pero imperturbable en todo momento. Por su parte, la trayectoria del Real Madrid en lugar de parecer una línea se asemejaba más bien al recorrido de la etapa reina de cualquier gran Vuelta ciclista. Las subidas y las bajadas eran continuas, pero afortunadamente para sus aficionados, han terminado estabilizándose hacia arriba en el último mes y medio, doce victoria consecutivas contemplan a los de Zidane.

Una final al cincuenta por ciento de posibilidades, si bien el Madrid lleva dos años consecutivos venciendo al Atleti en el último momento en la Copa de Europa, la final en 2014, los cuartos en 2015 con el “Chicharrazo”. Por su parte Simeone ha logrado a excepción de tales partidos, es decir en Liga y Copa del Rey vencer o a lo sumo empatar, concatenando tres años seguidos de victorias en el Santiago Bernabéu y el precedente de marzo de esta liga BBVA, el argentino dio todo un repaso táctico a Zidane, por lo que aunque sea por poco, veo al Atlético con más posibilidades.

También huele que la final puede decidirse por un detalle momentáneo, pues parece poco probable una victoria holgada por cualquier lado, que siendo fútbol, puede ser también. El Atlético ha demostrado ser el mejor equipo de Europa en defensa y el Madrid ha terminado muy bien atrás la temporada, con Pepe y Ramos al 100% en el último mes y medio de competición. Parece que Griezmann y Cristiano van a tenerlo complicado no sólo para marcar, sino incluso para llegar a poner a prueba a Keylor Navas y Oblak.

Habrá un máximo de 28 jugadores, pero medio mundo estará pendiente del partido. Es uno de los encuentros más importantes de la temporada y sólo Atlético de Madrid o Real Madrid podrán conquistar el título. Unos quieren la eternidad consiguiendo algo histórico, los otros buscan aumentar su leyenda. Es la mejor competición a nivel de clubes. Es la Champions

lunes, 23 de mayo de 2016

LA COPA DE EUROPA ECONÓMICA

El fútbol mueve a las masas y en consecuencia las masas mueven euros, muchísimos y en cantidades ingentes si tenemos en cuenta una final de Champions League

Antonio Blanca

Sirva de muestra un dato, la Liga de fútbol Profesional en España está cerca de suponer el 1% del Producto Interior Bruto (PIB). Hasta el año pasado, el fútbol representaba el 0,75% del PIB español, pero los nuevos contratos de televisión y las previsiones de aportación a la economía, hacen presagiar que ese porcentaje ascienda al 1%.

El fútbol mueve mucho dinero en nuestro país. La liga española es considerada la mejor del mundo y los grandes jugadores y entrenadores quieren trabajar aquí (menos Klopp, Guardiola, Ancelotti y parece que Mourinho). El fútbol en España genera unos 7.600 millones de euros, que se dividen en tres bloques, fundamentalmente:

En primer lugar, el gasto directo de aficionados y empresas, que es de 3.600 millones de euros al año, según expone palco23. En esta partida se incluyen, además de los 1.900 millones de euros que ingresaron los clubes con entradas y abonos, el gasto de los aficionados en productos y servicios asociados al fútbol y al equipo, como la venta de camisetas y merchandising, consumo en restauración o recaudación publicitaria de las marcas en los estadios, camisetas de los jugadores, etc.

En segundo lugar, el gasto que supone cada partido para un aficionado. El transporte, el consumo de comida y bebida en los alrededores del estadio, etc. Para un aficionado visitante supone una media de 55 euros en la Liga BBVA o 32 euros en la Liga Adelante. En caso de ser un aficionado local, el gasto se reduce hasta los 17 y 14 euros, respectivamente. Todo ello da como resultado un total de 189,5 millones de euros que ingresan los negocios de las zonas aledañas a los estadios o los relacionados con el partido o el estadio.

Por último, las apuestas deportivas. Tanto la mítica Quiniela o el Quinigol, como las apuestas online, son una parte importante de los ingresos que genera el fútbol en nuestro país. 923,7 millones de euros, según el mismo estudio de la consultora KPMG.

Pero ahí no acaba todo. Del fútbol se derivan una serie de ingresos, llamados indirectos, que también benefician a la economía española. Según informa Europa Press, fueron casi 3.000 millones de euros de contribución al PIB en el año 2013 los que se ingresaron de forma indirecta. Actividades culturales y deportivas, telecomunicaciones y construcción e inmobiliaria, son los sectores que más se benefician de estos ingresos. Por tanto, son muchas las empresas que dependen del fútbol directa o indirectamente para su desarrollo y crecimiento.

El fútbol también genera empleo. En España, el deporte rey crea 140.000 puestos de trabajo, según el estudio anteriormente citado y titulado "Impacto socio-económico del fútbol profesional en España", elaborado por la consultora KPMG, lo que también supone un crecimiento de la economía española, con 140.000 contribuyentes a la Seguridad Social, y demás impuestos, además de personas activas, con posibilidad de consumir.

Es cierto que el fútbol es un negocio fundamentalmente para los jugadores, directivos, representantes y entrenadores. Todos ellos ingresan cantidades de dinero desorbitadas, pero no son los únicos en sacar provecho. Las televisiones, por ejemplo, son otras de las grandes beneficiadas. Los ingresos audiovisuales de la Liga de Fútbol Profesional ascienden a 1.200 millones de euros.

En líneas generales, todo lo que rodea al fútbol sale ganando. Vivir en una ciudad en la que juega un equipo importante, es dinero para los negocios de esa ciudad. Según el estudio "Elaboración de un modelo de impacto del fútbol profesional en la economía española", solo estar en la Liga BBVA (Primera División), supone un impacto de entre 20 y 30 millones de euros para cada ciudad en España. Francia, por ejemplo, que acoge este año la Eurocopa, se estima que ingrese entre 100 y 400 millones de euros en cada sede, dependiendo de la capacidad de los estadios.

Por tanto, sin importar la pasión con la que sigas al equipo de tu infancia, incluso si no te llama especialmente la atención el deporte rey, no se puede obviar que representa una parte fundamental en la economía española, generando empleo, moviendo dinero, y sin olvidar que muchas empresas y negocios dependen de él.

El sábado 28 de mayo se juega la final de la UEFA Champions League, y como ya ocurriera en 2014, se enfrentarán dos equipos españoles (los mismos que en aquella ocasión): Atlético de Madrid y Real Madrid. Dos equipos madrileños serán el centro del fútbol europeo (y mundial), durante las dos horas que dure el partido.

Este evento generará muchísimo dinero. Entradas, billetes de avión, hoteles, transporte, bares y restaurantes... muchos negocios se verán beneficiados. Y no solo los que se ubiquen en Milán, ciudad que acoge la final, sino que va más allá. Como en Fintonic nos gusta desgranar todo, hemos realizado un análisis con todas las partes que se verán beneficiadas con la final de la Champions.

¿A quién beneficia esta final? Es innegable que realmente la sede, Milán, será la más favorecida. Todos los aficionados gastarán allí su dinero en comida y bebida, se desplazarán en taxi o bus por la ciudad, comprarán recuerdos, se alojarán en sus hoteles.... Por lo que todos los negocios de la zona de los alrededores de San Siro, el estadio donde se jugará el partido, y, en general, todos los de Milán, obtendrán ganancias. Poniendo la vista en un escenario similar, hace dos años en Lisboa, la ciudad ingresó más de 46 millones de euros.

Bares y restaurantes en España. El hecho de que los dos equipos sean españoles es negativo en términos macroeconómicos, ya que no genera tanta expectación en dos países, sino solo en uno. España puede llegar a generar, tomando como base los datos de hace dos años, entre unos 150 millones de euros. Además, según las últimas investigaciones de Estudios Fintonic, los españoles gastamos de media al año unos 62,4 al año en este concepto, y en la capital se gasta hasta ¡un 18% más! Gracias a esta propensión al gasto en restauración, son los locales de Madrid los que se verán beneficiados especialmente dado que ambos finalistas son de la capital.

Los patrocinadores de la UEFA. Al ser un partido con un gran volumen de telespectadores, las marcas que se anuncien se verán más beneficiadas y tendrás unos ingresos mayores que en cualquier otro partido.

Los clubes, el Atlético de Madrid y el Real Madrid se beneficiará ambos, ya que ingresan unos 60 millones de euros el ganador, y algo menos, unos 56 millones el perdedor, contando todos los ingresos.

Las televisiones, en este caso Antena 3, la cadena que posee los derechos de emisión de la final en España, verá como sus audiencias se disparan y superan con creces los 11 millones de telespectadores, (con más de un 62% de cuota de pantalla) tal y como ocurrió con la final entre los dos equipos madrileños en el 2014. Esto sin contar con la repercusión global y europea que tendrá el partido, que en 2014 tuvo un alcance global de más de 380 millones de espectadores según la UEFA.

Las compañías aéreas que transporten a los equipos y también las que desplacen a los aficionados. Las casas de apuestas, que recibirán un aluvión de apuestas de todo el mundo. Y ya que tenemos todo en cuenta, no nos podemos olvidar de los árbitros, que tendrán unos ingresos extra. En definitiva, se avecina un partido que mueve grandes cantidades de dinero en toda Europa, pero principalmente en España e Italia.

DOS COLOSALES DOBLETES CONSECUTIVOS

Jordi Grimau

El Vicente Calderón se preparó para una final de alto nivel, pero lo que demostraron Barcelona y Sevilla superó todas las expectativas. El Sevilla salió mejor y el Barça se quedó con 10 en el minuto 35 por expulsión de Mascherano, pero en la segunda mitad los sevillistas desaprovecharon sus ocasiones, y la expulsión de Banega en el descuento niveló la prórroga. Con igualdad de fuerzas y tras haber pasado el peor trago, apareció Messi para poner un pase al hueco letal para Jordi Alba. 1-0 épico para los azulgranas que Neymar certificó en el último minuto de la prórroga, y la Copa del Rey y el doblete se fueron para Barcelona.

Comenzó la final como no podía ser de otra manera, con mucha intensidad. Los azulgranas quisieron golpear primero con un pase al hueco de Iniesta que remató fuera Suárez, pero rápidamente cambió el panorama.

Espoleado por los cánticos de su afición, mucho más ruidosa que la del Barcelona, el Sevilla se plantó en su campo defendiendo a ultranza y creando mucho peligro al contragolpe.

Fruto de este método dirigido por el catedrático Unai Emery, Coke estuvo a punto de emular la final de Basilea marcando otro gol decisivo, pero tras el pase atrás de Vitolo, el número 23 golpeó el cuero de la peor manera posible y falló lo que era un gol cantado.

En el otro bando, solo Messi aparecía de vez en cuando por el centro rompiendo el engranaje defensivo rival, pero el argentino, que intentó un gol olímpico, no estaba fino con el último pase.

En media hora de partido no hubo ni rastro de Neymar ni de Suárez, y el mayor peligro del Barça lo llevó Alves con un tiro lejano. Entre tanto, la 'guerra' de las banderas en las gradas se convirtió en la 'guerra' de los cánticos.

Del 'qué viva España' de los sevillistas al 'independencia' de los catalanes. La política estaba muy presente en la final.

Y el júbilo se desató en el sector andaluz cuando el minuto 35 Gameiro aprovechaba un pelotazo para ganarle la espalda a Mascherano y forzar la roja del argentino.

Cayó en la trampa el veterano defensor, y pudo dar las gracias, dado que por poco comete la falta dentro de su propia área.

Acto seguido, Banega propició un paradón de Ter Stegen, y el Barça, como un león herido, despertó de su letargo.

Con 10, pero con una calidad única en el ataque, llegaron dos ocasiones que pudieron darle la vuelta a la tortilla. En un córner, Piqué remató a placer y su remate se fue alto por poco.

Neymar hizo su primera aparición caracoleando en el área después y cediendo a Messi un tiro franco, pero el '10' no pudo precisarlo.

0-0 al descanso, y todo por decidir con un Sevilla con superioridad numérica ante un Barça tocado, pero para nada hundido.

La segunda parte de la película comenzó siendo un thriller para el Barcelona. Tras una salida en tromba del Sevilla con tiro al palo de Banega incluido, en la primera jugada de ataque azulgrana, Suárez se rompió.

El uruguayo sufrió un tirón en la parte posterior de la pierna derecha, y se fue llorando del césped. La Copa América peligraba para él, y sin él, lo hacía la Copa del Rey para el Barça.

El parón por la lesión se convirtió inesperadamente en un soplo de aire fresco para el Barça, porque lo que vino después fue el Sevilla, empujado por todo Nervión.

Primero Vitolo caracoleó y no tiró cuando tenía toda la portería para él, y tras un error en la salida de balón de Busquets, un chut de Iborra en el borde del área lo despejó la defensa azulgrana cual frontón.

Pero todavía faltaba lo peor, ya que a la salida del córner Busquets despejó un disparo de Krychowiak que se iba para dentro. El Barça salió vivo del chaparrón.

Y con dos acciones individuales de Neymar e Iniesta que terminaron en falta, los azulgranas gozaron de un libre directo en botas de Messi, pero el argentino tenía la mirilla desviada, y su chut lo recogió Rico sin problemas.

A partir de ahí el partido se volvió una locura. El Sevilla apretaba y del Cerro Grande se hizo enorme en el partido.

Falló cuando Neymar se iba solo, interpretando un piscinazo que sería la segunda amarilla para Rami, y cargó a varios jugadores azulgranas con amarillas por las protestas.

En la siguiente jugada, con un eslalon de Iniesta con pase al hueco de Rafinha para Neymar, Banega derribó al brasileño y ahora sí, expulsión para el aregntino.

Las fuerzas se igualaban con 10 jugadores y el partido, envuelto en bronca y polémica, se fue directo a la prórroga.

El que perdona en fútbol la paga, y eso mismo le pasó al Sevilla. En el minuto seis de la prórroga, Jordi Alba le ganó la espalda al lateral derecho y tras recibir un pase largo de Messi desde el centro del campo, superó por el segundo palo a Sergio Rico.

Estalló la grada azulgrana, que vivió casi una hora del partido sufriendo las acometidas de un Sevilla en superioridad numérica. El fútbol es imprevisible y este partido lo volvió a poner de manifiesto. No en vano, Jordi Alba marcó su primer gol de la temporada en el momento más indicado.

El gol fue un palo muy duro para un Sevilla que tuvo que remar a contracorriente el resto del choque, con jugadores desesperados como Carriço, que fue expulsado por protestar. Alves y Piqué pudieron aumentar la cuenta azulgrana, pero solo Neymar pudo hacerlo en el último suspiro para poner el 2-0 final.


El doblete se fue para Barcelona, el séptimo de Liga y Copa en la historia de los culés y el segundo para Luis Enrique.

jueves, 19 de mayo de 2016

EL IMPERIO DEL SEVILLA

Portentosa actuación del cuadro andaluz en la segunda parte de la final para remontar al Liverpool, sumar su tercera Liga Europa consecutiva y la Quinta de su historia

Antonio Blanca

El público congregado en el St. Jakob Park de Basilea (Suiza) volvió a presenciar este miércoles una de esas finales europeas que pasan al imaginario colectivo. El renacido Liverpool de Jürgen Klopp, en busca de recuperar la gloria europea (en la competición menor) en un año en el que escaló hasta la octava posición de la Premier tras la llegada del técnico alemán. Frente al equipo que se ha apoderado de la competición en once años, el Sevilla.

Los onces iniciales propuestos por ambos técnicos dejaban claro las intenciones de cada uno. Klopp, poniendo sobre el césped a cinco jugadores con marcado carácter ofensivo como lo son Milner, Lallana, Firmino, Coutinho y Sturridge. Emery, siendo previsor, tiró de pizarra moviendo a Coke al centro del campo dejando la banda derecha a Mariano para tratar de contrarrestar la efusividad atacante del Liverpool.

A pesar de las intenciones del técnico sevillista, el planteamiento de los ‘red’ sobrepasó por completo al equipo español. El despliegue físico de los ingleses, presionando en todo el campo y moviendo la pelota con velocidad endiablada, era de tal intensidad que un Sevilla que usó las últimas tres jornadas de Liga para dar descanso a los titulares fue incapaz de igualar.

En medio de la batalla de intensidad en la que se convirtieron los diez primeros minutos, Carriço se convirtió en protagonista por partida doble. Primero, cuando con una chilena bajo la línea de gol despejó un remate de cabeza de Sturridge que ya cantaba la afición ‘red’ como el primero de la noche. Segundo, un minuto después cuando cometió un penalti claro por mano en el que el árbitro principal, el de área y el linier se convirtieron en la excepción a los testigos que lo presenciaron en todo el estadio.

La final era un monólogo del Liverpool, el Sevilla apenas generaba peligro más allá del balón parado y centros lejanos. La calma y tino de Banega con la pelota era insuficiente para sobrepasar el agobio al que eran sometidos los de blanco por la presencia continua de un jugador rival alrededor.

Pese a su inferioridad manifiesta, el Sevilla logró dar un susto a la media hora cuando Gameiro se inventó la ocasión más clara para los suyos con una chilena dentro del área cazando un balón perdido y mandándolo a escasos centímetros del poste bajo la atenta mirada de un Mignolet que poco hubiera podido hacer de tener algo más de puntería el ariete galo.

Sin embargo, el dominio del Liverpool acabó por tener recompensa en el minuto 35 gracias a un espectacular remate con el exterior de Sturridge desde la zona izquierda del interior del área que hizo inútil la estirada de David Soria.

El 0-1 dejó grogui al Sevilla, ya de por sí dominado, y permitió al Liverpool pasar a una fase de acoso y derribo. Un posible 0-2 fue anulado cuando Sturridge, en fuera de juego claro, amagó por tocar un remate de cabeza de Lovren que iba claramente al interior de la portería del Sevilla.

Lo mejor para el Sevilla en la primera parte acabó siendo el pitido del árbitro para señalizar el descanso y el propio colegiado sueco que birló otro penalti a los de la ciudad de los Beatles, por mano clarísima de Krychowiak. El 0-1 se quedaba corto para el Liverpool teniendo en cuenta la diferencia abismal en el juego a favor de los de Klopp.

La charla de Unai Emery al descanso debió ser de la que servirían de guión en una película con aires del Hollywood más comercial tipo Al Pacino arengando a los suyos en un vestuario protagonizado por Channing Tatum, pues el cambio que dio el Sevilla de una mitad a otro es de los que quedan escritos en los anales de la competición.

No bastaron sino diez segundos para demostrar los renovados aires en el Sevilla. Mariano cazó un rechazo de Alberto Moreno, se fue del mismo Moreno con un caño y enfiló la portería por banda derecha para ceder con un pase raso a Gameiro el honor de anotar el gol del empate.

La euforia inundó tanto a equipo como afición y los papeles de la primera mitad se intercambiaron en la segunda. La mística del Liverpool en finales europeas, donde nunca antes había sido remontado, palideció ante la del Sevilla, de la que no escasea ni mucho menos.

Gameiro gozó en el minuto 48 de un mano a mano claro, pero la velocidad de Touré hizo aparición para desviar el balón a córner.

Poco a poco todos los jugadores fueron entrando en calor, y si Banega segui mandando en el centro del campo, se le sumó un Vitolo imperial en banda izquierda. El canario se ofrecía a para el pase y el desborde. Y gracias a ello actuó como punta de lanza en la jugada del segundo tanto. Tras hacer tres pareder con diferentes compañeros, Vitolo se plantó en el balcón del área. Justo cuando parecía que el balón se le escapaba con un toque largo, apareció por detrás a la velocidad del rayo Coke para mandar un testarazo al fondo de la red. Ahora sí, con el 2-1 en el minuto 64, el estadio ya cantaba en un solo idioma.

Klopp trataba de reaccionar metiendo más madera en su ataque. Si ya de por sí su once inicial era ofensivo, con la entrada de Origi, Benteke y Allen acabó por depositar toda su fe para lograr la remontada que acabó como imposible.

En el minuto 70, el lateral enviado al centro del campo con la misión de tapar a Coutinho acabó siendo el héroe de la noche cuando acabó rematando solo cerca del área pequeña un balón para transformar el definitivo 1-3. Entonces la confusión fue la que dominó esos instantes, pues mientras Coke se iba a celebrarlo los jugadores del Liverpool miraban al linier que marcaba fuera de juego. Sin embargo, en una buena decisión, el colegiado señaló saque de centro pues el balón le llegó a Coke por un despeje fallido de un defensa. Así pues, no había fuera de juego y, por lo tanto, la quinta corona europea estaba ya más cerca.

Los infructuosos intentos del Liverpool no movieron un ápice la determinación del Sevilla, que ante el toque de corneta inglés llegó a contar con espacio y ocasiones para aumentar más las diferencias.

El 3-1 quedó como marcador definitivo en la quinta Liga Europa del Sevilla, la tercera consecutiva en un domino iniciado en 2005. Con Reyes levantando el trofeo, el conjunto hispalense certifica su presencia en la fase de grupos de la Liga de Campeones y suma una fecha más a su calendario de finales. Tras la de Copa del domingo, suma la Supercopa de Europa a la de España como citas obligadas del verano.

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL LIVERPOOL DE KLOPP ÚLTIMO ESCOLLO PARA LA 'QUINTA'

José Antonio Moya

El Sevilla FC y el Liverpool FC pelearán este miércoles (20.45 horas) en el estadio St.Jakob Park de Basilea (Suiza) por la conquista de la Europa League y el consiguiente doble premio del billete para la fase de grupos de la próxima Liga de Campeones, una final que se presenta igualada y en la que el halo de ‘gigante’ continental que despide el conjunto ‘red’ es el último obstáculo para que los de Unai Emery entren en la historia del fútbol continental.

El equipo sevillista repite por tercera vez en la final de la segunda competición europea, que ya ha ganado en un récord de cuatro ocasiones, con el objetivo de tumbar ahora a uno de los clubes más laureados para sumar la quinta en el breve espacio de diez años desde la consecución de la primera en Eindhoven (Holanda), en aquella final contra también un rival inglés, el Middlesbrough.

El actual campeón busca un éxito más que le consagre entre la elite europea. Sin el gran prestigio que da una Copa de Europa, algo de lo que sí puede presumir su rival y en gran cantidad (5), el equipo andaluz ha formado un idilio con este torneo y para el que ha consagrado casi todo su tiempo desde el mes de febrero, ansioso por reeditar su corona e igualar a equipos como el Bayern, Ajax o Real Madrid, los únicos capaces de conseguir ganar tres años consecutivos la misma competición, en este caso la antigua Copa de Europa.

Estos tres son considerados ‘gigantes’ del fútbol del Viejo Continente, lo mismo que el Liverpool, pentacampeón de Europa y triple ganador de la antigua Copa de la UEFA, la última en 2001 en aquella espectacular final contra otro equipo español, el Deportivo Alavés. A estos títulos, hay que añadirle tres Supercopas de Europa para conformar un palmarés europeo de prestigio de un conjunto, sin embargo, que ha perdido un protagonismo que desea ahora recuperar y así igualar a su rival en títulos.

Será una lucha también entre dos equipos muy parecidos, más a gusto en el contragolpe que en la posesión y ambos con talento en sus filas, y dirigidos por dos de los técnicos más carismáticos de la actualidad como Unai Emery y el alemán Juergen Klopp.

El Sevilla se enfrenta a una de sus semanas más importantes de su historia, con la disputa en cinco días de dos finales de relevancia, porque el domingo tendrán que medirse al FC Barcelona en la final de la Copa del Rey, poco tiempo para gestionar todo lo que a nivel emocional suponen dos partidos así.

Por ello, los de Emery quieren llegar al Vicente Calderón como campeones de la Europa League, sabedores de que este miércoles su favoritismo puede ser mayor que el domingo ante los de Luis Enrique Martínez. “Sólo los elegidos pueden tener dos finales en una semana y ganar las dos ya sería una barbaridad de alegría”, advirtió José Castro, presidente sevillista.

El técnico vasco tendrá que decidir si optar por repartir algún esfuerzo entre una final y otra, aunque todo hace indicar que pondrá ante el Liverpool su mejor once, con la única ausencia de los lesionados Krohn-Dehli y Trémoulinas, y con la presencia en la portería de David Soria, dispuesto a vivir lo que le pasó a Sergio Rico el año pasado cuando fue el elegido por delante de Beto para la final ante el Dnipro, y con Coke, como ante el Shakhtar, adelantar su posición y Mariano Ferreira jugar de lateral.

Después de dar descanso desde hace tiempo en liga a sus principales jugadores, se espera la mejor versión de jugadores como Krychowiak, Banega, Vitolo y, sobre todo, el goleador Gameiro, en su mejor estado de forma y dispuesto a emular al ya no añorado Carlos Bacca, clave hace un año con su doblete en Varsovia, para enviar un penúltimo mensaje a Didier Deschamps.

Por su parte, en el Liverpool, en su segunda final del año tras perder en los penaltis ante el City la Carling Cup, Klopp tiene alguna duda sobre su once, sobre todo por el estado físico de uno de sus puntales en el centro del campo, el capitán Jordan Henderson, que volvió a la acción el pasado fin de semana tras recuperarse de una lesión. También parece que estará listo el belga Divock Origi, pero el puesto de delantero sería, en principio, para Daniel Sturridge.


El Sevilla tendrá que vigilar sobre todo el talento que reside en los dos brasileños del equipo, Coutinho y Firmino, ambos futbolistas desequilibrantes, y salir airoso de la ‘batalla’ física que se presenta en el centro del campo, donde es poderoso un rival, avalado también por haber eliminado a United, Dortmund y Villarreal y sólo haber encajado una derrota, donde será titular un ex sevillista, Alberto Moreno, campeón a las órdenes de Emery hace dos años.

LA ESPAÑA PARA FRANCIA 2016

Carlos de Blas

Saúl Ñíguez (Atlético de Madrid) y Lucas Vázquez (Real Madrid) son las principales novedades en la primera lista de 25 jugadores seleccionados por Vicente del Bosque para preparar la Eurocopa 2016, en la que no están ni el rojiblanco Fernando Torres ni el atacante del Chelsea Diego Costa.

Debido a los compromisos que tienen aún pendientes varios clubes, Del Bosque ha elaborado dos listas de jugadores -una con jóvenes promesas y otra con los 25 de la que puede salir el día 31 la definitiva de 23- que se irán incorporando paulatinamente desde el próximo lunes.

El Real Madrid y el Atlético de Madrid disputarán el día 28 la final de la Liga de Campeones, el Manchester United y el Juventus el 21 las finales de Copa de Inglaterra (ante Crystal Palace) e Italia (frente a Milan) y el Oporto la lusa (ante Sporting de Braga) el 22, día en el que se jugará también la de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Sevilla.

Así, el día 23 quedarán concentrados en Las Rozas jóvenes valores: Sergio Asenjo, Denis Suárez (Villarreal), Héctor Bellerín (Arsenal/ING), Jony Castro (Celta), Pau López (Espanyol), Diego Llorente (Rayo Vallecano), Jorge Meré (Sporting), Marco Asensio (Espanyol), Iñaki Williams (Athletic), Pablo Fornals (Málaga) y Mikel Oyarzabal (Real Sociedad). Junto a estos se concentrarán el lunes César Azpilicueta, Cesc Fábregas, Pedro Rodríguez (Chelsea), Bruno Soriano (Villarreal), Mikel San José, Aritz Aduriz (Athletic), David Silva (Manchester City), Manuel Agudo 'Nolito' (Celta).

Más tarde se incorporarán Iker Casillas (Oporto), David de Gea (Manchester United), Sergio Rico (Sevilla), Gerard Piqué, Sergio Busquets, Jordi Alba, Andrés Iniesta, Marc Bartra (Barcelona), Thiago Alcantara (Bayern Múnich) y Álvaro Morata (Juventus). En el último grupo de incorporación será el de los madridistas Dani Carvajal, Sergio Ramos, Isco Alcarcón y Lucas Vázquez y los atléticos Juanfran Torres, Saúl Ñíguez y Koke Resurrección.

Vicente del Bosque deberá reducir esa lista de 25 a 23 y facilitarla a la UEFA el día 31 de mayo, aunque precisó que podría entrar alguien que no esté en dicha relación.


España disputará tres partidos amistosos de preparación frente a Bosnia en Saint Gallen (Suiza) el 29 de mayo, Corea del Sur en Salzburgo (Austria) el 1 de junio y ante Georgia en el Coliseum Alfonso Pérez de Getafe el 7. En la Eurocopa 2016 debutará el 13 de junio ante la República Checa en Toulouse y luego jugará ante Turquía el 17 en Niza y frente a Croacia el 21 en Burdeos.