lunes, 19 de junio de 2017

ASENSIO ROMPE MOLDES

La pasada exhibición en el partido inaugural del Europeo sub 21, ha puesto en boga al mediocampista del Real Madrid de nuevo

Antonio Blanca

El fútbol español goza de excelente salud porque de fondo aparece una nueva generación en la que por encima de todos destaca el nombre de Marco Asensio, el crack que viene o el que ya está llegando.

Hace tiempo que el futbolista del Real Madrid lleva haciendo ruido. Su última temporada en el equipo blanco, la primera desde su fichaje, ya incluyó momentos para el recuerdo. Pero su potencial no deja de aumentar.

Así se comprobó el sábado, cuando comandó a la selección española sub-21 hacia su triunfo 5-0 ante Macedonia en el Europeo de la categoría. El delantero del Real Madrid hizo tres goles magníficos y destacó por encima de todos.

"El crack ya está aquí", afirmó el diario MARCA, que añadió: "Prepáranse para disfrutar". Por su parte, AS destacó que "Asensio ha compensado a los madridistas del disgusto Cristiano", en tiempos en los que la hinchada blanca debate sobre el futuro del portugués en el equipo de Zinedine Zidane.

Su actuación tampoco pasó inadvertida para el diario italiano La Gazetta dello Sport, que suscribió: "Asensio es la estrella ascendente del Madrid".

No para de crecer. A sus 20 años, Asensio ya se postula como un jugador importante mientras su edad permite atisbar una progresión imparable. Ya es un fijo en el plantel del Real Madrid, campeón de España y de Europa, y es probable que tenga un protagonismo enorme la próxima campaña.

Asensio fue una de las operaciones más importantes acometidas por el club blanco en los últimos años por su previsible rentabilidad. Apenas le costó 3,9 millones de euros (4,5 millones de dólares) en 2015, cuando despuntaba en el Mallorca.

La historia dice que se lo quitó al Barcelona por unos pocos miles de euros, los que el club azulgrana necesitaba para contratar al lateral brasileño Douglas. Y la leyenda cuenta que fue el tenista Rafa Nadal, reconocido fan del Real Madrid, quien le pidió al presidente blanco, Florentino Pérez, que hiciera todo lo posible por cerrar el fichaje del proyecto de astro.

Asensio, quien perdió a su madre por un cáncer en 2011, creció en un entorno favorable y quienes lo conocen hablan de un muchacho con buena cabeza y muy bien asesorado por su familia. Sus pasos deportivos así parecen sugerirlo.

El delantero jugó en la temporada 2015-16 cedido en el Espanyol para aprender los secretos de la primera categoría del fútbol español y cuando todo apuntaba a una nueva cesión la siguiente temporada el técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane, le pidió que se quedara para formar parte del primer plantel. Le impresionó lo que vio de él en la pretemporada.

Asensio se benefició del plan estratégico de rotaciones pensado por el entrenador francés para el Real Madrid. Sus 38 partidos jugados, para un total de diez goles y cuatro asistencias, hablan de su importancia creciente en el equipo.

Pero es que el jugador balear se reservó varios momentos destacados durante la temporada. Por ejemplo, un extraordinario gol en la final de la Supercopa de Europa ante el Sevilla, una gran asistencia a Cristiano Ronaldo en los cuartos de final de la Liga de Campeones ante el Bayern Múnich o incluso un tanto en la final del máximo torneo continental ante la Juventus.

Asensio enseñó cosas que pocos tienen a su edad: una zurda impresionante, un golpeo de balón limpio y duro, capacidad de desborde, buena lectura del juego y, sobre todo, concreción. Casi todo lo que hace parece lo adecuado y siempre es dañino. Todo es vertical en busca del disparo o la asistencia.

El fútbol español y el Real Madrid se relamen al ver las actuaciones de un futbolista que en el comienzo de su carrera parece destinado a ser una estrella. Tiene un don y todas las cualidades posibles para marcar una época, incluida la cabeza. Sólo el tiempo dirá si concreta lo que se atisba. Pero por el momento ya parece un diamante cada vez más pulido.

viernes, 16 de junio de 2017

¡A CIEN MILLONES, OIGA!

Se avecina un verano de rumores y fichajes en la confección de las plantillas de los grandes de Europa y el Madrid mueve ficha por varias perlas jóvenes

Antonio Blanca

Tiene 18 años, es francés, juega en el Mónaco y con apenas 58 partidos jugados en la elite aparece como el próximo fichaje por encima de los 100 millones de euros. Se llama Kylian Mbappé y media Europa suspira por él.

Son tiempos de enorme inflación y los grandes clubes pagan sacos de dinero por futbolistas ni siquiera consagrados. Por ejemplo, el Bayern Múnich acaba de gastar 40 millones de euros en Corentin Tolisso, de 22 años, después de que el centrocampista galo estuviera tres temporadas en el Olympique de Lyon. O el Manchester City contrató a Ederson, de 23 años, tras entregar 40 millones al Benfica por el pase del guardameta brasileño.

Los grandes clubes parecen seguir ahora una nueva estrategia: contratar futbolistas jóvenes para poder amortizarlos pronto e intentar acertar para que un proyecto de estrella se haga realidad. El Real Madrid dobló su apuesta al pagar 45 millones de euros por un jugador de 16 años, de nombre Vinicius, con apenas 18 partidos jugados con el Flamengo de Brasil, donde seguirá cedido.

Y en este contexto aparece Mbappé. Pero con una sutil diferencia: el Mónaco ya lo tasó en más de 100 millones de euros. De hecho, la prensa inglesa aseguró que el club francés rechazó ofertas de los dos grandes clubes de Manchester, United y City, de 130 millones de euros.

Lo cierto es que Mbappé fue una de las grandes sensaciones de la temporada recién finalizada. Sus cinco goles en seis partidos de la Liga de Campeones llevaron al Mónaco a unas semifinales que nadie esperaba. Y, por encima de las estadísticas, quedó la sensación de que puede ser una gran estrella.

Tiene juventud, carisma y, según dicen, está bien asesorado. Y en el campo recuerda a muchas cosas del legendario delantero brasileño Ronaldo: una poderosa zancada, un cambio de ritmo espectacular, facilidad en la definición y muchos recursos con la pelota en los pies.

El martes jugó sus primeros 90 minutos completos con la selección francesa en un amistoso ante Inglaterra y aunque no marcó su actuación no dejó indiferente a nadie. Es decir, continúa revalorizándose a cada minuto que pasa sobre el césped.

Según publicó el diario francés L'Equipe, Mbappé inició ayer sus conversaciones con el Mónaco para decidir su futuro de cara a la próxima temporada. Los grandes clubes de Europa se mantienen expectantes. Empezando por el Real Madrid.

El club blanco se reunió el miércoles con los representantes de Álvaro Morata, cuya salida parece próxima. Y se habla de una venta suculenta, por encima de los 70 millones de euros. Por ahí puede estar una de las llaves que abra la caja del futuro de Mbappe, aunque por el momento todo pertenece al terreno de la especulación.

Lo cierto es que Madrid se sitúa en un escenario que parece ideal. Es el equipo del momento tras ganar Liga y Liga de Campeones, tiene dinero ahorrado porque apenas gastó la pasada temporada y en el banquillo hay un hombre como Zinedine Zidane, ídolo de toda Francia.

Pero, si el club blanco pretende al joven delantero, sabe que tendrá que exponer todo su poder de persuasión, incluido el dinero. Porque los pretendientes se acumulan a su puerta.

Así, el técnico del París Saint-Germain, Unai Emery, declaró: "Cuando hablamos de Mbappé, en España se habla del Madrid y el Barcelona. Pero yo estoy en París y digo: qué cosa más bonita si pudiera representar a un equipo francés, que uno de los iconos del fútbol del futuro esté aquí".

La puja por Mbappé promete ser muy cruda. Hay un jugador de 18 años por el que los grandes clubes pretenden pagar más de 100 millones de euros. Es el signo de los nuevos tiempos.

lunes, 12 de junio de 2017

CON LO JUSTO

Tres puntos importantes en un partido flojo ante Macedonia permiten a España irse de vacaciones liderando el grupo de clasificación al Mundial junto a Italia

Antonio Blanca

La selección española mantiene su mano a mano junto a Italia por el liderato de grupor tras vencer por 1-2 a Macedonia en Skopje. Dos goles de Silva y Diego Costa dieron ventaja al combinado español, sin embargo, la relajación en la segunda mitad dio vida a Macedonia, que con un tanto de Ristovski acortó distancias y logró el ímpetu para lanzarse hacia un empate que finalmente no llegó.

Salió España a sentenciar con rapidez. Adueñándose del balón con la seguridad que otorga que pase por los pies de Thiago, Iniesta, Isco y Silva. Mantienen vivo el estilo del éxito. Laterales convertidos en extremos como Carvajal y Jordi Alba eran importantes, así como la pelea entre centrales de Diego Costa, solo en punta.

Lo interpretaron a la perfección, mientras Isco y Silva se asociaban en corto, Iniesta buscaba la espalda de la defensa rival con balones en largo precisos. El lateral de Tosevski parecía el flanco de mayor debilidad. Lo explotaba Jordi Alba y una aparición de Isco pero no encontraban rematador.

Seis apercibidos era la amenaza española, con Italia en el horizonte en el próximo encuentro tras las vacaciones. Diego Costa, que convierte cada partido en una guerra personal con continuas protestas al colegiado, jugó con fuego.

La variante para abrir la lata ante rivales que se encierran daba resultado al cuarto de hora. Iniesta la picaba con calidad a la subida de Jordi Alba que esta vez encontraba un amigo en Silva. Un giro plástico y el disparo abajo de derecha era el primer tanto.

Inferior Macedonia, solo el balón parado le invitaba a alimentar su sueño, lejos de inicio del nivel que puso ante las cuerdas a Italia. España llegaba con facilidad. Isco buscaba la escuadra en dos ocasiones consecutivas y ante su falta de éxito decidió asistir en la tercera con una acción para enmarcar.

Era el minuto 27 cuando Isco esquivaba una dura entrada con un regate en un palmo, apuraba línea de fondo para ver el movimiento de Diego Costa que marcaba a puerta vacía. Quinto gol en cinco partidos del máximo goleador de la Roja camino a Rusia. Cualquier duda del pasado está olvidada.

Nunca bajó los brazos Macedonia, modesta pero con orgullo, con una afición que se encendía en cada ataque. Pandev sigue siendo el ídolo local con 33 años y el que más inquietó. Una dejada a Ristovski fue el primer aviso. España seguía a lo suyo y terminó perdonando goles de los que se arrepentiría por minutos. Todas las tuvo Isco. En acción individual, a pase de Jordi Alba tras taconazo de Costa y ver como su disparo rozaba el palo, y una final clarísima tras regalo de Carvajal, cuando dudo en el mano a mano y falló.

Intentó morder en la reanudación Macedonia. España sintió los deberes hechos y pensó en las vacaciones. Anestesiaba el partido con posesiones largas. Dejó de jugar y buscar el gol. Jugó con fuego y hoy en día eso cuesta caro ante cualquier rival.

Tuvo el tercero Piqué, tras pase medido de Iniesta, pero su testarazo se fue arriba con todo para marcar. Precedió un grave error de concentración y de marca a los 66 minutos. Nadie tapó el agujero que dejó Jordi Alba tras un error, Ramos pudo frenar el ataque rival pero no forzó pensando en Italia y su amenaza de tarjeta y la carrera en autopista libre de Ristovski, la culminó con un latigazo ante el que nada pudo hacer De Gea.

El duelo resucitaba y Macedonia vivía sus mejores momentos. España debía volver a enchufarse, hacer un último esfuerzo antes de las vacaciones. El primer objetivo era recuperar el balón y apareció en el partido Koke con ese objetivo. Pedro había entrado para aumentar la verticalidad.

Otro cabezazo de Piqué y Diego Costa en dos ocasiones, tuvieron la sentencia. De Gea no tuvo que intervenir pero la sensación de inseguridad duró hasta el final. Nestorovski a la desesperada rozó sin éxito el penalti de Ramos. España llega líder al duelo que decidirá el grupo, ante Italia en el Santiago Bernabéu, tras salvar su última prueba del curso pasando de la brillantez a un exceso de confianza que pudo costar caro.

jueves, 8 de junio de 2017

UNA SOBERANA TEMPORADA

Desde 1958 el Real Madrid no firmaba un doblete de Liga y Copa de Europa, ahora con Zidane en el banquillo el club blanco ha cerrado un año inolvidable

Antonio Blanca

Cuando Zinedine Zidane empezó este verano la que era su primera temporada completa, y, por tanto, primera planificación realizada desde su cabeza, dejó un mensaje claro: "La Liga es lo más importante". El francés daba honores al torneo que siempre se tiraba, diciendo claramente a su plantilla que este año no se iba solo a por la Champions, competición que desde hace ya años no hace falta explicar que había que ganar.

Zidane ha conseguido, gracias a una gestión innovadora que dentro de algunos años se tendrá que estudiar, completar la mejor temporada de la historia moderna del Real Madrid. Nunca antes, tal y como está el fútbol entendido actualmente, los blancos habían ganado las dos competiciones más importantes el mismo año, Liga y Copa de Europa, y tampoco se había visto a un Madrid tan serio en ideas.

Ese ha sido el principal avance. Al fin el Real Madrid entendió que el discurso de un título por año era corto. Valía, porque nadie recordará 2014 y 2016 como malos años (se ganó la Champions), pero no reflejaba la realidad de un club a la altura del Madrid.

¡Claro que se podían ganar los dos trofeos y claro que era posible luchar por ellos hasta el final! Eso lo cambió Zidane, que ya lo hizo factible el pasado año, aunque se quedó a un punto de Liga, y que esta vez lo ha redondeado. Se podía conseguir el doblete. No era una quimera.

Liga y Copa de Europa se han logrado principalmente por mor de cinco factores: la planificación de Zidane, que ha repartido los minutos con inteligencia y ha conseguido que todos estuvieran bien en el tramo importante de la temporada; la amplia y gran plantilla de este año, en una mezcla de veteranos y noveles, con jugadores de primerísimo nivel y otros que no lo eran tanto pero que han ido creciendo; la felicidad y unidad que ha demostrado el banquillo, desembocando en algo inaudito, que es que no se le revolviera Zidane ningún jugador por disputar menos partidos; la figura de Cristiano, mucho más decisiva que otros años: y el gen ganador, ese olor a campeón que siempre tuvo y que lo sacó en momentos muy adversos. La famosa 'flor' no era suerte, era ADN blanco.

Solo tuvo el Real Madrid una etapa de dudas en toda la temporada, la que fue desde finales de septiembre a inicios de octubre. Empató entonces cuatro partidos seguidos, ante Villarreal, Las Palmas, Dortmund y Éibar en lo que fue conocido como la fiebre amarilla. El único borrón llegó el 18 de enero, cuando cayó en el Bernabéu contra el Celta de Vigo (1-2) y perdió la Copa del Rey en cuartos de final (lo hizo oficial una semana después con el 2-2 en Balaídos). La competición del KO es siempre un tercer plato, no es prioridad para los grandes equipos, incluso este año ni salvó la mala temporada del Barcelona, pero acaba sumando. ¿Qué sería del Real Madrid si hubiera ganado la Copa y, por lo tanto, el Triplete? Un equipo 10. Ahora acabó en el 9,9.

La temporada del Real Madrid solo se puede entender desde la regularidad. Después de muchos años, los blancos no tuvieron ni un solo mes de bajón y las únicas derrotas que tuvieron vinieron por cosas naturales del fútbol. Perdieron solo cinco encuentros: en el Sánchez Pizjuán, en Mestalla y ante el Barcelona, todos ellos por la mínima (2-1, 2-1 y 2-3), en Liga, en el Vicente Calderón en Champions, pero contando que llevaba una más que amplia renta de la ida, y el recordado de Copa ante el Celta.

Además, dejó momentos brillantes como la goleada en el último partido liguero en el Calderón con un hat-trick de Cristiano, la superioridad en Múnich ante el Bayern, el otro 3-0 al Atlético, esta vez en la Champions, el partido de Copa ante el Sevilla, las exhibiciones del equipo B en campos como Butarque, Riazor, Los Cármenes y El Molinón.... Pocos recuerdan que la Liga arrancó con paseo triunfal en el siempre difícil Anoeta (0-3), la primera de las 20 goleadas que ha firmado el Madrid este año.

También hubo tiempo para la épica: el gol de Ramos en el Camp Nou o ante el Deportivo, la agonía de la eliminatoria ante el Bayern, la jugada mágica de Benzema en el Calderón, los puntos sacados más allá del minuto 80 en Liga... El Madrid no podía dejar de lado esa característica que va unida a su historia.

Ha sido esta la temporada de los 40 partidos seguidos sin perder (récord nacional), aunque algunos ya venían de la anterior, y la de los goles en todos los partidos. Y todos son todos, desde el primero, la Supercopa de Europa ante el Sevilla (3-2), hasta este último, la final de Champions contra la Juventus. 65 partidos seguidos marcando, un hito mundial.

Y eso que el año ha sido larguísimo para el Madrid. Comenzó un 9 de agosto en Noruega, con la mencionada Supercopa de Europa, y acaba un 3 de junio en Cardiff. Nunca antes una temporada del Real Madrid había durado tanto, 10 meses, ni había tenido tantos partidos, 60 (38 de Liga, 13 de Champions, seis de Copa, dos de Mundial de Clubes y uno de Supercopa de Europa). Y que se preparen, porque a esos se les añade este verano dos de Supercopa de España y nada menos que ante el Barcelona.

Ese es el horizonte de un Madrid que tiene ahora el reto más difícil: igualar lo que ha conseguido esta temporada. Superarlo solo se podría conseguir con el Triplete, pero obtener algo menos el próximo año sabría a poco, aunque sería lo más normal. Pero esto es fútbol y ver al Madrid tan arriba hace pensar que en 2018, por estas fechas, tiene que repetirlo. Así de bonito es el deporte.

MORATA SALVA A ESPAÑA

Carlos de Blas

Un tanto de Morata en uno últimos minutos de arreón final permitió a España seguir con la vitola de invicto en la era Lopetegui como seleccionador. Dominó España pero no fue un empate fácil. Un error de Azpilicueta y Piqué, sumado a la indecisión de Reina, precipitó el empate de Colombia a manos de Cardona tras un primer tanto de Silva para abrir el marcador.

En la reanudación, una mala salida de Reina volvió a dejar en bandeja el gol a Falcao, que remató de cabeza a placer el centro de un destacado James. Con el marcador en contra, y tras el carrusel de cambios, España siguió llevando la manija del partido gracias a la insistencia de Asensio en el que es su tercer partido como internacional y donde ya pedía la pelota como un pilar fundamental que aún no es pero será. Un centro de Saúl y un testarazo de Morata pusieron la firma al 2-2 definitivo.

Pese al dominio de España, fue un jugador colombiano el que brilló con luz propia sobre el césped de La Nueva Condomina: James Rodríguez. El '10' dio un recital del talento técnico que atesora para liderar al conjunto de Pekerman. Este España-Colombia, aún con el polvo en el aire tras la caída del telón de la última temporada, pareció por momentos de todo menos amistoso. Muchas ganas de reivindicación sobre el campo, con el propio James como mayor exponente. No sólo el despliegue de los jugadores hacía pensar esto sino la intensidad de algunas fases, con una agresividad inusitada en este tipo de encuentros.

Curioso, por llamarlo de alguna manera, fue el trato de parte de la afición murciana a uno de los jugadores del combinado nacional. Piqué, que ya se llevó abucheos en los entrenamientos tras sus declaraciones sobre los últimos triunfos del Real Madrid, volvió a ser pitado cada vez que tocaba el balón durante la noche de este miércoles.

La alineación de Lopetegui tampoco daba pistas sobre sus verdaderas intenciones, ya que el partido clave es el del domingo ante Macedonia, valedero para la clasificación del Mundial de Rusia. Entre tanto, Silva decidió coger la pelota y tratarla con el cariño habitual. Con su juego, España empezó poco a poco a coger ritmo y dar sus primeras muestras de juego de toque.

Así, llegó el 1-0 en el minuto 22 con culminación del jugador canario a una buena jugada de la selección con un último centro de Pedro. James ya se habí apauntado poco antes a ese duelo de talentos y mantuvo el nivel tras el tanto en contra, generando una ocasión tras otra a sus compañeros.

Sin embargo, la luz desprendida por James y Silva se vio eclipsada por el festival de patadas. Pedro sobre James, Alba y Cuadrado, Sánchez y Aspas...

La dureza terminó con un fallo en cadena de la zaga española que propició el empate. Piqué y Azpilicueta no se pusieron de acuerdo en un pase, el balón siguió hasta el área de un Reina que tampoco se decidía a salir a por él. Y en caso de duda, Cardona no se lo pensó para cazar el esférico y poner una vaselina a un Reina a medio camino.

Poco después del descanso, Reina volvió a ser protagonista cuando fue engañado en su salida por el efecto de un centro de James. Falcao y su testa estaban ahí para no perdonar el 1-2.

España ya no tenía ni a Silva ni a Iniesta, pero entraron en escena Asensio, Vitolo, Saúl, Deulofeu y Morata. Menos control pero más verticalidad. Los de Lopetegui sólo tenían un objetivo en mente: la portería de Ospina.


Colombia se defendía como podía, incluyendo alguna entrada más dura de lo protocolario, pero llegó contar con algún contraataque de peligro para aumentar sus diferencia. Sin emargo, ya en el minuto 87, llegó el centro de Sául y el remate inapelable de cabeza de Morata para salvar la racha de su entrenador.

lunes, 5 de junio de 2017

RONALDO MEJOR JUGADOR DEL MUNDO

La estrella portuguesa del Real Madrid, todo un recordman sigue pulverizando estadísticas y llevando en volandas al Madrid a la leyenda

Antonio Blanca

Si nadie había ganado dos Copas de Europa seguidas, tampoco nadie había conseguido tres en cuatro años. El Real Madrid hizo posible lo imposible para los demás y rubricó que desde 2013 es el mejor equipo del mundo. Los últimos cuatro años, justos los que coincidieron con la cuarta legislatura de Florentino Pérez, están entre los más brillantes de la historia del Madrid.

A este equipo ya eterno lo lideró, otra vez, Cristiano Ronaldo, que ha completado en este 2017 su mejor año en el Real Madrid, precisamente cuando más se dudaba de su continuidad y cuando más pitos escuchó de un sector (libre pero errático) de la siempre exigente afición del Santiago Bernabéu.

Por quinto año consecutivo, Ronaldo ha sido el máximo goleador de la Champions League, pero la grandeza de este año no tiene comparación con cualquiera de los anteriores. Mientras otras temporadas llenaba sus registros con los equipos menores y en primera ronda (lo que hizo Messi esta temporada), Ronaldo ha sido este año el jugador más decisivo con diez, ¡diez!, goles en las rondas más importantes: cinco al Bayern en cuartos, tres al Atlético en semifinales y dos a la Juventus en la final.

No hay antecedente superior. No hay jugador que hiciera una Copa de Europa tan completa, decisiva, relevante y mayúscula como la que acaba de firmar Cristiano Ronaldo. La gestión de Zidane, el único entrenador que convenció al ‘7’ merengue de que era mejor descansar en muchos partidos que se ganan igualmente con el equipo B, ha conseguido que Cristiano llegara al tramo final de temporada mucho más bravo que un toro. Ha sido descomunal sus tres últimos meses con goles en todos los partidos importantes del Madrid, también los de Liga.

El portugués tiene ya cuatro Champions (2008 con el United y 2014, 2016 y 2017 con el Madrid), todas de ella como figura principal y solo perdió una final, la de 2009. Es el único jugador en marcar en tres finales de Champions (y no se cuenta aquí el penalti decisivo de la Undécima) y ya ha ganado, a falta que se lo den, su quinto Balón de Oro, los mismos que la estrella del Barcelona.

En Cristiano Ronaldo ha pilotado el enésimo proyecto de Florentino Pérez, que en su cuarta legislatura por fin ha construido el Madrid que tanto soñó. El presidente fue reelegido hace justo cuatro años, el 4 de junio de 2013, por aclamación popular. No tuvo entonces rival, como tampoco lo tendrá este verano, en la que Florentino sellará su quinta etapa al frente del club blanco, tercera consecutiva.

El discurso del máximo mandatario blanco siempre ha ido ligado a la historia del Real Madrid. De su boca siempre han salido las palabras "excelencia", "inconformismo", "competitividad", "autoexigencia" o "superación". Y eso es el Real Madrid. Por eso cuando decidió echar a Carlo Ancelotti tras una segunda temporada horrible, en la que el Madrid se sumió en un hundimiento impropio del club, lo que hacía el presidente era aplicar todas esas premisas. El tiempo le ha dado la razón.

El Madrid no tenía equipo para quedarse en blanco en 2015, como tampoco lo tenía en 2013 con Mourinho, que también se fue. En el fútbol pueden pasar muchas cosas y la línea entre la victoria y la derrota es muy fina, pero con la plantilla que tiene, no ganar como mínimo un título por año es un fracaso. Por eso desde ese rechazo a la autocomplaciencia que entrenadores como Pellegrini o Ancelotti instauraron en el Bernabéu, el Madrid ha ido hacía arriba.

El actual Real Madrid nació en la temporada 2010/11, cuando se cerraron las catástrofes contra los equipos de 2ª B y las vergüenzas de las eliminaciones de octavos y se recuperó el gen competitivo que llevaba un lustro sin aparecer. Ese Madrid, que ganó menos de lo que debió, encontró la gloria a partir de 2013, coincidiendo con la mencionada legislatura de Florentino.

Desde ese verano de 2013 y hasta el actual, cuatro años justos, el Real Madrid ha ganado tres Copas de Europa, una Liga, una Copa del Rey, dos Mundial de Clubes y dos Supercopa de Europa. Su mandato, con el paso del tiempo, se debe recordar como una dinastía, como la dictadura de un equipo que no dio opciones a los demás en Europa.

La clave ha estado en formar un bloque que tenía capacidad de seguir siendo exitoso aún cuando había alguna pieza que no funcionaba, como pudo ser Rafa Benítez o algún que otro jugador. Florentino Pérez aseguraba tras la final de este sábado que nunca había visto un vestuario tan unido. Ramos, al que el presidente le señaló como "el artífice" de hacer esto posible, comentó que "cuando hay un equilibrio y estabilidad desde arriba (en referencia a la directiva), eso se nota en el vestuario".

El buen ambiente entre unos y otros y la coordinación entre todos los estamentos también ha llevado al Madrid a ganar. No se han necesitado hacer grandes revoluciones y tampoco fichajes galácticos para ganar estas tres finales. Al contrario, se han mantenido las principales piezas, dejando a otras que maduraran y añadiendo algunas que perfeccionaron al grupo.

Si el Real Madrid ha ganado la Duodécima con los mismos jugadores que la Undécima, más clarificador es el dato con los que estuvieron en las tres Copas de Europa de estos últimos cuatro años. Son doce los jugadores (con relevancia en los títulos) que, como mínimo, estuvieron desde 2014: Carvajal, Marcelo, Sergio Ramos, Pepe, Varane, Nacho, Casemiro Modric, Isco, Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo. Esto es más de la mitad de una plantilla, una barbaridad.

El Madrid es ya el mejor equipo de la historia del fútbol y posiblemente sin el posible lo es de la historia del deporte.

LA DUODÉCIMA POR TODO LO ALTO

Aránzazu Gálvez

Tras los protocolarios actos en las sedes de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, la plantilla del Real Madrid mantuvo su fiel cita con la diosa Cibeles una vez más. Llegados a una plaza abarrotada con miles de aficionados en un autobús descubierto, los jugadores se dirigieron a la plataforma montada alrededor de la fuente al ritmo del himno del club.

Los dos capitanes del equipo, Ramos y Marcelo, acudieron con el trofeo hasta lo alto de la estatua para vestir a la diosa con una bufanda del Real Madrid, una bandera de España con el escudo del club y coronarla con el trofeo ganado en Cardiff la noche del sábado. Para despedirse, con uno a cada lado, propiciaron sendos besos a las pétreas mejillas.

Una vez saciado el ánimo de los aficonados que llevaban horas esperando a sus ídolos, los jugadores regresaron al autobús para culminar el día con la gran fiesta preparada en el Santiago Bernabéu.

Ya en el estadio, liberados de los compromisos, la apoteosis se desató ante una afición que llenó la grada. Con un espectacular escenario e iluminación, la comunión entre público y jugadores fue total mientras se iban sucediendo los cánticos y agradecimientos. El tramo final de la celebración echó a andar al ritmo de la canción de Luis Fonsi "Despacito". Las luces se apagaron y solo el resplandor de los teléfonos móviles y las imágenes de las pantallas del escenario propiciaban algo de iluminación a la situación.

El año de cada una de las doce Copas de Europa logradas por el club asomaron en medio del tablado instaurado en el centro del césped del recinto.

Fue el momento en el que uno por uno fueron apareciendo, reclamados por Miki Nadal y alumbrados por un magnífico juego de luces. Zinedine Zidane y el resto del cuerpo técnico fueron los primeros en alcanzar el escenario preparado. Después cada jugador. Cristiano Ronaldo, Marcelo y Sergio Ramos fueron los últimos en ser llamados por el locutor. El portugués fue el más ovacionado. El brasileño apareció con el trofeo de Liga, que también fue ofrecida a la afición. El capitán, Ramos, puso el cierre a la relación de integrantes de la plantilla. Irrumpió con la Duodécima en sus manos y una corona con SR4 inscrita, en su cabeza.


Con el plantel al completo los jugadores elevaron los trofeos acompañados por el "We are de champions" para dar paso a los discursos de Zidane, Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo, para el que el público pidió un nuevo Balón de Oro.