jueves, 28 de junio de 2018

HISTÓRICA CATÁSTROFE GERMANA

La llaman la “maldición del campeón”, y la han experimentado Francia, Italia, la España de Del Bosque y desde ayer la Alemania de Löw

Antonio Blanca

Alemania consumó su desastre en el Mundial de Rusia y se queda fuera del torneo en la fase de grupos por primera vez en su historia. Al igual que Francia, Italia y España en los mundiales de 2002, 2010 y 2014, el campeón fracasa a las primeras de cambio pese a ser una de las grandes favoritas del torneo. De los últimos cinco campeones del mundo (Francia, Brasil, Italia, España y Alemania), cuatro se quedaron fuera en el siguiente torneo mundialista.

El equipo de Joachim Löw, que se inclinó con justicia en su debut ante México (1-0) y superó casi de milagro a Suecia (2-1) en la segunda jornada, sucumbe así a la llamada 'maldición del campeón' y no podrá defender su corona el próximo 15 de julio en el estadio Luzhniki de Moscú. Dos goles en el tiempo de descuento de la segunda mitad, uno de Kim Young-Gwon (m.92) otorgado por el VAR y otro de Son Heung-min (m.96) tras un fallo clamoroso de Manuel Neuer en el centro del campo, hundieron a la 'Mannschaft' y rescataron el honor de Corea, que se va del Mundial por la puerta grande.

Después de la agónica victoria sobre Suecia, gracias a un golazo de Toni Kroos en el quinto minuto de la prolongación, la vigente campeona del mundo afrontaba una nueva prueba de fuego ante la aguerrida Corea del Sur, que se aferraba a un milagro para poder llegar a octavos. Los pupilos de Löw, con un ojo puesto en el México-Suecia, necesitaban sumar los tres puntos para evitar sorpresas, ya que todo lo que no fuera ganar, unido a un resultado poco favorable en el otro partido del grupo, lo dejaría fuera del Mundial a las primeras de cambio, algo que no sucedía desde 1938.

Si a la 'Mannschaft' le faltó chispa contra México y Suecia, la historia se repitió este miércoles en Kazán ante Corea. Lenta, sin ritmo, sin frescura y sin desborde -con Leroy Sané viendo el Mundial desde casa-, esta Alemania está a años luz de la que maravilló en Brasil hace cuatro años. En la primera mitad llevaron el peso del partido los germanos, con el 75 % de la posesión -por momentos llegaron a picos del 85 %-, pero fueron los 'Guerreros de Taeguk' los que gozaron de las mejores ocasiones. Atascada Alemania, Corea del Sur era fiel a su plan: robar, salir con peligro y buscarle las cosquillas a Neuer. Y así lo hicieron.

Ya fuera porque no lograban dar tres pases seguidos o por las recurrentes faltas de los coreanos para cortar el ritmo, pero los germanos no conseguían inquietar al guardameta Choo Hyun-woo. De hecho, las mejores ocasiones en el primer tiempo fueron de los asiáticos, primero con un libre directo de Jung Woo-Young que se le escapó de las manos temblorosas a Neuer y más tarde con una volea de Son Heung-min que se fue por encima del travesaño.

Mejoró la 'Mannschaft' tras el descanso, y nada más llegar de los vestuarios, Goretzka, hasta entonces intrascendente, obligó a volar a Choo Hyun-woo, que sacó una mano salvadora a remate de cabeza que mantuvo a los suyos en el partido. La tensión crecía en el campamento alemán, donde llegaban noticias de los primeros goles suecos en Ekaterimburgo. Todo lo que no fuera ganar a Corea supondría despedirse del Mundial. Ahí movió fichas Löw, que quitó a Khedira y a Goretzka para dar entrada a Mario Gómez y Thomas Müller, moviendo a Werner a la derecha y a Reus a la izquierda.

Tampoco le funcionaba el plan al campeón, que no conseguía penetrar la férrea línea de cinco atrás de los coreanos, muy cómodos esperando y replegados atrás y dejando sólo arriba a Son. El punta del Tottenham metió incluso el miedo en el cuerpo a los 25.000 aficionados germanos presentes en el Kazán Arena, radio en la oreja y atentos al partido de México y Suecia, con un disparo que se marchó fuera por poco.

Lo intentó a la desesperada Alemania, con el partido roto y el recién ingresado Brandt en el lateral izquierdo, pero ni así lograron. Quien marcó fue Corea, que lo hizo por partida doble en el descuento, primero con Kim, en un tanto que otorgó el VAR al comprobar que había tocado Kroos hacia atrás, y después con Son, después de un contragolpe tras una pérdida de Neuer en el centro del campo. Así, con un error de su capitán, cerró Alemania su pobre participación en Rusia.

En el otro partido del grupo, la selección de México perdió por 0-3 ante Suecia este miércoles el tercer y último partido del grupo F del Mundial de fútbol de Rusia 2018, en Ekaterimburgo, un resultado que no evitó la clasificación del 'Tri', que se benefició de la victoria de Corea del Sur ante Alemania (2-0) para clasificarse como segunda.

martes, 26 de junio de 2018

GRACIAS AL VAR

Carlos de Blas

Un fallo de Iniesta y Sergio Ramos dejó el balón muerto en el medio del campo a Boutaib. El delantero marroquí no se lo pensó y encaró la portería de De Gea, que cubrió bien todos los ángulos menos el más difícil. Disparo raso buscando un hueco entre las piernas, leve toque del muslo del arquero y el esférico en el fondo de la red. 0-1 y sorpresa que dejaba a España en una situación muy complicada.

Los nervios afloraban en el banco español, pero el talento es un buen bálsamo para los dolores. Una combinación de Iniesta e Isco acabó con el talentoso malagueño devolviendo la igualdad al choque. Con el tanto los españoles empezaron a hilar sus ideas, pero sin encontrar espacios en la buena defensa africana.

Cuando no sabían solventar con presión los ataques de la roja, los solventaban con faltas. Tampoco se quedaron sin ideas en ataque los marroquíes, con las bandas imprimiendo velocidad y con la defensa española muy arriba. La inseguridad de los peninsulares se hacía patente y Amrabat mandó a la cruceta un disparo tremendamente potente, ante el que De Gea volvió a hacer la estatua. Minutos antes el cancerbero hispano había conseguido su primera parada del Mundial ante Boutaib, pero las dudas del meta fueron constantes.

El empate a uno fue el resultado que reflejó en el descanso el luminoso. Con la reanudación, la igualdad se quedó solo en el marcador. Marruecos presionaba y España mezclaba jugadas cargadas de excesiva individualidad de Isco con errores en la zaga. Parecía increíble que un equipo eliminado pusiera tantos problemas a una defensa formada por De Gea, Ramos, Pique, Carvajal, Alba y Busquets.

Hierro no movía ficha, especulando con la clasificación como segundo gracias al tanto de Quaresma con Portugal. Y en un Mundial, el ser poco valiente cuesta campeonatos. Los marroquíes presionaban y fruto de la intensidad y de una jugada a balón parado marcaba Nesyri, nuevamente con un De Gea que trataba de pararla, pero solo con la mirada. Quedaban 15 minutos y España se encomendaba al resultado logrado por los lusos.

Hierro por fin despertó y decidió meter en el verde a Asensio, Aspas y Rodrigo, sustitutos de una delantera inoperativa todo el encuentro. Pero con un cuarto de hora y uno abajo, el ataque más fresco no pudo compensar el desbarajuste del resto del encuentro.

El sistema de Lopetegui volvió a aparecer. Iago Aspas remataba con una preciosa espuela una jugada ensayada de córner, y el balón llegaba a la red. El trencilla no concedía el tanto, pero el lento –y nunca bien alabado- VAR concedía el gol que igualaba el choque. Mientras, con el tiempo cumplido, Irán anotaba de penalti para dejar a España primera de grupo, con más suerte que vergüenza. Rusia será su rival tras el regalo de los portugueses.

lunes, 25 de junio de 2018

GANAR PARA DESPEJAR DUDAS

España debe ganar a una Marruecos ya eliminada para ponerse en octavos del Mundial y evitar cábalas indeseable y sustos de última hora

Antonio Blanca

La selección española cierra esta tarde su participación en la fase de grupos del Mundial con un choque ante Marruecos en Kaliningrado que afrontará con dos claras premisas, ganar y golear para mejorar sus opciones de ser primero.

En el Grupo B sólo se sabe que Marruecos está eliminada. El resto está completamente abierto. Incluso puede ocurrir una eliminación de España si se dan ciertos resultados que en principio parecen alejados de la lógica, pero que a estas alturas ya no se puede descartar dentro de un Mundial tan abierto a las sorpresas.

La selección española cuenta con cuatro puntos, los mismos que Portugal y uno más que Irán, que se medirá a los lusos en un choque por el todo o nada. En caso de igualdad a puntos, decide la diferencia de goles, por lo que marcar y no recibir podría inclinar la balanza por el liderato.

A estas alturas, ser primero no es un asunto menor, pues el segundo se marchará a la parte del cuadro mundialista a priori más indeseada, donde estarían selecciones como Alemania, Brasil, Francia o Bélgica. Una diferencia sustancial.

El equipo de Fernando Hierro afronta la cita ante Marruecos con tanta ilusión como incertidumbres. ¿Será el equipo alegre que empató 3-3 ante Portugal o el conjunto que tantas dificultades pasó para defender el mínimo triunfo ante un equipo como Irán? Serán 90 minutos para ofrecer una respuesta concluyente.

Una de las incógnitas es ver qué perfil asume el propio Hierro con su alineación. No sólo está la cuestión sobre si planteará un encuentro ofensivo, sino qué piezas moverá. En un Mundial también es importante refrescar al equipo e intentar implicar a la mayoría de futbolistas, no sólo contar con un once básico.

No se esperan cambios en la portería ni la defensa, pero el resto del equipo está abierto a modificaciones. Habrá que ver si Hierro apuesta por añadir un delantero más para jugar junto a Diego Costa, que podría ser Iago Aspas, y cuál es su apuesta en el centro del campo.

Quizá piense que es momento de dar descanso al veterano Iniesta, habida cuenta de que no habrá muchas más oportunidades durante este Mundial. Algunas opciones son Thiago o Marco Asensio, un jugador con verticalidad y gol, lo que necesita España.

Marruecos sólo juega por el honor, aunque bien es cierto que en sus dos partidos anteriores ofreció un buen nivel y seguramente no mereció saldarlos con derrotas. Tiene jugadores que quieren atacar, pero sus errores defensivos la están penalizando duramente. La cuestión es ver si la ausencia de objetivos los libera de presión o si, por el contrario, no tener nada en juego les quita la motivación necesaria para medirse a un rival como la selección española. Y más si recibe un gol pronto, que debería ser uno de los objetivos españoles.

"El pueblo de Marruecos debe estar orgulloso de su equipo", manifestó su seleccionador, Hervé Renard, tras caer 1-0 ante Portugal. Fue el mismo resultado del primer encuentro ante Irán, aunque éste se produjo en circunstancias mucho más dolorosas: con un gol en propia puerta en el tiempo de descuento.

De alguna forma, la selección marroquí es lo que representa Nordin Amrabat, un futbolista con buen trato de la pelota que sin embargo no tiene gol. Sufrió un golpe en la cabeza en su debut y espera estar en plenas condiciones en su despedida del Mundial.

Será un partido que marcará no sólo el destino inmediato de España y su cruce de octavos, sino las sensaciones a las que se enfrentará en los próximos partidos si continúa en el Mundial, como debería. Una victoria solvente y el liderato reforzarían notablemente la moral de una selección ávida de estímulos positivos después del cambio de seleccionador a dos días de comenzar el Mundial.

¿ARGENTINA SE SUBLEVA?

Aránzazu Gálvez

El fútbol argentino acaba de salir de un fin de semana volcánico. Durante sábado y domingo se multiplicaron las informaciones que aseguraban que la reunión mantenida por representantes de la plantilla, Jorge Sampaoli, su cuerpo técnico y el presidente de la Asociación de Fútbol de Argentina, Claudio Tapia, tuvo más miga de lo que contó la versión oficial. En concreto, lo que los grandes medios del país dieron por hecho fue la hipótesis del motín interno que daría paso a una autogestión de los futbolistas que contaría con el favor del directivo.

Se hablaba de consenso en la toma de decisiones, de los reproches de Javier Mascherano a los cambios de esquema casi improvisados -que acabaron con la goleada sufrida ante Croacia- y, en definitiva, de la pérdida total de la legitimidad y el liderazgo de Sampaoli. Los jugadores no elegirían el once pero sí sugerirían correcciones a los errores tácticos que consideran culpables de la precaria situación sólo arreglada por la victoria nigeriana sobre Islandia.

En paralelo, se filtraron audios de figuras como Diego Pablo Simeone en las que se cuestionaba la posibilidad de gestionar un vestuario semejante -por los egos y los vicios heredados- y el entrenador Caruso Lombardi llegó a afirmar, sin citar fuentes, que el joven regateador de Boca Juniors agredió a Mascherano porque el ex jugador del Barcelona insultó a Willy Caballero por el error cometido ante los croatas. Todo ello cultivó una atmósfera irrespirable en torno a la Albicestes. Por enésima vez.

Por ello, este domingo se organizó una rueda de prensa en Bronnitsy, posterior al entrenamiento y en la que comparecieron Mascherano, Tapia y Lucas Biglia. Los tres compartieron discurso: se confirmó la reunión de todos los estamentos, se negó los extremos más polémicos del relato publicado y se criticó a la prensa. El mediocentro titular y ganador de todo en la Ciudad Condal fue el más vehemente y rotundo en la exposición de la versión oficialista.

"En cualquier equipo de fútbol los entrenadores tratan de saber cuál es la opinión del jugador en cuanto al sentimiento que tiene dentro de la cancha", avanzó el 'Jefecito', que normalizó el cónclave de la polémica porque buscaban "certezas" ya que los once que salgan a la cancha (en la tercera jornada) "tienen que tener las cosas muy claras". "Nos comprometimos a aportar, en lo que cada uno pueda, su conocimiento, su experiencia y todo lo que le ha tocado vivir hasta ahora, sea mucho o poco, con el fin de lograr que este equipo vuelva a levantarse y vuelva a competir como lo ha hecho en otras competiciones", sintetizó.

El centrocampista que apeló al orgullo del grupo al recordar que son los "vigentes subcampeones del mundo" desmintió la supuesta mala relación entre las vacas sagradas del vestuario y el entrenador. "Se le ha puesto ese mote a esta generación y no entiendo por qué. La relación es totalmente normal. Cuando sentimos una incomodidad se la planteamos. Si no, seríamos unos hipócritas. No vas a ir a jugar un partido incómodo", arguyó.

También negó que se hubiera acordado que ellos mismos configurarían el once que saldrá a competir por evitar la debacle. "Cada jugador busca el beneficio colectivo y no el individual ante esta situación, que es compleja", subrayó antes de desglosar que "somos un equipo, somos 23, y todos sabemos lo difícil que es llegar a una estancia como la que estamos ahora. Tenemos que unirnos, dar opiniones y tratar de hacer todo lo posible para que el equipo llegue con la mayor cantidad de certezas al partido".

Tras insultar a Lombardi, llamó a concentrarse en "tratar de solucionar los problemas futbolísticos que tiene el equipo". "Sabemos que aquí si las cosas van mal nos perjudicamos todos. Tenemos la esperanza de seguir viviendo esta experiencia. No queremos que termine el martes. Pero eso no se da de una manera mágica. Esto es fútbol y tiene que ver con la dinámica de cómo vienen las cosas. Tenemos la fe de que el equipo ha podido revertir esa situación otra veces y esta es una oportunidad más para poder sobrepasar", zanjó.

Entonces, 'Chiqui' Tapia, jefe de la AFA, intervino. "Han visto que el cuerpo técnico está dirigiendo la práctica y que el grupo está entrenando. Lo que han manifestado ustedes es mentira", abrió fuego. De este modo respondió a las teorías que sugerían una posible destitución a mitad de camino de Sampaoli o el abandono total de las funciones del ex entrenador de Sevilla o la selección chilena (donde ganó una Copa América).

"Todos entendemos que se mueren por tener la primicia, pero quiero pedirles que en esta oportunidad acompañen a la selección, que no se mueran por tener la alineación porque eso es darle ventaja a los contrarios. Eso perjudica a la selección. Hoy tienen una oportunidad, ustedes que han vivido de este grupo y llevan tres, cuatro o cinco Mundiales gracias a ellos, de demostrar un gesto a la sociedad diciendo la verdad", especificó para ratificar su apoyo al seleccionador.

Por último, el directivo señaló que "los hinchas de la selección son los únicos que no tienen la mala intención que vienen demostrando muchísimos al dañar la imagen de este grupo, que lo que ha hecho es venir y ponerse la camiseta y llevar al fútbol argentino a lo más alto". "Todo lo que ha sucedido después, como siempre, corre por cuenta de ustedes. Tienen una posibilidad. Son el cuarto poder y hay diferentes maneras de ejercer el poder. Antes el periodismo hablaba del funcionamiento de los equipos, de cómo jugaba tal o cual, pero ahora está totalmente desvirtuado", finalizó.

viernes, 22 de junio de 2018

CROACIA Y MODRIC DESNUDAN A MESSI Y ARGENTINA

Jaime Trevijano

Argentina llegó a la segunda jornada con sensaciones propias del desasosiego. Tras una fase clasificatoria en la que su rendimiento resultó pobre y por la que pasaron hasta tres entrenadores, los americanos debían doblegar a Croacia no sólo para ganar terreno en la pugna por el primer puesto del grupo, sino para no abocarse al precipicio, toda vez que el 1-1 ante Islandia inicial les dejó en una tesitura complicada. No cabía otro resultado. Con la presión por las nubes, Lionel Messi debía tirar de un equipo al que Jorge Sampaoli transformó sólo días después de su estreno.

El seleccionador sacrificó a tres nombres (Di María, Biglia y Rojo) y modificó el sistema, en un movimiento muy arriesgado y que, desde luego, no evidenciaba confianza en la senda pensada por el cuerpo técnico. Pasó a jugar con tres zagueros (Tagliafico, Otamendi y Mercado), mantuvo a Salvio y metió a Acuña como carrilero zurdo para acompañar al doble pivote conformado por Mascherano y Enzo Pérez. El dibujo se tornaba más defensivo, con Agüero como único punta y Meza en el rol de llegador, al lado del genio. Frente a ellos se alzaba un combinado balcánico que reprodujo su estructura, con la única variante de Brozovic por Kramaric -más pelota y equilibrio que en el debut exitoso ante Nigeria-.

Y tardó cinco minutos Perisic en susurrar el riesgo asumido por Sampaoli: el extremo del Inter tomó la espalda de Salvio, se plantó en el área y cruzó un zurdazo que Caballero envió a córner con una estirada de foto. Salieron los entrenados por Zlatko Dalic replegando, negando espacios al crack azulgrana, desafiando a la Albiceleste a llevar el peso de la pelota sin mediocentros creativos y aguardando a emitir relámpagos en transición que testarían los automatismos del novedoso esquema argento. Y en el 10 Rakitic vió la incorporación solitaria de Vrsaljko que el lateral del Atlético no tradujo en asistencia de gol por poco.

Modric y el interior del Barça jugaban más sueltos, al resguardo del esfuerzo de Brozovic, por lo que las contras croatas amanecieron con fluidez. Presionaba muy arriba Argentina y de forma coordinada, aunque en cada desajuste sufriría. Quería ser protagonista, con más ritmo que en el tropiezo islandés y con Acuña y Salvio llegando hasta línea de fondo. Avisaría Meza con un remate desde el punto de penalti que Lovren desvió a córner -minuto 14-. El diapasón de los dos veces campeones del Mundial era el pronosticable ante la emergencia que constituía cosechar los tres puntos. El gusto por la asociación perenne de los balcánicos quedó aplazada. Por lectura propia y personalidad ajena.

Concatenaría errores e imprecisiones el candidato al título, enfriando su intento de incendio en el prólogo. Mas, en el 21 Acuña lanzó un centro tenso desde la banda zurda que se toparía con el travesaño. La hoja de ruta croata pasaba por jugar con los nervios y la paciencia rivales, renegando de su identidad tendente a la toma del timón. Cada minuto que pasara con empate a cero allanaría el cauce escogido para este combate de altura. Y la media hora se cruzaría con la anestesia granjeándose importancia. Y es que toda vez que se asentaron en la ocupación de espacios, los europeos saltearían subidas de líneas sin pelota que trompicaron la idea argentina. Los amarres del rigor táctico gobernaban.

Entonces, tras el córner olímpico fallido lanzado por Meza, Enzo Pérez remató fuera un balón suelto, cuando la portería estaba vacía -minuto 31-. La indecisión compartida por Subasic, Lovren y Vrsaljko se alió con la persistente presión argentina para generar un desaguisado que rozó el 1-0. Y en el 33 el lateral del Atlético conectó con Mandzukic, totalmente desmarcado. El delantero de la Juventus perdonó desde el segundo poste. Otro desajuste que corroboraba el espinoso envés del valiente libreto de Sampaoli.

Un choque aéreo entre Rebic -veloz extremo supeditado al trabajo defensivo- y Mercado congeló el tempo, en la aproximación hacia el descanso. El sudor, la estrategia y la intensidad vencían a cualquier otro parámetro. Los europeos insuflarían el ingrediente de la dureza para ganar el intermedio. Modric y Rakitic no esquivaron las emboscadas y Messi tampoco asomó. Nombres como Salvio, Otamendi, Mandzukic y Vida resultaron más repetidos que los de los astros, con lo que se atestiguaba la cara industrial de lo visto. La variante argentina mejoró prestaciones pero no refrescó la jerarquía que se le presupone. Adolecieron de claridad ofensiva. Otra vez. Y un derechazo a las nubes de Rebic, al que puso en vuelo Modric, bajó el telón de un primer acto batallado y favorable al guión de Dalic.

Sin cambio de fichas ni de perspectiva se reanudó el enfrentamiento. Lo hizo con el cansancio acechando al derroche argentino y sin novedades en el ratio de posesión. Se quemaron cinco minutos plomizos hasta que Aguero empujara en el cuerpeo con Lovren para chutar a las manos de Subasic. Y Croacia respondió alzando las líneas y recogiendo frutos de manera rocambolesca: Caballero cometió un fallo grosero -quiso sacar la pelota jugada con un toque sutil- que Rebic amortizó con una volea soberbia -minuto 54. Sampaoli metió de inmediato a Higuaín por el 'Kun' y a Pavón por Salvio, en dos cambios preparados antes de ese cataclismo y que no aumentaban su ambición.

Yacía golpeada una Argentina al límite. La endeble mentalidad que torpedeó su devenir en la fase clasificatoria iba a ser fiscalizada con ardor abrasivo. Las pérdidas se amontonaron en zonas cómodas de asociación y Kramaric saltó al verde para dar respiro al vaciado Rebic. La planificación balcánica viajaba sobre ruedas. Un testarazo de Mandzukic que fue repelido por la zaga redundó en crecimiento del control croata.Con 30 minutos por jugar la Albiceleste debía sacar la cabeza y Messi, salir de su instrascendencia apática. El 10 era absolutamernte necesario. Aunque fallara con todo a favor, en la pesca de un rechace de Subasic al remate de Meza -en el área pequeña-. Rakitic abortaría la mejor ocasión de sus contriincantes.

Mandzukic embocó un centro de Vrsaljko en el lateral de la red -minuto 66-, con los americanos arriesgando todo y dejando hectáreas a su espalda. El ex entrenador del Sevilla le daría la alternativa, al fin, a Paulo Dybala. Cuando no le quedaba otra. Sentó a Enzo Pérez para rodear a Messi de talento en una recta final agónica y larga (de 20 minutos). En este peldaño abrazaría del todo Dalic el modelo de repliegue y salida. Y "La Joya" juventina abrió su espita con un zurdazo cruzado y fuera de palos. Mas, con cuatro delanteros el asedio no sobrevendría. La calidad de Modric decidiría con un cañonazo colosal -minuto 81- que fijó el 0-2. Y el seleccionador balcanico ajustaría supliendo al esforzado Perisic por la energía de Kovacic, para dar carpetazo a un envite en el que demostraron más oficio coral.

Un lanzamiento de falta sensacional de Rakitic, que restalló en la cruceta, redondeó el desenlace tenebroso de un conjunto argentino al que le falló su faro y que acabó repartiendo patadas para desahogarse. Kovacic asistiría al blaugrana para el 0-3 definitivo. Resultaron inferiores en la colectividad ante croatas e islandeses. Y la estrella no arribó a lucir para tender otra soga a Sampaoli. Así, una de las candidatas bordea ya el cataclismo, pues no dependerá sólo de su resultado en la tercera jornada para saber si accede a octavos o hace las maletas. Los balcánicos, sólo exigidos a partir de la entrada del 'Pipita', vuelan: su técnica rima con su trabajo y se disparan. Atravesándose en el hipotético horizonte de España.

jueves, 21 de junio de 2018

PÍRRICA Y GRACIAS

Partido inoperante de la selección española ante una férrea Irán que contó con más ocasiones de gol que el combinado nacional

Antonio Blanca

La Selección ganó su primer partido en Rusia ante una Irán ultradefensiva que mereció más de caer derrotada por la mínima (0-1). Los de Hierro, con paso ansiolítico, estuvieron espesos en el primer tiempo y deslavazados en el segundo. El gol de Diego Costa, un “churro” ya que ni siquiera tiró a puerta, permite a España afrontar el último partido con los deberes casi hechos, pero el mensaje es claro, nuestras figuras no ganan partidos, otros y en el mismo grupo, sí, le pese a quien le pese.

Carlos Queiroz es uno de esos entrenadores que se sienten más cómodos hablando de entrenar que entrenando. En cuanto ve un micrófono, el portugués se aclara la garganta y arranca a disertar sobre la evolución del fútbol, de los sistemas y del talento de los jugadores. Disfruta escuchándose y proyectando una imagen de intelectual del juego. Un Valdano con acento portugués. Con esa cháchara y una caída de ojos que sugiere estar de vuelta de todo, embelesó a Ferguson, a Florentino Pérez y a la federación portuguesa. Ninguno de ellos volvería a firmarle un contrato en lo que le queda de vida.

Porque en la práctica, Queiroz es un entrenador mundano. Esta noche, su charla táctica se basó en acumular jugadores en el área y en sugerir a los suyos que, ante el menor atisbo de vértigo, se revolcasen por el suelo. El espectáculo en la primera mitad fue patético. El seleccionador iraní, siempre discutido por su federación, ni siquiera alistó un extremo para correr el contraataque, por cada balón recuperado hubo un patadón sin remitente. Su mayor concesión fue permitir que un defensa se incorporase al ataque para sacar en largo de banda al más puro estilo Chendo. Por supuesto que Irán no puede permitirse tutear a España, pero estas competiciones exigen unos mínimos. Basta recordar a Grecia, que se llevó la Eurocopa en 2004, y absolutamente nada más.

España salió sedada al césped del Kazán. No supo encontrar una rendija en el muro persa y, lo que es peor, se vio superada una y otra vez en los balones divididos. Solo Isco, una vez más el mejor del partido, con ayudas esporádicas de Silva, parecía ser consciente de que un empate nos ponía ante el abismo contra Marruecos. Carvajal lo falló casi todo, Lucas no logró completar un regate y Busquets nos complicó la vida en más de una ocasión. E Iniesta, como demuestra incluso en los entrenamientos, físicamente no da la talla para una competición de este nivel, es vergonzante que sea titular y Asensio solo dispute escasos minutos.

Hizo falta un ardid de Queiroz, una sucesión de dolencias fingidas, para encorajinar a España, que en los últimos minutos del primer tiempo recuperó una versión, extraña y con trazas de Lexatin, de la que vimos contra Portugal.

A los siete minutos de la reanudación, Costa recibió de espaldas en el área y Rezaeian, el lateral derecho persa, azorado por despejar el peligro, golpeó el balón contra la rodilla de Diego y lo mandó al fondo de su portería. La misma intensidad que Queiroz imprimió en sus jugadores fue la que le llevó a una precipitación calamitosa.

Así, cuando la música parecía ser del gusto de los españoles, regresó la caraja. Irán adelantó líneas y España sufrió. Sufrió como no debe, los laterales sufrieron, la contención sufrió, el país entero celebró el pito final. Hasta en tres ocasiones pudieron empatar los iraníes, una de ellas anulada VAR mediante, y quedó la sensación en Kazán de que, desencadenados, los persas tenían mucho más que ofrecer.

Si el empate de la primera jornada supo a gloria, por el juego, en esta ocasión España enseñó sus flaquezas y trazó a sus futuros rivales el libro de ruta para eliminarla. No fue el muro del primer tiempo, sino los mordiscos del segundo. Como los clubes grandes, cuando se dejan llevar en Copa ante rivales a priori de inferior calidad, España ofreció una versión pobre ante un contrincante maniatado tácticamente. Un primer aviso, afortunadamente sin consecuencias, del que habrá que sacar muchas conclusiones para poner remedio en partidos venideros.

lunes, 18 de junio de 2018

MÉXICO LINDO Y QUERIDO

Espectacular partido de la “Tri” para dar una de las primeras campanadas del Mundial de Rusia derrotando a la vigente campeona

Antonio Blanca

El fútbol es un estado de ánimo y cuanta más excitación acumulan los jugadores mejor parecen o son capaces de sacar todo el potencial que tienen dentro. Lo hemos visto en el estreno del Mundial de Rusia con dos estrellas. Cristiano Ronaldo jugó agitado contra España y consiguió tres goles. Messi palideció ante Islandia, con poca chispa, y falló un penalti que le condena a ojos de la feroz crítica de su país. La bomba en este inicio del Mundial la ha protagonizado México. La ‘Tri’ ha sido capaz de ganar a la campeona del mundo con un juego que ha rayado lo sublime en una soberbia primera parte por su electricidad, verticalidad y desenfreno.

México llegaba al Mundial, precisamente, con un escándalo protagonizado por un grupo de internacionales que fueron pillados en una fiesta sexual. La revista ‘Pásalo’ desveló que ocho futbolistas organizaron una orgía con 30 mujeres, música y bebidas pocos días antes de cruzar el charco y viajar a Europa para jugar el último amistoso contra Dinamarca (9 de junio). La filtración de la información, con un vídeo incluido, puso en jaque la concentración de la selección mexicana. El amistoso contra los daneses lo perdieron (2-0) y el ambiente quedó viciado.

Con el pesimismo de que poco o nada tenían que hacer los mexicanos en el estadio de Luzhniki se presentó la selección dirigida por Juan Carlos Osorio en el debut contra la campeona del mundo. La respuesta fue sorprendente. De los ocho internacionales que fueron reconocidos en la fiesta sexual jugaron cinco contra Alemania: Ochoa, Carlos Salcedo, Héctor Herrera, Raúl Jiménez y Jesús Gallardo. Se quedaron en el banquillo sin participar ni un minuto Giovani dos Santos, Jonathan y Marco Fabián. El portero Guillermo Ochoa se lució con una extraordinaria parada en un lanzamiento de falta de Kroos. Decisivo, enérgico, motivado y crecido como todos.

No hubo castigo ni nada parecido del seleccionador para los futbolistas señalados. Más bien todo lo contrario. Apostó por ellos para que ese desenfreno que les puso en la diana de la crítica en su país le dieran continuidad en el campo con la pelota, con una respuesta fantástica de cómo se puede jugar bien al fútbol si uno tiene el orgullo tocado y necesita reivindicarse para lavar su imagen.

De ‘orgía’ futbolística se puede calificar el triunfo de México contra Alemania por esa primera parte de ataque directo y vertiginoso que dejó a los alemanes sin respuesta y entre las cuerdas. No supieron reaccionar ante la velocidad de los mexicanos con jugadores excitados. El gol lo hizo Hirving Lozano, un futbolista que juega en el PSV Eindhoiven y que ha hecho 17 goles en Holanda, pero el peligro fue constante con los contragolpes de Vela, Layún, Guardado y Chicharito. Un festival de fútbol ofensivo y descarado de la ’Tricolor' convirtió en un guateque las gradas del estadio de Luzhniki pobladas de aficionados mexicanos.

A Alemania le entraron temblores en las piernas y en Ciudad de México se detectó un sismo de manera artificial registrado por dos sensores. Posiblemente por los saltos masivos durante el gol de Hirving Lozano. Lo que ayer eran reproches por una fiesta u orgía sexual hoy son alabanzas por el libertinaje de una selección que se llevó por delante a los campeones del mundo. El Mundial de Rusia tiene movida.