lunes, 8 de mayo de 2017

ACCIÓN Y REACCIÓN

A la goleada del Barcelona al Villarreal respondió el Real Madrid en Granada con otra que alarga el pulso por la Liga una jornada más

Antonio Blanca

La pelea por el título entre Real Madrid y Barcelona se mantiene igual después de que merengues y culés golearan en la jornada 36 a Granada y Villarreal, respectivamente. El Real Madrid venció al Granada por 0-4 en una nueva exhibición del 'Equipo B', con los dobletes anotados por James Rodríguez y Morata. Fue sólo dos horas después de que el Barcelona también cumpliese en su partido, con una exhibición de la MSN para sentenciar la victoria ante el Villarreal (4-1).

A falta de dos jornadas, el Sevilla del argentino Jorge Sampaoli, que igualó a uno el viernes ante la Real Sociedad, le basta con un punto para garantizarse su presencia en la última ronda previa del máximo torneo continental. Aspirar a la tercera plaza, que tuvo muy encarrilada a principios de marzo cuando tenía una renta de nueve puntos, es prácticamente un imposible, puesto que precisa ganar sus dos partidos (el próximo domingo visita al Real Madrid, que se está jugando el título con el Barcelona) y que el Atlético de Madrid caiga en ambos.

El Sevilla tiene a seis puntos al Villarreal, único equipo que podría arrebatarle la cuarta posición. Mientras tanto, la lucha por certificar la Liga Europa sin esperar a la final de la Copa del Rey, está al rojo vivo.

El conjunto villarrealense encara las dos últimas jornadas con un punto de diferencia sobre Athletic y Real Sociedad, que tampoco sumaron en esta trigésima sexta fecha de La Liga Santander.

La sesión dominical se abrió con la derrota del Athletic en Mendizorroza, donde desperdició sus oportunidades y lo pagó con la derrota merced a un tremendo zurdazo del francés Theo Hernández a los 53 minutos. De haber ganado, el equipo de Ernesto Valverde se habría situado quinto y habría dependido de sí mismo en la lucha por la Liga Europa. Incluso aún tendría opciones matemáticas de 'Champions'. Pero la diana de Theo y el buen trabajo en bloque del conjunto del argentino Mauricio Pellegrino frenó en seco su ambición.

El Deportivo fue incapaz de obtener ante el Espanyol el triunfo que necesitaba para certificar matemáticamente la salvación. El equipo de Pepe Mel acusó la presión por la victoria del sábado del Sporting ante Las Palmas (1-0) y cayó por 1-2 para seguir sufriendo al menos hasta el domingo.

Esta derrota concede al equipo gallego un margen de cinco puntos sobre el asturiano, con seis por jugarse, y de dos sobre el Leganés, que cerrará este lunes la jornada en casa ante el Betis.

El Espanyol, que transita por la zona media de la tabla sin opciones europeas, aprovechó los errores de la zaga deportivista para encarrilar la victoria en la primera media hora con los goles del brasileño Leo Baptistao y de Gerard Moreno.

A los pupilos de Pepe Mel no les quedó otra que buscar una remontada heroica, pero se quedó en la orilla. Tan solo pudo acortar distancias por medio del rumano Florin Andone al inicio del segundo tiempo y ahora se la jugará en Villarreal o en la última jornada ante Las Palmas a expensas lo que haga el Sporting.

El Valencia aprovechó la visita de un Osasuna hundido para golear sin problemas y solventar la victoria más cómoda en toda la temporada (4-1).

Un doblete del defensa argentino Ezequiel Garay y los tantos en el segundo periodo del italiano Simone Zaza y Rodrigo Moreno fueron suficiente para superar a un oponente sin recursos que salvó el honor en la prolongación por medio de Miguel Olavide.

En el partido que cerraba la jornada, sin nada en juego, el Málaga de Sandro goleó a los suplentes del Celta por 3-0 con goles de Ontiveros, Recio y el propio delantero canario.

Esta noche otro choque crucial para el descenso cierra la trigésimo sexta jornada, Leganés y Betis son sus protagonistas. 

viernes, 5 de mayo de 2017

EL MANCHESTER GOLPEA BALAÍDOS

Aránzazu Gálvez

El Manchester United golpeó primero en las semifinales de Liga Europa frente al Celta de Vigo. Con un tanto de falta directa anotado por Marcus Rashford en el minuto 67, el conjunto de José Mourinho tomó ventaja en el partido de ida disputado en Balaídos.

En un ambiente festivo y de ilusión, el Celta trató de poner sobre el césped la impronta de equipo valiente que le caracteriza con Berizzo al frente, pero el Manchester supo controlar los instintos de los locales y controló el partido.

El Celta logró tener la pelota en los primeros compases y, de hecho, tuvo la mejor ocasión de la primera mitad en un cabezazo desvidado de Wass en el minuto 11 tras un centro de Radoja. No hubo rastro del descaro ni el intinto ofensivo celeste, rebajado a niveles inofensivos por el trabajo en el centro del campo de un imperial Paul Pogba, quea ctuó de faro de los suyos este jueves.

Y es que con contener a los locales parecía conformarse el Manchester, que se acomodó con la situación a la espera de un fallo que le abriera la puerta para las ocasiones con la velocidad de sus atacantes. Así fue con Rashford en el minuto 20, luego con Mikhitaryan en el 35 y por último con Lingard en el minuto 39. En estas tres ocasiones, los diablos rojos se encontraron con Sergio Álvarez, impecable bajo palos.

Para la segunda parte, las estrategias se mantuvieron. El Celta salió con ganas de tocar pero el Manchester lo anulaba y esperaba. El trío Aspas, Sisto y Guidetti no se asociaba y los de Berizzo apenas lograban tantear el área rival.

Sin ocasiones con el balón en juego, el único gol acabó llegando de balón parado. Desde el lado derecho de la frontal, un lanzamiento de Rashford silenció Balaídos. Su chut, aprovechando un amago previo, engañó a Álvarez, que dejó descubierto su palo con dos pasos que le impidieron llegar a tocar la pelota, que se marchó hasta el fondo de la red.

Con el 0-1 en el minuto 67, el United había hecho su trabajo. Remachó su muro defensivo haciéndolo todavía más impenetrable y el partido se marchó cuesta abajo hasta el pitido final sin más jugadas dignas de reseñar. El escudo inglés se marcha con ventaja mínima, la misma que recuerda con ilusión el Celta de su duelo anterior ante el Shakhtar. Nunca perdió el United una eliminatoria europea tras ganar fuera de casa, sí. Pero el Celta logró recuperarse de un resultado así ante los ucranianos en cuartos y ante el Aston Villa en 1998. Será en el Teatro de los sueños donde ambas esperanzas choquen y sólo quede en el camino la ilusión de un equipo.

jueves, 4 de mayo de 2017

COLOSAL RONALDO

Sendas exhibiciones ante el Bayern de Munich y el Atlético de Madrid hacen que el planeta fútbol rinda pleitesía al mejor jugador del mundo

Antonio Blanca

En el fútbol no sólo se vive de la estadística. La manera de leer los partidos, el riguroso orden táctico de un equipo o la magia de ese jugador diferente no queda registrado en ninguna parte. Pero si hay alguien que, además del valor cualitativo que pueda aportar, disfruta con esta área de las matemáticas este es Cristiano Ronaldo.

Gracias a su efectividad, la noche del pasado martes volvió a ser el arma letal de un gran Real Madrid. Devastador el equipo de Zidane ante el Atlético personificado en la figura de la estrella lusa, que convirtió todo lo que remató en gol para romper la barrera de los 400 goles con la camiseta blanca en 389 partidos. Sin duda, unas cifras de auténtico escándalo, fuera de lo común, redondeadas con un hat trick en un partido sublime tanto por su participación individual como la del global del conjunto; la segunda ocasión en la que endosa a los colchoneros tres goles esta temporada después del que logró en la primera vuelta en el Calderón. En Champions, sólo habían encajado cinco goles hasta la fecha.

Su racha goleadora en los últimos partidos de Champions es conspicua. Ya son ocho los goles que ha marcado desde los cuartos de final ante el Bayern, encadenando dos tripletes seguidos. Acusado de engordar sus números de cara a puerta ante rivales de menor entidad, lo cierto es que el ‘7’ blanco (posiblemente y sin el posible también, el mejor jugador en la historia del Real Madrid) ha sacado su versión más determinante cuando se reclama la aparición de los mejores. Sus últimos cinco remates en la máxima competición continental han terminado en gol. Unos registros bárbaros.

De este modo, según datos de Opta, sus 103 goles en Europa no sólo le convierten en el máximo goleador histórico, sino que además supera a 113 de los 135 equipos que han participado en el torneo desde que se instauró el nuevo formato en la 1992/1993. Además, con sus 10 goles se queda a uno de Messi, hasta ahora el “pichichi” de esta Liga de Campeones, amén de presentar su seria candidatura al Quinto Balón de Oro.

Zidane ha conseguido lo que ningún otro entrenador había logrado, hacer descansar al portugués. Con su poder de convicción le ha hecho entender que a sus 32 años el descanso es primordial para afrontar con plenas garantías la recta final de la temporada, tanto en la Décima como en la Undécima llegó con no pocos problemas físicos al mes de mayo, y el pasado verano tras dos entradas bruscas de Payet en la final de la Eurocopa cayó lesionado gravemente para un período de tres meses, del cual le ha costado recuperar su mayúsculo tono físico.

Estamos un pasito más cerca de la final de Cardiff y estamos muy contentos. Me siento muy bien, me preparé para estar bien en la fase final del campeonato. Obviamente, hay que tener el punto de suerte también, porque las cosas están saliendo bien; no solo a mí, sino al equipo también”, reconocía el portugués tras recibir la camiseta honorífica de los 400 goles de la mano de su presidente Florentino Pérez, números desorbitantes para un jugador descomunal, leyenda viva del Real Madrid y del fútbol, del cual se hablará y pondrá en valor todo lo conseguido cuando se retire, que también será cuando su equipo más le eche de menos.

No obstante, a Ronaldo se le ha recriminado en más de una ocasión no participar en demasía del juego de su equipo. Es más, con los años parece más desconectado de lo que hacen el resto de sus compañeros con el balón, centrando sus esfuerzos en hincar el diente siempre que puede a la portería rival. Cuando el gol le es esquivo, es un debate recurrente hablar sobre su declive como jugador, que en esta temporada se ha traducido en pitos (un sector pobre) de su propia afición. “Sólo quiero que no me silben”, reiteró el portugués, todavía dolido con los que oyó en el partido contra el Bayern. Y es que cuando la puntería está afinada, poco se le puede objetar al hombre más letal de esta Champions, y de la Historia merengue.

LA FIABILIDAD DE LA JUVENTUS TUMBA AL MÓNACO

Jaime Trevijano

La ida de las semifinales de esta edición de la Liga de Campeones ha resultado esclarecedora. Tras la exhibición del Real Madrid ante el Atlético del martes, este miércoles la Juventus lució oficio para encaminarse a la final de Cardiff. Lo que se proclamaba como un duelo entre los jóvenes talentosos Mbappé y Dybala concluyó resultando un triunfo demoledor del club turinés por la vía de Gonzalo Higuaín. El "Pipita", en búsqueda eterna de legitimidad como punzón en los grandes partidos, obtuvo su catarsis para arrancar un 0-2 en el que fue protagónico. Como en el 98 (semis, golazo de falta de Del Piero), la Vecchia Signora parece ser la frontera que evita la gloria continental monegasca.

Allegri eligió disponer de tres centrales y sacrificar a Cuadrado, en una seña clara de respeto al ratio goleador de un bloque local que hizo descarrilar al City de Guardiola en una bacanal anotadora para la historia. Bonucci, Barzagli y Chiellini se sumarían al retorno de Marchisio al mediocentro, con Pjanic, Alves y Alex Sandro completando un cierre que pretendía asegurarse la meta a cero y el control de la pelota. Sin embargo, la hiperactividad de los del Principado les restaría voluntad a los italianos en su intento por monopolizar el cuero. Desde temprano el duelo desnudó su esencia: los locales jugaban desamarrados y le tocaba a los visitantes domarles.

Lemar y Mbappé no tardarían en amenazar por las bandas al achique intensivo del campeón del calcio. La pelota volaba en un continuo movimiento de presión y asedio local. La salida emitió algo de anestesia blanquinegra pero la energía y verticalidad locales comenzarían a imponer su ritmo acelerado tras el prólogo. Bajo la batuta de Bernardo Silva fluiría un circular de la redonda que consiguió entrar en el muro italiano y probar a Buffon en múltiples oportunidades durante el primer acto. En el 17 sostuvo a su equipo el portero con una reacción plena de reflejos al cabezazo de Mbappe, que remataba un centro de Dirar (la otra flecha, colocada en el flanco diestro). Sin embargo, en ese tramo de control rojiblanco amanecía la conexión entre Dani Alves e Higuaín como una solución trascendental al agobio juventino.

Debían multiplicarse las ayudas dispuestas por Allegri para llegar a las coberturas exteriores y taponar el juego entre líneas monegasco. Falcao y Glik cabecearían con peligro antes de la primera media hora. En esa frontera temporal, precisamente, avisó la Juventus en su primera aproximación nítida. El balón parado acudió al rescate de la estabilidad italiana: una falta lateral botada por Pjanic y tocada por Chiellini fue engatillada fuera, por poco, por Higuaín. Ese mordisco decontextualizado amilanaría la convicción con la pelota de un equipo local que sería penalizado. Competían con la zaga adelantada y sufrían tras pérdida. En esa tesitura, Dybala, Alves y Higuaín trazaron una contra fulgurante que concluyó con asistencia del brasileño y diana del argentino -minuto 30-. Sólo había anotado el delantero dos goles en sus 24 partidos disputados en eliminatorias de Champions. Pero este miércoles iba a exorcizarse.

La Juve había equilibrado el tempo con salidas venenosas que rompían el ritmo de la iniciativa local. Además, consiguieron ajustar en las marcas mixtas y el magnetismo de Silva, Lemar y Mbappé quedó, ciertamente, neutralizado. Ya en ventaja, Dybala e Higuaín alcanzarían a chutar sobre la meta de Subasic. El marcador le otorgó tranquilidad a los italianos para reforzar su seguridad en el repliegue y sentenciar en transición. Acusó el golpe el Mónaco hasta el descanso, sin la lucidez ni la velocidad necesarias para incomodar al cuarentón portero rival.

Sin embargo, Leonardo Jardim tocó arrebato en vestuarios y los locales dibujaron un cuarto de hora volcánico en la reanudación. Falcao, Mbappé y Bernardo Silva examinaron a Buffon antes del minuto 50. Se había incendiado el compás sobre el que se asociaba un Mónaco que evidenciaba su exuberancia física mientras que la Juve se limitaba a sufrir. Dirar y Lemar llegaban hasta línea de fondo y la tormenta de centros era palmaria. Pero no llegarían a recoger fruto y el campeón transalpino se fue estirando hasta refrescar el riesgo asumido por el técnico portugués. Así, Alves, Dybala y Marchisio llegaron a buscar las cosquillas de Subasic antes de que la perla argenta, el lateral e Higuaín repitieran suerte y resultado en otra contra calcada a la del primer gol. El 2-0, asestado en el minuto 60, coronó al "Pipita" y construyó un colchón sobresaliente para que el oficio de su camarín hiciera el resto. El centro del carrillero ex del Barça y el remate del ex madridista fueron, sencillamente, inapelables.

Tomó la escena la Juventus y congeló la efervescencia pretendida y bien ejecutada hasta ese punto por los locales. Los dos técnicos moverían sus banquillos de cara al desenlace y Moutinho, Germain, Touré, Rincón, Cuadrado y Lemina entraron en escena por Lemar, Bayakoyo, Silva, Marchisio, Higuaín y Pjanic. Los errores e imprecisiones de los dos mediocentros monegascos se tornaron en una rémora terrible, generando contras oponentes y fracturando el guión local. En consecuencia, la introducción de músculo de Allegri dibujaría un cierre de partido en el que la pelota era del Monaco y el dominio del sitio, juventino.

Le costaría mucho a los líderes de la Ligue 1 superar a un Buffon espléndido en su partido 100 en Champions. El guardameta sacó un remate muy peligroso de Germain sobre la hora con una parada de foto. Pero, más allá de esa opción, el sistema de Jardim languidecería en intentos inocuos de acercamiento. Sólo las acciones de pizarra, lanzadas por Moutinho, significarían algo de inquietud a una Juventus que supo frenar y enfangar el devenir hasta apagar la competitividad luchadora y anotadora de la sorpresa de la competición. El Louis II acogió un golpe de autoridad y efectividad de una defensa superlativa (el Barcelona puede dar fe de ello) en la que todos participan (sexto partido consectuvo sin encajar un gol en esta Liga de Campeones). La noche grande de Higuaín y la clase lanzadora de Pjanic, Dybala y Marchisio hicieron el resto. La ejecución ortodoxa del plan de Allegri más especulador significó, casi, la resolución de las semifinales en la ida. "Tácticamente, el entrenador ha tenido la sensibilidad necesaria para hacer lo que había que hacer para ganar. Solo nos queda decirle bravo", firmó el portero legendario sobre la variante implementada por su técnico (menos balón que de costumbre).

miércoles, 3 de mayo de 2017

HAT CRIS...TIANO RONALDO

Carlos de Blas

Cristiano Ronaldo se erigió como protagonista indiscutible de la semifinal de Liga de Campeones entre Real Madrid y Atlético de Madrid anotando los tres goles con los que el equipo blanco deja encarrilada su clasificación para la final de Cardiff. De cabeza en el minuto 10, de volea en el 73 y empujando un pase de Lucas Vázquez en el minuto 86. Así fueron los tantos de este martes del astro portugués, que sumando los 2 de la ida contra el Bayern y los tres de la vuelta, arrojan ocho goles en tres partidos decisivos.

La exhibición del delantero de Madeira fue un reflejo de la superioridad mostrada por el Real Madrid en todo momento. Con Isco en el once titular en lugar del lesionado Bale, Zidane dispuso un dibujo en el que el malagueño hizo de enlace entre el medio campo y el ataque. Bajando a recoger la pelota a la zona de Casemiro, Kroos y Modric, las apariciones del '22' dotaron de aire fresco y claridad la zona de creación blanca.

El Atlético, por su parte, quedó desdibujado. Saliendo a aguantar, se encontró a un Madrid que no sólo buscó el balón sino que lo dominó y trató con mimo. La circulación blanca se saltaba la presión alta y la pausa con la que combinaba frenaba cualquier intento de contraataque rojiblanco.

Con esta situación, el Real Madrid se mostró contundente a la hora de encarar el área de Oblak. El arquero rojiblanco tuvo que sacar a relucir su talento demasiado pronto. En el minuto 7, una jugada de Carvajal internándose en el área acabó con un chut con el exterior del lateral que blocó en primera instancia el esloveno, pero que dejó la pelota libre a un cándido Benzema que en boca de gol no terminó de acertar su oportunidad.

Esta doble ocasión abrió del todo el rodillo blanco, que no paró de acosar a un Atlético encerrado en el área, dejando todos los rebotes y despejes de nuevo a los pies de su rival. De hecho, una segunda jugada fue lo permitió a Ronaldo anotar el primer tanto. Colgó Ramos un centro desde la esquina derecha del área y el despeje le cayó a Casemiro, que en su intento de chut con bote incluido envió la pelota al área pequeña, donde Ronaldo se elevó por encima de toda marca para poner el 1-0.

Con el marcador a favor, el Madrid no pecó en su habitual paso atrás teniendo ventaja y siguió buscando ampliar la herida del Atlético. Oblak se sacó una mano espectacular al lanzarse hacia la cepa del poste para evitar que el cabezazo medido de Varane fuera el segundo. Poco después, Navas contestó a este particular duelo de paradones lanzándose con reflejos felinos a por Gameiro cuando éste se encontró solo en el área tras un error por despiste de Ramos y Varane junto a Koke, autor del paso.

Quitando este susto, la autoridad del Madrid en el campo era incontestable. El ataque blanco centraba sus esfuerzos en la banda izquierda. Marcelo, Cristiano e Isco se asociaban para aprovechar el "parche" de Simeone con Lucas -zurdo y habitual central- como lateral derecho. En media hora de partido, el Real Madrid chutó 10 veces, seis entre palos; el Atlético, cero.

Los blancos seguían gustándose y no dejaban de crear ocasiones. Hasta Benzema lo intentaba con una chilena que mandó la pelota escasos centímetros por encima del larguero. Ese dominio provocó un exceso de confianza en Carvajal y Casemiro, que con dos pérdidas provocaron lo más cercano que tuvo el Atlético a una ocasión.

Justo antes del descanso, una caída de Carvajal le dejó K.O.. Lesionado del muslo, el lateral blanco se marchó de inmediato a vestuarios. Nacho aprovechó el descanso para calentar y ser su relevo en la segunda mitad.

A la vuelta de vestuarios, Simeone trató de emular la estrategia de Zidane y señaló la banda de Nacho como punto de entrada al área de Navas. Con la entrada de Gaitán y Torres por Gameiro y Saúl diez minutos más tarde, el argentino ponía sobre el tapete más velocidad que control. El esfuerzo físico de Isco ya empezaba a notarse en la fábrica de juego blanca y Zidane reacción con la entrada de Asensio por el malagueño. Simeone mantuvo su "all in" y metió a la vez su último cambio: Correa por Carrasco. Era el minuto 67 y el Atlético aún soñaba con meter un gol que les devolviera a la eliminatoria.

Con la frescura de Asensio, el balear retomó el papel de Isco y siguió desequilibrando desde la banda izquierda de ataque. Fue desde ese lugar en el que volvió a comenzar todo en el segundo gol blanco. Benzema recibió de espaldas en la frontal, logrando zafarse con elegancia de Godín para ceder a la derecha a Cristiano, que dentro del área dejó botar la pelota para empalmar una volea que certificó el 2-0 (minuto 73).

Un partido dominado de principio a fin, pero que con quince minutos para el final y con el Atlético de por medio no permitía el mínimo despiste. La versión más seria de los blancos se mantuvo. En el '80, la proporción de tiros era de 13 para el Madrid por 3 del Atlético, ninguno de los cuales fue sinónimo de peligro, un dato que reflejaba a la perfección la concentración y persistencia de los jugadores de Zidane.


Para el tramo final, el Atlético intentó con empeño irse arriba, lo que abrió la puerta del contraataque al Real Madrid. Y en uno de ellos, Lucas Vázquez, que entró por Benzema, se abrió paso por la dercha para llegar a línea de fondo y asistir a Cristiano Ronaldo, que siguió la jugada y se posicionó dos pasitos atrás para embocar la asistencia. Firmando el 'hattrick', Ronaldo firmó una de esas actuaciones para el recuerdo y dejó al Real Madrid a un paso de Cardiff, donde el 3 de junio -partido de vuelta mediante- buscará lo aún no ha hecho ningún equipo: reeditar un campeonato de Liga de Campeones (que no Copa de Europa, donde las cinco consecutivas le contemplan).

martes, 2 de mayo de 2017

SABOR A REVANCHA

Aránzazu Gálvez

El Real Madrid tiene la gran ventaja que constituye casi asegurarse al menos un gol a favor en cada partido (58 duelos encadenados anotando no es baladí), pero también encaja con fluida asiduidad. El Atlético de Madrid, por su parte, goza del prestigio y la irrefutable convicción de representar el mejor desempeño defensivo de los últimos años en el Viejo Continente (Oblak será Zamora de LaLiga con sólo 25 goles cedidos y únicamente la Juventus y Buffon superan su cerrojo continental) pero su puntería no es, ni mucho menos, de las más floridas del panorama internacional. Pero, cuidado, esta reducción sintética de lo que se viene resulta del todo engañosa, ya que las conclusiones extraíbles (los de Zidane son muy ofensivos y los de Simeone son eminentemente defensivos) son resbaladizas. Y es que la riqueza de ambos contendientes niega un duelo de estilos. Porque ambos juegan bien con o sin balón, especulando o arriesgando. Por eso están en semifinales de la Liga de Campeones por tercera vez en cuatro años.

El Bernabéu acogerá este martes un nuevo capítulo de la batalla comprimida, ajustada y pegajosa, que vienen escribiendo merengues y colchoneros desde la resaca de la era de Jose Mourinho en Chamartín. Ancelotti y Zizou han declarado que el sistema atlético es el que más quebraderos de cabeza les ha causado en el último lustro. Y se han medido a un buen puñado de colosos por el camino. Nunca se les dio bien en Liga la rojiblanca. No en vano, casi ningún estratega estudia de manera tan enfermiza cada aspecto del devenir como su rival. Hasta un saque de banda puede explosionar en una acción definitiva. Pero, en el envés de la refrescada rivalidad figura el relato europeo y, ahí, el madridismo sonríe, aunque sea después de tragar una gran bocanada de congoja. Las finales que supusieron la Décima y la Undécima -y repelieron la consecución de la Primera de los de la ribera del Manzanares-, y aquellos cuartos de final densos y equilibrados que desatascó Javier Chicharito Hernández ofrecen testimonio de la mística que rodea al vigente campeón de Europa en la competición más elitista. Pero, como los protagonistas han analizado este primero de mayo, el pasado, pasado está.

Sobre el verde se entrecruzan contextos apurados y anuncian sorpresas. Los locales mantienen su atención en el anhelo de firmar un doblete que no degusta la entidad desde 1958, con el desgaste que conlleva mantener el pulso liguero con el Barça hasta la última fecha; y los visitantes también guerrean en lo doméstico para asegurarse la tercera plaza de la tabla ante el hambriento Sevilla de Sampaoli. En ese cruce de caminos, extraña llanura de entreguerras, es donde ha encontrado hueco el derbi capitalino que resolverá cómo elige Zidane suplir la baja de Bale y cómo hará el Cholo para disimular que no tiene un lateral diestro que tape el perfil de Ronaldo y Marcelo.

"Vamos a hacer algo nuevo, lo vamos a intentar. Es una semifinal de Champions, siempre hay una motivación extra y natural. Tenemos un rival importante en frente y los pequeños detalles sabemos que van a ser los que marcarán la eliminatoria. Queremos ver un gran partido", proclamó el entrenador francés. Sobre su tapete está el último precedente, aquel 1-1 que arrancó Griezmann y que empezó a deshinchar el colchón como líder de LaLiga. Y, también, las variantes que se le abren con el galés lesionado. Las bajas de Juanfran, Giménez y Vrsalkjo ilustran la puerta a Lucas Vázquez o Asensio, como mineros que horaden esta beta. Pero el balance táctico que le aporta el 4-4-2, con el resplandeciente Isco como gestor entre líneas y en pos del control de la pelota, y del duelo, no resulta nada desdeñable. Necesita el preparador dilucidar si, ante el pesado riesgo de encajar dianas en una eliminatoria a doble partido, mantiene su planteamiento ofensivo, a goles (que deshaga el ovillo táctico que viene imponiendo el Cholo), o abraza definitivamente el monopolio del dictado del envite.

En ese segundo punto, cuya ejecución durante 90 minutos se le sigue resistiendo (el Valencia y Marcelo dieron testimonio hace tres días), pautaría el crecimiento de Modric, la posición escalonada de Alarcón y Benzema y la efervescencia de los laterales como elementos sobre los que gravitaría el guión. Casemiro y las obligadas ayudas colectivas en fase defensiva se limitarían al ejercicio de vigilancias para amarrar las venenosas contras rojiblancas. Pero, como se dijo anteriormente, no se puede confirmar ningún cauce en este enfrentamiento de multiplicidad de recursos y maniobras tácticas.

El camaleónico pelaje de ambos púgiles podría llevar al Atlético a jugar sobre la batuta del físico y la exigencia absoluta de precisión. O todo lo contrario. En su libreto figura la presión ardorosa, la gestión vertical o en estático del cuero y la valentía posicional como punzones en tramos escogidos de los partidos. Sin ir muy lejos, el descrito antecedente se resolvió con un último cuarto de hora de mandato colchonero en Concha Espina. No lo tiene fácil Diego Pablo para suturar la herida del lateral diestro y llevar a cabo su deseo. El argentino compartió en sala de prensa lo que visualiza: "No me imagino el resultado del partido. Espero que sea un partido apretado, donde nosotros sepamos aprovechar los espacios que seguramente nos podrán permitir, si es que nos los permiten, sabiendo que el segundo partido es en nuestra casa y que el rival está habituado a hacer goles. Me imagino un partido complejo. Desde lo táctico". Savic o Lucas podrían virar hacia la banda y la red de coberturas familiar haría el resto para sobrevivir al sangrado de esa debilidad.

Por otra parte, la columna vertebral se desplegará íntegra, con Gabi como ancla de los interiores Saúl y Koke, Griezmann en la mediapunta y Filipe Luis como salida de pelota primaria. Carrasco está entre algodones, pero ha entrado en la convocatoria y podría ser de la partida, pues su entrenador está acostumbrado a ser valiente y colocar nombres imprevistos en el coliseo de su enemigo íntimo. Gameiro ganó mucho terreno a Torres en Las Palmas -en alimento de la vertiente contragolpeadora- y el renacido Gaitán (o Correa) podría ser el factor x de la ida de este emparejamiento de dos esquemas de ejecución refleja. "Tenemos versiones diferentes para jugar. Mañana seguramente buscaremos la mejor para hacer daño al Real Madrid. Son dos estilos parecidos y el que esté más acertado en las áreas se llevará el partido", avanzó Gabi, el capitán atlético que susurró el movimiento (tendente a anotar fuera de casa) diseñado en el vestuario: "Siempre nuestros partidos de ida en la Champions son importantes. Siempre que hemos pasado contra el Barcelona y el Bayern Múnich hemos hecho grandes primeros partidos y por ahí pasa la eliminatoria".

Con la duda de Varane por Nacho lidiará también un Zidane que deberá esconder los apagones de concentración y la suelta del control del partido que han afligido a su candidatura este curso. El técnico visitante, en la otra trinchera, ansía contemplar la versión completa y compacta de su obra, ese enriquecimiento en el trato de la posesión que le permite llevar la iniciativa sin exponerse atrás -la práctica de dicha evolución del plan le conllevó una soberana crisis en el cambio de año-, disimulando el menor peso de las rotaciones en su lastrada plantilla. Ninguno de los dos matices se antoja sencillo de desvelar. Los dos equipos se conocen demasiado, a sus fantasmas y a sus potencialidades, y el duelo del Calderón podría amarrar la ambición de dos equipos capaces de jugar de manera muy similar dentro y fuera de su domicilio. El caso es que Madrid vuelve a atraer los focos del planeta y la intensidad, la clase, el sudor, el rigor táctico, la creatividad y el rosario de vendettas regresan a la receta del derbi más pomposo de los últimos años en este deporte. Con el Real atisbando en el horizonte la histórica marca de sumar dos Champions consecutivas y el Atlético lanzado en 2017 (no ha perdido en los 15 últimos partidos como visitante y ha vencido nueve de sus 13 enfrentamientos precedentes). Y con Griezmann y Ronaldo en ebullición.

lunes, 1 de mayo de 2017

SE MANTIENE EL PULSO

A la épica victoria del Madrid ante el Valencia, respondió el Barcelona ganando con solvencia el derbi de la ciudad condal

Antonio Blanca

La Liga se aproxima a su desenlace con todos los frentes abiertos. Tanto el título, al tercera plaza, la Europa League o la permanencia siguen sin haberse resuelto a falta de tres jornadas para el final del calendario. En la cima de la clasificación prosiguen su cerrado pulso Real Madrid y Barcelona, si bien lo hicieron con diferentes sensaciones e influidos por distintos contextos. El hecho de haber sido eliminados de la Liga de Campeones y de ser éste tramo final el de la despedida de Luis Enrique parecería haber liberado a la plantilla culé. Buena cuenta de ello dio el Espanyol. Los pericos domaron al gigante catalán con un primer tiempo de exhibición defensiva en la que el tridente quedó maniatado. Sin embargo, la baja de Iniesta no condicionaría a sus compañeros, firmes con la pelota y con el mismo veneno arriba que endeblez atrás.

Los pupilos de Quique se afanaron en las labores defensivas y Jurado dispuso de la mejor opción de gol de su equipo. El centrocampista marró un mano a mano inicial ante Stegen y precisamente su calidad le llevó a cometer un error trascendental en esta batalla por el título. Ex colchonero trazó una arriesgada cesión hacia su portero desde la medular. Luis Suárez -muy desacertado hasta entonces- interceptó el pase y batió a Diego López en el minuto 48. El resto de segundo acto evidenció la superioridad de un Barça plácido en el juego de toque y capacitado para explosionar al rival con cambios de ritmo locales cuando el 0-1 yacía en el electrónico. Crecerían las figuras de Neymar y Messi, que dio el segundo tanto a Rakitic, y el delantero charrúa penalizaría otro error de bulto local para redondear una goleada que disimuló la falta de fondo de armario y que alimenta la convicción de un vestuario culé que sólo se concentrará en su candidatura doméstica.

El Real Madrid, por el contrario, salió al césped del Bernabéu con la cabeza puesta en las semifinales de Champions que se jugarían tres días después. Zidane no rotó y eligió a su once titular, con James (laboor completa) por el lesionado Bale, para doblegar a un Valencia convencido de su solidez defensiva y vértigo al contragolpe. De hecho, Mina marró un mano a mano a las primeras de cambio como aviso. Evolucionaría el club de Chamartín hacia un denso dominio de la pelota que le llevó al cabezazo certero de Ronaldo que abrió el marcador. A partir de la primera media hora y con el resultado en franquía, dominaría el cuero de forma especulativa el sistema merengue. Sólo Benzema y el luso escapaban del guión controlador.

En la reanudación mantuvieron los locales su ejecución, pero caerían en una indolencia que ni siquiera despertó cuando Diego Alves le detuvo un penalti a Cristiano. La pelota iría tornando al redil valenciano, con Dani Parejo como gobernador de la multiplicidad de salidas peligrosas que no llegaban a Navas por falta de pericia en el último toque. La calidad que le faltó a sus delanteros la aglutinó el genial cerebro: puso en la escuadra una falta en la frontal regalada por Casemiro. Entonces, a siete minutos de la conclusión, se desató otra agónica contrarreloj con el liderato en juego. Esta vez Marcelo salvó a los suyos con una incorporación de bandera que abortó el final dramático en el coliseo de Concha Espina. Nuevamente la calidad y la épica salvaron al vigente campeón de Europa.

El subcampeón continental, por su parte, sacó ventaja de las fechas en la lucha por la tercera plaza y presionó a un Sevilla que jugará este lunes. El Atlético arrasó Las Palmas en 20 minutos -doblete de Gameiro y cabezazo sublime de Saúl- en el mejor partido de Gaitán. Tanta fue la distancia en el compromiso y la intensidad de ambos equipos que Ñíguez se mostró "sorprendido" por la pasividad local. Oblak no sufriría (los de Setién no embocaron ni un tiro entre palos) y sólo la lesión de Giménez, que deja a los rojiblancos sin laterales diestros para las semis de Champions, se interpuso en la placidez atlética en su visita a las islas.

Por detrás, Villarreal, Real Sociedad, Athletic y Eibar no fallaron. Los cuatro equipos se pelean por dos posiciones de acceso a la Europa League (o tres, si el Barça gana al Alavés en la final de Copa). Los castellonenses lucieron sobriedad para arrodillar al Sporting (3-1) con un doblete de Bakambu y una diana de Soldado. Este marcador presionó al trío vasco, pero todos responderían. Los donostiarras sobrevivieron a las urgencias del Granada (2-1, con goles de Vela y el protagonista Juanmi), los vizcaínos se propulsaron sobre el doblete de Raúl García para tomar Vigo (0-3 al ausente Celta, con tanto final de Mikel Rico) y los armeros escaparon del Leganés gracias al buen hacer de su delantera y de Pedro León (2-0, tantos de Kike y Enrich). Sesenta y tres, 62, 61 y 54 es la relación de puntos que registran los mencionados contendientes cuando quedan 9 puntos en disputa.

En la búsqueda en pos de la salvación ya no participará un Granada que firmó su descenso al quedar a cuatro partidos del Leganés, equipo que marca la frontera de la categoría y que todavía tendrá que guerrear con el Sporting (les separan 6 puntos). Osasuna, ya descendido, lució orgullo para empatar a dos frente al Deportivo (doblete de Gilherme y goles del canterano Steven y Juanfran en propia meta). La intrascendente goleada asestada por el Alavés al Betis (1-4) clausuró una fecha que ejerce como telonera de la recta final.